¿Control o manejo?
Resulta más contemporáneo el uso del término "manejo" en lugar de "control". En ocasiones se ha
considerado que "control de malezas" implica aniquilar o erradicar tal vegetación. De hecho es
poca la diferencia en el significado básico de los dos términos y ambos son usados indistintamente
en este volumen. Ninguno de los dos significa "aniquilar" y es poco importante cual término sea
utilizado. Lo importante es saber que es innecesario eliminar completamente la población de
malezas, ya que lo esencial es regularla o manejarla a un nivel tal que su daño económico sea
reducido.
Período crítico de la competencia de malezas y umbrales económicos
Es sabido que las malezas causan su mayor daño a las plantas cultivables durante ciertos períodos
de su crecimiento y las medidas de control durante este período son de especial importancia. Las
malezas, que se desarrollan en períodos más tardíos del crecimiento de las plantas cultivables,
suelen causar daños de menor importancia. En la agricultura tradicional, el conocimiento del
denominado "período crítico" permite al agricultor hacer un [Link] más eficiente de los limitados
recursos de que dispone, lo que .se revierte en un ahorro sustancial del tiempo y otros gastos por
concepto de control de malezas. Si la infestación presente consiste sólo de una especie
predominante, lo más indicado es el uso del criterio de umbral económico, o sea la densidad de la
especie que interfiere significativamente con el cultivo y que justifica plenamente la realización de
la medida para su control. El uso de los umbrales económicos es también apropiado en aquellas
áreas, donde los herbicidas se utilizan intensivamente, ya que su aplicación tiende normalmente a
provocar la presencia de especies tolerantes o resistentes, lo que al final obliga a realizar una
aplicación herbicida post-emergente suplementaria
Métodos de control de malezas
Existen varios métodos para el control de las malezas o para reducir su infestación a un
determinado nivel, entre estos:
1. Métodos preventivos, que incluyen los procedimientos de cuarentena para prevenir la entrada
de una maleza exótica en el país o en un territorio particular.
2. Métodos físicos: arranque manual, escarda con azada, corte con machete u otra herramienta y
labores de cultivo.
3. Métodos culturales: rotación de cultivos, preparación del terreno, uso de variedades
competitivas, distancia de siembra o plantación, cultivos intercalados o policultivo, cobertura viva
de cultivos, acolchado y manejo de agua.
4. Control químico a través dcl uso de herbicidas.
5. Control biológico a través del uso de enemigos naturales específicos para el control de especies
de malezas.
6. Otros métodos no convencionales, [Link]. la solarización del suelo.
Ninguno de estos métodos debe ser perdido de vista en un sistema agrícola de producción, ya que
los mismos pueden resultar efectivos técnica y económicamente a los pequeños agricultores.
Incluso el arranque manual, considerado correctamente como labor tediosa y penosa, es una
práctica vital complementaria, aun cuando los herbicidas sean utilizados, ya que previene el
aumento de poblaciones resistentes o tolerantes de las malezas. Esta práctica es también la más
pertinente en áreas, donde el nivel de infestación de malezas es bajo y se necesita la prevención
del aumento del banco de semillas de malezas en el suelo.
Control químico de malezas
Un espacio especial es requerido para abordar el tópico sobre el control químico de malezas y el
uso de herbicidas. Es realmente cierto que el éxito en la agricultura de los países desarrollados en
las últimas décadas se debe en gran medida al uso de los herbicidas. La situación del agricultor de
los países en desarrollo, sin embargo, difiere mucho de las de los países desarrollados. Los
pequeños agricultores de los países pobres no poseen el poder económico que les permita
adquirir herbicidas y los equipos indispensables para su aplicación, no excluida la compra de una
simple mochila de aspersión. Además, en muchos paises en desarrollo, el nivel cultural de los
agricultores es sumamente bajo (por lo general, son analfabetos), lo que hace difícil el proceso de
capacitación en el uso adecuado de herbicidas y en las formas de evitar los efectos secundarios
indeseables que estos productos químicos puedan causar, sobre todo cuando se aplican a dosis
superiores a las normalmente recomendadas. Esto en ocasiones se traduce en problemas de
fitotoxicidad sobre los cultivos de interés, efectos residuales en el suelo y afectaciones directas a la
salud del agricultor.
