Eclesiología: Fundamentos y Reflexiones
Eclesiología: Fundamentos y Reflexiones
INSTITUTO
DE
FORMACIÓN
PARA
LAICOS
“BENEDICTO
XVI”
DIÓCESIS
DE
DUITAMA
–
SOGAMOSO
“La iglesia, cuyo misterio está exponiendo el Sagrado Concilio,
Creemos que es indefectiblemente santa.
Pues como Cristo, el hijo de Dios, quien con el Padre y
el Espíritu Santo es proclamado Único Santo,
amó a la Iglesia como a su esposa,
entregándose a sí mismo por ella”
(LG 39)
Benedicto XVI
Eclesiología
Objetivos específicos
Contenido
Introducción ........................................................................................................................... 4
1. Definición e historia de la Eclesiología ......................................................................... 5
1.1 Concilio Vaticano I: perspectiva eclesiológica ............................................................ 8
1.2 Eclesiología del Concilio Vaticano II .......................................................................... 9
2. ¿Por qué hablar de una reflexión eclesiológica? ....................................................... 10
3. La Iglesia en el designio de Dios.................................................................................. 12
3.1 La Iglesia, prefigurada desde el origen de mundo ..................................................... 12
3.2 La Iglesia, preparada en la Antigua Alianza .............................................................. 13
3.3 La Iglesia, instituida por Cristo ................................................................................... 14
3.4 La Iglesia, manifestada por el Espíritu Santo ............................................................ 15
4. Imágenes de la Iglesia ................................................................................................... 15
4.1 Iglesia Pueblo de Dios ................................................................................................ 16
4.3 Iglesia Templo del Espíritu Santo .............................................................................. 20
4.4 Iglesia Sacramento de Salvación ............................................................................... 21
5. El misterio de la Iglesia ................................................................................................. 27
5.1 Analogía con el Misterio Encarnado LG 8 .................................................................. 27
5.2 Esquema de LG 8 ....................................................................................................... 28
6. Propiedades de Iglesia .................................................................................................. 28
6.1 La Iglesia es “UNA” ..................................................................................................... 28
6.1.2 Iglesia Comunión .................................................................................................. 30
6.1.3 Comunión de Iglesia ............................................................................................. 30
6.1.4 El ecumenismo, signo de unidad .......................................................................... 31
6.2 La Iglesia es “SANTA” ............................................................................................... 31
6.3 La Iglesia es “CATÓLICA” .......................................................................................... 33
6.4 La Iglesia es “APOSTÓLICA” ..................................................................................... 35
Anexo 1. .............................................................................................................................. 38
Anexo 2. .............................................................................................................................. 41
Introducción
Reconociendo la Iglesia como institución fundada por Nuestro Señor Jesucristo no solo
como realidad histórica y desde una realidad de comunión espiritual e invisible, es
necesario encontrar elementos que nos ayuden a afrontar correctamente el sentido de la
Iglesia como cuerpo de Cristo, sacramento de Él y misterio, tal como ella es, pues no tiene
otra luz que la de Cristo (CEC 748) o el “lugar donde florece el Espíritu (CEC 749)”.
Por tanto, es necesario que nosotros los fieles, diáconos, presbíteros, obispos, todos los
que formamos esta comunidad fraterna en Cristo, estemos siempre abiertos a la luz de sus
enseñanzas y de su obrar, especialmente en la ministerialidad, para la cual nos
preparamos.
Importante, no perder de vista que la Iglesia es el Cuerpo Místico de Cristo que bien nos
lo señala san Pablo en la analogía del capítulo doce de la Carta a los Corintios, pues de
ahí, se va a desprender esta hermosa figura dada por los padres conciliares, retomada
desde los padres de la Iglesia como misterio y consignada en el Concilio Vaticano II,
especialmente en la Constitución Lumen Gentium, que nos abre una perspectiva amplia no
solo desde el punto de la naturaleza de la Iglesia misma sino desde la realidad a la cual
queremos llegar, comprenderla no solo como una institución formada por hombres sino
una comunidad de hermanos fundada por el querer de Dios, prefigurada desde antiguo,
asistida por el Espíritu Santo y signo de Cristo (sacramento) en medio de nosotros,
organismo vivo.
Además, es importante ver las nuevas figuras de la Iglesia que en el magisterio del Papa
Francisco se presentan como “calificativos” introduciendo una perspectiva de ver hoy día a
la Iglesia en consonancia con la vivencia y misión del Evangelio “vayan por todo el mundo
y hagan discípulos míos, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mt 28,
19), contenidas en su exhortación apostólica Evangelli Gaudium: “Es vital que hoy la
Iglesia salga a anunciar el Evangelio a todos, en todos los lugares, en todas las ocasiones,
sin demoras, sin asco y sin miedo” en pocas palabras como lo señala el Papa una Iglesia
que sea cause de la Evangelización.
http://parroquiasagradafamiliacoqbo.blogspot.com/2013/06/iglesia-pueblo-de-dios.html
Este cuadro de 1872, de Ferdinand Pauwels, se ve a Martín Lutero clavando sus 95 tesis en una puerta
de la iglesia del Palacio de Wittenberg, en https://www.eltiempo.com/cultura/gente/biografia-de-martin-lutero-
en-los-500-anos-de-la-reforma-46480
Como oposición a esta línea protestante, aparece el concilio de Trento (1545) donde se
reafirma el valor de la mediación de la Iglesia situándola en la lógica de la Encarnación,
pero más centrada en la perspectiva jerárquica y favoreciendo la visión piramidal eclesial.
