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Los Triunfos Del Entusiasmo Orison Swett Marden PDF

El entusiasmo es un motor esencial que impulsa a las personas a sacrificar y dedicarse a sus ideales, como se ejemplifica en la vida de artistas y líderes históricos. A través de relatos de figuras como Napoleón y Beethoven, se destaca cómo el entusiasmo puede transformar la percepción de la realidad y llevar a logros extraordinarios. La obra concluye enfatizando que el verdadero poder del entusiasmo reside en su capacidad para inspirar y movilizar a las personas hacia la grandeza.
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Los Triunfos Del Entusiasmo Orison Swett Marden PDF

El entusiasmo es un motor esencial que impulsa a las personas a sacrificar y dedicarse a sus ideales, como se ejemplifica en la vida de artistas y líderes históricos. A través de relatos de figuras como Napoleón y Beethoven, se destaca cómo el entusiasmo puede transformar la percepción de la realidad y llevar a logros extraordinarios. La obra concluye enfatizando que el verdadero poder del entusiasmo reside en su capacidad para inspirar y movilizar a las personas hacia la grandeza.
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IX. LOS TRIUNFOS DEL EN'!

USIASMO
El trabajo nos alivia el dolor. - SIIA-
KESPEAM.

La única prueba concluyente de la sin-


ceridad de un hombre es la abnegación
con que personalmente se sacrifica por un
ideal. Las palabras, el dlnero, son cosas
relativamente fáciles de dar; pero cuando
un hombre se da diariamente a sí mismo,
evidencia con ello que la verdad está en
él. - Lowm,r,.
Guardémonos de perder el entusiasmo.
Gloriémonos en algo y mantengamos nues-
tra admiración por cuanto ennoblece y
nuestro interés por cuanto acrecienta y
hermosea nuestra vida.-F:sr,IPE BROOKS.
. '
n~~~g)lN la Galería de Bellas Artes de
París hay una hermosa estatua
modelada por un escultor que
tenía su taller en un zaquizamí.
Al acabar el boceto cayó una
copiosa nevada, y a fin de que
la nieve no estropease la obra, tapó las goteras
con la ropa de su cama. Al día siguiente encon..
traron al pobre escultor muerto de frío; pero su
artística concepción quedó salvada y otras ma-
nos se encargaron de esculpirla.
Según frase de un eminente economista, ningún
establecimiento de crédito prospera hasta que el
director se lo lleva a la cama.
iz9
230 23r

~1 ~~tusiasmo realza la importancia de cosas tante y labró su fortuna desde 1a primera noche
1ns1gmfacantes. De la propia suerte que descu- en que salió a escena. Su entusiasmo electrizó a
~ren los .en~n:iorados en su amada virtudes y los espectadores. En menos de una semana al-
~ncantos mv1s1bles a extraños ojos, así el hom- canzó popularidad. Su alma estaba anhelosa de
bre henchido de entusiasmo siente con mayor progreso y puso todas las potencias de su mente
penetración que los demás la hermosura de s al entusiasta servicio del individual perfecciona-
ideal, que le compensa de penalidades. u miento.
Refiere Dickens que le acosaba la imagen de Las supremas obras artísticas nacieron al calor
los personajes de sus novelas basta que les daba del entusiasmo que por la belleza sentía el ar-
cuerpo en el manuscrito. tista al plasmar su idea.
l!n. muchacho de doce años, que con mucho Manifestaba un crítico a la Malibrán su admi-
luc1m1ento acababa de tocar el piano en presen- ración de oirle dar el mí sobreagudo, y respon-
cia de Mozart, le preguntó: dió la insigne cantante:
- Señor maestro, me gustaría componer algo. - Tras él he ido durante un mes. Lo perse-
¿Cómo he de empezar? guía por todas partes, al vestirme y al peinarme,
- Poco a poco. Es preciso tener paciencia. hasta que, por fin, lo encontré en la punta del
- Pero usted empezó más joven aun que yo. zapato al calzarme.
- Es verdad; pero nunca pregunté cuándo ha- Sobre el particular dice Emerson:
bía de empezar, pues la inspiración no se compra.
