PREDICACION 8
JESÚS TOMÓ TU LUGAR
José Humberto Rodríguez
Marcos 15:15 Y Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les soltó a Barrabás, y entregó a Jesús,
después de azotarle, para que fuese crucificado.
Esta es una historia que muchos de ustedes ya conocen, cuando Pilato soltó a Barrabás y
entregó a Jesús para que fuese crucificado. Pero es necesario leer un poco más acerca de esta
historia para saber qué fue lo que pasó. Vamos a leer qué dices la Escritura, para entender un
poquito lo que pasó en ese entonces.
Marcos 15:6-7 Ahora bien, en el día de la fiesta les soltaba un preso, cualquiera que
pidiesen. 7Y había uno que se llamaba Barrabás, preso con sus compañeros de motín que
habían cometido homicidio en una revuelta.
¿Quién era Barrabás? Dice la Escritura que era un homicida. Dice aquí también que había
organizado un motín. ¿Qué es un motín? Es un movimiento desordenado de una
muchedumbre grande, por lo común en contra de la autoridad constituida. Y dice en Juan
18:40b, que Barrabás era ladrón.
Y en Mateo 27:16, dice que era un preso famoso. Entonces era una fichita este Barrabás. Era
una persona especial, era una persona que estaba en la cárcel, era una persona que había
traído problemas ahí a esa ciudad. Y aun peor, era un pecador. Barrabás era un pecador como
cualquiera de nosotros, y Barrabás había sido detenido por esta ficha técnica tan especial:
Homicida, organizador de motines, ladrón y preso famoso.
¿Les recuerda a alguien en la actualidad? Uf, a más de tres ¿verdad? Que deberían de estar
ahí encerrados por lo que están ocasionando y no estar libres.
Marcos 15:8-10 Y viniendo la multitud, comenzó a pedir que hiciese como siempre les había
hecho. 9Y Pilato les respondió diciendo: ¿Queréis que os suelte al Rey de los judíos? 10Porque
conocía que por envidia le habían entregado los principales sacerdotes.
Dice la Escritura que la multitud empezó a presionar a Pilato, y este Pilato hace una pregunta
muy interesante a la multitud: ¿Queréis que os suelte al Rey de los judíos? En pocas palabras,
¿queréis que suelte a este inocente? ¿Y qué pasó con la multitud? La multitud empezó a
presionar fuerte a Pilato. Y dice en el:
Marcos 15:11 Mas los principales sacerdotes incitaron a la multitud para que les soltase más
bien a Barrabás.
Ve esta situación; los principales sacerdotes incitan a la gente, y de repente se empieza a
escuchar: ¡Suelta a Barrabás, suelta a Barrabás! Y me imagino a Pilato ahí enfrente viendo a la
multitud, y del otro lado a Barrabás, y al otro lado a Jesús, y volteando Pilato a ver a Barrabás,
volteando a ver a Jesús, y volteando a ver a la multitud. ¡Wow!
Imagínate tú ene sea situación: Que están esperando un veredicto por parte tuyo, y lo que tú
digas se va a hacer. Créeme que no fue fácil para Pilato tomar una decisión. Y Pilato estaba
ahí al frente viendo todo lo que se estaba moviendo a su alrededor, observando y por qué no,
hasta clamando a Dios y preguntando ¿qué hago? La elección no era nada fácil; o soltaba al
inocente, a Jesús; o soltaba a Barrabás que ya había ocasionado muchos problemas. Y si lo
soltaba pues ya sabían lo que podía pasar.
Marcos 15:12 Respondiendo Pilato, les dijo otra vez: ¿Qué, pues, queréis que haga del que
llamáis Rey de los judíos?
Fíjate qué interesante. Pilato intercede una segunda ocasión por Jesús, y hace otra
pregunta: ¿Qué, pues, queréis que haga del que llamáis Rey de los judíos? Y los principales
sacerdotes incitan a la gente y empiezan a gritar: ¡Suelta a Barrabás! ¡Suelta a Barrabás! Pobre
Pilato en serio, qué situación tan terrible estaba viviendo.
