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CASOS CLINICOS Resueltos

Este documento presenta dos casos clínicos. El primer caso describe a un paciente de 30 años con un trastorno de la personalidad dependiente que se internó por sentimientos de pánico y suicidio. El segundo caso es de un joven de 23 años con un trastorno obsesivo compulsivo caracterizado por la necesidad de controlar todo lo que hace para asegurarse de no haber causado daño. Ambos pacientes muestran síntomas que afectan su funcionamiento cotidiano y calidad de vida.
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CASOS CLINICOS Resueltos

Este documento presenta dos casos clínicos. El primer caso describe a un paciente de 30 años con un trastorno de la personalidad dependiente que se internó por sentimientos de pánico y suicidio. El segundo caso es de un joven de 23 años con un trastorno obsesivo compulsivo caracterizado por la necesidad de controlar todo lo que hace para asegurarse de no haber causado daño. Ambos pacientes muestran síntomas que afectan su funcionamiento cotidiano y calidad de vida.
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CASOS CLINICOS DE TEMAS DEL 2 PARCIAL

Nombre: _Adriana Cecilia Blanco Arce_____ # de Cuenta: _2016200128_____ Fecha: _20/03/2020_____

INSTRUCCIONES: Lea detenidamente cada ítem y responda ubicándose como profesional utilizando el
lenguaje técnico necesario para abordar el contenido. Por favor sea ordenado (a).

Caso 1

El paciente es un hombre de 30 años.

Motivo de consulta: El paciente fue llevado a la sala de emergencias de psiquiatría por una asistente social. La
había llamado en medio de la noche para decirle que no podía más. Había llorado y hablado de suicidio. La
asistente social explicó que su paciente vivía solo, que ella no se sentía capaz de ayudarlo y que su
psicoterapeuta estaba de vacaciones. Aconsejó internarlo.

El paciente estaba retraído y tenso y pidió disculpas por los problemas que estaba causando. Se relajó cuando se
le dijo que podía permanecer en el hospital, y no tuvo objeciones cuando se le indicó la habitación que por el
momento debía compartir con tres pacientes mayores.

Antecedentes: Nació y creció en un pueblo de campo. A los cinco años perdió a su padre quien murió en un
accidente de autos. Después de la muerte de su padre, su madre logró obtener ingresos trabajando de camarera
en una confitería local. El paciente era hijo único y le había ido bien en la escuela y nunca había dado a su
madre ningún tipo de problema. Ella no se volvió a casar. Eran muy unidos y él hacía todo lo posible para
satisfacerla. Aún de niño, solía entender que la vida no era fácil para ella y que ella era todo lo que él tenía.

Se comportaba bien en la escuela, y siempre hacía lo que las maestras le pedían, todo el tiempo estaba dispuesto
a aceptar las tareas adicionales que sus compañeros no querían realizar y aparentemente siempre estaba
contento de complacer a los demás. A los 16 años quiso ser técnico en computación, pero esto significaba irse a
una ciudad a más de 100 millas de su casa y a su madre no le gustó la idea. Dejó la escuela y comenzó a trabajar
en un supermercado. Trató de hacer su trabajo lo mejor posible, siempre dispuesto a reemplazar a sus colegas y
nunca se quejaba de tener que realizar horas extras. Se lo consideraba un empleado confiable y varias veces se
lo propuso para promoverlo para un ascenso, pero de alguna manera luego se lo dejaba de lado. Durante su
adolescencia le hubiera gustado salir con amigos pero comprendía su responsabilidad de pasar casi todas las
tarde con su madre. Ella se sentía orgullosa diciéndoles a sus vecinos que él era “realmente bueno”.

