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Puente de Unión en Lunes Santo

Este documento describe los preparativos y el orden de una celebración familiar del Lunes Santo, incluyendo la mesa, cantos, lecturas bíblicas, reflexión y oraciones. Comienza con la entrada y oración inicial, continúa con la liturgia de la palabra que presenta las lecturas de Isaías, el salmo y el Evangelio de Juan sobre la unción de Jesús. Termina con una reflexión sobre imitar el gesto de María de ungir a Jesús y llenar el mundo con el aroma de Cristo a través de la evangelización.
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Puente de Unión en Lunes Santo

Este documento describe los preparativos y el orden de una celebración familiar del Lunes Santo, incluyendo la mesa, cantos, lecturas bíblicas, reflexión y oraciones. Comienza con la entrada y oración inicial, continúa con la liturgia de la palabra que presenta las lecturas de Isaías, el salmo y el Evangelio de Juan sobre la unción de Jesús. Termina con una reflexión sobre imitar el gesto de María de ungir a Jesús y llenar el mundo con el aroma de Cristo a través de la evangelización.
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LUNES SANTO: SER PUENTE DE UNIÓN Y ANIMACIÓN PARA LOS DEMÁS

PREPARACIÓN EN EL LUGAR DE LA CASA

*Una mesa con mantel Morado.

*Los cantos que se sugieren si no se los saben,


descargarlos de Internet y tener un reproductor, o
recitar el texto.

*Un crucifijo y un lugar especial para colocar la Palabra


de Dios (Biblia)

*El Papá (o jefe de la familia) se dispone para presidir


como animador o coordinador de la celebración.

*De entre los miembros de la familia, elegir lectores (2)

*Boletas con peticiones.


RITOS INICIALES
CANTO DE ENTRADA: El Puente Divino
Un anhelo ferviente hay en mi pecho
Que sólo tú conoces, Oh Señor
El anhelo de ser toda mi vida
Un puente entre las almas y tu Amor

Un puente que partiendo de la nada


Llegue a la orilla de tu eternidad
Un puente al que todos pisar puedan
En busca de tu Amor y tu Amistad

No importa que el dolor de mil pisadas


Marquen en mí huellas ensangrentadas
Yo sólo quiero ser Puente Divino
Y que seas tú el final de este camino

Señor, haz que este puente no se rompa


Mientras pueda servir a mis hermanos
Y cuando nadie ya lo necesite
Destrúyelo a tu antojo entre tus manos (x2)

Mientras se entona el canto de entrada, todos hacen la debida reverencia al crucifijo y después se dirigen al lugar
designado para la celebración.
Terminado el canto.
Animador o coordinador de la celebración: En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo.
Todos se santiguan y responden: Amén.
Hermanos, bendigamos al Señor, que bondadosamente nos invita a la mesa del Cuerpo de Cristo. Decimos todos:
Bendito sea Dios por siempre.
TODOS: Bendito sea Dios por siempre.

ACTO PENITENCIAL
Animador o coordinador de la celebración: invita a los participantes al arrepentimiento:
Hermanos: Para participar con fruto en esta Celebración reconozcamos nuestros pecados.
Se guarda una breve pausa en silencio.
Después, todos hacen en común la confesión de sus pecados. Yo confieso ante Dios Todopoderoso y ante ustedes,
hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran
culpa. Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los Santos y a ustedes hermanos, que intercedan
por mí ante Dios, Nuestro Señor.
Animador o coordinador de la celebración dice la siguiente plegaria: Dios todopoderoso tenga misericordia de
nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
TODOS: Amén

SEÑOR TEN PIEDAD


A continuación el coro entona el Señor ten piedad, junto con todo el pueblo.
Animador o coordinador de la celebración dice Señor, ten piedad.
TODOS: Señor; ten piedad.
Animador o coordinador de la celebración dice Cristo, ten piedad.
TODOS: Cristo, ten piedad.
Animador o coordinador de la celebración dice Señor, ten piedad.
TODOS: Señor, ten piedad.

