Juicios de Jesús: Proceso y Leyes Judías
Juicios de Jesús: Proceso y Leyes Judías
El proceso de Cristo se desenvolvió en dos juicios, el religioso o judío ante el Sanhedrín, y el político ante Poncio Pilato,
Gobernador de Judea. El primero debió regirse por la ley judía y el segundo por la ley romana.
En el año 65 A.C., Pompeyo toma la ciudad de Jerusalén en nombre de Roma. Sin embargo, la monarquía judía siguió
vigente, pues bajo el poder romano siguieron gobernando Hircano II, Antígono y Herodes el Grande, cuyo período
comprendió los años 37 a 4 anteriores a la era cristina. Desde el año 6 A.C. Judea fue regida por los procuradores
romanos entre quienes destaca Poncio Pilato.
Como provincia imperial Judea gozó de autonomía ante Roma. Conservó su organización política religiosa, sus leyes, sus
costumbres y la jurisdicción de sus tribunales. Tal autonomía, que no independencia, concernía a su régimen interior sin
intervención del poder romano, el cual sólo se ejercía en los casos de las sentencias de muerte que pronunciaran sus
jueces individuales o colegiados, pues estas resoluciones debían ser homologadas o aprobadas por el Procurador
nombrado por el emperador romano.
Esta dualidad de competencia ocurrió en el caso de Jesús, por haber sido acusado de delitos religiosos y delitos políticos.
De esta circunstancia se deduce que el proceso contra el Salvador se bifurca en dos juicios autónomos que se
desarrollaron ante el Sanhedrín el primero y ante el procurador o gobernador Poncio Pilato el segundo.
En Judea las leyes eran simultáneamente religiosas y jurídicas. Se contenían en el antiguo testamento. Su fundamento
eran los Diez Mandamientos, ordenados por Dios o Jehová al pueblo hebreo, por mediación de Moisés, quien los recibió
en el Monte Sinaí. El Decálogo era la fuente principal del derecho penal hebreo, ya que su violación no solamente
implicaba una ofensa a Dios, sino al mismo pueblo judío. Igualmente, este derecho derivó de los cinco libros que forman
el Pentateuco (El Génesis, El Exodo, El Levítico, Los Números y El Deuteronomio), y que los hebreos denominaron Torah
o Ley. En ellos se encuentra lo que actualmente se conoce como tipificación delictiva.
En cuanto al derecho penal adjetivo, según explica el Maestro Ignacio Burguoa Orihuela en su libro denominado Proceso
de Cristo, Editorial Porrúa, México 2000, el proceso debía normarse por diversos principios, previstos en los libros
bíblicos ya mencionados, que eran los siguientes: publicidad, diurnidad, amplia libertad defensiva del acusado,
escrupulosidad en el desahogo de la prueba, prohibición de nuevos testigos una vez cerrada la instrucción, sujeción de la
votación condenatoria a nueva revisión dentro del término de tres días, inmodificabilidad de votos absolutorios en la
nueva votación, posibilidad de presentar pruebas a favor del condenado antes de ejecutarse la sentencia, invalidez de la
declaración del acusado si no fuese respaldado por otra prueba y aplicación a los testigos falsos de la pena con que
sancionaba el delito que denunciaran.
El Sanhedrín era el tribunal supremo del pueblo judío integrado por 70 ancianos y maestros en la ley.
Cristo no vino al mundo terrenal para liberar al pueblo judío de la dominación romana. Fue un renovador espiritual de la
humanidad y un redentor de los pecados de los hombres como enviado de Dios.
Tampoco pretendió abolir el Torah o ley mosaica, sino que invocaba a ésta para apoyar el mejoramiento humano y
convertirlo en ley universal. El Maestro Burgoa, citando al evangelista San Mateo, evoca las palabras del Salvador: "No
penséis que he venido a abrogar la ley de los profetas, sino a darle cumplimiento".
Igualmente el maestro Burgoa cita a Ferdinand Prat. S. J., quien dice que la doctrina de Jesús confirma la causa de su
proceso. Se encuentra expuesta en el Sermón de la Montaña a través de las Bienaventuranzas.
Antes del proceso ante el Sanhedrín, hubo una especie de prejuicio contra Jesús en la casa de Anás, suegro de Caifás,
prominente personaje del Sanhedrín, Anás le pregunta: "¿Quién te ha dado autoridad para hablar en nombre de Dios y
contra la ley de los profetas?". Cristo contestó que "para enseñar y predicar la ley de Dios no se necesita ningún título ni
autorización académica".
José Pallés citado por Burgoa dice que después de este diálogo entre Anás y Cristo, Jesús fue llevado a la casa de Caifás
donde estaba reunido el Sanhedrín, destacándose entre sus miembros Gamaliel que era doctor en ley y discípulo secreto
de Jesús. A esa Asamblea, además asistieron dos simpatizadores de las ideas de Cristo: José de Arimatea y Nicodemus,
quien fungió como defensor del acusado. Gamaliel ocupaba el alto cargo de gran pontífice. Este eminente personaje del
proceso de Cristo, según José Pallés, al responder una increpación que le hizo uno de los más furibundos enemigos de
Jesús, Onkelos, afirmó: "en esta causa se atropella toda ley, toda tradición y el Sanhedrín, la suprema autoridad de
Israel, está ahora puesta en manos de unos intrigantes ambiciosos".