Marcos 15:13 Y ellos volvieron a dar voces: ¡Crucifícale!
Es más suelta a Barrabás y crucifica al inocente, crucifícalo. Qué momento, qué multitud
gritando ahí ¡crucifícalo! ¡Crucifícalo! Y el pobre de Pilato observando y viendo la reacción de
todos. Viendo la multitud ahí gritando como cuando cae un gol en el estadio ¿no? Pero
gritando: ¡Crucifícalo! Dame una “c”, Dame una “r” ¿no? ¡Crucifícale!
Y aparte observando a los principales sacerdotes que estaban ahí gritando ¿no? Como que
organizando la porra. ¡Eh, que lo crucifique, que lo crucifique! Y los demás pues sí, que lo
crucifiquen. Viendo además a Jesús callado, agachado así con la mirada. Y viendo del otro
lado a Barrabás, sorprendido por lo que estaba pasando ¿no?
Pero aparte dice en Mateo 27:19, que la esposa de Pilato le mandó decir: No tengas nada que
ver con ese justo; porque hoy he padecido mucho en sueños por causa de él. ¡Wow! Por un
lado la multitud, por otro lado los principales sacerdotes, de este lado Barrabás, de este otro
Jesús y aparte la esposa. ¡Wow! ¿Quién se ha encontrado en una situación así? Observe que
situación tan tremenda estaba sucediendo.
¿Qué harías tú si estuvieras en el lugar de Pilato? ¿Te echabas a correr o decías: pues suelto
a Barrabás? ¿O decías o suelto a Jesús? O decías a ver cálmense, vamos a hacer voto por
voto, casilla por casilla; vamos a contar los votos. ¿Qué harías tú? No fue nada fácil para Pilato.
Marcos 15:14 Pilato les decía: ¿Pues qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aun más:
¡Crucifícale!
Pilato intercede una tercera ocasión por Jesús, y les dice a la multitud: ¿Pues qué mal ha
hecho? ¿Qué problemas te ha ocasionado este hombre? Y la multitud grita más fuerte:
¡Crucifícale! ¡Crucifícale! ¡Crucifícale! Pobre Pilato, acorralado por todos lados, y la multitud ya
más enardecida, y gritando más fuerte. Me lo quiero imaginar y no puedo concebir lo que
estaba pensando Pilato, lo que estaba trayendo a su mente, ¿qué hago? ¿Qué hago?
Barrabás cumplía con los requisitos para ser crucificado, pero Pilato no encontraba nada para
acusarle. Y Pilato viendo la reacción de la multitud, viendo cómo estaba gritando la multitud
¡Crucifícale! ¡Suelta a Barrabás! Pilato toma una decisión:
Marcos 15:15 Y Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les soltó a Barrabás, y entregó a Jesús,
después de azotarle, para que fuese crucificado.
Suelta a Barrabás, entrega a Jesús. Y puedo imaginarme ahora en este caso a Barrabás
sorprendido ¿no? Como diciendo, pero si este hombre no hizo nada, ¿por qué me van a soltar
a mí? Barrabás podía salir y sus amigos estaban presos, ¿no dice la Escritura? Lo habían
agarrado con sus amigos, sus amigos seguían presos, nada más iba a salir él. Y me puedo
imaginar a Barrabás sorprendido como diciendo: ¿me van a soltar a mí? ¿Es en serio que a mí
me van a soltar? Y como que estaba así como de Bueno, ¿no?
Imagínate ese momento tan especial. Sabía Barrabás que él era el que tenía que ir a la cruz.
Sabía perfectamente que él era el que tenía que ocupar ese lugar. Y puedo imaginarme a
Barrabás que de repente voltea y ve a Jesús, y ¿qué pudo haber hecho Jesús? Pues voltear a
verlo y sonreírle, ¿no? ¿Te imaginas ese momento? ¿Qué pudo haber hecho Jesús ahí?