A los 20 años tuvo la primer pelea con su madre. Ella estaba totalmente en desacuerdo con que saliera con una
chica que a ella no le gustaba. Cuando su madre le dijo que tendría que irse de la casa si deseaba continuar
viendo a “esa chica”, entró en pánico, le rogó a su novia que tuviera paciencia y finalmente permitió que ella lo
dejara por otro. Su madre aprobó a la segunda chica que él llevó a su casa y lo apuraba para que se case con
ella, aunque a él personalmente no le entusiasmaba la idea. Cuando su esposa lo abandonó dos años más tarde
se sintió destruido y volvió a vivir con su madre. Ella murió poco tiempo después, de un ataque al corazón.
Desde entonces , el paciente fue hospitalizado varias veces por depresión, generalmente sólo por uno o dos días.
Se hacía atender por un psicoterapeuta dos veces por semana y le pedía a su asistente social que lo aconsejara
acerca de las cosas más triviales, casi todos los días.

No se conocían historias de trastornos mentales en la familia.

Datos actuales: El paciente estaba orientado con respecto al tiempo, espacio y persona. La mañana de su
internación, estaba indeciso con respecto a quedarse o irse a su casa y pidió consejo. Explicó que se había
sentido con pánico la noche anterior y que había reaccionado mal pero que ahora se sentía bien de nuevo. Dijo
que su psicoterapeuta le había aconsejado que no buscara refugio en hospitales. Su asistente social por otro
lado, le dijo que buscara un "tratamiento real", esta vez, y que se quedara ahora un par de semanas o aún de
meses. No estaba ni deprimido ni ansioso, se lo veía cómodo durante la entrevista y hablaba en forma
coherente.

Cuando se le preguntó por su actitud para con los demás, el paciente declaró que le gustaba estar con otra gente.
Dijo que no le gustaba estar solo y que en realidad se sentía perdido cuando lo estaba. No tenía dificultad para
relacionarse con otra gente y se sentía confortable con casi toda la gente. Aseguró que no tenía problemas con
algunos colegas que eran considerados difíciles por otras personas. A menudo se estaba deprimido, pero estos
sentimientos se iban después de un par de horas, especialmente cuando podía hablar con alguien. También
sentía “pánico” cuando tenía que tomar decisiones. En el curso del examen, no se hicieron evidentes síntomas
de ansiedad característicos de una crisis de pánico.

El examen físico no reveló anormalidades. Las pruebas de sangre, incluyendo las de función tiroidea , estaban
dentro de los límites normales, tal como lo fueron otros estudios especiales como el EEG y el mapeo cerebral.

Evolución: Cuando se le dijo que no había necesidad de que se quedara en el hospital pero que siempre habría
alguien disponible cuando sintiera que no podía hallar soluciones sólo, aceptó irse a su casa. Durante las
siguientes dos semanas, llamó dos veces para preguntar sobre cosas triviales y luego retomó sus sesiones con su
psicoterapeuta.

Discusión:

La característica mas significativa del trastorno de este paciente es perturbación severa en la constitución de su
personalidad y sus modelos de comportamiento, que coinciden con los criterios del trastorno de la personalidad
establecidos en la CIE-10 . No había historia de trastorno depresivo o de ansiedad, tampoco ideas delirantes, ni
alucinaciones u otros síntomas psicóticos.

El paciente presenta un comportamiento enraizado y de larga data caracterizado por permitir que otras personas
tomen sus decisiones mas importantes, subordinando sus necesidades a las de los otros, excesiva complacencia
con los deseos de los demás, capacidad limitada para tomar decisiones cotidianas sin un consejo permanente por
parte de otros, preocupación con temores de tener que cuidarse a de sí mismo y sentimientos de abandono
cuando se encuentra solo.
Diagnóstico: En su infancia padecía del trastorno de Ansiedad por separación 309.21 ( F93.0), el diagnóstico
actual es el de Trastorno de la personalidad dependiente, 301.6 (F60.7).

Caso 2

El paciente es un joven de 23 años, soltero y que trabaja sin sueldo en la granja familiar.