Este concilio tiene la prioridad de querer sacar a la Iglesia del carácter societario para
conducirla e insertarla en el evento salvífico, definiendo la Iglesia “como un sacramento, o
sea signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género
humano”. Es por eso que, el concilio perfiló un marco eclesiológico renovado y
estructurado por las siguientes coordenadas:
a. La Iglesia es presentada en su profunda raíz mistérica, puesta dentro el
designio salvífico de Dios.
b. La centralidad es la categoría bíblica “pueblo de Dios”, lo que permitía afirmar
la igualdad fundamental de todos los bautizados y la llamada universal a la santidad.
c. Se da importancia a las iglesias particulares y a la colegialidad episcopal.
d. La historia y la escatología recuperaron su importancia, poniendo de
manifiesto la condición peregrina de la Iglesia.
e. Se da una actitud de reconocimiento y diálogo cordial con todas las
realidades que se encontraban al margen de la Iglesia como son: otras confesiones
cristianas, las confesiones no cristianas y realidades seculares.
La ganancia del concilio fue que la Iglesia se definiera a sí misma, desde la misma
estructura de la constitución Lumen Gentium, manifestada en sus dos primeros
capítulos:
El misterio de la Iglesia
El pueblo de Dios
Constitución jerárquica de la Iglesia
Los laicos
Vocación universal a la santidad
Los religiosos
Carácter escatológico de la Iglesia
La Virgen María en el misterio de Cristo y de la Iglesia.
Igualmente, se encuentran muchos elementos eclesiológicos en otros documentos como
la Gaudium et spes, los decretos de la actividad misionera de la Iglesia, sobre el ministerio
de los obispos, de los presbíteros, el apostolado de los laicos y sobre el ecumenismo, que
nos lleva a ver un camino de diálogo, de misión y de evangelización.
https://musicaliturgia.files.wordpress.com/2014/03/sagrada-eucaristica-icono-bizantino.jpg
relación con Dios Trino y su acción de evangelización sembrando cada día la semilla del
Reino.
1
“Así como la voluntad de Dios es un acto y se llama mundo, así su intención es la salvación de los hombres
y se llama Iglesia”. San Clemente de Alejandría.
2
Nº 762.
3
Nostra Aetate (NA) 4.
http://cristoreysantacruz.org/?p=2405
4
CEC 763 – 765.
5
Id. 766.
“Cuando el Hijo terminó la obra que el Padre le había encomendado realizar en la tierra,
fue enviado el Espíritu Santo el día de Pentecostés para que santificará continuamente a la
Iglesia” (LG 4), es por esto que, la Iglesia es por su misma naturaleza misionera enviada
por Cristo a todas las naciones para hacer de ella discípulos suyos (cf. Mt 28, 19-20) de
forma que para realizar está misión, el Espíritu Santo la construye y la dirige con diversos
dones jerárquicos y carismáticos (LG 4).6
http://www.mercedarios.cl/detalle.php?id=MTA2MA
4. Imágenes de la Iglesia
6
Id. 767 -768.
f. Viña (Mt 21, 33-43; Is 5, 1-7): la verdadera vid es Cristo, que da la vida y
fecundidad a los sarmientos, es decir a nosotros, que permanecemos en Él por
medio de la Iglesia.
g. Construcción de Dios (1Co 3, 9): el Señor mismo la comparó con la piedra
que desecharon los arquitectos y que se convirtió en piedra angular (Mt, 21, 42; Hch
4, 11; 1 Pe 2, 7).
h. Casa de Dios (1 Tim 3, 15): en la que habita su familia.
i. Habitación de Dios en el Espíritu (Ef 2, 19-22).
j. Tienda de Dios con los hombres (Ap 21,3).
k. Templo santo: representado en los templos de piedra, los Padres cantan sus
alabanzas, y la liturgia, con razón, los compara a la ciudad santa, a la nueva
Jerusalén.
l. Es también llamada la Jerusalén de arriba y madre nuestra (Gal 4, 26; Ap 12,
17) y se describe como la esposa inmaculada del Cordero inmaculado (Ap 19, 7; 21,
2.9; 22, 17).
A continuación reflexionaremos sobre cuatro imágenes que se proponen desde el
aspecto bíblico y que en sí se reflexionan desde el magisterio de la Iglesia, ya que son de
suma relevancia para el entender esta visión sistemática de la Iglesia.
7
Ludwig Muller, G. Dogmática: Teoría y práctica de la teología. 592.
Abraham (Gn 12, 3; 17, 5; Rom 4, 17; Gal 3, 7), prototipo de Israel y de todos los pueblos
reunidos en él.
Israel pues, se convierte en figura de elección y vocación, alcanzando su meta en la
revelación del mediador universal entre Dios y los hombres, Jesucristo. Es el pueblo que
Dios, ha elegido y conducido a través del desierto hacia la tierra prometida, es asimismo el
destinatario de las acciones redentoras, liberadoras y vivificadoras de Yahvé, y que se
llegó a convertir en el pueblo de fe, de la confesión, de la asamblea litúrgica, de la
obediencia a la ley, en el oyente y testigo obediente de la autopromesa de Dios como
salvación del hombre.
Esta alianza, se puede significar en tres aspectos:
a. Israel como propiedad de Dios: en cuanto que ha sido Dios mismo quien lo ha
constituido (Dt 4, 37).
b. Israel socio de la alianza de Dios: la elección por Dios le adjudica un papel
activo, conoce y ama a Dios acreditado en el amor al hermano. Esta reciprocidad se
manifiesta en Ex 6,7; Dt 29, 9-12 “yo seré su Dios y él será mi pueblo.”
c. Israel Santuario de Dios: la comunidad de la fe de Israel es, sobre todo una
asamblea cultica, el lugar y el medio de la presencia salvífica de Dios, en su
manifestación como santuario de Dios, Israel es el pueblo sacerdotal, regio y
profético (Ex 19, 6); Dios mora y actúa en él (Ex 29, 45; Dt 2, 7; Núm. 35, 34). Dios
está real y simbólicamente en el templo de Sión, Jerusalén, la ciudad santa como
“Dios con nosotros” (Is 7, 14; 8, 8).8
Esta imagen o figura, hasta mediados del siglo IV conservó cierta prioridad, luego se fue
deformando y empobreciendo. El Concilio Vaticano II, la adquirió en gran relieve hasta el
punto casi de convertirla en síntesis y símbolo de su eclesiología (LG 2). Nos ayudará el
CEC 782, mostrando las características de este pueblo que lo diferencian de cualquier
grupo étnico, político o social:
a. El pueblo de Dios porque no le pertenece a nadie, solo a Dios (1 Pe 2, 9).
b. Se llega a ser miembro de él no por nacimiento físico sino por el bautismo (cf.