Estas consideraciones no siempre han sido tomadas en cuenta por los promotores del control
químico de malezas. Sencillamente se ha supuesto que el mismo éxito alcanzado con una
determinada dosis de un herbicida en la agricultura de los países desarrollados, se podrá lograr al
nivel de la pequeña finca en los países en desarrollo. AIstróm (1990) ha subrayado los peligros de
transferencia del éxito de uso del enfoque de método químico único de control de malezas de los
países desarrollados a los de menor desarrollo. Este autor también añadió que el control químico
es sólo posible practicar en grandes haciendas de los países del tercer mundo, que poseen una
mejor posición económica. AIstróm propone la inclusión del uso de los herbicidas como
componente menor de los esquemas de control de malezas en la agricultura de los países cálidos,
de pequeños agricultores, y sólo utilizable para problemas específicos y no como práctica habitual.
Otra consideración, que parece .ser una preocupación poco realista, es que el uso de herbicidas en
los países en desarrollo podrá provocar un incremento de la desocupación. Esto puede ser cierto
en regiones con grandes haciendas agrícolas, donde se emplea una fuerza de trabajo sustancial,
pero no para la vasta mayoría de los pequeños agricultores, cuyas familias consumen gran parte
de su tiempo laboral en operaciones de desyerbe, que podría ser útil en otras actividades.
En síntesis, es muy difícil definir cuando los herbicidas puedan ser utilizados al nivel de la pequeña
finca. Una primera consideración debe .ser que la recomendación de uso de un herbicida en la
pequeña finca deberá estar basada en los resultados de efectividad técnica y económica derivados
de la evaluación previa a nivel de campo realizada porpersonal técnico oficial. Estos resultados,
conjuntamente con los datos toxicológicos aportados por el productor del herbicida,
proporcionarán la información suficiente para el registro oficial del herbicida en el país. La
información técnica pertinente debe aparecer claramente expuesta en la etiqueta del envase,
probablemente con ayuda de pictogramas útiles para el agricultor analfabeto. También debe ser
dada a través de capacitación llevada a cabo por los extensionistas agrícolas. Como Akobundu
(1989) dijese, una decisión de uso de un plaguicida debe estar basada en muchas consideraciones,
una de ellas debe ser que el plaguicida haya sido aprobado como la opción de control más efectiva
económicamente para el agricultor, así como que su uso no provocará efectos secundarios
indeseables en el medio.
Limitantes para el desarrollo del manejo mejorado de malezas en los países en desarrollo La mayor
limitante para el desarrollo de un manejo de malezas adecuado en países en desarrollo es la
ausencia de conciencia por parte de los agricultores y los oficiales de los gobiernos acerca de las
pérdidas que causan las malezas y los métodos existentes para su control.
Este problema es posiblemente debido a:
a) Falta de información de los servicios de extensión agrícola a los agricultores y gobiernos sobre
los problemas causados por las malezas y las vías para su combate.
b) Ausencia de vínculos efectivos entre las Unidades de Investigación Agrícola involucradas en el
estudio de las malezas, y el Servicio de Extensión.
c) Ausencia de investigaciones en manejo de malezas.
En muchos países en desarrollo, debido a la falta de fondos, no existe en absoluto un adecuado
programa de investigaciones en materia de manejo de malezas. En el mejor de los casos, estos
programas existen, pero son débiles en su fundamento, ya que carecen de un debido enfoque en
materia de MIP. Esta debilidad está también dada por la falta de especialistas de protección
vegetal bien formados, así como de especialistas de malezas en los países.
También es posible que en algunos de estos países, la ignorancia de los funcionarios sobre los
problemas de malezas no les permita entender la importancia económica del manejo de éstas. En
muchos casos, se cree que las malezas no son un problema agrícola o fitosanitario y que estas
plantas indeseables pueden bien ser controladas a través de arranques o escardas manuales. Es
obvio, que quien jamás haya desyerbado manualmente, no es probable que sea capaz de entender
la necesidad de mejorar los métodos de control de malezas.
Los pequeños agricultores de los países en desarrollo consumen más del 40% de su tiempo en
operaciones de desyerbe, lo que principalmente comprende el trabajo de mujeres y niños de la
familia del agricultor. lx)s niños involucrados en estas labores, en muchos casos, no pueden asistir
regularmente a la escuela.
