DEFINICIÓN
La canalización venosa periférica consiste en la colocación de una cánula en el
interior
de una vena para mantener un acceso venoso abierto. Los vasos más adecuados
para
la venopunción son: el plexo venoso dorsal y venas metacarpianas dorsales de la
mano, vena cefálica, vena basílica y vena mediana del brazo.
Indicaciones:
• Reposición de líquidos y electrolitos.
• Administración de medicamentos intravenosos.
• Transfusión de sangre y hemoderivados.
• Obtención de muestras de sangre
• Mantenimiento de acceso venoso permeable para casos de emergencia.
• Realización de estudios diagnósticos.
OBJETIVOS
Determinar el nivel de conocimiento y cuidados sobre catéter venoso
periférico que brinda enfermería, en el paciente pediátrico.
• Describir la técnica de inserción de un catéter venoso periférico.
• Realizar los cuidados necesarios para mantener su ubicación y permeabilidad,
así cómo minimizar posibles complicaciones.
PROCEDIMIENTO
Precauciones
• Verificar la identidad del paciente y comprobar que necesita la canalización
de una vía venosa periférica.
• Planificar la elección de la vía y el tipo de catéter a utilizar basado en las
características del tratamiento, la duración del mismo y el estado del
paciente:
O Tener en cuenta el tipo de solución a administrar (quimioterapia,
concentrados de hematíes, soluciones irritantes, etc.) Para la elección
de la vía y el calibre del catéter.
o Como norma general debe seleccionarse el catéter de calibre más
pequeño, según el tipo de terapia a administrar, para evitar la flebitis
mecánica
Deben seleccionarse venas con buen flujo sanguíneo cuando vayan a
infundirse soluciones hipertónicas o soluciones que contengan
fármacos irritantes; estos fármacos incluyen antibióticos cómo
anfotericina, cefalosporinas, metronidazol, vancomicina y eritromicina.
Valorar la actividad del paciente, movilidad, agitación, alteración del
nivel de conciencia, eligiendo la zona más adecuada.
• Realizar la inserción del catéter preferentemente en las extremidades
superiores, evitando zonas de flexión y si es posible en el brazo no
dominante.
• Si es posible, elegir para la inserción las venas distales. Evitar la inserción
en extremidades edematosas o incapacitadas, en zonas con heridas,
quemaduras, inflamaciones, infiltraciones previas o en venas esclerosadas.
En pacientes en los que esté previsto realizar una fístula arteriovenosa evitar
la punción en dicha extremidad excepto en el dorso de la mano.
• Comprobar las posibles alergias a los materiales a utilizar.
-Cuidados posteriores
Cuidados del punto de inserción
• Vigilar la zona de inserción del catéter cada 24 horas, mediante
Palpación a través de la cura intacta en el caso de apósito de gasa y por
Inspección directa en el caso de apósito transparente. Cada unidad
establecerá el turno de revisión.
• Si el paciente presenta sudoración intensa, o se observa sangrado en la zona
de inserción utilizar apósitos de gasa en vez de transparentes.
• No es necesario levantar el apósito de la zona de inserción si el paciente no
tiene signos clínicos de infección. Si el paciente tiene sensibilidad local, dolor
y/o fiebre no filiada, levantar la cura para ver la zona de inserción.
• Cambiar el apósito cuando esté despegado, mojado o sucio.
• Aplicar antiséptico, preferiblemente clorhexidina alcohólica al 2% en el punto
de inserción cuando se cambie el apósito.
• No utilizar antibióticos tópicos o cremas en el lugar de inserción ya que
Pueden provocar resistencias microbianas e infecciones por hongos.
• No mojar ni sumergir la zona de inserción del catéter. El paciente puede
ducharse si se toman precauciones, por ejemplo protegiendo la zona con un
recubrimiento impermeable.
Cuidados en el mantenimiento del catéter
• Mantener identificado el catéter con la etiqueta de color azul con la
leyenda de “intravenosa”.
• Evaluar la permeabilidad del catéter cada vez que se acceda al mismo.
• Inspeccionar regularmente la permeabilidad del catéter periférico y la
colocación correcta del mismo, ya que el reconocimiento temprano de la
extravasación es fundamental para limitar la cantidad de fluido que se
extiende por el tejido subcutáneo y el daño potencial que puede producir en
los tejidos.
• En los catéteres que se utilizan de forma intermitente o vayan a ser
utilizados para obtener muestras de sangre lavar la cánula al menos cada 8
horas con suero salino al 0,9%.
