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Asociación Delictuosa y Responsabilidad

Este documento describe diferentes tipos de participación criminal, incluyendo autor intelectual, autor mediato, cómplice, encubridor, asociación delictuosa y crimen organizado. Define autor intelectual como quien induce a otro a cometer un delito, autor mediato como quien utiliza a otra persona como instrumento para cometer el delito, y cómplice como quien ayuda al autor material pero no ejecuta directamente el delito.

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Asociación Delictuosa y Responsabilidad

Este documento describe diferentes tipos de participación criminal, incluyendo autor intelectual, autor mediato, cómplice, encubridor, asociación delictuosa y crimen organizado. Define autor intelectual como quien induce a otro a cometer un delito, autor mediato como quien utiliza a otra persona como instrumento para cometer el delito, y cómplice como quien ayuda al autor material pero no ejecuta directamente el delito.

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CONCURSO DE PERSONAS

PARTE DOS

3.3. Autor intelectual


3.4. Autor mediato
3.5. Cómplice
3.6. Encubridor
3.7. Asociación delictuosa y pandillerismo
3.8. Crimen organizado
3.9. Muchedumbre delincuente

3.3. AUTOR INTELECTUAL (INSTIGADOR)

El autor intelectual se consigna en la fracción V, articulo 13 de nuestra ley


penal, al decir que son responsables del delito: “Los que determinen dolosamente a
otro a cometerlo.”

En efecto el autor intelectual es el que prepara la realización del delito; cuando al


proyectarlo provoca o induce a otro a la ejecución de un delito, se convierte en
instigador.

La instigación requiere de dos sujetos, uno que provoca o induce a otro a la


ejecución del delito, que será el autor intelectual, también llamado autor moral; y
una persona que ejecute materialmente el delito, que será el autor material.

El autor intelectual va a provocar que otro realice la comisión del ilícito penal
mediante inducción, que no es, sino el influjo que lleva a efecto una persona
intencionadamente sobre otra, para que cometa un hecho delictivo.

Es importante distinguir el elemento intencional; el autor intelectual debe tener


conocimiento de las circunstancias y del hecho delictivo al que induce. Respecto a
la comisión del delito, la inducción debe estar dirigida a un delito en particular, es
decir, el agente instiga a otra persona a la ejecución de un determinado delito, no es
suficiente que lo instigue a cometer delitos en general.

La persona que ha sido inducida es responsable de los hechos que haya ejecutado,
y son imputables al instigador los hechos comprendidos en su intención, mientras
que los otros no le pueden ser imputables, solamente que aquellos hechos, que no
estaban en la intención del instigador, sean consecuencia de los queridos y
previstos.

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Puede darse el caso que el inducido rechace la instigación, o bien, que una vez
aceptada no ejecute el hecho delictivo a que fue inducido. En este caso no podrá
ser castigado el instigador, en virtud a que no hubo la comisión del ilícito penal.

También podría suceder que el instigador se arrepienta de a realización del hecho


delictivo y se lo haga saber a quién hubiera estado induciendo, en este caso
tampoco se puede castigar al instigador, porque dio a conocer al inducido su
revocación.

El inducido es el autor material, porque es el que ejecuta directamente el hecho


delictivo. Zaffaroni nos dice al respecto, “el autor o autores de un delito, pueden
cometerlo personalmente, realizando paralela, individual o mancomunadamente la
acción típica, o bien pueden valerse de otro sujeto, al que determinan el delito, de
distinta forma, es decir, con diferente intensidad tan grande que el determinado no
tenga el dominio del hecho, solo el determinador será autor. Cuando la
determinación no tenga tal intensidad, sino que pertenezca a un estadio superficial
o poco profundo, el determinador será instigador, caso éste último en que el autor
es el “instigado”. El autor es el instigado, es decir, el que ha sido inducido a
cometer el delito; se convierte en autor materia, como ya se dijo.

El autor intelectual no tiene el dominio del hecho, sólo actúa culpablemente, ya que
para obtener un resultado se vale de alguien que puede cometer o no el hecho
delictivo, ya que únicamente lo motiva y lo induce a que cometa el delito, siendo
dicha motivación subjetiva e individual, por lo que no nos puede dar el dominio del
hecho. Podemos decir, que quien tiene el dominio del hecho es el que está siendo
inducido a cometerlo, en virtud a que puede realizar o no el delito.

