UNIVERSIDAD NACIONAL SAN
AGUSTIN
FACULTAD DE CIENCIAS NATURALES Y
FORMALES
UNIDAD DE SEGUNDA ESPECIALIZACION
“CONTAMINACION Y GESTION
AMBIENTAL”
TRABAJO SOBRE:
EFECTOS TOXICOS DE RELAVES MINEROS
CURSO: ECOTOXICOLOGIA
HECHO POR : FRANK VICTOR
CHAVEZ CHAVEZ
Arequipa, Julio del 2011.
EFECTOS TOXICOS DE LOS RELAVES MINEROS
INTRODUCCION
En el Perú, la actividad minera tiene un significado muy importante tanto en la
generación de puestos de trabajo como en la economía del país, convirtiéndose de
esta manera en una de las principales fuentes de divisas.
Precisamente, el apoyo y el crecimiento de esta actividad y el poco interés por la
preservación del medio ambiente están ocasionando el deterioro de la calidad de agua
de los cursos receptores, a causa del vertimiento de las aguas de mina y de los
residuos líquidos de la industria de concentración, comúnmente conocidos como
relaves, que en la mayoría de los casos son descargados a los cursos de agua sin que
medie algún tipo de tratamiento.
Los relaves (o cola) son desechos tóxicos subproductos de procesos mineros y
concentración de minerales, usualmente una mezcla de tierra, minerales, agua y
rocas.
Se definen como el desecho mineral sólido de tamaño entre arena y limo provenientes
del proceso de concentración que son producidos, transportados o depositados en
forma de lodo.
Los relaves contienen altas concentraciones de químicos y elementos que alteran el
medio ambiente, por lo que deben ser transportados y almacenados en "tanques o
pozas de relaves" donde lentamente los contaminantes se van decantando en el fondo
y el agua es recuperada o evaporada. El material queda dispuesto como un depósito
estratificado de materiales sólidos finos. El manejo de relaves es una operación clave
en la recuperación de agua y evitar filtraciones hacia el suelo y napas subterráneas, ya
que su almacenamiento es la única opción. Para obtener una tonelada de concentrado
se generan casi 30 toneladas de relave. Dado que el costo de manejar este material
es alto, las compañías mineras intentan localizar los "tanques o pozas de relave" lo
más cerca posible a la planta de procesamiento de minerales, minimizando costos de
transporte y reutilizar el agua contenida. Las Pozas de Relave se conforman por
Presas, que pueden construirse por dos métodos, SPIGOT (descarga de grifos) y el
PADDOCK (cercos)
1. ANALISIS DEL RIESGO
Buena parte de los productos mineros son tóxicos, pero ¿qué es un tóxico? Los
tóxicos mineros, como tantos otros y salvo excepciones, no son mortales con carácter
inmediato, sino que constituyen factores de riesgo para la salud. Pueden producir
determinados efectos sobre la salud, siempre y cuando se cumplan unas
determinadas premisas: la dosis que recibamos, la forma en la que lo recibimos (tipo
de exposición), o el tiempo de exposición al tóxico.
La minería genera productos tóxicos, o potencialmente tóxicos (por ejemplo, minerales
que en contacto con la atmósfera se hidrolizan y generan lixiviados con metales
pesados, o acidez extrema).
A continuación entraremos en el estudio de los problemas ambientales y de salud
humana relacionados con cuatros casos concretos: plomo, arsénico, mercurio, y
cadmio. Cabe destacar que no analizaremos todas las fuentes de contaminación, sino
que nos centraremos en aquéllas relacionadas con la actividad minera.
1.1.- Plomo
El plomo se encuentra presente en un gran número de minerales, siendo la forma más
común el sulfuro de plomo (galena: PbS). También son comunes, aunque en orden
decreciente, la cerusita (PbCO3) y la anglesita (PbSO4). El plomo es un metal
difícilmente movilizable, y bajo condiciones oxidantes la galena da origen a minerales
estables e insolubles, como la cerusita y anglesita:
PbS + CO2 + H2O + 2 O2 → PbCO3 + SO4-2 + 2 H+
2 PbS + 4 Fe3+ +3 O2 + 2 H2O → 2 PbSO4 + 4 Fe2+ + 4 H+
Así, el principal riesgo relacionado con la minería del plomo no radica en la posible
puesta en solución de este metal (precipita rápidamente como carbonato o sulfato),
sino en lo que concierne a los procesos metalúrgicos de las menas de plomo
(fundiciones). Cabe destacar que el problema con el plomo no es nuevo (ni siquiera de
comienzos de la revolución industrial). Estudios en Suecia revelan que por lo menos el
50 % de la contaminación en suelos del país fue depositada en períodos anteriores al
año 1800.
El particulado de plomo relacionado con problemas metalúrgicos constituye el
problema principal, pero existen otras fuentes que entrañan también una peligrosidad
extrema. En los años 90 se constató en la ciudad de Antofagasta (Chile) que habían
niños que presentaban altos contenidos de plomo en sangre. La fuente del problema
pudo ser determinada, y eran minerales y concentrados de plomo que se acumulaban
sin protección en las instalaciones portuarias (pertenecientes a Bolivia), para su
posterior envío. Esto nos lleva a encaminar nuestra mirada también no sólo a las
fundiciones, sino a las zonas donde se acumulan minerales o concentrados de plomo.
El particulado fino de plomo (10-100 μm) puede ser extremadamente peligroso por las
siguientes razones:
Se adhiere más fuertemente a la piel.
Es más soluble que el particulado grueso en el tracto gastrointestinal.
Es fácilmente absorbible a través del sistema respiratorio.
El plomo es un metal carente de valor biológico, es decir, no es requerido para el
funcionamiento normal de los seres vivos, por lo que no se trata de un elemento
esencial, sino tóxico (ver figura 1). Su presencia en el organismo produce dos tipos de
efectos: agudos y crónicos.
Con respecto a los efectos agudos, los efectos del plomo sobre los adultos son poco
significativos; sin embargo, sobre los niños produce encefalopatías agudas, con
edema cerebral que puede llegar a producir efectos letales.
Los efectos crónicos se relacionan con el hecho de que el plomo tiene un tamaño
iónico que lo hace compatible con otros iones con valor biológico, como Ca, Fe y Zn, lo
que le permite entrar en procesos biológicos, con resultados desastrosos: entra en la
hemoglobina, y en especial, puede sustituir al calcio del apatito (fosfato cálcico) de los
huesos. Esta situación es de nuevo particularmente alarmante en los niños, que
debido a su crecimiento incorporan altas cantidades de calcio. Altas dosis de calcio
hacen que el plomo sea "removido" de los tejidos óseos, y que pase a incorporarse al
torrente sanguíneo. Una vez ahí puede inducir nefrotoxicidad, neurotoxicidad, e
hipertensión. Niveles de plomo en sangre de 0.48 μg/l pueden inducir en los niños:
Daño durante el desarrollo de los órganos del feto.
Daño en el sistema nervioso central.
Reducción de las habilidades mentales e iniciación de desordenes del
comportamiento.
A su vez, niveles del orden de 1.2 μg/l pueden inducir:
Descenso del coeficiente intelectual (CI), que implican problemas de desarrollo
cognitivo y del comportamiento.
Déficit neurológico, que puede persistir hasta la adolescencia.
Elevación de los umbrales auditivos.
Peso reducido en recién nacidos, con desarrollo cognitivo temprano anormal.
En adultos que trabajan en ambientes expuestos a la contaminación con plomo, el
metal puede acumularse en los huesos, donde su vida media es superior a los 20
años. La osteoporosis, embarazo, o enfermedades crónicas pueden hacer que este
plomo se incorpore más rápidamente a la sangre. Los problemas relacionados con la
sobreexposición al plomo en adultos incluyen:
Daño en los riñones.
Daño en el tracto gastrointestinal.
Daño en el sistema reproductor.
Daño en los órganos productores de sangre.
Daños neurológicos.
Abortos.
1.2.- Arsénico
El arsénico se encuentra presente en más de 200 especies minerales, siendo la
arsenopirita (FeAsS), la enargita (Cu3AsS4), y la tennantita (Cu12As4S13) las más
comunes. Por razones no determinadas, la arsenopirita es muy común en los
yacimientos minerales europeos ([Link]., sulfuros masivos de la faja pirítica de España-
Portugal), mientras que la enargita lo es en los yacimientos de la cadena andina,
donde constituye una mena principal de cobre (pórfidos cupríferos y epitermales de
Au-Ag). La solubilización de las formas sulfuradas de arsénico no es fácil. Esto está
muy claro en el caso de la arsenopirita, la que por ser en ocasiones portadora de
inclusiones de oro, ha constituido un tema de numerosos estudios con resultados poco
significativos hasta la fecha. La reacción fundamental en medio ácido es:
4 FeAsS + 13 O2 + 6 H2O → 4 H3AsO4 + 4 FeSO4
Si además hay pirita en la mena, entonces el sulfato férrico producido actuará de la
siguiente manera coadyuvando a la oxidación-lixiviación del arsénico:
2 FeAsS + Fe2(SO4)3 → 2 H3AsO4 + 4 FeSO4 + H2SO4
El arsénico puede precipitar finalmente como FeAsO4.