La defensa de Cristo estuvo a cargo de Nicodemus, y José Pallés, el autor que invoca al maestro Burgoa, atribuye a este
personaje un extenso alegato precisando las violaciones a la ley judía que se cometieron en el proceso de Jesús, por
haberse verificado en la casa de Caifás y no en el recinto oficial llamado Gazith; por haberse efectuado en la noche y no
en el día; por no haberse dado la oportunidad al procesado de presentar testigos para su defensa; por haberse fundado
la acusación en testigos falsos; por admitir nuevos testigos, una vez cerrada la instrucción; porque la votación
condenatoria no se sujetó a revisión antes de la pronunciación de la sentencia; por no permitirle presentar pruebas de
desahogo antes de la sentencia condenatoria, pues una vez dictada, se sometió a la homologación del gobernador
romano Poncio Pilato.
Las violaciones apuntadas claramente afectaron el proceso contra Cristo por vicios del procedimiento y hubieren sido
suficientes para invalidar la sentencia condenatoria con la que culminó, misma que se pronunció con sesenta y cinco
votos contra cinco votos absolutorios.
Cuando Cristo fue conducido ante Pilato para la homologación de la sentencia, la esposa de éste trató de convencerlo
para que se negara a ordenar la muerte y así lo hizo exclamando: "ningún delito hallo en este hombre", pero ante la
insistencia de la turba hebrea se declaró incompetente para juzgarlo y lo mandó a Herodes quien después de ridiculizar
a Cristo, lo regresó a Pilato y éste dijo que lo liberaría después de corregirlo, ordenando su flagelación, pero la turba
hebrea gritó: "¡Crucifícalo!"; y éste aún con el propósito de evitar la muerte, planteó al pueblo judío liberar a un
delincuente con motivo de la pascua, pero el pueblo judío liberó a Barrabás y condenó a Jesús; entonces, Pilato se lavó
las manos, y por miedo al emperador lo entregó a los judíos diciendo que él no sería culpable del derramamiento de la
sangre de Cristo.
[Link]
Según el análisis que hizo el autor, el Derecho Hebreo en relación al juicio al que fue sometido nuestro Cristo, encontró
que el jurado judío, llamado·”Sanhedrín”, violó en perjuicio del procesado los principio rectores del proceso establecidos
en la ley judía vigente, mismos que debió observar en favor del enjuiciado, los que, de haberse cumplido hubiera
desestimado la acusación de blasfemia.
En efecto, según el libro, las violaciones en in procedendo e in judicando, son las siguientes:
1. Violación del principio de publicidad, pues el proceso se llevó a cabo en la casa de Caifás, no en donde debería
haberse llevado a cabo (el Gazith).
2. Violación del principio de diurnidad, puesto que el proceso se efectuó de noche.
3. Violación del principio de libertad defensiva, ya que a Cristo no se le dio la oportunidad de presentar testigos en su
defensa.
4. Violación del principio de rendición estricta de prueba testimonial y de análisis riguroso de las declaraciones de los
testigos, pues la parte acusadora presentó puros testigos falsos.
5. Violación del principio de prohibición para que nuevos testigos depusieran contra Cristo una vez cerrado el
procedimiento, pues después de los testigos falsos, el Sanedrín permitió más testigos falsos.
6. Violación del principio consistente en que la votación condenatoria no fue revisada antes de pronunciarse la
sentencia.
7. Violación del principio de presentar pruebas de descargo antes de la ejecución de la sentencia condenatoria (una vez
dictada se le dio a Pilatos para que la hicieran igual a un delito de rebelión contra el Imperio romano).
8. Violación del principio de que a los testigos falsos debía aplicárseles la misma pena que a Jesús (todos, de acuerdo con
el Derecho Hebreo, debieron haber muerto en la cruz).
Así, concluye el autor, que los judíos condenaron a Jesús por blasfemia, pero que ni ellos tenían en su código, como
pena, la muerte en la cruz, ni los romanos tenían en su Derecho ese delito. Pero, sigue diciendo, los judíos, hábilmente,
aprovecharon el miedo de Pilatos de que fuera denunciado ante Tiberio, el césar en ese momento, por no cortar de
cuajo a un rebelde, para ordenar la muerte de Cristo.
El religioso o judío, ante el Sanedrín, que debió regirse por la ley judía; y,
El autor, analiza de manera importante estas instituciones, para concluir si en el caso, en dichos juicios, se acataron o no
el principio de juridicidad que exige, imperativamente, que todo acto de autoridad se someta al derecho.
Con relación al primero de los casos, se tiene que Cristo nació bajo el gobierno del emperador romano Octavio Augusto,
en la época del imperio que sustituyó a la república. Este emperador murió en el año 14 de la era cristiana, habiéndolo
sucedido por Tiberio, quien a su vez falleció en el año 37. Por consiguiente, la vida de Jesús, que abarcó 33 años,
transcurrió entre ambos emperadores.
Sigue diciendo el autor, que el país de nacimiento de Jesús fue Palestina, provincia de Judea, en Belén, la mayor parte de
su vida la pasó en Nazaret de Galilea, perteneciente a dicha provincia, que estaba sometida a la dominación romana.
Los datos anteriores son especialmente importantes, para constatar, que en los dos procesos, concurrieron
separadamente las leyes romanas y judía, entre las cuales no había interferencias, a pesar de que Judea cuando Cristo
fue sometido a tales procesos era una provincia imperial romana.
El Imperio: en este régimen, coetáneo a la vida de Cristo, la administración de justicia experimentó importantes
cambios. La ley de las XII tablas convirtió a los comicios por centurias, -quienes en la época de la república, tenían el
conocimiento de todos los crímenes sancionables con la pena de muerte-, en tribunales penales para todos los
ciudadanos.
