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Heterite 12

Este documento contiene 82 artículos en diferentes idiomas sobre temas relacionados con el psicoanálisis lacaniano. Los artículos están organizados en secciones sobre vínculos sociales, lenguaje, discurso, clínica de la pareja y otras. El documento presenta trabajos realizados en la IX Cita de la Internacional de Foros del Campo Lacaniano llevada a cabo en Medellín, Colombia en 2016.
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Heterite 12

Este documento contiene 82 artículos en diferentes idiomas sobre temas relacionados con el psicoanálisis lacaniano. Los artículos están organizados en secciones sobre vínculos sociales, lenguaje, discurso, clínica de la pareja y otras. El documento presenta trabajos realizados en la IX Cita de la Internacional de Foros del Campo Lacaniano llevada a cabo en Medellín, Colombia en 2016.
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Heteridad

12

Revista de psicoanálisis

1
HETERIDAD

12

Revista de psicoanálisis

Versión multilingüe

“Enlaces y Desenlaces Según la Clínica

Psicoanalítica”

Internacional De Foros

Escuela De Psicoanalisis De Los Foros Del Campo Lacaniano

2
HETERIDAD 12

“Enlaces Y Desenlaces Según La Clinica Psicoanalitica”

Memorias de la IX Cita de la Internacional de Foros del Campo

Lacaiano – Medellín 2016

Comisión editorial HETERIDAD 12 CRIF 2016-2018

Maria Teresa Maiocchi, Gladys Mattalia, Mónica Palacio,


Ana Laura Prates Pacheco, Trinidad Sánchez-Biezma De Lander,

Colette Soler y Gabriela Zorzutti

Realización general: Mónica Palacio

Diseño y maquetación: Diana Botero

Fotografia: “Penetración” por Carlos Tobón.

[Link]

3
Editorial

Mónica Palacio

Presentar el N° 12 de la Revista “Heteridad” es un honor, pues aquí se


recogen gran parte de los trabajos presentados en la IX Cita de la Internacional de

Foros del Campo Lacaniano que se llevó a cabo en Medellín los días 15 y 16 de julio

de 2016, bajo el título “Enlaces y desenlaces según la clínica psicoanalítica”.

Por primera vez en Colombia, gracias al Foro de Medellín organizador de la

Cita, se reúnen casi 600 personas venidas de todos los países donde la IF hace
presencia, alrededor de un tema que convoca tanto la clínica como la lógica de

nuestro tiempo y los enlaces que produce. Evento histórico para los colombianos, y

de trascendencia para el conjunto de la IF, tanto por el número de trabajos que allí

se presentan, como por los enlaces antes y después de la Cita. De ello da cuenta el
trabajo arduo de casi 100 personas, en preparar este número. A todos y cada uno,

autores y traductores gracias!

La versión multilingüe de nuestra Revista contiene 82 artículos en la lengua


original en la que fueron presentados, todos ellos dan cuenta de la particularidad

de nuestro campo y de los analistas que lo componen, por ello hemos decidido

conservar la forma original en que cada autor lo dirigió al comité organizador; así

cada texto compone efectivamente “la Heteridad”, desde dónde cada uno pudo
trasmitir su enlace con el psicoanálisis, con su clínica y con su teoría.

4
Encontraremos tres grandes apartados: El vínculo Social en Cuestión y lo

que en él se refiere al discurso de la época pero igualmente lo que tiene que ver

con la familia, con los lazos posibles del ser hablante y la sexuación.

Un segundo apartado dedicado al Lenguaje, Discurso y Nudo Borromeo,


términos cruciales cuando de la clínica lacaniana se trata. Los textos aquí recogidos

dan cuenta de la relación indisoluble entre la clínica, el acto analítico como tal y su

necesario anclaje con lo epistémico.

Finalmente, el tercer apartado se dedicará a la Clínica de la Pareja: no solo

del amor se trata en las parejas humanas, el amor, el odio y otros vínculos aparecen

allí donde no hay relación sexual, pero también varios artículos se dedican a dar
otra vuelta sobre del vínculo trasferencial en la pareja analizante-analista, que
introduce “lo nuevo en el amor” (C. Soler)

“Heteridad” 12 es un número extenso, lleno de trabajo y entusiasmo por

hacer existir “una comunidad de experiencia”; la última Cita de la IF ahora bajo la


forma de un texto escrito, puede ser revisitada y producir debate, con lo que

esperamos contribuir a la extensión del psicoanálisis y a sus enlaces con personas

de todas las latitudes.

5
SUMARIO

Editorial …………………………………………………………………………………………………..... 4

1. ENLACES Y DESENLACES

L'Un tout seul et ses liens …………………………………………………………………..……….…..……..………..14


Colette Soler

2. EL VÍNCULO SOCIAL EN CUESTIÓN. Sexuación

Enlaces na homossexualidade ……….……………………………..………………………………………….……..32


Sonia Alberti

El lazo social y su relación con los ideales ………………………………………….…………..……….38


Silvia Migdalek

Sexo, sexualidade, transexualidade: laços e deselaces ……………………………….…..……….43


Elisabeth da Rocha Miranda

El acto diplomático que enlaza y nombra. ………………………………………………..……..……..48


Julia Minaudo

3. EL VÍNCULO SOCIAL EN CUESTIÓN. Familia

O gozo nos desenlaces conjugais: Qual o lugar para a criança? ………….………..………..…..55


Lenita Duarte

Secretos de familia: enlace y desenlace ………………………………………………………………..………..59


Margarita Mesa

A Velhice: Enlaces e desenlaces da libido…………………………….…………………………..……..63


Georgina Cerquise

Infância: enlaces e desenlaces ……………………………………………..………………….……..………68


Rosane Melo

4. EL VÍNCULO SOCIAL EN CUESTIÓN

La vida de las mujeres………………..………………………………………...……………….………….……73


Carmenza Hincapié

The effects of the analytic linking in the cause of psychoanalysis .............................…77


Gabriela Zorzutti

6
Uses of the body ……………………………………………….…………...……………………..….………………………81
Esther Faye

Lazos en reciclaje……………………………………...……………………………..……………………….………………85
Alicia Donghi

Escrever um novo laço? …………………………………………...………………….……………………..……………88


Vera Pollo

El lazo social en cuestión: La muerte ligada a la escritura ………………..………….………………93


Teresa Trías Sagnier

Du lien social et de ses effets sur la subjectivité contemporaine .…………………….....………98


Lina Vélez

El trenzado del ocio y del negocio ……………………..…………...…………………………...………103


María de los Ángeles Gómez

Sublimação: laço entre arte e clínica ……………………..…………...……………..…….………..…108


Clarissa Metzger

Avatares del lazo social ……………………..…………...………………………..……...................……112


Viviana Gómez

A teoria do valor e o laço ‘associal’ no capitalismo: homologias entre Marx e Lacan


……………………..………………………………………...……………………………………………………………117
Raul Albino Pacheco Filho

Los cuatro discursos, un dispositivo de disyunción que enlaza ……………..………………122


Martín Alomo

Non senza legami ……………………..…………...………………………………….………..…….….…..…127


Antonia Imparato

El lazo en cuestión. Psicoanálisis y política…………………………..…...………….….……132


Cristina Toro

El discurso capitalista y el fetichismo de la mercancía: la incidencia de Marx en Lacan


…………………...………………………………………………………………………..………………..…….………136
Freddy Aracena

5. EL VÍNCULO SOCIAL EN CUESTION: Plenarias

Desfusao das pulsões na neurose obsessiva …………………..…………………..……..….………140


Maria Anita Carneiro

7
Trauma et lien social ……………………..…………………………………………………....……….………148
Armando Cote

Desterrados……………………..…………………………………………………...……………..……….………155
Diego Mautino

La psychanalyse doit-elle faire l’apologie du lien? …………………..………………......………163


Bernard Nominé

Laços sociais e parcerias amorosas …………………..…………....…………………..……….………170


Antonio Quinet

Le corps de l’Autre …………………..…………....………….………………………………..…………….…176


Marc Strauss

Desenlaces. Rupturas y transformaciones del nudo social ………..…………..………………182


Gabriel Lombardi

6. LENGUAJE, DISCURSO Y NUDO BORROMEO

A heresia lacaniana e a atualidade do Édipo nos laços contemporâneos…………….…190


Ana Laura Prates

O enlace do significante no corpo …………………..………………………………………….…..……195


Maria Helena Martinho

Savoir ♢ Vérité …………………..…………………………………………………………………………………200


Frederic Pellion

En la clínica psicoanalítica con niños tampoco hay proporción sexual, pero nos enlaza
el grafo del discurso… ¿o no? ………………………………………………….……………………..…… 207
Pablo Peusner

Una Explicación Metapsicológica del Terror …………………………………………………………211


Silvia Quesada

Verdade, irmãzinha da impotência …………………………………………..…………………..………215


Delma Fonseca

A origem do laço social: do organismo ao falasser …………………………………………….…219


María Vitoria Bittencourt

El ronroneo del gato y la mano de Lacan ……………………………………………….…..……….. 224


Josep Monseny Bonifasi

8
Tomar a palavra: enlace do falaser? ………………………………………………..…….………….… 231
Beatriz Oliveira

Le transfert et ses effets de nouage ………………………………………………………………….… 236


Esther Morere Diderot

Gozar da vida: o laço do objeto a com o sinthoma ………………………..………………….… 243


Sandra Berta

Moterialismo: um enlace da palavra com o corpo ……………………………..…………..….… 247


Silvana Pessoa

La interpretación, un lazo entre el analista y el analizante …………..………….…………… 251


Beatriz Maya

Duplo canto lacaneano: poema chinês e nó borromeano na escrita da psicanálise


…………………………………………………………………………………….…………………………………...… 255
Tatiana Carvalho Assadi

Poesia e Psicanálise enlaces possíveis …………..……………………..…………………………………...… 259


Gloria Sadala

7. LENGUAJE DISCURSO Y NUDO BORROMEO. Psicosis

Qual laço social para a psicose? …………..……………………………………………..…………..………...… 263


Roberto May

Deseo y goce en el joven Joyce …………..…………………………………..………………………………...… 267


Julieta de Battista

Dios partener de “miss” Schreber …………..………………………………………………………………...… 270


Juan Guillermo Uribe

Sobre el lazo social con una autista: Claire …………..………………………………..………………...… 276


Ana María Garibaldi

¿Qué queda cuando el lenguaje se retira?... Aún………..…………………………………………...… 282


Gladys Mattalia

8. LENGUAJE, DISCURSO Y NUDO BORROMEO: Plenarias

Punti di snodo. Disannodamenti e legami in un caso clinico …………..…………………….… 288


Marina Severini

S’isoler de lalangue, être isolé de la langue …………..…………………………….................……...… 294


Natacha Vellut

9
The imposition of discourse …………..…………………………………..…………………...............….…...… 301
Leonardo Rodríguez

9. CLINICA DE LA PAREJA

Des- parejas: el amor síntoma …………..………………………………………..…………………….……...… 308


Florencia Farías

Il reale della differenza nell’Identità di sintomo …………..……………………….………………...… 312


Maria Domenica Padula

Algunas formas de amor y pulsión sadomasoquista …………..………………………….…..…..… 315


Esteban Ruiz

Des-enlaces del analista, ¿de eso se trata? …………..……………………………..………….…….…..… 320


Matías Buttini

El Nudo: escritura de lo real …………..………………………………………………………………….……..… 326


Juan Manuel Uribe

Pour quoi la lettre volée ? …………..……………………………………………………………………………..… 332


Isabelle Cholloux

El discurso analítico, un lazo que se soporta en la incomprensión ……………..………...… 336


Vanina Muraro

O amor como efeito de uma análise …………..……………………………………..….…………………..… 340


Kátia Botelho de Carvalho

Pas toute à lui …………..……………………………………………………………….………………………………..… 349


David Bernard

10. CLINICA DE LA PAREJA. Analizante – analista

Un couple inséparable …. ……………………………………….………………………………..…….…………..… 357


Martine Menès

Promesa de disolución como posibilidad de lazo. La paradoja de la comunidad de los


dispersos dispares ………………………………………………………………………..………………………….….… 362
Daniella Ferri

Liaison et déliaison de l’analyste dans la cure ……………………………………………………..…..… 366


Bernard Lapinalie

10
Los desenlaces de la pareja transferencial …………………………………………………………………...370
Ricardo Rojas

Putting love to the test ……………………………………………………..……………………...……….………..…374


Susan Schwartz

El psicoanálisis y el lazo sexual ……………………………………………..…………………………………..… 378


Silvana Castro

Entrada en lo real por el fantasma …………..……………………………………..….…………….…..…..… 382


Olga Medina

Between fort-da and passage à l’acte …………..…………………………………..….…………………..… 386


Macario Giraldo

O que é ser psicanalista?... ce nœud, Il faut l’être …………………………..….……………….…..… 390


Bela Malvina

Incidencias del análisis en el amor…………..…………………………………..………..…………………..… 394


Pedro Pablo Arévalo

O amor de transferência: enlace e desenlace .…………………………………..….…………………..… 398


Andréa Hortélio Fernandes

A Successful Treatment of a Depressive Episode in six sessions, by means of a


Lacanian intervention …………..…………………………………..….……………………………………….…….. 403
Wilfried Ver Eecke

Huellas de voz: Desgarradura del lazo…………..…………………………………..….…………………..… 407


Ricardo Cababié

De la arena de la asociación libre hasta la cristalización de un decir .……………………….415


Ana Guelman

Un Nuevo Amor…un Nombre Nuevo... …………..……………………………..….……………….……..… 420


Mariel Santos

11. CLINICA DE LA PAREJA. Analizante – analista: Plenarias

Le dire fait-il lien? …………..……………………………………………………………...…..….…………………..… 425


Dominique Fingermann

Le lien du dire …………..……………………………………………………………...…..….…………………..……..… 432


Françoise Josselin

Transferencia y fin de análisis ¿a qué sabe u na manzana? ………………..………...…..…...… 440


Camila Vidal

11
Un lien social fondé sur le réel …………..……………………………………………………………...….…..… 446
Luis Izcovich

CLAUSURA IX CITA INTERNACIONAL

Enlaces y desenlaces ……..……………………………………………………………...............................….…..… 453


Clara Cecilia Mesa

Comisión científica IX Cita IF – 2016 ….………………………….…………...............................…..…..… 457

Equipo de traducción y revisión ….…………………….……………………..................................….…..… 458

12
ENLACES Y DESENLACES

13
L'UN tout seul et ses liens

Colette Soler

Pour introduire les travaux sur notre thème "Liaisons et déliaisons",

je voudrais procéder à une actualisation de ce que Lacan permet d'avancer, en

propre, sur l'état actuel des liens sociaux. Ses quatre discours il les a produit en 70,
au moment où justement, les deux qui règlent l'ordre social, celui du maître et de

l'Université subissaient en France et plus largement en Europe, une profonds mise


en question. Cependant il ne s'est pas arrêté en 70, et je vais vous faire part de mes
dernières élaborations sur ce qui vient après.

Situation de la question

On connaît l'ultime grande sentence émise par Jacques Lacan, concernant

les conséquences de l'inconscient qui parle, pas sans langage, nous la connaissons
tous : Ya d'l'Un. Il a même ajouté plus tard, "et rien d'autre". C'est de là qu'il faut, je

crois, reprendre à zéro toute la question du lien social. Elle nous occupe autant

qu'elle préoccupe l'ensemble du corps social à notre époque de d'individualisme


triomphant dans le capitalisme, mais au fond, il est de notre responsabilité de dire

sur cette question du LS, ce que nous sommes les seuls à pouvoir dire : quelle est la

part que l'inconscient des parlants, avec ses effets, y prend.

Le fameux "Y a d'l'un" fait pendant au "y a pas" du rapport sexuel. Et voilà

donc que Lacan, qui avait admonesté son monde sur le thème : il faut apprendre au

sujet qu'il n'est pas Un, mais refendu par la Sa et divisé par

l'objet, martèle désormais que nous sommes des "Unarités" — néologisme. Chez

14
les psychanalystes on connaît davantage les "épars désassortis", que l'on aime à

rappeler, mais c'est la même chose. Et en outre, il ajoute que cet Un se sait tout

seul, douleur de solitude donc. Telles sont les formules

ultimes de "l'inventaire"1 fait par Lacan quant aux conséquences de


l'ICS "inventé"2 par Freud. L'individu, et l'individu c'est un corps, cet

individu marqué par un ICS, renommé par lui parlêtre, il est prolétaire, il "n'a rien

pour faire lien social"3. Voilà qui semble converger avec la grande clameur de notre
époque, qui crie la précarité croissante des liens, le hors discours

d'un capitalisme abusif qui atomise les groupes sociaux jusqu'à ce résidu qu'est

l'individu en sa solitude. Déréliction, angoisse, panique. l'Eros freudien, le principe


d'union, est en crise, pas de doute.

Il y a un certain paradoxe cependant et je m'étonne que l'on n'en fasse pas

plus état. En effet, "Un tout seul" ou pas, individualisme du capitalisme ou pas, les

liaisons inter-individuelles sont plus multiples et proliférantes que jamais, grâce


justement aux nouvelles techniques de connexion que la science rend possibles et

qui nous permettent de vaincre les distances et le temps. Et on constate ce que l'on

peut sans excès désigner comme une nouvelle addiction au contact avec les

semblables. Elle va se généralisant, et dépasse de loin l'aspect utilitaire — pourtant


bien réel — de ces nouvelles techniques. Je dis addiction mais pourquoi pas parler
d'une angoisse de la "déconnexion". C'est comme si l'isolement était devenu le

risque majeur, et l'exclusion du groupe une hantise. Même les psychanalystes


supposés instruits ne peuvent faire moins que de se regrouper. Je pars de là. "Y a

d'l'Un", mais y a aussi des liens. D'où la question que je posais dans mon Prélude : y

aurait-il donc, en dépit de Freud, une pulsion grégaire chez l'être humain ? En tous
cas, cette vieille question du siècle dernier, me paraît retrouver une nouvelle

pertinence. Cependant avec Lacan nous ne pouvons pas convoquer cet instinct

grégaire puisque nous sommes des dénaturés, sans instinct. Nous ne pouvons pas

15
non plus nous contenter de revenir à la vielle hypothèse rousseauiste, celle d'un

lien qui serait nécessité par les exigences de la survie en milieu hostile,

qu'un Peter Sloterdijk a un peu rajeunie, et dont il cherche les indices jusque dans

l'architecture. On sait en effet que la forme de la bulle où on se tient à deux ou à


quelques-uns, a en effet un certain succès.

Deux questions dès lors : En quoi ces liens du XXIe commençant se

distinguent-ils des liens traditionnels des époques précapitalistes, qui étaient autre
chose en effet que ce que j'ai désigné aujourd'hui avec des termes comme contact,

connexion, voisinage, rencontre, échange et bien d'autres encore, qui ont en

commun de ne pas être institués et de ne jamais n'impliquer la durée dans le


temps.

Plus essentielle encore cette autre question : qu'est-ce qui est au principe de

ces liens aussi mouvants soient-ils ? On conçoit aisément la nécessité pour l'Un

tout seul de se servir des semblables comme d'une enveloppe protectrice dans les
tribulations de la vie, comme on dit "l'union fait la force", mais cette finalité, ne dit

pas ce qui rend le lien possible. Il faut bien postuler que le Y a d'l'Un implique une

nécessité de liaison à d'autres Uns. Quelle est-elle ? Qu'est-ce qui permet

aux Unarités de sortir de leur périmètre corporel, et pour quel résultat social ?

Nouveaux liens

Concernant la première question, on admet volontiers la thèse selon laquelle

le capitalisme a des effets disruptifs sur les liens sociaux. Je l'ai moi-même
beaucoup développée. Mais je note que ce n'est pas n'importe quel lien que le

capitalisme met à mal, seulement ceux des discours et dont Lacan a construit la

structure. Or les discours établissent tous un ordre. Nous avons tendance à


idéaliser ces liens et même à déplorer leur déclin mais tous fonctionnent sur une

16
disparité fondamentale entre les individus qui y sont apparolés à ces discours. C'est

vrai des quatre que Lacan a construit, et deux d'entre eux, celui du maître et de

l'université, vont jusqu'à monter la disparité en hiérarchie de pouvoirs institués qui

règlent la réalité sociale et économique. Ces discours offensent donc, si je puis


utiliser ce terme, l'idéal de parité qui règne dans notre temps et qui va bien au-delà

de l'idéal de l'égalité des droits. Et n'oublions pas non plus que ces discours sont

loin d'exclure les ségrégations, et qu'il y a même ce que Lacan a désigné comme un
"racisme des discours en exercice". Ces ordres discursifs ont d'ailleurs dans

l'histoire passée et récente suscité de grandes révoltes, de grandes

indignations, mouvements de libération divers des peuples et des femmes


notamment, dénonciation des maîtres du pouvoir et des semblants du savoir. Plus
même, la psychanalyse a surgi à titre de symptôme, de réaction, contre

l'aliénation et la standardisation des individus que ces

discours programment. Aujourd'hui on y objecte avec une exigence de parité en


toutes choses, entre homme et femme, hétéro et homo, sexué et trans, entre

enfant et adulte, fou et pas fou, normal et anormal, et maintenant même, dans

certaines sphères, on y invite l'animal, et on plaide pour les droits paritaires de

toute créature vivante. On peut certes critiquer, ironiser, considérer même comme
certains le font que la parité est un fléau, mais quoiqu'on en dise, il n'empêche, que
cette exigence est partout montante, et en outre légiférée — ce qui est essentiel.

Peut-être faut-il quand même que je précise que la parité n'exclut pas les
différences individuelles, elle n'exige la mêmeté que pour ce qui des droits. Il ne

serait pas exact de la mettre au principe des ségrégations ou des discriminations.

Celles-ci, dans leur intolérance visent autre chose, les différences culturelles,
linguistiques, géographiques et bien sûr sexuelles entre les êtres, toutes ces

différences qui déterminent ce qu'il faut bien appeler, les "goûts", soit les choix de

jouissance. Elles sont montantes dans notre actualité, avec le développement des

17
xénophobies, les mouvements d'extrême droite qui prêchent le retour à la

patrie, au sol, voire à la race. L'exigence de parité des droits porte plutôt à l'inverse,

et le résultat c'est que dans nos régimes d'individualisme démocratique, on veut

certes du lien mais il faut qu'il soit partout paritaire, dans la société, dans la famille
et même entre les sexes. Et je ne peux pas même dire que l'on voudrait

que chacun soit au pair avec chacun, chacune au pair au pair avec chacune, car

vous savez que la guerre à la grammaire et aux pronoms masculins et féminins


a déjà été déclarée, spécialement aux USA, et qu'elle et objecte à cette distinction

des pronoms et des accords masculin-féminin que j'utilise ici.

Dans la structure des discours, l'écriture peut faire croire que le lien vient
tout simplement du langage, du lien entre les Sa, S1, S2, mais c'est une erreur, le
lien social selon Lacan ne vient pas seulement du langage où se

nouent les Sa, il provient du fait que l'un des 4 termes lié à la structure de langage,

S1, S2, $, ou a, vienne à la place dite du semblant.. Dans un lien de parité, il n'y a
pas de place du semblant, et c'est un lien si disjoint de l'ordre social qu'il

travaille de l'intérieur l'ordre lui-même. Je pourrais multiplier les exemples qui

indiquent ce changement en marche, à tous les niveaux, politique, familial,

sexuel, ils sont légion et on voit que même la démocratie représentative qui ne
refuse pas la hiérarchie du pouvoir mais qui le délègue est de plus en plus
contestée.

Ce n'est pas par hasard si ce Y a d'l'Un qui tient à la structure du parlant, qui
est donc de toujours, ne se formule qu'à la fin du siècle dernier avec Lacan, car c'est

le moment où dans le capitalisme il se réalise sous la forme du résidu dernier des

déliaisons, qu'est l'individu. Je l'avais qualifié de narcynique pour condenser


narcissisme et cynisme, et désigner celui qui se faisant une cause de sa

propre jouissance ne peut qu'entrer en compétition avec ses pairs

18
en narcysnisme. Cet individualisme on le dénonce en général, il semble qu'il suive

l'extension du capitalisme, et on s'en inquiète. Quid avec lui de ce que Lacan

nommait la "tendresse humaine", toutes ces aspirations touchantes à être entourer

d'affection, de chaleur, à donner aussi, présence, sollicitude,


compréhension, empathie ? Quid de cette économie du quotidien paisible, de

toutes ces choses partagées qui font les joie de la vie, les belles photos, les beaux

souvenirs, et qui donnent leur éclat aux vies mêmes les plus minuscules comme les
nomme un écrivain français. Je n'oublie pas pourtant que Lacan dans "La troisième"

nous a aussi promis, à nouveau, un destin de Kant avec Sade, destin qu'il avait

justement défini dix auparavant, comme le sacrifice, et plus même, le meurtre de, je
cite " tout ce qui est l'objet de l'amour dans sa tendresse
humaine"4. Inquiètude donc, Cependant, inquiétude ou pas essayons d'en avoir le

cœur net, car il est urgent de repenser ce qui pousse les narcyniques vers le

grégarisme, car de fait ils se lient entre eux, voir même s'agglutinent. Pour
actualiser la question du LS dans ce contexte, il faut donc dire quelle peut-être la

libido liante entre des Uns tout seuls, où chacun est, ou tend à être, au pair avec

tous les autres.

Peut-on invoquer l'amour avec ce qu'il implique toujours d'identification


participative? Je ne le crois pas, non qu'il n'existe pas, mais parce que c'est un
affect qui, comme tout autre affect, est un effet, effet de la structure et que donc

lui-même appelle explication. Eh bien, j'ai du conclure, pour ma propre surprise en


quelque sorte, que c'est justement le "Y a d'l'Un" lui-même qui pousse au lien, loin

de programmer l'auto-suffisance narcynique.

Quel Un ?

Y a d 'l'UN fait pendant au y a pas, mais on conclut trop vite si on s'imagine

que ce qu'il "y a" est homogène à ce qu'il "n'y a" pas. Ce qu'il n'y a pas c'est une

19
certaine jouissance qui ferait rencontre des deux sexes. Ce qu'il y a est autre

chose que simplement son contraire. Je m'arrête donc un instant à ce Un, car il

n'est pas simple. Pas simple de mémoire de Parménide pour ce qui est de la

philosophie, et de mémoire de Frege avec Cantor pour ce qui est de la


mathématique.

Alors des divers Uns que l'on peut recenser, lequel est-ce, ce Un de la

psychanalyse ? On peut dire d'abord ce qu'il n'est pas. Ce n'est pas le Un de la


science sans lequel aucune constance n'est inscriptible, pas non plus le Un du

semblant du discours. Pour nous lecteur de Lacan à partir de Ou pire, ce n'est pas

non plus le un différentiel de l'entre deux signifiants d'où le sujet est supposé, ni la
mise en série de ces uns différentiels dans la répétition, ni même ceux qui prêtent à
la combinatoire pulsionnelle. Je ne déplie pas chaque affirmation. Cet Un là, du "Y a

d'l'Un" il serait plus près de la monade de Leibnitz5 dit

Lacan, laquelle semble bien évoquer une unité comme auto-suffisante, mais Lacan
conclut finalement à son sujet, "ne l'appelons plus la monade mais l'Un-dire", qu'il

écrit avec un trait d'union. Cet Un-dire est le Un "supérieur au sujet", qui constitue

en ensemble chaque sujet, avec tous ses uns que je viens

d'évoquer, ensemble chacun unique en son genre. Cet Un-dire est donc position de
l'Unarité singulière de chaque parlant. Une sorte de narcissisme supérieur, non
spéculaire mais nodal. Comment se sait-il tout seul cet Un-dire, si ce n'est

parce que ce qui se dit ce sont seulement les Uns des jouissances insuffisantes
phallique ou pulsionnelle. L'Un-dire, jouons de l'équivoque du trait d'union, il est

dire Un, le dire unique de chacun, mais d'autre part, il ne dit que des l'Uns de

jouissance, de ces jouissances que j'aime à appeler les jouissances orphelines — il
n'y en a pas d'autres de jouissance, n'en déplaise aux mystiques. C'est de cet Un-

dire du Un de jouissance que dans une analyse, et seulement dans une analyse, le

"y a pas " de la jouissance du deux se démontre. Ailleurs, hors analyse, le "y a

20
pas" ne fait que s'éprouver comme rencontre de ratage. Ce Y a d'l'Un, il est non

pas tant le cri de la solitude, inutile de convoquer le pathos, mais l'insistance du

dire à chaque fois singulier de la malédiction sur le sexe.

Le fait que l'Un de jouissance qu'est chaque individu


corporel, soit posé par un Un… de dire, change tout quant au LS, car le dire "où se

situe l'ex-sistence", ne peut pas aller tout seul. L'un de jouissance, événement de

corps est autiste, l'Un-dire, autre événement, ne peut pas l'être, il n'est pas auto
suffisant, il lui faut un autre, qui prenne acte du Un qu'il affirme être — ce qui

n'annonce pas pour autant le dialogue. C'est si vrai que ça s'applique même au

dire de dieu. "Au commencement était le verbe", nous dit-on, et le verbe c'est l'Un-
dire spermatique de l'être suprême en perfection. Mais pour suprême qu'il soit, il
faut bien penser qu'il devait se sentir un peu seul dans sa

perfection, pour avoir voulu engendrer ce témoin si imparfait qu'est l'homme. Le

dire fait di-eure, dit Lacan, mais qu'est-ce qu'un dieu sans créature ?

Sur cette question de l'Un-dire pas sans autre, on a la preuve par les textes

plus tardifs de Lacan. Après avoir introduit le NBo, et au moment où il rebaptise

l'ICS freudien du terme de parlêtre, et le défini, cet ICS, comme un "savoir en tant

que parlé", il avance que LOM, à écrire en trois lettres, je ne justifie pas
cet écriture par manque de temps, que LOM donc, a un corps, il ne l'est pas.
Seulement il indique comment ce LOM se constitue — je me réfère ici

à la deuxième conférence sur Joyce — entre le phonétique avec le ph de phonème


en français, et le faunétique avec le au du faune, le satyre des bois, le corps de la

libido en quelque sorte6. Autrement dit, il se fabrique de la conjonction, les

éléments de lalangue qui le marquent et de l'imaginaire du corps. LOM est un


être primairement social donc, il ne serait pas sans ce qui l'a imprégné

de llgue. C'est pourquoi, Lacan précise que LOM vit de l'être, verbe vivre, et

21
qu'aussi bien, il vide l'être, verbe vider. Cette formule donne le dernier écho à ce

qu'il avait placé à l'origine, comme le manque à être du sujet. Il parlêtre de

nature, LOM, il parle être en deux mots, et a la fois, il se faunétise, y se croit beau et

même se hisse, ho hisse, vers le beau. LOM, n'est pas le tout de l'individu, de même
que le savoir "en tant que parlé" n'est pas le tout du savoir. LOM chez Lacan,

d'après 1976, c'est une condensation de ce qu'il a d'abord développé comme deux

opposés, d'un côté le sujet effet du lgge, de l'autre le moi avec son image, et qui
dans LOM ne font qu'un. Du coup on comprend que tout narcisse qu'il soit, il lui

faille, du fait de l'être vidé, se "loméliser", encore un néologisme pour

dire s'évertuer. On le constate en effet, il s'active pour être, être homme, et on l'y
incite " "soit un homme mon fils" et il ne demande pas mieux. Se "loméliser", voilà
une nouvelle façon de désigner ce qui se disait différemment dans le siècles

précédents, avec les termes d'ambition et d'amour propre, dit autrement, à la

mode d'aujourd'hui, il se fait un "escabeau". Cet escabeau Lacan l'a introduit à


propos de Joyce mais ça vaut pour chacun des LOMS. L'escabeau, non seulement

il est premier, c'est sa thèse, mais, voilà l'essentiel, il est "déterminé", ce qui veut

dire causé, par le fait que LOM est parlêtre, parle être. A LOM parlêtre, vidé d'être, il

faut, nécessité première, un escabeau. Un escabeau que l'on peut dire identitaire,
puisqu'il sert à l'instituer dans son être propre. Ce n'est pas d'aujourd'hui sans
doute, mais il ne peut plus se le faire par les voies tracées

des discours conventionnels, désormais il lui faut inventer son moyen de se


distinguer— et ça c'est lié à la science et au capitalisme. Et n'est-il pas

évident, quand les selfies se diffusent de façon compulsives sur les réseaux…des

pairs que l'image reste le moyen le plus simple quoique pas le plus fécond, qui
réduit l'escabeau se réduit à la question "est-ce cas beau ? ou à "est-ce cabot ?

Cet escabeau du parlêtre, production de Lacan, arrive, notez-le, au moment

même où on commence à parler dans la société de "l'ascenseur social", autre

22
instrument d'élévation, et où tout vous incite dans le discours à

être combativement vous-mêmes. C'est une sorte de nouveau concept lacanien qui

condense le registre du narcissisme comme affirmation de soi, affirmation de

son unarité, et ce destin des pulsions qui avait nom, sublimation. La posture
érigée, disons la statue narcissique des débuts de Lacan, eh bien, l'escabeau l'élève

"à la dignité de la chose", c'est la formule par laquelle il définissait la sublimation

dans le séminaire L'éthique de la psychanalyse, et ce qui élevé à la dignité de la


chose, "lieu des jouissances", devient objet à jouir. Par l'escabeau un parlêtre se

propose comme objet à jouir. La sublimation était liée par Freud au lien social,

culturel, ses œuvres étant supposées satisfaire le public du temps, sans


refoulement. Lacan a d'abord objecté à cette incidence du public, mais il y revient
avec l'escabeau. En effet, pas d'escabeau de l'Un-dire de LOM sans public

qui consente, voire applaudisse, bref, qui s'en satisfasse. Quand il n'y a plus d'Autre

suprême qui voit tout, reste l'inévitable aspiration à faire valoir son être propre.
D'où une double aspiration que les analystes recueillent : d'un côté, être vu,

entendu, reconnu enfin, ne pas être un entre autre parmi les pairs, mais quelque

chose de distingué, de notoire si possible en quelque chose et pour quelques-

uns, bref de non anonyme, et même parfois de nommé, et pour l'éternité quand
c'est Joyce, d'un autre côté, l'aspiration contraire, conformisante, à pouvoir être
"comme tout le monde".

Et ne les voit-on pas flamber en effet, avec une virulence et une


généralisation toutes deux nouvelles? L'escabeau c'est le ressort, non seulement de

bien des performances civilisationnelles, mais de ce qui nécessite le lien en dépit de

tout individualisme. Aucune chance donc pour que ces liens disparaissent —
sauf qu'ils changent l'ancienne réalité hiérarchisée. D'abord parce les escabeaux du

Un-dire sont en compétition inévitable, s'attendre donc à

l'intranquillité généralisée. Ensuite parce qu'il n'y a pas d'assurance durée pour les

23
escabeaux, la précarité est programmée s'il pas de places

assignées. Enfin, parce qu'il y a aussi les sentiments comme effets : amour d'un

côté, reconnaissance entre deux savoirs parlés, avec toute sa palette de la passion à

l'amitié, à la philia, et de l'autre la haine, qui n'en est pas la face inversée, qui de sa
vindicte vise précisément l'ex-sistence du dire. Elle a donc un bel

avenir. Intranquillité, précarité, passions, ça ne dit pas encore avec quoi ce type

de lien se réalise.

Il faudrait ouvrir le chapitre de leurs diversités mais au premier rang des

moyens on trouve le corps, que LOM a, qu'il a parce qu'il est parlêtre. Ce que l'on

nomme individu, c'est un LOM-parlêtre, plus le corps qu'il a, qui lui sert, et pas
seulement à jouir charnellement, car il peut l'utiliser pour l'escabeau. C'est son
premier capital identitaire, son corps. Juste quelque remarques sur ce point. Quand

manque l'ordonnancement des différences par la place du semblant propres aux

discours, restent les seules différences de fait, à savoir les inégalités de la nature et
de l'histoire, les grâces et disgrâces des hasards de la naissance que rien ne peut

annuler, mais qui tous peuvent être instrumentaliser pour l'escabeau.

Or ce régime des escabeaux des l'Un-dire par temps de parité, change

fondamentalement tout ce qui s'est dit jusque-là sur l'ordre symbolique des
échanges dans la ligne structuraliste d'un Levi Strauss, que Lacan a suivi, un temps.
Il produit même une extraordinaire inversion de ce que nous répétons pour le

sujet, à savoir qu'il est en dette, dette symbolique. Eh bien, là il faut lire ce
que Lacan écrit, pour LOM-parlêtre qui a un corps, c'est exactement le contraire. Et

lui, qui a dit, rappelez-vous, que dans les structures élémentaires de la parenté,

les femmes, venaient en position d'objet d'échange, ne leur en déplaise, ajoutait-


il, il nous dit, enfin, qu'il n'en est rien, et ça devrait leur plaire cette fois aux femmes

: LOM, au sens générique, il se sert de son corps pour faire payer "une

24
dîme", autrement dit, il n'est pas débiteur, c'est l'autre qui est son débiteur. Je

cite, "avoir un corps ne veut rien dire, s'il n'en fait à tous payer la dîme"7. C'est

donc lui, LOM, qui exige de tous, des autres, qu'ils payent.

Comment l'entendre ? Quel est cet écot, sans h et avec un t, au sens de la


cote part, qu'ils doivent payer tous les autres ?

Lacan évoque les frères mendiants comme des précurseurs — Encore une

référence médiévale après la dîme. Cette référence est là je crois pour marquer
que ça ne vient pas du capitalisme — Pour eux, c'était une dîme de nourriture,

ils s'en remettaient au public pour leur subsistance. Et on ne dira pas que Lacan

là n'a pas été à l'heure de l'époque.

Est-ce que la bio-politique ce n'est pas la version capitaliste des frères


mendiants, dans laquelle, l'état, comme représentant du collectif, se charge, et se

fait même un devoir de "faire vivre", de nourrir, de faire subsister, et même

les corps déplacés par les guerres ou la famine — problème très actuel. Et voyez
l'intéressante évolution des USA qui, du fait de leur histoire, se sont fait une gloire

de ne rien attendre du pouvoir d'état, mais qui peu à peu, non sans

luttes politiques virulentes, en viennent aux

politiques dite d'assistance. A l'inverse, dans cette même biopolitique chacun a des
droits, et exige distribution de ce qu'il lui faut pour vivre et qui lui est du. L'idéal

communiste du siècle dernier d'ailleurs avec "à chacun selon ses besoins" c'était un

idéal bio-politique, en fait. Pas d'objections bien sûr à cette bio-politique, on


aimerait même qu'elle réussisse un peu mieux, je souligne seulement l'inversion de

la thématique de la dette, cette inversion elle est de fait, elle est passée dans la

réalité, il n'est même pas sûr que la "gratitude", chère à notre Mélanie, la
suive. Elle appelle je crois un aggiornamento d'urgence de la part des

psychanalystes qui se plaignent précisément de constater ce que Lacan, lui,

25
explique, à savoir que les sujets sont toujours plus en manque apparent de

culpabilité et en excès de revendication victimaire.

Au niveau des escabeaux individuels il ne s'agit pas de faire vivre au sens

de la subsistance, mais au sens de la différence personnalisée. Une dîme pour


l'identité, sexuelle ou pas, dîme du regard, de l'écoute, de l'admiration, de la

reconnaissance, sans quoi pas d'escabeau. Qui paye la dîme dont subsistent les

escabeaux de l'Un-dire de LOM sinon les supporters, les admirateurs, bref tous
ceux qui se laissent séduire, et qui accordent avec passion, regards,

applaudissements, intérêt, au sportif, au danseur, à l'artiste, maintenant

même au scientifique, et de toujours au partenaire sexuel. Je crois que souvent les


psychanalystes aimeraient qu'il en soit de même pour eux. A l'escabeau, il faut des
fans — je privilégie ce terme car il vient de fanatique. C'est ainsi d'ailleurs que

Lacan reformule en 1969 la structure de la foule nazi : une multiplicité qui paye la

dîme d'un regard à l'Un majuscule8. C'est une autre structure que celle décrite par
Freud car, comme vous voyez, l'objet n'y est pas du même côté. Plus généralement

encore, et sans besoin de talents spécifiques, chacun dans sa petite bulle, familiale

ou professionnelle, attend un "minimum vital", une sorte "d'allocation universelle"

de reconnaissance par des pairs et des proches. Ce sont les escabeaux minuscules
des "vies minuscules", comme les nomme un écrivain français, Pierre Michon. Mais
au fond, est-ce que la relation "anaclitique", telle que développée dans D'un Autre

à l'autre, cette relation que l'on prend pour de la fusion, et parfois même pour de
la perversion moderne (sic), est-ce qu'elle ne pourrait pas être repensée à partir de

la dite dîme ?

Il ne faudrait pas croire cependant qu'il n'y a pas de bénéfice pour les
débiteurs, les fans, ceux qui payent la dîme, ce serait un point à développer avec

plus de temps, j'évoque juste, l'identification participative qui satisfait le fan à bon

26
compte, sur ce point écoutez les commentateurs sportifs c'est édifiant de

naïveté; il y a aussi la communion de masse, dans laquelle tout à coup,

les Unarités au pair vibrant d'une admiration partagée, se sentent moins seules -

grégarisme de l'émotion pour le coup ; et parfois même, autre thème encore, ces
fans, obtiennent en retour le fétiche d'un autographe, ou d'un objet quelconque,

ou simplement un regard en passant, et ça reste dans la annales des familles. Le

jour où j'ai rencontré… le corps de l'Un, Marlon Brando, Marilyn, de Gaulle, et


même… le pape. C'est que l'on n'est plus à cette aube de la science dont Lacan

rêvait parfois et où trois compères en désir de savoir pouvaient s'entretenir de

mathématique sans que quiconque en soit informé car avec l'Autre majuscule
de ces époques, le silence et l'anonymat n'étaient pas encore
devenus anéantissants. Ce n'est que trop évident et aujourd'hui il est clair que dans

les demandes d'analyses, les symptômes de ceux que j'appelle les "éclopés de

l'escabeau" le disputent largement aux symptômes des "éclopés de l'amour" plus


connus et plus anciens, séculaires même.

Ce type de liens, notez-le, restaure une disparité dans la parité, disparité

conquise par les uns, acceptée par les autres, mais au petit bonheur la chance. Il

suppose deux classes, au sens logique du terme, celle de ceux qui perçoivent et
celle de ceux qui payent, mais instables, et où chacun à son tour peut être à
la merci des débiteurs. A l'occasion donc il transforme LOM percepteur de la dîme

en… mendiant. Il tend donc à généraliser à toute la société, la précarité qui


fonctionne par structure dans le champ des amours sexués, à savoir la dominance

de la Tuché, de la rencontre épiphanique, "clivée", des liens établis, et quand

d'aventure il vient à manquer cet escabeau pas sans autre, arrive la dépression —
 pas l'angoisse. Témoins par exemple, les fins pathétiques de bien des grands

acteurs voués à l'alccol et au barbituriques passé le temps où ils étaient au sommet

de l'escabeau, et aussi les inévitables problèmes de recyclage de ceux qui ne

27
sombrent pas tout à fait, sans parler des mises à la retraite toujours bien difficiles

des escabeaux que j'ai qualifés de minuscules. Du coup que devient le sort de

l'analyste ?

La scabeaustration et ses symptômes

Les analystes eux, ils se font payer, ouvertement et en

argent, justement parce qu'ils ne peuvent pas se présenter comme des artistes de

l'interprétation, et que leur acte, l'acte analytique, exclut l'escabeau. Pour eux, pas
de dîme. Je me demande parfois si ce n'est pas la raison profonde de

la fascination, ou même de l'envie, des analystes pour ces champions de l'escabeau

que sont les artistes. Quoiqu'il en soi, en tant qu'ils opèrent dans les analyses,
Lacan leur promet rien moins que la castration de l'escabeau. C'est ce qu'il avait
déjà formulé, mais autrement, en disant que l'analyste est le rebut de l'opération

analytique. A l'entrée d'une analyse, le transfert, l'agalma du SsS, sans quoi il n'y

aurait pas de "désir de psychanalyse", eh bien, il a tout l'air d'être un escabeau pour
l'analyste, et c'est à la base de bien des aspirations à devenir analystes, je

pense, mais Freud déjà l'avertissait que ce n'était pas le sien, et Lacan lui en

annonçait la chute programmée, "scabeaustration" dit-il encore par néologisme.

Pas moyen d'y couper. Et c'est pourquoi il demandait mais comment peut-on
encore vouloir être analyste quand on a fait vraiment une analyse ? Alors qu'il se
référait aux structures de discours, Lacan disait les analystes incasables dans aucun

discours, mais dans un monde où les liens proviennent de plus en plus de la


nécessité des escabeaux identitaires, et ça ira s'accentuant car nous sommes dans

un moment de transition, dans un monde où chacun cherche sa différence d'avec

les pairs, et "à qui mieux mieux", comment l'analyste est-il placé ? Pour Freud
l'homme était un animal de horde, pour Lacan des années 70 le parlant est un

animal de discours, mais pour lui, après 76, LOM est un animal

28
à escabeau. Evidemment c'est un processus en cours. Le DM ne disparaît pas, il se

fragmente, se localise, fabrique des cellules, tandis les liens

d'escabeaux s'entendent de façon comme interstitielle.

Pour les analysants, à condition que les analystes ne s'imaginent pas qu'une
analyse doit dé-identifier comme on le disait à une époque, pour les analysants

donc, leur promettre une identité de "différence absolue" par le

symptôme, c'est à dire justement une différence non relative aux pairs, p a i
r, leur promettre en d'autres termes la singularité qui sépare plutôt que la

particularité qui intègre dans une des deux classes du lien d'escabeau, - classe au

sens logique - ça vaut la peine sans doute. Pour eux, l'analyse sera de plus en
plus nécessaire, comme disait Lacan en 74, et d''autant plus que le lien analyste-
analysant, en lui-même, indépendamment des résultats que l'on en attend, a une

autre structure que celle des pairs en compétition ou en communion, et n'en

ayant pas les précarités il constitue plutôt un refuge, car s'il est un ordre, c'est un
ordre au service de l'analysant, et que finalement la fameuse "identification au

symptôme" pour être une fin un peu courte comme dit Lacan, n'en est pas moins

une arme puissante dans les compétitions de la vie.

Mais pour les analystes, ceux qui par ailleurs doivent supporter l'acte, c'est
bien différent. Voyez leur sort dans notre moment de l'histoire : sur les décombres
des liens traditionnels hiérarchiques, quand les nouveaux liens se sustentent entre

les pairs à partir des escabeaux des uns tous seuls, l'analyste serait le seul à être
privé d'escabeau ? C'est ce que Lacan avait déjà formulé, mais autrement, en disant

que l'analyste est le rebut de l'opération analytique. Je l'avais commenté en faisant

valoir que, à l'égal du pur amour qualifié de "sans rétribution" par telle mystique
française, Madame Guyon, l'acte de l'analyste est un acte "sans rétribution" dans la

mesure où ses effets, disons même son bénéfice, quand il y en a un, est tout entier

29
pour l'analysant. Et un acte sans rétribution ne peut qu'être un acte anti-capitaliste,

je l'avais noté. Je comprends mieux maintenant la comparaison avec le Saint,

d'autant qu'il n'y a de saint "qu'à ne pas vouloir l'être", c'est peut-être aussi le cas

de l'analyste. Au temps des Saints, ceux du monde chrétien, les seuls dont parle
Lacan, les escabeaux des religieux passaient par les voies canoniques et ça n'a pas

changé, tandis que le saint, lui, avant d'être canonisé, il se situait, tout comme

l'hérétique, de "l'escapade", soit du choix d'une voie singulière. Avant d'être un


saint il était donc plutôt ce que l'on appelle maintenant un marginal, voire un

déviant un peu suspect. Dans son acte, l'analyste aussi ex-siste au régime de

l'escabeau, il s'en excepte. Au fond dans son désir propre, l''un, le


saint renonce aux pompes et à la chair, l'autre, l'analyste, à
l'escabeau. La différence bien sûr, c'est que les Saints ne se regroupaient pas entre

saints, même si parfois ils créaient des ordres.

Pas étonnant que le groupe des analystes, et tout le monde médiatique où


ils circulent au nom de la présence de la psychanalyse, soit le lieu d'élection de

l'obscénité des divers symptômes de compensation qui signent combien

la casbeaustration promise par l'acte est intolérable pour les analystes. Et pas

difficile de voir comment les escabeaux du transfert avec leurs


compétitions s'y rétablissent. Je passe. On pourrait certes réécrire du même ton de
sarcasme "Situation de la psychanalyse"… en 2016, cinquante ans après donc, mais

ce serait inutile, comme le sont toujours les pamphlets, et en outre injustifié — là


est le point. D'ailleurs l'Ecole y échappe-t-elle ? Je ne le crois pas, dès que l'on

décerne une Garantie — terme devant lequel Lacan ne reculait pas, et même si on

dit garantie sur fond de non garantie structurale — on fabrique une marche
d'escabeau — et rien à redire. De même, avec cette pratique qui n'existait pas dans

l'Ecole de Lacan, qui consiste à inviter le AE à parler devant les membres, n'est-ce

pas l'Ecole qui paye la dîme de l'intérêt consenti ?

30
Si l'Un qui se sait tout seul ne peut être lié que par la dîme, autrement dit

si l'escabeau est nécessité par l'Un-dire de LOM-parlêtre, il vient du réel, celui du

non rapport et il faut plutôt le faire entrer dans ce que Lacan a nommé "le savoir

du psychanalyste". Il y a droit de cité, car il est l'une des conséquences du "mur du


langage", plus précisément il est conséquence de ce savoir parlé qu'est l'ICS qui

embraye sur le corps. J'ajoute qu'aucun des problèmes du groupe des analystes

ou même de l'Ecole ne peut être pensé et orienté, si ce n'est sur cette base. Lacan
l'entendait ainsi, quand il distinguait les escabeaux de la hiérarchie et du gradus - il

faudrait développer ce point - et quand, à la fin du moins, au moment où il

promeut ce terme, loin de dénoncer les autres escabeaux, il se met au pair avec
eux, en évoquant le sien propre, celui qu'il s'est fait en introduisant dans la
psychanalyse les trois dimensions de l'imaginaire, du symbolique et du réel,

qui ont débouché sur ce nœud primaire de LOM à ses escabeaux, qu'ils usent du

corps ou pas.

31
EL VINCULO SOCIAL EN CUESTIÓN
Sexuación

32
Enlaces na homossexualidade

Sonia Alberti

Em 1921, Freud recebe uma carta em que Ernest Jones, então


presidente da IPA, se declara contra a admissão, na IPA, de um analista

homossexual. Freud e Rank respondem:

“Sua pergunta, estimado Ernest, sobre a possibilidade de filiação dos homossexuais à


Sociedade, foi avaliada por nós e não concordamos com você. [...] em tais casos, a decisão
dependerá de uma minuciosa análise de outras qualidades do candidato”1

Na nossa Carta da IF, lemos como primeira Finalidade:

a crítica do que se diz em nome da psicanálise no conjunto das diversas correntes do


movimento analítico e a das práticas institucionais que se propõem sustentá-la continuará
sendo uma de suas finalidades constantes. Os Fóruns começaram com o debate crítico, eles
velarão para manter-lhe a exigência, conforme as conjunturas que virão

Em 1967, dialogando com Heidegger, Lacan perguntou se nós, psicanalistas,

estamos efetivamente à altura da subversão do ser-para-a-morte da filosofia pelo


ser-para-o-sexo promulgado por Freud? Não que Freud não tenha se colocado a
questão do ser-para-a-morte, mas desde o início o dialetizou com o ser-para-o-
sexo, ou seja, desde 1898, quando introduziu o impossível em articulação com a

linguagem, impossível que o fez esquecer o nome Signorelli: falta um significante2.


Sexo e morte são os dois reais impossíveis de simbolizar e foi isso o que levou ao

esquecimento de Freud. Castração, perda, falta... uma série de referências clínicas

apontam para esses dois reais impossíveis. Foi isso também que permitiu Lacan

1
LEWES, Keith. The psychoanalytic theory of man homosexuality. New York: Simon and
Schuster, 1988. p. 33. Grifo meu.
2
LACAN, J. Le Séminaire, livre V, Les formations de l'inconscient. (lição de 13/11/1957).

33
avançar – em relação à questão, de resposta impossível, Was will das Weib? de

Freud –, que a relação sexual e A/ mulher não existem. Daí que trata-se, em

psicanálise, de “poder sustentar com coragem e de modo gaio [... in a gay way]

uma relação ao outro que já não é a da luta de morte [... mas] a do amor advertido
do fato de que entre o homem e a mulher há um muro”3, conforme o algumas

vezes referido por Lacan poema, de Antoine Tudal.

Ora, diante do muro que há entre o homem e a mulher, cada um se colocará


– nesse salve-se quem puder – da maneira como der, servindo-se da função da

fala, do campo da linguagem e da lógica dos discursos. As ofertas são várias! e

serão elas que virão determinar inclusive a varidade dos sintomas, conforme as
escolhas de cada um.
É preciso, diz Lacan em um de seus últimos seminários, reconstituir a relação

sexual por um discurso que serve para “ordenar, entendo, para sustentar o

mandamento que me permito chamar de intensão do discurso [...]. Todo discurso tem
um efeito de sugestão. Ele é hipnótico. [...] Um discurso sempre adormece, salvo

quando não o compreendemos. Então desperta”4.

O discurso que já não compreendíamos há algum tempo, era aquele que

impunha, ordenava com seus imperativos, o casamento dito heterossexual. Não o


compreendíamos porque há muito tempo já havíamos percebido que ele não
colmata o impossível da relação sexual, há muito tempo já dera provas de sua mais

frequente insustentabilidade, deixando à mostra que uma mulher não passa de


sinthoma para um homem, e que ele é para ela “pior que uma aflição, pior que um

sinthoma [...], devastação”5 ou seja, deixando à mostra a impossibilidade de

equivalencias que exige especificar o sinthoma. É porque já não se compreendia

3
ALBERTI, S. O Lugar da sexualidade para a psicanálise. In: Alberti, S.
(org.) A Sexualidade na aurora do século XXI. Rio de Janeiro, Cia. de Freud. pp. 21-38. 2008
4
LACAN, J. Le Séminaire, livre XXIV, L'insu que sait... (lição de 15/3/1977)
5
LACAN, J. Le Séminaire, livre XXIII, Le Sinthome (1975-76). Paris, Seuil, 2005

34
mais que houve o despertar. Este “é o Real sob seu aspecto de impossível, que só

se escreve forçando ou por força disso, é o que chamamos a contra-natureza”6. As

relações amorosas são contra essa suposta natureza que, na realidade, não passa

de mais um dito discursivo.


Ricardo, ser-para-o-sexo nele introduzido pelas carícias do pai em seus

órgãos sexuais desde a mais tenra idade e posteriormente seduzido pelo irmão

mais velho, me diz em sessão estranhar a demanda pela legalização de enlaces


matrimoniais, os casamentos gay, pois isso remete, diretamente, para uma

equiparação “das relações homossexuais com as heteronormais”.

Em que medida podemos dizer haver equivalencia entre os amores gay e os


relacionamentos entre homens e mulheres? Questão atual para a psicanálise, não
apenas porque ainda hoje há psicanalistas que julgam que enlaces homossexuais

implicam em uma problemática que diz respeito muito mais à perversão do que ao

amor de relação de objeto, mas também e, sobretudo, porque é uma questão que
tem por objetivo abordar o casamento gay a partir de um outro ângulo: a

recuperação, no discurso, do que testemunha de uma ruptura do modelo cultural e

social, ou seja, de um despertar. Levanta-se a hipótese de que o

casamento heteronormal, para retomar as palavras de meu analisante, se impôs


visando uma associação necessária entre amor e procriação (sobretudo a partir do
século XIV, quando populações inteiras eram arrasadas com doenças e a Peste

Negra) – associação subvertida por Freud – e que, necessariamente, a


homossexualidade rompe ou, se quiserem, perverte. Identificá-lo com uma recusa

ou desmentido da castração, patologizando-o, é perder, de imediato, a dita-

mensão (dit-mension) da subversão impetrada por Freud que fez da psicanálise um


novo discurso. É substituir o efeito de subversão pelo efeito de segregação – o que

6
LACAN, J. Le Séminaire, livre XXIV, L'insu que sait... (lição de 15/3/1977).

35
é sempre dejeto do discurso, no caso, o do mestre que se impôs a partir da moral

vitoriana7.

Cedo Freud descobriu seu engano na relação com Fliess e com Dora. Em

1914, diante da enorme resistencia que seus colegas médicos lhe opunham,
retomava uma frase do poeta Hebbel e concluía: “Passei a fazer parte do grupo

daqueles que 'perturbaram o sono da humanidade'”8 (p. 59-60) e, tanto em 1920 –

com a Jovem homossexual – quanto em 1935 na carta à mãe americana que, ao


que tudo indica, lhe pedia uma forma de curar seu filho de sua homossexualidade,

deu provas de que estava convencido da força de um Eros bem mais complexo do

que originalmente supunha. Afinal, é ele que move montanhas! E se move


montanhas, talvez mova o discurso – se não o do mestre, que sempre haverá
independente do que pretenderá sugestionar – ao menos o do analista, na direção

que Lacan quis lhe dar, aquela que exige que o analista ocupe apenas o lugar do

objeto a causar a análise do sujeito, no máximo, como poata. Isso elimina a


possibilidade de o semblante desse discurso se sustentar em saberes a priori. E a

verdade-ficção que o fundamenta, é sempre um saber furado.

Como transmitir que, ao identificar o sujeito em suas relações com a fala, a

linguagem e os discursos, a psicanálise não visa a patologização mas apenas


procura, a duras penas, teorizar o sofrimento a que tem acesso a partir da clínica –
independentemente da opção sexual do sujeito sintoma? Como transmitir que

todo gozo é efeito da relação do sujeito com a lei, enlace e desenlace entre a
ordem do semblante e o impossível a representar: heteros que se repetem. Como

testemunhar, no mundo, que o saber do psicanalista é, fundamentalmente, o

insabido?

7
Observe-se que Lacan associa ao fato desse fenômeno do século XIX, a Rainha Vitória,
a contrapartida que fez da mulher objeto pior que um sinthoma, devastação... LACAN, J.
Le Séminaire, livre XXII, R.S.I. (1974-75).
8
FREUD,S.(1914/1999). Zur Geschichte der psychoanalytischen Bewegung.
In: Gesammelte Werke. Frankfurt a. M., S. Fischer. Vol. X. pp. 43-113. (p. 59-60).

36
Se o discurso, produção de gozo e sem palavras, sugere

a heteronormalidade ou a homossexualidade, isso não muda em nada o analisante

que vem falar de seu sofrimento diante do fato de que entre o homem e a mulher

há um muro. A psicanálise é uma clínica e não uma proposta de mudar o mundo,


muito menos ainda, de resistir a qualquer uma de suas mudanças, até porque o

saber do psicanalista o leva a constatar que as revoluções acabam por nos fazerem

girar sempre no mesmo lugar9, ali onde cada um busca seu mais-de-gozar
enquanto há vida, mais-de-gozar com o qual cada um faz seus enlaces e que

Colette Soler situa como “o verdadeiro parceiro da repetição”10. Pois nesse diálogo

entre Heidegger e Freud impetrado por Lacan, é porque a pulsão desnaturaliza o


falasser, ou seja, a pulsão que é sempre de morte, o mais-de-gozar é nossa única
opção apesar de toda perda que implica.

Entre o homem e a mulher há um muro. É dele que decorre o fato que hoje

podemos constatar a partir do gaio/gay movimento e que resumo assim: se o


Homem é todo e a Mulher não existe, então nós, falasseres, em geral, somos: de

um lado não-todos Homem e, de outro, não-todas Mulher. Permanecem aqueles

que se crêem todos: erram.

9
LACAN, J. (1970/2001). Radiophonie. In: Autres écrits. Paris: Seuil. pp. 403-448.
10
SOLER, C. A maldição sobre o sexo. In: QUINET, A. & Jorge, M.A.C.
(orgs.) As Homossexualidades na psicanálise – na história de sua despatologização. São
Paulo, Segmento Farma. pp.119-130. p. 122.

37
El lazo social y su relación con los ideales

Silvia Migdalek

Nunca fui partidaria del argumento que frecuentemente toma la forma

de un refrán o dicho popular y que reza: “todo tiempo pasado fue mejor”... El

estudio y la práctica del psicoanálisis me han llevado a rechazar esta postura. En la


práctica del análisis – incluso en instancias de vida cargadas de un intenso afecto

doloroso, pienso al contrario, que lo peor ya aconteció, que el troumatismo ya

ocurrió y es irreductible para el serhablante.


Como lo Freud lo enseña, no hay vuelta atrás, por tanto solo está expedito el

camino hacia adelante, y la diferencia “entre lo esperado y lo obtenido engendra el

factor pulsionante”, y simultánea y paradójicamente, genera un factor entrópico,


inercial y conservador al que llama pulsión de muerte. En el volver a un estado

anterior, opera la nostalgia por la posibilidad de un Otro no tachado. Casualmente,

Lacan en la Proposición de octubre, advierte que eso es lo que

ofrecen las psicoterapias, “restituir un estado anterior”. Entonces, no hay restitución


posible de la pérdida originaria, constitutiva y causante de todo lo que podemos
abarcar con el título de lazos sociales. Esto tiene incidencias políticas tanto en la
perspectiva de lo que Freud escribe como Malestar en la Cultura, y obviamente en
la política del psicoanálisis que no es otra que la política del síntoma.

Antecedentes freudianos y lacanianos

Introducción al concepto de narcisismo, es un texto que contiene,


aunque todavía en estado rudimentario, las primeras indicaciones de cómo

concebir en psicoanálisis la idea de los lazos sociales. Recordemos algunas

38
puntualizaciones, la metáfora de ameba, en la que Freud indica que queda un

resto de libido autoerótica no reversible, un resto que en su fondo persiste en el

interior como algo no ligado. Incluso se Freud se pregunta “¿En razón de qué se ve

compelida la vida anímica a traspasar los límites del narcisismo y poner (setzen} la
libido sobre objetos?” El pasaje del autoerotismo al narcisismo requiere de un

nuevo acto psíquico, la constitución del Ideal. “La formación de ideal sería, de parte

del yo, la condición de la represión”. Es decir que la instauración del ideal y de las
identificaciones resultantes, ya son vicisitudes de la pulsión. En el punto III del texto

de referencia se ocupa particularmente del tema de los ideales, y del

proceso así llamado idealización como asimismo del idealismo, y señala la


importancia de distinguir la idealización de la sublimación. Nos dice que no hay
confundir ambos procesos, la idealización es un proceso que recae sobre el objeto

de la pulsión, y en cambio la sublimación concierne a la meta, satisfacción pero sin

represión. A continuación expresa una idea que me ha parecido una puerta de


entrada para pensar la cuestión del papel de los ideales y de cierto grado extremo

que adquiriría en los así llamados “más idealistas”.

“En los neuróticos, precisamente, encontramos las máximas diferencias de

tensión entre la constitución del ideal del yo y la medida en que sublimaron sus
pulsiones libidinosas primitivas, y en general los idealistas son mucho más
reacios que los hombres de modestas miras a convencerse del inadecuado

paradero de su libido… La sublimación constituye aquella vía de escape”


Es como si Freud dijera a mayor idealización mayor represión, y menor

capacidad sublimatoria.

En Psicología de las masas y análisis del yo, aborda el tema del lazo por
medio del papel de la identificación en el grupo, y establece su estructura

elemental, en la que no hace falta muchas personas, se puede conformar una masa

39
de dos, basta que haya algún objeto puesto por uno o por muchos en el lugar del

Ideal, efecto entonces de idealización y uniformización.

... “por el psicoanálisis averiguamos que existen todavía otros mecanismos de

ligazón afectiva: las llamadas identificaciones; son procesos insuficientemente


conocidos, difíciles de exponer” (Cap. 6) “El psicoanálisis conoce la identificación

como la más temprana exteriorización de una ligazón afectiva con otra

persona.”(Cap.7). Como vemos, lo afectivo, juega un papel en el proceso de


identificación, me gustaría dejar indicado especialmente el lugar que tiene en la

teoría el concepto de identificación primaria, que no es la identificación

imaginaria, es anterior a toda catectización de objeto, no es identificación a ningún


objeto, es constitutiva del sujeto como tal y lo afecta en su goce, tiene como
condición la pérdida del objeto, la identificación paradójicamente es negación de

la pérdida, pero esta manera de negar su pérdida es la única forma posible de

perderlo y no hay elaboración que valga. Hay Finalmente en el Malestar en la


Cultura donde se sella muy especialmente lo que Freud entiende como lo que

enlaza y desenlaza en el grupo humano y en donde el superyó alcanza su mayor

desarrollo como contracara del padre muerto de la ley, encarnando más bien

al padre gozador de la horda primitiva, es decir del padre lo peor. Es un texto de


referencia obligada para nuestro tema, pero por razones de tiempo no me
detendré.

Lazo social e ideal

Los lazos sociales están moldeados por los ideales que no son más que los

procesos identificatorios del sujeto, portadores de las marcas, los S1 del sujeto en
su constitución alienada y de sujeción al Otro, que también es el Otro como cultura

de su tiempo. Lacan aporta un esclarecimiento fundamental concibiendo al lazo


social como lo instituido por el discurso. Los discursos son diferentes modalidades

40
de lazos sociales, portadores todos ellos de alguna imposibilidad lógica entre sus

términos, y una modalidad de tratamiento de esa imposibilidad. Para nosotros es la

de la irreductibilidad del goce perdido en el origen.

El psicoanálisis no es un idealismo, y uno de sus efectos más constatables es


la puesta en cuestión de los ideales del sujeto y el franqueamiento de las

identificaciones. Esto no deja de tener efectos políticos, cada discurso tiene sus

finalidades que están anudadas a sus dispositivos de regulación y a sus recursos. La


política es una función de los discursos. Para el del psicoanalista se trata de que el

sujeto se someta al interrogante de su goce.

El discurso analítico no es lo que prevalece en el grupo analítico


porque el D. A. es efecto del acto analítico, y la institución no es agente de ese
acto, pero transmite sus consecuencias, si es que no procede a su desmentida. Este

es uno de los peligros a los que está expuesta muchas veces la transmisión del

psicoanálisis en la institución: la desmentida.

Propongo algunas preguntas para poner a trabajar.

La política del psicoanálisis  arraiga en la clínica  analítica. Punto de juntura

entre una ética  muy sólida  que guía nuestra  práctica, pero  siempre a la altura de
su tiempo. ¿Es más decisivo hoy, en nuestro tiempo, ese modo de  lazo social entre
analistas que representa La Escuela con sus dispositivos, que en el siglo pasado

cuando Lacan sentó sus bases? ¿De qué modo se articula el enlace y el desenlace
del análisis con la institución Escuela como un lazo social posible, que además aloja

un deseo de “diferencia absoluta”?

La cuestión del deseo del analista como deseo de obtener la “diferencia


absoluta” es crucial para la especificidad de la política del psicoanálisis. El deseo

del analista es un deseo separador, e involucra una operación de tachadura del


Otro. El discurso analítico se pone en barra respecto de otros discursos políticos,

41
por ej la idea de democracia, de la justicia distributiva, de la igualdad de

derechos, en el psicoanálisis debemos partir de que el Otro falta y que en el goce

nada nos hermana, no es colectivizable, aunque desde los discursos dominantes se

promueva cierta uniformización en los modos de gozar, derivado de los objetos


de consumo con los que nos atesta el mercado de la producción

capitalista provenientes de la ciencia y la tecnología. El Otro de nuestro tiempo se

parece menos al Otro que no existe que al Otro que existe bajo la forma
del superyó como mandato de consumo.

El discurso analítico resiste a la universalización de los otros discursos, el real

alcanzado por la vía del análisis resiste toda universalización y no


es colectivizable. Para nosotros se trata de una política del síntoma en el sentido
del síntoma como un goce que no se deja regular por los todos iguales adaptados

a la realidad. “El síntoma es “fixión” de goce que es como una suplencia tipo que

instaura un discurso en el lugar de la ausencia de la relación sexual” (C. Soler)

42
Sexo e sexualidade: laços e desenlaces

Elisabeth da Rocha Miranda

Freud trouxe à luz a sexualidade como desnaturalizada e sempre

infantil postulando o que ele mesmo chamou de “a peste” ou a maldição dos

sexos. A natureza é para o humano perdida desde sempre e é pela inserção da

linguagem no vivente que o ser de fala se insere na partilha dos sexos como
homem ou mulher e não pela anatomia. Somos seres de linguagem e é o discurso
que nos dá a realidade sexual, mas a determinação inconsciente da sexualidade

deixa aberta a pergunta sobre a maneira com que cada sujeito lida com o amor, o
desejo e o gozo. Em 1905, no texto “Três ensaios sobre a teoria sexual” Freud

teoriza sobre o que se chamou na época de desvios ou inversões das práticas

sexuais, mas vale notar que no mesmo texto o autor se interroga sobre as

condições de possibilidades das relações heterossexuais, o que aponta para a


impossibilidade de uma naturalização da heterossexualidade. Vemos a

desconstrução rigorosa de Freud de uma sexualidade natural e dada de saída para

o sujeito.
Vários movimentos sociais reivindicam novas formas de sexualidades
supondo que a “liberação sexual” é possível. Essa utopia se fundamenta na lógica

equivocada de que o controle da sexualidade exercido pelos sistemas de poder


(governo- escolas- igrejas e família) seriam responsáveis pela inibição e distorção

de uma sexualidade que deveria ser livre, liberal e fluir sem obstáculos. Se assim

fosse onde situaríamos o sintoma que sabemos não é fruto de técnicas educativas

ou restrições sociais? Freud nos ensina que entre o gozo esperado e o gozo
alcançado há uma distância, uma hiância, e o sintoma é a tentativa de compensar

tal distância e satisfazer parcialmente a pulsão ainda que de forma indireta.

43
À psicanálise compete responder ao que há de singular em cada sujeito, mas

também denunciar as consequências da prioridade dada aos gozos que afetam os

sujeitos e os laços sociais, em detrimento do amor e do desejo. Gozo que aparece

sob as mais diversas formas de racismo, de homofobias, de agressões contra todo


diferente, gerando violência e crueldade. Se não há a liberação sexual há a

possibilidade de se conviver no socius com as singularidades próprias a cada

sujeito em relação ao sexo a sua forma de gozo.


O primeiro eu é corporal diz Freud e o corpo apresenta-se como carne a

ser significantizada pelo Outro da linguagem para se tornar um corpo deserto de

gozo, corpo enquanto perda. A partir daí o real existe fora; o simbólico lugar do
outro, do tesouro dos significantes e da fala- também está aí a priori e é no
imaginário a partir do simbólico e do real, que o sujeito se vê, por uma primeira

vez, como esboço de eu.

Desde o nascimento somos distinguidos pelo Outro da linguagem como


homens e mulheres a partir da pequena diferença. É uma distinção vinda do Outro

e foge a lógica, uma vez que para nos reconhecermos como seres falantes é

preciso rejeitar tal distinção e isso se dá através das identificações e ainda é só

porque o ser é falante que existe o complexo de castração. Pertencer a um sexo


depende do preço que terá adquirido no desenrolar da vida a pequena diferença,
logo depende da maneira como cada um se situa diante do significante falo. Não

existe o significante que represente a mulher e nem o homem, há um só operador


que permite no inconsciente dar conta da diferença sexual e esse operador é o

falo. Para se pertencer a um sexo é preciso enfrentar a castração simbólica.

Consideremos três propostas de elaboração na teoria psicanalítica da


diferença entre os sexos: a primeira elaboração é de Freud e marca a diferença

entre o ter e o não-ter o falo- castrado/não castrado, a segunda é a diferença entre


o ter e o ser o falo postulada por Lacan em 1958/1960 e a terceira diferença é a

44
que Lacan introduz com a lógica de um gozo todo fálico e um gozo não-todo

fálico.

Nos anos 1972-1973 Lacan emprega o termo sexuação, colhido da

biologia, para acentuar a dimensão de processo da função sexual e apresenta o


que chamou de fórmulas da sexuação.

Essas fórmulas especificam as relações do sujeito com o gozo; estão do

lado masculino (lado H) aqueles que experimentam um gozo todo fálico e do lado
feminino (lado F) aqueles que experimentam um gozo não-todo fálico.

Então, posição masculina para aqueles que se dirigem ao objeto a pulsional, objeto

de desejo e gozo, objeto da fantasia. Deste lado situam-se todos os sujeitos que
esperam alcançar o objeto fantasmático e que assim poderiam eliminar a falha que
impede toda possibilidade de realização do gozo total. Do lado masculino temos a

coexistência da posição sexuada com a posição subjetiva.

Do lado feminino Lacan parte da mulher


barrada (La femme barrada). Aqui a posição sexuada é radicalmente separada da

posição subjetiva. A mulher pode se colocar na posição de objeto do

outro como a (objeto de desejo e ou gozo) e como A

mulher (La femme barrada) se dirige ou ao falo ou ao significante da falta no


Outro. Dirigindo-se ao falo, vai buscar o significante do desejo no outro. Dirigindo-
se ao S(A barrado) vai ao lugar da falta de um significante no Outro, lugar de vazio,

e aí o sujeito experimenta uma relação com o nada com a falta de significantes que
pode levar ao êxtase.

Essas posições circulam, não estamos sempre em uma ou em outra,

estamos ora na posição masculina ora na posição feminina.


Vejamos alguns ditos de analisantes que mostram a possibilidade de

circularidade entre as posições de gozo masculina e feminina e que também


ilustram a não coincidência entre sexo e gênero.

45
“Tem algo errado comigo não consigo namorar acho que assusto porque já no

primeiro encontro quero fazer um super café da manhã, paparicar ajudar a vestir.

Parece que tenho que agradecer pelo sexo, posição sintomática. O que me dá prazer

é o arrebatamento é ser objeto para o prazer do outro, é me perder no


outro entende?” Aqui esse sujeito obsessivo ocupa a posição feminina. Seu sexo e

gênero são masculinos e sua escolha objetal é homossexual.

Um outro diz: “Cara sempre me dou mal, acho que é pela passividade,
dedicação, submissão. Com a análise aprendi a me colocar agora sou mulherzinha só

no amor.” Esse sujeito de sexo e gênero masculinos se diz uma mulher sem

precedentes porque nunca teve uma ereção.


Um outro ainda após a perda de seu amor passou dois anos sem nenhum
desejo sexual e conclui que quando se apaixona passa a paparicar as mulheres e se

torna uma verdadeira gueixa. Quando é chutado passa a agir como um Zé

galinha, um mulherengo canalha e aí a mulherada chove. Canalha aqui se traduz


por alguém que quer buscar seu gozo sem se preocupar com a parceira, portanto

do lado masculino onde o outro como objeto pulsional é tomado na tentativa de

tamponar a falta e obter o gozo todo. Ou gueixa ou canalha? maneira

singular desse sujeito ocupar ora a posição feminina ora a posição masculina.
Pontuo o significante guei-xa, ao que ele retruca: “você tem razão mulher não
gosta de gay e nem de gueixa, fico muito mulherzinha. Esse sujeito histérico regido

pela questão sou homem ou sou mulher de forma muito clara oscila entre a
posição feminina e a masculina. Seu sexo é masculino, gênero masculino e sua

escolha objetal é heterossexual.

Essas falas comprovam que só há identidade sexual pela via do sintoma


determinada pelo modo de gozo que por sua vez é determinado pelo inconsciente,

pelo encontro traumático com o Outro.

46
O sujeito responde à falta no Outro simbólico com o sintoma que

comporta um gozo residual graças ao qual podemos sustentar a não relação

sexual. A identidade é de gozo e singular a cada um e toca a letra de gozo como o

traço perdido no encontro com o Outro pelo fato de sermos seres de fala. E é
com essa marca que cada um vai se arranjar na vida com suas diferenças.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

FREUD, S. Três ensayos de teoria sexual In: obras completas, vl.7 Buenos
Aires: Amorrortu editores, 2001
LACAN. J. “O estádio do espelho como fundador da função do eu” In: Escritos. Rio

de Janeiro Jorge Zahar editores 1998

LACAN. J. O seminário livro 19 ...ou pior. Rio de Janeiro: Editors Zahar 2012
LACAN. J. O Seminário livro 20 Mais ainda...Rio de Janeiro, editora Zahar 1985

LACAN. J. O Seminário livro 24 L’insu que sait de l’une béveus s’áile à mourre

Inédito

47
El acto diplomático que enlaza y nombra

Julia Minaudo

Estamos en una época de fundamentalismos ciegos, de posiciones


extremas, que llevan como en la guerra a la destrucción de los cuerpos; también el

goce loco genera esa fragmentación corporal que tan claramente nos enseñan

algunas subjetividades.

Cuando di uno de los últimos finales en la Universidad -hoy soy docente en


esa materia- dije que me apasionaba el psicoanálisis y el profesor me respondió:

cuidado con ese fanatismo, me enojó en su momento pero hoy lo agradezco.

Porque voy a hablar de diplomacia, concepto que surge1 poniendo

una alternativa a la guerra y tiene su antecedente con Richelie [Link], con el

concepto inédito de Razón de Estado. Quiero hablar, del acto diplomático, inspirado

en la apuesta de Lacan con Joyce2, donde recorta la importancia de la iglesia


diplomática y los padres jesuitas3.

Diplo,”doblado en dos” dice de un documento cocido o doblado. Es

un acto jurídico que engloba las negociaciones que tienen por objetivo generar
actos y regulación de las relaciones entre gobiernos; o ¿por qué no? entre los

locos y los otros. Surge como un documento privado para dar ciertos poderes a

funcionarios que se dirigían a otro Estado o Imperio, en tierras extranjeras. El

portador del ‘pliego’ o diploma era un diplomático.

1
Diplomacia surge entre el descubrimiento de América y la Revolución Francesa
2
Lacan recorta la importancia de la palabra diplomacia en Joyce, tomada del texto
“Stephen Hero” y “El retrato del artista”.
3
LACAN, Seminario 23

48
El acto diplomático puede ser un soporte posible, un artilugio para el

analista y su trabajo clínico, ya que posibilita abrir nuevas dimensiones, espacios de

despliegues subjetivos y a su vez de lazos. En oposición a los fundamentalismos

que no permiten la co-existencia de lo diverso que llevan, en sus versiones


extremas, al terror. Terror en una sociedad y también terror que puede padecer un

sujeto al vivir en su cuerpo la mortificación que pone en jaque la vida misma.

Me consulta Rafael, llega en una inmensa moto con una máscara


negra y un casco amarillo, su imagen es de un superhéroe. Dice ser un

perfeccionista con su cuerpo y con el entrenamiento. Sabe hacer cuerpos perfectos,


dice. De chico padeció una educación muy rígida y violenta, una madre depresiva y

un padre religioso que no le permitía ni ver televisión ni salir a bailar. Lo obligaban


a ir a una escuela del Estado con corbata y zapatos abotinados, algo totalmente

fuera de lo común. Él “se armó" con su cuerpo, ganaba todas las competencias, así

se hacía respetar, y otra veces lo lograba a los golpes.

Lo que él llama su “locura” comenzó cuando conoció una mujer

perfecta y "muy sexual". Ella le relata que había estado con dos hombres a la vez.

Dice "contra eso no tengo competencia, a eso no le puedo ganar, no tengo dos…”.

Desde ahí las sensaciones en su cuerpo lo aterrorizaban y lo invadían


de angustia, se miraba en el espejo y se veía rasgos femeninos. Al besarla sentía
que él era ella y que se besaba a si mismo sintiendo lo que ella misma sentía. Dice

tener “amputada la libido”. Tocarla era como tocar una almohada y se le


“carnalizaban” las sensaciones homosexuales. En el vestuario la mirada

involuntariamente se le iba hacia el órgano masculino de otro y una voz lo

sancionaba con un "viste, te gusta". Se presentaba en un estado de urgencia y de


catástrofe, gobernado por una angustia imparable al no poder clarificar que era

real y que no.

49
Le digo "si angustia no es real". Al mismo tiempo mi posición fue

determinante: nunca puse en cuestión su elección sexual y eso fue para él una

respuesta de orientación que permitió “una tregua”4 , un tiempo de análisis.

Dice: "yo perdí mi identidad me dejé llevar, los demás te empujan a más y
más, la sociedad está loca y hay otro Rafael que es el surfista, el que se conecta con

la naturaleza". Su excesiva lucidez, lo lleva a captar en las distintas tribus urbanas

los goces, eso le da rechazo, se siente un justiciero fundamentalista que necesita


denunciarlos y dejarlos en evidencia. Le digo que él puede ver detrás del telón, que

es una habilidad difícil de manejar.

Comenzamos a hablar ya no de la mujer sino de las mujeres a


versionarlas, a poner a jugar la diversidad, a analizarlas. “Hay mujeres y mujeres”, le
digo. Empieza a discriminar cuáles son las que lo enloquecen y comienza a ubicar

ciertas características: muy sexuales, frías, las que todos los hombres quieren tener,

con plata, las mujeres-hombre. Por otro lado dice que todo eso le atrae como una
droga, pero lo que él necesita es una mujer a la que pueda cuidar.

Recuerda a su primer amor: una mujer tímida un tanto depresiva que era su

homónimo femenino: Rafaela.

Comienza a percatarse que él es un hombre con ciertos rasgos de esta


mujer. Una forma de solución5, extrayendo esa "a", mutilando la palabra y

operando sobre el goce. “Ella está en mí, me gusta ser fiel, dulce y tranquilo. Soy

muy femenino para entender a las mujeres”.

4
LACAN, R S I.
5
LACAN Función y campo de la palabra y el lenguaje "la castración se ejerce en el plano
de la palabra”.

50
Al tiempo conoce una mujer con rasgos de su ex, con ella pudo volver

a conectarse, aunque tenía un pequeño defecto en un glúteo que la hacía

imperfecta permitiendo la idea que tal vez ella no sería su mujer ideal, aunque

continúa con ella.

Dice: "Ahora sé jugar el juego yo ahora soy dos (agrego ahora Rafael

es diplo-mático) hoy soy dos distintos y mejores: el fuerte que se sabe vender pero

que tiene su propio estilo, y el sensible en lo íntimo que vos y pocos conocen".
Como dice Quinet, el loco no está siempre fuera de discurso sale de tour, pasea un

poco a través de ellos.

En resonancia con esto ya he presentado6 el caso de una mujer

afectada dramáticamente por una voz ataladrante que la empujaba a quitarse la


vida por ser ella un desecho. En el análisis se nombra a esa voz como “taladro”

nombre que se fue dividiendo, desarmando, diplomando (taladro mayor, menor,

transversal, del novio) y logrando callar, como los dioses de Schreber. Al final de la
cura ella plantea al analista que no puede ir diciendo a la gente que tenía un

taladro en la cabeza, porque la tomarían por loca. Como dice Lacan "no digamos

que el loco prescinde del otro” 7. Se inventó un nombre: TOC, pero con dos C, siglas

de Taladro Obsesivo Compulsivo Curable. Así es como ella hace pasar su ser a-
propiado, en un nombre de sonoridad común y de moda.

Esto permite, en ambos casos resolver los desdoblamientos vía actos

diplomáticos, poner a jugar ya no en sus cuerpos des-armados sino lo que permite


ganarle al goce del Otro duplicándolo, descomponiéndolo, sin caer en la

alienación, sino más bien jugando con el equívoco, con lo que se puede esquivar8.

El trabajo en este nivel del deseo con el loco, habilita que el despliegue del análisis,

6
MINAUDO Simposio Interamericano en Buenos Aires 2015.
7
LACAN. Seminario 3
8
MINAUDO,J El arte de la equivocación.

51
provoque un nombre a-propiado9 donde el sujeto pueda localizarse en el lazo y ser

reconocido.

Subrayo que la escritura y la sonoridad, son dos vertientes del trabajo

con el significante y el goce anudado a él. Tanto el despliegue entre Rafael y


Rafaela, entre TOC y TOCC (con dos C, inaudible para el otro pero permite al sujeto

que enuncia hacerlo pasar sin forzar) el efecto es de extracción de goce lo que

permite la inclusión, un enlace.

Dentro de estos actos diplomáticos podemos situar a

• Holbein en su cuadro “Los embajadores”, pintando los objetos de la

época, pero también haciendo pasar disfrazada en primer plano una calavera que

de frente no vemos, símbolo de la mismísima existencia de la muerte.


• Al mago que convoca la mirada a una mano para hacer magia con la

otra generando ese efecto de verdad cautivador. Sabiendo que la mano es más

rápida que la mirada.


• A Carla nombrándose como TOCC (con dos “c”, que el otro escucha

TOC).

• El caso Rafael, un superhéroe y a la vez un sensible en la intimidad, un

hombre con dos nombres, sabiendo hacer con la letra10, extrayendo la “a” de su
parte femenina donde confluyen el ser un hombre y hacerse un nombre. 11

• Lacan mismo juega con su propio nombre12 en El sinthome.

9
Con las resonancias que este término propone en español: apropiado es correcto y también
restituido al sujeto pero tomado de afuera.
10
LACAN, Liturateure.
11 LACAN, Escritos 1 “ la experiencia psicoanalítica ha vuelto a encontrar en el hombre

…… maneja la función poética del lenguaje para dar a su deseo su mediación simbólica” (309)

52
• Joyce se inventa dos nombres propios13 que hacen admisible, en el

mismo acto, su deseo de ser artista y el efecto de entretener a la comunidad

literaria.

Aun sin el diploma paterno pero con un pliego en el bolsillo, actuando


diplomáticamente logra no ser un mero extranjero con la capacidad de saber hacer

entre discursos, entre gobiernos, entre los lazos.14

¿No es acaso el analista también al menos dos, diplo?15¿No es la


transferencia una alternativa a la guerra, una batalla que tiene efectos sobre lo real

pero siendo diplomática?

¿No podemos llamar analizar a ese arte diplomático, a esa relación

particular con la palabra que tienen Joyce, Lacan, Rafael y el caso TOCC?
Destrozarla, descomponerla, hacer una re-flexión sobre la escritura, jugar con su

propio nombre, que no es más que la dimensión ética de cada sujeto, la libertad

del acto de su decir-desear. ¿No son estos efectos propios del campo lacaniano,
practicado fuera de la ortodoxia, fuera de cualquier fanatismo que rechaza la

diferencia queriendo exterminarla?

12
LACAN, Seminario 23: “pues bien, escúchen…, ustedes deben estar hasta la coronilla
[en avoir sa claque], puede traducirse literalmente como “tener su aplauso”, e incluso la jaclaque, a
la que también agregaré el han, [onomatopeya del grito gutural de hacer un esfuerzo]”. El juego de
palabras culmina con jaclaque han (que produce homofonía con Jaques Lacan): “Reduzco así mi
nombre propio al nombre más común” (ídem). Se hace pasar, su deseo, su enseñanza que ha dejado
una marca registrada, ser un hombre re-nombrado, en el sonido homofónico de lo más común.

13
La consecuencia de que Joyce se llamaba igualmente James no se observa más que en el
uso del sobrenombre… apodado Dédalus… Acumular muchos más tiene una única consecuencia y
es que se trata al nombre propio como un nombre común“¿ “Que haya dos nombres propios del
sujeto fue claramente una invención”. (Lacan, 1976,86)

14
QUINET,A. La psicosis y el lazo social.
15
LACAN, Seminario 22. “el clínico y el que está en el acto.

53
3. EL VINCULO SOCIAL EN CUESTIÓN
Familia

54
O gozo nos desenlaces parentais: Qual o lugar para as crianças?

Lenita Duarte

Procuro mostrar o gozo presente nas situações de desenlaces parentais


que afetam as crianças, dependentes dos atos e discursos dos pais. José, 6 anos, se

mostra instável, ora agressivo, ora carinhoso. A mãe não aceita, mas o pai faz um

apelo à justiça para o tratamento psicológico. Após a separação, o pai afirmou:


“Tome conta da sua mãe, ela é a sua namorada!” J. se apresenta como “sintoma do

par parental”. Lacan, no artigo Notas sobre a criança, diz que “o sintoma da criança
representa a verdade do casal parental”. Inicialmente desenha um “tubarão
espinhento” e uma “pedra caindo do céu” estragando seu mundo! Confronta “dois

dinossauros brigando para ter a posse do ovo/filhote, e o pai é o “vencedor.”

O filhote cresce e fica maior que o dinossauro/pai. J. pisa forte: “Assim que

meu pai anda!”, identificado ao pai imaginário. A mãe com dúvidas sobre dar a
guarda, desiste frente ao juiz. O pai alega que “traz os brinquedos da casa da mãe

e deixa comigo.” A mãe reclama: “Eu deixo J. dormir na minha cama, mas quando

nego, bate com a cabeça na parede”. Frente à disputa judicial da guarda, como
atender ao imperativo paterno, “ser o namorado da mãe!” Como lidar com essa
realidade que faz eco às fantasias edipianas? J. permanece como vítima e objeto do

jogo perverso materno. A mãe resolve dar a guarda ao pai e J. se separa da

mãe/namorada. Traz dinossauros para as sessões, e há lutas entre “os animais do


bem e os do mal”. Diz que “alguém tirou o ovo do ninho, mas vieram as armas dos

homens e o levaram para o pai. Traz o dinossauro “pescoçudo”, o macho que come

folha, manso, e o “carnotaurus”, a fêmea, carnívora e poderosa, que “tem cauda


que espeta e tem uma grande boca aberta com dentes afiados para devorar.”

55
Depois desenha um “homem bárbaro, de óculos”: Este é seu namorado,

Lenita!”O furo na testa indica que “tem defeito na cabeça.”

Vai a pia deixando a água transbordar, e pede para fazer um “Titanic”, que

bate no “iceberg”, o jato da torneira, que o despedaça. “Ele afunda. Todos


morrem!”Pede “um naviozão”: Será que afunda?”Um pedaço do papel retorna à

superfície: “Tem um sobrevivente!”Justifica:“A gente bóia, né!” J. indica o circuito

pulsional: boiar, bater, furar e afundar. O navio escapa do naufrágio, pois “o


tubarão fura o navio, mas o casco não!”.

Abre a torneira e diz: “Começou a cachoeira! Faz-água,é o jogador de água.

O navio bate novamente no iceberg porque o motorista dormiu ao

volante!”fazendo alusão à falha do pai em barrar o desejo da mãe. Agita a água: “É


o girador d’água! Olha o botador de sangue! “Onde?” J. aponta para o peito, ri,

depois para a perna e para o órgão genital. Com a espadinha espeta o barco, a

porta, quando procura a babá, ameaçando-a. Sendo impedido, ela mostra uma
mancha roxa na perna, acusando José. Digo-lhe que pare, e ele beija a babá: “Faço

o que fazem comigo!”O genitor diz que J. tem ereções constantes, é impulsivo, e

este explica: “Pai, não sei o que acontece na minha cabeça? Eu acho que mamãe

trocou o meu cérebro, tirou o bom e botou um mau”.J. mostra como lhe ameaça
ocupar o lugar do pai junto à mãe, e se esforça para ter um falo que satisfaça a
mãe onipotente e absoluta, que priva e doa de acordo com o seu próprio desejo.

Simbolicamente coloca a torneira e o“faz-água, o botador-de-sangue” como falo,


lembrando o “faz-pipi” do caso freudiano, do pequeno Hans. José observa os ralos,

por onde sai “a água turva–xixi–sangue”, para desvelar o real. Os significantes

mostram o encontro traumático com o real do sexo, que tem algo do indizível que
insiste na cadeia significante, como prazer na dor e em fenômenos repetitivos que

podem ser remetidos à pulsão de morte. Nas suas associações há algo que se

56
repete além do princípio do prazer, que Freud nomeia de gozo, escapando ao

simbólico. J. precisa elaborar seu medo, pois “vê” a falha do pai em barrar o gozo

da mãe, sentindo angústia de ser devorado, que projeta no outro, atacando-o. Em

Lacan,”a angústia é o medo que a falta falte, que não é sem objeto”: é o medo que
ele apareça como objeto desse Outro. A imagem e a fantasia dão enquadre para a

angústia que velam o objeto a. O objeto da angústia é o mesmo do desejo. O

objeto da angústia em Lacan é o objeto de amor. Em J.o desejo edipiano está junto
com o terror edipiano: deseja ter um grande falo como o do papai para satisfazer a

mãe, mas quando surge como “dinossauro carnívoro”, vai engoli-lo. J. necessita

elaborar a fantasia de trocar seu pênis por um maior, na assunção da


masculinidade, e fugir de namorar a mãe. Os significantes “buraco, furo, afundar,
morder, bater, morrer” mostram a pulsão de morte e seu esforço para fazer laço

com o objeto por meio da linguagem. Enxerga “terra à vista”, e escapa de ficar à

deriva e ser tragado pelas bocas de crocodilos e dinossauros que representam a


figura onipotente do Outro materno, a “lei de puro capricho.”

Refere fantasias orais de canibalismo e sádico-anais, sugerindo neurose

obsessiva, ao usar a anulação retroativa: “agride, depois beija” e o gozo do

pensamento, em que os significantes copulam. Sinais fóbicos presentes. Metáforas


e metonímias indicam a questão do desejo do Outro:“Che vuoi?” “O que o Outro
quer de mim?” “Um naviozão”, um falo grandão para atender à fantasia do desejo

do Outro materno e ao imperativo paterno, de ser “o namorado da mãe”? J. diz do


real da castração, da impossibilidade da relação sexual. Na transferência a analista

é namorada do “homem bárbaro”, que tem “defeito na cabeça e usa óculos”. J.

mostra que há um gozo impossível de ser dito integralmente pelo simbólico, mas
algo emerge, mesmo despedaçado. O recalcado retorna e faz equívoco. “A gente

bóia, né Lenita!”

