-LAS BASES DE LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL EN GRAN BRETAÑA
1. El concepto de Revolución Industrial
En sentido estricto, se entiende por Revolución Industrial el conjunto de cambios ocurridos en la
producción y el consumo de bienes como resultado de la incorporación de máquinas a la fabricación
industrial.
Estas transformaciones sucedieron a lo largo de un proceso lento y continuado y afectaron a los
demás sectores, ocasionando un cambio radical en la economía y en la sociedad anteriores. El inicio
de estos cambios tuvo lugar en Gran Bretaña hacia 1780, gracias a la coincidencia de factores
económicos y demográficos favorables.
2. ¿Por qué en Gran Bretaña?
La Revolución Industrial se inició en Gran Bretaña porque en ella se daban una serie de factores
favorables. Entre otros, la existencia de una burguesía emprendedora, una previa revolución agraria,
la revolución demográfica, la capacidad de innovación técnica, la mejora de los transportes, y la
posesión de un vasto imperio colonial que suministraba materias primas y compraba los productos
industriales.
3. La revolución agraria y sus consecuencias
Las actividades agrarias experimentaron importantes transformaciones, conocidas como
«revolución agraria», en las que Gran Bretaña fue pionera. Consistieron en progresos técnicos y en
cambios en el sistema de propiedad de la tierra.
• Los progresos técnicos
El sistema de cultivo basado en la rotación trienal fue sustituido por el sistema Norfolk, de
rotación continua, que incluía forrajes para el ganado. Con ello se incrementó la ganadería,
que aportó más estiércol para fertilizar la tierra, y carne y leche que mejoraron la
alimentación humana al incrementar el consumo de proteínas.
El vizconde de Townshend fue el inventor del llamado sistema Norfolk, un sistema de rotación
continua. En él, el terreno se dividía en hojas en las que rotaban de forma continua trigo, que
proporcionaba pan; nabos, que regeneraban el suelo y se usaban en la alimentación del ganado;
cebada, que suministraba cerveza, harina y alimento para el ganado; y forrajes (alfalfa, trébol), que
alimentaban al ganado. La producción de alimentos para el ganado permitió el crecimiento de la
ganadería. Esta proporcionaba abonos, que aumentaban los rendimientos de las hojas dedicadas a
los cereales; y aportaba carne y leche, que mejoraron la alimentación humana.
Otras mejoras agrarias fueron la difusión de cultivos como el maíz y la patata; el empleo
de máquinas sembradoras y cosechadoras movidas por caballos; el inicio de la selección de
semillas y de razas ganaderas, y el comienzo del uso de fertilizantes químicos.
La máquina sembradora de Jethro Tull, diseñada en 1730, permitía sembrar rápidamente,
realizando en un día, con tan solo dos hombres, el trabajo de 70 personas. Era arrastrada por
caballos y tenía rejas para realizar surcos, que permitían sembrar las semillas a cierta
profundidad, y un rastrillo que luego echaba la tierra sobre ellas, protegiéndolas de los
pájaros y del viento.
• Los cambios en el sistema de propiedad de la tierra
El antiguo sistema del openfield o campos abiertos explotados en comunidad era poco
productivo. Por eso, los grandes propietarios ingleses promovieron leyes de cercamiento
(Enclosures Acts, 1845) para sustituir las tierras comunales por propiedades privadas que era
obligatorio cercar.
Con ello, muchos campesinos pobres, sin dinero para hacer la cerca, tuvieron que vender su
tierra a aristócratas, burgueses y campesinos ricos, y se convirtieron en asalariados o
emigraron a las ciudades para buscar trabajo en la industria.
• Las consecuencias de la revolución agraria
Las consecuencias principales de la revolución agraria fueron el incremento de la
producción agrícola; la mejora de la alimentación; la concentración de la propiedad de la
tierra y la reducción del número de campesinos; y el ascenso de las rentas agrarias. Los
beneficios obtenidos favorecieron también la mejora de las propias explotaciones agrarias y
la inversión en otras actividades, como la industria.