Decía Gladstone que lo verdaderamente im- El entusiasmo determina los sucesos culminantes de la
historia del mundo. Ejemplo de ello nos dan las victo-
portante es iluminar el espíritu interior de todo rias de los musulmanes, que en pocos años fundaron un
niño, pues todos tienen, en grado más 0 menos imperio más vasto que el de Roma. Conquistaron el Asia,
efectivo, la posibilidad de hacer algo bueno en el el Africa y España. El bastón del Califa Omar infundía
n_iundo, Y no únicamente los agudos y despiertos, más terror que la espada de otros caudillos.
smo los que parecen torpes y lerdos. Con tal que
tengan buena voluntad, irán sacudiend1.1 poco a El entusiasmo capacitó a Napoleón para llevar
poco su torpeza. a cabo en dos semanas una campaña que otro
¡,a obscura húngara Ger:?ter cooró fama de ~an- Jmbierq tardqdo ui¡ año eu conduir,
ZJ'Z
\\ 233
En Italia ganó Napoleón en quince días seis
bataUas, tomó al enemigo veintiuna banderas, tura edificó en Londres cincuenta y cinco iglesias
cincuenta y cinco cañones y quince mil p risioneros. y tr~inta y seis salas públicas: Su epitafio dice:
Tras aquel espantoso alud decía un derrotado
Aquí yace el constructor de esta I glesia, Cristóbal
general austriaco con ridícula jactancia: «Ese joven
Wren que vivió más de noventa años, no en su provecho,
general no sabe una palabra del arte de la guerra. sino ~n el del bien común. Pasajero, si buscas su monu-
Es un p erfecto ig norante. No se puede con él». mento, mira alrededor.
Pero los soldados seguían a su «Cabito», con entu-
siasmo ahuyentador de la derrota. Cuando Wren estuvo en París con objeto de
Dice A. H. K. Boyd: inspirarse para edificar la catedral ~e san Pablo,
exclamó: «Me dejaría desollar a cambio del tr~~ado
Hay casos de mucho empeño en que la diferencia en- del Louvre». Sin embargo, pregonan su habtltdad
tre el ánimo vaci lante y el ánimo entero equivale a la los p alacios de Hampton y Kensington, el teatro
diferencia entre la derrota y la victoria. Drury, la Bolsa, el gran Monumento, los templos
y p alacios de Oxford y su obra maestra, la cate-
En un momento crítico exclamó Nelson: <Si dral de san Pablo, en la que empleó treinta Y
muriera ahora mismo, se encontraría grabado en cinco años. A pesar de su larga vida ,Y ~e la e~ce­
mi corazón el anhelo de más buques1>. lente salud de que disfrutó en sus u1:1mos anos,
La sencilla e ingenua doncella de Orleans, con fué Wren sumamente endeble y dehcado en la
su sagrada bandera, su bendita espada y sn f e infancia. El entusiasmo vigorizaba su cuerpo.
en la misión recibida de lo alto, entusiasmó al La indiferencia no conduce los ejérci~os . a la
ictoria ni anima el mármol en estatuas m alienta
su~yuga l~s
ejército francés como no consiguieron r eyes ni
estadistas. :n sublimes armonías musicales ni
¡Qué obra más eficaz llevaríamos a cabo con fuerzas de la n aturaleza ni erige grandiosos ed.1-
sólo convencernos de nuestro congénito poder ! ficios ni levanta el ánimo a las altezas de la poesta
Pero, como enfrenado caballo, no conoce el hom- ni llena el mundo con las heroicidades de la c~n­
bre sus fuerzas hasta que :;;e desboca. fraternidad humana. El entusiasmo, como ~t~~
Cristóbal Wren, sin haper estudiado ar<¡uitec- Carlos Bell, fundió la estatua de Memnon, enqmcw
la~ bron~ íneas puertas de Teb?.S, puso sobre ~u
/ 235
234 /
1
cia de los Estados U nidos y de Australia, donde
eje la brújula marina y movió la tremenda palanca
el éxito requiere la aplicación de todas tas ener-
de la imprenta. El entusiasmo dilató telescópÍca-
gías a su logro, se ha difundido de tal suerte,
mente la mirada de Galileo hasta que los mundos
aletearon uno tras otro ante sus ojos; rehizo las que la cualidad propia un tiempo de unos cuan-
velas colombinas en el canal de las Bahamas; tos ha cuajado en el carácter colectivo de las
blandió la espada de la libertad en cien combates· naciones directoras.