57
Para Lacan, Direito e Psicanálise se aproximam, pois tratam do gozo e só o

ato pode dar conta do gozo. Assim, tanto a sentença do juiz quanto a

interpretação, pontuação e corte do analista podem causar mudanças na

subjetividade dos sujeitos.

58
Secretos de familia

Margarita Mesa de Uribe

El tema que intentaré desarrollar en esta exposición hace alusión al efecto


que en un sujeto tiene la presencia de secretos en su familia.

Estos secretos pueden hacer alusión a infidelidades de los padres, existencia

de hijos extramatrimoniales,, asuntos asociados a la sexualidad, adopciones


clandestinas, no reconocimiento del hijo por el padre, suicidios, abortos, muerte
temprana de un niño, etc. , los que al tener el carácter de secreto, cumplen una

función inconsciente relacionada con el sostén de ideales familiares, asociados a


mitos familiares, ideales que se ven amenazados con la develación de aquello que

constituye el contenido del mismo.

Las condiciones para la develación del secreto no son siempre propicias. No

se trata de «destapar» lo secreto, sino de generar las condiciones para elaborar lo


que ese conocimiento implica para la familia.

A partir de un caso clínico intentaré ilustrar lo hasta aquí planteado.

Se trata de una niña que llegó a mi consulta cuando tenía ocho años, venía
sobrecargada de calificativos tales como: “bruta, retardada”, no logrando avanzar

en el aprendizaje escolar.

Es la segunda en una familia de tres hijos. La mayor es hermana directa, el

menor es hermano por parte de la madre. Su madre es soltera y es quien se ha


hecho cargo del cuidado de los tres hijos.

Según la madre el embarazo de esta niña fue accidental, el compañero le


exigió que abortara, ella no quiso y él la abandonó; solo reapareció cuando nació

59
y ofreció registrarla como su hija; ofrecimiento que fue rechazado doblemente

por la madre , no aceptándolo y además diciéndole: “ésta no es hija suya”. Desde

entonces el progenitor se desentendió totalmente de toda responsabilidad.

En las entrevistas preliminares, la niña manifestó que ella no sabía bien


cuál era su verdadero apellido.

Un día comenzó a hacer un juego que consistía en operar muñecos que

estaban enfermos, y que necesitaban de una doctora que los aliviara. Este juego
le permitió por vía transferencial subjetivar su queja pasando así a preguntarme:

“¿Es que Ud. me puede operar y quitarme todo eso que me hace aburrir?”.

En estas preguntas instaló el sujeto supuesto saber, y su relación

transferencial lo que le permitió comenzar a desplegar un saber sobre su


sufrimiento.

Un día cualquiera dibujó una familia en la que el papá es borrado y ella está,

luego hace otra familia donde aparece el padre y ella se borra; al lado de estos
dibujos escribe sumas (1+1+1= no sé), y restas (3-1= no sé). Serie de operaciones

que apuntaban, entre otras, a una pregunta sobre su inscripción simbólica en el

Otro; pues si el padre está ella desaparece y si ella está es el padre el que

desaparece. De un lado el padre, la madre y ella forman un conjunto que equivale


a 3, pero este conjunto no logra sumarlo, ni restarlo, solamente plantea la

operación y manifiesta no saber cómo se resuelve.

Intervengo diciéndole: “Si el papá está, la niña desaparece; o si es la niña


quien está es el padre quien desaparece”. Me mira con extrañeza, luego, más

adelante, me cuenta lo siguiente: “hay una cosa que yo no entiendo, mi hermana

tiene el apellido M mi hermanito es Z, y yo no sé que soy si M, P (apellido de la


madre) o Z”. ¿Intervengo diciéndole M o P o Z?, hija de papá o solo hija de

mamá..., agrego. Ante este señalamiento pasa a dibujar una casa donde vive una

60
familia donde adentro hay algunos niños, a cada uno le escribe al lado un

nombre, pero hay uno que no tiene nombre. . A propósito de esto en el Seminario

XI, Lacan dice: “Antes de toda formación del sujeto, de un sujeto que piensa, que se

sitúa en él, algo cuenta, es contado, y en ese contado ya está el contador. Solo
después el sujeto ha de reconocerse en él, y ha de reconocerse como contador.”

En el caso de esta niña el problema es que “ella no cuenta”, y si no es contada,

¿cómo va a contar en la cuenta familiar? ...

Más adelante, tengo una entrevista con la madre quien me refiere que ella

tiene un “secreto” y es que ella a causa de su rabia con el progenitor de la niña,


no permitió que éste le diera el apellido a ésta; sin embargo, últimamente se

siente muy preocupada porque la niña le preguntó sobre por qué sus hermanos
tienen un apellido distinto a ella; pregunta frente a la cual ella se sintió sin saber

que contestar.

Después de algunas entrevistas solicitadas por la madre a la analista, en las


que trabaja la culpabilidad que siente frente a esta niña, me dice: “Yo no sé si es

muy tarde, pero quiero hacer algo por mi hija, voy a solicitar a través del ICBF

que se nos haga un examen de sangre donde se pueda verificar quien es el

progenitor de la niña, pues él se niega ahora a reconocerla, y agrega. “quizás esa


sea la forma de terminar con este secreto que me agobia”. Propuesta que aliento.

En el momento en que la madre comprende la dimensión de este hecho en

la niña, accede a hablar de esta verdad con ella, e inicia ese proceso de que sea
reconocida por el progenitor.

Desde ahí la niña comienza a nombrarse como Luisa MP; en todo dibujo o

papel que escribe el primer trazo que hace es el de su nombre y apellidos; esto
es efecto de la verdad que la madre ocultaba y que ahora ella ha podido ,a
través de su análisis , inscribir simbólicamente.

61
Al lado de esto su rendimiento académico mejora, aprende a leer, a sumar y

a restar; un día cualquiera me dice: “Yo soy Luisa MP, ya me dieron el registro,

ahora tengo “nombre propio”. Aunque mi papá no viva con nosotros tengo su

apellido”.

Este caso ilustra como las dificultades de este sujeto están implicadas en

todas las áreas básicas del aprendizaje, que es donde se juega la relación del sujeto

con lo simbólico. Esto hace referencia a eso que Lacan plantea en relación con la
función del Nombre del Padre con el nombre propio, en tanto articula la

identificación del sujeto con la letra.

Se sabe que el nombre propio responde a la pregunta por el ser alienado en

una primera identificación, lo que hace las veces de una marca invisible que el
sujeto recibe del significante. De ahí que “la nominación permite el cifraje, el goce

en la literalidad del nombre y al mismo tiempo es una forma de transmisión de

una falta”.

Como se puede verificar en el caso expuesto, la madre trató de excluir la

nominación del padre, hecho que tuvo efecto de síntoma en la niña, quien a través

de sus dificultades escolares sintomatizaba una inaccesibilidad al aprendizaje ,

producto del fracaso de esa inscripción simbólica y del secreto que como
prohibición de saber sobre una verdad parental circulaba en el discurso familiar .

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
LACAN, J. Seminario XI Los Cuatros conceptos fundamentales. Buenos Aires:

Paidos, 1990, pg. 28.

SOLANO, E. Clínica psicoanalítica con niños en la enseñanza de [Link]. Medellín:


Cepan, 1992, pg. 17.

62
A velhice: enlaces e desenlaces da libido

Georgina Cerquise

Alguns recortes da clínica psicanalítica comprovam a diversidade do


conceito envelhecer. O crescente atendimento de idosos com queixas variadas, e

não necessariamente ligadas à idade, incentiva pensar a teorização sobre a libido,

pulsão de vida e de morte. Não sendo possível enquadrar o sujeito do inconsciente


em faixas etárias, seu enunciado reflete sua história, gozo, desejo,

enlaces/desenlaces que o viver implica. A luta por uma causa enlaça a libido,

renovando a vida.

Freud (1923) postula que a libido é um termo usado na teoria das pulsões

para definir a manifestação dinâmica da sexualidade. Para Lacan (1964) a libido não

é algo fugaz, de fluido, ela não se reparte nem se acumula, como um magnetismo,

nos centros de focalização que lhe oferece o sujeito. A libido deve ser concebida como
um órgão, nos dois sentidos do termo, órgão-parte do organismo e órgão-

instrumento.

Nos últimos cem anos, a velhice tornou-se algo comum. Não há uma
sociedade ideal quanto à mágica de longevidade, pois a expectativa de vida é

determinada por fatores genéticos, sociais, culturais. A idade cronológica não é

indicador infalível; fatores emocionais interferem na posição do sujeito frente à

perda da juventude. A psicanálise revela que o sujeito é esculpido e dividido pelo


significante; cada um traz, no corpo, a trajetória de vida e o inelutável da condição

de desejante, como marca do recalque apontado pela falta que se apresenta nas

vicissitudes, nas escolhas, desveladas no percurso de uma vida.

63
Recortes clínicos expõem o desejo, o gozo, o narcisismo: Eu sou um sujeito

idoso. Eles não estão acostumados com o idoso culto. Acham que velho é burro, que

velho é trapo. Eu ainda sou perfeito, tenho lucidez; Posso ser velho, mas tenho desejo,

sinto falta de mulher. Sou uma velha atacada, não levo desaforo para casa, não
admito que filho meu tenha a audácia de querer me comandar.

O poeta afirma que devemos considerar todas as coisas que nos sucedem

como acidentes ou episódios de um romance, a que assistimos não com a atenção


senão com a vida. Só com essa atitude poderemos vencer a malícia dos dias e os

caprichos dos sucessos. Viver até a velhice é ter sucesso; a vida caprichosa triunfou
sobre a morte, mesmo temporariamente.

Deus constituiu o tempo e o número de dias para o homem. Esses são como
gota d’água no oceano ou como grão de areia ante os dias da eternidade. Freud

aponta que não há marcação do tempo nem da morte no inconsciente, mas cada

dia de vida é um dia a menos. Freud (1915), a morte é o resultado necessário da


vida; devemos à natureza a nossa morte e, mesmo assim, existe a tendência inegável

de pôr a morte de lado, para eliminá-la da vida.

A velhice escancara a finitude do homem, que é vivido como um mal-estar,

como perda narcísica. A potência física é abalada, e a autonomia do sujeito tende a


diminuir. Envelhecer tem estatuto biológico, é um processo, um estágio; velho é
quem entrega os pontos e não deseja mais nada. Freud (1908) revela que o

passado, o presente e o futuro são entrelaçados pelo fio do desejo que os une.

A psicanálise escuta o sujeito com seu modo de gozo. No idoso, o passado

prevalece, pois o presente, muitas vezes, é doloroso e o futuro aponta para o nada,

para o desenlace da vida. O sujeito no processo analítico se organiza e desfruta de


sua fala como uma rememoração que traz a assertiva: No meu tempo, a vida era
diferente. O sujeito se volta para um passado mítico no qual era o herói de sua

64
vida, em contrapartida com o presente, período em que perde vigor e status e

torna-se um fardo, um aposentado inútil e destituído de valor social, podendo

deflagrar o desenlace da vida.

O discurso do capitalismo visa ao lucro, o material humano só interessa


quando produz ou consome. No Brasil é frequente o idoso exercer o papel de

provedor da família, garantindo-lhe um novo lugar, um status que dá sentido à sua

condição: Tenho de dar pensão para meu neto, meu filho desempregado também
depende de mim. Não posso morrer agora, então luto pela vida: eles precisam muito

de mim. Não raro, os aposentados empregam-se novamente para


complementarem a renda minguada de toda uma vida de trabalho, aposentadoria

não é um tempo de liberdade e lazer. Um considerável número de idosos tem nível


de vida miserável, muito além das perdas físicas e narcísicas. Para Beauvoir (1970) o

fato de que um homem, nos últimos anos de sua vida, não seja mais que um

marginalizado evidencia o fracasso da nossa civilização.


O sujeito é evanescente: aparece no intervalo entre os significantes que o

localizam no inconsciente. Na direção do tratamento, Lacan ressalta que o sujeito

se posiciona com todas as relações possíveis com seu objeto, fórmula da fantasia:

Um homem nunca desiste das mulheres; mesmo estando velho, ele sempre vai gostar
de [Link] (1914), rigorosamente falando, a necessidade das mulheres não se
acha na direção de amar, mas de serem amadas. A beleza pode enlaçar, pois é a

última barreira que vela a castração. Na clínica, a escuta evidencia a relação entre o
envelhecimento do corpo e a perda da beleza. Embora não seja regra, algumas

mulheres, ao envelhecerem, por pudor, escamoteiam sua castração e desistem dos

homens, porque acreditam na perda de seus atributos físicos. O poder aquisitivo


do capitalismo paga as plásticas que acenam com a possibilidade de recuperação

da juventude. Que mulher hesitaria frente à oportunidade de recuperar a beleza

perdida? Sinto-me um lixo, quem quer mulher velha? Até nisso os homens vencem;

65
eles envelhecem melhor; Não vou mais à praia, está tudo caindo, pareço um templo

arruinado.

No comércio do sexo, quem tem dinheiro aluga um parceiro, delivery. Gosto

de meninos me faz sonhar com a juventude perdida, só que isso custa caro. O desejo
é pago com a libra de carne, mas não é possível fazer o outro desejar. A exclusão

do campo do amor, a perda do parceiro(a), a solidão e o abandono dos amigos,

que adoecem e morrem, fazem do idoso um solitário. O choque das gerações pode
inibir ou adoecer o sujeito que viveu sua juventude em outra época e não

consegue, ressignificar sua vida. Toda a minha família morreu, só penso no passado,

o hoje não importa, sou um resto do que fui. Final da linha. Como um objeto que
cai, um resto perto do fim, esse paciente idoso recusa-se a fazer um elo novo que
possa enlaçá-lo no desejo e na vida. Finalizamos com Lacan: O falo é a mobília do

corpo. A clínica psicanalítica comprova que, no enlace da vida, o sujeito não

depende somente da idade, pois é o falo que faz o sujeito insistir, existir, desejar,
mesmo diante do desenlace inevitável da morte.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

BEAUVOIR, S. A velhice. Rio de Janeiro: Nova Fronteira, 1970. P.13


BIBLIA. Eclesiástico. (621 versículos xvii).
FREUD, S. Escritores criativos e devaneios. In: Obras psicológicas completas, Edição

Standard Brasileira (ESB), vol. IX. Rio de Janeiro: Imago, (1908[1907])


FREUD, S. Sobre o narcisismo: uma introdução. vol. XVIV (1914:105)

FREUD, S. Nossa atitude para com a morte In: ESB, vol. XIV (1915).

FREUD, S. Dois Artigos de Enciclopédia: A teoria da Libido. Vol XVIII (1923).


LACAN, J. Ciência e verdade. In: Escritos. Rio de Janeiro: Zahar, 1998

LACAN, J. O Seminário. Livro 11. Quatro conceitos fundamentais da psicanálise


[1964] Zahar Rio de Janeiro, 1973

66
LACAN, J. O Seminário, Livro XXI. Os não tolos erram. Lição 7 de 12 de março de

1974 (Edição inédita)

PESSOA, Fernando. O livro do desassossego. São Paulo: Cia das Letras, 2006

67
Infância: enlaces e desenlaces

Rosane Melo

À mercê do Outro e dos outros que representam esse Outro que a acolhe

em sua vã existência em desamparo fundamental, a criança tem seu destino


atravessado pelo ditos do Outro, de modo indelével. No mito individual do

neurótico temos o efeito trágico desse atravessamento nos vestígios do naufrágio

do Complexo de Édipo que nos coloca diante dos desejos proibidos e criminosos1
associados à interdição e ao impossível de ser suportado: “diante do desejo, o
sujeito se divide: ele o rejeita e o conserva”. Édipo, inconsciente, esse capítulo de

minha “história marcada por um branco ou ocupado por uma mentira, capítulo
censurado” 2 . Mas, como afirma Lacan, essa verdade pode ser resgatada na

maioria das vezes, porque já está escrita em outro lugar, qual seja nos

monumentos (meu corpo), ou nos documentos de arquivo (lembranças de minha

infância).

Esses corpos falantes, aparelhados pela linguagem, arquivo ambulante das

lembranças da tragédia infantil povoam os sintomas e os pesadelos infantis.

Arquivos em constituição, a infância de cada criança recolhe o infantil e seus efeitos


de perdas: perda da mãe real, perda de gozo repetidas nas brincadeiras infantis.

Lembranças do assujeitamento ao Outro, consagração dos enlaces possíveis da

pulsão aos objetos destacáveis do corpo.

¿O que encontramos em Freud sobre a função do brincar? acalma a


angústia, um remédio nada gratuito, mas um verdadeiro antiansiolítico, fora do

mercado farmacológico. Remédio infantil para a dor de existir do infans destacado

1 QUINET, A. (2015)
2 LACAN, J. Em Função e Campo da Linguagem, (1953). p.260.

68
do Outro. O efeitos desse destacamento podem ser assinalados nos investimentos

em outros objetos, na possibilidade de criação e na inclusão do sujeito nas

experiências culturais. O brincar como superação e separação, “como resposta do

sujeito àquilo que a ausência da mãe veio criar” (...) é também meio de converter
em objeto de recordação e elaboração psíquica o que é, em si mesmo,

desprazeroso. Brincar com o quê? Com qualquer objeto que sirva como brinquedo:

objetos-pedaços do corpo, objetos do mundo mundano, objetos-palavras. 3 A


criança, ao pensar com suas pulsões parciais e fazer dos seus objetos parceiros,

formula teorias como respostas esboçadas sobre os impasses do Outro frente à

castração.

A criança pode ser definida como aquela que não rejeitou ainda, por causa
do horror, o que começa a saber e o que tenta pensar4. Essas respostas e teorias

circulam no espaço escolar, mas como afirma Freud 5, como podem os educadores

que sofrem de uma amnésia em relação ao seu infantil dar conta dessas
elocubrações? Estima-se um aumento considerável de crianças que não vão se

escolarizar em função do estado permanente de Guerra em alguns países. Como

objeto do discurso da ciência são os consumidores privilegiados de medicamentos,

portadores dos transtornos do desenvolvimento e da aprendizagem. Como objeto


da pedagogia são corpos indomáveis, Segregação, nem que seja pela via dos
excluídos do interior.

Em 1967, Lacan se pergunta sobre a época, a qual denomina de planetária e


na qual surgirá a destruição de uma antiga ordem social, época em que se coloca

em tela o tema da análise de crianças e das psicoses. Época marcada pelos

3 MELO, R. As palavras como brinquedos. Em Stylete Lacaniano, n 6. 2016.

4 SOLER, C. Declinações da angústia. São Paulo: Escuta, 2012. p.246.


5 FREUD, S. O interesse científico da psicanálise, ESB, vol. XIII, 1913. p. 224.

69
imperialismos e pelo liberalismo, pela ética utilitarista, veias abertas para a

segregação. A segregação trazida à ordem do dia é um problema crucial para a

psicanálise e para a psicanálise com crianças, nos indica, por ser a criança afetada

diretamente pelos laces e desenlaces promovidos pela civilização6.

“Nunca analisamos adultos” ou “não existe gente grande”, são frases que

destacam o quanto a análise coloca em cena o infantil indelével de cada um.

Tomando a sério o aforismo “A criança é o pai do homem”7, Freud afirma que


“Toda orientação posterior de um homem possui as impressões de sua infância, em

particular de sua primeira infância [...] As formações psíquicas infantis nada

sucumbem no adulto [...] O que no material psíquico em um ser humano

permaneceu infantil, recalcado como inviável, constitui o núcleo do inconsciente”8.

O efeito desse atravessamento da criança pelo Outro social hoje ecoa nas

manchetes de jornais: desenlaces. A ética utilitarista ao reduzir qualquer objeto ao

seu valor de troca –máxima do capital – introduz no discurso capitalista um giro de


lugar da criança-falo à criança-objeto rompendo com as representações da mãe

desejada e do pai legislador, e da sua majestade, o bebê. A criança emerge na

“cidade dos discursos” 9, como objeto de gozo: dos pais, do mercado, da educação,

da política e qualquer outro. Novas incidências sobre o “sentimento de infância”


discutido por P. Ariès.

Da guerra e morte: temas da atualidade (1915), poderia ser a manchete do

jornal de hoje. Nesse texto, ao refletir sobre os efeitos da guerra, Freud analisa o
efeito de regressão a estados primitivos do psiquismo quando se trata da

6 SOLER, C. (2013)
7 WORDSWORTH em seu texto My heart leaps up, publicado em 1821.

8 FREUD, S., p. 185. 1913


9 QUINET, A. Psicose e laço social. (2015).

70
instauração de Estado bélico o qual nesse período de guerra suplanta o Estado

civilizado.

Tornam-se os invisíveis do elemento sintomal do edifício social10, a parte de

parte alguma como dizia de Ranciere, que se transformam em mortos-vivos do


capitalismo global nas ruas de nossa cidades sob o nome “ meninos-de-rua”, nas

cracolândias, como resto da história impossível de historicizar-se. A rua não nomeia

nem vacina, vaticina. Doping infantil que vai da farmacolância na medicalização da


infância, até o doping dos adolescentes em suas raves embrulhadas na promessa

de paraíso.

Infâncias perdidas e adolescentes in doping, mortos nas guerras civis e


militares como alvos privilegiados contradizendo toda a Declaração dos Direitos da
Criança, enunciada em genebra e 1924 e adotada pela Assembléia das Nações

Unidas em 20 de novembro de 1959.

Se não há mais gente grande, ou seja, se são todos iguais gozando os


mesmos direitos, as relações de autoridade são atacáveis. Mas somos todos iguais,

em quê? No discurso capitalista somos todos iguais no nível da falta de laço social.

No discurso do psicanalista criança e adulto comungam da mesma paixão pela

ignorância, e nem crianças nem adultos escapam da castração, ou seja da falta de


gozo e da falta de relação sexual. O real do capitalismo e seus efeitos em “somos

todos proletários” nos aproxima desse estado da infância onde a precariedade e

opacidade nas relações de objeto exigem mais e mais tentativas de criar novos
enlaces. Quem sabe se estaremos à altura de sustentar a aposta freudiana em

restabelecer os laços em épocas mais pacíficas?

10 ZIZEK, S. Primeiro como tragédia, depois como farsa. (2011).

71
4. EL VINCULO SOCIAL EN CUESTIÓN

72
La vida de las mujeres

Carmen Hincapié

En el presente texto me propongo relacionar elaboraciones de Sigmund

Freud, Jacques Lacan y Colette Soler sobre la mujer, con la obra de Alice Munro La
Vida De Las Mujeres 1, articularlas recordando que Freud y Lacan han reconocido

que el poeta quizá elige mejor las palabras que nombran la complejidad de los

sujetos. Munro, narra cómo pasa la vida de Del Jordán (Del), narradora omnisciente
que pasa de niña a mujer, los lazos que se crean, el amor parental como lazo que

unió, el de las mujeres en y con su entorno, la mujer detrás de la madre, la hija que,

contando con los dichos de su madre, se estructura como sujeto deseante.

“…Mi madre se quedó sentada en su silla de lona y mi padre en


una de madera; no se miraron. Pero estaban conectados, y esa conexión
era clara como el agua, y existía entre nosotros y tío Benny, entre
nosotros y Flats Road, y seguiría existiendo entre nosotros y cualquier
cosa (...) Pero te enamoraste de él – le recordaba yo con severidad e
inquietud, deseando esclarecerlo para siempre…”.

Para Del era muy poco y no lograba disipar sus dudas acerca del asunto;
refiriéndose a su madre: “La potencia y la solemnidad de su voz al cantar siempre
me cogían por sorpresa, no le avergonzaba dar rienda suelta a esas emociones
grandiosas y exageradas a las que no prestaba atención en la vida cotidiana (…)
quería ser cantante de ópera?- le pregunté – no. Solo quería ser empleada de la
oficina de correos”.

Cabe la pregunta: ¿qué es lo genuinamente propio en esa construcción de la


sexualidad de una mujer? Imposible prefigurar la respuesta. Desde la obra literaria

la respuesta si es posible y se podrían atribuir trazos de unas ciertas

particularidades subjetivas en Del. En su mundo:

1
MUNRO A., La vida de las mujeres, Ramdom House Mondadori, S.A.S. Barcelana, 2011.

73
“Tenía una fantasía acerca de él que se repetía a menudo:
“Caminábamos los dos en silencio absoluto de las calles de Jubilee, bajo
las farolas, viendo como nuestras sombras se arremolinaban y hundían
en la nieve, y allí, en la bonita, oscura y deshabitada ciudad, Frank me
rodeaba, con un canto real e inaudito pero sosegado y dulce, o, en las
versiones más realistas del sueño, simplemente con la insólita música e
su presencia”.

Pero este acontecimiento fantaseado contenía contrastes, coexistiendo la

caricia tierna, con la irrupción inesperada quizá opuesta del erotismo:

“Él no se molestaba con un pellizco o una palmada en el brazo


(…) Iba derecho a los pechos, las nalgas o la parte más superior de los
muslos brutal como un rayo. Y así era como yo esperaba que fueran las
comunicaciones sexuales: un ramalazo de locura, una irrupción irreal,
cruel y desafiante en un mundo de apariencias decorosas. Había
descartado las ideas de cariño, consuelo y ternura de mi amor por Frank
W (…) En la violencia secreta del sexo había un reconocimiento que iba
más allá de la amabilidad, la buena voluntad o las personas”.

En la narración de Munro, la sexualidad femenina aparece como el esfuerzo


de un goce envuelto en su propia contigüidad2. Parecería que lo sexual es hecho de

lo fortuito, los rodeos, lo que irrumpe y se desconoce, de lo no planeado, siempre

corriendo un riesgo… ¿tal vez, lo que no pasa por las palabras?, sin duda no
solamente lo que se constituye por las palabras, “Creo que va a haber un cambio en
la vida de las niñas y las mujeres (…) Todo lo que las mujeres han tenido hasta ahora

ha sido su relación con los hombres. Eso es todo. No hemos tenido más vida propia,
en realidad, que un animal doméstico”. Del narra también su relación con Naomí, su

amiga, hoy de uñas pintadas de rojo, arreglo cuidadoso de su cabello… “ella había

sido como yo”.

2
LACAN J, Escritos 2, Ideas directivas para un congreso sobre sexualidad femenina,
Amsterdam en 1914, p. 714.

74
Del se orienta y poco a poco va diferenciándose, eligiendo que toma y que

deja de estas mujeres.

“… la diferencia entre la manera de pensar masculina y

femenina quedaba perfectamente ilustrada en los pensamientos de un


chico y una chica sentados en un banco del parque, mirando la luna

llena. El chico piensa en el universo, su inmensidad y su misterio; la

chica piensa: “Tengo que lavarme el pelo”. Cuando lo leí me enfadé


muchísimo; tuve que dejar la revista”.

A su espíritu crítico Del adiciona su deseo de vivir y disfrutar su sexualidad.


De resaltar la sutil narración del despertar de la sexualidad femenina, “Prestaba
atención a la vida de sus instintos, nunca a sus ideas (…) Nada que pudiéramos decir
nos acercaría; las palabras eran nuestros enemigos”.

El epílogo de esta ponencia pudiera ser: También una mujer. Es como si, en

la ficción de Munro, la condición de mujer consistiera en la vivencia de una

sexualidad que es simultáneamente gratificante y oprobio, el “dolor” de ser una


mujer para un hombre. Eso que crea lazos, en mucho se teje a partir de la palabra,

los significantes, y más allá del significante, lo que la palabra no puede “cercar”. En
el acto de Sherriff, último párrafo de la obra, no todo pasó por la palabra, está
presente otra manera que pasa por el cuerpo y que no se contiene en lo simbólico,
lo real magistralmente dicho por Munro, quien se sirve de narraciones densas y

sutiles para catapultar, no sólo los significantes de la lalengua materna, sino ese

borde de lo real del inconsciente reprimido que está hecho de significantes


reprimidos en los que hay afectos ligados que se han desconectado de su causa

original3.

3
SOLER, C., Los afectos lacanianos, p. 15.

75
“¿Puedo tentarte a entrar en el jardín y probar un pedazo de
bizcocho? Dijo Bobby Sherriff, - Sostuvo la verja abierta. Subí los
escalones detrás de él. Ibid p 366 […] Esa era la puerta a través de la
cual había salido Marion […] – Te conozco – dijo Boby tímidamente–.
¿Creías que no sabía quién eras tú?”.

En el último párrafo de la obra, Bobby Sherriff, cierra la trama así:

“… Luego hizo la única cosa especial que haría por mí. Con las
manos ocupadas, se levantó sobre las puntas de los pies como un
bailarín, como una bailarina rolliza. Ese gesto, acompañado de una sutil
sonrisa, parecía ser una broma que no compartía conmigo sino más
bien exhibía ante mí, y que además parecía tener un significado conciso,
depurado: era una letra, o una palabra, o una palabra entera, en un
alfabeto que yo no conocía”.

En los significantes, en las palabras, hay una reedición de lalengua materna a


través de la danza: significantes que a la par de palabras cantadas propias del

acunar en brazos, presentifican una suerte de materialidad, más del lado de los

dichos propios de la canción de cuna que comportan ritmo y habla. De recordar


que Lacan habló de lo que no puede decirse y lo define como un resto, lo indecible,

lo que no es registro simbólico. Eso que crea lazos, en mucho se teje a partir de la
palabra, de los significantes, de aquello que la palabra no alcanza a atrapar. En el
acto de Sherriff, no todo pasó por la palabra, está presente otra manera, la que

pasa por el cuerpo y que no se contiene en lo simbólico, el registro de lo real

personificado.

Resalto la enseñanza de Colette Soler: Y cuando se nombra un vago


malestar, siempre produce alivio; “… Sin el Otro, uno no sabría qué experimenta…”

Quizá haya que decir más, al nombrar los afectos, el discurso los fabrica y los aísla

en una indeterminación. No otra cosa pasa con los afectos magistralmente


descritos por Munro.

76
The effects of the analytic link in the cause of psychoanalysis

Gabriela Zorzutti

Linkings and unlinkings according to the analytic clinic, is the theme


we are to inaugurate this morning.

Let us take the relation between the transferential link and the school

of psychoanalysis with the aim of considering the act of transmission, particularly in


the current situation of Lacanian analysis in the Anglo-Saxon world. The traditional

formation of the analyst consists of what we know as the Freudian tripod. Yet, this

tripod is necessary but not enough given that it does not address the most
enigmatic issue of the entire analytic formation, namely, the transmission of a real

implied at the very heart of the experience. Perhaps it is precisely this issue that

places analysis among the impossible professions.

To consider the link between transference and the School is to


consider the transmission of desire. And this transmission is inseparable from the

formation of the analyst.

Concerning these points, we can observe a very curious fact taking place in
the English language. This link and its areas of implication limps heavily in the

English speaking world; a world that is, apparently, turning more and more hostile

to the analytic discourse. I say apparently because, despite the rushed demands for

happiness, success, etc. in which we live, even in the most capitalist of places,
experience suggests differently.

It is known that in the English speaking world, and more precisely in

the United States, the only analytic tradition efficient in sustaining itself has been
that of the IPA. We may know its weak points and false standards all too well and

77
yet, this tradition continues to represent psychoanalysis, even when it no longer

represents Freud’s discovery. Let us note that while the Freudian tripod is common

to us all, there is a very important difference: in the IPA this tripod has lost its

connection to desire the moment it became standardised.


The School of psychoanalysis that Lacan created seems to have little

or no consequence in the English speaking world. We see scattered groups of

Lacanians here and there, seminars and classes, even conferences, but not a word is
said about the School itself. Even within our own Lacanian Field, the English zone

has dedicated very little or no consideration to the practice of the pass, for

example. It is curious that despite there being AMS in the English zone, there is no
designation of passeurs.
The question of transmission of desire is fundamental. It is a question

that Lacan kept alive in act. And perhaps this is one of the things that has impacted

me the most in his teaching and his work. Around the times of the seminar on The
names of the Farther, and of the Four Fundamental Concepts of Psychoanalysis,

this question takes on a different turn. Times of excommunication… times of

questioning the origin. We have no time today to expand on this in detail, but it

suffices to say that the School, with its dispositifs, is Lacan's proposition to put the
analyst’s desire to the test, that is, to build analytic practice and experience in
something other than prestige, connections, standards, seniority or mere ideals…

Lacan finds that the authorisation of the analyst cannot rest upon guarantees that
come from the Other, hence the pass.

The transmission of desire is what links the experience of analysis with

its practice. It is here that the experience of analysis is causal of its survival. This is
where psychoanalysis comes to play a critical role in allowing a social link sustained

in the unique bond of transference.

78
Nowadays in the United States there is, as you may know, an

increasing number of ‘updates’, if you allow me the expression, of what the human

soul is, how it works, and how it should be treated. In short, there is the illusion that

approaches like the cognitive behavioural, buddhist, and that of the neurosciences,
all so commercially successful, are capable of unveiling the mysteries of the mind,

which is considered something so fantastic that it can be almost completely

programmed. This illusion finds no resistance in the capitalist discourse, of course,


just as neither did Jung in his colossal and practical act of treason when introducing

analysis in America. Much to the contrary, it turns into another commodity, hence

its prolific industry -be it pharmacological, standard descriptive manuals,


specialised clinics, standard mental health practitioners, and the list goes on…
Yet, in the far west, something resists. People continue to populate

the offices of analysts, often tired of going by the book, of feeling that these

preached ways of infallible success are in fact a fallacy. Not only do they come to
the analyst, but they stay in analysis! They dare and withstand the effort of the

fundamental rule. Indestructible desire, said Freud. If desire is the essence of man,

like Spinoza said, which analysis touches in a way that becomes vital, and of which

we know because it works, what happens to this desire in the English language?
Surprisingly, Lacan is well known and used by critical theorists,
philosophers, religious studies professors, etc. Yet there is no mention of Lacan, or

even Freud in any clinical discipline, be it psychology, social work, counselling or


psychiatry. Even more, a few years back, when I first moved to the States, a senior

analyst of the IPA discretely recommended to me that in order to have a full

practice, I should not call myself an analyst, because people would not come to the
office of an analyst. And this gentleman really meant well.

Much on the contrary, I have found that people are avid to consider
psychoanalysis an option. One of the first effects of analysis is that desire becomes

79
active very soon. How this happens remains somehow opaque to the analysand at

the beginning, given that analysis is not an experience where understanding is the

aim, yet the fact that it works is an incontestable surprise, for him and also for

those to whom he relates. A linking effect that is quickly felt. Analysis is an


experience that permits prejudices to dissolve. There is always the chance to take a

moment and choose to think. This is the invocation of analysis. Allowing a route to

desire; the route of this strange and enthusiastic experience of the unconscious, an
experience that goes from transference to the desire of the analyst.

In the Analytic Forum of Colorado we continue to work tirelessly to

sustain the conversation of desire. This conversation implies and includes the
School. To our surprise, like an analysand in the beginning, there is more and more
interest in Lacanian analysis and practice. It happens that the transmission of desire

its becoming a consequence. There is enthusiasm in our work together, a

refreshing disposition to experience the unconscious.


This desire that analysis cares for, transmitted in the experience of

love, a genuine love, is a desire for pure difference in the end. Perhaps then, the

transmission in English has limped, because it has begun, illogically, from the end,

from the differences…. If transmission is an effect of the experience of transference,


this is so because at the beginning it was love, not difference. Difference is possible
in a link, and the link is in love. So that analysis in the end allows the chance of a

new love, a desire for pure difference.

80
Uses of the body

Esther Faye

After discovering she has contracted HERPES a young woman says to me:

“I’ve built my identity around never saying No to sex. What will I be now if I can’t

have sex?” We know that the sexual act, in and of itself, cannot assure the subject
of either an identity or a social relation. There is no sexual relation between One

body and the body of the Other, except via the symptom. We could even say that

the very sexual practices into which young people, in particular, are pushed by
contemporary discourses are testament to this non-rapport – the ‘sexual’ relation

increasingly mediated by alcohol and drugs, and by a multiplication of gadgets,

their promise of immediate connectivity paradoxically isolating subjects from each

other through the virtualisation of the social link.

I begin with this woman’s questioning of her social identity for it invokes the

primary question of my paper: whether current erotic practices between young

women and men (at least in the country where I live) could function as the means
of forging a social link with another body, my reflections on this question based on

the uses to which the young woman I referred to puts her body. To have the use of

a body, to have it at one’s disposal in the game of sexual relations, one has first of
all to have a body. That we think of ourselves as being a body is a retroactive effect
of first having a body that one attributes to oneself. Moreover, to have a body that

one can call one’s own is the same as being able to do something with it–“the

jouissance of its exercise is the same as its acquisition”. However, this body as the
escabeau with which one raises oneself up in the world, and therefore in relation to

other bodies, is not available for such use unless one has paid the tithe of

castration. In other words, one has to pay the price of the loss of that absolute
jouissance of being a body as a living organism – to accept that “the first body, the

81
body of the Symbolic, makes the second body, the body that one has, by

incorporating itself there.” But when a body is involved in a social link, as Colette

Soler has commented, more than the images and symbols of the body are

involved: the real of the body has to be involved, this real that in the best of cases
is fixed to an enigmatic letter in the symptom as an event in and of the body, and is

linked to the song the body sings from having been marked by lalangue.

So, is what this woman does with her body an engagement with the real of
her symptom, where in having paid the tithe of castration she is able to use her

body as the symptom of and for another body? Is she “Une femme … symptôme

d’un autre corps”? She certainly lends her body for the jouissance of another body,
never being able to say No to the demand for sex. In fact ever since her
adolescence, the objective of socialising activities involved playing the game of

HOOKING UP with the other sex. Hooking up meant being chosen by one of the

young men encountered at parties to “pash” with, that is to kiss and to engage in
other kinds of sexual activities, mostly giving what in Australia is called “blow-jobs”.

Certainly these sexual practices were not particular to her, but there are specific

conditions to do with her history that led to her being known as the girl who was

most available and indiscriminately so.

However, it was not at this time that what she did with her body led to her
becoming unhooked, even unhinged, for unlike her younger sister she did not at

that time fall “off the rails” into a culture of alcohol and drugs and sex. She studied
hard, did well at school and university, and also met a man whom she married. It

was only when this marriage ended with her walking out after 10 years that her

sexual practices gave signs of her having become unlinked from the symbolic.
There was virtually nothing that she would not do to satisfy a man sexually,

allowing her body to be used in ways determined by them, whether that was anal

82
sex, rough sex, sex in semi-public places, sending sexually explicit images of herself

as SEXTS to a number of men, having more than one lover at a time, cheating on

one with another. Offering her body as the object of the man’s jouissance she

assured herself of some semblance of identity and the semblance of a social link.
This is the offer she says she has not been able to refuse. Although the question of

desire was not completely absent, it was the compulsive need to connect with

another body experienced as an agitation in her body that drove her, on one
occasion, to drunkenly proposition some old men in a bar, looking every bit the

hooker. What she wanted was less the desire of the other than to be able to cling as

tightly as possible to another body, to be held all night as if she were an infant, for
to be alone with the not-all of her jouissance was unbearable and overwhelming.
Instead of establishing a link that she could hold on to, she was, and her words

express this poignantly, tethered to her phone, anxiously awaiting immediate

responses to her messages to the other.

That’s where things stood until the advent of herpes. Although there had

been at least one relationship with a man, her fear was that she would be thought

of as unsexy and boring or, and this frightened her more, that she would get bored

and end up cheating on the man. And in fact this is what she did do. Her attempt
to make a social link that would contain her jouissance failed when this man
indicated that he did not like something real in her body – asking why she didn’t

remove a large dark mole from her breast. Her contracting herpes, from another
man (with whom she is developing a relationship that seems to have a better

chance of providing her with a mooring), devastated her. When I suggested that

perhaps this real event in her body could be a way to limit the real of her
jouissance, it allowed her in fact to begin to say NO to the sexual demands of other

men. Tellingly at this moment she developed another symptom in her body, a

83
symptom of stammering that has links to a childhood symptom of tongue clicking

and teeth sucking that used to annoy her mother.

It is my hypothesis that this new/old bodily symptom that comes in response

to her saying now what she has previously not been able to say, gives this woman a
chance to forge a different kind of symptom with her body, a socialising or

sinthomatic one, one where she may truly be able to offer her body as symptom of

and for another body. The sinthome is, in the words of Rithée Cevasco, the singular
escabeau of each subject. In this case, the escabeau is not merely the narcissistic

envelope of the subject but concerns, as Colette Soler remarks, a “real subject,” a

subject affirming itself in its (symbolic) desire and in its (real) being of jouissance,
giving the subject its singular identity “as an individual linked to others.” The erotic
practices by which this woman, and possibly other young women, attempts to

forge a link with the other do not assure us of the existence of such a subject, one

who uses her body to make up for the fact that there is no sexual relation. Quite
the contrary, they deny that very fact.

84
Lazos en reciclaje

Alicia Donghi

Situaremos contrapuntos entre lo que Freud reseña como un tipo de lazo

por identificación en “Psicología de las masas,” y un fenómeno actual “cutting”,


donde los cortes en el cuerpo -no todos y no siempre- portan mensajes pasibles

de ser leídos. Dos recortes clínicos con resoluciones diferentes permitirán analizar -

a partir de uno de ellos - el fenómeno de las pandillas de chicas que se juntan para
desfigurar el rostro de otra. Cohesión, por quedar juntas pero en el lugar de resto,

respecto de una “Otra” portadora de una mirada toda.

Contrapuntos clinicos

“El cúter es mi lápiz, las muñecas mi papel, los cortes son mi historia…” (*)

(Luz, 15 años)

LUZ (15 años). Sus padres consultan ante reiterados avisos escolares de que

su hija se practicaba “cortes”. Argumenta su madre “Como nunca la vimos


cortada….hice caso omiso del ‘cuter’ bajo su almohada…Dicen que es una filosofía de

vida cortarse”. Según Luz páginas de Internet la condujeron al habito de cortarse

para “aliviarse” sobretodo al ver correr sangre. De su panza refiere: ”Empecé


cortándomela, quería sacármela…” Luz mejora al darse por enterada su madre, que

recientemente había dado a “luz” una beba, tras un embarazo de “riesgo”. Refiere:

“No me dejan estar tanto sola, antes estaban más con mi hermanita”. Relata escenas

familiares alrededor de la mesa y ella sentándose en la otra punta. “Te cortas sola”
señala la analista al tiempo que corta la entrevista. Un análisis comienza…

MICA (20 años). Llega a la consulta derivada por su novia con quien convive

desde hace un año. Esta se preocupa al ver sangre en distintas prendas, sabe que

85
consulta blogs donde exaltan la práctica de los cortes y las autolaceraciones y la

insta a consultar a una analista. Acepta, sin vueltas, que no puede evitar cortarse

partes del cuerpo con distintos elementos punzantes y que los peores se los ha

inflingido, medio sonámbula, tras pesadillas que se repiten donde la persiguen


para matarla y despedazarla personas que no puede individualizar. Reparo

transcurridas las primeras entrevistas en una cicatriz que cruza su mejilla. Al

preguntarle responde desafectivizadamente: “Estaba en la secundaria y al salir de


clases me agarraron entre varias ‘minitas’ y con un cuter o algo parecido me

cortaron la cara mientras me decían…Esto te pasa por ser linda” Queda a partir de

este hecho “suspendida” indefinidamente su fiesta de quince años que iba a


realizarse por esa época. Relata los pormenores de sus consultas con distintos
cirujanos hasta que - ya entrada en sus 18 años - da con una residente de cirujia de

un hospital que se interesa por “su cicatriz” y que reduce significativamente los

efectos antiestéticos de la misma. Dirá de ella: “Es una artista lo que logro con mi
cara” Tras esta intervención empiezan a verse por fuera de las consultas y

actualmente es su pareja.

Subjetividad de la epoca: “dos marcas, dos dolores”

Si bien los cortes en el cuerpo no cumplen en todos los casos la


misma función, si el fenómeno del “cutting” en nuestra sociedad vino para
quedarse, compitiendo o acompañando la propagación epidémica de las

estrategias anorexigenas. La globalización de las redes sociales, páginas y/o


blogs aceleran su viralizacion, haciendo esta vías de hipercomunicacion “de

carta del internado freudiano” pero para una soledad globalizada - publico en

su mayoría femenino - ya no reunido sino aislado y disperso en modos de


gozar cada vez más autistas.

86
Luz “da a ver” y al mismo tiempo oculta los cortes, mensaje mudo a un Otro

que se ha vuelto un poco sordo y un poco ciego. No sólo la acción de cortarse,

sino dejar el cúter, a la vista. “El acento demostrativo de todo acting out, su

orientación hacia el Otro, debe ser destacado” (Lacan, 1962).

Luz se aleja en la mesa familiar, no encuentra lugar allí. La intervención “te

cortas sola” intenta, haciendo lugar al equivoco, tomar al corte como significante y

como tal, hacerlo jugar. El efecto no demora en llegar en una apuesta subjetiva a la
historizacion:” “El cúter es mi lápiz,…las muñecas mi papel, los cortes son mi

historia…”(*)

El significante recorta el cuerpo y lo fragmenta en zonas erógenas ¿El corte puede


estar en lugar de una inscripción, es decir, venir a esa función? Lacan nos dice en
Seminario XI: “La incisión tiene precisamente la función de ser para el Otro, de situar

en él al sujeto” (Lacan, 1964). Entonces esas lesiones ¿son una metáfora? Historia

viviente… Escritura en el cuerpo, que “no cesa de no inscribirse” en lo simbólico.


Por otro lado, el caso Mica nos permite ubicar el contrapunto entre, lo que Freud

reseña como tipo de lazo por identificación histérica de las chicas del internado

con la escena deseante de la Otra que recibe “el correo” (ya no electrónico), o el

clásico “sacarle el cuero” a la Otra - organizando el lazo entre mujeres desde el


maldecir (dir femme / diffame) intentando nombrar lo indecible - y un fenómeno
actual: “pandillas” de chicas que se unen para desgarrar brutalmente el rostro de

otra, en un pasaje al acto que suprime la diferencia por un corte en lo real. Cuando
opera una regulación de goce, el secreto de una “Otra” por procuración orienta el

deseo hacia lo más singular de este particular. Pero estos fenómenos de pandilla,

en cambio - en un verdadero enloquecimiento - se le saca literalmente el cuero a


otra, ya no en la vía metafórica de la injuria o el hablar “mal”, sino en lo que se

muestra descarnadamente. El acto luego es reivindicado desde un simple: “Esto te

pasó por ser linda”.

87
Escrever um novo laço?

Vera Pollo

“Assim, a escultura aparece como metáfora privilegiada da


criação, na medida em que é expressão, extração de um objeto
(a?) do significante massificado. Ela apresenta o ato fundador,
que é resposta a uma falta de falta.” (Aubert, 2000/2012:87)

Lhes falarei de uma paciente de longa data, alguém que posso definir sem

temor como “uma artista”. Ou, se preferirmos, alguém que sabe “extrair um objeto
do significante massificado” (Aubert, J. 2000/2012: 87). Numa só palavra: uma

escultora.

Na ocasião em que ela me procurou, já havia passado por uma série de


psiquiatras e psicanalistas. Já havia recebido diferentes diagnósticos e desconfiava

de todos. É preciso reconhecer que ela de fato “assustava” alguns ‘psis’. Nessa

época, meu consultório ficava em uma vila de 6 casas das quais 3 eram
exclusivamente consultórios de psicanalistas. Logo que comecei a atendê-la, fui

procurada por dois colegas da casa vizinha à minha, os quais pretendiam alertar-
me dos riscos a que eu estava expondo não apenas a mim, mas a todos da vila, ao

receber uma pessoa potencialmente agressiva e dada a “escândalos”. Escutei-os e


lhes disse que me parecia que essa moça tinha a “capacidade” de fazer intrigas

entre os analistas, indispondo-os uns aos outros.

É claro que não parei de atendê-la. Passados cerca de 22 anos, ao longo


dos quais ela concluiu uma graduação universitária e tornou-se uma artista

plástica, vejo-me tentada a falar de sua análise, para indagar se, enquanto sujeito,

se pode falar, nesse caso, de uma novo laço, ou nó. Ela não casou nem teve filhos,

88
mas, como disse acima, já produziu muitas esculturas e alguns quadros, permanece

em análise e faz uso de medicação psiquiátrica. Quase todo mês, ela pega

medicamentos em uma farmácia do governo, mediante a receita de um médico

que a diagnostica como “esquizofrênica.”

Declara-me recentemente que mudou sua opção sexual, que agora decidiu

que só vai se relacionar com mulheres, e que tem atualmente uma namorada. Não

moram juntas, veem-se apenas nos fins de semana, mas é certamente o


relacionamento mais longo que já teve. Em uma seção queixa-se dos homens que

nunca a fizeram gozar, mas, em outra, diz estar sentindo atração por um

conhecido, de modo que não sabe se vai conseguir se manter fiel à namorada. Nos
relacionamentos com os homens, diz que houve uma só exceção, um único
homem que a fez gozar, um músico morador de favela.

Nascida em uma família de cinco filhos, três mulheres e dois homens, eles

são atualmente quatro, porque uma de suas irmãs mais novas faleceu de um
câncer que se estendeu por dez anos consecutivos. A mãe é a única parente com

quem ela mantém um relacionamento contínuo e, na maior parte do tempo, afável.

O pai é descrito como um execrável Turelure, conforme o personagem da trilogia

de Claudel1, um sujeito que deserda os filhos, que só pensa em dinheiro e, mais


ainda, que favorece a inversão da ordem geracional, porque entra na disputa com
os filhos.

Em sua fala há um negativismo que não pode ser dito uma Verneinung, do
tipo “não é minha mãe”, mas tampouco se pode confundi-lo com uma Austossung,

no sentido de “isso está do lado de fora”. Nenhum fenômeno assinala claramente a

existência da Verwerfung, contudo, suas frases são sistematicamente negativas: -

1
L’otage, Le pain dur, Le père humilié.

89
“meus irmãos não me ajudam”; “os analistas e psiquiatras não sabem me

diagnosticar”; “minhas esculturas não vendem, porque não valem nada.”

Poderíamos pensa-las como dobras do nó de trevo?

Jφ0 (gozo fálico zerado) = “minhas esculturas não valem nada”

J sens (gozo de sentido) = “meus irmãos não me ajudam, logo não me


amam”

JA (gozo do Outro) = “os analistas não sabem meu diagnóstico; olham-me

de forma esquisita”

Há, em geral, uma certa lógica em sua fala, como na ocasião em que uma
psiquiatra lhe receita uma medicação nova, que a faz sentir-se mal. Telefona para a
médica, mas não consegue falar diretamente com ela, fala apenas com a

enfermeira que lhe diz que anotará o seu recado. Em seção, comenta que a médica,
se fosse honesta, deveria ter vindo ao telefone e lhe ter dado uma de três

respostas. Ela poderia ter dito: “para imediatamente de usar o remédio” ou

“aumenta a dose” ou “marque uma nova consulta”. Como não obteve nenhuma

delas, sua conclusão é a seguinte: “Logo, tenho razão. Ela me odeia.”

Quando Freud percebeu que a projeção é de todo sujeito, ao escrever o

texto Die Verneinung (1925), formulou que o Eu reconhece-se primeiramente do

lado de fora, Ich aussen welt. O pequeno outro é de saída um potencial usurpador,

90
e o eixo imaginário, sempre erótico-agressivo, está grávido de ideias paranoides.

Lacan menciona a regressão tópica à hiância mortífera do Estádio do espelho. E

Freud, em suas últimas observações sobre a paranoia, ressalta o retorno ao

narcisismo e a perda da capacidade de sublimação, que traz como consequência a


dissolução dos laços de amizade.

A dessublimação do laço social produz como efeito o afeto do ódio, que

pode estar na origem da passagem ao ato suicida ou criminosa, assim como das
três modalidades de delírios paranoicos: de ciúmes, de perseguição ou de

erotomania. São as três formas de negar o amor por Um pai que retorna no real

em posição terceira na relação até então estável entre o par especular formado
pelo eu do sujeito e seu objeto-reflexo.

A pergunta sobre a possibilidade de uma análise chegar a produzir um novo

laço está estritamente ligada às observações mais tardias de Lacan acerca das

possíveis modificações do nó do real, do simbólico e do imaginário, seja pelo


redobramento do simbólico por meio do sintoma, como no caso de Joyce, seja

pelo redobramento do imaginário por meio da inibição. Para retomar o caso clínico

acima abordado, cumpre mencionar que o visco imaginário característico da

paranoia, essa “voz que sonoriza o olhar que se tornou prevalente” – tal como
formula Lacan, em 1975, no Seminário, livro 22: R.S.I. -, me levou a indagar a
existência de um gozo da ordem da perversão.

Não me refiro à “perversão generalizada” proposta por Charles Melman, no


sentido de uma nova economia psíquica organizada exclusivamente pelo gozo, que

se caracterizaria pela impossibilidade da transferência e pelo esvaziamento da

subjetividade. Longe disso. A psicanálise ensina e se pode verificar que “não só a


identidade sexuada não passa pela escolha de objeto, como o acesso ao parceiro,

no homem, passa unicamente pela fantasia, onde o objeto oculto, causa secreta de

91
gozo, vem substituir o amado. Vemos que essa perversão generalizada tem como

principal consequência a relativização do parceiro.” (Soler, 2003/2005:140).

Em seu esforço por “extrair um objeto do significante massificado”, este

sujeito produz a aparência de um nó borromeano, pelo redobramento do elo do


imaginário com suas belas esculturas que, não por acaso, recebem nomes que

enlaçam. Se não, vejamos os nomes de algumas das suas esculturas: Família,

Intenso amor, Laços de Amor, Dança comigo, Mãe e filha, Aliança, Envolver-te,
Aconchego, Entrelaçados, Empuxo-à-mulher, Equívoco, Janela... Como suas

esculturas são vendidas em um site, ela diz não entender por que a escultura

“Aconchego” é a que mais vende. Ao assinar a sua obra, redobrando também o elo

do simbólico, ela se mantém no laço social, até mesmo no discurso do capitalismo.

92
El lazo social en cuestión: la muerte ligada a la escritura

Teresa Trías Sagnier

Los enlaces y desenlaces de la escritura con la muerte recorren experiencias


vitales. La modalidad de hacer lazo social a través de la escritura procede desde el

principio de los tiempos. Escritores de diversas modalidades: novelistas, poetas,

psicoanalistas, filósofos, ideólogos, etc… manifiestan lo que piensan o inventan a


través de lo que escriben haciendo o no lazo social.

Me voy a basar en una novela “El problema de Spinoza” de Irvin D. Yalom,

en que alterna los capítulos con la vida de Spinoza, filósofo del siglo XVII y la vida

de Alfred Rosenberg, ideólogo del nazismo.

Tomaré estos dos personajes históricos y su relación a la escritura. El

primero escribe su pensar y sus ideas libres, prescindiendo de cualquier atadura

que le implique claudicar su pensar. Le excomulgaron de la comunidad judía por


sus diferencias en la concepción de Dios e intentaron eliminarle subjetivamente. El

estudio y la escritura fueron su refugio vital al que dedicó la mayor parte de su


vida. El segundo enlazará su escritura al exterminio judío. Dos maneras muy
diferentes de entender la escritura como modalidad de exponer su pensamiento.

Me he centrado en estos dos personajes tan diferentes para poder entender

la función de la escritura. Uno, Spinoza, va a proporcionar vida futura con sus

escritos. El otro, Rosenberg, va a quedar su nombre unido, indiscutiblemente, a la


muerte.

Por lo que vamos a ir viendo, el título que he escogido tiene varios

significados ya que la muerte puede tornarse vida o puede producir más muerte.

93
Las idas y venidas de los protagonistas de la novela, con varios siglos que los

separan, son un intento de explicar la vida de cada uno y los lazos sociales que

establecieron.

El vínculo social está en cuestión actualmente y las diversas modalidades de


comunicación potencian los malos entendidos. Por un lado nos comunicamos más

rápido pero en contraposición las injurias y las calumnias también se fomentan más

rápido.

La función de la escritura en fijar el goce desregulado e imposible produce

un efecto vital en el que escribe. ¿Por qué vital? Porque el goce queda fijado en el

papel y deja de producir efectos dañinos en el cuerpo. El cuerpo lo entendemos


como el enlace de los tres registros: el viviente (sustancia gozante) en el real, el
cuerpo de las palabras (los significantes) en el simbólico, y el imaginario que

sustenta la imagen corporal.

La muerte puede tomar diversas vertientes. No es solamente el final de la


vida sino también la muerte subjetiva. Esta es la más dolorosa ya que el ser

humano vive sin vivir, como un muerto en vida. Los psicoanalistas tenemos algunas

herramientas para mitigar el dolor de la muerte subjetiva, una de ellas es fomentar

que los analizantes escriban, si hay una predisposición a ello.

Tenemos escritos de diversas modalidades que son viajes iniciáticos al

interior de uno mismo. La forma de hacer lazo social es de diversa índole. Véanse

los diferentes escritores que su escritura va por un lado y su vida social va por otro
pero que se enlazan en algún punto haciendo vínculo social o produciendo

estragos.

94
El pensamiento y los afectos están condicionados y son efecto de lo que

hemos oído, visto, vivido y por lo que nos han transmitido. Todo ello queda

consciente o inconscientemente.

La función de la escritura produce efectos beneficiosos, como ya he dicho.


En algunos sujetos psicóticos puede hacer de cuarto nudo, de suplencia de aquello

que está forcluido por la falta de trasmisión, por la falta de inscripción en el linaje

familiar. Lacan, a partir de los nudos borromeos, encuentra una explicación a estos
sujetos que podrían estar desencadenados y que, al menos aparentemente, llevan

una vida más o menos aceptable socialmente.

A pesar de que me he basado en estos dos autores de siglos anteriores se


puede extrapolar a la actualidad. El valor de la vida está tomando otros derroteros
y la deshumanización está a la orden del día. Aunque en siglos anteriores la vida

tampoco estaba muy valorada.

El nudo borromeo es el nudo del vínculo social en el que están anudados los
tres registros: real, simbólico e imaginario. En francés anuda (noue) y nosotros

(nous) se pronuncian parecido. Sabemos la importancia de los equívocos, que es

algo que Lacan no deja de remarcar. Por un lado anuda los tres registros y además

forma la palabra nosotros que supone vínculo social.

En el campo de la escritura se enlaza el goce de la letra con el sentido. Para

que algo escrito llegue a los lectores debe tener un sentido y de esta forma se

transmite lo que se quiere decir.

Spinoza leía la Biblia "sin trabas" y con espíritu crítico, sin intereses

personales pero teniendo en cuenta el contexto de la época, intentando

comprender por la lógica y el razonamiento. Para él, un filósofo incapaz de curar el


alma, valía tan poco como una medicina incapaz de curar el cuerpo. Desde el

95
psicoanálisis Lacan alude a la ética del psicoanalista. En un análisis si no hay

beneficio terapéutico se alarga el malestar y puede llegar al sin sentido.

Rosenberg consideraba la raza aria superior. El se consideraba desarraigado

y desamparado. Su padre murió cuando era un adolescente. Tenía una gran


necesidad de "hogar", de pertenecer a un lugar y que lo consideraran.

Spinoza buscaba "la verdad", leía la Biblia detenidamente, pero,

principalmente, buscaba, disertaba, razonaba, deducía, demostraba.

Rosenberg se consideraba la encarnación de la verdad, se veía a sí mismo


como "la encarnación del programa", del programa del nazismo. El como salvador

del pueblo ario.

Dos maneras muy diferentes de relacionarse con lo absoluto, con Dios, con
la verdad: buscando explicaciones, investigando y por tanto utilizando la dialéctica

uno. Imponiendo, dogmatizando el otro con su fanatismo antisemita; despiadado y

con un intenso afán de poder por encima de cualquier supuesto.

Lacan nos recuerda que la escritura es representación de la palabra ya que la

palabra estaba allí antes de que se hiciera su representación escrita. Representación

significa también repercusión. Y de lo que se trata es de demostrar. Con la escritura

se intenta demostrar lo que se quiere decir.

Antes aludía a sujetos y no sujetos, por lo tanto individuos en que lo

individual predomina. El ideólogo del nazismo estaría del lado de lo individual, de

la animalidad, del ser en sí mismo. El que deja su nombre ligado,


indefectiblemente, a la muerte.

Para finalizar remarcar lo que decía al principio: la vida y la muerte que se

transmite con la escritura. En estos tiempos de incertidumbre, de desasosiego y de

96
extremismos una lectura sosegada y analítica se impone para evitar contribuir o ser

cómplice de tantos desmanes. Tenemos numerosos escritos de psicoanalistas para

comprender al ser humano: Freud, Lacan, Colette Soler y otros más.

Y todos los psicoanalistas somos responsables con nuestros actos y nuestros


escritos, ya que somos seres sociales.

97
Du lien social et de ses effets sur la subjectivité

contemporaine

Lina Vélez

Nous interrogerons quelques aspects de l’articulation du sujet au lien social

contemporain. Le concept de sujet et de ses modalités du nouage au lien social.

Le langage à partir du signifiant va permettre à chaque sujet de se

représenter. Or si le sujet n’est que représenté : son être, « a » manque dans le


signifiant. La « jouissance », la substance négative de l’être du sujet dont le défaut

cause le désir. Le lien social constitue un mode de traitement de la jouissance qui


va se déterminer à partir de la forme et de la fonction du discours dans lequel
s’inscrit le sujet. La théorie du lien social répond à la question de savoir ce qui fait

tenir ensemble des corps alors que leur jouissance génère plutôt de la ségrégation.

Le terme de sujet chez Lacan n’a pas le même statut selon son

enseignement : Le sujet comme « supposé », le sujet comme « désir », le sujet de la


« science » etc. Il s’agit d’un sujet divisé, à cause de son entrée dans le langage.

Lacan place le langage au fondement de l’inconscient. Un des effets lié à cette

détermination de la catégorie de sujet, se manifeste dans la difficulté d’articuler ce


sujet à l’histoire. Centrons-nous sur les éléments qui montrent que la notion de

sujet a des coordonnées précises à partir de la structure et de l’histoire. Le sujet est

effet de langage défini comme système de signifiants et c’est ce qui permet le


passage du réel à l’être, le Parlêtre. Le sujet tient sa structure de l’inconscient, c’est

à dire du lieu de l’Autre, lieu de savoir où s’articule son discours. Ainsi cet Autre ne

se restreint pas au noyau familial où il s’origine. Il est soumis aux variations sociales

et culturelles de chaque époque.

98
« Lacan a identifié le sujet de la psychanalyse et celui de la science »2. La

psychanalyse aurait été impensable pour lui avant la naissance de la science

moderne par le cogito cartésien au XVII siècle. Le corrélat de la science, c’est en

effet la position cartésienne du sujet : ce qui fait que la psychanalyse ne pouvait se


concevoir avant la science. En contrepoint Lacan énonce à plusieurs reprises que ce

qui caractérise la science, c’est le rejet du sujet. Comment penser ce paradoxe,

entre le sujet comme condition de la science et de la science comme « une


idéologie de suppression du sujet »3. Une précision s’impose : si le sujet est bien la

condition de la science, on assiste à une universalisation du sujet, qui fait le propre

de la science moderne. On construit des protocoles visant à effacer les effets du


sujet, en les noyant dans des échantillons pour que les singularités disparaissent
dans les normes.

La science ne fait pas discours, donc elle ne crée pas de lien social. Ce qui

caractérise la science moderne, c’est la modification fondamentale du savoir et de


la vérité qui induit une « généralisation des effets de savoir ». Par « discours de la

science », on entend « l’idéologie qui domine, détermine et règle le rapport du sujet

au savoir technoscientifique, aux objets produits par ledit savoir et aux modes de

jouissance qu’il autorise »4. Considérons les incidences de la science sur les
conditions de notre pratique : le sujet sur lequel opère la psychanalyse est le sujet
de la science, c’est à dire le sujet cartésien. Ce sujet, divisé entre science et religion,

restait inscrit dans une tradition religieuse dont il visait parallèlement à se séparer.
Galilée, Descartes, sont des figures emblématiques de cette subjectivité, entre

savoir scientifique et vérité religieuse. Comment a évolué le rapport à la science

2
LACAN J, « La science et la vérité »Ecrits, Seuil, Paris 1966, pp. 855-877
3
LACAN, J « Radiophonie », Silicet n°2/3, Editions du seuil, 1970, p 89
4
ASKOFARE, S. « D’un discours l’Autre », La science à l’épreuve de la psychanalyse. ,
Editions du Mirail, Toulouse 2013 ; P 76

99
depuis le sujet cartésien divisé entre science, magie et religion, jusqu’au sujet

contemporain situé dans un rapport crucial au savoir scientifique ?

Lacan met en évidence la structure du lien social contemporain à partir de la

« science »5 et « discours de la science » La science s’impose comme l’idéologie


dominante. C’est l’idéologie de la suppression du sujet. Cette science moderne est

la condition qui a permis l’émergence de la psychanalyse, qu’elle existe comme

discipline et comme discours.

Examinons les incidences de la science moderne sur le rapport au savoir. Son

statut et les conditions de sa transmission se modifient : tout ce qui dans le savoir

constitué n’est pas traduisible, sera délaissé, l’orientation des recherches se


subordonnent à la possibilité de transmettre ses résultats dans un langage
universel.

Du sujet au lien social : Le sujet de l’inconscient - dont Lacan montre les

différentes relations avec l’Autre, l’autre et le moi dans les registres imaginaires et
symboliques du schéma L - est aussi nommé « sujet de la science »6. Le sujet de la

science existe parce qu’il y a eu aussi un sujet de la magie et un sujet de la religion.

C'est-à-dire parce que le sujet se situe à partir d’un rapport au savoir et se déduit

en tant que sujet supposé du symbolique, de la chaîne signifiante, laquelle est


soumise à des variations spécifiques selon chaque époque de l’histoire tandis que

la structure du sujet ne change pas. Lorsque le discours de l’Autre se modifie, ses

changements résonnent sur les autres termes de la structure.

5
LACAN, J Le séminaire XVII, L’Envers de la psychanalyse p 102,103 « Le savoir du
maître se produit comme un savoir entièrement autonome du savoir mythique, et c’est ce qu’on
appelle la science ».
6
La notion de sujet de la science a plusieurs sens : Le sujet cartésien divisé entre savoir et
vérité, l’agent de la science divisé entre le savoir qu’il produit et la méconnaissance des
conséquences de ce savoir dans le réel.

100
Comment le sujet établit-il des liens avec les autres et répond-il aux

injonctions sociales ? Au-delà des coordonnées historiques et culturelles qui ont

œuvré à l’avènement du sujet de l’inconscient, ce dernier reste marqué par une

méconnaissance fondamentale qui surgit quand il considère les formations de


l’inconscient lors d’un travail analytique. Le symptôme est la manifestation de

l’assujettissement du sujet au discours qui le produit et qu’il produit. Le point

d’articulation du symptôme s’exerce dans la mesure où le sujet est pris dans son
rapport aux autres sujets et à leurs discours. Discours dont il ne peut se soustraire

car ils conditionnent son appartenance singulière. Le sujet demande à l’Autre : « qui

suis-je ? » : il peut soit se dissoudre dans la réponse de l’Autre - solution proposée


par la croyance- -soit le sujet refuse de renoncer à ce qui fait sa singularité. Or le
symptôme est le moyen de nouer les dimensions du langage, du corps et de cette

jouissance qui lui échappe.

Le sujet restant identique en sa structure, de nouveaux modes de


reconnaissance du sujet par le lien social imposeraient-ils des formes « nouvelles »

d’expression de la souffrance ? La structure concerne les différentes modalités de

nouage faisant tenir le sujet dans l’inévitable « Malaise » dont est porteuse chaque

civilisation. Aborder le symptôme du côté de la culture implique de considérer une


certaine destruction du lien social : l’exclusion et le biologisme seraient-ils de
figures actuelles du malaise dans la civilisation ?

Le symptôme du côté du sujet et du lien : Le sujet est divisé entre explication


scientifique et sens religieux défaillant. Des solutions religieuses comme le père du

monothéisme étaient adoptées. Le sujet dans le lien social contemporain récupère

dans l’intime cette solution par le père qui lui permet de symboliser sa dépendance
au langage et de s’inscrire dans l’ordre symbolique.

101
Nous entendons souvent parler de « subjectivité contemporaine » ; il

convient d’essayer de la définir : « une forme historique et déterminée des traits, des

positions et des valeurs qu’ont en commun des sujets d’une époque dans leur rapport

à l’Autre comme discours. En l’occurrence le discours de la science ».7 Quelle est la


place réservée au sujet dans le monde contemporain où dominent l’émergence de

l’économie du marché, la technocratie etc ?

Le sujet sur lequel la psychanalyse opère est le sujet de la science, la


dimension de l’histoire au cœur du discours analytique a participé à son

avènement. La pratique et la transmission de la psychanalyse sont déterminées par

les conditions du discours. L’inconscient a-t-il encore le droit de cité et avec lui le
sujet qui lui est supposé ? Quelle place pour le transfert, et pour le postulat d’un
sujet supposé savoir? La prépondérance du discours de la science, la

marginalisation de tout ce qui ne lui est pas soumis, conduirait-il à une indifférence

concernant le savoir inconscient et le savoir analytique ? Le mouvement de remise


en question de la psychanalyse en tant que pratique, et savoir, peut-il être ralenti

ou inversé ?

La psychanalyse est une pratique qui étudie le symptôme. C’est ce qui

permet de tisser le lien social, dans la mesure où le sujet se trouve pris dans son
rapport aux autres, à la jouissance et aux objets. Ceci s’oppose à toute conception
qui ramènerait le fonctionnement du sujet à des inscriptions génétiques, ou à des

influences sociales subies qu’il faudrait corriger pour l’adapter.

7
ASKOFARE, S « D’un discours l ‘Autre » La science à l’épreuve de la psychanalyse,
Editions du Mirail, Toulouse 2013 ; P 125

102
El trenzado del ocio y del negocio

María de los Ángeles Gómez Escudero

¡Aprovecha el tiempo!, ¡no lo pierdas!, ¡sácale el máximo partido!, ¡Goza

plenamente!, son álgidas exigencias de nuestra cotidianidad que atraviesan y


retumban en las paredes de las casas, las escuelas, los trabajos, los consultorios y

las intimidades afectivas. Su cumplimiento se vincula con el éxito y la felicidad

mientras que los desvíos o desvaríos se sancionan con reproches y se significan


como fracaso, vergüenza, culpa y angustia que pueden dar fácilmente paso a un

diagnóstico de desorden o trastorno. El cotidiano se ha ido volviendo un

encadenamiento de eventos y de actividades pre-programadas que desdibujan


cada vez mas la distinción de los tiempos de trabajo y descanso, de cumplir con

deberes y de relajarse. Hay muy poco espacio para el deseo, la creatividad y las

cosas del amor. Lo que prolifera son las agendas, los calendarios y los

organizadores que pretenden ordenar, desde el amanecer hasta el anochecer, todo


lo que hay que hacer y los modos aceptados de disfrutar y de gozar.

Ante el imperativo actual que trenza eficacia, eficiencia y efectividad como

valores y horizonte de lo humano, el ocio, el tiempo libre y el descanso constituyen


una amenaza a las pretensiones de máxima utilidad que el discurso capitalista
sostiene. Decía Lacan1 “que este extraordinario imperativo, gracias al cual, en un

país de amos, vemos todavía que un día sobre siete transcurre en una inactividad

que, según dicen los proverbios humorísticos, no le deja al hombre común un


punto medio entre la ocupación del amor o el aburrimiento mas sombrío, esa

suspensión, ese vacío, introduce seguramente en la vida humana el signo de un

agujero, de un más allá en relación con toda ley de utilidad”.

1
LACAN, J. Seminario VII, La Etica del Psicoanálisis, Ed. Paidós, Argentina.

103
Así como el sabbath era un tiempo sagrado y mandatorio en las antiguas

religiones, el skholé en Grecia y el otium en Roma, se consideraban tiempos

invaluables aunque con matices diferentes. La skholé, de donde también proviene

escuela, remite al ejercicio de la libertad de llevar a cabo una acción contemplativa


o reflexiva. Exigía detener aquello que distraía y ocupaba para disponer del tiempo

para uno mismo. La skholé no era una inacción sino una conquista: la de la

posibilidad de gozar de un estado de paz y contemplación creadora dedicada a la


búsqueda del saber. Aristóteles subrayaba con contundencia la estrecha relación

entre el ethos y la vida contemplativa, sostén del theorein y de la eudaimonia. La

skholé mas que un privilegio era la responsabilidad de saber usar el tiempo para lo
que valía la pena.

En la Antigua Roma, el término otium estaba vinculado al momento en que

los soldados podían deponer las armas y mas luego al privilegio de poder cuidar

de sí. Ese tiempo podía ser usado para cultivar o disfrutar (otium negotiusum) pero
también podía constituir una pérdida del valioso tiempo libre (otium otiusum). Por

ello Ennius, planteaba que “Aquel que no sabe qué hacer del ocio, tiene mas

trabajo que cuando trabaja. Cuando trabaja tiene un objetivo claro y lo realiza y

quizás disfruta. Con el ocio, la mente no sabe lo que quiere.

Los epicúreos fueron tiñendo el ocio con acentos de placer, hedonismo y


erotismo. Los estoicos, lo vincularon con el tiempo necesario para discernir y elegir

lo bueno, lo verdadero, lo malo y lo falso. Para Cicerón el otium, remitía a la


práctica primordial de la sencillez con dignidad, y Séneca lo planteaba como un

tiempo apacible para el cultivo de la virtud.

Con el cristianismo el ocio se tiñó del color del pecado de la acedia y la


pereza, y el trabajo o negocio adquirió valor de expiación, de sacrificio y redención.

104
Con el protestantismo, el trabajo adquirió un lugar central y dignificado: el

cumplir con los deberes a cabalidad era una verdadera profesión. Según Max

Weber, la idea de la predestinación era un elemento esencial para la máxima

valoración del trabajo. Para Calvino, el número de los elegidos para salvarse estaba
determinado desde la eternidad por lo que los cristianos necesitaban tener una

prueba tangible de su eligibilidad. Esta prueba se consolidó en el éxito con que se

lograba el ejercicio de una profesión. A mayor éxito y mayor riqueza, mas grandes
eran las pruebas de ser uno de los elegidos. No es un azar que en el billete de un

dólar esté escrita la frase “In God we trust”.

El legado del protestantismo está en la base de la doctrina neoliberal que


domina nuestro cotidiano y se nutre del andamiaje del discurso capitalista que no
tolera pérdidas y pretende absorberlo todo. En su Seminario De un Otro al otro,

Lacan decía que “la empresa capitalista no pone el medio de producción al servicio

del placer”, intentando ilustrar con ello la distinción entre el otium cum dignitate y
el otium cum indignitate,. El loisir que etimológicamente significa “lo que se

permite”, es el ocio alienado, forzado, impuesto, exigido, trastocado y reducido a

su vertiente de entretenimiento y diversión obligada que poco tiene que ver con el

deseo, el placer, el erotismo, el hedoné. El ocio revindicado como derecho, acaba


siendo un asunto de dignidad mal entendida pues la dignidad o indignidad del
ocio se vincularía con el esfuerzo de conjugar el buen uso del tiempo libre, el

cumplimiento de ciertas reglas y el pago de un precio por ese derecho convertido


en deber. El tiempo libre está más comprometido que nunca con el imperativo de

la utilidad y las falacias del bienestar.

El discurso capitalista ha desplegado su maquinaria para convertir el ocio en


un negocio muy lucrativo y digno, creando una pujante industria que contribuye a

la saturación del tiempo libre con ofertas de innumerables actividades y un

105
incesante menú de objetos gadgets. Para ser calculado y hacerlo entrar en la

maquinaria utilitaria, el ocio necesita ser des-erotizado y de-singularizado bajo el

disfraz de la diversidad y la impostura de la libertad de elección. Las consecuencias

incluyen el aturdimiento, el aislamiento, pero sobre todo el falseamiento de los


encuentros y las satisfacciones. Ese falseamiento pretende anestesiar el deseo

reduciéndolo al registro de las fútiles y efímeras querencias, intentando llenar el

vacío de la existencia con los objetos provenientes del catálogo de los goces
homogeneizados y homologados por el discurso dominante.

El taponamiento hace pasar el tiempo sin que nada pase. Con ello se

pretende evitar el encuentro con las cosas del amor y el vértigo afectivo que el sin-
sentido de la existencia produce. Esa estrategia intenta corto-circuitar el
aburrimiento que como decía Lacan, “es lo que se produce cuando un sujeto ya no

es apto para la sorpresa, para el asombro, en el sentido de la “Verbluggang, el

anonadamiento”… la percepción dolorosa de la repetición y la monotonía que se


corresponde con algo de la usura de la metáfora paterna”.

Pedro, un hombre de 65 años, recientemente jubilado decidió comenzar un

análisis por lo que él llamaba “el vacío de sentido que se había producido con el

detente de la jornada laboral”. Decía haber trabajado esperando este momento,


pero que lo que sentía era tristeza, angustia, dificultad para conciliar el sueño, y
sobre todo la sensación de estar perdiendo esa oportunidad maravillosa de la

jubilación. No toleraba estar con su esposa ni su esposa lo toleraba. El descanso


tan anhelado se le estaba volviendo intolerable pues sus días oscilaban entre la

culpa de “no hacer nada” y el creciente aburrimiento. Pensaba que debía crear un

proyecto para apaciguar sus angustias, sostener sus precarias economías y


recuperar su lugar social de productividad. Al poco tiempo, indicó que había

comenzado un negocio y estaba “exorcizando los demonios del ocio y la vagancia”

106
y recuperando la tranquilidad con su pareja. Esa elección le permitía volver a

taponar el agujero inserto en el corazón del ser, kern unseres wesen, que hace latir

los demonios de la pulsión y nutre la fuerza del deseo y de su imposible

realización.

Las elecciones como la de Pedro, ilustran lo difícil de sostener el tiempo sin

sostén del otium, de la skholé y del shabbat, que como decía Lacan, quiebran la

lógica avasalladora del utilitarismo y los goces que de él se derivan. Habría que
seguir pensando sobre la fundamental distinción entre la moral neo-liberal del

negotium y el ethos del ocio, como modos para lidear con el agujero de la

existencia y las consecuencias y malestares de la falta-en-ser.

107
Sublimação: laço entre arte e clínica

Clarissa Metzger

Essa fala parte de minha interrogação sobre a vocação clínica do conceito de

sublimação. Ao longo dos últimos anos, me deparei com articulações variadas da

sublimação com diferentes formas de arte, mas encontrei poucas alusões a essa
vertente clínica do conceito.

Essa relação entre sublimação e arte é não só antiga como controversa e

remonta ao próprio Freud, como encontramos em vários de seus trabalhos. Ele já

aponta para a existência de mecanismos que regem a criação e que remetem à


linguagem.

A importância da linguagem e do significante fica patente em vários dos

trabalhos freudianos, desde a Interpretação dos sonhos (1900) até o texto


metapsicológico sobre O Inconsciente (1915). Entretanto, há sem dúvida diferenças

entre a discussão de um caso clínico e da temática artística. A abordagem

freudiana nos textos que envolvem temas relacionados aos artistas e suas obras

tem muito mais relação com o que Lacan elucidará em Juventude de Gide e que
aponta para uma discussão a partir do método psicanalítico.

Em Juventude de Gide, Lacan faz uma precisão do tratamento psicanalítico,

que só pode se aplicar “a um sujeito que fala e ouve”, afirmação que retoma a
importância crucial da fala para o tratamento psicanalítico, exposta pelo autor

cinco anos antes em Função e campo da fala e da linguagem (1953/1998). Ou seja,

o tratamento psicanalítico, para além ou em articulação ao significante, pressupõe

a fala. Pois bem, quando não se trata da fala, mas sim de uma decifração do
significante, estamos no campo do método psicanalítico. A decifração do

significante não pressupõe o significado, que só poderia surgir a partir da fala de

um sujeito sob transferência, no contexto de um tratamento analítico. Por outro

108
lado, se o método psicanalítico pode funcionar na ausência de “um sujeito que fala

e ouve”, ele pode revelar a “estrutura do sujeito que a psicanálise designa”.

Mas então, qual seria o objetivo de Freud – e de Lacan e de outros

psicanalistas - ao eleger como objeto de discussão artistas e suas obras? Regnault


nos oferece pistas ao anunciar que “[...] em Freud, não raro o que parece ser uma

elucubração sobre o autor constitui também um avançar ou o avanço de um

conceito” (Regnault, 2001 p. 21).


É o que encontramos por exemplo em um trecho da carta de resposta aos

cumprimentos de Arthur Schnitzler pelo aniversário de Freud, onde este comenta:

“Muitas vezes me perguntei com perplexidade de onde o senhor poderia ter


retirado este ou aquele conhecimento secreto, que eu havia adquirido através de
laboriosas investigações” (Freud apud Gay, 1989, p. 296). Haveria algo que o

escritor de algum modo já “sabe” e que diria respeito àquilo que busca o

psicanalista, o que entreabre a possibilidade de que a psicanálise tenha o que


aprender com a arte naquilo que tange ao psiquismo.

É essa posição adotada por Freud que abre caminho para Lacan e outros

com relação à arte e que permite a afirmação de que o psicanalista não apenas não

aplicará a psicanálise à arte, “mas aplicará a arte à psicanálise, pensando que,


porquanto o artista preceda o psicólogo, sua arte deve fazer avançar a teoria
psicanalítica” (Regnault, 2001, p. 20).

Desse modo, chegamos ao ponto que nos interessa de forma central:


destacar que a sublimação desde as artes é principalmente uma maneira de

ampliar nossa abordagem da clínica, já que há produções artísticas que

evidenciam, de modo paradigmático, a maneira como se organizam em torno do


vazio, aludindo desse modo à estrutura do sujeito. Lembremos que Lacan define a

sublimação como alusão, a partir de um objeto qualquer, ao vazio da Coisa.

109
Lacan, em cujo ensino a sublimação está presente desde seus primórdios,

não aceita o estatuto “adaptativo” do conceito de sublimação e propõe, em 1959-

60, a definição de elevação do objeto à dignidade da Coisa, o que aponta para a

sublimação como uma produção que evidencia o vazio, cerne de toda criação.
Assim, a ênfase não mais recai sobre o distanciamento daquilo que é da ordem do

sexual na mudança de meta e objeto da sublimação como proposto por Freud, o

que fica claro, por exemplo, na afirmação lacaniana “O jogo sexual mais cru pode
ser objeto de uma poesia sem que se perca, no entanto, uma visada sublimadora”

(Lacan, 1997, p. 198). A ideia de uma exclusão do sexual é incoerente com a própria

definição freudiana de pulsão, que é, ela mesma, manifestação do sexual. Assim,


como indica Lacan, propor a dessexualização da pulsão na sublimação seria o
mesmo que dizer que é possível dessexualizar o sexual. O que restaria dessa

operação?

A própria ideia de reconhecimento social ligada à sublimação é colocada em


questão; Lacan precisará que a sublimação cria valor social, o que é muito diferente

de uma produção que se adapte ao que já existe. Esse é um ponto crucial da

discussão sobre o tema que empreende Lacan no seminário 7. Ele também

sublinha a presença da alusão ao vazio, o que consideramos uma mudança do


estatuto do objeto (e não mais do objeto em si; ele agora deve ser elevado à
dignidade da Coisa) como condição da sublimação ao invés de levar em conta

apenas as mudanças de meta e objeto da pulsão como fez Freud.


Podemos entender que a posição lacaniana não exclui as proposições

freudianas, mas sim as explicita e define melhor: não se trata mais de uma

mudança de meta que exclui o sexual, mas sim no que toca à posição do objeto da
sublimação. A definição lacaniana mantém a sublimação como conceito princeps

da psicanálise na interface com a criação artística, mas aponta também para a ideia
de que nem toda arte é sublimatória.

110
Pois bem, retomando a interrogação que propus no início desse texto.

Embora o conceito de sublimação seja de fato um operador privilegiado na

discussão da arte de suas produções, esse não é o único escopo do conceito, que

tem abrangência clínica importante, talvez um tanto desprezada ou então pouco


elucidada em nosso campo. Se o reconhecimento do vazio e a criação a partir dele

têm relação com uma mudança de posição do sujeito frente ao objeto, é lícito

supor que a sublimação possa também ter relação com uma análise. Ainda que se
trate de um destino da pulsão, na proposta lacaniana esse destino pulsional supõe

uma relação específica com o vazio de das Ding e, portanto, com o real. Se a ética

da psicanálise aponta para uma relação específica com o real, na medida em que
comporta o real de das Ding como central e como norteador do desejo, a
sublimação será decorrência lógica da análise.

Desse modo, podemos dizer que, no que tange à clínica, a sublimação se

apresenta de duas maneiras diferentes, mas intimamente ligadas: como uma das
consequências do fim de análise, na medida em que a análise proponha uma

mudança de relação do sujeito com o real/com a pulsão e também como uma

ética que norteia a própria análise e que, portanto, está necessariamente presente

como horizonte em cada análise empreendida. Estando assim presente no campo


da clínica como alusão ao vazio e em contraposição ao sintoma (e, portanto, à
fantasia), a sublimação não seria um outro modo de tratar o gozo?

111
Avatares del lazo social

Viviana Gómez

Pensé, ¿qué decir de nuevo sobre el lazo social en la actualidad?...y me


encontré diciendo algo “denuevo”. Tozudez de la repetición…que intentando eludir

lo real se sorprende al encontrarse una “vez más” con lo mismo.

Graciosa idea de la evolución que nos invita recorrer la cinta de Moebius.

Releyendo varias veces la carta que Freud envía a Einstein en septiembre de

1.932 en respondiendo a la pregunta que le formula acerca de “¿qué puede

hacerse para evitar a los hombres el amargo destino de la guerra y protegerlo de

sus estragos?”, me surgieron algunas ideas.

La primera fue, si acaso esta destrucción del lazo social no es paradigmático

para comprender otros desenlaces, en los cuales lo actual radica en el modo de

tramitarlos.

La segunda fue, ¿cómo Freud reformula la pregunta de Einstein

introduciendo el concepto de amargo destino, acentuando así un determinismo

que conduce a lo peor.

Freud le responderá “una prevención segura de las guerras solo es posible si

los hombres se ponen realmente de acuerdo en la institución de un poder central

reconocido de ese modo y privativo de la violencia, al cual se delegaría la atención

y resolución de todos los conflictos de intereses)…. Se trata de un intento de


conquistar la autoridad que habitualmente descansa en la posesión efectiva del

poder mediante la invocación de determinadas actitudes idealmente convenientes.

112
Hemos puesto de manifiesto que una comunidad humana se mantiene unida o

cohesionada gracias a dos factores: la presión de la violencia y los lazos afectivos -

técnicamente se lo llama identificaciones entre sus miembros –“.

Retomando la idea de amargo destino Freud acentuará “creemos en la


existencia, en el ser humano, de dos clases de pulsiones: aquellas que tienden a

conservar y reunir, la llamamos eróticas o sexuales (exactamente en el sentido de

Eros), y otras que tienden a destruir y matar, a estas últimas las reunimos bajo el
título de Pulsión, de agresión o de destrucción. Como usted ve, no es sino la

transfiguración teórica de la universalmente conocida oposición entre amor y odio,

quizá relacionada primordialmente con aquella otra polaridad entre atracción y


repulsión que desempeña un papel tan importante en el campo científico. Ahora
permítame que no introduzca demasiado rápido las valoraciones de lo bueno y de

lo malo. Cada una de estas pulsiones es tan indispensable como la otra, y de su

acción conjugada y antagónica, surgen los fenómenos de la vida. Parece que nunca
una pulsión perteneciente a una de esas clases puede actuar aislada; siempre está

ligado”.

Hoy como ayer los hombres se enfrentan sin límites unos a otros en una

lucha en la cual los objetos deseados a ser conquistados terminan resultando


oscuros, opacos y casi olvidados dejando al desnudo que tal vez solo sirvieron de
pretexto a las pulsiones destructivas; para luego elaborar un discurso que sostiene

lo imposible de nombrar de lo que el hombre hace.

2.011 Indonesia, 1.985 Etiopia, también Nigeria e Irlanda, escenarios

congelados en las fotografías y secuenciados por el relato de Sebastián Salgado

(fotógrafo, economista y creador del Instituto Terra) en la película “La sal de la


tierra” quien expresa “cuando me fui de estos lugares ya no creía en ninguna

113
salvación para la especie humana. El hombre es un animal muy feroz en todo el

mundo, y nuestra historia es una historia de guerras y locuras”.

La novela edípica nos enseña que el falo está en el centro del escenario del

drama; ya sea para serlo o para tenerlo la rivalidad imaginaria se desencadena y la


muerte del rival aparece como solución al conflicto, pero el miedo al castigo y a la

pérdida del amor del amado y también odiado, encamina al sujeto hacia la

renuncia frente al peligro de la castración.

El amor…

Por otra parte, acaso “el asesinato” del padre de la horda primitiva, de aquel

que goza de los objetos que otros desean y no pueden tener, aquel que Es la Ley,

que ¡ordena! pero no ordena desde el lugar del UNO de la excepción, lleva a la
constitución del clan fraterno por las vías dela renuncia y a favor de la agrupación y

el amor, lleva en última instancia a la castración que implica que en ese lugar,

ahora vacío por la muerte del padre, se coloque un Totem como significante de la
falta alrededor del cual se organizaran los lazos de parentesco.

El amor…

¿Será esto una bella ilusión, ideal imaginario?

Freud dirá: “si partimos de nuestra doctrina mitológica de las pulsiones


podemos hallar fácilmente una fórmula para combatir la guerra. Si la disposición a

la guerra se produce por un desbordamiento de la pulsión de destrucción lo

natural será apelar a su contraria, el Eros. Todo cuanto establezca lazos afectivos
entre los hombres, no podrá menos que actuar como un antídoto contra la guerra.

Tales lazos pueden ser de dos clases. En primer lugar, vínculos como los que se

tienen con un objeto de amor, aunque desprovisto de fines sexuales.

114
El psicoanálisis no tiene por qué avergonzarse de hablar aquí de Amor, pues

la religión dice lo propio ama al prójimo como a ti mismo. Ahora bien, esto es fácil

de decir, fácil de pedir, pero mucho nos tememos de que sea bastante difícil de

cumplir, y sobre todo cuando ese prójimo no es precisamente uno mismo. Y la otra
clase de lazo afectivo es la que se produce por identificación. Todo lo que

establezca importantes relaciones de comunidad (intereses comunes) entre los

hombres, provocará esos sentimientos compartidos, esas identificaciones. Y sobre


ellas descansa en buena parte la estructura de la sociedad humana.

Pues bien, si de estas ecuaciones retiramos el amor como aquello que vela el

horror a la castración, ¿qué queda?

La angustia. Y si hay angustia, no hay deseo insatisfecho. Falta la falta y el


sujeto arrollado por esta destitución subjetiva salvaje pasará al acto en un intento

de desprenderse abruptamente de ese Otro que promete y cumple.

El sujeto buscará en los objetos que aparecen por doquier siempre alguno
que le falte para mantener el estatus de su deseo indestructible.

El padre castrado que transmite La Ley y por lo tanto la falta, será relevado

por el Superyo que manda al sujeto a gozar, ese superyo exigente y obsceno que

cuanto más se le intenta satisfacer más se exige.

En el lugar del padre de la interdicción del goce operará la ciencia que todo

lo hace posible, y en el lugar de los ideales vociferará el superyó. Si entonces, al

lugar del Nombre del padre, viene el superyo, al lugar del NO y la NOMINACIÓN
viene el SI y lo real.

115
El discurso capitalista ordenará los bienes…y los males, lejos de redoblar la

castración introducida por el lenguaje, la permisividad comandará el

funcionamiento social de nuestra civilización.

Nuestro orden simbólico no es lo que era. Presenciamos la transformación


de un orden que ya no responde ni al UNO que funda la jerarquía ni al PRINCIPIO

de nombrar. Las fuerzas del ideal del yo han sido progresivamente dejadas a un

lado en beneficio de las del superyo que Lacan acertadamente nombra como
“ORDEN DE HIERRO” en 1.974 para insistir en el carácter de esta ley. No es un

nuevo orden bueno o malo, bello o feo, verdadero o falso respecto del precedente,

sino que es de hierro (Lacan seminario XXI, clase 19/3/74).

116
A teoria do valor e o laço ‘associal’ no capitalismo:

homologias entre Marx e Lacan

Raul Albino Pacheco Filho

Não há laço social sem perda de gozo: Lacan é inflexível! O mesmo sobre a

degradação do laço social operada pelo capitalismo, na qual ele se sustenta. Mas,

pontua Soler na chamada para o IX Encontro: “Isso sabemos, mas falta ainda dizer

mediante qual astúcia.”

Parto da proposição de Lacan de que o mais-de-gozar é homólogo à mais-

valia de Marx e de que isso “gira em torno da função do objeto a”, para falar da

estrutura em que se constitui o falante, em sua indissociabilidade com a formação


do laço social e com o movimento de perda e recuperação de gozo. Evito o

equívoco de remeter, a essa homologia, apenas o laço social no capitalismo.

Visando a mais-valia como o que esclarece o capitalismo, Marx inicia “O

Capital” com a análise da forma mercadoria. Mostra que uma parte do trabalho não
é conversível nessa forma, não sendo, portanto, remunerada: a diferença entre o

valor-de-uso e o valor-de-troca da força de trabalho. Assim se gera mais-valia

(uma função dessa diferença), que movimenta o sistema capitalista, ao tornar os


objetos do mundo ‘exploráveis’ (geradores de lucro): objetos-mercadorias.

