La sexualidad: un campo de estudio permanente
Med Univer 2007; 9(37) : 159-160
Fragmento
La sexualidad es una faceta humana que, además de sus fines reproductivos, es un
elemento fundamental en el desarrollo de la afectividad, conciencia de la personalidad y
mantenimiento de los vínculos sociales (temporales y permanentes). Suele conformarse
mediante un complejo proceso donde intervienen distintas dimensiones de la vida social.
Todo esto le confiere importancia capital dentro de la cultura, para modular el desarrollo
individual, así como para establecer las costumbres, normas e incluso leyes. El estudio de la
sexualidad humana es un campo de tal amplitud, que no sólo se ha constituido en una
ciencia per se, sino que, además, tiene múltiples relaciones con toda la gama del
conocimiento.
Al final del siglo XIX, Sigmund Freud desarrolló una teoría de la sexualidad, pero al psiquiatra
alemán Richard von Krafft-Ebing se atribuyó una de las primeras obras que afrontan la
conducta sexual: el libro Psychopathia Sexuales, publicado en 1886. En 1919 Magnus
Hirschfeld fundó el Instituto de Sexología de Berlí[Link], Masters, Johnson y Kaplan, entre
otros, ampliaron el estudio de la sexualidad humana, que desde la década de 1960 ha sido
objeto de consistente escrutinio y ha llevado al reconocimiento de sus múltiples expresiones,
la diversa gama de actores y dimensiones participantes en sus definiciones. Hoy en día no
puede dejarse de lado, en ninguna aproximación a la sexualidad, el contenido sociocultural
que la enmarca, ni las prácticas sexuales pueden considerarse “naturales” producto de la
anatomía o naturaleza, sino delimitadas, simbolizadas y manifestadas por la cultura.
Sexualidad
Ed. Traç [Link] B-31092-86
© José Luis Catalán Bitrián
La sexualidad es una acción específica del ser humano, que está integrada en el
conjunto de las demás acciones que hacemos. Lo más frecuente es que la
sexualidad forme parte de una relación amistosa o de pareja (esto último tiene sus
salvedades, como por ejemplo en la masturbación individual en la que la relación
es con uno mismo, o en la fantasía erótica, en la que nos relacionamos con un
otro de carácter ficticio).
Nadie se extrañaría si dijésemos que comer es una acción, ya que partiendo de la
necesidad biológica somos conscientes de que tenemos hambre y hacemos una
serie de actos con la finalidad de conseguir satisfacernos. Siguiendo este mismo
argumento también podríamos decir que partiendo de una consciente necesidad
sexual, la excitación, hacemos una serie de cosas para conseguir un objetivo, que
de tener éxito, llamamos orgasmo y que es la mayor satisfacción que sentimos en
cuanto al desarrollo de la excitación sexual (1).
Es evidente que la biología hace posible que podamos experimentar la
sexualidad, ya que tenemos órganos aptos para desempeñar tal función y una
base nerviosa y endocrinológica para controlarla, pero cómo interviene la cultura
en todo ello?. Lo resumiremos en los siguientes puntos:
-> En el desencadenamiento de la acción.
-> En el nivel de excitación.
-> En las estrategias técnico-corporales.
-> En la ideología de la técnica.
-> En los resultados.
-> En una ideología de la sexualidad.
Ya sabemos que el primer momento de la acción es aquel en el que lo que
hacemos es estar pensando en ella. Si preguntamos a alguien, qué haces?, nos
puede contestar, estoy pensando en que quisiera hacer el amor. Claro está que de
tener ganas a estar haciéndolo existe la distancia que media entre la imaginación
y la realización. Pero se aceptará si la persona tuviera las condiciones adecuadas
(poder-hacer) pasaría de las ganas a los hechos. Es decir, que un primer paso para
que la sexualidad funcione es tener ganas. Por esta razón cuando se hace el amor
por obligación, por piedad, a disgusto, etc. no se suele obtener auténtica
satisfacción.
Tener ganas no es suficiente para que se siga la continuación. Qué quiere decir
entonces lo de que obligatoriamente tienen que existir condiciones adecuadas?
Fundamentalmente que cada cual tiene una concepción de cuándo es oportuna,
posible, atractiva.
Veamos más despacio cómo se desarrollan tales ideas de conveniencia.
El bebé, que no ha configurado todavía la respuesta sexual, experimenta la
sexualidad simplemente al azar de sus descubrimientos sensoriales, y de forma
incompleta. Por los cuidados de la higiene, el roce de la ropa, el ritmo, sus
exploraciones corporales... No domina todo el proceso que conduce al orgasmo,
en primer lugar por inmadurez de sus órganos y porque tampoco en el resto de
acciones sensorio-motrices sucede algo demasiado diferente (no controla
tampoco totalmente las posibilidades de su cerebro y los movimientos de su
cuerpo).
Durante el período infantil, en el que hay un perfeccionamiento de las distintas
habilidades mentales y motoras, también se adquiere una mayor integración del
cuerpo propio, dándose ya, el comienzo del esquema sensorial susceptible de
configurarse como excitación sexual: el tipo de caricia táctil, estímulos olfativos
y visuales, sensibilidad genital. En esta etapa los resultados son muy variables
según la educación recibida y un componente azaroso considerable.
Algunos niños tienen inhibida la exploración sexual porque de muy pequeños
han aprendido a descartar ese tipo de sensaciones. Algunos padres son muy
pudorosos con las exploraciones sexuales infantiles espontáneas y las reprimen,
con lo que el niño deja de investigar en ese sentido como podría suceder con la
exploración de llevarse cosas a la boca, o el aprendizaje de lo peligroso o de lo
que no se hace.
Este tipo de niños, si no son inducidos por otros compañeros, pueden descubrir la
sexualidad bastante tarde.
Otra problemática es la que deriva de la información sexual.
No hay porqué suponer que un niño descubre la realidad por sí mismo sin ningún
tipo de explicaciones de cómo es esa realidad. Este es el sentido de las preguntas
típicas de porqué esto y lo otro. Si no le explicamos al niño que la lluvia cae de
las nubes, puede estar convencido de que alguien está tirando agua desde arriba:
es lo que creían los hombres primitivos y tardamos bastantes siglos en descubrir
que no sucedían así las cosas. También hay sociedades primitivas, como por
ejemplo entre loas Arunta de Nueva Australia central, en las que no se sabe la
relación que hay entre la sexualidad y la fecundación, de manera que poseen la
creencia que las mujeres tienen un poder mágico de tener hijos (2).
Las teorías de los niños mal informados de cómo nacen los niños pueden ser
bastante extravagantes: nacen por las orejas, por el ombligo, por el ano o los trae
la cigüeña (esta última hipótesis no les suele resultar demasiado creíble y optan
en secreto por alguna de las anteriores). Sólo les falta creer que uno coge un trozo
de barro, sopla y aparece un niño. También suelen tener bastante confuso lo que
es el órgano sexual: será el trasero? será el pie? las niñas no tienen nada? eso de
la sexualidad será subirse a un caballo? será pintarse la cara y ponerse colonia?
será ponerse ropa de mujer? será apretarse la ropa contra las piernas?. La lista de
ideas equivocadas es abundante y variada. Lo que tenemos que aclarar en seguida
es que el niño no es perverso por naturaleza, sino por ignorancia: si le explicamos
con ideas a su alcance cómo son las cosas atinará a comprender lo que es la
sexualidad, cómo son los órganos sexuales masculinos y femeninos (no lo
que falta sino el órgano que tiene la mujer), y cómo es el proceso de
fecundación. El niño tendrá más sentido de la realidad si los educadores no le
inducen a irrealizar las cosas.
Cada vez hay más niños a los que se les educa con mayor liberalidad, con lo que
tienen la oportunidad de aprender, jugando, el funcionamiento natural de la
sexualidad. A través de sus propias exploraciones sensoriales, una información
fidedigna, y sus propias experiencias en las relaciones infantiles respetada por los
adultos (ni reprimida ni obligada). Tal vez haya que hablar todavía de los
derechos del niño, entre otros, a su sexualidad, y que en algunas sociedades que
nosotros llamamos primitivas ya tienen.