afiló la segur que a través de los bosques abrí~ El entusiasmo despertador de nuestro ser nos
los senderos de la civilización y desplegó las mís- distiende las fibras para realizar la labor anhelada
ticas hojas en que Milton, Cerrnntes y Shakespeare por nuestro corazón. Por el entusiasmo determi-
estamparon sus vibrantes pensamientos. nóse Víctor Hugo a no salir de su casa hasta con-
Decía Horado Greeley, que las mejores obras cluir Nuestra Señora de París.
son las del hombre de elevada mente que con El insigne actor Garrick respondió a un fraca-
entusiasmo se aplica a su labor. Y Salvini añade sado predicador qu,e le preguntaba cómo se las
sobre el particular: componíb. para subyugar al auditorio:

El mejor método es el entusiasmo empleado en una La diferencia está en que usted habla de verdades
labor. Si infundís en las gentes el convencimiento de que eternas como si dudase de ellas, mientras que yo repre-
vuestras palabras son sincera expresión de vuestro sen· sento ficciones como si fuesen verdades.
tir, os perdonarán muchas incorrecciones. Pero, sobre
todo, estudiad, estudiad y estudiad. Todos los genios Decía la señora Stael a su amigo el señor de
del mundo serían incapaces de ayudaros en el conoci- l\fole:
miento de vuestra profesión, si no la estudiarais con en-
tusiasmo. A mí me costó años enteros dominar tan sólo Si pudiera prescindir del qué dirán, no abrirla la ven-
w1a parte. tana de mi aposento para disfrutar por vez primera del
espectáculo de la bahía de Nápoles; y en cambio, reco-
El carácter americano se distingue por el entu- rrería quinientas leguas para conversar con un hombre
siasmo casi frenético con que se determina a un de ingenio a quien todavía no conociese.
propósito. Esta característica no se halla en los
paíse;, 'tropicales ni tampoco los americanos El entusiasmo es aquel invisible y armonioso
la i.;~ntía11 hace [Link] siglo; pero la influen- es¡)íritu que cobija las obra~ del genio y pone a
quien lasc outempla en la ideal presencia del autor. a1go de to que decíal.s. ¿Gustaríais de quetocaraelplano?
Ctte!lta un biógrafo de Beethoven: -Muchas gracias-respondió el [Link] nues-
tro piano es muy viejo y no tenemos papeles de música.
-¡No tenéis música! Pues entonces, ¿cómo toca esta
Una noche de invierno paseábamos a la luz de la luna
señorita? ¡Ahl, pero perdonadme-repuso Beethoven al
por una estrecha calle de Bona, cuando de pronto se
reparar en que la joven era ciega-. No me había dado
detuvo el gran compositor ante una casa de humilde
cuenta hasta ahora. Pues asf, ¿toca usted de oído? Pero
apariencia, de cuya entreabierta puerta salían las vibra-
¿en dónde oye usted música si no va a los conciertos?
ciones de un piano, y exclamó:
- ¡Calla! ¡Mi sonata en fal ¡Y qué bien la tocan! - Hemos vivido dos años en Bruhl y tuve ocasión de
En pleno final enmudeció el piano y oímos un voz oir a una señorita vecina. En verano estaban abiertas
que sollozante decía: las ventanas y yo salia a la solana para olrla.
-No puedo tocar más. Es tan hermoso, que no lo Sentóse Beethoven al piano. Nunca, desde que le co-
nocía, tocó tan magistralmente coµio aquella noche en
interpretaría debidamente. ¡Qué lástima! ¡No poder iI
al concierto de Colonial ¡:.resencla del zapatero y su hermana. El viejo instru-
A esto respondió otra voz: mento parecía inspirado. Los dos hermanos escuchaban
- ¡Ah! hermana mía. ¿Por qué te afliges de•lo que no extáUcos el raudal de armonías que vibraban con rit-
micas cadencias, cuando de pronto se apagó la vela que
tiene remedio? Apenas podemos pagar el alquiler.
Repuso el otro interlocutor: alumbraba el aposento. Abrió entonces el zapatero la
-Tie?-es razón. Y sin embarg o, quisiera, al menos ima ventana y un brillante flujo de luna invadió la estancia,
vez en mi vida, oiI música de veras, que no siempre hay bañando en luz la figura del maestro quien, como si que-
ocasión de oir. dara absorto en altcs .'Pensamientos, dejó de pulsar el
Entonces me dijo Beethoven: teclado.
