Alain, pseudónimo de Émile-Auguste Chartier (Mortagne-au-Perche, 13 de marzo de 1868-Le
Vésinet, 2 de junio de 1951), fue un filósofo, periodista y profesor francés. Fue sepultado en el
Cementerio Père-Lachaise.
En 1881 ingresó al Liceo de Alençon y permaneciendo ahí durante cinco años. El 13 de
junio de 1956, este liceo tomó el nombre de su alumno más célebre: Liceo Alain.
Después de la Escuela Normal Superior y la agregación en Filosofía fue nombrado
profesor en diversos liceos. A partir de 1903, empezó a publicar en diferentes diarios
cerca de 3000 crónicas breves bajo la firma de Alain. En 1909, es el profesor de las
clases preparatorias literarias en el Liceo Henri-IV, lugar donde ejerce una profunda
influencia en sus alumnos (Raymond Aron, Simone Weil, Georges Canguilhem, entre
otros) porque no enseña en «qué» pensar sino en «cómo» pensar.
En las cercanías de la Primera Guerra Mundial, Alain milita en el pacifismo y cuando
aquella es declarada, sin renunciar a sus ideas, se compromete como ciudadano francés.
Brigadier de artillería, es desmovilizado en 1917 con un pie triturado. Habiendo vivido
las atrocidades de la guerra publica en 1921 su célebre panfleto Marte o la verdad de la
guerra. En el plano político se compromete con el movimiento radical por una república
liberal y controlada estrictamente por el [Link] obra escrita estará centrada por el
pacifismo y en contra del ascenso de los fascismos. Es cofundador en 1934 del Comité
de Vigilancia de los Intelectuales Antifascistas (CVIA). En 1936, un ataque cerebral lo
condena a una silla de ruedas.
Después de su muerte se crean el Instituto Alain en París, la asociación Los amigos de
Alain y el Museo Alain Mortagne-au-Perche, que contribuyen a dar a conocer su obra y
editar los textos inéditos.
Marte o la verdad de la guerra (1921)
En ese panfleto Alain explica lo que él experimentó con más fuerza en el frente de
batalla: la esclavitud. Se rebela contra el desprecio de los oficiales por la tropa que
«hablan a los hombres como a las bestias». «No soporta la vivencia de esta matanza
organizada que el Hombre inflige al Hombre».
No acepta la puesta en marcha de esta enorme máquina destinada a mantener a seres
humanos en la obediencia y explica por qué nunca quiso otros galones que los de
brigadier.