Motivo de consulta: Este paciente fue derivado al servicio de siquiatría debido a su extrema lentitud e
indecisión. Su condición había empeorado los últimos cinco años. Durante este tiempo había estado
atormentado con ideas de que podría haber hecho algo malo sin pensar o que podría haber perjudicado a otras
personas. Sentía la necesidad de controlar su comportamiento para estar seguro de que no había causado daño a
nadie. La primera vez que notó este problema fue cuando estaba estudiando en la universidad. Vivía allí y
permanentemente tenía el pensamiento, cuando lavaba la ropa, de que podría haber mezclado la ropa suya con
la de otros compañeros. También temía haber usado dinero que le habían prestado o que le había sacado a otros
estudiantes, aunque en realidad nunca pedía prestado y siempre se aseguraba de pagar todo lo que debía. Se
sentía con la obligación de controlar permanentemente si había cerrado la canilla o apagado la luz y los
artefactos eléctricos. De lo contrario pensaba que alguien podría verse afectado o que podía causar algún daño.
Al final pasaba tanto tiempo controlando las cosas que tenía poco tiempo para estudiar y dejó la universidad sin
aprobar nada. Al año siguiente fue convocado al servicio militar donde se le dio tanto para hacer que no tuvo
oportunidad de controles . Al regresar a su casa la necesidad de controlar todo volvió aún más fuerte que antes .
Casi no podía conducir un auto porque si pasaba personas o animales en la ruta, debía pararse para ver si no
estaban lastimadas. No podía salir a cazar con su padre porque después de cada tiro se tenía que asegurar de que
nadie a su derecha, izquierda o aún detrás hubiera sido herido. Lo hacía aún sabiendo que esto no era posible.
Su capacidad de trabajo disminuyó porque tenía que pensar en cada tarea antes de poder hacerla . Y debía
controlar cada una; después de terminarla. se lo veía parado, inmóvil con ojos bajos , absorbido en sus
pensamientos. Durante las conversaciones comunes decía muy poco porque se trababa en el medio de las
oraciones , o en el medio de las palabras. Cuando decía algo debía reconsiderarlo y controlarlo antes de
continuar. Trató de sobreponerse a la necesidad de controlar todo pero no lo logró. Gradualmente perdió la
confianza en sí mismo, se sintió sin ganas y fatigado, perdió toda iniciativa y pasaba mucho tiempo
descansando o durmiendo. No sentía la sensación de que estaba siendo controlado o influenciado desde afuera,
y nunca tuvo alucinaciones.

Antecedentes: El paciente nació y se crió en una granja. Le fue bastante bien en la escuela y luego tuvo varios
trabajos como granjero y realizó estudios posteriores. Los dos años anteriores a la consulta, trabajó sin sueldo
en la granja de la familia. Cuando tenía 16 años su madre se suicidó en el curso de un estado depresivo. Según
el médico de la familia, ella sufría de trastorno bipolar. En el momento de ocurrido el hecho el paciente no
mostró problemas aparentes en aceptar su muerte. Tiene un hermano y una hermana que viven en la misma
casa. Su padre se casó nuevamente y su esposa parece ser bien aceptada por los hijos.

Datos actuales: El paciente parecía reservado y algo distante con movimientos duros y desgarbados. Estaba
vestido de manera simple y correcta. Hablaba muy lento y respondía preguntas después de largas pausas. Se lo
veía un tanto deprimido y su autoestima era baja. La comunicación no tenía colorido emocional, pero aparte de
eso su conversación no parecía perturbada. No se sospecharon síntomas psicóticos y no mostró formas de
llamar la atención ni trató de sacar partido de la entrevista. Al final de la segunda entrevista tuvo cierta
dificultad para retirarse y luchaba contra la reincidencia de verificar si no se estaba llevando algo que no le
pertenecía.

Discusión:

Los síntomas de este paciente se manifestaban de forma repetitiva y desagradable, y causaban angustia e
interferencia con el funcionamiento social e individual. Aceptaba que estos síntomas se originaban en su propia
mente, y que eran ideas excesivas y sin razón. Al comienzo trató de superarlas sin éxito, y por último había
desistido.
POR LO TANTO EL DIAGNÓSTICO EN EL CASO ES : Trastorno de la personalidad obsesivo compulsivo
301.4 F(60.5)

Caso 3

El paciente tiene 24 años, es soltero y trabaja de empleado. Vive solo.

