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Bioetica ' Principios

El documento proporciona una revisión de los elementos básicos de la bioética, incluyendo los principios que la rigen como la autonomía, beneficencia, no maleficencia y justicia. Explica brevemente la historia de la bioética y cómo surgió como campo a partir de eventos en la década de 1940. También discute los principios de la bioética y su importancia para guiar el accionar humano en el campo de la medicina de una manera ética.
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Bioetica ' Principios

El documento proporciona una revisión de los elementos básicos de la bioética, incluyendo los principios que la rigen como la autonomía, beneficencia, no maleficencia y justicia. Explica brevemente la historia de la bioética y cómo surgió como campo a partir de eventos en la década de 1940. También discute los principios de la bioética y su importancia para guiar el accionar humano en el campo de la medicina de una manera ética.
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Revista de Ciencias Médicas de Pinar del Río

versión On-line ISSN 1561-3194
Rev Ciencias Médicas v.14 n.1 Pinar del Río ene.-mar. 2010

BIOÉTICA

¿Qué es la Bioética?

What is  Bioethics?

Antonio Manuel Padovani Cantón1,  María Elisa Clemente Rodríguez2

1
Especialista de Segundo Grado en Medicina Interna. Licenciado en Derecho.
Profesor Titular.
2
Especialista de Primer Grado en Otorrinolaringología. Asistente.

RESUMEN
Se realiza una breve revisión acerca de los elementos básicos de la Bioética,
fundamentalmente de los principios que la rigen, insistiendo en la importancia de la
Solidaridad y del humanismo como aspectos indisolublemente unidos al análisis
ético del accionar humano en el campo de las Ciencias Médicas.

Palabras clave: BIOÉTICA/historia, HUMANISMO.

SUMMARY

The authors carried out a brief revision about the basic elements of the Bioethics,
fundamentally of the principles that govern it, insisting in the importance of the
Solidarity and of the humanism like aspects indissolubly together to the ethical
analysis of working human in the field of the Medical Sciences.

Key words: BIOETHICS/history, HUMANISM.

INTRODUCCIÓN

La Bioética es, como ciencia, relativamente nueva, pero desde la más remota
antigüedad el hombre se empeñó en analizar conductas relacionadas con la actitud
de la sociedad y los profesionales de la salud en relación con el respeto a la vida.
Las regulaciones establecidas en el "Código de Hammurabi" (S. XVIII a.n.e.) y el
precepto "No matarás" proclamado en la Biblia (S. X-VIII a. n. e.), son ejemplo de
ello. En el mundo griego, preocupado por la ética, los "Consejos de Asclepios"
(Dudosa autoría, pero ciertamente antiguos) (¿S. IX-VIII a. n. e.) y sobre todo el
"Juramento Hipocrático" (S. V a. n. e.) reflejan lo que se esperaba de un
profesional de la medicina.1,2,3

Más de 2400 años transcurrieron desde entonces y destellos de este interés por la
ética de la vida se pueden apreciar en diversos autores (Paracelso, Johnson, etc.)
Pero se necesitaría la llegada de los trágicos acontecimientos de la quinta década
del siglo XX para que el hombre institucionalizara su pensamiento en este sentido.1,
2

DESARROLLO

HISTORIA

1948, los horrores de un sistema totalitario, racista y discriminador, que pretendía


dominar al mundo, se habían hecho públicos en 1945. ¡No más!, dijo la humanidad
y por primera vez en la historia se reunió un Tribunal Internacional para juzgar a
los criminales de guerra. Nûremberg fue el escenario propicio y paralelamente a los
criminales se juzgó el crimen. La "Declaración de Nûremberg" estableció los
principios sobre los que debía asentarse la investigación en el campo de la
medicina. Helsinki en 1964, sus cinco revisiones posteriores y los diferentes
acuerdos de la "Asociación Médica Mundial" son reflejo de la preocupación por la
ética de la investigación en el campo de la salud y la investigación biomédica.

En 1971 el oncólogo norteamericano Potter publicó un libro denominado "Bioética,


un puente hacia el futuro", donde por primera vez se utiliza este nombre y se da
nombre a esta ciencia, definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS)
como "El estudio sistemático de la conducta humana en el campo de las Ciencias
Biológicas y la atención en salud, siempre que este estudio se realice a la luz de
valores y principios éticos;1, 2 Desde entonces la Bioética se ha visto sometida a
múltiples retos, su campo se ha ido extendiendo a medida que la ciencia avanza y
su defensa de la vida se ha visto amenazada por múltiples enemigos de los cuales
el peor ha sido el UTILITARISMO. Como Kiefer pensamos que el gran dilema de la
Bioética en la sociedad moderna es si todo lo que se puede hacer se debe hacer.