Jn 3, 3-5).
c. Tiene por jefe y cabeza a Cristo Jesús, el ungido.
8
Id.
http://solarconflict.com/iqI3gs8D52Q.video+related
http://www.noticierovenevision.net/noticias/nacional/celebracion-del-jueves-santo-la-ultima-cena-de-jesucristo
REPASA
Lee CEC 787- 796 y saca algunas conclusiones.
______________________________________________________________________
_________________________________________________________________________
_________________________________________________________________________
_________________________________________________________________________
_________________________________________________________________________
_________________________________________________________________________
De ahí que se exprese que, la Iglesia es el templo del Dios vivo (2 Cor 6, 16), en donde
mora el Espíritu Santo (1Cor 3, 16ss). Templo santo, edificado por Cristo hasta llegar a ser
por medio del Espíritu Santo habitación de Dios (Ef 2, 22), donde este mismo espíritu en su
actuar sobre la Iglesia se hace distinguir de la unidad en la comunión y el servicio; la guía
que la sostiene en el tiempo y la renueva y santifica mediante sus dones y carismas.
Es la Iglesia el sacramento del Espíritu de Cristo, ya que mediante la comunicación del
Espíritu, Cristo constituyó su cuerpo místico que es la Iglesia, sacramento universal de
Salvación, donde Cristo mismo es el origen del ser y del obrar de la Iglesia. Es el Espíritu
Santo su principio interior de vida y quien le confiere su contenido sobrenatural, su vitalidad
divina y su fuerza.
En conclusión, la presencia del Espíritu en la Iglesia tiene su cumbre en pentecostés,
donde la Iglesia constituida en el misterio pascual de Cristo se manifiesta e inicia su misión
oficial. La Iglesia es instituida por Cristo y constituida por el Espíritu Santo, mediante los
carismas.
REPASA
Lee CEC 799 – 801 y sintetiza por medio de un párrafo.
______________________________________________________________________
_________________________________________________________________________
_________________________________________________________________________
Dicha objeción fue rechazada por los teólogos promotores de esta visón eclesiológica,
mediante la tesis que no se trataba de añadir un sacramento sino de conocer la naturaleza
de la Iglesia a la luz de la realidad del misterio, a la luz de cómo se entendía la palabra
sacramento.
A la luz del Concilio en LG 1, se dice que: “” y como la Iglesia es en Cristo como un
sacramento o señal e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad de todo el
género humano…”, expresión con la que el Concilio quiere manifestar la estructura
pluridimensional de la Iglesia, es decir, su realidad visible y espiritual, lo humano y lo
divino, por lo cual, lleva a concebir a la Iglesia como un signo eficaz de la gracia, un
acontecimiento perceptible que contiene y concede la gracia que es comunicada en sus
dos dimensiones: en la intimidad con Dios y en la unidad del género humano.
INVESTIGA
Busca en el Concilio Vaticano II, Lumen Gentium 9, lee atentamente y responde:
DIFERENCIAS SEMEJANZAS
REPASA
• ¿Por qué decimos que la Iglesia es cuerpo de Cristo?
______________________________________________________________________
_________________________________________________________________________
_________________________________________________________________________
• ¿Cuáles documentos de las conferencias del CELAM has leído y de qué trata
cada uno?
______________________________________________________________________
_________________________________________________________________________
_________________________________________________________________________
_________________________________________________________________________
REFLEXIONA
ORA
Realiza un salmo orando por la iglesia, ´por quienes la guían, por sus necesidades y
proyectos.
______________________________________________________________________
_________________________________________________________________________
_________________________________________________________________________
_________________________________________________________________________
______________________________________________________________________
_________________________________________________________________________
5. El misterio de la Iglesia
Se habla de analogía porque se puede hacer una identificación entre el misterio de Dios
encarnado y el misterio de la Iglesia en sus dos dimensiones. El hecho de la Encarnación
es único en su grandeza,
así como la unión de las dos naturalezas en Cristo (humana-
divina) se trata de una sola persona, la Iglesia está constituida por muchos miembros.
LG 8 nos muestra a la Iglesia como sacramento de Cristo, sin utilizar el término, sino
refiriéndose a la realidad visible que a su vez se refiere a algo ulterior: una visión
sacramental de la Iglesia. Es el texto clave para expresar la sacramentalidad de la Iglesia.
En sus tres párrafos intenta superar una eclesiología solo institucional que surgió por la
controversia luterana que apelaba por una iglesia espiritual.
5.2 Esquema de LG 8
a) La asamblea visible y la comunidad espiritual no son dos cosas distintas, sino que
forman una realidad análoga al misterio del Verbo encarnado;
b) La Iglesia una, santa, católica y apostólica subsiste en la Iglesia católica, aunque
fuera de ella se encuentran elementos eclesiales.
c) La Iglesia se manifiesta en la fuerza y en la flaqueza. Llamada a ser pobre y
perseguida;
d) La Iglesia supera sus dificultades con la virtud de Cristo y la caridad, anunciando el
Misterio de Cristo hasta llegar a la plenitud escatológica.
6. Propiedades de Iglesia
Según planteamientos anteriores en LG 8, donde se manifiesta que la Iglesia es una,
santa, católica y apostólica,
y frente a discusiones mencionadas, se puede afirmar que
“Esta es la única Iglesia de Cristo, de la que confesamos en el credo, que es una, santa,
católica y apostólica”, cuatro atributos inseparablemente unidos entre sí y que indican los
rasgos esenciales de la Iglesia y su misión, encargo dado por Cristo, quien, por el Espíritu
Santo la llama a ejercitar estas cuatro cualidades (cf. CEC 811).