Homologamente, visando formular o mais-de-gozar como a causa que

move o sujeito, Lacan teve que começar seu ensino com a análise da forma
significante: significante é o que representa o sujeito para outro significante. Na

sequência, mostrou que algo do sujeito (objeto a) não é conversível nessa forma,

respondendo por uma parcela de gozo não recuperável. Assim se gera o mais-de-

gozar (uma função desse objeto), que movimenta o sujeito, ao tornar os objetos do

117
mundo ‘gozáveis’ (geradores de gozo): objetos pulsionais, incluído os da

sublimação.

Marx também assinala que a expressão do valor-de-troca da mercadoria na

forma relativa, por meio do valor-de-uso de uma outra mercadoria na forma


equivalente, oculta algo: que o quantum de valor-trabalho para produzir as

mercadorias é o elemento comum aos dois polos da equação, o que permite

estabelecer a relação entre elas (seja na forma valor simples, ou, a fortiori, nas
formas valor geral e dinheiro)

Vamos considerar a homologia entre valia e o mais-de-gozar:

valor-de-troca
valor-de-troca
das outas
entrar no do trabalho
mercadorias
mercado

valor-de-uso
do trabalho

1. O valor da força de trabalho se representa

118
1. O valor da força de trabalho se representa: para entrar no

mercado como uma mercadoria, o valor da força de trabalho deve ser

representado por seu valor-de-troca, para o (diante do) valor-de-troca das

demais mercadorias do mercado.

entrar no
discurso

1. O sujeito se representa

1. O sujeito se representa: para entrar no discurso como um


falante, o sujeito deve ser representado por um significante, para (diante de)
outro significante.

2. Subtração de mais-valia: há uma parcela do valor-de-uso da


força de trabalho que não se converte em valor (valor-de-toca) e não é

remunerada.

2. Subtração de mais-de-gozar: há algo do sujeito que não se

converte em significante (extração do objeto a).

3. Função da mais-valia como energia do capitalismo: a

parcela subtraída de valor do trabalho (mais-valia) assume a função de


impulsionar (causar) o capitalismo, como lugar de captura de valor

monetário (lucro). E torna os objetos do mundo ‘exploráveis’

(proporcionadores de lucro), enquanto mercadorias (aí incluída a força de


trabalho).

119
4. Função do mais-de-gozar como energia do sujeito: a

parcela subtraída de gozo (mais-de-gozar) assume a função de impulsionar

(causar) o sujeito, como lugar de captura de gozo. E torna os objetos do

mundo ‘gozáveis’ (proporcionadores de gozo), enquanto objetos pulsionais


(aí incluídos os da sublimação).

É por isso que em “Televisão” Lacan diz que o inconsciente “é o trabalhador

ideal”.

Lacan estabelece essa homologia com Marx para esclarecer a estrutura do

sujeito falante neurótico. Já se quisermos particularizar sua situação frente às

ordenações do gozo no capitalismo, com suas consequências para o laço social,


será necessário articular também, sobretudo, o que Marx disse sobre “fetichismo
da mercadoria” e o que Lacan assinalou sobre a quebra da barreira da impotência

no discurso capitalista. Impõe-se articular, e não opor, estrutura e história.

A pulsão é uma “montagem” e advém da suposição de demanda do Outro.


Daí seu aspecto singular — inscrição única no corpo de cada sujeito —, mas

também seu aspecto compartido, em função das demandas compartilhadas no

tempo histórico.

Na forma valor geral, todas as mercadorias estão interconectadas,


aparecendo como se fossem qualitativamente iguais (enquanto valores em geral) e

quantitativamente comparáveis, ao se ‘mirarem no mesmo espelho’ do

equivalente-geral (ou dinheiro). Aqui se limita consideravelmente a singularidade


da relação dos sujeitos com os objetos, não apenas em seu valor monetário, mas

também em seu valor de gozo. Cito Marx: “pode-se imaginar ser possível imprimir

a todas as mercadorias ao mesmo tempo o selo da permutabilidade imediata,


assim como se poderia imaginar poder fazer de todo católico um papa.”

120
Além disso, cria-se o que Marx denominou “fetichismo da mercadoria”, que

adere aos produtos do trabalho humano tão logo eles circulam como mercadorias:

uma relação social entre humanos, que assume a forma fantasmagórica de uma

relação entre coisas. Os produtos do trabalho humano parecem dotados de vida


própria, relacionando-se, uns com os outros, e com os humanos, como se fossem

entidades cuja natureza essencial se fundamentaria somente nas conexões

estabelecidas entre eles mesmos (coisas, objetos-mercadorias).

E isso produz o que já se chamou de “laço associal” do discurso capitalista.

No capitalismo, a insatisfação estruturalmente constitutiva do sujeito

humano é posta a serviço do gozo de consumir mercadorias, de modo a manter

em funcionamento a totalidade do sistema econômico, político e social.

E o valor das mercadorias “transforma cada produto de trabalho em um

hieróglifo social.” Quanto aos sujeitos, (Marx) “eles não o sabem, mas o fazem (...),

pois a definição dos objetos de valor, como valores, é seu produto social tanto

quanto a linguagem”.

121
Los discursos, un dispositivo de disyunción que enlaza

Martín Alomo

Para comenzar…

Me interesa pensar los cuatro discursos concebidos por Jacques Lacan como
un dispositivo destinado a dislocar, equivocar y suspender distintos modos de la

cópula. En principio, entre S1 y S2. Luego, las distintas parejas que se distribuyen en

el orden discursivo: el amo y el esclavo, el profesor y el alumno, etc. Intentaré situar

cómo el discurso analítico con su disyunción, en tanto reverso del discurso del amo
y a modo de contrapunto musical, funda otros tipos distintos de enlace.

A la luz de la concepción freudiana de la masa, quedamos advertidos de que

una pareja -incluso una pareja analítica- podría devenir masa de dos cuerpos. Este
tema egresa de los planteos sociológicos para nombrar una modalidad de

funcionamiento de los vínculos entre las personas y de la ligazón entre los cuerpos.

Con Freud, se nos aclara el panorama lacaniano de los cuatro discursos en dos

sentidos fundamentales: por un lado, la disyunción de lo que copula y “hace


sentido” solo, autómaton del inconsciente, amo que mantiene al sujeto esclavo

perpetuo; a menos que -por otro lado- la tyche de lo novedoso propicie una nueva

modalidad de lazo con el cuerpo, con los otros cuerpos, con los sujetos supuestos
a ellos.

Placer y expoliación

El discurso del amo, como podemos notar fácilmente al observar su fórmula,


pone en relación el S1 con el S2. Enlaza la inercia de todo significante de ligarse a

otro, en el sentido progresivo -catafórico si se quiere- y también lo hace en el

sentido anafórico o retroactivo. El S1 y el S2, si bien no necesariamente el

122
Nächtraglich freudiano o el aprés coup lacaniano, de seguro enlazan la retroacción

de la cadena del lenguaje, presente en cada hablante capaz de poner en

funcionamiento el sistema de la lengua. El Nächtraglich o aprés coup, en cambio,

no sólo enlaza la retroacción del lenguaje, sino además el trauma del sujeto allí
capturado.

Este discurso del amo pone en disyunción, en cambio, el sujeto y el objeto

que con él se coordina. En los términos de Lacan, el sujeto es un ente de no ser o


una esencia de no ente, y de allí su tachadura (ironía lacaniana: escribir una S

mayúscula de sujeto para luego tacharla). Sin embargo, puede mostrarnos sus

distintos rostros de ser en los que anida su no-ser a través del objeto a. Justamente
esto es lo que pone en disyunción el discurso del amo. En este discurso no sólo el
sujeto es falta de ser sino que además queda desposeído del objeto que le permite

suplir ortopédicamente esa falla estructural. Ese objeto, razón de ser del sujeto, al

serle extraído por el artificio del discurso del amo, convierte en esencia de
desposesión al sujeto que -hablado antes que hablante- deviene paria del discurso

del Otro, expoliado y esclavizado, condenado al trabajo y al despojo sistemático.

Toda resonancia con el capítulo 24 de “El capital” de Karl Marx no es mera

coincidencia, por supuesto.

La tiranía del saber

El discurso universitario enlaza el saber en el lugar del amo con la angustia


del alumno, que no sabe, y debe soportar la tiranía del saber establecido a costa de

su división. Por otro lado, pone en disyunción el sujeto dividido y el significante

amo que lo aliena.


El discurso universitario erige en amo al saber, volviéndose de este modo

una variante del discurso del amo, donde el S1 que comanda queda solapado, en
las sombras de aquello que determina el funcionamiento de todo el asunto. El

123
enlace de la pareja profesor-alumno es una de las variantes de la tiranía, acaso la

más cruel: la expoliación del saber-amo no recaerá sobre el único tesoro que posee

el pobre paria que es el hablante -o el hablado, como decía antes- sino sobre la

división subjetiva, sobre lo más íntimo de ese ser en falta: su angustia. El discurso
universitario oprime y obliga a pagar a quien lo habita en posición de alumno con

su propia división. Se trata del desasosiego de la castración, inherente a toda

constatación de no dar con la talla que el amo del saber exige para estar a la altura
de los acontecimientos.

No es una cuestión exclusivamente vinculada a la institución educativa, sino

un tipo de lazo social. Hay familias en las que parece que los hijos deberían saber
todo de antemano. Hay parejas en que uno de los partenaires no tolera el no-saber
del otro, porque le parece un tonto (en Buenos Aires recientemente se estrenó la

película “Me casé con un boludo” y fue un éxito de taquilla). Y también hay parejas

en que uno no tolera estar en falta en algún punto de no-saber ante el otro,
llegando incluso a preferir disolver el vínculo, des-enlazarse antes que quedar

como un idiota ante el partenaire, quien deviene en dicho caso una especie de

testigo de la falta… matemos al testigo, entonces.

La querella del síntoma


El discurso de la histérica sitúa el sujeto dividido en el lugar del amo, del

semblante, es decir la queja vacía que querella al amo. Este discurso representa el
enlace de la queja dividida, el síntoma neurótico en su vocación reivindicativa, que

en ese mismo movimiento demanda y sostiene al amo. Lo hace para dejarlo caer,

se sabe, pero en todo caso se trata de una misma operación en dos movimientos:
sostener y en el mismo acto barrar al amo que, además, dispone de todos los

saberes. A modo de contrapartida, en esa misma configuración, la posición

124
histérica es des-poseída, “él -el amo- tiene todo lo que a mí me falta y no me lo

da”.

Esta configuración histérica pone en disyunción, en cambio, el saber

inconsciente y el objeto en torno del cual dicho saber se entre-teje, se elabora, se


trama. La urdimbre formal de la envoltura simbólica del objeto real, a minúscula, se

constituye en torno de y a partir de ese mismo objeto que determina su

consistencia y, a la vez, su inconsistencia. El objeto que habita en el vientre de toda


elaboración de saber, anodino y evanescente, por eso mismo germen de la

inconsistencia del discurso, en la histeria queda disyunto de la elaboración de saber

que lo inventa y que ella misma sostiene.

El silencio y los cuerpos

Por último, intentaré decir algo sobre el discurso del analista. Este discurso

vincula el silencio, su presencia de enigma y ágalma, con la división del sujeto en


análisis. Enlaza el semblante de objeto, silente, opuesto a la relación de

significación propia del discurso del amo. ¿Qué responde del otro lado? Un silencio

dividido y también angustioso, desgarrado, arrancado de la relación de

significantes de la cadena del lenguaje. Sometidos al trabajo analítico, esos mismos


significantes pueden llegar a suspender la proliferación de la significación.
El discurso del analista separa el saber inconsciente del significante amo que

lo comanda. Esto es lo que propicia el silencio. No necesariamente el silencio


acústico -sonoro al fin- sino el silencio lógico, estructural; el silencio que hace

posible el vacío para que advengan otras invocaciones, posibilidades más

incitantes, nuevos deseos.


Este discurso empareja no sólo al analizante con su analista, a los cuerpos

que ellos hablan. Esta disyunción que enlaza, entonces paradójica, se constata no

125
sólo en la cura analítica: el control, el cartel y el pase dan testimonio de ello. Esta

tarde, nosotros aquí.

126
Non senza legami

Antonia Imparato

Nata dalla relazione di Freud con le pazienti isteriche, la psicoanalisi ha fatto

emergere la parola analizzante in un annodamento del dire e del legame che


permise l’accesso ai significanti della storia e della vita. La clinica analitica si è

confrontata con la necessità di porre la questione soggettiva come

ontologicamente subordinata al legame, assoggettata all’Altro. Il piccolo

dell’uomo viene al mondo in una situazione di prematurità-Hilflosighkeit- che lo


espone alla dipendenza dall’altro per la sopravvivenza. Partito dalla soddisfazione

dei bisogni vitali, il legame incontra la dimensione del desiderio dell’Altro, si fa

domanda, implica il linguaggio che da un lato marca il suo godimento di


parlessere, dall’altro ne determina una perdita che spinge al farsi dei legami.

Occupandosi del soggetto, la psicoanalisi non può non considerare il suo essere

preso - perso nei legami, e la clinica, nella società Società attuale confrontata alla

precarietà e alla solitudine, non può fare a meno di seguirne costruzioni e rotture.
Per rielaborare i legami, la cui contingenza ha segnato la singolarità, la psicoanalisi

segue la via del transfert, esperienza reale di rapporto, che unisce il desiderio

dell’analizzante a quello dell’analista come desiderio dell’Altro. La riflessione che


propongo interroga i legami nella mia esperienza clinica di psichiatra in un

contesto degradato, Scampia, quartiere napoletano socialmente problematico.

Intreccio di antiche povertà che ospita le mire consumistiche del capitalismo

globalizzato, rende centrale la tematica dei legami, evidenziando l’importanza e


talvolta l’urgenza del transfert. Esso è offerta e domanda di legame per soggetti

che hanno subito nella storia profonde lacerazioni e si confrontano con un sociale

127
non estraneo al discorso capitalista che, a sua volta, crea slegami. Inoltre, in un

ambiente dove la precarietà rafforza la dinamica pulsionale che si esprime con

impulsività e passaggi all’atto, la valenza libidica del transfert lavora all’intreccio di

Eros con Thanatos. Grazie alla circolazione agalmatica, il paziente, a seconda della
struttura, può indirizzare la sua questione al soggetto supposto sapere, oppure

ottenerne un rispecchiamento che consente a parti frammentate di ritrovare

un’unità, o ancora trovare un punto di mediazione dell’aggressività.


Sulla tematica del legame, dopo Il transfert, vorrei interrogare il desiderio

dell’analista. Esso testimonia il raggiungimento di uno stato di destituzione, che

Lacan, nella Nota italiana, definisce come farsi “scarto dell’umanità”, “fattore
umano” che conduce l’analista a provare entusiasmo. Tale svuotamento della
soggettività, fa emergere l’altro nella consistenza della sua enunciazione, del suo

dire analizzante e segna il momento cruciale del passaggio dall’analizzante

all’analista.
In recenti esperienze cliniche, la cui direzione si è presentata complessa, ho

riflettuto alla peculiarità della posizione del farsi scarto, cercando un suo

riposizionamento nella clinica. Una certa destituzione soggettiva del curante,

effetto del raggiungimento di una posizione di desiderio, ha sostenuto la


costruzione del legame e il mantenimento di una posizione improntata all’etica
della psicoanalisi, con effetti di estensione dell’atto analitico.

G., 50 anni, giunge “in emergenza”, in una fase di scompenso di una psicosi
paranoica, con delirio di persecuzione e tendenza al passaggio all’atto. Per il

protocollo psichiatrico c’è indicazione al ricovero coatto. Ma un TSO, sorta di

brutale forclusione soggettiva articolata al potere psichiatrico, avrebbe remato


contro l’instaurarsi del legame.

La scelta della direzione della cura, dunque, è stata assumersi il rischio di non
procedere al ricovero, non imporre un trattamento farmacologico al di là della

128
volontà del soggetto, non agire coazioni, ma mantenere una posizione di ascolto

della parola nei temi deliranti. Considerare gli atteggiamenti ostili significanti del

sentimento di vuoto e dolore collegati all’esperienza psicotica, più che segni di

vacillamento della relazione terapeutica, è stato un altro modo di accogliere il dire.


Mantenere la posizione del segretariato, nel rispetto del secretum del paziente,

favorire la compensazione immaginaria del confronto speculare, lavorare alla

costruzione del legame, è avvenuto parallelamente a un indebolimento dei


sembianti del ruolo psichiatrico. Ridurre le insegne immaginarie ha contribuito al

passaggio dall’aggressività, sostenuta da vissuti megalomanici e sprezzanti,

all’accettazione e al riconoscimento reciproco. Pormi in una dimensione


soggettivamente indebolita, per fare spazio all’enunciazione del paziente, è stata la
mia declinazione di quel farsi scarto, indicato da Lacan come espressione del

passaggio al desiderio dell’analista. Questa umiltà, colta nella potenzialità creativa

di fare legame - “lei è umile ma su questo argomento scriverà un libro” dirà in una
seduta - ha prodotto l’incontro inedito con una dimensione singolare. Il disessere,

dunque, ha segnato una posizione di desiderio.

Inoltre, tale esperienza ha stimolato un’altra riflessione: considerare

l’importanza della dimensione discorsiva che permea la cura nei Servizi pubblici di
psichiatria. L’organizzazione dei discorsi non può non avere ripercussioni sul
peculiare legame sociale che è la cura, declinata in maniera differente a seconda

della prevalenza o pregnanza di un discorso sugli altri. Pensiamo agli effetti


sull’attuale clinica dei legami sociali del discorso capitalista, che crea isolamento e

slegame o alle conseguenze del discorso psichiatrico attualmente orientato dal

neuroriduzionismo. Nella posizione etica del curante rientra anche il riesame di


tutte le posizioni di linguaggio, dimensioni di godimento in cui si radica la

soggettività, del paziente e del terapeuta. Ad esempio, nella clinica di cui faccio
esperienza non posso prescindere del tutto dal discorso psichiatrico e dai suoi

129
effetti di controllo sociale e potere, ma il “desiderio di analisi” orienta la cura e la

sua direzione a tener conto del discorso psicoanalitico nella sua possibilità di

sovvertirne la logica. Il discorso psichiatrico, come discorso del padrone impone i

suoi significanti in base a un’idea universale di bene che, a sua volta, fa derivare
dall’ambito scientifico. In tal modo, mentre crea segregazione, forclude il soggetto.

Nella storia, il discorso psicoanalitico ha sovvertito il discorso psichiatrico che aveva

costruito l’oggetto epistemologico della malattia mentale sul modello


dell’oggettività medica; esso non si è fondato su un’idea universale di bene e

sull’obbiettività scientifica, ma ha scoperto il soggetto dell’inconscio, la singolarità

del desiderio e del godimento. Dunque, non mira né alla padronanza né


all’oggettivazione, ma valorizza il resto pulsionale, il reale del godimento, come
testimoniato dalla posizione di agente che l’oggetto a occupa nel matema del

discorso. In che modo la clinica può consentire che il discorso psicoanalitico si

faccia strada tra i discorsi per garantire che il “resto di voce della psicoanalisi”
continui a farsi sentire? Come mantenere viva la sovversione che la sua lezione ha

introdotto? Il desiderio dello psicoanalista può declinarsi “in estensione” e

sostenere che ci sia “del discorso dell’analista” in contesti dove sono altri i discorsi

che prevalgono?
La radicale posizione soggettiva della destituzione, approdo di un’analisi
giunta a compimento, è scavare un vuoto che fa nascere la “passione” per

l’enunciazione e l’ apertura all’incontro contingente. A mio parere, ispirarsi nella


clinica a questa condizione di desiderio che fa emergere la singolarità, contribuisce

al farsi del legame. Mi sono chiesta, inoltre, se tale potenzialità si possa considerare

ancora nell’ambito della psicoanalisi o soltanto in quello delle “buone pratiche”. La


risposta che mi sono data è che l’interrogativo è mal posto, in quanto, nel

momento in cui sostiene il “caso per caso”, la psicoanalisi di volta in volta si


reinventa.

130
E’ possibile che il discorso analitico con la sua capacità di fare legame

continui a incidere nel mondo contemporaneo, anche in contesti che mostrano

amplificato il volto dell’attuale disagio della civiltà?

131
Psicoanálisis y Política. El lazo en cuestión

Cristina Toro

Propongo ceñir dos cuestiones

1° Abordar el tema de la política en general, incluida la del psicoanálisis.

2° la singularidad de la pura diferencia.


Como preámbulo situemos que nuestros fundadores se mostraron

escépticos de la política, a lo que pueda estar orientado en una psicología de las

masas, en que se eclipsa la singularidad.


Este hecho no debería habilitar el cinismo actual de muchos psicoanalistas

en tiempos en que ha surgido una mutación del capitalismo en neoliberalismo,


debido a que la subjetividad tiene un papel crucial. A éste no se lo explica sólo a

través de la idea de la alienación en el rasgo del que lidera la masa, sino que hay
que considerar que el sistema mismo produce subjetividad, en la medida en que la

mercancía la ha alcanzado. Justamente, si no hay el sujeto histórico hegeliano, y lo

que hay es un sujeto a producir, el psicoanálisis no puede estar ajeno a esta


situación.

Si bien el lazo analítico se refiere a la pareja analizante-analista, éste se


enmarca en el seno de la interrelación de los otros discursos que incluyen al
consultorio, a las instituciones, a los foros, en que necesita asentarse la Escuela, en

su extraterritorialidad. Porque la Escuela y los analistas que se han propuesto ética

y políticamente mantener vivo el deseo por el psicoanálisis, no pueden hacer una

vuelta sobre sí mismo del discurso analítico, sino que éste requiere el enlace con
los otros discursos.

En Malestar en la cultura Freud descarta una salida planteada por vía de la

religión ya que ella se propone como “para todos”. También puede leerse en el

132
texto que el padre, el amor al padre en su valor de función, puede relevarse como

un alto valor en la existencia humana, vía los lazos que atraviesan las limitaciones

segregativas. Si bien la cultura no resuelve las pasiones oscuras, tengamos en

cuenta que el tratamiento del malestar es ético político. Atravesado por el


fenómeno del nazismo, Freud sostiene que la pulsión de muerte es ineliminable, y

que no hay forzamiento posible para que el hombre sea bueno. Pero también deja

traslucir que algunas condiciones sociales, permitirían inhibir o sublimar esas


pasiones oscuras, que toman la forma de la crueldad, la tortura, la persecución.

Entonces, es posible pensar que existirían proyectos colectivos que mejoren las

condiciones para sintomatizar la satisfacción pulsional.


En el neoliberalismo la ley del mercado promueve la práctica directa del
goce, un observable en nuestra clínica es que el sujeto se conecta directamente

con la plusvalía de goce, convirtiéndose así en el consumidor-consumido, sujetos

voraces y a la vez deudores.


Decimos: el lazo trabaja la imposibilidad, los discursos surgen por el hecho

de que no hay discurso que escriba la relación sexual, entonces el significante

busca articular una relación entre elementos heterogéneos y disimétricos, que

Lacan presenta bajo la forma de los cuatro discursos, con un real en juego, y una
verdad que escapa.
El capitalismo que niega la verdad desalojándola, hace un uso abusivo de lo

discursivo como comunicacional porque supone todo simbólico, reduce sujeto,


amor y deseo a ese estatuto. Todo puede ser representado. Pero el psicoanálisis

aporta que si bien no nos queda otro remedio que representar la realidad, es que

ésta está agujereada y que no hay proceso histórico que elimine un resto, que
pueda verdaderamente borrar esta tensión entre lo real que se sustrae, y lo

simbólico. Lacan ha señalado la presencia de los agujeros no para taparlos sino


para hacer uso de ellos, orientación de una clínica. Es así que la época propone

133
como salida de los males, al que padece, un empuje al “todo es posible”, que si hay

algo en lo social que no anda es por su culpa, porque no ha sabido convertirse en

un buen empresario de sí mismo.

2° punto

Desde el inicio, el ser hablante y hablado recibe los significantes que lo

representan por parte del Otro, operación que no se produce sin saldo, porque
cuando se resta goce al viviente, se produce el plus de gozar. La barradura indica

ese carácter: el sujeto no puede ser representado en su totalidad. En el mismo

momento en que se inscribe el lazo, se inscribe lo singular que se mantiene fuera


de relación. Se lo define entonces como estrictamente singular, pero ésta que es de
la pura diferencia se capta en el lazo, cuestión que es señalada a lo largo de la

enseñanza de Lacan. Paradójicamente el sujeto singular emerge en el lazo, en la

relación con los otros.


Cuando hablamos de singularidad, no nos referimos a la imaginaria del yo,

que es de la que da cuenta tanto el hombre común como el filósofo. No es una

singularidad que se confunda con el individualismo. Singular, particular y universal

son significantes frente a los que no ha retrocedido el capitalismo ni el discurso de


la ciencia, sino que se usan vía los manuales clasificatorios de los trastornos que
han eliminado la noción de síntoma, reduciendo al sujeto a una insignificancia

impresionante. Para nosotros,


analistas, es el síntoma el que testimonia de la singularidad de la pura diferencia,

de lo real que no se inserta en el Otro. En tanto hay lo irreductible del inconsciente,

el síntoma subjetiva el desenlace, conmueve los lazos, los pone en cuestión, pone
límite a la masa y obliga a pensar formas de lo colectivo que escapen a todo

propósito segregativo. Que las identidades no sean sólidas sino precarias, favorece
la acción de la contingencia y habilita la posible transformación a nivel subjetivo.

134
¿Cómo entiendo que un psicoanalista tiene que estar a la altura de su

época? Advertidos del goce y a la vez incautos de que lo real, en tanto se

manifiesta en lo contingente, siempre está en juego, el psicoanalista opera a favor


del enlace, permite alojar el dolor, reconociendo al síntoma como lo más propio,

alojándolo, sabiendo que se fracasa. Que

hay algo que fracasa, y que no hay potencia, por reinventada que sea por el
capitalismo, que no incluya a lo que fracasa.

Por último: En los tiempos de los dichos de la ciencia y de la técnica, hay un


decir del psicoanálisis que mantiene su carácter subversivo.
Poner al lazo en cuestión, permite pensar no al capitalismo como destino,

parafraseando a Freud, ya que es dentro de este sistema en el que se lleva a cabo

nuestra acción, sino quizá pensar en la posibilidad de un colectivo de los


diferentes, que permitan el acceso a un orden constituido con pluralidad, por fuera

de la homogeneización, la construcción de “un modo de hacer “que permita

manejarnos mejor con lo incurable de la vida e común.

Lo que implica no arrojar al olvido que si la práctica psicoanalítica es datable


históricamente, no tiene en absoluto garantizada su existencia, sino que ello
dependerá de su política, la nuestra, mantener la causa mediante nuestro deseo en

acto.

135
El discurso capitalista y el fetichismo de la mercancía: la
incidencia de Marx en Lacan

Freddy Aracena Pérez

Como es sabido es en el seminario 17, El reverso del psicoanálisis, donde

Lacan expone por primera vez su teoría de los discursos. En dicho seminario afirma

la existencia de cuatro discursos: el discurso del amo, el discurso de la histérica, el

discurso universitario y el discurso del analista. Los cuatro discursos son cuatro
maneras en las cuales se ordenan los cuerpos, se regula el goce y se establecen

lazos sociales entre los sujetos. Los discursos se prestan a múltiples lecturas, pero el

sentido de cada uno de ellos se esclarece cuando se le contrarresta con el de los


demás.

A partir de 1972 Lacan formalizará la existencia de un quinto discurso,

radicalmente diferente a los cuatro anteriores, y que llamará discurso capitalista. El

discurso capitalista, nos dirá Lacan, es el discurso del amo moderno. Pero este
discurso a diferencia de los anteriores no sólo no hace lazo social, sino que

deshace los lazos sociales existentes. En el discurso capitalista no podemos

identificar una pareja de sujetos enlazados como en los otros cuatro discursos. En
oposición a estos, donde hay un hiato entre los lugares de la verdad y el producto,
observamos un trayecto circular que indica la ausencia de una barrera al goce.

Posiblemente a esto se refiere Lacan cuando dice que “Lo que distingue al discurso
capitalista es la Verwerfung, es el rechazo hacia afuera de todos los campos de lo

simbólico (…) ¿El rechazo de qué? De la castración.” ¿Cómo entender esta tesis de

Lacan según la cual el capital, como amo moderno, es un discurso que no hace lazo

social y que forcluye la castración dejando sin validez los límites al goce?
Al hablar del capitalismo no podemos dejar de hablar de su mayor crítico,

Karl Marx. Evidentemente Lacan ha leído a Marx y lo cita en varias ocasiones al

136
largo de su obra. No está de más recordar que Lacan construye su concepto de

plus-de-goce en analogía al concepto de plusvalor de Marx. De hecho, la mayoría

de las referencias sobre Marx que realiza Lacan giran en torno al concepto de

plusvalor.
No obstante, en esta ponencia me gustaría invitarlos a considerar el

concepto de fetichismo como uno particularmente útil para entender las

propiedades paradójicas del discurso capitalista.


En apretada síntesis diremos que para Marx la mercancía es la unidad básica

de la sociedad moderna y la misma estructura las prácticas sociales y categorías de

pensamiento que se dan en ésta. Como punto de partida diremos que el modo de
producción capitalista se sostiene de dos presupuestos contradictorios: la división
social del trabajo (los seres humanos trabajan los unos para los otros y no para el

consumo propio) y el carácter privado e independiente de dichos trabajos (no

existe un acuerdo entre los productores sobre lo que hay que producir). Es por la
conjunción de ambos factores que los productos de la sociedad moderna

adquieren la forma de mercancías. Ahora bien, es en el intercambio de mercancías

donde se valida el carácter social de los distintos trabajos ejercidos de forma

privada y autónoma. El resultado de este andamiaje es que son las mercancías las
que realizan la mediación social entre los productores y a esto es lo que Marx
nombra fetichismo de la mercancía. Para Marx la mercancía no es sólo un producto

sino una mediación social. Mediante el concepto de fetichismo Marx da cuenta de


que en el capitalismo las relaciones sociales de los productores aparecen como

relaciones sociales entre las mercancías. Las relaciones sociales aparecen como lo

que son: “no como relaciones directamente sociales trabadas entre las personas
mismas, sino por el contrario como relaciones propias de cosas entre personas y

relaciones sociales entre las cosas”. Es el intercambio de mercancías, el movimiento


impersonal de las cosas, lo que realiza la mediación social entre los productores

137
por eso la relación social entre ellos aparece como una propiedad objetiva de las

cosas e instauran una cosificación de los sujetos. Me parece que esta tesis puede

ayudar a entender mejor la afirmación de Lacan según la cual el capitalismo es un

discurso que sin dejar de ser un discurso no hace lazo social y destruye los mismos.
El fetichismo sólo se pueda dar en una sociedad donde el intercambio de

mercancías es un fenómeno general, o sea, en una sociedad de mercado. Pero no

puede haber sociedad de mercado sin la existencia del dinero. Por lo cual Marx
también nos hablará del fetichismo del dinero e indicará que en las sociedades

burguesas el dinero termina siendo el lazo entre el sujeto y el resto de la sociedad.

De hecho, Marx dice que el individuo lleva su nexo con la sociedad “en el bolsillo”.
El fetichismo del dinero también se manifiesta en el hecho de que este deja
de ser un medio del intercambio para trasformase en el fin último de la producción

de mercancías. Aquí nos encontramos con el origen del capital: la autovalorización

del valor en su forma monetaria. En el capitalismo la producción de mercancías, y


su reverso, la constante expansión del consumo, solo responde a la acumulación

infinita de capital. Hacer dinero para hacer más dinero. La acumulación de capital,

que es el fin último de la sociedad moderna, es un movimiento cuantitativo,

autoreferente, sin límites y carente de una meta externa. Afirmamos que esto es
indicativo de la forclusión de la castración que Lacan atribuye al discurso
capitalista.

En conclusión, el concepto de fetichismo nos enseña que la dominación


social en el capitalismo no es una directa, como en otros sistemas históricos bajo el

discurso del amo, sino una impersonal y abstracta que se ejerce por mediación de

las mercancías, el dinero y el capital. Nos resta extraer para el psicoanálisis las
consecuencias que tiene la incidencia de Marx en la teoría de los discursos de

Lacan, para pensar la subjetividad de nuestra época.

138
5. VINCULO SOCIAL EN CUESTION
Plenarias

139
DESFUSÃO DAS PULSÕES: A INÉRCIA

Maria Anita Carneiro Ribeiro

Quando apresentei a proposta do trabalho no início deste ano, pretendia

dar prosseguimento a minha pesquisa sobre a neurose obsessiva. No entanto os


acontecimentos políticos que assolaram o Brasil neste primeiro semestre de 2016

me conduziram inexoravelmente a ampliar o tema do meu trabalho. Procurei,

entretanto, manter-me fiel ao núcleo do trabalho proposto e aceito, que é

defender a ideia de que a clínica da atualidade não implica na proposta de novas


formas de subjetividade (um novo sujeito), mas sim que ainda não tiramos todas as

consequências da riqueza teórico-clínica da obra de Freud e do ensino de Lacan. A

partir da pesquisa teórica constante, referenciada na clínica, podemos constatar


que o sujeito de Freud e Lacan é o sujeito da contemporaneidade.

Em Psicologia das massas e análise do eu, Freud explicita que não há como

estabelecer uma descontinuidade lógica entre a psicanálise do sujeito e a análise


dos grupos através das quais ele, sujeito, se insere no laço social. A psicologia das

massas emula a análise do Eu/sujeito.


Neste sentido podemos compreender como o movimento inverso também

se produz, como a foraclusão do laço social, promovida pelo discurso capitalista,


eliminando a circulação da libido nos grupos, ou, segundo Lacan, “eliminando

as coisas do amor”, pode promover uma irrupção irracional de ódio, furor,

ignorância e inércia nos sujeitos submetidos às práticas correntes deste discurso


(Lacan, Conferências italianas).

O significante domestica o gozo, diz Lacan. O que significa que na

interseção do simbólico com o imaginário e com o real, temos o gozo atrelado ao

140
significante, a pulsão ligada à representação, o gozo domesticado, civilizado: gozo

fálico e gozo do sentido.

Na interseção entre o imaginário e o real temos a pulsão sem representação,

a energia desligada do Projeto de 1895, a manifestação pura da pulsão de morte


que está presente em cada sujeito, que se constitui na amarração dos

três registros. No RSI, Lacan nos diz que este gozo fora do simbólico se manifesta

como angústia (Lacan, 1972).


No Eu e o Isso, Freud nos diz que o supereu se constitui pela sublimação

dos impulsos eróticos do complexo de Édipo, ou seja, pela desfusão das pulsões

em que toda a libido incestuosa é esvaziada, restando a ferocidade cruel das


instâncias parentais internalizadas (Freud, [1923] 1993, pp. 49-59). Acrescenta,
inclusive, que embora o supereu se constitua de “restos preconscientes de palavras

no eu”, a sua força pulsional, a “energia de investimento” é trazida apenas pela

força das pulsões do isso”, desfusionadas, acrescento eu (Ibid, p. 53).


Em um artigo de 2004, intitulado Sensibilidade para a inércia, Zizek propõe a

inércia como um dos efeitos da incidência do discurso capitalista.

Essa sensibilidade para a inércia se torna particularmente significativa numa

época como a nossa, em que o incessante impulso capitalista para produzir mais e
mais objetos novos causa uma necessária obsolência [...]. (Zizek, 2004, p.3)
Diante dos acontecimentos recentes gerados pelo “golpe branco” ou

chamado “golpe paraguaio” no Brasil, chama a atenção a inércia produzida como


reação numa parte significativa da população. É claro que toda generalização

implica em erro, porém talvez este reverso da medalha do discurso capitalista

possa explicar por exemplo, o que o escritor Eric Nepomuceno denuncia em um


duro artigo em jornal argentino. Diz ele: “É preciso reconhecer: nem sempre se

registra, na história do mundo, um governo que reúne tantos acusados


de corrupção promovendo um golpe em nome da moralidade”. E acrescenta: “As

141
classes médias, idiotizadas pelos meios oligopólicos de comunicação, se deram

conta de ter sido manipuladas como massa de manobra pelo que existe de pior na

apodrecida classe política brasileira” (Nepomuceno, E, 2016). E responde, perplexa,

com a inércia, digo eu.


No texto citado, Zizek toma um romance da escritora

Patrícia Highsmith, Those who walk away, para ilustrar a inércia do real. A ação do

livro se passa da Itália. Ed Coleman tenta matar seu genro Ray Garret, a quem culpa
pelo suicídio de sua filha única, Peggy, mulher de Ray. Em lugar de fugir dele, Ray

procura o sogro em Veneza e, atormentado pelo sentimento de culpa pela morte

da esposa, aceita uma carona na lancha de Ed, que, é claro, o joga na água,
tentando matá-lo outra vez. Ray mais uma vez escapa e, assumindo uma falsa
identidade, vaga como um morto-vivo pelas ruas frias e pelos canais de uma

Veneza sepulcral. Ray e Ed estão ligados numa relação simbiótica pelo próprio

ódio, “condenados a ser um eterno tormento para o outro” (Zizek, op. cit., p. 2).
Para Zizek, o nome de Patrícia Highsmith designa um território sagrado. “No

meu credo”, diz ele, “a autora ocupa, entre os escritores, uma posição semelhante à

de Espinosa, o ‘Cristo dos filósofos’, na avaliação de Deleuze” (Zizek, op. cit., p.1).

Embora eu não alcance toda a extensão da comparação


de Highsmith com Spinosa, devo dizer que ela é, sem dúvida, uma de minhas
escritoras favoritas.

Em uma excelente e extensa biografia, publicada no Brasil em 2012,


Joan Shenkan apresenta a autora dizendo:

Ela não era legal.

Raramente era educada.


E ninguém que a conhecesse bem diria que era uma mulher generosa.

142
E, após descrever a cena de seus minutos finais, em que expulsa uma mulher

do quarto de hospital onde estava, para morrer sozinha, conclui: “Tudo que se

referisse ao humano era estranho para ela” (Shenkan, 2012, pp. 11-12)

Estranha observação sobre uma autora que tão bem perscruto a alma
humana daqueles que vivem no desvio, sendo ela própria uma exilada, as

profundezas da alma dos apátridas, dos que se sustentam nas bordas do laço

social.
Patrícia Highsmith nasceu em Fort Worth, Texas, Estados Unidos, em 19 de

janeiro de 1921 e morreu em Locarno, Suíça, em 4 de fevereiro de 1995. Viveu

grande parte da sua vida num exílio voluntário na Europa, tal como seu
personagem mais conhecido, Tom Ripley.
Ripley é um personagem complexo e fascinante, que já foi encarnado no

cinema por grandes atores: Alain Delon (1960) e Matt Damon (1999) ambos em

filmes adaptados do romance O talentoso Ripley e dirigidos respectivamente por


René Clément e Anthony Minghella; e Denis Hopper (1977) e John Malkovich

(2004) em filmes baseados na novela O jogo de Ripley e dirigidos por Win Wenders

e Liliana Cavani.

Ao contrário do que diz Zizek em seu artigo, Ripley não é um personagem


desagradável e incômodo e os filmes, embora não tenham sido “block busters”,
sem dúvida não foram fracassos. Zizek pinta Ripley como um personagem

repulsivo, porém como um herói ético que reage à inércia através do crime Penso
que, ao contrário, embora atraente bastante para ser encarnado por Alain Delon,

Ripley, criminoso, incapaz de empatia, sexualmente frio, esvaziado de libido é, tal

como a inércia, um produto do discurso capitalista, do qual emerge como o sujeito


ideal: não pensa, reage; não deseja, consome.

143
Nas duas novelas que deram origem às quatro versões cinematográficas, a

autora destaca a incrível capacidade de adaptação de Ripley e sua habilidade em

imitar outras pessoas. Diz ela:

Tom achava que o principal numa imitação era manter o humor e o


temperamento da pessoa... e assumir as expressões faciais dela. O resto acontecia

naturalmente. Tom “tinha uma plateia composta pelo mundo inteiro... ele era e não

era em si mesmo. Ele não sentia culpa e era livre, apesar do fato de controlar
conscientemente todos os movimentos que fazia... Ela tinha até pintado um quadro

à maneira de Dickie”. Tom também achava que escrever cartas no estilo “tedioso”

de Dickie era mais fácil do que redigir as suas próprias. Sua atitude diante da vida
sempre foi a de um ator representando um papel.
De fato, Ripley imita e copia, não por ser um ator mas por desejar “ser o

outro”, entrar na sua pele, possuir seus bens. O próprio Zizek comenta que “Ripley

é o melhor exemplo do que Lacan tinha em mente ao definir a normalidade como


uma forma especial de psicose, como uma forma de não ficar traumaticamente

preso à rede simbólica” (Zizek, op. cit. p. 6).

Já em 1942, antes do final da II Guerra Mundial, Helen Deutsch expunha, em

um artigo memorável, suas considerações sobre uma forma de distúrbio psíquico,


ao qual chamou de “personalidade como si” (“As if” em inglês) e sua relação com a
esquizofrenia. Diz ela: “A primeira impressão que estas pessoas provocam é de

completa normalidade. Elas são intelectualmente preservadas, bem dotadas e


compreendem bem os problemas intelectuais e emocionais”. Adiante acrescenta:

Estas relações (afetivas do sujeito “como si”) são, em geral, intensas e beiram

todos os sinais de amizade, amor, simpatia e compreensão; mas mesmo o leigo


percebe logo alguma coisa estranha [...] Para o analista fica logo claro que todas

estas relações são destituídas de qualquer traço de calor [,,,]. É igual à atuação de

144
um ator que é tecnicamente bem treinado, mas a quem falta a centelha necessária

para fazer uma interpretação verdadeira da vida. (Deutsch, 1942, p. 264)

A teorização de Helen Deutsch, comentada por Lacan no Seminário

III, esbarra num impasse: “se os distúrbios emocionais descritos nesse trabalho
implicam numa disposição esquizofrênica ou constituem sintomas rudimentares da

esquizofrenia, não está claro para mim”, diz ela (Deutsch, 1942, p. 280).

Seja como for, já em 1932, dez anos antes, este tipo de sujeito
era obervado por Ferenczi, no seu Diário Clínico, “A esquizofrenia é uma reação de

mimetismo (“mimikry”) “fotoquímica” no lugar da auto-afirmação (defesa). Os

esquizofrênicos são afetados pelo trauma, de fato, antes de possuírem uma


personalidade (Ferenczi, [1932] 1990, p. 192).
Confusões teóricas à parte, o sujeito descrito por Patrícia Highsmith está na

psicanálise desde seus primórdios. Na verdade, o que me proponho a discutir neste

trabalho é que se não há novo sujeito, se o sujeito vazio desde sempre existiu e foi
abordado pelo pena dos analistas, há efeitos particulares que se observam na

clínica contemporânea. Certamente não é um aumento de sujeitos esquizofrênicos

não desencadeados, ou personalidades “como si”, mas sim um certo ideal de

cinismo, de ausência de compromisso. Como se o esvaziamento da libido fosse


algo elegante, sinal de sofisticação.
Uma jovem histérica comenta que ultimamente prefere marcar encontros

amorosos pelo aplicativo Tinder, e acrescenta com ares de esperteza: “Assim não
há envolvimento”. Dias depois, comenta sobre um rapaz com quem saira: “Ele me

ligou no dia seguinte. Ai, que horror! Que grude! Deve ter problemas com a mãe!”.

Algumas semanas depois, retorna para o estribilho histérico: “Às vezes eu me


pergunto porque só eu não tenho namorado. Será que há alguma coisa errada

comigo?”

145
Outro jovem comenta com ar provocativo que o engajamento político “já

era”. É cafona, fora de moda. Ser descolado é ser apolítico, pensar em coisas

superiores. Pergunto o que seriam as “coisas superiores” e ele me responde

“viagens intergalácticas”. Após uma pausa, pergunta, perplexo: “De onde tirei
isto?”

Outro sujeito masculino, não tão jovem e decididamente obsessivo,

enfurece-se ao comentar os projetos do governo de fazer retornar para o Brasil o


dinheiro que uma camada privilegiada da população na qual está incluído, mantem

no exterior: “Que se danem todos, é meu, é meu, é meu, só meu!”. Grita no divã,

assumindo uma semelhança patética com um personagem desprezível do filme “O


senhor dos Aneis”. Sem dúvida, a avareza sempre existiu, mas não será
este despudor em exibí-la algo de muito atual?

Em seu livro Vivendo no fim dos tempos, Zizek propõe uma reflexão sobre a

hipótese de que o sistema capitalista global aproxima-se de um ponto zero


apocalíptico. No final, comenta:

Nossa situação, portanto, é diametralmente oposta à dificuldade clássica do

século XX, em que a esquerda sabia o que tinha de fazer [...] mas precisava esperar

com paciência até que surgisse a oportunidade. Hoje não sabemos o que fazer,
mas temos de agir agora porque as consequências da inação podem ser
catastróficas. (Zizek, 2012, p. 362)

A inação é fruto da inércia, desfusão pulsional que acarreta o esvaziamento


da libido que envia o sujeito para as galáxias e o aprisiona no despudor do

narcisismo e da avareza. Minha aposta perdura no discurso do analista e na

colocação em jogo, mais uma vez, ainda, encore, no laço social, “das coisas do
amor”.

146
REFERÊNCIAS BIBLIOGRÁFICAS

DEUTSCH, H., “Some forms of emotional disturbance ans their relation to

schizophrenia” (1942) The Psychoanalitic Quartrly: Vol. 11, p. 301-321, 1942.

FERENCZI, S., Diário Clínico, São Paulo, Martins Fontes, 1990.

FREUD, S., “Psicologia de las masas”, Obras Completas, (1923), Vol. XIX,

Buenos Aires, Amarrotu Ed. 1993.


FREUD, S., “El yo y el ello”, Obras Completas, Vol. XIX, Buenos Aires,

Amarrotu Ed. 1993.

LACAN, J., Conferências italianas, 1972, inédito.


LACAN, J., R.S.I., 1974-1975, inédito.
NEPOMUCENO, E., [Link], 19 de junho de 2016.

SHENKAR, J., A Talentosa Highsmith, São Paulo, Ed. Globo, 2012.

ZIZEK, S., “Sensibilidade para a inércia”, Folha de São Paulo, 8 de fevereiro


de 2004 [Link]

ZIZEK, S., Vivendo no fim dos tempos, São Paulo, Biotempo, 2012.

147
Trauma et lien social

Armando Cote

Dans un monde où il n’y a plus de discours qui fasse barrage au

traumatisme, nos liens sont de plus en plus liquides, c’est la proposition du


sociologue Zygmunt Bauman1. « la modernité́ liquide ». Contrairement aux corps

solides, les liquides ne peuvent pas conserver leur forme, les liens entre leurs

particules sont trop faibles pour résister, les liens humains sont véritablement
fragiles. La tendance a substitué la notion de réseau à celle de structure, le réseau
décrit parfaitement ce nouvel air du temps.

Être allégé d’un poids dont il ne sait pas se décharger par lui-même, il me

semble, est un des effets que peut produire une analyse, après que le corps est
subi la torture de la langue ou point de la faire trembler, bégayer. Quand il y a

changement de discours le bègue, cesse de bégayer, le bégaiement est en lien avec

le poids du corps, la possibilité d’oublier la pesanteur terrestre.

Plusieurs personnes que j’ai rencontrées dans ma pratique institutionnelle à


Paris, m’ont décrit ce moment où ils décident d’abandonner leur corps, qui est

soumis à la torture, pour pouvoir continuer à vivre dans l’enfermement. C’est aussi

une manière de retrouver la légèreté, l’apesanteur, qui est le propre de la danse


des discours, dans la danse on retrouve un continuum espace temps que l’on ne

trouve pas ailleurs. Celui qui bégaie ne cesse-t-il pas de bégayer sur scène ? La

lourdeur devient légère sur scène, la scène du monde.

1
BAUMAN, ZYGMUNT, La vie liquide, Paris, Broché, 2006.

148
A présent il n’est plus question de la montée mais du refus de la

ségrégation. Le refus c’est le principe des camps, les camps veulent rassembler,

uniformiser, réduire, éradiquer les différences, le propre dans les camps c’est

l’indifférence. « Le refus de la ségrégation est naturellement au principe des camps


de concentration2 », dit Lacan. Ce refus de la différence, qui est aussi le principe du

discours capitaliste.

Le livre de Michel Agier, Un monde de camps3, nous donne un panorama de


cette tendance actuelle qui se perpétue. La vie quotidienne de dizaines de millions

de personnes dans le monde sont dans les camps : de réfugiés, de déplacés,

campements de migrants, camps d’étrangers, zones d’attente pour personnes en


instance, zones de transit, centres de rétention ou de détention administrative,
villages d’insertion de migrants, « ghettos », « jungles » ...

C’est la solution proposée par le discours capitaliste pour tenir à l’écart,

contenir ou rejeter ce qui dérange : une matière organique ou déchet industriel ou


des êtres humains qui sont en trop, c‘est la forme que la bio-politique propose

aujourd’hui pour gérer l’indésirable, la politique qui discrimine refuse la différence.

Le Discours analytique affirme la différence, c’est l’envers de camps.

Réinventer la psychanalyse c’est une manière de s’orienter dans la vie, là où


il n’y a pas de re-père. Lacan pensait avec ses pieds, son dernier enseignement est

orienté vers un nouvel usage du dire, d’un dire qui noue, au-delà de l’œdipe et de

la fonction du père. Les personnes qui ont été victimes de violences politiques, la
plupart, ne peuvent plus marcher la tête haute, ne peuvent plus sortir, ils ont perdu

le sens de leur vie, ils ont perdu leur sens de l’équilibre. Il me semble qu’un des

effets que peut produire le discours analytique est celui de retrouver ou réinventer

2
LACAN, J. Autre Ecrits, p. 257-258.
3
AGIER, Michel, Un monde de camps, Paris, La Découverte, 2014.

149
le sens de l’équilibre, Lacan l’a dit très tôt (1938) « Le sens de l’équilibre, qui est le

fondement de toute pensée4». Cette phrase a pris sens, pour moi, dans cette

clinique du traumatisme, avec ces personnes qui n’arrivaient plus à marcher suite

aux humiliations, exclusions et violences qu’ils ont subies. Pour la plupart, ils
perdent leur sens de l’orientation, ils s’égarent dans le métro, ils se trompent de

rue, ils sont perdus pour arriver aux rendez vous. De plus, souvent ils ne peuvent

pas rester assis dans la salle d’attente, le poids de leur corps est tellement lourd
qu’ils ressentent la pesanteur, comme s’il s’agissait d’un fardeau. Ils portent leur

corps comme s’ils portaient quelqu’un d’étranger, un corps étranger.

« Entre le corps et le langage ce qui fait accord c’est le réel 5», dit Lacan,
mais de quel réel s’agit-il ? Quand un sujet est battu dans la réalité, il n’y a pas
d’élaboration fantasmatique inconsciente, il n’y a pas de médiation, mais une

marque directe sur le corps qui produit une répétition, qui est difficilement traitable

par l’effet thérapeutique du fait qu’il n’y a pas d’intervention du fantasme


inconscient.

Dans le traumatisme, le sujet est conduit à rencontrer l’absence dans l’Autre,

Le rêve traumatique répète le trauma, le fait revivre, ce qu’on constate est

l’impossible frayage de l’appareil pour transformer le signe du trauma dans un


signifiant quelconque, autrement dit, passer du trauma au fantasme et du fantasme

au symptôme, ce point est un point infranchissable. Souvent, ce que l’on constate

est l’impossible nouage du réel avec le symbolique et l’imaginaire. La structure du


rêve traumatique6 nous montre bien l’effort du psychisme pour faire nœud, ce qui

4
LACAN, J., « Les complexes familiaux dans la formation de l’individu ».
5
Lacan, J, Le séminaire Livre XXIII, Le sinthome, Le seuil, Paris, p. 40.
6
Sur ce point Cote, Armando, « le désir de rêveil », in Revue de l’école de forums du
champ lacanien, Paris

150
est le contraire de la névrose où le nœud est déjà là, ce dont il s’agit est de le

mettre à plat.

Qu’est ce qui fait lien, accord entre les corps ? C’est le réel « C’est au niveau

du réel que peut se trouver cette consonance. Par rapport à ces pôles que
constituent le corps et le langage, le réel est là, ce qui fait accord 7» La

psychanalyse aura à prendre en charge l’existence d’un réel humain que nul savoir

ne saurait s’approprier.

Il faut retrouver un point de perspective dans l’horizon de l’Autre, pour

pouvoir marcher droit, il faut l’acquisition d’une image unifiée. L’enfant découvre

au fond un point de perspective qui le rend souverain dans le royaume qu’il


arpente en trois dimensions, ce qui veut dire que la relation est dualiste, c’est à dire
que ce qui est en bas n’est pas en haut, ce qui est à gauche n’est pas à droite. Ce

qui lui permettra plus tard de garder l’équilibre.

Mais pour cela, l’analyste doit bien s’assurer de sa position de déchet,


d’objet petit a, pour pouvoir inciter l’analysant, qui fait le travail, il faut vraiment

qu’il ne croit pas à grand-chose « L’analyste (…) c’est un déchet. (…) Etre un déchet,

est, ce à quoi aspire sans le savoir quiconque est un être parlant.8 » La séance

analytique propose un processus créatif, où peut surgir un objet inutile, quelques


mots autour de rien, la fonction de cet objet inutile, de ces mots prend une sorte

de pacte et introduit cet objet dans la dimension du désir. C’est l’acte de la parole

et ce qu’elle va nommer qui permet un lien, un lien avec les autres à partir de sa
différence en tant qu’agent de la parole.

7
Lacan, J. Le séminaire Livre XXIII, Le Sinthome, Paris, Le Seuil, p. 40.
8
Lacan, Jacques « Le phénomène lacanien », 30 novembre 1974, conférence prononcé à
Nice. In Essaim n°35, Paris, Ères, 2015, p. 144.

151
Si Lacan propose à l’analyste de « Faire le déchet 9» comme la voie qui

pourra éviter à toutes ses victimes de tomber dans la charité, quand l’analyste fait

le déchet il décharite. Face à notre monde de plus en plus rapide, violent et liquide,

Lacan ouvre la voie du Saint, qui n’est pas celle du marché, il sort du marché
commun, il sort du discours capitaliste. Seule la psychanalyse permet de prendre en

compte le réel, au-delà de ce que le discours établit.

Est ce que la rencontre avec le réel de la guerre, de la violence et du


terrorisme a un impact sur le lien social ? La guerre n’est pas un déchainement de

la nature humaine, au contraire, c’est une modalité de « commerce interhumain10».

Lacan part du principe que la guerre est un réel inéliminable du pouvoir « le


pouvoir capitaliste a besoin d’une guerre tous les vingt ans. 11 » Elle est une des plus
anciennes formes de jouissance, la guerre et la civilisation vont main dans la main,

elles se font le plus souvent au nom des plus hautes exigences de celles-ci telle le

bonheur, la justice.

A ma connaissance, Freud a été confronté deux fois à s’exprimer sur la

guerre. La première fois était en 1920, il intervint au titre d’expert. Le lieutenant

Kauders, était accusé de simulation. Freud renverse le problème classique : non-

malade égale simulateur, il dit : « tous les névrosés sont des simulateurs, ils
simulent sans le savoir et c’est leur maladie.12 ».

La deuxième fois que Freud prend position par rapport à la guerre est l’écrit
13
intitulé pourquoi la guerre ? Quand on lit ce texte aujourd’hui, on se rend compte
de l’importance de la théorie des quatre discours de Lacan, concernant la place de

9
LACAN, J., « Télévision », in Autres Ecrits, Paris, Le Seuil, 2001, p. 519.
10
LACAN, J., Le séminaire Livre V, Les formations de l’inconscient, Paris, Le Seuil, 2005.
Séance du 11 décembre 1957.
11
LACAN, J., Le séminaire Livre XVI, D’un Autre à l’autre, Paris, Le Seuil., p. 242.
12
K. R. Eissler, Freud sur le front des névroses de guerre, Paris, PUF, 1979.p. 44
13
FREUD, S., « Pourquoi la guerre ? », Résultats, idées, problèmes II, Paris, PUF, 1985.

152
la psychanalyse face au réel. Lacan dans son séminaire Les non-dupes errent, dira de

Freud qu’il était « dupe du Réel », pour Freud le réel est de l’ordre de l’occulte14, de

l’impossible. Tandis que pour Lacan le réel est ce qui est au centre du lien.

Mais, n’avançons plus sur ce terrain glissant de la guerre. Lacan lance un


appel à la prudence concernant toute prise de position en lien avec les avancées de

la science qui, entre autres, ont modifié notre rapport à la guerre 15 . Il prend un

autre chemin, que celui de Freud. Pour Freud, il y a une fonction logique
d’exception qui fait lien, donc « il y a de l’Un » qui rassemble les foules, il y a un

chef, un leader. Lacan fait une autre proposition, il montrera l’importance de

« l’Un » qui sépare, comme principe du lien analytique.

Il ira étudier en Angleterre pendant cinq semaines, à la fin de 1945, l’impact


de la psychanalyse sur la méthode de la psychiatrie anglaise. Son texte, intitulé, La

psychiatrie anglaise et la guerre16, est un compte rendu de l’état du malaise dans la

civilisation, après la guerre. Lacan décrit un monde qui paraît loin, la sortie de
l’enfer, l’atmosphère est plutôt à l’utopie. Une des conclusions qu’il en tire et qui

résonne encore aujourd’hui est la docilité17.

Dans ce texte, Lacan va confronter deux approches très différentes d’un

même conflit. La France vivait, à ce moment là, dans un monde « d’irréalité 18» dit-
il, tandis que de l‘autre côté de la Manche il y avait « un rapport véridique au

réel19 ». En effet, il montre comment dès que le réel de la guerre pointe son nez,

deux formes de jouissance peuvent se mettre à l’œuvre : un « enchantement


délétère » du côté français et un « ressort moral » du côté anglais. Il finit pour
14
Lacan, J., Les non-dupes errent, séance du 11 décembre 1973.
15
LACAN, J, Le séminaire Livre XXI, Les Non-dupes errent, inédit, séance du 20
novembre 1973
16
LACAN, J., La psychiatrie anglaise et la guerre, in Autres Ecrits, Paris, Le Seuil, 2001.
17
Ibid. p. 120.
18
Ibid.p.101.
19
Ibid.

153
conclure que la position du peuple français pendant la guerre a pris des formes de

fabulations compensatoires où on trouve une présence démesurée d’un imaginaire

surdimensionné, au fond « ils ne voulaient rien savoir » sur le réel. L’enseignement

que tire Lacan de cette expérience est l’importance qu’il a de s’orienter, la tête
haute, toujours en marchant vers le réel.

Face à la rencontre d’un réel traumatique il n’y a que deux possibilités pour

un sujet, soit l’événement est intégré dans son histoire, lui donnant de cette
manière une continuité, soit il reste en dehors du sujet comme « un corps

étranger20 » voué à la répétition. Il est impossible de prévoir la réaction d’un sujet

face à un évènement, la réaction au trauma n’est pas proportionnelle à


l’événement.

Mais pour Lacan, il y a un trauma, autre, qui n’est pas de naissance, ni suite à

une rencontre avec le réel, mais d’avant la naissance du sujet, ce trauma est un

principe du lien social, parce qu’il est historique : « le malentendu est déjà d’avant.
Pour autant, même avant ce beau legs, vous faites partie, ou plutôt vous faites part

du bafouillage de vos ascendants.21 » On est parlé même avant d’être né et de ce

fait « on se retrouve exclu de sa propre origine. 22» Le discours analytique a fondé

un type de lien social qui tient compte de ce traumatisme d’origine qui échappe à
la grande Histoire. A présent, les autres discours se servent de la honte, pour la
produire, affect qui sépare, qui va contre le lien social. En revanche, le discours

analytique utilise les vertus de la pudeur pour tracer une frontière entre l’intime et
le public, affirmant ainsi la différence, ce qui va contre son refus.

20
Freud, Etude sur l’hystérie, p. 4
21
Lacan, j., « Le Malentendu », 10 juin, 1980, in Ornicar ? n° 23.
22
Lacan, J., Réponse à une question de Marcel Ritter, 1976, in lettres de l’école freudienne.
n°18.

154
DESTERRADOS1

Diego Mautino

Preliminar

Los asuntos del amor están escindidos de cualquier lazo social.2

Los lazos sociales, generalmente diferenciados entre: 1) conformes al


anudamiento paterno y 2) sin anudamiento, a partir del nudo borromeo se

enriquecen con la consideración de otros anudamientos posibles, de decires no


paternos con función anudamiento. ¿Cómo entender la afirmación en exergo,

cuando, del lazo más fuerte entre los humanos, el amor sexuado, Lacan dice en

Televisión que está escindido de todo vínculo social? ¿Los enlaces del amor
estarían fuera discurso? El estar en el discurso o fuera del discurso, con lo que, por

ejemplo, especificamos el dicho esquizofrénico en cuanto hace frente a sus

órganos sin el auxilio de ningún “discurso establecido”3, implica que, si decimos


“discurso establecido”, postulamos, en consecuencia, que hay “discurso no

establecido”. Esta distinción puede ayudarnos a entender la afirmación citada.

Siguiendo las elaboraciones de Colette Soler, que precisa: «Los asuntos del amor
están escindidos de los lazos sociales establecidos» 4, consideramos el amor, en

1
JOYCE. J., Exiles, New York, London, 1918, la primera versión en castellano, publicada
por Ediciones Sur, Buenos Aires en 1937, traducida por Jiménez Fraud durante su propio destierro
en Argentina, se tradujo Desterrados, esta es la razón del título, que responde a aquella elección. En
1944 será publicado en Italia, Esuli; Gallimard publica Les Exilés, en francés, en 1950, edición a la
que hace referencia Lacan en su Seminario 23, El sinthome [1975-76].
2
LACAN, J. cf. «[…] separa de todo vínculo social los asuntos de amor», en «Televisión»,
Otros escritos, Paidós, Buenos Aires, 2014, p. 564.
3
LACAN, J. «El atolondradicho», Otros escritos, Paidós, Buenos Aires, 2014, p. 498.
4
SOLER,C. La querella de los diagnósticos, CCP-Paris 2003-2004, Letra Viva, Buenos
Aires, 2009, p. 108.

155
cuanto lazo fundado sobre un decir, como un discurso no establecido, que ella

llama «discurso epifánico»5; se tratará de interrogar algunos lazos sociales no

establecidos, en cuanto discursos que se autorizan de un decir contingente. Los

asuntos del amor están escindidos de cualquier lazo social establecido, pero eso no
implica que estén fuera de discurso. En una época de pretensión universalista de la

ciencia que el capitalismo realiza, los discursos de excepción –formas menos

universales de Eros– podrán aportar una renovación que se contraponga a los


afectos de «aburrimiento y morosidad»6?

Exilios
«[…] el lazo es lo que yo llamo la no-relación sexual.»7

Apoyo estas notas sobre sobre las intuiciones esclarecedoras de Jacques

Lacan, que, en su Seminario del 13 de enero de 1976, respecto a la traducción


francesa Les Exilés, dice que debería tenerse en cuenta que en inglés exiles no

solamente es los exiliados, sino que es también exilios. Esto le permite decir que el

exilio fundamental del que se trata es el exilio de la relación sexual. Exilios, la obra

de Joyce, da un acceso privilegiado a su «síntoma principal», a la forma que toma


en él «la carencia propia a la relación sexual». Esta forma es para Joyce la que lo
enlaza a su mujer, Nora, «durante cuyo reinado él elucubra Exiles»8.

Joyce comienza a escribir las primeras notas en su segundo exilio de Trieste


a Zúrich impuesto por la guerra del 1914 – que no obstante ignora9 –, termina la

5 ivi.
6 Cf. Jacques Lacan, «Televisión», cit., p. 558.
7 Jacques Lacan, «[…] le lien c’est ce que j’appelle le non-rapport sexuel.» Séminaire XXII,
R.S.I. [1974-1975], Leçon du 15 avril 1975.
8 Jacques Lacan, El Seminario 23, El sinthome, Paidós, Buenos Aires, 2006-2009, p. 68.
9 James Joyce, indiferente a la historia cuanto fuertemente determinado en el acto babélico

de su arte, con el cual declara guerra no solo a la lengua inglesa (que Lacan llamará lalinglesa), sino
también a la literatura y a sus lectores?

156
redacción en 1917 y en 1918 se publica. Joyce se empeñó en la escritura, en la

publicación y tenía un empecinamiento muy particular en poner esta obra en

escena, hasta conseguir también la representación de una primera en Múnich, con

un fracaso total de crítica y de público.


La estructura de la obra está configurada por cuatro personajes: dos

hombres, Richard y Robert, dos mujeres, Bertha y Beatrice, más uno, un niño [R, R,

B, B, +1]. William York Tindall dice: “Un cuadrilátero complicado por triángulos
interiores. Un cuadrilátero de tres lados, un triángulo de cuatro lados. Extravagancia

geométrica del inventor de ruedas cuadradas”.

La mujer amada expuesta al hombre rival, opera un verdadero conjuro de las


fuerzas centrifugas, asegurando “la posesión corporal” mediante la duda
mortificante para la conciencia del sujeto y al mismo tiempo es una fórmula que

resulta animar el curso de la obra. El paroxismo de estos arrebatos mueve

activamente los tres actos de Exiles, y da la forma que en esta obra adopta la
imposibilidad de inscribir la relación sexual. Esta forma es para Joyce la que lo

enlaza a su mujer, Nora, que no puede considerar como suya.

Exiliados, «no podría haber mejor palabra que exilio para expresar la no

relación, y precisamente en torno de esta no relación gira todo lo que ocurre en


Exiles.»10 La no relación es que no hay verdaderamente ninguna razón para que él
considere como su mujer a una-mujer-entre-otras. Una-mujer-entre-otras es

también la que se relaciona con cualquier otro hombre. Y se trata precisamente de


este cualquier otro hombre en el personaje que él imagina, y para el cual, en esa

época de su vida, sabe despejar la elección de la una-mujer en cuestión, que no es

otra que Nora.

10 ivi.

157
No es más que un ejemplo de un lazo social en el que Joyce se empeñó, y

en él, el síntoma que suplió a la no relación sexual es otro que el síntoma-padre.

Esto constituye una ocasión para estudiar en forma diferenciada los efectos en el

lazo social de otro tipo de síntoma11, que Lacan llama «sínthoma» [sinthome], que
mantiene anudadas las tres consistencias no por el decir paterno, sino, en su caso,

por su ego de artista, esta es la hipótesis de Lacan. ¿A qué vínculos preside para él

este sínthoma? Hay varios: el que se establece entre él, sus lectores y sus
comentadores, el que se mantiene con su mujer y sus hijos. Si nos preguntamos

por este él, notamos que su cuerpo no está en juego en este vínculo, podemos

decir que, excepto esta puesta en escena que él mismo pensó interpretar sobre el
escenario, se trata del cuerpo del texto, no del suyo.

Para quien no tiene cuerpo, o abandona el cuerpo propio para continuar a

vivir, un partenaire puede tomar función de cuerpo adicional, una forma singular de
especularidad que Lacan introduce con la función del guante, y que podrá

contribuir12 en una breve nota clínica, en la cual el cuerpo está confinado, por los

anticuerpos.

El ipilimumab13

Si racconta che ormai in punto di morte, alle parole incoraggianti del medico
che lo visitava e che sosteneva di trovarlo ristabilito,
Ettore Petrolini rispondesse: «Meno male così moro guarito».

11
SOLER, C., La querella de los diagnósticos, cit., p. 117.
12
Cf. La pista de Joyce, ¿Qué es de la relación de Joyce con Nora? La geometría del guante
reintroduce en lo que concierne al acto sexual la consideración del imaginario de los cuerpos. […]
un guante que anula la disparidad. Eso hace, efectivamente una «extraña relación», poco sexual,
reducida a la geometría de la envoltura imaginaria – geometría que, en general, se anuda al síntoma
de goce. SOLER,C. Lacan, lecteur de Joyce, PUF, Paris, 2015, pp. 123-127.
13
Agradezco Sol Aparicio por sus indicaciones para esta pequeña investigación.

158
«Las inmunoterapias […] Es en principio una revolución conceptual. Es decir:

el problema del cáncer, no es la célula cancerosa sino la tolerancia del sistema

inmunitario frente a los tumores […] esta revolución se inflama en el 2014, con la
llegada de anticuerpos específicos concebidos para “destruir” la tolerancia

inmunitaria respecto a las células cancerosas. Su general en jefe es un anti-CTLA-4,

el ipilimumab.»14 El ipilimumab es un medicamento indicado en aquellos pacientes


en los que la enfermedad se encuentra diseminada, o han fracasado otros

tratamientos como la cirugía. El ipilimumab es un anticuerpo monoclonal humano

que se obtiene mediante tecnología de ADN recombinante. Su acción terapéutica


se debe a un efecto potenciador de la respuesta inmunológica del organismo
frente al cáncer. El ipilimumab bloquea la señal inhibidora del CTLA-4, estimulando

la proliferación y activación de los linfocitos T, los cuales, como soldados de

infantería de la inmunidad, facilitan la destrucción de las células tumorales.

A partir de un diagnóstico de cáncer, C. es obligada a someterse a una

cirugía, después a una radioterapia, a una cura hormonal, etc., una y otra vez. Dos

años después de la primera operación, en un momento de desasimiento


transferencial por la indefensión en la que la sumía la certeza de un diagnóstico
que la dejaba sin medios para hacer lazo, insomne y angustiada por el control con

el oncólogo, dice: «–siempre me da únicamente malas noticias». El padre, frente a


la angustia del examen, le ofrece una consistente suma de dinero, C. rechaza

respondiendo: «–¡No! ¡Todavía no estoy muerta!» El día anterior a la consulta con

el oncólogo, notando que esa cita se sobreponía con su sesión, un lapsus gana por
soltura al inconsciente15 y le ofrece, en cambio, nuevos medios, dice: «–Mañana

14 Cf. Le Monde, supplément «Science & Médecine», 8 juin 2016, p. 2.


15 Jacques Lacan, «[…] gagne à la main l’inconscient», «Télévision», Autres écrits, Q. VII,
p. 545. Trad. sp., op. cit., p. 570.

159
debo hacer un examen ontológico»16. C. estalla en risas y en vez de “colgar los

guantes” (expresión que quiere decir renunciar frente a un desafío que necesita

una respuesta) y retirarse, como parecía anunciar, responde aceptando el desafío,

digamos que “recoge el guante” dado vuelta: oncológico se vuelve ontológico. Cae
una letra de su nombre y en su lugar llega una “t”. ¿Qué es lo que está en juego? La

letra que cae es idéntica a la inicial de su apellido, gracias al lapsus, el rechazo de

esa letra, confirma en acto su decir “–¡No!” y la cosa resulta extraída no solo de lo
oncológico, sino también de lo genealógico, aportando una renovación que se

contrapone a los afectos de «aburrimiento y morosidad». Al retorno del gusto por

la lectura se agrega un amor renovado por los libros, una prueba de solidaridad
con la que dedica a los lectores, el cuidado de la traducción para la publicación –
no ya únicamente de sus entrevistas, sino de otros autores.

Eppure17

El discurso analítico da lugar a una interpretación que, al no limitarse a la

verdad, aloja lo que de lo real llega de través y hace virar de la impotencia al

imposible18. Una experiencia que, al decirse19, toca el ser de lo oncológico,


convirtiéndose en ontológico, de ninguna ontología respecto al ser que C.
acordaba a todo eso, con un despertar nuevo que la sobrepasa. El lapsus calza el

16
En italiano: «–Domani devo fare un esame ontologico».
17
El término eppure en italiano (que en español significa no obstante, en francés cependant,
en portugués porém), es homófono con el francés épure, que significa skyline, línea del horizonte,
axonometría.
18
LACAN. J., «Solo al empujar lo imposible hasta sus últimos reductos la impotencia
adquiere el poder de hacer virar el paciente al agente.» In «Radiofonía», en Otros escritos, Paidós,
Buenos Aires 2012, p. 469.

19
LACAN, J. «Mi prueba [épreuve] solo toca al ser al hacerlo nacer de la falla que produce
el ente al decirse.» «Radiofonía», en Otros escritos, Paidós, Buenos Aires, 2014, p. 449.

160
guante al revés y rebaja la esfera (de la ciencia y del capitalismo), «hasta ahora

indestronable en su supremacía de escabello. […] El [Link] es lo que condiciona

en el hombre el hecho de que él viva del ser (= que vacía el ser) en la medida en

que él tiene –su cuerpo: por lo demás no lo tiene sino a partir de eso–. De allí mi
expresión parlêtre [hablaser], que sustituirá al ICS de Freud […]» 20.

El lapsus introduce un-decir que restituye el anudarse del lazo y resulta para
el sujeto, la condición de un viraje que mueve de la artillería en la guerra contra el

cáncer a un nuevo desenlace: co-incidencias que permiten ceñir otro soporte y

nuevos vectores que animan el cuerpo con el estallido en risas, prueba de una
consonancia con su inconsciente. El lapsus hace pasar del sentido en el sinsentido y
también, dejando entrever el profundo sinsentido del uso del sentido, desvaloriza

un significante en su supremacía única, produciendo un vaciamiento en el vivir del

ser, para tener su cuerpo21 que, por lo demás, como para cada uno, «no se lo tiene
sino a partir de eso»22.

En Exiles, la prueba de la no-relación, es decir que no haya ninguna razón

para que él considere como su mujer a una-mujer-entre-otras, relacionándola así


con cualquier otro hombre, si bien eso produce la duda de los celos, resulta una
incertidumbre creativa que impide que un significante se fije come significante

amo, activando el montaje de un imposible de representar. Respecto a lo ya


escrito, queda que a nivel de la verdad la relación no se puede ni afirmar ni

confutar, es necesario todavía un paso a través de lo que se dice y aún no está

escrito. Desde que otra célula significante, asimismo gracias a los recursos del

20 Jacques Lacan, «Joyce el síntoma», en Otros escritos, Paidós, Buenos Aires, 2014, p. 592.
21 Para tener su cuerpo en lugar de reducirse a serlo, con una modalidad: “dedicarse a un
texto, a su lectura, su traducción, corrección y demás cuidados para la publicación”, cf. Jacques
Lacan «¡Qué idea volverse un libro!», hacer de sí un libro. Jacques Lacan, El Seminario 23, El
sinthome, cit., p. 68
22 ivi.

161
equívoco, produce, por ejemplo, un lapsus entre vivir del ser y vaciar el ser, con una

excepción divergente, motor de otros giros en torno al agujero abierto por el

estallido en acto, proyecta, sobre un fondo de guerra, otro singular skyline, una

línea de horizonte renovada, una axonometría, o como se dice en francés, une


épure… en italiano: “Eppur si muove!”23 El lapsus toma, en este caso, función de

ipilimumab.

Después de haber puesto el objetivo de demostrar a través del escrito lo

imposible de la relación, Lacan acentúa el contraste con la verdad, indicando un

paso más a través de lo que se dice y no está todavía escrito, en cada caso, así el
psicoanálisis «se igualaría a la ciencia»24, mediante la demostración de lo imposible
de escribir, haría una operación homóloga a la de la ciencia, chance para el

psicoanálisis, como concluye en la Carta a los italianos, «todo debe girar alrededor

de escritos por aparecer»25, un modo de hacer valer en acto la resonancia del


psicoanálisis respecto a los otros discursos?

23
Eppur si muove! – Frase que, según una tradición no confirmada Galileo habría
pronunciado en el 1633, después de haber sido obligado a abjurar su teoría, que coloca el sol y no la
tierra, como dice la Biblia, en el centro del universo; se encuentra por la primera vez escrita en un
cuadro atribuido a Murillo datado entre el 1643 y el 1645.
24
LACAN J., «Nota Italiana», en Otros escritos, cit., p. 330.
25
Ibidem, p. 331.

162
Séparer le relié et relier le séparé

Bernard Nominé

Le point de départ de mon intervention m’est venu dans les suites d’une

rencontre que nous avions organisée l’an passé à Paris avec un sociologue. Pour les
sociologues, le lien social des sociétés modernes est l’entrecroisement de plusieurs

liens. Ils en distinguent quatre types dans nos sociétés : le lien de filiation, le lien de

participation élective, c’est-à-dire les amis que l’on se choisit, la bande de copains,
la communauté religieuse…, puis le lien de participation organique, c’est-à-dire la
reconnaissance par le travail et enfin le lien de citoyenneté qui est la
reconnaissance par la nation.

Si au départ dans les sociétés archaïques seul le lien de filiation existait,


aujourd’hui, la taille du groupe social et l’évolution de la culture assurent à

l’individu des liens sociaux de nature diverse et le tissu social est fait de

l’entrecroisement de ces liens qui dans les meilleurs cas ne sont pas concentriques

mais juxtaposés.
Ainsi un lien peut palier la rupture d’un autre. Les sociologues d’aujourd’hui
ne privilégient pas un type de lien en particulier mais soulignent la relative liberté

que cette pluralité des liens permet dans nos sociétés modernes. Notamment il n’y
a pas forcément à se lamenter du délitement du lien familial aujourd’hui. Les

individus ont la possibilité de s’affranchir des liens familiaux qui les aliènent pour se

choisir d’autres identifications. La rupture d’un lien social n’est donc pas forcément
un mal en soi s’il est l’occasion de tisser de nouveaux liens.

Ce point de vue sociologique du tissu social comme entrecroisement de

plusieurs liens sociaux non concentriques m’a fait penser à deux choses.

163
Tout d’abord j’ai pensé au fait qu’un lien social est pour nous de l’ordre du

discours mais qu’il ne peut s’apercevoir et s’analyser qu’à partir d’un autre discours.

Aucun progrès n’est possible si l’on ne sort pas d’un discours pour entrer dans un

autre discours. Mieux vaut donc avoir à sa disposition plusieurs discours.


Mais cet entrecroisement des liens sociaux m’a fait penser aussi au nœud

social que Lacan a isolé, à partir de sa théorie du nouage borroméen. Ce nœud qui

serre les trois coordonnées à partir desquelles le sujet peut se constituer comme
point dans l’espace et dans le temps, ce nœud peut s’envisager aussi comme nœud

social. Ce nœud social se fonde sur le fait de l’impossibilité du lien à deux pour

faire Un, autrement dit, l’absence du rapport sexuel. Deux ne se nouent que par
l’entremise d’un troisième. Ce nœud social est au principe de l’identification. Lacan
ne récuse pas l’identification mais il précise que les êtres humains ont à s’identifier

à un point particulier du groupe : « Le départ de tout nœud social se constitue du

non‐rapport sexuel comme trou » 1


Cette identification que Lacan préconise et qui se fonde sur le non rapport

sexuel comme trou, c’est-à-dire sur cet objet inatteignable que le nœud enserre

sans l’attraper, n’est pas l’identification au signifiant-maitre du leader qui fait lien

dans la foule freudienne. C’est plutôt l’identification hystérique au point de manque


dans la structure. C’est pourquoi les psychanalystes se méfient des grand-messes,
du « tous pour un et un pour tous », mais c’est aussi ce qui rend difficile la

cohabitation dans la communauté des psychanalystes. Une école de psychanalyse


n’est pas une société.

Si nous parions sur ce nœud social dont la structure serait borroméenne,

alors il faut en tirer toutes les conséquences. Dans le nœud borroméen, aucun rond
n’a de spécificité particulière, n’importe lequel des trois ronds peut faire le nœud.

C’est-à-dire que nous n’avons pas à préférer un type de lien à un autre, pas plus

1
Jacques Lacan RSI séance du 15 avril 1975.

164
que nous n’avons à préférer un discours à un autre. L’important est que l’on puisse

changer de discours. Cela suppose déliaison de l’ancien lien et liaison nouvelle.

Parlant de l’homme comme être de liaison, le sociologue Georg Simmel disait que

nous sommes « ceux qui séparent le relié et qui relient le séparé » 2


Cette formule sonne juste parce qu’elle souligne la séquence aliénation /

séparation, essentielle pour le parlêtre et qui est, pour nous, au centre de la

dynamique du transfert. Lacan nous rappelle qu’une psychanalyse c’est « un lien à


deux»3 C’est effectivement un lien qui se noue au départ du transfert et qui se

dénoue à la fin de la cure. Pour autant, le dénouement de la cure n’est pas

réductible au fait de dénouer le nœud transférentiel. Mais ce qu’il faut souligner,


surtout, c’est qu’une psychanalyse n’est un lien à deux qu’en apparence, parce
qu’en réalité, c’est un discours et cela implique une structure quaternaire : ce qui

apparaît sur la surface du mur du discours et ce qui travaille derrière.

Si l’on considère le lien analytique non seulement en termes de discours


mais aussi selon la logique du lien borroméen, cela nous conduit à penser que la

présence de l’analyste peut intervenir dans le style de lien que le transfert établit.

C’est ce que Lacan nous dit dans La Troisième. Parlant du nœud et s’adressant aux

analystes il nous dit : « ce nœud il faut l’être…il n’en reste pas moins que de l’être il
faut que vous n’en fassiez que le semblant »4
Cela parait conforme à la topologie de ce nœud qui essaye de coincer ce

vide qui est en son centre et qui est l’objet a. L’analyste est amené à en faire
fonction pour son analysant dans la mesure où il a accepté le lien transférentiel. Si

le transfert est autre chose qu’une pure répétition, alors on peut considérer que

l’acte de l’analyste peut influer sur la façon dont l’analysant fait son nœud social. Il

2
Georg Simmel La tragédie de la culture. 1909. Editions Rivages 1988 p. 166.
3
Jacques Lacan, La Troisième, Intervention au Congrès de Rome (31.10.1974 / 3.11.74) in Lettres
de lʹEcole freudienne, n°16, 1975, pp.177‐203.
4
Ibidem.

165
s’agirait alors, dans une analyse, de dénouer le nœud de la répétition dans lequel

l’analysant est empêtré pour le conduire à nouer autrement.

Qu’on puisse conduire quelqu’un à nouer autrement peut paraître

exorbitant. C’est pourtant ce que Lacan laisse entendre dans son séminaire XXI. Il
va jusqu’à dire que dans l’analyse il s’agit de suturer et de faire des épissures. Tout

le monde sait que l’épissure est un savoir-faire. Une des premières leçons que l’on

donne à l’apprenti-marin, c’est l’art de faire des nœuds qui tiennent et qui se
défassent facilement.

Mais revenons au nœud borroméen de Lacan. Ce nœud aussi il faut

apprendre à le faire et à le faire bien. C’est selon Lacan le but de la pédagogie


souligné par Kant.
Ce qui caractérise l’homme, selon Kant, c’est que c’est la seule créature qui

soit susceptible d’éducation. L’enfant doit apprendre quelque chose. « Il ne suffit

pas de dresser les enfants ; il importe surtout qu’ils apprennent à penser » 5


L’enfant doit apprendre à penser et Lacan précise : « pour que le nœud se fasse

bien»6

On pourrait distinguer l’éducation qui emprisonne l’enfant dans un nœud

qui n’est pas le sien et l’instruction, qui donne à l’enfant les moyens de faire
correctement son propre nœud. Ce que nous disons là, à propos de la pédagogie,
nous pourrions l’étendre à bien des domaines où il s’agit de transmettre quelque

chose, voire même à la formation des psychanalystes. Souvenez-vous que Lacan


disait à ses élèves : « Ne m’imitez pas !»7

Bien faire le nœud, veut dire, pour Lacan, le faire de façon borroméenne. Car

il y a bien d’autres façons de nouer trois ronds de ficelle. Il y a notamment le nœud

5
Emmanuel Kant, Traité de pédagogie p. 14 consultable sur le site : [Link]
[Link]/PhiloSophie/old2/file/kant_pedagogie.pdf
6
Jacques Lacan, S XXI, Les non-dupes errent. Séance du 11 décembre 1973.
7
Jacques Lacan, La troisième [Link].

166
dit « olympique » où deux ronds sont noués entre eux et où le troisième se noue à

chacun des deux. La conséquence c’est que si l’on coupe un des ronds, les deux

autres restent noués.

Si vous avez eu l’occasion de lire le séminaire XXI, Les non-dupes errent,


vous aurez vu l’usage que Lacan fait de ce nœud olympique. C’est pour lui le

modèle qui convient à la névrose. « Si l’un de vos ronds de ficelle vous claque, du

fait de quelque chose qui ne vous concerne pas, vous n'en devenez pas fou pour
autant. Ceci parce que les deux autres tiennent ensemble et c'est ça qui veut dire

que vous êtes névrosé. Les névrosés sont increvables ! Que ce soit le Réel,

l'Imaginaire ou le Symbolique qui leur manque, ils tiennent le coup »


Quand j’ai lu ça la première fois, j’ai pensé que Lacan s’était laissé emporter
par sa verve et qu’il corrigerait cela plus tard, parce que cette thèse du nœud de la

névrose comme olympique semble contredite par ce qu’il développera plus tard

dans les deux séminaires suivants : RSI et Le sinthome. Dans ces deux séminaires
Lacan énonce que la norme, c’est le nœud borroméen à quatre avec le symptôme

comme quatrième, que ce soit l’Œdipe comme symptôme fondé sur le symptôme

du père ou que ce soit le sinthome plus inventif comme suppléance.

Pourtant Lacan n’a pas corrigé sa thèse du nœud olympique et on en


retrouve même la trace dans la dernière séance du séminaire Le sinthome où il
propose la solution du nouage par l’ego pour Joyce, à partir d’une erreur dans

l’écriture du nœud. Si vous l’avez en mémoire, vous constaterez que bien que
l’imaginaire soit libéré, réel et symbolique restent noués entre eux.

Alors que faire de ce nœud olympique ? Faut-il le laisser de côté et faire

comme si Lacan n’avait jamais dit cela, pour ne pas entamer la consistance de la
théorie lacanienne? Ce qui m’intéresse avec l’enseignement de Lacan, c’est qu’on

ne peut pas en faire un tout qui dirait tout sur tout. A chaque pas qu’il fait, Lacan
agrandit le trou que l’on croyait pouvoir boucher avec un savoir solide.

167
Il me semble que Lacan a dit et montré comment il se servait de la théorie

du nœud pour penser la psychanalyse. Aussi à notre tour nous pouvons nous servir

de ce nœud pour continuer à interroger notre pratique de la psychanalyse.

C’est ce que je me risque à faire en vous disant que la pratique de la


psychanalyse nous montre que les névrosés qui viennent nous consulter sont

tiraillés, coincés par leurs symptômes. Leurs répétitions leur font faire toujours le

même nœud dans lequel ils s’empêtrent. C’est un nœud qui tient bon mais ne leur
laisse aucune liberté. Si l’analyste se laisse prendre dans ce nœud comme n’importe

quel partenaire, en répondant à la demande, alors il y a peu de chance pour que

quelque chose change.


Par contre, la cure leur est bénéfique quand elle leur permet de défaire ce
nœud économique mais paralysant au profit d’un autre nœud que nous les

amenons à faire, un nœud borroméen qui a l’avantage d’être beaucoup plus

souple puisqu’il permet, soit d’utiliser l’Imaginaire, soit le Réel, soit le Symbolique,
comme moyen pour nouer les deux autres. Le nœud borroméen laisse le choix du

moyen, il offre donc des solutions plus inventives pour faire face aux aléas de la

vie.

Le nœud borroméen n’a pas d’être, mais pour autant il est réel. Et ce réel
c’est l’effet d’un dire sur le corps de l’être parlant. Lacan se sert du nœud
borroméen pour nous montrer comment le dire fait nœud. La psychanalyse est le

dispositif inventé par Freud où se réalise ce nœud du dire et où se démontre en


acte la réalité de l’inconscient.

Nous pouvons donc nous servir de la structure de ce nœud et de son

maniement pour penser l’interprétation analytique qui est de l’ordre du dire. Il me


semble que c’est ce que Lacan nous indique quand il dit que l’équivoque est « la

seule arme que nous ayons contre le sinthome. »8. L’équivoque n’est efficace que si

8
Lacan Séminaire le sinthome 18 novembre 1975

168
elle est portée par un dire. Et « un dire est de l’ordre de l’évènement »9 Ceci

implique la dimension de la temporalité. Un dire est un évènement quand il tombe

au bon moment. Ceci suggère que ce nœud qui a occupé Lacan pendant les

dernières années de sa vie implique la question du temps. Il nous montre les


tiraillements du temps. Au centre de ces tiraillements il y a cet objet « qui sort là

d’un coincement sans remède»10 Ce temps, comme objet impossible à saisir, cause

le désir indestructible du sujet et lui voile ainsi son être mortel. Mais ce temps qui
récuse l’éternité organise la trinité de l’espace entre Réel, Symbolique et

Imaginaire et fournit à notre GPS psychique les coordonnées qui nous permettent

de savoir qui nous sommes, où nous sommes, d’où nous venons et où nous
voulons aller.
Pour cheminer dans la vie sans errer, l’homme doit savoir se défaire de

certains liens aliénants pour créer de nouveaux liens. La psychanalyse est une

pratique qui permet à ceux qui souffrent d’un lien qui les aliène ou ceux qui
souffrent d’une rupture de lien, d’apprendre à faire correctement le nœud avec

lequel se positionner dans la vie.

9
Lacan SXXI, séance du 18 décembre
10
Lacan SXXI, séance du 11 décembre 1973

169
LAÇOS SOCIAIS E PARCERIAS AMOROSAS

Antonio Quinet

Este trabalho faz parte de uma pesquisa de crítica assídua do movimento

psicanalítico, proposto por Lacan. A regulação dos gozos que asseguram os


discursos é frequentemente utilizada pela "moral sexual civilizada" para determinar

e discriminar os laços amorosos adequados ou inadequados à uma dada

sociedade. Os laços sociais tentam em vão regular as parcerias amorosas que, por

estrutura, escapam aos discursos estabelecidos. Ao longo da história essa


regulação tem sido por vezes apoiada por alguns psicanalistas que, em nome de

Freud e de Lacan, apregoam a boa e normal sexualidade em contraposição a uma


sexualidade desviante, imatura, patológica ou perversa. E a partir daí pontificam
sobre os laços sociais e direção do tratamento analítico de acordo com sua

concepção das práticas sexuais e vínculos amorosos.

Os temas do casamento entre homossexuais e da homoparentalidade foi a


ocasião para alguns psicanalistas na Europa entre o final do século passado e o

início deste exporem suas concepções psicanalíticas nos jornais e na mídia a

respeito do complexo de Édipo, da homossexualidade e suas preocupações com a


sanidade mental de um criança adotada por casais do mesmo sexo biológico. Isso
vem sendo objeto de vários estudos acadêmicos e psicanalíticos no mundo. O

conjunto dessas declarações na França foi considerado de “Homofobia

psicanalítica” por um psicanalista e por outro de “uma guerra de uma parte da


comunidade analítica francesa contra os homossexuais desejosos de adotar

crianças”. Esse movimento ocorreu também mais recentemente na Itália. Para

privilegiar o debate de ideias, optei por não citar nomes dos analistas da

atualidade.

170
A psicanálise é subversiva mas muitos analistas são conservadores e por

demais condescendentes com a “civilização”. Na “Proposição” Lacan indica aos

psicanalistas frentes políticas que são pontos de fuga da psicanálise onde se

inscrevem determinados fatos na civilização.


No registro do Simbólico trata-se da “ideologia edipiana da família

pequeno-burguesa na civilização”, em contraposição à qual ele propõe aos

psicanalistas restaurar a radicalidade do Édipo na experiência. Mas muitos destes


ainda confundem o complexo de Édipo com o edipismo da família tradicional pai-

mãe-filho biológico registrado no cartório e batizado. No registro do Real o fato é

a segregação, cujo pior exemplo nos foi dado pelo campo de concentração nazista.
Trata-se do efeito do rechaço do real como um mal radical que cada um leva
dentro de si e projeta no outro. Daí o outro se transformar no estrangeiro a ser

dejetado. O que está em jogo é o rechaço da heteridade, do outro como Diferente,

o qual é gradualmente discriminado, isolado, perseguido e eliminado..


Verificamos em nossa pesquisa o quanto esses dois registros compareceram

em declarações no espaço público de psicanalistas europeus no período citado.

Um conhecido analista declarou “Estou convencido de que a criança se constrói

pensando que ela é o resultado de um encontro entre um homem e uma mulher. A


realidade sexual é a realidade da diferença dos sexos.” Para outro, que também é
psiquiatra, adotar a lei do casamento gay é “suprimir a diferença dos sexos como

elemento da divisão do sujeito e a proibição do incesto – o que é uma armadilha


literalmente perversa”. Outro ainda interpreta que a reivindicação da

homoparentalidade é devida ao fato de “a vida sexual deles não ser

potencialmente procriadora”. Trata-se, como vemos da ideologia “teológico-


psicanalítica”, segundo as palavras de um colega discordante. Outro lacaniano

afirmou que “... é necessário que esse significante Nome-do-Pai seja,


explicitamente, e sem ambiguidades, referido à existência de um terceiro, marcado

171
em sua diferença sexual em relação à protagonista que se apresenta como mãe.”

