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Equidad de Género: Desafíos y Avances

El documento identifica varias oportunidades para mejorar la equidad de género en la organización. Señala que actualmente hay vacíos en el desempeño y avances en este ámbito. También destaca la importancia de la equidad de género para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible y que es necesario apoyar el empoderamiento de las mujeres y niñas.

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Equidad de Género: Desafíos y Avances

El documento identifica varias oportunidades para mejorar la equidad de género en la organización. Señala que actualmente hay vacíos en el desempeño y avances en este ámbito. También destaca la importancia de la equidad de género para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible y que es necesario apoyar el empoderamiento de las mujeres y niñas.

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Oportunidad identificada

Formulación del Problema

[Haga una breve síntesis del ejercicio de diagnóstico realizado e indique qué problemáticas se
deben resolver en la empresa para mejorar su gestión o generar mayor valor]

Es una herramienta virtual, gratuita y confidencial que,


desde 2015, mide el desempeño en equidad de género de
empresas privadas, entidades públicas y pymes.  

Actualmente en la organización se encuentran muchos vacíos, al indagar sobre el desempeño y


avances que se han realizado en equidad e igualdad de género.

….

Para entender la desigualdad de género y los estereotipos discriminatorios que subsisten hasta la
fecha en la sociedad es necesario estudiar sus raíces filosóficas, jurídicas y religiosas, que a lo largo
de la historia han limitado el desarrollo femenino y han favorecido su sometimiento, al hacer
prevalecer la cultura patriarcal.

El feminismo es la doctrina social que busca que las mujeres tengan los mismos derechos que
han tenido los hombres a lo largo de la historia. Antes de acuñarse el término, mujeres y
hombres de diversas épocas se manifestaron en contra de la desigualdad de la población femenina
en el régimen patriarcal y buscaron emanciparla de su esclavitud.

Veamos algunos ejemplos. En la antigüedad clásica, Platón afirmó en la ‘República’ que no puede
haber nada mejor para una sociedad que contar con todos sus miembros para defenderse,
incluyendo a las mujeres. Sin embargo, prevaleció la idea aristotélica de que la mujer tenía menos
inteligencia que el hombre y que debía ser gobernada por él. Esta idea fue establecida en las
normas jurídicas desde el derecho romano, en el que el padre ejercía la autoridad sobre todos los
miembros de la familia y la madre era una menor de edad sometida también a la autoridad
[Link] las religiones monoteístas, Dios es hombre y la mujer ocupa un lugar secundario.
Dicha concepción apuntaló al régimen patriarcal, en el que el hombre nace para mandar y la
mujer para obedecer.

En la Revolución francesa, Olympe de Gouges señaló en la ‘Declaración de los derechos de las


mujeres y las ciudadanas’ que “la ignorancia, el olvido o el desprecio de los derechos de la mujer
son las únicas causas de las desgracias públicas y de la corrupción de los gobiernos”. Su osadía le
costó la guillotina.

En el siglo XIX, John Stuart Mill escribió en ‘La esclavitud femenina’: “Todo lo que solicitamos se
reduce a la abolición de los privilegios y el proteccionismo de los que gozan los hombres”.

El escritor liberal mexicano Ignacio Ramírez escribió en 1854 que las mujeres pasaban por tres
estadios: todas nacían esclavas, algunas eran liberadas por sus esposos y pocas se liberaban a sí
mismas.

Sin embargo, fue hasta el siglo XX cuando se dio la gran revolución de las mujeres. Ha sido una
rebelión mayoritariamente pacífica y silenciosa, y aún no concluye.

Las mujeres demandaron primero sus derechos laborales, su derecho a la educación, sus derechos
políticos y ahora luchan por una vida libre de violencia y su derecho a decidir sobre su propio
cuerpo. Para Herbert Marcuse, esta ha sido la revolución cultural más trascendente de la historia
de la humanidad y la consideró irreversible.