El sistema penal era muy severo, la aplicación de la pena de muerte llegó a ser frecuente, y se decretaba en los casos en
que no se impusiera al delincuente la relegación y la deportación, que entrañaba la pérdida de los derechos civiles. Los
esclavos podrían ser obligados a trabajos obligatorios en las minas, así como los individuos de baja extracción social.
Bajo el reinado de Augusto, subsistieron los derechos de las provincias (Judea era una de ellas). Pero, respecto a la
administración de justicia, se permitió la subsistencia de los derechos vigentes en ellas. Pero es importante recalcar que
las leyes, las constituciones imperiales y los edictos de los gobernadores, hicieron prevalecer la legislación romana, la
cual no obstante que no se pudo substraer a la influencia de los pueblos conquistados por roma, cuyas normas formaron
el jus gentium. Los gobernadores conservaron la facultad de administrar justicia. Su sede llamada conventus, la tenían
en diferentes ciudades de la provincia respectiva. Los gobernadores por sí mismos o a través de funcionarios
subordinados, tenían la facultad jurisdiccional.
Tratándose de provincias, sus gobernadores, tenían la facultad de homologar las sentencias que pronunciaran los
tribunales locales cuando en ellas se impusiese la pena de muerte. En este caso el gobernador romano debía de revisar
el proceso correspondiente para determinar la homologación, misma que se negaba, cuando de dicha revisión
resultaran graves anomalías procesales.
Las normas del derecho penal judío en la época de Cristo son conocidas con mucho menos rigor histórico que las del
derecho romano.
En efecto la Biblia ha sido mantenida con tenacidad y respeto con Israel, pero contiene muy pocos desarrollos jurídicos
aparte de algunos preceptos elementales.
En el año 63 a.C., Pompeyo tomó la ciudad de Jerusalén en nombre de Roma. Sin embargo la monarquía judía no se
destruyó, pues siguieron gobernando Hircono II, Antígono y Herodes el grande, cuyo período comprendió los años 37 a 4
a.c.
Desde el año 6 a.c., Judea fue regida por procuradores romanos, entre quienes destaca Poncio Pilatos.
Judea, gozaba de autonomía frente a Roma, conservó su organización político – religiosa, sus leyes, sus costumbres y la
jurisdicción de sus tribunales. Tal autonomía, que no independencia, concernía en su régimen interior, sin intervención
del poder romano, el cual solo se ejercía en casos de sentencias de muerte que pronunciaran sus jueces, pues estas
deberían de ser homologadas por el procurador nombrado por el emperador.
En cuanto a los delitos que pudiesen llamarse del orden común, la resolución correspondía a los tribunales locales,
únicamente los delitos públicos que afectaran al estado romano provocaba la injerencia del procurador romano.
Esta dualidad de competencia ocurrió en el caso de Jesús, ya que fue acusado, por delitos religiosos y delitos políticos.
De esta circunstancia, deduce el autor, que el proceso en contra de Cristo se divide en dos sentidos, en dos juicios
autónomos, que se desarrollaron, respectivamente, ante el Sanedrín y el procurador o gobernador romano Poncio
Pilatos.
En Judea las leyes eran simultáneamente religiosas y jurídicas. Se contenían en el Antiguo Testamento o Biblia. Su
fundamento era el Decálogo, es decir los diez mandamientos. Tales mandamientos implicaban normas rectoras de la
conducta del hombre frente al ser supremo (religiosas), así como del comportamiento de los hombres entre sí y ante la
sociedad. El Decálogo era la fuente principal del derecho penal hebreo. Ya que su violación no solamente implicaba una
ofensa a Dios sino al mismo pueblo judío. Igualmente este derecho, afirma, derivó de los cinco libros que forman el
Pentateuco y que los hebreos denominaron Torah o ley, siendo tales libros: el Génesis, el Exodo, el Levítico, los Números
y el Deuteronomio. En ellos se encuentra lo que se conoce como tipificación delictiva o sea la prevención del delito.
1. El de la publicidad, en el sentido de que los tribunales deberían de actuar frente al pueblo, y especialmente el
sanedrín, que se reunía en un recinto llamado gazith.
4. El de la escrupulosidad en el desahogo de la prueba testimonial de cargo y de descargo, sin que valiesen las
declaraciones de un solo testigo.
5. El de la prohibición para que nuevos testigos depusieran contra el acusado una vez cerrada la instrucción del
procedimiento.
6. El de la sujeción de la votación condenatoria a nueva revisión dentro del término de tres días para que generare
la sentencia en caso de corroborarse.
9. El de la invalidez de las declaraciones del acusado, si no eran respaldadas por alguna prueba que se rindiera en
juicio.
Además de respetarse los citados principios en el régimen judicial hebreo, los jueces deberían juzgar con justo juicio, sin
inclinarse a favor de ninguna de las partes y sin aceptar dádivas.
El Sanedrín
Era el tribunal supremo del pueblo judío, compuesto por setenta ancianos y maestros en la ley, cuyas resoluciones
tenían el rango de fallos de Dios. Conocía de los delitos graves como el de blasfemia e idolatría, estos se castigaban con
la pena de muerte, cuyo decreto, debía ser homologado por el procurador romano
El proceso de Jesús ante el Sanedrín
El autor, con relación a la figura de Cristo, dice que: «Cristo no fue un revolucionario político. No vino al mundo terrenal
para liberar al pueblo judío de la dominación romana, no perteneció al grupo rebelde de los zelotes, en el que
predominaba judas iscariote. Fue un renovador espiritual de la humanidad y un Redentor de los pecados de los hombres
como enviado de Dios».