Con la pubertad se alcanza una madurez de los órganos sexuales. Puede entonces
conseguirse la acción completa de la sexualidad. Pero en cambio no hay un
dominio paralelo de la socialización e identidad personal del adolescente. Ello
redunda en el siguiente panorama: hay un mayor éxito en la sexualidad
masturbadora que en la interpersonal.
En la medida que flaquea el dominio de la relación intersubjetiva (entre iguales)
la sexualidad adulta está en su expresión más inmadura. Suele haber un abanico
demasiado amplio de desencadenantes de la sexualidad, lo que se refleja en la
fantasía erótica que acompaña las actividades masturbatorias (los otros se dan en
imagen y lo que hacen se rige por los caprichos del sujeto que ensueña): puede
estar mal discriminada respecto a la agresividad (fantasías sádicas y crueles) u
otro tipo de impulsos que el adolescente controla a duras penas. Se puede decir
que lo que sabe controlar es la explotación mecánica de sus órganos genitales y
su imaginación erótica. Este esquema, por supuesto, es muy variable, y además
está demasiado interferido por el tabú que normalmente pesa sobre la sexualidad
adolescente como para resultar del todo claro. En otras sociedades poseemos
ejemplos de madurez sexual en el adolescente, de manera mucho más precoz que
en nuestras sociedades, como las que ha descrito M. Mead de Samoa (3).
En comparación al bebé impúdico, en estas cuestiones el adolescente requiere de
una protección de su intimidad y una concentración especial: pasar de una simple
excitación al orgasmo cuesta un trabajo. Ya sabemos que todo trabajo exitoso,
toda acción que realiza su finalidad, sólo es posible concentrándose en ella. Así,
si queremos leer el periódico, mal lo podemos hacer si nos distraemos al llegar al
primer párrafo. De igual forma la concentración necesaria para tener éxito en la
masturbación, como en la sexualidad en general, puede ser alterado por
condiciones inadecuadas (bullicio, interrupciones, preocupaciones, sentimientos
de culpa o de odio...)
La ansiedad resta sexualidad como el odio resta amor, o como la auto-agresión
resta animación. Ansiedad y placer son enemigos irreconciliables, de forma que
cuando aparece la primera se fastidia la fiesta. También se oponen a la sexualidad
la repugnancia moral y el asco.
Conforme las vivencias sexuales se van perfeccionando se complican las
condiciones que se le exigen. Aparece la aspiración de tener relaciones
interpersonales de intercambio de prestaciones sexuales. Y hay un abismo entre
masturbarse y realizar un coito: la relación con un sujeto de carne y hueso pasa
por la aceptación de una persona que posee independencia, autonomía, libertad,
deseos como nosotros. El otro de la fantasía hace lo que queremos que haga, es
nuestro capricho, pero en la realidad el otro tiene su opinión, mira, juzga, valora,
y hay que negociar un acuerdo con él.
El amor, que es una de las principales emociones del intercambio, es el más
adecuado para que funcione la sexualidad en una relación de persona a persona.
Si la sexualidad con el otro no se basa en por lo menos un intercambio amistoso,
degenera en una especie de masturbación, en la cual al otro le hacemos tomar el
papel de objeto sin serlo realmente.
Por consiguiente las condiciones para la sexualidad equivalen por un lado a las
generales para todas las acciones, y por otro lado en especial para los afectos
amorosos: en este caso el amor tiene contenidos sexuales, los bienes que circulen
serán trabajos de excitación.
Para ello se requiere que no sólo uno tenga ganas, sino que el otro quiera
también, y que pueda por lo tanto, iniciarse el proceso de intercambio.
Esta condición amorosa complica la sexualidad bastante más que en el caso de la
masturbación, pero a cambio proporciona una mayor riqueza si comparamos
éxito por éxito de cada una de las maneras. Se puede ver en principio mayor
conveniencia en aprender a conseguir triunfar en la sexualidad interpersonal que
renunciar y dedicarse a la masturbación, siempre que se persiga la máxima
intensidad sexual. Claro está que muchos están lejos de este ideal, y tienen
problemas a la hora de conseguir una satisfacción de su sexualidad con otra
persona.
Una de las primeras reglamentaciones sociales que apareció en la historia
humana fue precisamente sobre esta amor-sexual (4), y ello debido a la relación
entre sexualidad y reproducción, la relación general entre hombres y mujeres, y
las antiguas religiones familiares. A estas reglamentaciones las llamamos
modelos de relación. Están pautados socialmente e imponen condiciones
especiales a las relaciones sexuales.
Hoy en día poseemos en nuestras costumbres una mayor libertad en cuanto a
reglas sociales entre personas que quieren tener relaciones sexuales. Se ha vuelto
más flexible el modelo, aunque no deja de haberlo, ni por ello renuncian a
seguirse dando como emociones amorosas más o menos intensas.
El grado de libertad ha venido acompañado de otras transformaciones sociales.
Por ejemplo, ha cambiado gran parte de la concepción familiar que interfería en
el amor. fijémonos en un dato anecdótico: en 1834 estrenaba Fernández de
Moratín su obra de teatro El sí de las niñas, obra de vanguardia, escándalo y
provocación, en la que se enfrenta valientemente a las costumbres de la época
defendiendo el derecho de los jóvenes a elegir la pareja de la que están
enamorados. En fechas más anteriores todavía, por ejemplo en los primeros
tiempos de los romanos, en la sociedad patriarcal en los que un señor era el rey
de la casa (las casas entonces podían consistir en toda la familia más los
esclavos) el matrimonio tenía más que ver con los intereses patrimoniales y
religiosos -cada lar se regía por la divinidad particular- que con el amor. La
concepción patriarcal de los lares familiares de la antigüedad no era muy
propicia para las formas de amor-sexual que hoy en día conocemos, y que se
daban más como excepciones mítico-heroicas que como otra cosa. Podríamos
recordar también el ejemplo de la antigua China, donde los matrimonios se
calculaban de antemano según el criterio de los primos cruzados (5).
Junto a los grandes modelos colectivos de relación entre los sexos, nos
encontramos otras fórmulas no menos importantes a la hora de la verdad, como
los gustos estéticos, ideologías, actitudes frente a la vida, clase social, etc. y que
marcan los valores apreciados/despreciados, y por tanto capaces de integrar
mayor excitación o degradar el posible sujeto erótico.
El nivel de excitación es variable en la sexualidad. Sabemos sin embargo que es
necesario un mínimo de excitación para disparar el orgasmo. La cultura nos da
elementos para conseguir ese mínimo y aumentarlo.
Un primer punto de partida para la consecución del orgasmo nos lo da le técnica
masturbatoria, con su imaginería erótica por un lado, y por explotación puntual y
mecánica de las zonas más sensibles, creando con ello un resultado determinado
en cuanto a los niveles de excitación alcanzados, su canal sensorial y los hábitos
que en cuanto a sexualidad genera.
Cuando interviene en la sexualidad una pareja es muy posible que las cosas
vayan en un principio peor que cuando ambos se masturbaban por separado.
Los partenaires están descubriendo fórmulas nuevas de excitación.
Al comienzo de las relaciones, la penetración del pene en la vagina es una
manera de obtener placer en la que la mujer en principio no domina lo suficiente
como para llegar al orgasmo, y en la que el hombre no puede disfrutar como
desearía, ya que muy a menudo se produce un orgasmo muy rápido compulsivo,
o más soso en relación al obtenido en la masturbación.
Para que las cosas vayan bien es necesario que la mujer se excite de una manera
más intensa y que la penetración, estimulando indirectamente el clítoris, sea
capaz de provocar el clímax: por esta razón hablamos de sexualidad irradiada en
la que se transforma la forma puntual de conseguir excitación en una más difusa,
global y abarcadora. En el caso del varón la irradiación consiste en que pueda
repartir su excitación a todo el cuerpo (tener otras fuentes sensuales de
excitación) y controlar el ritmo excitatorio antes de alcanzar el nivel crítico de
disparo automático del orgasmo.
