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Juicios de Jesús: Proceso y Leyes Judías

El documento describe el proceso legal de Jesús ante las autoridades judías y romanas. Señala que Jesús fue juzgado en dos juicios distintos: primero ante el Sanhedrín judío, que violó varios principios legales al condenarlo; y segundo ante Poncio Pilato, quien finalmente ordenó su crucifixión ante la presión de la multitud judía a pesar de no encontrarlo culpable de ningún delito. El autor analiza cómo las autoridades judías y romanas violaron la ley para condenar a Jesús.

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Juicios de Jesús: Proceso y Leyes Judías

El documento describe el proceso legal de Jesús ante las autoridades judías y romanas. Señala que Jesús fue juzgado en dos juicios distintos: primero ante el Sanhedrín judío, que violó varios principios legales al condenarlo; y segundo ante Poncio Pilato, quien finalmente ordenó su crucifixión ante la presión de la multitud judía a pesar de no encontrarlo culpable de ningún delito. El autor analiza cómo las autoridades judías y romanas violaron la ley para condenar a Jesús.

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El proceso de Jesús

El proceso de Cristo se desenvolvió en dos juicios, el religioso o judío ante el Sanhedrín, y el político ante Poncio Pilato,
Gobernador de Judea. El primero debió regirse por la ley judía y el segundo por la ley romana. 
En el año 65 A.C., Pompeyo toma la ciudad de Jerusalén en nombre de Roma. Sin embargo, la monarquía judía siguió
vigente, pues bajo el poder romano siguieron gobernando Hircano II, Antígono y Herodes el Grande, cuyo período
comprendió los años 37 a 4 anteriores a la era cristina. Desde el año 6 A.C. Judea fue regida por los procuradores
romanos entre quienes destaca Poncio Pilato. 
Como provincia imperial Judea gozó de autonomía ante Roma. Conservó su organización política religiosa, sus leyes, sus
costumbres y la jurisdicción de sus tribunales. Tal autonomía, que no independencia, concernía a su régimen interior sin
intervención del poder romano, el cual sólo se ejercía en los casos de las sentencias de muerte que pronunciaran sus
jueces individuales o colegiados, pues estas resoluciones debían ser homologadas o aprobadas por el Procurador
nombrado por el emperador romano. 
Esta dualidad de competencia ocurrió en el caso de Jesús, por haber sido acusado de delitos religiosos y delitos políticos.
De esta circunstancia se deduce que el proceso contra el Salvador se bifurca en dos juicios autónomos que se
desarrollaron ante el Sanhedrín el primero y ante el procurador o gobernador Poncio Pilato el segundo. 
En Judea las leyes eran simultáneamente religiosas y jurídicas. Se contenían en el antiguo testamento. Su fundamento
eran los Diez Mandamientos, ordenados por Dios o Jehová al pueblo hebreo, por mediación de Moisés, quien los recibió
en el Monte Sinaí. El Decálogo era la fuente principal del derecho penal hebreo, ya que su violación no solamente
implicaba una ofensa a Dios, sino al mismo pueblo judío. Igualmente, este derecho derivó de los cinco libros que forman
el Pentateuco (El Génesis, El Exodo, El Levítico, Los Números y El Deuteronomio), y que los hebreos denominaron Torah
o Ley. En ellos se encuentra lo que actualmente se conoce como tipificación delictiva.
En cuanto al derecho penal adjetivo, según explica el Maestro Ignacio Burguoa Orihuela en su libro denominado Proceso
de Cristo, Editorial Porrúa, México 2000, el proceso debía normarse por diversos principios, previstos en los libros
bíblicos ya mencionados, que eran los siguientes: publicidad, diurnidad, amplia libertad defensiva del acusado,
escrupulosidad en el desahogo de la prueba, prohibición de nuevos testigos una vez cerrada la instrucción, sujeción de la
votación condenatoria a nueva revisión dentro del término de tres días, inmodificabilidad de votos absolutorios en la
nueva votación, posibilidad de presentar pruebas a favor del condenado antes de ejecutarse la sentencia, invalidez de la
declaración del acusado si no fuese respaldado por otra prueba y aplicación a los testigos falsos de la pena con que
sancionaba el delito que denunciaran. 
El Sanhedrín era el tribunal supremo del pueblo judío integrado por 70 ancianos y maestros en la ley. 
Cristo no vino al mundo terrenal para liberar al pueblo judío de la dominación romana. Fue un renovador espiritual de la
humanidad y un redentor de los pecados de los hombres como enviado de Dios. 
Tampoco pretendió abolir el Torah o ley mosaica, sino que invocaba a ésta para apoyar el mejoramiento humano y
convertirlo en ley universal. El Maestro Burgoa, citando al evangelista San Mateo, evoca las palabras del Salvador: "No
penséis que he venido a abrogar la ley de los profetas, sino a darle cumplimiento". 
Igualmente el maestro Burgoa cita a Ferdinand Prat. S. J., quien dice que la doctrina de Jesús confirma la causa de su
proceso. Se encuentra expuesta en el Sermón de la Montaña a través de las Bienaventuranzas. 
Antes del proceso ante el Sanhedrín, hubo una especie de prejuicio contra Jesús en la casa de Anás, suegro de Caifás,
prominente personaje del Sanhedrín, Anás le pregunta: "¿Quién te ha dado autoridad para hablar en nombre de Dios y
contra la ley de los profetas?". Cristo contestó que "para enseñar y predicar la ley de Dios no se necesita ningún título ni
autorización académica". 
José Pallés citado por Burgoa dice que después de este diálogo entre Anás y Cristo, Jesús fue llevado a la casa de Caifás
donde estaba reunido el Sanhedrín, destacándose entre sus miembros Gamaliel que era doctor en ley y discípulo secreto
de Jesús. A esa Asamblea, además asistieron dos simpatizadores de las ideas de Cristo: José de Arimatea y Nicodemus,
quien fungió como defensor del acusado. Gamaliel ocupaba el alto cargo de gran pontífice. Este eminente personaje del
proceso de Cristo, según José Pallés, al responder una increpación que le hizo uno de los más furibundos enemigos de
Jesús, Onkelos, afirmó: "en esta causa se atropella toda ley, toda tradición y el Sanhedrín, la suprema autoridad de
Israel, está ahora puesta en manos de unos intrigantes ambiciosos". 
La defensa de Cristo estuvo a cargo de Nicodemus, y José Pallés, el autor que invoca al maestro Burgoa, atribuye a este
personaje un extenso alegato precisando las violaciones a la ley judía que se cometieron en el proceso de Jesús, por
haberse verificado en la casa de Caifás y no en el recinto oficial llamado Gazith; por haberse efectuado en la noche y no
en el día; por no haberse dado la oportunidad al procesado de presentar testigos para su defensa; por haberse fundado
la acusación en testigos falsos; por admitir nuevos testigos, una vez cerrada la instrucción; porque la votación
condenatoria no se sujetó a revisión antes de la pronunciación de la sentencia; por no permitirle presentar pruebas de
desahogo antes de la sentencia condenatoria, pues una vez dictada, se sometió a la homologación del gobernador
romano Poncio Pilato. 
Las violaciones apuntadas claramente afectaron el proceso contra Cristo por vicios del procedimiento y hubieren sido
suficientes para invalidar la sentencia condenatoria con la que culminó, misma que se pronunció con sesenta y cinco
votos contra cinco votos absolutorios.
Cuando Cristo fue conducido ante Pilato para la homologación de la sentencia, la esposa de éste trató de convencerlo
para que se negara a ordenar la muerte y así lo hizo exclamando: "ningún delito hallo en este hombre", pero ante la
insistencia de la turba hebrea se declaró incompetente para juzgarlo y lo mandó a Herodes quien después de ridiculizar
a Cristo, lo regresó a Pilato y éste dijo que lo liberaría después de corregirlo, ordenando su flagelación, pero la turba
hebrea gritó: "¡Crucifícalo!"; y éste aún con el propósito de evitar la muerte, planteó al pueblo judío liberar a un
delincuente con motivo de la pascua, pero el pueblo judío liberó a Barrabás y condenó a Jesús; entonces, Pilato se lavó
las manos, y por miedo al emperador lo entregó a los judíos diciendo que él no sería culpable del derramamiento de la
sangre de Cristo.

[Link]

ENSAYO DERIVADO DEL LIBRO TITULADO “EL JUICIO DE CRISTO”.

AUTOR: IGNACIO BURGOA ORIHUELA.

Lic. Miguel Luis Ruiz Robles.

U.A.D. CAMPUS ZACATECAS

MAESTRIA JUICIOS ORALES PRIMER MODULO

Zacatecas, Zac., 15 de Junio de 2012.

Según el análisis que hizo el autor, el Derecho Hebreo en relación al juicio al que fue sometido nuestro Cristo, encontró
que el jurado judío, llamado·”Sanhedrín”, violó en perjuicio del procesado los principio rectores del proceso establecidos
en la ley judía vigente, mismos que debió observar en favor del enjuiciado, los que, de haberse cumplido hubiera
desestimado la acusación de blasfemia.

En efecto, según el libro, las violaciones en in procedendo e in judicando, son las siguientes:

1. Violación del principio de publicidad, pues el proceso se llevó a cabo en la casa de Caifás, no en donde debería
haberse llevado a cabo (el Gazith).
2. Violación del principio de diurnidad, puesto que el proceso se efectuó de noche.

3. Violación del principio de libertad defensiva, ya que a Cristo no se le dio la oportunidad de presentar testigos en su
defensa.