Motivo de consulta: Durante casi dos años, el paciente ha sufrido de tensión y le resultaba imposible relajarse.
Se preocupaba absolutamente por todo, aun en lo más mínimo. Ocasionalmente se lo derivó a una clínica
psiquiátrica como paciente externo porque estaba tenso y preocupado, no podía dormir y estaba lleno de
sentimientos de inferioridad. A menudo se sentía aprehensivo, tenía palpitaciones y comenzaba a temblar sin
una razón aparente. No podía concentrarse y se irritaba fácilmente. A la noche sus constantes preocupaciones lo
mantenían despierto, despertaba y tenía pensamientos intrusivos que no le permitían un sueño reparador. En
particular se preocupaba por su aptitud sexual. Tenía miedo de no poder desempeñarse sexualmente si se
casaba. A los 14 años, estando de visita en la casa de unos amigos, había espiado en el dormitorio de la hermana
mayor de su amigo cuando ella se estaba cambiando. Al ver a la joven de 19 años en ropa interior se excitó
inmensamente y a menudo recordaba la experiencia. Desde entonces hacía lo imposible para espiar mujeres
cuando se cambiaban o bañaban. Cada vez que lo hacía se excitaba y se masturbaba. El miedo a ser encontrado
lo llevaba a hacerlo rápidamente, lo que aumentaba su excitación. A los 22 años estuvo con una prostituta por
primera vez y después siguió haciéndolo bastante regularmente. Sin embargo en los meses anteriores a la
consulta no pudo lograr la erección, lo que al principio lo hizo sentir inquieto y luego lo sintió que era inferior.
Estaba incómodo en compañía de mujeres y creía que no sería capaz de casarse. Comenzó a evitar a sus amigos
y se mantuvo solitario en sus ratos libres, aunque continuó trabajando.

Antecedentes: El paciente era el tercero de tres hijos de un taxista. Sus dos hermanos mayores fueron bastante
exitosos en la escuela y en sus carreras. Él aprobó la escuela secundaria con notas normales y a los 18 años
comenzó a trabajar como empleado en una empresa de su tío. Luego, se mudó a vivir solo.

Antes de su enfermedad el paciente era considerado sociable y extrovertido. En la escuela, y más tarde en el
trabajo se llevaba bien con sus compañeros. Tenía muchos amigos pero no amigos íntimos. Era físicamente
normal y no tenía ninguna enfermedad seria. Tampoco había información sobre alguna enfermedad mental o
trastornos de conducta en su familia directa.

Datos actuales: Al ser examinado estaba tenso. No quería hablar de su comportamiento sexual pero aparte de
ello era educado y cooperaba bien. Su estado de ánimo era neutral y tenía respuestas emocionales adecuadas.
No se sospecharon síntomas psicóticos. A medida que la entrevista avanzaba, comenzó a hablar más y a
referirse a su sentimiento de inferioridad. Parecía estar preocupado por sus experiencias de impotencia.

Los exámenes físicos, incluyendo el neurológico no revelaron anormalidades.

DIAGNÓSTICO ES: Trastorno de ansiedad generalizada 300.02 F (41.1) y el Trastorno eréctil 302.72 (F52.21)

Caso 4

La paciente es una alumna de escuela secundaria de 17 años.

