Norma Oficial Mexicana NOM-037-SSA2-2012, Para la prevención, tratamiento y
control de las dislipidemias.
Esta Norma Oficial Mexicana tiene por objeto establecer los procedimientos y medidas
necesarias para la prevención, tratamiento y control de las dislipidemias, a fin de proteger a la
población de este importante factor de riesgo de enfermedad cardiovascular, cerebrovascular y
vascular periférica, además de brindar una adecuada atención médica.
Aterosclerosis: Enfermedad que afecta a la íntima de las arterias por depósitos de
lípidos y proliferación de tejido fibroso.
Casos en control: Paciente con algún tipo de dislipidemia bajo tratamiento en el SNS.
Dislipidemia: Alteración de la concentración normal de los lípidos en la sangre
Lípidos: Conjunto de moléculas orgánicas compuestas de carbono e hidrogeno.
Colesterol: Molécula esteroidea, que posee propiedades físicas semejantes a las de un
lípido.
Triglicérido: Moléculas de glicerol, con tres ácidos grasos. Principal forma de
almacenamiento de energía en el organismo.
Colesterol HDL: Concentración de colesterol contenido en las lipoproteína de alta
densidad.
Colesterol LDL: Concentración de colesterol contenido en las lipoproteínas de baja
densidad.
Las dislipidemias deben prevenirse mediante la recomendación de una alimentación correcta y
actividad física adecuada. A excepción de las de origen genético o primarias.
Las acciones de prevención para reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular deben tener
como objetivo reducir la ingesta de grasas saturadas y de colesterol desde la niñez, derivadas
de cinco estrategias:
1) Alimentación correcta
2) Mantenimiento del perfil lipídico dentro de límites normales
3) Mantener un peso saludable
4) Mantener la presión arterial entre valores normales
5) Prevención primaria y secundaria.
La prevención primaria, se aplica en forma indiscriminada a toda la población y debe tener un
enfoque primordialmente sanitarista, promoviendo principalmente, estilos de vida saludables.
La prevención secundaria, se realiza en población con alto riesgo cardiovascular. Con un
enfoque predominantemente clínico, orientado a la detección temprana y al tratamiento
oportuno de las dislipidemias.
Detección.
En personas mayores de 20 años de edad, se puede realizar una prueba de detección rápida
(química seca) aunque es necesaria la medición del perfil de lípidos y cálculo de lipoproteínas
(CT, C-HDL, C-LDL, C-no-HDL y TG) en sangre. En personas sin factores de riesgo
cardiovascular y en quienes la medición de los lípidos se encuentre en los límites
recomendados, se realizará la repetición de la medición cada cinco años.
En personas con factores de riesgo o antecedentes familiares de trastornos de los lípidos,
diabetes, hipertensión arterial o enfermedad cardiovascular manifiesta, se debe de realizar a
partir de los 20 años de edad, y con una periodicidad anual o bianual de acuerdo con el criterio
de los profesionales de la salud.
Evaluación diagnóstica.
En la evaluación del paciente se establece un mejor diagnóstico de dislipidemia al incluir todo lo
siguiente; historia clínica completa, búsqueda intencionada de factores de riesgo
cardiovascular, evaluación de la dieta, evaluación de la actividad física, exploración física
completa, con medición cuidadosa de la presión arterial y del perímetro abdominal, estudio de
la familia, medición y cálculo de lípidos sanguíneos (CT, C-HDL, C-LDL, C-no-HDL y TG),
glucosa en ayuno y el cálculo del riesgo cardiovascular global.