4. La revolución demográfica
La población de Europa, en general, y la británica, en particular, crecieron durante el siglo XVIII y
durante la Revolución Industrial por el inicio de la llamada «revolución demográfica».
La causa principal de este crecimiento fue el descenso de la mortalidad. Estuvo motivado
inicialmente por la mejora de la alimentación, gracias a los progresos agrarios, y por la disminución
de las grandes epidemias. Y más adelante, por un cierto progreso en la higiene urbana y en la
medicina. La natalidad, en cambio, se mantuvo alta, lo que provocó un elevado crecimiento
natural de la población.
Como consecuencia de la revolución demográfica, se incrementó la mano de obra disponible para
trabajar; creció la demanda de productos; se estimularon las innovaciones agrarias e industriales
para atenderla; y aumentó la emigración a otros continentes.
5. Otros factores básicos
Otros factores que influyeron en la Revolución Industrial inglesa fueron:
• La modernización de los transportes y de las vías de comunicación. El comercio interior
se intensificó gracias a la mejora del firme de los caminos y a la construcción de canales. El
comercio exterior, por su parte, impulsado por el predominio colonial británico, alcanzó un
ámbito mundial; y aportó a la industria capitales, materias primas como el algodón, y
mercados de venta para los productos.
El progreso del transporte – En Gran Bretaña En 1760, un ingeniero escocés, llamado Macadam
(1756-1836), propuso un revolucionario sistema en la construcción de carreteras, conocido como
«macadam». Consistía en utilizar piedras machacadas, que se disponían en varias capas
superpuestas y se compactaban con el paso de pesados rodillos de hierro y carruajes. La superficie
debía estar a mayor altura que el suelo circundante y debía ser ligeramente curvada, para que el
agua escurriese hacia las cunetas laterales.
• El crecimiento de los medios financieros. Los beneficios mercantiles y de la tierra se
dedicaron a financiar los sectores industriales más prósperos (minero, textil y siderúrgico).
También aumentó de forma considerable el número de bancos.
• La disponibilidad de fuentes de energía y de materias primas. La Revolución Industrial
contó en Gran Bretaña con la existencia de recursos energéticos como la hulla o carbón
mineral; y de materias primas, como el algodón y el hierro. Su aprovechamiento fue posible
gracias a una serie de inventos, entre los que destacó la máquina de vapor, patentada en
1769 por James Watt.
El inventor de la primera máquina de vapor útil fue el inglés Thomas Newcomen (1663-1729),
quien fabricó una bomba de vapor para extraer el agua de las minas. Posteriormente, el escocés
James Watt perfeccionó el sistema en 1765 y patentó su máquina de vapor, que funcionó primero
con madera y luego con carbón mineral. El funcionamiento de la máquina de vapor es sencillo. El
carbón, quemado en un horno, calienta el agua de una caldera y la convierte en vapor. El vapor,
mediante distintos mecanismos, consigue el movimiento continuo de una rueda y hace girar un
árbol de transmisión, que mueve a su vez las ruedas de las máquinas conectadas a él.
LA MECANIZACIÓN DE LA INDUSTRIA.
LAS PRIMERAS ACTIVIDADES EMPRESARIALES
1. Del taller artesanal a la fábrica
Con la Revolución Industrial, los talleres artesanales iniciaron su declive, hasta casi desaparecer, y
su lugar fue ocupado por fábricas, grandes edificaciones donde se concentraban los obreros y las
máquinas movidas por una misma instalación energética. Esta transformación fue posible gracias al
empleo de nuevas técnicas y a una nueva división del trabajo.
• Las nuevas técnicas consistieron en sustituir el trabajo a mano por el trabajo con máquinas.
Estas se movían utilizando potentes fuentes de energía: primero el agua; y después el vapor,
obtenido quemando hulla.