Motivo de consulta: Durante los últimos seis meses, la paciente comenzó a tenerle tanto terror a la escuela que
se la derivó a un servicio de psiquiatría para la consulta externa. Cada vez que la profesora le hacía una
pregunta en la clase, se le confundía todo. Su corazón comenzaba a latir más fuerte y se mareaba tanto que tenía
la sensación de que se iba a desmayar. Dejó de participar en el coro de la escuela . Durante cuatro meses antes
de la derivación no había podido reunirse con otros estudiantes para almorzar en la caseta porque se sentía
terriblemente ansiosa. Temblaba de arriba abajo y tenía tanto miedo de perder el control de su de su vejiga, que
en ocasiones anteriores había tenido que irse en la mitad del almuerzo. Los últimos dos meses se había sentido
progresivamente infeliz y perdió todo interés en la escuela. Se sentía muy cansada, especialmente a la mañana
y le costaba mucho concentrarse. Su nivel en la escuela decreció mucho. Dormía poco y se despertaba por lo
menos dos horas antes de lo que necesitaba para levantarse. Nunca tuvo gran apetito pero los últimos meses éste
se había deteriorado mas aun. Sentía que su futuro era deprimente y varias veces deseó estar muerta. Su
momento más feliz era la tarde cuando habían pasado los problemas diarios y estaba sola en su habitación.

Antecedentes: La paciente nació y creció en un pequeño pueblo donde su padre era albañil. Vive con sus padres
y tiene cuatro hermanos y hermanas menores. Tiene dormitorio propio. Describió la relación de sus padres
como armoniosa, aunque su padre solía estar enojado de vez en cuando con su esposa porque era demasiado
sobreprotectora con la paciente. La niña se desarrolló normalmente durante su infancia y se mostró feliz y
sociable hasta los 14 años. Desde ese entonces, pareció cambiar. Se volvió progresivamente tímida y
preocupada por saber lo que los demás pensaban de ella. Siempre se sintió como si se estuviera escondiendo de
los otros. Se sentía inferior, no tenía confianza en sí misma y tenía miedo de actuar de forma rara o tonta. A los
15 años comenzó a asistir a una escuela secundaria en un pueblo vecino y logró resultados razonables hasta
cinco meses antes de ser derivada al servicio de consulta externa. Desde el comienzo de la escuela secundaria se
sentía incómoda cuando debía estar con otros estudiantes. Nunca pudo hacer amigos íntimos. Siempre fue de
pequeña estatura para su edad y nunca comió muy bien. A los 15 años recibió un tratamiento con hormonas
porque sus menstruaciones eran irregulares. De acuerdo a su mamá, una de sus tías también era muy nerviosa y
tímida y fue internada en un servicio psiquiátrico por depresión.

Datos actuales: La paciente era de contextura frágil y pequeña. Al principio del examen se sonrojó y estaba
tensa, se mostraba tímida y reticente. Más tarde, sin embargo, se volvió más segura y relajada. Impresionaba
como anhedónica, pero no deprimida. No había sentimientos de reproche personal, inhibición psicomotriz, ni
signos de pensamiento desordenado o características psicóticas. No se observaron intentos de tomar ventaja,
llamar la atención de forma neurótica o tendencia a dramatizar. Admitió, aunque dubitativamente, que sus
temores eran excesivos.

DIAGNOSTICO: __Trastorno de ansiedad social (fobia social) 300.23 (F40.10)

Caso 5

La paciente es una mujer de 33 años. Es casada y trabaja como secretaria en el estudio de abogacía de su
esposo.

Motivo de consulta: visitó una clínica especializada en ansiedad, después de leer en una revista un artículo
sobre la hipocondría. Durante los años previos se había sometido a numerosos exámenes médicos porque creía
que estaba teniendo una afección cardíaca. El problema comenzó después de dar a luz a su único hijo. Durante
una clase de gimnasia postparto de pronto notó un incremento en los latidos de su corazón. Sentía puntadas
fuertes en su pecho y tenía dificultad para respirar. Comenzó a transpirar y temblar, se sintió mareada, sentía un
hormigueo en su brazo izquierdo y temío morir de un ataque al corazón. Inmediatamente dejó al bebé en la
clase y fue a la sala de urgencias para que la atiendan. Se le hizo un electrocardiograma pero no se le detectaron
anormalidades. Desde entonces tiene crisis de ese tipo durante 15-30 minutos alrededor de cuatro veces por
mes. Solía pedir ayuda y buscó consejo médico. Durante diez años ha tenido demasiados exámenes médicos,
cada uno asegurándole que no tenía ninguna enfermedad física. Después de las primeras crisis, comenzó a tener
miedo de tener una lejos de su casa o estando en lugares donde no se puede conseguir asistencia médica. La
paciente sólo sale de su casa si lleva su teléfono celular, lo que le permite comunicarse con el servicio de
emergencia si fuera necesario. Aún de esa manera evita lugares aglomerados, shoppings y cines donde no
podría escapar rápidamente. Los ataques han continuado pero ocurren en los lugares donde ella más teme.
Reconoce que tanto los síntomas como su manera de evitarlos son poco razonables y excesivos pero de todas
maneras han dominado su vida. Se siente medianamente deprimida, inquieta y tiene dificultad para dormir. Se
siente insegura y también tiene dificultad para concentrarse.