Según el autor, con antelación a este procedimiento hubo una especie de prejuicio contra Jesús en la casa de Anás,
suegro de Caifás, prominente personaje del tribunal de Jehová.
La tajante pregunta que se le formuló a Cristo fue: «¿quién te ha dado autoridad para hablar en nombre de Dios y contra
la ley de los profetas?».
La respuesta de Cristo fue: «¿para enseñar y predicar la ley de Dios no se necesita de título y autorización académica»,
…..»El hombre que ha nacido tiene el deber de enseñarla y de predicarla al hombre que viene después de él», …»yo he
predicado siempre el reino de los cielos, yo he enseñado a mis discípulos a adorar al Eterno, y no he tenido nunca
conversación pública ni secreta con ellos que no se haya dirigido al fin principal de mis deseos .. » De igual forma, Cristo,
refiriéndose a Anás le dice: «¿qué me preguntas, pues, a mí, si mi testimonio ninguna fuerza debe hacerte?, pregúntale
a aquellos que me han oído, puesto que no te será difícil encontrarlos y éstos te contestarán.»
Después de este diálogo entre Anás y Cristo, este último fue llevado a la casa de Caifás donde estaba reunido el
Sanedrín, destacándose entre sus miembros Gamaliel, que era doctor de la ley y discípulo secreto de Cristo; José de
Arimatea y Nicodemus, quien fungió como defensor del acusado.
Uno de los pasajes que se recuerdan de este proceso, refiere a Gamaliel quien al responder una increpación de Onkelos
uno de los enemigos de Cristo expresó: «en esta causa se atropella toda la ley, toda tradición, y el Sanedrín, la suprema
autoridad de Israel, está ahora puesta en manos de unos intrigantes ambiciosos, …Jesús de Nazaret morirá y también la
honra y el prestigio del Sanedrín».
La defensa de Jesús estuvo a cargo de Nicodemus, quien a través de un extenso alegato que se considera una
extraordinaria pieza jurídico-literaria. En el se precisan, con elocuencia impresionante, las violaciones a la ley judía que
se cometieron en el proceso a el maestro. El autor afirma, que sin duda, se puede afirmar que la defensa de Nicodemus,
es una de las más célebres que registra la historia de la oratoria forense. En dicho alegato se precisan,
pormenorizadamente, las violaciones en que incurrió el Sanedrín en el proceso de Cristo, a saber:
[Link]ón al principio de publicidad, en virtud de que el proceso se verificó en la casa de caifás y no en el recinto oficial
llamado «gazith».
3. Violación al principio de libertad defensiva, ya que a Cristo no se le dio oportunidad de presentar testigos para su
defensa.
4. Violación al principio de rendición estricta de la prueba testimonial y de análisis riguroso de las declaraciones de los
testigos, pues «la acusación se fundó en testigos falsos».
5. Violación al principio para que nuevos testigos depusieran en contra de Jesús una vez cerrada la instrucción, ya que
con posterioridad a las declaraciones de los testigos falsos, el sanedrín admitió nuevos.
6. Violación al principio consistente en que la votación condenatoria no se sujetó a revisión antes de la promulgación de
la sentencia.
7. Violación al principio de presentar pruebas de descargo antes de la ejecución de la sentencia condenatoria, puesto
que una vez dictada, se sometió a la homologación del gobernador romano, Poncio Pilatos.
8. Violación al principio de que a los testigos falsos debía de aplicárseles la misma pena con que se castigaba el delito
materia de sus declaraciones, toda vez que el sanedrín se abstuvo de decretar dicha aplicación a quienes depusieron en
contra de Cristo.
Es evidente que las violaciones apuntadas afectaron el proceso contra el Maestro, por vicios in procedendo e invalidaron
la sentencia condenatoria con la que culminó, misma que se pronunció por 65 votos contra 6 absolutorios, figurando
entre estos, los de José de Arimatea y Nicodemus.
Opinión:
1. Hubo condena sin delito, pues el juez que la impuso, Pilatos, lo creó.
2. No se respetaron las normas esenciales procesales del derecho penal romano, y en el que se permitía la
homologación de las sentencias que pronunciaran los tribunales locales, en la que se aplicara la pena de muerte,
buscando siempre la revisión del proceso, correspondiente y se podría negar la misma cuando se encontraran
fallas graves en el proceso, como ocurrió en el Sanedrín.
3. Resulta evidente que Cristo fue víctima de dos sistemas jurídicos, en cuyos respectivos casos, se violaron, en su
perjuicio, las normas procesales más elementales, por ende, se conculcaron los derechos fundamentales que el
acusado tenía para su defensa.
[Link]
“Un juicio que iniciara, concluyera y en el que se pronunciara formalmente la condena, entre la medianoche y el
mediodía siguiente, se oponía por completo a las reglas de la ley hebrea y a los principios de justicia, porque todo el
proceso estuvo lleno de ilegalidades tan crasas e irregularidades tan flagrantes que el resultado puede considerarse un
verdadero asesinato jurídico”.