¿Agacharse y no voltearlo a ver? Yo creo que le regreso la mirada y una sonrisa. Una sonrisa
diciendo Jesús: yo estoy tomando tu lugar, ya eres salvo de la muerte de cruz.
Por un lado yo puedo sentir a Jesús que estaba hasta gozoso de ese momento, diciendo:
¡salvé a este hombre! Créeme que ese momento que estaba viviendo Barrabás, nunca lo iba a
olvidar, nunca. Y puedo advertir como Barrabás iba caminando rumbo a su libertad, y volteando
a ver a Jesús; y Jesús sonriéndole. ¡Qué momento tan especial, qué actitud tan misericordiosa,
llena de amor de Jesús ahí! Viendo que libraba a un hombre de la cruz y que él era el que iba a
tomar su ligar.
Ahora imagínate otra cosa, ahorita que está de moda una cosa. Imagínate que durante 3 años
estuviste ahorrando dinero para cumplir el sueño de tu vida. Y ese sueño de tu vida es asistir al
Campeonato Mundial de Fútbol en Brasil. Estás ahorrando ahí, y estás diciendo: yo voy a ir a
Brasil. Y estás contento, estás alegre, y estás juntando, estás haciendo cuentas y dices: no
ahora no voy a gastar aquí. Y estás haciendo lo más que puedes para juntar para ir a ese
Campeonato a Brasil.
Juntas ese dinero, empiezas a ver los paquetes, empiezas a checar todo y encuentras un
paquete que se ajusta a tu presupuesto. Y lo compras con anticipación, y dices: ¡Wow, ya
tengo mi paquete para irme al Mundial! Y aparte que ya tienes ese paquete para ir al Mundial,
haz escogido ir a ver los juegos de tu equipo favorito, porque eres de los primeros que haz
comprado un boleto para ir a ese tan anhelado Campeonato Mundial de Fútbol.
Y aparte como eres de los primeros, estás escogiendo hasta la mejor posición dentro del
estadio para apreciar mejor a tu equipo que vas a ir a ver. Estás sumamente contento, dices:
¡Wow, tengo mis boletos, tengo mi paquete, voy a ir a ver a mi equipo favorito, tengo un lugar
privilegiado, voy a poder ver mejor que los comentaristas! Y estás ahí.
Días antes a que llegue la salida para irte a tu viaje, pues preparas las maletas y empiezas a
presumirle a todo mundo: ¡Hey, me voy a ir al Mundial, me voy a ir a Brasil! Y estás sumamente
contento, estás sumamente emocionado, ¿por qué? Porque se está cumpliendo uno de tus
grandes sueños. Juntaste para ir a ese anhelado Campeonato Mundial.
Llega una noche previa, y yo si estuviera en ese lugar yo no podría dormir. Estaría súper
emocionado, créeme, yo no podría dormir de la emoción. No sé si tú podrías dormir, pero yo no
podría dormir, estaría ah mañana ya voy a estar volando hacia Brasil. Suena el despertador, te
levantas con muchas ganas, ¿qué pasa? te metes a la regadera y empiezas a cantar: “Brasil, la
la, la, la, la”. Así como cuando te levantas los domingos para venir a la iglesia, así.
¿O no, me estoy equivocando? No te levantas tú eh, Brasil, la, la, la, la, la. Te vistes,
desayunas, te vas al aeropuerto. Ya voy para allá, voy para el Campeonato Mundial. Te subes
al avión y tu corazón, ¿cómo empieza a latir? Y empieza a latir más fuerte de la emoción.
Despega el avión, y ahí vas tú, te asomas por la ventana. Y de repente escuchas: Pasajeros en
5 minutos vamos a aterrizar en Brasil. Y tú: ah, Brasil.
Aterriza el avión, bajas del avión y empieza la fiesta ¿no? Es pura fiesta ahí. Llega el día del
juego anhelado, tu primer juego, te pones tu playera de tu equipo favorito y vas al estadio y
empiezas a gritar: eh, eh, eh, y te sumas a la multitud y estás gozoso, y estás cantando, eh los
himnos y todo ahí, chalalá, chalalá. Entras al estadio, tomas tu lugar y de repente empieza la
ola ¿no? Y estás todo emocionado ahí, estás en el Campeonato, estás en el juego inaugural,
estás ahí contento.