Estas cuatro características se han incorporado a la Iglesia en el concilio de
Constantinopla (381) y su origen se remonta a Cirilo de Jerusalén.
LG 14 deja ver las condiciones por las que denota la plena incorporación a la estructura
visible de la Iglesia y esta plena unidad, señalando que, viene expresada en: la unidad en
la profesión de fe y en, la vida social como el carácter comunitario, con la guía de los
mismos pastores, representada en la fracción del pan.
CEC 814 nos adentra en este misterio de la Iglesia es “una” desde el principio, ya que,
con gran diversidad procede a la vez de la variedad de los dones de Dios y de la
multiplicidad de las personas que los reciben, pues esta unidad se da en los diferentes
pueblos y culturas. La gran diversidad es una riqueza que no se opone a la unidad de la
Iglesia, sino que se complementa y la perfecciona.
Por lo tanto, cuando nos referimos a la unidad del Iglesia como misterio, tenemos que
visualizarla desde tres perspectivas (cf. CEC 813):
a. La Iglesia es una debido a su origen.
b. La Iglesia es una debido a su fundador.
c. La Iglesia es una debido a su alma.
REPASA
Lee CEC 815 y señale los vínculos de la unidad.
____________________________________________________________________
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________
Es necesario entender que no hacemos en este apartado, alusión a las iglesias fuera de
la iglesia católica, sino que, referimos a las iglesias locales o particulares que hacen que se
realice una imagen fiel de la comunión trinitaria (cf. SC 41; LG 26).
Ya autores del NT y de la iglesia primitiva no advertían en hablar de una Iglesia o de
muchas Iglesias, pues, concebían a la iglesia como una comunión de muchas iglesias,
cada una de las cuales era la Iglesia presente en un lugar particular.
Desde esta experiencia, es que nos permitimos entender la única Iglesia de Cristo como
la Iglesia de iglesias o como la comunión de comunidades, no separadas entre sí, sino, en
una unidad substancial, UNICA, no como que la Iglesia de Cristo sea una suma de iglesias
o comunidades eclesiales.
INVESTIGA
Lee Unitatis Redintegratio capítulos 2, 3 y 4. Escribe tus conclusiones para socializarlas.
______________________________________________________________________
_________________________________________________________________________
_________________________________________________________________________
9
Cf. Apuntes de clase; eclesiología. 2009.
El CEC comienza hablando que, “la fe confiesa que la Iglesia… no puede dejar de ser
santa. En efecto, Cristo, el Hijo de Dios, a quien con el Padre y con el Espíritu se proclama
el solo santo, amó a su Iglesia como a su esposa”… la Iglesia es el Pueblo Santo de Dios
(LG 12), y sus miembros son llamados santos (823).
El adjetivo “santa”, fue el primero que se le dio a la Iglesia, según los testimonios del
siglo II, en San Ignacio de Antioquía, seguido de Israel, en virtud de la elección de la
alianza con Dios. Esta conciencia la podemos ver reflejada en los textos del NT donde se
encuentran testimonios como: a los cristianos los llamaban los santos (Hch 9, 13.32.41; 1
Cor 14, 33; 2 Cor 8, 4); santos por vocación (Rom 1, 7; 1 Cor 1, 2). Igualmente se
encuentran expresiones para significar la Iglesia:
- Comunidad santa del Antiguo Israel (Ex 12, 16; Lev 23, 2)
- Santa y celeste Jerusalén (Ef 2, 19), referido a los miembros de la
comunidad a partir del bautismo.
La Santidad de la Iglesia se refleja en el servicio de los santos y su significación (Rom
15, 25; 2 Cor 8,4).
LG en continuidad con la tradición de la Iglesia cuando manifiesta fórmulas para
referirse a la Iglesia, comunión de los santos, comunión de los dones santos, entre otros, la
llama “la indefectiblemente santa” (39) y toma las palabras del credo “Iglesia santa”
(5.8.26.32). Asimismo, usa términos como Esposa Inmaculada (6), pueblo santo, digna
esposa (9), sacerdocio santo (10) y habla de la santidad de la Iglesia (30, 42, 47).
Dentro de esta categoría, se debe resaltar el ámbito escatológico de la Iglesia que ya
desde la tierra se caracteriza por una verdadera santidad, aunque imperfecta (LG 48),
pues, abraza en su seno a los pecadores por eso se muestra siempre de purificación y
busca sin cesar la conversión y purificación (cf. LG 8).
Desde esta perspectiva encontramos la expresión “comunión de los santos”, la cual
debemos estudiar desde tres aspectos:
a. Comunión en espíritu santificador: aludiendo a que el Espíritu Santo es quien
santifica a la Iglesia, haciéndola comunión de los santos y por medio de su
asistencia se puede llamar Templo Santo.
b. Comunión en los dones santos: referido a las fuentes de la santidad de la
Iglesia o lugares de encuentro con Dios por medio de los sacramentos, dado que,
REFLEXIONA
Lee atentamente los numerales 858 - 860 y responde:
11
CEC. 857.
¿Te sientes llamado por Dios a formar parte de su Iglesia? ¿En qué te das cuenta?
______________________________________________________________________
_________________________________________________________________________
_________________________________________________________________________
¿Qué debes hacer para cambiar la imagen que la gente tiene de la Iglesia? ¿Cómo lo
harás? ¿Con quiénes?
______________________________________________________________________
_________________________________________________________________________
_________________________________________________________________________
INVESTIGA
¿En qué consiste la sucesión apostólica?
______________________________________________________________________
_________________________________________________________________________
_________________________________________________________________________
EVALÚATE
¿Cuáles son las características fundamentales de la Iglesia Católica?