-Entremos. - ¡Maravilloso pianista! - exclamó el' zapatero-.
- ¡Entrar! ¿Y qué haremos dent ro? ¿Quién y qué sois?
, - Tocaré ~l piano. La muchacha tiene sentimiento y - ¡Escuchad! - respondió el egregio compositor ata·
talento. cando los primeros compases de la sonata en fa.
Empujó Beethoven la puerta y nos vimos dentro de -¡Entonces sois Beethovenl-gritaron gozosos los her-
la casa, frente a un jov en sentado junto a una banqueta manos.-¡Oh! ¡tocad todavía más! ¡Una vez más tan sólo!
de zapatero, pues lo era remendón y tenía una hermana Y el maestro, fijando la pensativa mirada en la hermosa
que, al entrar nosot ros, estaba tristemente reclinada so- claridad de la luna que por la ventana fluía desde las al-
bre el piano. turas d el límpido firmamento en que centelleaban las
. - Perdo~~dme - dijo Beethoven - , oí música y me estrellas, respondió:
-Voy a improvisar una sonata a la lwi de la luna. Al
ywo tentacion qe f!nttar. 8 07 músico 7 he ent rcofd.o
punto resonaron las melancólicas notas de infini!a dul-
zura del primer pasaje, qtie paredan derramar~ det tecla- Desdeñó :Suuyan ta tibertad por no separarse
do tan suavemente como la luz de la luna sobre la tierra de su hija María que estaba ciega y era carne de
Siguió después el segundo pasaje en tres tiempos sem; sus huesos, ni tampoco quiso abandonar, llevado
jante a una danza de hadas en la aterciopelada hie;ba del de locas ambiciones, el entusiasmo que sintió para
prado. Y vino el soberano final descriptivo de impelente
terror, que a todos nos arrastró en sus alas, dejándonos dar al mundo la inmortal alegoría que ha perpe-
suspensos de pasmosa admiración. tuado su nombre.
-Quedad con Dios-dijo Beethoven encaminándose Tan sólo los pensamientos que alientan en las
hacia la puerta. palabras tienen fuego lo bastante vivo para in-
-¿Vendréis otra vez?-preguntaron los hermanos su-
plicantes. flamar el corazón de quien las escucha.
¿r. volveré a dar algunas lecciones a esta señorita. Francisco Parkman nos ofrece admirable ejem-
Adiós. plo del poder del entusiasmo. Mientras estudiaba
Al salir me dijo: en Harvard, concibió el proyecto de escribir la
-Vámonos de prisa a casa para transcribir esta sonata historia de la colonización inglesa y francesa en
antes de que se me olvide.
la América del Norte, y a este propósito dedicó
Fuímonos presurosos; y no había aún amanecido, cuan-
do se levantó el maestro de su mesa de trabajo con la So· su vida y su fortuna. Aunque la estancia entre
nata a la luna entre manos. los indios dakotas con objeto de recoger materia-
les para su historia le babia quebrantado la salnd,
D11rante doce años estudió Miguel Angel ana- hasta el punto de perder la vista, se mantuvo
tomía, con menoscabo de su salud; pero este estu- firme en el propósito formado en su juventud
dio determinó su estilo artístico y fué el principal y pudo, al cabo de cincuenta años, dar al mundo
elemento de su gloria. Dibujaba las figuras en la mejor monografía histórica sobre el tema pro-
esquele~o, les aña~ía los músculos, después la pie1 puesto.
y, por fin, el ropaJe. Con sus propias manos cons- En cierta ocasión anduvo Lincoln seis millas
truyó las limas, cinceles y pinzas, y preparaba para pedir prestada una gramática, y al volver a
los colores que usaba en sus trabajos. su casa quemó una vela tras otra mientras estu-
El entusiasmo de Rafael contagió a todos los diaba tan preciosa presea.
artistas de Italia, y con la modestia de su atrac- El cruzado inglés Gilberto Becket cayó prisio-
tivo trato desarmó 1~ envidia y los recelos. nero y fué destinado como esclavo al palacio de
24r
un príncipe sarraceno, cuya conftanza supo éaP-
tarse con el amor de la hija de su dueño. Al cabo El entusiasmo de la juventud cort ó el nudo
de algún tiempo logró fugarse a Inglaterra, a gordiano que los viejos no podían desatar . Como
donde la amante doncella fué en su busca; y dice Carlos Kingsley, las gent es menosprecian el
aunque sólo sabia del idioma inglés las dos pala- entusiasmo de la juventud sin reparar el daño
bras: London y Gilbert, repitiendo la primera pudo que hacen al enfriarlo con su menosprecio. ¡Cuán-
embarcarse en un baj el con rumbo a la populosa t o debe el mundo al juvenil entusiasmo de Dante!