En la relación interpersonal los servicios mutuos prestados forman un conjunto
de potenciadores de la sexualidad, de forma que el entendimiento mutuo, el
lenguaje que los amantes crean para su sexualidad, la riqueza de su sensorialidad,
la presencia del amor, etc. realzan la sexualidad hacia cotas cada vez más altas y
satisfactorias.
Claro está, que la difícil compenetración de una pareja pasa por un aprendizaje,
por una parte de la sensibilidad intersubjetiva, y por otra de los modelos de
relación ideológicos entre personas, particularmente en referencia a sus roles
sexuales.
El nivel de excitación aumenta por un refinamiento de la sensibilidad corporal,
por una forma de poner los sentidos en relación con la sexualidad. Así, los olores,
el tacto, el oído, la vista, etc. pueden ser utilizados como magnificadores de la
sexualidad, y es precisamente la cultura aprendida la que nos enseña a disfrutar
de estas cosas inventando y cultivando el aprecio por la música, el baile, el
perfume, la moda, etc.
Con el paso de los años sucede a menudo que la excitación sexual disminuye
porque se atrofian en parte los sentidos, aumentan los problemas y no se saben
encontrar con imaginación recursos nuevos.
Las estrategias técnico-corporales de obtención de placer también tienen que ver
con la cultura, y no nos estamos refiriendo al Kamasutra de las posturas para
hacer el amor, aunque tenga su importancia, sino más bien a las peculiaridades
sensoriales de cada cual. Por poner un ejemplo sencillo: a uno le excitan las
caricias suaves, y al otro le dan cosquillas, de forma que estas diferencias en el
gusto implican difíciles ajustes en los que cada miembro de la pareja tiene que
ceder y aprender algo de la sensibilidad del otro si es que quiere entenderse con
él.
Por otro lado, este es el capítulo de otro tipo de estrategias de satisfacción sexual
que no son las de la relación hombre-mujer, como en la homosexualidad, u otras
formulas de entender la sexualidad.
Enlazando con el punto anterior, pensemos que la sociedad propagandiza o
prohíbe las fórmulas diversas, de modo que el coito heterosexual es el que sale
premiado, y si bien se toleran otras formas de sexualidad, como es el caso hoy en
día de la homosexualidad, en cambio se prohíben otras, como sucede con el
incesto y otras llamadas perversiones. Y no sólo eso, sino que a través de la
educación se introduce en cierta forma en la vida íntima insinuando y
persuadiendo, como por ejemplo predicando la actividad, iniciativa a los hombres
o pasividad, coquetería a las mujeres.
Cada grupo social instituye sus propias normas a propósito de la sexualidad,
como sucede por lo demás con las otras actividades. Es sobre este fondo
normativo que tiene sentido hablar de lo perverso, esto es, lo que va contra las
normas emitidas. En ocasiones se olvida este modelo social normativo y en vez
de hablar de transgresores se pretende que se trata de enfermedades. El modelo
médico, en ocasiones, se utiliza socialmente para lo que no serían verdaderos
trastornos funcionales de los órganos corporales. En el pasado se veía al
homosexual, por ejemplo, como un enfermo con algún tipo de trastorno genético
u otro desconocido(6).
El modo como influye la cultura en los resultados de la sexualidad, es decir, en la
concepción del orgasmo, se jerarquiza en orgasmos de primera categoría, de
segunda, tercera..., distinguiendo entre orgasmos mejores y peores. Se puede
entender como mejor, por ejemplo, el conseguido a la vez por una pareja que se
quiere.
También ha ocurrido con la religión de años atrás, que se recomendase o no se
viese mal que no se llegara al orgasmo, sobre todo en el caso de las mujeres. Se
veía con malos ojos sentir la máxima intensidad de placer sexual, y la política era
reducirlo lo más posible ya que parecía que no se podía llegar a suprimirlo del
todo.
La sexualidad, como todas las actividades de la vida, son pensadas por la
humanidad bajo puntos de vista diferentes. En ocasiones es una actividad
pecaminosa, en otras se exalta como lo más importante de la vida. Se integra en
el matrimonio como institución o se permite cualquier tipo de relación amistosa.
Una forma de normas sobre la sexualidad es la que se aplica a las edades. En
unas sociedades se permite la sexualidad de los adolescentes, incluso la de los
niños, y en otras se censura y se considera negativa o peligrosa. Lo mismo sucede
con los ancianos. Nuestra sociedad en particular es un tanto estricta con los
adolescentes, a los que se considera inmaduros para practicar la sexualidad, y los
ancianos, en los que suele estar mal vista, sobre todo si no están viviendo con su
cónyuge, lo que ocurre poco a medida que se avanza en años.
También el ambiente de algunas instituciones cerradas se convierte en censor de
la sexualidad, por diversas razones: en las cárceles como forma de castigo y
privación, en los hospitales por supuestas razones de salud o necesidades
organizativas, en los hospitales psiquiátricos para evitar líos, o en otro tipo de
grupos a veces aparece una especie de tabú por la suposición de que la
permisividad sexual amenazaría o deterioraría al grupo.
1. Ello no prejuzga que una sexualidad que se queda a medio camino sea
contemplada con el mismo benignidad que a un amigo imperfecto.
2. B. Betthelheim, Heridas simbólicas, Ed. Seix Barral.
3. M. Mead, Adolescencia, sexo y cultura en Samoa, y también Sexo y
temperamento en las sociedades primitivas, Ed. Laia, Barcelona.
4. G. Zwang, Abrégé de sexologie, Ed Masson, Paris 1978, pág 35 y ss.
5. Rodney Needham, La parenté en quiestion, Ed. Seuil, Paris 1970, pág. 54 y
ss.
6. Ver, por ejemplo, en el texto clásico de Kraft Evyng, Psicopatya Sexualis, Ed.
Gallimard.
