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Oraciones y Preces por Vocaciones

El documento es una súplica por las vocaciones que incluye una oración inicial, un pasaje bíblico y varias preces. La oración inicial pide a Jesús que envíe trabajadores a su cosecha y aliente a los jóvenes a seguirlo. El pasaje bíblico habla de permanecer en Cristo para dar mucho fruto. Las preces piden por más sacerdotes, servidores, maestros, misioneros y almas contemplativas.
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Oraciones y Preces por Vocaciones

El documento es una súplica por las vocaciones que incluye una oración inicial, un pasaje bíblico y varias preces. La oración inicial pide a Jesús que envíe trabajadores a su cosecha y aliente a los jóvenes a seguirlo. El pasaje bíblico habla de permanecer en Cristo para dar mucho fruto. Las preces piden por más sacerdotes, servidores, maestros, misioneros y almas contemplativas.
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SÚPLICA POR LAS VOCACIONES

ORACION INICIAL

Oh Jesús, Señor de la cosecha, míranos que estamos arrodillados ante Tú presencia Eucarística,
rogándote que dirijas una mirada de misericordia sobre nuestro pobre mundo. Verdaderamente la
cosecha es grande pero los trabajadores son pocos. Por eso envíanos trabajadores a Tú cosecha.
Repíteles nuevamente a la juventud moderna Tú amorosa invitación de “Ven y Sígueme”. Recuérdales
a ellos y a sus padres, que aquellos que aman a su padre y madre más que a Tí, no son dignos de ser
Tus discípulos. Aliéntalos con la promesa de que aquellos quienes dejan todo por Tí recibirán cien
veces más en este mundo y la vida eterna. Consuélalos con tus palabras que tan a menudo decías a tus
apóstoles: “No Temas”. Pon en sus corazones una chispa de fuego de amor por las cuales Tú vinisteis a
derramar sobre la tierra. Concédeles Señor la gracia que ellos puedan cumplir Tú último mandato
“Vayan por el mundo y prediquen el Evangelio hasta los confines de la tierra”, para alumbrar la
oscuridad del error y quitar el pecado.

Texto bíblico: Juan 15, 1- 16:

Jesús dijo«Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. 2.Todo sarmiento que en mí no da fruto,
lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. 3.Vosotros estáis ya limpios gracias a
la Palabra que os he anunciado. 4.Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento
no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en
mí. 5.Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto;
porque separados de mí no podéis hacer nada. 6.Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como
el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. 7.Si permanecéis en mí, y mis
palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. 8.La gloria de mi Padre está
en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos. 9.Como el Padre me amó, yo también os he amado a
vosotros; permaneced en mi amor. 10.Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como
yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. 11.Os he dicho esto, para
que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado. 12.Este es el mandamiento mío: que os
améis los unos a los otros como yo os he amado. 13.Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por
sus amigos. 14.Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. 15.No os llamo ya siervos,
porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he
oído a mi Padre os lo he dado a conocer. 16.No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he
elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; de
modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda. PALABRA DEL SEÑOR

PRECES POR LAS VOCACIONES

Señor, escucha nuestra oración.

• Señor Jesucristo, modelo de toda perfección, Tú no solamente urges a las almas a luchar hacia
la santidad, sino que también movidas por el poder de Tú gracia puedan seguirte en la misión
que Tú les das. Roguemos al Señor.

• Señor, te pedimos que muchos de nuestros jóvenes puedan escuchar y seguir tu amorosa
inspiración y abrazar la vocación al sacerdocio, vida consagrada y matrimonio. Roguemos al
Señor.

• Señor, concédenos que siempre tengamos sacerdotes fieles que proclamen el Santo Evangelio y
ofrezcan Tú Cuerpo y Sangre por la salvación del mundo. Roguemos al Señor.

• Señor, te pedimos que siempre tengamos servidores para guiar a los huérfanos, consolar al
enfermo y a los que sufren, ayudar a los ancianos y débiles. Roguemos al Señor.