4. Violación del principio de rendición estricta de prueba testimonial y de análisis riguroso de las declaraciones de los
testigos, pues la parte acusadora presentó puros testigos falsos.

5. Violación del principio de prohibición para que nuevos testigos depusieran contra Cristo una vez cerrado el
procedimiento, pues después de los testigos falsos, el Sanedrín permitió más testigos falsos.

6. Violación del principio consistente en que la votación condenatoria no fue revisada antes de pronunciarse la
sentencia.

7. Violación del principio de presentar pruebas de descargo antes de la ejecución de la sentencia condenatoria (una vez
dictada se le dio a Pilatos para que la hicieran igual a un delito de rebelión contra el Imperio romano).

8. Violación del principio de que a los testigos falsos debía aplicárseles la misma pena que a Jesús (todos, de acuerdo con
el Derecho Hebreo, debieron haber muerto en la cruz).

Así, concluye el autor, que los judíos condenaron a Jesús por blasfemia, pero que ni ellos tenían en su código, como
pena, la muerte en la cruz, ni los romanos tenían en su Derecho ese delito. Pero, sigue diciendo, los judíos, hábilmente,
aprovecharon el miedo de Pilatos de que fuera denunciado ante Tiberio, el césar en ese momento, por no cortar de
cuajo a un rebelde, para ordenar la muerte de Cristo.

Lo anterior tiene como base, según el autor, en las siguientes consideraciones:

El llamado proceso de Cristo se desenvolvió en dos juicios, a saber:

El religioso o judío, ante el Sanedrín, que debió regirse por la ley judía; y,

El político ante poncio Pilatos, gobernador de Judea, por la ley romana.

El autor, analiza de manera importante estas instituciones, para concluir si en el caso, en dichos juicios, se acataron o no
el principio de juridicidad que exige, imperativamente, que todo acto de autoridad se someta al derecho.

Con relación al primero de los casos, se tiene que Cristo nació bajo el gobierno del emperador romano Octavio Augusto,
en la época del imperio que sustituyó a la república. Este emperador murió en el año 14 de la era cristiana, habiéndolo
sucedido por Tiberio, quien a su vez falleció en el año 37. Por consiguiente, la vida de Jesús, que abarcó 33 años,
transcurrió entre ambos emperadores.

Sigue diciendo el autor, que el país de nacimiento de Jesús fue Palestina, provincia de Judea, en Belén, la mayor parte de
su vida la pasó en Nazaret de Galilea, perteneciente a dicha provincia, que estaba sometida a la dominación romana.

Los datos anteriores son especialmente importantes, para constatar, que en los dos procesos, concurrieron
separadamente las leyes romanas y judía, entre las cuales no había interferencias, a pesar de que Judea cuando Cristo
fue sometido a tales procesos era una provincia imperial romana.

Se destacan los tres regímenes políticos sucesivos, que existieron en Roma:

· La monarquía (desde la fundación de Roma 753 hasta el 224 a.c.).


· La república (desde 224 hasta el 27 a.c.).

 El imperio, (desde el 27 hasta el 450 d.c.).

El Imperio: en este régimen, coetáneo a la vida de Cristo, la administración de justicia experimentó importantes
cambios. La ley de las XII tablas convirtió a los comicios por centurias, -quienes en la época de la república, tenían el
conocimiento de todos los crímenes sancionables con la pena de muerte-, en tribunales penales para todos los
ciudadanos.

El sistema penal era muy severo, la aplicación de la pena de muerte llegó a ser frecuente, y se decretaba en los casos en
que no se impusiera al delincuente la relegación y la deportación, que entrañaba la pérdida de los derechos civiles. Los
esclavos podrían ser obligados a trabajos obligatorios en las minas, así como los individuos de baja extracción social.

Bajo el reinado de Augusto, subsistieron los derechos de las provincias (Judea era una de ellas). Pero, respecto a la
administración de justicia, se permitió la subsistencia de los derechos vigentes en ellas. Pero es importante recalcar que
las leyes, las constituciones imperiales y los edictos de los gobernadores, hicieron prevalecer la legislación romana, la
cual no obstante que no se pudo substraer a la influencia de los pueblos conquistados por roma, cuyas normas formaron
el jus gentium. Los gobernadores conservaron la facultad de administrar justicia. Su sede llamada conventus, la tenían
en diferentes ciudades de la provincia respectiva. Los gobernadores por sí mismos o a través de funcionarios
subordinados, tenían la facultad jurisdiccional.

Tratándose de provincias, sus gobernadores, tenían la facultad de homologar las sentencias que pronunciaran los
tribunales locales cuando en ellas se impusiese la pena de muerte. En este caso el gobernador romano debía de revisar
el proceso correspondiente para determinar la homologación, misma que se negaba, cuando de dicha revisión
resultaran graves anomalías procesales.

Por su parte el derecho penal hebreo:

Las normas del derecho penal judío en la época de Cristo son conocidas con mucho menos rigor histórico que las del
derecho romano.

En efecto la Biblia ha sido mantenida con tenacidad y respeto con Israel, pero contiene muy pocos desarrollos jurídicos
aparte de algunos preceptos elementales.

En el año 63 a.C., Pompeyo tomó la ciudad de Jerusalén en nombre de Roma. Sin embargo la monarquía judía no se
destruyó, pues siguieron gobernando Hircono II, Antígono y Herodes el grande, cuyo período comprendió los años 37 a 4
a.c.

Desde el año 6 a.c., Judea fue regida por procuradores romanos, entre quienes destaca Poncio Pilatos.

Judea, gozaba de autonomía frente a Roma, conservó su organización político – religiosa, sus leyes, sus costumbres y la
jurisdicción de sus tribunales. Tal autonomía, que no independencia, concernía en su régimen interior, sin intervención
del poder romano, el cual solo se ejercía en casos de sentencias de muerte que pronunciaran sus jueces, pues estas
deberían de ser homologadas por el procurador nombrado por el emperador.

En cuanto a los delitos que pudiesen llamarse del orden común, la resolución correspondía a los tribunales locales,
únicamente los delitos públicos que afectaran al estado romano provocaba la injerencia del procurador romano.

Esta dualidad de competencia ocurrió en el caso de Jesús, ya que fue acusado, por delitos religiosos y delitos políticos.
De esta circunstancia, deduce el autor, que el proceso en contra de Cristo se divide en dos sentidos, en dos juicios
autónomos, que se desarrollaron, respectivamente, ante el Sanedrín y el procurador o gobernador romano Poncio
Pilatos.

En Judea las leyes eran simultáneamente religiosas y jurídicas. Se contenían en el Antiguo Testamento o Biblia. Su
fundamento era el Decálogo, es decir los diez mandamientos. Tales mandamientos implicaban normas rectoras de la
conducta del hombre frente al ser supremo (religiosas), así como del comportamiento de los hombres entre sí y ante la
sociedad. El Decálogo era la fuente principal del derecho penal hebreo. Ya que su violación no solamente implicaba una
ofensa a Dios sino al mismo pueblo judío. Igualmente este derecho, afirma, derivó de los cinco libros que forman el
Pentateuco y que los hebreos denominaron Torah o ley, siendo tales libros: el Génesis, el Exodo, el Levítico, los Números
y el Deuteronomio. En ellos se encuentra lo que se conoce como tipificación delictiva o sea la prevención del delito.

El proceso judío debía normarse por los siguientes principios:

1. El de la publicidad, en el sentido de que los tribunales deberían de actuar frente al pueblo, y especialmente el
sanedrín, que se reunía en un recinto llamado gazith.

2. El de la diurnidad, ya que el proceso no debía prolongarse después del ocaso.

3. El de la amplia libertad defensiva del acusado.

4. El de la escrupulosidad en el desahogo de la prueba testimonial de cargo y de descargo, sin que valiesen las
declaraciones de un solo testigo.

5. El de la prohibición para que nuevos testigos depusieran contra el acusado una vez cerrada la instrucción del
procedimiento.

6. El de la sujeción de la votación condenatoria a nueva revisión dentro del término de tres días para que generare
la sentencia en caso de corroborarse.

7. El de la inmodificabilidad de los votos absolutorios en la nueva votación.

8. El de la posibilidad de presentar pruebas a favor del condenado antes de ejecutarse la sentencia.

9. El de la invalidez de las declaraciones del acusado, si no eran respaldadas por alguna prueba que se rindiera en
juicio.

Además de respetarse los citados principios en el régimen judicial hebreo, los jueces deberían juzgar con justo juicio, sin
inclinarse a favor de ninguna de las partes y sin aceptar dádivas.

El Sanedrín

Era el tribunal supremo del pueblo judío, compuesto por setenta ancianos y maestros en la ley, cuyas resoluciones
tenían el rango de fallos de Dios. Conocía de los delitos graves como el de blasfemia e idolatría, estos se castigaban con
la pena de muerte, cuyo decreto, debía ser homologado por el procurador romano

 
El proceso de Jesús ante el Sanedrín

El autor, con relación a la figura de Cristo, dice que: «Cristo no fue un revolucionario político. No vino al mundo terrenal
para liberar al pueblo judío de la dominación romana, no perteneció al grupo rebelde de los zelotes, en el que
predominaba judas iscariote. Fue un renovador espiritual de la humanidad y un Redentor de los pecados de los hombres
como enviado de Dios».

Según el autor, con antelación a este procedimiento hubo una especie de prejuicio contra Jesús en la casa de Anás,
suegro de Caifás, prominente personaje del tribunal de Jehová.

La tajante pregunta que se le formuló a Cristo fue: «¿quién te ha dado autoridad para hablar en nombre de Dios y contra
la ley de los profetas?».