Targum Onkelos
`` Dos veces con el '' Mikra '' (texto) y una vez con el '' Tárgum '' (traducción aramea del
texto por Onkelos) es la forma en que los Sabios en Masechet Berachot 8a aconsejan al
judío que estudie la Parashah semanal. ¿Y quién era este Onkelos? Esta pregunta se
responde parcialmente en Masechet Megilah 3a, donde encontramos, 'Rabi Yirmiyah (alt:
Rabbi Chiya bar Abba) dijo:' La traducción de la Torá fue hecha por Onkelos el
Convertido, que aprendió del rabino Eliezer y el rabino Yehoshua. La traducción de los
Profetas fue hecha por Yonatan ben Uziel, quien la aprendió de Chaggai, Zacarías y
Malaquías. '' La Gemara luego le pregunta a una fuente en Nechemiah que el 'Tárgum'
surgió en el tiempo de Ezra, varios cientos de años. ¡Antes del Rabino Eliezer y el Rabino
Yehoshua y Onkelos el Convertido! La Gemara responde que si bien es cierto que la
traducción inicial de la Torá al arameo se realizó en tiempos de Esdras, la gran mayoría
del pueblo judío lo olvidó. Sin embargo, la tradición se redujo al rabino Eliezer y al rabino
Yehoshua, quienes se lo enseñaron a Onkelos, quien lo escribió nuevamente para todo
Israel.
¿Qué sabemos sobre la conversión de Onkelos? El Talmud nos dice en Masechet Gittin
(56b-57a) que al regresar de Tito a Roma desde Yerushalayim, donde había contaminado
y destruido el Templo Sagrado, HaShem quería ahogarlo con una gran ola. Tito dijo: `` El
Di-s de los judíos solo tiene poder sobre el agua, donde derrotó a Faraón ... ven y lucha
conmigo en la tierra ''. HaShem dijo: `` Oh, hijo malvado y nieto de hombres malvados ...
Tengo un cierta pequeña criatura; vete a tierra y lucha con ella. Cuando Titus llegó a
tierra, una pulga entró en su nariz, luego se movió a su cerebro, donde comenzó a crecer
inmensamente, causándole un dolor indescriptible. En su lecho de muerte, les dijo a sus
sirvientes: `` Después de que muera, créanme y esparcen mis cenizas sobre los Siete
Mares,
[Link]
1. Introducción
2. La conspiración para matar a Jesús
3. Cronología de los hechos
4. La soberanía divina en los acontecimientos
5. El proceso ilegal contra Jesús
6. El proceso judío
7. El proceso romano
8. La pasión de Jesús
9. Conclusión
10. Bibliografía
INTRODUCCION
Una conspiración sin precedentes de injusticia, crueldad e intereses políticos y religiosos sentenció a
un hombre inocente al más brutal método de ejecución jamás concebido. La víctima no era un hombre cualquiera.
Era Jesús de Nazareth. ¿Cómo pudo ocurrir algo así?¿Quién mata a Jesús y por qué muere?¿Cómo es que se unen
los sistemas judiciales y políticos más enemistados, en la única vez que lo hacen, para culpar a un inocente?
Revivamos la más terrible e injusta sentencia sobre un ser humano significando ésto, no obstante la demostración
más clara de la soberanía de Dios y de la pasión de Cristo mostrando en todo su explendor su amor por nosotros.
Es fácil mirar a la cruz y concluir que ese fue el peor error judicial en la historia del mundo, y en verdad lo fue. Pero
esa no es la historia completa. La Crucifixión de Cristo también fue el acto más grande de la justicia divina. El acto
de más puro amor jamás efectuado. Muchos consideran a Jesús un mártir, una víctima pero lo cierto es que
su muerte era el plan de Dios, el acontecimiento más importante de la historia de la humanidad, y el acto de mayor
amor perpetrado por un Dios que injustamente sufre por entregarnos su inocencia, siendo culpables nosotros, de su
muerte.1Desde la condena a la ignominiosa crucifixión, el reo dejó de ser persona, para ser una cosa o un animal,
carente de todo derecho. Padeció de forma sobrehumana, no quiso ahorrarse sufgrimiento alguno. Nos asombrará la
extrema crueldad de tales momentos, seremos conmovidos cuando veamos que, la causa de semejante dolor es tan
solo Amor, el que Cristo derrama sobre cada uno de nosotros.2
Casi nadie duda ya, del Jesús histórico. Recordando al historiador judío, Flavio Josefo citamos: "…Vivió un hombre
sabio llamado Jesús, y su conductaera buena, y era sabido que era virtuoso. Muchos…se hicieron discípulos suyos.
Pilatos lo condenó a ser crucificado y a morir.3 Evidentemente, podriámos argumentar, en base a
una teoría histórico crítica, que bien puedieran haber sido documentos "ad hoc" es decir, escritos a posteriori y no
por Josefo, sino por seguidores interesados en que esto se escribiera. Sin embargo, debemos recordar la fuente de
Josefo.4También lo podríamos deducir con los manuscritos del mar muerto y la septuaginta en manos de devotos,
que manifestaron voluntades especiales para que la hagiografía cuadrase, pero no me parece un criterio que tenga
rigor histórico ni crítico.
En cualquier caso, no es la intención de éste estudiante en éste, su primer trabajo tratar éste asunto con ese enfoque,
sino más bien, acercar al lerctor a una injusticia real, perpetrada por el ser humano pero concebida, diseñada por
Dios mismo, lo cual resulta sumamente interesante. La muerte de un ser inocente llamado ??s???, nos hablará de
Dios, nos hablará de una soberanía que respeta curiosamente la voluntad humana y que es capaz de trasformar el
peor crimen que se pueda imaginar en la más y mejor noticia dada a toda la creación, en estado caído o no.5
Un tema como el que presentamos, conlleva un sinfín de preguntas dignas de estudio seguramente, de forma
pausada y a parte. No pretendemos dar respuesta a tales demandas, por lo menos de momento si bien, estaremos
encantados con la idea de una aproximación al despertar de la conciencia y sobre todo del corazón, de la empatía
que ha manifestado Jesús con cada uno de nosotros. Nos encontramos ante el argumento más fuerte y racional de la
fé cristiana que apela al sentimiento de cada ser humano.