HOSPITAL PSIQUIATRICO PROVINCIAL DOCENTE "LUIS RAMIREZ LOPEZ" GUANTANAMO. ASPECTOS
SOCIALES DE LA SEXUALIDAD. Dra. María Caridad González Fulgueira1 , Dr. Regino Rodríguez
Boti2 . Dra. Ana Ivis Melián Hechavarría3 , Dra. Margarita Susavila Quevedo4 , Dra. Silvia
Hernández Pachot5 . ASPECTOS SOCIALES DE LA SEXUALIDAD. La sexualidad, que con frecuencia se
enmarca en las relaciones genitales, tiene una significación más amplia, que incluye formas de
pensar, sentir y actuar de cada persona, desde su nacimiento hasta su muerte, la forma en que se
ve el mundo y la forma en que el mundo ve a las personas. Es una parte de nuestra personalidad e
identidad; o sea, el aspecto psicológico de ésta, y una de las necesidades humanas que se
expresan a través del cuerpo; constituye un elemento básico de la feminidad o masculinidad, de la
autoimagen, de la autoconciencia, del desarrollo personal, y estimula la necesidad de establecer
las relaciones interpersonales. El aprendizaje de la sexualidad comienza en e El tema de la
sexualidad es tan amplio como el propio pensamiento humano; es por ello que, dada su variedad e
importancia, en este trabajo destacamos aquellos aspectos sociales más relevantes que se
constituyen como los principales objetos de estudio de la ciencia en la actualidad. EDUCACION
SEXUAL, FAMILIA, ESCUELA Y SOCIEDAD. El surgimiento de la familia data desde tiempos muy
remotos ya que los seres humanos siempre han tendido a formar grupos, y ésta ha sido la célula
básica de la sociedad. La familia se ha caracterizado, no sólo por su función reproductiva, sino por
la transmisión a los jóvenes de los valores acumulados por la sociedad en su devenir histórico; es
por ello que constituye el primer laboratorio de aprendizaje social. En nuestra sociedad aún
subsisten concepciones y patrones machistas en relación con la sexualidad y la función de cada
uno en la familia; persiste el peso de la "doble jornada", la responsabilidad muchas veces no
compartida al asumir la maternidad. Existe aún recato al tratar temas afines en la familia, unas
veces por considerarlo polémico y candente, y en otras, por la poca preparación y actualización
que de éstos tienen los padres. Todo esto dificulta la labor orientadora, por lo que los
adolescentes, en muchos casos, buscan ayuda en otros jóvenes quizás tan desorientados o más
que ellos mismos. En un estudio realizado sobre el aborto en la adolescencia, sólo la tercera parte
de las jóvenes encuestadas acudió a sus padres cuando sospecharon su embarazo. Si los padres,
como pareja, no se sienten a plenitud, y como tal no se protegen, es imposible que puedan
entregar bienestar emocional a sus hijos. Vale recordar que la capacidad de amar se adquiere y
desarrolla en las relaciones sociales, en la comunicación y en la actividad que se establece entre
padres e hijos, muchachos y muchachas, padres y maestros, maestros y alumnos. Una buena
educación sexual no consiste únicamente en dar una buena clase de anatomía o reproducción
humana; tampoco es sentarse con el educando y hacer un discurso sobre los peligros del sexo. De
nada sirven algunas charlas sobre el SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual si no son
capaces de modificar la percepción del riesgo. Una buena educación sexual, además de
INFORMATIVA, debe ser FORMATIVA de valores, de responsabilidad, que les permita hablar de
sexo de forma clara y diáfana. En todo esto, la sociedad en su conjunto tiene una gran
responsabilidad, para así crear seres seguros de su sentir y responsables de su hacer. SEXUALIDAD
EN LA ADOLESCENCIA. Resulta algo difícil deslindar este tópico del anterior, dado el lugar
fundamental que ocupan la familia, la escuela y la sociedad en general, en la educación de los
jóvenes. En los últimos tiempos viene ocurriendo un incremento de las relaciones sexuales en
edades más tempranas, cambios frecuentes de pareja, así como un mayor número de embarazos
precoces, abortos, madres solteras y deserción escolar, y asociada a estos problemas una alta
incidencia de enfermedades de transmisión sexual (entre ellas el SIDA) en edades juveniles. Es
evidente que existe en nuestros jóvenes una deficiente educación sexual, de la cual son
responsables muchas personas, entre las cuales se encuentran los padres. Muchos adolescentes
no usan anticonceptivos para tener relaciones sexuales, en contraposición al conocimiento que
tienen de los diferentes métodos. En ocasiones, no existe responsabilidad compartida en el
momento en que ocurre un embarazo, por lo que recae la responsabilidad en la hembra; otras
veces, la familia los obliga a contraer un matrimonio para el cual aún no están preparados. Es
necesario que nuestros jóvenes asuman la sexualidad de forma enriquecedora, placentera y
responsable, lo que implica la construcción de una autoimagen aceptable, el desarrollo de formas
personales, de la capacida niños, en su mayoría asiáticos, terminan en las garras de los promotores
de actividades sexuales ilícitas, que generan ganancias de miles de millones de dólares. Estos niños
son vulnerables al contagio de enfermedades venéreas, incluyendo el VIH/SIDA. El fenómeno
abarca también a los del sexo masculino, cuyas edades oscilan entre 18 y 20 años (aunque se han
hallado casos de entre 14 y 16 años). Cuba no ha podido escapar a todo esto; hasta noviembre de
1998 existían 6714 prostitutas, el 59% del interior del país, y 219 acusados por proxenetismo. La
sociedad cubana actual ha comenzado a conocer nuevas drogas, pero el tabaco y el alcohol siguen
siendo las de mayor consumo. A partir de la década del 80 hay una tendencia, no sólo al consumo
de bebidas alcohólicas, sino al aumento de las cifras de alcoholismo. Todos estos elementos
inciden de forma negativa en el desarrollo de una sexualidad sana, fomentan la prostitución, el
proxenetismo, las enfermedades de transmisión sexual y su flagelo más grave: el SIDA. SIDA Y
SEXUALIDAD. La pandemia SIDA, que ha estado preocupando a los gestores de los sistemas de
salud de los países desarrollados y en desarrollo, de problemática biológica ha pasado a ser una
realidad psicosocial relacionada directamente con las conductas humanas, por lo que es necesario
llevar las experiencias a los comportamientos. Según las cifras, en poco más de una década se han
infectado en el mundo casi 14 millones de mujeres. Diariamente, unos 1200 niños menores de 15
años mueren de SIDA, y en todo el mundo, desde que comenzó la epidemia, 8,2 millones de niños
han perdido a uno o ambos progenitores. Cada día aparecen 1600 casos nuevos, 6 casos cada
minuto, alrededor de 33 millones de enfermos por año. Por todo ello, se hace necesario ofrecer
programas sociales y de salud concretos, pragmáticos; si el ejercicio de la actividad sexual es el
medio de propagación del virus (más del 90% de los infectados en el mundo lo son a través de las
relaciones sexuales), no se debe hacer de la sexualidad un tabú, sino educar sobre ella y no vivir
con falacias del pasado, y procurar que todos los seres humanos sean responsables de sus
conductas sexuales. VIOLENCIA Y SEXUALIDAD. El tema de la violencia como un problema social y
de salud, afecta a todos, sin distinción de países o de capas sociales. Hay autores que plantean que
el primer problema que enfrenta la humanidad en el siglo XX es la violencia, arraigada en muchas
culturas del mundo; como consecuencia de ello, unos 60 millones de mujeres que deberían estar
vivas hoy, no lo están. Un análisis del Banco Mundial sobre 35 estudios realizados en países
industrializados y en desarrollo revelan que entre el 25 - 50% de las mujeres sufren abuso físico
por parte de su pareja. En algunos países de América Latina y en el Oriente Medio, los maridos que
matan a sus esposas en nombre del "honor", porque "es infiel u "obcecada", suelen escapar del
castigo, y un violador puede ser exonerado si la víctima lo acepta en matrimonio. La violencia
conyugal continúa siendo la forma más frecuente de violencia familiar. Otras formas de violencia
en el mundo se hallan en la explotación de los niños y jóvenes mediante el comercio sexual y la
pornografía, lo cual constituye una clara violación de sus derechos. En un estudio realizado en
menores de hasta 15 años en Ciudad de La Habana, se encontró que la victimización en delitos
sexuales ocurre predominantemente contra menores del sexo femenino, con edades de mayor
riesgo entre los 8,7 y 10 años, y los delitos más frecuentemente encontrados son: el abuso lascivo
(71,3%), la violación y su tentativa (19%). En nuestra provincia, el Departamento de Medicina Legal
realizó un estudio de 20 lesionados durante el período de 1996-1997, en el cual se encontró un
marcado predominio entre las personas del sexo femenino, el móvil pasional y la relación de amor.
CONSIDERACIONES GENERALES. Al resumir los diferentes aspectos sociales abordados en relación
con la sexualidad, se puede inferir que no existe una adecuada interrelación familia-escuela-
sociedad en materia sexual; todavía la familia, en gran medida, no ha logrado su protagonismo, al
no abordar el tema sexual, en ocasiones, y en otras tratándolo de forma superficial, lo que
propicia una inadecuada preparación de los jóvenes, quienes cada vez incrementan las relaciones
sexuales en edades más tempranas, aumentan el índice de abortos, así como cambios frecuentes
de pareja, que favorecen conductas tales como la prostitución, la cual se internacionaliza, y se crea
un enorme mercado de servicios ofrecidos por diferentes vías: revistas, comerciales, videos,
servicios telefónicos, Internet; existe un fuerte vínculo entre turismo sexual y prostitución, que se
vincula con otras tipicidades delictivas graves, como las drogas, el contrabando, la corrupción de
menores etc. Todo esto crea el caldo de cultivo adecuado para las enfermedades e transmisión
sexual y entre éstas, ocupa el lugar cimero el SIDA, llamada la "Pandemia del Siglo", la cual, en
poco más de una década, ha tomado millones de víctimas, con los jóvenes como el grupo más
afectado. En relación con la violencia en materia sexual, ésta adquiere connotaciones relevantes
en el mundo, al llegar al "comercio del sexo", que abarca a niños y adolescentes, y que constituye
una flagrante violación de los derechos de los mismos. La violencia conyugal sigue siendo la forma
más frecuente de violencia familiar. Hoy, más que nunca, debemos luchar por hacer valedero el
concepto de salud sexual que ofrece la OMS: "Es la integración de los elementos somáticos,
emocionales y sexuales, por medios que sean positivamente enriquecedores y que potencien la
personalidad, la comunicación y el amor". BIBLIOGRAFIA 1. Artiles de León J. Violencia y
sexualidad. [Link]ífico-Técnica, 1998:25,26. 2. Castro Ruz F. Discurso en saludo al 40 aniversario
de la PNR, Granma, 8 de Enero de 1999. 3. Gala H V. Las relaciones amorosas en los jóvenes. VII
Congreso de Sexología y Educación Sexual. I Congreso Cubano de Educación, Orientación y Terapia
Sexual. Ed. CientíficoTécnica, La Habana, 1996:67-74. 4. Granero M. Marcos Conceptuales:
Sexualidad y Educación Sexual. VII Congreso Latinoamericano de Sexología y Educación Sexual. Ed.