Sin restarle importancia al problema de la solubilización de especies minerales
arseniacales, la principal fuente de contaminación está relacionada, al igual que en el
caso de plomo, con el tratamiento metalúrgico de los minerales de arsénico. En
concreto, los procesos de fundición de concentrados de cobre, que incluyan la
presencia de minerales arseniacales ([Link]., enargita), pueden dar lugar a intensos
problemas de contaminación por vía aérea (arsénico que escapa por las chimeneas),
en la forma de As2O3. El arsénico que así escapa se deposita luego en los suelos del
entorno de la fundición. Dependiendo del volumen de las emisiones y el régimen de
vientos, el problema puede extenderse por decenas de kilómetros y más. Un caso
notable en este sentido eran por ejemplo las emisiones de la fundición de
Chuquicamata (Chile; operada por la compañía minera estatal chilena CODELCO)
(parte de los minerales de cobre tratados son arseniacales), con valores de 2340 (en
1994) y 1870 (en 1995) toneladas/año. En la actualidad CODELCO (en todas sus
divisiones) tiene que recuperar al menos una parte importante del arsénico que
potencialmente sería emitido. En Chuquicamata el proceso se realiza en una planta
hidrometalúrgica que recupera el cobre, y precipita el arsénico como arsenato férrico.
Una vez en el medio ambiente, el arsénico presente en los suelos puede ser disuelto y
adsorbido/absorbido por las arcillas o la materia orgánica. Muchos de estos procesos
son mediados por la materia orgánica, la cual puede producir transformaciones del
tipo:
Cambios de las condiciones de oxidación-reducción que inducen la
transformación arsenito-arsenato.
La reducción y metilación del arsénico.
La biosíntesis de compuestos de arsénico.
Las formas solubles del arsénico ([Link]., ácidos metil arsónico [MMA] y dimetil arsínico
[DMA]) son fuertemente tóxicas. Intoxicación aguda, producida por la ingestión de
grandes dosis, lleva a problemas gastrointestinales, cardiovasculares, disfunciones del
aparato nervioso, y finalmente a la muerte. Recordemos que el arsénico ha sido uno
de los venenos de largo plazo más utilizados en la historia de la humanidad, siendo
Napoleón (el emperador de Francia), la víctima más famosa. La intoxicación crónica,
producto de dosis bajas pero sostenidas ([Link]., causas laborales) superiores a 0.75 mg
m-3 por año ([Link]., 15 años con concentraciones de 50 μg m-3) pueden llevar al
desarrollo de varios tipos de cáncer, de piel, pulmón, vejiga, riñón e hígado, así como
una larga lista de enfermedades de otros tipos, como hiperqueratosis, hipertensión o
diabetes melilítica / mellitus. Curiosamente, los síntomas que causa la intoxicación por
arsénico parecen ser distintos entre diferentes individuos, grupos de población, y áreas
geográficas. Pulse aquí para conocer más sobre los problemas relacionados con la
presencia de arsénico en el medio ambiente.
La vida acuática y terrestre muestra una amplia gama de sensibilidades a las distintas
especies arseniacales. En general las formas inorgánicas son más tóxicas que las
orgánicas, y el arsenito más peligroso que el arsenato. Los arsenitos pueden fijarse a
las proteínas, mientras que el arsenato afecta a la fosforilización oxidativa (en relación
con Ciclo de Krebs).
Los organismos marinos contienen residuos arseniacales que van desde < 1 a 100 mg
k-1, los cuales se encuentran como arsenoazúcares (en las algas) o arsenobetaina (en
invertebrados y peces). Las plantas terrestres pueden acumular arsénico por captación
a través de las raíces, o por adsorción de arsénico aerotransportado, en las hojas.
1.3.- Mercurio
El principal mineral de mercurio en la naturaleza es el cinabrio (HgS), que constituye la
mena más importante para la obtención de este metal. Otras formas minerales
incluyen la corderoita (Hg3S2Cl2), la livingstonita (HgSb4S8), y formas supergénicas
tales como el mercurio nativo (Hg0), el calomelano (HgCl2), y la schuetteita
(Hg3(SO4)O2).
Cinabrio (izquierda) y schuetteita (mineral amarillo; derecha).
El distrito minero de Almadén en España, el más importante del mundo en términos
históricos y de producción, posee una mineralogía muy simple que incluye cinabrio
como mena mercurial, acompañada ocasionalmente de mercurio nativo (metálico).
Geología del distrito minero de Almadén (España).
El único mineral supergénico de mercurio reconocido en el distrito es la schuetteita, la
que aparece como pátinas o costras recubriendo rocas en las proximidades a
escombreras de mineral (mineral dumps).
El mercurio posee una de las peores reputaciones entre los metales pesados. El
incidente de la Bahía de Minamata (Japón, años 50s-60s) bastó para que este
elemento infundiese alarma pública en todas las regiones del mundo donde podía
haber fuentes de contaminación. Consideraciones económicas aparte, todas las
investigaciones indican claramente que el mercurio puede constituir una amenaza para
la salud humana y la vida silvestre. El riesgo viene determinado por los siguientes
factores:
La especie de mercurio presente, ya que algunas son más tóxicas que otras,
por ejemplo, la forma metilada de mercurio.
El tipo de exposición al mercurio.
Los factores geoquímicos y ecológicos que influencian la forma de migración
del mercurio en el medioambiente, y los cambios que puede sufrir durante
dicha migración.
En lo que se refiere a las especies y su toxicidad, vamos a hablar de dos en
particular: el mercurio metálico en forma de vapor, y el metilmercurio.
El mercurio metálico gaseoso puede proceder, como hemos mencionado, de
emisiones por parte de diversos compuestos de mercurio presentes en el suelo, o
puede ser liberado como tal durante procesos naturales (vulcanismo) mineros o
industriales, como la combustión de carbón. Una vez en el aire, es un gas que no
tiende a sedimentarse, si bien puede sufrir transformaciones que hagan que retorne al
suelo. El mercurio gaseoso penetra en los seres vivos a través de la respiración,
bioacumulándose y dando origen con el tiempo a una enfermedad neurodegenerativa
denominada “hidrargirismo”, cuyos principales síntomas son temblores, aftas bucales,
hipertensión e irritabilidad. Para que esto ocurra tiene que darse una exposición
crónica a una atmósfera con altas concentraciones de mercurio gaseoso, como la que
puede haber en sitios de trabajo cerrados y contaminados con mercurio. Llamaremos
altas concentraciones de mercurio gaseoso a aquellas superiores a 1 µg m -3, límite
superior recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS-WHO) para
exposiciones crónicas. Casos graves se presentaron en el pasado entre los mineros
que trabajan en minas subterráneas de cinabrio (caso de los antiguos mineros de
Almadén, por ejemplo). Intoxicaciones incluso conducentes a la muerte pueden darse
ente los mineros artesanales del oro, durante el calentamiento incontrolado de la
amalgama (Au-Hg) con quemadores rudimentarios, en condiciones de escasa
ventilación. Sin embargo, los mineros no eran los único expuestos a los peligros del
mercurio gaseoso, ya que antiguamente también se producían problemas de salud en
la industria del fieltro, que utilizaba cloruro de mercurio en el proceso, y que al
sublimarse contaminaba el aire de los talleres. Esto dio lugar a la expresión “loco como
un sombrerero”, debido a que estos artesanos enfermaban de hidrargirismo (recordar
el personaje del libro de Alicia en el País de las Maravillas).
El metilmercurio (CH3Hg) es un complejo orgánico que se forma en suelos a partir de
otras especies mercuriales, en relación con actividad bacteriana. Es altamente soluble,
con lo cual desde los suelos de ribera pasa fácilmente a los ríos y lagos, e incluso a
los mares. Allí se bioconcentra, bioacumula y bioamplifica a lo largo de la cadena
trófica, lo que hace que los grandes depredadores lleguen a alcanzar contenidos en
este compuesto muy elevados (ver figura X). La ingestión de peces con niveles muy
altos de metilmercurio provocó en Japón una catástrofe ambiental de grandes
dimensiones. Los pescadores de la bahía de Minamata y sus familias desarrollaron
una enfermedad que costó mucho diagnosticar adecuadamente. A esta enfermedad se
conoce precisamente con el nombre de “enfermedad de Minamata” (Minamata
desease), y sus efectos son:
Afección al sistema inmunológico
Alteración de los sistemas genéticos y enzimáticos
Daños al sistema nervioso: coordinación, sentidos del tacto, gusto, y visión.
Inducción de un desarrollo anormal de los embriones (teratogénesis); los
embriones son 5 a 10 veces más sensibles a los efectos del mercurio que un
ser adulto.
Bioamplificación de las concentraciones de mercurio en el medio acuático.
En lo que se refiere al segundo aspecto (exposición), esta puede ser muy variada:
- Inhalación de aire contaminado con mercurio metálico gaseoso.
- Ingesta de aguas contaminadas por mercurio, ya sea disuelto o particulado. El
mercurio disuelto es mucho más problemático, ya que para encontrarse en
esta forma debe estar en forma de compuestos solubles, siendo los más
comunes los complejos clorados (de elevada toxicidad), y los complejos
orgánicos, entre los cuales se encuentra el metilmercurio. El particulado
suelen ser formas cristalinas en suspensión o ligadas a arcillas por fenómenos
de sorción. En cada caso se pueden plantear diferentes problemas, en función
de la mayor o menor biodisponibilidad de las especies concretas presentes en
las partículas.
- Manipulación de compuestos mercuriales. Algunos son capaces de atravesar
la piel, como el metilmercurio, pero en la mayor parte de los casos la toxicidad
por esta vía es muy limitada.
- Ingesta de alimentos con ciertos contenidos en el metal, en alguna de sus
formas. La presencia de metilmercurio en peces, y en mucho menor medida
en la leche, son los mayores factores de riesgo en este tipo de exposición.