Ainda outro analista francês se pergunta “como esses filhos vão se confrontar com

a diferença, se doravante, a mesmice dos lugares do pai e da mãe poupam o futuro

sujeito de fazer o seu aprendizado nessa confrontação?” Vemos aqui


sistematicamente a diferença sexual ser referida por esses analistas lacanianos à

diferença anatômica dos sexos, exatamente como criticam os estudiosos de

gênero. Da mesma forma para um analista italiano os filhos de casais que não
veem diferença sexual dos pais não poderiam passar pela “crise edipiana”. Vale

lembrar que no escrito de 1958 em que nos traz a fórmula da metáfora paterna

Lacan não se refere a nenhuma normatividade nem fala de papai e de mamãe e


sim das funções do Nome-do-Pai e do desejo da mãe deslocando assim o Édipo da
família para uma função da fala no campo significante do desejo. E no final de seu

ensino dará ao complexo de Édipo a função de amarração dos três registros RSI,

heresie - heresia certamente! aos olhos da teologia psicanalítica.


A sexualidade é desnaturalizada pela linguagem e pelo inconsciente, e a

diferença sexual em psicanálise se refere às posições subjetivas de gozo e à

diferença de posicionamento dos corpos falantes entre o todo e o não todo fálico

independente de qualquer genitália. A sexuação dos falasseres (parlêtres) não é


anatômica.
Outro psicanalista exprime uma preocupação: “vai ser um problema para a

criança superar a falta de modelo de um homem que ama uma mulher e de uma
mulher que ama um homem. Uma criança necessita ver sua mãe amando seu pai.”

Vemos aqui que o para este psicanalista o “amor modelo” a ser transmitido deve

ser entre um pai XY e uma mãe XX. E ele continua: “...uma criança de casal
homossexual vai se converter em algo excepcional, em um fenômeno único, uma

espécie de bem inestimável do casal. O rei da casa”. Parece que ele esqueceu de ler
o texto de Freud sobre o narcisismo e a posição de todo filho de “Sua majestade o

172
bebê”. Mas outros analistas também batem na mesma tecla: Sr. A alerta para “o

homossexual não fazer de seu narcisismo uma armadilha em defesa do direito de

ser homossexual”. Esse preconceito não é novo. Encontramos em Hanna Segal - em

muito responsável pela divulgação da obra de Melanie Klein - a afirmação de que


“A heterossexualidade pode ser mais ou menos narcisista e perturbada. Na

homossexualidade, isso é inerente.” Ora, o narcisismo, como investimento libidinal

da imagem é uma característica de todo corpo falante – é o que o caracteriza como


homo sexualis, ou seja, aquele que tem amor pelo mesmo, a sua imagem no outro,

independente do sexo.

No final dos anos noventa, uma Escola de orientação lacaniana fez uma
jornada com um título “Gays em análise”. Não, não era uma jornada de estudos de
gênero nem de antropologia – e sim dos que aprenderam com Lacan que só se há

análise do sujeito do inconsciente. Nessa jornada o analista que confere a

orientação dessa Escola diz não ter nada contra o casamento gay, apesar de eles,
diferente dos heteros, “não respeitarem a fidelidade conjugal”. E lamenta que os

homossexuais ao reivindicarem o direito de cidadania “tendem a apagar um certo

número de traços fundamentais à perversão”. Eles perderiam, portanto, o charme

da clandestinidade e o glamour da transgressão. Nessa jornada constataram que o


Inconsciente é falocêntrico e foraclui o Gozo Outro e daí concluíram que o
inconsciente é... homossexual. Desconsideraram que o sexo entre pessoas do

mesmo sexo biológico inclui a heteridade e que a homossexualidade não é uma


perversão e sim uma escolha, segundo Freud, que todos seres em seu inconsciente

um dia fizeram tanto os homo quanto os héteros. Mais recentemente, diante dos

movimentos que tomaram a rua pró e contra os projetos de lei esse mesmo
analista fez um apelo para que não se instrumentalize a psicanálise para fins

sociais. – como se não houvesse relação entre a psicanálise no divã e sua


transmissão. Outro analista, referência de outra Escola admite haver uma

173
“heterotopia” nos casais homossexuais, aceitando, portanto, que é evidente na

clínica psicanalítica: o Héteros se presentifica nas parcerias amorosas do mesmo

sexo biológico. Mas quanto à homoparentalidade sua posição não corresponde à

subversão da psicanálise. Perguntou à jornalista: “Se algo lhe acontecesse você


concordaria que seus filhos fossem entregues a um casal homossexual?” E fez uma

profecia ameaçadora: “Em 15 anos teremos processos judiciários de filhos

adotados por homossexuais contra o Estado”.


Para finalizar podemos citar dois depoimentos que consideram os

homossexuais uma ameaça ao laço social. Lembremos que Freud postulou que a

ligação homossexual é o cimento social. Pois bem, um psicanalista francês de


formação jurídica declarou que “instituir a homossexualidade com status familiar é
colocar o princípio democrático a serviço da fantasia, fundamentando o direito

num principio ideológico, isso – continua ele - abre espaço para uma lógica

hedonista herdeira do nazismo”. E um psicanalista italiano afirmou que, se o


casamento homossexual for reconhecido “ele tende a ameaçar de destruição o

reconhecimento e apoio social aos laços humanos, os quais levam em conta a

diferença e o futuro, como são os laços familiares originais. Prevalecerá o instinto

de morte. O ISIS, (Estado Islâmico) não é muito diverso disso”. E aponta que
aceitar o casamento gay, seria negar a diferença sexual anatômica, em suas
palavras: trata-se de “negar a realidade e medi-la com uma régua abstrata com a

mesma lógica do campo de concentração”. Depois de Orlando em que um homem


se reivindicando do Estado Islâmico matou 50 pessoas numa boate gay, fica ainda

mais bizarra esta declaração invertendo monstruosamente a realidade. Talvez o

termo homofobia seja inadequado para designar tais discursos e atos. Seria melhor
dizer homoterrorismo ou homofacismo. Apesar de todas essas ameaças malignas.

tanto na França quanto na Itália o projeto de lei do casamento gay e da


homparentalidade foi aprovado.

174
Em nossa pesquisa verificamos um número significativamente maior de

declarações de psicanalistas contra o casamento gay e contra a homoparentalidade

do que os outros com uma posição distinta dessas. O silêncio de uns não foi mais

eloquente do que o preconceito dos outros. Lavar as mãos não tirou a mancha
jogada na psicanálise. Lacan nos apontou a “engenharia humana” na qual a

psicanálise com sua psicologização e foraclusão do inconsciente, com a chamada

Psicologia do Ego. E agora, como podemos chamar esse desvio da psicanálise na


atualidade? Psicologia do Édipo? Teologia psicanalítica? Fundamentalismo

psicanalítico? Lembremos que são os discursos que dão sustentação aos atos

homofacistas que ocorrem cotidianamente no mundo inteiro.


Lacan nos deixou a pergunta: “E quando a psicanálise houver deposto suas
armas diante dos impasses crescentes de nossa civilização?” As coisas do amor e

do sexo não se encaixam em nenhum discurso previamente estabelecido. É o que

não faz plural, mas não deixa de fazer parcerias as quais não cabe ao psicanalista
deslegitimar nem legitimar e sim acolher. A singularidade é o modo como cada um

goza de seu inconsciente, ou seja, seu sinthoma. A política da psicanálise é a

política do sinthoma. “Deixar a esse Outro seu modo de gozo, eis o que só se

poderia fazer não impondo o nosso”, diz Lacan em 1974. Eis a indicação ética que
deve orientar nossa política nos laços sociais.

175
LA CAUSE AUTRE

Marc Strauss

La cause qui anime le parlêtre, nous savons qu’elle a sa racine dans le

signifiant et nulle part ailleurs. La psychanalyse le démontre, en rendant raison du


symptôme. Lacan a formalisé ainsi la structure qui sous-tend le dispositif freudien.

Que la cause soit signifiante, Lacan en a d’abord déduit que l’inconscient était

structuré comme un langage. Il a ensuite ajouté le point de vue inverse, en prenant

le signifiant non à partir de son enchaînement, mais de son unité. Ainsi, dans la
leçon XXIII du 14 mai 1974 des Non dupes errent, il propose de, je le cite, : « de

supposer que l’Un, loin de surgir de l'univers, surgit de la jouissance. Et pas de

n'importe laquelle, de la jouissance dite phallique. » Lacan répond ainsi


explicitement à l’unvers booléen, mais aussi à lui-même : l’Un, loin d’être un effet

de la chaîne, s’éprouve d’abord.

Notre question : si l’un surgit non du pacte de parole qui refoule la


jouissance, mais s’il surgit de jouissance elle-même, comment les corps
s’agencent-ils, comment font-ils chaîne ? Du point de vue du pacte, le corps d’un

autre est nécessaire pour mettre en scène les fantasmes. Ils sont tout ce qui dans

l’ordre de d’une vérité soutenable reste accessible de jouissance. Mais la réalité


qu’ils constituent a ses lapsus, qui montrent la limite de l’opération symbolique de

métaphorisation du manque.

Faire surgir l’un de la jouissance elle même et non de sa métaphore, modifie


ainsi radicalement la portée de la vérité. Elle cesse d’être démontrable et

universelle, même si on l’appelle castration. Quelle loi en effet tirer de ce qui est,
par sa définition même, aussi innommable qu’irreprésentable ?

176
Ainsi, l’un de la jouissance déporte l’organisation fantasmatique, qui est elle

même inconsciente certes, mais élucidable.

Cette inversion de point de vue fout tous les systèmes par terre, ajoute
Lacan. Il rappelle l’avoir démontré déjà dans son article Kant avec Sade où il avait

montré que toute vérité énonçable, articulable, était finalement du côté du tyran

puisqu’elle obligeait le sujet à s’y conformer, au prix de la culpabilité. Mais avec


l’un-jouissance, qui est peut-être un surnom de l’inconscient réel, quelle vérité

prend la place de celle qui se prétendait universalisable et même de celle qui s’en

tenait à l’impossibilité de cette universalité ? Soulignons que la dernière impliquait


déjà le rejet de toute soumission à quelque tyrannie que ce soit, un refus me paraît
être au fondement de ce qui réunit les psychanalystes.

En effet, s’il peut y avoir une tyrannie politique, toujours à combattre, il y en

a aussi une autre, qui peut être fort coûteuse aussi en termes de souffrance, la
tyrannie subjective du symptôme. C’est d’abord à cette dernière que la

psychanalyse offre de parer, sans ignorer les liens de l’une à l’autre.

À propos de l’un surgi de jouissance, Lacan précise qu’il s’agit

spécifiquement de jouissance phallique. C’est justement celle qui manque à


pouvoir se dire, mais qui s’éprouve dans les manifestations du sexe. Cet un est la

charge du sujet, elle le leste de son poids de réel, et il en a la responsabilité. Pris

ainsi dans la question de la vérité, il lui revient de préserver à cette jouissance son
statut d’ex-sistance ; c’est cette exclusion même qui se fait garante de son

existence. Elle implique une éthique : le rejet de tout sens qui voudrait s’imposer

comme dernier, aussi satisfaisant soit-il. Il n’y a pas plus de sens dernier recevable
que de rapport sexuel inscriptible.

177
C’est donc au nom d’une jouissance de structure inaccessible et qu’il faut

néanmoins porter par notre parole que nous oeuvrons comme psychanalystes, que

nous exprimons notre refus, un refus ethique, à la souffrance du symptôme, et non


au symptôme lui-même. Son existence en effet est aussi fondamentale que la

distinction que permet le langage entre les registres imaginaire, symbolique et

réel ; le symptôme est le signe même de leur distinction en acte. On peut vouloir
l’ignorer, refuser ce qu’il incarne pour nous d’être, c’est à dire d’objet de jouissance

d’un Autre qui n’existe pas comme un. Mais par ces refus on se condamne à devoir

supporter une contradiction impossible à résoudre et donc douloureuse. Au


symptôme s’ajoutent alors les symptômes qui entretiennent le mensonge premier
qui à la contingence première veut donner sens de nécessité.

La psychanalyse ne dénoue pas le nœud du mensonge, elle le débrouille,

pour faire apparaître sa nécessité de structure. Elle renvoie chacun à son


symptôme, irréductible – qui en fait la seule soumission recevable pour nous.

Lacan termine la leçon citée en disant que c’est de porter cet un surgi de

jouissance que se caractérise le discours analytique. Quelle est alors dans le

discours analytique la fonction du corps de l’autre, du partenaire, lui-même unité


corportelle de jouissance ? En effet, la mise en évidence de la valeur de jouissance

du signifiant, et du corps comme son lieu, n’impose plus de la présence d’un autre

corps.

Ainsi, dans le discours analytique, la division entre sens et jouissance oeuvre

dans un but contraire à celui du fantasme ; il ne s’agit plus d’y faire un avec l’autre,

mais d’y dévoiler cet un qui est toujours déjà là.

178
Dans le dispositif de la cure, chacun des corps occupe une place déterminée,

qui n’est pas interchangeable. L’analysant quand il parle le fait de la place du sujet

qui veut se faire entendre et qui pour cela se fait corps représenté ; du coup, sa

jouissance est posée comme exclue, quand elle ne se manifeste pas dans
l’angoisse. L’analyste en revanche n’intervient pas comme corps représenté, mais

par sa voix, qu’elle soit muette ou non. Cette voix menace en permanence de faire

irruption dans le cours réglé des énoncés de l’analysant, le forçant plus ou moins à
entendre autre chose que ce qu’il dit, cela afin de lui faciliter ce qu’il a à dire. Et

qu’est-ce que l’analysant a à dire, sinon qu’il lui est insupportable de continuer à

parler sans le moindre espoir de se faire entendre.

Cela veut-il dire que le sujet parlant est animé par l’espoir de se faire
entendre ? Et qu’il n’aurait, le malheureux, rencontré que des méchants

malentendants ? Et que nous allons être enfin pour lui l’interlocuteur de ses rêves ?

En fait, du point de vue de la jouissance phallique résiduelle, il est impossible à tout


sujet se faire entendre. Cette jouissance ne peut se faire entendre comme telle, elle

ne peut que se glisser dans les formes que lui offrent ses représentations possibles.

Si le sujet fait une psychanalyse et prend acte de cette impossibilité, il pourra se

souvenir de ce que dit Lacan dans sa lettre de dissolution du 5 janvier 1980,


lorsqu’il annonce en préambule qu’il parle sans le moindre espoir, de se faire
entendre notamment.

C’est dans cette lettre son point de départ, non pour se taire, mais au
contraire pour appeler à une nouvelle École ne fasse pas obstacle à ses finalités.

Mais comment peut fonctionner un groupe où les sujets parlent sans espoir

de se faire entendre ? Autrement dit, qu’est-ce qui fait commune mesure, liaison et
déliaison entre les épars dépareillés que sont au dernier terme les uns de

jouissance de chacun ?

179
Lacan renvoie à son acte de fondation : aussi dépareillés soient-ils, ils

partagent de vouloir restaurer le soc tranchant de la vérité freudienne. Une vérité

qui, on l’a vu, impose comme partenaire l’objet qu’est son propre corps, et qui du

coup ne produit aucun bien commun, une vérité qui se réduit à la division de
structure d’avec son unarité de jouissance.

Remarquons en passant que la révélation par la psychanalyse du statut de

substitut du partenaire s’est réalisée en même temps dans la civilisation. Le corps-


partenaire est devenu avec le triomphe du discours de la science un objet aussi,

mais objet du marché. La différence est que le corps du psychanayste ne s’achète

pas, ne se possède pas. Au contraire, il reste autre, lieu de l’accident de la voix qui
porte le signifiant, lieu de l’accident du réel, de l’accident de la jouissance.

Comment alors un groupe-École est-il concevable, qui ne repose pas sur

l’incarnation de l’un d’exception, le leader, qui garantit l’existence d’un lien entre

tous et permet à chacun de rêver se faire entendre ? Dans un groupe-École,


l’exception est la règle, et son cœur est bien sûr la passe avec son dispositif et ses

nomination possibles. Ces dernières, les nominations, dont le principe est contesté

par certains lacaniens, garantissent en fait l’exception reconnue à sa place, celle

des autres restant toujours supposées de droit. Si un AE est un analysant qui a su


faire entendre qu’il parlait sans espoir se faire entendre du point de vue du rapport
sexuel, il n’est pas interdit à un psychanalyste d’espérer se faire entendre du point

de vue de la logique de structure. Autrement dit, de suivre et d’accompagner Lacan


dans ce qui a fait son effort d’élucidation. Cet espoir n’en est pas moins symptôme,

mais j’ose dire qu’il nous donne un rapport plus satisfaisant au réel, si on a le goût

du savoir, de savoir à quoi nous sommes soumis pour nous y refuser, et aussi à
quoi nous ne pouvons que consentir, qui est d’un autre ordre de vérité.

180
Une question continue de nous tracasser néanmoins. C’est celle de la

déliaison dans les groupes analytiques, des scissions, pour le dire en un mot. Elle

sont en général le fait de sujets qui affirment ne plus pouvoir se faire entendre

dans leur groupe. Oublient-ils que nous parlons tous sans espoir de nous faire
entendre, ou ont-ils raison, la fausse promesse de se faire entendre y écrase-t-elle

la découverte de l’inconscient ? Comment, dans un groupe analytique, maintenir ce

qu’il y a moins à faire entendre qu’à dire, pour faire progresser et pour actualiser le
discours que nous servons. Comment l’un-dire peut-il s’imposer et circuler, au

détriment du dire de l’un, quel qu’il soit, qui voudrait soumettre ce discours à ses

énoncés, aussi autorisés soient-ils.

Je lis un début de réponse, mais un début seulement, dans la façon dont


Lacan en 1967 introduit sa conclusion des journées sur l’enfance aliénée. Il parle de

Mannoni, qui est à l’initiative de ces journées, et il souligne de la façon dont elle a

su faire de cette question son objet puis en faire cause commune, en s’effacant
derrière lui.

Il reprend cela dans la note de 1968, qui suit la publication de ce discours de

clôture, et il précise qu’il s’y est, je cite, « prêté pour rendre hommage à Maud

Mannoni : soit à celle qui, par la rare vertu de sa présence, avait su prendre tout ce
monde aux rets de sa question.»

Il ajoute : « La fonction de la présence, est, dans ce champ comme partout ;


à juger sur sa pertinence. Elle est certainement à exclure, sauf impudence notoire,
de l’opération psychanalytique. Pour la mise en question de la psychanalyse, voir
du psychanalyste lui-même (pris essentiellement), elle joue son rôle à suppléer au
manque d’appui théorique.

J’en retiens la leçon, et vous remercie avant de m’effacer pour vous laisser la

parole.

181
Desenlaces: Rupturas y transformaciones del nudo social

Gabriel Lombardi

El análisis es una práctica de desenlace. En la perspectiva de la cura, los

síntomas se despliegan y reproducen en el lazo con el analista; una vez

reemplazada la enfermedad primitiva por el desarrollo de la transferencia, la cura


pasa por la separación del objeto analista.

El término clave no es enlace sino desenlace. El analista se ocupa de analizar,

explica Freud una y otra vez, ya que los procesos de síntesis y vinculación se
producen luego sin necesidad de su intervención. Son asunto del yo, decía él, o de

la reacción propia del ser hablante, ser social “por naturaleza” {φύσει}.

Hay diversas formas de desenlace en nuestra práctica y en nuestra


experiencia clínica:

- el desenlace transferencial de la cura, que comienza cuando el sujeto

supuesto saber deja su lugar a la decisión del analizado,

- la separación como operación auto-formativa del ser que nació alienado


en el significante que lo representaba para otro significante,

- el cambio de discurso, del que siempre participa de algún modo el

discurso analítico,

- la disolución, en tanto principio que enmarca las prácticas inherentes a

nuestra Escuela (cartel y pase) y la existencia misma de esta Escuela, que se

beneficia con la crisis y el cuestionamiento radical,

182
- la ruptura del lazo social que reconocemos bajo el nombre de pasaje al

acto,

- el desencadenamiento de la psicosis, forma particular de pasaje al acto

como ruptura del nudo o atadura social.

La palabra desenlace traduce bien el término griego lisis {λύσις}, incluido a

su vez en análisis. Αναλύειν, analizar, es originariamente desanudar, soltar las

cadenas, liberar. El psicoanálisis entrama su desarrollo histórico, sus reseñas clínicas


y sus debates actuales más importantes en torno de este término, lisis, su

equivalente latino solvo, y sus derivados en alemán y en las diversas lenguas de

nuestra Escuela. Freud llamó Lösung a la solución del enigma del sueño, y como
médico habló de Auflösung (resolución) del síntoma. Lisis, solución, está en la raíz
del método freudiano: análisis, que comporta el desenlace por desbridamiento de

los enredos inhibitorios del nudo estructural, aislando sus elementos últimos

cualesquiera que sean – simbólico, imaginario, real, sinthome, ornamento, escabel


o point-de-mythe -. Lisis consta también en la disolución que permite fundar Otra

Escuela.

La reversión tíquica

En su Poética, Aristóteles describió tres fases estructurantes de la tragedia.

- La obra comienza en la desis, que es el nudo o trama inicial {δέσις, noeud},

- la última fase es la lisis o desenlace {λύσις, denouement},

- entre ambas fases, marcando una nítida discontinuidad, sitúa la reversión o


giro tíquico {μεταβολή, retournement} de la trama.

183
Ese momento intermedio entre nudo y desenlace, el giro tíquico, puede

tomar tres formas diferentes, que vale la pena recordar por las resonancias que

puede suscitar en nuestra aprehensión clínica.

- Una primera forma de reversión es la peripecia {περιπέτεια} o


transformación de la acción en sentido contrario {ἡ εἰς τὸ ἐναντίον τῶν

πραττομένων μεταβολή}. Aristóteles toma el ejemplo bien conocido del Edipo Rey

de Sófocles: se refiere a esa página en que el mensajero trae a Edipo, rey de Tebas,
la noticia de la muerte de quien creía su padre, Polibio, rey de Corinto. Esa noticia

implica que Edipo puede también ser rey de esa otra ciudad griega. Se niega sin

embargo a asumir ese segundo reino, por estar ahora a cargo de quien cree su
madre. El mensajero le enseña que en verdad no era Polibio su padre sino Layo,
aquel hombre a quien Edipo había matado en un cruce de camino antes de

desposar a Yocasta, su propia madre, y asumir el reino de Tebas, castigada desde

entonces por la peste que rodea al parricidio y al incesto. Esa peripecia inicia el
desenlace.

- La anagnórisis {ἀναγνώρισις} o reconocimiento, es el pasaje de la

ignorancia al saber, que también puede traducirse como relectura de lo que estaba

ya escrito en actos y en signos previos. La más bella anagnórisis es, según la


Poética, la que se acompaña de una peripecia, como en el caso referido. Pero una
anagnórisis puede también gatillar un desenlace dichoso, como el que se

encuentra al final de Ión, de Eurípides, cuando algunos elementos encontrados en


una canasta para recién nacido permiten al héroe comprobar que Creusa, a quien

iba a matar, es su propia madre: un bordado con la cabeza de Medusa, unas

serpientes de oro, una corona de olivo inmarcesible.

- La tercera forma de reversión trágica es el pathos {πάθος}, la pasión que

causa la acción violenta, que no podría faltar en una verdadera tragedia ni en un

184
verdadero análisis. Es sorprendente, pero no casual, que el término pasión haya

sido suprimido de las elaboraciones de la psiquiatría, de la psicología e incluso del

psicoanálisis. El término no figura ya en el DSM 5, habiendo sido desarticulado en

otros tres términos, la emoción, que tiene un componente observable,


comportamental, fisiológico, el antiquísimo término desarrollado por la medicina

hipocrática humor, más duradero y menos influenciable por el entorno, y en tercer

lugar el afecto, que se ubica del lado del efecto sufrido pasivamente, es decir, lejos
del acto. Ahora bien, así como en la tragedia, el análisis, en tanto se diferencia de la

psicología, no se ocupa de las cualidades ni de la biografía de los hombres sino de

sus acciones, porque la dicha y la desdicha dependen de la acción. Esa noción


olvidada de pasión, pariente, aliada o rival de la voluntad, acompaña a la acción,
incitándola en primer lugar, y luego como su consecuencia que se hace sentir tanto

sobre el actor/analizante como sobre quienes padecen las consecuencias de lo

actuado.

También en La dirección de la cura la reversión tíquica interviene en todos

los niveles. La teoría lacaniana del azar está calcada de Aristóteles, quien dicen en

la Poética que, de todos los golpes del azar, los más sorprendentes son aquellos

que se producen como si fueran a propósito, siguiendo un designio o deseo


escondido. Así,

- la mántica de la interpretación es eficaz sobre todo cuando incide desde

fuera de lo esperado por el cálculo del yo y las construcciones del analista;

- la transferencia permite resolver su algoritmo solamente “par rencontre”,

en esa coincidencia por casualidad/causalidad tíquica entre el saber inconsciente y

el saber del analista en su lugar de articulación vacía de saber;

185
- en el plano del acto, en algún momento inesperado se produce el pase del

parloteo infinito a un decir irreversible. Hacia allí lleva la regla fundamental. No es

tanto que el analizante esté encadenado por el rigor de sus asociaciones, escribe

Lacan en este texto. Sin duda lo oprimen, pero el riesgo para el analizante está es
más bien que las asociaciones desemboquen en una palabra libre, que le sería

penosa. Y nada más temible que decir algo que pueda ser verdad, porque lo sería

enteramente, añade, (…) “y Dios sabe lo que ocurre cuando algo, por ser verdad, no
puede ya volver a entrar en la duda.” Aclaremos que ese decir que alcanza el acto,

introduce algo nuevo en lo real, no es meramente un operador de la verdad, que

ha sido su herramienta y precursor heurístico.

Reitero en este punto la revisión exigible de lo psíquico (la fantasía, el


“fantasma”, lo ficticio) del psicoanálisis, para señalar que ese término ha llevado a

desconocer el elemento tíquico que se encuentra en cualquier reversión clave de la

cura, y en cualquiera de los niveles discernidos por Lacan. ¿No deberíamos


reemplazar la psique del análisis, que lo psicologiza, para hacer lugar a lo tíquico

del acto, eso que se encuentra por fuera del marco de ficción de la realidad

psíquica, donde se busca y no se encuentra? El psicoanálisis es la realidad, escribió

Lacan; pero el análisis es otra cosa, el análisis es una oportunidad. En efecto, sólo
en lo real sin ley, en tanto que responde al azar, el deseo encuentra su oportunidad
tíquica, de dictar la ley.

Dos variantes reconocibles de desenlace

Hay dos formas diferenciables de desenlace en nuestra experiencia.

La primera es la que llamamos acto. No es sin Otro, pero implica un

momento de corte, de decisión, que no es del Otro. El decir, acto propio y

186
paradigmático del ser hablante, es un desenlace que renueva el lazo social de

modo tal que sostiene al Otro en su heteridad.

La otra forma de desenlace es el pasaje al acto que, a contrario, es ruptura

del nudo social, realiza la eliminación del Otro. Aquí situamos hechos muy variados,
el acto criminal, el desencadenamiento de la psicosis, y también la cachetada de

Dora al Sr. K., cuyas palabras inadecuadas encienden su pasión histérica.

Ahora bien, lo que inicialmente se presenta como pasaje al acto suele


admitir lecturas a posteriori que permiten apreciar la voluntad de instauración de

un nuevo orden social. Eligiendo su muerte, Antígona en la tragedia homónima de

Sófocles restablece en Tebas los inhóspitos deseos familiares, esas divinidades en


que su infausta Áte se ha enraizado. También Empédocles elige morir arrojándose
en el cráter del Etna. Ese acto es el modo que encuentra de restituirse un estado

civil, de formar parte, de parirse nuevamente, de otorgarse la estatura que había

perdido cuando Trasídeo, el tirano de Agrigento, lo condenó al destierro y a la


barbarie, que para un griego era lo peor. Empédocles había sido ministro, médico,

mago, hombre del poder, del saber y de la causa eficiente, ayudaba a los pobres y

era capaz de curar la peste. Arrojándose en ese cráter humeante se reúne con los

dioses y con los deseos que allí moraban, esos deseos en que se fundan los lazos
sociales.

Lacan llama separación a ese movimiento de lectura, por el cual el pasaje al

acto puede devenir acto e inscribir socialmente lo imposible. Es lo que nos permite
recuperar la dimensión de la voluntad inconsciente que se mantiene a pesar de la

alienación; el vel-vel, o bien… o bien de la negatividad significante, puede revertirse

poniendo en juego la dimensión de la voluntad, el vouloir de velle, el decir sí o no


al deseo legado por el Otro y originariamente incorporado vía inconsciente. El vel

de alienación, aún pasando al acto, puede retornar en velle. A diferencia de la

187
alienación, que lleva a la eliminación del Otro, la separación restituye el Otro en

tanto tal. Por ella el sujeto se adorna, se pare y se da un estado civil que le permite

volver al deseo de deseo en que consiste el lazo social. “Nada en la vida de

ninguno desencadena más encarnizamiento para alcanzarlo”, resalta Lacan con


toda su fuerza. {Rien dans la vie d’aucun ne déchaine plus d’acharnement à y

arriver}.

Quisiera llamar la atención, por último, sobre el valor que toma en esta
perspectiva su Cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis. El

desencadenamiento de la psicosis rompe el lazo social, pero la lectura de Lacan

abre la posibilidad de analizar esa ruptura, de aceptar lo que esa circunstancia, en


principio alienante, puede tener de potencialidad separadora. Una vez en análisis,
el psicótico testimonia de su encarnizamiento por darse otro estado civil. Los otros,

los familiares, el analista mismo, están equivocados, están locos, por no poder

advertir el deseo/condición absoluta que está en juego para él, un deseo que juega
al todo o nada, para afirmarse por fuera de lo establecido. El milagro lacaniano

consistió en hacer, del desencadenamiento, un pasaje al acto que puede merecer

una lectura y una elaboración analítica, es decir un proceso que tal vez le devuelva

u otorgue estatuto de acto.

Justamente por ser analítica, nuestra práctica propicia el retorno al lazo


social. El análisis puede ser entendido entonces como un llamado a la electividad

natural del ser social. Ese llamado convoca a veces, también, a quien se ha alienado
en una libertad puramente negativa, ruptura de las ataduras sociales. Y por eso la

rigidez y los pseudo-automatismos de la locura resultan ser, en ocasiones,

analíticamente resolubles.

188
6. LENGUAJE, DISCURSO Y NUDO
BORROMEO

189
A heresia lacaniana e a atualidade do Édipo nos laços
contemporâneos.

Ana Laura Prates

I. Do que Freud enunciou, não é o Complexo de Édipo que se deve

rejeitar. Muito se fala, atualmente, a respeito de um declínio do Nome-do-Pai na


sociedade contemporânea, ao qual corresponderia uma frouxidão nos laços

amorosos, certa liberalidade sexual, relações homoeróticas reivindicando novas

formas e arranjos familiares. A essas conjunturas dos laços sociais na atualidade, há

psicanalistas que, saudosos da moral civilizada da época vitoriana, reivindicam que


a Psicanálise opere pela restauração da função paterna supostamente

enfraquecida. Outros, por outro lado, anunciam, antes, o nascimento de um novo

sujeito, presumidamente pós-moderno, que não corresponderia ao complexo de


Édipo, pois nesse novo momento histórico – ou pós-histórico – teríamos que

desenvolver uma nova clínica psicanalítica, mais além do Édipo. Ambas as posições,

entretanto, surpreendentemente encontradas mesmo entre psicanalistas que

seguem o ensino de Lacan, parecem não acompanhar seu esforço em diferenciar


os aspectos contingentes, históricos e conjunturais, daqueles estruturais. Mais

ainda, não correspondem ao que nossos analisantes tagarelam em nossos divãs.

Para Lacan, a moral civilizada não se sobrepõe ao real dos fatos: não há relação
sexual. A ordem familiar só faz traduzir que o Pai não é o genitor, e que a Mãe

continua contaminando a mulher para o filhote do homem; o resto é consequência.

Eis a importância clínica da atualização do Édipo na escrita do nó borromeu –

a partir da heresia lacaniana que implica a pluralização dos nomes do pai e


sua articulação ao sinthome – para tratarmos o mal estar nos laços

contemporâneos.

190
II. O 4º. nó e o Patema: A estrutura do o nó borromeu implica o quatro

enquanto estrutural, no furo central que sustenta a cunhagem das três

dimensões (RSI), já que o ponto de partida para qualquer nó se constitui na

não-relação sexual como buraco. Lacan propõe, entretanto, que se Freud


deixou RSI à deriva, o que ele chamou de realidade psíquica vem a ata-los. Seu

nome: Complexo de Édipo, que Lacan reduz a NdP, apontando para o fato de que é

nisso que, muito precisamente, opera a própria análise. Aqui abrimos um ponto
crucial: chamar o quarto nó de realidade psíquica é torna-lo homólogo ao

fantasma? Ora, lembremos que no esquema R Lacan afirmara que falar do Édipo é

introduzir como essencial a questão do pai, a qual gira em torno de três polos: o
supereu (S), a realidade (R) e o Ideal de eu (I), observando que o NdP é uma
necessidade da cadeia significante. É a sua presença na estrutura o que possibilita a

montagem da realidade, ou seja, do fantasma, como explicita na nota de 1966. Mas

para Lacan o 4º nó é Sintoma (ou Sinthome). Não seria exatamente esse o ponto da
atualização do Édipo em RSI? Nesse caso, poderíamos propor que Freud, ao reduzir

o Real à realidade psíquica, vê no Édipo o mito individual que o neurótico promove

pela fantasia; atadura do furo em duas versões: o Édipo de Sófocles no teatro da

histeria e Totem e tabu no obsessivo. No nó bo, o pai é um lugar vazio e sem


comunicação que coloca no centro da enunciação de Freud um termo do impossível.
Passamos então do NdP para o Pai do Nome, o pai como nomeador. Nó bo

(Noeud-bo) equivoca com o monte Nebo, na Jordânia, onde a Lei foi entregue a
Moisés. Ora, se o furo estrutural cospe o Nome a partir do qual os modos de gozo

separam-se, diferencia RSI e nomeia ISA, então podemos sustentar que a própria

nominação é o quarto elemento que permite ao analista operar com a face Real do
Sintoma – passagem selvagem do contingente (que cessa de não se escrever) ao

necessário (que não cessa de se escrever). Eis a interdição do incesto estrutural


retomada no nó.

191
III. Atualidade de Édipo: a família borromeana: A partir da atualização do

Édipo, chega-se ao Patema, ou à função pai como Sinthome. Como essa função é

enlaçada? Sabemos: um pai só tem direito ao amor e ao respeito se de modo père-

vertidamente orientado, tomar uma mulher como objeto a causa de seu desejo. Ela,
entretanto, se ocupa de outros objetos que são as crianças. Essa fórmula transmite

uma desproporção que, por sinal, já havia sido surpreendentemente antecipada na

Nota sobre a criança: a criança dá à mãe, imediatamente acessível, aquilo que falta
ao sujeito masculino: o próprio objeto de sua existência, aparecendo no real. Não

equivalência entre mulher e mãe. Que não se leia aí um elogio à família burguesa

hetero normativa, pois Lacan esclarece que uma mulher nada tem a ver com as
mulheres; o conjunto mulher é vazio: uma mulher tanto quanto um homem não é
um objeto a. A mulher não tem a sofrer nem maior nem menor castração que o

homem.

Essa igualdade no que diz respeito à castração é retomada pela noção

topológica de equivalência, e do desejo como invariante: Depois do que já avancei

a respeito da relação sexual, não e difícil sugerir que, quando há equivalência, não

há relação. Os dois sexos são equivalentes. Entretanto, no nível do sinthoma, não há


equivalência, portanto há relação. Há, ao mesmo tempo, relação sexual, e não há
relação. Há relação na medida em que o outro sexo é suportado pelo sinthoma. Se

uma mulher é um sinthoma para todo homem, fica absolutamente claro que há
necessidade de encontrar outro nome para o que o homem é para uma mulher,

posto que o sinthoma se caracteriza justamente pela não equivalência. Eis então o

sinthoma como o reduto que suporta a relação, ou nos termos de Encore, o


encontro de sintomas e afetos do que em cada indivíduo marca o rastro de seu exílio

não como sujeito, mas como falante, e que durante um tempo de suspenção pode
cessar de não se escrever, deslocando-o para não cessar de se escrever. Ora, a

192
função sinthoma do pai aparece, então, quando a heteridade é tomada como

sinthoma. Inclusão do Outro no campo do Um: problemática da família

borromeana, que já havia sido esboçada em Les non dupes errent: Se o sujeito já

nasce determinado no seu inconsciente pelo desejo do Outro, porque não haveria
entre tudo isso certa solidariedade? O A trama da estrutura na qual o sujeito é um

determinado particular; é concebível que ela se comunique com as outras estruturas:

as estruturas dos pais, certamente. De que ordem seria essa solidariedade na qual o
sujeito é um determinado particular? Vejamos o que diz Lacan em L’insue: Eu não

reconheço todas as mulheres. Não há todas, salvo incestuoso; o que Freud disse é que

o mito de Édipo designa isso: que a única pessoa com a qual se tem ânsia de deitar é
com a mãe, e que, quanto ao pai, se o mata. Em todo caso, com a castração fica-se
bem certo de escapar disso. Nessa mesma orientação, afirma que não há relação

sexual salvo entre gerações vizinhas, a saber, os pais de um lado, os filhos de outro. É

isso que a interdição do incesto evita.

A partir dessas indicações, podemos entender que aí está a solidariedade do

nó entre gerações: É porque a função sinthoma do pai suspende numa miragem o

não da relação sexual, escrevendo por outro lado a não equivalência dos modos de
gozo entre os falantes, que algo da interdição do incesto se transmite enquanto
nomeação. Extrai-se daí que O Complexo de Édipo é como tal um sintoma. Eis sua

atualidade e é essa a razão pela qual, concluímos com o dizer de Lacan: Os


analisantes só falam de parentesco. É algo que os psicanalistas têm de suportar. O

parentesco em questão coloca em valor esse fato primordial: que é da língua que se

trata. Ora, desde que Freud apresentou o discurso do analista, Édipo deitou-se no
divã. A partir de então, segundo Lacan, é preciso que a peste se propague em Tebas

para que cada um se sinta concernido em particular por sua ameaça. O que se revela
então é que Édipo só matou o pai por não ter se dado o tempo de laiusar. Para isso,

193
teria que ter tido o tempo necessário para usá-lo até gastar, e só então dispensá-

lo, a Laius, com a condição de ter se servido dele. Teria sido necessário o tempo de

uma análise.

194
O enlace do significante no corpo

Maria Helena Martinho

Fragmentos de dois casos clínicos vêm ilustrar as teorizações de Lacan sobre

o corpo em Radiofonia (1970): a tese de que o humano tem dois corpos: o “corpo
do simbólico” e o “corpo no sentido ingênuo”; e a proposição de que o corpo entra

na linguagem sofrendo os efeitos dos ditos do Outro, se oferecendo como cama

para a intrusão do S ( A ). O primeiro caso é extraído de romances autobiográficos1


do escritor japonês Yukio Mishima2 e o segundo, extraído de minha própria clínica.
Os casos demonstram que os significantes advindos daqueles que representam o

Outro para esses sujeitos, desvelam o lugar que tanto Mishima como meu paciente

ocupam no discurso do Outro: o lugar de morto.

Em 1968, em seu ensaio autobiográfico, Sol e aço, Mishima deflagra seu

saber inconsciente sobre o que fora enunciado por Lacan dois anos depois em

Radiofonia (1970).

“Quando repasso atentamente a minha infância, me


dou conta que minha memória das palavras começa muito
antes da minha memória da carne. Na pessoa comum,
imagino, o corpo vem antes da linguagem. No meu caso,
antes vieram as palavras; então – pé ante pé, com toda a
aparência de extrema relutância, e já vestida de conceitos –
veio a carne. Já estava, nem é preciso dizer, estragada pelas
palavras. Primeiro vem o pilar de madeira pura, depois os
1
Confissões de uma máscara (1949) e Sol e aço (1968).
2
Yukio Mishima nasceu em Tóquio em 1925 e morreu na mesma cidade em 1970; ele
suicidou-se rasgando as suas próprias vísceras; cometeu o seppuku (suicídio cortando o abdômen),
seguindo o ritual da casta dos samurais.

195
cupins que o comem. No meu caso, os cupins já estavam lá
desde o começo, e o pilar de madeira pura só emergiu mais
tarde, já meio carcomido” (Mishima, 1968, p. 8).

Num primeiro tempo, Mishima identifica-se com as palavras e vê-se

destituído do corpo. Os cupins, que metaforizam as palavras, já estavam lá quando


o corpo, metaforizado pela madeira, emergiu já “carcomido”. “O cupim” (metáfora

da linguagem) é o que vem primeiro, para então se incorporar na madeira

(metáfora do seu corpo).

Em 1970, em Radiofonia, Lacan endossa o que Mishima desvela ao referir-se


a dois corpos. O primeiro, o “corpo do simbólico” (o corpo da linguagem), é o que

faz o segundo, “o corpo no sentido ingênuo” (tomado como um eu corporal,


narcísico” (Quinet, 2004, p.59)), justamente “por se incorporar nele” (Lacan, 1970, p.

406).

Em 1949, em seu romance autobiográfico, Confissões de uma máscara,

Mishima já havia descrito cenas de sua própria vida que ilustram como o corpo do
simbólico se incorpora no corpo no sentido ingênuo.

“Minha avó arrancou-me dos braços de minha mãe no meu


quadragésimo nono dia. Minha cama foi colocada no quarto de
doente de minha avó, permanentemente fechado e abafado com
odores de doença e velhice, e fui criado ali, ao lado de sua cama de
doente [...] Quando tinha cerca de um ano, levei um tombo e
machuquei a testa. Minha avó tinha ido ao teatro. Quando ela
chegou perguntou: ele está morto?” (1949 [1948], p. 10).

196
O menino tornou-se vítima de alergias violentas. Recebeu o diagnóstico de

auto-intoxicação. Ele teve muitas crises que anunciavam todos os sinais do

envenenamento. Sua avó não cessava de afirmar a iminência de sua morte. O “tu

estais morto”, é um dos significantes-mestres – emitidos por sua avó, aquela que
ocupa o lugar do Outro primordial – que o menino em sua ficção interpreta.

“Pouco antes do meu quarto aniversário, vomitei alguma


coisa cor de café. Ficaram todos em torno de mim, olhando meu
cadáver. Prepararam uma mortalha, juntaram meus brinquedos
favoritos e reuniram todos os parentes” (1949, p.10).

Um caso de minha própria clínica ilustra aquilo que o saber inconsciente de


Mishima desvela: o corpo entra na linguagem, oferecendo-se como cama para a

intrusão do S ( A ).

João, um menino de cinco anos de idade foi levado para a análise porque

não falava. Os pais revelam que a mãe de João não desejava a gravidez inesperada

desse filho. Seu marido lhe propôs que se ela mantivesse a gravidez ele autorizaria
a ligadura de trompas que ela tanto almejava, mas na hora “H”, ele não cumpriu

com a promessa.

Durante as entrevistas preliminares João permanecia mudo. Após alguns


meses, descreveu um desenho: “papai, mamãe, Papai Noel e ninguém”. Certa vez

ele decidiu brincar de casinha: deixou o terceiro quarto da casa vazio. Perguntei de

quem era aquele quarto, e ele respondeu: “de ninguém. O Papai Noel vai entrar

pela porta grande, ele é grande”. Pergunto: e a porta pequena, para quem é? “Para
neném”. João desenhou um bebê e disse: “Ele morreu de bronquite dentro da

barriga da mãe, não do pai. E o pai ficou triste”.

Enquanto jogava com o dominó de formas ele apontou para o círculo e


disse: “Olha, uma mula sem cabeça! Não tem olho, não tem orelha, não tem boca”.

197
Perguntei: Ela nasceu sem cabeça? E ele respondeu: “Não, alguém tirou”. Os

significantes advindos daqueles que representam o Outro, desvelam o lugar que

esse sujeito ocupa no discurso do Outro: o lugar de “neném-ninguém”, “bebê

morto”, “mula sem cabeça”. Após um percurso de análise, João passou a ver nos
jogos mulas com várias cabeças. Certa vez falou a respeito da mula: “Agora, todas

têm cabeça, olho, nariz e boca”. Perguntei a razão disso, e ele respondeu: “Nasceu”.

Em Radiofonia Lacan define o Outro por sua incompletude, como (-1), como
a falta de um significante no Outro, S( A ): “Menos-Um designa o lugar que é dito

do Outro. Pelo Um-a-Menos faz-se cama para a intrusão que avança a partir da

extrusão: é o próprio significante” (1970, p. 407). Lacan articula o corpo para além
do imaginário, com o significante e com o gozo. Ele observa que o corpo se
oferece como cama para a intrusão do S( A ). “O primeiro corpo faz o segundo, por

se incorporar nele. Daí o incorpóreo que fica marcando o primeiro, desde o

momento seguinte à sua incorporação”3 (Lacan, 1970, p. 406). O incorpóreo, o que


não tem corpo, é o objeto a. O objeto a é o que fica marcando o primeiro corpo, o

do simbólico e, o efeito da “incorporação simbólica” do S( A ) – intrusão significante

e extrusão de gozo – “é o esvaziamento do gozo da carne. E o resto dessa

operação é uma concentração de gozo fora-do-corpo, que não deixa de ter efeitos
sobre o corpo por intermédio da pulsão e do objeto a, condensador de gozo”
(Quinet, 2004, p. 61).

3
Para os estoicos, incorporal, significa que, ser alguma coisa não implica, necessariamente,
em existir corporalmente, ou seja, ser alguma coisa poderia estar relacionado não diretamente a um
corpo, mas ao seu significado. O lugar, o vazio, o tempo e o exprimível (lékton), são incorpóreos,
não existem corporalmente, mas existem enquanto significados.

198
REFERÊNCIAS BIBLIOGRÁFICAS

LACAN, J. (1953) Função e campo da fala e da linguagem em psicanálise. In:

Escritos. Rio de Janeiro: Jorge Zahar Editor, 1998.

LACAN, J. (1966) De nossos antecedentes. In: Escritos. Rio de Janeiro: Jorge Zahar
Editor, 1998.

LACAN, J.. (1970) Radiofonia. In: Outros Escritos. Rio de Janeiro: Jorge Zahar Editor,

2003.

LACAN, J.. (1974) La tercera. In: Entervenciones y textos 2. Buenos Aires: Manatial,
1993.

MISHIMA, Y. (1949) Confissões de uma máscara. São Paulo: Vertente Editora Ltda,

sem data.

MISHIMA. (1968) Sol e aço. São Paulo: Editora Brasiliense, 1985.

QUINET, A. “Incorporação, extrusão e somação: comentário sobre o texto

‘Radiofonia’”. In: ALBERTI, S.; CARNEIRO RIBEIRO, M. A. (Org.). Retorno do exílio: o


corpo entre a psicanálise e a ciência. Rio de Janeiro: Contra Capa Livraria, 2004.

199
SAVOIR ♢ VÉRITÉ

Frédéric Pellion

Pas de psychanalyse sans l’idée qu’il est préférable, pour la conduite de la

vie, de savoir que d’ignorer4,5.

Descartes, un peu de même, attend du savoir de « voir clair en mes actions »


pour « marcher avec assurance en cette vie » (OL, 131). Et cette attente lui rend le

savoir désirable en tant que tel6.

Freud, sur ce point, est plus classique : il considère que la vérité constitue le
terme naturel du savoir, et que le pouvoir thérapeutique de celui-ci croît en

proportion de son approche de celle-là.

Lacan fait d’abord sienne l’idée freudienne : on connaît « la limite extatique

du "Tu es cela" » (É, 100) du « Stade du miroir… » ; L’affirmation, l’année suivante,


selon laquelle « le psychanalyste […] agit par une révélation dont la vérité

conditionne l’efficace » (É, 125) ; ou encore le séquençage, en 1952, des différents

temps de la cure comme autant de « développement de la vérité » (É, 218-221).

Puis la perspective change.


4.
Intervention au sixième rendez-vous international de l’ÉPFCL, « Liaisons et déliaisons
dans l’expérience psychanalytique », Medellin, Colombie, 15-17 juillet 2016. Les références aux
Écrits sont notées par É suivi du numéro de page, celles aux Autres écrits par AÉ suivi du numéro
de page, celle au Séminaire par S suivi du numéro d’ordre du séminaire et, quand la transcription
autorisée est disponible, du numéro de page, ou de la date de la leçon quand elle ne l’est pas.
Sigmund Freud est cité dans la nouvelle traduction des PUF, OCP suivi du numéro de volume et de
page. René Descartes est cité à partir de l’édition Pléiade (Œuvres & lettres. Paris : Gallimard ;
1953), OL suivi du numéro de page.
5.
C’est d’ailleurs un des points sur lesquels psychanalyse et psychothérapies se séparent le
plus nettement. Celles-ci, en effet, s’accommodent fort bien d’une guérison sans gain de savoir :
soit qu’elles préfèrent conforter le savoir déjà là, soit qu’elle excluent dans leur principe même —
éventuellement sans le savoir — tout gain de savoir.
6.
PELLION, F. Ce que Lacan doit à Descartes. Paris : Éditions du Champ lacanien ; 2014. Je
vais ici ajouter un peu à ce qui a été dit sur ce thème dans ce livre, particulièrement pp. 84-88.

200
Dans la leçon du 9 juin 1965 de son séminaire, il évoque d’abord le risque

que la vérité « anticipe sur ce qu’il est supportable de savoir ». Recul, déjà, sur

l’exaltation antérieure de la vérité-remède.

Puis vient, le premier décembre, la leçon inaugurale du séminaire sur L’objet


de la psychanalyse. Lacan y met en avant « la division entre [le] savoir et [la]

vérité » (É, 856, 864 7), et en tire la conséquence pour la psychanalyse : « Ce dont il

s’agit [,] c’est d’admettre qu’il nous faille renoncer […] à ce qu’à chaque vérité
réponde son savoir » (É, 868).

D’ailleurs, en 1960 déjà, il dénonçait le savoir absolu de Hegel comme un

raboutage artificiel du sujet supposé à ce savoir à « un réel dont il n’y aurait plus
rien à attendre ». Et proposait à la psychanalyse de « nouer plus intimement le
régime du savoir à celui de la vérité » en se portant « sur cette frontière sensible

entre la vérité et le savoir » (É, 797-798 8).

On connaît la figure du « drame du savant » qu’il produit pour illustrer cette


division. Et l’exemple qu’il en choisit, entre autres, de Georg Cantor.

Érik Porge a repris récemment ce cas 9 pour montrer que les circonstances

dans lesquelles un savant « va à la folie » (É, 870) dépendent au moins autant de

son activité scientifique que des accidents de sa biographie. Selon lui, Cantor refuse
la forclusion de fait de la vérité, valable pour tous, mais l’éprouve crûment au

moment où, avec le continu, il trouve autre chose que ce qu’il cherche. Plus

précisément, quelque chose qui rentre en contradiction avec ce qu’il cherche, c’est-

7.
Les crochets sont dictés par ceci que les deux articles définis manquent dans le seconde
occurrence de l’expression. En ces quelques pages, savoir et vérité sont donc passé du statut d’objet
à celui de fonction.
8.
Cette expression sera reprise en 1972 (mais de nouveau, les articles en moins) dans la
première leçon du séminaire inédit sur Le savoir du psychanalyste.
9.
PORGE, É. Le drame subjectif d’un savant : Georg Cantor. Le Coq-Héron 2015 ; 222 :
125-129.

201
à-dire avec son savoir antérieur, et dont il a à juger s’il a à y consentir ou à le

refuser 10. « La » vérité revient alors du dehors sous la forme d’idées délirantes… sur

la paternité : des pièces de Shakespeare, mais encore de Jésus-Christ ou de lui-

même.

Cantor témoigne par là d’autre chose que de sa psychose : d’une forclusion

commune de la vérité, à entendre comme extranéité de la vérité au savoir. Cet

Unheim-lich de la vérité est habituellement recouvert des Noms-du-Père, postés à


la place du vrai ; et c’est lui que Cantor tente tant bien que mal d’habiller avec les

noms de pères qu’il se construit.

On sent que ce drame parle d’un deuil à faire. Deuil de « la » vérité, qui
serait un savoir intégralement objectivable. Soit aussi, en psychanalyse : deuil du
mot de la fin.

Suivons maintenant comment Descartes accompagne Lacan dans ce deuil.

D’abord en tendant à Lacan le mot avec lequel il va franchir sa « frontière


sensible entre vérité et savoir », celui de certitude : « [La névrose, dans sa

manifestation moderne,] est corrélé[e] à un déplacement du mode de la raison

dans l’appréhension de la certitude qui est ce que nous avons cherché à cerner

autour du moment historique du cogito cartésien. Ce moment est inséparable […]


de cette autre émergence qui s’appelle la fondation de la science, […] [et de son]

intrusion […] dans ce domaine qu’elle bouleverse et force, […] celui du rapport à la

vérité. » (S13, 12 janvier 1966)

10.
Voici qui éclaire au passage pourquoi la science préfère si souvent parler de découverte
plutôt que d’invention. Dans la mesure où la première opération maintient la fiction d’une relation
de savoir à « la vérité comme cause » (É, 874), identifiée au monde sensible, « découvrir » est en
effet bien moins éprouvant, pour le sujet, qu’« inventer ».

202
Selon Descartes, en effet, si le savoir procède du savoir de l’Autre, décliné en

ce qu’il nomme « idées innées » (OL, 310-317), l’assentiment à ces idées exige que

leur soit transférée la qualité affective de certitude d’abord expérimentée par le

cogito — lequel n’est pas, lui, une idée innée 11.

Lacan ramasse cela ainsi : « Le cogito […] atteint une certitude de savoir. » (É,

831) Un savoir certain, une certitude quant au savoir — mais quant au seul savoir,

pas quant à la vérité.

Ensuite en remaniant la notion traditionnelle de « la » vérité. Ainsi, quand il

écrit, en 1637, « [ma première résolution] était de ne recevoir jamais aucune chose

comme vraie que je ne la connusse évidemment être telle » (OL, 137) :

1. il dit d’abord qu’il n’y a pas « la » vérité, mais seulement des


choses vraies (ou fausses) ;

2. il dit aussi que ce qui compte dans la chose est l’expérience

que le Je en prend ; ce que nous appelons vérité quand nous la logeons dans
les faits est donc, au mieux, une objectivation de la certitude — au sens où

Lacan parle, au sujet du fantasme, d’« objectivation des signifiants » (S4, 119) ;

11
. « Je me résolus de feindre que toutes les choses qui m’étaient jamais entrées dans l’esprit
n’étaient non plus vraies que les illusions de mes songes. Mais, aussitôt après, je pris garde que,
pendant que je voulais ainsi poser que tout était faux, il fallait nécessairement que moi, qui le
pensais, fusse quelque chose. Et remarquant que cette vérité : Je pense, donc je suis, était si ferme et
si assurée que toutes les plus extravagantes suppositions des sceptiques n'étaient pas capables de
l'ébranler, je jugeai que je pouvais la recevoir sans scrupule pour le premier principe de la
philosophie que je cherchais. […] Après cela, je considérai ce qui est requis en général à une
proposition pour être vraie et certaine ; car puisque je venais d'en trouver une que je savais être
telle, je pensais que je devais aussi savoir en quoi consiste cette certitude. Et ayant remarqué qu'il
n'y a rien du tout en ceci : Je pense, donc je suis, qui m'assure que je dis la vérité, sinon que je
vois très clairement que, pour penser, il faut être, je jugeai que je pouvais prendre pour règle
générale, que les choses que nous concevons fort clairement et fort distinctement sont toutes vraies
» (OL, 147-148).

203
3. et enfin que la « réception » du vrai implique une action du Je,

à savoir le jugement qui le transforme, et au décours duquel il passe du doute

à la certitude.

Le sujet cartésien va chercher à « savoir en quoi consiste cette


certitude » (OL, 148). Ce premier jugement en appelle ainsi d’autres, dans l’espoir

qu’à chaque chose reçue comme vraie réponde son savoir.

Espoir qui est précisément ce à quoi Lacan, en 1965, appellera à


« renoncer ».

Mais, même là, c’est encore Descartes qui le guide. Car c’est lui qui, le

premier, a enregistré le divorce entre savoir et vérité.

Il s’agit de la célèbre thèse de la création des vérités éternelles, d’abord


esquissée dans trois lettres de 1630, lettres dont Denis Kambouchner nous incite 12

à affiner notre lecture par celle de la lettre à Mesland du 2 mai 1644.

Voici le passage selon lui décisif : « Pour la difficulté de concevoir comment


il a été libre et indifférent à Dieu de faire qu’il ne fût pas vrai que les trois angles

d’un triangle fussent égaux à deux droits, ou généralement que les contradictoires

ne peuvent être ensemble, on peut aisément l’ôter, en considérant que la puissance

de Dieu ne peut avoir aucunes bornes ; puis aussi, en considérant que notre esprit
est fini, et créé de telle nature qu’il peut concevoir comme possible les choses que

Dieu a voulu être véritablement possibles, mais non pas de telle [nature], qu’il

puisse aussi concevoir comme possibles celles que Dieu aurait pu rendre possibles,
mais qu’il a toutefois voulu rendre impossibles. [Cette considération] nous assure

12.
KAMBOUCHNER, D. Descartes n’a pas dit […]. Paris : Les Belles lettres ; 2015, pp.
95-99. Je me référerai tout spécialement au très court chapitre 5, « Dieu aurait pu faire que 3 et 2
fassent 4 », pp. 51-59.

204
que, bien que cela soit vrai, nous ne devons point tâcher de le comprendre, parce

que notre nature n’en est pas capable13.» (OL, 1167)

Tout se joue dans le remplacement des présents de 1630 — il « veut, entend

et crée [les vérités éternelles] » (OL, 938) — par des parfaits : « il a été indifférent à
Dieu », « il aurait pu », « il a voulu ». Au cours de ces quatorze ans, Dieu s’est retiré

du présent du savoir en emportant avec lui la vérité de l’origine.

Mais c’est aussi bien le sujet du cogito qui introduit ce tempo d’après-coup
en renonçant 14 à concevoir le passage à l’impossible des possibles qui auront été

ceux de Dieu. Car cette vérité-là doit être cédée par le sujet s’il désire que son

savoir lui permette de « marcher avec assurance dans cette vie ».

Tout savoir, dorénavant, rejouera ce deuil de « la » vérité — qui est aussi


bien un deuil de la préhistoire, du tout-possible, et de la coprésence de Dieu et du

sujet 15.

Je conclus.

Lacan comme Descartes posent le savoir comme partenaire de la libido. Mais

cette position ne ravale pas la vérité.

13.
Une phrase très voisine se trouve déjà dans les Méditations : « Mon intelligence n’est pas
capable de comprendre pourquoi Dieu fait ce qu’il fait » (OL, 303).
14.
Ce renoncement a le même statut logique que la dissolution lacanienne du « sujet
supposé savoir » (AÉ, 243-259, 575-591), soit de celui dont j’attends qu’il me dise si ce que je crois
savoir est vrai ou non.
15.
Ces quelques considérations permettent peut-être d’approcher ce que Lacan, à la fin du
séminaire RSI, appelle « nomination réelle » (S22, 13 mai 1975). Car « vérité », ce nom commun,
pourrait bien, in fine, en procéder. Ainsi, les « effets de vérité » sur lesquels il insiste, à partir de
1966 (É, 365-366, 724), reviennent sans cesse à la même place de présenter l’excès du signifiant sur
le savoir qui s’en obtient. Et l’épreuve de la séparation entre savoir et vérité, comme expérience
d’une impossibilité de savoir, est une expérience du réel.
Je note seulement que cette formule, qui vaut comme spécification positive du réel, se
prépare dès les premières leçons du Séminaire sur L’Éthique, mais devra 1964 pour se formuler en
toutes lettres (PELLION, Frédéric. Jacques Lacan vers le réel (1936-1962). Revista Latino-americana
de Psicopatologia Fundamental 2009 ; 12/1 : 99-115).

205
En effet, pas de sujet cartésien, donc de sujet de l’inconscient, sans cette

ombre portée de la vérité à laquelle il doit renoncer… pour savoir.

La décision cartésienne de s’interdire de scruter l’indétermination objective

de Dieu pourrait se traduire, dans les termes de Lacan, comme celle de cesser de
tenter d’écrire ce qui, de toute manière, ne cessera pas de ne pas s’écrire 16.

On peut donc y lire un premier aperçu du fantasme qu’écrit mon titre — et

dont chacun de nous, en tant que « névrosé moderne », a à rééditer, pour son
compte, la construction.

16.
Par cette décision, la réponse à la question : « Pourquoi Dieu fait ce qu’il fait » cesse de
ne pas s’écrire. Et — comme, d’ailleurs, Kambouchner y insiste (KAMBOUCHNER, Denis. Descartes
n’a pas dit […]. Loc. cit.) — l’écriture de Descartes consigne fidèlement cette restriction du
possible. Reprenons par exemple les termes de la lettre à Mesland : en écrivant « Il a été libre et
indifférent à Dieu de faire qu’il ne fût pas vrai que les trois angles d’un triangle fussent égaux à
deux droits » (je souligne), Descartes dit que Dieu aurait pu faire autrement, mais ne dit
aucunement ce qu’il aurait pu faire d’autre.
Il y a là un « pas possible » (S9, 7 mars 1962), au double sens d’une restriction du possible,
soit d’un aperçu du réel, et d’un possible pas… de savoir. Pas de savoir, car s’y fomente l’effet de
nécessité par lequel une proposition telle que : « Les trois angles d’un triangle sont égaux à deux
droits » ne cessera plus de s’écrire.
Et en effet, dans la tradition aristotélicienne de l’écriture du nécessaire à partir de
l’impossible, Descartes écrit ainsi la définition du triangle : « Il est impossible que les trois angles
d’un triangle ne soient pas égaux à deux droits ». La double négation y est la trace et du sujet ayant
renoncé à l’impossible, et de la cession par laquelle la vérité, de son exil, irrigue les « choses
vraies ». Cette trace est éminemment labile, puisque le glissement est toujours possible, qui
objectivera en Dieu la part prise par le sujet dans l’instauration de cette nécessité : « Il est
impossible à Dieu [de faire] que les trois angles d’un triangle ne soient pas égaux à deux droits »…
Soit très exactement la doctrine de la détermination divine contre laquelle, en 1630, voulait réagir
Descartes.
Mais il y a simultanément restriction, Versagung, cession du possible, par laquelle cette
décision fait ce « pas impossible » (S19, 66) où se fondent, selon Lacan, et le « pas-tout », et le
contingent. Et de fait, si la loi scientifique apparaît, côté sujet, comme nécessaire, elle doit en même
temps être conçue, côté objet, comme contingente (MEILLASSOUX, Quentin. Après la finitude –
Essai sur la nécessité de la contingence. Paris : Seuil ; 2006). Soit selon le point de vue du Dieu de
Descartes — pour qui, au point d’origine, elle a cessé de ne pas s’écrire.

206
En la clínica psicoanalítica con niños tampoco hay proporción

sexual, pero nos enlaza el grafo del discurso… ¿o no?

Pablo Peusner

Parto de una tesis central de Lacan, actualizada recientemente por Colette

Soler en los siguientes términos: “la forclusión más radical, genérica, causada por el

lenguaje, es la de la proporción sexual”1. Me he propuesto hacer de esta tesis una

herramienta clínica, un orientador para nuestro quehacer de analistas que no


retrocedemos ante los niños.

Probablemente, que un niño siempre sea más, menos u otra cosa que lo que
esperaban de él sus padres y parientes, resulte el mejor argumento para afirmar
que en la clínica psicoanalítica con niños tampoco hay proporción sexual. Notamos

así que la irreductible transmisión en juego diferencia a este proceso del simple

acto de procrear, reproducirse o “parir una cría”, propio del mundo animal, allí

donde sí hay proporción –proporción a la que denominamos “instinto”. Las


rupturas del orden biológico y de sus ciclos (necesarios pero no suficientes para

dar cuenta de la causación del sujeto), introducen la desproporción alterando las

funciones vitales del cuerpo, convirtiéndolas en áreas de apuntalamiento pulsional,


de excesos y defectos, de “demasiados” o de “muy pocos”.

En las primeras entrevistas con los padres y parientes de nuestros

analizantes-niños, esta desproporción suele ser presentada como una característica


propia de aquel, y que aparece siempre en el mismo lugar: es demasiado

demandante, come poco, es muy irritable, se mueve más de lo conveniente, su

tiempo de atención no es el necesario, se masturba exageradamente, habla

escasamente, retiene excesivamente las heces, y tantas otras... De este modo, las

1
SOLER, C. Lacan, lecteur de Joyce, PUF, Paris, 2015, p. 31 (Traducción personal).

207
manifestaciones clínicas de la desproporción dividen e interpelan a sus otros

primordiales, convirtiéndose en causa de un sufrimiento que han intentado

resolver, las más de las veces, mediante un recurso a la autoridad que ha fallado y

reiniciado el ciclo.

Aquí conviene recordar una puntualización de Lacan de 1972, cuando en

ocasión de comentar una intervención de su colega Paul Mathis por el sesgo de sus

cuatro discursos, aseguró que sin cierta elaboración previa “no hubiera sido tan
fácilmente posible proponer un grafo tal, puesto que en suma se trata de un

grafo...”2. Se refiere a la estructura de sus discursos, la que pasó por diversas

presentaciones imaginarias durante su producción: de los cuadrípodos al tetraedro,


luego la supresión de una arista y la orientación de las restantes que dieron por
resultado el susodicho grafo. Dicho grafo muestra un circuito cerrado formado por

tres lugares (agente-Otro-producción) y un lugar que, pudiendo incidir sobre el

agente o el Otro, permanece por fuera del circuito (verdad).

Es dicho circuito el que habitualmente llega como motivo de consulta: un

fenómeno que pone en escena la desproporción y que retorna siempre al mismo

lugar (a) interrogando y dividiendo al Otro ( ), produciendo el desenlace de la

impotencia parental y la caída del significante amo (S1) bajo la forma de la ruptura
de la neurosis de transferencia espontánea que rige la relación padre-madre-hijo
ante el fenómeno que se repite. Lo que nos devuelve al punto de partida...

Aquí es donde el dispositivo de presencia de padres y parientes en la clínica


psicoanalítica lacaniana con niños nos ofrece todo su potencial, a condición de que

el analista no lo considere un real y establezca las intervenciones necesarias para

2
Lacan, Jacques. Intervención sobre la exposición de Paul Mathis, « Remarques sur la
fonction de l’argent dans la technique analytique », Congreso de la EFP sobre la técnica analítica,
Aix-en-Provence, el 21 de mayo de 1971. Publicado en Lettres de l’ECF, número 9, 1972
(Traducción personal).

208
producirlo. Porque en las entrevistas con los padres y parientes de nuestros

analizantes-niños podemos producir el enlace necesario entre el saber que habita

el lugar de la verdad y el fenómeno, ahora considerados como síntoma (S2→a).

Pero además, se trata de reintegrar el enlace entre dicho saber su(b)puesto al


fenómeno y la división que se establece en el lugar del Otro (S2→ ). Estos enlaces

exigen por parte del analista una posición ética fundada en reconocer allí un real

en juego en el lugar de la causa del síntoma –y no un proceso biológico, neuronal-


individual. Justamente por eso, la reescritura de la constelación familiar que Lacan

rescatara tan tempranamente en los historiales de Freud es una herramienta que

fundamenta y justifica la dicha presencia de padres y parientes. El lazo del discurso


permite la suposición de un saber al síntoma, y su transferencia al lugar del Otro
facilita su lectura, puesto que “responde a” lo sintomático de la estructura familiar.

Los enlaces que favorecen los discursos funcionan entonces como una

respuesta a la forclusión genérica de la proporción sexual. Obviamente, no la


resuelven, pero permiten convivir con ella junto a otros sujetos. Lacan calificó a esa

pasión por el lazo de “tontería”, una tontería radical, fundamento de los

agrupamientos y de la institución-base del lazo social: la familia, probablemente la

más extendida de nuestras instituciones y también la más patógena –un organismo


vivo que muta con el tiempo y que hoy en día nos interroga por sus novedosas
variaciones. No obstante, las condiciones que plantea la preexistencia del Otro,

parecieran hacer caso omiso de la desproporción, al menos, hasta que se la


encuentran. En términos del exquisito escritor francés Pascal Quignard:

Nacemos de repente en el aire atmosférico, cegados por la luz solar,


esclavos de las más humillantes dependencias.
La libertad no forma parte de la esencia del hombre.
El desamparo originario le impone a la supervivencia del pequeño que
acaba de llorar cuidados, limpieza, socorro, alimentación, protección. Es decir:

209
el desamparo originario impone los otros a quien no ha tenido ninguna
autonomía en su concepción; impone la familia, la obediencia, el miedo, la
lengua común, la religión, la crianza, la convención de las vestimentas, lo
arbitrario de la educación, la tradición de la cultura, la pertenencia a la
nación. Toda esa “ayuda” extraña hunde al niño en una mezcla de amor y de
odio (...)3.

El deseo del analista que no retrocede ante los niños no ignora este estado

de cosas y afirma su pasión tonta por el lazo huyendo para adelante, a la vez que
extiende las fronteras de la conquista psicoanalítica.

3 Quignard, Pascal. Los desarzonados. Último Reino VII. El cuenco de plata, Buenos Aires,

2013, p. 105.

210
Una Explicación Metapsicológica del Terror

Silvia Quesada

Mi propuesta es ir avanzando en la delimitación de una de las más comunes

manifestaciones actuales del malestar, que es el llamado “ataque de pánico”.

Quizás desde el psicoanálisis hay un término más preciso para su

designación que es terror. Por lo cual se debería hablar de “ataque de terror”.

Comenzaré diciendo que un dato que llama la atención cuando uno se


dispone a investigar este cuadro, es el malestar que provoca su forma de
presentación.

Se revela una presencia del cuerpo, que “inquieta” al médico de guardia, que
es el lugar, por donde generalmente llega este paciente.

En términos freudianos sería ese paciente afectado, pero no por ese estatuto

del afecto que promueve la cadena asociativa. Sino por esa condición económica

del afecto, con la que Freud se encontró a partir de Mas Allá del Principio de Placer.
Ese afecto que enmudece, que deja vacío de significante, y que señala el agujero

del grito de horror, en el cuadro de Munch. Esa es la dimensión que abre el pánico.

Efectivamente en el instante de terror el paciente muestra esa rigidez, esa


imposibilidad de asociación que probablemente llevo a Freud a sostener muy

tempranamente, en sus estudios sobre la histeria: “La cólera y el terror hacen perder

el sentido de las cosas, paralizan tanto la motilidad como la asociación”.

La propuesta es entonces lograr entender desde el punto de vista


metapsicológico cual es el resorte último del terror a nivel de su producción

inconsciente, y en su disyunción con la angustia.

211
Si lo tomáramos como una manifestación sintomática, no lo podríamos

pensar con relación a la cara metonímica del mismo, sino ubicarnos en relación con

su cara pulsional, en tanto esta se anuda con la condición compulsiva que la

sostiene, en términos freudianos, beneficio primario del mismo. Borde de goce por
fuera del campo significante, y en tanto tal anudada a una enigmática y paradójica

modalidad de satisfacción sustitutiva, quizás allí, deberíamos buscar su vinculación

con el terror.

Ubicándonos entonces en ese campo extimo que la pulsión grafica, a mi

juicio, la teoría de la represión, es el anclaje fundamental, para empezar a desplegar

una teoría del terror.

Es claro que en la asociación con el cuerpo en el instante del terror, se revela


una dimensión fragmentada y fragmentaria del mismo, aunque es pertinente

aclarar, no con las características que asume el cuerpo fragmentado en la histeria,

sino con un estatuto mucho más primario del mismo.

Y es por ese estatuto primario del cuerpo, que pienso que es fundamental,

explorar en la teoría de la represión y más específicamente, con relación a la

represión primordial.

Producir desde esta lógica, necesariamente comportará una ampliación de la


teoría de la represión freudiana, y un aporte a la teoría de la angustia. Digo de la

teoría de la angustia, en la medida en que ésta, como afecto que no engaña, está

en una sinergia inmediata con la teoría de la represión.

Se lo suele ubicar dentro de la vieja clasificación freudiana de las llamadas

neurosis actuales, más precisamente dentro de las llamadas neurosis de angustia.

Quizás por ese lugar que sostiene la angustia automática.

212
Dicha Inclusión adolece de limitaciones, tanto desde el punto de vista

teórico como clínico:

Desde el punto de vista teórico: no toma en cuenta la segunda tópica

freudiana, particularmente a partir de su conceptualización de la angustia


traumática, donde claramente separa angustia de terror.

Desde el punto de vista clínico: esa falta de precisión, a la hora de estimar

dicha diferencia, dificulta la dirección de la cura.

Existe una disyunción insoslayable entre angustia y terror, la angustia


protege frente al terror, es su parapeto. Agrega, no hay nada en la angustia que

pueda producir una neurosis de terror. A partir de que localiza

metapsicológicamente a la angustia como primaria, instala una disyunción entre


angustia y terror.

La cuestión es: ¿cómo hacer hablar a esa disyunción? Un concepto que se

localiza como un shifter en esa construcción, es la pulsión. Freud, construyó un


circuito con este concepto, un montaje, que Lacan en el seminario 11 puede

desmontar, pero porque estaba montado, y no como un aparato de circuito

cerrado, sino como un sistema que tal como Freud lo presenta, tiene más que ver

con un perro que se muerde la cola, y que, como todos nosotros podemos
comprobar cuando vemos un perro que hace esto, goza de ello, y con ello.

No hay cierre, solo autoerotismo, y fracaso. Algo del goce se atrapa, y lo que

resta, engendra nuevamente la tensión. Decimos con Freud, al deseo le


corresponde la realización, y a la pulsión la satisfacción. Si de realización hablamos,

no hay otra que la significante, por lo tanto lo pulsional, queda por fuera del

campo significante, y allí es donde se instala el terror.

213
Pulsión, represión primaria y angustia, se constituyen en carriles necesarios

de la explicación buscada.

Deberemos situarnos en el tercer tiempo de la teoría de la angustia, que en

su relación con la segunda tópica coincide con la formulación de su tercer


inconsciente, o inconsciente estructural: ello.

Son aquellos procesos sobrevenidos en el ello, los que tienen particular

interés en el camino de encontrar una explicación metapsicológica al ataque de


terror.

Separando terror de angustia, sostenemos que, nada hay en la angustia que

pueda producir una neurosis de terror, la angustia protege frente al terror.

Efectivamente, la angustia cobra el valor de contrainvestidura siendo este el único


mecanismo de la represión primordial, “cuida de su producción y mantenimiento”.

Dos conclusiones a sacar aquí, la represión primordial, no es un mecanismo dado

de una vez y para siempre, sino que contrariamente, está en económica y


permanente producción. Y por otro lado el terror da cuenta de la irrupción y por lo

tanto del fracaso de la angustia en su condición de protección y parapeto.

Finalmente podemos sostener, que el terror por un lado verifica el tiempo

lógico de una represión primordial, volviéndola un observable clínico. Y por otro


lado da cuenta de su disyunción radical con la angustia.

214
VERDADE, IRMÃZINHA DO GOZO

Delma Maria Fonseca

No discurso jurídico, a verdade advém por meio de uma operação de


argumentos, onde se produz leis e enunciados considerados verdadeiros, diante

dos quais todos devem estar norteados e obedientes, resultando sempre a

necessidade de que a verdade seja confessional e seja dita toda, sob pena de ficar
o cidadão, fora da lei.

Em sentido religioso (Wikipédia) o caráter de verdade de uma

afirmação se baseia na tradição dos antepassados, na palavra de um profeta ou de


um livro sagrado criado como a palavra de Deus.

Estas verdades se afirmam a si mesmas como verdadeiras tendo a

palavra como suporte, mas demandam que o gozo se confesse, todo, e justamente

ele, é inconfessável.

A impossibilidade de dizer, em palavras, a verdade do gozo e do

desejo sempre trouxeram questões à psicanálise.

Bem cedo, a psicanálise precisou abrir mão dessas bem nutridas ilusões
veiculadas pela crença na verdade fatual ou toda dita,mediante rememoração.

Bem cedo, Freud se deparou nos tratamentos dos neuróticos com uma

realidade psíquica, que como ficção, dá estrutura à verdade que vai interessar à

clínica psicanalítica. Hans p. ex, construiu uma fantasia, uma resposta satisfatória
para sua angústia de castração, depois que a mãe lhe ameaçara ,dizendo que se ele

pusesse a mão novamente no seu “faz pipi”, o doutor o cortaria fora. O menino

215
construiu uma fantasia, onde, caso o doutor cortasse o seu “faz pipi”, seria para lhe

dar outro maior. Freud comenta: “Com a última fantasia de Hans, a ansiedade que

foi provocada pelo complexo de castração foi superada e suas dolorosas

expectativas receberam uma transformação mais feliz ( Freud, 1909) .No caráter de
ficção do saber de Hans não está em jogo a existência de um lastro fatual da

realidade e este não sobreviveria a um escrutínio científico, ela tem arestas, deixa

restos: é uma ficção, mas trata-se de uma asserção que se anuncia como
verdadeira, e não existe uma metalinguagem que poderia justificá-la.

O saber articulado pelo sujeito dividido entre o campo da linguagem e do

gozo, é onde “nenhuma verdade pode ser localizada a não ser no campo onde ela
se enuncia, e dizer que a verdade é inseparável dos efeitos de linguagem tomados
como tais ,é incluir aí o inconsciente” (59 avesso .)

A divisão do sujeito não é outra coisa senão a ambiguidade radical que se

vincula ao próprio termo verdade que se encontra na interdição do gozo ligada à


entrada em ação do significante e onde só com ele pode-se também , falar do

gozo. A cadeia de significantes topa sempre com algo que lhe é estranho , onde

podemos localizar um encontro faltoso ao se repetir o fracasso do simbólico em

simbolizar tudo. Além do automaton, a tyché, encontro com o Real, onde se pode
vislumbrar uma certa novidade ,uma sinceridade em relação à vida, aí onde só se
pode dizer a verdade com a condição de não levá-la até o fim, ou seja, semi-dizê-

la” Avesso 3 ( p.123. ) O esforço fica por conta da linguagem , porque “o real não é
afetado por isso (...) “Seu benefício do momento é que recuperou seu verniz; ”

p.178 - último dique para conter o idealismo.

Lacan estabelece sua teoria dos quatro discursos imbuído do saber que o
inconsciente, é ele mesmo um discurso, e a marca de seu projeto envolve a

retomada da obra de Freud pelo avesso, que é por sua vez, assonante com a

216
verdade. Uma verdade depende da implicação de uma afirmação que se anuncia

como verdadeira, deixando claro que não existe uma metalinguagem que poderia

justificá-la. A maneira original que ele encontra para trabalhar este projeto é

desenvolver a teorização sobre os quatro discursos como formas distintas de laço


social: - Discurso do Mestre, Discurso da Histeria, Discurso Universitário e o

Discurso do Analista. Nestes discursos, a verdade é um lugar, e ela fica sempre

recalcada.

Temos o saber (S2), interrogado no lugar da verdade, no discurso do

analista. Aí, o que se pode saber é solicitado a funcionar no registro da verdade,

com a implicação de que nunca possa ser enunciada toda; só indícios aí se


desvelam. É por isso que Lacan indica que a verdade permite apenas um semi dizer
que não se completa, que não fecha sentido algum.

O semi dizer no qual a verdade se sustenta é a lei interna de toda espécie

de enunciação e é encarnada pelo enigma, pelos mitos, ditos espirituosos, pela


besteirada, alinguisteria, a quimera que faz aparecer um meio corpo, pronto para

desaparecer completamente quando se deu a solução.

“Com um jogo de palavras se realiza o gozo de rir, com um lapso se realiza o

gozo de se envergonhar. Com o sintoma, um jogo de palavras realiza o gozo de


sofrer” (Gerbase “Atos de Fala”p.10)

Um lapso um discurso interrompido, um nome esquecido, pode ser

desgraça que a boca chama na contingência de uma enunciação. A questão vinda


no lugar onde Freud esqueceu-se do nome Signorelli, é sempre exemplar, ela visa

o para além do sentido, onde HERR substituindo SIGNOR tornou-se mestre

absoluto da doença que ele, médico, não cura, da morte e da impotência. Palavra
estrangeira que se quebra facilmente para que HERR se destaque. Se trata de

217
correr da conversa e daquilo que ela recusa, a morte, a sexualidade, o trauma.

Freud discrimina a rede de associações que foge desse real, voltando, retornando

cruzando caminhos deixando que tudo fique diante de nós como pura e simples

combinação de significantes; ruínas metonímicas, para que o real não fique


presente demais, semi dizeres nos quais a verdade se sustenta. A palavra encobre,

vela, desvela e não pode ser consertada pelo código. Daí a impossibilidade da

metalinguagem, já indicada pela originalidade de Saussure e tomada com rigor por


Lacan ao incluir na linguística o sujeito que sofre. No seminário do Avesso ele nos

diz que não” há outra metalinguagem senão todas as formas de canalhice (...) em

querer ser o grande Outro de alguém, ali onde se delineiam as figuras em que seu
desejo será captado.”(p.57)

A verdade é irmãzinha do gozo interditado, este é o saber recalcado sobre o

qual se assenta o pequeno a, como agente do discurso do analista e que deve

alertá-lo no sentido de não ocupar o lugar que o analisante o supõe saber sua
verdade. E mais, tudo que se passa no lugar do sujeito deve um analista , ele

próprio experimentar , ou seja, experimentar-se sujeito à fenda e lutar pela

verdade que se produz por sua relação com o real, abstendo-se de ter ilusões

quanto ao verdadeiro, já que a verdade não é o real nu e cru, mas eis que entre
nós e o real há a verdade, ela se estatela em S(A\) , no encontro que é sempre meio
dito por introduzir o buraco, o objeto e também a perda na questão do

significante.

Se a Escola de Psicanálise é essencial é porque é um veículo onde os

psicanalistas prestam contas dessas vias, e mais precisamente, das vias que tomam.

218
Origem do laço social: do organismo ao falasser

Maria Vitoria Bittencourt

“O laço social só se instaura por ancorar-se na maneira pela qual a


linguagem se situa e se imprime, se situa sobre aquilo que formiga, isto é , o ser

falante”.4

Mas, encontramos na clínica sujeitos que subvertem esse enlace devido à


sua recusa da fala: o autista. Sua inscrição no laço social é estruturalmente

perturbada, levando-nos a considerar que não entram na categoria de ser humano,

essencialmente falante: “grau zero do ser humano (...) pois mesmo que estejam no
campo da linguagem, dificilmente adquirem a função da fala”, 5

Daí minha questão: o que leva um organismo vivo a falar? Por sua recusa a

entrar no discurso, o autista pode nos ensinar sobre a escolha de um desenlace na

relação ao Outro, revelando o paradigma do nascimento do ser falante. Isso nos


levaria a levantar outra questão: o que seria adequado, partindo da psicanálise, o

trabalho com o sujeito autista?

Segundo Freud, a vida psíquica se funda no que chamou de primeira


experiência de satisfação6, que vai depender essencialmente da resposta da

“pessoa prestativa7”. Essa primeira satisfação se acompanha da percepção do

4 Lacan, J. Seminário Livro XX Mais ainda, Zahar Editora, Rio de Janeiro 25003, p. 74.
5 Silvestre, M. « L’autisme infantile « in L’autisme », Bulletin 10, Groupe Petite Enfance
197, p.9.
6 Freud, S. « Projeto para uma psicologia científica » in Obras completas,, Vol. I, Imago , Rio

de Janeiro, 1977, p. 421.


7 Ibid.

219
sujeito de um semelhante, (primeira atividade subjetiva) um ato de pensamento -

primeira manifestação da pré-linguagem.8

Segundo Freud, essa satisfação produz uma “modificação interna”

através da“ação específica” do Outro que sacia a necessidade. Nesse momento a


criança adquire uma “compreensão”, função primordial: se fazer ouvir, se fazer

compreender, surgindo assim um pensamento que afeta o corpo: eis origem do

pensamento numa experiência de gozo do corpo. Para pensar é preciso ter um


corpo: “O homem sempre pensa com a ajuda das palavras. E é nesse encontro

entre estas palavras e seu corpo onde alguma coisa se esboça. Aliás, ousarei dizer o

termo inato”.9

Vemos então o corpo e o pensamento articulados na experiência de


satisfação do sujeito inteiramente suspensa ao Outro, um sujeito falante. Pois, não

somente há a satisfação da necessidade mas também satisfação da palavra da mãe,

que falando à criança, vai deixar as marcas de seu desejo. Assim o bebê vai se
tornar um ser de lalíngua com seu balbucio, cuja fonte é o som escutado da

palavra do Outro.” É absolutamente pelo modo como lalíngua foi falada e também

ouvida por tal ou qual em sua particularidade, que alguma coisa ( ...) reaparecerá

(..) em toda espécie de modos de dizer”10. Podemos observar o bebê inteiramente


no gozo de ouvir sua voz e o som do significante. Assim ouvir e se ouvir é antes
de tudo um gozo, trata-se de uma primeira etapa onde a voz e o significante fazer

8 SOLER, C. indica bem que não é pré-verbal mas “pré-linguagem no sentido em que a
linguagem vai ser considerada como uma elucubração segunda em relação à lalíngua primariamente
entendida” 8 intimamente ligada à língua materna, aquela que deixa traços indeléveis para o sujeito.
“Le sujet borroméen Mensuel n° 41 EPFCL France.

9 LACAN, J« Conférence à Genève sur le symptôme » in Bloc Notes de psychanalyse n°5,

1985, p. 5-23.
10 Ibid.

220
um par (a e S1) numa relação fundamental da palavra ao ser – o falasser. (jouis =

j’ouis) , primeiras experiências de gozo. Assim, antes de qualquer fala, a criança

balbucia e se escuta, pois “ a ressonância da palavra é algo constitucional”11 diz

Lacan.

Segundo Freud há explicitamente aqui a satisfação de necessidades sexuais:

“ (...) a mãe faz um dom à criança de sentimentos originários de sua própria vida

sexual, o acaricia, o beija e o nina, e toma a criança claramente como substituto de


um objeto sexual “ 12. A mãe representa a primeira mediação entre o corpo e a

linguagem, uma espécie de agente da humanização do gozo pois aquilo que era

da ordem de necessidade orgânica, se transforma em pulsão, que Lacan chama de


“ entrada no Real”13 do organismo vivo à sujeito da demanda. Falar é demandar.

Se, como vimos anteriormente, Lacan afirma que esse encontro de palavras

e corpo é inato, o que ocorre com o sujeito autista ? 14 Foi essa questão de Jenny

Aubry a Lacan: porque essas crianças, bem alimentadas, bem cuidadas,


manifestavam uma presença completamente alheia ao laço social, só emitiam

grunhidos , imóveis, ou seja, não se humanizavam. Conhecemos a resposta de

Lacan: “transmissão de um desejo que não seja anônimo” , desejo esse que traz “ a

marca de um interesse particularizado”. 15

Mas, em 1975 Lacan introduz uma outra questão. Recomendando a leitura

do livro de Spitz Do nascimento à fala , e se referindo ao latido animal onde um

som , na medida em que é significante, é diferente do outro, afirma: “Há um


abismo entre a relação com o latido e o fato de que no final ( ...) o ser humano (...)

11Ibid.
12 FREUD, S. « Três ensaios sobre a teoria da sexualidade » in Obras completas, Vol VII,
Imago, 1977, p.184.
13 LACAN, J. “Remarque sur ler rapport de Daniel Lagache” in Écrits, p. 654.
14 Não podemos generalizar pois existem vários tipos de fenômenos nesse tipo clínico.
15 LACAN, J. “ Nota sobre a criança » in Outros escritos, , Zahar Editor, Rio de Janeiro,

2001, p.369

221
chegue a dizer alguma coisa. Não só a dizê-lo mas ainda (...) esse cancro que é a
16
linguagem implica desde o início uma certa sensibilidade”. Através de exemplos,

define essa sensibilidade como “ uma peneira que se atravessa e através da qual a

água da linguagem chega a deixar algo para trás, alguns detritos com os quais
brincará, com os quais necessariamente, terá que se arranjar (..) Graças a isto ele

irá fazer a coalescência, por assim dizer, dessa realidade sexual e da linguagem”17.

Talvez para o autista seja impossível brincar (jouer-jouir) com as palavras, se


arranjar com elas pois, como afirma Lacan, “o peso das palavras é muito sério e

não estão dispostos a estar à vontade com elas”18. Ou seja, podemos pensar que

esse encontro entre palavras e seu corpo foi perturbado pois é frequente a
ausência dos primeiros balbucios assim como a ausência de um olhar, denotando
uma presença ausente na relação ao Outro. Pois, como diz Lacan nessa mesma

conferência “ o corpo ganha seu peso pela via do olhar”19. A experiência de gozo

deixou marcas cujo resultado é o sujeito aterrorizado desse encontro com a


realidade sexual. Em Hans, o sintoma fóbico expressa uma rejeição de um gozo

sentido como “hetero “ 20. No autista , essa rejeição se manifesta pela recusa do

falar, no sentido da recusa de constituir o Outro como parceiro no laço social.

No entanto, alguns exemplos podem contradizer essa afirmação. Carlos,


num momento em que recebo uma notícia grave pelo telefone, momento em que
não me ocupo mais dele, me pergunta: “ Tudo bem, Maria ?” E Antonio, que se

apresenta como débil, até então sem emitir nenhum som, me diz:” Isso é o Rio,
Maria”, ao ver meu colar com um símbolo de um monumento típico dessa cidade:

16 LACAN, J. « Conférence à Genève sur le symptôme » in Bloc Notes de psychanalyse n°5,

1985, p. 5-23.
17 Ibid.
18 LACAN, J. « Conférences et entretiens dans des université nord-américaines » in Scilicet

6/7 Seuil, Paris, 1976, p.45.


19 LACAN, J. « Conférence à Genève sur le symptôme » in Bloc Notes de psychanalyse n°5,

1985, p. 5-23.
20 Ibid.

222
o Cristo Redentor. Surpresa da presença “falante”. Mostram que, se não atingem a

dimensão da demanda, podem ter uma abertura ao diálogo, mesmo precário.

Nessas duas situações, face a um certo distanciamento do analista, um Outro

presente-ausente, manifestaram uma certa ‘sensibilidade’, uma presença. Dick


também se mostra sensível ao ouvir à injunção edipiana de Melanie Klein,

respondendo com um apelo: sua babá . No encontro com o desejo de Melanie

Klein via sua interpretação , “a criança advém à possibilidade de se representar no


significante”.21

Assim, um organismo vivo tem empuxo a falar a partir do momento em

que uma experiência de gozo transforma seu corpo num corpo pulsional, corpo
falante. A pulsão transforma um organismo vivo num corpo que goza que é um
corpo de discurso . Com o autista, não podemos dizer que o Outro esteja

presente, pois trata-se de um sujeito que não suporta a condição de ser falante- a

experiência de gozo na fala o leva a recusar de se inscrever na demanda do Outro.

Quanto à posição do analista frente ao autista, Lacan nos ensina que

embora “ (os autistas) se escutem a si mesmos, eles ouvem muitas coisas ( ..) e se

trata de ver precisamente onde escutaram o que articulam. (...) há sem dúvida algo

para dizer-lhes”.22 Nesse sentido, uma homenagem à Melanie Klein pois os efeitos
clínicos dessa analista “ verbosa” são notáveis: com Dick 23, era forçada a falar de
sua teoria, de sua invenção e ler passagens sobre seu caso. As vezes ela o

consolava quando chorava dizendo “ A vida não é tão ruim assim”. Um exemplo
de enlace bem sucedido, não ?

21
BERNARD, D. « La cause de l’inconscient » CCPO Maio 2008.
22
LACAN, J. « Conférence à Genève sur le symptôme » in Bloc Notes de psychanalyse
n°5, 1985, p. 5-23.
23
Sua biógrafa, Phillys Grosskurth, encontrou Dick com 50 anos, achou-o simpático meio
infantil , bem informado e capaz de conservar um emprego relativamente estável.

223
LA MANO DE LACAN Y EL RONRONEO DEL GATO.

Jose Monseny Bonifasi

Esta breve ponencia, es una digresión a partir de una reflexión que viene
interesándome en los últimos años, en el marco de un seminario permanente entre

psicoanalistas y pedagogos. Me decidí por este tema porque la clínica del autismo

ha sido colocada en el epicentro de una campaña que busca el desprestigio y la


desafección al psicoanálisis en lo social, y aunque el psicoanalisis no trate de

convencer como decía Lacan, nuestra opción es que sin entrar en polémicas si

puede informar para que el sujeto puede tener la opción de escoger

En mi opción he tratado de releer aprés coup desde la formulación lacaniana

del nudo Borromeo, aquello que en cierta forma era la indagación freudiana y

sobre todo del propio Lacan, de lo que constituye antecedentes del empeño en

articular el sujeto efecto del significante y el sujeto de un decir-gozar.

No se trata de decir “eso ya estaba ahí dicho” y ahora encuentra otra forma

de decirse, partimos de la base de que el Borromeo supone un salto, un corte,

verdadera innovación, pero que no abole todo lo dicho, pero lo somete a


reordenamientos, desplazamientos y a una poda conceptual.