La respuesta de Cristo fue: «¿para enseñar y predicar la ley de Dios no se necesita de título y autorización académica»,
…..»El hombre que ha nacido tiene el deber de enseñarla y de predicarla al hombre que viene después de él», …»yo he
predicado siempre el reino de los cielos, yo he enseñado a mis discípulos a adorar al Eterno, y no he tenido nunca
conversación pública ni secreta con ellos que no se haya dirigido al fin principal de mis deseos .. » De igual forma, Cristo,
refiriéndose a Anás le dice: «¿qué me preguntas, pues, a mí, si mi testimonio ninguna fuerza debe hacerte?, pregúntale
a aquellos que me han oído, puesto que no te será difícil encontrarlos y éstos te contestarán.»

Después de este diálogo entre Anás y Cristo, este último fue llevado a la casa de Caifás donde estaba reunido el
Sanedrín, destacándose entre sus miembros Gamaliel, que era doctor de la ley y discípulo secreto de Cristo; José de
Arimatea y Nicodemus, quien fungió como defensor del acusado.

Uno de los pasajes que se recuerdan de este proceso, refiere a Gamaliel quien al responder una increpación de Onkelos
uno de los enemigos de Cristo expresó: «en esta causa se atropella toda la ley, toda tradición, y el Sanedrín, la suprema
autoridad de Israel, está ahora puesta en manos de unos intrigantes ambiciosos, …Jesús de Nazaret morirá y también la
honra y el prestigio del Sanedrín».

La defensa de Jesús estuvo a cargo de Nicodemus, quien a través de un extenso alegato que se considera una
extraordinaria pieza jurídico-literaria. En el se precisan, con elocuencia impresionante, las violaciones a la ley judía que
se cometieron en el proceso a el maestro. El autor afirma, que sin duda, se puede afirmar que la defensa de Nicodemus,
es una de las más célebres que registra la historia de la oratoria forense. En dicho alegato se precisan,
pormenorizadamente, las violaciones en que incurrió el Sanedrín en el proceso de Cristo, a saber:

[Link]ón al principio de publicidad, en virtud de que el proceso se verificó en la casa de caifás y no en el recinto oficial
llamado «gazith».

2. Violación al principio de diurnidad, puesto que el proceso se efectuó de noche.

3. Violación al principio de libertad defensiva, ya que a Cristo no se le dio oportunidad de presentar testigos para su
defensa.

4. Violación al principio de rendición estricta de la prueba testimonial y de análisis riguroso de las declaraciones de los
testigos, pues «la acusación se fundó en testigos falsos».

5. Violación al principio para que nuevos testigos depusieran en contra de Jesús una vez cerrada la instrucción, ya que
con posterioridad a las declaraciones de los testigos falsos, el sanedrín admitió nuevos.

6. Violación al principio consistente en que la votación condenatoria no se sujetó a revisión antes de la promulgación de
la sentencia.
7. Violación al principio de presentar pruebas de descargo antes de la ejecución de la sentencia condenatoria, puesto
que una vez dictada, se sometió a la homologación del gobernador romano, Poncio Pilatos.

8. Violación al principio de que a los testigos falsos debía de aplicárseles la misma pena con que se castigaba el delito
materia de sus declaraciones, toda vez que el sanedrín se abstuvo de decretar dicha aplicación a quienes depusieron en
contra de Cristo.

Es evidente que las violaciones apuntadas afectaron el proceso contra el Maestro, por vicios in procedendo e invalidaron
la sentencia condenatoria con la que culminó, misma que se pronunció por 65 votos contra 6 absolutorios, figurando
entre estos, los de José de Arimatea y Nicodemus.

Opinión:

Por lo anterior es dable concluir que:

1. Hubo condena sin delito, pues el juez que la impuso, Pilatos, lo creó.

2. No se respetaron las normas esenciales procesales del derecho penal romano, y en el que se permitía la
homologación de las sentencias que pronunciaran los tribunales locales, en la que se aplicara la pena de muerte,
buscando siempre la revisión del proceso, correspondiente y se podría negar la misma cuando se encontraran
fallas graves en el proceso, como ocurrió en el Sanedrín.

3. Resulta evidente que Cristo fue víctima de dos sistemas jurídicos, en cuyos respectivos casos, se violaron, en su
perjuicio, las normas procesales más elementales, por ende, se conculcaron los derechos fundamentales que el
acusado tenía para su defensa.

4. Cristo fue sentenciado por delitos que no cometió.

[Link]

A la memoria de nuestro fino amigo Dr. Oscar Manuel Landeros Caudillo.


