HISTORIAS BIBLICAS
Noé hace un arca
NOÉ tenía una esposa
y tres hijos. Los hijos
se llamaban Sem,
Cam y Jafet. Cada
hijo tenía una esposa.
Así que había ocho
personas en la familia
de Noé.
Ahora Dios hizo que
Noé hiciera una cosa
rara. Le dijo que
hiciera un arca
grande. El arca era
grande como un
barco, pero más bien
parecía una caja
grande y larga. ‘Hazla de tres pisos,’ dijo Dios, ‘y ponle cuartos.’ Los cuartos eran para
Noé y su familia, los animales y el alimento para todos.
Dios le dijo a Noé que hiciera el arca de modo que no le entrara agua. Dijo: ‘Voy a enviar
un gran diluvio de agua y destruir al mundo entero. El que no esté en el arca morirá.’
Noé y sus hijos obedecieron a Dios y empezaron a construir. Pero la demás gente solo se
rió. Siguieron siendo malos. Nadie creyó cuando Noé les dijo lo que Dios iba a hacer.
Por lo grande que era, tomó mucho tiempo hacer el arca. Después de muchos años, quedó
hecha. Ahora Dios dijo a Noé que metiera los animales allí. Le dijo que pusiera allí dos de
algunas clases de animales, macho y hembra. Pero de otros animales, Dios le dijo que
pusiera allí siete. También le dijo a Noé que trajera allí todas las diferentes clases de
pájaros. Noé hizo precisamente lo que Dios dijo.
Después, Noé y su familia también entraron en el arca. Entonces Dios cerró la puerta.
Dentro, Noé y su familia esperaron. Piensa que estás allí, esperando. ¿Habría un diluvio
como había dicho Dios?
Génesis 6:9-22; 7:1-9.
El primer arco iris
¿SABES lo primero que hizo Noé cuando él y su familia salieron del arca? Él hizo una
ofrenda o regalo a Dios. Míralo haciendo esto en el dibujo de abajo. Noé ofreció este regalo
de animales para dar gracias a Dios por haber salvado del gran diluvio a su familia.
¿Crees que a Jehová le agradó el regalo? Sí, le agradó. Y por eso le prometió a Noé que
nunca más
destruiría al mundo
con un diluvio.
Pronto toda la tierra
se secó, y Noé y su
familia empezaron
una nueva vida
fuera del arca. Dios
los bendijo y les
dijo: ‘Tienen que
tener muchos hijos.
Tienen que
aumentar hasta que
haya gente viviendo
por toda la Tierra.’
Pero después, cuando la gente oyera acerca del gran diluvio, pudiera ser que temieran que
un diluvio como aquél sucediera otra vez. Por eso Dios dio algo que le recordaría a la gente
Su promesa de nunca más cubrir con agua toda la Tierra. ¿Sabes lo que dio para que
recordaran eso? Fue un arco iris.
Muchas veces el arco iris se ve en el cielo cuando el Sol brilla después de una lluvia. El
arco iris puede tener muchos bellos colores. ¿Has visto uno alguna vez? ¿Ves el de la
lámina?
Esto fue lo que Dios dijo: ‘Prometo que nunca más será destruida toda la gente y los
animales por un diluvio. Estoy poniendo mi arco iris en las nubes. Y cuando el arco iris
aparezca, yo lo veré y recordaré esta promesa mía.’
Por eso, cuando veas un arco iris, ¿qué debes recordar? Sí, la promesa de Dios de que él
nunca más destruirá al mundo por medio de un gran diluvio.
Génesis 8:18-22; 9:9-17.
REFLEXIONES
El Cojo y el Ciego
En un bosque cerca de la ciudad vivían dos vagabundos. Uno era ciego y otro cojo; durante
el día entero en la ciudad competían el uno con el otro.
Pero una noche sus chozas se incendiaron porque todo el bosque ardió. El ciego podía
escapar, pero no podía ver hacia donde correr, no podía ver hacia donde todavía no se había
extendido el fuego. El cojo podía ver que aún existía la posibilidad de escapar, pero no
podía salir corriendo – el fuego era demasiado rápido, salvaje- , así pues, lo único que podía
ver con seguridad era que se acercaba el momento de la muerte.
Los dos se dieron cuenta que se necesitaban el uno al otro. El cojo tuvo una repentina
claridad: «el otro hombre, el ciego, puede correr, y yo puedo ver». Olvidaron toda su
competitividad.
En estos momentos críticos en los cuales ambos se enfrentaron a la muerte, necesariamente
se olvidaron de toda estúpida enemistad, crearon una gran síntesis; se pusieron de acuerdo
en que el hombre ciego cargaría al cojo sobre sus hombros y así funcionarían como un solo
hombre, el cojo puede ver, y el ciego puede correr. Así salvaron sus vidas. Y por salvarse
naturalmente la vida, se hicieron amigos; dejaron su antagonismo.
La Mecha
Un hombre oyó una noche que alguien andaba por su casa. Se levantó y, para tener luz,
intentó sacar chispas del pedernal para encender su mechero. Pero el ladrón causante del
ruido, vino a colocarse ante él y, cada vez que una chispa tocaba la mecha, la
apagaba discretamente con el dedo. Y el hombre, creyendo que la mecha estaba mojada, no
logró ver al ladrón.
También en tu corazón hay alguien que apaga el fuego, pero tú no lo ves.