Qué cuidados médicos recibe el bebé en el
parto:
Nada más nacer, incluso antes de que haya terminado por completo el parto,
cuando aún la placenta se encuentra dentro de tu útero, al bebé se le somete a los
primeros cuidados médicos para que nada complique su feliz nacimiento. Hemos
de decir que en los últimos años la práctica médica se ha modificado, y no es tan
intervencionista como en el pasado.
Contacto piel con piel
"Si el bebé comienza el llanto y tiene buen tono, se pone encima de la madre para
favorecer el contacto piel con piel y comenzar el amamantamiento", comenta el Dr.
José Beceiro, de la Unidad de Neonatología del Servicio de Pediatría, del Hospital
Universitario Príncipe de Asturias, de Alcalá de Henares (Madrid).
Limpieza de nariz y boca, según el centro
Tradicionalmente, y aún sigue siendo así en muchas maternidades y hospitales, el
ginecólogo o la matrona limpia con suavidad la boquita del recién nacido para
eliminar las secreciones bucofaríngeas, es decir, flemas y mocos, y ayudarle a
tomar sus primeras bocanadas de oxígeno.
Pero hoy en los centros donde se realiza un parto menos medicalizado, esta práctica
o "la aspiración de secreciones, el lavado gástrico, el paso de sondas…. no se hace
de forma rutinaria", explica Ana Ferrer, Supervisora de Paritorio del Hospital
Universitario Príncipe de Asturias, de Alcalá de Henares (Madrid). "El recién nacido
a término expulsa espontáneamente el líquido pulmonar en el curso del parto",
cuenta el doctor Beceiro.
Corte del cordón umbilical
El siguiente paso es cortar el cordón umbilical. El ginecólogo o la matrona primero
lo pinzará con un instrumento quirúrgico (aún no le colocarán la pinza de plástico) y
luego romperá el nexo que os ha mantenido unidos. En algunos hospitales esta
actuación se hace enseguida, minutos después del nacimiento, y en otros se espera
a que el cordón deje de latir. "Los únicos procedimientos que se realizarán al recién
nacido durante este tiempo de contacto piel con piel, son su identificación y la
adjudicación de la puntuación del test de Apgar. La correcta identificación del recién
nacido tras su nacimiento es necesaria desde el momento de la ligadura del cordón
umbilical", puntualiza Ana Ferrer.
Test de Apgar
Ahora toca la realización del test de Apgar, la prueba clínica que mide la vitalidad
del recién nacido en sus primeros minutos de existencia. Lo que el neonatólogo
valora son cinco valores del bebé. Su tono muscular, el esfuerzo respiratorio, la
frecuencia cardiaca, la respuesta a los estímulos externos y la coloración de la piel.
Peso y medida del bebé
Luego se le pesa y mide y se toma las medidas del perímetro cefálico, aunque en
los centros en los que se practica un parto más humanizado, esta practica se retrasa
hasta que la madre no sube a la habitación, alrededor de dos horas después, "para
no interferir con el contacto piel con piel tras el nacimiento", añade el doctor Beceiro
Vitamina K inyectada y colirio.
También se administra una profilaxis de vitamina K intramuscular "para prevenir la
enfermedad hemorrágica del recién nacido, que puede provocar sangrados graves
en algunos casos", afirma el neonatólogo. También se le aplica un colirio en los
ojitos para prevenir la infección ocular gonocócica, que puede contraer al pasar por
el canal del parto.
Lavado de recién nacido… solo por encima
La imagen de un bebé todo sonrosado y limpio que suelen aparecer en las películas
es muy poco real. Los bebés nacen un poco sucios pero hoy no se les lava. "En las
primeras horas de vida la limpieza debe ser superficial y en todo caso no debe
interferir con el contacto piel con piel con la madre", señala el doctor Beceiro. "El
neonato se coloca sobre el abdomen o el pecho de la madre en decúbito prono y se
seca y estimula con toallas precalentadas para evitar la pérdida de calor".
La higiene en el recién nacido
La higiene del bebé es importante y necesaria ya que contribuye a que el pequeño
se sienta más fresco, lo relaja, forma parte de su rutina diaria y, además, juega un
papel importante en su salud
El aseo del bebé es necesario para una buena salud. Cada parte del cuerpo
necesita unos cuidados e higiene específica que debe tenerse en cuenta, y más
aún, en el caso de un recién nacido.
El baño
El bebé no se puede sumergir completamente en el agua de la bañera hasta unas
48 horas después de la caída del cordón umbilical. Durante estos dos días en que
no se puede bañar al bebé, su higiene diaria se debe realizar con una esponja
empapada con agua tibia, limpiando todo su cuerpo excepto la zona del cordón
umbilical. También se puede utilizar leches limpiadoras específicas que venden
muchas marcas comerciales.
Se puede empezar a bañar al bebé en el momento en que el cordón umbilical se ha
caído y ha cicatrizado por completo. Las principales instrucciones para este primer
baño son:
El jabón: su uso no es imprescindible aunque sería recomendable en el área del
culito para mejorar su aseo. La mejor opción es un jabón específico para bebés o
recién nacidos o un gel sin jabón que limpia sin dañar la delicada piel del bebé.