Pero los atavismos patriarcales subsisten hasta nuestro tiempo. Lawrence Summers, decano de
Harvard, afirmó en 2006 que las mujeres no tienen capacidad para las matemáticas, y el ingeniero
James D’amore dijo en 2017 que no la tenemos tampoco para la informática. Este tipo de
expresiones degradantes corresponden a actitudes de acoso. Para dar respuesta al acoso sexual
han aparecido diferentes movimientos, entre ellos #MeToo, con el que surgió una cuarta ola del
feminismo en el que las mujeres luchan por el respeto a sus cuerpos, a su dignidad.

La ‘performance’ de las jóvenes chilenas Las Tesis, ‘Un violador en tu camino’, se volvió viral; fue
replicada lo mismo en México que en París y en Nueva Déhli. Ante este justo reclamo ha habido
una reacción machista, con la consigna: ‘Agarren a las feminazis y viólenlas’. Esto ha llevado al
incremento de feminicidios.

Un pueblo llega tan lejos como su educación se lo permite, la democracia es una forma de vida, de
convivencia pacífica. Para alcanzar una sociedad con igualdad sustantiva tenemos que acabar con
los atavismos patriarcales. Vivimos un momento histórico. El mejor termómetro para medir el
grado de civilización de los pueblos es ver la situación de sus mujeres, como escribió Norberto
Bobbio en su ‘Diccionario de política’.

[Link]
subsistencia-470374

[Link]
mejorar-economia-EB12463171

[Link]
v1-n1/[Link]

Empecemos por aclarar que la equidad de género es un derecho que comprende la igualdad de
oportunidades para sumar ideas y capacidades que afronten los desafíos de la humanidad, y no se
logrará hasta que todas las personas reciban un trato justo.

Hay un largo camino por delante. Son evidentes las desigualdades entre hombres y mujeres en el
acceso a la educación, la salud o a los cargos de poder.

Al hablar de sostenibilidad nos referimos a un desarrollo equitativo que permita a las mujeres


participar en todos los entornos (sociales, económicos y políticos) en igualdad de condiciones y
derechos. La equidad de género es fundamental para el desarrollo sostenible.
Difícilmente podemos hablar de sostenibilidad sin hablar de  equidad de género, pues es vital
para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

En definitiva, el empoderamiento y apoyo a las mujeres y niñas tiene un efecto multiplicador que
promueve la sostenibilidad, el crecimiento económico y el desarrollo social.

[Link]
retos/

Tener hijos es para las mujeres, desde el punto de vista laboral, un duro golpe. No solo afecta de
manera notoria su salario, sino sus probabilidades futuras en el mercado laboral.

El censo 2018, el más reciente realizado, mostró que el porcentaje de mujeres en educación
superior subió del 7,7 en 2005 al 36,5 por ciento en 2018. No obstante, aún persiste el rezago de
participación de la mujer en dicho mercado. Esto sucede en gran medida por un hecho que podría
ser insólito: la posibilidad de ser madres.

Un estudio de la Universidad de Medellín muestra que las madres en Latinoamérica ganan en


promedio 13 por ciento menos que las no madres; este diferencial se amplía al 21 por ciento
cuando la madre tiene niños menores de cinco años.

Lo anterior se explica –dice el estudio– porque como la mayor parte de la crianza de los hijos recae
en las mujeres, "estas deben realizar una compensación entre el tiempo dedicado a su empleo y
a su familia, perdiendo capacidades laborales tales como la educación, la experiencia y el saber
hacer".

De acuerdo con la Gran Encuesta Integrada de Hogares del Dane, las mujeres dedican más del
doble de tiempo que los hombres a las labores del hogar. Ellas dedican 25,7 horas a la semana,
mientras que los hombres lo hacen 10,6 horas.

Pero el tema es aún más complejo, pues el castigo no es solo salarial, sino de menos
posibilidades en el mercado laboral. Así lo demuestra un informe elaborado por el Banco de la
República en 2018.