• Lavar con suero salino al 0,9% la luz del catéter cada vez que se administre
una medicación o se suspenda (excepto con fármacos vaso activos).
• Minimizar el riesgo de contaminación mediante la limpieza de los conectores
con solución antiséptica (clorhexidina alcohólica al 2%, povidona yodada al
10% o alcohol de 70%) antes de acceder al sistema y hacerlo solo con
dispositivos estériles.
CUIDADOS Y MANTENIMIENTO DEL CATETER
Punto de inserción
Examinar el punto de inserción por turno y antes de la utilización del CVP,
mediante inspección y/o palpación para detectar signos de infección, flebitis
o mal funcionamiento, en cuyo caso se procederá a su retirada.
Cuando se cambie el apósito se desinfectará el punto de inserción con
clorhexidina.
Apósito
Los apósitos se cambiarán cuando se retire o sustituya el catéter, o cuando
el apósito esté sucio, húmedo o despegado. Humedecer el apósito con
suero fisiológico antes de retirarlo.
Todo cambio de apósito se realizará previo lavado de manos y con guantes.
Se registrará el cambio de apósito, en el formulario de catéter del programa
Mambrino.
Se debe evitar contaminarel punto de inserción durante la renovación
del apósito.
El apósito no debe rodear todo el miembro con el fin de no comprometer el
retorno venoso y linfático.
En los pacientes neonatales se ajusta el apósito al tamaño del niño con el
fin de limitar en lo posible el uso de cinta adhesiva y proteger la piel.
Es fundamental que durante el baño no se moje el apósito con el fin de
mantener la vía en perfecto estado.
Catéter
En los pacientes pediátricos no se deben cambiar los catéteres venosos
periféricos salvo que aparezcan complicaciones o por fin de la indicación.
Reemplazar el catéter si el paciente desarrolla signos de flebitis
(hipersensibilidad, calor, eritema, cordón venoso palpable) en el punto de
inserción o mal funcionamiento del catéter.
Equipo de infusión
Toda manipulación del equipo de infusión se hará previo lavado de manos y
con guantes no estériles.
Se limitarán las manipulaciones todo lo posible.
Retirada del catéter
• No es necesario cambiar el catéter con una frecuencia establecida, cambiarlo
cuando esté clínicamente indicado.
• Retirar los catéteres venosos periféricos si los pacientes desarrollan signos de
flebitis (calor, sensibilidad, eritema o cordón venoso palpable), infección y
cuando se detecte mal funcionamiento del catéter.
• Se deben detener las infusiones siempre que el paciente se queje de dolor,
ardor o escozor en el punto de inserción, en la punta del catéter o en la
trayectoria de la vena y valorar la posible intervención.
• Retirar el catéter intravascular en cuanto no sea necesario.
• En la retirada del catéter asegurar una correcta compresión de la zona de
punción para evitar la formación de hematomas.
FLUJOGRAMA
Debemos tener presente que la piel del
niño posee características propias
La fijación del catéter debe cumplir
3 requisitos básicos
Es más delgado más permeabilidad
y
el pH de la superficie cutánea es mayor
Permitir la
Visualización directa mantener estéril el punto de inserción
del punto e inserción
Sujetar el catéter venoso
periférico lo más posible
pues los pacientes pediátricos
no son colaboradores
CONCLUSIÓN
El papel fundamental de enfermería en los cuidados de acceso venoso periférico,
es la prevención de infecciones y actualizar los conocimientos día a día para
optimizar los cuidados brindados hacia el paciente. El paciente es la razón de ser de
enfermería por ello es necesario desarrollar
programas de mejoramiento que impacten notablemente en los cuidados
ejecutados diariamente en los servicios de enfermería, implementar acciones del
equipo de salud que fortaleza el conocimiento del profesional de enfermería para
que obtengan criterios adecuados ante la asistencia del paciente.
BIBLIOGRAFÍA
1. Smith S F, Duell Dj, Martin BC. Técnicas de enfermería clínica. De las técnicas
básicas a las avanzadas. Vol.2. 7 ed.Madrid: Pearson; 2009. p. 1077-1088.
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Carrero Caballero MC. Tratado de administración parenteral.1ª Ed. Madrid;
Difusión avances de enfermería S.L, 2006.p.103-139.
3.Organización Mundial de la Salud “Seguridad de paciente.