Animador o coordinador de la celebración dice sin extender las manos


ORACIÓN COLECTA.
Concédenos, Señor, nueva fuerza para no sucumbir a nuestras humanas debilidades, por los méritos de la Pasión de
tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
TODOS: Amén

LITURGIA DE LA PALABRA
Después de tomar todos asientos, dos de las personas participantes, escogidos previamente, se ubican lo más
próximos a la Biblia donde estén seleccionadas las lecturas:

PRIMERA LECTURA
Del libro del profeta Isaías (42, 1-7)
Miren a mi siervo, a quien sostengo; a mi elegido, en quien tengo mis complacencias. En Él he puesto mi espíritu, para
que haga brillar la justicia sobre las naciones. No gritará ni clamará, no hará oír su voz en las plazas, no romperá la
caña resquebrajada, ni apagará la mecha que aún humea. Proclamará la justicia con firmeza, no titubeará ni se
doblegará, hasta haber establecido el derecho sobre la tierra y hasta que las islas escuchen su enseñanza. Esto dice
el Señor Dios, el que creó el cielo y lo extendió, el que dio firmeza a la tierra, con lo que en ella brota; el que dio el
alimento a la gente que habita la tierra y la respiración a cuanto se mueve en ella: “Yo, el Señor, fiel a mi designio de
salvación, te llamé, te tomé de la mano; te he formado y te he constituido alianza de un pueblo, luz de las naciones,
para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión y de la mazmorra a los que habitan en
tinieblas”. Palabra de Dios.
TODOS: Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL Del salmo 26 10


R: El Señor es mi luz y mi salvación.
- El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién voy a tenerle miedo? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién podrá
hacerme temblar? R. - Cuando me asaltan los malvados para devorarme, ellos, enemigos y adversarios, tropiezan y
caen. R.
- Aunque se lance contra mí un ejército, no temerá mi corazón; aun cuando hagan la guerra contra mí, tendré plena
confianza en el Señor. R.
- La bondad del Señor espero ver en esta misma vida. Ármate de valor y fortaleza y en el Señor confía. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
LECTOR DEL SALMO INVITA A ACLAMAR: “Honor y Gloria a ti, Señor Jesús”.
TODOS “Honor y Gloria a ti, Señor Jesús”.
LECTOR DEL SALMO: Honor y gloria a ti, Señor Jesús. Señor Jesús, Rey Nuestro, sólo Tú has tenido compasión de
nuestras faltas.
TODOS “Honor y Gloria a ti, Señor Jesús”.

EVANGELIO
Animador o coordinador de la celebración dice:
Escuchen, hermanos, el santo evangelio según san Juan (12, 1-l l)
Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quién había resucitado de entre los muertos.
Allí le ofrecieron una cena; Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban con Él a la mesa. María tomó entonces
una libra de perfume de nardo auténtico, muy costoso, le ungió a Jesús los pies con él y se los enjugó con su
cabellera, y la casa se llenó con la fragancia del perfume.
Entonces Judas Iscariote, uno de los discípulos, el que iba a entregar a Jesús, exclamó: “¿Por qué no se ha vendido
ese perfume en trescientos denarios para dárselo a los pobres?” Esto lo dijo no porque le importaran los pobres,
sino porque era un ladrón, y como tenía a su cargo la bolsa robaba lo que echaban en ella.
Entonces dijo Jesús: “Déjala. Esto lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tendrán
siempre con ustedes, pero a mí no siempre me tendrán”. Mientras tanto, la multitud de judíos, que se enteró de que
Jesús estaba ahí, acudió no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, a quien el Señor había resucitado de
entre los muertos. Los Sumos Sacerdotes deliberaban para matar a Lázaro, porque a causa de él, muchos judíos se
separaban y creían en Jesús. Palabra del Señor.
TODOS. Gloria a ti, Señor Jesús.