En lo que se refiere a los factores geoquímicos y ecológicos, el cinabrio de origen
minero, aunque es una forma relativamente estable de mercurio, puede también sufrir
transformaciones que resultan en especiaciones indeseables. Así, en medio ácido y
oxidante tenemos:
HgS → S0 + Hg2+ + 2e-
Esta reacción pone en solución al mercurio, que puede así formar complejos con la
materia orgánica, que implican una elevada peligrosidad. No obstante, en un medio
alcalino oxidante el mercurio precipitará como óxido:
Hg + 2 OH- → HgO + H2O + 2e-
En principio la especie oxidada parece una forma más o menos estable, mientras el
sistema mantenga la alcalinidad y condiciones oxidantes.
Por otra parte, la principal fuente de contaminación con mercurio, en relación con la
actividad minera, viene de los gases emitidos por las plantas de tratamiento de
cinabrio, que se ha venido haciendo sistemáticamente por tostación:
HgS + calor +O2 → Hg0(g) + SO2
Este mercurio gaseoso se diluye en la atmósfera, de forma que solo se puede
considerar un factor de riesgo en lugares cerrados o muy próximos al foco concreto de
emisión. Si embargo, parte de este mercurio gaseoso puede sufrir cambios que
implican un aumento de su toxicidad. En concreto, el ozono atmosférico puede
convertir el mercurio metálico en iónico:
Hg0 + (O3) → Hg2+
Este mercurio iónico a su vez puede disolverse en el agua de lluvia, o incluso en el
vapor de agua atmosférico (niebla, por ejemplo), volviendo al suelo en esta forma
iónica, en lo que se denomina “depositación húmeda” (wet deposition). También puede
incorporarse a partículas del aire, mediante fenómenos de sorción, y volver al suelo
mediante lo que se denomina “depositación seca” (dry deposition).
Una vez depositado en el suelo, caben dos posibilidades fundamentales:
- La reacción fotolítica de Hg2+ a Hg0 (fotorreducción) en la superficie del suelo
puede a su vez contribuir de manera significativa a la reemisión de mercurio
gaseoso a la atmósfera. Aún cuando el mercurio en el suelo se ligue a una
matriz orgánica (ácidos fúlvicos y/o húmicos), el elemento se verá sujeto a
procesos de fotorreducción, lo cual también contribuirá a la entrega de
mercurio gaseoso a la atmósfera.
- La otra posibilidad es que la actividad bacteriana del suelo trasforme estas
especies inorgánicas en metilmercurio, que es, como hemos visto, la más
peligrosa de las especies conocidas de este metal. Aunque la forma exacta en
que se produce la metilación del mercurio se desconoce, se sabe que en el
proceso intervienen bacterias que participan en el ciclo SO42- – S2-.
En definitiva, y de acuerdo con estos datos, los riesgos actuales de contaminación
humana por mercurio se pueden resumir en dos:
- La inhalación de vapores mercuriales en ámbitos muy concretos, que si se
produce durante largo tiempo, y/o con concentraciones muy elevadas, da
origen a la enfermedad denominada hidrargirismo.
- El consumo de pescado con altas concentraciones de metilmercurio, que
puede inducir la denominada “enfermedad de Minamata”.
1.4.- Cadmio
Los minerales de cadmio no se encuentran en concentraciones y cantidades
suficientes como para justificar una actividad minera específica por el elemento. Entre
los minerales de cadmio, la greenockita (CdS) es el más común. Este mineral se
encuentra casi siempre asociado con la esfalerita (ZnS). De esta manera, el cadmio se
recupera principalmente como un subproducto de la minería, fundición, y refino del
zinc, y en menor grado de la del plomo y cobre. En promedio se recuperan unos 3 Kg.
de cadmio por tonelada de zinc.
Debido a su toxicidad, el cadmio se encuentra sujeto a una de las legislaciones más
severas en términos ambientales y de salud humana. En la vida acuática, el cadmio
puede incorporarse a los peces a través de dos rutas principales:
- Ingestión
- Introducción en las agallas.
El cadmio así adquirido se acumula en el hígado, riñones, y en el tracto
gastrointestinal. Sus efectos sobre los organismos acuáticos son los siguientes:
- Problemas en las agallas y riñones.
- Pobre mineralización de los huesos.
- Anemia.
- Crecimiento retardado.
- Anormalidades del desarrollo y comportamiento.
En el caso de los humanos, el cadmio se puede adquirir por dos vías: ingestión e
inhalación. Sus efectos pueden ser divididos en dos categorías:
- Agudos: fiebre de vapores de metal (metal fume fever) causada por una
exposición severa; los síntomas son equivalentes a los de la gripe; en 24
horas se desarrolla generalmente un edema pulmonar agudo, el que
alcanza su máximo en 3 días; si no sobreviene la muerte por asfixia, el
problema puede resolverse en una semana.
- Crónicos: la consecuencia más seria del envenenamiento prolongado por
cadmio es el cáncer. Los efectos crónicos que primero se observan son
daño en los riñones. Se piensa que el cadmio es también el causante de
enfisemas pulmonares y enfermedades de los huesos (osteomalacia y
osteoporosis). Los problemas óseos han sido observados en Japón
(recordar también el problema con metilmercurio; Incidente Minamata),
donde se les denominó como la enfermedad "itai-itai" (por consumo de
arroz contaminado con cadmio; causa: irrigación). Otros problemas incluyen
anemia, decoloración de los dientes, y pérdida del sentido del olfato
(anosmia).
2. DESARROLLO HISTORICO DE LA TECNOLOGIA DE RELAVES
Una breve revisión de la evolución del manejo de relaves a nivel mundial nos
proporciona antecedentes útiles para comprender la tecnología actual. Aunque se
sabe que el oro y la plata ya habían sido explotados por los Incas en tiempos Pre-
Colombinos, la historia documentada de la minería en el Perú data de la conquista por
Pizarro en 1535. A través del Viejo y Nuevo Mundo en ese entonces, el oro era
extraído por reducción directa (fundición) de minerales excepcionalmente ricos, pero
principalmente por amalgamación con mercurio. La amalgamación de los minerales de
oro como son descritos por Agrícola en 1556 (y posteriormente extendida a la plata a
fines del siglo XVI) empleaba molinos de mineral impulsados por caballos para moler
el mineral en un patio circular o «arrastra», algunas veces en adición a molinos
primitivos cuya energía era proporcionada por caídas de agua donde ésta fuera
disponible. Desde el punto de vista ambiental, la cantidad de roca chancada y de
desmonte fue pequeña y se hicieron esfuerzos para recuperar y conservar el mercurio,
el cual era casi tan preciado como el mismo mineral. Sin embargo, grandes cantidades
de mercurio permanecen distribuidas alrededor de la ubicación de las viejas minas de
plata en el Perú y constituyen un serio riesgo ambiental aún hoy día.
Las primeras actividades mineras ocasionaron también problemas de calidad de agua.
En lo que es posiblemente una de las primeras referencias al drenage ácido, Agrícola
(en 1556) observó:
«El argumento más fuerte de los detractores de la minería es que los campos son
devastados por las operaciones mineras... Además, cuando los minerales son lavados,
el agua que ha sido utilizada envenena las corrientes de agua y destruye los peces o
los ahuyenta... Así como se ha dicho, es claro para todos que hay un gran detrimento
de la minería que supera el valor de los metales producidos por la mina».
Las prácticas de chancado similares fueron adoptadas para los minerales básicos y
esto parece haber cambiado muy poco hasta mediados de 1800 cuando la
introducción del vapor incrementó notablemente la capacidad de los molinos de caída
libre (stamp mill) y por lo tanto la producción de desechos. Después de la separación
de las partículas de mineral chancado, de acuerdo a diferencias en su gravedad
específica, las partículas remanentes o «colas» también «relaves», fueron acumuladas
en una ubicación conveniente, usualmente sobre el curso más cercano de agua, a fin
de que fueran arrastradas por él.
Dos desarrollos significativos ocurrieron en los años 1890: el desarrollo de la
«flotación» y la introducción del cianuro para la extracción de oro.
La flotación permitió la producción de cantidades aún mayores de relaves con
contenido de arena muy fina y partículas sumamente pequeñas (lamas). Sin embargo,
las prácticas de disposición previas permanecieron por mucho tiempo sin sufrir
cambios, ocasionando que los relaves fueran depositados sobre mayores distancias
de arroyos y lagos. Al mismo tiempo, distritos mineros remotos empezaron a florecer
en muchas partes del mundo, atrayendo el desarrollo agrícola como complemento.