______________________________________________________________________
_________________________________________________________________________
_________________________________________________________________________
_________________________________________________________________________
Anexo 1.
Para San Pablo la Iglesia es un “Misterio”. Ella es fruto de la actuación libre y arcana de
Dios (LG 2). El Concilio ha sido claro en afirmar cómo la naturaleza de la Iglesia no se
puede entender sin esa referencia al amor misterioso, infinito de Dios por los hombres, por
eso LG ha visto el misterio de la Iglesia dentro del horizonte de la Trinidad, que ha querido
hacer partícipes a los hombres de su propia vida.
El título del primer capítulo de LG: "El Misterio de la Iglesia" quiere expresar esa realidad
profunda. El organismo social de la Iglesia, estructurado jerárquicamente, contiene un
aspecto interior, espiritual, sobrenatural, divino. La combinación de esos dos elementos
hacen de la Iglesia un gran sacramento, es decir "signo e instrumento de la íntima unión
con Dios y de la unidad de todo el género humano" (LG 1).
La aplicación del concepto "Misterio" a la Iglesia quiere decir que ella es el cumplimiento
del designio salvífico de Dios 13 . A pesar de su pobreza como signo, la Iglesia es la
12
B. MONDIN, La Chiesa, primizia del Regno. Bologna 1989, p. 192-213.
13
Para Gerald Philips "el misterio" con que se nombra a la Iglesia significa que ella es la concreción del
designio divino con el cual el Padre realiza en Cristo su voluntad salvífica y al mismo tiempo la revela a través
de una realidad temporal que conserva toda su trasparencia.
concreción del actuar salvífico de Dios en favor de los hombres; de la gracia de Cristo dada
a la humanidad para transformarla y unificarla.
a. Origen trinitario
La prehistoria de la Iglesia se remonta al misterio de la Trinidad, en cuanto que el
Creador y artífice de la Iglesia es la Santísima Trinidad. La Iglesia corresponde a aquel
maravilloso designio de salvación que Dios ha concebido en favor de los hombres antes de
la creación del mundo.
La Iglesia es una obra "ad extra". No tiene por causa eficiente sólo el Padre, o el Hijo, o
el Espíritu Santo sino las Tres Personas Divinas. Es la sabiduría del Padre, del Hijo y del
Espíritu Santo quien la ha concebido, la ha querido y la ha actuado.
Los documentos del Vaticano II hablan del origen trinitario de la Iglesia. El texto más
importante es AG 3-4 (par. LG 2-4 y UR 2) en donde los Padres hablan de tres momentos
en la constitución del misterio de la Iglesia:
1) la voluntad salvífica universal del Padre;
2) la misión redentora del Hijo;
3) la misión santificadora del Espíritu Santo.
Esta triple apropiación, sin embargo, no puede hacernos olvidar que la Iglesia es fruto
de la acción colectiva y constante de las Tres Personas Divinas. Por voluntad del Padre,
con el sacrificio del Hijo y con el don del Espíritu, la Trinidad instaura con el hombre una
unión interpersonal, un encuentro dialogal que da lugar a la Iglesia. Así aparece claro que
la Iglesia no es fruto solo de una realidad histórica.
b. Origen Cristológico
la Iglesia. Donde se muestra de manera más radical la " pureza de la Iglesia" es en los
sacramentos que unen a los miembros de la Iglesia con Él que es la Cabeza de la Iglesia.
La Iglesia tiene en Cristo su origen, sus estatutos, sus ministros, su estructura, su
doctrina, sus medios de santificación, sus leyes. Para estar en la Iglesia sólo se necesita
estar unido a Cristo. La Iglesia es continuadora de la misión salvífica de Cristo en el
tiempo. La relación Cristo-Iglesia es fundamental. Del sacrificio de Cristo en la Cruz ha
nacido la Iglesia. El Vaticano II reconoce esta relación de Cristo con la Iglesia pero evita
identificar a Cristo con la Iglesia. La Iglesia es el "Cuerpo de Cristo" (LG 7) pero eso no
significa que ella sea otro Cristo. La Iglesia es un instrumento al servicio de Cristo14. Con
esto se muestra el carácter subordinado de la Iglesia.
c. Origen Pneumático
Hch 2,1-4 nos muestra cómo el Espíritu Santo es causa principal en el nacimiento de la
Iglesia Hasta Pentecostés la Iglesia estaba en gestación. La Iglesia nace cuando los
apóstoles reciben el Espíritu Santo. Allí ellos toman conciencia de hacer parte del nuevo
Pueblo de Dios y de tener por cabeza a Jesús. Para entrar a la Iglesia es necesaria la
presencia del Espíritu Santo que se da a los fieles como consecuencia de fe en Cristo.
Nacida gracias a la acción del Espíritu, la Iglesia crece, se desarrolla y perfecciona en
virtud del Espíritu Santo. El lenguaje de la Iglesia, sus estructuras, sus símbolos, sus
costumbres son instrumentos de la acción del Espíritu. La presencia del Espíritu en los
fieles hace que la Iglesia sea más santa y bella (UR 13). El Espíritu Santo es visto en la
Iglesia en analogía con la función que cumple el alma humana en el cuerpo.
d. Origen Mariano
María ha contribuido al origen de la Iglesia porque la Iglesia ha tenido inicio de alguna
manera con la encarnación del Verbo de Dios. Dando su Sí a Dios, María, ha permitido la
constitución de la Iglesia (LG 56).
En su colaboración en el plan de la salvación que Dios ha ofrecido a los hombres a
través de Jesús y que ha traído como consecuencia la aparición de la Iglesia, María es
vista como causalidad ejemplar para la Iglesia en cuanto ella es el modelo perfecto, el
paradigma y la realización superior de todo aquello que la Iglesia debe ser. María es
modelo de la Iglesia por sus características principales. Ella es Santa porque estuvo
consagrada a Dios; estuvo llena de gracia por su comunión con el misterio de Dios; es
"apostólica" porque fue compañera de los discípulos de Jesús. La Iglesia como María es
"Virgen" pero es también "Madre Fecunda" (LG 63-64)
a. Origen Apostólico
14
Hay una analogía que destaca Vaticano II en LG 8 por la cual se afirma que el organismo social de la
Iglesia sirve a Cristo como el cuerpo físico de Cristo estaba al servicio del Verbo.