• Te pedimos Señor, que en las salas de clases las voces de quienes enseñan puedan hacer eco de
Tu voz, señalando el camino al cielo y el cumplimiento de tus enseñanzas a cada uno de
nuestros niños y jóvenes. Roguemos al Señor.

• Señor, te pedimos que en todas las partes del mundo haya misioneros que anuncien Tú
Evangelio, invitando a todas las gentes a entrar en Tú Reino. Roguemos al Señor.

• Señor, te pedimos que siempre haya almas generosas que con sus vidas contemplativas y de
penitencia, ofrezcan reparación por los pecados del mundo, y obtengan Tú perdón e infinita
misericordia. Roguemos al Señor.

ORACIÓN PARA PEDIR PERDÓN

Oración inicial

Oh Dios bueno y eterno, Altísimo Señor, en este día vengo ante Ti porque creo en Tu presencia, creo
en Tu amor y en tu Santísima Misericordia, creo en que Tú estás a mi lado guiándome y
acompañándome cada día de mi vida. Yo creo en que Tú sabes mi sentir, mi pensar y mi actuar, pues a
Ti nada podemos ocultarte, Señor. Tú lo conoces todo y sabes en tu corazón todas las veces que
actuamos bajo tus divinas enseñanzas, pero también sabes todas las veces que hemos caído, que hemos
sido débiles y que te hemos fallado, Señor. (Estribillo)

En este día vengo arrepentido a pedirte perdón, Padre, con un corazón contrito vuelvo a Ti y te
pido que me perdones por aquellas faltas cometidas, por aquel pecado que tanto daño me hace, no solo
a mí, sino también a todos los que me rodean y sobre todo a Ti, mi Dios maravilloso. Reconozco que
soy débil, amadísimo Señor, la fuerza de voluntad no me alcanza para evitar caer en tentación, para no
ceder ante las instigaciones del enemigo. (Estribillo)

Reconozco, Señor, que no he puesto resistencia, que he caído con facilidad y he pecado, y
aunque sé que Tú todo lo conoces de mí, hoy vengo ante Ti a reconocer mis culpas, pues necesito
pedirte perdón con claridad de conciencia por haber actuado mal no solo de obra, sino también de
pensamiento y omisión. Dios mío, perdona mis pecados y ayúdame a salir adelante. (Estribillo)

Perdóname, Señor adorado, por todas las veces que te he fallado, por todas las veces que te he
prometido que ya no lo iba a hacer y volví a caer una y otra vez. Perdóname, Santo Padre, por las
mentiras que he dicho, por mis malos pensamientos. Perdóname por sentir odio, envidia o rencor, por
sentir celos de la bendición ajena y por aquellos deseos profundos que no son dignos de Ti, Oh
Precioso y Bendito Señor. (Estribillo)
Te pido perdón, también mi Dios, por todas las personas a las que les he causado dolor o
tristeza con mis palabras o con mis actitudes, por aquellas heridas que he provocado en mis
familiares, en mis amigos, en mi pareja, y hasta incluso, en mis hijos. Perdóname Papá Dios, te lo pido
por favor, por no ser un ejemplo para los demás. Me siento tan pequeño, tan miserable, que solo puedo
reconocer mis faltas, Señor y mirar a lo alto del Cielo para darme cuenta de cómo es que me he alejado
de Ti a causa de mi pecado. (Estribillo)

Perdóname Señor, por haberte decepcionado, por dejar que mi temperamento se salga de
control, por caer una y otra vez en los mismos errores. Hoy vengo ante Ti a clamar a tu misericordia,
Señor, porque sé que tu bondad no conoce de límites, porque sé, que Tú eres el único que me puede
ayudar a cambiar mi vida, a encaminarme por caminos de bien y bendición. (Estribillo)