Podemos repetir como el profeta Isaías: "Y si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo". A pesar de las
controversias buscadas o no, sobre la vida de Jesús, resulta encomiable y produce además, un silencio universal,
presenciar un juicio lleno de emotividad, siendo culpable el mismo Dios, sin merecerlo y mereciendo el hombre otra
suerte, ha sido salvado, algo desde luego que merece nuestra atención.
¿Cómo fue juzgado Jesús? ¿Cuándo murió? ¿Por qué le mataron y quién o quiénes han sido los culpables? ¿Pudo
haberse evitado? ¿Qué significa la muerte de Jesús? ¿Por qué tanto sufrimiento? Éstas son lagunas de las muchas
cuestiones que suscita el tema que presentamos al lector con la intención de contemplar la gloria de un Dios muerto,
que vive para siempre.6
Podemos pronunciar que la absolución del culpable es la condenación del justo. Al gobernador Pilato le competía
cobrar el "tributum soli o captis" que eran unas contribuciones territoriales o personales.48Era "jefe militar" y a sus
órdenes se presentaban tropas auxiliares asirias, samaritanas, griegas o árabes en caso necesario.
Podría disponer de cohortes y un ala de caballería.49
Como competencia judicial, Pilato era juez supremo aunque se permitiera el funcionamiento de tribunales judíos,
tenía a su favor el "Ius Gladi"50
Poncio Pilato tenía una especial jurisprudencia en su relación con los judíos y con los samaritanos. Roma había
advertido a pilato de su función y objetivos.51disponemos de un documento arqueológico referente a Pilato de
gran interés.52la fiesta de la Pascua, se debía tranquilizar la paz de una población y un momento de tensión social.53
El pretorio o sede del prefecto se constituía de dos elementos. El tribunal y la silla curul. Una especie de púlpito,
montable y ene l centro se colocaban los magistrados.54Fuera del pretorio es informado Pilatos, de la presencia de
miembros del Sanedrín, ya que no podían contaminarse en esas instalaciones, y es entonces cuando le llevan al
acusado, desarrollándose la acción fuera del pretorio y produciéndose de nuevo una rápidez desproporcionada.
Pilatos no es consciente de la ansia de sangre que se tiene sobre un aparente hombre de paz.55Si para algunos
miembros del Sanedrín, Jesús era un blasfemo, ante Pilatos es presentado de otra manera, ya que ese supuesto
delito debía ser exclusividad judía y no romana, y por eso cambian el discurso, presentando a Jesús como agitador,
perturbador, dueño de una insurrección ante Pilatos.
El derecho romano diferenciaba entre delitos privados y públicos. Unos lesionan unos intereses particulares y
debían seguir un procedimiento privado. La pena podía ser pecuniara, podían ser acuerdos transacionales o azotes.
En el caso de los delitos públicos o "crimina" lesionaban valores comunitarios, generales.56
Los procedimientos en tiempos de Cristo son dos y conocidos como "las questiones" o "la cognitio extra ordinem"
que es el que se emplea con Jesús.57No era necesaria una acusación formal, se promovía via de oficio, la pena podía
variar, el juez gozaba de libertad y era necesaria una exposiciónde los hechos y formular los cargos dando al acusado
hasta tres veces la oportunidad de defenderse. Hubo sobornos, y contradicciones.
Jesús es juzgado de dos acusaciones diferentes, algo prohibido en ese tipo de procesos. Pilatos ordena el traslado de
Jesus al tetrarca Herodes.58La desesperación del Sanedrín iba creciendo por no obtener "Exequatur de su
resolución" y Pilatos simplemente había entrevistado a Jesús sin hallar motivo de pecunia. Pilatos era ajeno a
cuestiones religiosas judías, él era politeísta grecoromano pero cree que con una estrategia procesal solucionaría
el conflicto, no olvidemos la presión del sueño de su propia esposa Claudia.59Se declara incompetente para juzgar a
Jesús.
Al nacer en Galilea, era súbdito de Herodes y así podía molestar a los judíos en su más que extraña pretensión y
voluntad de asesinato. Herodes vería la inocencia de Jesús, el objetivo de los judíos se hubiera frustrado pero no
funcionaría. Ordenaría la flagelación, muy severa de la que hablaremos posteriormente y se dio por vencido tras
emplear la norma consuetudinaria de entregar o sustituir un reo por otro, en éste caso Barrabás, algo que también
resultaría esteril.60 Supuestamente, la ley quebrantada es la Lex Majestas. Definida por Ulpiano. Una ley
fundamental que protege los derechos fundamentales de las personas y de las cosas.61Entre otras irregularidades
del derecho romano podemos señalar:
3. LA PASIÓN DE JESÚS
Probablemente ningún ser humano ha soportado el padecimiento y la injusta crueldad de toda una humanidad caída
sobre sus hombros. Tras la angustiosa semana, sabida por Jesús, cercana a su muerte, con lo que ello implicaba, la
noche del jueves en el huerto, probablemente propiedad de marcos en Getsemaní, Jesús no duerme, no descansa,
sufrirá una hematosis previa a lo que le esperaba.