La Bioética por lo tanto es una ciencia conductual porque estudia la conducta


humana, no analiza los fenómenos naturales ni lo que hacen los seres vivos no
conscientes. Su campo no se limita a la actividad en los campos de la investigación
biomédica y la atención en salud, si no que se extiende a toda la actividad humana
que se dirija la vida, porque el bien a tutelar por ella es precisamente LA VIDA. Así
se incorporan los atentados contra el medio ambiente, el racismo, la discriminación,
el genocidio, etc.

Utiliza como herramientas de análisis valores y principios éticos y a los clásicos tres
principios iniciales (Autonomía, Beneficencia y Justicia) se incorporó la No
Maleficencia y más recientemente el, para muchos, incluidos los autores del
presente artículo, principio rector, la Solidaridad.

PRINCIPIOS

Autonomía. Derecho del paciente a participar en la toma de decisiones en cuanto a


la realización de complementarios y aplicación de tratamientos. De él deriva uno de
los aspectos más violados en la práctica médica: el CONSENTIMIENTO
INFORMADO.1, 2, 3, 4, 5, 6

Beneficencia. La obligación de los profesionales de la salud de actuar siempre en


bien del paciente.1, 2, 3, 4, 5, 6

Diego Gracia considera que estos son los llamados PRINCIPIOS DE MÁXIMOS,
porque partiendo de nada se aspira a alcanzar el máximo cumplimiento de los
mismos, pero no cumplirlos no implica necesariamente una actuación no ética.

Justicia. Con sus dos vertientes, la Justicia Distributiva, que involucra el acceso a la
salud para todos y la no discriminación en materia de salud.1-12

No Maleficencia. De posterior incorporación, este principio incorpora la necesidad de


no hacer daño al paciente y se basa en la relación Costo-Beneficio en salud1-12.
Justicia y No Maleficencia son Principios de Mínimos, porque para que se cumplan
es necesario cubrir un mínimo de requisitos exigidos.

Solidaridad. Es un principio de reciente formulación, no incorporado por todos los


autores, pero a nuestro juicio el más importante de todos. Si no somos solidarios
con el que sufre, si no sentimos el dolor ajeno como propio, nunca podremos tener
una actuación ética.4, 5, 9, 10, 13, 14
 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Rev Méd Chile 2008; 136: 1078-82.
12-Caplan A. Put the bioethics in a suit and tie. The Lancet 2008; 371 (9607): 107-
08.
13. Rodríguez J. La vida….en busca de un alero. Algunos interrogantes humanos a
la luz de la Bioética. Bogotá, Colombia. Giro Editores Ltda. 2008.
14. American Emergency Physician [Link] of Ethics for Emergency
Physicians. Ann Emerg Med. 2008; 52: 581-90.
La bioetica y sus principios

Dra. María Ferro., Dra. Luzcarín Molina Rodríguez., Mcs. Pbro.  William A.
Rodríguez G.

Profesor Asociado de la Facultad de Odontología de la U.C.V. Caracas, Venezuela.

Odontólogo.

Profesor Asistente de la Facultad de Odontología de la U.C.V. Caracas, Venezuela.

Resumen

El propósito de este artículo esta orientado a dar a conocer los principios de la


bioética según Beauchamp y Childress (beneficencia, no-maleficencia, autonomía y
justicia), con el objeto de proponer elementos para resolver situaciones dilemáticas
que se presentan en la práctica odontológica, al permitir un enfoque orientado a la
solución del problema y sustentar los argumentos que defiendan ciertas posiciones.
Para su elaboración se recurrió a la revisión bibliográfica utilizando posteriormente
el método como la reflexión y el análisis. Se concluyó que el reto en la labor del
odontólogo consiste en imprimir a su quehacer clínico y profesional un sentido
ético, en tanto y en cuanto permita al paciente alcanzar su fin último en la vida,
que es la felicidad, no sólo porque alivia el dolor y así se aproxima a ella, sino
porque contribuye dándole un sentido que le serena y tranquiliza; en la medida de
lo posible el odontólogo virtuoso ha de tratar de ayudar al paciente a ser feliz, a
través de un cambio cualitativo del dolor, sujetándose a la benevolencia y demás
principios de la bioética.