REFLEXIÓN
Terminadas las lecturas el Animador o coordinador de la celebración entabla un diálogo con reflexión y respuesta
a esa Palabra proclamada y meditada para provecho de todos. Puede iniciarla preguntando: ¿Qué nos llamó la
atención de lo que hemos escuchado de la Palabra de Dios?
Después de compartir, leer la siguiente reflexión:
El acto de María, que nos presenta el evangelista Juan (12,1-11) "tomó una libra de perfume de nardo, autentico y
costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugo con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del
perfume", se contraponen a la actitud y las palabras de Judas, quien, bajo el pretexto de la ayuda a los pobres
oculta el egoísmo y la falsedad del hombre cerrado en sí mismo, encadenado por la avidez de la posesión, que no se
deja envolver por el buen perfume del amor divino. Judas calcula allí donde no se puede calcular, entra con ánimo
mezquino en el espacio reservado al amor, al don, a la entrega total. Y Jesús, que hasta aquel momento había
permanecido en silencio, interviene a favor del gesto de María: "Déjala, que lo guarde para el día de mi sepultura".
Jesús comprende que María ha intuido el amor de Dios e indica que ya se acerca su "hora", la "hora" en la que el
Amor hallará su expresión suprema en el madero de la cruz: el Hijo de Dios se entrega a sí mismo para que el
hombre tenga vida, desciende a los abismos de la muerte para llevar al hombre a las alturas de Dios, no teme
humillarse "haciéndose obediente hasta la muerte y una muerte de cruz".
Es necesario hoy, ante la situación que vivimos, aceptar la invitación a entrar en este circuito de amor, imitando el
gesto de María y situándonos concretamente en el seguimiento de Jesús.
Hoy se requiere de muchas Marías que unjan, no solo los pies de Jesús, sino todo su cuerpo visible en la humanidad y
llenen del olor de Cristo al mundo de hoy.
La evangelización, que se realiza en un contexto cultural e histórico concreto, del que no es posible prescindir y que
tampoco se puede infravalorar, es el camino para realizarlo, siendo cada cristiano puente de unión y animación
humana y en la fe de cada hombre y mujer que se acerca.
Tengamos presente que si el evangelio no entrara en el corazón de la cultura, la evangelización quedaría sólo en la
superficie, con el riesgo de ser mal interpretada o de tener una existencia efímera. La fe hay que encarnarla en la
conciencia (criterios, valores, motivaciones, decisiones) y en la vida social.
La humanidad entera está llegando a una realidad global sin fronteras y sin precedentes en la historia. La
globalización es uno de los retos más acuciantes del período histórico actual. También es un signo de que Dios es
siempre sorprendente, invitando al ser humano a colaborar en la construcción responsable de una nueva humanidad,
donde encontramos vivencial la frase dicha por Jesús: "a los pobres los tenéis siempre con vosotros".
La misma globalización cultural puede llegar a ser un enriquecimiento mutuo entre las culturas, pero también un
neocolonialismo de una cultura sobre otra o el exclusivismo y dominio de unas naciones. Técnica y sin valores
El diálogo entre culturas y civilizaciones es necesario en vistas a compartir los valores fundamentales, comunes y
complementarios, con los ciegos, los cautivos de la prisión y de la mazmorra, y los que habitan las tinieblas,
presentados en Is. 42,1-7, y se hacen palpables en la sociedad.
Este diálogo no sería posible sin el reconocimiento de los principios permanentes que anidan en todas las conciencias
y que no dependen de ninguna autoridad humana
Para la misión cristiana, este fenómeno es un reto que obliga a repensar la misión, como vía para proponer la igualdad
de los hijos de Dios, en la que todos tienen el derecho de decir Padre nuestro y la fraternidad de comunión como
mandato del amor.
Toda comunidad cristiana queda cuestionada por este fenómeno de la globalización, como vía para poner en práctica
la solidaridad fraterna según el mandato del amor, que lleva a experimentar que Dios está preparando una nueva
primavera cristiana, un progresivo acercamiento de los pueblos a los ideales y valores evangélicos.
En la globalización, que puede ser también de la pobreza y de la injusticia, encontramos la hora de la nueva
imaginación de la caridad, que lleva a la existencia de una sensibilidad global ante la promoción humana, los derechos
humanos, y la opción preferencial por los pobres.
En este fenómeno de encuentro y acercamiento global, la humanidad entera está unificando el concepto sobre los
valores, con el riesgo de que se relativicen o que se reduzcan a factores de progreso material, de técnica y de
consumo, con detrimento de la persona y de las comunidades.
De hecho, se está elaborando un concepto y un proyecto de hombre que trasciende la geografía y la histona, y que
tiende a ser común en todas las culturas y en todos los pueblos
Una globalización solidaria, que vaya más allá de la perspectiva económica, sociológica y cultural, ello sólo es posible
por medio de creyentes (de toda religión) que vivan mejor su peculiaridad religiosa, siempre abiertos a los nuevos
dones de Dios, que se han recibido para compartir y formar una sola familia humana diferenciada en las personas y