Científico-Técnica, La Habana, 1996: 94-97. 5. Gnozdenovich E. Prostitución. VII Congreso
Americano de Educación y Terapia Sexual. Editorial Científico-Técnica, La Habana, 1996:207-10. 6.
López NM, et al. Embarazo en la adolescencia. Guía práctica para integrar la orientación sexual en
la atención de salud en los adolescentes. Ed. Pax México, Librería Cesamar, S.A., 1985:27,28. 7.
Masters HW,Johnson EV,Kolodny CR. Perspectivas éticas y religiosas sobre la sexualidad. La
Sexualidad Humana. Ed. Científico-Técnica. La Habana, 1977:671-87. 8. Moreno AL, Escobar PM.
Función educativa de la familia. Sexología y Sociedad Cuba Año 2 (5):27-9. 9. Ortíz LC, Rodríguez A.
Experiencia de la atención diferenciada del aborto en la adolescencia. Conferencia dictada en II
Taller de Ginecología Infanto-Juvenil. Ciudad Habana 1995. 10. Salcedo RD, et al. Conocimientos,
creencias y actitudes del VIH/SIDA. Estudio en población abierta. Sexología y Sociedad. Año 4,
Mayo- Agosto 1998 (10):36-38. 11. Toirac PS, et al. Las lesiones como forma de violencia en la
mujer guantanamera. Sexología y Sociedad. Cuba, Año 4, 1998;(9):15-18. 12. UNICEF. Hechos y
Cifras.1998:7.
Sexualidad humana
Ir a la navegaciónIr a la búsqueda
Este artículo tiene referencias, pero necesita más para complementar
su verificabilidad.
Puedes colaborar agregando referencias a fuentes fiables como se indica aquí. El material sin
fuentes fiables podría sercuestionado y eliminado.
Este aviso fue puesto el 7 de marzo de 2016.
La sexualidad humana representa el conjunto de comportamientos que conciernen la
satisfacción del deseo sexual. Los seres humanosutilizan la excitación sexual con
fines reproductivos y para el mantenimiento de vínculos sociales, pero le agregan
el placer propio y el del otro. El sexo también desarrolla la afectividad y la conciencia de la
personalidad. En algunas culturas se otorga un sentido religioso o espiritual al acto sexual, o
se le atribuye poder para mejorar la salud si se realiza de una forma determinada, o de
perderla, si se hace desordenadamente.
Egremy define a la sexualidad como la "Construcción bio-socio-psicológica que nos permite
establecer relaciones con los demás desde el eje sexo-genérico".
La OMS, OPS y WAS (2000) Definen el término “sexualidad” se refiere a una dimensión
fundamental del hecho de ser un ser humano: Basada en el sexo , incluye al género, las
identidades de sexo y género, la orientación sexual, el erotismo, la vinculación afectiva y el
amor, y la reproducción . Se experimenta o se expresa en forma de pensamientos, fantasías,
deseos, creencias, actitudes, valores, actividades, prácticas, roles y relaciones. La sexualidad
es el resultado de la interacción de factores biológicos, psicológicos, socioeconómicos,
culturales, éticos y religiosos o espirituales. Es un aspecto central del ser humano presente a
lo largo de su vida.1
Aunque existen conductas sexuales comunes a la mayoría de seres humanos, el
comportamiento sexual es variado. Una parte de ese comportamiento es instintiva, como
ocurre en casi todos los animales, aunque su forma y expresión está modulada por la cultura y
por preferencias personales.
En la sexualidad humana pueden distinguirse aspectos relacionados con la salud, el placer,
legales, religiosos, etc. El concepto de sexualidad comprende tanto el impulso sexual, dirigido
al goce inmediato y a la reproducción, como los diferentes aspectos de la
relación psicológica con el propio cuerpo (sentirse hombre, mujer o ambos a la vez) y de las
expectativas de rol social. En la vida cotidiana, la sexualidad cumple un papel muy destacado
ya que, desde el punto de vista emotivo y de la relación entre las personas, va mucho más allá
de la finalidad reproductiva y de las normas o sanciones que estipula la sociedad.
Khajuraho.
Índice
1Términos y etimología
2Orientación e identidad sexual
3Instinto
4Expresiones y desarrollo del comportamiento sexual
5Visión cristiana de la sexualidad
6Prácticas sexuales
o 6.1Masturbación
o 6.2Coito
o 6.3Sexo oral
o 6.4Sexo anal
o 6.5Frot y tribadismo
o 6.6Sexo tántrico
7Infecciones de transmisión sexual
8Reproducción
o 8.1Control de la natalidad
9Sexología
o 9.1Informe Kinsey
o 9.2Masters y Johnson
10Erotismo
11Legislación
12Véase también
13Referencias
14Más información
15Enlaces externos
Términos y etimología[editar]
El término sexo deriva del latín sexus, por sectus, "sección", "separación" y aparece usado por
primera vez en De inventione I, de Cicerón.[cita requerida]
Orientación e identidad sexual[editar]
Artículos principales: Orientación sexual e Identidad de género.
Además de la unión sexual y emocional entre personas de diferente sexo (heterosexualidad),
existen relaciones emocionales y sexuales entre personas del mismo sexo
(homosexualidad o androfilia y genofilia) que —aunque tengan una larga tradición (ya existían
en la antigua Grecia y en muchas otras culturas)— en algunos sectores siguen siendo
valoradas en la actualidad negativamente y son incluso motivo de discriminación social.
La identidad sexual es la conciencia propia e inmutable de aprender del propio sexo, es decir,
el saber conocerse e integrarse dentro del espectro sexual. En la definición de la identidad
sexual están implicados multitud de factores, entre los que podemos destacar el psicológico,
social y biológico y -dentro de este último- el gonadal, cromosómico, genital y hormonal.
En la mayoría de las ocasiones, los hombres nacen con genitales masculinos y los
cromosomas XY, mientras que las mujeres poseen genitales femeninos y dos cromosomas X.
Sin embargo existen personas que no pueden ser clasificadas por estos factores, ya que
poseen combinaciones de cromosomas, hormonas y genitales que no siguen las definiciones
típicas que se han relacionado con el hombre y la mujer. De hecho, algunas investigaciones
sugieren que uno de cada cien individuos puede nacer con rasgos intersexuales.
Véanse también: Heterosexualidad, Homosexualidad, Bisexualidad y Transgénero.
Instinto[editar]
Durante siglos se consideró que la sexualidad en los animales y en los humanos era
básicamente de tipo instintivo. En esta creencia se basaron las teorías para fijar las formas no
naturales de la sexualidad, entre las que se incluían todas aquellas prácticas no dirigidas a la
procreación.
Hoy, sin embargo, se sabe que también algunos mamíferos muy desarrollados como
los delfines, e incluso aves como los pingüinos, presentan un comportamiento sexual
diferenciado, que incluye además de formas de aparente homosexualidad, variantes de
la masturbación y de la violación.[cita requerida] La psicología moderna deduce, por tanto, que la
sexualidad puede o debe ser aprendida.
