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Pornificación y cultura contemporánea

El documento analiza la influencia de la industria pornográfica en la cultura popular y la sexualización del cuerpo femenino. Argumenta que a pesar de que la pornografía es legal y está disponible fácilmente en internet, también tiene efectos negativos como normalizar la objetivación de la mujer y que niños accedan a contenidos no apropiados para su edad. El documento discute diferentes perspectivas sobre la pornografía feminista y su potencial para expresar la sexualidad de una manera positiva.

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Pornificación y cultura contemporánea

El documento analiza la influencia de la industria pornográfica en la cultura popular y la sexualización del cuerpo femenino. Argumenta que a pesar de que la pornografía es legal y está disponible fácilmente en internet, también tiene efectos negativos como normalizar la objetivación de la mujer y que niños accedan a contenidos no apropiados para su edad. El documento discute diferentes perspectivas sobre la pornografía feminista y su potencial para expresar la sexualidad de una manera positiva.

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Sara Ramírez Arias

Escritura Académica
Escuela de Ciencias
Humanas
Universidad Del Rosario
2019.1

Pornificación de la cultura

Actualmente, vivimos en una realidad que se configura por medio de las redes y la
tecnología, pues hemos llevado muchos aspectos de nuestra vida al mundo virtual, de
modo que casi todo aquello que se consume y se produce se ve influenciado por la
tecnología. Gracias al internet muchas industrias han logrado generar millonarias ganancias
que aumentan año tras año, y una industria que cambió radicalmente fue la pornografía, el
internet abrió la posibilidad de poder consumirla en cualquier momento y en cualquier
lugar, también, le dio a la industria la libertad de crear y subir contenido de casi cualquier
tipo, en cualquier momento.
Sin embargo, parece ser que en la industria de la pornografía todo es permitido, y
sus influencias han llegado hasta el punto de cambiar la cultura popular, en la que a pesar
de que muchos buscan la libertad de expresar su sexualidad, la pornografía tiende a
monetizarla y cambiar el concepto de sexualidad por seaxualización, principalmente del
cuerpo femenino. Todo esto gracias a la libertad que otorga el internet, pues por medio de
este se logra generar más consumo y se masifica la idea de que así es como realmente
debería ser el sexo. La influencia de la pornografía y la objetivación de la mujer, se
entiende como la pornificación de la cultura, pues más allá del concepto de que el sexo
vende, ahora se sabe que el producto es el cuerpo de la mujer. Con todo esto, surge la
cuestión de si ¿Es la pornografía completamente negativa y es acaso la pornificación de la
cultura, la única manera de expresar la sexualidad?
Desde el inicio, la pornografía ha sido bastante polémica, y casi siempre ha estado
acompañada de la censura y ha sido rechazada por muchos. Así como se presenta en la
película basada en la vida Larry Flynt, el editor de la revita Hustle, The people vs larry
flynt, muestra como este hombre que va en contra de todo lo que se consideraba
políticamente correcto, lucho en contra de aquellos que querían censurarlo y apeló por su
derecho a la libertad de prensa. Sin embargo, esta película se desarrolla entre los años
setenta y ochenta, adelantándonos unos años en el futuro, se crea el internet y la
pornografía es gratis. Ya no hay necesidad de ir a una tienda de revistas o videos, ahora sin
el mayor pudor, cualquiera puede acceder a cualquier tipo de contenido desde un
computador, una Tablet o un teléfono. Además, actualmente la pornografía es
perfectamente legal en casi todo el mundo y su contenido está justificado en la libertad de
expresión y el derecho al trabajo. • La distribución masiva y la creciente popularidad de la
industria pornográfica, implica una normalización en la sexualización del cuerpo femenino,
no solo en el medio pornográfico, pues la pornografía se ha vuelto parte de la cultura
popular.
Sobre lo anterior, el documental de Netflix, Hot girls wanted, que sigue la vida de
un grupo de jóvenes americanas entre los 18 y 20 años que se vuelven parte del genero de
porno amateur, muestra como a pesar de que a estas jóvenes se les pague por su trabajo y
que aparentemente no son forzadas a nada, realizar pornografía no es un trabajo como
ningún otro. Rashida jones, la directora de este documental, habla acerca de cómo no hay
regulaciones para los que lo consumen ni para los que lo producen. “la edad promedio en la
que alguien ve algún tipo de contenido pornográfico es de 11 años, así que un niño puede
llegar a encontrarse con algo “normal” dentro de lo que se ve en internet, o puede llegar a