metrópoli, y repitiendo la segunda de calle en Tennyson escribió supri mera obra a los diez
calle al llegar a la capital, encontró, por fin, a y ocho años, y a los diez y nueve ganaba una m::.
su amado. dalla en Cambridge. ·
El entusiasmo es irresistible espoleo de la ju- Dice Ruskin que las más b ellas obras de arte
v~[Link] que se lanza denodadamente a su pro- se deben a los jóvenes y Disraeli añade que casi
posito, que en todo ve salida y no se acuerda de t odo lo magno se hizo en años juveniles. ,
que haya fracasos en el mundo, sino que cree J oven era Hércules cuando acabó las doce ha-
que el linaje humano ha estado esperando lar_ zañas. La juventud entusiasta mira cara a cara
gos siglos la llegada hora de libertad. al sol y deja tras sí las sombras. El corazón go-
¿D: qué sirvió prohibirle al niño Handel que to- bierna en la juventud; el cerebro en la virilidad.
case mstrumentos de música ni que fuese a la Joven era Alejandro cuando desbarató las asiá-
escuela para que no aprendiera la escala musical? ticas hordas que amenazaban sofocar e·1 su propia
Se lev antaba a medianoche para tocar una des- cuna a la civilización europea. Napoleón había
vencijada espineta arrinconada en el pajar. El conquistado a Italia a los v einticinco años. Byron,
niño Bach copió métodos enteros de solieo a ta Rafael y Pope murieron a los t reinta y sie'. e,
luz de la luna, a falt a de las velas que brutalmen- edad fatal para muchos genios. Pitt y Doling-
te le negaba su familia, y no se descorazonó broke fueron ministros casi antes de ser hombres.
cuando le quitaron de entre manos las terminadas Gladstone se sentó muy joven en el P arlamento.
copias. El pintor West principió su labor en una Newton hizo algunos de sus más notables des-
buhardilla, y él mismo se fabricaba los pinceles con cúbrimientos antes de cumplir los veint icinco.
pelos de gato. A esta misma edad moría K eats, y Shelley a los
v1..intinueve. Lutero inició la Reforma a los veinti-
24z 243
cinco años. A los veintiuno st1peraba Chatterton aliento. El valetudinario Montaigne no interrum-
a todos los poetas ingleses de su época. White- pió las tareas intelectua~es en medio de sus ata-
field y Wesley comenzaron su obra reformista ques de gota y otras dolencias igualmente mo-
cuando todavía estudiaban en la universidad de lestas.
Oxford, y el primero había inflnído en toda Ingla- J ohnson escribió a los setenta y ocho años su
terra antes de llegar a los veinticinco. Víctor Hugo obra maestra: Vidas de Poetas. Foe publicó a
escribió una tragedia a los quince y había ganado los cincuenta y ocho años el Robinson Crusoe.
tres premios académicos con el título de [Link] Newton escribió nueve comentarios a sus Princi-
antes de los veinte. pios a los ochenta y tres años. Tomás S~ott co-
Muchos genios mundiales no llegaron a los cua- menzó el estudio de la lengua hebrea a los ochenta
renta años. Nunca como ahora tuvo tan favorable y seis. Platón no cesó de e~cribir hasta su muerte,
coyuntura de explayamiento el joven entusiasta. ocurrida a los ochenta y un año!. Galileo rondaba
Nuestra época es la época de la juventud, ante los setenta cuando esC"ribió un tratado sobre las
cuyo culminante ardor se postran la languidez leyes del movimiento. Jaime Watt aprendió el
y la pasividad. Pero si el entusiasmo es irresisti- alemán a los ochenta y cinco. La señora Somer-
ble en la juventud, mucho le aventaja el que suele ville terminó a los ochenta y nueve su obra: Cie111-
animar a la vejez. A los ochenta años tenía Glads- cia molecular y microscópica. Hmnboldt completó
tone décuple vigor y fortaleza que un joven de su Cosmos a los noventa, 1111 mes antes rle morir.