Se puede instigar desde a un inimputable, hasta un delincuente profesional, y la


figura del autor intelectual o instigador aparecerá sólo cuando el instigado cometa
el delito querido por el instigador, por lo que la realización del delito por el
instigado, constituye el límite del carácter de instigador.

Nuestro Derecho Positivo considera también responsable del delito al instigador en


el artículo 13, fracción V del Código Penal Federal, que a la letra dice: “Son
responsables del delito: V. Los que determinen dolosamente a otro a cometerlo”.

3.4. AUTOR MEDIATO

El autor mediato no realiza el hecho delictivo directa ni personalmente,


acude a otra persona extraña que utiliza como instrumento para su perpetración.

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El autor mediato es aquel que en tiempo, lugar o grado está próximo a la persona
que empleará para cometer el delito. Puede acontecer que mediante el empleo de
una persona inimputable, que podría ser un niño, un individuo con trastornos
mentales, le ordene y lo dirija de modo tal que provoque que realice el delito, o bien,
puede ser que mediante el aprovechamiento del error esencial de hecho en que se
encuentre una persona, ya porque el autor mediato lo haya originado, o porque, se
haya aprovechado de él.

Podemos ejemplificarlo, el autor material le da una pistola a quien tiene trastornos


mentales y lo conduce de tal forma que provoca dispare en contra de otra persona,
a quien el autor mediato pretendía causarle el daño.

Podemos ejemplificar otro caso, el autor mediato provoca el error esencial de


hecho, diciéndole a una tercera persona que le dé a la víctima su medicina, la que
previamente cambió por veneno; aquella persona la suministrará a la víctima
creyendo que es su medicina, siendo que es veneno, por lo que, se produce su
muerte.

En ambos casos, como podemos ver, el autor mediato utiliza a una tercera persona
para la realización del hecho delictivo, ya sea que esta persona, pueda ser un
inimputable o cualquier individuo imputable que tenga un falso concepto de la
realidad, por encontrarse en un error esencial de hecho.

Para Zaffaroni, cuando el autor mediato “se vale de quien actúa atípicamente o
cuando se vale de quien actúa justificadamente, el autor por determinación se está
valiendo de la conducta de otro, es decir, que no realiza la conducta típica, esta
forma de autoría por determinación se llama autoría indirecta, o más comúnmente,
autoría mediata”.

Algunos piensan que la autoría mediata supone un autor inmediato, lo cual no


puede ser, en virtud a que la persona que es utilizada para la realización del delito,
actúa sin dolo, por lo que no puede considerarse como autor.

Algunos piensan que la autoría mediata supone un autor inmediato, lo cual no


puede ser, en virtud a que la persona que es utilizada para la realización del delito,
actúa sin dolo, por lo que no puede considerarse como autor.

El multicitado artículo 13 del Código Penal Federal, alude al autor mediato en su


fracción IV, que al referirse a los que son responsables del delito preceptúa: “ Los
que lo lleven a cabo, sirviéndose de otro”

Esta figura suele ser confundida con la del instigador, por lo cual debemos
distinguirlas, a virtud de que guardan características propias y precisas.

El autor mediato tiene el control del hecho y utiliza como instrumento a otro
individuo, quien no realiza ninguna conducta típica ni culpable; puede darse el caso
que el autor mediato se valga del error esencial de hecho, en que se encuentre e

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sujeto que será utilizado, como instrumento para la comisión del delito; en este
caso, el sujeto al realizar la conducta delictiva ignora lo que hace: o bien, puede
darse el caso de que se trate de un inimputable, que de igual manera su conducta
será atípica e inculpable. De esta manera, el sujeto que aparece con el autor
mediato no puede actuar para impedir la ejecución del hecho delictivo; así, el autor
mediato mantendrá el control de la ejecución del delito; el sujeto intermedio carece
de voluntad o de intención delictiva, ésta se concentra en el autor mediato, que es
quien concibe el hecho delictivo, y al ejecutarlo utiliza como instrumento, a otro
sujeto intermedio entre la voluntad del autor mediato y el hecho delictivo.

En la instigación, el instigador no utiliza a otro para cometer el delito, sino que lo


convence para que realice el hecho delictivo, lo induce a la comisión del delito. El
sujeto intermedio en este caso tiene la intención de cometer la conducta delictiva, a
diferencia del ejemplo de la autoría mediata; en la instigación, el autor no carece del
control del hecho, también a diferencia del autor mediato que si lo tiene, toda vez
que el instigado puede o no realizar la conducta delictiva.

