SANTIAGO ALVAREZ
Nació en La Habana vieja, Cuba el 8 de marzo de 1919, de padres españoles, castellana ella,
asturiano él. Estudió primaria en el Plantel Jovellanos del Centro Asturiano.
Documentalista mayor de nuestro cine latinoamericano, fue renovador de la estética del
documental latinoamericano y formador de una nueva generación de cineastas cubanos y de otros
pueblos, Santiago Álvarez es considerado el cronista de la Revolución.
Su talento artístico y fino olfato periodístico le permitieron captar las imágenes de su contexto, los
gestos, las voces y matices del lenguaje de su entorno. En síntesis: la cultura de la región.
Fue el fundador y director del Noticiero ICAIC Latinoamericano, su obra se destacó por la presencia
activa del periodismo, el reflejo de importantes sucesos históricos, el genial uso del montaje y el
empleo de la banda sonora como parte indisoluble de la acción dramática. Defendía la importancia
del periodismo cinematográfico como complemento del género documental.
Comenzó a trabajar a los 14 años de aprendiz de cajista y linotipista en la imprenta P. Fernández y
compañía. A los 16 años dirigió una hora de radio dominical – de 10 a 11- en la cadena CMBZ con
el nombre de Una antena de cultural al servicio de la juventud. Los tópicos estaban divididos en
cuatro cuartos de hora: Tópicos culturales, científico, deportivos y sexuales. Le ayudaba en estas
transmisiones Tony de la Osa, hermano de Enrique de la Osa, director de la revista Bohemia. Por
primera vez en Cuba se trataba por la radio asuntos de sexo, tema siempre escabroso. Se dice que
en las cartas y telefonemas que recibían les decían horrores…”qué como era que por la radio se
permitía decir esas cosas sobre el sexo, cómo no nos prohibían…Maestros católicos hicieron su
campañita contra nosotros, entonces….”
Estudiaba en el Instituto nocturno de La Habana, porque trabajaba de día en la P. Fernández.
Presidió un comité pro-curso nocturno del Instituto de La Habana y con algunos profesores, entre
ellos el doctor Humberto Valdivia, el doctor García Bárcenas y Bernal del Riesgo, quienes
voluntariamente accedieron a dar clases sin cobrar sueldo en el Instituto por la noche y se inicia el
Instituto nocturno.
Fallece el 20 de mayo de 1998.
En el momento de su fallecimiento trabajaba en dos importantes proyectos documentales: “Para
bailar, La Habana” y “Que suene la timba”. En Junio de 1998 La alcaldía de la ciudad de Saint
Denis, Francia le rinden un homenaje postmorten en el marco del Festival Internacional de cine
documental Coté Court.
LA MUERTE DE UN BUROCRATA
El filme es una comedia con mucho humor negro, fina ironía y crítica ante la burocracia necesaria
para deshacer cualquier error, por pequeño que sea, llena de dobles sentidos tanto en los diálogos
como en las escenas.
Esa burocracia que critican en varias escenas de la película, es la misma que los funcionarios
practican y que desespera al protagonista.
Las situaciones más variopintas van apareciendo conforme la trama va fluyendo; todo empieza
cuando el protagonista tiene que enterrar a su pobre tío Paco, un trabajador ejemplar, un gran
escultor; por lo que sus compañeros deciden enterrarle con su carnet laboral, para demostrar así
su reconocimiento como proletario ejemplar. Cuando van a formalizar la paga de su tía (la viuda
de Paco) se dan cuenta que necesitan ese carnet y que tienen que exhumar el cadáver.
MEMORIAS DEL SUBDESARROLLO
Basada en la novela homónima del escritor cubano Edmundo Desnoes, es la historia de Sergio
(interpretado por el actor Sergio Corrieri), un escritor burgués que vive de la renta de una pequeña
industria heredada de su padre y quien, a la ruptura de su matrimonio, decide quedarse en la
Habana, tras despedir a sus padres y a su ex mujer, quienes parten en exilio a Miami. En una calle
de la Habana conoce a Elena con quien tiene una aventura amorosa que luego le acarreará líos
judiciales.
Es una fina crítica, más que a la revolución cubana, a aquel segmento de la sociedad que
situándose al margen de los acontecimientos que transcurren a su alrededor, los observa con
indiferencia, eludiendo la responsabilidad histórica que le cabe como parte de una sociedad.
LAS DOCE SILLAS
Las doce sillas es un largometraje de ficción del realizador cubano Tomás Gutiérrez Alea producido
por el ICAIC en 1962. Basado en la novela homónima de los escritores soviéticos Ilya Ilf y Eugene
Petrov.
Un aristócrata y su ex-chofer buscan una silla donde están escondidos los brillantes de la familia.
En abierta competencia con el cura del pueblo, enterado del secreto, los personajes atraviesan las
más imprevistas situaciones ya que las sillas han sido subastadas por el Ministerio de
Recuperación de Valores y se encuentran en distintas manos.