PRACTICAS CULTURALES
Prevención
Un paso importante en la evitación de la competencia por recursos con los cultivos es evitar la
presencia de maleza.s. El control preventivo intenta minimizar la introducción, establecimiento y
diseminación de malezas hacia nuevas áreas (Anderson 1983; Stroud 1989; Gupta y Lamba 1978;
Schiesselman et al. 1985; Sen 1981) y evitar la producción de semillas en las plantas existentes
(Akobundu 1987; Muzik y Shenk 1986; Rao 1983; Ross y Lembi 1985).
1.a evitación de la introducción de semillas y propágulos de malezas hacia nuevas áreas incluye el
uso de semillas y posturas de trasplante libres de semilla u otros propágulos de malezas (semillas
certificadas y posturas de trasplante libres de tierra ayudan al logro de este objetivo ). La
colocación de cribas y trampas en los eanales de irrrgación, la limpieza de los márgenes de campos
y canales, vehículos, carretas de tiro animal, equipos de labranza y cosechadoras son medidas
preventivas prácticas. La cuarentena a los animales de granja durante 48 horas antes de moverlos
de un campo a otro también puede evitar la diseminación de las semillas viables de malezas en los
excrementos, en el pelo y la lana. La cuarentena y la inspección legal deben ir dirigidas a la
prevención de la entrada al país de nuevas malezas, así como también, a prevenir la propagación
de las especies existentes.
Una práctica cultural altamente efectiva es evitar la producción de semillas durante y después del
ciclo de cultivo. En muchos países las malezas son consideradas una importante fuente de forraje
para los animales después de las cosechas. Así se realizan pocas labores de desyerbe en el cultivo y
se acepta la coexistencia entre éste y las malezas. Desgraciadamente, muchas malezas producen
semillas abundantes durante el pastoreo posterior a la cosecha, asegurando una alta población en
el banco de semillas del suelo y abundantes malezas en los cultivos subsiguientes.
En Malawi, una maleza de la familia Solanaceae (probablemente Datura o Nicandra sp.), florece y
produce un número moderado de semillas durante las 5 o 6 semanas inmediatamente después de
la cosecha del maíz (observación personal). Los agrónomos locales, estuvieron de acuerdo en que
el corte de esta planta poco después de la cosecha evita la producción de semillas y,
eventualmente, reduciría significativamente sus poblaciones. Sin embargo, en esta área, los dos
meses siguientes a la cosecha son dedicados a actividades no agrícolas, tales como bodas,
celebraciones cívicas, religiosas y disfrute de vacaciones. De aquí que los agricultores descuiden el
control de esta maleza. Esta observación y explicación podría repetirse en muchas áreas agrícolas
de pequeños agricultores.
En ambos casos anteriores, con recursos adicionales limitados la prevención de la producción de
semillas durante varios años podría reducir con efectividad la producción de malezas. Sin
embargo, ambos casos "extenderían” la duración del período normal de desyerbe. La puesta en
práctica de estos pequeños cambios de penden de cambios de actitudes y costumbres que tienen
raíces antropocéntricas profundas. La necesidad de promover esta simple, pero difícil, práctica de
extender el periódo de manejo es sugerida en la siguiente afirmación de William (1981): "los
límites (temporales y espaciales) de un cultivo son más amplios de lo que comunmente percibe la
mayoría de los agricultores y horticultores. Con pocas excepciones, las estrategias
complementarias en el manejo del cultivo y las malezas comprenden interacciones durante todo el
año y ciclo de vida, dentro y alrededor de los campos de cultivo. La [Link] y períodos de
desarrollo entre las especies interactuantes parecen ser criterios importantes en el manejo exitoso
de estas estrategias en los sistemas de cultivos hortícolas"
Multicullivos. El aumento de las densidades de los cultivos a través de la reducción del
espaciamiento entre surcos y dentro de los surcos o a través del intercalamiento de cultivos,
reduce efectivamente los nichos disponibles para las malezas (Akobundu 1987, 1978; Anderson
1983; Bantilan et al. 1974; Deat et al. 1978; De Datta 1981; Haizel 1978; Mercado 1979; Moody
1978; Nangju 1978; William 1981; William y Chiang 1980).