3.5. COMPLICE

El cómplice es el que realiza acciones secundarias encaminadas a la


realización del hecho delictivo; puede participar moralmente, instruyendo al autor
material, indicándole la forma en que debe ejecutar el delito, ofreciendo su ayuda
para su perpetración o impunidad; el cómplice también puede ser material, cuando
le ayuda al autor material del hecho delictivo prestándole los medios materiales
para su realización; o bien, interviene en la ejecución del hecho delictivo con actos
ajenos a la descripción legal.

La complicidad puede presentarse en forma negativa, en forma de omisión; es


decir, la persona que nada hace para evitar la realización del delito, violando un
deber jurídico de obrar, será también cómplice; no así, la persona que se encuentre
en la misma situación, pero con su conducta por omisión no viole ningún deber
jurídico.

Nuestra ley penal en su artículo 13, fracción VI señala al cómplice como “los que
dolosamente presenten ayuda o auxilien a otro para su comisión”. Este precepto
no habla de los medios que deberá emplear el cómplice cuando preste ayuda o
auxilio; dadas esas circunstancias, la doctrina ha establecido que esos medios
pueden ser morales o físicos.

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La complicidad debe referirse a un hecho determinado, y el cómplice debe tener la
intención de que se cometa el delito.

Cuando la ley penal en su descripción para integrar la figura delictiva, requiere la


participación de más de una persona, aparece la figura del cómplice necesario.

Algunos autores, entre ellos Sebastián Soler, clasifican al cómplice en primarios y


secundarios, “los primarios los equipara objetivamente con el coautor y dice que
son los que prestan una colaboración sin la cual el hecho no habría podido
cometerse. El secundario será el que resulte al hacer un juicio hipotético, en el que
suprimida su contribución, el hecho se habría podido cometer.

Nuestro Derecho Positivo Mexicano no hace ninguna clasificación; sin embargo;


debido a criterios doctrinales se ha confundido a la complicidad con la coautoría,
por lo que es importante distinguirlas, a virtud de que cada figura tiene aspectos
individuales que las hacen diferentes.

La coautoría se presenta cuando varios sujetos intervienen en la realización del


hecho delictuoso, y cada uno de ellos reúne la calidad de autor para los efectos del
delito, ya sea que cada uno realice la totalidad de los hechos o una parte de ellos. El
coautor tiene la intención de cometer el hecho delictivo, así lo planea con los
demás coautores, tiene la voluntad para llevar a cabo todas las acciones para
perpetrar el injusto. En el cómplice se presenta la intención de ayudar, auxiliando
para que el otro cometa el delito El coautor tiene el dominio del hecho, lo que no
sucede con el cómplice.

Carlos Madrazo dice” Muchos tipos permiten que aunque tenga un sujeto el
dominio del hecho mencionado, no pueden considerarse autores sino cómplices,
en los delitos especiales a los delitos de propia mano. En esos tipos especiales
como el parricidio, en donde participan dos o más sujetos y sólo uno tiene la
calidad de ascendiente o descendiente únicamente el que tiene tal calidad es autor
y el otro auxiliador o cómplice. Lo mismo sucede en el cohecho, donde no sólo uno
de los participantes es funcionario público y el otro lo auxilia en su hecho, siendo
por ello el primero autor y el segundo cómplice.

Puede sintetizarse este punto asentando que el aportante de una parte significativa
e indispensable para la consumación, pero que no puede considerarse autor es
precisamente el cómplice”.

3.6. ENCUBRIDOR

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En términos generales se denomina encubridor al sujeto que presta auxilio o
cooperación a quién cometió un delito, sea para protegerlo en su persona,
ocultándolo, o bien omita auxilio a las autoridades en la investigación y
persecución de los responsables, o adquiera o reciba bienes robados.

De la definición anterior despendemos que los elementos que integran el concepto


de encubrimiento son los siguientes:

a) La existencia de un delito previo,


b) El delito previo se cometió sin conocimiento del encubridor,
c) La conducta del encubridor consiste en ocultar al autor o partícipe del
delito, o bien omitiendo auxilio en la investigación del delito, o
adquiriendo objetos robados.

Desde luego salta a la vista que la conducta del encubridor no puede ser asimilada
a la del autor, ni tampoco a la del partícipe, pues su intervención es posterior y sin
concierto previo a la que realizarán el autor y partícipes.

De existir concierto de acuerdo previo la conducta encuadraría en la instigación,


siempre que la instigación haya tenido la intención de determinar a otro a la
ejecución de un delito, lo que sede luego descartaría el encubrimiento.