• La nueva división del trabajo consistió en separar el proceso de trabajo en diferentes fases
o tareas simples, y asignar cada tarea a un trabajador. Así, las labores podían ser realizadas
por personas sin cualificación profesional con ayuda de las máquinas.
Estas transformaciones permitieron una producción más rápida, abundante y barata, y la sustitución
del trabajo cualificado y creativo por el trabajo no cualificado y rutinario.
Las primeras industrias que aplicaron maquinaria para fabricar productos en serie y de forma
masiva fueron las industrias textil y siderúrgica.
2. La industria textil
Las innovaciones técnicas en el sector textil se vieron impulsadas por el incremento de la demanda
de tejidos de algodón, motivada por el crecimiento demográfico.
• Al principio, para responder a la creciente demanda, se adoptaron máquinas hidráulicas
que exigían localizar las fabricas junto a los ríos. Con ellas, los tejedores lograron aumentar
la velocidad del tejido y la anchura de las piezas; y los hiladores pudieron realizar varias
bobinas a la vez.
Telar mecánico – Patentado por Edmond Cartwrigth en 1785, permitió sincronizar los procesos de
fabricación de los tejidos. El más sencillo fue el llamado «telar de garrote».
• Finalmente, se emplearon máquinas movidas por vapor, como el telar mecánico y la
primera máquina de hilar automática, conocida como selfactina.
Selfactina – En 1830, Richard Roberts desarrolló la primera
máquina de hilar automática. Dotada de un movimiento de
avance y retroceso, que permitía a una persona hilar muchos
hilos de forma simultánea.
Las grandes dimensiones de estas máquinas consolidaron
definitivamente las fábricas (factory system), y la
aplicación del vapor facilitó su localización en las ciudades.
Además, los tejidos de algodón superaron a los de lino y lana, y
la producción británica creció de forma espectacular y se
extendió por todo el mundo.
3. La industria siderúrgica
La industria siderúrgica proporcionaba hierro. Hasta entonces se fundía en hornos, utilizando
madera y fuelles manuales o hidráulicos, lo que limitaba la producción. Ahora, la madera se
sustituyó por carbón mineral gracias al uso de bombas de vapor que permitían extraer las
filtraciones de agua de las minas (1776), y se emplearon máquinas para mover los fuelles que
inyectaban aire en el alto horno. Después, Henry Cort mejoró el trabajo del hierro, con la
invención de técnicas para hacerlo más resistente (pudelación) y para moldearlo mejor
(laminación).
Con estas innovaciones, la producción británica de hierro experimentó un fuerte crecimiento, y la
hulla y el hierro pasaron a ser elementos imprescindibles de la era industrial.
LAS CONSECUENCIAS ECONÓMICAS DE LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL
La Revolución Industrial impulsó al conjunto de la economía, al revolucionar el transporte,
estimular el comercio y favorecer el crecimiento del capitalismo, dado que las fábricas necesitaron
crecientes cantidades de capital para financiarse.
1. La revolución de los transportes
En la segunda mitad del siglo XIX se produjo la revolución en los transportes y viene marcada
fundamentalmente por la aplicación de la máquina de vapor a los barcos y al ferrocarril.
La Revolución Industrial no hubiese podido prosperar sin el concurso y el desarrollo de los
transportes, que llevarán las mercancías producidas en la fábrica hasta los mercados donde se
consumían. Estos nuevos transportes son necesarios no sólo en el mercado interior sino también en
el comercio internacional, ya que en esta época se crean los grandes mercados nacionales e
internacionales.
Aunque la navegación a vela seguiría dominando los mares hasta que los nuevos barcos a vapor
fueran superando los inconvenientes iniciales. El problema del almacenamiento de carbón para
alimentar la máquina de vapor, que ocupaba demasiado espacio en los barcos iba en detrimento de
la carga comercial que éstos podían transportar. Pero se solucionó creando en las rutas marítimas
unos puestos de abastecimiento de carbón. Cuando se aplicó el invento de la hélice, los barcos a
vapor resultaron el medio de transporte por excelencia en las grandes travesías.