Esto alimentó conflictos sobre el uso del agua y su disponibilidad ya qu e los relaves
acumulados empezaron a obstruir los canales de irrigación y a contaminar las tierras
de cultivo aguas abajo. Estos asuntos fueron litigados en muchos distritos mineros de
Norteamérica y Europa entre 1900 - 1930, lo cual en forma gradual determinó el cese
de la descarga descontrolada de relaves y dio paso a la construcción de algunas de
las primeras presas para almacenar relaves. Muchas de estas presas originales
sirvieron tanto para la captura de relaves en corrientes de agua como para almacenar
agua para los procesos de flotación durante los períodos de sequía. Sin embargo,
ellos fueron a menudo, construidos a través del cauce de los arroyos, con
precauciones limitadas para soportar inundaciones, por lo cual muy pocas presas
sobrevivieron por largo tiempo. Sin el moderno equipo mecanizado de movimiento de
tierra, era imposible la construcción de presas de tierra convencionales para
almacenar relaves de cualquier operación minera de esta era. Como resultado, los
mineros desarrollaron un procedimiento de construcción manual, conocido
actualmente como el método «aguas arriba», donde un depósito con dique bajo era
inicialmente llenado con relaves depositados hidráulicamente luego elevado
paulatinamente mediante la construcción de bermas bajas encima y detrás del dique
del nivel anterior. Este procedimiento manual de construcción permanece en uso en
muchas minas del Perú aún hoy día. A nivel mundial, el abandono de este método se
produjo a raíz de la falla sísmica de la presa de relaves Barahona en Chile en 1928, la
misma que fue reemplazada utilizando el método más estable de «aguas abajo» y que
fue posible mediante el uso de «ciclones» para separar del flujo la fracción de tamaño
grueso (arenas) para la construcción de la presa Alrededor de 1940 la disponibilidad
de equipo de movimiento de tierras de gran capacidad, especialmente en las minas de
tajo abierto, hizo posible la construcción de presas de relaves de tierra, compactadas
en una forma similar a la construcción convencional de represas de agua y con el
correspondiente grado de seguridad. El desarrollo de esta tecnología inicial de presas
de relaves procedió sobre una base puramente empírica mayormente relacionada con
las prácticas de construcción y equipo disponible en esa época y sin el beneficio del
diseño de ingeniería en el sentido contemporáneo. Aun así, alrededor de 1950 muchos
principios fundamentales de ingeniería de presas fueron comprendidos y aplicados a
las presas de relaves en muchas minas de Norteamérica. No fue sino hasta los años
1960, sin embargo, que la ingeniería geotécnica y las disciplinas relacionadas
adoptaron, refinaron, y aplicaron ampliamente estas reglas empíricas de diseño. Las
fallas sísmicas de un número de presas de relaves en Chile (1965), recibieron mucha
atención y demostraron ser un factor clave en las primeras investigaciones del
fenómeno de la licuefación sísmica, una particularidad de la conducta de las presas de
relaves que continúa siendo de particular significación en estos días. Los asuntos
relacionados a la contaminación del agua subterránea y las medidas para reducirla
fueron consideradas seriamente en 1970 en relación con los relaves de uranio y estos
asuntos crecieron en importancia a través de la década de los 80, conforme la
atención empezó a variar de la estabilidad física de los depósitos de relaves hacia los
efectos químicos y al transporte de los contaminantes.
Actualmente muchos problemas ambientales asociados con el manejo de los relaves
en Norteamérica y Europa están relacionados con la contaminación potencial del agua
superficial y subterránea. Las nuevas tecnologías de tratamiento para la destrucción
del cianuro se practican universalmente en operaciones de oro que descargan el agua
de la planta a los arroyos receptores. Han habido importantes avances en el desarrollo
de recubrimientos de materiales sintéticos que buscan reducir la infiltración, aunque la
transferencia de la tecnología de recubrimientos para rellenos de tierra y para los
desechos peligrosos aún no satisface la totalidad de las características especiales que
demandan los depósitos de relaves. Sin embargo un cambio casi revolucionario se ha
producido alrededor de 1990, con el creciente reconocimiento de que los depósitos de
relaves, aún aquéllos físicamente estables, no pueden ser abandonados sin considerar
sus efectos de largo plazo sobre el ambiente, la salud y la seguridad. Uno de tales
efectos de relaves adyacentes a áreas habitadas puede ser la ingestión directa por los
niños, de partículas llevadas por el viento, tales como el plomo. Un problema más
severo conocido genéricamente como «drenaje ácido de roca» o ARD (Acid Rock
Drainage), es la generación de ácido y metales acompañantes en solución debido a la
oxidación de los minerales sulfurados que pueden estar contenidos en los relaves,
desmontes de roca, y las superficies expuestas a la mina. Con características
específicas para cada cuerpo mineralizado y difícil de generalizar, la compleja físico-
química y bioquímica del proceso ha sido reconocida recientemente, pero los métodos
experimentales para diagnosticar el problema aún no han podido ser totalmente
comprobados en la práctica.
La investigación sobre métodos para mitigar el ARD en los depósitos de relaves es
contínua, pero no hay método singular aplicable y apropiado para todas las
condiciones.
La tecnología para la mitigación del ARD está aún en su infancia y las soluciones se
desarrollan para cada caso específico. Aún así, ahora se reconoce que la
consideración de estos asuntos no puede postergarse hasta la clausura y abandono
del depósito, pues lasmedidas de mitigación entonces necesarias pueden ser
incompatibles con las condiciones que existan. En cambio y de acuerdo a la filosofía
que ahora se conoce como «Diseño para el Cierre», estas medidas deben ser
integradas desde las primeras etapas del planeamiento de relaves, con planes
específicos y detallados, que cubren la estabilidad física y química desde el inicio de la
descarga de relaves durante toda la vida operativa de la mina y hasta mucho más
allá del cierre de la mina.
3. PRACTICAS ACTUALES Y FUTURAS DEL MANEJO DE RELAVES EN EL PERU
Actualmente el Perú tiene 176 minas metálicas en operación con un número
desconocido de depósitos de relaves activos e inactivos. De estas minas, 54 producen
más de 100 tons/día y sólo 26 más de 500 tons/día. Siete de éstas son operaciones a
tajo abierto con minas subterráneas completando la diferencia. Este inventario de
pequeñas minas subterráneas primarias contrasta con las grandes operaciones a tajo
abierto que prevalecen en Norteamérica e influencia el nivel de la tecnología de
manejo de relaves que se practica actualmente en el Perú. Aunque hay excepciones,
en el Perú predomina el tipo de tecnología de disposición de relaves anterior a 1940
descrita en la sección anterior.
Por ejemplo, la descarga descontrolada de grandes cantidades de relaves (hasta
4,000 tons/día) directamente a los ríos es practicada en algunas operaciones, mientras
que la descarga también descontrolada a lagos o playas del mar también es frecuente.
Sin embargo, en la mayoría de las minas se han construido presas de relaves en un
intento de mantener a éstos fuera de los arroyos y ríos; dichas presas han tenido un
éxito relativo. Esta práctica, presenta por sí sola un tremendo desafío para muchas
minas en los Andes, con extremos topográficos rara vez encontrados fuera de los
Himalayas. Debido a la disponibilidad muy limitada de equipo de movimiento de tierra
de gran capacidad en la mayoría de las minas subterráneas pequeñas, los métodos de
construcción de presas para relaves están limitados, principalmente, a la descarga
directa por grifos, cicloneo y labor manual. Las prácticas de diseño de las presas para
relaves son casi enteramente empíricas y típicas de aquellas utilizadas en la industria
minera con anterioridad a la amplia transferencia del conocimiento geotécnico e
hidrológico aportado por la tecnología de diseño de presas de agua.
Desde un punto de vista de ingeniería, la mayor deficiencia del diseño de estas presas
para relaves es que no toman en cuenta eventos extremos (inundaciones y
terremotos), ni durante el proceso de diseño de la presa ni durante el establecimiento
del depósito. Así, el tipo de presas de relaves sísmicamente vulnerables, «aguas
arriba», predomina en el Perú; el sistema de derivación del agua superficial tiene
capacidad para un poco más que el flujo normal y los depósitos de relaves están
colocados en cañones muy empinados donde los devastadores huaycos limitan su
existencia a unos pocos años. Las prácticas actuales de las presas de relaves tienden
a considerar casos extremos que tienen intervalos de recurrencia de quizás algunas
pocas decenas de años, con la percepción en algunas minas de que la protección
contra inundaciones no es necesaria en climas secos y que los terremotos son
demasiado esporádicos como para prestarles mucha atención. La práctica
internacional sobre seguridad en presas de relaves que requieren un diseño para
casos extremos, y consideran intervalos de ocurrencia de muchos cientos o miles de
años (para no mencionar los conceptos de la «precipitación máxima probable» o el
«terremoto máximo creíble») son ampliamente desconocidos. Esto ha dado como
resultado que la ocurrencia de fallas sísmicas e hidrológicas ocasione la ruptura de
diversas presas de relaves en el Perú, determinando numerosas pérdidas de vida. Al
mismo tiempo, sin embargo, varias minas en el Perú utilizan actualmente prácticas
novedosas de disposición de relaves, tal como el relleno subterráneo, método de
descarga espesada y disposición de relaves deshidratados. Estas operaciones
demuestran claramente que alternativas a los depósitos de relaves convencionales
pueden ser prácticas y posibles en el Perú.
Por lo tanto, es importante interpretar los objetivos de la protección ambiental en el
contexto de estas realidades. Al nivel actual de la tecnología de manejo de relaves en
el Perú, la protección ambiental es de principal interés para la salud humana y la
seguridad. Esto se refleja de inmediato en la necesidad de adoptar prácticas y
procedimientos de ingeniería para brindar protección contra la pérdida de vidas
ocasionadas por las fallas de las presas de relaves junto con la necesidad de
mantener los relaves y el agua de proceso fuera de los riachuelos y ríos no sólo
durante la operación de la mina sino por un período indefinido de tiempo posterior a su
cierre.
El desarrollo cronológico de las prácticas de relaves descritas en el punto 2 también
proporciona una referencia útil para evaluar las prácticas actuales sobre calidad de
agua en el Perú. Con excepción de las regiones desérticas del sur del país, en muy
pocos depósitos de relaves se recircula el agua de proceso hacia la concentradora. En
lugar de ello, el agua de proceso se descarga directamente desde el depósito a los
arroyos y ríos, utilizando agua fresca para satisfacer las necesidades de la
concentradora. A causa de las restricciones topográficas, el tamaño reducido de
muchos depósitos de relaves limita el tiempo de retención para la sedimentación de
las partículas finas del relave, ocasionando así dificultades para controlar los sólidos
suspendidos en las aguas de proceso que vierten muchas minas pequeñas. La
preocupación por la protección del agua subterránea que se inició en Norteamérica en
la década de los 80, no ha repercutido aún en el Perú, debido probablemente a que
casi todas las fuentes de agua en el país se desarrollan actualmente a partir de aguas
superficiales o acuíferos directamente conectadas a las aguas de superficie. La
preocupación por la calidad de las aguas superficiales está directamente relacionada
con la salud humana y con la irrigación. En este contexto, la calidad del agua
superficial relacionada con la minería en el Perú no se diferencia mucho de aquellas
existentes en otros lugares en los días en que los relaves eran descargados
directamente a los ríos y corrientes de agua.