Inicialmente la paciente fue tratada con una variedad de beta bloqueantes para el “eretismo cardíaco". Su
médico de familia le prescribió diazepam, y ha tomado 5mg tres veces por día durante los últimos ocho años
pero con escaso resultado.

Antecedentes: La paciente creció en una gran ciudad . Su padre era empleado público y su madre era maestra.
Tenía un hermano dos años menor, ingeniero. Dejó la escuela secundaria para asistir a un instituto para
secretarias y más tarde trabajó como secretaria en una firma de abogados. A los 22 años se casó con un
abogado diez años mayor que ella, y al año siguiente tuvo un hijo. Debido a sus crisis dejó su trabajo de tiempo
completo y comenzó a trabajar medio día para su marido. Tienen buenos ingresos y tienen un buen nivel de
vida.
La paciente se describió a sí misma como de “tipo tranquila, pero nerviosa” y aunque a veces se sentía tensa y
aprensiva en situaciones inusuales. Siempre fue tímida, sensible a las críticas y reacia a las relaciones con otras
personas, a menos que las conociera bien.

Desde su infancia tuvo temor a las situaciones de riesgo y como resultado desarrolló miedo a viajar en aviones y
tuvo dificultad para conseguir su licencia para conducir. Siempre ha sido insegura y tiene tendencia a sentirse
inferior a otras personas. Su humor ha sido inestable y con tendencia a reacciones depresivas cuando tiene que
enfrentar decepciones o críticas.

Su padre fue descripto como introvertido y con poco humor, pero no tuvo contacto con servicios psiquiátricos.
Una de sus hermanas fue internada en una sala de psiquiatría por “nervios”, los que posiblemente representaban
episodios de depresión.

En su infancia la paciente era considerada como de constitución débil. Parecía resfriarse a menudo y tuvo gripe
varias veces. Tuvo licencia por enfermedad en repetidas ocasiones por malestares pasajeros, dolores de
estómago, o dolores por tensión en su cuello y espalda. Los exámenes médicos nunca encontraron ningún tipo
de perturbación somática. Su único embarazo fue sin complicaciones excepto por una leve pre-eclampsia algo
antes del parto, y que fue tratada con éxito. Su presión arterial es normal y no se detectó ningún mal
funcionamiento cardíaco.

Datos actuales: La paciente no parecía deprimida, pero estaba tensa y hablaba muy rápido como si tuviera
alguna urgencia. Describía sus problemas vívidamente, en forma espontánea, y parecía querer lograr la ayuda
del facultativo. Impresionaba como inteligente y no se detectaron síntomas psicóticos.

El examen físico, incluyendo la evaluación neurológica, no revelaron ningún problema somático. Los ECG,
EEG y exámenes serológicos dieron resultados normales y no se detectaron anormalidades de la función
tiroidea.

No se sospecha de etiología orgánica o consumo de sustancias psicoactivas.

La paciente se describió a sí misma como habitualmente ansiosa y evasiva.

DIAGNOSTICO: __Agorafobia 300.22(F40.00).

Caso 6

La paciente es una mujer de 38 años, casada. Tiene dos hijos de 6 y 2 años.