Sin duda alguna, el desarrollo del ferrocarril fue la gran empresa del siglo XIX y las
consecuencias de su utilización fueron enormes para la economía facilitando el traslado de
mercancías así como la exportación e importación a otros países. Desde el punto de vista
industrial, impulsó de manera considerable la producción de raíles, vagones, locomotoras, etc., lo
que requería mucha más mano de obra.
Desde el punto de vista social el desarrollo del ferrocarril modificó las mentalidades al facilitar la
movilidad personal y agilizar los intercambios con otras zonas de diferentes costumbres y
mentalidades. Incluso en el terreno militar facilitaba el transporte rápido de las tropas, así como su
avituallamiento en las guerras.
La revolución en los transportes produjo un desarrollo de las comunicaciones mediante la
construcción de carreteras, facilitando la emigración. Las ciudades se multiplicaron y se produjo
un fuerte aumento de la población. La mayor parte de las fábricas se situaban a las afueras de las
ciudades. Muchos campesinos emigraron a las urbes de su país, e incluso, a otros Estados en busca
de trabajo. Las carreteras facilitaron todos estos desplazamientos.
La aplicación de la máquina de vapor a los transportes permitió la aparición del barco de vapor y
del ferrocarril. Así, el traslado de mercancías y personas se hizo más rápido y barato, y aumentó su
capacidad de carga.
• El barco de vapor nació en 1807, cuando Robert Fulton aplicó la máquina de vapor a la
navegación.
Los primeros barcos de vapor se movieron por los ríos, utilizando grandes ruedas de palas. Pero su
uso para el transporte marítimo no se impuso hasta la invención del casco de hierro y de la hélice
(1830-1860). Desde entonces, los países acondicionaron sus puertos y se realizaron grandes canales
entre océanos para acortar la navegación, como el de Suez (1859-1869).
• El ferrocarril surgió cuando se inventó la locomotora, una máquina de vapor móvil capaz
de arrastrar vagones por raíles de hierro.
Los primeros ferrocarriles circularon por Gran Bretaña, transportando mercancías entre las minas y
los puertos en trayectos muy cortos y llanos. El nuevo transporte no se impuso hasta que George
Stephenson diseñó la Rocket (1829), una locomotora capaz de circular por terrenos en pendiente
que funcionó por primera vez en 1830 en la línea Manchester-Liverpool. Desde entonces, muchos
países comenzaron a construir grandes redes ferroviarias.
2. El auge del comercio
El comercio interior y exterior se vio favorecido por el aumento de la demanda y de la producción y
por los nuevos medios de transporte. El crecimiento de los intercambios garantizó el abastecimiento
de alimentos a la población. Permitió a la industria el aprovisionamiento de materias primas y la
venta de sus productos. Y facilitó a cada región especializarse en la producción de aquellos bienes
para los que contaba con mayores ventajas.
3. El desarrollo del capitalismo
La industrialización impulsó una nueva fase del capitalismo, el capitalismo industrial, que
sustituyó paulatinamente al anterior capitalismo comercial.
Las primeras industrias eran pequeñas y se financiaron con capital individual o familiar; pero, al
crecer, exigieron mayores inversiones. Para obtenerlas, se impulsaron las sociedades en
comandita, en la que unos socios aportaban el capital y otros lo administraban; y las sociedades
anónimas, cuyo capital se dividía en pequeñas participaciones, llamadas acciones. Con ello, los
beneficios y los riesgos se repartían entre muchos accionistas.
El aumento del número de estas compañías dio lugar a la creación de bolsas o mercados de valores,
donde se compraban y vendían las acciones de las sociedades anónimas; y a la multiplicación de
bancos, que invertían los depósitos de sus clientes en conceder créditos a las empresas, en negocios,
y en comprar acciones de las industrias.