Por ejemplo, por lo menos 8 ríos principales en el Perú están afectados por altos
niveles de cianuro y/o metales, incluyendo cobre, plomo, zinc, cadmio, arsénico,
níquel, y mercurio (DGAS, 1992). Al mismo tiempo, sin embargo, algunos de estos ríos
son también afectados por contaminantes que no están relacionados a la minería,
tales como los coliformes y nitratos, incluyendo el Rímac que es la única fuente de
agua de beber para 8 millones de habitantes en Lima.
Internacionalmente, los estándares restrictivos para la calidad del agua superficial son
aún más severos que aquéllos para el agua de bebida y son derivados frecuentemente
de la baja tolerancia a los metales por parte de la vida acuática sensitiva, tal como los
peces salmónidos.
Desde un punto de vista práctico, tales estándares no parecen ser muy apropiados en
el corto plazo para el Perú, donde aún el tratamiento primario de aguas servidas,
municipales y domésticas está apenas difundiéndose.
De esta discusión se desprende que las actuales prácticas de minería, manejo de
relaves y protección ambiental en el Perú tienen aún que desarrollarse hasta alcanzar
los niveles de otras latitudes. Sin embargo, se puede esperar que esta situación
cambie rápidamente conforme la inversión internacional en minería llegue al país. Por
ejemplo, la eficiencia en el minado favorece a menudo las operaciones de tajo abierto
de grandes inversiones, que produce más relaves de minerales de baja ley, y estas
prácticas podrían repercutir en cambios significativos de las prácticas actuales
empleadas para el manejo de relaves de las minas subterráneas. También
conjuntamente con la inversión extranjera, tendremos la tendencia a que lleguen a
este país las prácticas ambientales y de manejo de relaves establecidas en otros
países. Por estas razones, esta Guía centra su atención en la actual tecnología
internacional para el manejo de relaves. Se espera que la diferencia entre esta
tecnología y las prácticas actuales en el Perú disminuyan rápidamente conforme las
nuevas minas acentúen su influencia en la producción de minerales en el país.
Para las minas existentes, acceder a tecnología más avanzada puede ser muy difícil
porque las instalaciones están ya establecidas en un lugar y mucho del daño
ambiental ya ha sido hecho.
Para las minas existentes el problema no es «cuánto sería deseable» sino «qué cosa
es posible hacer». A pesar de que la tecnología en este documento se aplica a las
minas existentes de manera muy general, las medidas correctivas requeridas y las
investigaciones pertinentes no pueden generalizarse de una mina a otra y es
necesario realizar, en cada caso, estudios específicos.
Aunque se centra primariamente en las nuevas minas en el Perú, es muy importante
hacer dos advertencias. La primera es que aún la más avanzada tecnología
internacional no puede necesariamente ser aplicada directamente y casi siempre se
requerirá hacer cambios y adaptaciones a las condiciones específicas del país. La
segunda se refiere a que las condiciones en el Perú son más variadas que cualquier
otro país del mundo, y cada generalización de esta Guía tendrá excepciones para
operaciones específicas y lugares específicos.
4. CARACTERISTICAS DE LOS RELAVES
4.1. Tipos de Residuos Mineros
Hay diferentes y variados procesos para la extracción de mineral, comunmente
empleados en la industria minera. Pero esta trabajo trata solamente con los residuos
sólidos y líquidos generados por la concentración y cianuración. La concentración no
es practicada en cada mina y el lector debe tener en cuenta que relaves, tal como se
define más adelante estarán asociados únicamente con aquellas minas que la
efectúan. Además, esta trabajo está específicamente orientada a los relaves derivados
de la extracción de metales preciosos (oro, plata) y metales básicos (cobre y
plomo/zinc o Cu y Pb/Zn), ya que estos minerales son los que dominan la industria
minera peruana en el futuro previsible. Los minerales polimetálicos son aquellos a
partir de los cuales se extrae una amplia variedad de metales y son usualmente altos
en minerales sulfurados, tal como la pirita. Otros relaves tales como aquellos
derivados del hierro y del lavado del carbón no se discuten aquí, pero muchos de los
mismos principios son aplicables.
a) Origen y Producción de Relaves de Concentradoras
El proceso de concentración comienza con el chancado del mineral proveniente de la
mina hasta tamaños de partículas generalmente en el rango de centímetros o
milímetros. El mineral chancado es luego reducido a tamaños menores a un milímetro,
en grandes tambores rotatorios clasificados como molinos de bolas, molinos de varillas
y molinos semi-autógenos (SAG). Se agrega agua al mineral molido y el material
permanece en forma de lodo (pulpa) a través del resto del proceso de extracción.
El siguiente paso es llamado comúnmente flotación. La flotación opera sobre el
principio de que partículas individuales que contienen el mineral que se desea extraer
son hechas receptivas selectivamente, a pequeñas burbujas de aire que se adhieren a
estas partículas y las elevan a la superficie de un tanque agitado. Las espumas que
contienen estas partículas valiosas son retiradas de la superficie, procesadas, y
secadas para transformarse en concentrado, este producto final de la concentradora,
es embarcado a la fundición para su refinación. Entre tanto, las partículas de desecho
que quedan constituyen los relaves. Después de recuperar algo del agua del proceso
en tanques apropiados, conocidos como espesadores, los relaves son bombeados al
lugar destinado para su almacenamiento. Para el hierro (magnetita) la concentración
precede a la flotación, la que entonces extrae los sulfuros de hierro del concentrado de
magnetita y los descarga como relaves.
Una variación de este proceso es mucho más comúnmente utilizado para los
minerales de oro y plata. Los procesos de chancado y molienda se realizan en forma
similar excepto que usualmente cuando se realizan hasta un tamaño más fino a fin de
mejorar la recuperación de granos microscópicos de mineral. Para incrementar el pH
hasta alrededor de 11 se agrega cal y la posterior adición de cianuro disuelve el oro y
la plata.
En el proceso convencional de cianuración, la solución de cianuro que contiene los
metales disueltos es separada de los relaves a través de una decantación en contra-
corriente (CCD). La solución final es diluida reduciendo las concentraciones de cianuro
y descargada con los sólidos de los relaves. Los procesos similares, carbón en pulpa
(CIP) y carbón en lixiviación (CIL) añaden carbón al mineral molido como una forma de
recuperar el oro y la plata de la solución cianurada. Mientras que los relaves sólidos
CIP y CIL son los mismos, las concentraciones de cianuro en el líquido efluente que
acompaña a los relaves son más altos que los obtenidos con CCD.
Para propósitos de esta Guía, la comprensión de los detalles de las técnicas del
proceso no es esencial pero será muy útil para anticipar las características físicas y
químicas de los relaves producidos por una concentradora particular. Estas técnicas
generales de procesamiento proporcionan las bases para definir los relaves que se
consideran aquí.
Relaves:
Se definen como el desecho mineral sólido de tamaño entre arena y limo provenientes
del proceso de concentración que son producidos, transportados o depositados en
forma de lodo. Note que esta definición excluye otras formas de desechos mineros
producidos en forma sólida. Estos no son cubiertos en esta Guía pero varios tipos de
ellos se mencionan brevemente más abajo, principalmente para distinguirlos de los
relaves tal como se han definido aquí.
b) Otros Residuos Sólidos
Desmonte de mina: es roca extraída durante el minado para tener acceso al mineral.
En las minas subterráneas, este material es usualmente de tamaño menor que 20
cms. y las cantidades llevadas a la superficie son comparativamente pequeñas. El
desmonte de las minas a tajo abierto es mucho más grueso, su rango de tamaño va
desde un metro hasta polvo y las cantidades producidas pueden ser bastante grandes,
llegando a menudo hasta dos a cuatro veces la de los relaves. Aunque las prácticas de
manejo para este tipo de material está fuera de los límites de este trabajo, se puede
decir que la estabilidad de los echaderos de la mina son rara vez un problema excepto
en ciertos casos que involucran climas húmedos o cuando se introducen fluidos;
cuando el echadero contiene arcillas o material inusualmente fino, o cuando existen
suelos arcillosos en los cimientos del echadero (Zovodni, et. al., 1984; Dawson, et. al.,
1992; Broughton, 1992; Proceedings, 1986). El desmonte de minas es importante en el
contexto del manejo de relaves porque puede proporcionar material de buena calidad
para la cons-trucción del dique de una presa superficial. Los desmontes de mina
pueden ser, sin embargo, una fuente potencial de drenaje ácido y comparte con los
relaves mucho de la tecnología relacionada con ARD.
Residuos o Desmontes de Pilas de Lixiviación, son aquéllos que se derivan de un tipo
de extracción mineral que consiste en que al mineral, chancado o no, se le añade
soluciones de cianuro para oro o ácido sulfúrico para cobre por medio de una irrigación
superficial o por infiltración. Un proceso relativo al cobre, «dump leaching», involucra
añadir solución de ácido sulfúrico a botaderos de desmonte. Estos procesos tienen
características especiales y tecnología que no se discuten aquí.