veinticinco. La gloria de la edad se identifica Burke no fué dfputado hasta los treinta y cinco
con la gloria del entdsiasmo, y el respeto tributa- años, y sin embargo, dejó sentir en el mundo la
do a las canas se transporta al ferviente corazón influencia de su carácter. A los cuarenta años
no vencido por la entorpecedora influencia del nadie conocía a Grant, que dos después era ya
achacoso cuerpo. La Odisea es hija de un viejo dechado de generales. Elías Whitney comenzó
ciego, pero este ciego y viejo se llamaba Homero. a estudiar a los veintitrés años y se gradttó en
Dándolo, duque de Venecia, ganaba batallas a Vale a los treinta; pero su máquina algodonera
los noventa y cuatro años y rehusó la corona a los abrió dilatado campo industrial a los Estados del
noventa y seis. Bacon y Humboldt fueron infa- Sur. ¡Qué potencia mental demostraba Bismarck a
tigables investigadores has a exhalar el último los ochenta años! Lord Palmerston fué joven
tocla su vida y por segunda vez obtuvo la presi- ADICIÓN DEt EDITOR
dencia del gobierno a los setenta y cinco años y
primer ministro era a l morir a los ochenta y uno. ~ Suele con/1m dirse el entusiasmo con el ardimien-
~ to de ánimo [Link] por algun a emoción placen-
A los setenta y siete trabajaba diariamente Ga-
~ tera de extraordinaria intensidad; y así, cuando los
lileo, no obstante estar ciego y sentirse débil, ~ arrobadores acentos de un cantante o los trágicos
para aplicar a los relojes el principio del péndulo. ,!\ arranques de im actor em·inente junta las manos del
Jorge Stephenson aprendió a leer y escribir ya ,!\ aucUtorio en atronador, p'l'olon gado y unánime pal-
muy entrado en la virilidad. ~ moteo, decirnos qi~e aplaude con entusiasmo. Sin
~ embargo, no corresponde a esta modalidad de ánimo
J"'ongfellow, Whittier y 'tennyson escribieron
!\ el ve'l'dadero concepto del enti1siasmo, aimque am-
sus mejores obras más allá de los setent a. A los ~ bas emociones sean de la misma condición psíquica,
sesenta y tres empezó Dryden la traducción de ~ como tampoco cabria conf1~ndir la luz del relámpago
la Eneida. Roberto Hall aprendió el italiano a ~ con la del arco voltaico, no obstante su esencial natu-
los sesenta con propósito de leer al Dante en el ori- ~ raleza vibratoria. El palmoteo es una sensación mo-
~ mentánea que no trasciende al espíritu, es un estado
ginal. Noé Webster estudió diez y siete idiomas ~ de morboso entusiasmo qtte se contagi'a a las mi4-lti-
después de los cincuenta. ~ tudes y nada tiene de común con el entusiasmo na-
Bien decía Cicerón que los hombres eran como ~ cido de la propia convicción.
el vino, pues los años avinagran el malo y mejoran ~ Es el entusiasmo una misteriosa combinación de
~ vigor y vehemencia, pero con mucha mayor propor-
el bueno.
~ ción de vigor que de vehemencia, pues de lo cont'l'a1'io,
El entusiasmo puede mantenernos en constante ~ resulta11ía. la bastarda mezcolanza de sentimientos, a
juventud de espíritu aunque la cabeza blanquee, ~ que llaman los p sicólogos entusiasmo i rreflexivo,
de la propia snerte qne la corriente del golfo tem- ~ Acaso entre los españoles célebres no haya otro
pla el inv ernal rigor en el nort e de Ettropa. ~ que como E spronceda nos ofrezca tan continuado
El corazón ha de ser siempre joven para ver- ~ ejemplo del fuvenil entusiasmo rn qite la fogosidad
~ equivale en el orden emotivo a la intuición en el
nos capaces de cumplir nuestra labor.
~ orden intelectual. A los catorce años era ya E spron-
~ ceda uno de los más ardientes socios de la sociedad
~ patriótica Los Numantinos; pero su enti{,siasmo
~ por las ideas que en aquellos tiempos pa'l'ecían avan-
~ zadísimas y hoy diputan los progresivos por retró-
~ gradas, le movió a buscar en tierra sxtraña el an¡,..
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