Usando los registros de la Planilla Integrada de Liquidación de Aportes (Pila), la entidad investigó
las dinámicas de empleo de una población de mujeres jóvenes que tenían trabajos formales y
tomaron licencias de maternidad.

"Los resultados indican que las licencias protegen el empleo de las madres en el corto plazo. Sin
embargo, a largo plazo sí disminuyó la probabilidad de reengancharse en nuevos trabajos e
incrementó la probabilidad de abandonar la formalidad", dice el documento del Banco de la
República.

Según indicaron las investigadoras de la Universidad de los Andes Liliana Olarte y Ximena Peña, las
mujeres con hijos y que trabajan se ubican con mayor frecuencia en empleos donde ellas son su
propio empleador, o donde están a cargo de un negocio o empresa siendo el empleador principal
y, por el contrario, trabajan en una menor proporción en la empresa privada.
"También tienden a emplearse en mayor proporción en empleos más informales (por
ejemplo),  en empleos que les permiten autoemplearse como no profesionales
y en trabajos donde no se cotiza para pensión y salud", expresaron las investigadoras.

No obstante constituir la mayoría de la población, para las mujeres la tasa de desempleo es del


12,6 por ciento, mientras que la de los hombres es de 9,6 por ciento, según el Dane.

"Hay una contradicción entre los nuevos discursos y las viejas prácticas. El hecho de


exigir pruebas de embarazo o preguntar sobre el número de hijos en una entrevista
muestra que el mercado aún entiende que el rol de la mujer es de cuidado del hogar", aseguró
Beatriz Mora, socióloga de la Universidad Nacional. 

Para tratar de revertir esta situación, en el Congreso se encuentra radicado un proyecto que busca
que el tiempo de licencia se pueda dividir entre el padre y la madre, con el fin de que los hombres
también participen en la crianza de sus hijos, al igual que para acabar con la discriminación
laboral contra mujeres en edad reproductiva.

La iniciativa, impulsada por los congresistas Juanita Goebertus y José Daniel López, fue radicada en
agosto del año pasado, pero aún no ha recibido su primer debate en el Congreso. 

[Link]
no-tienen-hijos-452188

“Tener acceso a una educación de calidad alienta a las niñas a romper los estereotipos sociales
que obstaculizan la igualdad de género. La educación también les brinda las herramientas
necesarias para orientar mejor sus futuras decisiones en la vida en relación con el embarazo, el
parto y los problemas de salud que se cobran la vida de millones de niños en todo el mundo. No
podemos lograr el mundo que queremos sin la educación y el empoderamiento de todas las niñas
y mujeres”, aseguró Audrey Azoulay, directora general de la Unesco.

[Link]
469878

Ser mujer en Colombia no es fácil. Así lo deja claro el índice Women, peace and security (Mujer,
paz y seguridad) 2019-2020, publicado por la Universidad de Georgetown a principios de
noviembre, el cual la ubica 104 entre 167 naciones medidas.

El índice destaca que el mejor país para ser mujer es Noruega, mientras que el peor es Yemen,
donde la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha dicho que la situación humanitaria es
“catastrófica”: hay cerca de 2,9 millones de niños y mujeres que padecen malnutrición y las
libertades, en cuanto a género, son casi una utopía. Incluso las mujeres tienen que vivir con su
rostro cubierto. En cuanto a la región, Costa Rica (45) y Argentina (48) son los mejores ubicados en
el índice.

Cecilia Dimaté, decana de la Facultad de Ciencias de la Educación de la U. Externado, señaló que


este resultado plantea un escenario de retos que deben ser abordados desde el Estado y el sector
privado.
En este punto de la educación, el analista José Fernando Vasco agregó que se debe impulsar desde
la primera infancia “eliminando la estigmatización hacia la lucha de las mujeres, pues el feminismo
nos ha permitido visibilizar sus desigualdades”. Añadió que la educación también debe ser
planteada “con enfoque y perspectiva de género, en el marco en la igualdad de oportunidades, la
equidad y el respeto a la diversidad, porque la cultura occidental siempre ha cuestionado la
diferencia”.