La generalización de estos establecimientos durante el primer tercio del siglo XIX originó el
llamado capitalismo financiero, basado en la obtención de ganancias a través de la compraventa de
acciones, productos financieros y valores.
4. El aumento de la desigualdad económica
Desde la Revolución Industrial, la mayor o menor importancia de los países empezó a medirse por
su potencia industrial, en lugar de por su extensión o por su capacidad militar.
La industrialización provocó así la división del mundo en países industrializados o desarrollados,
que se hicieron con el predominio mundial; y países no industrializados o atrasados, que pasaron a
ocupar una posición dependiente.
LA DIFUSIÓN DE LA INDUSTRIALIZACIÓN DESDE GRAN BRETAÑA
La difusión de la industrialización Desde Gran Bretaña, la Revolución Industrial se difundió a otros
países. El ritmo fue diferente en función de diversos factores: existencia de recursos (carbón, hierro,
algodón), disponibilidad de capital, crecimiento demográfico, demanda de productos, situación
política, etc.
1. Los países de industrialización más temprana
Los países que primero adoptaron la industrialización, hacia 1830, fueron los más próximos a
Inglaterra (Francia, Bélgica, Suiza y Alemania), o con fuertes lazos con ella (Estados Unidos). Estos
países contaron, además, con la «ventaja del atraso»; es decir, la adopción de una tecnología ya
experimentada en Gran Bretaña, y con la presencia de máquinas y técnicos especializados llegados
desde Inglaterra.
• Francia retrasó el uso del vapor por la disponibilidad de recursos hidráulicos. Las nuevas
industrias textiles y siderúrgicas se localizaron en el norte y este del país. El resto de su
producción eran artículos tradicionales, dirigidos a un mundo rural aún predominante.
• Bélgica alcanzó un rápido desarrollo industrial gracias a su alto crecimiento demográfico, la
disponibilidad de transportes baratos (ríos y canales, red ferroviaria) y las inversiones de la
banca. El sector textil se vio favorecido por una larga tradición artesanal; y el siderúrgico,
por la existencia de materias primas: carbón y hierro.
• Suiza carecía de recursos naturales, pero contaba con trabajadores especializados en la
industria textil y en el manejo de máquinas de alta precisión (relojes) y con inversiones de la
banca. Gracias a ello, creó fábricas de tejidos de algodón de lujo y de maquinaria.
• Alemania impulsó las nuevas industrias desde 1820, gracias a la existencia de minas de
carbón en el Ruhr, el Sarre y la Alta Silesia. Pero el principal impulso vino tras la creación
en 1834 del Zollverein, una unión aduanera que agrupaba a Prusia y a los estados de
Alemania central y del sur. No obstante, la fragmentación política explica que la
industrialización no adquiriese fuerza hasta 1850.
• Estados Unidos contó con factores favorables, como amplias superficies dedicadas al
cultivo del algodón; recursos mineros; alta demanda, favorecida por el crecimiento interno y
la inmigración; y la construcción del ferrocarril. Los sectores textil y siderúrgico se
localizaron en el este y en el medio oeste del país.
2. Los países de industrialización más tardía Se incorporaron al proceso a partir de 1850.
Padecían atraso tecnológico, una dotación inadecuada de recursos, escasa demanda e inversión, y
lejanía de los principales ejes del comercio internacional. En este grupo se encontraban los países
europeos del norte, del sur –Portugal, España, Italia, Grecia–, y del este –Austria-Hungría y
Rusia–. También fue el caso de Japón, donde no se alcanzó la industrialización propiamente dicha
hasta 1870, durante la llamada Era Meijí .
LA TARDÍA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL ESPAÑOLA
Si se habla de una revolución industrial tardía en España, es en relación al ámbito socio-
económico en el que se encontraba relacionada con otros países.