Sin embargo creemos que es útil, reseguir ese proceso, tomando en su

sentido fuerte la afirmación de Lacan de que el Borromeo surge de la experiencia

psicoanalítica y solo sirve a la formalización de la misma.1

224
Esa reflexión que puede aportarnos a propósito del deseo de análisis?

Nuestra hipótesis es que la entrada en un proceso de cura, claramente orientado

por una escucha analítica es posible en los niños autistas, asperger y psicóticos
precoces, y los condicionantes que lo hacen posible nos enseñan algo que es a su

vez útil en la entrada en análisis de los neuróticos. En ningún otro posicionamiento

subjetivo es tan difícil como en estos casos el anudamiento a una transferencia al


otro/Otro, indispensable para una experiencia analítica y sin embargo vemos que

hay casos en los que esto se produce, ¿Que nos puede orientar a la hora de

establecer un cierto cálculo para propiciar ese anudamiento que sin embargo
siempre guarda un cierto grado de contingencia? Creemos que una reflexión sobre
lo que determina el anudamiento borromeico mismo ha de ser de utilidad.

Mi propuesta es que en ese esquema formalicemos los campos del grafo

que comporta situando el jarro invertido dentro del jarrón como R, la imagen real
del cuerpo alrededor de las flores como racimo pulsional I, y el campo de A como

campo significante el S donde le volverá la imagen que retorna desde el “espejo

hablante” para usar una expresión de [Link].

225
La propia descripción que hace Lacan del dinamismo del esquema, nos pone

en la pista que prácticamente ninguno de estos campos es introducido sino es en

relación a otro.

Por ejemplo la imagen real se configura por una intervención de las

sensaciones corporales que por “vías de autoconducción interna”2 prefiguran la


imagen especular en ese campo, es decir R→I

La imagen en el campo A simbólico no es sin que la imagen del espacio real

se aloje en A, I→S al menos para las estructuras llamadas neuróticas, sino entre la
imagen real del yo y la imagen virtual tomada como proveniente de A habría

dehiscencia total o simple y llanamente su ausencia. Y al mismotiempo la imagen

producida en el campo de lo simbólico A revierte sobre la imagen producida en el

espacio real de forma que S→I.

Pero si proyectamos cada una de esas trayectorias, veremos que en realidad

en cada una de ellas tres registros están comprometidos:

En la primera, desde R, lo que Lacan llamó “relación de objeto en lo real,


cajón-jarro invertido “ se iniciaría con el nacimiento del bebe (al menos

aparentemente, pues cada día más estudios sitúan la que para nosotros se definiría

como influencia de lalangue y del canturreo, en el periodo fetal, como el propio


informe de Lagache ya anticipaba en cierto modo),(E2 pág. 633), el circuito que

226
partiendo del interior del cajón se dirige a la imagen en el espacio real y de este

hasta el interior del espacio virtual en el interior de lo simbólico en A. es decir RIS.

Por otro lado si pensamos en una imagen que desde A antecede “como

propuesta al bebé” según la expresión de Lagache como un “polo de atribuciones”,


y viene a recubrir no solo la imagen producida por las sensaciones propioceptivas

en el espacio virtual i(a) y más allá de este por inclinación del plano de A reflejando

de forma inversa i(a) por el espejo cóncavo hasta las interioridades de lo real del
cuerpo.

Y finalmente la que me interesa resaltar hoy aquí, la que en el momento

de su enseñanza Lacan deja en barbecho, la que partiendo del interior del campo
simbólico A podemos hacer llegar hasta ese cajón oscuro escondido del que no
hay saber consciente pero que no es menos importante porque solo podemos

asimilar a ese “cuerpo maternal” en el que se aloja el nacido y con el que se

instaura ese dialogo gozante, entre la chachara y/o babysh y lalangue del infans, o
de otra forma expresado: entre el ronroneo del gato y esa mano sobre su lomo que

deposita ese Otro que Lacan supone para él, y que no puede evitar modular las

vivencias y sensaciones de ese gozar que si en todo caso es inherente al vivir, no

deja de estar sometido a las modulaciones de la interacción con el otro en ese


registro real.

Lo que introduce la constatación de que si hay en ese cuerpo incognoscido

y real un gozar inherente al vivir, aunque al bebé pueda suponérsele un mítico


gozar antes de la imagen y del significante, debido a que ese gozar es inseparable

de una interrelación al cuerpo materno, este transmite (rayas rojas) las

modulaciones del decir, que hacen de la prosodia el índice real de la cualidad del
goce recibido y capaz de “tocar” al parlêtre con las más placenteras melodías a los

más espantosos excesos o vacuidades melancolizantes.

227
En todo caso del lado de ese cuerpo del otro, las cualidades de la cháchara

no se reducen a lo que en él son mapas fonemáticos, pues la conexión entre el

campo A donde el significante recubre a lalangue, bien o mal estructurado,

incluyen: o bien el a como “exceso angustiante” o –fi, falta que asegura el deseo,
constituyendo aquello que colorea la cualidad de una enunciación que se trasmite

en el decir vocal tanto como el decir del tocar. Circuito pues SR que desde el

principio condicionará lo que llegue primero del cuerpo de la madre (cajón) al


del bebe (jarron invertido) y de allí por el espejo cóncavo a I, para prefigurar i(a). y

que se completa en un SRI, que constituye el ámbito privilegiado en el que se

juegan los primeros fracasos en la estructuración de los casos de autismo y psicosis


precoz.

Los trabajos de neurolingüística con bebés de una Patricia Khul, corroboran

las formulaciones de Lacan acerca de lalengua. Si Lacan tomó como punto de

partida de su estadio del espejo los trabajos de los etólogos, en la actualidad los
trabajos en neurociencias, son especialmente fecundos para contrastar las

conceptualizaciones que la experiencia nos permite hacer

Aún hay más. La Sra Khul ha verificado que los fonemas escuchados por los

niños de la maternal a través de pantallas no se inscriben, en contraste con los


niños que han escuchado la cháchara en personas que deambulan por su aula que
si lo hacen. Así pues el decir es un acontecimiento de cuerpo, o no es un decir

relevante, pero ese cuerpo que dice a su vez está modulado por el cuerpo
simbólico y su articulación con el cuerpo erógeno. En una palabra, la interacción

representada en lo real por el cuerpo- cajón y jarrón invertido, o de la mano de

Lacan sobre el lomo del gato que ronronea- goza, modifica ese goce, como lo hace
el tacto de la madre o su cháchara, con lo que incide en la formación por vías

internas de auto-conducción espejo-cóncavo para que se forme i(a).

228
Por ahí podemos tener una cierta idea cuales son los factores que pueden

hacer fracasar en un momento dado el anudamiento, factor fundamental que

aporta el nudo Borromeo, pues este si introduce el real no es solo por dar

estatuto a su registro, sino por aportar el modelo de anudamiento en


sincronicidad de los tres registros, que permite ir más allá de esos

emparejamientos a tres que ya expuso en su Conferencia de 1953 o bien “dos a

dos” propios del esquema “more geométrico” de Bouasse.

Esquema de Bouasse a Nudo Borromeo

El psicoanálisis aporta un factor crucial olvidado parcialmente por la


neurociencia, aunque Khul apunta a ello, al decir que el bebé hace estadísticas
atiende solo a la cantidad, es decir a la frecuencia que un fonema está presente en

lalangue, intuye algo al remarcar el factor determinante de la presencia del


cuerpo, es decir también “de cierta cualidad corporea”, pero solo el psicoanálisis

puede entregar la estructura que determina esa cualidad.

Esa cualidad cuando ha querido ser atribuida a deficiencias sensoriales no

ha podido ser verificada, baste leer a Temple Grandin, “Pensar en imágenes”,


donde no solo se percibe el fracaso de ese intento sino también la imposibilidad de

229
ese sujeto autista por captar algo de la dimensión del deseo, que aunque no pueda

articularse en palabras no deja de modular con su prosodia los decires del

deseante. De ahí que podemos deducir la necesidad del analista de elevar su deseo

al cuadrado, deseo de provocar las condiciones del anudamiento y a la vez vaciado


al máximo de una coloratura particular. Es decir “un guía que me siga” como

expresa Donna Williams. Pues si el sujeto tiene que venir más o menos a la

existencia humana, hace falta que “cada uno de esos términos RSI, forme agujero”
Sem RSI (Ornicar 3 p 31) a la que se oponen tanto la voluntad de afirmar un

imaginario sin fisura, como un saber pleno o bien un saber que aloja un goce que

paranoiza o una ausencia que melancoliza.

230
TOMAR A PALAVRA: ENLACE DO FALASER?

Beatriz Oliveira

Esse trabalho pretende retomar o estatuto da fala enquanto ato que permite

verificar o enlaçamento do falaser. Na clínica com sujeitos que não falam ou


crianças que demoram a falar – autistas ou não – ou ainda sujeitos que não topam

com o sentido da língua do Outro – produzindo sons incompreensíveis – verifica-se

que o ato de fala, quando ocorre, revela a ocorrência do enlace com o Outro. Se
tomarmos como referência o conceito de laço em topologia, em que medida este

nos permite avançar naquilo que especifica a escolha do sujeito em “topar” o

significante do Outro?A questão que pretendo tratar refere-se à especificidade


dessa operação de enlaçamento e suas conseqüências.

Para Lacan, a unicidade é referência do significante, na medida em que o

traço distingue justamente porque apagado, é suporte da diferença. (Seminário IX,

p. 75).Assim, nos anos 60, o nome próprio tem a função de traço unário, na medida
em que é distintivo dos demais significantes. No entanto, em nenhum momento,

Lacan atribui o nome próprio ao ser, mas sim àquilo que para sempre está perdido.

Nessa operação de enlaçamento então a nomeação é aquilo que permite a


unicidade do vazio, estabelecendo a referência que sustenta a cadeia significante.
“Tomar a palavra” desta forma indica consentir com a cadeia significante. O vazio,

nomeado um, dá início à série de significantes articulados em cadeia, sucessivos,

que determinam um espaço topológico, o toro. Nessa perspectiva, podemos supor,


com Rona, que “ é o significante que organiza o espaço” (p.247). Sabemos que o

231
toro, enquanto superfície topológica, se diferencia da esfera por ser uma estrutura

furada, fechada, sem borda, obtida por identificação (no sentido matemático)24.

Como pensar o laço no caso de sujeitos que estão na linguagem,

porém não tomam o significante como na série numérica, que não conta-por-um,
tal como acompanhamos nas psicoses, em particular em casos de sujeitos

denominados autistas? No caso desses sujeitos, podemos pensar que a ausência

de um efeito de nomeação é equivalente a dizer que não há furo, vazio, cavado


pela unicidade do significante. Se não há furo, como fazer laço? Nada se distingue.

Gostaria de tomar como referência a definição de laço para a matemática,

válida para qualquer superfície topológica, qual seja, aquele “que permite contar os
furos que tem um espaço (...)” (AMSTER,p.63) “Ou, de maneira geral, um laço se
define como qualquer curva que seja contínua e fechada, ou seja, que começa e

termina em um mesmo ponto.” (Idem, p. 64). Assim, um laço pode ser uma

circunferência, ou ter auto-intersecções. Também pode ser redutível a um ponto,


quando não há a presença de furos ou não ser redutível, quando passam ao redor

ou através de um furo, tal como as voltas dentro do toro. É justamente o fato de o

laço não ser redutível a um ponto que nos diz que na superfície há um furo.

Trago aqui como referência os casos de sujeitos autistas, justamente


por serem, ao meu ver, paradigmáticos dessa dificuldade de estabelecer uma

relação com o Outro a partir da identificação ao significante, o que não lhes

permite configurar um espaço fechado ou um conjunto limitado. Conjuntos


abertos são justamente aqueles não limitados por um ponto, portanto, não se

configuram como espaços fechados. Nesse sentido, poderíamos pensar que o

24
Em matemática, a identificação é uma operação que permite que se junte dois pontos ou
lados de um polígono equivalentes. (homotopia)

232
enlace desses sujeitos se dá justamente na medida em que um ponto de

identificação produz uma superfície, ainda que seja uma circunferência, sem furos?

Assim, o autista pode falar, mas como máquina, sem distinção, até que algo

possa ser nomeado. É de uma nomeação que surge um limite e uma superfície que
permite o laço, ainda que sem furo?

CAIO, O BUSÓLOGO.

Caio é um menino que atendi desde os cinco anos, até completar o


ensino médio. Tinha traços autistas: falava muito pouco, repetia vinhetas de TV,
não mantinha contato visual e era ecolálico. Ao chegar aos atendimentos falava

pouco, estava começando a ler e escrever, mas repetiria o pré-primário.

Em sua primeira sessão, Caio desenha um ônibus na lousa, escreve “Caio”,


faz as janelas e por último escreve “escolar”. Mais tarde vim a saber que Caio era o

nome da empresa que fabrica a carroceria dos ônibus – vem escrito nos ônibus.

Foi assim que seu trabalho começou: partiu de um caminhão que colocava e
tirava coisas dentro da sala, de um armário- elevador que subia e descia e de uma

quantidade de carrinhos que trazia à sessão para passarem por baixo da ponte,

sendo que às vezes éramos nós mesmos que tínhamos que passar por baixo da

ponte. Várias sessões se passaram em que Caio precisava repetir e nomear cada
carrinho, caminhão, ambulância, construindo seus trajetos, ruas e mapas que o

localizavam no Outro real e invasivo. Em seus primeiros mapas, havia sempre uma

rua sem saída, sinais fechados. Aos poucos foi acrescentando casas,
supermercados, somando um a um elementos que compunham seu universo de

circulação: aparecia a minha casa, sua casa, famílias e personagens que

trabalhavam e povoavam suas encenações. Um dia inventa um filme que íamos


assistir: “o maluco das estradas”. Era maluco “porque andava em todas as direções,

233
não em uma só”. Sua produção em torno dos mapas aumentava cada vez mais, até

que ele conta de um sonho em que ladrões fazem um furo no meio do cruzamento

entre a estrada e o trilho do trem.

Depois deste sonho passa sessões a olhar os guias de ônibus da cidade,


sabendo exatamente o trajeto de todas as linhas de ônibus. Nessa época ele

começa a andar de ônibus sozinho e fico sabendo pelo seu pai que seu

divertimento nos finais de semana era pegar uma linha de ônibus, ir até o ponto
final e voltar para o início. Com o tempo passou a participar de grupos que se

encontravam para falar de ônibus. Começou também a fazer parte de comunidades

da internet que se dedicavam a isto até que um dia chegou na sessão e disse:
“Beatriz, descobri o que eu sou: um busólogo”. Depois de alguns meses, após 16
anos, chegou à conclusão de que não precisava mais vir às sessões.

A partir deste caso, qual poderia ter sido a função do nome busólogo para

Caio? Como Caio demonstra, os significantes não o representavam, mas apareciam


de maneira monotemática, etiquetando um a um os elementos no espaço ao seu

redor, sem lhe permitir uma referência a partir da qual pudesse tomar uma direção,

tal como o maluco das estradas. Nesse sentido poderíamos sustentar que há aqui

um espaço aberto, justamente por não haver uma unicidade que inclua os
elementos em um conjunto? É na medida em que o “Busólogo” faz a função de um
nome, que um conjunto pode se fechar, identificando um ponto de sutura da

curva. Minha proposta é de que houve aí um enlaçamento, tal como a matemática


define. Não um laço que indica um furo, mas uma circunferência que, embora sem

furo, engendra uma superfície. Ou seja, o enlaçamento a partir de um nome produz

uma superfície na qual o sujeito pode se localizar e se mover diante do espaço do


Outro.

234
Embora instável, pois passível de ser redutível a um ponto, o nome

“busólogo” permitiu a Caio parar de transitar como ônibus indistinto, anônimo,

pelos guias de rua da cidade e se localizar, identificado a um nome que o

distinguiu no universo do conjunto aberto. O busólogo cessou num ponto e, assim,


pôde deixar alguém entrar para circular em seu ônibus.

REFERÊNCIAS BIBLIOGRÁFICAS

AMSTER, P. – Apuntes matemáticos para leer a Lacan.: 1. Topologia. Buenos Aires:

Letra Viva, 2010.

LACAN,J.- Seminário IV – A Identificação

RONA, P. – O significante, o conjunto e o número – A topologia na psicanálise de

Jacques Lacan. São Paulo: Annablume, 2012.

235
Le transfert et ses effets de nouage

Esther Morere Diderot

Il n’est pas commun que Lacan évoque l’enfant en ce qui concerne le nœud
borroméen, il affirme pourtant dans les non-dupes errent « que l’enfant est fait

pour apprendre quelque chose, c'est-à-dire que le nœud se fasse bien. Il n’y a rien

de plus facile que ce qui rate, surtout sous la forme du nœud borroméen »1 Ceci
nous apporte un éclairage important en ce qui concerne la clinique tant auprès

des enfants que des adultes, de cette chose qui serait à faire : que le nœud tienne,

ce qui nous oblige à prendre en compte la question du nœud et de la prendre au


sérieux.

Reprenons alors ce que Lacan annonce quand il fait référence au nœud

borroméen pour la première fois2. La veille il a diné avec une charmante personne

qui lui a donné, et qui lui va comme bague au doigt : les armoiries des Borromée.
On devine alors qu’à travers cette phrase il nous livre qu’il se lie au borroméen,

pour la vie! Même si Lacan utilise la topologie depuis longtemps, on peut se

demander pourquoi ce nœud aura cette place particulière et quelle pierre va-t-il
apporter de plus à l’édifice de son enseignement?

Plusieurs liens sont établis entre les particularités du nœud et son impact

dans le discours analytique, nous tenterons d’en développer quelques unes pour

pouvoir se laisser envelopper par ce nœud, mais aussi mieux le cerner, car
n’évoque-t-il pas, d’emblée, de par sa composition : le trois, et par extension la

trinité. C’est là que de par son essence, fait de trois ronds ou trois ficelles, il

1
Jacques Lacan, Les non-dupes errent, séance du 11 décembre 1973, inédit.
2
Jacques Lacan, ...Ou pire, séance du 9 février 1972, inédit.

236
représente un objet topologique incontournable3. Cette logique ternaire renvoie à

une esthétique parfaite où il est démontré que la divinité est faite de trois

personnes, père, fils et Saint-Esprit, reprenant les armoiries des Borromée utilisées

dans l’iconographie chrétienne à partir du XIIIe siècle.

D’autre part, une proposition qui nous semble intéressante à évoquer est

celle du nœud borroméen en tant qu’écriture possible du réel. En effet Lacan

souligne : « la mathématisation seule atteint au réel et c’est en quoi elle est


compatible avec notre discours, le discours analytique4. Le nœud, de par ses

propriétés, peut permettre une écriture singulière de l’impossible, du réel. Cela ne

rejoint-il pas ce qui est énoncé un peu plus tard : « Le non-enseignable, je l’ai fait
mathème »5. Nous pouvons considérer que ce nœud permet à Lacan d’écrire des
bouts de réel de façon non figée, en considérant l’espace.

Cet espace est bien difficile à appréhender pour le parlêtre, qui a à faire à un

corps qu’il a du mal à se représenter, mais aussi qu’il doit appréhender en trois
dimensions ! Ce type d’écriture, comme le dessin ou triturer des bouts de ficelle,

font intervenir l’espace, le corps. A défaut de se dire, cela peut s’écrire… pour se

rapprocher un peu plus de l’indicible, du réel, mais aussi pour se déprendre un peu

plus de l’imaginaire. Le nœud borroméen n’est pas une théorie, c’est une
présentation imaginaire du réel du sujet, une imagerie de l’étourdit (des tours du
dit). La topologie induit un autre imaginaire, plus proche de l’étourderie

inconsciente.

Nous rappelons que nous sommes tellement capturés par ce mode

imaginaire, que quand nous essayons de manipuler l’ordre symbolique tout ça ne

3
Jacques Lacan, Les non-dupes errent, séance du 11 décembre 1973, inédit.
4
Jacques Lacan, Encore, Paris, Seuil, 1975, p. 118.
5
Jacques Lacan, L’Etourdit, Autres écrits, p. 449.

237
va pas sans images. En tout cas c’est avec des images que nous les supportons, ces

modes pourtant faits pour vous libérer de l’imaginaire6.

Nous finirons avec cette dernière proposition : quoi de plus précieux que ces

trois ronds de ficelle représentant aussi les trois registres : Imaginaire, Symbolique
et Réel. Le voici le tour de force du borroméen, il permettrait de présenter les trois

registres avec un sens pour chaque un, certes ils sont différents, mais à la fois en

quoi sont-ils si distincts? A deux reprises Lacan évoque à leur encontre le terme de
commune mesure7. Ceci fait lien avec l’équivalence, où il n’y aurait pas de

suprématie de l’Imaginaire comme on le pensait à un moment, ni du Symbolique,

ni du Réel : mais ces trois là sont à appréhender dans leur nouage.

En principe un nœud est un lien qui tient, mais il y a des nœuds qui tiennent
et d’autres pas, « si le nouement primitif est raté, si un des ronds de ficelle manque

ou lâche, on devient vraiment fou »… Lacan à travers cette proposition fait un

parallèle avec le nœud olympique, où ici ce qui diffère c’est que si un des ronds de
ficelle lâche, on n’en devient pas fou pour autant, car les autres ronds restent liés.

Ceci s’observe du côté de la névrose où le névrosé serait « increvable », même si

un des registres vient à manquer, ça tient le coup8! Nous voyons donc comment la

topologie et le nœud borroméen peuvent nous apporter une autre approche pour
aborder la clinique, la transcender…

Nous poursuivrons en indiquant ce qu’un autre type de lien, le transfert,

peut aussi avoir comme effets de nouage. Le transfert, lien dont Freud qualifie dans
un premier temps qu’il est un faux lien ou un faux nouage dans ses Etudes sur

l’hystérie, dira qu’il est à la fois un incontournable moteur de la cure. Freud se

demande comment faire avec, il rappelle combien grâce au transfert la cure peut se

6
Jacques Lacan, Les non-dupes errent, séance du 11 décembre 1973, inédit.
7
Jacques Lacan, RSI, séance du 10 décembre 1974, inédit.
8
Jacques Lacan, Les non-dupes-errent, séance du 11 décembre 1973, inédit.

238
mettre en place, mais aussi engendrer des points de difficultés, notamment celui de

la résistance9. L’analyste a alors à faire avec et à être attentif aux mouvements du

patient, et se doit d’accueillir les résistances comme les émois du passé qui font

parti du travail analytique et il n’a pas à mettre trop de zèle pour traiter rapidement
le symptôme.

Lacan prendra en compte les avancées de Freud au sujet du transfert qui est

alors un peu malmené par les psychanalystes d’après-guerre qui fondent une ligne
de partage, celle opposant le transfert et le contre-transfert. L’amour de transfert

pour Lacan ferait plutôt référence au désir du patient qui rencontre celui de

l’analyste, de cette rencontre dépendra l’affirmation du désir de l’analyste à celui du


patient10. S’il y a transfert c’est qu’il y a bien sûr la question du point nodal du désir
qui s’y relie et qui amène dans la foulée celle du sujet supposé savoir ; il n’y aurait

pas transfert s’il n’y avait pas sujet supposé savoir pour l’analysant. Ici le tripode

transfert, désir et savoir est essentiel pour que s’installe le travail analytique.

La présence du passé serait la réalité du transfert, mais il y a autre chose qui

complète cette proposition, c’est une présence un peu plus que présence, une

présence en acte.

Si la reproduction est reproduction en acte, alors il y a dans la manifestation


du transfert quelque chose de créateur11. Le transfert a donc une fonction créatrice,

la position de l’analyste doit sans cesse la réinventer.

Lacan reviendra plus tard sur le fait que le transfert n’est pas un moyen mais
un résultat, résultat qui tient à ce que la parole révèle quelque chose, très

9
Sigmund Freud, in la technique psychanalytique, la dynamique du transfert, p.52.

10
Jacques Lacan, Les quatre concepts fondamentaux de la psychanalyse, Seuil, Paris, 1973,
p.229
11
Jacques Lacan, Le transfert, Seuil, 1991, p.211.

239
précisément le savoir12. Revenons-en à cette proposition du transfert comme

possibilité d’offrir un autre nouage au sein du dispositif de la cure : en effet de par

sa singularité et son résultat, qui est celui de permettre à la parole de révéler un

savoir propre, il peut chez certains sujets être le soutien pour nouer de façon plus
souple le nœud : en cas de phobie, de névrose. Le phénomène de transfert peut

aussi favoriser chez certains analysants, en mal de leur rond Imaginaire, de faire

consister l’imaginaire dénoué. Cela ne peut se faire sans le transfert, côté névrose
ou côté psychose.

Poursuivons en faisant un lien entre transfert et nœud borroméen, l’un

comme l’autre concernent la parole de l’analysant, mais aussi la fonction de


l’analyste au sens où l’analyste doit s’appuyer sur le nœud pour poser son discours,
tout comme sa position de désêtre, et cela en s’appuyant sur le transfert pour

qu’émerge la mise en place et la tenue de cette construction analytique.

Pour éclairer ce passage du lien entre transfert et nœud borroméen nous


évoquerons la clinique du côté d’un analysant, analysant qui est arrivé après une

période d’errance importante, errance dans des lieux festifs où l’objet alcool prend

une part indéniable qui a une fonction, celle d’accrocher du lien social éphémère et

de ne rien accrocher à la fois, mais aussi de gommer le temps. Il recherche aussi à


travers ce nouveau lien de la cure qui se met en place, un éclairage en ce qui
concerne les projets de sa vie qui comptent pour lui. Il souhaite qu’ils prennent

forme, car comme pour sa parole, très éloquente, il n’y a pas de forme à ses
phrases et ses mots qui jaillissent, semblent ne pas trouver de point final.

12
Jacques Lacan, Les non-dupes errent, séance du 11 décembre 1973, inédit

240
Lacan fait le lien du nœud borroméen pas bien ficelé, et les phrases coupées

de Schreber13. Ici à l’inverse de Schreber qui interrompt les phrases, les phrases ne

sont pas coupées, et ne semblent pas faire arrêt non plus : ce qui représente une

autre forme de chaîne non soudée… Les chaînons ne s’accrochent pas et semblent
flotter.

D’ailleurs à propos de ce terme flotter, cela fait lien à une proposition que

cet analysant dit à un moment précis du travail, c’est la première fois qu’il semble y
avoir une phrase qui se pose, nous le citons : « -Mon corps me parait toujours

flotter, comme si j’étais dans l’espace, en train de tourner. » Puis une autre phrase

suit : « -C’est comme si mon corps était entrainé par le courant de l’eau d’une
rivière ». Après avoir évoqué son rapport au langage, à l’illimité de la phrase, à ce
flottement des chaînons, il nous dit là combien ce flottement touche aussi à son

rapport au corps, à la représentation de son corps propre à travers deux espaces et

pas n’importe lesquels. Deux éléments incommensurables, donnant l’impression


d’un infini.

De plus, Lacan nous rappelle combien il est difficile avec toute cette histoire

du Flatland, d’appréhender son corps dans l’espace, que ce n’est pas une mince

affaire, quoiqu’on puisse en penser, le sens de la profondeur de l’épaisseur est


quelque chose qui nous manquerait, beaucoup plus loin que nous le croyons 14.
D’autant plus délicat pour des patients en mal de consistance de l’Imaginaire. Nous

constatons pourtant qu’à partir de ce moment où il y a dire autour de ce corps bien


difficile à lester, qui ficherait le camp, l’analysant accède à un moment plus apaisé

tant dans sa vie sentimentale que dans une ouverture vers la connaissance de cet

objet alcool qu’il apprivoise et maitrise un peu plus en faisant parallèlement une
formation d’œnologie.

13
Jacques Lacan, Encore, Paris, Seuil, 1975, p. 115.
14
Jacques Lacan, Les non-dupes errent, séance du 11 décembre 1973, inédit.

241
Nous revenons sur ce qui a permis à ce travail de se mettre en place : au

courage tout d’abord de cet analysant qui a pu entreprendre cette démarche,

autour de la parole, en s’adressant à un analyste, pour aborder des questions

touchant au corps, à son errance, à sa petite enfance et à un chemin chaotique à


éclairer. Le transfert ici comme possible résultat et lien singulier, a permis des effets

de nouage différents ; les phrases illimitées, sans fin, tout d’abord voient poindre le

point. Point qui fait limite à une jouissance déliaisante sur le corps propre. Nous
pouvons poser que le lâchage de l’imaginaire chez cet analysant a pu être noué

autrement et a pu donner naissance à une articulation autre du nœud.

242
Gozar da vida: o laço do objeto a com o sinthoma.

Sandra Berta

Lacan formalizou a Coisa Freudiana e a nomeou: objeto a. Essa formalização


foi a sua invenção. Fez isso com os recursos da linguística, da matemática, mas, e

em particular com a práxis da teoria. Após ter elaborado a parcialidade do objeto,

seu estatuto de corte e seu vínculo com a falta, na década dos anos 50, será anos
60 que Lacan, realizando a topologia, mostrará a ida e volta da

construção/travessia da ficção neurótica. Ele visava a pergunta pelo que opera do

psicanalista, isto é pelo final de análise e essa passagem paradoxal, via o ato
analítico, de analisante a analista. Portanto, a pergunta dessa passagem que conta

com o simbólico mas é índice de um real.

A formalização do fantasma fundamental se apoiara no plano projetivo, no

qual o objeto a era ao farrapo que se recortava e destacava após as voltas


moebianas do sujeito. Algo se anunciava nesse uso da topologia: o objeto a do

fantasma incluía uma operação, a condição de considerar o “ponto impróprio” do

plano projetivo, ponto este que albergava o infinito atual (uma colocação em ato
do infinito) junto ao seu parceiro, o sujeito, este localizado entre o zero e um,

acompanhando a conceitografia de Frege. Dito objeto, nas diferentes versões da


satisfação pulsional, jamais será da ordem do significante, mas acolhe e condensa

um gozo particular que faz parceria com a divisão estrutural do sujeito. Anos
depois, no Aturdito, a a-esfera refere ao fantasma porém não se esgota nisso.

Contudo, como a questão do objeto a não se esgotava na sua localização no

fantasma, nem mesmo na definição da sua não especularidade, Lacan avançara


para a sua invenção, avançara paradoxalmente, pois como é possível “avançar”

para uma invenção, se a invenção é algo novo? Ele o fazia sustentando que dito

243
objeto oferecia um lugar a-tópico, que ia além dos objetos, “substâncias

episódicas”, as quais não abrangiam essa condição de ex-sistência, própria ao

objeto a, sua invenção.

Nessa trilha o objeto a, após ter sido articulado no lugar do semblante (que
não lhe cabe bem) no discurso do psicanalista, ganhara sua perícia gramatical em

1972, na frase“peço-te

que me recuses o que te ofereço porque: não é isso” 1. A diferença radical


entre o objeto da demanda e o objeto causa de desejo foram aí apontados,

advertindo-nos que o analista tem de negligenciar a demanda para que se torne

presente a causa. É nesse hiato entre os objetos do mundo e o objeto causa que
Lacan nos apresenta o objeto a no nó borromeano.
É na aula de 9 e abril de 1974 que Lacan dissera que o objeto a é sua

invenção. Invenção localizada no nível do escrito e da letra. Alias, invenção que

inclui o tempo: “pois o objeto a está ligado à dimensão do tempo. É


completamente diferente do que é o dizer”2. Qual tempo? O da temporalidade

lógica de uma psicanálise. Assim, o objeto fora localizado aí onde agencia os

pontos de calces de cada um dos registros. Porém ele opera também como

separador e regulador dos gozos: J (gozo do Outro – “entre” Real – I), JФ (gozo
fálico – “entre” Simbólico e Real) e o sentido (“entre” Imaginário e Simbólico). Esse
objeto é índice da não relação, porém possibilita que nos pontos de calce se

promova o enodamento. Em setembro do mesmo ano, na “Terceira”, Lacan


acrescentava que ao oferecer esse objeto como causa do desejo do analisante, ele

se torna o núcleo elaborável do gozo, mais de gozar e condição de dita

elaboração.

1
“Je te demande de me refuser ce que je t´offre parce que : c´est pas ça ».
2
Lacan, Jacques. O Seminário “Les non-dupes errent », aula de 9 de abril de 1974.

244
Isso posto, a questão que me coloquei faz alguns anos foi: onde foi parar o

objeto a, no nó de quatro? Será que ele se evapora?

Soube que o objeto a é uma letra, algo da função do escrito, que já tinha

sido articulado, no discurso analítico, no lugar do semblante, possibilitando que


outra letra, ou melhor dito outra escrita (S1) produzida como mais-de gozar no

discurso do analista, ganhe seu uso. A palavra sentido aqui apenas deve ser

tomada como uma seta que lhe retorna apontando o que se escreve no discurso
do analista. Uma seta o evoca porque a essas alturas ele já está evaporado. Porém

é possível que alguém venha a “saber fazer aí com” essa escrita esdrúxula.

Aí esta o ossobjeto, ab-jeto em causa na cada direção da cura. O que


“opera” do analista que não admite universal, mas que produz o singular, transmite
que a sua heresia é saber da não relação. E que cada um se vire como bem puder

com isso:com esse objeto-ossobjeto-a-sexuado-atópico, ex-sistente às finezas do

gozo.
O objeto a, a invenção e Lacan, é uma heresia que enoda. O sinthoma idem.

Um elabora o goce. O outro, ao nomear permite diferenciar Real, Simbólico e

Imaginário. Entre um e outro não passa despercebido que, além do calce, é preciso

nomear – e não noumear! Nomear, isso se faz com o sinthoma, quer dizer: com um
dizer da não relação. Diferentemente disso, o objeto a ( a invenção) é letra-muda-
de nomeação. Não podemos confundi-lo com a voz. É apenas um ponto nodal que

tem como exigência de ex-sistencia uma condição: que no nó borromeano o que


está por cima passa pelo que está por cima e o que está por baixo passa pelo que

está por baixo. O objeto a, a invenção de Lacan, é letra, do que do real apenas se

evoca, mas parece ter uma condição imprópria, fugaz, vaporizadora e ameaçadora,
sempre presentes a desamarrar.

245
O sinthoma enlaça e nomeia. Permite se fazer um nome desse singular

enlaçamento no qual foi necessário ser incauto do real que comanda quaisquer dit-

mansão da verdade.

Contudo, ambos os modos de enodamento põem em causa o que Lacan


anunciara em a Terceira: no real, a vida mesma se estrutura como um nó. Gozar da

vida será então: elaborar o gozo e transmitir o “um dizer” da não relação. Há de

haver um laço entre a elaboração e o dizer para que isso opere numa análise.
Continuo a pensar que a Coisa Freudiana é a causa (real) que Lacan formalizou.

246
MOTERIALISMO: UM ENLACE DA PALAVRA COM O CORPO

Silvana Pessoa

Começo com uma paródia: os cristãos repetem nos seus cultos dominicais,

não necessariamente com fervor, o credo que implica uma topologia trina: “creio
em Deus pai todo poderoso; criador do céu e da terra e em seu Filho e no Espirito

Santo ”. O psicanalista poderia recitar um outro, que não deixa de implicar

também uma trindade, qual seja: “creio no Real, que diz a verdade, mas não fala;
no Simbólico, que diz a mentira, mas que passa a verdade quando fala e fala

muito e no Imaginário que tem sempre razão, pois é sustentado pela consciência,

no ‘eu sei’, que sustenta o falso.”

Desta maneira, Lacan enuncia o conteúdo da Carta Roubada1, que não se

sabe qual é, mas não importa, pois o que conta é o reconhecimento desse saber

que sustenta o jogador. Um saber que não implica a verdade ou a falsidade, mas

que implica no reconhecimento da MOTerialidade, um prematuro encontro da


palavra com o corpo, um tipo de mais-de-gozar, que leva a dizer “isso é alguém”,

ou seja, um enlaçamento particular do RSI, um nó borromeano.

Na Conferência em Genebra sobre o Sintoma (1975)2, Lacan diz deste


enlaçamento assim:

pelo modo como a alíngua foi falada e também ouvida


por tal e qual na sua particularidade, que alguma coisa em
seguida reaparecerá nos sonhos, em todo tipo de tropeços, em
todas as espécies de modo de dizer, onde reside a tomada do
inconsciente, o que faz com que cada um não tenha encontrado

1
LACAN, J. L’insu. aula do dia 15 de ferreiro de 1977 Inédito
2
LACAN, J. Conferência em Genebra sobre o sintoma. Pode ser consultada In:
[Link]

247
outros modos de sustentar a não ser o que a pouco chamei
sintoma.”

Sintoma que ata, faz nó com os três registros, Real, Simbólico e Imaginário,

e, princípios da MOTerialidade que estão presentes desde 1947 quando Lacan


afirma em Formulações sobre a causalidade psíquica que “a linguagem do homem,

esse instrumento da sua mentira, é atravessada de ponta a ponta pelo problema da

sua verdade” e que “a palavra [mot] não é signo, mas nó de significação. Uma

palavra pode designar muitas coisas além do objeto; pode ser uma coisa por
metáfora, uma outra por trocadilho” (p.167). – logo, matéria, palavra sempre
equivoca enlaçada em um nó.

No texto Função e campo (1953)3 temos um belo exemplo das múltiplas


possibilidades de sentido das palavras e como elas identificam cada um dos seres:

os devas, os homens e os assuras. Estes ao terminarem seu noviciado com

Prajapati, pediram para que ele lhes falasse, e, o deus do trovão disse

simplesmente: “Da”. E o que se fez ouvir? Para os Devas, submissão; para os


homens, o dom e para os assuras, o perdão. “Da, da, da”. Submissão, dom, perdão.

“Vós me ouvistes”, concluiu o deus hindu.

Não importa o significado do “Da”, ou o conteúdo da carta, quando o


jogador sabe a regra do jogo. Toda linguagem é equivoca, matéria, substancia-

gozante, corpo e não estímulos substitutivos que se utilizam no lugar de coisas, um

organon, como define Aristóteles, palavras com sentidos unívocos, pautadas pelo
princípio da não-contradição. Muitos se interessaram por este tema, neste ensaio

destaco apenas dois autores do nosso Campo: Elisabeth Thamer, que trabalhou na

sua tese a influência dos sofistas na obra de Lacan, e, Jairo Gerbase que se

interessou examinar a palavra e seu poder de cura, a palavra como fármaco.

3
LACAN, J. (1953) Função e campo da fala e da linguagem. In. Escritos. Rio de Janeiro:
Jorge Zahar Ed. (p. 323-4)

248
Freud sacou este funcionamento, essa regra do jogo, desde seu primeiro

ensaio a Interpretação das afasias4 e Lacan o referendou dizendo que “a técnica

não pode ser aprendida, nem corretamente aplicada quando se desconhece os

conceitos que a fundamentam”5. Somos herdeiros dessa transmissão. Mas, quando


reconhecermos o “nosso credo”, este “tipo de mais-de-gozar que eleva a dizer ‘isso

é alguém’, estaremos num caminho de um material dialético talvez mais ativo que a

carne do partido.”6

Neurologistas já reconhecem este “material dialético”, eles entendem que

muitos aspectos de nossos processos cognitivos se baseiam em inferências

inconscientes, em processos que ocorrem sem que tenhamos consciência deles, a


não ser ao final. Eles constatam que essas experiências repetidas ficam codificadas
na memória procedural. 7Que bom! Mas precisamos fazer ainda mais um esforço

para demonstrar que essas experiências são de fala, pois ela faz a coisa, ela tem

corpo, ela muda o corpo e a MATERIAlidade do ser humano deve ser procurada na
propriedade desse corpo que é falar, que é fazer uso do significante.

Gerbase argumenta e defende dizendo que:

foi por isso que Lacan denominou de parlêtre, falaser. A


substância do falaser é a fala. Fazendo metalíngua, ele traduziu
o dazain heideggeriano por être l’a, ser o a. Desse modo, reuniu
fala e o objeto para poder definir a materialidade do ser, não
como consistência imaginária, mas como consistência lógica.8

4
VERDIGLIONE, A. Matemática do inconsciente. In: Freud, S. A interpretação das
afasias. Lisboa: Edições 70, 1979.
5
LACAN, J (1953) Ibid. p. 274.
6
LACAN, J. (1970) Radiofonia. In Outros Escritos. Rio de Janeiro: Jorge Zahar Ed. 2003,
p. 413 [grifos meus].
7
KENDAL. E. Em busca da memória. São Paulo: Companhia das Letras, 2009. p. 405
8
GERBASE, J. Atos de fala. Salvador: Associação Científica Campo Psicanalítico, 2015. p.
42.

249
Eu digo com ele e com Lacan que a linguagem é o nosso campo, a palavra

nossa MATERIA. Eu constato essa MOTterialidade na clínica cotidianamente,

entretanto, defendo a necessidade de comprovar os efeitos da ação da fala -

desafio que Gerbase tomou para si e Lacan tentou descobrir:

Freud salientou bem que não era necessário que o


analista fosse possuído pelo desejo de curar: mas é um fato que
há pessoas que se curam (...). Como isso é possível? Apesar de
tudo o que eu disse na ocasião, não sei nada sobre isso. É uma
questão de trucagem. Como é que se sussurra ao sujeito que se
tem em análise alguma coisa que tem como efeito curá-lo, essa
é uma questão de experiência, na qual desempenha um papel o
que eu chamei de sujeito suposto saber. (...) ele sabe o truque. A
maneira pela qual se cura uma neurose. 9

A técnica - “o truque” - não pode ser aprendida, nem corretamente aplicada,

quando se desconhece os conceitos que a fundamentam: a função da fala, o

campo da linguagem e os princípios de seu poder. O sinthoma - extraído ao final


da direção da cura - é o seu nó, seu nome próprio, seu poema. Melhor conviver

com esse POEMA do que viver com a VERDADE-MENTIROSA da fantasia, pois se

ambos são enlaçamentos de palavras com o corpo, são o MOTerialismo do falaser,

eles são bem distintos e suas consequências bastante dissemelhantes. Fico com o
poema. Fico.

9
LACAN, J. Conclusões. Conferência proferida no Congresso sobre transmissão.
Documentos para uma Escola II. Paris 6 a 9 de julho de 1978. In. Revista Letra Freudiana. Número
0. p.65-7.

250
LA INTERPRETACIÓN UN LAZO ENTRE EL ANALISTA Y EL

ANALIZANTE

Beatriz Elena Maya R.

1. DEL LAZO

El lazo entre el analizante y el analista está tendido por la interpretación que

Lacan propone, en el seminario 24 L´insu, homólogo al acto del poeta.

Abandonando la lógica, y la lingüística, se interna en la poesía china porque el


poeta chino hace una interpretación de sí mismo a través de un mundo, trazando
una banda de Möebius entre el sujeto y el objeto o más precisamente el toro

cortado y vuelto sobre sí mismo. La poesía china nos muestra su materialidad de


dos maneras, el trazo y el fonema, aristas que implican “el moterialisme donde el

inconsciente tiene su asidero” 1. Es por esto que las resonancias de la poesía en el

cuerpo son homólogas a las resonancias de la interpretación renovada, que ya no

lleva al taponamiento del sentido sino, al efecto de agujero. Un vínculo que


inaugura un nuevo lazo, el del discurso analítico.

2. DE LA POESÍA CHINA

Extraigamos un grano del texto de Françoise Cheng2. La poesía china explora


los límites del lenguaje, convirtiéndose en una de las acciones más altas de lo

humano, con un rol sagrado y una función social eminente, tendiendo un lazo más

allá de lo estético. Con una economía de palabras, a partir de elipsis o aboliciones,


alusiones, equívocos, cesuras y metáforas, a la manera del chiste, busca lo nuevo,

pero al mismo tiempo dibuja el vacío central, lugar donde las entidades vivientes o

1
Conferencia en Ginebra sobre el síntoma, en: Intervenciones y Textos 2, Editorial
Manantial, Buenos Aires, 1988, p. 126
2
Cheng Françoise. La escritura poética china. Editorial pre-textos, 2007

251
los signos se entrecruzan movidos por el aliento vital, produciendo nuevos

sentidos, pero al mismo tiempo haciéndolo estallar por la violencia ejercida sobre

las palabras.

Se propone hacer coincidir lo objetivo con el discurso interior, “En el núcleo


de esta coincidencia es donde se alcanza el estado fuera de palabra”3 eco de lo

real. Corte del toro que introduce un afuera en el adentro y viceversa. Ellos

interpretan el mundo, pero, al hacerlo se interpretan a sí mismos, en una co-


pertenencia. La lengua china es monosilábica por eso la tonalidad es la que da el

valor formal a la poesía, entra en el sistema fónico que contempla la cadencia, la

rima, el contrapunto tonal y los efectos musicales, lo que lleva a un movimiento


inquieto en el poema que cuenta con el vacío medio, por lo que no es un
pensamiento dualista sino ternario.

“Para los poetas sólo este lenguaje, movido por el vacío, es capaz de generar

la palabra en la que circula el "aliento'; y por consiguiente sólo él es capaz de


transcribir lo indecible”4.

3. LA ÚLTIMA INTERPRETACIÓN

Allí donde el inconsciente real juega con el soporte material, con el lapsus,

por ejemplo, con la letra entonces, la interpretación ha de responder a esto para


hacer un lazo entre el síntoma y el sinthoma que conquista lo real con

anudamientos diferentes vía la experiencia analítica.

Lacan convoca la hazaña del poeta porque logra que en el doble sentido de
las palabras un sentido esté ausente, reemplazándolo por la significación de la que

aclara, no es lo que se cree. Es un término tomado con un uso muy específico, lo

3
Ibíd., p. 52
4
Ibíd., p. 68

252
que ahí quiere decir es vacío y se pregunta “¿Por qué uno no inventaría un

significante nuevo? ¿un significante nuevo, por ejemplo, que no tendría, como lo

real, ninguna especie de sentido?” 5. Así el uso de la palabra poética le permite

“Introducir algo que va más lejos que el inconsciente”6 con la identificación al


sinthoma como un saber- hacer-allí. Poniendo en cuestión la noción de

representación inconsciente, definiéndolo ya como “un cuerpo de palabras de las

que uno no comprende nada”7 lo que supedita la interpretación, en el acto del


analista, al forzamiento de la palabra con el juego de la tonalidad, el corte, la

modulación, el equívoco, la música, en la vía de buscar más allá del sentido, el

vacío de la significación tal como el poeta sabe hacer, desligándola del


encadenamiento significante para permitir aislar los Unos del inconsciente
recibidos desde el Otro como baño de lalengua.

Pero ¿Por cuenta de quién corre la creación del significante nuevo? ¿quién

homologa al poeta? La interpretación del analista, orientada por la significación


vacía, llevaría al analizante a la creación de lo nuevo, de lo Uniano, del Un decir que

desplace el sentido para acercarse a lo real, con lo que sostenemos que la última

interpretación no es del analista sino, del paciente mismo quien interpreta su real,

su trozo de real8. Acto del analizante que lo hace poeta sin verso, pero creador.
Final solitario, pero no sin el analista. Así la asociación libre deja que las palabras
jueguen sus propios juegos, y tal vez como el poeta chino, permita al analizante,

que: “sus signos se vuelvan polisémicos, multidireccionales en sus relaciones con


los demás signos; y a través de estas relaciones trasparece el sujeto, a la vez

ausente y “hondamente presente”9

5
Lacan j., Seminario 24 L´insu. Lección del 17 de mayo de 1977. Inédito
6
Ibíd., Lección del 16 de noviembre de 1976
7
Ibíd., Lección del 26 de febrero de 1977
8
Lacan J., Seminario 23 El sinthoma. Editorial Paidós, Buenos Aires, 2006, p. 117-124
9
Cheng F., La escritura poética china. Ibíd., p 69

253
Así como la búsqueda de una palabra clave que “al iluminar de súbito el

poema entero ha de revelar el misterio de un mundo oculto”10, con la

interpretación, el analista lleva al analizante a la búsqueda de un significante nuevo

que haga mostración de un trozo de real, a pesar de que éste “… comporta la


exclusión de todo sentido” 11 pero siendo la palabra la única manera de operar

sobre lo real, sobre “lo que no cesa de no escribirse”, esta palabra nueva será señal

del vacío.

Una última interpretación, que como en el trazo poético de los chinos12, es

fallada, abierta a la posibilidad de la creación permanente, otra manera de la

imposibilidad como salida para el análisis finito. Creación que, como saber-hacer-
ahí con el sinthoma, es un nombre de la sublimación como recomposición de un
nudo que falla por la no proporción sexual. Lo que implica que al final del análisis,

haciéndose un nombre, el neurótico, tal como Joyce con su arte, se eleve a la

dignidad de Cosa, contando con la pulsión. Es lo que he sostenido en mi libro


Psicoanálisis y poesía un desciframiento del bien-decir13 publicado en el 2000. Esto

le permite al neurótico desprenderse “del goce del sujeto supuesto saber” 14 .

10
Ibíd., p. 19
11
Lacan j., Seminario 24 L´insu. Lección del 8 de marzo de 1977. Inédito
12
Gazier Michèle y Xavier Lacavaliere. Pour les chinois la ligne de vie est une courbe.
Palabras recogidas a Françoise Cheng en : Revista Télérama 2704, noviembre 2001, p 76-78
13
Maya B., Poesía y psicoanálisis, un desciframiento del bien-decir. Editorial Universidad
de Antioquia, 2000
14
Lacan J., Seminario 16 De otro al otro. Editorial Paidós, Buenos Aires, 2008, P. 320

254
Um canto lacaniano: poema chinês e escritura na análise

Tatiana Carvalho Assadi

Alguns autores sustentam o desaparecimento da lógica onde a poética

adentra o texto de Lacan; outros circunscrevem uma poética específica; enquanto


há àqueles que precisam uma lógica paracompleta ou paraconsistente; há, ainda,

alguns poucos que sustentam uma tensão existente entre lógica e poética

endereçando ao sentido e ao furo, ao não sentido e à ausência de sentido. Me


coloco dentre estes que mantêm a tensão entre lógica e poética no que nomeei de

duplo canto lacaniano.

Me deterei neste Encontro Internacional em demonstrar como Lacan se


deixou ser interpretado por um desses cantos, a saber: a poética. Cuidarei de

mostrar alguns pontos da poesia chinesa que adentram a escuta analítica para

tratar do tema da interpretação e do poético do fim de análise. Destaco alguns

aspectos dessa poética em particular, e da cultura chinesa em geral, tais como: a


ressonância (no ritmo e no fonema do poema); a repetição (na arte da caligrafia) e

o aspecto do estilo, que diz respeito ao caráter do objeto, da vacuidade, do vazio-

mediano, do silêncio e da espera.

Na aula de 15 de março de 1977 Lacan declara que na análise falamos de

amor e, enfatiza que dalí ressoa a interpretação poética:

“O sentido, isto tampona: mas com a ajuda daquilo que se


chama escritura poética vocês podem ter a dimensão do que poderia
ser, do que poderia ser a interpretação analítica. É absolutamente
certo que a escritura não é aquilo pelo que a poesia, a ressonância do
corpo, se exprime. É aliás completamente surpreendente que os poetas
chineses se exprimam pela escritura e que para nós o que é preciso é
que tomemos na escritura chinesa a noção do que é a poesia. Não que
toda poesia, eu falo da nossa especialmente, - que toda poesia seja tal

255
que a possamos imaginar pela escritura, pela escritura poética
chinesa, mas talvez vocês sintam aí alguma coisa, alguma coisa que
seja outra, outra que aquilo que faz que os poetas chineses não
possam fazer de outra forma senão escrever. Há alguma coisa que dá
o sentimento de que eles aí não estão reduzidos a isso; é que eles
cantarolam, é que eles modulam, é que há o que François Cheng
enunciou diante de mim, a saber, um contraponto tônico, uma
modulação que faz com que isso se cantarole, porque da tonalidade à
modulação há um deslizamento...” (L´insu:77:129)

Explicitamente nesta passagem encontramos uma voz que oferece


endereçamento à ressonância, tratando o ritmo, a modulação e o fonema, no

entanto, os convido para escutar dois poemas de François Cheng, com quem Lacan
teve enfáticos estudos sobre a poesia e a cultura chinesas. Nessas suas construções
poemáticas ficam evidentes não somente a ressonância, os sopros homofônicos,

mas, delicadamente, a circularidade da escrita e o movimento do texto na junção

entre espaço e tempo.

Cristas, arestas O pássaro marca nenhuma

Estrias e estratos Deixa. Pois sua marca é

Farpas na mão sinalando de Seu próprio voo. Nenhum


sangue traço

A primeva triada A não ser o instante-lugar,

Estratos estriados Alegria do puro advento:

Arestas das cristas Lugar duas asas que se


abrem,
Remoinhos do coração
malaxando de fogo

A suprema grimpa Instante um coração que


bate.
Estratos e estrias

Arestas, cristas. (p.65)

256
Os cantos-poema ressoam no corpo, cantarolam e modulam. Há um

expressar ressoante, res-SOPRA-nte no corpo que a poesia chinesa desvela.

Em Lituraterra (1971) Lacan extraiu da escritura japonesa um ravinamento.

Mergulhado e encantando com a caligrafia chinesa, que faz função de prática e,


consequentemente, de ato, buscando um discurso que não fosse semblante,

avistou no ravinamento da terra um desenho da escrita, litoral. Nas ranhuras

possiveis das planicies desconhecidas ele ouviu (ouvir e ver) o traço-letra da


caligrafia. Traço, rasura, letra, escoamento, ravinamento e caligrafia. Melhor

dizendo, no momento em que a pintura demonstra seu casamento com a letra

surge aquilo que é da beleza da (de+a) caligrafia. A poesia, assim como a pintura, é
desnudada pelo pincel que borra a tela em cada toque, repetidas vezes, até
construir uma obra. As letras-poemas se pintam.

Cheng precisa uma acepção do que seria a poesia chinesa: “ o propósito da

poesia e da pintura chinesa é de acuar (traquer) o mistério do incessante intercâmbio


entre as grandes entidades: é claro, entre o céu e a terra, entre a montanha e o

mar...(...)” (p. 12-13). Analogamente poesia e pintura acuam o mistério do

incessante intercâmbio, qual seja, o de se curvar e se preparar para saltar. Há no

poema além do tema da resssonância, da circularidade, da modulação, da


repetição via caligrafica, há um salto marcado pelos elementos que aparentemente

poderiam ser opositores, contudo, permanecem enlaçados pela adição, é possível o

céu e a terra, simultaneamente. Essa poética é: ...(...) uma poesia em que o poeta,
por processos de elipse e de alusão, entregando-se ao jogo de metáforas, que

suscita a ressonância do não-dito (non-dit), faz viver uma experiência de

vacuidade, isso tanto no nível dos sinais (ideográficos) quanto no de sua


consciência e, através dessa experiência, entra em intima comunhão com os

elementos do universo vivo” (Cheng: 2011:19)

257
Experiência da vacuidade é uma caracterísstica presente no Zen budismo,

que, pode ser representada pela palavra em francês: néantisation, ou seja, um

esvaziamento por preenchimento. François Cheng mostra esta néantisation tocado

pela tradição chinesa e pela poesia francesa de mallarmé. O não-dito é ressoado


pela vacuidade em um esvaziar pelo preencher. Um assemelhamento incrivel com a

modulaçao da interpretação analitica.

Ainda, uma outra caracterisitica da poesia chinesa é a passagem do não-ter


e não ser para o ter e para o ser. Quem opera essa passagem, segundo o

ensinamento Taoísta, do não-ser para o ser, é sopro, sopro do vazio-mediano. “No

entanto, antes de aceder ao ser, ao ver e ao poder de cantar é preciso que o sujeito

conheça uma sorte de seu apagamento (effacemet) de si mesmo (Cheng: 2011:21).


Ressonância pela vacuidade, apagamento de si, ritmos... Ideografados pelos traços

essenciais, os poemas chineses buscam marcas impostas arbitrariamnete, seu

aspecto secreto o leva à se (...) dispoe a uma diversidade de sentidos- direções e


significados-, extremamente ricos poeticaemente. Mais um aspecto dessa poesia: a

polifonia de sentidos..

Lacan se deixou interpretar pelos textos que interrogou, seja pela polissemia

do Tao, caminho e voz, seja ao questionar o fazer e o falar, o dizer, ou ainda,


abrindo o sulco da sua litura-terra como o modo de fazer do camponês chinês.
Importou da poética chinesa uma possibilidade de articular o impossível pelo

sopro do vazio-mediano. Fazendo isso, aposto na tese de que é sobre a


contingência, o gozo Outro, a vacuidade, (A/) mulher que ele se perguntou nessa

poética, e quiçá, na lógica, seu duplo canto perpassa essa conversa. Ressoante em

seu estilo e repetição ouçamos o cantarolar modulante do isso que desliza na


escritura poética e deixemos escapar o sentido e nos debilizar...

258
Poesia e psicanálise - Enlaces possíveis

Gloria Sadala

No “Prólogo a August Aichhorn, Verwahrloste Jugend (Juventude


descarrilhada)”, de 1925, Freud afirma:

"A criança passou a ser o objeto principal da investigação psicanalítica. A

análise revelou no paciente, o mesmo que no sonhador e no artista: a criança que


permanece" (Freud, (1925), Vol. 9, p. 226).

Video 1 [Link]

Uma cantiga infantil. Poesia. Uma nostalgia nos atravessa pela voz da
criança. Um objeto perdido. A concha como objeto substituto. Busca permanente.

"Às vezes, para reencontrar um afeto, uma canção é muito mais propícia do

que um longo discurso", disse David Bernard em debate de 04/11/2015 em FCCL-

RJ. Referia-se, assim, ao primeiro afeto, ao afeto originário dessa relação do


homem com a linguagem, lugar ocupado hipoteticamente por S1, significante

mestre que marca a irrupção de gozo.

A poesia, assim como as cantigas infantis são veiculadoras de um real que se


deposita ao longo de várias gerações. Sua matéria-prima é lalíngua com toda sua

musicalidade, repetição e coleção de ditos do Outro. Segundo Antonio Quinet, em

sua aula de 17/10/2015 sobre Poesia, Letra e Lalíngua em FCCL-RJ nos diz que: "os

poetas fazem os dicionários de lalíngua, vão recolhendo os recursos que cada


língua traz nas suas equivocidades". Lalíngua é feita de fiapos de sons, restos de

gozo do Outro que se misturam a muitos outros elementos para gestar a palavra.

259
Ao tomarmos a poesia contida numa cantiga infantil como ponto de partida

nesta breve comunicação sobre os enlaces possíveis entre poesia e psicanálise,

aproximamo-nos da proposta de Lacan a respeito da interpretação analítica como

poética, a qual inclui lalíngua com seus lalalás, esses fiapos formados pelos restos
da língua materna, evidenciando o gozo da língua para além de seu significado.

Restos provenientes da voz do Outro, voz que nina, que aconchega, voz que

demanda em alguma direção, voz que ordena, voz que impulsiona, voz invocante,
que presentifica o elemento mais importante do circuito pulsional, Drang, a força

da pulsão.

É esta voz que leva o poeta a escrever. Foi esta voz que fez da psicanálise,
uma talking-cure.

Pergunta o poeta: "Quem é esse que interrompe meu discurso e me faz

dizer coisas que eu não pretendia dizer?”.

O poeta é, ao mesmo tempo, a orelha que ouve e a mão que escreve o que
sua própria voz dita.

Que voz é essa? O poeta pergunta.

Responde o psicanalista: a Outra voz, uma voz estranha, Unheimlich, a voz

do desejo, objeto a, causa da inspiração.

A cantiga infantil "Perdi meu anel no mar" nos fala do objeto para sempre

perdido na imensidão do mar. A concha é uma possibilidade de substituí-lo.

Sabemos com Freud, desde o texto "Escritores criativos e seus devaneios", de 1908,
que nunca renunciamos ao prazer, procuramos sempre possibilidades de

substituições.

260
O homem é um produtor de sentidos, mas há um limite em relação ao

sentido, um impossível de dizer. Situa-se uma função real ao lado da função

simbólica da linguagem. A poesia, tal como as outras artes, possibilita representar

sem negar o real, ao contrário, aponta-o de alguma maneira. Os novos


significantes criados na poesia são tentativas de responder aos enigmas do real.

Poesia e psicanálise caminham, igualmente, em direção ao real, em direção à falta

de sentido, em direção ao vazio. Situam-se, ambas, na tensão entre a linguagem e


o indizível.

Para Octávio Paz, poeta americano, prêmio Nobel de literatura em 1990, "o

poema é uma máscara que oculta o vazio. É um diálogo com a ausência. Retorno à
infância, coito, nostalgia do paraíso, do inferno, do limbo. Pão dos escolhidos,
alimento maldito".

Mario Quintana, poeta brasileiro, comenta em seu caderno H sobre a escrita

poética: "A gente pensa uma coisa, acaba escrevendo outra e o leitor entende uma
terceira coisa... e enquanto se passa tudo isso, a coisa propriamente dita começa a

desconfiar que não foi propriamente dita".

Ouvi meu netinho de 3 anos cantar esta música, me emocionei; escrevi esse

texto, não sei o que dele cada um de vocês ouviu. Mas, provavelmente, algo da
Coisa circulou entre nós, a partir desta canção.

A música é um meio, por excelência, para reencontrar um afeto, como disse

David Bernard. A poesia se faz através do “acriançamento da palavra”, conforme


nosso poeta brasileiro Manoel de Barros. O percurso de uma análise testemunha o

que afirmou Freud: o que há mais importante em nós é a criança que permanece. E

ela determina nossos atos a partir de um longínquo blábláblá.

Vídeo 2: [Link]

261
7. LENGUAJE, DISCURSO Y NUDO
BORROMEO. Psicosis

262
Qual o laço social na Psicose?
Roberto Julio May

A psicose, há muito tratada com segregação e exclusão, em série com


a diferença social, sexual e étnica, aponta para o horror à castração. Indagamos

como um sujeito psicótico pode circular e se enlaçar nos discursos e como esses

mesmos discursos aceitam e suportam enlaçá-lo? Lacan, com a frase “O psicótico


está dentro da linguagem, mas fora do discurso”, equivale discurso a laço social1.

Há impossibilidade lógica, estrutural, portanto real, de fazer o psicótico entrar

completamente na dança dos discursos,2 escreve Quinet. Ele ataca o laço social,
denunciando a inconsistência do Outro, através de fenômenos de linguagem.

Assim, o psicótico está fora do laço social. Mas, estarão sempre fora do discurso 3?

Se por um lado, o psicótico não acredita no laço, destruindo as chances de

criar vínculos, ele é “mestre e senhor na cidade dos discursos”, como Lacan designa

esse subversivo, ilustrando com a metáfora: “A [...] impossibilidade do discurso


pulverulento é o cavalo de Tróia, por onde entra na cidade do discurso, o mestre

que é o psicótico”4. Por outro lado, vemos o psicótico circular entre os discursos,
em pequenas investidas, mesmo não se apossando de nenhum deles, o que não os

impede de virem a se inserir na cultura. A propósito de Schreber na “questão


preliminar”5, vemos a presença do laço conjugal com sua esposa, compatível com

sua relação, fora de eixo com o grande Outro. “Deixar a esse Outro seu modo de

1
LACAN, J. O Seminário, livro 20, Rio de Janeiro: Jorge Zahar Ed. 1985. p. 43 1972-3.
2
QUINET, A. Psicose e laço social. 2006:52
3
LACAN, J. O Aturdito. In: Outros Escritos. 2003:448
4
LACAN, J. O Ato psicanalitico. In: Outros Escritos. 2003:375
5
LACAN, J. Escritos. 1998:580

263
gozo, eis o que só se poderia fazer não impondo o nosso, não considerando como

um subdesenvolvido", diz Lacan, em Televisão6. Quinet sugere a “Inclusão da

foraclusão”7 para acolher sua diferença radical no seio da sociedade.

Veremos um caso de paranoia, com inserção no social e a reconstrução de


vínculos desenlaçados. João, 27 anos, estudante de medicina, após passar a

infância e adolescência identificado ao significante líder, faz um surto psicótico. Se

achava o maior: Tenho neurose de liderança mas, o que ele tem é psicose de
liderança. Gosta de organizar e ajudar as pessoas, descobrir novos lugares e
planejar atividades, para que tudo saia da melhor forma. Considerado uma pessoa

de inteligência privilegiada, “poço de cultura”, o que insuflava seu ego,


confirmando: Eu dou o tom, tem que ser do meu jeito, eu sou o melhor!

João pulou de série; já sabia ler e escrever. Desprezava a opinião dos

colegas: Eu tinha boas ideias, eles não! Alienado aos significantes líder, mais, maior

e melhor, que o retém - verhaltung de Kretchmer - e o representam. Ele é o Um, ao


qual todos se referem, daí o caráter megalomaníaco de centro do mundo

(Kraepelin). Faz laço social com a identificação direta aos S1 primordiais. Esses

significantes lhe permitem conquistar um lugar para si dentro do grupo. Sentia-se


respeitado e era isso que esperavam dele. Chamado de minha luz, personagem de
uma novela, em que um rapaz, virou traficante de drogas, e, como ele, se arriscava

a buscar maconha, enfrentando barreiras policiais. Mas, se arriscava, para todos

fumarem, curtirem e lhe olharem com admiração.

Observamos que, quando a identificação significante não tem o suporte

simbólico, cria um laço rígido, mas permite ao sujeito estar no lugar de agente do

6
LACAN, J. (1974) Televisão. 1993:58
7
Ibid; p.49

264
discurso do mestre. Ser o líder, com Lacan ou com Freud7, é uma forma de laço, na

medida em que o encantamento despertado por João, causa a unidade do grupo.

Segundo ele, sempre teve a sensação de que o olhavam. Branco, louro e gordo era

o gringo no carnaval. Mantém o incômodo de sua condição de diferente, numa


relação de não pertencimento. A partir de uma briga com a namorada, é acusado

de arrogante e invadido por pensamentos de que queria ser melhor que os outros.

O momento do desencadeamento da psicose se deu, quando 2 meses

depois da briga com a namorada, foi para uma festa no nordeste com amigos, e

levava boa quantidade de drogas. Ali, no ônibus, teve um pensamento: o motorista


é da Polícia Federal e se for preso, posso ser estuprado. Chamado a responder do
lugar de líder, devido ao fracasso da metáfora paterna, não teve um significante

que viesse ao seu socorro, para lhe dar uma significação. Respondeu no real, com
delírio. Ao chegarem ao destino, se perguntou: Sou arrogante?

No dia seguinte, uma menina ficou olhando em sua direção. De onde você é?

Respondeu rispidamente; era evidente que sabia que vinha do Rio de Janeiro.
Todos já sabiam. Achou que estavam lhe olhando, emergindo o olhar onipresente

do Outro, invadindo-o; fenômeno elementar designado delírio de observação por


Meinert. Pensou que seu olhar hipnótico influenciava e comandava as pessoas. Ao
entrar na fila de ingressos ouviu: Ele não é meu tipo! Ele é gay!

A seguir, achou que tudo ao seu redor se referia a ele - auto referência

mórbida de Clemens Neisser - tem a impressão que coisas, pessoas e


acontecimentos emitem sinais para si, sem que saiba o significado. Pensou que o

complô de vozes era um plano contra ele - significação delirante. Estar no lugar de

causa é uma maneira de fazer laço social; um laço muito doido.

7
FREUD, S. (1921). Psicologia das massas e análise do eu. 1974:91

265
Encontrou um tablado e começou a dançar. Sentiu a chuva ácida no corpo,

jogavam lama em seus pés, as bandas tocavam para ele e seria violentado. Pediu

para dormir com um amigo, e ao despertar suas roupas estavam molhadas nos

traseiros, por esperma, e, que fora, de fato, estuprado. De repente, escutou o alto
falante: Gordinho! Então, mergulhou a cabeça num lago e gritou: Eu sou gay! Deus

existe! Estava amanhecendo e meditei, achava que os pássaros estavam a minha

volta, porque eu era uma divindade; comunhão entre eu e a natureza. Caminhou em


direção a um colega e beijaram-se. Interpretou que estavam lhe obrigando a ser

homossexual.

Será que é isto que meu inconsciente está sinalizando? Devo confiar nisto?
Recorda da última noite na festa: encontrou o melhor amigo Victor. Percebeu seu
olhar diferente, um brilho, algo que nunca reparara e se apaixonou. Entendeu que,

o ocorrido no evento,fora planejado por Victor. Aqui, aparece o delírio

erotomaníaco, localizando o gozo no Outro.

Ao voltar para casa, o delírio persistiu; ouvia músicas em sua cabeça,

enviadas por Victor. Será que ele fala nas entrelinhas da fala dos outros amigos?

Nunca senti isso por ninguém! Será que sou gay? Será que meu inconsciente quer me

apontar isto?

Então, ao ser chamado de arrogante, abalou suas identificações e os

significantes líder, mais, maior e melhor caíram. João encontrou uma saída

criacionista, pelo delírio erotomaníaco. Pode- se dizer que a análise lhe permitiu,
falar das dificuldades e sofrimentos de estudar, trabalhar e estar entre amigos.

Apresenta-se, menos aferrado a seus significantes mestres, com certo

distanciamento deles. Hoje médico, conseguiu temperar o gozo, entrando no laço


possível e circular entre os discursos.

266
Deseo y goce en el joven Joyce

Julieta De Battista

En el encuentro anterior quedaron resonando en mí aquellas propuestas en


que el deseo intentaba pensarse más allá de la ley del padre y de la definición
clásica “el deseo es el deseo del Otro”: el deseo en el nudo, sus relaciones con el
goce, su orientación a lo real. El deseo que soporta el decir puede hacer nudo, pero
ya no como un efecto sino como un acontecimiento, decía C. Soler, quien
distinguía entre un deseo efecto y un deseo origen, convocando a pensar “un
deseo acontecimiento, origen, que no es del Otro y que puede fijar un
metabolismo estable de goce”. ¿Cómo un deseo puede venir a funcionar en una
verdadera separación del Otro?8

Recuperar esta concepción del deseo como condición absoluta, en su


autonomía con respecto a la mediación de la ley, en su carácter original, no
conduce a la sujeción en el Otro sino a soltarse del Otro, a desatarse. En términos
de Lacan, “llevar el deseo a la potencia de la condición absoluta (donde lo absoluto
quiere decir también desasimiento)” 9. ¿Cómo interrogar este deseo nodal,
orientado hacia lo real del goce, impensable sin él? ¿Es un deseo desatado pero
que a la vez puede anudar? ¿Es un deseo que deshace o también vincula? ¿Enlaza
al desenlazar? Propongo volver al caso Joyce, ya no para preguntarnos si está loco
o por qué no se volvió loco, sino para interrogar su relación al deseo, entendido
como condición y diferencia absoluta, sus potencialidades de enlace y desenlace.
Me apoyo en una tesis de Lacan sobre Joyce que no ha sido muy comentada: su
deseo de ser un artista que mantendría ocupado a todo el mundo compensa la
dimisión paterna, la verwerfung de hecho10. Lacan le supone al deseo de ser un
artista la función de anudamiento, que se soporta del saber-hacer del artífice. Este
deseo no puede deducirse de la operatoria de la père-version, no es un efecto.
Dimisión paterna y verwerfung de hecho señalan que la relación de padre a hijo no
se da bajo la forma de la transmisión y la redención. Joyce no es un redentor.

Estamos entonces ante un deseo que no es efecto de la transmisión del


Otro. Un deseo original, que separa del Otro en un sentido radical, un deseo que

8
Heterite,75-76
9
Ecrits, 814.
10
Sem XXIII, 88.

267
parece afirmarse en el rechazo. Ahora bien, esta separación radical no impide que
se acompañe de una tentativa vinculante. Joyce no escribía únicamente para gozar
de sus privates jokes, quería mantener a los críticos ocupados por 300 años, “El
pedido que hago a mis lectores es que dediquen su vida entera a leer mis
trabajos.”11 Podría ser la pretensión de un loco, sin embargo Lacan no deja de
señalar que lo ha logrado: 300 años y más, dura y va a durar.

¿Cómo hacer consonar esta separación absoluta del Otro, este rechazo
radical con este llamado provocador y efectivo? La respuesta por el goce autista en
el uso singular de lalengua no parece bastar. El goce no vincula. Podemos
constatar en el decir de Joyce esta dirección al Otro, esta tentativa vinculante que
tuvo sus consecuencias en lo que ha causado en otros: hoy existe una legión de
joycianos descifradores, hoy se festeja el Bloomsday. ¿Cómo pudo con esa escritura
ilegible lograr que se ocupen de él? Lacan señala los hitos de este progreso en la
obra de Joyce haciéndolos resonar: cómo el pobre tipo (pauvre hère) se concibió
como héroe (hèros) para luego consentir su herejía (héresie) y transformarse en EL
artista en su escabel, el artista del cual el mundo se ocuparía. La obra de su
juventud: Stephen Hero y Portrait of the artist as a Young man es un verdadero
testimonio en el que se constata la fuerza indestructible de este deseo original,
orientado hacia lo real de un goce, y las distintas maneras que Joyce encontró de
sostenerlo. Un deseo original que no es efecto, sino acontecimiento. Una forma de
llevar el deseo a la potencia de la condición absoluta.

¿Cómo un deseo puede asentarse en el rechazo del Otro? Joyce rechazó


tanto lo ofrecido por su padre, como la vía canónica de la educación jesuita.
Confirmar su elección de la herejía le devuelve su ser de vivo y lo pone en la pista
de un deseo original, no atado a los padres. Sintió el llamado profético de su
propio nombre de fantasía “Dédalo”, el fabuloso artífice. Una invocación que
vivifica y levanta las “vestiduras mortuorias”12 de su infancia, su joyless. El artífice
único que volverá a crear la vida con materia de vida. Y lo hará acopiando el fulgor
de las cosas que lo acicatea, dejándose invadir por la sonoridad epifánica del
mundo. Un artista, un hombre de letras habitado por un deseo original, orientado a
lo real de sus epifanías. Encuentra en el aislamiento la condición de su arte y
consiente a una disciplina de silencio. ¿Se deduce entonces de este deseo el

11
Sem. XXIII, 191.
12
Portrait, 190

268
aislamiento? ¿el rechazo inhabilita el lazo? No parece extraerse eso del caso Joyce.
Lacan rescata la figura de un amigo – John Byrne, el Cranly de los libros-, por quien
Joyce decide transgredir su “mandamiento de reticencia”13. ¿Qué encontró Joyce
en la escucha de Cranly? Por ese entonces nadie en la universidad ni en la vida
entendía sus escritos e intentaban convencerlo de que los recondujera a un arte
moral y nacional, que elevara el espíritu, que educara a la masa o la divirtiera. Para
Joyce el fin del arte nunca podía ser ese. El arte era la vida misma. Cranly era
distinto, su gusto por los caminos no establecidos se soportaba en su decir:
“hablaba en un lenguaje cuya base era el latín y cuya superestructura estaba
compuesta por el irlandés, el francés y el alemán”14, más adelante construiría un
código, el chaocipher, que nadie pudo descifrar. Joyce se sentía muy aliviado por
esta conversación y pronto la presencia de Cranly se le volvió imprescindible,
“ninguna náusea turbaba su capacidad receptiva”15, al tiempo que Cranly no
aceptaba únicamente ser depositario de los monólogos joycianos y lo llamaba al
diálogo. El silencio atento de Cranly se volvió vital para Joyce que empezó a
compartir con él su conciencia del lenguaje y su percepción epifánica. Luego de
Cranly vendrían otros, Ezra Pound, Samuel Beckett.

Esta relación de Joyce con Cranly es una pequeña muestra de cómo un


deseo original - un deseo acontecimiento, orientado a lo real, que tiene una
función de anudamiento diferente a aquella provista por la ley del padre- no
inhabilita necesariamente el lazo. Si bien Joyce rechazó indignado la ley del padre y
el orden establecido, si bien su posición de rechazo es determinada y constante,
eso no lo relegó al aislamiento negacionista ni al ejercicio autístico del goce
únicamente. Hay en Joyce la tentativa de ligarse a otros e incluso de hacerse un
lugar entre aquellos que lo habían rechazado “mantener ocupados a los
universitarios durante siglos”, sosteniendo así su deseo asintóticamente. Claro que
no ante cualquier otro se levanta su reticencia. Este deseo original que se afirma en
el rechazo y separación del Otro no implica necesariamente la perpetuación del
desasimiento fundacional. Se soporta en un decir que reclama oyentes, oyentes
dispuestos a escuchar aquello que escapa de lo establecido. Oyentes dispuestos a
escuchar su diferencia absoluta.

13
Stephen Hero
14
Stephen Hero, 116.
15
Stephen Hero, 135

269
DIOS PARTENER DE “MISS” SCHREBER

Juan Guillermo Uribe

Psicosis paranoica

Lacan acomete una nueva explicación de la psicosis paranoica en el

Seminario, Libro 23, El sinthome, (1975-76) en donde se produce un giro sustancial

con el recurso a la cadena borromea de cuatro redondeles de hilo, tréboles,


dándole a la forclusión del Nombre-del-Padre como sinthome1 una nueva versión

más allá de la lógica del significante, al vincularlo con el goce en el proceso de


anudamiento y desanudamiento.

Nombre-del-Padre: falla en la anudación

En la primera versión de las psicosis, 1956, se enfatizaba el rechazo de un

significante primordial de la cadena, lo que da lugar al concepto de forclusión, del

Nombre-del-Padre. Con la inclusión de la cadena borromea, se pasa al de la falla


de un anudamiento. Entre las vicisitudes del Nombre-del-Padre, se produce en el

“a posteriori”, un deslizamiento del concepto de forclusión al de falla en la

articulación borromea.

A comienzos de año 75, en abril, en su seminario R.S.I. define la paranoia:

“La paranoia es un pegoteo imaginario. Es la voz que se sonoriza, la mirada

que se vuelve prevalente, es un asunto de, congelación del deseo. Pero en fin, a

1
Lacan Jacques, El Seminario, Libro 23, El sinthome, Paidós, Buenos Aires, 2006,
Traducción de Nora González, p.20

270
pesar de todo eso sería paranoia”. La voz y la mirada que producen un “pegoteo

imaginario”, una “congelación del deseo”. 2

Paranoia y pegoteo

Esta observación anuncia su construcción del nudo de cuatro, en el que el


nudo de trébol produce continuidad entre los tres registros. Por eso es posible el

pegoteo que consigue una “inmediatez de la identificación” como lo había dicho

en Acerca de la causalidad psíquica, 1946. El “pegoteo” permite la configuración de


la Folie à deux o locura comunicada o simultánea, tan conocida por la psiquiatría

desde 1873. En 1975 sigue avanzando en la formalización de la paranoia valiéndose

del nudo borromeo.

Reordenamiento del concepto

En el año de 1975 coinciden dos eventos importantes en la enseñanza de

Lacan: Su curso en el que produce el Seminario Libro 23 El sinthome, y la reedición

de su tesis titulada De la psicosis paranoica en sus relaciones con la personalidad,


de 1932.

En esta lección se produce una nueva explicación de la paranoia, dice: “En

la medida en que un sujeto anuda de a tres lo imaginario, lo simbólico y lo real,

solo se sostiene por su continuidad. Lo imaginario, lo simbólico y lo real son una


sola y misma consistencia, y en esto consiste la psicosis paranoica”.3

Lacan tiene que resolver un problema técnico sobre el nudo pues en la

figura del nudo simple hay equivalencia entre los tres registros, como corresponde
a todo sujeto. Entonces, ¿Cómo diferenciar el nudo de la paranoia del nudo simple?

2
Lacan Jacques, El Seminario, Libro 22, R.S.I. Clase 9, 8 de abril de 1975. Versión de
Rodríguez Ponte, ORNICAR…
3
Lacan Jacques, El Seminario, Libro 23, El sinthome, 1975-1976, Edit. Paidós, Buenos
Aires 2006, traducción de Nora A. González, p.53

271
La primera solución es construir un nudo de cuatro donde el cuarto, sea un

sinthome, esto es resultado de su lectura de Joyce.

Continúa en su clase del 16-10-75:

“Si se entiende bien lo que hoy enuncio, podría deducirse que a tres
paranoicos podría anudarse, en calidad de síntoma, un cuarto término que se

situaría como personalidad, en la medida en que ella misma sería distinta respecto

de las tres personalidades precedentes y de su síntoma.”4

Hay que tener en cuenta que en este mismo seminario afirma que la
personalidad y la paranoia son lo mismo.5 Obviamente no significa que toda

personalidad sea paranoica, aunque él destacó la constitución paranoica del yo y el

análisis como una “paranoia dirigida” como lo afirma en La agresividad en


psicoanálisis.1948

La intervención continúa:

“…la posible floculación terminal de cuatro términos en esta trenza que es la


trenza subjetiva nos permite suponer que, en la totalidad de la textura, hay ciertos

puntos elegidos que resultan ser el término del nudo de cuatro. Y en esto consiste,

hablando con propiedad, el sinthome.”

Uno de los efectos de la introducción de este cuarto nudo es el rompimiento


del simbólico que se separa en síntoma y símbolo.6

4
Lacan Jacques, El Seminario, Libro 23, El sinthome, 1975-1976, Paidós, Buenos Aires,
2006, traducción de Nora González, p.53
5
Lacan Jacques, [Link]., p.53
6
Allouch Jean, Marguerite o la Aimée de Lacan, Cuenco de Plata, Córdoba, Argentina,
2008, p.449

272
Continua: “No se trata del sinthome como personalidad, sino en la medida

en que respecto de los otros tres él se caracteriza por ser sinthome y neurótico. De
7
este modo se nos da una idea aproximada sobre lo que ocurre en el inconsciente”

En su seminario R.S.I. 1975, un año antes del seminario El sinthome, Lacan


articula los tres registros con el nudo. La anudación borromea será, entonces, el

modo de explicar el anudamiento de las relaciones de goce, sentido y con la no-

relación sexual. El sujeto del inconsciente queda cubierto en toda su extensión. La


cadena significante mantiene su lógica con la concatenación significante, podría

decirse que, entonces, dos cadenas se enlazan, la del significante con sus collares

articulados y los tres registros anudados borromeamente.

“Las “categorías” de lo simbólico, de lo imaginario y de lo real son aquí


puestas a la prueba de un testamento. Que ellas impliquen tres efectos por su

nudo, si este se me ha descubierto que no puede sostenerse más que de la relación

borromea, son estos efectos de sentido, efectos de goce y efecto…que he llamado


de no-relación para especificarlas con lo que me parece sugerir más la idea de

relación, a saber, lo sexual.”8

El Nombre-del-Padre y la cadena cuatro consistencias

En la lección del 16 de diciembre de 1975, al introducir el nudo de cuatro


tréboles se produce un cambio total sobre lo que pensaba acerca de la paranoia

como folie à deux, para postularla como “al menos tres”. Su tesis sobre Aimée y el

trabajo sobre las hermanas Papin le sirven de referencia clínica para introducir un
tercero en la paranoia.

7
Ibídem. p.54
8
Lacan Jacques, El Seminario, Seminario 22, R.S.I. 1974-1975, Escuela freudiana de
Buenos Aires, texto traducido por Ricardo Rodríguez Ponte. Texto establecido por Jacques-Alain
Miller en ORNICAR?

273
El nudo de trébol producido en la anudación, mantiene una continuidad,

que produce una sola consistencia sin que sea posible diferenciar el simbólico, el

imaginario y el real. El nudo de trébol conserva en su parte central la ternaridad de

la cadena borromea; Lacan nombra este núcleo trisquel.

Lacan agrega allí mismo en El sinthome: “En la medida en que un sujeto

anuda de a tres lo imaginario, lo simbólico y lo real, solo se sostiene por su

continuidad. Lo imaginario, lo simbólico y lo real son una sola y misma


consistencia, y en esto consiste la psicosis paranoica”. 9

La lección es compleja y Lacan mismo lo sabe al advertir: “Espero que haya

aquí bastantes que toman notas, porque esto es lo suficientemente importante


como para sugerirles que verifiquen eso de lo que se trata saber, precisamente que
solo hay un tipo de nudo de tres”. 10

Colette Soler hace una advertencia sobre la aplicación y dificultad clínica del

texto: “No hay la menor orientación clínica, nada que permita pensar que Lacan
estaba hablando de la prepsicosis, y las condiciones de desencadenamiento.” 11

Lacan no deja de sorprendernos con afirmaciones como:

“Si se entiende bien lo que hoy enuncio, podría deducirse que a tres

paranoicos podría anudarse, en calidad de síntoma, un cuarto término que se


situaría como personalidad, en la medida en que ella sería distinta respecto de las

tres personalidades precedentes y de su síntoma”.12

9
Lacan Jacques, El Seminario, Libro 23, El sinthome, Paidós, Buenos Aires, 2006, p. 53
10
Lacan, Op. cit., ibídem, p.53
11
Soler Colette, La querella de los diagnósticos, Letra Viva, Buenos Aires 2009. Curso en
el colegio Clínico de Paris 2003-2004, p.198
12
Lacan, Op. cit., ibídem, p.53

274
Al plantear la pareja “Dios partener de miss Schreber” nos encontramos que

la nueva formulación de Lacan sobre los tres paranoicos obliga a repensar la

paranoia de Schreber y explicar su construcción borromea. ¿Pero cuál sería el

cuarto término? ¿Su escritura?

Ya no se trata de una pareja: Dios perseguidor, Schreber víctima. No es una

pareja sino un trío. Por sus memorias sabemos de otros personajes persecutorios

como es el caso del Dr. Flechsig psiquiatra jefe de la clínica, y otros


“perseguidores” como el jefe de servicio de enfermería, y las voces agobiantes de

los pájaros celestes. Dios, entonces, tiene un papel protagónico pues es quien hace

la intrusión dolorosa en la vida de Schreber. Dios es parte de un sistema


persecutorio, pero no es el único.

¿Se puede hacer equivaler estos perseguidores como “paranoicos” y cumplir

con la condición borromea de “a tres paranoicos podría anudarse en calidad de

síntoma”? ¿Qué papel juegan las Memorias en el proceso psicótico de Schreber?


¿No tienen características de sinthome que hace de suplencia como en el caso de

Joyce?

El perseguidor se constituye en pareja paranoica. Al menos en el caso de

Aimée y las hermanas Papin, hay evidencias clínicas de paranoicos que constituían
parejas de locura a dúo.

De la intervención de Lacan sobre el nudo de cuatro y el anudamiento

paranoico, se puede postular que el caso Schreber puede ser leído desde esa
perspectiva.

275
SOBRE EL LAZO SOCIAL CON UNA AUTISTA: CLAIRE

Ana María Garibaldi

Un día Claire, toca el timbre de mi casa, es sábado a la tarde, una tarde de

invierno. “Ana María, puedo decirle algo”, la invito a pasar a mi living. Claire había

sido mi paciente a sus cinco años, durante unos seis meses. A lo largo de los años

solía verla cuando venía a visitar a su tía, nuestro contacto. Advertí en los lugares
públicos, sus conductas de rocking a partir de la adolescencia.

“Yo le vengo a agradecer por como Ud. me atendió cuando yo era chiquita”
me dijo Claire, acompañando con movimientos de la mano, lo verbalizado. Su voz
sonaba muy grave, casi masculina, pero a la vez, metálica y extranjera, tal vez un

poco americana, sospecho como en todos los casos que conozco, que sería, por la

era pos televisión (¡Esa gran matrix!).

En aquel tiempo yo había sido consultada como psicopedagoga, mi primera


profesión. Era común que nos llegaran estos casos, porque se entendía que como

no hablaban, entonces no podían analizarse. Se solía identificar los problemas del

lenguaje, con una inteligencia deficitaria. La niña, no habló nunca en todo el


tiempo que la atendí, su autismo era indubitable.

Pero algo del amor y no de un falso amor, después de tantos años me había

manifestado Claire, así como lo describe Lacan en Los Cuatro Conceptos


fundamentales del Psicoanálisis.

Entonces ¿La transferencia era posible en el autismo?

276
Dos constataciones inmediatas: la dimensión del tiempo como duración

había sido eliminada1, pero no así el registro mnemónico de la experiencia

terapéutica en sí.

El encuentro con un paciente de este tipo, me había obligado a


desprenderme de prácticamente todo saber propio del corpus psicopedagógico,

salvo, del hecho de que ella estaba en la función simbólica según Piaget, porque

era capaz de representar gráficamente y muy bien, al menos un auto, un móvil, y


reiteradamente.

Entonces, en rigor, de lo único que yo disponía para trabajar, era de la

técnica analítica que había estudiado en el discurso universitario, y vivenciado en


mi propia experiencia de análisis. La regla fundamental, era escuchar al paciente, en
este caso, sin tener en cuenta al elemento sonoro. Además disponía, de lo que hoy

pensaría en términos del deseo del analista como causa, aún en el autismo.2

¿Pero en qué consistía el tratamiento, el que Claire destaca? A veces,


consistía en hacerla dibujar, ella se podía llegar a sentar unos minutos, pero

fundamentalmente, se trataba de seguirla, de preguntarle cómo se sentía, de

comunicarle que la quería ayudar, “si tenía algo que decirme, porque ella me

importaba”. Seguirla era extremadamente complicado, porque implicaba


literalmente, recorrer en cuatro patas la territorialidad del consultorio. Convertirse

en una suerte de “ser o cosa móvil” como lo representado en su dibujo.

1
El autista, no se manifiesta preocupado por la sucesión temporal de los hechos, elimina el
desarrollo y consecuentemente la escolaridad.
2
Garibaldi, A. (2015) Algunas notas sobre la posición del analista en el encuentro clínico
con niños con trastornos autísticos. Congreso de Psicología. Año 2015. UBA. Facultad de
Psicología.

277
Maleval específica en El autista y su voz3, que se produce en los autistas,

una falla en la identificación especular, en la Identificación al semejante, razón por

la cual, ante la propia indefensión4, y al no tener nada que lo unifique ante su

fragilidad, este reacciona asumiéndose como un doble no humano, animal o


mecánico. Es así que podemos distinguir que se produce en el autismo, la

representación como especularidad (hay representación mental), pero no “la

asunción jubilosa del cuerpo en sí”, como propone Lacan en el Estadio del espejo; no
hay en términos freudianos, una imagen libidinizada del cuerpo en sí.

La posición del doble se refiere al modo que puede tomar la transferencia

del niño autista, en análisis. Cuando el analista puede pasar a ser el doble, entonces
mediatiza la relación con el Otro. Como ilustra Claire, no se trataba de tener un
objeto autístico, sino de ser al modo de un objeto. Lo cual condice con el

encapsulamiento, con la desvinculación de lo afectivo en relación con lo simbólico,

propio de esta estructura. Tomando como referencia el Seminario 6, diremos, que


el autista encapsula el desamparo, aunque la dimensión significante lo rodee,

porque algo de la voz y la mirada es rechazado por él.

En “El Inconsciente a cielo abierto en la psicosis”, Colette Soler se refiere a los

niños autistas y dice que son niños que están perseguidos por los signos de la
presencia del Otro, especialmente por los objetos mirada y voz. Comparte la
experiencia de autores que intuitivamente, comprenden que es mejor abordar a

estos niños de espaldas, escondiéndoseles un poco. Tal vez haciendo intentos de


Fort Da, podríamos agregar. Relata que les hablan “canturreando como para hacer

de cuenta que es un ruido antes que una voz” y dice que además: Margaret Mahler

da toda clase de ejemplos al respecto.

3
Dice Maleval, J. C. (2015) El autista y su voz. 2° edición Madrid: Gredos., pp.15.
4
Lacan, J. Seminario 6. Ver Relaciones entre el desamparo y el significante.

278
“Se trata de intentar confundirse con el mundo de los
objetos, de hacer como si el analista fuese un objeto en la
habitación punto. Esta estrategia responde a la constatación de
que el niño reacciona de manera paroxística –aúlla, patalea, se
arranca los pelos…- al encuentro de la mirada y de la voz, o,
más generalmente, ante todo lo que es imprevisible.”5

Justamente es de esta di-mensión/ mansión de lo significante que el autista

ha quedado escindido, porque la significación que ha caído sobre él, no le ofrece


otra salida que el congelamiento, como señala Lacan en la Conferencia en Ginebra

sobre el síntoma, congelamiento en el que el niño autista encuentra un goce. El


autista es ajeno a la equivocidad significante. Silvia Tendlarz, dice de ellos, que son
condensadores de goce en relación al fantasma materno. Yo creo por mi

experiencia, que ellos también, condensan al fantasma paterno.

Es posible suponer que el hecho de ser su doble en aquel entonces, revirtió

a su vez, en la posibilidad de una suerte de especularidad transicional, cierto


anudamiento, gracias a lo cual se hicieron posibles los fenómenos transferenciales

que aún hoy continúan con Claire. En otros encuentros fortuitos con ella y sus

padres, he podido observar, lo que nominaré siguiendo a Lombardi, una decisión


del ser6, ella me mira frontalmente a los ojos, pero no a todos, no a sus padres,

percibo el encierro cuando ellos sostienen el mismo discurso sobre Claire de hace

treinta años. En esos momentos, ella parece clavar su mirada en un punto ciego,

pero distante. Su escucha parece silenciar el relato de sus padres en la medida que
achica lentamente los ojos.

5 Soler, C. (2004) El inconsciente a cielo abierto en la psicosis. Buenos Aires: JVE ediciones.
6 Lombardi, G. (2015) La libertad en psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós.

279
Dice Lacan:

“…los autistas se escuchan a ellos mismos. Escuchan


muchas cosas. Esto desemboca incluso normalmente en la
alucinación y la alucinación siempre tiene un carácter más o
menos vocal. Todos los autistas no escuchan voces, pero
articulan muchas cosas y se trata de ver precisamente dónde
escucharon lo que articulan”.7

Claire, después de 30 años me con-mueve, insiste cada vez que se produce


un encuentro fortuito, en ponerme a trabajar sobre el autismo y su evolución.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

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7Pp. 134. Lacan, J. Conferencia sobre el síntoma en Ginebra. Intervenciones y textos II.
Buenos Aires: Manantial, 1993.