Los datos y criterios legales que expongo, provienen del libro ''El proceso de Cristo''
(Monografía jurídica sinóptica. Editorial Porrúa. Primera edición. 2000. México, D.F.), del
maestro Ignacio Burgoa Orihuela, jurista mexicano magnífico ya fallecido.
Con motivo de la Semana Santa y Domingo de Resurrección, por su relevancia en la historia
de la humanidad, es necesario recordar o saber por qué Cristo fue juzgado, condenado a
muerte y por quién.  Mucho se ha escrito en relación a ese proceso. Reproduzco partes
sustanciales de ese libro del maestro Burgoa; aclaro que muchas son textuales sin
entrecomillar.
Jesús nació en territorio Palestino en un lugar llamado Belén, provincia de Judea que
formaba parte del Imperio Romano.
63 años antes de su nacimiento, Jerusalén es tomada por Pompeyo, en nombre de Roma;
ahí vivían los judíos que, a pesar de la ocupación, conservaron su autonomía (no su
independencia), su organización político-religiosa, sus leyes, costumbres y tribunales
propios.
Las sentencias que dictaban los tribunales judíos, en caso de condenar a muerte, eran
homologadas por el procurador o gobernador romano; homologar significa reconocer la
legalidad de la sentencia judía para que tuviera efectos jurídicos.
Los habitantes de Judea estaban sujetos a dos sistemas jurídicos, el romano y el hebreo;
había pues, delitos religiosos y delitos políticos. De los religiosos-jurídicos conocía el
Sanhedrín (tribunal colegiado supremo del pueblo judío) y, de los políticos, el procurador o
gobernador, entonces Poncio Pilatos, nombrado por el emperador Tiberio.
La máxima ley hebrea era el Antiguo Testamento o Decálogo, o sean los Diez
Mandamientos, ordenados por Dios o Jehová al pueblo hebreo a través de Moisés en el
Monte Sinaí. Son normas de conducta del hombre ante el Ser Supremo, a la vez de los
hombres entre sí y frente a la sociedad.
El Derecho Penal Hebreo se encuentra en el Decálogo; incumplirlo ofendía tanto a Dios,
como al pueblo judío. Su base eran cinco libros que integran el Pentateuco, le llaman Torah o
Ley; esos libros son el Génesis, el Éxodo, el Levítico, los Números y el Deuteronomio.
Propiamente allí están “tipificados” los delitos y su prevención. Destaca el delito de blasfemia,
esto es, la palabra injuriosa contra Dios o sus santos.
El proceso o juicio, de acuerdo a esos Libros, debía respetar una serie de principios en
beneficio de la persona acusada: el de publicidad, que los jueces debían actuar frente al
pueblo; diurnidad, que el proceso no se prolongue después de la puesta del Sol; amplia
libertad de defensa del acusado; escrupulosidad en la recepción de la prueba de testigos de
cargo y descargo; de prohibición para que nuevos testigos declararan contra el acusado una
vez que se declaraba terminado el procedimiento; de revisión, si la sentencia era
condenatoria; de no modificación de los votos absolutorios, cuando hubiera revisión;
invalidez de las declaraciones del acusado en caso de que no estuvieren sustentadas por
alguna prueba; aplicar a los testigos falsos la pena con la que se sancionaría el delito a que
se refirieran sus declaraciones.
Los jueces estaban obligados a sentenciar con “justo juicio”, no aceptar dádivas y administrar
justicia con rectitud.
Cristo, Hijo de Dios (Dios hecho hombre) como tal, no era su propósito que se derogara la
Thora o ley judía, sino que, invocándola, pretendía aportar para el mejoramiento humano y
convertirlo en “ley universal, católica y ecuménica”, para todos los hombres de la Tierra.
El maestro Burgoa cita a Ferdinand Prat, S. J., quien afirma que Jesús vino a perfeccionar el
Antiguo Testamento; éste era considerado una revelación, una Profecía, una Moral y un
Ritual.
Por eso, Cristo dijo a los judíos: “Habéis oído que fue dicho: amarás a tu prójimo, y
aborrecerás a tu enemigo”. Mas Yo os digo: amad a vuestros enemigos; haced bien a los que
os aborrecen; y rogad por los que os persiguen y calumnian: para que seáis hijos de vuestro
Padre, que está en los cielos; el cual hace nacer su sol sobre buenos y malos y que llueva
sobre justos y pecadores. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis?
¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludareis tan solo a vuestros hermanos,
¿qué hacéis de más? ¿No hacen lo mismo los gentiles? (Mateo. Cap. V, apartados 21 a 47).
Dijo Jesús: “Bienaventurados los que han hambre y sed de justicia, porque ellos serán
hartos”. Dice Burgoa: “Esta bienaventuranza… concierne a la injusticia humana, es decir, a la
que comete por el ser humano contra su congénere, y el adjetivo “hartos” alude a la justicia
de Dios a que debe aspirar toda criatura” (p. 19).
Por su propósito de perfeccionar la Thora, los fariseos, levitas y doctores de la ley lo
consideraron como sedicioso, enemigo de los profetas y “adversario del pueblo hebreo”. Fue
este el motivo real del proceso de Cristo.
En opinión del maestro Burgoa: “El amor cristiano es universal… se extiende a los enemigos,
contrariamente al Antiguo Testamento en el sentido de aborrecerlos…El Cristianismo no es
una religión confinada en los claustros ni en los templos…las ideas morales… y los valores
espirituales… deben ser la base de las estructuras sociales… lograrse el mejoramiento y
superación de los grandes sectores humanos de un pueblo… no (es) una resignación ante la
adversidad, lo negativo e injusto que genera una estéril consolación, … sino en un continuo
combate y en una lucha incansable para obtener la realización objetiva de los postulados del
Salvador”.
No olvidemos que, ya cerca la Pascua de los judíos, cuando Jesús llega a Jerusalén,
encuentra en el templo vendedores de bueyes, ovejas, palomas y cambistas sentados. “Hizo
un azote de cuerdas, y los echó a todos del Templo con las ovejas y los bueyes, tiró las
monedas de los cambistas y volcó las mesas. Y dijo a los vendedores de palomas: “Quitad
esto de aquí: no hagáis de la casa de mi Padre un mercado”
([Link]/edmedia/evangelios).
Esto molestó a los fariseos y falsarios de la palabra de Dios, percatándose de la contrariedad
a sus intereses mundanos que a futuro les representaría Jesús quien, con ese acto, les
espetó que estaban negando el cristianismo.  
Antes del juicio, en la casa de Anás, suegro de Caifás (prominente personaje del “tribunal de
Jehová”), ya en vía de preparar la acusación por blasfemia, Anás le preguntó a Jesús:
“¿Quién te ha dado autoridad para hablar en nombre de Dios y contra la ley de los profetas?”
Contestó que “para enseñar y predicar la ley de Dios no se necesita ningún título ni
autorización académica”, agregando que “El hombre que ha nacido tiene el deber de
enseñarla y predicarla al hombre que viene después de él. He ido a predicar constantemente
donde quiera que había mucha gente, y nada he enseñado en secreto. El templo y la
sinagoga han oído sin cesar mi voz, y pueden juzgar de mi doctrina”.
De la casa de Anás, fue llevado a la de Caifás, donde se reunió el Sanhedrín (el tribunal o
jueces); entre los que lo integraban estaba Gamaliel (Gran Pontífice), doctor de la ley y
discípulo secreto de Jesús; también sus simpatizantes José de Arimatea y Nicodemus; éste
sería su defensor.
Gamaliel, con su elevada representación y presencia, afrontó las imprecaciones contra
Jesús, una de ellas, del acérrimo enemigo de Jesús, Onkelos. A las maldiciones de Onkelos,
Gamaliel contestó: “En esta casa se atropella toda ley, toda tradición, y el Sanhedrín, la
suprema autoridad de Israel, está ahora puesta en manos de unos intrigantes ambiciosos”, y
presintiendo el mismo Gamaliel la muerte de Cristo, lanzó ésta demoledora frase, que debe
ser considerada célebre: “Jesús de Nazaret morirá y también la honra y el prestigio del
Sanhedrín” (José Pallés, tomo II. La Pasión del Redentor. México. 1879. p.p. 22, 23 y 26.
Citado por Burgoa. p. 24).
La defensa de Nicodemus (“construida” por investigadores religiosos eruditos) “es una
extraordinaria pieza jurídico-literaria… es una de las más célebres que registra la historia de
la oratoria forense” (Burgoa. p. 24). Es imposible reproducir los argumentos que expuso
Nicodemus, dirigidos a probar las violaciones a la ley judía, al cuestionar que el juicio era a
puerta cerrada y el pueblo no presenciaba el juicio violando así el principio de publicidad;
asimismo, que el proceso se efectuaba de noche, no a la luz del día; que esa casa de Caifás
no era el Santuario, en el que el cónclave Gazith debería dictar (en su caso), las sentencias
de muerte.
Estas irregularidades procesales no importaban a la casi totalidad de los jueces del
Sanhedrín; los argumentos de Nicodemus eran fundados y debía suspenderse o nulificar el
juicio, pero siguieron con el proceso.
La defensa de Nicodemus es amplia, puntual y reveladora de la inocencia del acusado,
imposible de reproducir aquí, sin embargo, baste lo anotado para entender las violaciones
arbitrarias e injustas a las formalidades de la ley y al derecho de defensa del acusado Jesús
de Nazareth.
Refiriéndose a la sentencia ya preparada, Nicodemus expuso: “...Jesús de Nazareth es
inocente, del todo inocente y vosotros pretendéis revestir un horrible asesinato con el ropaje
repugnante de una ejecución legal. La conclusión es dura, mas es lógica. La consecuencia
es horrible, señores, pero es mucho más horrible lo que pretendéis hacer. ¿A qué demostrar
tanto empeño, tanta precipitación en condenar esta noche misma a Jesús de Nazareth,
cuando sabéis que vuestra sentencia sería dos veces ilegal?”.
Nada valió, 65 votos condenaron a Jesús y 6 votos lo absolvieron. La sentencia, la concibe
José Pallés del siguiente texto: “El Sanhedrín de Israel, reunido legalmente a la sombre del
Santuario, para entender la causa de Jesús de Nazareth, acusado de blasfemo y de hacer
Hijo del Altísimo, después de haber invocado la asistencia del Eterno Justiciero, fuera del
cual es imposible obrar en justicia y proceder rectamente, condena … a muerta ignominiosa
de cruz, a Jesús de Nazareth, a cuyo fin se pondrá dese luego en poder del Pretor de Roma,
que es Poncio Pilatos, para que después de haber revisado la causa, según el derecho y las
leyes del imperio, mande aplicarle el castigo que el tribunal del pueblo escogido, inspirado
por jehová, ha tenido a bien imponerle, en justo castigo de sus blasfemias y de sus
trastornadas imposturas”.
Sigue: “Perezca la memoria del blasfemo y los hijos estériles de su linaje y parentela,
maldigan a sus padres en su vejez, para que Dios borre su raza y su memoria de la faz de la
tierra. Amén: amén”.
La ley judía no establecía la crucifixión, sino lapidación. La ley del Imperio Romano sí admitía
ser crucificado tratándose de piratería, sedición o rebelión. Esto es, el Sanhedrín aplicó una
pena que la ley no le autorizaba, no obstante, para que Pilatos “homologara” la sentencia
también acusaron a Jesús de sedición.
Condujeron a Jesús ante Poncio Pilatos (que era un pagano por su religión politeísta greco-
romana), éste lo interrogó de tal manera que le salvaría de la crucifixión; Jesús reiteró sus
principios y Pilatos, al no encontrar delito alguno se negó a avalar la sentencia.
La turba judía insistía en la ejecución. Pilatos valoró cómo deslindarse del asunto y como
estrategia se declaró sin competencia legal, porque Jesús nació en Galilea y era súbdito de
Herodes Antipas, quien, a la vez, tampoco estaba facultado para homologar la sentencia.
Ambos no veían delito alguno.
Ante las presiones, se presume que ambos se comunicaron, Herodes decidió liberar a Cristo,
una vez que fuera corregido, aceptado ello por Pilatos ordenó flagelar a Jesús, luego lo
exhibió ante la furia judía “con la espalda manando sangre y la corona de espinas encajada
en la cabeza con el objeto de provocar la compasión de quienes (se) lo habían llevado…”.
“He aquí al hombre”, dijo Pilatos a la muchedumbre, la que gritó: “¡Crucifícalo!”.
¿Qué hacer para evitar la muerte de Jesús? El gobernador Pilatos pensó, de acuerdo a la
costumbre de la Pascua, liberar al delincuente que el pueblo escogiera, y preguntó a quién
liberar, a Jesús o a Barrabás, criminal de delitos gravísimos. El populacho exigió liberar a
Barrabás y crucificar a Jesús.
Le gritaban a Pilatos: “¡Si no ordenas la crucifixión del nazareno que se dice rey de los
judíos, no serás amigo del César, pues sólo a éste reconoceremos como tal!”. Pilatos no
quiso caer de la gracia de Tiberio, el emperador romano. La política dominó a la justicia.
“… arrepentido por la irreversible injusticia que cometió, Pilatos “se lavó las manos” ante los
judíos diciéndoles absurdamente que no era culpable del derramamiento de la sangre de
Cristo y dando a entender que la responsabilidad de su muerte recaía en el pueblo judío, por
haber cometido, según el pensamiento cristiano, un deicidio” (Burgoa. p. 68).
Jesús fue acusado y condenado por los fariseos (hombres hipócritas); por los falsarios del
cristianismo.
scampch_@[Link]
[Link]

Taylor Innes declaró: (verificar biliografia)

“Un juicio que iniciara, concluyera y en el que se pronunciara formalmente la condena, entre la medianoche y el
mediodía siguiente, se oponía por completo a las reglas de la ley hebrea y a los principios de justicia, porque todo el
proceso estuvo lleno de ilegalidades tan crasas e irregularidades tan flagrantes que el resultado puede considerarse un
verdadero asesinato jurídico”.

Juicio de Jesucristo: una monografía legal , Edimburgo: T. y T. Clark , 1899.