en los pueblos.
La solidaridad bien entendida ayudará a vivir el fenómeno de la globalización, manteniendo firme el concepto de
persona y de comunidad, donde todos conservan su propia identidad en el respeto de la identidad y de las
diferencias de los demás.
La misión cristiana tiende a compartir los dones de la redención de Cristo, sabiendo que «la fe se fortalece dándola»
(RMi 2)
Se quiere dar lo recibido y se aceptan otros dones de Dios que, sin ser complemento de la revelación propiamente
dicha, son también gracias de Dios para conocer y vivir los dones ya recibidos
Dice el Concilio Vaticano II “los fieles que, en cuanto incorporados a Cristo por el bautismo, integrados al Pueblo de
Dios y hechos partícipes, a su modo, de la función sacerdotal, profética y real de Cristo, ejercen en la Iglesia y en el
mundo la misión de todo el pueblo cristiano en la parte que a ellos corresponde” (LG 31), llamados a desempeñar en el
mundo la animación cristiana del orden temporal y, “por propia vocación, tratar de obtener el reino de Dios
gestionando los asuntos temporales y ordenándolos según Dios. Viven en el siglo, es decir, en todos y cada uno de los
deberes y ocupaciones del mundo, y en las condiciones ordinarias de la vida familiar y social, con las que su
existencia está como entretejida. Allí están llamados por Dios, para que, desempeñando su propia profesión guiados
por el espíritu evangélico, contribuyan a la santificación del mundo como desde dentro, a modo de fermento. Y así
hagan manifiesto a Cristo ante los demás, primordialmente mediante el testimonio de su vida, por la irradiación de la
fe, la esperanza y la caridad. Por tanto, de manera singular, a ellos corresponde iluminar y ordenar las realidades
temporales a las que están estrechamente vinculados, de tal modo que sin cesar se realicen y progresen conforme a
Cristo y sean para la gloria del Creador y del Redentor” (LG 31). y en la Iglesia, la colaboración con la jerarquía en el
apostolado y en el desempeño de cargos, "que incumbe absolutamente a todos los cristianos, los laicos también
puede ser llamados de diversos modos a una colaboración..., al igual que aquellos hombres y mujeres que ayudaban al
apóstol Pablo en la evangelización, trabajando mucho en el Señor (cf. Flp 4,3; Rm 16,3ss)." (LG 33)
Todos los cristianos tenemos que contribuir a la extensión del reino de Dios y los bautizados que no poseen el
Sacramento del Orden lo pueden realizar de forma más plena por vivir inmersos en las realidades temporales, por
vivir en el siglo, esforzándose por tener una mirada positiva y de aceptación de las realidades temporales,
reconociendo su consistencia y su valor como obra de Dios, con la tarea de transformación y evangelización del
mundo, por el lugar específico y esencial que ocupa en la misión de la Iglesia, teniendo presente que su “deber y
derecho… al apostolado deriva de su misma unión con Cristo cabeza. Insertos por el bautismo en el cuerpo místico
de Cristo, robustecidos por la confirmación en la fortaleza del Espíritu Santo, es el mismo Señor el que los destina
al apostolado” (AA 3).
Esto no quiere decir que la misión del laico sea sacralizar las cosas, sino imbuir sus actividades del espíritu del
Evangelio, puesto que las realidades del mundo tienen también su propia autonomía. Desde este planteamiento no son
admisibles las posiciones de rechazo del mundo –como si el mundo fuese una realidad pervertida–, o de combate
contra el mundo –como si el mundo fuera siempre contrario a Dios–, o de imposición de la primacía de lo cristiano
sobre lo humano –deseando volver a una sociedad de cristiandad ya superada–. La Iglesia está llamada a promover un
permanente diálogo con el mundo, lo que permitirá su animación evangélica.
En esta misión los laicos juegan un papel insustituible. Por esto mismo, la legislación reconoce a los laicos plena
autonomía en el ejercicio de su profesión, refiriendo esta libertad de acción en relación con la misma Iglesia y con la
doctrina de sus Pastores, pues es en ellas donde ella encontrarán la luz que proyectarán después en el mundo; una
luz que antes de coartar su libertad, robustecerá la seguridad del mensaje (c. 227).
Para que puedan vivir según esta doctrina cristiana, proclamarla, defenderla cuando sea necesario y ejercer la parte
que les corresponde en el apostolado, tienen el deber y el derecho de conocerla y llevar a cabo una vida de
participación y corresponsabilidad.
Todo ello requiere una apertura de "espíritu, para que traiga el derecho a las naciones". Que promueva "fielmente
el derecho, ... hasta implantar el derecho en la tierra, y sus leyes que esperan las islas". Y responda al Señor,
que dice: "te he llamado con justicia, te he cogido de la mano, te he formado, y te he hecho alianza de un
pueblo, luz de las naciones. Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y de la
mazmorra a los que habitan las tinieblas" (Is. 42,1-7).
La misión es de todos, siendo vínculo de unión de la salvación obrada por Cristo y el hoy de la humanidad en la
realidad presente, entre las instituciones y los más vulnerables de la sociedad, entre los mismos vulnerables que por
su situación se aíslan, y ser animadores de una humanidad nueva nacida desde la vivencia de los valores del evangelio.