Asimismo, Dimaté destacó que entre las tareas que tiene la sociedad está “fortalecer la educación
con el enfoque de inclusión que considera que todos tienen posibilidades de aprender, pero que
las formas pueden ser distintas”.

La situación, vista desde la academia por Iván Jaramillo Jassir, investigador del Observatorio
Laboral de la U. del Rosario, es que la brecha salarial frente a los hombres es cercana al 30 %, por
lo que se pueden impulsar principios de igualdad constitucional “como la adscripción de la
maternidad a la recuperación médica y el acompañamiento de los menores sin la inclusión de
patrones de corresponsabilidad con los padres en el cuidado de recién nacidos”.

los analistas Charry y Vasco, quienes señalaron que el principal problema del país, y en general de
la cultura occidental, es el patrón machista de la sociedad.

“El machismo es algo que se reproduce y asimila desde temprana edad, siendo clave la formación
de valores inclusivos que se dan en casa”, resaltó Charry, al citar los reportes de Medicina Legal,
los cuales apuntan a que las formas de violencia contra la mujer, principalmente, se viven en los
hogares y provienen de sus parejas.

Con voces desde diferentes ámbitos, expertos trazan un panorama de retos para la igualdad de las
mujeres, que queda en la agenda de gobiernos e instituciones.

De acuerdo con el centro de investigación Fedesarrollo, solo el 2 % de los cargos gerenciales en el


país es ocupado por mujeres. Esta realidad deja ver la desigualdad laboral y salarial que sufren las
mujeres en el país, que debe ser abordada como una tarea desde los sectores políticos y
empresariales. 

[Link]
FB12023336

El Banco Mundial reveló su índice Mujeres, Empresa y el Derecho, de 2020, en el cual se da una
calificación del marco regulatorio de cada país, para la participación económica de la mujer. En
este, Colombia ocupó el puesto 75, entre 190 economías.

El país sumó, en promedio, 81,9 puntos de 100 posibles, lo que significó una caída de 1,3 puntos
frente a la pasada medición. Cabe recordar que para 2019, Colombia se había ubicado en el puesto
57, es decir que también cayó 18 puestos.

En las mediciones del banco, el país se destacó en movilidad, sitios de trabajo, matrimonio y
obtención de bienes, cuatro de los puntos en los que se garantizan totalmente (100 puntos de 100
posibles) equidad para los hombres y las mujeres.
La otra cara de la moneda la mostraron las pensiones y los pagos, rubros en los que solo se
obtuvieron 50 puntos de 100 posibles, lo que quiere decir que en estos campos aún hay
oportunidades de mejora para que el género no sea un factor determinante. Los otros dos ítems
restantes, emprendimiento y maternidad, presentaron promedios de 80 7 75 puntos,
respectivamente.

[Link]
facilidades-economicas-para-la-mujer-II12290945

En Colombia es mayor el porcentaje de mujeres que está sin empleo que el de hombres, lo supera
por 5 puntos porcentuales entre 7,6 % y 12,6 %, de acuerdo con el registro del Departamento
Administrativo Nacional de Estadística (Dane), para el trimestre móvil entre septiembre y
noviembre de 2019.

Para trabajar en solucionar estas desigualdades, el Banco Mundial, analizó 190 economías,


“haciendo un seguimiento de cómo las leyes afectan a la mujer en diferentes etapas de su vida
laboral”, en el informe Mujer, Empresa y el Derecho de 2020.

En el escalafón de este año, que tiene como referencia los datos de 2019, Colombia ocupó el
puesto 75, es decir que perdió 18 lugares con respecto a la misma medición hecha en 2018 y
publicada el año pasado, donde llegó a la posición 57. La media del país cayó 3,1 puntos y pasó de
85 a 81,9.