El agua: debe estar a temperatura corporal de unos 37 ºC.
Cómo secar al bebé: tras el baño se debe secar con delicadeza al recién nacido, a
toques, dejando bien secos los pliegues, el culito y entre los dedos. De esta manera,
se previenen irritaciones e infecciones. Los recién nacidos nacen cubiertos de una
capa grasa que los protege: la vérnix caseosa . Normalmente, durante los primeros
días quedan restos de la misma. No hay que intentar retirarlos de manera brusca,
ya irán desapareciendo y absorbiéndose por la piel con el paso de los días.
El baño como rutina: se recomienda el baño diario, como una rutina más del bebé.
Debería ser un momento para disfrutar y para que el pequeño se relaje y estreche
vínculos con los padres. Se puede aprovechar el baño para estimular al recién
nacido, por ejemplo, cantando canciones que hablen del agua y del jabón.
Higiene específica
Cada parte del cuerpo necesita unos cuidados e higiene específica que debe
tenerse en cuenta, y más aún, en el caso de un recién nacido.
El cordón umbilical
El resto de cordón umbilical, que permanece en el bebé tras el nacimiento, cae
durante las 2-4 primeras semanas de vida. Ser escrupuloso y metódico con la cura
del cordón nos puede ahorrar muchos problemas así como asegurar una correcta
cicatrización.
El cordón se cura un par de veces al día con una gasita y alcohol de 70º. No hay
que tener miedo a hacer daño al niño ya que el cordón no tiene sensibilidad. En
cada cambio de pañal se debe prestar especial atención al cordón, evitando que se
depositen secreciones (heces o pipí) en esa zona.
No se debe acelerar la caída del cordón, debe caer solo y no se debe hacer caso a
todo lo que el “saber popular” aconseja para mejorar la estética del ombligo del
bebé, ya que puede provocar infecciones que dejan cicatrices peores y complican
la salud del bebé.
El cabello
La higiene del cabello forma parte del la hora del baño.
Se deben utilizar champús poco agresivos específicos para bebés. Después, se
debe peinar el cabello con cepillos adecuados de cerdas blandas. No se recomienda
poner colonia en el cabello al recién nacido ya que puede molestarle o irritarle el
olor tan fuerte, sobre todo si lleva alcohol. La colonia puede ponerse en la ropita y
conseguirá el mismo efecto.
En caso de que el bebé tenga costra láctea (pequeñas descamaciones grasas en el
cuero cabelludo), aplícale aceite de almendras u otro producto específico para
costra láctea en el cuero cabelludo durante 10 minutos y retíralo con el champú;
después peina el cabello intentando retirar la descamación sin irritar el cuero
cabelludo.
La piel
Tras el baño, lo mejor es hidratar la piel. Muchos recién nacidos descaman la piel,
sobre todo, en tobillos y muñecas. La piel de los recién nacidos tiende a escamarse
y es muy fina y delicda, porque aún no posee la estructura protectora típica de las
pieles de los adultos.
Se deben usar aceites vegetales (aceite de almendras o caléndula) o bien cremas
hidratantes específicas para el bebé, hipoalergénicas y, preferiblemente, sin
parabenos ni perfumes.
Zona genital
El recién nacido necesita mantener bien limpia y seca la piel de las nalguitas para
evitar irritaciones. Se debe minimizar el uso de toallitas y priorizar, en cambio, el uso
de la esponjita con agua tibia o una leche limpiadora específica. Las toallitas
húmedas pueden irritar pero son un buen recurso cuando se está fuera de casa.
En los niños: se deben limpiar todos los pliegues y secarlo bien sin frotar.
En las niñas: es importante limpiar siempre de delante hacia atrás, con el fin de no
transportar los residuos de las heces hacia la vagina y, sin presionar, lavar bien la
zona entre los labios mayores y menores. Por último, secar sin frotar.
La nariz
Si el bebé tiene mucosidad o secreciones se debe realizar un lavado nasal con
suero fisiológico. Recuesta al niño boca arriba y gírale la cabeza hacia un lado.
Aplícale el suero en el orificio nasal superior y repite la operación en el otro orificio,
girándole la cabeza hacia el otro lado. Incorpora al niño para que termine de
expulsar las mucosidades. Nunca utilices bastoncillos de algodón para limpiar la
nariz.
Las orejas
Existe la tradición de utilizar bastoncillos de algodón para limpiar los conductos
auditivos externos de los bebés. Muchos otorrinos alertan del peligro de su uso ya
que, introducir el bastoncillo, no limpia sino que introduce todavía más el cerumen
y puede causar alguna pequeña herida o infección.
Por lo tanto, las orejas se deben mantener limpias y secas por fuera, no por dentro,
ya que la cera que produce ya es una protección natural.
Las uñas
Las uñas del recién nacido se deben cortar cuando estén largas, con una tijera
especial de punta redondeada o bien limarlas con una lima suave. Tener especial
cuidado en cortar las uñas rectas y no lesionar la piel del dedo.