Escorias, resultan del enfriamiento de residuos fundidos derivados de la fundición de
concentrados de metales básicos. Las escorias de fundición pueden contener metales
tales como arsénico, cadmio, y plomo en concentraciones potencialmente tóxicas.
Los Relaves de Placeres o Lavaderos, son producidos por operaciones de dragados
de oro y menos comúnmente en el dragado de minerales de estaño. Este material es
usualmente del tamaño de grava gruesa o mayor y está desprovisto de nutrientes o
material capaz de formar suelos. Los asuntos ambientales involucran problemas de
sedimentación y revegetación en los arroyos los cuales son específicos para estos
materiales. El contenido de mercurio de los residuos tanto de grandes dragas como
operaciones en pequeña escala en la selva peruana son motivo de gran preocupación.
Relaves de Jig, son producidos por la separación gravimétrica, casi siempre en
combinación con la molienda en las operaciones auríferas comunes. Tienen un
tamaño mayor que los relaves de flotación pero en todo lo demás son similares. La
amalgamación con mercurio es aún usada ampliamente para procesar concentrados
gravimétricos de oro en pequeñas operaciones del Perú.
Relaves de Cianuración con Aglomeracion y Peletización, son producidos por el
retratamiento de relaves de amalgamación ricos en oro, mayormente en operaciones
muy pequeñas a lo largo de la costa. Los relaves consisten en pelets que van de uno a
dos centímetros en tamaño y que son descargados en estado semi seco.
4. 2. Propiedades Físicas y Estructurales
Las características físicas de los depósitos de relaves dependen fundamentalmente de
la forma hidráulica de su deposición. Estas propiedades son importantes para
comprender cómo responderá el depósito a la carga, a la infiltración y al movimiento
sísmico.
a) Características de la Deposición
Los relaves son casi siempre transportados desde la concentradora a través de una
tubería, en la forma de pulpa (mezcla de agua y sólidos), en concentraciones que van
de 20 a 50% de sólidos en peso. En los depósitos superficiales la pulpa es descargada
desde la cresta del dique, sea a través de grifos en la línea de relaves espaciados más
o menos de 10 a 50 mts. o por una reubicación periódica del extremo de la tubería de
descarga ,Conforme los sólidos se asientan a partir de la pulpa descargada, se forma
una playa de leve inclinación que se extiende desde el punto de descarga hasta la
poza de decantación donde el agua remanente de la pulpa se acumula para ser
recirculada a la concentradora.
En teoría, el material más grueso se asienta inicialmente a partir de la pulpa, las
partículas másfinas se asientan más lejos de la playa, y las mucho más finas, del
tamaño de arcillas y limos, se asientan en la poza de decantación dando lugar al
modelo altamente idealizado de segregación por tamaño y permeabilidad relativa.
Esto crea zonas de relaves dentro del depósito que están segregadas por el tamaño
del grano y que son conocidas por la siguiente terminología:
Arenas, arenas de relaves, o relaves arenosos, son materiales predominantemente
más grandes que 0.074 mm lo que significa que menos del 50% son más finos que
ese tamaño.
Lamas, son predominantemente materiales del tamaño del limo, más del 50% menor
de 0.074 mm.
El grado actual de segregación por tamaño de partícula varía notablemente tanto
dentro de un depósito dado como de un depósito a otro, de acuerdo a factores tales
como la fineza de molienda, el contenido de sólidos, el caudal y pH de la pulpa
descargada. Estos mismos factores influencian el talud y la densidad in-situ de los
relaves y han sido materia de estudio por varios investigadores (Coinlin, 1989; Kupper
y Asociados en 1922a, b; Abadjiev, 1985; Bolt, 1988;Fourie, 1988).
Hay tres excepciones principales donde pueden ocurrir condiciones más uniformes. La
primera es, si el contenido de sólidos de la pulpa se incrementa, mediante
espesadores, a más del 50%. Esto reduce la segregación por tamaño de partícula y
tiende a reducir tanto la estratificación como la reducción sistemática del tamaño de
partícula en función de la distancia desde el punto de descarga. La segunda, es para
relaves molidos a tamaños muy finos y que tienen un mínimo contenido de arena para
empezar, los relaves de cianuración de oro y plata corresponden a este tipo según lo
describe Lefebvre y Dastous (1991). En tales casos, cualquier playa de arena puede
ser tan angosta como 30 a 50 metros, con el remanente del depósito constituido por
lamas más o menos uniformes. El último caso es cuando los ciclones son utilizados
para separar y eliminar arena de los relaves de la concentradora, ya sea para su uso
en la construcción de la presa o como relleno en las minas subterráneas.
Las características granulométricas de varios tipos de relaves se muestran en la
Figura 1.3 para minerales de cobre, plomo, zinc, oro y plata. Los relaves globales son
el material producido en la concentradora antes de la descarga, mientras que la
distribución granulométrica mostrada para las lamas reflejan segregación en la
deposición, cicloneo y molienda fina en varios casos. La granulometría de los relaves
arenosos en la zona de playa es similar a aquella mostrada por la descarga inferior del
ciclón en la Figura 1.2(b) y (c) pero generalmente con un contenido más alto de finos.
La granulometría del relave global queda determinada por el proceso de molienda en
la concentradora, el cual generalmente, se optimiza para maximizar la recuperación
del metal.
Desde una perspectiva más amplia esto puede ser contraproducente, pues da lugar a
relaves que tienen características menos favorables para la deposición. Por ejemplo,
la fineza de molienda requerida para incrementar la recuperación en sólo 2 a 3%
puede incrementar los finos en los relaves de 10 a 15 puntos en porcentaje. No
solamente el incremento en el valor metálico puede verse largamente superado por los
mayores costos de equipo, mantenimiento, suministros, y energía requerida para
moler a tamaños más finos sino que los relaves más finos reducen la disponibilidad y
recuperación de la arena cicloneada que puede ser útil como relleno en las labores
subterráneas o como un material de bajo costo para la construcción de la presa de
relaves.
Especialmente para las minas subterráneas del Perú, la molienda debe basarse no
solamente en una óptima recuperación del metal sino en la óptima combinación de la
deposición de relaves,el método de minado y los factores de recuperación, tomados
todos en conjunto.
b) Propiedades Estructurales
Las propiedades estructurales son aquéllas características geotécnicas de los
depósitos de relave que gobiernan su comportamiento frente a la estabilidad,
infiltración y deformación. Las propiedades estructurales básicas, incluyen resistencia,
permeabilidad y compresibilidad, y en el caso de los depósitos de relaves éstas
propiedades dependen notablemente de si predominan las arenas o las lamas, y del
grado interestratificación. Valores típicos de la densidad «in situ», resistencia,
permeabilidad, índice de compresión, y coeficiente de consolidación, han sido
reportados por Vick (1990) y sólo se ofrecen aquí algunas generalidades. La
resistencia de los relaves arenosos está mejor representada por el ángulo de fricción
interna el cual es mayor que el de la mayoría de suelos naturales debido a la
angularidad de las partículas del relave que la molienda produce. Las lamas, sin
embargo, son débiles y compresibles, y la baja resistencia al corte del material sin
drenaje, determina su comportamiento (Ladd, 1991 y Vick, 1992).
La permeabilidad de los relaves arenosos varía aproximadamente de 10-3 a 10-4 cm
por segundo, mientras que las lamas oscilan en el rango de 10-5 a 10-6 cm por
segundo, dependiendo de la presión total efectiva a que estén sometidos; una relación
muy útil está dada por la fórmula de Hazen’s: k = (d10)2 donde k es la permeabilidad
en centímetros por segundo y d10 es el tamaño de abertura en milímetros por el que
pasa el 10% del material. Esta relación ha probado ser muy exacta para relaves de
metales básicos y metales preciosos de todos los tipos. Proporciona la permeabilidad
de los estratos individuales mas no, necesariamente, del relave como un todo pues
este depende de la interestratificación. La permeabilidad de los depósitos
interestratificados de arenas y lodos es gobernada por aquella de las arenas, debido a
la interconexión de los estratos más permeables y las zonas que proporcionan vías
que controlan la infiltración.
Los relaves arenosos drenan por gravedad después que el agua empozada es
extraída de la superficie de un depósito y si están sobre un material razonablemente
permeable, su humedad gravimétrica residual disminuye aproximadamente 5% a 15%.
Las lamas, sin embargo, no responden al drenaje por gravedad debido a las altas
fuerzas de capilaridad asociadas con el pequeño tamaño de las partículas. Las
evidencias de campo muestran que por debajo de la zona de desecación superficial,
los lodos originalmente depositados bajo agua, retienen su contenido original de agua
(25% a 35%) y permanecen virtualmente saturados en su totalidad por períodos de
hasta 90 años, aún en climas secos. Esta conducta de la saturación ha sido
confirmada aún en los desiertos peruanos (Arequipa) en donde estratos de lamas
saturadas permanecen a solamente 1.6 metros por debajo de la superficie de un
depósito de relaves inactivo por más de 35 años (Villachica y Sinche, 1984).
La deposición hidráulica ordinaria de arenas y lamas produce bajas densidades «in
situ» y condiciones sueltas y blandas, tal como lo indican los resultados de la Prueba
Estándar de Penetración (Seed y asociados, 1985) con promedios típicos entre 5 a 10
para playas de arenas recientemente depositadas y entre 1 y 3 para lamas. Bajo
condiciones de total saturación ésto indica que ambos tipos de relaves son
susceptibles de perder resistencia durante licuefacción sísmica, y este factor tiene la
máxima importancia con relación a casi todos los aspectos del manejo de relaves en el
Perú.