Mientras Europa entraba en el siglo XIX en una acelerada industrialización con firmes instituciones
liberales, tanto a nivel político (democracias liberales o monarquías constitucionales) como a nivel
económico, España se refugiaba, con la restauración de la monarquía absoluta, en un despotismo
ilustrado anacrónico.
A grandes rasgos vemos, entonces, un largo período de estancamiento industrial, que coincide con
el período absolutista de Fernando VII. Durante esta etapa apenas hay cambios apreciables en la
economía española; dicho período se rompe hacia 1834, pero lenta y tímidamente: aparecen en la
periferia los primeros signos de industrialización, se elaboran las primeras leyes desamortizadoras
y comienza a moverse el capital.
Hacia 1850 comienza a desarrollarse en España el proceso de revolución industrial, pero a
diferencia de los países industriales europeos, en España este proceso no tiene el mismo significado,
tampoco la evolución política es paralela: mientras que 1848 es para toda Europa un año de
revoluciones y triunfo total del liberalismo, en España se abre entonces un período moderado hasta
1868 en donde no habrá revoluciones liberales.
1. Una industrialización lenta y parcial
La Primera Revolución Industrial se inició en España hacia 1830. Pero se desarrolló lentamente y
de forma parcial, por lo que quedó retrasada respecto a sus competidores europeos. Entre las causas
del lento despegue industrial se han señalado:
• La baja demanda de artículos industriales, debida al modesto crecimiento de la población
y al empobrecimiento del campesinado.
• El escaso espíritu emprendedor de la burguesía, que basaba su prestigio social en la
posesión de la tierra. Por eso, no invirtió su capital en la industria y lo dirigió a la compra de
bienes desamortizados.
• Otros factores fueron el atraso tecnológico y la escasez de materias primas, que obligó a
costosas importaciones de máquinas y de recursos; y la inestabilidad política, que no
impulsó una política económica coherente.
2. Los principales sectores industriales
Los sectores industriales básicos fueron la minería, la siderurgia y el sector textil.
• La minería conoció una fuerte expansión a partir de 1860, y convirtió a España en una
importante explotadora de minerales como plomo, hierro, mercurio y cobre. Pero, en buena
parte, los minerales se exportaban, en perjuicio de su utilización por la industria nacional.
• La siderurgia se inició en Andalucía (1830-1865). Pero ante la inexistencia de carbón
mineral, se trasladó primero a Asturias (1865- 1880), con abundantes recursos de carbón; y
desde 1880, al País Vasco, donde existían minas de hierro.
• El sector textil del algodón se concentró en Cataluña. Las fábricas usaron primero máquinas
hidráulicas, por lo que se localizaron a lo largo de los ríos. Luego emplearon máquinas de
vapor, que las ubicó junto a los puertos importadores de carbón. También se desarrolló en
Cataluña una importante industria lanera, que importó la lana de Australia y Alemania.
3. Otros sectores económicos
La modernización del transporte fue posible gracias a la Ley de Carreteras de 1851, la Ley de
Ferrocarriles de 1855, y la llegada de capital extranjero.
La red de carreteras se amplió, hasta alcanzar 16 807 km en 1874. La red ferroviaria se inició con
la construcción de las líneas Barcelona-Mataró (1848) y Madrid-Aranjuez (1851). Desde 1855 se
construyó una red radial, que conectaba Madrid y los principales puertos. También se inauguraron
los primeros tranvías, arrastrados por mulas, en ciudades como Madrid y Valencia.
• El sistema comercial se unificó con la introducción, en 1858, del sistema métrico decimal.
No obstante, el comercio interior fue escaso por la reducida demanda interna. Y el comercio
exterior sufrió la pérdida de las colonias americanas, que hasta entonces habían compensado
la escasa capacidad de compra de la población española.
• Las finanzas y el capitalismo crecieron de forma limitada. Se crearon sociedades anónimas;
bancos públicos (Banco de España, 1856); bancos privados (Bilbao y Santander, fundados
en 1857); y las Bolsas de Madrid (1831) y Barcelona (1851).