La figura legal del encubrimiento la consagra el Código Penal Federal como un


delito autónomo e independiente, cuyo fin, es la tutela a la sociedad contra
conductas que fomenten la impunidad de quienes cometen delitos.

El artículo 400 del Código Penal Federal, se refiere a varios supuestos de


encubrimiento que consisten en:

a) A quien dolosamente recibe u oculte producto del delito, después de


ejecutado el mismo y sin haber participado en éste con ánimo de lucro.

El código en cita extiende la responsabilidad, en forma culposa, cuando se recibe


una cosa en venta, prenda, o cualquier otro concepto, sin conocimiento de su
procedencia ilícita, pero sin tomar las precauciones indispensables para asegurarse
del origen lícito de la cosa, situación que particulariza el código para efectos
prácticos (innecesariamente) respecto de la adquisición de vehículos de motor.

b) Al que preste auxilio o cooperación de cualquier especie al autor de un


delito, conociendo esa circunstancia, pero por acuerdo posterior a la
ejecución del delito.

c) A quien oculte o favorezca al ocultamiento del responsable de un delito, o


los efectos, objetos o instrumentos del delito, o impida se averigüe al mismo.

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d) A quien requerido por la autoridad no presta auxilio a las autoridades para la
investigación o persecución de los delincuentes,

e) A quien no procure por los medios lícitos que tenga a su alcance y sin riesgo
de su persona impedir la consumación de delitos que saben vayan a cometerse
o se estén cometiendo. Si la persona tiene la obligación de afrontar el riesgo, lo
deberá hacer no importando que su persona corra riesgo, atendiendo a su
“calidad de garante”.

El delito de encubrimiento no se sanciona cuando quien oculte al delincuente o sea


requerido para que dé auxilio en la investigación o persecución de los delincuentes,
se trate de ascendientes o descendientes consanguíneos o afines, del cónyuge,
concubina o concubinario y parientes colaterales por consanguineidad hasta el
cuarto grado y por afinidad hasta el segundo, y los que estén ligados con el
delincuente por amor, respeto, gratitud o estrecha amistad derivada de motivos
nobles. Estas circunstancias constituyen excusas absolutorias, ya que el legislador
atendiendo a lazos de orden familiar, de gratuidad o amistad, prefiere dejar sin
sanción los supuestos de encubrimiento especificados, que aplicarles la pena
prevista en la ley, por razones de política criminal.

3.7. ASOCIACIÓN DELICTUOSA Y PANDILLERISMO

Un fenómeno social de la segunda mitad del siglo XX es el crecimiento


desmesurado de las ciudades. En nuestro país ciudades como Monterrey,
Guadalajara, Puebla, León, Ciudad Juárez, por mencionar algunas que sobrepasan
el millón de habitantes y en el caso de la ciudad de México que se le ubica como la
ciudad más poblada del orbe, afrontan problemas de toda índole, entre otros una
delincuencia más organizada, a veces al grado de la sofisticación, equipados con
las armas más potentes y modernas, con aparatos de comunicación, con sistemas
de transporte, etc., que compiten con los medios y recursos del Estado para
combatirla.

El Código Penal Federal de 1871 ya se refería a las asociaciones delictuosas cuya


actividad el código las limitaba al propósito de atentar contra las personas o la
propiedad. La asociación se configuraba por el hecho de organizarse en una banda
tres o más personas, sin perjuicio del delito que llegaren a perpetrar. El código
penal federal de 1929, reprodujo en esencia al código de 1871.

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El Código Penal Federal de 1931 en el artículo 164 en su redacción inicial
contemplaba la asociación delictuosa como la banda organizada para delinquir
compuesta de 3 o más personas, con independencia del delito que pudiera cometer
o hayan cometido.

Este es un delito doloso de peligro abstracto, el cual se agota por el hecho de que
tres o más sujetos se organicen en una banda con la finalidad de delinquir.

La organización delictuosa puede ser rudimentaria y se presenta con el acuerdo de


voluntades con propósitos delictivos, sea verbal, por escrito, con o sin estatutos,
con o sin jerarquía, con o sin disciplina estatutaria.

Los delitos que la asociación se proponga deben ser indeterminados, pues si se


determinan, sea uno o varios delitos operan las reglas de la participación o autoría
delictiva y se excluye la asociación delictuosa.