Palabras Claves: Bioética, Principios de la bioética, Valores.

Summary

The intention of this article consisted of presenting the principles the bioethical
according to Beauchamp and Childress (charity, not-slander, autonomy and
justice), with the intention of trying to solve difficult situations that appear actually
odontologycal, when allowing a oriented approach the solution of the problem and
sustaining the arguments that defend certain positions. The made procedures were
bibliographical revision and the method consists of the reflection and the analysis.
One concluded that the challenge in the work of the odontologist consists of turning
its clinical and professional task an ethical task, as much and as soon as allows the
patient to reach its last aim in the life, that is the happiness, not only because it
alleviates the pain and thus it comes near her, but because it contributes giving a
sense him that calm him and it tranquilizes; as far as possible the virtuous
odontologist has to try to help the patient to be happy, through a qualitative
change of the pain to something next with the benevolence and other principles of
the bioethical.

Recibido para arbitraje:15/02/2008 Aceptado para publicación: 16/04/2008

Introducción:

La reflexión de la bioética está basado en los hechos concretos, principios y reglas.


Los principios guían al profesional de la salud hacia un enfoque particular en la
solución de un problema, pueden además cumplir con la función de justificación
(1), son normas generales, son necesarios y suficientes para dirimir los dilemas
éticos, consisten en reglas que ordenan los argumentos y permiten resolver las
diversas situaciones (2),  los principios y las reglas se consideran que obligan prima
facie y no poseen carácter absoluto, permitiendo resolver situaciones de conflicto,
basándose en el principio que predomine en la situación de  salud determinada.
Fundamentado en ello y a partir de 1a revisión bibliográfica y posterior análisis se
relacionan los principios de esta disciplina, con la práctica Odontológica en lo que
consideramos un deber ser. Las conclusiones no por breves expresan el significado
profundo de la reflexión a la nos condujo el presente trabajo.

Principios de la bioética:

Los principios fundamentales, universalmente reconocidos de la bioética planteados


por Beauchamp y Childress (3) son:

Beneficencia: Se refiere a la obligación de prevenir o aliviar el daño hacer el bien


u otorgar beneficios, deber de ayudar al prójimo por encima de los intereses
particulares, en otras palabras, obrar en función del mayor beneficio posible para el
paciente y se debe procurar el bienestar  la persona enferma. Los elementos que se
incluyen en este principio son todos los que implican una acción de beneficio que
haga o fomente el bien, prevenga o contrarreste el mal o daño; adicionalmente,
todos los que implican la omisión o la ausencia de actos que pudiesen ocasionar un
daño o perjuicio (4).

El quehacer del profesional de la salud está fundamentado en el principio de


beneficencia y consiste en el deber de asistir a las personas que lo necesiten. Este
principio se vincula con la norma moral siempre debe promoverse el bien y tiene
como obligaciones derivadas  el brindar un servicio de calidad, con atención
respetuosa, evitar el exceso de terapéutica y respetar condiciones, credos o
ideologías (5). Este principio es utilizado para  prevenir, aliviar el daño, hacer el
bien como otorgar beneficios (6),  debe estar dirigido a garantizar la salud de la
sociedad en el sentido más amplio de este concepto, para lo que se precisa de un
personal preparado, competente, actualizado, con una formación humanística
basada en los principios éticos y conocedor de las peculiaridades de la población
que asiste. No debe centrarse únicamente en curar o en restablecer la salud, sino
también en prevenir y en educar, lo que conduce a la modificación de estilos y
modos de vida, de patrones culturales que no contribuyen al mantenimiento de la
salud colectiva (7).

El principio de beneficencia puede generar situaciones dilemáticas, en donde el acto


de beneficencia se contrapone a la no comisión de un mal, daño o perjuicio; en
estas situaciones priva la máxima de no causar daño, a menos que tal perjuicio
esté intrínsecamente relacionado con el beneficio por alcanzar (4) y en donde el
paciente o su representante conjuntamente con el profesional de la salud considere
al daño como inferior en relación con el beneficio por obtener y esté dispuesto a
asumirlo (8).