Anexo 2.
Consideraciones
3. «Primero Simón, llamado Pedro» [5]. Con este significativo relieve de la primacía de
Simón Pedro, san Mateo introduce en su Evangelio la lista de los doce Apóstoles, que
también en los otros dos Evangelios sinópticos y en los Hechos comienza con el nombre
de Simón [6]. Esta lista, dotada de gran fuerza testimonial, y otros pasajes
evangélicos [7]muestran con claridad y sencillez que el canon neotestamentario recogió las
palabras de Cristo relativas a Pedro y a su papel en el grupo de los Doce [8]. Por eso, ya
en las primeras comunidades cristianas, como más tarde en toda la Iglesia, la imagen de
Pedro quedó fijada como la del Apóstol que, a pesar de su debilidad humana, fue
constituido expresamente por Cristo en el primer lugar entre los Doce y llamado a
desempeñar en la Iglesia una función propia y específica. Él es la roca sobre la que Cristo
edificará su Iglesia [9]; es aquel que, una vez convertido, no fallará en la fe y confirmará a
sus hermanos [10], y, por último, es el Pastor que guiará a toda la comunidad de los
discípulos del Señor [11].
Por eso, «cuando la Iglesia católica afirma que la función del Obispo de Roma responde
a la voluntad de Cristo, no separa esta función de la misión confiada a todos los Obispos,
también ellos “vicarios y legados de Cristo” (Lumen gentium, n. 27). El Obispo de Roma
pertenece a su colegio y ellos son sus hermanos en el ministerio» [22]). También se debe
afirmar, recíprocamente, que la colegialidad episcopal no se opone al ejercicio personal del
Primado ni lo debe relativizar.
6. Todos los Obispos son sujetos de la sollicitudo omnium Ecclesiarum [23] en cuanto
miembros del Colegio episcopal que sucede al Colegio de los Apóstoles, del que formó
parte también la extraordinaria figura de san Pablo. Esta dimensión universal de
su episkopé (vigilancia) es inseparable de la dimensión particular relativa a los oficios que
se les ha confiado [24]. En el caso del Obispo de Roma –Vicario de Cristo según el modo
propio de Pedro, como Cabeza del Colegio de los Obispos [25]–, la sollicitudo omnium
Ecclesiarumadquiere una fuerza particular porque va acompañada de la plena y suprema
potestad en la Iglesia [26]: una potestad verdaderamente episcopal, no sólo suprema,
plena y universal, sino también inmediata, sobre todos, tanto pastores como los demás
fieles [27]. Por tanto, el ministerio del Sucesor de Pedro no es un servicio que llega a cada
Iglesia particular desde fuera, sino que está inscrito en el corazón de cada Iglesia
particular, en la que «está verdaderamente presente y actúa la Iglesia de Cristo» [28] y, por
eso, lleva en sí la apertura al ministerio de la unidad. Este carácter interior del ministerio
del Obispo de Roma en cada Iglesia particular es también expresión de la mutua
interioridad entre Iglesia universal e Iglesia particular [29].
II.
El ejercicio del Primado y sus modalidades
El Romano Pontífice, como todos los fieles, está subordinado a la Palabra de Dios, a la
fe católica, y es garante de la obediencia de la Iglesia y, en este sentido, servus servorum.
No decide según su arbitrio, sino que es portavoz de la voluntad del Señor, que habla al
hombre en la Escritura vivida e interpretada por la Tradición; en otras palabras,
la episkopé del Primado tiene los límites que proceden de la ley divina y de la inviolable
constitución divina de la Iglesia contenida en la Revelación [33]. El Sucesor de Pedro es la
roca que, contra la arbitrariedad y el conformismo, garantiza una rigurosa fidelidad a la
Palabra de Dios: de ahí se sigue también el carácter martirológico de su Primado que
implica el testimonio personal de la obediencia de la cruz.
8. Las características del ejercicio del Primado deben entenderse sobre todo a partir de
dos premisas fundamentales: la unidad del Episcopado y el carácter episcopal del
Primado mismo. Al ser el Episcopado una realidad «una e indivisa» [34], el Primado del
Papa comporta la facultad de servir efectivamente a la unidad de todos los Obispos y de
todos los fieles, y «se ejerce en varios niveles, que se refieren a la vigilancia sobre la
transmisión de la Palabra, la celebración sacramental y litúrgica, la misión, la disciplina y la
vida cristiana» [35]; a estos niveles, por voluntad de Cristo, en la Iglesia todos – tanto los
Obispos como los demás fieles – deben obediencia al Sucesor de Pedro, el cual también
es garante de la legítima diversidad de ritos, disciplinas y estructuras eclesiásticas entre
Oriente y Occidente.
Cristo» [40], del mismo modo los Obispos son testigos de la verdad divina y católica
cuando enseñan en comunión con el Romano Pontífice [41].