Los delitos que la asociación delictiva se proponga pueden ser de la misma


naturaleza, robos o fraudes, etc., o de distinta, como puede ser secuestro, robos,
violaciones, etcétera.

El delito de asociación delictuosa no se puede presentar en los delitos de


conspiración, sedición, asonada o motín, porque son tipos penales, que al igual que
la asociación delictuosa, son plurisubjetivos de concurso necesario pero que tienen
diversas finalidades específicas contenidas en cada tipo, pues estos delitos atentan
contra la seguridad del Estado y tienen esencia política que excluyen, por el
principio de especialidad, al delito de asociación delictuosa.

El artículo 164 del Código Penal Federal contempla en su redacción actual, después
de la reforma que sufrió, los siguientes elementos del delito de asociación
delictuosa:

a) Tres o más sujetos activos;


b) Organizados para delinquir;
c) Propósito de cometer un número indeterminado de delitos

Así mismo, el precepto en vigor ha considerado una pena agravada en el caso de


que un servidor público de alguna corporación policiaca, o de las fuerzas armadas
en situación de retiro, de reserva o en activo forme parte de una asociación
delictuosa, en ese caso se les aplicará pena por el delito mencionado la que se
aumentará hasta en una mitad, además de la destitución del empleo, cargo,
comisión e inhabilitación si es servidor público, y baja definitiva e inhabilitación si
es miembro del ejército.

Al reformarse el artículo 164 ya citado, fue creado en el artículo 164 bis, el tipo de
delito denominado “pandillerismo” que consiste en la comisión de ilícitos sin estar

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organizados para ello, cuando su grupo de más de tres personas se reúnen,
habitual, ocasional o transitoriamente, y en común cometen el delito.

La asociación delictuosa durante décadas no representó problemas de criminalidad


para la sociedad mexicana, las pandillas poco a poco fueron cobrando una singular
importancia, lamentable manifestación del crecimiento de las urbes, de la
industrialización, de la desintegración familiar, etc., de ahí la necesidad de crear
este nuevo tipo, el pandillerismo.

La diferencia entre la asociación delictuosa y el pandillerismo, radica en que la


asociación se organiza precisamente con el propósito de cometer ilícitos y no se
requiere que los ilícitos se cometan; en el pandillerismo, la reunión habitual o
transitoria no tiene ese propósito y además se requiere que en común cometan el
delito. Así mismo este tipo contempla pena agravada para el miembro de la pandilla
por él o los delitos cometidos si quien participa es o ha sido servidor público de
alguna corporación policiaca, además de la destitución del empleo o cargo e
inhabilitación.

El delito de pandillerismo no es un delito autónomo, depende de que la pandilla


cometa uno o varios delitos y a la pena o penas que les correspondan por esos
delitos se agravará con la que señala este tipo. No cabe hablar de coautoría o
participación porque es un delito de los llamados plurisubjetivos de concurso
necesario.

3.8. CRIMEN ORGANIZADO

A fines de 1996 se expidió la Ley Federal contra la delincuencia organizada,


que según la exposición de motivos tiene por objeto enfrentar la manifestación
delictiva más peligrosa al llamado “crimen organizado”, que representa un grave
peligro social, pues incursiona en el tráfico de armas, en el tráfico de
indocumentados, en el tráfico de órganos y de menores, falsificación o alteración
de moneda, pero sobre todo en los delitos contra la salud. El narcotráfico ha puesto
en serias dificultades la estabilidad de países como Colombia, y por desgracia
también a México, pues las ganancias ilícitas que derivan de estas actividades
criminales son astronómicas.

Este delito se tipifica cuando tres o más personas acuerdan organizarse o se


organicen para realizar, en forma permanente o reiterada, conductas que por sí o
unidos a otros tengan como fin o resultado cometer alguno o algunos de los delitos
que han quedado mencionados Este delito se tendrá por consumado por el sólo
hecho de ser miembro de la organización delictiva. Este delito se comete aun
cuando ningún de los delitos a que se va a dedicar la organización se realicen, o
bien, también se sancionará si se ejecutan.

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Esta figura delictiva contempla la posibilidad de agravar hasta una mitad las penas
previstas para la delincuencia organizada en caso de que partícipe en la realización
de los ilícitos un servidor público, además de la destitución e inhabilitación, o
cuando se utilice a menores de edad o incapaces.