encontrar porno hardcore, de abuso, etc. Y esa es la manera en la que muchos aprenden
acerca del sexo”[ CITATION Ras15 \l 9226 ]
Todo su argumento se centra en que a pesar de que a estas jóvenes se le paga por su
trabajo, la cantidad no justifica el trabajo que hacen, y eso las lleva a otros géneros de la
pornografía que son más “agresivos”. Jones habla de cómo nunca se habla del tipo de
consecuencias que trae hacer pornografía, tanto física como mentalmente “El argumento de
muchas personas es que si estas ganando dinero, eres empoderada de tu cuerpo […] pero es
muy difícil llegar a creer que las muchachas que están llorando mientras están siendo
“abusadas” en cámara están actuando, y también me parece difícil creer que todos los que
lo ven, saben que lo que están viendo es falso y que es solo entretenimiento” [ CITATION
Ras15 \l 9226 ]
En cierta manera estoy de acuerdo con estos argumentos, el porno ya no es un tema
tabú, está ahí y todo el mundo lo sabe, está presente en la música, en las películas y en la
publicidad, y todo parece estar diseñado de manera que el cuerpo de la mujer siempre sea el
más expuesto. En el libro, Pornified, Pamela Paul habla de cómo alrededor del mundo, los
que más consumen pornografía son los hombres y muchos de ellos no se avergüenzan de
ello. Así pues, que todo lo anterior me puse a pensar acerca de la posición de las mujeres
frente al sexo, pues siento que llega a ser bastante complica. Por un lado, estar en
desacuerdo con la pornografía puede tomarse de forma negativa, ya que esto se relaciona
con un pensamiento retrograda que no está de acuerdo con que las mujeres usen su cuerpo
para ganarse la vida. Por otro lado, podría llegarse a pensar que consumir pornografía
significa normalizar y aceptar la sexualización de las mujeres. Todo esto podría resumirse
en cuál de las dos opciones me hace menos machista, pero no creo que ese sea el punto.
Pienso que las mujeres, como disfrutamos del sexo, también podemos disfrutar de la
pornografía, sin embargo, esto no significa que no piense que dicha industria debe cambiar.
La escritora de XXX: A Woman’s Right to Pornography, habla de cómo la
pornografía beneficia a las mujeres, tanto personal como políticamente, de manera que se
expresa su sexualidad de manera real. En el libro Wendy McElroy se refiere a los
argumentos de las feministas anti-pornografía y las feministas liberales que se oponen a él.
McElroy sostiene que el porno permite a las mujeres experimentar “con seguridad”
las alternativas sexuales y satisfacer una curiosidad sexual saludable. Además de esto, La
pornografía es la libertad de expresión aplicada al ámbito sexual, y la autora se refiere a él
como un aliado de la lucha feminista.
El concepto de la pornografía como aliada feminista, no viene del porno
convencional, este se refiere a lo que se conoce como pornografía para mujeres o
pornografía feminista. El artículo What is Sex-Positive Feminist Pornography? The Answer
is in the Question, Emily Prior habla de cómo este género no solo se centra en producir
contenido en el que se vea a la mujer disfrutando del sexo, términos como “autenticidad”,
“consentimiento” y “trato justo”, entrar a ser parte importante de todo este nuevo concepto.
Dentro de todo lo que la autora expone, creo que es importante hacer énfasis en que lo más
que la sexualidad positiva y la pornografía feminista pueden converger, y es que yo creo
que no es necesario sexualizar, ni pornificar todo para satisfacer nuestros deseos sexuales.
Finalmente, me parece pertinente aclarar que hablar de la purificación de la cultura,
no significa que se apele a la censura, ni que se trate de controlar lo que la gente quiera ver,
pero que por otro lado si nos lleva a pensar que en el punto en el que estamos, en cuanto al
contenido que la gente desea y consume, resulta necesario trabajar para cambiar el
contenido que perpetua el machismo y la sexualización de la mujer, ya que no tiene sentido
volver atrás y estigmatizarlo todo, pues a la larga no tiene nada de malo expresar la
sexualidad.

Referencias
Jill Bauer, R. J. (Dirección). (2015). Hot girls wanted [Película].
MCELROY, W. (s.f.). UNA DEFENSA FEMINISTA DE LA PORNOGRAFÍA. Obtenido de
https://libertarismoperu.wordpress.com/2012/08/12/una-defensa-feminista-de-la-
pornografia-por-wendy-mcelroy/
Paul, P. (2006). Pornified: How Pornography Is Damaging Our Lives, Our Relationships, and Our
Families.
Pollock, G. (1998). Visión y diferencia: feminismo, feminidad e historia del arte.
Prior, E. (2016). What is Sex-Positive Feminist Pornography? The Answer is in the Question.
Rashida Jones. (2015). Interview with Rashida Jones on Her Porn Documentary 'Hot Girls
Wanted'Interview with Rashida Jones on Her Porn Documentary 'Hot Girls Wanted'. (G.
Toboni, Entrevistador)
TORRES, M. B. (s.f.). La libertad de expresión en la filosofía de John Stuart Mill. Universitat de
Lleida.

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