“Este estudio nos ayuda a comprender cuándo las leyes facilitan o dificultan la participación de la
mujer en la economía. Además, ha incentivado a los países a que se comprometan a iniciar
reformas que eliminen las desigualdades entre los géneros”, comentó la economista jefe del
Grupo Banco Mundial, Pinelopi Koujianou Goldberg.

El estudio toca ocho ejes sobre los cuales calcula el promedio: movilidad, lugares de trabajo,
pagos, matrimonio, maternidad y paternidad, emprendimiento, manejo de bienes y pensión. En el
caso de Colombia, los dos puntos más bajos en la calificación fueron pensiones y pagos, ambos con
50 puntos de 100 posibles.

Ocho países consiguieron un puntaje de 100 puntos en el índice: Bélgica, Canadá, Dinamarca,
Francia, Islandia, Letonia, Luxemburgo y Suecia.

· Perú y Paraguay fueron los países más destacados de la región, tras conseguir 95 y 94,4 puntos,
respectivamente.

· Los territorios palestinos fueron los que mostraron un puntaje más bajo: 26,3.

· El Banco Mundial destacó que en América Latina cuatro economías han hecho reformas en pro
de este fin.

· La calificación global fue de 75,2 puntos, 1,3 más que en el pasado informe.

[Link]
economia-de-colombia-LI12292988
La tendencia mundial indica que la diversidad de género es un aspecto clave para el crecimiento
de los negocios y las empresas que quieran destacarse no pueden dejar de lado este aspecto.

[Link]
equidad-de-genero/255860

[Link]
materia-de-equidad-de-genero-NI11914944

[Link]
laboral-HP11968348

[Link]
ND12552483

[Link]
genero-ND12554876

[Link]
colombianas-455584

[Link]
genero-en-trabajo-y-politica-431220

[Link]
en-2019-447206

[Link]
posicionadas-que-en-paises-ocde-directora-fmi-469356

[Link]
q=como+esta+la+equidad+de+genero+en+colombia+2020&rlz=1C1CHBF_esCO891CO891&oq=co
mo+esta+la+equidad+de+genero+en+colombia+2020&aqs=chrome..69i57.17403j0j8&sourceid=ch
rome&ie=UTF-8

[Link]
colombianas-2954708

[Link]

[Link]
negocios-473810

[Link]

[Link]
de-las-mujeres

El reto no es sólo vincular más al género femenino, sino garantizar equidad salarial y el fin de los
estereotipos que las afectan.
Los líderes de estas organizaciones estuvieron de acuerdo en que tener diversidad de género,
entre otras, es bueno para las empresas y, por supuesto, para la sociedad. Primero, porque la
diversidad (no sólo de género, sino de raza, por ejemplo) aporta distintos puntos de vista, lo que
les abre un espacio a las posiciones críticas y, por tanto, lleva a tomar mejores decisiones.

Tener equidad de género, como afirmó Mircea Cubillos, vicepresidente de Medical Devices de
Johnson & Johnson, fortalece la reputación de una empresa, lo que hace que el talento más
cualificado quiera trabajar allí y quedarse. Como ejemplo, esa firma en Colombia adoptó hace seis
meses una licencia de paternidad de ocho semanas (la ley ordena que sean ocho días), para que
los padres se comprometan con el cuidado en el hogar, y que no se tiene que tomar al tiempo que
la de la madre.

La Comunidad Par cita que, según Catalyst, “las empresas que cuentan con un mayor número de
mujeres en sus equipos de alta dirección obtienen mejores resultados financieros que aquellas
cuyos equipos gerenciales son totalmente masculinos”, y “a partir del 30 % de mujeres en
posiciones de liderazgo, comienza a aumentar la rentabilidad de las empresas desde un 15 % hasta
un 26 %, según el estudio realizado por el Instituto Petersen de Economía”.

El punto es romper estereotipos, propender por la inclusión laboral con todas las garantías para
trabajar y ascender. Esto último tiene que ver con el llamado “techo de cristal”, la barrera invisible
que impide que las mujeres asciendan en sus carreras porque, en un mundo en el que
históricamente las responsabilidades del hogar han recaído en ellas, llega el momento en el que se
sienten obligadas a escoger entre escalar en su vida profesional y el cuidado de la casa o la familia.