Según la enciclopedia Universal judía, cuando un cadáver tenía el rostro desfigurado era imprenscindible que se
cubriera con un velo.62La flagelación ocurrió en el lithostrotos en la torre Antonia.63
El correctivo fue tremendamente duro y fue llevado a cabo con el "flagum romano" compuesto de correas o tiras
terminadas en pequeños trozos de huesos o bolas de plomo en forma de peras.64La víctima debía estar desnuda y
semiflexionada, quedando vulnerada y expuesta el área precordial y las regiones hipogástricas en zonas acabadas en
numerosas terminaciones nerviosas que obligaban al reo a tensar la piel de todo el cuerpo y sufrir con más dolor los
latigazos.65
Jesús estaría atado con las manos hacia adelante, y presentaría heridas de unos tres cm y de forma redondeada por
las bolas y las contuxiones lineales por otro lado de las tiras.66
De nuevo es interrogado, ésta es la cuarta vez, pero ahora los verdugos y soldados cubren su cuerpo con la clámida
roja, usada por los triunfadores después de la batalla, de gran peso y que actuaría con gran sufrimiento sobre las
heridas, además de la corona de espinas que ocasionaban más de 70 heridas punzantes sobre el cuero casbelludo.67
Se le da un cetro pesado y el aspecto de rey, se asemejaba a un rey oriental. Han pasado más de cuatro horas desde
su interrogatorio, serían como las 10-11 de la mañana. Jesús lleva un agotamiento desde Getsemaní que no debemos
olvidar, la noche del arresto en casa de Caifás en un zulo de no mas de 2metros de ancho, por 2 de alto, asfixiante.
Tras ésta flagelación y desfiguración de su cuerpo, Pilatos presenta de nuevo al pueblo tal panorama.
Vuelve a dirigirse a Jesús, en función del IUS GLADI del que dispone, chantajeado y asustado en su relación a
debida a Cesar, los sádicos miembros del Sanedrín se ceban con todo atisbo de bondad para convertirlo en un
asesinato injusto, si bien desconocían que con ese acto se estaba redimiendo a la humanidad. Pilatos debió haber
vestido en el momento de la sentencia "la toga pretexta" de enorme peso y con muchos pliegues. Las inquietudes de
Pilatos no estaban justificadas en relación al nazareno, debió ser justo y objetivo.
Si no accedía las cosas podrían escapar de su control y si Tiberio se enterara corría peligro su puesto. Jesús no es
juzgado en ningún momento, manda suscribir en tres lenguas la inscripción del delito de jesús para que lo lleve
sobre su cuello en la vía crucis y el cuál decía: "Rey de los judíos" lo cual molestó a los judíos que protestaron por el
hecho.
La crucificxión era la tortura más terrible que ha inventado la mente humana. De origen Persa, los mismos judíos la
consideraban impura y el que la padecía se le consideraba un maldito.68 Se preparaban las dos partes de la madera,
es decir por un lado el STIPES o parte vertical y por otro el PATIBULUM o parte horizontal, que es la cargada por el
reo.69
La ruta era desde el pretorio hasta el Gólgota, unos 700mt en ascenso, con un extremo atado a la pierna y al madero
y el otro extremo al reo, favoreciendo las muchas caídas y su roce con heridas. Los romanos habían criminalizado y
mejorado el sistema de la crucifixión, haciéndolo un castigo más cruel y severo, donde la víctima estaba
completamente desnuda.70
La cruz más utilizada era la cruz humilis. Las medidas oscilarían entre 2.80 y 2.30 mt ó 4.41 x 2.35 mt y la madera
era pino tosco, no labrado ni cepillado e umportado del líbano. La crucifixión era efectuáda por verdugos expertos.
Los clavos de punta romana daban lugar a lesiones contusivas, no de corte limpio, funcionando como una sierra,
desgarrando arterias, tendones y provocando fuertes dolores.71
El clavo romano podría medir entre 7 y 12 cm de diámetro.72Los huesos de los pies se atravesaban con un clavo de
17 cm con las piernas unidas y dobladas. La tibia derecha solía presentar rupturas violentas de las piernas, algo
típico que no ocurriría con Jesús según el relato de los evangelios.
Se fijaba al reo con 20 martillazos para fijar las manos y 30 para fijar lso pies, siendo posiblemente amarrados por
detrás con cuerdas. Los brazos extendidos bloqueaban el tórax e impedían la respiración, oprimiendo la aorta y
llegando menos sangre al ventrículo izquierdo, acumulándose en el derecho y congestionándose el pulmón.73
Jesús se ancuentra en ayunas desde la última cena en el cenáculo y había perdido mucha sangre por la hematidrosis
en la flagelación. Las heridas estaban expuestas al aire, al polvo y alos insectos a lo que debemos añadir una intensa
sed por deshidratación. La saliva desaparece y el cuerpo se retorcía de dolor. El cuerpo de Jesús se elevaba sobre el
clavo de los pies para tomar aire porque se axfisiaba pero volvía a desplomarse.74
La lanza en el costado era un procedimiento romano para provocar la muerte o asegurarse que el condenado había
muerto, ya que podían permanecer agonizando incluso semanas. Un golpe de lanza que atravesaba el corazón. Un
soldado, ayudado por una caña, alcanza la boca de Jesús y le ofrece aguacon vinagre.75Podía presentar vinagre o
aromas, o vino, o huevos batidos con miel. Jesús por la deshidratación tendría fiebre por la absorción de los
elementos tóxicos de degradación.
La herida en el costado una vez muerto, penetra entre la quinta y sexta costilla, una lanza de 2 mt recorriendo unos
10 cm aprox, provocando una herida de 4.4 cm y alcanzando la aurícula derecha que es justo cuando aparece sangre
y agua, propia de una pericardia.76Han sido encontradas en Jerusalén lanzas similares pertenecientes al ejército de
Tito que asedió la ciudad en el 70 d.C. La muerte de Jesús ocurriío por asfixia. El cuerpo estaba suspendido por los
brazos y esto ejercía una tracción que bloquea el torax por la tensión del diafragma e impide la respiración. Para
acelerar esa asfixia se rompían las piernas. Se dificultaba el riego sanguineo. Hay insuficiencia de oxigenación de
los tejidos musculares causando clambres que comienzan en los brazos y se van extendiendo a los hombros, al
pecho, al abdomen y a las piernas provocando terribles espasmos.
