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Vida y obra de Jenofonte en Grecia

Jenofonte fue un historiador y filósofo ateniense del siglo V a.C. Escribió obras históricas como la Anábasis, que narra la retirada de las tropas griegas tras la muerte de Ciro el Joven, y las Helénicas, que continúan la historia de Grecia donde la dejó Tucídides. También produjo obras filosóficas como las Memorables, que recogen diálogos y enseñanzas de Sócrates, y el Banquete. Su estilo se caracteriza por la clar

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Vida y obra de Jenofonte en Grecia

Jenofonte fue un historiador y filósofo ateniense del siglo V a.C. Escribió obras históricas como la Anábasis, que narra la retirada de las tropas griegas tras la muerte de Ciro el Joven, y las Helénicas, que continúan la historia de Grecia donde la dejó Tucídides. También produjo obras filosóficas como las Memorables, que recogen diálogos y enseñanzas de Sócrates, y el Banquete. Su estilo se caracteriza por la clar

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DEPARTAMENTO DE GRIEGO Y LATÍN

IES ALTO CONQUERO 1

JENOFONTE

1.- Vida y ambiente histórico.

Jenofonte era natural del demo de Erquia, perteneciente a Atenas. Nació de padres
acomodados hacia el año 430 a.C. Como Platón, Jenofonte es testigo de una época revuelta y
amarga de la historia de Grecia: el comienzo de las hostilidades entre Esparta y Atenas, la
muerte de Pericles y la mortífera peste, trazan una línea frente a la época anterior; y al final de
la larga guerra la derrota y el torpe gobierno de los Treinta Tiranos.

Como otros jóvenes atenienses de familias acomodadas, pudo consagrarse plenamente al


deporte de la equitación, que era su gran pasión. No fue discípulo de Sócrates a la manera de
aquellos otros que durante toda su vida no se apartaron de la filosofía, pero las impresiones que
recibió entonces perduraron, sin convertirse en impulsos orientadores de su vida.

Cuando su amigo Próxeno de Beocia hacía levas en el año 401 para la expedición de Ciro
el Joven, que aspiraba a derrotar del trono a su hermano Artajerjes II, se dejó convencer y se
alistó en la empresa. Quizás por huir del ambiente político de Atenas en el año 401, cuando la
ciudad restauraba la democracia. Esta empresa era apoyada por Esparta, por lo que no fue del
gusto de Atenas; sin embargo Jenofonte se decidió a seguir a Ciro.

Al norte de Babilonia, en la ciudad de Cunaxa, muere Ciro en el 401, quedando las tropas
griegas abandonadas, con lo que se produce el inicio de la retirada hacia la patria, que será
narrada por Jenofonte en su Anábasis. Tras un cierto tiempo en el que estuvo al frente de las
tropas el espartano Quirísofo, el rey de Esparta Agesilao asumió el mando de éstas y Jenofonte
entabló una íntima amistad con él.

Sus conciudadanos lo desterraron debido a sus simpatías por Esparta y a su oposición a la


democracia ateniense; ello no le afectó gravemente, ya que Agesilao le concedió la proxenía, es
decir la ciudadanía espartana, al tiempo que le otorgó una finca en Escilunte, cerca de Olimpia.
En placentera tranquilidad pasó allí un cierto tiempo, dedicado a la caza y a la redacción de sus
obras. Sin embargo esta tranquilidad se rompió en el año 370, cuando los eleos, enemistados con
Esparta, se apoderaron de la localidad después de la batalla de Leuctra, por lo que Jenofonte
tuvo que huir a Corinto.

En Corinto pasó la última etapa de su vida y no parece que regresara a Atenas cuando los
atenienses le levantaron el destierro. Murió poco después del 355.
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2.- Obra.

Su obra se puede dividir en dos grandes grupos: la producción histórica y la producción


socrática.

a) Producción histórica.

La Anábasis. Entre sus obras históricas ocupa un lugar principal a causa de la


naturalidad con que Jenofonte nos habla de sus propias experiencias, por la cantidad de
pormenores geográficos y etnográficos y el excelente espíritu militar del conjunto. La obra está
dividida en siete libros, pero es probable que esta división sea posterior al propio autor, así como
los resúmenes iniciales de cada uno de éstos.

Cada libro se compone de varios capítulos. Sólo los seis primeros capítulos del libro I
relatan la anábasis propiamente dicha, es decir, la marcha hacia el interior del pais; sigue luego la
descripción de la batalla de Cunaxa y la parte principal de la obra se ocupa de la narración de la
atrevida retirada hacia el mar Negro, a través de paises enemigos y de montañas intransitables.
También narra el posterior destino de la tropa hasta su reunión con el resto de las fuerzas
espartanas. Hay que destacar el hecho de que para resaltar su propia actuación, ponga en
segundo plano la del espartano Quirísofo, que, en relidad, ostentaba el mando de la retirada.
Parece que Jenofonte trataba de dejar claro su papel en la expedición, subrayando que marchó
con Ciro sin conocer, en un principio, su plan de derrocar a Artajerjes. Repetidamente,
Jenofonte demuestra su fe en la disciplina y en el buen orden, es animoso y sensato y está en
todas partes para ayudar a los soldados. La Anábasis tiene influjo de la épica y de los relatos de
Heródoto, al evocar paisajes, costumbres locales e incluso fauna y flora de los lugares por los que
se viaja. Otro rasgo importante en la concepción de la Anábasis es la exposición de cómo, en
circunstancias críticas, la camaradería de los guerreros se sobrepone a las rivalidades y a los
nacionalismos. Pese a la distinta procedencia, espartanos, atenienses, tebanos, tesalios, los griegos
se sienten hermanados en una empresa común.