Es importarte señalar que muchas veces el profesional de la salud, específicamente


el odontólogo, cree ser benefícente con respecto al paciente y realmente esto no
necesariamente puede ser cierto, debido a que lo que el odontólogo considera como
bien no siempre es coincidente con el bien que persigue el paciente. Diariamente
por factores socioeconómicos, nos enfrentamos a pacientes que exigen un
tratamiento específico, ya sea por dolor o por estética, mientras que el profesional
quiere restaurar las condiciones de salud bucal general, o puede considerar que
cualquier otra alteración es más importante resolver que la que manifiesta el
paciente y se entra en un conflicto de intereses que compete a la beneficencia, el
cual se puede resolver con una buena relación odontólogo paciente, donde se le dé
al paciente toda la información posible sobre su salud bucal y pueda llegarse a un
consenso sobre las posibilidades del tratamiento acordes con ambas partes.

Principio de No Maleficencia: Este principio es uno de los más antiguos en la


medicina hipocrática: Primum non nocere, es decir, no hacer daño al paciente (9),
es la formulación negativa del principio de beneficencia que nos obliga a promover
el bien. Los preceptos morales provenientes de este principio son no matar, no
inducir sufrimiento, no causar dolor, no privar de placer, ni discapacidad evitables
(6,10). Las obligaciones derivadas consisten en realizar un análisis riesgo/beneficio
ante la toma de decisiones específicamente en el área de la salud y evitar la
prolongación innecesaria del proceso de muerte (distanasia) (11). Se trata de
respetar la integridad física y psicológica de la vida humana.

Este principio está contemplado en el juramento hipocrático cuando expresa


“Dirigiré la dieta con los ojos puestos en la recuperación de los pacientes, en la
medida de mis fuerzas y de mi juicio y les evitaré toda maldad y daño” (11).

Se diferencia del principio de beneficencia en que pudiese en ocasiones hacer el


bien al paciente y sin embargo, acontecer complicaciones no contempladas que
eventualmente pudieran perjudicarlo directa o indirectamente (4).

El equipo de salud en servicio al paciente debe preocuparse por hacer el bien, y


cuidarse de no hacer daño a una persona o a un colectivo (7).

El principio de no maleficencia no debe ser considerado de forma aislada ya que


muchos procedimientos en el área de la salud pueden ocasionar daños y/o
sufrimientos, así como causar riesgos al paciente, sin embargo se justifican en
razón de los beneficios que puedan generar, que por supuesto deben superar al
dolor y la discapacidad.

Principio de Autonomía: Consiste en que cada persona es autodeterminante para


optar por las propias escogencias en función de las razones del mismo, es decir,
que al hacer uso de la autonomía, cada quien conduce su vida en concordancia con
sus intereses, deseos y creencias (Jonson citado por Castillo,1999) (5).

El principio filosófico de la autonomía tiene su contraparte legal en el principio de


autodeterminación que en nuestro país se contempla en el articulo 44 de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (13) que expresa: “la
libertad personal es inviolable”. La autonomía tiene su valor al ser una reafirmación
de una de los rasgos fundamentales de la persona y por principio porque tiende a
promover el bienestar del sujeto al permitirle seleccionar lo que considere que es
mejor para él (5).

Según John Stuart Mill al hombre le pertenece plenamente aquella parte de sus
actos que no afecten a los otros, y sobre la cual la sociedad no debe interferir, ya
que la autonomía constituye la esfera de la libertad humana. Se puede definir como
la obligación de respetar los valores y opciones personales de cada individuo en
aquellas decisiones básicas que le atañen vitalmente. Supone el derecho incluso a
equivocarse a la hora de hacer uno mismo su propia elección (14).

El principio de autonomía da origen a la norma moral, de no coartar la libertad de la


persona y nos remite a la obligación de aplicar el consentimiento informado ante la
toma de decisiones en el campo de la salud (15). Lo cierto, es que en el modelo
social emergente, se tiende a que cada cual tenga derecho a opinar sobre su salud
en ejercicio de su libertad, y para lo que se requiere de un conocimiento, es decir,
estar bien informado, la comprobación de la competencia del enfermo para decidir
y la ausencia de coerción (16).

El principio de la Autonomía visto filosóficamente corresponde al principio de


Autodeterminación desde un punto de vista legal, que en Venezuela se encuentra
plasmado en nuestra Carta Magna en el capítulo III, de los derechos civiles donde
se establece que todos los venezolanos tienen derecho al libre desenvolvimiento en
diversas áreas, sin más limitaciones que las derivadas del derecho de los demás y
del orden público y social. En concordancia, la autonomía es la base fundamental
del artículo 57 del Código de Deontología Odontológica que expresa que toda
persona debe expresar con absoluta libertad su voluntad de aceptar o rechazar su
condición de ser paciente, así como rehusar determinadas indicaciones diagnósticas
o terapéuticas (17).