Motivo de consulta: Ella comenzó a estar mal después de su segundo embarazo, hace tres años. Este embarazo
no era querido y hasta se pensó en un aborto, pero su esposo la convenció de que no lo hiciera. Se había estado
sintiendo deprimida e irritable, constantemente preocupada por las tareas del hogar y los chicos. Se sentía
insuficiente e incapaz de llevar a cabo las responsabilidades de ser madre de dos niños.

Antecedentes: La paciente creció en un pequeño pueblo. Su infancia estuvo marcada por la enfermedad de su
madre, de quien sólo se acuerda que estaba enferma. De niña, tenía que hacer las cosas de la casa y era
resentida porque los otros niños no tenían este deber. Su madre murió cuando ella tenía 12 años y recuerda
haber estado muy triste. Su padre era afectuoso con ella pero bebía demasiado y era violento con su mamá.
Había dos hermanos en la familia -uno 20 años mayor que la paciente y el otro, 12 años mayor. Después de la
muerte de la madre, el hermano mayor se mudó con su esposa a la casa paterna. La esposa de su hermano le
hizo a la paciente la vida particularmente difícil porque le exigía cosas y la criticaba siempre por ser perezosa. A
los quince años se fue de la casa para trabajar como niñera durante dos años, hasta que fue lo suficientemente
grande para estudiar enfermería. Dos meses antes de terminar sus estudios, y nunca los completó. Había dejado
de asistir por algún tiempo por enfermedad y se le dijo que debería repetir parte del curso.

Conoció a su esposo durante este curso. Él era de otra cultura y 13 años mayor que ella. Después de salir
durante tres años se fueron a vivir juntos. No quiso casarse en ese entonces porque él decía que no podía
mantenerla al no tener un trabajo permanente. Aparte de ello, su familia en su pueblo natal esperaba que él se
case con alguien de su propia cultura y no sabían nada de esta relación. Al quedar embarazada, su compañero la
convenció de que se hiciera un aborto, también porque no podía mantener un niño. Después que consiguió un
trabajo permanente se casaron pero no le dijeron a la familia de él hasta que pasaron dos años. Su relación fue
tormentosa. La paciente describió a su marido como de buen corazón pero poco razonable. Era autoritario,
exigía que ella hiciera todo el trabajo de la casa y no quería cuidar de los niños.

Datos actuales: La paciente era una mujer delgada, limpia y prolija pero parecía no importarle para nada su
apariencia. Estaba tensa y frecuentemente rompía en lágrimas. Su conversación era normal en tono y forma.
Respondía apropiadamente pero hablaba mucho. Estaba preocupada por el hecho de no poder resolver sus
dificultades domésticas, y se afligía por el futuro de sus niños, si ella muriera, como lo había hecho su propia
madre. No tenía creencias o percepciones anormales. Su capacidad cognitiva estaba intacta y estaba
globalmente orientada. Sus recuerdos inmediatos, y su memoria reciente y remota eran buenas. Su percepción
del problema era moderada, si bien reconocía que tenía un problema, no sabía cómo la podían ayudar. Los
exámenes físicos y las pruebas de laboratorio no revelaban nada anormal.

Evolución: Se internó a la paciente para liberarla del estrés de la casa. Gradualmente se relajó y comenzó a
interesarse por su apariencia otra vez. A pesar de las presiones para que regresara a la casa donde su esposo
tenía dificultad para cuidar los niños permaneció en la sala durante casi dos semanas. En este tiempo su estado
de ánimo mejoró y ella y su esposo pudieron conversar sobre algunos de los problemas que tenían. Se le dio el
alta pero con un plan de seguimiento para pacientes externos para ella y su marido. Ambos llegaron a un
acuerdo para aumentar la ayuda en la casa y para estar un tiempo solos, sin los hijos, cada semana.

Discusión:

Durante tres años la paciente se había sentido triste, con sentimientos de vacío y de insuficiencia e incapacidad
para enfrentar las responsabilidades de madre y esposa pero no desistía y mantenía algunas funciones intactas.

DIAGNOSTICO:_Trastorno depresivo persistente (distimia) 300.4 (F34.1)

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