280
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2° edición. Buenos Aires. Colección Diva. Edigraf. 2003


VALDEZ, D. Necesidades educativas especiales en trastornos del desarrollo. 1°

edición 4° reimp. Buenos Aires: Aique ediciones. 2012

YANKELEVICH, H. Ensayos sobre autismo y psicosis. 2° edición. Buenos Aires: Letra


Viva. 2010

YANKELEVICH, H. Lógicas del goce. 1° edición. Rosario. Argentina: Homo sapiens.

2002

281
¿Qué queda cuando el lenguaje se retira?... Aun1

Gladys Mattalia

La memoria era lo único que lo mantenía vivo y


daba la impresión de que intentaba resistirse a la muerte
durante el mayor tiempo posible sólo para poder seguir
recordando. Paul Auster2

El tema de la memoria, la evocación, el olvido, los agujeros de la memoria, la

memoria robada o apolillada del Alzheimer, el recuerdo siempre “encubridor”, el


espacio del laps, el sueño como memoria disfrazada por la censura, las lagunas de

la memoria, las repeticiones…Las “huellas mnémicas” freudianas… Me van llevando


por senderos inusitados. Casi es la apuesta a un recorrido con pocas
orientaciones… una exigencia a dejarme sorprender… Quizá a cierta disposición al

encuentro… Debo decir: nada usual en mi.

Paso frente a la TV y me atrapa el relato del periodista de la BBC de Londres,

Jonathan Head: “Sahatorn cree que los pensamientos, la personalidad y las


emociones de Einz quedarán conservados con su cerebro en Alcor3 y que en algún

momento eso será suficiente para que su vida sea reconstruida”.

El 8 de enero de 2015, una pareja de ingenieros médicos tomaron la

1
La idea de esta ponencia es continuar con la articulación del novedoso e iluminador
concepto de lalangue lacaniano y con las teorizaciones sobre la memoria que desde el

Proyecto están presentes en la obra freudiana. En el Simposio Interamericano – Buenos


Aires - agosto 2015, trabajé sobre esta temática desde otro ángulo.
2
Auster, Paul: La invención de la soledad. Ed. Anagrama.
3
El proceso de criopreservación es realizado en Alcor, una organización sin “ánimo de
lucro” ubicada en Arizona – [Link], y es la principal proveedora de lo que se llama “servicios de
extensión de vida”. (extraído de internet)

282
decisión de someter a su pequeña hija Einz al proceso de criopreservación, al

colocar el cerebro de la niña en un estado de congelamiento profundo al momento

de su muerte y mantenerlo en ese estado hasta algún punto del futuro. Lo que se

pretende es que cuando ocurran los avances tecnológicos extraordinarios en


medicina la niña reviva al crear un cuerpo para ella. Los padres de Einz se muestran

confiados que esto se desarrollará en unos 30 años. “Sahatorn y su esposa

Nareerat esperan que los pensamientos y sentimientos de la niña sean conservados


en su cerebro en Alcor, ambos también piensan en conservar sus cuerpos en

criogenia, pese a que reconocen que se volverán a encontrar con la pequeña Einz

en sus nuevas vidas”.

El cerebro criogenizado de la pequeña tailandesa Einz, ¿conservará sus


recuerdos, sus vivencias, sus emociones, sus afectos, sus lazos, sus marcas, sus

fonemas, morfemas, pequeñas frases, holofrases… sus tempranas inscripciones de

goce, sus objetos transicionales, las marcas de sus afectos, las marcas de lalangue
traumatizante (“troumatisme”)? … Cómo saberlo… ¡No lo sé! Lo dudo…

Si un cerebro puede despertar (o mejor dicho: reactivarse) luego de décadas

y “recordar”… ¿Cómo se recuerdan los besos que acarician, las manos que besan, el

vientre que piensa o el cerebro que engendra? ¿Cómo se recuerda este montaje
surrealista? ¿Cómo se recuerda “eso” que se “pense avec ma panse”? Eso que se
piensa con las entrañas.

El tema de la memoria es ¡todo un tema! Y los intentos de localizarla se han


topado con grandes dificultades. Somos mucho más que circuitos neuronales,

cambios sinápticos o bioquímicos. Pluralidad de memorias no localizables

283
cerebralmente. Al decir de San Agustín en sus Confesiones4: (…) campo grande y

palacio maravilloso, donde se almacenan los tesoros (…).

Diría que desde el comienzo, la obra de Lacan permite orientarnos en este

vasto campo; aunque es su concepto de lalangue, el que rocía…o mejor, chorrea5 lo


paradojal de la memoria ya que nos conduce de lleno a la suspensión del sentido,

al ab-sens o au-sentido de Létourdit.

Dice Lacan en su Seminario del 1974 Les nom-dupes errent: (…) lalengua
-tal como la escribo – no voy a dudar en llamar la animación (…) de un serio

manoseo, de un cosquilleo, de una raspadura, de un furor – para decirlo todo – la

animación del goce del cuerpo.

Lalangue despierta… Más aún… lalangue: revoluciona. Es la revolución contra


el cefalocentrismo, ya que un perfume sutil, un delicado cabello, un “brillo en la

nariz”, un “Perfume” nauseabundo, el “grito de un gallo”6…bastan para inscribir o

para agujerear este vasto y enigmático palacio. Ek-sistencia de lalangue por fuera
del asunto de la vida (biológica) del cuerpo.

El ritual del pueblo Jorai constituye un testimonio más del engendramiento

del sujeto por la oreja. Joël Candau, en su texto Antropología de la memoria, nos

habla de este ritual fundacional de la memoria realizado por las mujeres


parturientas del pueblo protoindochino de Vietnam. Consiste en siete soplos o

alientos de jengibre rojo y cerveza en el conducto auditivo del recién nacido, junto

a una invocación suplicada orientada a honrar el trabajo y los parientes.


4
San Agustín distingue diferentes tipos de memoria: los sentidos, lo intelectual y los
sentimientos.
5
“Chorrea” en español es una posible traducción de ruiselle. Para Rithée Cevasco, el
término “chorrear” no es muy elegante pero es el que mejor evoca la acción de “ruisseler” del
Seminario Les non-dupes errent. (Notas del documento de trabajo sobre Lalangue).
6
Por fuera del corpus de la obra de Julio Cortázar hay una marca primordial que le permite
comenzar a narrar la existencia. Se trata del canto de un gallo que en el silencio de la noche
despierta al infans Julio. Y que le hace concluir: “la memoria empieza en el espanto”.

284
Esta lalación materna, este soplo, esta invocación, este suplicio, este rojo

jengibre excitante que la madre exhala en la oreja derecha del recién nacido

constituyen los “Unos disyuntos” de la Otra escena (l’obrescène). Es el faire-réel

(hacer real) de L'insu: (...) El parentesco en cuestión pone en valor ese hecho
primordial que se trata de lalengua. No tiene para nada las mismas consecuencias

que el analizante no hable sino de esto porque sus parientes cercanos son quienes le

transmitieron lalengua (...).

Vuelvo a la pregunta inicial: ¿Cómo podría el bebé jorai, desde la teoría del

almacenamiento neuronal y sus sinapsis, conservar este soplo, este aliento materno

sin quedar petrificado por los poderes congelantes de la ciencia de la


criogenización7, al mejor estilo “princesa Frozen”?

Para finalizar un breve relato de Julio Cortázar, Conservación de los

recuerdos, Historias de cronopios y famas:

Los famas para conservar sus recuerdos proceden a embalsamarlos en la


siguiente forma: Luego de fijado el recuerdo con pelos y señales, lo envuelven de pies

a cabeza en una sábana negra y lo colocan parado contra la pared de la sala, con un

cartelito que dice: «Excursión a Quilmes», o: «Frank Sinatra».

Los cronopios8, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los


recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y

cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: «No vayas a

lastimarte», y también: «Cuidado con los escalones.»

7
La criogenización es el objeto de la ciencia criónica. El origen de esta palabra hay que
buscarlo en el griego kryos cuyo significado es frío. La criogenización es un método por el cual se
somete a una persona ( o animal ) a condiciones de frío intenso con el objetivo de preservar su
cuerpo en condiciones para ser reanimado en el futuro. El término correcto para este proceso es
criopreservar. (extraído de internet)
8
Los cronopios son personajes que junto con los famas y las esperanzas, integran el mundo
cortasiano. Un cronopio es un dibujo fuera del margen, un poema sin rimas.

285
Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras en

las de los cronopios hay gran bulla y puertas que golpean. Los vecinos se quejan

siempre de los cronopios, y los famas mueven la cabeza comprensivamente y van a

ver si las etiquetas están todas en su sitio.

286
8. LENGUAJE, DISCURSO Y NUDO
BORROMEO
Plenarias

287
Punti di snodo: Disannodamenti e legami in un caso clínico

Marina Severini

“…uno spirito estraneo a qualunque partecipazione immaginaria ai suoi


simili…un essere che ignora..il contagio degli affetti di gruppo” . Ho scelto di iniziare

con queste parole tratte dal testo di Colette Soler Lacan lecteur de Joyce (p 102)

perché la sua lettura mi ha accompagnato nel lavoro con questo caso.

Simona, 30 anni, viene a consultarmi nel novembre 2015 in seguito a quello


che lei chiama “un attacco di panico”. Cerca una psicoanalista perché il suo

problema è che da anni è bloccata con la tesi in architettura e vorrebbe riprenderla


ma “il mio io vuole una cosa, il mio inconscio un’altra; come si fa a convincere

l’inconscio?”.

La disinvoltura con cui parla di ‘io’ e ‘inconscio’ deriva probabilmente da una

precedente esperienza che Simona chiama ‘di analisi’ con una junghiana,
consultata in seguito ad attacchi di ansia nel periodo in cui si era bloccata in

prossimità della laurea triennale (a 22 anni). Superato il blocco ha finito tutti gli

esami con risultati brillanti e poi si è di nuovo fermata, all’incirca 3 anni dopo, al
momento di fare la tesi finale. Due anni fa aveva ripreso su spinta del padre e di

uno zio che ha un importante incarico in università; entrambi l’avevano

accompagnata a parlare con il docente della tesi. Riprende a lavorarci per qualche

mese, fino a luglio ’15, quando c’è stato quell’”attacco di panico” che Simona a
volte chiama “l’impazzimento”. Lì si è fermata e ora vorrebbe di nuovo riprendere

ma “ il mio corpo trema, sbanda, sta male”. Nel primo colloquio mi dice che legge

molto, 180 libri nell’ultimo anno, fantasy, storia, arte, filosofia…

288
Simona è molto magra, ha lunghi capelli biondi, un volto da ragazzina. Vive

coi suoi, entrambi pensionati; il padre, ex infermiere, è una figura accudente; la

madre, viene descritta come una donna “egocentrica”e “destabilizzante”: se la sente

sempre addosso con le sue richieste e i suoi “devi”(tutte e due passano molto
tempo in casa). Ha una sorella poco più grande di lei che vive con il compagno.

Parla molto, saltando da un argomento all’altro; soprattutto nei primi tempi

il suo parlare è un flusso eccitato. Racconta che anche quando legge non ha un
limite e solo l’arrivo del mal di testa la ferma. “Mi manca lo stop”, dice.

Quell’ “attacco di panico” l’ha molto spaventata: da qualche mese era

‘superattiva’ quando a luglio, sola in casa perché i suoi erano in vacanza, ha


cominciato ad avere il pensiero serale “domani non mi sveglio” e quindi leggeva
fino alle 4 di notte per ridurre il più possibile il tempo del sonno, finché una notte

sente come delle scosse elettriche in testa, la sensazione di qualcosa che spinge per

uscire “ come se la mia mente dicesse: non voglio più stare in questo corpo”.
Seguono neurologo e farmaci. Commenta il suo passaggio rapido dal fare troppo

allo smettere totale diagnosticandosi “bipolare”.

Un’altra volta nella sua vita ha mollato, racconta infatti che dai 6 ai 14 anni

ha fatto atletica ottenendo ottimi risultati (soprattutto nelle gare di velocità, 100 e
200 metri) tanto da arrivare tra le prime a livello regionale e dunque a 14 anni le si

prospetta il passaggio alle nazionali; a quel punto smette all’improvviso e non

riprenderà nonostante le insistenze di allenatori, dirigenti e padre, tutti molto


delusi. Per 8 anni la sua vita ha ruotato attorno all’atletica, allenamenti quasi tutti i

giorni e gare nel fine settimana; non dice mai che questo le piacesse o che le

piacesse vincere, nessun investimento libidico, nessun orgoglio e nessun rimpianto,


solo una grande facilità nel lasciar cadere tutto quando stava per diventare le sua

strada. “Non volevo fare l’atleta nella vita”, dice semplicemente.

289
Credo che questo sia un momento in cui si evidenzia un disannodamento

dell’immaginario, se per immaginario intendiamo non solo l’immagine del corpo

allo specchio, quell’immagine di cui, dice Lacan, rimaniamo “infatuati”, ma anche,

del corpo, il potersene (o no) servire cito “..l’uomo ha un corpo, vuol dire che può
servirsene… ma altrettanto, questo potere, sospenderlo” (C Soler Lacan lecteur de

Joyce p 104). E ancora : “Quando ne usa come di uno strumento di cui dispone, è di

esso che potrà farsi un escabeau” . Simona era nel punto in cui del suo corpo
avrebbe potuto farsene “escabeau”, farsi un nome da campionessa ad esempio, ma

proprio lì ha lasciato, irremovibile e sorda alle insistenze dell’entourage. Poco dopo

comincia una serie di malattie: forte gastrite con perdita di peso mai più recuperato
(è infatti magrissima), febbri frequenti e attacchi d’ansia. Più recentemente
comincia a temere i contagi, deve fare controlli anche quando ha piccolissimi

fastidi. “Sono ipocondriaca”, dice. Il legame con il suo corpo passa per il suo

occuparsene continuamente perché ammalato o perché ‘ammalabile’. Qualche


volta Simona si arrabbia col proprio corpo, una volta gli si è rivolta con queste

parole: “perché ancora tremi, sbandi, stai male? ti ho messo a riposo, ti dò i farmaci,

cristo, che vuoi?”

“Avere rapporto al proprio corpo come estraneo è certo una possibilità” dice
Lacan ( Le sinthome p 150).

Più volte dice di sentirsi “inutile”, non sta facendo niente di quello che gli

altri si aspettano da lei, si sente un peso per i suoi che devono mantenerla. ”Non
sono adatta per questo mondo”, dice. Parla di ‘inutilità’ anche quando racconta il

suo essersi fermata nello studio: gli esami fatti le sono sembrati all’improvviso tutti

inutili, così come quel “pezzo di carta, la laurea” e tutto il sistema universitario…a
cosa serve? Non ne ha trovato il senso. “Non capisco la logica universale”, sono

ancora sue parole, “non capisco come fanno le masse a seguire un capo”. Evidente

290
non partecipazione al senso comune; cito ancora da Lacan lecteur…, quel “ senso,

prodotto tra immaginario e simbolico” di cui “…si può dire che ciascuno ne gode…e

crede anche, almeno in parte, di condividerlo con altri. Buon senso, si dice”(p 132).

Simona vive da auto-reclusa, i legami sociali li mette tra i ‘doveri’ , lei


potrebbe benissimo farne a meno e se ogni tanto accetta di uscire è per evitare di

sentirsi dire che è un’asociale. Racconta anche che più volte ha notato che le

amiche e la sorella provano invidia nei suoi confronti, lei è sempre stata la più
carina del gruppo e quella più corteggiata; lo dice come un dato oggettivo, del

resto parla di affetti da cui lei è esente. Quando infatti glielo domando dice di non

aver mai provato invidie o gelosie, le ha solo registrate come appartenenti ad


altri/e. Generalmente certe passioni (invidie gelosie rivalità) vengono connotate
negativamente, cito ancora da Lacan lecteur.. p132 “ma non bisogna misconoscere

che servono anche a far sì che ciascuno possa riconoscersi nei suoi simili, che esse

sono al fondamento dei sentimenti condivisi e di tutte le empatie…”

Allo stesso modo manca in Simona qualunque gioco seduttivo nei confronti

dei ragazzi; racconta le sue esperienze in questo campo come un freddo resoconto,

dice che ha avuto un primo ragazzo, compagno di università, di cui era innamorata

perché era un tipo fantasioso-artistico; però dal punto di vista sessuale non andava
affatto bene. Ha avuto il dubbio di essere frigida, nonostante “da sola funziono
benissimo”, dice parlando della sua pratica masturbatoria in cui vanta una certa

abilità “mi bastano 15 secondi”. Per levarsi il dubbio della frigidità qualche anno fa è
andata a letto con uno più grande di età e più esperto; lì le cose funzionavano,

tanto che lei gli propone di mettersi insieme: “siamo amici, il sesso funziona…”, ma

lui non accetta e rivela di amare un’altra. Simona rimane male perché avrebbe
preferito saperlo prima,”non si fa così” (questione di principio); in ogni caso é

contenta per l’altra, una ragazza che conosce e apprezza.

291
Recentemente un ragazzo le chiede di uscire e lei: “prima viene la mia salute

psicofisica” per cui “se fa freddo no, se si fa tardi no…cercatene un’altra,” gli

consiglia. Lui insiste e lei, spinta dalla sorella, prova a uscirci ma lui ama il calcio e

lei la filosofia, lui è pratico, lei fantasy..e poi ammette che non è molto interessata ai
ragazzi, si accorge che non dà chances. Simona non ha usato il suo corpo per

“..promuovere il suo nome ai giochi olimpici” e non ne fa un uso erotico. “Diremo

dunque senza corpo colui che non ne fa niente del proprio corpo, cioé che non lo
ingaggia nelle imprese delle sublimazioni narcisistiche” (C Soler, Lacan…p 105)

I suoi mille interessi la fanno sentire “spersa”, Simona scivola dall’uno all’altro

con grande facilità, sembrano tutti sullo stesso piano, tanti Uno intercambiabili….
noto però un’insistenza particolare riguardo al fantasy, a cui si dedica da un paio
d’anni, e via via comincio a prestargli più attenzione. “Mi immedesimo, dice lei, vivo

le vite degli altri che risolvono problemi enormi e hanno grandi sentimenti, amicizie e

amori che durano tutta la vita; nell’amore ad esempio continuano e insistono anche
se l’altro non vuole..in questo mondo si chiamerebbe stalking, ma lì –nel mondo che

lei preferisce- si chiama amore”. Fa più volte la differenza tra “questo mondo” dove

contano cose banali come i soldi e il suo mondo ideale dove le questioni sono di

vita e di morte, i valori eterni, i sentimenti assoluti. Credo che il fantasy offra a
Simona una piccola possibilità di ancoraggio; si coinvolge nel fantasy, come lei
stessa dice. Forse l’immagine che lo specchio-fantasy le offre é l’unica che le

permetta di infatuarsi. Quando si accorge che io non ne so quasi niente mi dice


“ma lei in che mondo vive?”.

Simona si (e mi) interroga spesso sulla morte,“non so chi altro a 30 anni

pensa così tanto alla morte”dice; elenca amici morti, alcuni per suicidio, in modo
dettagliato e freddo; una volta porta la foto di un amico morto suicida, racconta il

funerale, il pianto di tutti ma non il suo. Spiega: “era una persona intelligente, aveva

292
un lavoro che gli piaceva e una bambina piccola, se ha deciso così doveva avere le

sue buone ragioni”. Insiste sulla sua “ sensazione” che non vivrà a lungo; una volta

mi dice che per questo lei non può fare programmi se non per un giorno o due,

colgo l’occasione per dire che io gliene propongo uno più a lungo termine, un
appuntamento tra 5 giorni. Sorride.

Con me: le metto calma, di me si fida, mi dice cose che non potrebbe dire ad

altri. La parola calma è quella che usa di più per il suo legame con me. E’ capitato
recentemente che in un pranzo di famiglia qualche parente le chiedesse “ma perché

non ti laurei?” e lei “devo fare con calma”, risponde; ma nelle ultime settimane ci

sono state varie feste familiari e la voce del buon senso comune insiste: “ ma che ci
vuole, ti manca così poco…” ; lei il giorno dopo è “in catalessi” e legge addirittura
due fantasy insieme. “Sto sull’orlo di un’altra crisi, mi dice, fosse per me lascerei la

tesi, ma insistono, ci tengono tutti, i parenti, mio zio che si è dato da fare, mio

padre..non posso dire di no”, dico che però può prendere tempo e lei : “é quello che
sto cercando di fare”, dice.

293
S’isoler de lalangue, être isolé de la langue

Natacha Vellut

Un jeune homme9 se présente à mon cabinet armé du signifiant hikikomori.


Ce terme japonais se décompose de hiku (hiki) que nous pourrions traduire par

« reculer », et komoru (komori) « entrer à l’intérieur », et désigne un phénomène de

retrait social des jeunes. Il donne ainsi un nom à ce dont il dit avoir peur : son
isolement. Nommer c’est « réduire la fonction du signifiant à la nomination, à

savoir, une étiquette collée sur une chose. »10 Cette citation de Lacan, extraite du

séminaire XI, a une pertinence particulière dans le cas de ce jeune homme, comme
nous le verrons.

Si ce jeune homme se nomme hikikomori, il n’est pourtant pas,

phénoménologiquement parlant, isolé. Il travaille, est marié, a des amis. C’est donc

d’un autre isolement dont il s’agit. Au cours des séances, se dévoile son refus de
lalangue. Il n’a pu (voulu ?) incorporer lalangue maternelle. Enfant, il pose la tête

sur les genoux de sa mère et s’absorbe dans le motif de sa robe pour éloigner sa

voix. La voix, qui peut porter un message, l’agresse et le terrifie. Il se rappelle se


plonger dans des livres qu’il ne pouvait comprendre faute d’une maîtrise suffisante

du langage. En fixant les lettres noires, il parvenait à les détacher en paquets

compacts du blanc de la page, il éloignait alors, à son soulagement, les mots et les

couleurs et ce qu’ils pouvaient bien vouloir dire. Adulte, il évite de regarder les
titres des journaux de presse, ces mots qui lui sautent au visage et l’assaillent, avec

9
Je l’appelle « jeune homme » en clin d’œil au roman de James Joyce, Portrait de l’artiste
en jeune homme, paru en 1916.
10
Lacan, Jacques. Le Séminaire livre XI. Les quatre concepts fondamentaux de la
psychanalyse. Paris, Editions du Seuil, Collection Points Essais, 1973, p. 263

294
leur volonté de signifier, d’interpeller. Faute de trame signifiante, les mots le

blessent ou l’éparpillent. Il est comme perpétuellement menacé, envahi par ce qu’il

définit comme des « éclats de verre », des « pierres » ou des « blocs » qui

« l’assomment ». Il s’agit de débris de lalangue dont n’a pas émergé un S1 qui le


représenterait auprès d’autres signifiants, S2 qui permettraient d’articuler une

chaîne signifiante.

Enfant, il tente d’inventer une langue. Lors de promenades familiales il


chemine seul et nomme ce qu’il voit par des combinaisons de sons. Cette langue

privée lui permet de jouir solitairement, à l’écart de sa famille. Adulte, il rêve

d’inventer une langue universelle qui reproduise le tableau périodique des


éléments chimiques, un tableau qui ordonne, classe et même explique les
propriétés des éléments. C’est l’idée d’une langue comme un référentiel universel

proposant une classification systématique de ce qui compose le monde. Il a l’idée

d’accoler le suffixe anglais « less » aux éléments de cette langue. Less employé en
suffixe signifie sans, comme dans l’expression pennyless, sans argent. Il tente ainsi

de créer une langue qui soit less, sans, c’est-à-dire vidée de jouissance, c’est-à-dire

sans sujet. Ses tentatives de solutions langagières par combinaison de sons ou de

lettres visent la création de langues « formelles » sans « ambiguïté », composées


« d’éléments de communication », qui permettent d’éviter le deux de l’aliénation
signifiante du sujet. Je cite de nouveau Lacan dans le séminaire XI : « l’aliénation est

liée de façon essentielle à la fonction du couple des signifiants. […] Si nous voulons
saisir où est la fonction du sujet dans cette articulation signifiante, nous devons

opérer avec deux, parce qu’il n’y a qu’avec deux qu’il est coinçable dans l’aliénation.

Dès qu’il y en a trois, le glissement devient circulaire. »11 Il jouit de S1 tout seuls et

11
Lacan, Jacques. Le Séminaire livre XI. Les quatre concepts fondamentaux de la
psychanalyse. Paris, Editions du Seuil, Collection Points Essais, 1973, p. 262

295
« lalangue est comme une chose, une matière à jouir solitairement » comme

Colette Soler le note pour Joyce.12

Une question toute simple s’impose : que parle ce jeune homme ? Puisqu’il

parle. Je ne peux m’empêcher de songer à une publicité française des années


80 pour une marque américaine de sodas : « Depuis toujours Canada Dry est doré

comme l'alcool, son nom sonne comme un nom d'alcool... mais ce n'est pas de

l'alcool. » Ce slogan célèbre à son époque était passé dans le langage courant et
l'appellation « Canada Dry » utilisée pour qualifier une chose qui a les apparences

sans avoir les qualités de ce qu’elle semble être : un diplôme « Canada Dry », une

justice « Canada Dry », etc. Dans ce cas, je me demande s’il ne parle pas un langage
Canada dry, qui ressemble au langage, ou plutôt à la langue en deux mots, qui se
présente comme telle mais n’en possède pas certaines fonctions. Il est d’ailleurs

remarquable que ses langues formelles, ses ensembles finis de mots, lui

provoquent « goût » ou « dégoût » selon qu’il les juge concordants à ce qu’il veut
décrire.

Pour saisir ce qu’il parle, il est nécessaire de repérer comment il est parvenu

à une langue sans incorporer lalangue maternelle. Il témoigne, dans l’après-coup,

qu’il a appris le langage par implémentation. Ce terme, issu d’un néologisme


anglais, implementation (mise en œuvre) est un terme informatique au large
spectre sémantique que nous pourrions traduire par « faire quelque chose quelque

part ». Elève il est nul en orthographe comme en dissertation, il a des notes


exécrables. Et pourtant, et justement, il fait le choix d’études littéraires. Disant « je

ne comprends pas » au professeur, il crée un « espace », un « terrain de jeu ». Le

professeur explique et le jeune homme assimile les règles, progresse, s’améliore.


Cette méthode n’est pas sans parenté avec les jeux de langage décrits plutôt que

12
Soler, C. Lacan, lecteur de Joyce. Paris, PUF, 2015, p. 154

296
conceptualisés par le philosophe Ludwig Wittgenstein. Les jeux de langage sont

des pratiques sémiotiques dans lesquelles les signifiants ont valeur de signes dont

la signification se déduit de l’usage. Les pratiques sémiotiques sont pour

Wittgenstein réglées, ce ne sont pas des « gestes posés au hasard ou [des] paroles
proférées aléatoirement, mais bien [des] actions qui doivent leur légitimité, leur

pertinence et même leur existence à un ensemble de règles qui détermine leur

exercice. »13 Le comportement sémiotique des individus serait, selon cette notion,
fonction de règles constitutives à chaque jeu de langage 14. Ces règles ne sont pas à

apprendre (ce qui impliquerait de l’Autre) mais à intégrer, expérimenter,

implémenter dirait notre jeune homme. Nous saisissons ici comme il est finalement
question de réduire l’aléatoire que comporte la présence d’un sujet dans le
langage. La fameuse formulation de Lacan « qu’on dise reste oublié derrière ce qui

se dit dans ce qui s’entend »15 est ici singulièrement exemplifiée. Le qu’on dise

n’est pas oublié : il menace sans cesse, il faut sans cesse combattre cette présence
dans la langue. La stabilité de ces sujets autistes « dépend de ce que l’Autre ne

bouge pas. »16 Lalangue comme langue entendue de l’Autre est refusée car de

l’Autre justement. Pas question d’en passer par elle. Cette lutte contre cette

présence se repère dans l’usage de la définition par ce jeune homme. Pour contrer
la régression à l’infini de la définition d’un mot au moyen d’autres mots, il use en
effet à la fois du nom et de l’écrit. S’il doit écrire une dissertation sur, par exemple,

le romantisme, il ne se demande pas s’il connait quelque chose au romantisme, s’il


a lu des romantiques, ce qui reviendrait à se saisir comme sujet d’un savoir, il lit la

définition du romantisme dans une encyclopédie, c’est-à-dire un support écrit,

13
Xanthos, Nicolas. Les jeux de langage chez Wittgenstein, in Hébert, Louis (dir.), Signo
[en ligne], Rimouski (Québec), 2006
14
Chaque jeu de langage serait complet, un sous-système autonome au sein de la langue.
15
Lacan, Jacques. L’étourdit, in Autres Ecrits, Paris, Editions du Seuil, 2001, p. 449
16
Soler, Colette. L’inconscient à ciel ouvert de la psychose, Toulouse, Presses
universitaires du Mirail, 2002, p. 72

297
matériellement limité, dont les chapitres sont signés d’auteurs de référence, leurs

noms agissant comme des référents. L’écrit permet de se couper de l’énonciation,

comme le nom d’auteur qui, en fixant l’origine des énoncés, masque, voire écrase,

le sujet de l’énonciation.

Ce qui reste dans la langue de ce jeune homme, c’est sa dysorthographie.

Etymologiquement orthographe veut dire écrire droit, dressé (intéressante

équivoque de ce signifiant dressé car s’il y a bien un sujet qui ne veut pas être
dressé, c’est-à-dire aliéné à l’Autre, c’est le sujet autiste). L’orthographe implique

deux choses pour le sujet, une inscription « dans un système de signes

préexistant » et « la capacité à bien s’y repérer, ce bon repérage découlant de


l’acquisition non pas d’une technique mais d’un savoir supporté par un sujet, ce qui
est fondamentalement différent. »17 Notre sujet a les capacités d’acquérir un

système, voire des systèmes, de signes qui lui préexistent mais faute d’habiter le

langage il ne peut s’y repérer comme sujet. Il refuse d’être sujet d’une énonciation
mais il accepte d’être maître d’énoncés. S’il peut parfaitement imiter la

prononciation des mots dans une langue étrangère, il ne peut pas adopter

d’accent, parler avec une intonation en dehors de ce jeu d’imitation. C’est

impossible car ce serait comme avoir une autre voix. C’est une très jolie illustration
de la notation de Lacan dans sa Conférence sur le symptôme : « les autistes
s’entendent eux-mêmes. »18 Ce sujet est dans un rapport d’intimité à sa propre

voix, voix qui n’est pas un objet pulsionnel au champ de l’Autre, ce que Rosine et
Robert Lefort avaient expliqué par le clivage de a-objet voix et S1 signifiant

17
Feltin, Daniel. Faute d’orthographe, La revue lacanienne, n° 3, 2007, pp. 20-21
18
Lacan, Jacques. Conférence à Genève sur le symptôme (1975), Bloc-notes de la
psychanalyse, 1985, n° 5, pp. 5-23. « Comme le nom l’indique, les autistes s’entendent eux-mêmes.
Ils entendent beaucoup de choses. Cela débouche même normalement sur l’hallucination, et
l’hallucination a toujours un caractère plus ou moins vocal. Tous les autistes n’entendent pas des
voix, mais ils articulent beaucoup de choses, et ce qu’ils articulent, il s’agit justement de voir d’où
ils l’ont entendu. »

298
unaire.19 Le S1 de lalangue, faute de S2 venant de l’Autre, ne se constitue pas en «

signifiant binaire qui fasse halte à la jouissance de l’Un ».20 La rétention de la

jouissance vocale, ne permet pas à la voix de se constituer comme objet pulsionnel

au champ de l’Autre, de se loger, aphone, dans le vide de l’Autre, et de pouvoir y


placer l’énonciation du sujet.21

Ce qui apparaît c’est que ce jeune homme maîtrise une langue sans sujet car

sans Autre. Il utilise un langage, au sens de l’usage, mais sans être en rapport avec
la langue (en deux mots). S’il est sans rapport à la langue c’est qu’il est sans rapport

au corps, corps dont il ne parle pas. Il me semble que l’on peut distinguer22 la

lalangue contre laquelle il lutte, qui ne lui permet pas de communiquer, qui
comporte des S1 dont il peut jouir solitairement, dans une jouissance autistique de
sa voix, une langue avec laquelle il se « parle » à lui-même, sans doute la langue

verbeuse que Lacan évoquait, et une langue fonctionnelle, une langue de signes,

une langue de faits, d’usages, qui lui permet de communiquer, qui est acquise et
non apprise de l’Autre. Il peut parler une langue fonctionnelle, une langue

« formelle », sans y engager sa jouissance. Faute de position d’énonciateur, il ne

s’apparole pas à un discours et est donc hors lien, ce qu’il repère comme son

« isolement ».

Que peut-il attendre de l’analyse ? Que le symbolique borde le réel auquel il


a affaire. Il use du dispositif analytique comme d’un dispositif de défense contre le

réel de lalangue tout en cherchant à en savoir quelque chose. C’est par et pour ce
savoir supposé que le transfert s’est établi23. Avec lui se pratique, comme Colette

19
Lefort, Rosine et Robert. La distinction de l’autisme. Seuil, Paris, 2003
20
Josselin, Françoise. Clinique de la langue maternelle, Mensuel n°27, 2007, p.25
21
Maleval, Jean-Claude. Qui sont les autistes ? Le pont freudien [en ligne], conférence à
Montréal en 2010
22
A l’instar de Jean-Claude Maleval, ibid.
23
Soler, Colette. L’inconscient à ciel ouvert de la psychose. Toulouse, Presses
Universitaires du Mirail, 2008, p.138

299
Soler l’avait noté à propos du cas Robert un « chemin inversé » par rapport au

chemin proposé à un névrosé24. Il ne s’agit pas de viser le réel mais le symbolique.

Il ne s’agit pas d’aller du sens au réel mais du réel au semblant. Il s’agit d’introduire

du tiers terme, de l’histoire, du code, de la règle. S’agirait-il de faire de lalangue un


jeu de langage ?

24
Soler, Colette. L’inconscient à ciel ouvert de la psychose. Toulouse, Presses
Universitaires du Mirail, 2008, pp. 146-147

300
The imposition of discourse

Leonardo S. Rodríguez

‘They speak of “language acquisition”. I speak of “language imposition”’,

somewhere says Lacan. Even for those unfortunate human beings who do not
speak, language is imposed and is a sine qua non condition of humanization—to

the point that, if a human being is unable to speak, he or she is still forced to use

language—through an other, who speaks for him or her; and God only knows what
he or she may end up saying when the superimposition of a particular voice is

added to the generalised imposition of language.

As a rule, the imposition of language upon the infans subject is a

most pleasant experience for all involved. The first inscriptions of lalangue that
constitute the human subject as subject of the unconscious are, with a few notable

exceptions, the product of loving and tender maternal discourse. They take place at

those primordial, formative moments in which the birth of desire and the setting up
of the drives occur inside the bath of an exquisite verbal jouissance. That is how we
learn to speak and become beings of language: within the foundational matrix of a

motherly-driven discourse, the first specific treatment of jouissance, which means

that simultaneously we acquire in a systematic way the phonological motérialité (to


use Lacan’s neologism; Lacan 1989), the grammatical constraints and the pragmatic

rules that ordain discourse. It is systematic because despite its ‘infantile’

appearance it involves, on the mother’s part, the implementation of the rules of


language; and it is already discourse, in that it constitutes the first, and

foundational, social bond; it is inscribed in language; it is specified by a set of

primordial statements; it is performative—the subjects involved ‘do things with

301
words’, to use Austin’s expression (Austin 1962). In other words, it invites and

compels the incipient speaker to insert himself in human discourse. By virtue of this

process our being, qua a speaking being, is established and becomes grounded in

the unconscious.

Some of the modalities of this foundational discourse have been

studied extensively over the last few years by colleagues who, on the whole, are not

psychoanalytically informed, but whose research is of great interest to us as it


concerns the gestation of lalangue. Patricia Kuhl and her team in Seattle, and

others in different parts of the world, have studied in detail what has been called

motherese, or that peculiar way of talking that mothers (and others, eventually)
adopt when engaging in conversation with their infant typically involving those
particular forms of intonation, emphasis, musicality and selective vocabulary that

are not employed in other discursive contexts (Christophe et al. 2009; Kuhl et al.

2007; Kuhl 2010; Matychuk 2004). Motherese can be very idiosyncratic, particularly
in what concerns vocabulary, as it tends to be rich in neologisms; yet it retains the

rules of language at the syntactic, semantic and pragmatic levels. This is how we

learn to speak: playing with words, exercising a good number of phonematic

expressions—to then discard those that do not belong in the maternal tongue in
the course of the first two years of life or so—and practising the pragmatic rules
that both enable and constrain proper enunciations. The fact that the little chats

held by infants and mothers, and the others that engage in them, do not deal with
matters that adults regard as worth talking about—a very arbitrary and restrictive

criterion indeed—does not mean that these playful exchanges are without sense or

signification. On the contrary, they constitute the prototype, the matrix, the
formative model of what discourse as a social bond is—a genuine social bond by

virtue of which an infant and his or her speaking other engage in an experience of

302
jouissance, of desire and of love necessary for sense to make sense and for

signification to properly signify.

In the genesis and structuring of the signifier, the symbolic and the

real registers of the subject’s experience simultaneously converge and diverge. In


their convergence, a real jouissance (which is not only linguistic, but which includes

the infant’s linguistic experience) meets a set of phonological, grammatical and

pragmatic rules that alienate the subject’s experience and renders it transmissible,
that is, generates sense of some kind. The symbolic order ‘proper’—the order of the

rules of language—diverges from the real precisely because of its rules. All rules

impose a sacrifice and a limit to jouissance, but they do not extinguish it. The
subject would be extinguished as such if jouissance had no limits.

In actual human life, sense is not a unified or monolithic effect of the action

of the signifier. Sense is diverse in its modalities, and it always emerges against a

background of nonsense and of the radical absence of sense, a distinction that


Freud made with conceptual precision in his book on jokes (Freud 1905c). It is in

contrast with nonsense and the radical absence of sense that sense emerges.

But sense is also opposed to signification, or reference, that is to say,

the other member of the couple described by Frege as responsible for the
production of meaning (Frege 1952). Signification also involves inscriptions in the

experience of discourse that generates sense; it may also be present in effects of

nonsense, and it retains a link with the radical absence of sense. Signification, or
reference, is language’s attempt to touch and mark things, to name them,

although, as Lacan has pointed out, in ordinary discourse deals only with the

imaginary presentation of things—whether real or fictional things.

303
Saul Kripke, a contemporary authority in matters of reference and the

proper name, calls the proper name a ‘rigid designator’, thus considering that the

proper name and analogous terms that are meant to bypass sense and designate

something, a thing, directly, represent a function opposed to the sliding of sense


and equivocity, and would operate with relative autonomy in relation to the

contextual frame of discourse (Kripke 1980). ‘John’, a proper name, would always

designate John, that singular human being, irrespective of the discursive context in
which the word appears, namely, irrespective of the subjects who enunciate and

hear the name and of what is said of John. From this perspective, the proper use of

the name ‘John’ would resist equivocity, and so if we speak of John everybody
knows what we are talking about.

Experience shows, however, and in particular the experience of our

discourse, psychoanalysis, that no component of discourse is immune to

equivocity, and that if ‘meaning is use’ (as Wittgenstein proposed; Wittgenstein


1953, 43), then it is not only that there are no limits to the different senses that a

linguistic expression may acquire, but also that the act of enunciation determines

the meaning of what is said, as well as determining the subjective position of the

speaker. So, even if we want to follow Kripke’s view and accept that, for the
practical purpose of maintaining a social bond, it is a good idea to call John ‘John’,
and only ‘John’, it has to be recognized that calling ‘John’ someone who is not John

at all may still represent the consolidation of a social bond—if it happens, say, in
the context of the transference relation. It happened to me: for the first time in my

life, somebody, an analysand, called me John. It was a case of a ‘successful mistake’

(as Merleau-Ponty would say), for the lapsus threw light on a number of historical
milestones in the life of my patient. The name had a precise reference in the

analysand’s childhood, and more than one reference (apart from the reference to

the analyst) at different moments in his life. It was not a rigid designator, in the

304
sense employed by Kripke, although there was a rigidity in its insistence

throughout very diverse situations of discourse.

It can be shown (but not now, as it would exceed the limits of this

paper) that polysemic equivocity is a property of every discourse, affecting both


sense and signification, and not only of the psychoanalytic discourse, which is a

social bond that favours its emergence.

In the production of meaning (comprising both sense and signification) all


the components that make the social bond possible are present: the act of

enunciation, the position of the enunciating subject, and the agreement of the

listener, including in this agreement the listener’s capacity to choose between the
options offered by the necessary equivocity of what is said.

The terrain is prepared by the first discourse, the foundational bond,

to which Wittgenstein’s formula (‘meaning is use’) can be aptly applied. For the

equally apt formula of Lacan, ‘before signifying anything, the signifier signifies for
someone’ expresses what is essential in discourse considered as a social bond: the

word as lalangue, the inscription of the signifier in action, the living signifier, site of

jouissance, integral of the equivocations that traverse a speaking being throughout

his life, and the entire linguistic community through him/her (Lacan 1974; 2001
[1973]).

The psychoanalytic experience has demonstrated the workings of this

process and the effects of the imposition of language in the clinic of its failures. I
have reported elsewhere how in autism and early schizophrenia the imposition of

language still occurs, but it results in subjects who, even if they speak, do not speak

for themselves: the imposition of language does not produce those creative gaps
that engender human desire (Rodríguez 2001).

305
BIBLIOGRAPHIC REFERENCES

AUSTIN, J.L. How to Do Things with Words. Oxford, Oxford University Press. 1962

CRISTOPHE, A., FRIEDERICI, A., MAMPE, B. and WERMKE, K. Newborn’s Cry Melody

is Shaped by their Native Language. Current Biology 19:23. 2009

FREGE, G. On sense and reference. In P. Geach and M. Black (Eds.), Translations from

the Philosophical Writings of Gottlob Frege, Oxford. 1952

FREUD, S. Jokes and their Relation to the Unconscious. SE 8:9. (1905c)

KRIPKE, S. Naming and Necessity. Cambridge, Mass., Harvard University Press. 1980

KUHL, P. et al. Phonetic learning as a pathway to language: new data and native
language magnet theory expanded (NLM-e). Philosophical Transactions of the Royal

Society. 2007

KUHL, P. Brain Mechanisms in Early Language Acquisition. Neuron Review. 2010

LACAN, J. La troisième. Unpublished transcript. 1974

LACAN, J. Geneva Conference on the Symptom. Analysis 1. 1989

LACAN, J. L’étourdit. In Autres écrits. Paris: Seuil. 2001 [1973]

MATYCHUK, P. The role of child-directed speech in language acquisition: a case

study. Language Sciences 27. (2004)

RODRIGUEZ, L. Autistic speech. Analysis 10: 124-136. 2001

WITTGENSTEIN, L. Philosophical Investigations. Oxford, Blackwell. 1953

306
9. CLINICA DE LA PAREJA

307
DES- PAREJAS: EL AMOR SÍNTOMA

Florencia Farías

“Lo único que hacemos es hablar de amor” afirma Lacan en “Aún”. El amor

pide amor, lo pide, aún. Los sujetos traen sus sufrimientos amorosos y sus
versiones acerca del fracaso del encuentro con el Otro y demandan al analista que

le diga que ese encuentro es posible. Sólo el amor –contingente, caprichoso,

azaroso, hecho de encuentros y de desencuentros– hace olvidar eso que no anda


entre los sexos. En tanto se ama se vela la falta en el otro. El amor funciona como

tapón universal, suple la relación sexual que no existe. Suple, entonces, el imposible

acoplamiento sin fisuras entre sujetos e ilusiona, en consecuencia, con la fantasía


de que la fusión narcisística es posible, y que existe la adecuación y armonía sexual.

Mi tesis, siguiendo a Lacan, es que el amor, aún en una época marcada

por el autoerotismo, y el imperativo de satisfacción inmediata que atentan contra

el lazo amoroso, logra permanecer en el tiempo, no solo porque en el fracaso de


la relación sexual, en la falta de complementariedad de los goces encuentra su

lugar, sino porque aunque falle, permite un lazo posible entre hombres y mujeres,

el único posible. ¿Qué es lo que permite, en cada sujeto, el encuentro amoroso y


que este lazo en algunos caso perdure? El síntoma en el análisis, nos conduce
inevitablemente a la pareja sexual. Comprobamos que en toda pareja amorosa el

síntoma de un sujeto entra en consonancia con el síntoma del otro, y es necesario

que encuentre en el otro su suplemento. Sin embargo debemos diferenciar


aquellas parejas que permanecen juntos sosteniendo un claro disfuncionamiento

y en que el partenaire es equivalente a un síntoma neurótico, podríamos decir “no

los une el amor sino el espanto”, de aquellas otras parejas unidas más desde la
perspectiva del partenaire convertido en “su síntoma”, puesto que se vuelve la

308
envoltura del objeto a, y en la que es el amor el que posibilita el encuentro con el

Otro y logra convertirlo en medio de goce. El partenaire fundamental para los dos

sexos es finalmente aquel que es capaz de volverse su síntoma.

La elección del partenaire

Sabemos que la pareja es un proceso complejo, abierto a múltiples fracasos

y extravíos, de entrecruzamiento del deseo con el amor, por lo que está abierto al

exceso perverso por un lado, o bien al enamoramiento idealizante por otro.

Freud en “Contribuciones a la psicología del amor” plantea que el


encuentro sexual es siempre fallido, que la elección de objeto está siempre

marcada por la sustitución, ya que el objeto, está prohibido, porque está prohibido

gozar de la madre. En definitiva, nos dice Freud que las condiciones de amor están
determinadas por las condiciones de goce, y que la elección de objeto no puede ir

en otro sentido. Se trata claramente, de la satisfacción pulsional. Y Lacan agregará:

no hay allí más que encuentro, en la pareja, de los síntomas, los afectos, de todo
cuanto en cada quien marca la huella de su exilio, no como sujeto sino como

hablante, de su exilio de la relación sexual.

Al amor hay que agregarle el goce. Resaltamos en primer lugar que no

hay parejas sin goce, en las cuales uno para el otro es medio de goce. Goce sexual
que no es del orden de lo necesario sino de la dimensión de la contingencia.

Sin embargo, mientras el amor aspira a la fusión, el goce no se comparte, el

goce es solitario, establece el fracaso de la relación, determinando un muro,


“amuro”, según Lacan, entre el hombre y la mujer. El hombre queda a solas con su

órgano, la mujer con su goce. Es la castración la que da una posibilidad de

encuentro en la medida en que el goce autista resulta perdido y se vuelve a


encontrar bajo la forma del objeto a, plus de goce. El Otro, bajo esta perspectiva,

309
deviene un medio de goce; es decir, es el lugar del partenaire-síntoma. La verdad

de la castración es que para gozar hay que pasar por el Otro y cederle parte de su

goce. Es decir, en favor de nuestra tesis, es vía el amor sintomático, que se

posibilita la invención de un hacer diferente frente a ese goce Uno, el de cada uno,
es sujeto en cuanto amado, pero en la medida en que es gozado, en la relación

sexual, es objeto a. Lacan también dice que es el amor el que contribuye a hacer

“condescender el goce al deseo”, es decir cuando se ama se protege al Otro de


instrumentarlo al exclusivo servicio del puro goce, que desconoce siempre la

otredad, y anula, por ende, toda diferencia.

Las diferencias en el amor

El hombre y la mujer se posicionan de forma distinta en los vericuetos del


amor y goce. Posición que no depende necesariamente del sexo biológico, sino de

su ubicación en la lógica atributiva del falo: ser o tener el falo fundan

respectivamente la posición femenina y masculina.


Lacan postula que la diferencia de los sexos se juega a la hora de relacionarse con

el Otro sexo, dan cuenta que en la relación con su partenaire hay algo que falla,

que da lugar al malentendido. Las mujeres no se sienten comprendidas por los

hombres y estos no entienden que quieren las mujeres. Mientras para la mujer, es
esencial ser amada, demanda amor en forma insistente, para el hombre lo
fundamental es confirmar su potencia eréctil. El partenaire del hombre tiene la

forma de fetiche, mientras en la mujer la forma de erotomanía, la del que el Otro la


ame. Amar feminiza. Por eso el amor lo pone al hombre en una posición de

incompletud, de dependencia. Por ello puede desear a mujeres que no ama, para

reencontrar la posición viril que él pone en suspenso cuando ama. La famosa


escisión del amor y del deseo.

310
Para la mujer el hombre puede ser una aflicción o incluso volverse un

estrago, retorno de su demanda de amor infinito. El partenaire está alojado en el

lugar de lo ilimitado y el sujeto procura hacerse un lugar tolerándolo en posiciones

subjetivas, donde padecimiento y degradación están fusionados El estrago es la


otra cara del amor.

Si bien cada sujeto apunta al Otro para extraer de él su plus-de-goce, y este

es un nivel que funciona de la misma manera en hombres y mujeres, del lado


femenino se añade un elemento diferente: la relación con la falta en el Otro, por lo

que se vincula con un lugar que no tiene límite, posee un goce suplementario,

infinito. Mientras que en el hombre, por su modo de goce esencialmente limitado,


circunscripto, localizado, silencioso, fálico, la mujer se convierte en un sinthome,
Para el hombre una mujer siempre es un objeto a, es un "partenaire-síntoma"

Al final: un nuevo amor

En el Pase, todos testimonian en relación al amor un efecto de libertad, se produce


una flexibilización de la condición de amor que domina a las elecciones de objeto,

una versión del amor en la que se trata menos del reencuentro y más de la

invención. Es un amor vaciado de la demanda. Poder acceder a la significación de

un amor sin límites, como lo define Lacan al final del seminario 11, se trata de un
amor que solo puede vivir más allá del padre, más allá de la ley, prescindir del
padre a condición de servirse de él.

Luego de haber atravesado el horror al incesto, es posible un amor sin límite.


Un amor que logra conjugar el amor y el deseo, un amor que comporta una dosis

de sublimación.

311
IL REALE DELLA DIFFERENZA NELL’IDENTITÀ DI SINTOMO.

Maria Domenica Padula

Il tema del nostro RV chiama in causa la politica della psicoanalisi e la sua

etica. Se l’etica della psicoanalisi fosse un ideale, la si potrebbe pensare senza


politica, orientata da un desiderio puro che permetterebbe l’indifferenza che lo

psicoanalista spesso rivendica, per la politica. Lacan, nel Seminario VII, che intitola

L’Etica della psicoanalisi (1959-60), si serve della tragedia di Sofocle, L’Antigone per
introdurre un discorso dagli sviluppi imprevedibili. Nell’Etica ci troviamo difronte ad

una lacerazione, tra il desiderio puro, che esige il sacrificio dell’oggetto, e quindi

mortifero di Antigone e il potere politico di Creonte che emana leggi crudeli,


crudeli per il desiderio, che sarebbe indissolubile, se non considerassimo che già in

questo contesto, se pur precoce rispetto agli sviluppi successivi sul Reale, egli

introduce Das Ding, la Cosa, originario di godimento. Qui, come confermato anche

dalle due conferenze tenute a Bruxelles il 9 e il 10 marzo 1960, Lacan fonda l’etica
intorno ad un vuoto che il significante non riesce a saturare.

La necessaria articolazione tra la legge per tutti e il desiderio singolare,

permette di scardinare l’etica dall’imperativo morale. Nella Direzione della cura e i


principi del suo potere, Lacan parla della politica dell’analista. Dunque c’è da
chiedersi se la posizione politica dell’analista coincida con la politica della

psicoanalisi. Nella lezione del 10 maggio 1967 del seminario La logica del fantasma,

Lacan afferma che “l’inconscio è la politica” e nel sem. XI afferma che “il suo statuto
è etico”. L’inconscio è la politica non significa che l’inconscio sia collettivo o

sociale, ma che l’inconscio è il discorso dell’Altro, esso è sempre individuale e

preme a soddisfarsi fino all’aldi là del principio di piacere del sintomo, dunque è
godimento e reale.

312
In Televisione, Lacan usa sintomo come sinonimo di disagio, disagio della

civiltà, introducendo ad una politica che non si fonda sulla identificazione alle

ideologie di massa ma che caratterizza il suo discorso, il suo legame sul sintomo

che è singolarità, una prospettiva politica fondata sull’amore della differenza


assoluta. La nostra esperienza ci insegna che il sintomo si mette sempre di traverso

nei rapporti eppure li fonda: la civiltà è sintomo, la coppia è sintomo, la famiglia

anche, ciò che fonda i rapporti tra gli uomini è sintomo nella civiltà, la civiltà
supplisce e consegue al “non c’è armonia dell’essere nel mondo…se parla”1, alla

solitudine radicale del parlessere. L’essere si affanna nelle sue dialettiche,

nell’illusione di dissolvere la drammaticità della vita umana nella stupidità di


considerare l’io come progressiva evoluzione verso una coscienza di sè che in
accordo con il mondo darebbe la felicità.

Nell’illusione di acquisire una conoscenza dei rapporti, tra le idee per

Platone, dell’essere e del non essere, per superare l’antitesi dell’”identico” e del
“diverso”, l’uomo lega la dialettica a quei problemi del rapporto logico fra identità e

alterità, fra identità e contraddizione, fra affermazione e negazione. Lacan,

coll’avanzare di quest’esperienza, progressivamente, colpo a colpo, ci risveglia dalla

contemplazione dell’essere, dalla ricerca della consistenza, dall’illusione dell’unità,


per cimentarci con il non dell’impossibile, del non tutto, con ciò che ex-siste; ci
propone un’uscita dal senso per sperimentare l’altezza del c’è sapere solo di non-

senso, fino a portarci a concludere sull’impossibile del Ben-dire sul sesso. Punto di
conclusione e di inizio nell’interrogarsi su ciò che fa i legami e su ciò che li scioglie

tenendo conto, appunto della formula che egli ha utilizzato da Radiofonia in poi:

“non c’è rapporto sessuale”.

1
J. Lacan, Altri Scritti, Prefazione all’edizione tedesca degli scritti, Einaudi,

313
Freud ha scoperto i motivi della degradazione della relazione amorosa e

messi in relazione al dramma dell’Edipo, Lacan attesta della “maledizione sul

sesso”, l’impossibile del rapporto, là dove una sola libido, quella maschile,

comporta “l’ambiguo malanno”2: impossibilità di scrivere il rapporto di godimento


tra i sessi. L’interrogativo dunque: quando il sembiante non è più in funzione nella

regolazione delle relazioni tra i sessi come effetto di discorso, cosa può fare

legame? Quando, la disparità di supplenza, implicita nell’insaziabilità di essere


promessi a un rapporto che non c’è, non fa più sembiante, quale l’avvenire? Un

avvenire che si discosti dall’illusione della totalità che è sempre a venire, dunque

quale l’avvenire per il parlessere esiliato dal rapporto, per cui non tutto è parola né
sapere?

Un sintomo, straniero alla parola, eteros, che si scrive in una lettera di

godimento, identica a se stessa e segna un sapere che sa che il “questo” non potrà

mai essere “altro”.


“Cosa è permesso sperare?”

Nella Nota italiana, di una questione dall’apparenza squisitamente politica, di

garanzia e selezione, Lacan ne fa una questione etica e propone un amore più

degno. In Televisione, avverte che la speranza non è senza oggetto, dunque non è
sulla speranza che si fonderebbe l’amore più degno. Dalla viltà etica dell’amore che,
non volendone sapere del reale, apre l’interrogazione che consente la speranza,

all’entusiasmo dell’amore più degno, un amore senza speranza, che vuol dire senza
timore: “premio dato all’esperienza”3.

2
La maledizione di Ippolito, in Euripide, Ippolito, “Zeus, perché hai messo tra gli uomini
un ambiguo malanno, portando le donne alla luce del sole?”
3
J. Lacan, Altri Scritti, La Psicoanalisi. Ragione di uno scacco, p.344

314
ALGUNAS FORMAS DE AMOR Y PULSIÓN

SADOMASOQUISTA

Esteban Ruíz Moreno

Algunas manifestaciones del parlêtre buscan mantener al amor en la esfera

de lo ideal; en la doxa, la literatura, así como en diversas expresiones, se presentan

ideales sobre el amor que designan la felicidad completa para el sujeto.

No obstante, la clínica de la pareja enseña que algunas formas de amor se


presentan como violencia, maltrato y posesión hostil sobre el partenaire. La clínica

psicoanalítica se ocupa de las cosas del amor que no marchan (Lacan, 2012; Soler,
2014), lo cual permite formular una pregunta: ¿por qué los sujetos que sufren o

hacen sufrir en una relación amorosa, permanecen en ella?

Amor y pulsión sadomasoquista

En algunos autores, la pulsión sadomasoquista (Freud, 1995a; Lacan, 2008;


1995; 1975; Uribe, 2011), se relaciona exclusivamente con la estructura perversa.

¿Por qué existe este constante deslizamiento que va desde la pulsión

sadomasoquista hacia la perversión como estructura clínica?

¿Cómo articular la pulsión sadomasoquista al campo del amor? Existen dos

planteamientos que permitirían realizar esta articulación por su confluencia en una

de las propuestas más fuertes de Lacan.

Si admitimos la existencia de la perversión generalizada, concepto acuñado

por Colette Soler (2013), encontramos que las pulsiones parciales son el único

medio de “acceso al otro del sexo opuesto (…) con las cuales el sujeto busca un

objeto que reemplace esta pérdida de vida que es la suya por ser sexuado” (p. 15).

315
Así, la perversión generalizada busca restituir la pérdida de goce que produce la

castración; sin importar que esté conectada al Padre o a los hechos de la vida, a

partir del mito de la laminilla (Lacan, 1995).

La perversión generalizada es un intento de recuperación de goce vía el acto


sexual, pero tanto el logro del acto sexual como el orgasmo, terminan

constituyéndose en el fracaso de la relación sexual. Lacan (1981) demuestra que, en

el acto sexual, el hombre se conecta con su goce fálico, no con el Otro. Por su
parte, Colette Soler (2013) lo define de la siguiente manera: “entonces la pulsión a

la vez que compensa la pérdida (…) al mismo tiempo restaura la pérdida (…) es un
Empuje constante hacia una recuperación, pero la recuperación imposible” (p. 16).

¿Por qué perversión generalizada? Porque el goce que se encuentra en el acto


sexual es el mismo que se encuentra en el síntoma.

Por otra parte, en el seminario 20, Lacan (1981) produce una afirmación

impactante: “lo que suple la relación sexual precisamente es el amor” (p. 59). La
suplencia se implica como sustitución a la falta de la relación sexual, sustitución

que, al igual que las pulsiones parciales, no hace existir la relación sexual.

Perversión generalizada (Soler, 2013) y amor como suplencia (Lacan, 1981),

confluyen en el campo de la no relación sexual, permitiendo situar una articulación


posible entre la pulsión sadomasoquista y el campo del amor.

El odio como clave articulatoria

Pulsión, amor y goce no son la misma cosa, en la cual Lacan (1981) lo dice
así: “el goce del Otro, del Otro con mayúscula, del cuerpo del otro que lo simboliza,

no es signo de amor” (p. 12). Del mismo modo, el amor no se juega igual por

hombres y mujeres (Nominé, 2011), cada sexo tiene su forma específica de


experimentar el amor. Estas dos cuestiones son el principal problema que enfrenta

una posible articulación en este sentido.

316
La construcción que hemos querido hacer busca interrogar la dimensión del

goce que puede encontrarse entre las parejas, goce de los actos que produzcan

sufrimiento en el otro (objeto) o en el yo. El goce que se encuentra entre los

amantes a partir de una conjunción entre la pulsión sadomasoquista y algunas


formas de amor, es descrito por Juan Guillermo Uribe (2011):

No obstante, (Freud) se ocupa de fenómenos clínicos atribuidos a la

pulsión sadomasoquista en donde emerge una combinación de amor/odio hacia


el objeto y hacia el yo. La dualidad pulsional orienta a Freud en todas sus

reflexiones sobre el amor en la vida psíquica (p. 99).

El odio opera como el reverso del amor en el planteamiento de Freud

(1995a), esta clave permite soldar pulsión sadomasoquista y algunas formas de


amor, obteniendo como resultado la vivencia del goce en la pareja. ¿No es en el

odio donde se encuentra lo más real del amor? (Soler, 2008). Uribe (2011), agrega:

El prójimo no es, precisamente, una fuente confiable de amor, dado que


lo pulsional confirma en la clínica y en los hechos diarios, las intenciones

mortíferas que se alojan en cada uno (…) “amar a nuestros enemigos” sería una

máxima moral, que muestra que lo que implica este “amor”, es el

reconocimiento de lo destructivo en cada uno, y por consiguiente, la


constatación encubierta de la crueldad de la pulsión (p. 100).

En algunas formas de amor se experimenta el infierno. Así, goce y deseo de

infierno son dos elementos imprescindibles para cualquier clínica de la pareja:

Nadie me ha interrumpido (…) para preguntarme lo que era la pulsión

sado-masoquista de la que Freud habla y abundantemente (…) no había sólo

pulsión sado-masoquista, sino que es fundamental de la realidad humana, que


no se haya percibido que el deseo del hombre es el infierno (Lacan, 1975, p. 8).

317
REREFERCIAS BIBLIOGRAFICAS

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FREUD, S. El malestar en la cultura. Obras Completas. Vol. XXI. Buenos Aires:


Amorrortu. 1994

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2012

LACAN, J. El Seminario de Jacques Lacan. Libro 16. De un Otro al otro. Buenos

Aires: Paidós. 2008


LACAN, J. El Seminario de Jacques Lacan. Libro 10. La angustia. Buenos Aires:

Paidós. 2006

LACAN, J. El Seminario de Jacques Lacan. Libro 11. Los cuatro conceptos

fundamentales del psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós. 1995


LACAN, J. El Seminario de Jacques Lacan. Libro 20. Aún. Buenos Aires: Paidós. 1981
LACAN, J. Respuesta de Jacques Lacan a una pregunta de Marcel Ritter.

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avatares del Amor. Medellín: Asociación Foro del Campo Lacaniano de Medellín.

2011

318
SOLER, C. Lo que queda de la infancia. Medellín: Asociación Foro del Campo

Lacaniano de Medellín. . 2014

SOLER, C. ¿A qué se le llama perversión? Medellín: Asociación Foro del Campo

Lacaniano de Medellín. 2013


SOLER, C. La maldición del sexo. Buenos Aires: Manantial. 2008

URIBE, J. Las voces gramaticales del verbo amar y los síntomas. a – Cerca del Amor.

Medellín: Asociación Foro del Campo Lacaniano de Medellín. 2011

319
Des-enlaces del analista, ¿de eso se trata?

Matías Buttini

“En mis primeros años de actividad psicoanalítica mi mayor dificultad era


mover a los enfermos a perseverar; esta dificultad se me ha desplazado hace mucho
tiempo: ahora tengo que empeñarme, angustiosamente, en constreñirlos a cesar.”
Freud, 19131

Que estemos acá implica que aun es necesario trasladarnos. Es


coherente con el campo lacaniano donde no hay goce sin cuerpo. Pero, diría
Spinoza, un cuerpo se pone en movimiento por un deseo, conatus, principio de

movilización de los cuerpos2. El goce es lo que se opone al lazo, al lazo amoroso, lo

único que permite a este condescender al deseo... y al movimiento de los cuerpos.

¿Qué genera este empuje al encuentro en un mundo de pantallas, de homeoffice,


de reuniones y hasta de análisis por skype?¿Cuál es el estado del psicoanálisis y el

enlace que ofrecemos como respuesta?

Un analista está atento a cualquier triunfo de una religión. Pues


cualquiera sea su nueva forma, oferta un enlace que se sostiene en la identificación
y en la idea de todos somos Uno, hermanos. Se trata de un lazo permanente. Lo

Otro, las diferencias, lo hétero no es su ética3. Agamben nos recuerda que el

1
Freud, S. (1913) "Sobre la Iniciación del tratamiento”. Amorrortu, Tomo XII, Bs. As.,
2008.
2
Lordon, F. (2010) "Capitalismo, deseo y servidumbre". Tinta Limón. Bs. As., 2015. Pág.
23.
3
Antonio Quinet observó que "La ética de la heteridad es la ética del psicoanálisis. La de
soportar las diferencias". Conferencia en la UBA, Abril 2016.

320
término religio, no deriva de religare, lo que une -como propone Lacan4 incluso-,

sino de relegere, lo que instaura una separación5.

Hay consenso, nos recuerdan los preludios a este Encuentro, en que

el capitalismo como discurso genera miserias, fragilidad y desamparo en los lazos


sociales. Pero ¿qué lugar ocupa el lazo analítico en éste mundo donde el sentido ya

no se corresponde con la experiencia ni con la profundidad sino con surfear la web,

recorriendo secuencias guiadas aleatoriamente por LINKS veloces, en subir fotos


retocadas a las redes o videos de la vida momento a momento, tal como lo señala

Baricco en su ensayo, Los Bárbaros?

Esta época se desespera por enlazar lo que parece roto. Facebook,


Tinder, Happen, Linkedin, entre otros lo atestiguan. ¿Por qué esto alentaría a los
des-enlaces y a la fragilidad de los lazos? "Recién ahí pude linkear lo que me habías

dicho", dice una analizante. Otra dirá: "quiero que seas mi analista para siempre" y

se trata de alguien que luego de un período extenso de análisis y por desición


viene un tiempo cada 8 meses.

El psicoanálisis nos enseña que el lazo deberá romperse, al final.

Aunque no podríamos tomar esto como un imperativo kantiano (y sádico)

aplicable a todos. Los analistas descreemos del todos para dar lugar a la excepción
nombrada por Lacan como no todo. ¿Cómo situar esta enseñanza sin caer en la

trampa de generar un lazo sin fronteras, sin limites, abusivamente de a dos, a solas

y a-islados6 de los otros? El lazo analítico debe conservar la función del no todo

4
Lacan, J. (1971-72) "Seminario 19: ...o peor". Paidós Bs. As., 2012. Pág. 225.
5
Agamben, G. (2005) "Profanaciones". Adriana Hidalgo, Bs. As., 2009. Pág. 99.
6
Juego de palabras en español: a-islados, el objeto a puede llevar al goce autístico, solitario
en una isla como la de la Odisea: "Hay en el mar una isla lejana, Ogigia, donde mora la hija de
Atlante, la dolosa Calipso, de lindas trenzas, deidad poderosa que no se comunica con ninguno de
los dioses ni de los mortales hombres; pero a mí ¡oh desdichado!, me llevó a su hogar...". Homero,
Odisea, Canto VII, Austral Espasa Calpe, Bs. As., 1966. Pág. 74.

321
para no caer en la locura autística propia del goce del sentido, jouisense, que este

mismo alienta.

El enlace capitalista engaña al deseo con objetos, "transformados en

fetiches inaprensibles"7 como dice Agamben, que apuntan al goce para todos. Se
trata de una mutación8 y no de uno de los cuatro discursos, por lo tanto no hay allí

lazo sino síntoma social, cuyo cuerpo es efecto de una religio, separación entre

consumible y consumidor. R. Cevasco traduce el proletario generalizado de Lacan


como "el que está despojado de todo recurso”9. El lazo analítico, en cambio, es en-

corps, en presencia, al igual que el culto religioso tradicional. La diferencia está en

que uno hace lazo en la unión de los hermanos en un sólo corpus y los otros
apuestan al síntoma, y al buen oidor, como dice Colette Soler10, que recibe y trata la
disidencia de un lazo basado en la extranjeridad. Por ello no hay cuerpo del

psicoanálisis sino lazo de dis-paridad y no fraternidad. En el psicoanálisis lacaniano

hay campo del goce y su tratamiento posible, lo que no produce hermandad ni


observancia divina. "El hombre se ha convertido en una suerte de dios-prótesis...

verdaderamente grandioso cuando se coloca todos sus órganos auxiliares", advertía

Freud11. Grandiosidad que se torna espectáculo en nuestra era ya que si seguimos

a Agamben, lo que es imposible de usar, "es consignado al consumo y a la


exhibición espectacular"12.

Debemos situar dos riesgos propios del lazo analítico: el de ser un

desenlace eterno que nos enseña el encuentro entre Calipso y Ulises, y el de

7
Agamben, Idem. Pág. 107.
8
Baricco, A. (2006) "Los bárbaros. Ensayo sobre la mutación". Anagrama, Bs. As., 2015.
9
Cevasco, R. (2015) "¿Todos proletarios?". Publicado en Revista Digital del FARP.
[Link].
10
Soler, C. (2003). "Psicoanálisis siglo XXI". En Incidencias políticas del psicoanálisis.
S&P, Barcelona, 2011. Págs. 91 y 97.
11
Freud, S. (1930) "El malestar en la cultura". Amorrortu, Bs. As., 1994. Pág. 90.
12
Agamben, Idem. Pág. 107.

322
romperse rápido que nos lo enseña la religión capitalista.

Desarrollaré para concluir, estos dos modos que permiten abordar el

problema de los enlaces y des-enlaces, bajo la pregunta, ¿cuál es el des-enlace de

un análisis en los tiempos que corren? 13

Uno. Calipso, la de hermosas trenzas, la que enlaza y no abandona,

encuentra a Ulises habiéndo naufragado y sin compañeros. Según Homero pasan

juntos cinco años, en una isla. Ella propone una lysis del ocultamiento: quiere que
Odiseo olvide su identidad y se pierda en la fusión, que se deje hundir en la

complementariedad del Eros más puro. Ulises, resiste y recibe ayuda de Hermes

para liberarse. En el lazo propuesto por Calipso, resalta la promesa de inmortalidad,


detención del paso del tiempo y del deterioro de los cuerpos y de la belleza. Ulises,
la rechaza, quiere volver a ver a Penélope, quien teje a lo lejos un lazo amoroso

más potente y deseable por él.

Cuidado, observa Lacan, el analista se planta con un deseo advertido,


propone una paranoia dirigida, de dos cuerpos pero no una folie a deux ni un Dieu-

lire14 donde se confunde lo Uno y lo Otro.

Dos. En su breve texto El capitalismo como religión, Benjamin nos da

una lectura acertada: "el capitalismo es una pura religión de culto, quizás la más
extrema que jamás haya existido"15. Se trata de un culto permanente que no refiere

13
O también, ¿cómo es el des-enlace de un analista con el correr del tiempo?
14
Lacan, J. (1976-1977) "El seminario, libro 24: L´insu que sait de l´une-bevue s´aile ´a
mourre". Inédito, versión y traducción Ricardo Rodríguez Ponte para la Escuela Freudiana de
Buenos Aires. Bs. As., 1988.

15
Benjamin, W. (1921) "El capitalismo como religión". Traducción, de Enrique Foffani y
Juan Antonio Ennis.
IdeIHCS, Universidad de La Plata, Argentina. CONICET.

323
a un dogma, que no tiene interrupción, "sin tregua y sin respiro". Es el primer caso

-dice- de una religión que no expía la culpa sino que la engendra. Este capitalismo

religioso en su fase actual más extrema, no mira a la transformación del mundo [y

menos de los padecimientos en síntomas analizables] sino a su destrucción"16 y por


ende, a la destrucción de los lazos por el supuesto libre albedrío del gozar de lo

igual.

Pero, el analista ¿se hará garante de la no infinitud del proceso o


tomará al analizante siempre que no falte a la cita?¿Ocupará desde el inicio ese

lugar de objeto causa del deseo, causa del trabajo pero desechable y no

idealizable? Quiero venir acá para no venir más, decía alguien que comenzaba su
análisis.

Tenemos estos dos polos que se entrecruzan: el engaño de Calypso,

literalmente "la que oculta" que sugiere una relación sin fronteras precisas, infinita,

en la que se quedaría atrapado en el goce de lo indestrucitble, que mata al deseo,


el deseo de curarse. Por otro lado asistimos a la época donde el sentido se hace de

secuencias superficiales, se googleiza. Siendo Google un referente omnipotente del

saber reducido a la pura información azarosa del bit17 y del beat, lo que marca el

ritmo de las cosas. Pero estos dos extremos aparentes, tan distantes y disímiles, lo
que produce un lazo fuerte y lo que des-enlaza, ¿no coinciden en la llamada era de
las conexiones que se instala precisamente en la desconexión de los cuerpos y por

ello proclive al goce sin otro?

En nuestra época todo está publicado: estado de ánimo, estado civil,

estado sexual... Los carteles importan aunque, sabemos por Kierkegaard que no

siempre donde se anuncia Aquí se plancha eso sucede. Ya que cuando uno lleva la

16
Agamben, Idem. Pág. 106.
17
Bit es el acrónimo Binary digit. Un bit es un dígito del sistema de numeración binario.
Las unidades de almacenamiento tienen por símbolo bit. Reza wikipedia.

324
ropa, resulta que no era un anuncio sino que el cartel mismo estaba a la venta 18. Se

había transformado en objeto del mercado.

Los traductores de Benjamin señalan un equívoco de una expresión que está

en francés en el original: "sans [t]rêve et sans merci", donde les toca optar por sin
tregua (trêve) y sin respiro o sin sueño (rêve) y sin respiro. Tendremos que saber

nosotros, cada vez, si el des-enlace de un análisis depende de la tregua o del

adormecimiento del deseo del analista.

"Que esos buenos efectos no duren más que un tiempo no impide que sea

una tregua", dice Lacan19. Tal vez ese partenaire que aún "tiene posibilidad de

responder" introduciendo en el amor una sub-versión20, asuma en la transferencia


una posición siempre parcial, frágil, limitada por la finitud del acto analítico en cada
caso.

"No hay conexión, por eso, hay que hablar entre nosotros".

18
Manguel, (2010) "La ciudad de las palabras". Del Nuevo Extremo, Bs. As. Pág. 96.
19
Lacan, J. , "R.S.I". clase del 8 de abril de1975. Inédito.
20
Lacan, J. (1973) "Introducción a la edición alemana de los escritos". En Otros Escritos,
Paidós, Bs. As., 2012. Pág. 585. “Por ello la transferencia es amor, un sentimiento que adquiere allí
una forma tan nueva que introduce en él la subversión [sub-versión, otra versión], no porque sea
menos ilusoria, sino porque se procura un partenaire que tiene posibilidad de responder, no es el
caso en las otras formas.”

325
El Nudo: escritura de lo Real.

Juan Manuel Uribe Cano

“Nada se ha teorizado de la experiencia, (…). No es suficiente hacer algo. Dar


vuelta a un vaso, esculpir un objeto, para saber sobre qué se trabaja, de donde la
mitología ontológica, (…) He ahí pues, aquello sobre lo cual ustedes trabajan. Ustedes
entifican, ontifican, (…)”. Seminario 12, clase del 6 de enero 1965, pág. 86)1

Introducción

Lacan, desde que nombró en su seminario el concepto de ontología, no

hizo otra cosa que mostrar que existía la posibilidad de que toda su reflexión, de
antes y después de ese momento, pasara por las aguas de la entificación, del

producir entes a diestra y siniestra, y de la ontologización, la producción de seres

substanciales y comprensiones últimas que terminan por hacer del alpha y el

omega el momento de inicio y el de culminación. Mostró repetidamente que no se


podía trabajar a su reflexión como si en el fondo se tratara de una filosofía

academízante, es decir, de una filosofía camuflada, de una ontología que garantiza

al Ser del Ente y la entidad del Ser, una Verdad “ultimísima” que se identificara con
la “substancia gozante” y con un “cuerpo Real que sangra y tiene interior y

exterior”. Carne, organismo y substancia que habita disimuladamente los

conceptos de la teorización y praxis que se dice lacaniana y que casi nada tienen en

el fondo de la radical proposición del analista francés.

1
Cita Disponible en la siguiente dirección: [Link]

326
Intentemos pues mostrar algo de esto al abordar el nudo brunniano,

conocido como borromeo, y las implicaciones que tiene en el abordaje de la teoría

y de la praxis psicoanalítica lacaniana desde el momento en que lo introduce en su

reflexión.

1. Simbólico, Imaginario y Real: un orden jerárquico

Desde el momento en que se inicia la enseñanza propiamente hablando de

Lacan, aparecen lo Simbólico, lo Imaginario y lo Real en su horizonte, de modo

que no podría sostenerse que los mismos emergerán como novedad radical en el
momento en que la matemática de goma, la reflexión matemática sobre los nudos,
toma espacio en su trabajo.

En estos primeros momentos se ve cómo la preponderancia en los trabajos

de Lacan está apoyada en lo Simbólico, como vuelve una y otra vez sobre este
orden para indicar que lo que usualmente se llama tal no es en sentido estricto de

lo que se trata, es de quitar, separar toda posibilidad substancial y entitativa de

ello, de modo que lo Simbólico no es eso que se define como simbólico, que existe

un “sin más” que sirve de límite y éste, como punto de arranque de todo lo que sea
posible de llamar y llamarse humano. Un simbólico “puro”, A, fuente, principio y
origen de lo que devendrá por vía de la división significante en la dialéctica con S,

en donde emerge el resto, a, demanda, deseo y ley.


Ahora bien, este esfuerzo apoyado de manera directa sobre el saber

lingüístico, por más separado y jerarquizado no podría darse sin la competencia de

lo Imaginario. Podría sostenerse que el trabajo de Lacan respecto a este Imaginario


es de nuevo des–substancializarlo, separarlo del uso común y corriente de la

palabra y del mismo concepto, con miras de una aprehensión que lo ligue
definitivamente al orden del lenguaje, habilitando la simbolización y con ello

327
definir lo imaginario como el “muro que no permite ver aquello de lo que se ha

fundado”.

Realizadas estas operaciones, lo Real se definirá, desde este momento hasta

el final de su producción, como lo Imposible, lo estrictamente imposible de pensar,


de suerte que se puede sostener que habrá un lazo, un encadenamiento esencial

entre lo Simbólico y lo Imaginario, una cadena que servirá para soportar las

producciones tanto de la realidad como del mundo de las dialécticas posibles entre
los significantes y sus cadenas, la lógica entre estos y sus significados y, más allá de

dicha dialéctica,el dictamen de las significaciones y todo el andamiaje de los

discursos y las palabras mismas.


No es pues sorprendente ver cómo en este momento, en donde se
producen los tres órdenes, la presencia de nudos y cadenas que habilitan entender

la propuesta clínica lacaniana como una propuesta estructural, que de manera

indirecta, está asociada al mundo de los nudos, se explicitará con la llegada del
borromeo a su seminario. En este momento el punto capitón, el punto del tapicero,

implica la intervención de un real sin que por ello sea posible pensar “Lo Real”. El

punto, dice entonces, de la existencia de un inter-penetrarse de esos dos órdenes,

consistencia de dos que permite agregar y desagregar el tercero sin que se desate
la cadena, que desprovista de sus implicaciones imaginarias, se hace la base segura
del desarrollo teorético y práctico de Lacan.

Esta jerarquización de los órdenes irá paulatinamente perdiendo peso ante

la propuesta topológica. Sin poder abandonar este “descubrimiento” dependiente

de la lingüística y su más allá propuesto en el psicoanálisis, el trabajo con las


matemáticas y particularmente con la topología de superficies, va llevando a que

esta vaya diluyendo la jerarquía entre lo Simbólico, lo Imaginario, el


encadenamiento de los dos, y lo Real. Este trabajo permite, más allá de la

328
controvertida utilización de las matemáticas en psicoanálisis, la matematización del

psicoanálisis o la psicoanalización de las mismas que tanta letra y tinta gasta; ver

cómo todo concepto de estructura tiene un entramado esencialmente topológico

desde su estructuración a sus funciones, sujeto, objeto, Otro, etc. Espacio, tiempo,
interior, exterior, objeto, sujeto, mundo e in-mundo, quedan subvertidos con la

topología de manera que las jerarquías se borran y con ellas la aprehensión

intuicionista y substancialista de las mismas, dejando a su propuesta en una


posición de operatividad y funcionalidad sin precedentes.

¿Qué exige, entonces, a Lacan dar un paso más allá de esta “topologería y

lingüistiquería” que ha desarrollado, para adentrarse en el mundo de las cadenas y


los nudos?

2. R.S.I: la santa infernal Trinidad

Dejemos de entrada la respuesta al interrogante: porque R.S.I son escritura.

Nos recuerda de entrada en el Seminario 22. En el Seminario 21, encontramos

cómo Lacan prepara el campo, su campo, al decir que la cadena mínima

significante, aquello que S1 y S2 no pasa de ser una ficción, pues no se puede leer
de S2 a S1, con lo cual y al mismo tiempo se examinan los anillos olímpicos de tres,
lo que sería equivalente a los tres órdenes, Simbólico, Imaginario y Real, anudados

de tal manera que suelto cualquiera de los extremos, los dos restantes seguirán
encadenados y con ello la imposibilidad de una escritura, pues, escribir se hace o

bien por el signo o bien por la escritura de letras que tienen la misma equivalencia

entre ellas. No es una simple casualidad que precisamente en 1970, Lacan termine
haciendo una confesión: “En primer lugar, con el pretexto de que definí al

significante como nadie lo había osado hacerlo, ¡no se imagine que el signo no sea

329
mi asunto! Muy por el contrario, es el primero y también será el último. Pero es

preciso dar este rodeo”1.

Letras y signos son los elementos que habilitan una escritura, o quizás las

letras como signos, estrictamente equivalentes, redondeles de hilo, que poseen una
espesura, que es su anudación, en su trenzado crean una di-mensión y se cor-

poreiza, permitiendo aprehender, ver y trabajar, crear y producir cómo fabricar una

escritura, un posible, de lo imposible. Escritura posible de lo Real imposible. No se


trata pues de que en la cadenudo se pueda aprehender lo real, allí en los

redondeles de hilo, lo que se logra constatar, lo que se hace evidente, lo que no se

podría negar para hacer de uno de los redondeles una jerarquía, como se vende y
sostiene hoy por parte de muchas parroquias, es que lo Real se fije, esté o se pueda
tratar en el organismo y en la dimensión propia de la tridimensional intuitiva. Son,

los tres más el cuarto, como estrictamente equivalente y en correspondencia, pues,

en cada uno de ellos se hacen presentes los demás y de manera esencial, ellos, son
recortes, pedazos consistentes, posibles de aquello que es imposible. Los tres o los

cuatro no son sino una muestra que con-siste en su escritura: un real, un simbólico,

un imaginario que registran pero que dejan sus ex-sistencias como estrictamente

imposibles. Así, de ese: un Real, que se produce por la juntura entre lo imaginario y
lo simbólico2, ex–siste lo Real; de ese un simbólico, ex-siste lo Simbólico y de ese
un imaginario ex-siste lo Imaginario. Esto les es común, esto es su Real como

cadenudo.
En esta dirección, en su Real, podemos considerar que cada recorte escrito

de “Lo”, define un campo en donde el fundamento de los mismos es el agujero que

se limita por el borde que habilita la patencia de lo que siempre y desde siempre,
más allá y más acá, desde antes y después, está. Lo que Ex-siste de manera in

1
Lacan, Jacques. Radiofonía. En: Otros escritos. Paidós: Buenos Aires, 2012. pág. 435
2
Lacan, [Link] 1. Paidós: Buenos Aires. pág. 121.

330
substancial y una vez escrito, una vez fabricado, nos habilita para trabajar con un

goce, el goce fálico, metáfora del agujero que emerge del entre…y en su rondar al

mismo agujero que metamorfosea produce su real, único que nos es permitido

trabajar en la clínica.

331
Pourquoi la lettre volée ?

Isabelle Cholloux

Tout d'abord, pour citer Lacan, je dirais que l'amour c'est « donner ce qu'on

n'a pas à quelqu'un qui n'en veut pas »1 parce que « c'est pas ça » comme Lacan le
formule dans la lettre d'(a)mur à propos du point surgissement de l'objet a. Toute

la question de l'amour est celle du manque et du vide. Manque qui vient s'inscrire

sur le corps du parlêtre d'où la question de la lettre et du lien à l'inconscient. Ainsi,


les déliaisons s'expriment sans cesse lors la vie quotidienne, déliaisons car il n'existe

pas de rapport sexuel.

L'amour, « constat d'un échec ».

L'amour se situe d'emblée sous le signe d'un impossible par un

renversement de Lacan qui montre que de rapport entre les sexes il n'y aura jamais,

seule la malédiction est au rendez-vous. Et pourtant, nous connaissons « Roméo et

Juliette », « Orphée et Eurydice », « Adam et Eve », « Tristan et Yseult », « Ulysse et


Pénélope »… et donc pourquoi pas toi et moi ? Et si l'une des promesses de

l'analyse ne se situait pas aussi du côté de l'amour ?

Pourtant la question du parlêtre connecté à la jouissance y objecte. Lacan en


formule remarquablement la conséquence dans « D'un discours qui ne serait pas

du semblant : « ...l'étoffe de toutes les jouissances confine à la souffrance... »

La Lettre volée en deux temps.

1er temps : Les écrits, Le Séminaire sur « La lettre volée ». Dès les premières
lignes du Séminaire sur la lettre volée, Lacan dévoile son objectif : l'automatisme de

répétition prend son principe de répétition de l'insistance de la chaîne signifiante.

1
LACAN J. Séminaire, livre VIII, Le transfert.

332
Lacan situe le conte de Poe comme une intrigue car c'est une enquête

policière autour d'une lettre volée où il est probablement question d'amour, d'un

amour qui causerait la ruine d'une femme.

Ce séminaire sur la Lettre volée est l'écrit qui sert à Lacan d'introduction à la
question du signifiant. Ce conte tire son efficace de renvoyer le lecteur à la

question de l'énigme. L'énigme, pour Lacan et avant Freud, est l'énigme même de

l'inconscient. Freud n'a eu de cesse de prouver que le déchiffrage de l’inconscient


est la résolution d'une énigme qui n'est pas sans « reste » tout comme Lacan le

souligne à propos de la substitution laissée par le Ministre « Un reste qu'aucun

analyste ne négligera, dressé qu'il est à retenir tout ce qui est du signifiant sans
pour autant toujours savoir qu'en faire : la lettre... ».

Lors du Séminaire La lettre volée, Lacan explique2 que ce texte traite de « la

structure de la détermination », de la façon dont « l'homme vient à penser l'ordre

symbolique » car « il y est d'abord pris dans son être ». Ce qui est impliqué avec la
structure de ce conte est la dialectique de l'intersubjectivité où Lacan place « cet

en-deça du sujet » et « cet au-dela de l'Autre ». Lacan incluant dans son schéma L,

la relation à l'imaginaire venant fausser la relation du sujet à l'Autre ainsi « la vérité

y révèle son ordonnance de fiction ». Toutefois l'idée est que la lettre, le signifiant
arrive toujours à destination soit à l'Autre.

2ème temps : Le Séminaire XVIII, D'un discours qui ne serait pas du

semblant », leçons du 10 mars 1971, du 17 mars 1971, du 19 mai 1971.

Pourquoi Lacan revient-il à la lettre volée en 1971, 15 ans après le séminaire

sur la lettre volée ?

2
LACAN J. Les écrits. P. 53.

333
Colette Soler, lors de l'après-midi de l'intercartel à Paris, en mai, ponctua que

le style de Lacan s'enrichit de chaque avancée mais de façon discursive c'est à dire

que toute la doctrine est revue systématiquement à la lumière des nouvelles

avancées et l' englobe telle un tourbillon.

A la suite de Freud, Lacan a avancé qu'il n'y a pas de rapport sexuel. La

formule est une lecture lacanienne de Freud pour parler d'un point d'' « échec »

dans la vie amoureuse (Lacan3 D'un discours qui ne serait pas du semblant). Nous
souhaiterions lors de cette intervention revenir à cette affirmation, notamment à

travers la lecture de la lettre volée, «car la vérité ne progresse que d'une structure

de fiction »4 pour mettre en lumière pourquoi à l'heure du rendez-vous c'est


toujours l'inconscient qui se présente ?

Dans son Séminaire D'un discours qui ne serait pas du semblant, lors des

leçons citées, Lacan démontre qu'il n'y a pas de rapport sexuel pourtant il dialectise

l'affirmation en pointant « toute notre affaire qui est l'histoire du rapport sexuel
n'est ce pas, tourne autour de ceci que vous pourriez croire que c'est écrit, puisque

en somme, c'est ce qu'on a trouvé dans la psychanalyse. »

Pourquoi en parle-t-on autant dans la psychanalyse ? Je pense que le non

rapport sexuel est l'objet vide de la psychanalyse, nous pourrions postuler, avec
Lacan, que c'est son objet a. Hypothèse qui fait du non rapport sexuel et de l'échec

de l'amour la question de la psychanalyse à travers les liaisons et les déliaisons

selon la clinique psychanalytique. L'amour traité à la façon d'une lettre qui se


dérobe, la lettre volée, offre à Lacan la structure, la trame nécessaire pour articuler

ses remaniements de l'inconscient selon les deux temps de sa « Lettre en

souffrance »

3
LACAN, J. Séminaire, livre XVIII, D'un discours qui ne serait pas du semblant, leçon du
19 mai 1971.
4
Ibid

334
La raison de ce deuxième temps est une découverte, celle que la

symbolisation trouve ses racines dans la jouissance. La jouissance ne cherche pas le

rapport au partenaire, elle cherche juste sa satisfaction si on suit Freud ou Colette

Soler avec « les symptômes autistes »5 donc il ne peut y avoir de rapport sexuel
c'est à dire une formule qui inscrirait le rapport des jouissances, celles des deux

partenaires. Le rapport sexuel n'est donc pas inscriptible dans l'inconscient, seule la

lettre y est présente en tant qu'elle isole la jouissance. Lacan en arrive à affirmer
que la « vérité ne progresse que d'une structure de fiction » grâce au couple du

conte, « le Roi et la Reine » qui n'incarnent un couple que dans la mesure où ils

relèvent d'êtres de fiction :

Nous voici donc à la fin de notre exposé et nous nous demandons ce qu'a
éclairé la Lettre volée ? Lacan, ici, utilise le point de vue de l'affaire amoureuse pour

traiter ses deux conceptions de l'Inconscient : 1) l'inconscient est structuré comme

un langage et 2) l'articulation de la jouissance et de l'inconscient juste avant


d'introduire le nœud borroméen (Dans … Ou Pire, séminaire XIX référence pour la

première fois).

Grâce à ce texte déployé, nous percevons que les liaisons et les déliaisons, à

la lumière de la psychanalyse, sont la question même de l'inconscient. Au XXIème


siècle, celle qui amène encore (souvent) les analysants à l'analyse.

L'amour avec l'analyse.

5
SOLER,C. L'inconscient réinventé. P.143.

335
El discurso analítico, un lazo que se soporta en la incomprensión

Vanina Muraro

Este trabajo tiene como origen un pequeño misterio. Una pregunta que, tal

como señala Lacan, indica ya el esbozo de una respuesta en quien la anida.

Comparto entonces, en esta ocasión, mi pregunta y la incipiente respuesta que he


podido darme, confiando en que ustedes podrán hacerme avanzar en mis
cavilaciones.

Una pregunta

¿Por qué si el dispositivo analítico descansa en la convicción de la


inexistencia del dos, en la imposibilidad de una comprensión que no sea delirante,

más aún, en que el significante no sirve para comunicarnos sino para

malentendernos, los efectos de su clínica promueven el lazo social? Bien sabemos


que los lazos de amor descansan en la ilusión de la cópula y el entendimiento

mutuo: compartir los mismos valores, entenderse casi sin palabras, gozar de lo
mismo. Sin embargo, el psicoanálisis, que denuncia la falacia de esas fantasías que
esgrimimos para velar la ausencia de relación sexual, tiene entre sus efectos que el

lazo social se habite con menos tropiezos y sufrimiento.

Contra la comprensión

Lacan advierte prematuramente el peligro de deslizarse de la dirección de la


cura a la dirección del enfermo, deslizamiento que reduciría el psicoanálisis a una

pedagogía o inclusive a una “sugestión grosera”. Ésta sólo podría efectuarse desde

la creencia en que la persona del analista constituye un ideal al cual identificarse.

336
Se trata de un deslizamiento que reinstalaría la intersubjetividad como paradigma,

de ese modo, la pareja constituida por un sujeto analizante y un sujeto destituido-

analista sería reemplazada por la de dos sujetos: uno analizante y otro modelo-
analista al cual identificarse. La intersubjetividad, entre otras cuestiones

problemáticas, se basa en sostener el ideal de una comunicación posible, sin

advertir que la idea de comprensión de un enunciado es una creencia que cancela


otros sentidos quizás más ajenos al “sentido común” pero no por eso menos

representativos para el analizante.

A lo largo de la primera clase de El Seminario 17. El reverso del psicoanálisis,

titulada “Producción de los cuatro discursos”, Lacan adelanta la incompatibilidad


entre la interpretación analítica y la interpretación que nos otorga el sentido común.

Al hablar del sentido lo pone en relación a la debilidad.

Como vemos, interpretación propia del sentido común y debilidad se


dibujan en una suerte de oposición a la interpretación analítica, cuya riqueza se

encontrará más en la vibración que provoca que en el esclarecimiento de un

sentido.

La recomendación de no comprender es solidaria de algunos desarrollos


contemporáneos a su obra pertenecientes a la lingüística. En especial, podríamos

destacar a algunos lingüistas estructuralistas y post-estructuralistas franceses, que

resaltan el rol activo de quien escucha, reconociendo que éste, lejos de ser sólo el
receptor de una emisión, completa el enunciado, elige un sentido y, por ende,

automáticamente descarta otra multiplicidad de estos.

Observamos una diferencia tajante entre el decir cotidiano y el decir del

análisis: si en el primero resulta beneficiosa la “tendencia al ahorro” –una de las

337
técnicas señaladas por Freud para el Witz, en el caso del segundo se trata de que el

analizante diga incluso un poco más. Precisamente en este punto reside la

importancia de la regla fundamental; que el analizante diga aun aquello que


preferiría dar a entender sin tener que hacer pasar por su boca.