Las Helénicas. Es su principal obra histórica, en la que narra en siete libros la historia
griega desde el año 411 (en plena guerra del Peloponeso, cuando los atenienses rehabilitan a
Alcibiades) al 362 (año en el que se produjo la batalla de Mantinea, que supuso el fin de la
hegemonía espartana en Grecia, y el nacimineto de la hegemonía tebana). La obra comienza con
un met¦ taàta (después de estas cosas), con los sucesos del año 411, tratando de enlazar de este
modo directamente con el final de la obra de Tucídides, sin embargo una notable diferencia
separa a ambos historidores.

La Ciropedia. Esta obra de ocho libros es difícil de clasificar y no podemos


considerarla simplemente como obra histórica. Es la historia de la juventud, ascensión al trono y
gobierno de Ciro el Viejo, y consagra a su educación sólo una parte del libro primero. El hecho
de que esta parte fuese considerada suficientemente importante como para dar título a toda la
obra, revela un optimismo pedagógico que fue creado en esta época por la sofística.
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El Hipárquico. Da consejos al jefe de caballería.

El Cinegético. Libro de caza; su autenticidad es discutida.

El Económico. Su protagonista, Isómaco, acomodado terrateniente, cuenta cómo


distribuye el día y el trabajo de su gente, cómo introduce a su joven esposa en los deberes
domésticos, ofreciéndonos de este modo un valioso cuadro de la vida de la mujer griega de la
época.

El Agesilao. Se trata de un encomio al rey espartano.

El Estado de los Lacedemonios. La constitución de Licurgo (mítico rey espartano)


y la dualidad de la realeza en Esparta, son para él los fundamentos históricos del poderío
espartano.

Los Ingresos. Se ocupa de la situación económica de Atenas, proponiendo un


saneamiento de las finanzas de Atenas.

b) Producción socrática:

Las Memorables. Es la obra principal de este grupo; se divide en cuatro libros repletos
de episodios y diálogos socráticos. Jenofonte utiliza escritos socráticos de otros autores, pero no
se le puede discutir el uso de recuerdos personales del propio Sócrates, así como la influencia de
Platón.

La Apología de Sócrates. En esta obra los discursos de Sócrates anteriores y


posteriores a su proceso constituyen sólo una parte del escrito y están mezclados con noticias
sobre su conducta de antes y después del juicio.

El Banquete. En esta obra nos describe un banquete, que un personaje rico de Atenas
de nombre Calias, da con motivo de la victoria de un amigo. Sócrates pronuncia un discurso
sobre el amor sensual y el amor espiritual. La imagen que nos presenta Jenofonte es mas vanal y
sus ideas no son tan elevadas como las de Platón, por esto se le acusa de no haber penetrado en la
personalidad de Sócrates y de adjudicarle ideas un poco tontas, pero lo cierto es que Jenofonte
trata de ofrecernos una idea lo mas aproximada posible de los convites que se celebraban en la
época.

El Hierón. Se trata de una obra dialogada, en la que nos presenta al poeta Simónides
conversando con el príncipe siciliano sobre la naturaleza y las posibilidades del tirano.
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3.- Estilo.

a) La lengua: escribe en ático pero no puro. Los gramáticos antiguos achacaban esta
impureza a sus campañas y a su estancia fuera de Atenas. Hay numerosas palabras que no se
encuentran en los prosistas atenienses del siglo IV, al igual que algunos giros y formas
gramaticales. Estas particularidades recuerdan la lengua de la epopeya, Heródoto y los trágicos.
Jenofonte no creó palabras sonoras ni términos precisos y sutiles; en él hay abstraciones y las
imágenes, metáforas y comparaciones son escasas.

b) La frase: es de una simplicidad elegante. En ella se observa un cierto influjo de la


retórica, siendo su desarrollo bastante claro.

c) Géneros literarios: encontramos disertaciones, dialéctica, discursos oratorios, relatos e


incluso novela. Sus disertaciones y su dialéctica son fáciles y claras, con el defecto de ser
demasiado breves cuando se exige un análisis, o demasiado largas cuando no hace falta. Su
elocuencia es muy persuasiva. Sus discursos son muy numerosos, destacando por la claridad de
sus razones y el análisis minucioso de los hechos e ideas. Su verdadero maestro es Sócrates. En
sus relatos no hay ni patetismo, ni intensidad de vida, ni precisión científica sino lo que puede
hacer agradable la narración: claridad y orden. No se limita a la realidad; a veces introduce
personajes reales o ficticios con lo que hace obra de poeta o novelista.

d) La composición: es a menudo floja. En su obra se echa en falta la presencia de una idea


principal que dé unidad a la misma. La composición es en detalle, con yuxtaposición y
enumeración. Los relatos se colocan unos al lado de otros sin más conexión que la cronología.

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