Perdóname si he faltado a Tu nombre y a tus mandamientos. Perdóname si con mis acciones te


he dicho que no te amo, pero quiero decirte ahora en mi oración, Señor, que te amo con todo el
corazón, que estoy realmente arrepentido y quiero cambiar, quiero que me des una nueva oportunidad
para seguir adelante, porque sé que eres un Dios justo y misericordioso. (Estribillo)

Sé que Tú siempre guardas un lugar para el que se arrepiente de sus faltas, es por ello que me
presento ante Ti con todo lo que soy y todo lo que tengo, sin máscaras ni pantallas, pues me reconozco
pecador, pero también sé que por tu bendita misericordia, seré restaurado, porque sé que Tú no me
sueltas ni me soltarás y me levantarás con tu Diestra victoriosa. (Estribillo)

Por eso, mi amado Padre, te pido en estos momentos que me ayudes a seguir adelante, que me
des las fuerzas necesarias para no caer en tentación y aunque sea inevitable, me ayudes a luchar con
todo el corazón para evadir ese tipo de situaciones, guíame por senderos de bien y santidad para
alcanzar tu gracia, Señor, porque yo creo en Ti y en tu amor que todo lo puede, y sé que con tu
ayuda podré ser la persona que Tú quieres que sea. (Estribillo)

Señor Jesús, clamo a tu misericordia y te pido me concedas tu perdón. Pongo en tus preciosas
manos mi voluntad, Padre mío, para que Tú muevas y dispongas mi rumbo. Ayúdame a estar atento a
las artimañas del enemigo, ayúdame a reconocer lo bueno de lo malo en cada aspecto de mi vida, con
mi familia, mis amigos, en mi trabajo, en la escuela y en cada uno de mis entornos, cualquiera que este
sea. (Estribillo)

Yo estoy convencido de que escuchas mis plegarias, de que Tú siempre estás atento a nuestras
súplicas, por favor no apartes tu mano amorosa de mí, no me sueltes nunca, Padre, porque yo sin Ti
estaría perdido en medio de la tristeza, del pecado y la desolación. Muchas gracias por escucharme y
gracias porque sé que Tú me estás perdonando, porque sé que Tú sabes que mi arrepentimiento es
sincero y me brota del corazón. (Estribillo)

Gracias Señor, porque tu misericordia no tiene límites, porque Tú haces nuevas todas las
cosas. Gracias por mirarme con amor a pesar de mi fragilidad, a pesar de mi pecado, muchas gracias
Señor amado por recibir de nuevo este corazón que solo quiere amarte y adorarte todos los días de su
vida, en el nombre perfecto de Jesús. (Estribillo)
Texto Bíblico Ezequiel 17, 20-32

El que peque es quien morirá; el hijo no cargará con la culpa de su padre, ni el padre con la culpa de su
hijo: al justo se le imputará su justicia y al malvado su maldad. 21 En cuanto al malvado, si se aparta de
todos los pecados que ha cometido, observa todos mis preceptos y practica el derecho y la justicia,
vivirá sin duda, no morirá. 22 Ninguno de los crímenes que cometió se le recordará más; vivirá a causa
de la justicia que ha practicado. 23 ¿Acaso me complazco yo en la muerte del malvado - oráculo del
Señor Yahveh - y no más bien en que se convierta de su conducta y viva? 24.Pero si el justo se aparta
de su justicia y comete el mal, imitando todas las abominaciones que comete el malvado, ¿vivirá acaso?
No, no quedará ya memoria de ninguna de las obras justas que había practicado, sino que, a causa de la
infidelidad en que ha incurrido y del pecado que ha cometido, morirá. 25.Y vosotros decís: «No es
justo el proceder del Señor.» Escuchad, casa de Israel: ¿Que no es justo mi proceder? ¿No es más bien
vuestro proceder el que no es justo? 26 Si el justo se aparta de su justicia, comete el mal y muere, a
causa del mal que ha cometido muere. 27.Y si el malvado se aparta del mal que ha cometido para
practicar el derecho y la justicia, conservará su vida. 28.Ha abierto los ojos y se ha apartado de todos
los crímenes que había cometido; vivirá sin duda, no morirá. 29.Y sin embargo la casa de Israel dice:
«No es justo el proceder del Señor.» ¿Que mi proceder no es justo, casa de Israel? ¿No es más bien
vuestro proceder el que no es justo? 30 Yo os juzgaré, pues, a cada uno según su proceder, casa de
Israel, oráculo del Señor Yahveh. Convertíos y apartaos de todos vuestros crímenes; no haya para
vosotros más ocasión de culpa. 31 Descargaos de todos los crímenes que habéis cometido contra mí, y
haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué habéis de morir, casa de Israel? 32.Yo no me
complazco en la muerte de nadie, sea quien fuere, oráculo del Señor Yahveh. Convertíos y
vivid." PALABRA DEL SEÑOR