Los continuos movimientos hacían que se golpease sobre el madero y se raspase la espalda, undiéndose más y más la
corona sobre la cabeza.77
Jesús experimenta un shock hipovolémico, un dolor fisico, moral y fiebre muy alta. Para un peso de unos 80 kg
la fuerza de tracción de cada brazo es del orden de 95 kg.
Podía inhalar con dificultad aire pero no expulsarlo sin que resultare dañado el diafragma. La asfixia provoca una
hipercapoxia.78
En todo momento, hasta la pérdida dfe la consciencia, el reo presenciaba la agónica muerte en cada intento de
respiración. La secrección de corticotropina glucocorticoides se ven descompensados desde Getsemaní sin
atenuación.
La flagelación había provocado hemorragias, siquismo, dolor sobre el sistema vegetativo, destrucción tisular por
contusiones y desgarramientos con lesiones musculares. Otros daños que pudo haber experimentado Jesús según
deducimos de su calvario, podrían ser la rotura de una ceja y el cartílago de la nariz.
Heridas en la frente y la nuca. Rozaduras diversas en los hombros, el costado derecho, la muñeca derecha y su
reguero de sangre. Insuficiencia cardíacay asfixia lenta muriendo agónicamente en posición de humillación absoluta.
Hay trastornos cardiovasculares, hidroelectrolíticos y respiratorios más que evidentes.
Jesús se mantuvo vivo unas tres horas. José de Arimatea, consciente tal vez de la atrocidad pide el cuerpo de Jesús.
Todo había concluído. Respecto a los hechos posteriores, sobrenaturales algunos de ellos cabe señalar su reseña
profética e histórica.
"En el cuarto año, sin embargo de la olimpiada 202, un eclipse de sol paso, una mayor y más excelente que las
estrellas se veían en el cielo, y un terremoto en Bitinia derribó muchos edificios de la ciudad de nicea"79Resulta muy
significativo incluso como resto arqueológico el hallazgo en la cueva de Adán y su relación con éstos eventos
descritos en los evangelios posteriores a la muerte de Cristo y antecesores de su resurrección.80
CONCLUSIÓN
Hemos acercado posturas sobre un proceso ilegal que conmocionó al mundo sin saberse autoridad del mismo Dios
del Universo. Los princpios del derecho romano y hebreo fueron quebrantados sin remisión alguna en una
conspiración que apunta al mismo Dios padre, "ordenando" el quebranto de su hijo.
Hemos tratado de acercanos muy por encima al tremendo dolor de su muerte y al padecimiento que debió soportar,
sabiéndo que todo esto se hizo exclusivamente por amor al ser humano y por misericordia a su situación caída.
Sin duda que no podemos concluir en todos los aspectos de esa semana tan santa y tan trágica de la historia, pero si
tan sólo despertamos el interés del lector que se aproxime a éste humilde trabajo, habremos logrado el objetivo. Dios
sea bendecido por su inmenso sacrificio y por su incontestable justicia.
"Y si fuere levantado de la tierra a todos atraeré a mí mismo" Rollo de Isaías
BIBLIOGRAFIA
ALMENAR R. J.M. El sudario de Oviedo. EUNSA. Madrid 1998
AUGIAS Corrado y PESCE Mauro. Investigación sobre Jesús. DEBATE. Milán. 2009
BEATA Ana. Juicio contra Jesús. Pasión, muerte y resurrección. Ed dig 2000
BUCKLINS en su obra Flagelo. SAN PABLO. Madrid 1987
DESALVO John. Los manuscritos del mar muerto. EVERGREEN. 2008
Discovery chanel. Jesús y los rivales de Jesú[Link] cheograpfic society Madrid: 2002
Discovery chanel. Mundos perdidos. (Documental audiovisual) Madrid: 2005, 5 DVD
Diccionario Hispano-Americano De La Misión. Casilla, Argentina : COMIBAM Internacional, 1997
Ecce Homo. El proceso de Jesús. ed. Digital.
FERNÁNDEZ Díez. La cueva de Adán. ESPASA Madrid 1987. p. 145
Flegón. Crónica de Eusebio, 202 olimpiadas. [Link]
FRICKE Weddig. El juicio contra Jesús. MARTINEZ ROCA S.A ed. Barcelona 1993
LACUS C. Derecho romano Vol I y Los archivos de Zenón.
LLORENTE Carlos. La primera semana santa de la historia. HOMOLEGENS. Madrid. 2010. MACARTHUR John. El
asesinato de Jesús. PORTAVOZ. Michigan. 2004.
MA LONG George, miembro del Trinity College en p. 724-726. Cf., Lacus Curtis Derecho Romano
MAINER. L. Paul. Josefo. Obras esenciales. PORTAVOZ. Michigan. 2009
STROBEL Lee. El caso de Cristo. MIAMI. 2000 VIDA TRUMAN C. Davis. la crucifixión desde el punto de vista
médico URRESTI F. Mariano. La vida secreta de Jesús. EDAF. Madrid. 2005
Miami, FL : Editorial Caribe, 2002
WHITE E.G escribe en "El deseado de todas las gentes". California. 195
White, William ; Thomas Nelson Publishers: Enciclopedia Ilustrada De Realidades De La Biblia.
[Link]
[Link]
[Link]
[Link]
Autor:
Diego Calvo Calvo Merino
[Link]