El psicoanálisis diferencia la noción de instinto para el ser humano y considera la sexualidad
en un sentido más amplio que el genital ya que el deseo sexual humano no se superpone con
el instinto de reproducción.
Expresiones y desarrollo del comportamiento sexual[editar]
Dibujo de Leonardo da Vinci de una pareja hemiseccionada durante el coito
En el límite de las formas ampliamente aceptadas de conductas sexuales, se encuentran las
llamadas expresiones del comportamiento sexual; como la masturbación, homosexualidad,
éstas hasta no hace poco tiempo eran consideradas parafilias o perversiones de personas
degeneradas o moralmente degradadas en gran parte por la influencia religiosa en la
sociedad. La evolución en los usos y costumbres y el ensanchamiento del margen
de tolerancia ha hecho que estas conductas se admitan como válidas en el marco de
los derechos hacia una sexualidad libre.
Sólo en los casos de malestar o de conflicto del propio individuo con sus tendencias, o en
aquellos en los que se pone en riesgo la integridad física y moral de terceros, podemos hablar
de trastornos sexuales y en estos casos se encuentra la necesidad de
tratamiento psicoterapéuticoe incluso farmacológico.
La mayor parte de las culturas tienen normas sociales sobre la sexualidad. Por ejemplo,
muchas culturas definen la norma sexual como una sexualidad que consiste únicamente en
actos sexuales entre un hombre y una mujer casados. Los tabúes sociales o religiosos pueden
condicionar considerablemente el desarrollo de una sexualidad sana desde el punto de vista
psicológico.
Visión cristiana de la sexualidad[editar]
El cristianismo afirma que, reducida a la genitalidad, la sexualidad degrada a la persona; que
debe abarcar a toda la persona y no sólo a una parte de la misma. Que la sexualidad es una
realidad positiva creada por Dios como expresión de amor y unión entre un hombre y mujer.
Que se encarna dentro del acuerdo matrimonial.
Su visión es polémica, ya que no suele reconocer aspectos como la homosexualidad,
la masturbación o el uso del preservativo.
Prácticas sexuales[editar]
Artículo principal: Anexo:Posturas sexuales
Masturbación[editar]
Artículo principal: Masturbación
Es la estimulación que, con objeto de conseguir excitación y placer sexual o incluso
el orgasmo, realiza un individuo en su propio cuerpo o en el de otro, sobre todo en los órganos
sexuales.
Coito[editar]
Coito.
Se define como coito la introducción del pene en la vagina o en el ano de otra persona,
llamándose coito vaginal o coito anal respectivamente.
Sexo oral[editar]
El sexo oral es una práctica sexual en la que una o más personas estimulan los órganos
genitales de otra con los labios y con la lengua. Suele llamarse cunnilingus, si es en la
vulva; felación, si es en el pene, y anilingus, si es en el ano.
Sexo anal[editar]
El sexo anal es una práctica sexual que involucra la introducción del pene o de juguetes
sexuales en el propio ano o en el ano de otra persona.
Frot y tribadismo[editar]
El frot es una práctica sexual no penetrativa entre varones, en la que ambos se rozan los
penes erectos uno contra otro y se masturban mutuamente con sus penes en contacto,
generalmente estando abrazados mientras se acarician y besan frente a frente, aunque
pueden adoptarse otras posiciones.
En el tribadismo, práctica sexual no penetrativa, las mujeres presionan y restriegan
sus vulvas una contra la otra, estimulándose el clítoris y otras partes erógenas hasta alcanzar
el orgasmo.
Sexo tántrico[editar]
El sexo tántrico es una forma de enseñanza budista e hindú que considera el sexo una forma
de expansión y exploración de la espiritualidad.
Infecciones de transmisión sexual[editar]
Artículo principal: Enfermedades de transmisión sexual
Las infecciones de transmisión sexual (ITS), también llamadas enfermedades de transmisión
sexual (ETS) y antes llamadas enfermedades venéreas (término este último que técnicamente
ya no se considera adecuado) son las adquiridas por la vía sexual. Se transmiten debido al
contacto íntimo y pueden contagiarse durante el coito, por los besos, a través del contacto de
la piel con una zona infectada o con úlceras y a través de pequeños desgarros en la boca o el
ano o en los genitales mediante la práctica del sexo oral, anal o genital, esto debido a
los microorganismos que se pueden adherir a la superficie de
los epitelios uretral, endocervical, vaginal, rectal o faríngeo.
Si no reciben tratamiento, algunas de ellas pueden producir daños permanentes
(esterilidad, hipoacusia, problemas cardiovasculares, cáncer del cuello uterino o incluso, en
algunos casos, la muerte (VIH/SIDA). También son transmitidas de la madre el hijo durante el
embarazo o durante el trabajo de parto.
El uso del preservativo por temor al contagio del VIH/SIDA ha disminuido la incidencia de las
ETS, pero continúan existiendo en todas partes del mundo y son un problema de salud
pública.2
Los agentes productores de las infecciones de transmisión sexual
incluyen bacterias, virus (como el del herpes), hongos e incluso parásitos, como
el ácaro llamado arador de la sarna (Sarcoptes scabiei) o los piojos llamados "ladillas"
(Pedículus pubis).
Reproducción[editar]
Artículo principal: Reproducción sexual
La reproducción del ser humano es sexual heterogámica. En ella, los gametos se diferencian
tanto morfológica como fisiológicamente. Uno de ellos -el espermatozoide- es diminuto y
móvil, y se le llama también gameto masculino o microgameto, mientras que el otro -el óvulo-
es grande, y se denomina gameto femenino o macrogameto.
Control de la natalidad[editar]
Generalmente basado en la planificación familiar y determinado por las prácticas de una
pareja que tengan por fin el control de la cantidad de hijos utilizando anticonceptivos.
Además, cumple con la función de satisfacción sexual, es decir, la búsqueda del placer de uno
mismo y del otro, con lo que se logra que la sexualidad sea indispensable para la vida de los
seres humanos, en cuanto a su armonía entre lo físico y lo emocional.
Véanse también: Aborto inducido, Diferencias biológicas hombre-mujer, Aparato reproductor
masculino y Aparato reproductor femenino.
Sexología[editar]
Artículo principal: Sexología
La sexología es el estudio sistemático de la sexualidad humana y de las cuestiones a ella
referidas. Abarca todos los aspectos de la sexualidad.
Informe Kinsey[editar]
A partir de los años 30, comenzó a realizarse la investigación sistemática de los fenómenos
sexuales. Posteriormente, la sexología, rama interdisciplinar de la psicología, relacionada con
la biología y la sociología, tuvo un gran auge al obtener, en algunos casos, el respaldo de la
propia sociedad, promovidos por los movimientos de liberación sexual de finales de los años
60 y principios de los años 1970.
Los primeros estudios científicos sobre el comportamiento sexual corresponden al informe
Kinsey.
Alfred C. Kinsey y sus colaboradores presentaron una recopilación de datos estadísticos que
reflejaban los modelos de la conducta sexual en los Estados Unidos desde 1938 hasta 1952.
Su trabajo se realizó mediante entrevistas de interrogatorio directo y abrió las puertas para la
investigación de la respuesta sexual humana que, posteriormente, realizaron William
Masters y Virginia Johnson. El trabajo de Kinsey era de investigación sociológica y no
interpretaba la respuesta fisiológica ni psicológica a la estimulación sexual. 3
En el Informe Kinsey se observaron grandes diferencias entre el comportamiento deseable
exigido socialmente y el comportamiento real. Asimismo, se observó que no existe una clara
separación entre el comportamiento heterosexual y el homosexual ya que, según encuestas
de esa época, el 10 % de las mujeres y el 28 % de los hombres admitían tener
comportamientos homosexuales, y un 37 % de los hombres estar interesados en la
homosexualidad.