[Link]
contratar-mujeres-articulo-739433

Mucho se habla de la equidad de género por estos tiempos. Sin embargo, más allá de ser un tema
frecuente en las conversaciones sociales, en el mundo empresarial o en los niveles altos de
liderazgo, es una realidad y un reto para las empresas que buscan posicionarse en un mundo cada
vez más competitivo, innovador y equitativo.

Pero yendo un poco más allá sobre el concepto global de inclusión, la fórmula secreta para las
organizaciones está en integrar de manera adecuada la combinación de diferentes generaciones,
la diversidad de culturas e identidades y, por último, la incorporación de personas con
habilidades diferentes.

Aún más importante es tener una política definida para la denominada inteligencia de género, la
cual hace referencia a promover un liderazgo audaz, un ambiente de empoderamiento, la
disminución en la brecha salarial, entre otros, lo que fortalece al mismo tiempo la reputación de
las compañías que lo implementan.   

Así, el panorama en el país según un estudio de Aequales y el CESA (Colegio de Estudios Superiores
de Administración, el 38% de las organizaciones tienen mujeres en posiciones de liderazgo,
mientras que tan sólo el 32% cuentan con una política al respecto.

Teniendo en cuenta esta tendencia, los esfuerzos organizacionales deben estar enfocados en
alinear las metodologías de las áreas de Recursos Humanos en todo el ciclo de vida de los
empleados, desde el proceso de selección hasta la retención de los mejores talentos. Así mismo,
se deben crear programas de liderazgo y mentoría para promover el conocimiento y potenciar el
crecimiento de las mujeres más sobresalientes.

En conclusión, la manera como las compañías pueden seguir creciendo, innovando y sobresaliendo
en el mercado, es promoviendo políticas internas de inclusión, haciendo énfasis en la promoción
de la equidad de género, y fomentando el respeto para garantizar que los empleados cultiven el
sentido de pertenencia, la capacidad de crecimiento y la oportunidad de inspirarse unos a otros.

[Link]
equidad-de-genero/265881

En el contexto actual de Colombia, el país tiene la oportunidad de edificar una sociedad igualitaria,
incorporando las voces de distintos actores y sectores involucrados en las relaciones sociales,
políticas y económicas del país. Así, a la luz de la Agenda Global 2030 de Desarrollo Sostenible no
hay duda que uno de los ámbitos con gran potencial para generar impactos reales en este campo
se encuentra en la eliminación de barreras, brechas y situaciones de violencia y discriminación por
razones de género en el mundo del trabajo y en los espacios de toma de decisiones.

En este escenario, y a luz del Objetivo de Desarrollo Sostenible No. 17 sobre la Alianza Global para
el Desarrollo Sostenible, el sector privado juega un rol central, ya que tiene una alta capacidad de
incidencia en materia de cierre de brechas de género, a través de sus acciones corporativas. De
esta manera, por medio de este Boletín, cuya publicación continuará en el 2018, le estaremos
informando a profundidad sobre las diferentes rutas de acción, herramientas técnicas, y
experiencias prácticas de empresas, para que el sector privado avance en torno a la igualdad de
género, y constate de cerca cómo el desarrollo en este ámbito de los Derechos Humanos beneficia
a las empresas en su marco organizacional y en su actividad corporativa en el mercado.

[Link]
[Link]

La igualdad es un derecho fundamental y es un buen negocio, y desde esa perspectiva, los


principios hacen hincapié en la adopción, por parte de las empresas, de medidas encaminadas a
fomentar la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres. Además, reflejan los
intereses de los gobiernos y de la sociedad civil y sirven para respaldar la interacción entre las
diferentes partes interesadas, puesto que el logro del objetivo de la igualdad de género requiere la
participación de todos los actores en todos los niveles.

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