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Quo Vadis

El poema expresa la desesperanza de la autora ante un mundo que parece haberse alejado de los ideales cristianos a pesar de haber sido redimido por la sangre de Cristo. La autora le pregunta a Cristo adónde va dado que Roma ya no predica la humildad y la pobreza, la Iglesia persigue herejes en su nombre y la humanidad sigue siendo infeliz, pervertida y pagana como en tiempos de Nerón a pesar de los dos mil años transcurridos desde la pasión de Cristo.

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Quo Vadis

El poema expresa la desesperanza de la autora ante un mundo que parece haberse alejado de los ideales cristianos a pesar de haber sido redimido por la sangre de Cristo. La autora le pregunta a Cristo adónde va dado que Roma ya no predica la humildad y la pobreza, la Iglesia persigue herejes en su nombre y la humanidad sigue siendo infeliz, pervertida y pagana como en tiempos de Nerón a pesar de los dos mil años transcurridos desde la pasión de Cristo.

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¿QUO VADIS?

Sola, en el ancho páramo del mundo,


Sola con mi dolor,
En su confín, con estupor profundo
Miro alzarse un celeste resplandor:

Es El! Aparición deslumbradora


De blanca y dulce faz,
Que avanza, con la diestra protectora
En actitud de bendid6n y paz.

Inclino ante El mi rostro dolorido


Temblando de ternura y de temor,
Y exclamo con acento conmovido:
- A donde vas, Señor?

- La Roma en que tus mártires supieron


En horribles suplicios perecer
Es hoy lo que Los césares quisieron:
Emporio de elegancia y de placer.

Allí está Pedro. El pescador que un día


Predicó la pobreza y la humildad,
Cubierto de lujosa pedrería
Ostenta su poder y majestad.

Feroz imitador de Los paganos,


El Santo Inquisidor

Ha quemado en tu nombre a sus hermanos...


Adónde vas, Señor?

Allá en tus templos donde el culto impera


Oué hay en el fondo? O lucro o vanidad.
Cuán pocos son los que con fe sincera
Te adoran en espíritu y verdad!

El mundo con tu sangre redimido,


Veinte siglos después de tu pasión,
Es hay más infeliz, más pervertido,
Más pagano que en el tiempo de Nerón.
Ante el altar de la Deidad impura,
Huérfana de ideal, la juventud
Contra el amor del alma se conjure
Proclamando el placer como virtud.

Las antiguas barbaries que subsisten,


Sólo cambian de nombre con la edad;
La esclavitud y aun el tormento existen
Y es mentira grosera la igualdad.

Siempre en la lucha oprimidos y opresores!


De un lado, la fortuna y el poder,
Del otro, la miseria y sus horrores;
Y todo iniquidad... Hoy como ayer.

Hoy como ayer, Los pueblos de la tierra


Se arman para el asalto y la traición,
Y alza triunfante el monstruo de la guerra
Su bandera de espanto y confusión.

Ciega, fatal, la humanidad se abisma


En Los antros del vicio y del error.
Y duda, horrorizada de sí misma...
Adónde vas, Señor?
Adela Zamudio.

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