3. Características Químicas
Es aparente, desde un punto de vista físico que los relaves son un material
manufacturado y la naturaleza básica del proceso admite algunas generalizaciones
razonables sobre el a sunto. Esto no es así, con respecto a las características
químicas que pueden varíar ampliamente de un yacimiento a otro. A este respecto, es
importante anotar que varios depósitos de características diferentes, cada uno con
distinta geoquímica, pueden ser explotados a lo largo de la vida de la mina,
ocasionando las variaciones correspondientes en las características químicas de los
relaves producidos.
5. METODOS ALTERNATIVOS PARA LA DISPOSICION DE RELAVES
El chancado y molienda de minerales genera un volumen de relaves que es,
aproximadamente, dos tercios más grande que el volumen original del mineral «in
situ». Dónde y cómo colocar estos relaves en forma que sea económicamente factible
así como física y químicamente estable es tal vez el mayor problema ambiental,
asociado con el desarrollo minero.
Históricamente, la disposición de relaves favorecía en sus orígenes a la deposición en
ríos,lagos o riachuelos y, más tarde en las presas superficiales, por razones
relacionadas con la evolución técnica de las prácticas revisadas en la Introducción.
Más que ningún otro factor, la reciente preocupación por la post-clausura relacionada
con el ARD ha estimulado el interés por métodos alternativos, tales como el relleno
subterráneo y la disposición submarina, mientras que por otro lado, métodos como la
disposición de relaves deshidratados tienen ventajas significativas de estabilidad física
para el Perú.
El método preferido para la disposición de relaves es muy específico para cada
proyecto y ubicación, la mejor solución puede ser obvia o puede requerir considerable
investigación dependiendo de las circunstancias únicas de la mina, las cuales
incluyen:
ubicación de la mina y su topografía
método de minado y geología del cuerpo mineralizado
métodos de procesamiento y características físicas resultantes de los relaves
características químicos de los relaves y su potencial generador de ARD
factibilidad económica
Estos factores forman la base de las discusiones que se presentan a continuación
sobre los principales métodos alternativos para la disposición de relaves.
1. Depósitos Superficiales
Los depósitos de relaves superficiales son tradicionalmente los métodos más
versátiles y económicos para disponer de ellos en la mayoría de operaciones mineras.
Este método se basa en la deposición hidráulica de relaves, , detrás de una presa que
puede ser construida utilizando una variedad de materiales y configuraciones. La
represa es construida intentando servir el propósito fundamental de confinar la pulpa
de relaves para permitir que los sólidos se asienten y el agua sea recirculada a la
concentradora, en contraste con muchas operaciones existentes en el Perú en donde
la recirculación es raramente practicada.
Varias técnicas conocidas como disposición subaéreas, descarga de relave espesado,
y disposición deshidratada son considerados aquí como variaciones de los métodos de
deposición de relaves descargados hidráulicamente. Todas estas técnicas requieren
de un depósito o área de disposición superficial en una forma u otra. Una revisión
comparativa de los primeros dos procedimientos en relación con prácticas más
convencionales son proporcionados por Lighthall (1987), y los tres son descritos
separadamente en las siguientes secciones.
a) Disposición Sub-aérea
La disposición sub-aérea (o literalmente, «debajo del aire») se deriva de las prácticas
de disposición de relaves originalmente desarrolladas y ampliamente utilizadas para
lamas de oro en Africa del Sur. Tal como lo describe Blight (1988) y Blight y Steffen
(1979), los relaves descargados en capas delgadas que se dejan secar bajo el calor
de los climas calientes y secos, resultan en depósitos que tienen un alto grado de
sobreconsolidación y/o presión de poros negativa (succión capilar), mejorando por lo
tanto las características físicas en comparación con los lodos depositados
convencionalmente.
La disposición sub-aérea en otros lugares busca reproducir estos procedimientos
empleando el espesamiento de los relaves cuando es necesario; descargándolos en
capas finas a partir de grifos espaciados, muy cerca uno del otro; y manteniendo una
poza de decantación pequeña que se controla cuidadosamente. Estos procedimientos
tienden a reducir la segregación por tamaño de partícula en la playa ancha, lo cual
puede reducir el tamaño y extensión de las zonas de arena y puede
consecuentemente reducir la permeabilidad del depósito como un todo a un valor
límite. Las densidades iniciales más altas pueden ser alcanzadas en las porciones
superiores del depósito, dependiendo del grado de desecación producido por las
condiciones climáticas.
Descripciones de procedimientos subaereales en tres minas son mencionados por
Skolasinski, et. al. (1990) y Knoght & Haile (1993).
A menudo se colocan drenajes en la parte inferior de los depósitos de relaves como
parte de las técnicas subaéreas, y una limitada información de campo indica que ello
puede ocasionar la disminución de una presión de poros negativa en porciones de
depósitos de relave fino. Las condiciones de no- saturación a través del depósito, sin
embargo, pueden ser alcanzadas únicamente mediante una adecuada duración y
grado de secado de las capas individuales de relaves durante la deposición, lo cual a
su vez depende de las características de la evaporación y los procedimientos
operativos en un lugar específico. A menos que se puedan alcanzar condiciones de
no- saturación que se mantengan a través de todo el depósito, los depositos de
relaves sub-aéreos pueden permanecer susceptibles a la licuefacción bajo los niveles
de movimientos sísmicos que se esperan en el Perú; de modo que para prevenir la
licuefacción se requerirán las mismas medidas de diseño consideradas para
disposiciones convencionales en superficie. Que se sepa, ningún depósito de relaves
que use procedimientos sub-aéreos ha tenido experiencias sísmicas significativas en
Sudáfrica u otro lugar.
La disposición subaérea ha sido sugerida para las pequeñas minas de oro a través de
la costa peruana y regiones desérticas, en donde la degradación intensa del cianuro
junto con la concentración superficial de valores residuales de oro resultan gracias a la
migración capilar de los fluidos hacia la superficie de los relaves (Villachica y Sinche,
1986). Sin embargo, es muy posible que se requieran pruebas de campo a gran
escala, por largos períodos, si el secado ha de ser considerado como el principal
medio para mejorar la resistencia a la licuefacción y la estabilidad sísmica aquí o en
cualquier otro lugar del Perú. Comentarios similares se aplican a los métodos de
descarga por espesamiento discutidos más adelante.
b) Descarga Espesada
Como lo describió Robinsky (1979), el procedimiento de descarga espesada se basa
en la eliminación de mayor cantidad de agua de los lodos de relaves, mediante
espesamiento en la concentradora hasta por lo menos 50-60% de sólidos (% peso).
Tales lodos pueden alcanzar una inclinación de 3-6 grados cuando son depositados a
partir de una tubería. Esta forma de disposición tiene el potencial de reducir la
extensión de la construcción de la represa requerida para depósitos superficiales
convencionales, con el correspondiente ahorro en costos de construcción de la presa,
aunque esto pueda ser contrarestado en alguna medida por el costo de espesamiento
y bombeo de los lodos de relave.
Se requiere un lugar amplio y plano para utilizar la deposición mediante descarga
espesada, y es por ello inadecuado para las áreas montañosas del Perú. Las
operaciones en dos minas que utilizaron este procedimiento han sido descritas
por Yeomans (1985) y por Wood & McDonald (1986). Con su superficie cónica
inclinada, el método ha sido también propuesto como un medio para incrementar la
capacidad de los depósitos superficiales convencionales y para ayudar en la
construcción final de las pendientes de los depósitos superficiales que controlan el
escurrimiento pluvial después y durante el cierre. Alcanzar estas inclinaciones, y
controlar por lo tanto los relaves depositados, depende de que se alcance una
densidad de lodo (% sólidos) lo suficientemente alta para evitar la segregación de
partículas por tamaño durante la deposición del cono. Asumiendo que un material
uniforme, no segregado, sin zonas de arenas diferentes puede tener características de
retención de humedad similares a la de las lamas, como se discutió anteriormente, se
ha propuesto que las condiciones saturadas resultantes pueden mitigar el desarrollo
del ARD en los relaves de descargas espesadas. En una pequeña prueba
experimental de campo de este concepto, Dave, et. al. (1990a) encontró dificultades
para mantener el contenido de sólidos de la pulpa tal como se requería para
condiciones de no segregación y plena saturación, y la oxidación dentro de los 0.5 m
superiores acidificó el resto del depósito en toda su profundidad de 1.75 m. Sin
embargo, con una permeabilidad del orden de los 10-4 cms/s, algún grado de drenaje
por gravedad puede anticiparse aún cuando se hubiera alcanzado las condiciones de
no segregación.
Muchos de los problemas operacionales encontrados con los métodos de descarga
espesada han resultado de las dificultades en espesar suficientemente los relaves que
contienen una fracción significativa de arena. Las condiciones de no segregación
requeridas para controlar el flujo de relaves y alcanzar gradientes o inclinaciones
razonables del cono son altamente sensitivas a pequeños cambios en la densidad del
lodo espesado. Dos minas peruanas que anteriormente usaron este procedimiento
realizaron la primera etapa de la eliminación de agua del relave original mediante
ciclones y espesando el rebose del mismo en espesadores convencionales.
Sin embargo, se ha reportado que la mezcla inadecuada de las arenas del ciclón y de
los lodos espesados ha sido responsable del fracaso en alcanzar condiciones de no
segregación y del control de la pendiente del cono. La experiencia operacional en este
y otros casos indica que los métodos de descarga espesada necesitan, para ser
exitosos, que los relaves finos no contengan una fracción significativa de arena (tal
como los relaves de cianuración de oro y plata) o que las arenas sean separadas de la
pulpa de relaves y depositadas en otro lugar por un método diferente. En tales casos,
los bajos costos de energía de bombeo y de desgaste de tuberías atribuidas a las
lamas pueden hacer económicamente posible el considerar lugares de disposición
mucho más distantes que son más adecuados para este método (Villachica, 1979).