Onkelos, afirmó: (verificar bibliografia)
“En esta causa se atropella toda ley, toda tradición, y el Sanhedrín, la suprema autoridad de Israel, está ahora
puesta en manos de unos intrigantes ambiciosos”

Targum Onkelos

Grandes líderes de nuestra gente

Onkelos el Convertido (ca. 35 CE ca. 120 CE)

`` Dos veces con el '' Mikra '' (texto) y una vez con el '' Tárgum '' (traducción aramea del
texto por Onkelos) es la forma en que los Sabios en Masechet Berachot 8a aconsejan al
judío que estudie la Parashah semanal. ¿Y quién era este Onkelos? Esta pregunta se
responde parcialmente en Masechet Megilah 3a, donde encontramos, 'Rabi Yirmiyah (alt:
Rabbi Chiya bar Abba) dijo:' La traducción de la Torá fue hecha por Onkelos el
Convertido, que aprendió del rabino Eliezer y el rabino Yehoshua. La traducción de los
Profetas fue hecha por Yonatan ben Uziel, quien la aprendió de Chaggai, Zacarías y
Malaquías. '' La Gemara luego le pregunta a una fuente en Nechemiah que el 'Tárgum'
surgió en el tiempo de Ezra, varios cientos de años. ¡Antes del Rabino Eliezer y el Rabino
Yehoshua y Onkelos el Convertido! La Gemara responde que si bien es cierto que la
traducción inicial de la Torá al arameo se realizó en tiempos de Esdras, la gran mayoría
del pueblo judío lo olvidó. Sin embargo, la tradición se redujo al rabino Eliezer y al rabino
Yehoshua, quienes se lo enseñaron a Onkelos, quien lo escribió nuevamente para todo
Israel.

¿Qué sabemos sobre la conversión de Onkelos? El Talmud nos dice en Masechet Gittin
(56b-57a) que al regresar de Tito a Roma desde Yerushalayim, donde había contaminado
y destruido el Templo Sagrado, HaShem quería ahogarlo con una gran ola. Tito dijo: `` El
Di-s de los judíos solo tiene poder sobre el agua, donde derrotó a Faraón ... ven y lucha
conmigo en la tierra ''. HaShem dijo: `` Oh, hijo malvado y nieto de hombres malvados ...
Tengo un cierta pequeña criatura; vete a tierra y lucha con ella. Cuando Titus llegó a
tierra, una pulga entró en su nariz, luego se movió a su cerebro, donde comenzó a crecer
inmensamente, causándole un dolor indescriptible. En su lecho de muerte, les dijo a sus
sirvientes: `` Después de que muera, créanme y esparcen mis cenizas sobre los Siete
Mares,

En este momento de la historia, Roma era un perseguidor de Israel, pero al mismo


tiempo, muchos miles de romanos, impresionados con la religión de los judíos y con su
feroz devoción, se estaban convirtiendo al judaísmo. En la misma Gemara, encontramos
que `` Onkelos, hijo de Kalonykos, era hijo de la hermana de Tito '', y deseaba convertirse
al judaísmo. Él levantó por brujería el espíritu de Tito de entre los muertos. Le preguntó a
su tío: `` ¿Quién está en la cima del mundo por venir? '', Titus respondió: `` Israel '',
Onkelos preguntó más adelante: `` Estoy pensando en convertirme al judaísmo. ¿Cuál es
su opinión sobre eso? El espíritu respondió: `` Los judíos tienen que cumplir demasiadas
leyes '', no podrá hacerlo todo. En cambio, persiga a Israel, y estará en la cima, al menos
mientras esté vivo ... Onkelos le preguntó: `` ¿Cuál es tu castigo? '' Él respondió: `` Lo
que decreté sobre mí mismo. Todos los días tengo que encontrar madera, que se usa
para quemarme, y mis cenizas están esparcidas por los Siete Mares. A pesar del consejo
de su tío, Onkelos se convirtió al judaísmo y estudió Torá bajo los sabios más grandes de
los judíos. Personas. Tan grande y sagrada fue su traducción de la Torá al arameo, el
idioma del pueblo en ese momento y el idioma del Talmud, que encontramos en
Berachos (8a-8b), `` Rav Huna bar Yehuda (alt: Rabbi Ami) dijo: `` Una persona siempre
debe terminar la Torá con la comunidad recitando el texto dos veces y el Targum una vez,
e incluso para nombres de lugares como Atros y Divon (donde el Targum parece no
agregar mucho por la mera repetición de los nombres) .

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1. Introducción
2. La conspiración para matar a Jesús
3. Cronología de los hechos
4. La soberanía divina en los acontecimientos
5. El proceso ilegal contra Jesús
6. El proceso judío
7. El proceso romano
8. La pasión de Jesús
9. Conclusión
10. Bibliografía

INTRODUCCION
Una conspiración sin precedentes de injusticia, crueldad e intereses políticos y religiosos sentenció a
un hombre inocente al más brutal método de ejecución jamás concebido. La víctima no era un hombre cualquiera.
Era Jesús de Nazareth. ¿Cómo pudo ocurrir algo así?¿Quién mata a Jesús y por qué muere?¿Cómo es que se unen
los sistemas judiciales y políticos más enemistados, en la única vez que lo hacen, para culpar a un inocente?
Revivamos la más terrible e injusta sentencia sobre un ser humano significando ésto, no obstante la demostración
más clara de la soberanía de Dios y de la pasión de Cristo mostrando en todo su explendor su amor por nosotros.
Es fácil mirar a la cruz y concluir que ese fue el peor error judicial en la historia del mundo, y en verdad lo fue. Pero
esa no es la historia completa. La Crucifixión de Cristo también fue el acto más grande de la justicia divina. El acto
de más puro amor jamás efectuado. Muchos consideran a Jesús un mártir, una víctima pero lo cierto es que
su muerte era el plan de Dios, el acontecimiento más importante de la historia de la humanidad, y el acto de mayor
amor perpetrado por un Dios que injustamente sufre por entregarnos su inocencia, siendo culpables nosotros, de su
muerte.1Desde la condena a la ignominiosa crucifixión, el reo dejó de ser persona, para ser una cosa o un animal,
carente de todo derecho. Padeció de forma sobrehumana, no quiso ahorrarse sufgrimiento alguno. Nos asombrará la
extrema crueldad de tales momentos, seremos conmovidos cuando veamos que, la causa de semejante dolor es tan
solo Amor, el que Cristo derrama sobre cada uno de nosotros.2
Casi nadie duda ya, del Jesús histórico. Recordando al historiador judío, Flavio Josefo citamos: "…Vivió un hombre
sabio llamado Jesús, y su conductaera buena, y era sabido que era virtuoso. Muchos…se hicieron discípulos suyos.
Pilatos lo condenó a ser crucificado y a morir.3 Evidentemente, podriámos argumentar, en base a
una teoría histórico crítica, que bien puedieran haber sido documentos "ad hoc" es decir, escritos a posteriori y no
por Josefo, sino por seguidores interesados en que esto se escribiera. Sin embargo, debemos recordar la fuente de
Josefo.4También lo podríamos deducir con los manuscritos del mar muerto y la septuaginta en manos de devotos,
que manifestaron voluntades especiales para que la hagiografía cuadrase, pero no me parece un criterio que tenga
rigor histórico ni crítico.
En cualquier caso, no es la intención de éste estudiante en éste, su primer trabajo tratar éste asunto con ese enfoque,
sino más bien, acercar al lerctor a una injusticia real, perpetrada por el ser humano pero concebida, diseñada por
Dios mismo, lo cual resulta sumamente interesante. La muerte de un ser inocente llamado ??s???, nos hablará de
Dios, nos hablará de una soberanía que respeta curiosamente la voluntad humana y que es capaz de trasformar el
peor crimen que se pueda imaginar en la más y mejor noticia dada a toda la creación, en estado caído o no.5
Un tema como el que presentamos, conlleva un sinfín de preguntas dignas de estudio seguramente, de forma
pausada y a parte. No pretendemos dar respuesta a tales demandas, por lo menos de momento si bien, estaremos
encantados con la idea de una aproximación al despertar de la conciencia y sobre todo del corazón, de la empatía
que ha manifestado Jesús con cada uno de nosotros. Nos encontramos ante el argumento más fuerte y racional de la
fé cristiana que apela al sentimiento de cada ser humano.
Podemos repetir como el profeta Isaías: "Y si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo". A pesar de las
controversias buscadas o no, sobre la vida de Jesús, resulta encomiable y produce además, un silencio universal,
presenciar un juicio lleno de emotividad, siendo culpable el mismo Dios, sin merecerlo y mereciendo el hombre otra
suerte, ha sido salvado, algo desde luego que merece nuestra atención.
¿Cómo fue juzgado Jesús? ¿Cuándo murió? ¿Por qué le mataron y quién o quiénes han sido los culpables? ¿Pudo
haberse evitado? ¿Qué significa la muerte de Jesús? ¿Por qué tanto sufrimiento? Éstas son lagunas de las muchas
cuestiones que suscita el tema que presentamos al lector con la intención de contemplar la gloria de un Dios muerto,
que vive para siempre.6