Masters y Johnson[editar]
En la década de los años sesenta, los doctores William Masters y Virginia
Johnson investigaron por primera vez en un laboratorio los procesos biológicos de la
sexualidad, y elaboraron un estudio acerca de la llamada «respuesta sexual humana». Su
objetivo era establecer los fundamentos de una información científica básica que permitiera
dar respuesta a problemas multifacéticos de la conducta sexual humana. Su interés radicaba
en conocer qué reacción física se desarrolla cuando el varón y la mujer responden a una
estimulación sexual efectiva y de qué manera se comporta cada uno frente a la misma. Para
eso utilizaron la técnica de la observación directa. Un cierto número de varones y mujeres
adultos aceptaron ser examinados en el laboratorio de biología de la reproducción en el
Departamento de Ginecología y Obstetricia de la Escuela de Medicina de la Universidad de
Washington, primero y, más tarde, bajo los auspicios de la Reproductive Biology Research
Foundation. De estas observaciones realizadas durante diez años y del interrogatorio
psicosexual posterior se sacaron las conclusiones que finalmente se publicaron. 3
Publicaron sus estudios en un libro titulado The Human Sexual Response.
Erotismo[editar]
Artículo principal: Erotismo
El erotismo denota todo lo relacionado con la sexualidad y no simplemente con el acto sexual
físico sino también todas sus proyecciones, de modo que puede observarse en combinación
con la libido. El erotismo trata de todo aquello que emana de nuestra zona libídica y está
relacionado con el sexo y con el amor erótico. El adjetivo erótico nos indica que el tema a
tratar está relacionado con el sexo dependiendo del sustantivo al que califica, por ejemplo, la
pintura erótica o la moda erótica.
Véanse también: Erótica, Pornografía y Kama sutra.
Legislación[editar]
Una ilustración del Kama sutra.
La edad de consentimiento sexual es la edad por debajo de la cual, para propósitos
criminales, la violencia se presume legalmente en las relaciones sexuales, sin importar la
existencia de cualquier violencia real. Si un adulto tiene relaciones sexuales con un menorque
todavía no alcanza la edad de consentimiento sexual, el acto es
considerado estupro o violación, dependiendo de la edad del menor y del país.
Véanse también: Abuso sexual, Violación, Sexo prematuro, Incesto y Explotación sexual.
Comportamiento sexual humano
Ir a la navegaciónIr a la búsqueda
¿Esta página se cargó con suficiente rapidez?
No lo sé
Sí
No
Para obtener más información, consulta la declaración de privacidad de esta encuesta.
Coitus, sección en el libro Tacuinum sanitatis casanatensis (siglo XIV).
La actividad sexual en los humanos es una forma de intimidad física. Puede realizarse con el
propósito de la reproducción biológica, trascendencia espiritual, para expresar afecto o por
placer y entretenimiento (conocido en este contexto como "gratificación sexual"). El deseo por
el sexo y el coito es una de las motivaciones del comportamiento humano. Todas las especies
animales que tienen reproducción sexual, y todas las culturas humanas, tienen una serie de
conductas que se dividen en: cortejo, intimidad y actividad sexual. 1
Índice
1Definición
2Referencias
3Véase también
4Enlaces externos
Definición[editar]
El comportamiento sexual humano es por lo tanto el comportamiento que desarrollan los
seres humanos para buscar compañeros sexuales, obtener la aprobación de posibles parejas,
formar relaciones, mostrar deseo sexual, y el coito.
Este comportamiento se estudia en dos grandes áreas: la antropología (las prácticas de
diversas culturas), y la informativa (conocimientos que pueden ser útiles a los individuos que
pueden involucrarse en este tipo de comportamientos, o que consideran la posibilidad de
llevar a cabo una actividad sexual).
El comportamiento sexual humano es una expresión muy amplia. Se refiere tanto a
comportamientos usuales como a los menos frecuentes, e incluye toda una serie de
comportamientos sexuales desde las relaciones matrimoniales hasta el abuso sexual. Aunque
en muchos casos el comportamiento sexual se dirige o se lleva a cabo dentro de una relación,
no es un elemento imprescindible (asexualidad), y hay muchos comportamientos sexuales
fuera de una relación interpersonal.
LA SEXUALIDAD EN SU
DIMENSIÓN BIOLÓGICA,
PSICOLÓGICA Y SOCIAL
Las dimensiones de la sexualidad
El informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre sexualidad
fechado en Guatemala en 2001 la define como el resultado de la interacción de
factores biológicos, psicológicos, socioeconómicos, culturales, éticos, religiosos y
espirituales. Aunque puede abarcar todos estos aspectos, no es necesario que se
experimenten ni se expresen simultáneamente, pero tal diversidad de
condicionantes confiere a la sexualidad de cada persona un marcado carácter
personal y específico que se manifiesta en lo que somos, sentimos, pensamos y
hacemos.
Dimensión biológica
Comprende aquellos aspectos que desde el punto de vista físico y orgánico tienen
que ver con la expresión sexual. Se integran en ella, por tanto, distintos aparatos y
órganos regidos por el cerebro que, tras recibir información desde los órganos de
los sentidos, elabora la respuesta sexual humana. Los órganos de los sentidos
(vista, oído, olfato, gusto y tacto) son parte esencial de esta dimensión así como la
piel, que en su totalidad constituye el mayor órgano sensorial sexual y es
considerada, junto con las mucosas, un agente erógeno de importancia capital.
Los órganos genitales, que se integran en esta dimensión, a menudo han
monopolizado todos los aspectos placenteros de la sexualidad en detrimento del
placer proveniente de otras zonas corporales como la piel. Esto, que es muy
evidente en el hombre, no lo ha sido tanto para la mujer, en quien se reconoce una
gran sensibilidad de las zonas no genitales (piel y mucosas sobre todo), lo que la
hace más sensible a estímulos táctiles como besos y caricias.
La piel, en su totalidad, constituye el mayor órgano sensorial sexual y es
considerada un agente erógeno de capital importancia
Cuando el encuentro amoroso avanza y se llega a la fase de excitación, las
sensaciones provenientes de los órganos de los sentidos influyen de manera
distinta en cada uno de los sexos. Los estímulos auditivos favorecen la excitación
sexual de la mujer sutilmente más que en el hombre, mientras que en éste juegan
mayor papel los visuales.
También se integran en esta dimensión biológica las cuestiones relacionadas con
el desarrollo sexual y sus diferentes etapas, que comprenden toda la vida. Desde
el nacimiento, la infancia, la pubertad, el tiempo en el que se inicia la capacidad de
procreación y hasta cuando ésta se pierde se sigue viviendo como ser sexuado.
Integra también los distintos aspectos relacionados con la respuesta sexual
humana, que es posible gracias a la implicación de diferentes sistemas de nuestro
organismo (nervioso, endocrino y vascular).
Dimensiones psicológica y social
Cada persona va perfilando a lo largo del tiempo una actitud propia sobre la
sexualidad, que será facilitadora o inhibidora de su expresión según sus propias
experiencias, las referidas por otras de su entorno, el ambiente social y cultural en
el que está inmersa, su formación y su información, sus creencias religiosas, etc.
A la vez, y de forma inevitable, transmite a su entorno una imagen basada en su
conducta y en sus opiniones, que pueden ser coincidentes o no con su íntima
realidad. Desde la infancia, las primeras actitudes hacia el sexo, que a menudo
permanecen inalteradas, se basan en lo que oímos y percibimos de nuestros
padres, madres, educadores y educadoras, así como de compañeros y
compañeras. En definitiva, es indudable que el entorno social mediatiza de
manera importante tanto nuestra actitud como nuestra conducta hacia la
sexualidad propia y ajena. Cuando surgen problemas sexuales, por leves que
sean, generan en el individuo reacciones de ansiedad, inseguridad, miedo al
fracaso, etc. y repercuten en la pareja, que puede responder adoptando diversas
actitudes -comprensiva, de colaboración o de rechazo o irritación- pero que en
general no suelen dejarla indiferente.
Así pues, la dimensión psicosocial de la sexualidad conjuga factores psicológicos
(emociones, ideas, actitudes personales) con factores sociales (influencia del
entorno social) y su evaluación es muy importante porque con ella se puede
explicar el origen de numerosos trastornos sexuales.