10. Junto a la función magisterial del Primado, la misión del Sucesor de Pedro sobre
toda la Iglesia comporta la facultad de realizar los actos de gobierno eclesiástico
necesarios o convenientes para promover y defender la unidad de fe y de comunión; entre
éstos hay que considerar, por ejemplo: dar el mandato para la ordenación de nuevos
Obispos, exigir de ellos la profesión de fe católica, y ayudar a todos a mantenerse en la fe
profesada. Como es evidente, hay muchos otros modos posibles, más o menos
contingentes, de prestar este servicio a la unidad: promulgar leyes para toda la Iglesia,
establecer estructuras pastorales al servicio de diversas Iglesias particulares, dotar de
fuerza vinculante a las decisiones de los Concilios particulares, aprobar institutos religiosos
supradiocesanos, etc. Por el carácter supremo de la potestad del Primado, no existe
ninguna instancia a la que el Romano Pontífice deba responder jurídicamente del ejercicio
del don recibido: «prima sedes a nemine iudicatur» [42]. Sin embargo, eso no significa que
el Papa tenga un poder absoluto. En efecto, escuchar la voz de las Iglesias es una
característica propia del ministerio de la unidad y también una consecuencia de la unidad
del Cuerpo episcopal y del sensus fidei de todo el pueblo de Dios; y este vínculo se
presenta substancialmente dotado de mayor fuerza y seguridad que las instancias jurídicas
–hipótesis que, por lo demás, no se puede plantear porque carece de fundamento– a las
que el Romano Pontífice debería responder. La responsabilidad última e inderogable del
Papa encuentra la mejor garantía, por una parte, en su inserción en la Tradición y en la
comunión fraterna y, por otra, en la confianza en la asistencia del Espíritu Santo, que
gobierna la Iglesia.
12. «La Iglesia peregrina lleva en sus sacramentos e instituciones, que pertenecen a
este tiempo, la imagen de este mundo que pasa» [44]. También por esto, la naturaleza
inmutable del Primado del Sucesor de Pedro se ha expresado históricamente a través de
modalidades de ejercicio adecuadas a las circunstancias de una Iglesia que peregrina en
este mundo cambiante.
14. Al recordar los puntos esenciales de la doctrina católica sobre el Primado del
Sucesor de Pedro, la Congregación para la Doctrina de la Fe está segura de que la
reafirmación autorizada de esos logros doctrinales ofrece mayor claridad sobre el camino a
recorrer. En efecto, tener en cuenta estos puntos esenciales es útil también para evitar las
recaídas, siempre posibles nuevamente, en las parcialidades y en las unilateralidades ya
rechazadas por la Iglesia en el pasado (febronianismo, galicanismo, ultramontanismo,
conciliarismo, etc.). Y, sobre todo, viendo el ministerio del Siervo de los siervos de
Dios como un gran don de la misericordia divina a la Iglesia, encontraremos todos, con la
gracia del Espíritu Santo, el impulso para vivir y conservar fielmente la efectiva y plena
unión con el Romano Pontífice en el camino diario de la Iglesia, según el modo querido por
Cristo [45].
15. La plena comunión querida por el Señor entre los que se confiesan discípulos suyos
exige el reconocimiento común de un ministerio eclesial universal «en el cual todos los
Obispos se sientan unidos en Cristo y todos los fieles encuentren la confirmación de su
propia fe» [46]. La Iglesia católica profesa que este ministerio es el ministerio primacial del
Romano Pontífice, Sucesor de Pedro, y sostiene con humildad y firmeza «que la comunión
de las Iglesias particulares con la Iglesia de Roma, y de sus Obispos con el Obispo de
Roma, es un requisito esencial –en el designio de Dios– para la comunión plena y
visible» [47]. No han faltado en la historia del Papado errores humanos y faltas, incluso
graves: Pedro mismo se reconocía pecador [48]. Pedro, hombre débil, fue elegido
como roca, precisamente para que quedara de manifiesto que la victoria es sólo de Cristo y
no resultado de las fuerzas humanas. El Señor quiso llevar en vasijas frágiles [49] su
tesoro a través de los tiempos: así la fragilidad humana se ha convertido en signo de la
verdad de las promesas divinas.
¿Cuándo y cómo se logrará la tan anhelada meta de la unidad de todos los cristianos?
«¿Cómo alcanzarla? Con la esperanza en el Espíritu, que sabe alejar de nosotros los
fantasmas del pasado y los recuerdos dolorosos de la separación; Él nos concede lucidez,
fuerza y valor para dar los pasos necesarios, de modo que nuestro empeño sea cada vez
más auténtico» [50]. Todos estamos invitados a encomendarnos al Espíritu Santo, a
encomendarnos a Cristo, encomendándonos a Pedro.
+ TARCISIO BERTONE
Arzobispo emérito de Vercelli
Secretario
NOTAS
[1] Juan Pablo II, Carta Encíclica Ut unum sint, 25 de mayo de 1995, n. 95.
[2] Il Primato del Successore di Pietro. Atti del Simposio teologico, Roma dicembre 1996,
Libreria Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano 1998.
[3] Juan Pablo II, Carta al cardenal Joseph Ratzinger, en ib., p. 20; cf. L’Osservatore
Romano, edición en lengua española, 13 de diciembre de 1996, p. 8.
[4] «Il Primato del Successore di Pietro nel mistero della Chiesa. Considerazioni della
Congregazione per la Dottrina della Fede», en Il Primato…, Appendice, pp. 493-503. El
texto se ha publicado también en un fascículo, editado por la Libreria Editrice Vaticana.
[5] Mt 10, 2.
[7] Cf. Mt 14, 28-31; 16, 16-23 y par.; 19, 27-29 y par.; 26, 33-35 y par.; Lc 22, 32; Jn 1,
42; 6, 67-70; 13, 36-38; 21, 15-19.
[8] El testimonio en favor del ministerio petrino se encuentra en todas las expresiones,
aun diferentes, de la tradición neotestamentaria, tanto en los Sinópticos –con rasgos
diversos en Mateo y en Lucas, al igual que en Marcos– como en el cuerpo Paulino y en la
tradición joánica, siempre con elementos originales, diferentes en lo que atañe a los
aspectos narrativos pero profundamente concordantes en su significado esencial. Se trata
de un signo de que la realidad petrina fue considerada un dato constitutivo de la Iglesia.
[11] Cf. Jn 21, 15-17. Sobre el testimonio neotestamentario sobre el Primado, véase
también la Carta Encíclica Ut unum sint del Papa Juan Pablo II, nn. 90 ss.