LA PALABRA SE HACE ORACIÓN


Animador o coordinador de la celebración:
En este tiempo de la Sagrada Pasión, en que Cristo presentó al Padre súplicas y oraciones con lágrimas, supliquemos
humildemente a Dios para que se digne escuchar nuestras plegarias por amor a su Hijo. Después de cada invocación
responden: R: TE ROGAMOS, SEÑOR
- Para que la Iglesia, Esposa de Cristo, se purifique más plenamente por la Sangre de Cristo, en este tiempo
Santo de Pasión. Roguemos al Señor. R.
- Para que todas las cosas en el mundo se pacifiquen en orden a la salvación, por medio de la Sangre de Cristo.
Roguemos al Señor. R.
- Para que todos los que participen de la Pasión de Cristo por la enfermedad y los sufrimientos alcancen
fortaleza y paciencia. Roguemos al Señor. R.
- Para que todos nosotros, por la Pasión y muerte de Cristo, lleguemos a la gloria de la resurrección. Roguemos
al Señor. R.
- Para que el Señor nos infunda el Espíritu de amor que llevó a María a ungirlo, para que nosotros
misericordiosamente nos fijemos en los demás y los dignifiquemos con nuestros actos. R.
- Se pueden agregar intenciones libres por parte de los fieles
Animador o coordinador de la celebración, con manos juntas y de pie, dice: Atiende, Señor, a las súplicas de tu
pueblo para que, cuanto no se atreve a esperar por sus propios méritos, lo alcance por la Pasión de tu Hijo. Que vive
y reina por los siglos de los siglos.
TODOS: Amén.
Cantamos juntos: Dios, está aquí
Dios está aquí
Tan cierto cómo el aire que respiro
Tan cierto cómo la mañana, se levanta el sol
Tan cierto porque yo le canto y me puede oír

Dios está aquí


Tan cierto cómo el aire que respiro
Tan cierto cómo la mañana, se levanta el sol
Tan cierto porque yo le canto y me puede oír

Lo puedes sentir, a tu lado en este mismo instante


Lo puedes llevar, muy dentro de tu corazón
Lo puedes sentir, en ese problema que tienes
Dios está aquí, si tú quieres, le puedes seguir

Dios está aquí


Tan cierto cómo el aire que respiro
Tan cierto cómo la mañana, se levanta el sol
Tan cierto porque yo le canto y me puede oír

Lo puedes sentir, a tu lado en este mismo instante


Lo puedes llevar, muy dentro…
Dios está aquí
Tan cierto cómo el aire que respiro
Tan cierto cómo la mañana, se levanta el sol
Tan cierto porque yo le canto y me puede oír

Dios está aquí


Tan cierto cómo el aire que respiro
Tan cierto cómo la mañana, se levanta el sol
Tan cierto porque yo le canto y me puede oír

Lo puedes sentir, a tu lado en este mismo instante


Lo puedes llevar, muy dentro de tu corazón
Lo puedes sentir, en ese problema que tienes
Dios está aquí, si tú quieres, le puedes seguir

Dios está aquí


Tan cierto cómo el aire que respiro
Tan cierto cómo la mañana, se levanta el sol
Tan cierto porque yo le canto y me puede oír

Lo puedes sentir, a tu lado en este mismo instante


Lo puedes llevar, muy dentro…

Animador o coordinador de la celebración invita a ponerse de pie y dice: Fieles a la recomendación del Salvador y
siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir: Padre Nuestro...

COMUNIÓN ESPIRITUAL
Hagamos nuestra oración de comunión:
Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el santísimo sacramento de altar. Te amo sobre todas las
cosas y deseo recibirte en mi alma. Pero como no puedo recibirte sacramentalmente, te pido vengas a mí
espiritualmente a mi corazón. Y, como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno todo a vos. No
permitas, Señor, que jamás me separe e ti. Amén

Luego de un momento de silencio, durante los cuales vamos a pensar en un acto de amor en favor de un miembro de
la familia, de los que conviven en esos momentos en la casa.

Ahora, como hijos confiados dirijámonos a María santísima, Madre de Dios, salud de los enfermos diciendo: Bajo tu
amparo…
Después de un momento conveniente de oración en silencio, concluye diciendo, con las manos juntas:
Oremos: Quédate, Señor, con nosotros y protege con tu amor infatigable nuestros corazones santificados por esta
Eucaristía, para que podamos conservar siempre las gracias que hemos recibido de tu misericordia. Por Jesucristo
Nuestro Señor.
TODOS: Amén.
CONCLUSIÓN
Finalmente, signándose de la frente al pecho y del hombro izquierdo al derecho, dice:
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
TODOS: Amén.
CANTAR Ave María o canto a la virgen.

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