Presentación del libro Abordaje
psicoanalítico de pareja y familia
24/11/2005- Por Miriam Mazover -
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Sólo haré referencia a las cuestiones eje que en este libro se encuentran desarrolladas con
claridad y con solvencia teórico-clínica, ¿A qué nos referimos cuando hablamos de pacto
familiar?.¿Cómo juega la compulsión a la repetición en una familia, y qué alcances tiene
ésta en las generaciones que se suceden?. Las modalidades del encuentro amoroso, y su
interrelación con la estructura clínica de cada sujeto que participe en este encuentro. La
diferencia entre amor y enamoramiento, y cómo articular en este punto el concepto de
castración, pilar de nuestra clínica. La disyunción entre feminidad y maternidad.
En nombre de la Dirección de Centro Dos, Adriana Casaretto,
Patricia Hamra, y el mío propio, Miriam Mazover, les quiero dar a todos
la bienvenida y las gracias por acompañarnos en esta ocasión, que
resulta para nosotros, como Institución, un acontecimiento
inmensamente gratificante: presentar el primer libro de nuestra
colección.
A lo largo de estos doce años, esta Dirección ha podido, con mucho trabajo,
empeño y amor por lo que hacemos, arribar a distintos lugares, hechos y/o
situaciones; todos importantes porque dejan un aprendizaje inmenso, y creemos,
además, todos positivos para la vigencia y el desarrollo del psicoanálisis (tanto en su
faz conceptual como clínica).
Este camino recorrido lo hemos hecho con aciertos y errores, pero siempre y
fundamentalmente desde una ética sostenida; esto que les nombro da a quienes
tenemos la Dirección de esta Institución a cargo, una tranquilidad y una fortaleza
enorme, para sostener tanto trabajo cotidiano.
Hay oportunidades, como las que hoy queremos compartir con todos ustedes,
que le imprimen al cotidiano una discontinuidad, y como en este caso, conllevan una
marca distintiva, y es por este motivo que podemos nombrar este momento, esta
presentación del primer libro de nuestra colección como un acontecimiento, por lo
menos en dos de sus acepciones: la de suceso y logro, y como generalmente ocurre
con un acontecimiento: lo celebramos.
Es esto lo que queremos hacer hoy junto a ustedes, celebrar que hayamos
editado junto a Letra Viva (una editorial tan importante y prestigiosa en el ámbito
psicoanalítico) el primer libro de una colección, que dimos en llamar Psicoanálisis e
Interdisciplina, libro que inaugura, esa es la intención, la serie de los otros que
próximamente vendrán.
El título de la colección Psicoanálisis e Interdisciplina no es casual. Somos una
Institución que se reconoce psicoanalítica, de orientación freudiana-lacaniana, y es por
esto mismo, que implementamos en los distintos dispositivos de formación, el trípode
freudiano: clínica analítica, teoría y supervisión. Reconocernos dentro del marco
psicoanalítico, para nosotros también implica, sostener en acto y vigente lo que
nuestros maestros nos han transmitido: que no hay nada, y menos aún nadie, que
pueda abarcar todo. Y es por esto, decimos, que las distintas disciplinas tienen entidad
propia, no son reductibles y mucho menos autónomas. Cada una le aporta a la otra no
sólo sus hallazgos, sino primordialmente, su límite, y esto es la que las convierte, por
lo menos, así lo creemos, en invalorable.
Como Institución, asimismo sostenemos que resultaría peligroso para la
vigencia misma del psicoanálisis, tal como recién hacíamos mención, que se
desdibujara o se perdiera este horizonte, en tanto pensamos, se atacaría una condición
no suficiente, pero sí inmensamente necesaria, para abrochar al dispositivo analítico su
eficacia.
Que además, en el origen de esta colección, hayamos editado un libro sobre el
Abordaje psicoanalítico de pareja y familia, tiene para nosotros una connotación, que
tampoco creemos casual.