Muchos agricultores asiáticos usan sistemas intensivos de cultivo, combinando intercalamiento y
relevo de cultivos, produciendo hasta seis cosechas por año. En sistemas de cultivo intensivo, las
malezas son a menudo un problema insignificante(William 1980; Shetty 1986). Sin embargo, las
poblaciones altas y los sistemas intensivos de cultivo, dependen de la adecuada humedad y
fertilidad del suelo. Así para muchos agricultores en condiciones áridas, ésta es una opción
limitada.
Selección de la especie y variedad. El uso de especies o variedades agresivas puede ser una
práctica cultural efectiva en la inhibición de las malezas. Moody (1978) comunicó que el frijol
mungo era superior al caupí en la supresión de malezas, tanto en el cultivo puro como cuando
intercalado con .sorgo. Muzik (1970) relaciona varios cultivos en orden descendente de habilidad
competitiva con la avena silvestre: centeno, trigo, guisante y lentejas. De Datta (1981) y Tollervey
et aL (1980) afirman que las variedades mejoradas de arroz de porte bajo son menos competitivas
que las variedades tradicionales de mayor porte, especialmente con altos niveles de fertilización.
Así, la modernización que incluye estos dos factores conlleva una demanda acompañante por un
mayor manejo de las malezas.
Espaciamicnto de los cultivos y manipulación del follaje. La manipulación de las densidades de las
plantas y el espaciamicnto entre surcos para lograr un sombreado rápido por el follaje de los
cultivos es especialmente importante en los de ciclo corto (Ross y Lxmbi 1985). Investigaciones del
Instituto Internacional de Agricultura Tropical (Nangju 1978) encontraron diferencias dramáticas
en las habilidades competitivas de diversas variedades de caupí y .soya. La reducción de
rendimientos en el testigo enhierbado de la variedad de caupí VITA-1 fue de un 25%, mientras en
la TVx-lG fue de un 54%. Las pérdidas producidas en soya con un espaciamicnto entre plantas de 5
cm por 75cm, fueron de 69, 53 y 42% respectivamente, con las variedades Williams, [Link], y
Júpiter. Con [Link] entre plantas de 5 cm x 37.5 cm las pérdidas fueron de 24, 17 y 36
porciento, respectivamente. Las características de las plantas cultivadas asociadas con la habilidad
competitiva contra las malezas fueron la altura, forma y tamaño de la hoja y el índice del área
foliar (lAF). Moody (1986, 1978); Moody et al. (1986) y Sweet y Minotti (1978) afirmaron que el lAF
y la altura son factores importantes en la competitividad de los cultivo.s, siendo el primero más
importante que el segundo. Una variedad de baja estatura que produce abundante follaje, a
menudo compite mejor que una variedad semejante alta. La altura del cultivo y el lAF son
altamente influidos por las prácticas de manejo (de atenciones al cultivo). Akobundu (1987) y Rao
(1983) consideran la manipulación del follaje de las plantas como control biológico, en lugar de
cultural, como hacemos aquí.
Coberturas vivas/cultivos supresores. Cobertura viva es la siembra de cultivos alimenticios con, o
entre, especies ya existentes, que tienen valor como alimento o forraje (Akobundu 1987; Slroud
1989). La cobertura viva reduce los nichos disponibles a las malezas y, en el caso de las
leguminosas, puede además aportar nitrógeno al cultivo. La competencia de las especies de
cobertura es a menudo regulada por la siega o corte, o controlada químicamente por herbicidas
que retardan su crecimiento y desarrollo durante el ciclo de cultivo.
Cuando se mantienen en poblaciones [Link], algunos cultivos son suficientemente agresivos
como para inhibir el desarrollo de muchas malezas. Estos se denominan a menudo cultivo.s
supresores y pueden incluir alfaifa, alforfón (trigo sarraceno), sorgo, pasto de Sudán, centeno,
trébol, trAol oloroso y aún maíz de ensilaje. Akobundu (1987) aplica el término cultivo supresor a
lo que yo llamé intercalamiento, donde cultivos de maduración temprana, tales como caupí y frijol
mungo son intercalados con cultivos anuales, tales como sorgo y maíz.
Otros cultivos supresores que se pueden utilizar en situaciones de barbecho incluyen Centrosema
pubescen! Benth., Mucuna spp., Pueraria spp., y Psophocarpus palustris [Link]. Estas leguminosas
agresivas pueden producir una cobertura completa del suelo, inhibir las malezas, evitar la erosión
del suelo y aportarle nitrógeno y materia orgánica (Akobundu 1987).