Este principio es la base para una nueva relación paciente-profesional de la salud,


ya que al paciente se le trata como adulto responsable con la capacidad y el
derecho de decidir entre las opciones presentes, en una determinada situación
clínica (6).

Una reflexión sobre la comprensión del principio de autonomía en la atención en


salud nos muestra una posible contradicción, cuando el equipo de salud, tomando
en cuenta sus funciones en los diferentes niveles de atención (prevención,
promoción, curación y rehabilitación), trata de cambiar estilos de vida, hábitos,
costumbres, e incluso tradiciones, que puedan estar reñidas con la salud de las
personas y de la comunidad, lo que puede verse como una intromisión en el mundo
interno de esta comunidad, que lesiona su independencia y por ende su autonomía
(7).

Principio de Justicia: Para analizar este principio comenzaremos definiendo la


justicia que para muchos griegos y filósofos constituye el elemento fundamental de
la sociedad, consideran que algo es justo cuando su existencia no interfiere con el
orden al cual pertenece, el que cada cosa ocupe su lugar. Cuando no sucede así, y
una cosa usurpa el lugar de otra, o cuando existe alguna demasía, se origina una
injusticia y se cumple con la Justicia al restaurar el orden de origen, cuando se
corrige y sanciona la desmesura. En los aspectos sociales de la justicia se destaca
el equilibrio en el intercambio entre dos o más miembros de la sociedad (18).  

El principio de justicia y equidad surge a partir de pensadores del ámbito de la


salud, sensibles a la problemática de aquellos más necesitados e insatisfechos con
el modelo utilitarista de Mill que establece el mayor bien para el mayor número de
personas, lo cual puede desproteger a las minorías y los marginados y se han visto
en la necesidad de añadir la teoría de John Rawls, sobre justicia social, centrada en
la igualdad de los seres humanos desde una óptica formal, que a ayudar a los
menos favorecidos ante las desigualdades sociales y económicas existentes entre
los seres humanos, con el objeto de que las leyes, instituciones y servicios públicos
se encuentren organizados en forma tal que redunden en el beneficio de las
personas (9).

Este principio está relacionado con la norma moral de dar a cada quien lo que
necesita, de la cual se derivan diversas obligaciones, como realizar una adecuada
distribución de los recursos, proveer a cada paciente de un adecuado nivel de
atención, y disponer de los recursos indispensables para garantizar una apropiada
atención de salud (5).

El principio de justicia, en un sentido general, está relacionado con la concepción de


la salud como un derecho humano fundamental que debe ser garantizado por la
sociedad o por el Estado. Por otra parte, la justicia distributiva según Platón
consiste en la distribución de honores, fortuna y de todas las demás cosas que cabe
repartir entre los que participan de la sociedad (20) y la concreción práctica del
principio de justicia está directamente relacionado con la economía, o sea la
disposición de recursos necesarios para garantizar la salud; en muchos casos
justicia y economía se contraponen (7).

Esto hace que la justicia deba entenderse como equidad, que a su vez significa la
utilización racional de los recursos (beneficios, bienes, y servicios); sino también
distribuir los recursos de acuerdo con las necesidades (7) y también en los términos
de eficiencia y eficacia.

Se cumple con este principio si al paciente se le da el trato merecido o


justo sin negarle un servicio, una información o imponerle una
responsabilidad u obligación indebida o exigirle más de lo requerido por la
ley (19), cuando la indicación de exámenes, la prescripción de medicamentos con
récipes, y la correcta remisión de personas a las interconsultas con diferentes
especialistas, se realizan sólo cuando sean estrictamente necesarios.

Conclusiones:

El reto en la labor del odontólogo consiste en convertir su quehacer clínico y


profesional en un quehacer ético, en tanto y en cuanto permita al paciente alcanzar
su fin último en la vida: la felicidad; no sólo porque alivia el dolor y así se aproxima
a ella, sino porque contribuye dándole un sentido que le serena y tranquiliza; en la
medida de lo posible el odontólogo virtuoso ha de tratar de ayudar al paciente a ser
feliz, a través de un cambio cualitativo del dolor a algo más próximo con la
benevolencia y demás principios de la bioética.

El análisis de los principios de la bioética nos conduce a reconocer que el paciente


es una persona y por ende un fin en sí mismo y no un instrumento  para conseguir
otras cosas y que el sentido último de las cosas para los humanos está en los otros
humanos.

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