Ese extraño lazo: analizante y analista

Aunque se trate de un lazo que no descansa en la ilusión aristofánica, sin


duda, analizante y analista se encuentran enlazados. No es un lazo que pueda

reemplazar a los otros en la vida del analizante –los familiares, los laborales, los

amorosos, etc.- pero bien sabemos que, algunas veces, es el único lazo que posee

ése que nos visita.

Es un lazo extraño. A veces tan fuerte que hay que impulsar su ruptura. Un

lazo pasional y de amor genuino, como señala Freud, montado en nuestra sumisión

a prestarnos al malentendido que nos propone: vestirnos de capitanes crueles,


padres-lobo y otras propuestas pulsionales. Jugar el juego de la transferencia, sin

embargo desilusionando un poco al partenaire, dejando traslucir que no hay

complementariedad posible, que se trata de un engaño.

Se trata de un vínculo que tiene consecuencias que trascienden el


consultorio. Se visibilizan muy rápidamente sus efectos en el lazo social: la familia,

los compañeros de trabajo, la escuela, los amantes, parecen dar cuenta de un

movimiento y sino la armonía, al menos cierta pacificación no se hace esperar.

¿Pero es una pacificación con gusto amargo? Mucho se ha hablado del

saldo cínico que produce el análisis. ¿Es una pacificación que descansa en un

sentimiento de soledad, en un saber acerca de lo imposible? Si no hay partenaire

del amor supremo, tampoco lo hay del odio.

338
Esbozos de una respuesta

El recorrido por los meandros edípicos que supone inevitablemente el curso

de un análisis desgasta una respuesta padeciente. Desgasta un modo garantizado


por la novela del tropiezo del lazo con los primeros objetos y con las reediciones

de estos entre los que se encuentra, por supuesto, el analista. Muchas veces somos

testigos del analizante enojado contra sí mismo por haber caído, una vez más, en la
misma celada de lugares fijos y sufrientes a pesar de estar advertido. “¿Es que el

análisis no me sirve?”, “¿Lo sé y no puedo cambiar nada?”, exclaman indignados.

Sin embargo, si el análisis progresa, es esperable que se descrea de ese

sentido monolítico, que el analizante se torne espectador aburrido de la danza


ritual en torno al padre. Es esperable que invente algún modo de escapar a lo

repetido, que disloque las expectativas del partenaire al rehuir el enfrentamiento

imaginario y eso produzca una mutación, un encuentro inédito.

El trayecto de un análisis puede simplificarse en el vector que va de la

impotencia a lo imposible. La impotencia es amiga del odio, aquel de las clavijas

incorrectas, pero sostenido en la creencia en la adecuación. Lo imposible implica un

duelo pero también una liberación. Como señala Camus, el absurdo de una tarea
no tiene por qué excluir el entusiasmo.

Aquí estamos todos reunidos nuevamente dando una prueba de ello.

339
O laço amoroso: efeito de uma análise

Kátia Botelho de Carvalho

Ao chegar ele diz: “eu sou gay e odeio as mulheres”. A analista responde: “e o

que mais?”

O sujeito em questão chega num tempo de indecisão sobre seu futuro


profissional, com uma fratura ao nível do tornozelo, se achando uma merda, perdido,
angustiado com o destino de sua vida. Afirma sem rodeios um ódio pelo pai, que o

convida pra trabalhar com ele numa empresa familiar.

Sua entrada em análise foi uma experiência demorada, cheia de vacilações, com
frequentes intervenções da analista telefonando, interrogando sua ausência, propondo

novos horários, sustentando com determinação o desejo do analista.

Um sonho marca sua entrada em análise: “está num barquinho em alto mar,
ondas revoltas, uma tempestade ao redor; apavorado, olha ao lado e percebe a analista

junto dele no barco”. Tem início a aventura do sujeito! Se lança ao mar de seu
inconsciente, corajosamente!

Vale lembrar aqui a importância, o valor inestimável da confiança que se

estabelece na condução de uma análise, a partir da função desejo do analista,

apontando uma direção no endereçamento daquele que se lança nessa travessia,

abrindo a possibilidade de um enlaçamento com o outro, sujeito suposto saber e, aqui,


gostaria de fazer uma nova apropriação do conceito, dizendo sujeito suposto suportar...

tratar o sofrimento que se apresenta, não só na entrada como daquilo que está por vir

nessa empreitada!

340
Se o sujeito do sofrimento vem a se engajar na experiência de fazer essa viagem,

que nada tem a ver com um cruzeiro marítimo, muito antes com uma travessia perigosa

mar adentro, sabemos que isso depende da resposta do analista, dessa


responsabilidade/responsividade, ou seja, que a função desejo do analista opere.

Lacan é enfático quanto a essa dimensão ética da psicanálise. Em seu seminário 7

nos advertiu daquilo que a obra de Freud e a experiência da psicanálise vieram nos
trazer de novo, no sentido de como temos que responder no nosso trabalho cotidiano

às “demandas do doente, demandas às quais nossa resposta confere uma significação


exata” (LACAN, 2008, p.10). O que exige de nós, analistas, a mais severa disciplina na

preservação do sentido profundamente inconsciente dessas demandas. Cito Lacan:

... o assunto para o qual dirigimos nosso leme com o


título da ética da psicanálise... nos deve levar a um ponto
problemático, não apenas da doutrina de Freud, mas do que
se pode chamar de nossa responsabilidade de analista
(LACAN, 2008, p.11).

Coisa curiosa - o analista vai na contramão das ofertas da civilização. Soler

trabalha essa questão anunciando uma fórmula para a civilização a partir da que

Lacan dá para o amor e articula uma outra para a psicanálise. Assim diz:

“Lacan propõe, como vocês sabem: ‘peço que recuses


o que te ofereço porque não é isso’, entendam: isso não é o
gozo que faria relação sexual. Nossa civilização diz, é
bastante evidente: te peço aceitar (inclusive comprar) o que
te ofereço porque é isso. E faz um grande esforço para que
muitos creiam nisso. São os sujeitos, justamente porque o

341
objeto a habita neles, que lhe respondem: não, não é isso.
Dizem não pela voz de seus sintomas” (SOLER, 2010, p.77)1.

Soler propõe ordenar esses sintomas entre dois pólos opostos: de um lado os

sintomas de recusa, as diversas conversões, a melancolia, a bulimia, a depressão; de


outro, os sintomas de apropriação, que tamponam o “não é isso” pela acumulação

quantitativa.

Na sequência de sua elaboração Soler (Ibid., p.77) retoma algumas formulações


de Lacan sobre o que o analista deve dar. O analista deve dar o que não tem, o seu

desejo como oferta. Dito a partir do nó de borromeu, o analista deve oferecer ao

analisante o objeto a, dar o objeto que falta, isto é, manejar o objeto na psicanálise.
Então, o psicanalista já se coloca, em oposição à civilização, oferecendo uma recusa,

de responder, a não ser pela interpretação. Recusa a gratificar o dizer da demanda, já

nos indicava Freud em suas recomendações quanto à necessidade de um certo grau

de frustração para levar a cabo uma análise; pois na condução de uma análise, corre-
se o risco de uma sugestão, ao se dar uma resposta à demanda, quer gratificante, quer

frustrante.

Soler ( Ibid., p.81) propõe sua fórmula para a psicanálise: “me nego a te oferecer
o que me demandas porque não é isso”. Modo de dizer que a oferta do psicanalista, o
objeto a, nada tem de apropriação. Ao contrário da oferta civilizatória, que produz

uma infinidade de objetos novidade, o manejo do objeto na psicanálise produz um

esvaziamento, uma subtração, revelando o que o objeto é: agulheiro no real com


função de causa

1
"Lacan propone, como ustedes saben: 'te pido rechazar lo que te ofrezco porque no es
eso', entiendan: esto no es el goce que haría relación sexual. Nuestra civilización dice, es bastante
evidente: te pido aceptar (incluso comprar) lo que te ofrezco porque eso es. Y esta se hace un gran
esfuerzo para que muchos le crean. Son los sujetos, y porque el objeto a los habita justamente, a lo
que responden: no, no es eso. Lo dicen evidentemente, por la voz de sus síntomas". Tradução nossa.

342
No caso que ora apresentamos, a riqueza da produção onírica desse sujeito,

doravante “analisante”, indica a potencia das forças reais que serão enfrentadas em

alto/vasto mar revolto! De fato, esse viajante do sertão marítimo se mostrará um


autêntico fazedor de sonhos, que lhe sinalizam descobertas inconscientes inusitadas,

impulsionadoras, que irão lhe possibilitar elaborações e reposicionamentos subjetivos

que levaram a novas formas de “se” saber. Singrando os mares de sua história, em sua
“hystorização”, recupera sua mais antiga lembrança, uma visão/alucinação: Uma parede

da qual emergia um “pinto-peito” (por volta dos 2 anos).

Continuando sua jornada marítima, recorda o que ele diz ser uma lembrança

traumática - ao voltar do recreio no colégio, encontra escrito no quadro-negro de sua


sala: “o Tom é UI UI”. Foi horrível, se sentiu uma merda, desenvolvendo a partir de

então o que ele diz ser seu ódio pelas meninas.

Embora tenha tido uma namorada, com quem quase vivenciou uma
penetração, recuou horrorizado frente ao desconhecido daquele sexo invaginado,

numa fantasia similar à vagina dentada.

Paralelamente, cultivava um amor platônico por um amigo hetero - como se

expressava ao referir-se ao amigo. A modalidade sexual que ele mais praticava era
pegar um cara na rua (michê) e fazer masturbação recíproca com camisinha, para não

correr riscos de pegar uma doença venérea. Chamava tal prática de “safe sex”.

Simultaneamente conhece um rapaz com quem inicia um relacionamento


duradouro. Suas práticas sexuais se restringiam ao sexo oral e masturbação mútua,

estilo safe sex ou sexo asséptico.

Enquanto progredia na análise seus sintomas se davam a conhecer e iam sendo

tratados: bulimia; excessivo consumo de roupas e acessórios; frequentação compulsiva

343
de banheiros públicos/shoppings e cinemas reservados à “pegação” aleatória, assim

como boites que ofereciam um tipo de espaço que ele nomeava de “quarto escuro”,

lugar escuro onde ninguém vê ninguém e todos se pegam; visitação incontrolável aos
sites e blogs de perfil homoerótico e atração irresistível pela fofoca.

Importa ressaltar que mesmo estabelecendo um relacionamento firme com o

parceiro, assumindo sua escolha frente à família e à sociedade, o sujeito continuava


com a prática que ele nomeou de “sexo anônimo”, de um modo

compulsivo/repetitivo, lado a lado com a compulsão de comer tudo que estivesse


sendo oferecido numa travessa, seguida da provocação de vômito no banheiro. O

analisante designava todos esses sintomas com o sintagma “boca grande”, tendo
construído por si mesmo o conceito de “Coisa”, como aquilo que estava subjacente a

todos os fenômenos sintomáticos que ele vivia. Ou seja, quer se enfiasse num

banheiro público, ou devorasse uma torta inteira, ou ficasse horas num site de
pornografia homoerótico, ou paralisado com uma angústia que se estendia da

garganta ao estômago, ele dizia sempre que eram manifestações “coisísticas”. Um dia

sonhou: estava deitado e dele saía uma gosma preta, um piche pegajoso, por todos os

buracos de seu corpo. Concluiu num instante, aquilo era a Coisa!

Sabemos da importância dada por Freud à repetição na experiência clínica, a

qual ganhou todo seu peso teórico e clínico após suas elaborações da segunda teoria

pulsional onde a repetição encontra-se

“localizada como trauma e pulsão de morte, justificando,


assim, as versões ‘demoníacas’ das suas manifestações na clínica
psicanalítica, que obstaculizam o trabalho da transferência, e até
mesmo produzem as piores ‘reações terapêuticas negativas”
(FINGERMANN, 2014, p.70).

344
Interessante notar que, embora a análise desse sujeito se estenda há muitos

anos, só aconteceu um breve período de manifestação do que poderíamos chamar

uma reação terapêutica negativa. Ele se dizia desanimado, com raiva da análise e da
analista, por reencontrar sempre aquela “Coisa” em si mesmo, algo de que não

conseguia se livrar, que o impelia repetidamente ao encontro do “sexo anônimo”.

Dizia-se decepcionado: esperava que a análise fosse extirpar aquilo de dentro dele.
Mas, concomitantemente, reconhecia todos os progressos que fizera no seu

tratamento, dizia ao seu modo: “houve um giro, não sei como aconteceu; sumiu a
bulimia, não faço mais as pegações em banheiros, nem na rua. Consegui fazer sexo

com penetração (coisa que ele considerava impossível) e não tenho mais aquela mania
de fazer fofoca e inventar mentiras. É como se eu tivesse me tornado uma pessoa mais
ética. E o mais estranho é que você nunca disse nada a esse respeito, nem críticas,

nem sugestões, nem julgamento, como que isso girou em mim?”

A fase de reação terapêutica negativa foi elaborada sem levar a uma

interrupção prematura da análise.

Há algum tempo atrás chegou à sessão dizendo que não poder escolher é

algo fatal. Disse: “nesse processo de decisão/separação do companheiro (que, tendo


perdido a mãe a quem era fortemente ligado, se encontra revendo suas posições na

vida, seu trabalho, buscando uma análise ) eu percebo aqui dentro de mim uma

alegria, meu medo de ficar sozinho está diminuindo galopantemente! E meu amor
pelo R parece mais forte, mais firme: sei que posso amá-lo mesmo noutras

circunstâncias, ele morando noutra cidade, é ele que eu amo, meu amor tem um

nome: R. Já não acho graça em ficar provando todo ‘bombomzinho’ que aparece, de

fazer sexo anônimo, meu interesse agora passa por um nome! Frequentar banheiros
públicos é algo distante.”

345
Comenta a passagem rápida do tempo, tem “urgência de viver bem”, viver bem

a alegria, a tristeza, o amor, a raiva, até mesmo a melancolia... A analista terminou a

sessão dizendo: ... bem dizer a vida...

É um entusiasmado com a psicanálise, acha que a análise devia ser como “cesta

básica”, para todos. Diz que tem muita vontade de estudar psicanálise, fazer parte de

um grupo de estudo, conhecer como funciona o psiquismo, entender como tudo se


passou com ele, os giros, as novas posições na vida. Considera que sua análise

está chegando ao fim. E se diz abismado por não ser mais “escravo da libido sexual”!
Assim ele se expressa. Embora tenha anunciado seu final de análise, continua indo,

cada vez mais espaçadamente, quando passa por sua cidade, entre suas inúmeras
viagens de trabalho. Nesse tempo enxergou, lá de sua posição no divã, uma bailarina

suspensa por uma mãozinha a um fio, que reproduz o grafo do desejo em todos os

seus andares, feito por uma analisante que o construiu como elaboração de seu final
de análise. Olha e diz: “estou igual a essa bailarina, que está pronta pra soltar a mão,

está por um fio; mas ainda estou agarrado ao poder, ao dinheiro e ao sucesso. Esse

meu imbróglio com o pai que não me deixa ser eu mesmo”.

Ao retomar o seminário da Angústia, Soler (2007) formula a questão do sujeito,


que se pergunta: O que sou no antro do Outro? A resposta é que ali “é meu lugar, ali

estou”. Não que o sujeito esteja ali representado por um significante, mas sim

enquanto ausência, enquanto objeto a, sem representação. O que permitiu a Soler


dizer que cada experiência de angústia é uma experiência selvagem da iminência de

uma destituição subjetiva: não sei nunca que parceiro sou para o Outro. Donde se

conclui que o fantasma, conectando o sujeito a um objeto, permite, ao mesmo tempo,

tamponar a hiância no Outro e assegurar algo de um gozo desconhecido (Soler, 2007,


p.69).

346
Ele conta um sonho fazendo um ato falho: ”sou um tubo que une o pau da

minha mãe à buceta do meu pai”. Assume essa fórmula como seu lugar fantasmático!

Retornando a ela em outros tempos da análise afirma que não quer ficar nesse lugar
de merda. Embora o fantasma seja uma solução ao agulheiro (a falha) no Outro, ele

também pode ser traumático, como aqueles sujeitos que passam a vida pensando que

vão se fazer comer, se fazer exterminar, se fazer cagar, etc.

No caso desse sujeito, ele é lugar de passagem da merda toda... Sabemos que

Lacan construiu sua teoria do objeto a indo além do impasse freudiano, que colocava
o limite da análise na insuperável angústia de castração, não convocando a operação

do pai para construir o objeto a, definido como efeito de linguagem.

Se o objeto a é efeito de linguagem, o que permite determinar os objetos

meta é o discurso, razão pela qual Lacan vai introduzir ao final a referência ao pai, para

falar do desejo do pai como um desejo não indeterminado, falar do pai como “um
humano que colocou um objeto meta como sintoma” (SOLER, 2007, p.74). Daí Lacan

formular ao final do Seminário 10 que a angústia é superada quando se sabe a que

objeto se dirige o desejo, precisamente, quando se pode nomear o objeto, o que

remete ao pai na medida em que ele nomeou pelo menos um de seus objetos.

Enquanto o objeto a é gerado pela linguagem, como objeto anônimo

privilegiado sobre o corpo (oralmente, analmente, escopicamente, etc), o objeto

sintoma se elege pela via do discurso, pela travessia no espaço do Outro, singrando os
mares peculiares a cada inconsciente. Através do mergulho em uma história singular,

desvela-se numa análise, o mais-de-gozar pulsional implicado nos laços eróticos

enraizados nas figuras do passado.

347
Tom foi a um distante arquipélago mergulhar em águas profundas, nadou entre

tubarões enormes, sumiu dentro de um cardume de peixes. Teve que ficar 23 horas

num barco pequeno, no meio do oceano, sem celular, sem internet, sem companhia,
envolto numa neblina que a tudo acinzentava. Só ele ali, limitado por aquele espaço

imensamente reduzido, sem nada, nem um livro, nem a possibilidade de sair do lugar.

Sentiu algo inusitado, acudiu-lhe o nome de um filme: a insustentável leveza dê ser


(pronunciou descer). Dimensionou a exuberante força da vida, ali naquela natureza

intacta, num momento de solidão em que tudo poderia se desfazer, experimentou a


fragilidade, a efemeridade da vida e a iminência da morte. Respirava vida e morte

simultaneamente e se dizia: “É isso, tenho que me virar com isso!”

REFERÊNCIAS BIBLIOGRÁFICAS

FINGERMANN, D. Desejo e Repetição, in Stylus, número 28, (p. 67 a 77).Rio de


Janeiro,junho 2014

LACAN, J. (1959-1960).O seminário, livro 7: A ética da Psicanálise. Rio de Janeiro: Jorge

Zahar, 2008. 387 p.

LACAN, J. (196- 1968) O seminário, livro 10: A angú[Link] de Janeiro:Jorge Zahar,


SOLER, C. De un Trauma al Otro. Medellín: Asociación Foro del Campo Lacaniano de

Medellín, 2007.100p.

SOLER,C. Florilegio del Mensual. Medellín: Asociación Foro del Campo Lacaniano de
Medellín, 2010. 166p.

348
Pas toute à lui

David Bernard

Jusqu'où un homme peut-il dire ma femme? Et même, le peut-il? Lacan aura


forgé pour y répondre une formule, définitive: "Pas toute à lui". Je voudrais

commenter la portée et la rigueur de cette formule, et m'orienterai pour cela d'une

phrase de Lacan, extraite de Télévision: "L'homme, à se tromper, rencontre une


femme, avec laquelle tout arrive: soit d'ordinaire ce ratage en quoi consiste la
réussite de l'acte sexuel".

Ainsi, pour L'homme, qu'est-ce que la rencontre d'une femme? Un acte

manqué. Mais déplions. Premièrement, L'homme ne rencontre une femme, qu'à la


condition de se tromper. En effet, il n'est pas dit ici que L'homme, rencontrant une

femme, se trompe, mais que c'est à se tromper, qu'il recontrera une femme.

Formidable nuance de Lacan, se jouant ici de la grammaire et donnant à sa phrase


un air de maxime: "L'homme, à se tromper, rencontre une femme". Ici comme

ailleurs, le style est en effet affine au propos. Sachant comment sur l'amour, "ça

cause, ça cause, et c'est tout ce que ça sait faire", et pire encore, comment sur
l'amour les psychanalystes eux-mêmes auront trop souvent pris la suite des

moralisateurs, c'est aux moralistes que Lacan se réfèrera plutôt, leur empruntant

leur style, autant que leurs maximes. En effet, revenant sur cette tromperie de

l'homme en amour dans son Séminaire Les non dupes errent, Lacan prendra cette
fois appui explicitement sur un poète et moraliste du XVIII° siècle, Sébastien-Roch

Nicolas de Chamfort, nous rapportant sa maxime. Je cite: "Une des meilleurs

raisons qu'on puisse avoir de ne se marier jamais, c'est qu'on n'est pas tout à fait la
dupe d'une femme tant qu'elle n'est pas la vôtre". La citation de Chamfort nous

349
permet donc de préciser en quoi l'homme, en amour, se trompe. La tromperie de

L'homme sera de croire qu'il peut faire d'une femme, sa femme.

Seulement, pourquoi le voudrait-il? Lacan avancera à cela plusieurs raisons. Il


y aura d'abord ce que L'homme, en amour, voudrait: atteindre La femme.

"L'homme veut La femme", écrit-il, nous indiquant ainsi l'aspiration de L'homme à

ce que le rapport sexuel puisse s'écrire, et sa double espérance. D'une part, trouver
dans le registre du signifiant son répondant, La femme, et ainsi s'assurer d'être

L'homme. D'autre part, trouver son répondant sur le plan de la jouissance. Vouloir
La femme, sera aussi vouloir rejoindre sa jouissance à... elle. Deux façons de faire

Un, donc, qui permettraient à L'homme de trouver dans l'Autre sa garantie, son
répondant, cet Autre de l'Autre qui la ferait Toute à lui.

Que dit en effet ce Toute à lui, sinon d'abord cette volonté de L'homme de la

faire Toute, autre nom de La femme? Nous savons alors ce que Lacan y opposera: il
n'y a pas La femme. "La femme n'ex-siste pas". Quelles en seront les conséquences

pour L'homme? Je débute par la première, que Lacan formulera à nouveau à la

façon d'une maxime: "Une femme dans la vie de l'homme, c'est quelque chose à

quoi il croit. Il croit qu'il y en a une, quelque fois deux ou trois, et c'est bien là
l'intéressant - il ne peut pas croire qu'à une, il croit à une espèce". En effet, puisque

La femme n'existe pas, puisqu'il n'y a pas l'Autre de l'Autre, alors il reste à L'homme

la possibilité d'y croire, quand-même. Y croire à La femme, en tant qu'elle pourrait


dire quelque chose qui puisse pallier l'absence de garantie, S (A barré). Et c'est

pourquoi L'homme ne pourra pas croire qu'à une, mais bien à une espèce. La

femme est un "rêve de l'homme2", au sens où il y croit. Mais reste que, précise

Lacan, cette croyance resterait bien fragile, si ne venait s'y ajouter une autre

2
Genève p.7

350
croyance. Non plus seulement le y croire, qui ne faisait encore que lui supposer la

possibilité d'un dire au lieu du S (A barré), mais le fait de la croire. Non plus

seulement croire à ce qu'elle pourrait dire, mais croire à ce qu'elle dit, réellement.
Dès lors, une croyance vient redoubler l'Autre. Pour mieux y croire à La femme,

L'homme croit une femme. Croire à ce qu'elle dit, afin de boucher ce manque dans

l'Autre que laissait encore apercevoir le y croire. Isolant cette dialectique, Lacan en
conclut: "C'est là que joue le bouchon - pour y croire, on la croit. On croit ce qu'elle

dit. C'est ce qui s'apelle l'amour".

Ainsi, la tromperie de L'homme en amour sera en fait une tromperie

redoublée: ce "la croire (qui) sert de bouchon à y croire". Or qu'est-ce que ce


bouchon du croire à, sinon celui du fantasme, autre mensonge? Il s'ajoute chez

L'homme au y croire, la volonté de croire à ce qu'une femme puisse détenir l'objet

qui lui manque. Au point qu'à cet égard, notera Lacan, tout lui sera bon pour se
laisser tenter, jusqu'à cette pauvre pomme, guise de l'objet oral, que Eve présentera

à Adam, ce "connard des connards". Allons alors à la structure: la croyance à, est ce

qui viendra tenter de boucher le manque dans l'Autre, S ( A barré), par l'objet a du

fantasme, à quoi un homme pourra réduire une femme. Où nous revenons à notre
citation de départ: "L'homme à se tromper, rencontre une femme". La tromperie de

L'homme, est la condition à la quelle il aura chance de rencontrer une femme, sans

quoi en effet rien de naturel, aucune pulsion génitale, ne l'y aurait poussé.

Dès lors, reprenons notre titre, pour l'éclairer un peu plus. L'homme voudra

faire la femme Toute, et pour cela, la faire Toute... à lui, c'est à dire la faire sienne,

au sens narcissique du terme. Voilà qui viendra en effet fonder la dimension

narcissique de son amour à laquelle le conduit son fantasme, lui faisant miroiter,
sic, l'espoir de retrouver sa moi-tié. Dès lors, qu'est-ce donc que cet amour,

351
demandera Lacan? Au regard de ce qu'il promet, un "songe". Non pas l'amour

d'une femme, mais l'amour de l'idée d'une femme, qui serait sienne. Tel est ce que

Lacan à Milan, dira de Freud lui-même, dans son rapport avec celle qu'il croyait,
imaginait, rêvait, être sa femme. Je cite: "Grâce à des transpositions délirantes, il

(Freud) aimait une femme, la sienne… il croyait que c’était la sienne. Naturellement

elle ne lui appartenait pas plus que n’importe quoi appartient à qui que ce soit. Il
en avait fait un être de rêve, justement. Enfin, il s’imaginait aimer ce qu’il appelait

« sa femme » : dans son cas c’est tout à fait clair que c’était une perversion… lui-
même en fin de compte a donné les clefs de ceci, c’est à savoir qu’on n’aime pas

une femme, on aime une idée… dans son cas c’est sûr." Puis d'ajouter: "Il arrive de
temps en temps qu’on aime une femme. Quand ça arrive, c’est très encombrant."

Il y a ainsi pour L'homme un tryptique: la femme, sa femme, une femme. Il y

avait La femme Toute, qu'il voulait atteindre. Il y avait, faute d'y parvenir, celle dont
il voudra faire sa femme, Toute... à lui, pour l'aimer comme son reflet. Enfin voyons-

nous, il y aura celle qu'il pourra alors rencontrer, une femme, pas toute à lui.

L'Autre sexe, non le second. Avec sa conséquence: aimer sa femme, ne sera pas

aimer une femme. Telle est la distinction qu'opère ici Lacan, sans doute jamais faite
avant lui. Mais poursuivons, pourquoi cet embarras de L'homme, à aimer une

femme? Pour la raison que cette rencontre viendra opposer à celui qui espérait

posséder, ce dont il ne saura que faire: une vérité. Voilà ce qui avec une femme,
arrive: l'heure de vérité d'un homme, qui le reconduira à sa castration. Wo-man,

mal-heur d'un homme, traduira Lacan. D'où la conséquence: L'homme, dans sa vie,

croit à La femme, autant qu'il évitera la rencontre d'une femme. "Toute la formation

de l'homme", dira Lacan est faite pour s'en défendre. Devenir un homme, donc,
pour ne pas avoir à rencontrer une femme, et être reconduit au phallus comme

352
semblant, mais aussi comme réel... embarras. Ainsi, Freud avait fait du ratage du

rapport sexuel pour L'homme, la marque de l'impossible rencontre d'une femme,

du fait de la mère, interdite. Lacan y contredit, avançant que L'homme sera


reconduit à cette vérité du non rapport, non pas faute de rencontrer une femme,

mais d'y réussir.

Dès lors, si l'expérience analytique procède bien, comme indiquera Lacan,


d'une dissociation entre "le a et le A", entre le reflet du semblable, et le S (A barré),

la question se pose à présent de savoir ce que cette expérience pourra ou non


changer, dans le rapport de L'homme à l'amour. Je commence par l'axe imaginaire:

ladite traversée du fantasme aura t'elle permis à un sujet de déchiffrer ce qu'il


supposait et exigeait de sa partenaire? C'est à dire de déchiffrer par quelles voies il

aura pu aimer sa femme, et rester à distance d'une femme? Revenant sur cet écart

entre les deux et son effet d'embarras pour L'homme, Lacan demanda lui-même ce
qu'y pouvait une psychanalyse: « Qui est-ce qui a appris dans la psychanalyse, à

savoir bien traiter sa femme ? Parce que enfin ça compte, une femme. Il y a une

certaine façon de l’attraper par le bon bout, ça se tient en main d’une certaine

façon à laquelle elle ne s’y trompe pas, elle. Elle est capable de vous dire – Vous ne
me tenez pas comme on tient une femme. 3» Et d'ajouter: "Que les voies d'une

analyse puissent être éclaircies qui l'empéchaient, l'homme à qui cette femme

s'adressait, de le bien faire, on aime à croire que cela se produit à la fin d'une
analyse". Ainsi, première conclusion, l'expérience analytique pourra permettre à

L'homme, ce maladroit, non pas de savoir comment tenir une femme, dès lors qu'il

n'y a pas de rapport sexuel, mais bien de déchiffrer, nuance, pourquoi et de quelle

façon il y échouait. Que restera t'il alors de cet amour fantasmé, sinon un amour

3
XVI 204

353
réduit à sa cause, non plus imaginaire, mais sa cause de désir, un pur parce que...,

moins menteur et moins demandeur peut-être.

Par ailleurs, si l'expérience analytique aura permis à un sujet de traverser son


fantasme. Elle lui aura conjointement permis de dévoiler le S (A barré). D'où la

seconde question: ici, un amour serait-il possible, qui ne soit plus seulement

l'amour de sa moi-tié, cet amour du même, fantasmé, mais un amour se rapportant


à cet Autre barré? Ainsi Lacan confiait-il lui-même espérer en une autre langue, qui

ne se réduirait pas à la grammaire du fantasme et à son complément d'objet.


"Aimer à quelqu'un, moi, ça m'a toujours ravi. Je veux dire que je regrette de parler

une langue où l'on dit j'aime une femme, comme on dit je la bas. Aimer à une
femme me semblerait plus congru"4. Aimer à vous, voilà qui dirait mieux en effet la

possibilité de ce lien indirect qu'est l'amour. "Pas toute à lui", donc.

Nous savons toutefois que de cette rencontre, où Une se révèle Pas toute à
lui, s'origine d'ordinaire la diffamation des femmes. Il s'agirait donc ici de

questionner, et pourquoi pas dans la passe, au cas par cas, en quoi l'expérience

analytique permettrait à un sujet, homme ou femme, de ne plus seulement parier

dans ses liens sur l'hommosexualité, mais de passer à cette hétérosexualité que
Lacan proposera de définir comme un autre amour. Non plus cet "insassiable de

l'amour" qui exige le même, pour masquer le non rapport sexuel et tenter de

(ré)assurer les identifications sexuées, mais un amour de l'hétéros, ainsi redéfini :


"Disons hétérosexuel par définition, ce qui aime les femmes, quel que soit son sexe

propre. Ce sera plus clair". Je souligne: non plus qui aime, mais bien, "ce qui aime".

L'enjeu est de grande importance pour les liaisons d'aujourd'hui, et de demain,

quand le discours capitaliste est celui qui viendra au contraire accentuer le rejet de

4
SXIX, 85

354
cet Autre. Nous savons en effet son rejet des choses de l'amour, que rejoindra au

même point logique, son rejet de bien d'autres figures de l'Autre. Lacan l'aura

souligné, marquant que: "S'il y’a pas de rapport sexuel, c’est (aussi) que l’Autre est
d’une autre race."

355
10. CLINICA DE LA PAREJA

Analizante – analista

356
Un couple inséparable : Celui de l’extension et de l’intension de la

psychanalyse

Martine Menès

C’est cette liaison originale qui m’est venue à l’idée devant le titre de ce

Rendez-vous, et ce à partir d’un intérêt pour l’articulation entre, d’une part

l’enseignement de la psychanalyse, et d’autre part sa transmission. Autrement dit


ce qui pourrait être une conjoncture de lien entre extension et intension. Bien sûr

ce n’est pas la seule ; ce lien est en jeu dans toutes les modalités de transmission
propres à la psychanalyse : cartels, écrits, conférences, présentations cliniques, et
par excellence dans la passe, non pas fin mais passage renouvelable entre l’intime

de la cure et l’extime du lien social.

Mais c’est plus particulièrement à propos de l’enseignement que Lacan,

l’ayant lui-même noué à la formation des analystes, a donné quelques précieuses


indications pour que la psychanalyse ne soit pas que pour quelques uns.

Dans un premier temps, je m’excuse d’enfoncer des portes ouvertes mais j’ai

du aller vérifier quelques définitions pour avoir une représentation plus précise des
intentions, avec un t, de Lacan lorsqu’il utilise ces termes. Extension n’est pas

expansion. L’extension, c’est un déploiement, un élargissement, qui se définit par sa

qualité, là où l’expansion est plutôt de l’ordre de l’envahissement, de la

colonisation. Et intension avec un s n’est pas intention5, mot qui suppose une
volonté plus ou moins calculée mais décidée.

5
Ecrit avec un t dans l’article de 1957, « La psychanalyse et son enseignement » des Ecrits,
Seuil, 1966, p. 457, lorsqu’il est question de « l’intention expresse de Freud » : « Freud … a défini

357
‘Intension’ désigne tous les prédicats qui définissent un concept, tandis que

‘extension’ désigne le groupe des objets, des unités, auquel peut s’appliquer une

intension définie. Ces deux termes, issus de la logique et utilisés également en


philosophie du langage, décrivent les propriétés d’éléments qui font partie d’un

même ensemble. L’identité d’intension établit l’identité d’extension, et

inversement : le sens d’un terme, son intension, détermine son extension à une
collectivité. Chaque terme possède donc à la fois une intension, qui s’exprime dans

sa définition, et une extension qui désigne tout ce à quoi s’applique la définition.

Le discours de l’analyste illustre bien ce couple indissociable parcourant une

bande de Moebius, avec sa face issue d’une analyse personnelle, et sa face


s’appliquant au lien social.

Dans la première version de la Proposition (datée également du 9 octobre

1967) Lacan le présente ainsi : « la racine de l’expérience du champ de la


psychanalyse posé en son extension, seule base possible à motiver une École, est

toujours à trouver dans l’expérience psychanalytique elle-même, nous voulons dire

prise en intension »6. Dans cette définition, il est clair que l’extension de la

psychanalyse, qui s’enracine dans le groupe ad hoc : l’Ecole, dépend de l’intension


de la cure. Donc de chaque psychanalyste.

Dans la version définitive de la Proposition, Lacan donne du couple

intension/extension l’image topologique du cross-cap, où l’intérieur et l’extérieur


s’entremêlent : « C’est à l’horizon même de la psychanalyse en extension que se

l’intention et l’extension comme exclusives … » Il s’agit probablement pour le deuxième terme


‘intention’ d’un précurseur de l’intension.
6
LACAN J., « Première version de la proposition de 1967 », Autres écrits, Paris, 2001, p.
577-578.

358
noue le cercle intérieur que nous traçons comme béance de la psychanalyse en

intension7». Cet horizon serait au croisement des cercles de l’intension et de

l’extension, de la rencontre non fortuite de la psychanalyse du un par un et de la


communauté des désassortis.

Qu’est-ce à dire sinon que l’extension de la psychanalyse dépend


essentiellement des psychanalystes eux-mêmes ? Donc de leur formation, de leur

désir d’analyse pour reprendre le titre de la journée Ecole, et de leur désir


d’analyste. Lacan l’avait déjà formulé en 1965: « La psychanalyse ne vaudra que ce

que tu vaudras quand tu seras psychanalyste, elle n’ira pas plus loin que là où elle
peut te conduire, (…) car il ne suffit pas que tu sois (…) parfaitement au clair dans
tes relations avec tes patients, il faut aussi que tu puisses supporter tes relations

avec la psychanalyse elle-même »8. La priorité est donc « qu’il y ait des
psychanalystes », s’il y a des psychanalystes, « il y aura du psychanalyste … 9».

‘Du’ car il n’y a pas de psychanalyste standard, que des singuliers qui savent

faire avec le particulier qui leur est propre. C’est ce que la passe, à l’occasion,

confirme.

Je reviens à l’enseignement pour illustrer comment faire passer « ce que la

psychanalyse nous enseigne 10» pour qu’il y ait du psychanalyste. Question que se

pose Lacan en 1957 dans « La psychanalyse et son enseignement ». Car il affirme à

7
LACAN J., Proposition du 9 Octobre 1967 sur le psychanalyste de l’Ecole », Autres
écrits, op. cit., p.256.
8
LACAN J., Problèmes cruciaux pour la psychanalyse, inédit, Introduction à la leçon du 16
juin 1965.
9
LACAN J., « Du sujet enfin en question », Ecrits, Seuil, 1966, p.236. Il rajoutera en 1973
dans « La lettre aux Italiens" qu’il faut surtout qu’il y ait des analysants, question bien actuelle.

10
LACAN J., « La psychanalyse et son enseignement », id, p.439.

359
plusieurs reprises que son intention, avec un t, est bien de former des analystes, et

même des analystes à la hauteur du désir d’analyste pourrait-on rajouter : « La fin

de mon enseignement ce serait de faire des analystes à la hauteur de cette fonction


11
qui s’appelle le sujet … ». Et qu’en tant qu’enseignant c’est à eux qu’il s’adresse :

« L’effort de mon enseignement … ne consiste pas à faire valoir Freud au niveau de

la grande presse. Il n’aurait pas lieu d’être (…) s’il ne s’adressait pas aux
psychanalystes. » 12

Plus de 20 ans plus tard, en 1978 à Vincennes, il interrogera à nouveau le


lien entre enseignement et transmission : « comment faire pour enseigner ce qui ne

s’enseigne pas ?13 », alors que plus tôt, en septembre 1974, il avait proposé un
programme de son cru au Département de psychanalyse. Son idée est que

« l’enseignement ne fasse pas barrière au savoir 14», savoir inconscient bien sûr. De

ce fait, il s’agit moins pour garantir une extension de la psychanalyse que les
psychanalystes, à l’instar de Lacan, ne déclinent pas Freud ou maintenant Lacan à la

grande presse, encore moins qu’ils donnent leur avis, quels qu’en soient les

préjugés qui les motivent, sur des faits de société au nom de ces deux grands

analystes, mais qu’ils se soutiennent du discours analytique, ce discours d’exception


par rapport aux trois autres, et encore plus par rapport au discours capitaliste qui

tourne en boucle sans adresse ni désir, juste du vouloir.

En 1977 Lacan déclarait que la psychanalyse serait un autisme à deux s'il n'y
avait la transmission 15. Et il (se) répond : « Ce qui me sauve de l’enseignement,

11
LACAN J., Mon enseignement, Seuil, 2005, p. 58.
12
LACAN J., idem, p.130.
13
LACAN J., Ornicar ?, n°17-18, 1979, p. 278.
14
LACAN J., « Allocution sur l’enseignement », Autres écrits, op. cit., p.298.
15 Lacan J., « L’insu que sait de l’une-bévue s’aile à mourre », séance du 19 avril 1977.

360
c’est l’acte 16». L’acte qui commande que la cause du désir soit l’agent du discours

fait de la cause analytique une cause pas comme les autres. C’est de l’intension de

cette exception chez chaque analyste que dépend l’extension de la psychanalyse.

16 Lacan J., « Allocution sur l’enseignement », Autres écrits, op cit, p. 303.

361
Promesa de disolución como posibilidad de lazo. La paradoja

de la comunidad de los dispersos dispares

Daniella Ferri

Está en nuestros antecedentes “la promesa de disolución”. Las crisis de las

agrupaciones de analistas desde la disolución de la Sociedad de los Miércoles a la


actualidad me llevan a pensar en los dispositivos propuestos por Lacan para la
Escuela, en particular el Cartel, tomando la función del tiempo (Freud, en 1908,

propone que la sociedad analítica se disuelva cada tres años).


Esto me convoca a hablar hoy, en nombre propio y como miembro de un
foro en formación: el Foro Patagónico del Campo Lacaniano, empujada por una

pregunta: ¿Qué hace que los analistas salgan de la soledad para ir al encuentro con

otros?, ¿Qué injerencia tiene en los lazos la promesa de disolución?


La Patagonia es tierra fértil para la soledad, grandes distancias geográficas,

lejos de las grandes “urbes del psicoanálisis”. El deseo de analista opera, en tanto el

deseo de psicoanálisis es sostenido decididamente en una transferencia de trabajo,


ponemos a trabajar la soledad con otros, ofreciendo ese resto sabido que somos,

sin posibilidades de ser un todo. Deseo de analista, sostenido en un trabajo con

otros, sin sujeto supuesto al saber que comande, sino con un saber hacer propio, a

transmitir.
Este Foro a inscribir, surge del trabajo de un Cartel. Nuestra zona carece de

comunidad analítica que trabaje en pos del psicoanálisis. Allí encontramos grupos

de analistas de funcionamiento autista, o bien “franquicias” que convocan analistas


de “renombre” para producir eventos masivos y certificarlos.

362
La Patagonia Argentina, va desde el rio colorado hasta el Cabo de Hornos,

tiene una superficie de 800.891 km², incluyen la ciudad bonaerense de Patagones,

las provincias de Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego,
Antártida e Islas del Atlántico Sur. De grandes cielos y caminos llanos, donde el

viento sopla de un modo tal que ensordece con su musicalidad. Vastas distancias,

nos invitan a ser un foro itinerante, como los circos: una comunidad de dispares,
con sus habilidades y sus restos no analizados, mostramos nuestro saber hacer ahí.

Los foros, tienen como horizonte la Escuela. Estos funcionan en transferencia de


trabajo. No podemos pensar a esta última, como privativa del fin de análisis, donde

quedaría discernido el deseo de analista, sino como una transferencia que sostiene
o se sostiene en el deseo de psicoanálisis. El trabajo de transferencia supone que
hay una demanda a un Sujeto Supuesto Saber. Erigiendo a alguien un lugar Amo.

Es necesario que el trabajo de transferencia devenga transferencia de trabajo. El


analista, movido por el deseo de analista, se sabe “Uno discreto de goce”, eso le

advierte de que la cosa no funciona en torno a un Uno unificante. El deseo de

psicoanálisis es la transferencia al psicoanálisis, no más que eso. Son los analistas

los que interrogan al psicoanálisis para que responda…aun. Eso es una


transferencia, esperar una respuesta, y el modo en que se la espera y de quien se la

espera hace a la diferencia del lazo que nos une con el supuesto saber.

Cuando el deseo de psicoanálisis y el deseo de analista empujan, la masa no se


sostiene, los lazos se disuelven y algunos apostamos a trabajar con otros. Esta es

mi experiencia. La transferencia de trabajo y la promesa de disolución son

operadores que se articulan en el deseo de psicoanálisis.

Los patagónicos, más que ningunos quizás, debemos estar advertidos de


que la cosa puede dejar de funcionar, y nos apoyamos en los Carteles, dispositivo

que nos enuncia y anuncia que allí se trabaja uno por uno, para todos, y por un

363
tiempo determinado. Sabemos que en algún momento eso se disuelve y vuelve a

relanzarse. En el Cartel, el lazo es de tipo histérico, donde la falta es puesta a

trabajar. Los miembros de un Cartel se eligen para trabajar con la promesa de un

final, están identificados en un punto de falta, falta dirigida a producir un saber


original, de cada uno. La transferencia en la masa es al ideal, a la identificación con

el Amo y de los miembros entre sí. La tentación de quedar bajo los designios del

Uno permite al neurótico no tener que vérselas con el riesgo de estar con otros. Ya
Freud nos advierte que los fenómenos sociales1 entran en oposición con ciertos

procesos llamados narcisistas, pero no es sin las pequeñas diferencias narcisistas

que se hace lazo, aunque es necesario ir más allá de ellas. De Freud a hoy, los
conflictos en las sociedades analíticas han girado en torno al mismo punto, ¿cómo
hacer que un Amo no gobierne? Y han decantado en una disolución, pero no

dejamos de insistir en la fundación nuevamente…

Soler sostiene: “Lacan busca mostrar que el lazo entre analistas es un


lazo original, a no confundir con el lazo de cada uno al amo, al guía…es

además un lazo que tiene un fin posible del que hay que definir las

condiciones”2 Tomare el “fin” como final, en torno a la “promesa de disolución” y

como finalidad, en torno a la “transferencia de trabajo”. Así el fin conjuga y enlaza


la relación entre estos dos términos. “La enseñanza del psicoanálisis solo puede
transmitirse de un sujeto al otro por las vías de una transferencia de trabajo”3.

Uno por uno.


El psicoanálisis es una de las experiencias menos socializable, entonces

¿Cómo transmitir el deseo, lo más íntimo, lo indecible?, siguiendo a Lacan en “La

1
Freud, S. Psicología de las masas y análisis del yo. Amorrortu.
2
Soler, C. ¿Qué es lo que hace lazo? Ed. Asociación Foro del Campo Lacaniano de
[Link].41
3
Lacan, J. Acto de Fundación, Otros Escritos. Ed. Paidós. Pag 254

364
proposición”4 ¿Cuál es el Real en juego en la formación de las sociedades?¿Qué

lazo arma el discurso posible para que ese Real en juego sea transmisible? Por más

autorizado que esté un analista, sin la comunidad, la soledad de su acto es silencio

mortífero, tanto para el deseo del analista como para el psicoanálisis como
discurso. Es el Real mismo del lenguaje, donde no todo puede decirse, donde lo

imposible de decir es la posibilidad de cada uno de los dispersos dispares de decir

algo, enlazados en comunidad. La paradoja, entendida como aquello que no tiene


solución, que es de un modo y de su opuesto, sostiene a la comunidad fuera de la

masa.

La promesa de disolución es advertencia a lo que no funciona.


Etimológicamente, “promesa” es de origen latino: “Pro” es antes y “missus” se
puede leer de varias formas: enviar, arrojar, salir, caer. Es un aviso anticipatorio de

que algo caerá. El tiempo, la transferencia y el trabajo requieren de cierto manejo

en el dispositivo analítico, también lo requiere el dispositivo del Cartel. “…En toda


espera, el termino final es lo que estructura el tiempo”.5 En el Cartel el tiempo

estructura la espera, espera de “docta ignorancia”: no se sabe que va a arrojar, pero

se sabe que en determinado tiempo algo sucederá.

Para concluir, ¿será que el trabajo cartelizante6, la crítica y puesta en


funcionamiento de este modo de trabajo de la comunidad nos revele algo acerca
de ese real en juego? El Pase, nos arroja un saber sobre el discernimiento del deseo

del analista, ¿será el Cartel el que arroje un saber sobre el deseo de psicoanálisis?

4
Lacan J. Proposición del 9 de octubre. Otros Escritos. PAidos
5
Migdalek, S. Entre el Amor y el Tiempo. Letra Viva. 2014. Pag. 20
6
Mazzuca, M. El trabajo Cartelizante y su relación con la experiencia analítica. AUN nov.
2010. Pag 167

365
LIAISON ET DELIAISON DE L’ANALYSTE DANS LA CURE

Bernard Lapinalie

La question n’est pratiquement pas traitée de savoir ce que ça fait à


l’analyste d’être analyste, de ce que ça peut bien satisfaire chez lui de se lier à un

analysant, alors qu’il sait, de sa propre analyse, le destin qui est promis à l’analyste

à la fin : de rebut, de destitution. La question n’est pas ici du désir de l’analyste, de


ce qui le cause, mais de ce que ça lui fait, de ce qu’il gagne à occuper cette place.

La question est donc éthique d’autant qu’on pourrait soupçonner la psychanalyse

de conduire à un enfermement si l’on n’éclairait pas le gain trouvé par l’analysant à


devenir analyste.

Pour s’y retrouver on peut partir de ce savoir qui paraît pour le moins

divisé dans le lien analytique :

1/ Côté analysant, où le travail de l’inconscient prend modèle du discours


du maître, le savoir (S2) est à la place de la jouissance et il est supporté par le petit

a de la castration qui reste occultée (S2/a). C’est un savoir articulé (S1-S2) qui

déploie les représentations inconscientes du sujet ; on entend donc le gain pour


l’analysant : le sujet est heureux comme disait Lacan.

2/ Côté discours du psychanalyste, nous sommes à l’envers : Le savoir est

venu en dessous, à la place de la vérité où il reste occulté, pour supporter le petit a

de la castration (a/S2), mais ici au contraire pour révéler la castration, mettant ainsi
un terme aux représentations signifiantes du sujet et destituant l’analyste qui se

sera supporté d’un savoir sans sujet.

366
Ici, si nous entrevoyons mieux ce qui fait le savoir du psychanalyste, nous ne

sommes pas plus avancés sur ce qu’il peut gagner à reformer le lien analytique.

Y aurait-il alors une satisfaction propre à l’acte analytique ? Là encore

elle n’est pas facile à appréhender puisque l’analyste n’y serait pas sujet mais objet.
En fait, la thèse n’est pas tenable si l’on ne prend pas en compte que cet « être

objet » dans l’acte analytique est divisé au même titre que le savoir :

1/ D’un côté, lorsque Lacan dit que l’analyste « se fait de l’objet a », il ne


s’agit pas de « l’objet a » de la seule structure. C’est aussi l’objet a de

l’analysant sous la forme de son plus-de-jouir, sinon il n’y aurait pas d’analyse

singulière ; c’est ce qui faisait dire à Lacan que Freud, analyste de l’homme aux rats,
était fait comme un rat. On voit bien que ça nécessite un certain calcul, un savoir
faire de l’analyste qui ne le réduit pas à un pur objet. Ici, à moins de le soupçonner

de masochisme ou au contraire de manipulation, on ne voit pas ce qu’il y gagne.

2 / Et puis il y a l’acte de fin où l’interprétation comme la transformation de


l’analysant trouvent leur terme possible. Cet acte de fin n’est pas vraiment différent

des précédents mais il en donne le modèle, la structure, par ses conséquences où

analysant et analyste se séparent enfin. Lacan a pu dire que c’est « par la grâce de

l’analysant » pour signaler que, si ce n’est pas sans l’acte de l’analyste, c’est un
moment où son acte le dépasse et même le transforme lui aussi. C’est en effet à ce

moment seulement qu’il se retrouve fait du pur objet a de la structure, et s’en

trouve destitué. A moins de le soupçonner de philanthropie ou de masochisme on


n’entend toujours pas ce qu’il y gagne et la question demeure de savoir si cette

transformation à la fin le réduit au seul rebut ou si ça ne lui fait pas autre chose qui

le poussera à se lier à d’autres analysants au lieu d’assumer ses désirs ailleurs au


gré de sa singularité.

367
C’est dans les dernières minutes de son séminaire …ou pire que Lacan

choisit d’apporter une réponse sur ce que ça fait à l’analyste d’être analyste : Sa

thèse est que la transfiguration – le changement d’état - de l’analysant produite


par la rencontre de sa division subjective à la fin, touche aussi l’analyste d’une

façon telle qu’il s’éprouve être, lui, « le vrai frère » de son analysant. Là serait le vrai

gain pour l’analyste selon Lacan.

Notons que ça suppose la révélation d’une filiation commune avec son

analysant qui ne relève ici d’aucun état civil, d’aucun Autre du symbolique, mais qui

relève d’un réel, d’un vécu de l’analyste induit par la naissance chez son analysant
de sa division subjective, à la fin. Cet éprouvé de l’analyste Lacan le qualifie
d’exaltation : « l’exaltation du vrai frère qu’il est ».

On pourrait penser qu’il s’agit simplement de la satisfaction de l’analyste qui

voit naître chez son analysant ce que lui-même avait rencontré dans sa propre
analyse et qui s’en trouve ainsi conforté… Ce n’est pas exclu bien sûr, mais avec ce

terme d’exaltation chez l’analyste Lacan nous indique autre chose et c’est là le

point important : L’exaltation c’est un éprouvé qui dépasse la simple identification

ou la reconnaissance, et qui témoigne plutôt d’un moment de lâchage des amarres


du symbolique chez l’analyste induit par celui de son analysant.

Voilà donc, selon Lacan, ce que ça fait à l’analyste d’être analyste, la vraie

raison qui le lie à ses analysants : Le réel de son inconscient, sa division subjective,
peut venir résonner avec la naissance de l’inconscient de son analysant à la fin, les

faisant frères de division subjective - comme on dit frères de sang -, frères d’une

altérité radicale. N’est-ce pas ce que Lacan disait déjà à la fin du séminaire XI ?

368
« Que le désir de l’analyste n’est pas un pur désir mais le désir d’obtenir la

différence absolue » ? Son exaltation ajouterons-nous.

L’exaltation passée, l’enthousiasme en sera parfois la trace.

Cette thèse de Lacan a une conséquence : Nous devons en déduire que la


transfiguration – qui est un changement d’état - qui naît d’une analyse n’est pas

plus acquise pour celui qui a terminé son analyse que pour celui qui est devenu

analyste. Son désir d’analyste aussi bien que le désir qui fait son style de vie, ne
sont pas acquis… mais chaque analysant avec qui il va s’embarquer pourra l’y

ramener.

Pour conclure, remarquons que nous avons levé un autre soupçon qui

pèse sur la psychanalyse : Puisque l’analyste n’est pas sans un certain pouvoir de
par sa position, ne pourrait-il pas faire un usage détourné du transfert et entraver

la visée séparatrice d’une psychanalyse ?

On l’a compris, Lacan a levé le voile : Accéder au vrai frère qu’il est ne peut
venir à l’analyste, lorsqu’il y en a un, que par la fin d’analyse de celui avec qui il s’est

embarqué. Et même plus, comme cette fin n’est pas anticipable, pour cet analyste

chaque séance proposera, attendra, la transfiguration finale de son analysant. Ce

que l’analyste y gagne est plus fort que les bénéfices du transfert et de la
psychothérapie. Ce n’est donc pas que la psychanalyse conduise à un enfermement

ni à une dépendance : C’est que extension et intension y sont liées car ce que

l’analyste gagne à la fin, dans la naissance de la division subjective de son


analysant, dans cette fraternité de transfiguration qui l’entame lui aussi, c’est ce

qu’il aura à offrir à d’autres…

369
Los Desenlaces de la pareja transferencial

Ricardo ROJAS

El discurso psicoanalítico es una forma de lazo social instaurado entre una


pareja, el agente, el analista y otro, el analizante. Estructura discursiva que parte

de dar la palabra al sujeto en la asociación libre, surgiendo de allí un Sujeto-

supuesto saber, pero al mismo tiempo la expectativa de un “amor agalmático”.


Pareja singular la que descubrió Freud con la puesta en marcha de su

dispositivo analítico, y cuya estructura determinó Lacan, apoyándose en sus

cuadrípodos discursivos, intento de matematización que no es sin la palabra que


trata de dar cuenta de lugares y relaciones entre elementos.

Freud descubrió, sin-saberlo, el discurso del inconsciente a través de la

asociación libre del analizante y su pareja analista quien está dispuesto a

acompañarlo en el viaje. Más allá de las palabras se despliega un amor


verdadero, el de la transferencia, que pone en el escenario de la cura la realidad

sexual de lo inconsciente, es decir, lo pulsional constitutivo del palabreanteser

[parlêtre].
Toda esta praxis puso al descubierto un saber del que no se quería saber

nada, un saber in-sabido que se constituyó en el marco del saber, saber textual
que termina siendo referido a otro saber que intenta ocultarlo,

conceptualización referencial que se tiene de la transferencia y de su manejo,


que marca la diferencia entre la aproximación psicoanalítica y las practicas

sugestivas, como las llamó Freud, las que podríamos hoy englobar bajo el

término de psicoterapias.
El Concepto de transferencia, nos dice Lacan en el Seminario 11 Los

cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, “está determinado por la

370
función que tiene en una praxis. Este concepto rige la manera de tratar los

pacientes. A la inversa, la manera de tratarlos rige el concepto.”7 La concepción

que se tenga de la transferencia va a determinar el tipo de intervenciones y la

manera de intervenir transforma, a su vez, los hechos de la clínica. Es un callejón


sin salida.

En español la palabra desenlace no solo tiene que ver con soltar lo que

está atado, también significa dar solución a un asunto y por extensión significa
resolver la trama de un asunto, lo que implica llegar a su final. Salta

inmediatamente a la vista que las concepciones que se tengan del final del

análisis o de la transferencia, conducen inexorablemente a un tipo de


terminación del análisis.
Los postfreudianos parten de que el análisis de la transferencia opera

sobre la base de una alianza con la parte sana del yo del sujeto, pues se trata de

invocar la sensatez para hacerle notar el carácter ilusorio de algunas de sus


conductas, en el ámbito de la relación con el analista y en su vida diaria; para

ellos el analista tiene el saber para determinar cuál es la verdadera realidad no

ilusoria del analizante y qué es lo que más le conviene para su vida, ech ando

mano del supuesto buen juicio del analista analizado y de todo el conocimiento
aportado por las teorías psicoanalíticas por él dominadas; los cierres de las
pulsaciones del inconsciente, para ellos, son simplemente manifestaciones de la

resistencia que pueden ser liquidadas al volver conscientes todas las lagunas del
inconsciente. Esta manera de entender los conceptos fundamentales por parte

de los postfreudianos determina un destino para la neurosis de transferencia.

Lacan dirá claramente en el discurso de Tokio que «Si se habla de neurosis


de transferencia, es precisamente porque se ha visto que la transferencia no se

7
LACAN, J., Seminario 11 Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, Editorial
Paidós, Buenos Aires, 1989, p. 130.

371
maneja tan fácilmente como se pensaba. Al manejarla de una cierta manera se la

eterniza”8 Y esa manera de eternizarla, que no tenga desenlace, es precisamente

como proceden los postfreudianos en sus análisis interminables. O lo que se

termina produciendo frente a este impasse es lo que ellos mismos llaman una
resistencia terapéutica negativa, forma extrema de resistencia que lo único que

intenta es, resistirse a los enviones sugestivos del analista, lo que tiene por

desenlace una salida prematura de análisis, con o sin un odio decidido por todo
lo que tenga que ver con Psicoanálisis. O el otro desenlace pregonado de

manera clara como posibilidad de final, la identificación al analista tomado

como Ideal. Razón tenía Foucault al criticar esta forma de análisis confesional en
el que el analista ha tomado francamente la posición de un director de
conciencia, de una religión que sabe muy bien cómo administrar el sentido de la

vida y de las cosas, y al cual termina alienándose el analizante.

Y qué no decir de los otros graves problemas conceptuales de los


postfreudianos en relación a la transferencia, su confusión con la repetición, el

manejo técnico que señala que hasta que no se desarrolle la transferencia en las

entrevistas preliminares no es conveniente interpretar, con una dirección de la

cura que varía en un analista pleno de saber en sus interpre taciones y


reconstrucciones, que sabe conducirse de una manera diferente a cada
momento o que cambia su dirección de la cura por el conocimiento erudito que

tiene de la estructura y su dinámica.


Al contrario, desde la especificidad lacaniana, un análisis llevado hasta las

últimas consecuencias, es el Acto por el cual un analizante deviene analista al

colocar en su justo lugar, luego de múltiples vueltas del análisis, al Sujeto-


supuesto-Saber, reduciéndolo al “no ser ahí” característico del inconsciente

8
LACAN, J., Discurso de Tokio, Intervención que tuvo lugar el 21 de abril de 1971 en
Tokio, en los locales del Editorial Kobundo.

372
convirtiéndose en ese residuo, ese deser, que se alcanza “no sin el saber”, saber

del inconsciente que se escribe S(A)9, lo que Lacan nombro “operación verdad”,

que es la definición en su estatuto lógico de la función del objeto “ a” y su

relación con un “saber sin sujeto” que introduce lo real, otra verdadera-variedad
del desenlace, relámpago del pase, momento “en el que se entra en el discurso

analítico”. Estar advertido de todo ello conduce a un desenlace de la

transferencia lejana de su liquidación y emparentada con la producción del


deseo del psicoanalista único pase de entrada al discurso psicoanalítico.

9
[S de A mayúscula tachada]

373
PUTTING LOVE TO THE TEST1

Susan Schwartz

What are the consequences of the limits of love for the treatment, for the
end of analysis, and for what follows? In approaching this question I will consider

the effects of the real that produce impasses to formalisation, for the real can only

be inscribed as what is impossible to write.2 In Seminar XX, Encore, Lacan says that
love is put to the test in the confrontation with a double impasse. On the one hand,

there is no jouissance of the body of the Other in that the Other as partner is

always reduced to the object a, and on the other hand, there is only enigma with
regard to what the Other wants. The initial mark derives from the contingency of

the encounter with the Other, the impact of the word on the jouissance of the body

to which the subject, as supposed by the signifier, will be appended. By considering

the encounter with the real in relation to contingency, love is reconceptualised and
a new mode of linking the couple is defined.

Freud wrote that phantasies are "made up of things that are heard and made

use of subsequently.”3 Lacan’s emphasis is on the trauma of the encounter with the
word as an event that divides the body. The trace that results from the initial mark

forms the basis of the symptom’s repetitions and founds the inscription of desire

on corporal contingency.4

1
LACAN, J, The Seminar, Book XX, Encore 1972-1973, New York, W.W. Norton &
Company, 1998, p. 144.
2
Ibid., p. 93.
3
FREUD, S. SE Vol. 1, p. 248.
4
LACAN,, J. Op. cit., p. 93.

374
In Lacan’s modal logic, love is suspended between the contingent – the

phallic function stops not being written – and the necessary – what does not stop

being written – namely the symptom in its decipherable and real dimensions. Thus

in the treatment, transference tests love in that effective interpretation touches the
analysand’s jouissance. The wager of love in the imaginary is to make a reciprocal

link between two subjects, but because jouissance is singular, this love-link in not

secure. In the course of analytic treatment, interpretation enables a shift in


subjective position that allows the subject’s being of jouissance to emerge. This is

the parlêtre. From there we can conceive a notion of love that takes the real into

account.

Whether a treatment is really analytic or not depends on whether the analyst


can occupy the place of semblance in order that the patient’s object cause of desire

takes agency there. In so doing he becomes partner of the real. There is an initial

contingency in the encounter with the analyst: the “confrontation of bodies” in the
first meeting that Lacan refers to in Seminar XIX, …ou pire.5 While the patient has an

imaginary apprehension of the analyst at this time, there is also the real presence.

Analysis begins with the transference, as Lacan says in the “Proposition” when he

introduces the matheme of the transference, and the subject supposed to know,
established in the analysand’s address to the analyst in the expectation of
interpretation of the enigma. In Encore, Lacan formulates “I love the person I

assume to have knowledge”, thus making love equivalent to “There’s such a thing
as One” [Il y a d’l’Un] for, defined in terms of the phallic law, love moves inevitably

towards the One.6 The following year, in the seminar, “Les non-dupes errent”, he

returns to his formulation in a very interesting way. Love, he says, is resonance, un

5
LACAN, J. Le séminaire, livre XIX, “…ou pire, Seuil, Paris, 2011, p. 228.
6
Ibid., p. 67.

375
dire, a saying that is not of the order of speech but rather of an event. 7 The saying

is existential and contingent, pertaining thus to the trace of the real in the subject’s

history. In applying this notion to the transference he states that the saying of love

is addressed to knowledge as it is there in the unconscious, in the knot of being,


the knot that motivates the unconscious. While he emphasises that it is a matter of

the function of knotting, and not of being, the imaginary is the means by which

love – “a flawless saying” [un dire sans bavure] – can indicate what there is of
knowledge [savoir] in the real. Lacan affirms: “If psychoanalysis is a means, it is in

the place of love that it is held”, for each of us gives a meaning to the real of the

event that requires deciphering. The being of signifierness is rooted in the


jouissance of the body;8 thus in the treatment, there must be a disruption to
transference love and the hope attached to it, if the subject is to become the

parlêtre.

If there is to be an analytic couple, the analyst must have an effect on the


unconscious of the analysand and the analysand must be able to bear the

irruptions of the real in the treatment. We see the precariousness of love’s

suspension point between the contingency of the phallic function and the

necessary symptom and its effects. If transference finds its mainspring in the saying
of love, the course of the analysis will follow the contingent path taken by the drift
of jouissance.

Jouissance means that truth can only be half-said and there is an


incompatibility between desire and speech. Yet love, as “a flawless saying”,

indicates that it has nothing to do with meaning or truth, and as an event, it is

singular. To return to my initial question, it appears clear that the testing of love
applies to its imaginary dimension where it aims for reciprocity and knowledge as

7
LACAN, J. “Les non-dupes errent”, unpublished, lesson of 18 December, 1973.
8 Ibid., p. 71.

376
recognition [connaissance]. In contrast, the saying of love has a resonance that

circumvents language. Perhaps this is the love that is “more worthy” that Lacan

refers to in the “Italian Note”.9 The subjective destitution and the disbeing [désêtre]

of the analyst that must occur if an analysis is to reach its end are the consequence
of reaching the limit of love conceived as the solution to the “want-to-be” [manque

à être]. Love as a saying is discernable only in relation to the contingency of the

encounter and the real of the symptom, partner of the parlêtre. The end of an
analysis is not contingent. Rather it is an acceptance of contingency, of knowledge

as not-all, and it brings a know-how with the symptom that permits “a certain

relation” between two parlêtres, two singular modes of knotting the unconscious.

9
LACAN, J. “Note italienne”, Autres écrits, Seuil, Paris, 2001.

377
El psicoanálisis y el lazo sexual

Silvana Castro Tolosa

El acto de invención del psicoanálisis funda un discurso subversivo para

quien se avenga a él. Luego del recorrido de un análisis ya nada volverá a ser igual.

Sin importar el paso de los años, las diferentes lecturas que se han hecho, los
cambios de paradigmas de la ciencia, el reordenamiento de los lazos muchas veces

indicado por el mercado, etc., hay algo en la ética del psicoanálisis que no claudica.
Muy por el contrario, el psicoanálisis, como lo entendemos en los Foros, se
mantiene a la altura de la época, esto es, siguiendo las huellas de Freud y su deseo
único, original y fundacional.

Este camino trazado es el que nos reveló que la sexuación del sujeto se

dirime por identificaciones que Freud llamó edípicas. Colette Soler en una de sus
últimas entrevistas (EAFIT) difundida como “Las parejas y el mundo”, preludiando

esta IX Cita Internacional de los Foros, ahonda en esta cuestión diciendo que

“Finalmente con el trabajo analítico lo que aparece es algo que


tiene una cierta convergencia con algo que pasa en el mundo porque
finalmente no podemos decir que haya una práctica sexual que sea ´la
buena´. Son todas sintomáticas, en el sentido que son todas construidas
vía el inconsciente (…) Cada sujeto puede reivindicar el derecho de ser
homosexual, de ser trans, de cambiar de identidad sexual, etc. Hay una
convergencia entre lo que el psicoanálisis ha descubierto y lo que los
derechos humanos permiten, entonces eso cambia mucho el problema
de la pareja”.

No hay, entonces, una práctica sexual que sea la buena, que sea la correcta,

que permita la opción de “estar bien” o la de “estar mal” ¿Respecto de qué?

378
Respecto de la “norma”. Resulta también que no hay práctica sexual que se ajuste a

una norma, la sexualidad se conduce por los senderos del deseo y se desvía de la

meta biológica reproductiva. El psicoanálisis se encarga desde Freud en adelante

de decir que sexualidad y genitalidad no confluyen. A la luz del debate actual sobre
la diversidad de género, diríamos que el género no está emparejado con la

sexualidad y para resaltar la singularidad electiva diré –además- que el género

nada tiene que ver con el amor, con la pareja.


Pensando, entonces, en las variaciones de la pareja heterosexual, aquella

llamada “normal”, (permanentemente interrogada por nosotros) según la ha

interdictado desde siempre la ley paterna, intentaré reflexionar sobre el lazo sexual
y las posibilidades de despliegue de su singularidad en el encuentro con el
psicoanálisis.

La psicología ha desarrollado durante los últimos años una tendencia

proclive a culpabilizar al sujeto por su goce. La propuesta que más le conviene a


esta perspectiva, es la de cambiar ese goce por otro: otro que siempre es un

poquito más exagerado, otro que siempre está un poco más al límite, más

excedido y más excesivo también. Así, un paciente que no podía dejar de serle

infiel a su esposa, acostándose casi compulsivamente tanto con hombres como con
mujeres, coqueteando todo el tiempo (valiéndose del acting) para ser descubierto;
me dice en nuestro primer encuentro que interrumpió su terapia anterior cuando la

profesional a cargo le recomendó optar por algún deporte de riesgo para saciar su
apetito sexual y voraz. ¡Un otro deporte de riesgo!

El discurso capitalista rechaza todo aquello que esté fuera de cálculo, se vale

más bien de un saber hacer previo, de fórmulas que son universales, de respuestas
absolutas que nada tienen que ver con el saber que importa para el psicoanálisis,

aquel inconsciente que subyace a toda posibilidad de un auténtico cambio de


posición subjetiva. En estos casos, más bien, la respuesta entablaría que el saber es

379
un para todos normativizado que se exagera para intentar tapar la diferencia y el

agujero de lo que no hay. La llamada "docta ignorancia del psicoanálisis" ha sabido

señalar el cada quien en la singularidad de su clínica.

En el otro extremo de la brutalidad capital, el psicoanálisis le devuelve al


sujeto aquel signo distintivo por el cual él puede valerse: la palabra. La palabra que

muerde el cuerpo, la palabra que es en sí misma un riesgo que no siempre el sujeto

querrá correr. ¡La misma que implica para algunos, mucho más que un deporte de
alto riesgo! La palabra que reafirma al sujeto en su autonomía de ser capaz de

elegir. Esa palabra conlleva la posibilidad de romper el semblante con el que se lee

la anatomía y le permite al sujeto nombrarse como hombre, mujer, trans, etc


acorde a su deseo.
Para el psicoanálisis el ser hablante no es un ser natural, es más bien, una

construcción que pasa por los diferentes avatares del lenguaje que lo habita y lo

convierte en un ser capaz de elección. La sexualidad es uno de esos avatares y es el


psicoanálisis el que reconoce que eso no tiene nada de natural. La promoción del

significante del nombre del padre es condición para todos los posibles hombres, es

la referencia a partir de la cual se podrá asumir una posición sexuada y elegir así el

modo en que se gozará del cuerpo.


Esa posibilidad electiva es la puerta de entrada a la diversidad sexual que
hoy tanto se proclama, de la que hoy tanto se habla y –hasta incluso- se legisla.

Algunos países (como es el caso de Argentina) cuentan ya con la ley del


matrimonio igualitario y de cambio de identidad de género. Estas legislaciones

aparecen respondiendo a la necesidad de hacerle un lugar en el discurso jurídico a

todos los sujetos, albergándolos en la cultura y en la sociedad. Todos estos


aspectos que el psicoanálisis ha contemplado desde sus inicios, parecen darse al

debate hoy, enmarcados en la discusión sobre los derechos humanos.

380
La sexualidad es un lazo. Un lazo sexual que el psicoanálisis puede alojar en

su singularidad, auspiciando el despliegue de cada vivenciar, caso por caso. En el

encuentro con un analista no habrá intentos de saltos al vacío que intenten

modificar al sujeto según lo dicte una norma.

381
L’entrée dans le réel par le fantasme

Olga Medina

« Les trois femmes qui ont compté dans ma vie ont pour surnom oiseau de

mauvais augure, et ce sont elles qui m’ont choisi ». Je commence mon exposé avec
cette phrase d’un patient de 58 ans qui nomme les trois femmes avec qui il eut des

relations amoureuses, par le signifiant « oiseau de mauvais augure ». Cet énoncé le

surprend et il ajoute « c’est un pur hasard si les trois femmes que j’ai eues ont ce
surnom ». La coupure de la séance produit alors un rêve la nuit suivante, et dans

l’analyse de celui-ci émerge un souvenir infantile dont il eut connaissance par le


dire de sa sœur qui a fait une analyse et qui exerce comme psychanalyste. Cet
événement décisif actualisé dans le rêve a été oublié, refoulé par le sujet : avant de

partir travailler aux champs, la mère l’attache au lit et le laisse sous le regard

vigilant de cette sœur de deux ans plus âgée. Le rêve est le suivant : il se réveille en

criant, immobile, attaché au lit face à deux femmes qui veulent le sauver, il rêve
aussi qu’il lui est impossible de se réveiller, ce rêve se reproduit dans la cure sous

différents scenarios.

A partir de cette expérience clinique, je propose d’articuler la phrase de


Lacan « il n’y a pas d’autre entrée dans le réel pour le sujet que le fantasme ». Tant

le fantasme que le rêve s'ordonnent autour d'un réel qui ne cesse de ne pas s'écrire

dans ce que le sujet relate de son expérience. La réalisation du fantasme par la

réalité est ce que Lacan désigne de la rencontre avec le réel. Comment articuler la
lettre du fantasme et le réel du symptôme à partir du dire de ce sujet pour qui la

rencontre avec le réel est traumatique, hors du sens, ayant de plus comme effet

l'impossibilité de se réveiller?

382
La lettre est « ce support matériel que le discours concret prend du langage,

qui se répète de façon insistante pour donner corps à l’écrit. C’est toujours une

lettre qui nous entraîne à répéter la même forme de relation avec la réalité, ce qui

parle de notre jouissance. Cette lettre de la jouissance du symptôme s'aménage


dans le fantasme, articulé dans une phrase qui fonctionne comme axiome. La lettre

est de l'ordre du réel qui ne s'appréhende pas directement comme dirait Colette

Soler, un réel qui subsiste loin de la symbolisation, qui ne doit rien ni au langage ni
à l'imaginaire, dont on ne sait rien directement. Le réel est ce qui est permanent, ce

qui ne bouge pas, ce qui revient toujours au même lieu. Un réel qui supporte le

fantasme, celui qui remplit la fonction prééminente de fixer un objet pour la


pulsion, pour autant que celle-ci par sa structure manque d'une spécificité.

Ce patient est envoyé à ma consultation par sa psychiatre après une

hospitalisation pour alcoolisme. Il se berce de l’illusion de renouer avec celle avec

qui il vécut trois ans, jusqu’à il y a un an, après 15 ans de fréquentation amoureuse.
Sa maîtresse travaille dans l'entreprise même dont il est directeur. Peu avant la

séparation il lui promit de changer sa bicyclette à pédale pour une électrique, car

c'est son moyen de transport. En 4 mois ils n'ont pas trouvé la bicyclette idéale.

Elle le mit dehors à cause de son alcoolisme, parce qu'il n'avait pas divorcé
de son épouse avec qui il a deux fils et parce que "la mère gagne toujours". Il
manifeste qu'il ne souhaite pas divorcer de son épouse à qui il s'est senti

intimement lié, attaché; il dit que dès qu’il la connut « je savais que je serais
responsable d’elle pour toute la vie ». Il craint qu’elle se suicide comme sa mère qui

menaçait de se suicider avant d'aller travailler aux champs. Il se souvient que,

enfant, il allait par le sentier en attendant dans l'incertitude le retour de sa mère.

Les relations sexuelles avec son épouse s'interrompirent quand elle cessa

d'avoir des amants, puisque telle était la condition pour qu'ils fonctionnent, de

383
même que fonctionnaient ainsi ses parents à elle: "j'avais le droit d'être avec elle

seulement le jour même où elle revenait d'avoir eu des relations sexuelles avec ses

amants". Quand il obtient une maîtresse et qu'il s'y attache beaucoup, cela entraîne

les reproches et les menaces de son épouse, puisque ce n'était pas le contrat.

L'analyse pourrait rendre possible le réveil et la déliaison du sens de mauvais

augure comme les amarres du lit. De fait, l'analyste apparaît dans un des rêves

comme celle qui pourrait le détacher de ses attaches. Il s'interroge de savoir si


l'analyse sert ou non à guérir l'amour et il passe un an et demi, venant à ses

séances deux fois par semaine, en s'interrogeant s'il fait une analyse ou non. Il eut

une expérience précédente d'analyse pendant 7 ans, mais jamais il n'avait abordé
l'affaire de la sexualité.

La psychanalyse peut-elle répondre à la question des unions et désunions

du couple et de la régulation de leur jouissance? Pour Lacan le langage est pris

comme ce qui fonctionne pour suppléer l’absence de la relation sexuelle. Il propose


dans la Troisième la psychanalyse comme un discours de régulation de la

jouissance, je le cite « il y a seulement un symptôme social : chaque individu est

réellement un prolétaire, c'est-à-dire il ne tient aucun discours avec lequel faire lien

social, dit autrement, semblant ». La fonction de l’analyste est de s’offrir comme


semblant d’objet a.

Revenant à notre sujet, au cours de la cure surgit le souvenir abominable

d'une image accompagnée d'une menace: la mère le menace avec la veuve de


Louis qui passait par le voisinage à bicyclette en ramassant des objets de

récupération pour les vendre, lui et les enfants du voisinage couraient la voir, puis

ensuite se cachaient pour la regarder de loin, ils étaient fascinés par cette figure en
même temps qu'elle les terrorisait. La mère lui disait que s'il se comportait mal, la

veuve l'enlèverait comme un objet de récupération.

384
Ce sujet poursuit en lisant son écrit, son reste, si nous suivons Lacan qui

l'assimile au cartouche dans le sens du shenou de l'Egypte antique, un symbole

hyéroglyphique de forme allongée et fermée par un nœud qui contient le nom

d'un pharaon et symbolise tout ce qui entoure le soleil, sa fonction est de protéger
son nom, et de livrer le nom propre. Un nœud qui dit d'un chiffre qui reste nommé

comme UN avec quoi il acquiert le statut de signifiant maître, celui qui appelle et

commande.

Les femmes qui comptent, il les examine et les divise entre les femmes de la

vie et celles de la mort. Une d'entre elles se suicide longtemps après la rupture, lui

faisant parvenir une lettre annonçant sa mort. L'analyste apparaît parmi les femmes
qui le relient à la vie. Après s'être demandé s'il est vivant ou non, il dit: "c'est
comme si j'avais dormi pendant toutes ces années, en vivant un rêve, ou comme si

je n'avais pas vécu une tromperie". Il commence à être présent sur son lieu de

travail après 10 ans de travail virtuel effectué en grande partie depuis les bars
tandis qu'il fumait et buvait, absence qu'il associe au suicide de son patron et à la

prise de pouvoir du fils héritier avec qui il rivalise, et qui s'exacerbe après la rupture

avec sa maîtresse, dont la présence l'angoissait car il la savait perdue.

De son ananké, figure du réel, promesse de son destin fatal lié à son désir,
celle qui pouvait le détacher des amarres de la mère, la pas toute, il en fait le choix
dans la terreur comme un homme fait le choix de son sexe.

Il reste dans cette analyse encore prématurée de suivre Lacan dans la


direction de la cure, assumer la position active d'écouter le discours du sujet, le

désir de l'analyste étant dans sa dyssymétrie soutenu par un "je ne te fais pas dire",

vérifié en ses effets, ce qui maintient l'analysant dans ce devoir de dire. Le nom de
sa maîtresse s'évanouit, maintenant il dit "je ne sens plus d'angoisse quand je vois

la bicyclette".

385
Between fort-da and passage a l’acte

Macario Giraldo

In this presentation I reflect on the movements in the transference of a


patient that at key moments in the treatment brakes off with the analyst without

any prior immediate indication with a telephone call. The tone in the message is of

a dry, contained anger. Yet after usually a few months she calls the analyst back
and reengages in the treatment. This pattern of ruptures has occurred four times

during the last ten years since she started the present treatment. I saw her with the

second husband in a brief couple’s treatment before the divorce. For most of the
time she has been in a combined treatment of individual and group.

When she first came, to my question what was she seeking in the treatment

she responded: “I want to connect with myself. I cannot be in a vulnerable position.

I feel I need to access myself. Since I was young I used to tell myself, I am not going
to feel anything.”

Amalia is the first born and only girl in a family of five children. She describes

her mother in constant competition with her. She speaks of her family as violent
physically and verbally. The father is by Amalia’s account totally submitted to the

will of the mother. She remembers him taking his daily walk under a strict routine

while counting his steps. She says that in her family she was referred to as “la loca”

the crazy one.

The patient has two daughters from first marriage and a son from the

second one. She always functions with high marks in her job in the human relations

department of an international organization. She often gets caught in aggressive

386
and insulting reactions from her ex-husbands. When she is admired by colleagues

for her comments, she feels as a stranger as if that is someone else.

I take as points of reference for my reflections the well known observation’s

Freud makes of his grandson’s game, the Fort-Da ( 1) and Lacan’s comments to
Freud’s seminal insights.

Freud sees in his grandson’s game the movement from passive into active in

the child’s response to the mother’s departure, the great cultural achievement, and
more fundamentally the phenomenon of repetition, with eros and thanatos as

constants in life.

Lacan agrees with Freud but adds significant comments related to the

subject’s play of the signifier in conjunction with the object: “For the game of the
cotton-reel is the subject’s answer to what the mother’s absence has created on the

frontier of his domain-the edge of his cradle-namely, a ditch, around which one can

only play at jumping”. And he adds,

This reel is not the mother…it is a small part of the subject that detaches itself

from him while still remaining his, still retained… (S. XI p.62).

For the child to register the absence as part of a presence requires that the

presence itself not be totally consuming for the child. It would seem that in
Amalia’s case her mother’s presence has had this quality of an absorbing nature

that she encounters mostly in the group. The father is the absent one. Amalia

quotes him as saying “yo argentino”, meaning, I am not responsible.

When the analyst had to undergo a major surgical intervention she asks all

of her friends in her home country to pray for him and tells the analyst: “you must

387
not die, you are my back bone”. However, the analyst is degraded as she interrupts

the treatment.

In the game of the Fort – Da there is a kind of rhythm, a play between

absence and presence, that makes possible for the subject to maintain some
regulation in the tension between the object ceded to the mother while at the

same time being with the subject.

How is this kind of synchrony interrupted for Amalia and what do her
impulsive interruptions in the treatment imply for the management of the

transference? A disjunction takes place mobilized by a basic anxiety. She loses her

usual clarity and sense of order. At these moments it would seem that instead of
not feeling anything as she promised herself in her childhood she ends up feeling
the nothing.

In “Logical time and the assertion of anticipated certainty” (Ecrits p.167)

Lacan distinguishes three stages in the temporality of the act: “The instant of the
glance, the time for comprehending, and the moment of concluding”. Of these

three different points of temporality, the second one, the time for comprehending

gets eliminated in passage a l’acte. A knowledge is refused or is unavailable. It is a

moment of anguish and passage a l’acte becomes one of the ways to flee from the
situation.

In the last time of her interrupting the treatment, a recent one, Amalia has

been a bit less impulsive. This interruption has been triggered by the arrival in the
group of a new group member, a woman who speaks more freely about her love

life and her likes and dislikes. At first Amalia, although recognizing an intense

negative reaction to the new member, tells the analyst in the individual session that

388
this woman provides her with the opportunity to work through some of her issues

with her mother.

Amalia comes to a following group session when she knows that the new

woman cannot be there. She talks about her difficulties, that now there is no place
for her in the group. Two days later she calls the analyst and leaves this message:

“Hello, this is Amalia. I was calling you to cancel my next appointment with

you and with the group and ask you if you can send me the check (then she
corrects herself ), not the check, the bill for what I owe you so I can send you the

check. I am not going to continue doing therapy and I am not going back to the

group. I cannot do therapy with a person that is not respecting me. You are not
respecting me. You need one more member of the circus for your group and you
are not listening to what I am saying and I don’t feel being taken into account, so I

don’t want to return”.

BIBLIOGRAPHIC REFERENCES

FREUD, S. Beyond the pleasure principle. S.E. ,18. London:Hoggarth. 1920g.

LACAN, J. The four fundamental concepts of psychoanalysis. J.-A Miller (Ed.) .

Translated by A. Sheridan ,New York: Norton. 1978

389
O que é ser psicanalista? “Ce noeud, Il faut l’être”

Bela Malvina Szajdenfisz

A despeito de tudo e de todos, a psicanálise persiste e insiste. Lacan, ao

abraçar a invenção freudiana, elabora uma série de questões conceituais,


reavivando-as e reconstruindo-as até chegar a um saber próprio. Com seu desejo,

instiga seus seguidores a prosseguirem nos seus desejos de ensino e transmissão

da psicanálise no mundo. Ao fundar sua Escola em 1964, adverte: (...) “a Escola não

o é apenas no sentido de distribuir um ensino, mas de instaurar entre seus


membros uma comunidade de experiência cujo cerne é dado pela experiência dos

praticantes1”, responsabilizando-se por sua garantia. Cria a causa analítica que aí

está viva, sustentada por seus membros, mesmo não praticantes, com o objetivo
de causar o desejo de psicanálise.

Em 1961, no seminário sobre a transferência, ao introduzir o pequeno a,

Lacan já nos adverte quanto à posição do analista: (...) “o analista deve entrever
que, ao nível do pequeno a (marcado pela falta), a questão é inteiramente diferente

daquele do acesso a algum ideal (o analista deve se ausentar de todo ideal do


analista). O amor somente pode circundar o campo do ser”2. O seu lugar é atópico,

um lugar vago a ser oferecido ao analisante para que ele realize o desejo do Outro.
Em 1964, Lacan3 assinala que por trás do amor transferencial, há um enlaçamento

do desejo do analista com o desejo do analisante. É o desejo deste no seu

encontro com o desejo do analista.

1
LACAN, J. (1970). Anexos. In: Outros escritos. Rio de Janeiro: J. Zahar, 2003. p.572.
2
LACAN, J. (1960-1961). O seminário, livro 8: a transferência. Rio de Janeiro: J. Zahar,
1992. p. 381.
3
LACAN, J. (1964). O seminário, livro 11: os quatro conceitos fundamentais da
psicanálise. Rio de Janeiro: J. Zahar, 1998. .p.240.

390
Ao tratar dessa questão, Soler4 propõe pensar o amor e o desejo nessa

relação até então a dois, através do matema da metáfora (do amor e do desejo).

Do lado do amante (érastes) está a falta (amar é dar o que não se tem): (- φ). Do

lado do amado (erômenos), por transferência de objeto, é o agalma. Eis a metáfora


do amor: (−φ)→ ∝. O agalma , que está do lado do objeto, se faz desejante, uma

configuração na qual a falta do desejo de um responde à falta constitutiva do

desejo do outro. O amor é na verdade uma transferência de desejo: o agalmático


se faz desejante e o desejante, agalmático.

Apesar de na relação analítica haver um laço a dois, quem trabalha

verdadeiramente é seu demandante, mas é o “suposto saber” o verdadeiro


causador do desejo. Sob a égide de uma pequena vinheta clínica, trago minha
intervenção que ilustra bem o laço “analista-analisante”. Trata-se de uma jovem

que busca uma análise em função de um mal-estar que não consegue explicar.

Conta que, segundo sua mãe, seu pai biológico a abandonou ainda bebê. Foi o
desejo de reencontrá-lo que fez com que fosse com um amigo para a cidade em

que nascera, construir com ele uma vida em comum. Depois de algum tempo, o

trabalho do companheiro fez com que ele fosse residir em outro Estado, o que a

obrigou a afastar-se de seu sonho de, ao mesmo tempo casar e morar na cidade
por ela escolhida. Ela não o acompanha de imediato, só o fazendo anos depois:
efeito de análise? Duas vezes ao ano, a jovem retorna à cidade, em função do

trabalho e da análise.

Em uma de suas vindas, a analista não pode atendê-la, devido ao grande

atraso da mesma ao horário marcado. Passa-lhe então uma “tarefa”: escrever a

carta, tão desejada por ela, ao pai, algo que lhe parecia ser da ordem do

4
SOLER C. Incidências políticas del psicoanálisis, 45 textos, ensayos e conferências.
Barcelona: Ediciones S&p del centro de investigación Psicoanalisis e sociedade, 2011.p. 571.

391
impossível. Nesse momento da análise a jovem consegue escrever a carta, envia-a

por e-mail ao pai e esta chega a seu destino. É feito um convite ao pai para um

encontro pai-filha no consultório da analista, quando a jovem pôde desmistificar,

em parte, o dito materno de que o pai nunca quis saber dela.

O psicanalista, eis o grande provocador que pode intervir simbolicamente

no sintoma. No caso, pela interpretação equívoca, a analista pode fazer recuar o

sintoma, atingindo e sustentando o desejo. Mas foi seu ato só reconhecido no


depois, que precipitou a analisante a confrontar-se com o real e ir em busca do seu

desejo,tornado possível o enodamento do sujeito. ‘Il ya du psycanaliste”, diria

Lacan, ou seja, algo do psicanalista aparece ali: uma intervenção e um efeito que
faz com que o sujeito possa enodar-se, sabendo-se que só se pode enodar onde
há falha.

Em A terceira Lacan afirma que o analista se oferece como causa de seu

desejo ao analisante quando diz que para ser psicanalista ... ce noeud, Il faut
l’être”5. Esse nó, é preciso sê-lo. Ou seja, ali onde o sujeito está na transferência

desdobrando sua fala, é preciso que o analista, em sendo o nó, identifique o que é

da ordem do simbólico, do imaginário, do real, presentificando o entroncamento

das três consistências com seu semblante. O analista, em sendo o nó, ele é também
o furo de cada uma dessas consistências, e portanto, provocador de desejo.

No Seminário “De um discurso que não fosse semblante” Lacan aponta para

a letra simbolizando os efeitos do significante. A letra não tem sentido nenhum. O


sentido surge para o sujeito a partir do real. Com a escrita do real a letra desenha a

borda do furo no saber. Onde a cadeia significante não dá mais conta da

5
LACAN, J. La Troisième- Intervention ao Congrès de Rome (31.10.1974), paru in Lettres
de l’École freudienne, numero 16,1075,pp.177-203. ( Para ser psicanalista .. o nó... é preciso sê-lo)

392
subjetividade, a letra retorna sempre e tem um único destino, determinado pela

própria cadeia: dar sentido ao que não tem sentido.

Lacan joga com a homofonia: “Ce noeud, Il faut lettre”. Esse nó, é preciso

letra, ou seja, é necessário a letra sê-lo. O sentido que procede do simbólico e do


real se despe para atingir a dimensão da letra, a única a conferir uma identidade.6

6
NGYUÊN, A. A irrupção do político: resposta da psicanálise e o laço social. In: Folhetim
- Desafios da Escola e laço social. Rio de Janeiro, ano XIII, n. 11, dez. 2015, p. 13-24’

393
Incidencias del análisis en el amor

Pedro Pablo Arévalo

En enero pasado, luego de años trabajando mi hystoria y algo más de un

año de transmisión como AE había alcanzado una buena idea de los efectos del
pase y el fin de análisis y su lógica. La había plasmado en el testimonio y en varios

trabajos centrados en el deseo1 y el goce2. Sin embargo sobre el amor solo

percibía que se había dado una apertura. Por ello propuse este título, a sabiendas

de que el compromiso me haría trabajar y obtener alguna luz al respecto.

Comencemos al igual que como lo hace todo análisis: por la transferencia.


Allá por 1996, en una actividad en la Escuela del Campo Freudiano de Caracas,

quien años después sería mi 3ª y última analista emitió una opinión que difería de
lo que parecía ser la doxa en aquella entidad, algo a favor del vínculo con la

universidad. Había algo de dulzura en su voz y de firmeza y valentía en su acción.

Al verla siempre recordaba aquel evento. Para aquel entonces yo me ubicaba como
lo hice por muchos años: al margen del saber del psicoanálisis, algo que admiraba

pero sentía fuera de mi alcance. Dejé de asistir a la Escuela en 1998, al tiempo que
suspendía mi segundo período de análisis. En 2001 nos encontramos y supe del

Foro y sus seminarios, a los que poco después me incorporé, y en 2002 retomé el
análisis. La transferencia se sustentaba en aquellos rasgos de dulzura, firmeza,

valentía, en el saber que le atribuía y en lo femenino. También en algo que

entonces no podía ver: de alguna manera ella me vinculaba con aquel saber
admirado e inaccesible, y además le suponía un amor “a pesar de mi fantasma”. La

1
Efeitos do passe e do final de análise no desejo (em geral) y Efectos del pase y el fin de
análisis en el deseo con relación al psicoanálisis.
2
Désir de psychanalyse d’un analyste y Pulsión, goce y fin de análisis. Resto de goce y
transferencia con la Escuela.

394
transferencia así fundamentada acompañó al SsS, al deseo del analista y al goce del

desciframiento del inconsciente como sustento del análisis hasta su resolución en

2013, con la caída del objeto a, la destitución subjetiva, el pasaje de analizante a

analista y la caída del SsS y el deseo del analista.

El pase transcurría en paralelo, y la escritura de la hystoria, las entrevistas y la

nominación ayudaron a consolidar lo que el fin de análisis había precipitado. Sin

embargo la transferencia no terminó ahí. Lo que de esta se vinculaba con el análisis


cayó, mas los otros rasgos la mantuvieron unos años más. Pero como todo amor

que se resuelve, estaba destinado a un fin, a descubrir que el otro también está en

falta. Lo que no es sin duelo. Disipados los rasgos narcisistas que sostenían el amor
de transferencia, esta termina por caer casi tres años después del fin de análisis,
quedando de la imagen un cascarón en que se reconoce y agradece el saber hacer

que orientó el análisis hasta su conclusión lógica.