1. LA CONSPIRACIÓN PARA MATAR A JESÚS


¿Quién mata a Jesús? Podríamos citar a los siguientes sospechosos:
a) El pueblo Judío
b) Roma con Pilatos y Herodes Antipas como políticos influyentes c) Israel
d) Los Gentiles y el Sanedrín e) El pueblo en general
f) El mismo Dios.
Lo cierto es que podemos disponer de suficientes indicios como para arrojar dudas más que razonables sobre el
listado anterior. Veamos cómo se conspira contra Jesús, dando por sentado el riesgo que suponía a esas alturas el
mensaje no sólo de Jesús, el nazareno, sino de cualquiera que se atreviese a hacerse pasar por mesías y mucho
menos desafíar el sistema.7 "7Entonces los principales sacerdotes y los fariseos reunieron el concilio, y dijeron: ¿Qué
haremos? Porque este hombre hace muchas señales. 48Si le dejamos así, todos creerán en él; y vendrán los
romanos, y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación. 49Entonces Caifás, uno de ellos, sumo sacerdote aquel
año, les dijo: Vosotros no sabéis nada; 50ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que
toda la nación perezca. 51Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que
Jesús había de morir por la nación; 52y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos
de Dios que estaban dispersos. 53Así que, desde aquel día acordaron matarle"8
Jn 11.47-53. Lo cierto es que en la conspiración participan todos los grupos, esto es, Roma, Herodes, Los gentiles, el
Sanedrin judío, y el pueblo de Israelque a pesar de haber sido aclamado una semana antes como el bendito el que
viene en nombre del Señor, curiosamente gritan 7 días después, cruficadle.
Recordemos simplemente algunos de los hechos que no pueden evitar la reunión clandestina del concilio secreto
presidido por Caifás. La resurrección de Lázaro, una doctrina que separaba las sectas judías y que es aplicada en la
supuesta "magia" y "hechicería" aplicada a Jesús y el ciego que recobra la vista, son dos eventos importantes que
tienen lugar dos días después de la fiesta de los tabernáculos y que disparan la voz de alarma, ante un Jesús que sin
duda había sido espiado y seguido desde que comenzó a ser un desafío al sistema establecido.
La entrada triunfal en su tercera pascua como minimo, buscada deliberadamente por Jesús y la puirificación del
Templo, justo cuando más concurrencia de populacho había, hizo sin duda, que el desenlace fuera inevitable. Es
curioso que justo en ese momento es cuando suceden las cosas. No olvidemos que no sólo es Jesús quien denuncia el
hecho de los cambistas del templo, ha habido otros. Pero es en Jesús y es en ese momento cuando tiene lugar su
denunciada arrogancia confundida con su inigualable amor.9 Jesús ha sido protegido hasta que ha llegado el tiempo.

1.1 CRONOLOGÍA DE LOS HECHOS


Trataremos de unir los evangelios de forma cronológica, o por lo menos establecer una serie de acontecimientos que
tienen lugar en esa última semana, que suponen la agonía, el arresto y la crucifixión de Jesús.10
a) La entrada triunfal en Jerusalén, como salvador, y montado en un pollino, tal y como profetiza Zacarías11
b) La última Pascua celebrada en el cenáculo, donde se anuncia al traidor y el padecimiento mesiánico
c) La agonía del huerto en Getsemaní y el arresto del Maestro
d) La negación de Pedro y la actitud de los discípulos
e) En la casa de Anás y Caifás
f) Ante Pilatos en el pretorio o en la fortaleza Antonia g) Ante Herodes en su palacio
h) El severísimo castigo de la flagelación y la burla
i) El zelote Barrabás
j) La sentencia injusta contra Jesús
k) La crucifixión, la ruta, las acciones de Verónica, Simón de Cirene, los eventos profetizados y el centurión romano.
l) La sepultura, la resurrección, la opinión musulmana y las opciones exegéticas.
La muerte de Cristo es diseñada, permitida y ordenada por Dios mismo, que se convierte también en culpable de su
muerte.12Todo obedece a un plan santo y soberano de Dios, desde antes de la fundación del mundo.13Esto no
disculpa, por supuesto, la violencia o maldad de la crucifixión, o la libertadde elección de las decisiones que toman
los personajes, pero sin que ellos lo hubieran sabido contribuyen a la salvación de la humanidad. El gran mal del
hombre es convertido en una bendición para la humanidad.14
Hablamos por tanto, de la Cruz de Cristo, como el elemento más determinante a la hora de demostrar la soberanía
de Dios sobre éste mundo de pecado. Jesús mismo había anunciado varias veces su padecimiento.15Jesús sabía que
poco tiempo después de su entrada triunfal, se conspiraría para matarle. La Reunión de los dirigentes de Israel, se
hace de forma clandestina.16
La conspiración tendría éxito, pero sólo cuando coincide con los planes de redención de Dios. Ser o no ser el Mesías,
no es la cuestión para los dirigentes judíos, de lo que se trataba era de silenciar a Jesús a cualquier precio. Caifás
estaba especialmente motivado.17
Era un hombre corrupto, muy rico, por el negocio del templo que denunciaba Jesús.18Caifás se encargará tiempo
después del juicio de Pedro, con lo que deducimos, no presentó arrepentimiento. El cargo que ostentaba, lo trabajó
durante dos décadas, algo prohibido pues el tiempo máximo era de cuatro años. Vitelo es quien lo cesa. Caifás quiere
asesinar a Jesús para reprimir la amenaza política, si bien quedan oscuras sus intenciones económicas y Juan verá
en cambio en esto, un episodio profético.19Deciden esperar hasta que pase el tiempo de la Pascua y Jerusalén
estuviese más tranquila.20
La Pascua era el tiempo escogido por Dios, conmemorativa de la libertad del pueblo judío del Éxodo y acorde a un
Dios de orden y de coherencia infinitas. De acuerdo con Jean Imbert se plantea una pregunta interesante si
admitimos la responsabilidad judía en la muerte de Jesús. "¿Qué beneficio obtuvieron los judíos al ejecutar al rey
sabio, puesto que fueron entonces, expoliados de su reino?"21Referimos los hechos por el bochorno y patético
resultado que tiene la acción del hombre y lo ridícula que se presenta en su intento de solucionar los problemas que
él mismo ha causado. El pueblo judío conspira por temor, no entraremos en los intereses egoístas que sin duda
prevalecieron, por temor a que el pueblo siguiese una blasfemia, una herejía, además de proteger su gran templo y
Roma, por temor a una insurrección, o rebelión política. Sin embargo, curiosamente, Jesús se convertiría en
el líder del movimiento religioso más importante de los últimos tiempos derrotando al imperio Romano y por otro
lado Tito conseguiría la destrucción del maravilloso templo de Herodes en el año 70 d.C.
Las razones más justificadas para evitar el ministerio de Jesús son pueriles, y no consiguen anular ni un ápice
la Ley ni el testimonio de Jesús. Como si de un panorama previsto de antemano es manifestado en la historia, el
legado que el mismo Jesús profetizó con tanta seguridad, sobre hechos que de ninguna manera pudieran haber sido
advertidos ni por los más preparados en su interpretación.22

1.2 LA SOBERANÍA DIVINA EN LOS ACONTECIMIENTOS


Aunque es innegable la maldad de los seres humanos sobre el trágico episodio que nos ocupa, y la ignominiosa
crueldad que se percibe en la manera como se sucedieron los hechos, no es menos cierta la preciosa e incomprendida
soberanía, que no predestinación, que ha manifestado nuestro Dios sobre la historia panorámica de la redención y
su momento más importante a la hora de crucificarse por nosotros, y sacrificar su propia vida para el entendimiento
final.
Donde la misericordia y la justicia se besaron.23Me parece importante el susodicho, ya que hubo muchos Jesús, o
Mesías que pretendieron ser Jesús, Salvador prometido a la humanidad. Antes y después, con lo cual,
empatizaríamos en parte con la posición judía al intentar no confundirlos.24
Dios pareciera haber permitido el desarrollo de los hechos, respetando la libertad pero al mismo tiempo
cumpliéndose un orden y coherencias definidoras de su carácter inmaculado y bondadoso.25
Llegado el tiempo, Jesús, que por lo menos como mínimo, ha vivido tres viajes a Jerusalén con motivo de la Pascua,
vive una estrategia paralela al "espionaje" al que está sometido por los dirigentes judíos.
Probablemente no es consciente de los planes soberanos de su Padre, en su humanidad, con toda lógica no conoce
los detalles, pero sí obedece un plan estratégico que va intuyendo y percibiendo además como inevitable en su
desenlace.26

2 EL PROCESO ILEGAL CONTRA JESÚS


Jamás se ha cometido una injusticia tan desproporcionada sobre un ser humano, acusado de un delito que jamás
existió. No cabe por ello, unantisemitismo, no estaría justificado ni un odio a Roma, pues todos y cada uno de
nosotros hemos asesinado a Jesús de un modo u otro pues todos somos culpables, y todos necesitamos redención.27
"Desde un punto de vista estrictamente legal, sólo los romanos tenían autoridad para arrestar a Jesús y sólo ellos
para juzgarlo por rebelión. Sólo ellos tenían poder para ordenar la crucifixión y los evangelistas atribuyen la muerte
de Jesús a los judíos para no indisponerse con las autoridades romanas."28Las primeras conclusiones a las que se ha
llegado sin discusión alguna son las siguientes: No fue un proceso legal y tuvo connotaciones sociopolíticas, si bien
la información fuera de los evangelios es escasa.29
Jesús comienza su actividad pública durante la regencia del Imperio por parte de Tiberio. La Baja Galilea pertenecía
a Herodes "Antipas"30
Las regiones de Judea, Idumea y Samaria dependen de Roma, gozando de relativa autonomía el procurador romano,
en éste caso de Judea.31Existen antecedentes de tensión histórica en las políticas preventivas y provocativas de
Poncio Pilatos, de ahí que resulte "milagrosamente extraño" la unidad no intencionada a la hora de culpar a un
inocente nazareno, débil y humilde como Jesús y provocar el cambio de nuestra situación caída a una situación
redimida.
El proceso de Cristo se desarrolló en dos juicios paralelos que trataremos de ver por separado. Un juicio religioso o
judío ante el Sanedrín y uno político ante Poncio Pilato, gobernador de Judea.32