PRECES

MUESTRANOS TU MISERICORDIA SEÑOR

Ø Para que todos los miembros de la Iglesia –el Papa, los obispos, presbíteros, diáconos, ministros
y todo el pueblo de Dios—tengan permanente espíritu de conversión y reconociendo sus faltas,
invoquen el perdón generoso y lleno de ternura de Ti, como Dios Padre que eres. Oremos.

Ø Para que todas las Iglesias y todos los seguidores de Jesús, sin importar su grupo o pertenencia,
se perdonen mutuamente las ofensas que provocan la separación y caminemos todos juntos, tras
el Único Pastor y Maestro, Jesús. Oremos.

Ø Por todos los padres, educadores y aquellos que son guía en la educación de los niños y jóvenes,
para que la misericordia del Padre sea lo principal en el trato entre ellos. Oremos.

Ø Por los gobernantes para que Dios ilumine sus caminos y les lleve a tomar las mejores
decisiones, actúen con constante autocrítica y sean capaces de enmendar sus faltas y carencias,
sobre todo las cometidas en los pueblos más humildes y más necesitados. Oremos.

Ø Para que todos los cristianos fijemos nuestra mirada en Jesucristo, para poder ser signos
eficaces del obrar del Padre combatiendo el pecado de la corrupción con la lealtad, la
transparencia y la denuncia. Oremos.
Ø Para que la mirada de Jesús, que eligió a los apóstoles por su misericordia, nos conceda en
imitar al Padre que jamás se da por vencido hasta que no se haya disuelto el pecado y superado
el rechazo con la compasión. Oremos.

Ø Para que los sacerdotes sean signo de la misericordia del Padre y no se cansen de salir al
encuentro de los hermanos arrepentidos y de aquellos que por incapacidad de alegrarse se
quedaron afuera. Oremos.

ORACIÓN PIDIENDO VOCACIONES

Señor Nuestro Jesucristo, Tú dijiste a tus Apóstoles: la mies es mucha pero los obreros pocos; rogad al
Señor de la mies que envíe obreros a su campo”. Humildemente te suplicamos que envíes a tu Iglesia
numerosas y santas vocaciones sacerdotales y religiosas. Señor Jesucristo, que fuiste el primero que se
preocupó de la formación sacerdotal de los Apóstoles, para después enviarlos a predicar, siguiendo tus
huellas; te pedimos, para que las vocaciones arraiguen, que los superiores y formadores de nuestros
seminario sean sacerdotes íntimamente unidos a Ti, de vida ejemplar, hombres de fe y llenos de amor a
la Iglesia.

¡Señor Jesucristo!, divino Pastor de las almas, que nos llamaste a los Apóstoles para hacernos
pescadores de hombres; atrae hacia Ti nuestras almas ardientes y generosas para que seamos tus
seguidores y ministros. Haznos partícipes de tu sed de redención universal, por la cual renuevas tu
Sacrificio sobre el altar. Descúbrenos el horizonte del mundo entero, donde la silenciosa súplica de
tantos hermanos pide la luz de la verdad y el calor del amor, para que, respondiendo a tu llamada,
prolonguemos aquí en la tierra tu misión, edifiquemos tu Cuerpo Místico, la Iglesia, y seamos sal de la
tierra y luz del mundo.

