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Desmond Doss

Desmond Doss nació en Virginia en una familia adventista del séptimo día que le inculcó no matar. Se ofreció como médico en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial a pesar de sus creencias. En la batalla de Okinawa rescató a 75 soldados bajo fuego enemigo, arrastrándolos uno a uno a un lugar seguro. Fue herido pero siguió atendiendo heridos hasta que finalmente fue evacuado. Por su valentía y sacrificio recibió la Medalla de Honor del Congreso.

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Desmond Doss

Desmond Doss nació en Virginia en una familia adventista del séptimo día que le inculcó no matar. Se ofreció como médico en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial a pesar de sus creencias. En la batalla de Okinawa rescató a 75 soldados bajo fuego enemigo, arrastrándolos uno a uno a un lugar seguro. Fue herido pero siguió atendiendo heridos hasta que finalmente fue evacuado. Por su valentía y sacrificio recibió la Medalla de Honor del Congreso.

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Desmond

Doss
Nacido en Lynchburg (Virginia), sus padres, Tom y Bertha, le criaron bajo
la doctrina y las creencias de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Con
este entorno Desmond estuvo desde muy pequeño influenciado por la
Biblia y sus enseñanzas, particularmente por el mandamiento de no matar,
algo que llevaría al límite durante toda su vida.

En 1943, con 24 años, se presentó como voluntario en el ejército de


Estados Unidos no como soldado, sino como médico, pero para poder
llevar acabo dicho cargo, debería cumplir un conjunto de requerimientos,
pero el siempre tendría presente sus creencias de no matar. Él era lo que
se llamaba un objetor de conciencia aunque él solía decir que era un
“cooperador de conciencia” y que de esa manera podía servir a Dios y a
su país. Lo cierto es que en cualquier caso normal el hecho de negarse a
disparar o participar en la batalla matando al enemigo le habría costado un
consejo de guerra.

Como única salida a tan peculiar problema fue incluirle en el cuerpo


médico de la 77 División de Infantería, que fue destinada a Okinawa (fue el
mayor asalto anfibio en el Teatro del Pacífico. Se combatió durante 82
días, desde principios de abril hasta mediados de junio de 1945) Un
batallón fue enviado a tomar una posición japonesa sobre un acantilado de
150 metros. Tras escalar aquella pared, se encontraron con que los
japoneses les estaban esperando con un fuego cruzado. Los marines caían
a decenas y Doss, que veía a sus compañeros acribillados, se lanzó a
rescatar a todo el que podía mientras que la mayoría se refugiaban en los
rincones más recónditos, que eran mínimos.

Doss sacó de aquel infierno a 75 soldados bajo el tiroteo japonés y los fue
llevando hasta el borde del acantilado desde donde serían bajados con
cuerdas. Iba solo por lo que cada viaje que hacía entre la lluvia de acero,
como llamaron los japoneses a la batalla de aquellos días, traía a un
compañero. Unas veces traía a cuatro, luego a otros cinco, y así
sucesivamente. Durante varios días continuó atendiendo a los heridos
menospreciando el peligro que le rodeaba, hasta que el 21 de mayo, cerca
de Shuri, fue alcanzado en las piernas por la metralla de una granada y
estuvo cinco horas esperando a que le encontraran.

Cuando estaba a punto de ser evacuado en una camilla, Doss vio a otro
soldado que estaba peor que él y dejó la camilla para que la ocupase su
compañero. Entonces, recibió un disparo en un brazo que le fracturó un
hueso. Sin poder ponerse en pie, herido en un brazo y sin que nadie
pudiese ayudarle, rompió finalmente su juramento y cogió un fusil pero fue
para entablillarse el brazo y lograr llegar hasta el hospital de campaña.

50 compañeros, pero el Ejército asegura que fueron cien. Luego


llegaron las medallas y los honores. No fue solo la Medalla de Honor
del Congreso sino que pusieron su nombre a rutas, plazas, centros
médicos... Así el 10 de julio de 1990, una sección de la Autopista de
Georgia, entre la Autopista US 27 y la Autopista de Georgia 193, en
el Condado de Walker, pasó a denominarse "Autopista Medalla de
Honor Desmond T. Doss".

Doss volvió del Pacífico con tuberculosis y acabó perdiendo un


pulmón. También se quedó sordo por una sobredosis accidental de
antibióticos y finalmente murió el 23 de marzo de 2006 a la edad de
87 años. Lo que antes habían sido burlas se convirtieron en respeto y
luego en leyenda.

Yo a pesar de no ser una persona muy religiosa, particularmente lo


admiro por defender sus sueños, ideales y creencias sin importar que
tan difíciles sean las circunstancias, además de la valentía y coraje al
elegir el sacrifico propio para que otros pudieran vivir y
honestamente no pienso que solamente debería ser tomado como un
símbolo de “conciencia” sino más bien de admiración.

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