2.1 EL PROCESO JUDÍO


Según sea la naturaleza del delito cometido, el lugar de la comisión y la nacionalidad u origen del reo, se
determinaba la competencia del órgano judicial pertinente. Las sentencias de muerte debían ser promulgadas y
ratificadas por el órgano jurisdiccional romano, es decir, el Sanedrín, al que haremos referencia más adelante, no
podía dictar éste, sentencias de muerte en ningún caso.
Dejemos por un momento la naturaleza divina de Jesús y centremos nuestra atención en la fijación que Él tiene por
el mal que domina el mundo. Sabe que su Padre le ha dado un poder extraordinario para sanar y que tiene poder
para redimir al hombre, pero en momentos determinados manifiesta una desconcertante inquietud frente a la tarea
que Él siente designada y los acontecimientos que están teniendo lugar, en ocasiones no interpretados ni
entendidos.33
Elaboremos un cuadro aproximado de lo ocurrido desde la noche del jueves a la tarde del viernes de la fecha en la
que tiene lugar el arresto, la pasión y la muerte de Jesús.34
En primer lugar, una custodia armada del templo acude a prender a Jesús a Getsemaní, consumada la traición y de
noche. Una vez arrestado injustamente, es llevado ante la casa de Anás, suegro de Caifás en un primer interrogatorio
ilegal. Posteriormente es llevado ante Caifás, Sumo Pontífice durante un periodo superior al permitido y con
implicaciones corruptas en el negocio del templo que Jesús había denunciado una semana antes, además de otros
grupos judíos que discrepan por ello.35
Se produce un segundo interrogatorio en casa de Caifás, no muy lejos de la casa de Anás, y es de madrugada, algo
terminantemente prohibido. No están todos los miembros del Sanedrín, del consejo, y ya se decide la entrega de
Jesús al procurador romano, sin un juicio, prácticamente se ha llegado a una sentencia. Se estaban violando
seriamente las leyes procesales judías.36
El Sanedrín estaba formado por 71 miembros y dividido en cámaras, formadas por sacerdotes, escribas y ancianos.
Había 2 presidentes, uno llamado "Nasi" y otro padre del tribunal llamado "Ab Bet Din" pero no estaban en ese
momento y debían haber esperado un mínimo de 48 horas según las leyes procesales.37Jesús había sido espiado y se
habían reunido de manera clandestina no sólo en ésta ocasión sino en varios momentos más, especialmente en
ocasión de la resurrección de Lázaro y la curación de un ciego dos días después de la fiesta del Tabernáculo.38
Por supuesto el episodio de la censura al negocio corrupto del templo y la molesta conciencia de un hombre
bondadoso y moral, al que la gente amaba, crispaba la crueldad de los hombres religiosos encargados de trasmitir
la luz a un pueblo esclavo, y que no eran más que meros portadores de maldad y egoísmo.39
El interrogatorio en la casa de Anás, más bien, manifiesta un desahogo personal del poder establecido frente al
incordio de un "estorbo" a la espera de un improvisado y patético tribunal a toda prisa que era innecesario porque no
se quería hacer justicia ni practicar misericordia sino sólo dar muerte rápida al nazareno.
El interrogatorio no debió durar mucho, es golpeado y en un trayecto muy corto, quizá de patio a patio, de la casa de
Anás es llevado a la casa de Caifás donde se estaba improvisando un teatral escenario. No hay códigos, normas, todo
el derecho procesal hebreo es anulado, se incumple todas las normas procesales.40Nadie podía ser condenado sin en
virtud del testimonio ajeno y se requería un mínimo de dos testigos.
Los procesos criminales nunca debían ser tratados por la noche y menos decretar una sentencia de muerte, el mismo
día, en éste caso, en la misma noche.41Sobre las 5 am, apenas amaneciendo, tras haber pasado la noche en un
"zulo"42 es llevado a la sesión matinal improvisada, con las 3 cámaras presentes. La compra de los testigos no dio
resultado ni en espíritu ni en letra, ambos testigos debían sufrir la misma suerte si mentían en su testimonio, y en
éste caso, son comprados para testificar contra Jesús.
Caifás busca la implicación de Jesús en sus ideas preconcebidas.43
Éste es un trabajo introducctorio que sólo pretende que podamos interesarnos en lo que ocurrió, hay muchos
detalles del proceso que por razones de espacio obviamos, pero que nos gustaría hacerlo en otra ocasión.44
Otra de las falsas acusaciones que recibe Jesús es la de blasfemo, pero Él nunca había blasfemado, atribuírse a sí
mismo la calidad de Mesías de israel, no era una blasfemia. Insultar la majestad de Dios y utilizar el nombre de
Yavhé y no apodos, era lo considerado como blasfemia.45
Era obligatorio un ceremonial, que señalaba el Talmud, que tampoco se hizo.46
Algo que también nos soprende es la excesiva rápidez con la se produce el procedimiento. Era viernes, la víspera del
Sábath santo, un asunto de capitalimportancia es tratado de noche, los testigos no testifican por separado, son
ejemplos de algunas de las irregularidades que se cometieron.
Nunca debió ser un juicio rápido. Los testimonios debían ser examinados y los testigos debían estar de acuerdo en
todos. Nunca podía ser acusado un reo sobre su propia declaración. No se podía acabar en el mismo día y por
supuesto el maltrato era una demostración más de la injusticia del caso. Caifás o el Sumo sacerdote, no podía
rasgarse las vestiduras y no manifiesta imparcialidad alguna.47

2.2 EL PROCESO ROMANO

Podemos pronunciar que la absolución del culpable es la condenación del justo. Al gobernador Pilato le competía
cobrar el "tributum soli o captis" que eran unas contribuciones territoriales o personales.48Era "jefe militar" y a sus
órdenes se presentaban tropas auxiliares asirias, samaritanas, griegas o árabes en caso necesario.
Podría disponer de cohortes y un ala de caballería.49
Como competencia judicial, Pilato era juez supremo aunque se permitiera el funcionamiento de tribunales judíos,
tenía a su favor el "Ius Gladi"50
Poncio Pilato tenía una especial jurisprudencia en su relación con los judíos y con los samaritanos. Roma había
advertido a pilato de su función y objetivos.51disponemos de un documento arqueológico referente a Pilato de
gran interés.52la fiesta de la Pascua, se debía tranquilizar la paz de una población y un momento de tensión social.53
El pretorio o sede del prefecto se constituía de dos elementos. El tribunal y la silla curul. Una especie de púlpito,
montable y ene l centro se colocaban los magistrados.54Fuera del pretorio es informado Pilatos, de la presencia de
miembros del Sanedrín, ya que no podían contaminarse en esas instalaciones, y es entonces cuando le llevan al
acusado, desarrollándose la acción fuera del pretorio y produciéndose de nuevo una rápidez desproporcionada.
Pilatos no es consciente de la ansia de sangre que se tiene sobre un aparente hombre de paz.55Si para algunos
miembros del Sanedrín, Jesús era un blasfemo, ante Pilatos es presentado de otra manera, ya que ese supuesto
delito debía ser exclusividad judía y no romana, y por eso cambian el discurso, presentando a Jesús como agitador,
perturbador, dueño de una insurrección ante Pilatos.
El derecho romano diferenciaba entre delitos privados y públicos. Unos lesionan unos intereses particulares y
debían seguir un procedimiento privado. La pena podía ser pecuniara, podían ser acuerdos transacionales o azotes.
En el caso de los delitos públicos o "crimina" lesionaban valores comunitarios, generales.56
Los procedimientos en tiempos de Cristo son dos y conocidos como "las questiones" o "la cognitio extra ordinem"
que es el que se emplea con Jesús.57No era necesaria una acusación formal, se promovía via de oficio, la pena podía
variar, el juez gozaba de libertad y era necesaria una exposiciónde los hechos y formular los cargos dando al acusado
hasta tres veces la oportunidad de defenderse. Hubo sobornos, y contradicciones.
Jesús es juzgado de dos acusaciones diferentes, algo prohibido en ese tipo de procesos. Pilatos ordena el traslado de
Jesus al tetrarca Herodes.58La desesperación del Sanedrín iba creciendo por no obtener "Exequatur de su
resolución" y Pilatos simplemente había entrevistado a Jesús sin hallar motivo de pecunia. Pilatos era ajeno a
cuestiones religiosas judías, él era politeísta grecoromano pero cree que con una estrategia procesal solucionaría
el conflicto, no olvidemos la presión del sueño de su propia esposa Claudia.59Se declara incompetente para juzgar a
Jesús.
Al nacer en Galilea, era súbdito de Herodes y así podía molestar a los judíos en su más que extraña pretensión y
voluntad de asesinato. Herodes vería la inocencia de Jesús, el objetivo de los judíos se hubiera frustrado pero no
funcionaría. Ordenaría la flagelación, muy severa de la que hablaremos posteriormente y se dio por vencido tras
emplear la norma consuetudinaria de entregar o sustituir un reo por otro, en éste caso Barrabás, algo que también
resultaría esteril.60 Supuestamente, la ley quebrantada es la Lex Majestas. Definida por Ulpiano. Una ley
fundamental que protege los derechos fundamentales de las personas y de las cosas.61Entre otras irregularidades
del derecho romano podemos señalar:

3. LA PASIÓN DE JESÚS
Probablemente ningún ser humano ha soportado el padecimiento y la injusta crueldad de toda una humanidad caída
sobre sus hombros. Tras la angustiosa semana, sabida por Jesús, cercana a su muerte, con lo que ello implicaba, la
noche del jueves en el huerto, probablemente propiedad de marcos en Getsemaní, Jesús no duerme, no descansa,
sufrirá una hematosis previa a lo que le esperaba.
Según la enciclopedia Universal judía, cuando un cadáver tenía el rostro desfigurado era imprenscindible que se
cubriera con un velo.62La flagelación ocurrió en el lithostrotos en la torre Antonia.63
El correctivo fue tremendamente duro y fue llevado a cabo con el "flagum romano" compuesto de correas o tiras
terminadas en pequeños trozos de huesos o bolas de plomo en forma de peras.64La víctima debía estar desnuda y
semiflexionada, quedando vulnerada y expuesta el área precordial y las regiones hipogástricas en zonas acabadas en
numerosas terminaciones nerviosas que obligaban al reo a tensar la piel de todo el cuerpo y sufrir con más dolor los
latigazos.65
Jesús estaría atado con las manos hacia adelante, y presentaría heridas de unos tres cm y de forma redondeada por
las bolas y las contuxiones lineales por otro lado de las tiras.66
De nuevo es interrogado, ésta es la cuarta vez, pero ahora los verdugos y soldados cubren su cuerpo con la clámida
roja, usada por los triunfadores después de la batalla, de gran peso y que actuaría con gran sufrimiento sobre las
heridas, además de la corona de espinas que ocasionaban más de 70 heridas punzantes sobre el cuero casbelludo.67
Se le da un cetro pesado y el aspecto de rey, se asemejaba a un rey oriental. Han pasado más de cuatro horas desde
su interrogatorio, serían como las 10-11 de la mañana. Jesús lleva un agotamiento desde Getsemaní que no debemos
olvidar, la noche del arresto en casa de Caifás en un zulo de no mas de 2metros de ancho, por 2 de alto, asfixiante.
Tras ésta flagelación y desfiguración de su cuerpo, Pilatos presenta de nuevo al pueblo tal panorama.
Vuelve a dirigirse a Jesús, en función del IUS GLADI del que dispone, chantajeado y asustado en su relación a
debida a Cesar, los sádicos miembros del Sanedrín se ceban con todo atisbo de bondad para convertirlo en un
asesinato injusto, si bien desconocían que con ese acto se estaba redimiendo a la humanidad. Pilatos debió haber
vestido en el momento de la sentencia "la toga pretexta" de enorme peso y con muchos pliegues. Las inquietudes de
Pilatos no estaban justificadas en relación al nazareno, debió ser justo y objetivo.
Si no accedía las cosas podrían escapar de su control y si Tiberio se enterara corría peligro su puesto. Jesús no es
juzgado en ningún momento, manda suscribir en tres lenguas la inscripción del delito de jesús para que lo lleve
sobre su cuello en la vía crucis y el cuál decía: "Rey de los judíos" lo cual molestó a los judíos que protestaron por el
hecho.
La crucificxión era la tortura más terrible que ha inventado la mente humana. De origen Persa, los mismos judíos la
consideraban impura y el que la padecía se le consideraba un maldito.68 Se preparaban las dos partes de la madera,
es decir por un lado el STIPES o parte vertical y por otro el PATIBULUM o parte horizontal, que es la cargada por el
reo.69
La ruta era desde el pretorio hasta el Gólgota, unos 700mt en ascenso, con un extremo atado a la pierna y al madero
y el otro extremo al reo, favoreciendo las muchas caídas y su roce con heridas. Los romanos habían criminalizado y
mejorado el sistema de la crucifixión, haciéndolo un castigo más cruel y severo, donde la víctima estaba
completamente desnuda.70
La cruz más utilizada era la cruz humilis. Las medidas oscilarían entre 2.80 y 2.30 mt ó 4.41 x 2.35 mt y la madera
era pino tosco, no labrado ni cepillado e umportado del líbano. La crucifixión era efectuáda por verdugos expertos.
Los clavos de punta romana daban lugar a lesiones contusivas, no de corte limpio, funcionando como una sierra,
desgarrando arterias, tendones y provocando fuertes dolores.71

El clavo romano podría medir entre 7 y 12 cm de diámetro.72Los huesos de los pies se atravesaban con un clavo de
17 cm con las piernas unidas y dobladas. La tibia derecha solía presentar rupturas violentas de las piernas, algo
típico que no ocurriría con Jesús según el relato de los evangelios.
Se fijaba al reo con 20 martillazos para fijar las manos y 30 para fijar lso pies, siendo posiblemente amarrados por
detrás con cuerdas. Los brazos extendidos bloqueaban el tórax e impedían la respiración, oprimiendo la aorta y
llegando menos sangre al ventrículo izquierdo, acumulándose en el derecho y congestionándose el pulmón.73
Jesús se ancuentra en ayunas desde la última cena en el cenáculo y había perdido mucha sangre por la hematidrosis
en la flagelación. Las heridas estaban expuestas al aire, al polvo y alos insectos a lo que debemos añadir una intensa
sed por deshidratación. La saliva desaparece y el cuerpo se retorcía de dolor. El cuerpo de Jesús se elevaba sobre el
clavo de los pies para tomar aire porque se axfisiaba pero volvía a desplomarse.74
La lanza en el costado era un procedimiento romano para provocar la muerte o asegurarse que el condenado había
muerto, ya que podían permanecer agonizando incluso semanas. Un golpe de lanza que atravesaba el corazón. Un
soldado, ayudado por una caña, alcanza la boca de Jesús y le ofrece aguacon vinagre.75Podía presentar vinagre o
aromas, o vino, o huevos batidos con miel. Jesús por la deshidratación tendría fiebre por la absorción de los
elementos tóxicos de degradación.
La herida en el costado una vez muerto, penetra entre la quinta y sexta costilla, una lanza de 2 mt recorriendo unos
10 cm aprox, provocando una herida de 4.4 cm y alcanzando la aurícula derecha que es justo cuando aparece sangre
y agua, propia de una pericardia.76Han sido encontradas en Jerusalén lanzas similares pertenecientes al ejército de
Tito que asedió la ciudad en el 70 d.C. La muerte de Jesús ocurriío por asfixia. El cuerpo estaba suspendido por los
brazos y esto ejercía una tracción que bloquea el torax por la tensión del diafragma e impide la respiración. Para
acelerar esa asfixia se rompían las piernas. Se dificultaba el riego sanguineo. Hay insuficiencia de oxigenación de
los tejidos musculares causando clambres que comienzan en los brazos y se van extendiendo a los hombros, al
pecho, al abdomen y a las piernas provocando terribles espasmos.
Los continuos movimientos hacían que se golpease sobre el madero y se raspase la espalda, undiéndose más y más la
corona sobre la cabeza.77

Jesús experimenta un shock hipovolémico, un dolor fisico, moral y fiebre muy alta. Para un peso de unos 80 kg
la fuerza de tracción de cada brazo es del orden de 95 kg.
Podía inhalar con dificultad aire pero no expulsarlo sin que resultare dañado el diafragma. La asfixia provoca una
hipercapoxia.78
En todo momento, hasta la pérdida dfe la consciencia, el reo presenciaba la agónica muerte en cada intento de
respiración. La secrección de corticotropina glucocorticoides se ven descompensados desde Getsemaní sin
atenuación.
La flagelación había provocado hemorragias, siquismo, dolor sobre el sistema vegetativo, destrucción tisular por
contusiones y desgarramientos con lesiones musculares. Otros daños que pudo haber experimentado Jesús según
deducimos de su calvario, podrían ser la rotura de una ceja y el cartílago de la nariz.
Heridas en la frente y la nuca. Rozaduras diversas en los hombros, el costado derecho, la muñeca derecha y su
reguero de sangre. Insuficiencia cardíacay asfixia lenta muriendo agónicamente en posición de humillación absoluta.
Hay trastornos cardiovasculares, hidroelectrolíticos y respiratorios más que evidentes.
Jesús se mantuvo vivo unas tres horas. José de Arimatea, consciente tal vez de la atrocidad pide el cuerpo de Jesús.
Todo había concluído. Respecto a los hechos posteriores, sobrenaturales algunos de ellos cabe señalar su reseña
profética e histórica.
"En el cuarto año, sin embargo de la olimpiada 202, un eclipse de sol paso, una mayor y más excelente que las
estrellas se veían en el cielo, y un terremoto en Bitinia derribó muchos edificios de la ciudad de nicea"79Resulta muy
significativo incluso como resto arqueológico el hallazgo en la cueva de Adán y su relación con éstos eventos
descritos en los evangelios posteriores a la muerte de Cristo y antecesores de su resurrección.80

CONCLUSIÓN
Hemos acercado posturas sobre un proceso ilegal que conmocionó al mundo sin saberse autoridad del mismo Dios
del Universo. Los princpios del derecho romano y hebreo fueron quebrantados sin remisión alguna en una
conspiración que apunta al mismo Dios padre, "ordenando" el quebranto de su hijo.
Hemos tratado de acercanos muy por encima al tremendo dolor de su muerte y al padecimiento que debió soportar,
sabiéndo que todo esto se hizo exclusivamente por amor al ser humano y por misericordia a su situación caída.
Sin duda que no podemos concluir en todos los aspectos de esa semana tan santa y tan trágica de la historia, pero si
tan sólo despertamos el interés del lector que se aproxime a éste humilde trabajo, habremos logrado el objetivo. Dios
sea bendecido por su inmenso sacrificio y por su incontestable justicia.
"Y si fuere levantado de la tierra a todos atraeré a mí mismo" Rollo de Isaías
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Autor:
Diego Calvo Calvo Merino
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