El trasplante es otro medio de brindar al cultivo una ventaja decisiva sobre las malezas. De Datta
(1981) afirma que la reducción de rendimiento producida por la competencia de malezas fue 24%
mayor en el arroz sembrado directamente, que en el arroz trasplantado.
Enmiendas del suelo
El uso de enmiendas, tales como el estiércol de granja, fertilizantes inorgánicos, cal, azufre y yeso,
afectan grandemente la habilidad competitiva de los cultivos o puede reducir la adaptabilidad de
las malezas. Cualquier práctica que favorezca el desarrollo del cultivo puede dar ventaja a éste
sobre las malezas asociadas. La colocación de fertilizantes en el surco, en lugar de al voleo,
favorece más al cultivo que a las malezas del entre-surco, aumentando la efectividad de este
escaso y costoso recurso (De Datta 1981; FAO 1989, 1986; Gupta y Lamba 1978; Rao 1983; Shenk
1979). El estiércol deberá ser procesado como compost para destruir cualquier semilla de maleza
viable que contenga.
Manejo del agua
El manejo del agua (de drenaje o irrigación) es una importante práctica cultural que afecta
directamente al cultivo y a las malezas. El riego por goteo tiene un efecto similar al de la
colocación del fertilizante; favoreciendo al cultivo y no a las malezas alejadas de la zona irrigada.
Esta técnica no está ai alcance de los agricultores de bajos insumos, pero el riego desde un
receptáculo sencillo se puede limitar al área inmediata de la planta. La inundación es también una
práctica efectiva de control de muchas malezas, de vital importancia en extensas áreas arroceras.
El drenaje de áreas húmedas frecuentemente elimina ciertas malezas acuáticas o semiacuáticas.
Sin embargo, estas áreas bajas suelen ser la única fuente de agua para mantener un sistema de
inundación para agricultores de recursos limitados. El drenaje de las áreas bajas es también un
problema ecológico.
Rotación de cultivos
La rotación de cultivos es una práctica cultural mencionada por muchos autores (Akobundu 1987;
Anderson 1983; De Datta 1981; Burrill y Shenk 1986; Stroud 1989; Koch y Kunisch 1989; Gupta y
Lamba 1978; Rao 1983; Ross y Lembi 1985; Schlesselman et al. 1985; Sen 1981). Ciertas malezas
tienden a asociarse con determinados cultivos.
Si el mismo cultivo se desarrolla continuamente durante varios años, estas malezas pueden
alcanzar altas poblaciones. El cambio a un cultivo diferente interrumpe este ciclo, y cambia la
presión de selección por determinadas especies. La rotación de cultivos permite usar herbicidas
diferentes. Es aconsejable usar cultivos con agudos contrastes en sus características biológicas y
requerimientos agronómicos, tales como tipo de planta (leguminosa contra gramínea), ciclo de
vida (anual contra perenne), momento de siembra (período frío contra período cálido, período
húmedo contra seco), requerimientos agronómicos (alta fertilidad contra baja fertilidad, irrigado
contra secano) y requerimientos de control de malezas (cultivo de alto valor con un manejo
intensivo de las malezas contra bajos requerimientos de manejo de malezas).
Fuego
La quema es una de las prácticas de control de malezas más antiguas conocidas. Su uso principal
es para eliminar el exceso de vegetación. La quema destruye muchas malezas, enfermedades e
insectos, devuelve el N y P fijados al suelo y aumenta su pH. La quema requiere pocos insumos,
aparte de cortar la vegetación indeseable y dejarla secar para que se queme mejor. Sin embargo,
la quema conduce a la pérdida de materia orgánica y nutrientes solubles del suelo e incrementa la
erosión del suelo en terrenos con pendiente, alomados. Las quemas no controladas pueden dañar
la fauna y las especies de plantas deseables. Si las temperaturas no son suficientemente altas, la
quema en lugar de destruir ciertas semillas en el suelo, en realidad estimulará su germinación. El
uso repetido del fuego puede cambiar la vegetación a especies resistentes al fuego, tales como
Daniellia oliveri Rolfe, Terminalia glaucescens Planch., Isoberíinia spp., Cassia y Acacia spp.
(Akobundu 1987).