De repente ves que sale tu equipo y tú gritas como loco. Sale tu equipo al centro de la cancha y
tu corazón empieza a latir más fuerte, no puedes detener la emoción, estás ahí. Va a ser un
gran juego, es el juego inicial, va a ser el juego con el que va a comenzar el Mundial, va a ser
televisado en todo el planeta; y a lo mejor en una de esas, la cámara te capta y tú sales a nivel
mundial gritando como loquito, y te están viendo ahí.
Y empiezan los flashes, y tú emocionado porque ya estás ahí, y están transformando el lugar
una tormenta impresionante y no lo puedes creer, pero estás ahí. Y de repente ves que sale el
Director Técnico, se va al centro de la cancha, se va con sus jugadores, hace su ruedita, ves
que está platicando con ellos, los suelta y de repente el técnico agarra y voltea al estadio y
empieza a buscar a alguien.
Y agarra y señala a alguien, y hay más de 100 mil almas ahí en el estadio. Y el entrenador le
habla a su mejor jugador, a la figura del equipo, a la estrella, al que gana millones de dólares y
le dice: ¡Ven, ahí donde está él, ve a donde está él! Se va el jugador y empieza a subir por las
gradas, y la gente se emociona, lo toca porque va pasando el jugador. Y ahí va el jugador y va
subiendo, y va llegando hacia donde fue enviado por su entrenador.
Y tú te quedas como sacado de onda y te preguntas, ¿a caray, viene hacia mí? Y te mueves y
ves que el jugador va hacia ti; y te vuelves a mover, y el jugador se vuelve a mover hacia ti. Y
tú empiezas como a sacarte de onda y te preguntas, ¿qué es lo que está pasando? Más de
100 mil almas y ves que está subiendo ese jugador, que está subiendo las gradas, que está
apretujado pro la multitud que lo aclama, y no comprendes lo que está sucediendo.
El gentío empieza a abuchear al entrenador, ¡oye, qué está pasando, qué estás haciendo, ya
que comience este partido! Y ves que la figura del juego empieza a subir las gradas, y se
empieza a acercar a ti, te está buscando con la mirada, y no existe la más remota posibilidad
de que esto esté ocurriendo. Piensas: debe ser una broma pesada, debe de ser una cámara
oculta para un programa de esos de bromas ¿no?
Y ves que se está acercando a ti, y ves que te está viendo el jugador. Y ves que ese jugador
multimillonario, ese astro se para enfrente de ti completamente agotado porque tuvo que subir
ahí abriéndose camino, y llega y te dice: “El entrenador quiere que tú me reemplaces”.
Imagínate que estás ahí en el estadio y que miras a un jugador, voy a nombrar a algunos
jugadores como por ejemplo: Messi, Cristiano Ronaldo, que sube un jugador que tú admiras, y
te dice: oye, dice el entrenador que bajes, yo me voy a quedar aquí en tu lugar en las gradas.
¿Qué harías? Dirías: ¡no es posible, están locos!
Le dirías: Oye tú, Messi, tú Cristiano Ronaldo el jugador que tú quieras, ¿cómo crees que el
entrenador me va a escoger a mí? Y el jugador dice: sí es verdad, el entrenador quiere que tú
me reemplaces y que yo ocupe tu lugar. Y tú sorprendido dices. ¡No, debes estas equivocado,
yo solo soy un espectador aquí en el estadio, yo solo solamente vine a mirarte jugar a ti! Y le
estás explicando al jugador y le estás diciendo: por favor, yo vine a verte jugar a ti.