[12] San Ambrosio de Milán, Enarr. in Ps., 40, 30: PL 14, 1134.
[13] Cf., por ejemplo, san Siricio I, Carta Directa ad decessorem, 10 de febrero del año
385: Denz-Hün, n. 181; II Concilio de Lyon, Professio fidei de Miguel Paleólogo, 6 de julio
de 1274: Denz-Hün, n. 861; Clemente VI, Carta Super quibusdam, 29 de septiembre de
1351: Denz-Hün, n. 1053; Concilio de Florencia, Bula Laetentur caeli, 6 de julio de 1439:
Denz-Hün, n. 1307; Pío IX, Carta Encíclica Qui pluribus, 9 de noviembre de 1846: Denz-
Hün, n. 2781; Concilio Vaticano I, Constitución dogmática Pastor aeternus, cap. 2: Denz-
Hün, nn. 3056-3058; Concilio Vaticano II, Constitución dogmática Lumen gentium, cap. III,
nn. 21-23; Catecismo de la Iglesia Católica, n. 882; etc.
[14] Cf. San Ignacio de Antioquía, Epist. ad Romanos, Intr.: SChr 10, 106-107; San
Ireneo de Lyon, Adversus haereses, III, 3, 2: SChr 211, 32-33.
[17] Concilio Vaticano II, Constitución dogmática Lumen gentium, n. 23; cf. Concilio
Vaticano I, Constitución dogmática Pastor aeternus, proemio: Denz-Hün, n. 3051; Juan
Pablo II, Carta Encíclica Ut unum sint, n. 88; Pío IX, Carta del Santo Oficio a los Obispos
de Inglaterra, 16 de septiembre de 1864: Denz-Hün, n. 2888; León XIII, Carta
Encíclica Satis cognitum, 29 de junio de 1896: Denz-Hün, nn. 3305-3310.
[18] Cf. Jn 17, 21-23; Concilio Vaticano II, Decreto Unitatis redintegratio, n. 1; Pablo VI,
Exhortación apostólica Evangelii nuntiandi, 8 de diciembre de 1975, n. 77: AAS 68 (1976)
69; Juan Pablo II, Carta Encíclica Ut unum sint, n. 98.
[19] Cf. Concilio Vaticano II, Constitución dogmática Lumen gentium, n. 18.
[21] Cf. Concilio Vaticano I, Constitución dogmática Pastor aeternus, cap. 3: Denz-Hün,
n. 3061; Declaración colectiva de los Obispos alemanes, enero-febrero de 1875: Denz-
Hün, nn. 3112-3113; León XIII, Carta Encíclica Satis cognitum, 29 de junio de 1896: Denz-
Hün, n. 3310; Concilio Vaticano II, Constitución dogmática Lumen gentium, n. 27. Como
explicó Pío IX en la Alocución después de la promulgación de la Constitución Pastor
aeternus: «Summa ista Romani Pontificis auctoritas, Venerabiles Fratres, non opprimit sed
adiuvat, non destruit sed aedificat, et saepissime confirmat in dignitate, unit in caritate, et
Fratrum, scilicet Episcoporum, jura firmat atque tuetur» (Mansi 52, 1336 A/B).
[24] La prioridad ontológica que la Iglesia universal, en su misterio esencial, tiene con
respecto a toda Iglesia particular (cf. Congregación para la Doctrina de la Fe,
Carta Communionis notio, 28 de mayo de 1992, n. 9) subraya también la importancia de la
dimensión universal del ministerio de cada Obispo.
[25] Cf. Concilio Vaticano I, Constitución dogmática Pastor aeternus, cap. 3: Denz-Hün,
n. 3059; Concilio Vaticano II, Constitución dogmática Lumen gentium, n. 22; Concilio de
Florencia, Bula Laetentur caeli, 6 de julio de 1439: Denz-Hün, n. 1307.
[26] Cf. Concilio Vaticano I, Constitución dogmática Pastor aeternus, cap. 3: Denz-Hün,
nn. 3060.3064.
[27] Cf. ib.; Concilio Vaticano II, Constitución dogmática Lumen gentium, n. 22.
[29] Cf. Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta Communionis notio, n. 13.
[30] Cf. Concilio Vaticano II, Constitución dogmática Lumen gentium, n. 23;
Decreto Orientalium Ecclesiarum, nn. 7 y 9.
[33] Cf. Declaración colectiva de los Obispos alemanes, enero-febrero de 1875: Denz-
Hün, n. 3114.
[36] Cf. Concilio Vaticano II, Constitución dogmática Lumen gentium, n. 23; León XIII,
Carta Encíclica Grande munus, 30 de septiembre de 1880: ASS 13 (1880) 145; Código de
Derecho Canónico, can. 782, § 1.
[37] Pablo VI, Exhortación apostólica Evangelii nuntiandi, n. 14. Cf. Código de Derecho
Canónico, can. 781.
[38] Cf. Concilio Vaticano I, Constitución dogmática Pastor aeternus, cap. 4: Denz-Hün,
nn. 3065-3068.
[39] Cf. ib.: Denz-Hün, nn. 3073-3074; Concilio Vaticano II, Constitución
dogmática Lumen gentium, n. 25; Código de Derecho Canónico, can. 749 § 1; Código de
cánones de las Iglesias orientales, can. 597 § 1.
[41] Cf. Concilio Vaticano II, Constitución dogmática Lumen gentium, n. 25.
[42] Código de Derecho Canónico, can. 1404; Código de cánones de las Iglesias
orientales, can. 1058; cf. Concilio Vaticano I, Constitución dogmática Pastor aeternus, cap.
3: Denz-Hün, n. 3063.
[45] Cf. Concilio Vaticano II, Constitución dogmática Lumen gentium, n. 15.
[47] Ib.
[48] Cf. Lc 5, 8.
[49] Cf. 2 Co 4, 7.
Fuente:
http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/cti_documents/rc_cti_1984_ecclesi
ologia_sp.html