Somos conscientes de que más allá de lo que se termine haciendo clínicamente,
en lo que al ejercicio de nuestra práctica refiere, y decimos por suerte, es un hecho,
que en el plano de los enunciados, y en muchas ocasiones también desde la
enunciación, se sostiene que no “se es” un psicoanalista propiamente dicho, si
abordamos a varias personas, sea en el sentido del número (ejemplo pareja y familia)
o en el sentido de la convocatoria, que a veces nos es necesario como analistas hacer
(dependiendo obviamente del hecho y la circunstancia clínica que estemos abordando),
hacemos referencia aquí, por ejemplo, a las intervenciones con los padres, el
psicopedagogo, el médico, etc. De hecho, sabemos que esto ocurre del modo como
recién lo describíamos, porque como Institución, y en tanto ejercemos nuestra práctica
bajo estas premisas clínicas, en ocasiones esto nos ha sido cuestionado; debemos
decirlo también, y lo hacemos con un profundo agradecimiento, desde muchos otros
lugares y asimismo por parte de muchos y distintos profesionales, recibimos explícita o
implícitamente un profundo apoyo.
Conforma para nosotros una profunda convicción: la escucha analítica no se
borra, y mucho menos depende del número, circunstancia o lugar donde se desarrolle,
en tanto nos atengamos a la especificidad del asunto clínico que nos competa y al
deseo del analista que bajo esa circunstancia intervenga.
Coincidimos -y ya nos vamos introduciendo en el libro que hoy presentamos-
con su autora y compiladora, Stella Maris Rivadero, acerca de que si bien “para un
psicoanalista puro y duro este trabajo con familia y pareja pueda parecer no ortodoxo,
creemos que no solo es pertinente sino, sobre todas las cosas, exquisitamente
analítico”.
Queremos hacer pública, en esta presentación, nuestras más sinceras
felicitaciones a Stella Maris Rivadero (Coordinadora Docente del Curso Superior de
Clínica Psicoanalítica con Pareja y Familia) y a Andrea González (Coordinadora
Institucional y colaboradora Docente de dicho Curso Superior), por ejercer cada una
desde su función en el dispositivo, una labor de excelencia. Solo así se pudo haber
transformado un número de once integrantes de un grupo, que ni siquiera de
antemano se conocían, en un equipo de investigación teórico-clínica.
También hacemos, entonces, extensiva las felicitaciones a este equipo, a todos
y cada uno de ustedes, Silvia Berger, Edith De Ranieri, María Marta De Palma, Carlos
Egaña, Analía Fernández Gagliardi, Beatriz Ana Ferrarotti, Andrea González, María
Viviana Lorenzut, Marcelo Manetti, Ángeles Medrano, Laura Vellio, por haber
comprendido y respondido tanto y tan bien a la propuesta de los coordinadores, que a
la vez refleja nuestra propuesta institucional: intrincar la teoría psicoanalítica con la
clínica, avanzar desde allí “sin repetir y sin soplar” consignas de moda, sino, y muy por
el contrario, investigar cada uno, parados en principio, y fundamentalmente, desde
nuestro propio bagaje clínico como analizantes, y avanzar desde ahí, sobre un terreno
árido: el de los prejuicios (sabemos cuánto más difícil se nos hace superarlos, cuando
aquellos les son propios a la misma comunidad en la cual uno pertenece) para luego,
desde y con lo que nuestros maestros nos enseñan, tratar de escribir una letra propia,
que por serlo, verdaderamente, nos representa.
Felicitaciones porque es ésto lo que ustedes han logrado, después de un
recorrido de trabajo que se advierte al leer el libro, es innegable. Y será por esto,
seguramente, que dicho libro del cual ustedes son autores, le resultará al lector, lisa y
llanamente, atrapante.
Al leerlo, nos vamos a encontrar con trabajos que reflejan, fundamentalmente,
a través de viñetas clínicas, el posicionamiento que los autores tienen en relación a la
clínica psicoanalítica.
Tendremos la oportunidad de encontrar testimonios no sólo de la escucha de un
analista, sino también de sus intervenciones, de las maniobras transferenciales que
implementaron de acuerdo a la singularidad que conlleva cada caso clínico. Y haciendo
juntura con lo antedicho, nos encontraremos también con un abordaje conceptual que,
apuntando a los fundamentos del psicoanálisis, nos adentra y sitúa en esta clínica tan
compleja, y también delicada, del abordaje psicoanalítico con pareja y familia.