El jugador te dice: ¿sabes qué? Ya no retrases el juego, yo voy a tomar tu lugar, yo voy a
observar y tienes que bajar tú. Y tú dices: No, no, yo no voy a bajar, tú eres el jugador, yo no sé
nada de fútbol. Te dice el jugador: tú tienes que bajar, tú eres el que tiene que bajar. Y
entonces ahora si la multitud está enojada, 100 mil espectadores observan la charla desde
todos los ángulos del estadio, ven la pantalla gigante que está ahí; el mejor jugador del planeta
hablando con un desconocido, y que este desconocido no quiere bajar.
El Director Técnico sigue ahí en el centro de la cancha esperando tu decisión, y tú volteas a ver
al entrenador, y el entrenador te dice: ¡Ven, baja! Entonces tú sorprendido agarras y dices: está
bien, voy a bajar. Y vas a bajar y el jugador te dice: espérate, se quita su playera y te la da. Y
entonces te dice: Ahora sí, ve.
¿Te parece una historia irracional? ¿Te parece una historia loca? Dices: sí, porque eso no me
va a pasar a mí. Pues pregúntale a Barrabás qué sintió cuando el Campeón ocupó su lugar.
Imagínate qué sintió Barrabás cuando Jesús ocupó su lugar. Cuando Jesús le tocó el lugar
que le tocaba a Barrabás en la cruz. Cuando el Padre, el Técnico cambió la estrategia del juego
y le dijo a Jesús: Tú vas a entrar en lugar del pecador, tú vas a entrar en lugar de cada uno de
los que estamos aquí.
No sabemos qué fue lo que pasó con el afamado ladrón, ni tampoco si alguna vez jugó en el
gran equipo; pero estoy seguro de algo que sintió ese día cuando fue reemplazado. Que nunca
e le iba a olvidar ese día, que alguien más ocupó su lugar. Y déjame decirte algo: Tú puedes
olvidarte del lugar donde Dios te puso, pero jamás olvidas de dónde te sacó, jamás vas a
olvidar de dónde te sacó.
Tal vez te puso aquí en esta iglesia, te puso en otro lado, lo puedes olvidar, puedes olvidar el
lugar donde Dios te puso; pero jamás vas a olvidar el lugar de donde Dios te sacó, del lugar
donde ocupó Jesús tu lugar, del lugar donde te reemplazó.
Cuando alguien te recuerde querido hermano que fuiste un ladrón, que fuiste un homicida, que
fuiste bla, bla, bla, lo que sea; recuerda las palabras del entrenador. Recuerda que Jesús
ocupó ese lugar por ti en esa cruz, recuérdalo, no lo olvides. Cuando alguien te muestre una
fotografía amarillenta de tus complejos, repite esa frase del Director Técnico y acuérdate de lo
que hizo Jesús: Tomar el lugar que a ti y a mí nos correspondía.
No importa si nunca jugaste o si estás acostumbrado solamente a ser un espectador, primero
tienes que convencerte de que puedes cambiar tu estrella; y luego necesitas que te convoquen
para jugar en las ligas mayores. El resto querido hermano, querida iglesia es solo
entrenamiento, es trabajo duro y acostumbrarse que con Jesús vas a ganar.
Jesús fue entregado para ser crucificado, y Barrabás fue puesto en libertad. El inocente que
tenía que ir a la cruz, en este caso Jesús ocupa el lugar de Barrabás y toma ese lugar. Y en la
persona de Barrabás estamos todos nosotros, todos los que hemos pecado y estamos
destituidos de la gloria de Dios.
Romanos 3:23 Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.
Estamos todos nosotros en la persona de Barrabás. Todos nosotros merecíamos ir a la cruz,
pero Jesús ocupó ese lugar. Nosotros éramos los que estábamos destinados al lago de fuego
eterno, pero viene Jesús, viene el inocente Cordero y toma ese lugar de Barrabás, y Barrabás
queda libre. Es decir, tú y yo fuimos puestos en libertad y ahora somos libres.
Si Jesús no hubiera sido obediente hasta la muerte, aun hasta la muerte de cruz como dice
en Filipenses 2:8, Barrabás hubiera muerto ese día, así de fácil. Y l vida de Barrabás se salvó
mediante la muerte de nuestro Señor Jesucristo. Nuestra vida se salvó por la muerte de Jesús.
