MONOLOGO 1
Elegis la vida. Elegis una carrera .Elegis un trabajo. Elegis una familia. Elegis un
televisor de mil pulgadas, que te deja con la boca abierta de lo real que te da la
imagen.
Elegis heladera, auto, equipos de música, celular y abre latas. Elegis la salud: colesterol
bajo y seguro médico que te cubre de cualquier cagada que te mandas. Elegis un
depto.
Elegis a tus amigos. Elegis ropa de marca y valijas de ruedas verticales. Elegis nunca
pagar en cuotas unos zapatillas que jamas vas a usar, o que tenes un par igual en el
fondo del placard y no te habias acordado. Elegis preguntarte quién mierda sos los
domingos por la mañana y después seguir durmiendo como si nada hubiese pasado.
Elegis sentarte en un sillón y ver series que te queman la cabeza y explotan el espíritu,
mientras llenas tu boca de comida basura. Elegis acostarte con el novio de tu hermana
y decirle que fue su culpa. Elegis pudrirte de vieja cagándote y meándote encima en un
asilo cinco estrellas. Pero, ¿por qué iba yo a querer hacer algo así? Suerte ?No, yo elegí
elegir la vida que tengo. Yo elegí ésta y no otra cosa. ¿Y las razones? No hay razones.
¿Quién necesita razones cuando tenes plata…y sobre todo inteligencia.
LA GAVIOTA – ANTÓN CHÉJOV
CUARTO ACTO
NINA: “¿Por qué dice usted que besaba la tierra que yo pisé? ¡A mí, habría que matarme. (Se
apoya en la mesa.) Estoy extenuada. Si pudiera descansar... (Levanta la cabeza.) Soy una
gaviota... No, no. Soy una actriz. ¡Pues, claro que sí! (Al escuchar la risa de ARKÁDINA y
TRIGORIN presta oído, luego corre hacia la puerta de la izquierda y mira por el ojo de la
cerradura.) Él también está aquí... Sí... El no creía en el teatro, se burlaba de mis sueños y, poco
a poco, también yo perdí la fe y los ánimos... Y, luego, los azares del amor, los celos, el temor
constante por el pequeño. Me volví quisquillosa, insignificante, actuaba sin compenetrarme
con el papel...No sabía qué hacer con la manos ni cómo moverme en el escenario, estaba
envarada, no dominaba mi voz. Usted no puede comprender lo que experimenta una actriz al
darse cuenta de que su actuación es horrible. Soy una gaviota. No, no es eso... ¿Se acuerda de
la gaviota que mató usted? Llegó un hombre fortuitamente, la vio y, a falta de otro quehacer,
le quitó la vida. Pero, no es eso... (Se frota la frente.) ¿De qué estaba hablando? Estaba
hablando de teatro. Ahora, desde que me encuentro aquí, no hago más que caminar. Camino
pensando, absorta, y noto que mi fuerza interior crece de día a día... Ahora sé, ahora
comprendo, Kostia, que en este quehacer nuestro---- tanto si actuamos en escena como si
escribimos---- lo esencial no es la gloria, no es la notoriedad, no es lo que constituía mis
sueños, sino que es el aguante. Debemos llevar nuestra cruz y confiar. Yo tengo fe y por eso no
sufro tanto, por eso no le temo a la vida, pienso en mi vocación.