Oh Jesús, Salvador mío, Tú que confiaste a los sacerdotes, -solamente a ellos-, el poder de celebrar la
Eucaristía, fin principal de su ordenación sacerdotal, perdonar los pecados, administrar otros
Sacramentos, predicar con autoridad la Palabra de Dios y dirigir a los demás fieles a mirar y a subir
hacia Ti, por medio de tu Santísima Madre, te ofrezco para la santificación de los sacerdotes y
seminaristas, durante este día, todas mis oraciones, trabajos alegrías, mis sacrificios y sufrimientos.
Danos, Señor, sacerdotes verdaderamente santos que, inflamados del fuego de Tu amor, no procuren
otra cosa que Tu gloria y la salvación de aquellos a los que Tú encomendaste. Amén.

Voy a rezar en particular por esos muchachos que no conozco, que tal vez puedan recibir la vocación
sacerdotal, y responder a la llamada de Dios: Mira Jesús, tu Iglesia y el mundo necesitan hombres
generosos que se entreguen a Ti para ser apóstoles tuyos. Elige a los que quieras; llama y da la valentía
de dejarlo todo y seguirte para ser sembradores de tu doctrina de amor y portadores de tu salvación.

Texto Bíblico: Lucas 10, 1-12

Después de esto, designó el Señor a otros 72, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las
ciudades y sitios a donde él había de ir. 2.Y les dijo: «La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad,
pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. 3.Id; mirad que os envío como corderos en
medio de lobos. 4.No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino. 5.En la
casa en que entréis, decid primero: "Paz a esta casa." 6.Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz
reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros. 7.Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo
que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. 8.En la ciudad en que
entréis y os reciban, comed lo que os pongan; 9.curad los enfermos que haya en ella, y decidles: "El
Reino de Dios está cerca de vosotros." 10.En la ciudad en que entréis y no os reciban, salid a sus plazas
y decid: 11."Hasta el polvo de vuestra ciudad que se nos ha pegado a los pies, os lo sacudimos. Pero
sabed, con todo, que el Reino de Dios está cerca." 12.Os digo que en aquel Día habrá menos rigor para
Sodoma que para aquella ciudad. PALABRA DEL SEÑOR

PRECES

PADRE, ESCÚCHANOS.

• Por el Papa Francisco y nuestro obispo Fabio, para que fieles al Espíritu sean buenos pastores
de la Iglesia y la conduzcan por caminos cada vez más evangélicos. Oremos.

• Por el Seminario Mayor de nuestra Diócesis de Garzón. Por sus formadores y seminaristas. Para
que el Espíritu Santo les conceda el gozo de servir a la Iglesia con el mismo amor de Cristo
Buen pastor. Oremos.

• Por la semana vocacional por cada una de las parroquias que vamos a visitar, por los colegios
que hacen parte de nuestra diócesis, para que con la ayuda y la colaboración de todos, seamos
conducidos al encuentro con Cristo. Oremos.

• Por los jóvenes, para que sean generosos en su seguimiento a Jesucristo y, si Dios les llama,
sean valientes y dispongan sus vidas para su servicio en el sacerdocio o la vida consagrada y
para el servicio evangelizador en todo el mundo. Oremos.

• Por quienes ya tiene definida nuestra vocación, tanto sacerdotal o religiosa como matrimonial
para que vivan profundamente su llamada al servicio de Dios y la Iglesia, siguiendo la voluntad
del Señor en todo, y no se queden sólo en palabras. Oremos.