Dimensión medioambiental
En los últimos años, algunos expertos señalan una nueva dimensión en la
sexualidad, la medioambiental, movidos por la certeza de que los factores
medioambientales influyen de manera clara en ella. Estos cambios provocan
modificaciones diferenciales en la sexualidad de los seres vivos, y la
interdependencia entre éstos y el ambiente es la base de la evolución y de la
biodiversidad.
JUSTIFICACIÓN
El sentido de la Educación Sexual, es formar a la persona desde pe
para que ejerza su sexualidad de una manera adecuada. Esta educaci
sentido en cuanto la persona asume su sexualidad con responsabilida
manera que su ejercicio contribuya a su propia realización y a la del o
La Educación es un proceso:
De Interacción, porque toda persona va aprendiendo de las
situaciones de la vida.
Permanente en cuanto es progresiva y se cumple a lo largo
vida.
Crítico pues le proporciona a la persona elementos de juicio
permiten analizar lo que ve, oye y hace; tomando una posic
aceptación o de rechazo de acuerdo con la situación y en
consecuencia obra o deja de obrar.
La Educación Sexual es formar a la persona desde pequeña para que
valore su propio sexo, es enseñarle a compartir, a vencer el egoísmo,
responsable y a respetar al otro. Es formar a la persona para que pue
uso correcto de su sexualidad como varón o como mujer.
OBJETIVOS GENERALES
Contribuir al desarrollo integral de la sexualidad de las personas que
la comunidad educativa. Por medio del desarrollo y afianzamiento de
procesos de autoestima, convivencia y salud. Se espera que los cono
actitudes y comportamientos relacionados con la vivencia de la sexua
asuman de forma más auténtica, creativa, responsable y ética.
Propiciar a los alumnos de la Institución una formación especial, en lo
relacionado con la Educación Sexual con el fin de que adquieran un
sentido de valoración de sí y de quienes le rodean.
OBJETIVOS ESPECÍFICOS
Promover un crecimiento en las relaciones de pareja y en los fam
Propiciar cambios en los valores, conocimientos, actitudes y
comportamientos relativos a la sexualidad, de acuerdo con la cie
humanismo y fomentar la salud en general y la salud sexual en p
Replantear los roles sexuales tradicionales, buscando una mejor
hombre – mujer que permita la desaparición del sometimiento de
otro basados en los principios de igualdad social, jurídica y econ
ambos sexos.
Retomar los valores ético cristianos y ser críticos con respecto a
valores y modelos que le ofrecen los medios de comunicación de
masculino y [Link] el conocimiento del cuerpo, su
funcionamiento y su promoción.
Contribuir al reconocimiento y valoración de sí mismo y de los de
Que el educando tenga un verdadero y sano concepto de la sexu
ejercite con madurez.
Brindar espacios para que los alumnos expresen sus inquietudes
referentes a su sexualidad.
Brindar elementos de respeto a la vida, desde la concepción.
Crear un clima de respeto a toda persona, a cualquier edad.
Aumentar su cultura sexual mediante charlas, conferencias, lect
vídeos, etc.
Concienciar por el respeto a cualquier ser humano, no importand
condición, raza, sexo, edad, cultura, enfermedadAdquirir conocim
sobre los órganos genitales, anatómica y fisiológicamente.
Foucault postula una “voluntad de saber” sobre el sexo. A partir del siglo 17 puede
encontrarse una proliferación de discursos sobre el sexo, una exhortación a hacer hablar
y a oír de él. Con ello se opone a la “hipótesis represiva” que supone que la sexualidad ha
tendido a ser rechazada y reprimida en la modernidad por la burguesía.
El sexo no es solo asunto del PLACER, sino que de el debe extraerse un SABER y una
VERDAD. La “Verdad del sexo” se logra mediante la confesión. El propósito de Foucault
es demostrar que la libertad sexual “lograda” es un dispositivo falso que pretende distraer
de aquello que verdaderamente debe ser objeto de lucha en nuestra sociedad: el control
de nuestros propios cuerpos y nuestros propios deseos.
Ese control sobre nuestros cuerpos opera en forma estratégica a través de la producción
de un tipo de discurso acerca de lo que es la sexualidad. La “sexualidad” no es un dato
“natural” sino el “correlato” de una práctica discursiva.
Dos procedimientos para producir la VERDAD del sexo:
ARS EROTICA: la VERDAD es extraída del PLACER mismo, placer que surge de la
práctica. Para conocer la verdad sobre el sexo, entonces hay que experimentarlo, vivirlo.
SCIENTIA SEXUALIS: utilizada por la sociedad occidental. A través de ella el sexo dejó
de ser considerado tan solo asunto de placer, para inscribirse en el régimen del saber. Se
ha desarrollado un procedimiento para SABER sobre esa sexualidad: la CONFESION, la
cual se ajusta a las reglas del discurso científico:
1. Hacer que el otro se confiese. Se logró integrar la técnica de la confesión a la ciencia,
descifrando lo confesado en términos de síndromes y síntomas; y adjudicándole al sexo
capacidad de curar y de enfermar.
2. Atribuirle a la sexualidad una causalidad general (todo se puede relacionar con el
sexo);
3. Idea de que la sexualidad está siempre presente;
4. Realizar un trabajo de interpretación para acceder a un discurso verdadero;
5. Que esa confesión tenga efecto terapéutico.
Describe 4 grandes conjuntos estratégicos de las cuales se ha ocupado la “ciencia
sexual”: La histérica, el masturbador, la pareja maltusiana, el perverso. La sexualidad
queda situada entre la “disciplina del cuerpo” (el control del niño masturbador o de la
mujer histérica) y la “regulación de la población y la especie” (funciones reproductivas del
joven sano o de la mujer madre, en contraposición con el masturbador y la histérica).
DISPOSITIVO DE ALIANZA:
• Lo pertinente es el lazo entre dos personas. Se refiere al sistema de matrimonio,
parentesco, transmisión de nombres y bienes que aparece por el sexo.
• El fin es la reproducción.
DISPOSITIVO DE LA SEXUALIDAD:
El dispositivo de sexualidad no tiene como razón de ser el hecho de reproducir, sino el de
proliferar, innovar, anexar, inventar, penetrar los cuerpos de manera cada vez más
detallada y controlar las poblaciones de manera cada vez más global. La incitación al
discurso, la formación de conocimiento, el refuerzo de los controles y las resistencias se
encadenan unos con otros según grandes estrategias de saber y de poder .
Atender a las tres preguntas históricas planteadas por Foucault frente a la "hipótesis
represiva":
1. sobre la "evidencia histórica" (pregunta histórica); Hay evidencia histórica?
2. sobre la "mecánica del poder" (pregunta histórico-teórica); Poder es sinónimo de
represión?
3. sobre el "discurso crítico" que denuncia la "represión" (pregunta histórico-política)
RELACION FREUD – FOUCAULT:
“La sexualidad en la etiologia de la neurosis” es un texto dirigido especialmente a un
publico medico. En ese sentido es una buena ilustración de la nueva “CIENCIA SEXUAL”
basada en el examen médico de los secretos de la vida sexual.
Foucault pareciera reprocharle al psicoanálisis el de llevar al máximo la idea de la scientia
sexualis de considerar que el epicentro de nuestra identidad se encuentra en la
sexualidad.
En el psicoanálisis hay una incitación a decir eso que somos, a “confesar” nuestra
experiencia sexual.
Dispositivo de la sexualidad – dispositivo de la alianza. El psicoanálisis en el dispositivo
de la sexualidad cumple otro importante papel: logra articular el dispositivo de la alianza y
el dispositivo de la sexualidad de modo tal que este último aparece operando como sostén
del primero.
Ubicar al psicoanalista en una posición de saber-poder en relación al analizado (en todos
los sentidos del término “análisis”), el psicoanálisis continúa ubicando al sexo en el centro
de una petición de saber, como asunto de verdad, como causa inagotable.