¿Saben además que ocurre cuando leemos el libro?. Nos damos cuenta en el
mismo momento en que esta lectura se desarrolla que se está produciendo, en efecto
e in-situ, un acto de transmisión. No es para nada independiente, de que esto último
se logre, el hecho de que aquello que leemos no está plasmado en un lenguaje
críptico, en ningún momento y a pesar de la envergadura de los conceptos abordados
y de las complejidades clínicas a los que los mismos hacen referencia.
Debo decirles que la lectura de este libro ya me ha enseñado y me ha aportado mucho,
aunque de hecho me disponga a leerlo más de una vez. Me ha enseñado, principalmente, lo
que no quiero dejar de aprender jamás: que la claridad para transmitir no está reñida con la
rigurosidad, sino muy por el contrario, debemos decirlo, para alcanzar semejante claridad
conceptual, se hace necesario tener un fuerte soporte como analizante, y después, para que
esta transmisión se efectivice, otras cuestiones se tendrán que poner en juego: ejercer
nuestra práctica con una diversidad clínica que no resulta independiente del ámbito en
donde se la realice. Por esto la deuda que la mayoría de nosotros tiene con los espacios
institucionales, también con el dejarse interrogar genuinamente por la clínica, y finalmente
tener maestros que donen su maestría.
Evidentemente, y hablamos por los resultados que este libro arroja, esta
multiplicidad de factores se han conjugado, y el mérito de cada una de las partes es
innegable.
Cuando hacíamos referencia a la transmisión, nos podríamos preguntar:
¿transmisión en relación a qué conceptos y viñetas clínicas de qué tipo?: sólo haré
referencia a las cuestiones eje que en este libro se encuentran desarrolladas con
claridad y con solvencia teórico-clínica, tal como antes hice mención.
El concepto de familia: su función y su abordaje clínico.
¿A qué nos referimos cuando hablamos de pacto familiar?.
¿Cómo juega la compulsión a la repetición en una familia, y qué
alcances tiene ésta, en las generaciones que se suceden?.
Las modalidades del encuentro amoroso, y su interrelación con la
estructura clínica de cada sujeto que participe en este encuentro.
La diferencia entre amor y enamoramiento, y cómo articular en este
punto el concepto de castración, pilar de nuestra clínica.
La disyunción entre feminidad y maternidad.
La función de un varón en tanto pareja y padre.
¿Qué se escucha cuando es una pareja o una familia la que consulta?.
¿Qué funda a cualquier pareja en tanto sujetos humanos?.
¿Hablamos de un sujeto o de dos sujetos?.
¿Qué es generalmente lo que se demanda, cuando se produce la
consulta?.
¿Desde dónde parten y a qué apuntan las intervenciones del analista?.
Los alcances y los límites de dichas intervenciones.
¿Por qué y cuándo sancionar la finalización de un tratamiento con esta
especificidad?. Y en este mismo sentido ¿cuáles son las razones de por qué las
entrevistas de pareja tienen un límite?.
Las interrupciones y los impasses en la clínica con pareja y familia.
¿Cuáles podrían ser los horizontes clínicos posibles al término de un
tratamiento de pareja y familia?
Como se darán cuenta, a esta altura, pocas son las palabras que me quedan
por agregar. Ahora será el tiempo de que los lectores hagan su propia experiencia.
Si me permiten, voy a tomarme una licencia personal: decirte Stella Maris que
valoro muchísimo las contribuciones cotidianas que realizás en Centro Dos, tu
solvencia teórico-clínica, tu ética profesional, tu capacidad de trabajo y tu generosidad
bien entendida; y también decirte (por supuesto no es independiente de todo lo que he
nombrado) que me siento honrada por tu amistad, que atesoro.
Gracias también a Silvia Amigo y Daniel Zimmerman por estar presentes hoy
aquí, como tantas veces lo han hecho. Sepan que apreciamos y agradecemos todos los
aportes que a esta Institución le brindan, que son tantos y tan valiosos. Gracias por
compartir con nosotros hoy, un acontecimiento tan importante.
Muchísimas gracias.
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