Acolchados
Además del uso de coberturas vivas, discutido anteriomente, el uso de acolchados inertes o no
vivientes puede ser muy útil. El material vegetal usado como acolchado incluye residuos de
cultivos , tales como maíz, sorgo, arroz y otros cereales, malezas cortadas, especialmente de
gramíneas, tales como Panicum spp. y Paspalum spp., y residuos de cultivos perennes, como
banano, bagazo de caña de azúcar, cáscaras de coco y diversas especies de palma. Aserrín y hasta
papel se usan como acolchado. Las cubiertas inhiben la germinación de las semillas de malezas y
retardan el crecimiento y desarrollo de muchas malezas, reducen la temperatura y la erosión del
suelo, y conservan su humedad.
Sin embargo, no se deben usar especies como Pennisetum spp., que emiten raíces adventíceas en
los nudos del tallo, ya que ellas mismas se convertirán en serias invasoras. Los acolchados también
crean condiciones ideales para muchas plagas, tales como babosas (Mollusca y Gastropoda) que
pueden aumentar el daño en ciertos cultivos (Shenk y Saunders 1984; Shenk et aL 1983).
El uso de acolchados de polietileno (plásticas) relativamente costoso está comúnmente restringido
a cultivos de alto valor. El plástico transparente presenta la ventaja potencial de la solarización del
suelo. Esta técnica comprende la colocación de un plástico transparente sobre un suelo labrado y
húmedo, el cual se debe mantener en su lugar por el transcurso de aproximadamente cuatro
semanas, durante una período de alta radiación solar. Con las temperaturas de suelo
suficientemente altas logradas, se destruyen muchas semillas de malezas, enfermedades y
nemátodos. Las elevadas temperaturas también predisponen a algunas espacies de plagas a
ataques patogénicos secundarios (Schlesselman et al. 1985).
En amplios términos, el control biológico puede definirse como el uso de organismos vivos para el
control de plagas. Algunas estrategias diferentes para el uso de estos organismos vivos (enemigos
naturales) pueden reconocerse, y en este sentido, el objeto de la discusión que a continuación se
expone va dirigido al control biológico clásico, aumentativo y el natural, así como su aceptación
para su uso en los sistemas agrícolas de bajos insumos.
Los enemigos naturales utilizados para el control biológico de malezas son aquellos que atacan las
malezas, ya sea ingiriendo la masa vegetal por el animal liberado (usualmente insectos, pero
también puede incluir ácaros, nemátodos, etc.), o por enfermedades de las plantas,
particularmente hongos (Evans 1987a). La mayor parte de las investigaciones en el pasado se ha
dirigido a malezas dicotiledóneas (Julien 1992), pero en años recientes la atención se ha dirigido a
las especies monocotiledóneas, particularmente para la evaluación de los agentes fungosos de
control potenciales (Evans 1991).
El control biológico clásico posee potencial para el control efectivo de especies de malezas
individuales, que pueden ser malezas que afectan los sistemas agrícolas de bajos insumos, pero
que deben ser consideradas en el contexto de todo el problema de maleza. Tomando en cuenta
que la mayoría de las malezas que causan problemas a los agricultores de bajos insumos, al final
serán desyerbadas manualmente, la eliminación de la maleza objeto de interés deberá reducir el
tiempo consumido para desyerbes y aportar beneficios, aunque aún necesite desyerbarse
manualmente por algún tiempo adicional. Sin embargo, se debe reiterar que la acción tan sólo al
nivel del agricultor no es apropiada, por lo que se requiere también la intervención y apoyo del
gobierno.
La práctica del control biológico aumentativo, a través de la producción y liberación de enemigos
naturales, es probable que sea restringida en la agricultura de bajos insumos en un futuro
inmediato, excepto en aquellos casos en que se utilicen a tiempo animales para el pastoreo, que a
la postre resulta muy efectivo.
El potencial de uso de la manipulación del control biológico natural en los sistemas agrícolas de
bajos insumos ha sido inexplorado. Sin embargo, estudios cuidadosos basados sustancialmente en
la joven ciencia de la dinámica de la población planta herbívoros, además de la experimentación,
se deberán desarrollar previamente a cualquier recomendación específica al agricultor. Tales
recomendaciones pueden ser ampliamente o localmente aplicadas. El potencial de este enfoque
merece una exploración ulterior.
Investigar Aspectos legales del combate de malezas en Venezuela