Ahora, ¿te imaginas a nuestro Señor Jesucristo en el momento en que estaba en la cruz?
Si pudiéramos regresar el tiempo y estuviéramos viviendo ese momento, ¿tendríamos la
capacidad para voltear a ver a Jesús ahí en la cruz? Yo creo que no. Y si la tuviéramos porque
a lo mejor seríamos orgullosos o estaríamos así con un corazón duro, Jesús simplemente
voltearía a vernos, se sonreiría y nada más.
Efesios 2:1-10 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y
pecados, 2en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo,
conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de
desobediencia, 3entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos
de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por
naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. 4Pero Dios, que es rico en misericordia, por su
gran amor con que nos amó, 5aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida
juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), 6y juntamente con él nos resucitó, y asimismo
nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, 7para mostrar en los siglos
venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo
Jesús. 8Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de
Dios; 9no por obras, para que nadie se gloríe. 10Porque somos hechura suya, creados en Cristo
Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en
ellas.
Cada uno de nosotros andaba como Barrabás, muerto al pecado, muerto en iniquidades. Y
viene Jesús, toma el lugar en la cruz y ahora somos salvos. Dice la Escritura que en otro
tiempo éramos como Barrabás, fichitas, de lo peor. Pero ahora gracias a ese acto maravilloso,
a esa misericordia de nuestro Señor Jesucristo venimos a ser hechura suya. Somos creados en
Cristo Jesús ¿para qué? para buenas obras. Las cuales Dios preparó de antemano para que
anduviésemos en ellas.
Recuerda que Jesús ocupó el lugar de Barrabás, es decir, el lugar de cada uno de nosotros. Y
debemos ser agradecidos por la grande misericordia de Dios para que nosotros seamos albos.
No olvides que Dios permitió que gritaran: ¡Suelta a Barrabás, suelta a Barrabás! Dios permitió
eso. Dios permitió que gritaran: ¡Suelta a Iván, suelta a Fernando, suelta a mi hermano tal,
suelta a la iglesia, suelta a Levantaré! ¿Para qué? Para que Jesús ocupara ese lugar y ahora
seamos libres.
Bendito Padre te damos gracias en esta tarde por esta palabra, te damos gracias porque nos
recuerdas Dios cómo éramos antes, cómo vivíamos como Barrabás. Clamamos a ti Padre
pidiéndote perdón por nuestras iniquidades, por nuestras ofensas, te damos gracias por ese
gesto maravilloso el cual fue de que nuestro Señor Jesucristo tomó nuestro lugar en la cruz.
Señor nosotros teníamos que estar ahí en esa cruz, pero fue tu amor hacia nosotros que tú
tomaste ese lugar. Te damos gracias Dios, porque gracias a ese gesto, gracias a que tú
soltaste a Barrabás se pudo llevar a cabo ese plan estratégico que tú llevabas a cabo. Tú,
Padre eres el mejor Técnico del mundo, tú mueves las fichas, tú mueves las técnicas para que
todo se lleve con el propósito que tú tienes.
Te damos gracias porque nos has hecho libres, y nos has hecho libres para vivir en obediencia.
Te pido en esta hora por la iglesia, te pido por cada uno de nosotros para que tú Dios nos
fortalezcas. Para que tú nos recuerdes que tú tomaste ese lugar, para que tú nos recuerdes
Señor que formamos parte del equipo. Y que tú quieres que nosotros nos esforcemos día con
día, y que tú quieres que nosotros le echemos ganas, que tú quieres que nosotros nos
preparemos.
Te doy gracias Señor porque sé que tú así lo vas a hacer. Y gracias te doy en esta hora por la
vida de la Iglesia, por la vida de cada uno de mis hermanos y porque sé que tú vas a hacer
cosas grandes y maravillosas con cada uno de nosotros. En el nombre de Jesús a ti sea la
gloria y la honra mi Dios, amén.
Dios les bendiga.