Algunos recuerdos de un particular estilo: Uno, ante una duda neurótica


sostenida por meses, de repente un impaciente: ¡Pero hazlo Pedro Pablo! O cuando

cercano al final por única vez en todo el análisis olvido pagar la sesión, no había

terminado de enviarle un mensaje al respecto cuando recibo respuesta de quien

nunca respondía: Tranquilo, hoy no te iba a cobrar. O lo que observó un perspicaz


asistente a la “II Jornada del Pase” en Pereira, al escuchar mi testimonio: La analista
no hizo obstáculo. Y uno más: la habilidad para cambiar continuamente de lugar, no

por el bien del analizante, sino por el bien del análisis, la habilidad para mantener
al analizante trabajando y dando vueltas en torno al objeto.

Vayamos ahora a los amores más comunes. Pero me desvío un instante para

señalar que una falla en el amor puede impedir que la búsqueda del objeto pase
por el Otro, y el otro: así ocurre en la relación del bebedor y su botella. Esta

relación cortocircuita las marcas simbólicas, y no es signo de una falta. Esto es

395
relevante para este analizado, quien entre muchos síntomas padecía de un severo

alcoholismo que el análisis tardó años en desaparecer.

Volviendo al hilo principal, el fin de análisis propició la apertura hacia los

diversos objetos de amor: padres, hijos, hermanos, amigos, pareja. Esto es de


entrada comprensible por una causa particular a este analizado: al no creer más en

la ficción de un fantasma de vergüenza se abrió entonces a la posibilidad de amar y

ser amado.

Ahora, con relación al amor de pareja podemos profundizar en una causa

general considerando el aforismo lacaniano: Solo el amor permite al goce

condescender al deseo, que refleja el íntimo vínculo entre estos elementos claves
de la subjetividad. El sujeto se ha constituido mediante la operación del significante
sobre la Cosa, y de esta operación siempre queda un resto no simbolizable. Lo que

no entra en el Otro es el objeto a. Al sujeto le queda ir a buscar en el Otro el objeto

de satisfacción de su pulsión, y el amor tiende un lazo que permitiría ir del Uno al


Otro, esto es, del goce del Uno, a la búsqueda de un objeto de deseo en el campo

del Otro, haciendo condescender el goce de la satisfacción pulsional al mecanismo

del deseo.

Por estar anudados el amor y el goce, se imaginariza un encuentro, una


unión de completud gozosa. A su vez el deseo promete goce a quien está

aquejado por la pérdida de goce, y el amor unificación a quien padece

incompletud.3 Considerando esta íntima vinculación entre amor, goce y deseo, se

3
Este trabajo se apoya entre varios artículos: (1) Osvaldo M. Couso: Lo incurable en la
dirección de la cura. Artículo no paginado, disponible en [Link]
[Link]. (2) “Verónica”, seudónimo de una bloguera cubana;
[Link] (3) María del Carmen E.
Franco Chávez: Amor, goce y deseo, [Link]

396
entiende entonces que el masivo vaciamiento de goce y la liberación del deseo

hayan producido la marcada apertura y estímulo hacia el campo del amor.

Pero atención, es un amor advertido, más allá de la idealización y del

sostenimiento del Otro, un amor que reconoce la castración propia y la del otro, y
que aún así se atreve a avanzar sin fantasías de armonía ni completud, a partir del

deseo y libre del fantasma.

Para terminar, una nota sobre el lado oscuro, algo de lo que usualmente no
hablamos con relación a nosotros mismos, lo opuesto del amor: el odio. Quien se

siente una vergüenza no se cree digno de amor, y tampoco sujeto de odio, antes

bien puede temerlo. Pero así como el fin de análisis permite una apertura al campo
del amor, ¿no propiciará acaso el acceso al del odio? Punto para pensar.

397
Amor de Transferência: enlace e desenlace

Andréa H. Fernandes

Há diferentes enlaces na entrada em análise porque há diferentes síntomas


pelos quais os sujeitos formulam uma demanda de análise. O sintoma como

portador da verdade do sujeito potencializam o enlace transferencial condição para

que uma psicanálise aconteça. As histéricas através das suas fantasias histoerizaram
o sintoma e mostraram que o pai como sintoma potencializa a crença aos
semblantes o que fundamenta o discurso analítico1. Meu trabalho pretende

examinar os enlaces e desenlaces da transferência articulando-o à formulação


lacaniana segundo a qual numa análise é preciso ir mais além do amor ao pai, sede
das identificações do sujeito e império da deriva significante.

De saída, o manejo da transferência está presente desde as entrevistas

preliminares, pois o analista acolhe as mais variadas demandas, porém irá se


ocupar daquelas que possa fazer o sujeito se implicar e assim consentir na

associação livre. A clínica revela que o analista, na transferência deve manejar com

o real do sintoma presente tanto no início da análise como no final da análise. No


início, o sujeito ao se defrontar com algo que de real torna propício colocar a

transferência em funcionamento, dado ao apelo ao Sujeito suposto Saber. O

sintoma funciona como alguma coisa que demanda decifração. Já aí, o sintoma

como o que há de mais real em cada um interroga a não-relação sexual.

A não proporção sexual faz com que as coisas do amor não funcionem bem

e isso faz com que a psicanálise se ocupe delas. Não há para os humanos uma

proporção sexual que possibilite uma relação proporcional entre dois conjuntos

1
SOLER, C. LACAN, O inconsciente reinventado. Rio de Janeiro: Cia de Freud, 2012, p.
171.

398
díspares com relação ao gozo. Há modo de gozos díspares e em paralelo, em 1958,

Lacan afirmou que o pai sempre está aquém da função de fazer existir a relação

sexual.

Assim, cabe ao analista poder escutar entre as demandas aquela que está
atrelada ao fato de que o simbólico faz furo. Daí pode surgir uma demanda de

análise. Surgir um sintoma analítico que o sujeito endereça como uma questão ao

analista.

Um recorte clínico. Um sujeito chega à análise com a queixa de insônia e

choro recorrente que foge ao seu controle. Durante algumas sessões, o relato das

queixas é permeado por choro, seguido da afirmação de que considera muitos


fatos de sua vida “normal” apesar do seu olhar ser bastante esmaecido, sem vida.
Em uma sessão a analista indaga para esse sujeito, que tem dificuldades no sono,

se ele sonha. Há alguns anos, o sujeito se interessa por sonhos premonitórios cujo

sentido, por contingência, se cola as algumas experiências de sua vida, em especial,


experiências que giram em torno da questão: o que quer o Outro de mim? Qual o

meu lugar no desejo do Outro?

Convocado a responder em nome próprio, não apenas na vida, mas na

análise, o sujeito vai encontrar na analista um parceiro que pode lidar com as
questões referentes ao sexo, a morte e ao amor. Na análise, o choro desvela-se

como o traço que liga esse sujeito ao enigma da feminilidade. Está em jogo se

posicionar frente à partilha sexual e não podendo ser semblante de objeto para o
outro, o sujeito termina por oferecer-se como objeto mais-de-gozar, estando em

vias de sucumbir em uma posição masoquista.

O convite a falar de um sonho promoveu a introdução ao inconsciente e à


associação livre. A análise em causa passou a transcorrer pelo contínuo trabalho

399
dos sonhos e da histoerização dada à crença aos semblantes motor da instauração

da transferência.

O amor de transferência do enlace ao desenlace revela que o bilhete de

entrada de uma análise traz nele o que deve se passar na saída. De fato, “o real
próprio ao inconsciente dá o sentido real do sintoma, do sintoma de gozo, sintoma

que não faz proporção”2. É nesta perspectiva, que Lacan afirma que só há despertar

por meio do gozo opaco que é desvalorizado na análise pelo fato do sujeito
recorrer ao sentido para resolvê-lo, porém ele “não tem outra chance de conseguir

senão se fazendo tapear pelo... pai” 3.

Fazer-se tapear pelo pai é recorrer a histoerização para desfazer pela fala o
que foi feito pela fala. O sujeito recorre ao pai do mito freudiano para tentar dar
conta do real da estrutura. Num outro sonho, o sujeito em meio às disputas

familiares, sonha que um homem retira de casa os pertences de um dos irmãos.

Esses pertences também estão ali representando seus próprios pertences, pois
segundo, a lógica do mito totêmico o pai é o único que tem direito ao gozo e

assim marca a todos com a falta-a-ser, convocado que cada um responda por seu

desejo. O sujeito tenta fazê-lo pela lógica fálica, porém o gozo fálico não da conta

do gozo no humano, pois há o gozo Outro, suplementar, que o sujeito é


convocado a experimentar na partilha dos sexos.

Na análise o sujeito é conduzido a vislumbrar que o complexo de Édipo fôra

um sonho de Freud4. A lei que instaura o desejo, ou seja, a castração acontece não
pelo pai onipotente, pois ele nada mais é que um mito construído para dar conta

do real da estrutura.

2
SOLER, C. “Conferencia pública: El reverso de La crisis” in: Lo que queda de La
infância. Medellín: Associación Foro Del Campo Lacaniano de Medellín, 2014, p. 14.
3
LACAN, J. “Joyce, o sintoma” ” in: Outros Escritos. RJ: Zahar, 2003, p. 566.
4
LACAN, J. O Seminário – Livro 17: O Avesso da Psicanálise. Rio de Janeiro: Zahar, 1992

400
A análise tomou a direção de levar o sujeito a poder vir a dispensar o pai à

condição de se servir dele. Em outro sonho o sujeito tem que ultrapassar barreiras,

barreiras que estão ali para metaforizar a convocação feita ao sujeito de responder

pelo seu desejo e pelo o seu gozo. Nesse sonho, o homem volta a aparecer, mas
dessa vez ele não age, não pode “dar a mão ao sujeito”. É pela via régia do

inconsciente que o sujeito vai tentando lidar com o real da estrutura.

“O real do sintoma não está apenas na entrada da análise, está na saída”5


cito Soler. O que está em jogo aí é que “um real dá sentido a um outro real: o real

da não relação sexual da sentido ao real do sintoma que se mantém como Um de

gozo, chamamos real esse Um de gozo porque não tem sentido, que se fixa
geralmente de forma contingente, traumática”6. O traumático aqui é preciso
aproximar ao fato de que nascemos de um mal entendido, por isso uma análise

deve ir até o ponto em que o pai é posto em questão em torno da causa sexual.

Trago outro recorte clínico. Ao nascer foi dito ao sujeito que seu pai ainda
na maternidade ficará entristecido, cabisbaixo. No dizer do mãe, o pai teria

afirmado que estava preocupado em fazer mais uma festa de casamento para a

nova filha.

No amor, durante muitos anos, o sujeito se colocou como o objeto mais-de-


gozar compensador dos parceiros amorosos. Na iminência de uma passagem ao

ato, o sujeito se reposiciona em relação ao seu desejo e ao seu gozo,

responsabilizando-se por suas escolhas na vida, no sexo, no amor e frente à morte.


O sujeito escolhe como parceiro alguém que tem a mesma inicial do patronímico

paterno, mas cuja história aponta para uma outra versão do pai, na qual essa

filha/mulher aprende a estar em cena e se fazer causa de desejo para um homem e

5
SOLER, C. “Conferencia pública: El reverso de La crisis” in: Lo que queda de La
infância. Medellín: Associación Foro Del Campo Lacaniano de Medellín, 2014, p. 15.
6
Idem.

401
não mais objeto a mais-de-gozar, o que repercute em muitos outros âmbitos de

sua vida. Para tanto, esse sujeito teve de se confrontar com o seu ser de gozo.

É tarefa do manejo da transferência ir até o ponto em que para o sujeito o

pai é posto em questão em torno da causa sexual. Isto pode permitir o desenlace
transferencial sair da histoeria para a possibilidade da historização no passe.

402
A Successful Lacanian Treatment of a Depressive Episode

Wilfried Ver Eecke

Crucial elements of Lacan’s theory.

In his article on Schreber, Lacan introduced the idea of paternal metaphor as

a necessary psychological step in the development of human beings. The

psychological life of a human being starts with its relationship to a mother figure.
A child cannot survive by itself. It needs to be nurtured by a mother figure. In the

relationship mother/child the child is totally dependent. But such total dependence

is, for human beings, not acceptable. When the reality is emotionally unacceptable
we human beings use imagination. To make its dependence on a mother figure

acceptable the child creates two fantasies. First, it imagines that the mother is

omnipotent. Hence, the mother has the means to protect the child. Second, the

child imagines that it is everything that the mother could want. Hence, the child is
assured that her omnipotent mother will take care of her. A child who can create

these two fantasies is self-assured and will flourish. However, such a narcissistic

attitude is not promising for adult life. According to Lacan, a radical change occurs
in the psychic structure of a human being when the child notices that the mother
has an interest in a third, normally the father. Such an observation destroys the two

fantasies that the child built in its interaction with its mother. To reconstruct its

own self-worth the child tries to figure out what it is in the father that is of such
interest to the mother. By identifying with such a mark in the father the child

creates a new post-Oedipal identity without the narcissistic dimension of its earlier

life. This is what Lacan calls integrating the paternal metaphor.

403
This Lacanian theory of child development indicates that human beings

undergo a narcissistic wound which is partially healed by a paternal metaphor

which is the incorporation of a mark in the father called by Lacan the-name-of-the-

father. The name-of-the-father is made available to the child by the respect of the
mother. If the respect of the mother for the name-of-the-father is absent or

deficient then the restructuring effect of the paternal metaphor is absent. Its total

absence makes a person vulnerable to psychosis. Its deficient presence leads to


different forms of neuroses, including depression. In Lacanian terms it means that

the depressed patient must learn the moral courage to assume the castration

imposed by the paternal metaphor (Lacan 1974, 39).

Successful treatment of a depressive episode.

The patient was a 30 year old female. She had been married for four years

and then divorced. She had a history of depression.

When the patient was between 13 to 15 years of age, her own parents
divorced, her paternal grandfather passed away and her cat died. As a reaction to

the divorce, the patient’s mother stopped being a mother. Her father took over the

role of mother. Patient also had herself to mother her 4 years younger adopted

brother. Thus ended patient’s childhood.

The patient reported that when she was about 19 years she lost the support

network of friends because of gossip and betrayal.

On Jan/Febr 2013 when she was 28 years old she returned from a one year
stay abroad as a teacher of English, where she had been pushed to work beyond

the stipulation of her contract and worked 45/50 hours a week. She was exhausted

and was looking forward to emotionally resourcing herself with her family and her
friends. However, when she came back she learned that her father had a new

404
girlfriend who was very controlling. She did not leave time or space for my patient

to emotionally resource with her father. When she turned to her old friends she

learned that her best friend, who had started dating, had no time for her either.

My patient told me that she then decided not to invest anymore in people,
which was an imaginary defense. As reason the patient gave the fact that when she

needs her friends in whom she had invested so much, they were not there for her.

She would not invest in people when she was going to study far West for her MA.

Patient then remembered an event which provided access to her symbolic

engagement in the world. Patient stated that she needed a desk, but she had a

very rich boyfriend who loved and gave her expensive antique furniture. But my
patient stated that she did not have the money to buy beautiful and expensive
antique furniture, even though she needed the desk. So, she went to Ikea and

bought a $25 desk.

My important intervention, as I see it, was to make a connection between


the imaginary and the symbolic of my patient by saying: "You are telling me that,

when you need it, you can invest in something that is less than perfect."

The next session the patient stated that she was going to invest in people.

She commented: "Some might be good only to say hello to. Others might be
pleasant to have lunch with and maybe one might become a friend." I confirmed

the patient’s psychic work by stating: "So I notice that you changed your opinion of

investing and that leads you to consider a much more diversified portfolio of
friends." The patient laughed and said: “That is a good comparison."

The depressive episode subsided. The patient showed the moral courage to

accept lack, as Lacan demands that every human being does. The patient did so by
giving up her high expectations and lowering what she was looking for.

405
The moral courage of my patient to accept her lack is similar to Freud's case

of Miss Lucy R., who was madly in love with her employer and suffered much from

its utopian non-realistic dimension. The last step in her cure was explained by Ms

Lucy R. as follows: "Yes, I certainly am [in love with my employer], but that makes
no difference. After all, I can have thoughts and feelings to myself" (Freud 1893-95,

S.E. Vol. II, 121). Ms Lucy R. accepts that her romantic dreams are unrealistic and

says so; “I am quite clear on the subject. I know I have none [no prospect of
successful love with employer] (Ibid.). But Ms Lucy R. decides that she still can

enjoy the unrealistic thoughts and feelings provided she accepts that it are

unrealizable thoughts. Ms Lucy R. was able to lower her expectations and be


happy with this lowered ideal. Instead of hoping for a love life with her employer
she is now satisfied with dreaming about these unrealizable love.

Similarly, my patient lowered her own expectations. She gave up the hope

that every friend in which she had invested would in turn invest in her when she
needed it. Still, she had the courage to tell herself that she would continue to

invest in people, but that she would not expect that all of them would return the

favor as she had expected before. Lack, or acceptance of unfulfilled expectation

was courageously accepted. The reward was the subsiding of the depression.

BIBLIOGRAPHIC REFERENCES

FREUD, S. The Standard Edition. Vol II, Studies on Hysteria. II. Case Histories. (3)
Miss Lucy R., 106-124. 1893-1895.

LACAN, J. . Télévision. Paris: Editions du Seuil. 1974

SKRIABINE, P. “Some Moral Failings Called Depressions” translated by Jack W.


Stone. At [Link]

406
Huellas de voz: Desgarraduras del lazo

Ricardo Benjamín Cababié

I - La voz de dios: su función acusmática.

La primera gran escena está ya descrita en “El Génesis” y se trata de la voz

que fluye desde la zarza ardiente para hacerse oír y oír es obedecer.

Esa curiosa presencia de dios responde a un fenómeno llamado


acusmática, proviene del griego akousma, que significa “sonido imaginario, o del

que no se conoce la causa”.

Fueron los griegos que lo instauraron como dispositivo.

Pitágoras, en su Escuela existían dos clases de miembros: los matemáticos

(conocedores del conocimiento científico),

Y los acusmáticos (los que únicamente podían oír, escuchar, pero desde

afuera del recinto)

II- Huellas en el psicoanálisis.

Es precisamente Jacques Lacan, quien le ha otorgado un lugar distintivo a la

voz en psicoanálisis.

La novedad de los objetos lacanianos es haber formalizado la mirada y la

voz, que son objetos curiosos, volátiles, sutiles y por momentos bizarros.

Nacemos entre voces, vivimos entre voces, voces de pedido, de ruego, voces

imperativas, también seductoras, voces de mando, de imprecación, voces de


quejas, lamentos, gemidos, pero también de euforia y de exaltación.

407
A este racimo de voces bien la podríamos denominar genéricamente; la voz

del Otro.

La instancia de la voz está siempre presente desde el momento que la

posición del sujeto debe marcarse en relación a una cadena significante, de allí que
está en conjunción con el objeto indecible, por ello nos marca Lacan que la voz es

exactamente lo que no puede decirse, y es precisamente lo que me ata al Otro, es

la voz en el campo del Otro y deviene en goce del Otro.

La expresión lacaniana del “joui-sens” apunta al momento en que la voz

rompe las amarras del significante para precipitarse en el consumo del goce per

se.

III- Del padre y sus voces

Vayamos ahora a desbrozar una secuencia clínica. Se trata de un analizante

de 18 años. Hijo de una familia de raigambre judía, pero no practicante. El que

practica –aparentemente- con otras mujeres –a sabiendas de los hijos- es el padre.

Se desata a partir de esta revelación, una dialéctica de ocultamientos y

sobornos entre los conocedores de esta actividad clandestina paterna.

La conciencia moral freudiana difiere de la kantiana en la que la voz interior

pende de un principal objetivo y de validez universal, es absolutamente


insobornable, la freudiana en cambio, por su íntima relación con el deseo

inconsciente, puede negociar y tornarse sobornable.

El padre atravesó hace unos años por una intervención quirúrgica en la


columna, se convierte desde entonces en un habitante estable en su casa.

408
Este joven a sus trece años mientras tomaba su bar-mitzvá, también

tomaba cartas sobre su identidad sexual: alcanzó la convicción de ser atraído por

los hombres.

Recuerda muy vívidamente la relación que tuvo hasta sus doce años con un
amigo. Compartían juegos, códigos, bromas, hasta que un día compartieron sus

cuerpos en una exploración sexual perdurable signándolo como cautivo.

Pero llegó el infortunio; un día “desgraciado” tal como lo nominó, se


presenta su compañero y le informa que se va del país. Su familia ya lo tiene

decidido.

-“Imaginate, se me cayó el mundo encima, estaba desesperado, tenía la

convicción de que no lo iba a ver más en mi vida. Él trataba de tranquilizarme, me


decía que con todas las posibilidades que existen para comunicarnos…Sabés qué?

Intenté varias veces ubicarlo por teléfono y nada. Siempre pensé que me evitaba,

cada vez que llamaba no estaba, hasta que después se mudó y le perdí el rastro.”

Escribe –en función de una presentación teatral para el colegio-, un curioso

guión:

Hace hablar al virus HIV advirtiéndole que ya es un huésped de su propio

cuerpo.

Quizás, el elemento ominoso de todo el relato del guión, no sea más que la

insistencia del propio analizante para que fuera su padre –a la sazón locutor de

radio- quien con la voz en off produjera el intimidatorio efecto de sugestión en la


audiencia, con modulaciones de sonidos y exclamaciones tan diversas como

bizarras.

En fin, para su disgusto, intervino en exceso.

409
La fascinación de la voz prevaleció sobre el escrito…

El gociferar paterno, los ecos de su incomprensible vozarrón, prevaleció

sobre la endeble voz adolescente. Al poco tiempo y promediando su secundario,

produce esta suerte de acróstico que no tiene desperdicio. Lo titula:

“La Angustia”:

La angustia absorbe

el ligero obstáculo oculto

oprime en nocivas situaciones

subraya acotaciones siniestras

sucumbe extraños sabores

silencia anocheceres

suprime encuentros

socava amores

segrega aventuras somnolientas

sorprende emborrachando ocasiones

siempre encarna abandonos

sicopatea alegrías

simula ambición

niega accesos

sobreexcita al lenguaje

enciende el luto

oculta algo oculto

observa alegorías

suspende estímulos

410
sorprende, espanta, amenaza, aburre, embriaga, amortiza, altera…

alcanza a aquellos solitarios segundos

selecta amistades

semeja actitudes

seca almas

silencia…

angustia, apareces siempre en natural levedad. Desenfrenado, otra


alegría

absurda acabaré encontrando…olvidos, silencios, suspensos,


soledades…

simpática angustia: aceptarte es sabio, odiarte es seguro.-

Hay otro dato que no parece menor, durante las fiestas religiosas de su

comunidad se dedica a la labor de jasán, esto es, se ofrece para ser cantor en las
ceremonias.

Al principio lo miraban según él, como “sapo de otro pozo” su juventud

desconcertaba para esa función y al final se hizo acompañar de una amiga con
quien “compartía el mismo tono”.

La sintomatología de este analizante es por demás silenciosa; su voz “está

perdiendo vigor” cada vez más aflautada por efecto de nódulos en sus cuerdas

vocales, por otro lado, su cuerpo ha sido tomado por hongos blanquecinos que no
responden a la típica medicación.

Más bien, sus hongos parecieran obedecer al orden del fenómeno

psicosomático, a instancias que para el sujeto no se le torna permeable a la

simbolización.

411
Se podría señalar que la aparición de estas lesiones en la piel coincide con la

zozobra que le causó la intervención quirúrgica del padre, fuente de anterior

admiración y actual degradación.

La endeblez del S1 quien fue su columna en tanto agente de castración, nos


permite suponer cierta laxitud en la identificación a los emblemas paternos. La

aparición de los síntomas “silenciosos”, voz que se aflauta por la presencia de

nódulos, o la irrupción en su cuerpo de extraños hongos, a qué responden?

Serán respuesta a una erótica mortificante que procede del malestar y los

laberintos paternos? Veremos…

En su búsqueda telefónica de encuentros gay, pasatiempo en el que incurría

a modo de divertimento, esto le depara una sorpresa mayúscula!

El sistema funciona de manera tal que cada oferente deja sus datos y rasgos

particulares, si alguien esta interesado graba un mensaje para entablar un contacto

particular.

Se sorprende hasta la “perplejidad” cuando la presentación de uno de ellos

era indubitablemente, la voz de su padre.

A partir de allí, entra en un estado de confusión, se refugia en profundos

silencios mientras atraviesa por un pertinaz insomnio que requirió ser medicado.

Inútil fue descifrar el contenido de la presentación aludida del padre, no

lograba acordarse de los detalles, había sólo uno que le reverberaba

constantemente, tenía que ver con la localidad en la que el oferente sugería como
lugar de un posible encuentro.

Al indagar sobre ese dato refiere que es la misma cuidad donde su padre
ejercía hasta hace un tiempo su oficio de técnico.

412
Del resto, sólo pudo extraer la voz, una voz imposible de no ser reconocida,

pero al mismo tiempo imposible anudarla a la significación, una voz que no cesaba

de escuchar,

ya que estuvo horas repitiendo el ingreso al sistema y en cada oportunidad

se agigantaba la certeza que esa voz emanaba del padre.

A partir de allí, comienza para él su verdadero análisis; emprende el trabajo


de descomposición de sus escenas, mientras empieza a atar cabos sueltos como
aquél de las cartas donde él y su hermana habían encontrado en la mesa de luz del

padre, cartas de amor que ellos decodificaron a su manera.

Cartas silenciosas con voces prestadas, semblantes de ocasión, o ya incide


un saber no sabido? Parodias de un padre inconsistente, con engaños fútiles se

puede sortear la castración?

El legado paterno no es más que un enjambre identificatorio, herencia


ambigua, paradojal, hecha de antagonismos en el que se cruzan de continuo lo real

de la tyche

Mientras, nuestro adolescente se debate en las paradojas del deseo, sueña

con mujeres a quienes les hace el amor apasionadamente, y hasta tuvo algunos
escarceos, con su compañera de canto, la del “mismo tono”.

Volviendo a esta voz, se presenta como un galimatías indescifrable reñido

con toda significación. Esta voz como un legado real, convoca a una otredad,
ominosa, que lo lleva a la desgarradura de un ser donde la fragilidad es su esencia.

Impulsándolo al ¡Gozá de tu destino! clara sustitución del ¡Gozá de tu


padre!

413
Ligazón y desligazón, amor, protección y sumisión incestuosa; una instancia

superior que lo deja sin defensa: fantasías de sodomización marcan el tránsito

necesario por un sendero de terror subjetivo que lleva a las desgarraduras del lazo.

414
De la arena de la asociación libre hasta la cristalización de un decir:

Tres tiempos

Ana Guelman

Analizante a la analista

-Cuando me lastiman yo me vuelvo muy agresiva y ataco. Y la vez pasada

sentí que no había reconocimiento para mi dolor, que no me ves, no ves mi dolor y
esto hace que pierda confianza en vos, no me siento en un lugar seguro…….

- ¿qué hacemos entonces?

-Vos tendrás que saber qué hacer, para eso te pago. Para que seas mi
analista.

Saber qué hacer…

La línea de trabajo que se llama relacional, intersubjetiva y del self intentará

ofrecer una oportunidad de reparación a lo que denominan falla empática, a partir


de una comprensión correctora y restauradora de la relación.

La dirección de la cura lacaniana piensa el desencuentro como inevitable

como resultado de la estructura del lenguaje, además de ver en él una puesta en


escena de lo que insiste en repetir, una nueva repetición de lo que falla.

El psicoanálisis se practica en parejas, au pair. La transferencia no es

distinguible del amor y como dice Lacan en la introducción a la edición alemana ¨


la transferencia es una relación de amor que a diferencia de las otras ofrece un

partenaire con chance de responder, lo que no es el caso en las otras formas de


amor¨.

415
Saber hacer es saber responder, el analista responde y no re-acciona;

renuncia a su sujeto y se ubica en el lugar que Lacan llama del santo. Supera su

vulnerabilidad y se ubica como semblante de objeto a consumir y por eso le pagan.

Se ubica como depósito de la basura, para apuntar al tiempo de la letra, el cristal


que ilumina lo real, y en ese proceso él es sólo analista, dirigiendo una cura y luego

otra- una cura. No se trata de UN analista sino del analista.

El analista necesita tiempo para responder, para evitar comprender


demasiado rápido, y escuchar un discurso que se dice entre líneas, para luego

concluir con un acto analítico, con un decir que va más allá del sentí-miento.

Para el analista ese sentimiento es un enigma; su mira analítica está puesta en la


causa del afecto, en desenredar el signo de un goce imperativo, una x.

La demanda de reconocimiento es una demanda del ¨yo¨ de la conciencia,

ese yo es como una imagen petrificada de sí mismo, ¨yo me vuelvo muy agresiva¨,

yo soy así, el ¨yo¨ conocido demandando atención.

Si el psicoanálisis es un medio, es en el lugar del amor que se sostiene

(Lacan, diciembre 1973), pero el acto analítico apunta a la relación entre lo Real y

el saber, un saber desconocido, que no dialoga con la imagen de si y tampoco se

deja seducir por el relato.

Al comienzo la relación terapéutica hace lazo social, pero luego, el acto

analítico desenlaza el lazo de la relación para instituir un lazo con el sentido, un

nudo de sentido, que hace un nuevo empalme entre imaginario y simbólico,


entre simbólico y real. El psicoanalista es aquel que horada el gusano que nos

pudre la vida, así como el poeta según Mallarme es aquel que horada la letra para

que salga el sonido, (Lacan 1976)

416
¨La interpretación no se dirige a lo que dijo sino a lo que se dice¨, el decir

deja trazos en el seno del discurso, de pronto, una palabra mal-dicha da un giro al

sentido.

Esto implica que el sujeto se asuma como ser de goce, más allá de su
sufrimiento y se reconozca en su síntoma.

Para lograr la humanización-civilización del síntoma, el psicoanalista deberá

ser implacable, dice C.S. y por otro lado se tratará de una intervención calculada,
un acto analítico que no cede ante la demanda de amor, de reconocimiento y

protección con presencia empática.

La competencia en el mercado de las psicoterapias no es fácil para él

psicoanálisis. Otros encuadres ofrecen el bienestar de una relación recíproca, yo y


tú, un alivio a la soledad y al desamparo; el analizante dice_ ¨mi analista¨, se enlaza

a él. Viene a pedir ayuda. Comienza con un hablar abundante como la arena, o a

veces con silencios para no despertar de la ilusión de la unión, estar con...

Una paciente me decía que siente que me meto bajo su piel, que le es difícil

a veces. Nuevamente un dilema, qué hacer? El psicoanálisis es un arte que tiene

que ajustar los tiempos entre el deseo del analista de acercarse al hueso y la

vivencia de horror y angustia que éste saber provoca. Tres tiempos en círculo:
tiempo para hablar, tiempo de la asociación que no es libre y luego el corte; saber

graduar el filo del corte, porque ¨cuando me lastiman ataco¨, pero por otro lado

es necesario un analista afilado y últimamente nos encontramos con el analista


medio desafilado, dice Lacan en 1975.

El decir es acto, es evento, si provoca un corto- cicuito de sentido. Y esto

será el desenlace de cada sesión. Este decir a veces despersonaliza; el analizante

417
sale mareado, confundido o lastimado y queda a solas trabajando su significante

hasta la próxima sesión, frente a frente a su trauma, trou(agujero) -mático.

Si el amor cubre el agujero, el decir lo descubre.

Delicado equilibrio. Figura y fondo, en términos de la Gestalt, están en


oscilación perpetua entre el estar más acá y más allá de la demanda. Por un lado

expectativa de reconocimiento, por el otro búsqueda de un saber acerca del goce

que arruina la vida, una vida arruinada por el goce que insiste, opaco y autista, que
se pone en escena en la relación de transferencia:_¨ataco¨.

Lacan nos va a decir que la ética del acto no puede ser etiquette, no puede

ser con reglas, no es una práctica prolija, convencional, simpática y considerada.

No es posible trabajar rápido, y es por eso que como psicoanalistas quizás


deberíamos dejar de pelearnos con las terapias cognitivas o farmacológicas u otras

técnicas. El análisis no es posible en estado de emergencia o por whatsup, mail,

Sms; no es posible el socorrer, que sería correr a anudar sentidos con la palabra
analítica. El arte borrromeo precisa paciencia. Freud proponía 3 meses de prueba

para ver si es posible la asociación libre. El arte borromeo, que en Radiofonía

Lacan lo describe como el giro que le da el analista al discurso, no es posible con

un analizante en extrema ansiedad y apuro, demandando la comprensión de un


semejante que lo libere de los síntomas. En el análisis el efecto de alivio se

verificará a posteriori, viene por añadidura y es previamente incalculable. Un lento

decantar de sentido.

El analista soporta su acto. Soporta la frustración y la angustia que el desvío

de la transferencia provoca.

-Vos tendrás que saber qué hacer, para eso te pago. Para que seas mi analista.

418
Saber soportar su angustia; sostener el odio-enamoramiento, y sin

retroceder continuar la investigación para superar la ignorancia y constituir un lazo

social más digno.

Al fin del análisis el sujeto se encuentra más liviano y liberado de


significaciones y enojo, habrá incluido la castración en su existencia y conseguido

satisfacción.

El analista apunta a un punto final, a la última palabra que es la que toca la


palabra primera del parletre, un cristal.

419
Un Nuevo amor…un Nombre Nuevo

Mariel Santos

¿En materia de amor será todo y siempre desencuentro?, sin duda la


intensidad del no hay relación, de la disyunción, de la disarmonía nos lleva a poner

distancia y hasta casi olvidamos trabajar para apresar las razones que tejen y

gestan los buenos encuentros. No apelo a la idea romántica de predestinación en


el amor, “el estábamos hechos para encontrarnos”, es el carácter imprevisto del

acontecimiento, “el no estábamos hechos para encontrarnos”, el que enfatizo,

oportunidad que demanda a los partenaire valentía, laboriosidad y una pizca de


obstinación, para así declarar que aún el amor es posible .

En los tiempos del Seminario XX el amor viene a confrontar con algo más

serio a ese imposible asociado a la función de la sexualidad y a los distantes

mod1os de gozar que habitan en los hombres y mujeres. Una vez más el escollo
estructural reaparece, cómo se vinculan los cuerpos? las respuestas señalan un sin

salida, el goce del cuerpo no es signo del amor2, por lo cual no consigue el
rendimiento físico del cuerpo a cuerpo no alcanza para hacerlos compañeros, sin
lugar a dudas el sexo es solo el consuelo cuando no alcanza el amor3. Que nos
queda?. El joven poeta Arthur Rimbau viene al auxilio

“Un golpe de tu dedo sobre el tambor descarga todos los sonidos e inicia una

nueva armonía.
Un paso tuyo. Y el alzamiento de los hombres nuevos y su caminar.

1LACAN,J.,Seminario 20,Aun,[Link],Paidós,2007

2LACAN,J.,[Link]

3 LACAN,J.,[Link]

420
Tu cabeza se vuelve: ¡el nuevo amor! Tu cabeza gira, ¡el nuevo amor!”

Cambia nuestras suertes, limpia las plagas, comenzando por el tiempo, te

cantan esos niños. Eleva, no importa dónde, la sustancia de nuestros destinos y de

nuestros deseos, te imploran.


Llegada desde siempre, iras por donde quiera.4

Es hablando de la razón que el poeta apostando a la alquimia del lenguaje,


como todo buen poeta que se precie de tal, logra indicar lo que escapa a la misma.

No es la razón lo indicado sino el signo, (- “un golpe de tu dedo sobre el tambor…”-)

esa divina señal que toca al otro, (-un touch -) en el punto donde es sensible, si es
que lo es. En un abrir y cerrar de ojos, el signo desnuda el goce de ese que lo porta
y por un instante es posible que alguien lo capte, reciba y vibre, al punto de ser

correspondidos en el orden de nuestros signos-síntomas. Durante ese tiempo,

distante del para toda la vida, el goce autista, masturbatorio, idiota declina para
alcanzar una comunidad de goce con otro y hacer un amor-síntoma, que liga un

goce autista en un lazo social. (-Amor = encuentro contingente de los síntomas-).

Qué del otro y de uno mismo provoco se encuentro incalculable de lenguaje y

goce?. No hay otra cosas, solo el signo-sinthoma, marca del exilio, cual clave
permite nos alcancemos uno al otro alguna vez, en alguna ocasión.

De este modo Lacan presenta un nuevo amor!!!. Un nuevo amor será la

ocasión de fundar una versión del amor desconectado tanto de los emblemas
familiares y como de la lógica del fantasma; distante del anhelo por un reencuentro

pero cercano a la invención, la contingencia y el azar. Un nuevo amor como un

nombre nuevo de lo que siempre estuvo allí. Un nuevo amor nos indica un hasta
dónde debe ser llevado el amor transferencia en la clínica de la no relación, que

4
RIMBAUD,A.,Iluminaciones,Madrid,VisorLibros,2001

421
cabalga entre la ganancia de saber y un no todo saber que denuncia la existencia

de lo real como un campo que escapa a la significantización, a la interpretación, a

la máquina del lenguaje, pero que orienta en la cura.

Pero qué sería lo nuevo de este nuevo amor del psicoanálisis? Esa nueva
armonía de la que habla el poema. Precisamente es por la contingencia que en la

experiencia analítica se demuestra la imposible armonía con el goce tan velada por

los semblantes del amor. De ese modo se alcanza una certeza no por el acceso
inefable a la revelación de una verdad, sino mediante el acceso al goce más

singular que habita en el síntoma del sujeto. ¿Qué forma de amor puede surgir de

esta certeza promovida en la experiencia analítica? Un amor que no es ilusión, sino

decisión. Que no se descansa en la ignorancia, sino en un deseo que tiene como


horizonte el saber.

Solo por el enlace transferencial destinado a un desenlace, será posible

hacerles saber a los a-tormentados del amor (-entre los cuales puede estar un uno
que aspira ser psicoanalista-) de un nueva relación con el partenaire, ubicando que

el lazo amoroso se funda y sostiene a partir de un punto de vacío irreductible,

ahora transformado por el análisis en potencia vital del deseo. Un curarse del amor,

tal vez sí, pero del amor en tanto repetición.


Vislumbro una tesis, lo que no fracasa nunca es que el amor señala el
registro del encuentro, no fracasa en repetirse. Sería necesario decir “No amor por

siempre” sino “Todavía el amor”, no caben dudas, no hay vacuna para erradicarlo5.
El amor continua siendo el medio privilegiado de hacer con lo imposible y el

tránsito necesario para no hacer del goce pura obscenidad.

5
SOLER,C.,¿Qué es lo que hace lazo?, Asociación del Foro del Campo Lacaniano de
Medellín,Medellín,2015

422
Advertimos que frente al imperativo de goce que impone la época, el

psicoanálisis propone lo contingente de un nuevo amor, novedad en el lazo social,

no como salida romántica o prédica religiosa. Vislumbro una fórmula política (-el

amor es signo de cambio de discurso-) dirigida a incidir tanto en la trama social, el


lazo del psicoanálisis y de los psicoanalistas entramado social, como en la

comunidad de los analistas, La Escuela.

Al poner el nuevo amor como una respuesta del psicoanálisis, se apela a la


decidida disposición a lo contingente del encuentro opuesta a la frecuente

necesariedad del consumo, indicando el revés del empuje al goce de la época. No

se limita al análisis que se realiza en el consultorio, además incluye al analista (-en


la ciudad, al analista ciudadano, al psicoanálisis que se practica en la instituciones
públicas, al psicoanálisis que debate con el arte, el cine, la cultura-) cada vez que

interviene sobre el discurso del otro. Hacer saber de esta posición política implica

hacer saber que el psicoanálisis tiene algo diferente que decir frente al discurso
corriente, algo que viene a cuestionar y mover ese disco rayado que dice siempre

lo mismo, que impone para todos el mismo orden de goce. En materia del amor

verificamos la cualidad subversiva del discurso analítico presto a señalar la

estructura en la que se sostiene todo discurso de dominio . Apostarle al amor es


arriesgarse a cambiar de discurso. (-Y si nos arriesg-amamos?-) . –

423
12. CLINICA DE LA PAREJA
Analizante – analista: Plenarias

424
Le dire fait-il lien ?

Dominique Fingermann

Dès les premiers dits des entretiens préliminaires, qui déclinent ratages,
ravages, solitudes, ennuis et autres déclins du sens de la vie, se dénote ce point de

singularité à nulle autre pareille, un point d’émergence d’un dire qui ex-siste,

quelque chose qui s’excepte des dits tout en les fomentant.

C’est en ce point de déliaison radicale qui se détache comme un point

d’urgence que répond « de l’analyste » ; quelque chose comme une fonction

« analyste » un silence, une présence que l’ensemble vide (ø) pourrait bien écrire,
engage cet étrange dialogue. Ici donc, en ces points d’émergence et d’urgence, les

symptômes de leur vie ordinaire deviennent analysables de par le lien du transfert

et se constituent comme symptômes analytiques.

« L’intervention sur le transfert » pourra alors produire la bascule du


symptôme du pire au dire. Cette intervention fonctionne fondamentalement

comme « dire que non »,6 qui répercute le « dire que non » inaugural du sujet et

qui actualise tout à la fois le « pas de rapport » et le « Ya d’ l’un ».

« Un analyste véritable n’y entendrait pas plus que de faire à ce dire, jusqu’à

meilleure à se prouver, tenir la place du réel ».7 C’est ainsi que, par chance, le dire de

l’interprétation peut faire « lien » avec l’Un-Dire analysant. C’est par la voie de cet

étrange dialogue, qu’au bout du compte des tours dits, le symptôme comme nœud
peut se reconnaître et se faire connaître comme « impudence du dire ».

6
LACAN, J. « L’étourdit », dans Autres écrits. Paris: Seuil, 2001, p. 453.
7
LACAN, J. « L’étourdit », op. cit., p. 476.

425
« (…) à partir du dire qu’il « y a de l’Un », j’allais aux termes que démontre son

usage, pour en faire psychanalyse»8 disait Lacan. « En faire psychanalyse », ce serait

au bout du compte restituer au dire de l’Un tout-seul sa fonction de sinthome qui

peut faire lien, et de démonstration en monstration transforme quelqu’ Un dans ce


poème qu’il a toujours été de par, comme dit Pascal Quignard, « ce mot sur le bout

de la langue » de l’ab-sens ab –sexe, mal dit, maudit.

Voici en guise d’introduction, l’argument que je vais déplier en cinq points,


pour essayer de répondre aux questions que me pose cette fonction du Dire dans

ce dernier enseignement de Lacan tel qu’il oriente ma pratique clinique.

1- Le dire et les dits.


C’est en termes de l’articulation logique entre le dire et les dits que nous

pouvons penser avec Lacan une « direction de la cure » à la hauteur du parlêtre,

comme le démontrent progressivement son enseignement depuis le Séminaire XV.


Celui ci pose : « L’acte est un dire », indiquant l’un et l’autre comme quelque chose

d’inaugural, de l’ordre de l’évènement, non supposé par l’articulation signifiante,

soit hors du sens commun de la névrose. En contraposition à la logique du

fantasme, c’est par un biais éthique que Lacan introduit le dire comme acte, il
procède ensuite soigneusement à sa démonstration logique.
Depuis longtemps déjà l’enseignement de Lacan dépliait les notions

linguistiques d’ énoncé/énonciation et les élevait à la dignité d’opérateurs


conceptuels indubitables de l’orientation lacanienne de la psychanalyse comme

l’écrit le graphe. La butée sur la clinique et son réel irréductible indiquait que la

logique du signifiant ne pouvait se saisir sans la lettre, comme point d’ancrage du

8
LACAN, J., « Compte rendu du séminaire ...ou pire (1971-1972) », dans Autres écrits, op.
cit., p. 547.

426
corps dans lalangue et comme réduction mathématique qui permet le comptage

de l’Un. La théorie des ensembles (Cantor-Frege-Gödel) nécessaire à la précision

progressive de la formalisation de l’opération analytique, précipite dès les années

68-69 une nouvelle conception de l’inconscient et en conséquence une nouvelle


saisie de la fin de la cure.

Le mathème des discours répondra à la structure du signifiant, jusqu’à ce

que la topologie borroméenne montre que ce qui se comptait comme exception


puisse s’écrire comme Dire, soit le quatrième qui seul permet le nouage entre les 3

autres consistances RSI.

Jusqu’à son moment de conclure, Lacan formalise l’opération analytique comme


nœud éthique, logique, et poétique, mais on ne peut pas dire que son
enseignement n’était pas déjà sans ce savoir là.

Sans pouvoir trop étendre ce détour, il m’importe de mentionner comment

depuis sa lecture de Freud et ses propres débuts, Lacan était bien orienté et
poursuivait cette précision logique de l’éthique de l’analyse, au delà du principe de

plaisir et de la fonction de la parole.

Diverses publications de collègues du Champ Lacanien9 m’ont permis de

retrouver quelques traces de l’événement éthique et logique du Dire comme


inaugural de la structure à partir de ce temps initial du « Dire que non » où
s’engage le jeu :

- le temps propre au sujet, « assertion de certitude anticipée » qui lui fait


faire le pas et « répondre de soi » c’est à dire de sa jouissance autant celle qui reste

interdite que celle qui soutient l’élan du Dire.

9
Je remercie ainsi , Jean Jacque Gorog [Dire que non ], Marc Strauss [ Le temps du sujet],
Sol Aparicio [ Le refus de l’analysant et celui de l’analyste ] et j’en profite pour remercier aussi
Michel Bousseyroux pour son application à débrouiller les noeuds et Colette Soler, tout
particulièrement, pour son souci persistant à rendre compte de ce Dire de Lacan.

427
- l’insondable décision de l’être qui peut ne pas dire oui à sa négation par le

signifiant.

- l’insistance de Lacan dès le Séminaire IV quant à la traduction de

Versagung comme refus, comme Dire-que-Non, inaugural du sujet que le


maniement du transfert réactualise.

- la relecture de « La Dénégation » qui articule la Bejahung à une

Ausstössung primordiale.
- la séparation qui seule permet de tenir l’aliénation.

2- Le dire ne fait pas lien.


Dès le Séminaire XVI, et son sérieux recours à la Théorie des Ensembles,
Lacan introduit le Dire comme ce qui fondamentalement ne fait pas lien, c’est

l’exception à tous les dits, qui pour demeurer hors-jeu permet de constituer

l’ensemble de tous les signifiants comme attribuables à un sujet car permet de


« rassembler quelque chose qui sera ce point là, à savoir l'ensemble qui conjoint tous

les signifiants ainsi définis, je l'ai dit, par un dire ?”10 . Ainsi la formule clef du sujet

représenté par un signifiant pour un autre, est remise à une autre place par celle ci :

« il n’y a de sujet que d’un dire », celui ci ne renvoie pas à un Autre, il « suspend ce
qui de l'Autre s'articule”11 .
Le dire ne fait pas lien, son dire-que-non fait ex-sistence : “vous voyez d'ores

et déjà la question de l'existence liée à quelque chose dont nous ne pouvons pas
méconnaître que ce soit un dire. C'est un «dire non» je dirai même plus, c'est un «dire

que non ». Ceci est capital, ceci est justement ce qui nous indique le point juste où

doit être pris, pour notre formation, formation d'analyste, ce qu'énonce la Théorie des
Ensembles, il y en a Un «au-moins-Un» qui «dit que non».12 Le dire ne fait pas lien,

10
S XVI
11
SXVI
12
Le savoir du psychanalyste p 117

428
car il indique le “ Un tout seul qui se détermine d'être l'effet du «dire-que-non» à la

fonction phallique”13, et l’existence de ce dire-que-non, c’est l’ensemble vide qui

peut le “traduire” continue Lacan. 14

Le dire ne fait pas lien, il échappe structurellement aux dits, c’est de là que
l’expérience clinique ( travail de transfert + acte) peut le démontrer, “le sommer de

la suíte proprement logique qu’il implique comme dit” 15: “le dire se démontre, et

d’échapper aux dits.”16

3- L’analyste répond à l’aune du dire-que-non ?

Incroyablement, cependant, s’il y a un partenaire pour ce dire d’existence,


c’est l’analyste: « un partenaire qui a chance de répondre »17. Le Discours analytique,
un Dire- qui secourt, institue une chance excentrique, atopique, de réponse à ce

Dire qui ne fait pas lien, à ce dire de la demande qui pourrait s’énoncer: « Je te

demande de refuser ce que je t’offre car ce n’est pas ça ».18


L’analyste répond du Dire: “L’Un-Dire, de se savoir l’Un-tout-seul, parle t-il

seul ? Pas de dialogue, ai-je dit, mais ce pas-de-dialogue a sa limite dans

l’interprétation, – par où s’assure comme pour le nombre le réel.19”

Cette réponse de l’analyste au dire-que-non radical du sujet et elle même en


place et en forme de dire-que-non, un certain refus,20 qui “suspend ce que le dit à
de véritable”21 et de ce fait, non seulement “cerne ce dire comme réel impossible“22,

mais surtout le prend en compte comme témoin de l’ex-sistence.

13
Le savoir du psychanalyste p 118
14
idem p 122
15
L’Etourdit
16
L’Etourdit
17
Introduction à l’Edition Allemande des Écrits
18
..Ou pire
19
Résumé de ...ou pire
20
APARICIO S. “Le refus de l’analysant et celui de l’analyste” Mensuel 29
21
L’Etourdit

429
L’analyste répond de l’Un-Dire en restituant pour chaque Un dit de la série

des énoncés, l’intrus (extrus) qui toutefois soutient cette suíte, en faisant valoir par

son Discours ( qui au mieux serait sans parole) la “ fonction de l’ensemble vide de

l’existence du dire-que-non”23

4- Le dire vrai : quelque chose passe.

« Le dire n’est véritable qu’en tant qu’il fait limite à la portée de la vérité »24 :

faire limite au sens unique et sans issue du fantasme, son impasse fondamental,
peut décrire la portée de l’acte et du dire-que-non de l’interprétation analytique.

Faire limite peut annoncer la passe et la fin de l’analyse.

Encore faut-il que quelque chose passe. Curieusement dans le Séminaire XXI,
Lacan appelle cela : le dire vrai.
“Le dire vrai, c'est si je puis dire la rainure, c'est ce qui la définit, la rainure par

où passe ce qu'il faut bien qu'il supplée à l'absence, à l'impossibilité d'écrire, d'écrire

comme tel le rapport sexuel25”: c’est à dire le réel.


Quelques fois, c’est contingent, ça cesse de ne pas s’écrire, “pour une fois,

cette rainure n'est pas vide : il y passe quelque chose.” 26 “Le savoir, en tant

qu’inconscient [réel], c’est ça qui coule dans la rainure du dire vrai” 27

C’est par là que parfois de la lettre d’a(mur), à la passe peut se faire


entendre le dire forcement oublié, et cela, ajoute Lacan, “trouver la voie qui fait
exister un dire“, “ça passe dans les tripes, parce que c’est la fonction du dire” 28: c’est

ainsi que passe son impudence propre!

22
L’Etourdit
23
Le savoir du psychanalyste 122
24
Les non dupe errent
25
idem p. 108
26
idem p.109
27
idem p 110
28
idem p.130

430
5- Le dire fait nœud: nom, et sinthome.

C’est en restituant le dire oublié, en faisant valoir son impudence, et

restituant sa valeur d’usage, son usage de nœud, que l’on peut conclure que

finalement ce dire-que-non peut faire un espèce de lien avec quelques partenaires


symptômes.

Il s’agit d’un lien qui, à partir d’un pêché originel –sin- fait tenir ensemble

l’hérésie du parlêtre, le sexe, qui ne fait pas relation et conditionne sa


responsabilité sexuelle.

“Et c'est de ce fait qu'il y ait l'inconscient que déjà dans ce qu'il dit, il y a des

choses qui font nœud, qu'il y a déjà du dire, si nous spécifions le dire d'être ce qui fait
nœud.”

Au bout du compte d’une analyse, savoir-faire usage du Dire de l’un tout

seul , peut faire du sinthome un lien , et faire en sorte qu’on soit nommé: “Ça c’est

quelqu’un!”.

431
Le lien du dire
Françoise Josselin

De toutes les différentes cliniques qui concernent la psychanalyse, je me

suis penchée plus particulièrement sur la clinique de l'Institution psychanalytique

en paraphrasant la méthodologie de l'observation médicale.


Lacan, trahi à plusieurs reprises par ses amis et collègues les plus proches,
a eu à traverser durement de nombreuses scissions qui ont divisé Institut

(Association Internationale de Psychanalyse ou IPA), Sociétés (Société

Psychanalytique de Paris, Société Française de Psychanalyse), Ecole (Ecole


freudienne de Paris).

Son texte satirique « Situation de la psychanalyse et formation du

psychanalyste en 1956 » 1 est une formidable observation clinique dans laquelle il

analyse les signes de la maladie institutionnelle, en évalue diagnostic et pronostic


et surtout en élabore le traitement absolument novateur.

Signes et diagnostic

Il précise que satire n'est pas dénonciation, un des symptômes de la clique

des didacticiens de l'IPA, mais établissement des faits, soit des symptômes,
nécessaires à diagnostiquer pour prévenir le « chancre » spécifique aux

institutions, y compris psychanalytiques, chancre toujours susceptible de se

réveiller.

Excommunié par l'IPA, deux siècles après Spinoza, et comme lui sur
l'interprétation et la transmission des textes fondateurs, Lacan, au lendemain de

1
LACAN J., Ecrits, édition du Seuil, Paris 1966, p.459

432
son éviction, pose la question restée dans l'ombre : « Qu'est ce qui fonde la

psychanalyse comme praxis ? »

Et en réponse à l'interdiction de sa pratique des séances courtes et de son


enseignement ouvert à ses analysants, il assène que « les formes du rituel

technique se valorisent à mesure de la dégradation des objectifs ».

Lacan dénonce la psychologisation des concepts freudiens « un gobelet


de métaphores du compact » allant du vécu au verrou de la défense et jusqu'au

fameux couple de l'hic et nunc dont « le coassement jumeau » nous fait bailler

aux corneilles n'ayant pour nous en tirer que « les démangeaisons du prurit du
contre-transfert ».

Sans compter « l'introjection du bon objet » pour lequel le psychanalyste,

nouveau pélican, s'offre à la consommation de l'analysé consommateur.

La théorie du moi n'est plus qu'un énorme contre sens. Les concepts

freudiens sont ravalés : « frustration au lieu de renonciation, transfert identifié à

un sentiment, résistance prise pour de l'opposition du patient ». Et, malgré


l'avertissement par Freud du mirage narcissique, le psychanalyste s'enfonce plus

avant dans la relation duelle de l'identification imaginaire au moi, censé

autonome, de son analyste, critère d'un sujet bien analysé. Lacan débaptisera le
psychanalysé, forme passive en psychanalysant, forme progressive.

Lacan monte alors un scénario vraiment comique pour illustrer la

formation des didacticiens de l'IPA, formation en chicane pour dissimuler


l'amalgame hiérarchie-gradus. Au sommet nous avons les Suffisances, grade
suprême de l'infatuation, en bas de l'échelle, les Petits Souliers parce qu'ils sont

433
toujours dans leurs petits souliers.

Mais les Suffisances se suffisant à elles mêmes et les Petits Souliers n'osant

pas poser de question, le silence règne en maître. Il reste que, la psychanalyse

étant un traitement par la parole, il y a la nécessité d'une classe intermédiaire : les


Bien-Nécessaires qui sont là pour faire de la prose sans le savoir en peuplant le

silence « du défaut de Discours Inconsistants avec l'excès de Discours

immotivés ».
Reste les Béatitudes, porte paroles des Suffisances, qui sont là pour la

satisfaction de ces dernières en gérant enseignement et diplomes. Lacan dira plus

tard dans la Préface à l'édition anglaise du Séminaire XI2: « Nommer quelqu'un


analyste personne ne peut le faire ».
« Voici donc – dit Lacan - l'organisation qui contraint la parole à cheminer

entre deux murs du silence pour y conclure les noces de la confusion avec

l'arbitraire »3

Lacan accuse l'IPA d'un manque absolu de cohérence doctrinale et

technique. L'enseignement fait de « matières à fiction », métaphore à la

connotation anale qui nous vaut une séquence inénarable, l'enseignement en est
réduit à doubler l'enseignement médical, un enseignement du niveau d'une
« école à dentistes ». La conséquence de ce retour à la psychologie est la

stérilisation de toute réflexion sur l'expérience. Au total exit l'effet cause du désir
de l'analyste.

Enfin Lacan compare la remarquable persistance de ce grand corps qu'est

l'IPA, plus soucieux d'extension que d'expansion de l'acte (nous en avons un


exemple de nos jours avec l'AMP), compare cette longévité au cas de M.

2
LACAN J., Autres écrits, Préface à l'édition anglaise du Séminaire XI, édition du Seuil,
Paris 2001, p. 572
3
LACAN J., Ecrits, opus cit.

434
Valdemar, une des Histoires extraordinaires d'Edgar Poe, où le cadavre est

maintenu hors dégradation physique sous l'action de l'hypnotiseur tandis que le

sujet peut témoigner de l'horreur de sa situation (pour l'IPA la voix, celle de

Freud, est d'outre tombe).

Traitement

Lacan ne va avoir de cesse d'inventer l'acte analytique, seul capable de se


mettre en travers des dérives imaginaires.

Comment ? En subvertissant les concepts freudiens pour les orienter vers

le réel, en inaugurant l'Ecole et ses dispositifs.


Lacan, dans sa politique, s'est toujours soutenu de l'acte comme le déplie
Colette Soler dans son cours « La politique de l'acte ».4

L'acte n'est pas l'agir. Il n'y a d'acte véritable que l'acte de dire, l'acte ne

prend sa dimension d'acte que par le dire : « Notre enjeu est de dire le réel»5. Les
effets de l'acte analytique sont, comme pour tout acte, plus de l'ordre du faire

que du dit, touche plus au réel du dire qu'aux significations des dits.

L'inconscient freudien devient une supposition avant de n'être qu'une

bévue. Le transfert n'est pas la répétition du même mais la répétition d'une


demande. Le symptôme de métaphore langagière, devient signe de la marque
première de jouissance.

Ce n'est pas le savoir qui fait la qualification de l'analyste.

Comment évaluer cet acte analytique qui change le sujet quoi qu'il ne dise

pas, ne révèle pas mais inaugure et se juge à ses suites, comment l'évaluer sans
passer par des controles type universitaire, ceux là même imposés par les

4
SOLER C., La politique de l'acte, cours
5
LACAN J., Séminaire XIX, ...ou pire, édition du Seuil, Paris Août 2011, p.548

435
didacticiens de droit à l'IPA. Comment l'évaluer cet acte analytique dans la

mesure où l'agent n'est pas le sujet mais l'objet? Lacan invente le dispositif de la

passe en mettant, oh scandale, des non analystes au contrôle de l'acte pour

témoigner moins des effets didactiques de la cure que la réponse du sujet à ces
effets, soit le désir de l'analyste.

Le seul traitement : penser la psychanalyse pour contrer le réel, celui de


l'impossible du rapport sexuel. Lacan, du temps de ce qu'il a appelé sa

« Béatitude solitaire » a dénoncé la grande œuvre de désintellectualisation de la

diaspora ipéiste, qui ne s'occupe que de renforcer les moi faibles et réduire les
moi forts.
Mais, dit-il, « notre discours ne tiendrait pas si le savoir exigeait le

truchement de l'enseignement d'où l'intérêt de l'antagonisme entre

l'enseignement et le savoir »6. Il ajoute : « Ce qui me sauve de l'enseignement


c'est l'acte ...c'est comme analysant que j'enseigne »7.

Le non su s'ordonne comme le cadre du savoir . Le savoir de la

psychanalyse est le savoir sur l'acte, un savoir sans texte, un savoir absolu, réel,

point zéro du savoir.


Il va inaugurer son Ecole et ses dispositifs (cartels, passe) par un acte de
fondation assorti des textes fondateurs, une Ecole à l'opposé du réseau de la

clique. Par son acte de fondation Lacan s'est extrait de la Béatitude mais reste un
solitaire face aux attaques que suscite son Un-dire fondateur.

« La théorie incluant un manque qui doit se retrouver à tous les niveaux

(comme une porte qui bat) ici en indétermination (le S barré de la position
analysante), là en certitude (le a de la position de semblant d'objet de

6 LACAN J., Autres écrits, Allocution sur l'enseignement, opus cit., p.302
7 LACAN J., idem, p.303

436
l'analyste) »8

L'enseignement de Lacan va, à coups de jonctions-disjonctions, évoluer

d'un A à l'a, de l'Autre, lieu de la parole à l'Un de la jouissance opaque, autiste du


symptôme.

Le parcours de son enseignement pourrait être le parcours d'une analyse,

avec ses coupures, ses retournements, ses traversées mais toujours porté par
l'invention de l'acte, passant des symptômes liés au désir de l'A qui n'existe pas

au sinthome de l'Un qui exsiste , passant du « ça parle » au « ça se jouit », de

l'universel de l'être au singulier de l'existence.


L'acte, comme le dire, est moment d'existence. Le but d'une analyse est de
faire ex-sister, en l'extrayant, ce S1 tout seul par un dire qui est faire, un dire

d'usage, un dire qui, jusque là, restait oublié derrière ce qui est dit.

Mais la solitude du Ya d'l'Un ne fait pas lien.

L'analyste offre une autre consommation que le pélican ipéiste à travers le

lien particulier du couple analysant-analyste où le psychanalysant consommateur

vire en fin de parcours au psychanalyste consommé comme objet.

Pronostic

Le pronostic est lié à la production de l'acte qui ne se soutient pas d'un


seul.

La responsabilité de l'analyste, au un par un, ne doit pas se contenter de

produire des analystes ni de contribuer au savoir, il est de son devoir de


participer à l'expansion de l'acte dans le discours contemporain. L'avenir de la

psychanalyse en dépend surtout face au discours capitaliste dont le symptôme

8
LACAN J., Autres Ecrits, La méprise du sujet supposé savoir, opus cit., p.337

437
prolétaire n'inscrit pas de lien social.

Un exemple du symptôme prolétaire contemporain qu'il est urgent de

subvertir : la régression, « soit ce mouvement de retrait pédateur »9, la régression

du discours de la psychiatrie, discours d'où le sujet a disparu pour n'être qu'un


objet de la science. En effet, la psychiatrie, lasse de son partenaire social et de sa

novlangue réduite à des acronymes (TDAH, TOP, TOC, TSA...), et pour sauver son

identité, est revenue à ses anciennes amours avec la neurologie qui, entre temps,
a pris des galons technologiques. La communication est une affaire de neurones

et l'oeil du radiologue reste fasciné sur un objet cérébré au détriment de la

causalité psychique tandis que la valse des « matières à fiction » ici génétiques,
génomiques, chromosomiques...ne cessent de tournoyer sans trouver d'assise.

A notre époque que Lacan prédisait d'un obscurantisme jamais égalé,

que la rupture des liens sociaux du discours capitaliste redoublerait la


malédiction sur le sexe, renforçant de façon de plus en plus abyssale la solitude

de structure du Y a d'l'UN, de l'Un qui se sait tout seul devant la forclusion du

rapport sexuel, comment peut répondre la psychanalyse?

Au commencement est le dire fondateur qui implique le lien comme


primaire et primordial dans l'appentissage du langage. Mais la réponse du sujet
à la double contingence traumatique de la rencontre de lalangue sur la

substance jouissante du vivant le laisse divisé et solitaire.

Il y a le lien par le dire de l'acte dans la cure mais il y a aussi le lien après la

cure, celui du transfert non plus à l'analyste mais à l'analyse, le lien à la cause
analytique.

A celui qui s'est engagé pour l'Ecole dans le dispositif de la passe pour

9 LACAN J., AE, idem

438
témoigner du passage du psychanalysant au psychanalyste, passage à l'a (cte)

éclairé (AE), Lacan lui demande de se faire la cause de l'expérience de l'Ecole et

de ses productions, fonction causale du lien nouveau entre les analystes et les

autres discours.

Seul le dire fait nœud, fait lien. Le psychanalyste, contrairement au legs de

Freud via son comité secret, le psychanalyste porté par l'acte analytique, doit
« l'ouvrir » dit Lacan, expression en français qui signifie « faire entendre », faire

entendre à l'Humanité (référence au cours de Colette Soler « Qu 'est ce qui fait

lien ? »10, l'humanité qui n'en veut rien savoir, surtout aujourd'hui, faire entendre
qu'il existe un désir autre, inédit, le désir de savoir (et non du savoir cf Google).

10
SOLER C., Qu'est ce qui fait lien, cours 2011-2012

439
Transferencia y fin de análisis ¿A qué sabe una manzana?

Camila Vidal

Echando la vista atrás me pasma ver la gran dificultad que entraña la


verificación de la existencia del inconsciente. Cuanto más uno cree más difícil creo

que resulta dicha verificación. Son momentos muy precisos y preciosos también

por su escasez, los que en un análisis permiten dicha verificación. Normalmente los
analizantes nos movemos en la creencia cuasi religiosa en la palabra de Freud y de

Lacan y no basta con decir que la religión busca el sentido y el psicoanálisis no.
Nada garantiza que el psicoanálisis no se convierta para cada uno en una forma de
dar sentido a una existencia, una ayuda para vivir en una espera indefinida e
inquebrantable de algo que nunca llega: una religión del deseo decía Lacan.

La primera verificación que puedo precisar con exactitud fue en relación con
la transferencia y se refiere al momento en que pude cernir aquello que había

presidido mi elección de analista. Yo pensé que la había elegido como SsS que era

para mi después de haber escuchado sus seminarios e intervenciones en muchas


ocasiones. No fue hasta años después de mi entrada en análisis que pude recordar

una frase escuchada muchos años atrás, que se refería a ella de la siguiente
manera: M. tiene un criado negro, (es decir “un esclavo”). La risa franca que surgió

en el momento en que fue recordada, trataba de velar y aliviar el peso del horror
que dicho encuentro me produjo. Pero lo más sorprendente era mi asombro: esto

era el inconsciente, eso que había leído tantas veces, creía en el absolutamente y

sin embargo no daba crédito a que efectivamente hubiese estado ahí presidiendo
de una forma tan precisa mi elección. No voy a aburrirles con las evocaciones

subjetivas de la frase que tocaba el corazón mismo del fantasma. Una auténtica

elección de goce. Solo puedo decir que no daba crédito. Esta verificación tubo

440
como efecto un cierto cambio en mi relación con el saber.

Esto nos conduce directamente a mi título, ¿a qué sabe una manzana?

Esta es la pregunta que nuestro colega en Vigo Arturo Camba nos lanzó
cuando trataba de explicarnos de qué saber se trata en psicoanálisis. Nadie puede

decir a qué sabe una manzana y sin embargo cada uno lo sabe e incluso, llegado el

caso, puede llegar a transmitir ese gusto por el sabor de la manzana de una cierta
manera. Este es el saber del psicoanálisis: un auténtico saber sin sujeto, un saber

que no puede decirse de ninguna manera, solo se sabe que incluye al cuerpo

puesto que es ahí que sabe y que nos esforzamos en transmitir aún sabiendo de su
imposibilidad.

Por eso no es un saber muy codiciado.

El saber del que se trata entonces es un saber sobre el goce, y este es el

saber supuesto en la transferencia, un sujeto supuesto saber sobre el goce, sobre a

qué sabe nuestra manzana.

El transcurso del análisis permite dos operaciones sobre el saber. En primer


lugar, la suposición de saber sobre la persona del analista permite, del lado del
analizante, pasar del saber supuesto al saber expuesto; importante operación

puesto que permite discernir, separar y poner en valor lo que se sabe y lo que no
se sabe. Conviene, como decía Lacan, que se sepa bastante y no solo de

psicoanálisis, por lo tanto esta operación es muy importante en lo que hace a la

formación del analista.

La segunda operación es la que se produce en el final del análisis, la


destitución del saber. La caída del SsS no solo hace del analista el resto caído de la

441
operación analítica, no solo permite vislumbrar ese saber sin sujeto sino que

produce un agujero en el corazón mismo del saber:

“Tal como lo pienso actualmente, el psicoanálisis es

intransmisible. Es bastante molesto... es bastante molesto que cada analista se vea


obligado a reinventar el psicoanálisis” (J. Lacan Junio 78 Jornadas de la Escuela

Freudiana de París).

Hacía ya un tiempo que sabía que el análisis había concluido pero no era
capaz de encontrar un punto de detención que me permitiese finalizarlo. Un día le

digo a mi analista:

“…ya sé que el análisis está terminado, no hay nada más


que esperar, pero la verdad es que siento que hay algo de lo real que no ha sido
tocado”.

“…Quizás para usted es así” respondió mi analista para mi

asombro, dando por terminada la sesión.


No consigo salir de mi perplejidad hasta que no puedo darme cuenta que

ese “...hay algo de lo real que no ha sido tocado” no es ni más ni menos que la

caída del SsS. Esta caída produce de forma casi simultanea el atravesamiento del

fantasma y la caída del Otro; al tiempo que transforma un significante –Cucaracha-


en Sinthome.
La interpretación de la analista ese, “…quizás para usted es así” es, a mi

modo de ver, crucial no tanto para la finalización de la cura, que efectivamente


estaba concluida, sino para el pase de analizante a analista y esto en varios

sentidos:

En primer lugar separa la caída del SsS de la persona del analista.

Hay en la afirmación de que “hay algo de lo real que no ha sido tocado” un


reproche, aún, a la falta de saber del analista (usted no me ha conducido hasta allí).

442
Pero la interpretación remite a la caída de la suposición de saber misma,

produciendo un verdadero agujero en el saber;

-hay algo de lo real que no puede ser tocado, ciertamente.

Al mismo tiempo “devuelve la pelota” al campo del analizante. Es algo así


como un “si tu quieres”, “usted verá que hace con eso”, digamos que está en juego

lo que uno va a hacer con eso que ha sido su análisis; remitiendo a ese paso a dar,

solo si uno lo quiere.


El análisis podría haberse detenido ahí con la caída del analista como SsS, es

lo que sucede muchas veces y de hecho es un final y no habría sido poco tanto en

lo que respecta al beneficio terapéutico como a la ganancia de saber.


No obstante la interpretación, que funciona a modo de equívoco
fundamental, deja abierta la posibilidad de un paso más, introduciendo el “no

todo” permitiendo resignificar buena parte de la historia y, dando un giro al análisis

mismo, hace aparecer la “niebla”

Si seguimos la lógica del razonamiento anterior, es decir si afirmamos con

Lacan que la Suposición de saber se refiere a la suposición de un sujeto de saber

sobre el goce, lo que cae con el final del análisis es la idea de que habría alguna
forma posible de saber decir a qué sabe la manzana, un efecto de castración
radical, algo de lo real no puede ser tocado ciertamente, sin embargo está ahí y

hay que hacer con ello. Un efecto de separación también ineludible: ahí cada uno
está solo. Y a ese agujero se engancha cualquier posible autorización, es porque

hay un agujero en el saber que uno puede autorizarse y, en consecuencia, solo de

si mismo.

La pulsión sigue ahí sin duda, produciendo su satisfacción, eso es lo que no


cambia, pero lo que si se modifica sustancialmente es su declinación: cesa de

443
buscar el saber sabor de la manzana del otro, también de la propia.

La caída de la transferencia supone entonces algo radical, un punto de corte

a mi entender sin solución de continuidad. Lo que sigue a continuación no es nada

del orden de una suposición de un sujeto al saber.


Fue en el dispositivo, en el intento de transmisión para los pasadores,

cuando pude comprender por qué había querido presentarme al pase, a qué

necesidad respondía: que algo de eso encontrado no se pierda, ese saber sin
sujeto, vaciado de sentido que lo concierne a uno absolutamente es muy difícil de

mantenerlo ahí, tiende constantemente a la vuelta del sentido.

Recuerdo la presentación de un caso clínico de hace muchísimos años, en el


que el analista traía el caso de una mujer que había finalizado su análisis, no era
analista ni nunca había pensado serlo y había quedado en un estado de

perplejidad extremo pues no podía responder a la pregunta que se le imponía y

que era ¿y que hago ahora con esto? Lo que la había dejado totalmente paralizada.
En mi caso puedo decir que también apareció algo de este orden, solo que

yo sabía muy bien que es lo único que podía, que puedo hacer. Dirigirme a la

Escuela para que algo de eso tan valioso encontrado no se pierda y con un

sentimiento indudable de deuda. Es una deuda impagable, por supuesto, pero en


la Escuela puede ponerse al trabajo, lo que aligera su peso sin duda. Doble
ganancia entonces.

El deseo queda más libre para vivir y digo vivir porque quiero incluir en este
vivir tanto eros como tánatos. Para el psicoanálisis queda el trabajo, un trabajo

decidido en la confianza de que algo pueda ser cernido, que algo pueda ser

transmitido, por fuera de toda esperanza, de toda espera. La figura del guerrero
aplicado que Lacan nos trae en el discurso a la EFP el 6 de diciembre de 1967 me

fue sugerida y me parece muy justa: hacer lo que sea necesario sin demasiadas
preguntas, sin demasiadas esperanzas tampoco.

444
Este es el destino de la transferencia a mi entender, una transferencia que no

se remite a ninguna suposición de saber.

445
Un lazo social fundado sobre lo real

Luis Izcovich

Mi punto de partida es que lo real hace obstáculo al lazo social. Elegí poner
el énfasis en los obstáculos ligados a la relación dicha de pareja ya que ponen en

evidencia la esencia misma de lo real que es la de no corresponder con nada. Es su

diferencia fundamental con el sentido. Cuando se busca el sentido es porque se


supone que hay 2 elementos que pueden corresponderse. Lacan opto por el

reverso ya que busco de modo constante las condiciones de un lazo social que
incluya lo real. Desde el punto de vista del psicoanálisis, dos perspectivas quedan
delineadas, por un lado lo real es determinante en el lazo que une el analizante al
analista y donde sus consecuencias se verifican más alla de esta pareja, por el otro

hay un real al cuál se accede a través de la experiencia analítica.

Me referiré solamente a la primera dimension que da lugar a la formula


generalizable a toda pareja de un sujeto, lo cual no implica que ocurre siempre, me

refiero a la pareja sinthome y por ende cuando se aplica a la pareja analizante

analista, da lugar al analista sinthome. Se trata de una proposición que es solidaria


del nudo borromeo, única escritura que soporta el real y que permite captar que lo

real que por definición hace agujero y determina al goce como ex-sistente, hace
posible sin embargo una nueva forma de lazo social.

No todos los obstáculos al lazo social son relativos a lo real, ya que lo


imaginario o lo simbólico, producen sus propios obstáculos. Tomemos un ejemplo.

Ya sea al inicio o en el curso de un analisis, hay una expresión que a menudo

sostiene la demanda de los analizantes, es la de « hacer una pareja ». La demanda


se sostiene ademas en la insatisfacción relativa a las experiencias y a nuestro

contexto de discurso que propicia que las parejas sean efímeras. A veces los

446
analizantes le asocian otra expresión mas general: « No construyo nada en mi

vida ».

El análisis se ocupa de anudamiento y no de construcción. Lo real hace

objeción a la construcción pero al mismo tiempo la consistencia de lo real depende


de como se anuda con los otros registros. Por lo tanto, si lo que lleva al análisis es

el fracaso en el anudamiento del síntoma, y lo que empuja a la asociación libre es

la suposición de saber, cabe preguntarse como lo real que por definición no se une
a nada, puede tomar su consistencia de su anudamiento con lo simbólico y lo

imaginario. La cuestión crucial en cada cura sera la de acceder al real y las

consecuencias en el lazo al otro ya que ahí se situa la verdadera opción, la nuestra,


frente a toda concepción basada en la relación de objeto. Lacan que mantuvo
siempre esta perspectiva al punto de interrogarse en que se sustenta el analista, lo

formula explícitamente a partir de su seminario RSI donde trata de ceñir como los

registros, imaginario, simbólico y real, se distinguen entre si pero sobre todo en el


modo en que se sostienen como conjunto.

No caben dudas que el discurso analítico, como los otros, es un semblante.

Sin embargo, Lacan sostuvo que el discurso analítico tiene otra consistencia. Lo que

esta así enfatizado es la idea de que existe por un lado el discurso analítico y por el
otro los otros discursos.
Se podría responder que el discurso analítico se diferencia de los otros en el

hecho en que hay Uno, el analista, que promueve la instauración de un discurso. En


los otros discursos, más bien, uno es capturado por el discurso del Otro. La esencia

del discurso analítico es que depende de una oferta, el analista se ofrece como

causa de deseo. En ese sentido, el analista es responsable del enlace que produce
el analizante en la transferencia y del desenlace de esta experiencia.

No es esta sin embargo la consistencia fundamental del discurso analítico


que tiene su propia consistencia en el real que está en juego.

447
La pregunta que surge a partir de ahí es la de la función de lo real en la

pareja analizante-analista, y y sus incidencias. Lacan formalizó que lo que mobiliza

la palabra en el analizante es la falta que engendra la no relación sexual. El empuje

a la asociación libre surge de un intento en taponar lo real de la falta y el punto de


apoyo para la pareja analizante-analista está dado por la suposición de saber.

Desde esta perspectiva se puede asumir que lo real queda taponado, evitado y por

lo tanto fuera del análisis. No me refiero aquí al real del síntoma, que es lo que
cada uno tiene de más real, sino a la función de lo real en el lazo analizante

analista. Queda por demostrar en que consiste ese real. Me sirvo para ello de un

ejemplo clínico que no es único. Una analizante, al cabo de una serie de vueltas en
el análisis, que no la extraen completamente de una oscilación en cuanto al
entusiasmo suscitado por lo que cada vez espera encontrar en la cita con el otro,

digamos con sus parejas, y la decepción renovada que la conduce cada vez al

borde de un abismo, se encuentra nuevamente en el punto de un indecidible, suyo


pero también mío, en cuanto a saber si su elección es del lado de la vida o si va a

ser aspirada por el llamado de la muerte. Es justo ahí que sus palabras me implican

una vez mas ya que formula nuevamente algo que ya había enunciado: « Je tiens

à vous ».
Ese hilo inefable que la liga al analista, durante años, es el lazo de un
discurso que atrapa los cuerpos. Ese punto de sostén, que la mantiene en el frágil

equilibro de la funámbula que no cae en el vacío, da cuenta de una dimension


transferencial que va mas alla de la expectativa de desciframiento.

La expresión « Je tiens à vous », no solo indica el « cuento contigo », ya que

indica que el « Je » que es del lado del sujeto se sostiene de un real encontrado en
el Otro. El Otro por lo tanto no es ahí solo complemento del sujeto sino que forma

parte de su armazón.

448
Ese Otro es, en ese caso, no solo una función, como puede ser el analista

como causa de deseo. Ese Otro, es un real insubstituible, sin lo cual ya nada ata al

sujeto a la vida. Se percibe ahí que le real que da consistencia al discurso analítico

se funda en la insistencia de un deseo, el deseo del analista y es ese deseo que


atrapa el cuerpo del analizante al analista.

Es a lo que se refiere Lacan cuando formula en relación al objeto a, que se

trata para el analista de atraparlo de modo justo y ofrecerlo al analizante. Cuando


se atrapa de modo justo esto se traduce en sostener el cuerpo del analizante.

Esta perspectiva difiere de la alienación al deseo del Otro, ya que indica más

bien, en nuestro caso, que la captura del Otro es una condición necesaria de
existencia. Y si la pregunta es: ¿por cuanto tiempo? Se podría contestar como esta
analizante, que advertida por la enseñanza de Lacan hace la pregunta: ¿Y porque

los análisis se tienen que terminar?

Esto demuestra aún más, si hacia falta, que la transferencia no esta


necesariamente al servicio de taponar el real, sino que a veces es el real encontrado

en la transferencia lo que hace de ese lazo un lazo único e indestructible.

Un lazo que no se funda únicamente en la suposición de saber, y que se

sostiene del soporte que la analizante, sin saber en que consiste, se sirve para su
existencia.
Vuelvo a la vida de pareja fuera del análisis ya que se puede escuchar

también la formula, «Je tiens à toi». El «tu cuentas para mi» indica la parte de real
de la pareja en cuanto a lo que sostiene al sujeto.

Todo depende de que envuelve la expresión «tu cuentas para mi». El Otro

puede contar como figura imaginaria, o como pacto simbólico. Pero también el
« tu cuentas para mi » puede incluir la dimension real ya que, la otra cara del «tu

cuentas para mi es», es que si no puedo contar contigo ello equivaldría a una
perdida insubstituible que hace del Otro un real para el sujeto.

449
Lo real del Otro es explícito en la definición de que es una mujer para un

hombre: un sinthome y lo que puede ser un hombre para una mujer, un estrago. Se

podrían así resumir dos vertientes de lo real, el Otro es un sinthome o un estrago.

En la relación de pareja no siempre el Otro es sinthome o estrago. Prueba


de ello son las parejas fundadas únicamente en un semblante. Por otra parte, Lacan

ya había dado cuenta que un real del Otro puede esta implicado en la relación de

pareja. Prueba de ello es el duelo. Es así que Lacan sostuvo que se esta en duelo
únicamente por aquel por quien éramos su falta.

Era ya en Lacan un modo de indicar un lazo al otro del orden de lo real, y

que ademas no esta necesariamente presente en toda relación. Ocupar el lugar de


la falta en el Otro, es lo que prefigura la formula de RSI, «el real hace agujero».
El discurso amoroso demuestra esta perspectiva por la negativa ya que la

insistencia de la pregunta «te hago falta?» es indice de una falta de certeza, la de

no saber si se ha hecho un agujero en el Otro.


Se plantean dos versiones de la pareja como haciendo agujero. Comienzo

por la version negativa, el agujero producido por el estrago. El estrago puede

definirse como la intrusion de un goce sin la mediación de un deseo. Cada vez que

Lacan se refiere al término estrago se remite a la concepción de una relación dual


sin posibilidad de integrar la experiencia. Es así cuando se refiere a la palabra de un
padre que hace estrago y condiciona la psicosis, el estrago se verifica también en la

pareja madre e hija, o también cuando en la pareja, el goce del Otro no vehicula
ningún deseo.

La apuesta del lazo social a partir de la clínica borromea no apunta a

restablecer la correspondencia de los elementos en estado de dispersion como


efecto del real sintomático sino de anudarlos a partir de un saber hacer con el real.

Es ahí que se situa el real eficaz. Esto impone la pregunta, caso por caso, sobre el
real del goce que objeta al dialogo. Si la esencia de cada discurso reside en la

450
modalidad de recubrir el real por el semblante, se podría concluir, que no hay

posibilidad que el real se inscriba en el lazo social. Es de hecho una de las

deducciones que se podría extraer de diferentes formulas de Lacan como «no hay

relación sexual», o «el dialogo entre los sexos es imposible».


¿Deducimos de ahí que la opción seria entre: denunciar esta verdad,

discurso de la histeria, lo cual supone creer que la relación y el diálogo son posibles

o, habituarse a este real?


La perspectiva del analista como sinthome abre una nueva opción, un lazo

posible fundado en lo real que abre otras posibilidades de lazo social. Cabe, en ese

sentido resaltar que, en el momento en que Lacan aborda el sinthome à partir de la


no-equivalencia sexual, afirma que no hay relación sexual al mismo tiempo que hay
relación sexual. Que quiere decir aquí con « hay relación sexual » ? Quiere decir

que la no equivalencia puede dar lugar a inscribir al Otro, la pareja sexual, como

sinthome. Es en efecto, el real del Otro que hace que algo se mantenga del lado
del sujeto. De hecho, Lacan da una modalidad de lazo social fundada en lo real en

la pareja con el analista.

Según las ultimas proposiciones de Lacan, al real uno se habitua. El

habituarse es una variante de la identificación al síntoma.


Centrar el discurso analítico en el real eficaz, es sostener la experiencia del
análisis como el tiempo que hace falta a que la pareja con el analista produzca una

inscripción.
Lo que se inscribe es la inutilidad de buscar a hacer pareja, es decir lo que se

cesa de buscar es lo que puede hacer corresponder un elemento con otro. Al

mismo tiempo se inscribe una falta. Es esta doble inscripción la que, por añadidura,
deja abierta la posibilidad de hacer, fuera del análisis, una pareja sinthome, o de

encontrar nuevas parejas sinthome, e inclusive, si el deseo viene, de proponerse


como analista sinthome de otros sujetos.

451
Enlaces y desenlaces clausura

452
Clausura IX Cita Internacional

Sábado 16 de julio de 2016

Clara Cecilia Mesa

Buenas noches tengo a mi cargo la tarea de hacer el desenlace de lo que fue

esta fascinante empresa de preparación y realización de este Encuentro bianual de


los colegas del Campo Lacaniano

Durante todo este tiempo me ha resonado en la cabeza una idea que me

vino durante la asamblea en julio del 2014 en París, me refiero a la invocación de

Gabriel García Márquez en su discurso ante la academia al recibir su premio Nobel.


En ese discurso que tituló “La soledad de América latina” hace un balance de las

relaciones entre Europa y América Latina para rescatar la necesidad de hacer

prevalecer la singularidad, lo inédito de cada uno de los mundos como efecto de la


propia historia, lo que no implica desconocer las dificultades propias de nuestra

región, más bien ese discurso las señala diciendo “Pues si estas dificultades nos

entorpecen a nosotros, que somos de su esencia, no es difícil entender que los

talentos racionales de este lado del mundo, - hablaba en Estocolmo - extasiados


en la contemplación de sus propias culturas, se hayan quedado sin un método

válido para interpretarnos” que no se mida a América Latina con la misma vara que

se miden las culturas europeas, era su pedido, es necesario recordar, decía, que “los
estragos de la vida no son iguales para todos, aunque la búsqueda de la identidad

propia es tan ardua y sangrienta para nosotros como lo fue para ellos. La

interpretación de nuestra realidad con esquemas ajenos sólo contribuye a hacernos


cada vez más desconocidos, cada vez menos libres, cada vez más solitarios”(García

453
Márquez). En el balance de las dos historias, para él no queda duda de que para

Europa las buenas y malas noticias no dejan de animar los fantasmas de “América

Latina como esa patria inmensa de hombres alucinados y mujeres históricas, cuya

terquedad sin fin se confunde con la leyenda”. Y termina diciendo: “No hemos
tenido un instante de sosiego” (García Márquez).

Ahora bien, García Márquez no utilizó nunca el termino con que se lo suele

definir, el de realismo mágico, su palabra fue “realidad descomunal, desaforada”,


realidad desaforada que me parece que nombra lo real insoportable, “es una

realidad que no es la del papel, la literaria, sino que vive con nosotros y determina

cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas, pero que, al mismo


tiempo sustenta un manantial de creación insaciable, pleno de desdicha y de
belleza (…) todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que

pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafío mayor para nosotros ha sido

la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíble nuestra vida. Este
es, amigos, el nudo de nuestra soledad” (García Márquez).

Sin embargo hoy, más de 30 años después el malestar en la cultura ha

cambiado, el mundo de hoy regido por el capitalismo y amenazado por los

fantasmas de sus efectos ya no de segregación sino de exclusión radical como el


caso de los excluidos que buscan refugio en Europa, es en general un mundo sin
sosiego, la realidad descomunal ya no le corresponde solamente a América latina,

es el modo en que en el mundo de hoy nos las arreglamos para hacer lazos.

Pero, sin embargo, si hemos hecho la apuesta de reunir la comunidad

analítica en nuestra ciudad, a pesar de la "realidad desaforada" que es tal vez el

modo que tiene García Márquez de nombrar lo real insoportable en el lazo social,
es porque sabemos que el porvenir del psicoanálisis depende de los analistas y

para ello, hemos realizado un trabajo para hacer enlaces, lazos vivos, encarnados

454
en vínculos que esperamos perduren y que con ellos perdure el psicoanálisis en

nuestro mundo. Lazos vivos con los colegas con los que durante más de dos

décadas hemos estado trabajando, pero también con las nuevas generaciones que

nos acompañaron en este evento que entre Cita y encuentro prefiero llamar
“acontecimiento”, estas nuevas generaciones que tienen la posibilidad, pueden

elegirla o no de hacer el relevo.

Lazos vivos que, como dice Vera Iaconeli en el preludio 14, evocando el
desenlace de la experiencia analítica, “El desenlace que permite superar el horror

de la caída del sujeto supuesto saber inaugurando en el analizante la posibilidad de

prescindir de la nominación que partiría del Otro, es un hecho que nos lleva a
poder establecer lazos solidarios a partir del reconocimiento de nuestra irreparable
soledad, asumiendo el límite infranqueable de la no relación”. Veo en esta

afirmación una novedad, un paso más en lo que significa pensar cómo los analistas

hacen lazo, siempre me pareció que el cada uno con su síntoma, cada uno con su
irreductibilidad terminan constituyendo la dispersión de los “dispersos disparejos”,

no muy diferente a las arvejas entre el tarro, pero introducir una relación con lo

irreparable de la soledad es encontrar una manera de hacer lazo con el discurso

analítico como causa.

Este trabajo que el Foro de Medellín ha realizado durante dos años, dos
años, de día y de noche, no sólo ha sido una arquitectura compleja de ensamblaje

de piezas para hacer posible un espacio de trabajo conjunto como el que hoy
concluimos, ha sido también la oportunidad de crear y estrechar lazos con colegas

de muchos lugares del mundo. Lazos trenzados en cinco lenguas más allá del

sentido o la traducción, la historia de esta Cita está escrita con mensajes que salen
en una lengua y retornan en otra, pero, si no se articulan en el sentido, si no

constituyeron en la promesa del esperanto, y tampoco concluyeron en la Babel es

455
porque se anudó de manera borromea con el trisquel, mínima expresión del nudo,

como lo hemos representado en nuestra imagen ícono de la Cita.

Finalmente, en nombre de la comisión de organización y del Foro de

Medellín, agradecemos a cada uno de los colegas de nuestra ciudad, nuestro país,
así como a los venidos de otras latitudes por haber logrado ir más allá del temor

por la amenaza a la seguridad personal que, ingratamente nos representa en el

mundo, un mundo que, sin embargo, tiene ya muy pocos lugares seguros, como
nos lo ponen en evidencia los atroces hechos recientes.

Entregamos pues la apuesta a los colegas que a partir de mañana asumen la

responsabilidad de avivar los lazos de trabajo de la comunidad de analistas de la


internacional de los Foros del Campo Lacaniano, a su modo, con su propia

iniciativa, siguiendo la pregunta sobre “Cómo animar las iniciativas para nuevos

proyectos” cómo lograr que esas iniciativas no vayan en la vía de la dispersión, sino
que hagan posible un trabajo de comunidad. Este desenlace entonces no es el fin

de la trama, más bien diré que es un desenlace con estructura moebiana es cierre y

apertura.

Gracias!!!

456
Comisión Científica IX CITA

Patricia Muñoz, Col.


Juan Guillermo Uribe, Col.
Colette Soler, Fr.
Marc Strauss, Fr.
Mario Binasco, It.
Diego Mautino, It.
Manel Rebollo, Esp.
Ana Canedo, Esp.
Devra Simiu Zona, anglófona
Sonia Alberti, Br.
Dominique Fingermann, Br.
Silvia Migdalek, Arg.

457
EQUIPO DE TRADUCCIÓN Y REVISIÓN

A los traductores un reconimiento especial, muchos textos, 5 lenguas, y

una comunidad decidida.

Alba ABREU Sandra BERTA

Rosana ALVAREZ Martina BLATCHÉ

Ana ALONSO Sonia BORGES


Ornella AMORIGGI
Annalisa BUCCIOL
Katarina ARAGAO
Silvia BUSNELLEI
Lina Marcela ARREDONDO
Antonia María CABRERA
Susana ASCARELLI
Jorge CHAPUIS
Dyhalma AVILA
Isabelle CHOLOUX
Maria Crsitina BARTICEVIC

458
Anne Marie COMBRES Roberta GUAICHÉ

Maria Eugenia COSSUTTA Luciana GUARRECHI

Gabriela COSTARDI Irene HOSSIN

Armando COTE Antonia IMPARATO


Elisabeth DA ROCHA
Lynette LOBO
Julieta DE BATISTTA
Maria Teresa MAIOCHI
Chantal DEGRIL
Paola MALCUORI
Candelaria DONATO
Bela MALVINA
Esther FAYE
Carmen MARTINEZ
Ingrid FIGUEIREDO
Diego MAUTINO
Dominique FINGERMANN
Olga MEDINA
Lenice FRAZZATTO
Martine MENÈS
Maria Claudia FORMIGONI
Clara MESA
Patricia GAVILANES
Silvia MIGDALEK
Ana GELMAN
Angela MUCIDA
Macario GIRALDO
Agustín MUÑOZ
Camilo GÓMEZ

Vanina MURANO
Gloria GÓMEZ
Glaucia NAGEM
María de los Ángeles GÓMEZ
Bernard NOMINÉ
Viviana GÓMEZ
Beatriz OLIVEIRA
Isabella GRANDE

459
Tereza OLIVEIRA Esteban RUIZ

Angela OYARZÁBAL Blanca SÁNCHEZ

Maria Rosaria OSPITE Iris SANTANA

Maria Domenica PADULA Francisco José SANTOS

Raul Albino PACHECO Marina SEVERINI

Mónica PALACIO Lia SILVEIRA

Juan Luis PALUD Barbara SHUMAN

Gloria Patricia PELAEZ Devra SIMIU

Matilde PELEGRI Susan SCHUARTZ

Silvana PERICH Samantha STEINBERG

Pablo PEUSNER Gaetano TANCREDI

Francesca VELLUZZI
Vera POLLO
Marcel VENTURA
Ana Laura PRATES
Lina VELEZ
Lina PUIG
Diana VILLA
Liliana ROCCA
Anne-Marie VON LIERES
María Luisa RODRÍGUEZ
Carolina ZAFFORÉ
Monica ROITMAN
Gabriela ZORZUTTI
Ricardo ROJAS

460

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