Señor Jesús, que nos mandaste rogar al Padre que mande obreros a su mies, escucha nuestra oración
y haz que los religiosos y religiosas de tu Iglesia crezcan en número y perseveren fieles a su vocación.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

ORACIÓN DE ACCIÓN DE GRACIAS

Dios nuestro, Creador y Redentor, te alabamos, te bendecimos, te damos gracias. Solo tu eres Santo,
solo tu eres digno de toda alabanza. Te damos gracias por la vida, por nuestras alegrías y tristezas.
Todo te lo debemos a Ti y todo es para Ti. Te alabamos con nuestras manos, con nuestras voz y con v
vida. Solo a ti queremos adorar, bendecir, alabar en esta noche. (Estribillo)
Te damos gracias Señor por la vida, por cada miembro de nuestra familia seminario aquí presente y por
aquellos que hoy estuvieron y hoy ya no están con nosotros. Gracias porque podemos reconocer cuanto
nos amamos, demostrándonos cada día nuestro aprecio a través de la atención y el respeto los unos a
los otros. (Estribillo)

Gracias por tu perdón, el cual derramas sobre nosotros mientras nos esforzamos en mantener una
actitud de comprensión y paciencia en este hogar y para con las personas que nos rodean. Gracias
Cristo por las vidas de mis padres, mis hermanos y todos aquellos que nos precedieron y que lucharon
para que hoy seamos cristianos. (Estribillo)

Gracias por las oportunidades que nos has brindado de amar, servir, ayudar, de trabajar y prosperar en
esta casa de formación lugar donde vivimos, a donde nos has traído, no para volver atrás sino para que
seamos sacerdotes de tu Iglesia. (Estribillo)

Gracias Jesús porque tu palabra se cumple y has estado aquí todos los días. Te agradecemos que nada
nos ha faltado y porque hemos aprendido a valorar lo que si tenemos y a no perder nuestra paz
deseando lo que no necesitamos. (Estribillo)

Texto bíblico: Lucas 17 11 19:

Y sucedió que, de camino a Jerusalén, pasaba por los confines entre Samaría y Galilea, 12.y, al entrar
en un pueblo, salieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a distancia 13.y,
levantando la voz, dijeron: «¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!» 14.Al verlos, les dijo: «Id y
presentaos a los sacerdotes.» Y sucedió que, mientras iban, quedaron limpios. 15.Uno de ellos,
viéndose curado, se volvió glorificando a Dios en alta voz; 16.y postrándose rostro en tierra a los pies
de Jesús, le daba gracias; y éste era un samaritano. 17.Tomó la palabra Jesús y dijo: «¿No quedaron
limpios los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? 18.¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios
sino este extranjero?» 19.Y le dijo: «Levántate y vete; tu fe te ha salvado.» PAALABRA DEL SEÑOR

PRECES DE ACCIÓN DE GRACIAS

Tú eres el Hijo de Dios que te hiciste hermano y amigo nuestro. GRACIAS JESÚS PORQUE NOS
AMAS

Tú viniste a enseñarnos el camino del cielo. GRACIAS JESÚS PORQUE NOS AMAS

Tú viniste a salvarnos del pecado y de la muerte. ..

Tú viniste a decirnos que Dios es un Padre que nos ama…

Tú viniste a enseñarnos a construir un mundo más digno para el hombre y la mujer...

Tú viniste a animarnos y a darnos fuerza para ser mejores…

Tú viniste a consolarnos en nuestras tristezas y a traer alegría a nuestra vida...

Tú viniste a enseñarnos cómo amarnos y perdonarnos unos a otros...


Tú viniste para enseñarnos con tu vida y así pudiéramos seguirte...

Tú viniste para anunciar el mensaje de salvación e invitas a muchos a continuar con tu labor. ..

Padre Dios, Tú nos amaste tanto que nos enviaste a Jesús, tu propio Hijo, para salvarnos; ayúdanos a
escuchar y cumplir siempre lo que Él nos dice. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

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