EL DENGUE
El dengue es una enfermedad producida por un virus de la familia de los
flavivirus. El hombre es el hospedador y un mosquito del género Aedes es
el vector que con su picadura produce la transmisión.
Incidencia
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que en las últimas
décadas ha aumentado enormemente la incidencia de dengue en el
mundo. Según las estimaciones, se producen 390 millones de infecciones
cada año, de los cuales se manifiestan clínicamente (el resto son
asintomáticos) 96 millones.
Las regiones del mundo en las que se registran más casos son
Centroamérica, Caribe, norte del Cono Sur, sudeste asiático y
subcontinente indio.
Causas
El virus del dengue se propaga por mosquitos hembra, principalmente de
la especie Aedes aegypti y, en menor medida, A. albopictus. Además,
estos mosquitos también transmiten la fiebre chikungunya, la fiebre
amarilla y la infección por el virus de Zika.
Se ha descrito algún caso de transmisión sexual, pero es muy poco
frecuente. La forma de contagio mayoritaria es a través de la picadura de
mosquitos.
Evalúa tus síntomas
Síntomas
Fernando de la Calle, facultativo especialista en Medicina Tropical y del
Viajero del Hospital La Paz-Carlos III (Madrid), describe de la siguiente
forma las principales manifestaciones del dengue: "Es un cuadro febril con
erupción cutánea y dolores musculares, entre otras. Los síntomas del
dengue se inician después de un período de incubación que puede variar
de cinco a ocho días tras la picadura y las personas suelen presentar:
Fiebre alta.
Náuseas y vómitos.
Erupción en la piel.
Sangre en las encías y en la nariz.
Debilidad general.
Dolor muscular y articular.
Tos.
Dolor de garganta.
Prevención
Desde la OMS afirman que la única manera para controlar o prevenir la
transmisión del virus del dengue consiste en luchar contra los mosquitos
vectores:
Es fundamental mantener el ordenamiento del medio ambiente para
evitar que los mosquitos encuentren lugares donde depositar sus huevos.
Eliminar correctamente los desechos sólidos y los posibles hábitats
artificiales.
Limpiar y vaciar cada semana los recipientes en los que se almacena agua
para el uso doméstico. Además, aplicar insecticidas adecuados a los
depósitos en los que guarda agua a la intemperie.
Por otro lado, en las zonas más afectadas por los mosquitos transmisores
se deben utilizar mosquiteras en las ventanas y usar ropa de manga larga.
Fumigaciones biológicas de zonas estancables y de los productos
susceptibles de traer mosquitos (maderas y neumáticos, por ejemplo).
Tipos
Existen dos tipos de dengue:
El dengue clásico, que no suele presentar muchas complicaciones, ya que
el organismo tiende a recuperarse por completo con los cuidados
adecuados.
El dengue grave (conocido anteriormente como dengue hemorrágico), que
está causado por los sereotipos Den 1, Den 2, Den 3 y Den 4, cuyo período
de incubación es de entre cinco y ocho días. Es una manifestación grave y
puede causar la muerte del paciente porque pueden aparecer
taquicardias, dolor en los huesos, hemorragias, alteración de la presión
arterial, insuficiencia circulatoria o deshidratación.
Diagnóstico
Existen varios exámenes que se pueden hacer para confirmar el
diagnóstico de esta enfermedad, como un examen de laboratorio para
medir el nivel de anticuerpos a través de una muestra de sangre, un
hemograma completo o pruebas de la función hepática.
Pero, aunque el diagnóstico definitivo se hace en el laboratorio, la
detección inicial de las personas infectadas depende de la evaluación
clínica de los síntomas que presenten. A este respecto, Fernando María
Navarro Pellicer, máster en Medicina Tropical y Enfermedades Parasitarias
y miembro del Grupo de Enfermedades Infecciosas de la Sociedad
Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), resalta que la
sintomatología del dengue "es semejante a una gripe, pero se distingue
por un mayor dolor muscular, adenopatías sin aumento del bazo y sí del
hígado, dolor ocular, fotofobia y disociación del pulso (es decir, pulso poco
elevado para una fiebre alta". Además, agrega que "a los seis días puede
aparecer un exantema ligero" y que la convalecencia "es larga y con
astenia".
Tratamientos
Los expertos afirman que no hay tratamiento específico para el dengue.
No obstante, es esencial la asistencia por parte de los médicos y
enfermeras que tienen experiencia con los efectos y la evolución de la
enfermedad, para salvar vidas y reducir las tasas de mortalidad.
En términos generales, el tratamiento para las formas benignas se hace
con antiinflamatorios, antipiréticos y reposo. En las formas graves se
repone el equilibrio electrolítico y si hay hemorragia puede precisarse una
transfusión de sangre y el control del número de plaquetas.