Este delito puede concurrir en aparente conflicto de normas con el delito de


asociación delictuosa previsto por el artículo 164 del Código Penal Federal, pero al
miembro que forme parte de una asociación cuya organización sea realizar o
ejecute delitos en forma permanente o reiterada de los que la ley de delincuencia
organizada precisa, por el principio de especialidad debe aplicarse la ley de
delincuencia organizada precisa, por el principio de especialidad debe aplicarse la
ley de delincuencia organizada que excluirá al delito de asociación delictuosa.

Esta ley prevé intervención de comunicaciones privadas, cateos solicitados y


resueltos en plazos de horas, la reserva de identidades de testigos, aseguramiento
y decomiso de bienes, etc., ha sido criticada desde diversos puntos de vista, pero
sobre todo por la posible violación de garantías individuales que puedan cometerse
al amparo de los preceptos de esta ley.

3.9. MUCHEDUMBRE DELINCUENTE

En nuestro sistema jurídico general no existe tipo penal que pueda


considerarse o designarse como delito de “muchedumbre delincuente”.

Este tema ejerció fascinación a destacados penalistas, quienes desde el siglo XIX
dedicaron investigaciones sobre el tema. Las preguntas sobre este tópico eran ¿Se
puede hablar de un tipo delictivo de muchedumbre delincuente? En caso afirmativo,
¿cuál es su naturaleza o fundamento?

Se cita al abogado italiano Puglise que en 1887 sostuvo por primera vez la
existencia del delito multitudinario o muchedumbre delincuente al afirmar: “Cuando
es una muchedumbre, un pueblo, quien se rebela, el individuo no obra como tal… y
el brazo con que hiere es un instrumento inconsciente”.

Se consideran que los elementos del delito de muchedumbre delincuente se


encontraban en su carácter multitudinario, transitorio, ausencia de acuerdo previo,
y en circunstancias de tiempo, lugar y ocasión, que en forma violenta atentaban
contra bienes jurídicos, generalmente la vida, la integridad corporal o el patrimonio
ajeno.

El origen de la violencia desplegada por la muchedumbre delincuente, de común


intempestiva e impredecible, se trató de encontraren procesos de imitación o en

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situaciones de contagio moral, o en el poder de sugestión, o en fermentación
psicológica, o en el predominio del inconsciente, o en complejos reprimidos, o en
tendencias ancestrales, o en regresiones a una actividad anímica primitiva etc., que
según cada expositor, producían la pérdida de las características personales de
raciocinio, mesura, cordura del individuo, al disolverse en la masa.

Para otros autores del delito denominado “muchedumbre delincuente” no debe


tomarse en cuenta porque los sujetos que actúan en esta forma, resultan
irresponsables, su capacidad de responsabilidad se anula, actúan irracionalmente.

No faltan aquellos que opinan que la dificultad de probar la intervención de los


sujetos en la violencia desatada por la muchedumbre criminal es más difícil, cada
testigo expresará una versión distinta de aquellos que fueran actores en los delitos
cometidos por la muchedumbre.

La literatura universal proporciona un ejemplo de la muchedumbre delincuente en


la famosa obra de Lope de Vega del Siglo XVI llamada Fuenteovejuna “¿Quién mato
al comendador? Fuente ovejuna señor” (todos a una). Igual de dramática resulta la
llamada “Ley de Lynch”, de donde derivó la palabra linchamiento, que se refiere a
la acción de la muchedumbre delincuente que sin juicio legal alguno, procede a
ejecutar, a quien considera un delincuente.

Por desgracia en nuestro país recientemente, ante la violencia que padece la


sociedad, ante la impunidad con que obran los delincuentes, que cuando son
detenidos, muchos obtienen su libertad en poco tiempo, han propiciado
linchamientos que todo mundo ha podido observar, porque no ha faltado quien
grabe en cámara de televisión, imágenes de esos linchamientos.

Cabe señalar que esas grabaciones son también las que han permitido que los
principales actores de la muchedumbre delincuente sean detenidos y juzgados por
los delitos cometidos al amparo de la muchedumbre criminal.

Para Jiménez de Azúa el hombre en medio de la muchedumbre no es un enajenado,


habitualmente es un ser normal, sano, pero en el momento dramático del ataque
obra bajo el influjo de la muchedumbre, actúa bajo una situación de trastorno
psicológico transitorio.

A nuestro juicio, el individuo que participa en la violencia desatada por


muchedumbre puede ser influenciado por las circunstancias, pero ello no impide
que su acto resulte ilícito y pueda y deba ser juzgado por ello, tocará al juez
adecuar la pena que le corresponda en el grado de la culpabilidad que le aprecie.

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