UNIVERSIDAD DE NARIÑO
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS
DEPARTAMENTO DE GEOGRAFIA
INT. ECOSISTEMAS SELVATICOS Y COSTEROS
PROF. FLOR DALILA RIASCOS
ESTUDIANTE: DAYANA GUACALES
LOS PULMONES DEL MUNDO
La Selva Tropical, la Selva Húmeda Tropical o el Bosque Húmedo Tropical es una clase de
bioma típico de las zonas ecuatoriales y tropicales, con gran afluencia de lluvias. Allí se cobijan
muchísimas formas de vida desde microorganismos hasta grandes especies de animales.
La selva virgen se ubica en América Central y del Sur, África Central y en Malasia e indonesia.
El paisaje es parecido en todas esas áreas, pero cada una de ellas tiene características propias.
La mayoría de terrenos selváticos se localizan en el continente americano, en un área situada
entre México y Brasil.
Se caracteriza por temperaturas medias anuales de 25°C, abundantes precipitaciones de hasta
4,500 ml por año y su factor limitante es la luz. Las temperaturas elevadas y la humedad
excesiva originan varios estratos o pisos de árboles, que luchan por alcanzar la luz, a la que
llegan sólo los ejemplares gigantes que se elevan hasta una altura de 40 a 50 metros.
Otro nombre que se le da a este ecosistema es “selva siempre verde”, debido a que algunas
especies de árboles conservan sus hojas más de un año y otras no las pierden al mismo tiempo,
sino en temporadas diferentes. Así, mientras a unos árboles se les caen las hojas, a otros les
retoñan. Como los nuevos brotes crecen en poco tiempo, la selva conserva su verdor. Esto la
distingue de otros ecosistemas, donde los árboles se quedan sin hojas en la sequía y retoñan
hasta que llueve otra vez.
Las selvas tropicales se suelen llamar "la mayor farmacia mundial" debido a la gran cantidad de
medicinas naturales que provienen de ellas. Según los científicos, la cura de
muchas enfermedades actuales, se conseguirá en el futuro gracias a la riqueza de sustancias
químicas vegetales existentes en estos ecosistemas.
Según la teoría de Charles Darwin sobre la evolución de las especies, los antepasados
del hombre evolucionaron a partir de primates que habitaban en selvas y bosques tropicales,
donde se alimentaban de tallos, hojas, raíces, semillas y frutos silvestres. Los
homínidos, grupo de primates en el que está incluido el hombre -hoy su único representante-,
abandonaron pronto la selva, pero continuaron aprovechando los recursos que ella les brindaba,
no sólo en alimentos sino para obtener fuego y fabricar armas, viviendas y
hasta medios de transporte.
En el pasado, las selvas cubrían superficies mayores que las actuales. Es probable que la selva
africana se extendiera por el este y el norte hasta unirse con las selvas de Arabia y de la India.
Se cree que la influencia del hombre sobre los cambios climáticos modificó el espacio en esas
regiones. Los estudios han demostrado que hubo selvas vírgenes desde los tiempos del
cretácico, hace más de 100 millones de años. Los fósiles de aquellas épocas confirman que el
norte de Europa estuvo poblado de selvas semejantes a las que hoy cubren los trópicos.
El suelo, que proporciona agua y sales minerales es poco fértil en la selva, ya que
la materia orgánica es rápidamente descompuesta por el calor y la humedad, y los nutrientes son
lavados por las intensas lluvias. Hay acumulación de óxidos de hierro y aluminio que le dan
ese color rojizo particular. Además, permanece húmedo, ya que el follaje espeso absorbe casi
toda la luz y no permite el paso de los rayos solares hacia el interior.
El agua es importante, pues contribuye a que el suelo selvático sea fértil. Esto es posible porque
continuamente caen hojas, frutos y hasta ramas de los árboles para formar una capa que cubre el
suelo. Entonces entran en acción bacterias pequeñísimas, que ayudadas por lo húmedo
del ambiente, pudren en poco tiempo esa capa vegetal, lo cual permite que las sustancias
nutritivas regresen al suelo y sirvan de abono natural a nuevas plantas. A esta capa de materia
orgánica muerta se le llama humus.
Las selvas se extienden en forma discontinua sobre dilatados territorios; la presencia de
montañas, mesetas, lagos, pantanos y ríos impide que cubra toda la zona ecuatorial.
Una de nuestras regiones selváticas de mayor importancia es la selva lacandona, ubicada en
Chiapas. Su nombre se debe a un grupo de mayas llamados lacandones, quienes la habitan desde
hace mucho tiempo.
Lamentablemente, la selva tropical disminuye constantemente su extensión al ser talada y
quemada. Los bosques templados se encuentran enfermos en grandes áreas de todo el mundo.
La usurpación de territorios protegidos, el tráfico de especies de flora y fauna silvestres, la tala
ilegal y selectiva, los incendios provocados por el avance de la frontera agrícola y ganadera han
devastado grandes extensiones de selva. Los proyectos de infraestructura como carreteras y
represas, y el desarrollo turístico a gran escala suponen amenazas futuras planificadas por
gobiernos. Necesitamos la riqueza biológica de los ecosistemas porque toda la ecósfera es un
gran ecosistema en el que todos sus componentes están estrechamente relacionados y los daños
graves en alguna de sus partes repercuten, cuando menos lo esperamos, en desequilibrios en
todo el planeta. Además, no es necesario, en absoluto, destruir o dañar gravemente los
ecosistemas para mantener un adecuado nivel de desarrollo y extenderlo a toda la humanidad.
Es más bien un problema de uso inteligente de los recursos y de poner limitaciones a prácticas
abusivas y caprichosas.
Volar sobre el corazón de la Amazonía es como volar sobre un océano verde: una gran
extensión de árboles interrumpida sólo por los ríos. Aún más asombroso que su tamaño, es el
papel que la Amazonía y otras selvas tropicales en el mundo cumple en nuestra vida diaria.
¿Por qué las selvas tropicales son importantes? Esta pregunta tal vez es un interrogante que
todos nos podemos hacer, pues la información que conocemos acerca de las selvas tropicales es
mínimo o nulo, e ignoramos las grandes riquezas naturales que estos maravillosos ecosistemas
ofrecen. Aunque las selvas tropicales pueden ser una preocupación distante, estos ecosistemas
son extremadamente importantes para nuestro bienestar.
Las selvas tropicales son a menudo llamadas los pulmones del planeta debido al papel que
cumplen absorbiendo el dióxido de carbono de la atmósfera y a su vez liberando oxígeno. El
dióxido de carbono es uno de los gases que causa el efecto invernadero o calentamiento del
planeta En cambio, el oxígeno es un gas primordial para la vida de animales, plantas y muchos
otros organismos. Las selvas tropicales también ayudan a estabilizar el clima global,
produciendo lluvias alrededor del planeta, mantienen el ciclo del agua, protegen contra
inundaciones, sequía y erosión, tienen poblaciones humanas en muchas regiones, proporcionan
un hogar para muchas plantas y animales, sostienen grupos de gente nativa y son sitios únicos
para visitar y conocer.
Debemos tomar conciencia y ayudar a otros a que conozcan este tipo de ecosistema, enseñando
a otros sobre la importancia de las selvas tropicales y cómo ellos pueden contribuir a su
conservación, animando a la gente a vivir en una forma que no dañe el medio ambiente, o que
les permita minimizar su impacto sobre el ambiente. Que todos unidos apoyemos iniciativas
para crear áreas protegidas a favor de las selvas tropicales y su vida silvestre.