4. Los sectores industriales y el ferrocarril
• La minería entre 1833 y 1868. La minería explotó los yacimientos de carbón del norte
(Asturias y León), y las minas de hierro (País Vasco, Cantabria), cobre (Riotinto), plomo
(Linares-La Carolina, Córdoba) y mercurio (Almadén).
• La producción siderúrgica. La siderurgia se inició en Andalucía, donde en 1831 se instaló
el primer alto horno (La Constancia, en Málaga). Pero la carencia de carbón y mineral de
hierro hizo que a partir de 1840 la actividad se trasladara al norte: primero a Asturias, y
después al País Vasco.
• La industria textil catalana. Las fábricas textiles se conocían en Cataluña como vapores.
Podían ser de lana —la fibra tradicional— o de algodón —la fibra ligada a la revolución
industrial europea—.
La primera fábrica movida por vapor fue la de Bonaplata, fundada en 1833. Luego los vapores se
extendieron sobre todo por las comarcas de Sabadell y Terrassa.
• La modernización de los transportes. En
1848, fue inaugurada la primera vía férrea de
España, el ferrocarril de Barcelona a Mataró,
de 28,25 kilómetros de largo. Esta fue la
primera línea férrea en territorio peninsular, ya
que el primer ferrocarril español se inauguró en
1837 en Cuba. La construcción de la red
ferroviaria se aceleró a partir de 1855, tras la
promulgación de la Ley General de
Ferrocarriles.
LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL Y SU INFLUENCIA EN LA ACTUALIDAD
La Revolución Industrial dio un giro en el desarrollo del mundo. Los cambios que ocurrieron
gracias a este periodo no fueron sólo tecnológicos sino también sociales, ambientales y
demográficos. A partir de ese momento, podemos decir que vivimos en un mundo totalmente
industrializado. Hasta la actualidad, todas las grandes industrias del mundo se remiten a utilizar
maquinaria en sustitución del trabajo humano. De esta forma, se puede constatar una evidente
mejora en la producción, tanto en la calidad de los productos como en la cantidad que se produce.
La Revolución Industrial trajo consigo grandes conflictos sociales, ya que se evidenció aún más las
diferencias entre clases sociales. En aquella época era claro el trecho de separación entre los
burgueses, el proletariado y los que estaban más abajo en la pirámide: los campesinos que migraban
masivamente a las ciudades. En la actualidad, uno de los grandes problemas del mundo es la mala
distribución de las riquezas por lo que sigue siendo más que obvia la diferencia entre clases.
Además, aún es común la migración del campo a la ciudad buscando oportunidades laborales. En
las industrias contemporáneas existe la diferenciación entre los trabajadores que operan la
maquinaria y aquellos que son dueños de la misma; así, podemos ver que este fenómeno social
desde el siglo XVIII aún sigue existiendo.
La mejora de la industria ayudó en el crecimiento demográfico gracias al incremento de la
industria alimenticia así como a nuevas políticas de higiene. Actualmente, el acelerado incremento
poblacional representa un verdadero problema, ya que la rapidez con la que la población crece no le
permite al mundo estar realmente preparado para acogerlos a todos.
A partir de la Revolución Industrial, se desarrolló un nuevo sistema económico: el capitalismo.
Hasta nuestros días, el capitalismo sigue siendo el modo de producción debido a la
industrialización. Incluso, en la actualidad, el capitalismo ha dado paso al consumismo que es un
fenómeno muy actual causado por la producción en serie y masiva.
No todos los cambios de la Revolución Industrial han sido positivos. A partir de esta época que
fomentó la maquinaria en las industrias, ha existido el problema ambiental. Las máquinas que se
construyeron en aquella época, al igual que las que se utilizan en la actualidad, son contaminantes y
causan grandes problemas al ambiente.