Al igual que cualquier otro relave saturado, los relaves espesados permanecerán
susceptibles a licuefacción sísmica bajo los grados de movimiento sísmico que se
esperan en el Perú, a menos que se garantice una completa desaturación del
depósito. Por ejemplo, Poulos et. al. (1985) encontró que aceleraciones de la corteza
de aproximadamente 0.3 g podían iniciar la licuefacción de relaves de bauxita. Estos
materiales tienen un contenido de arcilla excepcionalmente alto de modo que la
licuefacción con aceleraciones menores a las reportadas podría ocurrir con las
características de relaves de otros minerales que se encuentran en el Perú. Usando
métodos originalmente desarrollados por Lucía (1981), Jeyapala (1982) se demostró
que los relaves espesados, inicialmente depositados en inclinaciones cónicas de 6 a 8
grados podrían sufrir fallas de flujo debido a licuefacción sísmica, con inclinaciones
posteriores a la falla de 0.5 a 2.0 grados. Aunque estos efectos de licuefacción pueden
ser mitigados por la construcción de diques para contener el depósito, el costo de ello
puede superar largamente la principal ventaja del método.
Excepto en circunstancias especiales, la disposición mediante descarga espesada
ofrece en el mejor de los casos ventajas limitadas, principalmente el potencial para
reducir los costos de relleno del dique de contención y aún estos beneficios
dependerán de las circunstancias específicas de cada lugar. En la medida en que los
problemas que involucran la estabilidad física y química de los relaves espesados no
son sustancialmente diferentes de aquellos con técnicas de disposición más
convencionales, las limitaciones e incertidumbre asociadas con aquel método pueden
superar las ventajas potenciales para muchos casos en el Perú.
c) Relaves Deshidratados
Es posible eliminar agua de la pulpa de relaves en la concentradora utilizando equipos
tales como: filtros de vacío, de presión, filtros de tambor, filtros de faja y/o centrífugas.
El contenido de agua de los relaves puede ser reducido lo suficiente como para
permitir su transporte y ubicación por camiones o fajas transportadoras, usualmente
hasta 20-25% por peso (para gravedad específica del mineral cercano a 2.8). Debido a
que los relaves aún contienen humedad significativa, la terminología de relaves
«secos» que algunas veces se aplica al método no es estrictamente correcta.
Aunque los costos de capital y operación del equipo pueden ser altos y las limitaciones
en confiabilidad requieren un sistema de disposición de relaves de respaldo, el método
ofrece ventajas únicas para las minas ubicadas en los valles estrechos y montañas
empinadas del Perú. Adicionalmente, las operaciones de oro pueden lograr un
incremento en la recuperación de la solución y con ello incrementar la extracción de
oro y reducir al mismo tiempo y en forma significativa la contaminación por cianuro.
Las pérdidas de agua por evaporación que de otra manera ocurren a partir de los
depósitos convencionales, pueden ser reducidos en climas extremadamente áridos u
en otros casos donde la disponibilidad de agua para la concentradora es limitada. En
efecto, la infiltración y evaporación bajo condiciones operativas es reducida
sustancialmente o eliminada porque sin deposición hidraulica no habrá agua de
decantación embalsada en la superficie del depósito. El agua recuperada de los filtros
es fácilmente recirculada al proceso de concentración o cianuración, eliminando la
necesidad de descargas directas del agua de proceso aún en áreas húmedas que
tienen un balance desfavorable de agua debido a las precipitaciones pluviales.
Los procedimientos de manipuleo y apilamiento ejercen una influencia de control de la
estabilidad física de los depósitos de relaves deshidratados. Puede ocurrir la total
saturación en las zonas de mayor profundidad debido a la compresión de los relaves o
a la infiltración, y esto a su vez ocasiona susceptibilidad frente a la licuefacción
sísmica. De otro lado, el secado por aire puede reducir el contenido de agua aún más
hasta un 5-15%. Mientras esto puede producir condiciones ideales para la descarga
final de relaves en pilas altas (muy semejantes a los echaderos de desmonte en la
construcción de una mina) también hace que el material sea extremadamente suelto.
Si es que los relaves se saturan por infiltración u otros medios, pueden producirse
grandes deslizamientos aún en ausencia de movimiento sísmico. Este mecanismo,
denominado «licuefacción estática o espontánea», ha sido explicado por Eckersley
(1990), y descrito en depósitos finales de cenizas y relaves de caolín por Bishop
(1973).
Estos problemas, sin embargo, pueden ser tratados apropiadamente si se colocan los
relaves deshidratados en pilas horizontales y se compactan mecánicamente para
incrementar su
densidad «in-situ». Si esto se hace correctamente, la compactación puede garantizar
la estabilidad física de los relaves bajo todas las condiciones, sísmica, hidrólogica o de
otra manera eliminando virtualmente el riesgo potencial de fallas por deslizamiento.
Esto hace que la eliminación de agua sea una técnica con potencial significativo,
donde la economía y las condiciones de operación lo permitan. Los relaves
deshidratados, debidamente compactados, pueden solucionar muchos de los
problemas de disposición de relaves en el Perú causados por terrenos muy inclinados,
por clima húmedo, o por ambos, y el método podría adaptarse muy bien para las
minas más pequeñas. Estos relaves pueden ser colocados en las laderas de los
valles, antes que a través de ellos, minimizando los problemas de inundaciones y
proporcionando probablemente el máximo grado de estabilidad física a largo plazo,
que pueda ser alcanzado. En casos que involucran el ARD, los depósitos de relaves
desecados y compactados pueden también resolver algunas de las dificultades
encontradas al construir coberturas secas post-clausura (ver [Link]). Por muchas
razones, la disposición de relaves deshidratados debe ser considerado seriamente
para el beneficio de muchas minas en el Perú.
2. Relleno Subterráneo
Es posible retornar prácticamente la mitad y hasta dos tercios de los relaves
producidos hacia las labores explotadas en las minas subterráneas. (Resulta poco
probable, sin embargo, integrar este procedimiento con las operaciones de las minas
de tajo abierto). El relleno, como se denomina a este procedimiento, es parte esencial
de algunas operaciones subterráneas de extracción de mineral como el procedimiento
de «corte y relleno», y puede también ser utilizado para incrementar la recuperación y
extracción de mineral mediante el reemplazo de los pilares de sostenimiento en en las
operaciones subterráneas del tipo de «cámaras y pilares». La tecnología de «relleno»
es descrita ampliamente en la literatura de ingeniería de minas por lo que no se
resume aquí.
En las operaciones de relleno los relaves son usualmente retornados al frente de
trabajo en forma de pulpa, aunque algunos otros métodos, como el neumático,
también son usados algunas veces. El relleno no cementado requiere una forma de
relave permeable y de drenaje libre, de tal manera que el cicloneo es utilizado en la
concentradora para separar y retornar la fracción de arena al frente de trabajo dejando
las lamas para disposición superficial. El relleno cementado utilizando cemento
Portland u otros aditivos puede producir un relleno durable en superficies de trabajo en
la mina o incrementar la rigidez del relleno para un mejor soporte de la roca. Algunas
veces, se usan relaves no cicloneados y en este caso parte de los relaves
permanecen sin separarse, para su disposición superficial.
Al reducirse la cantidad de relaves requeridos para la disposición superficial, el relleno
puede reducir la magnitud del impacto de los relaves superficiales y también hace
posible aprovechar lugares más pequeños para la disposición de los relaves
remanentes. Para relaves que tienen un severo potencial de ARD, el sellado de las
labores mineras rellenadas para prevenir el ingreso de oxígeno y/o la eventual
inundación intencional posterior al minado, pueden efectiva y permanentemente
prevenir la generación de ARD a partir del relleno de relaves. Aún mayores beneficios
relacionados con el ARD son posibles si el cicloneado de relleno de arena origina la
descarga exclusiva de lamas a la superficie, cuyas características de retención de
agua pueden reducir sustancialmente y por mucho tiempo la oxidación potencial. Sin
embargo, a menos que se disponga de significativos volúmenes de labores minadas,
el relleno y por lo tanto el cicloneo sólo pueden ser conducidos en forma intermitente,
resultando en descargas superficiales que se alternan entre lamas y relaves globales
que incrementan la fracción de arena y cuyo drenaje relacionado con ARD, retención
de humedad, y sus características de oxidación en el embalse superficial son menos
favorables.
En vista de la prevalencia de cuerpos mineralizados subterráneos de alto contenido de
sulfuros
en el Perú, el relleno ofrece uno de los medios más prometedores y de costo efectivo
para reducir las dificultades asociadas con la disponibilidad y adaptabilidad de los
lugares para la disposición de relaves en superficie. Debido a que el relleno es parte
integral de la operación minera, debe ser planeado con anterioridad como parte del
método de minado.
Tradicionalmente, los materiales y procedimientos para relleno han sido diseñados
exclusivamente para ajustarse a las necesidades de la minería subterránea, sin
considerar los problemas de disposición de relaves como tales. La optimización del
minado y de la disposición de relaves en forma integral pueden hacer del relleno una
operación de mucho mayor valor dentro de la operación global.
3. Disposición Submarina de Relaves
La disposición submarina se refiere a la descarga de relaves al oceáno a través de un
punto de descarga debidamente diseñado a una profundidad y ubicación
seleccionadas para minimizar los impactos ambientales, tales como turbidez y su
efecto sobre los peces. Poling & Ellis (1993) diferencian claramente este
procedimiento de la simple descarga de relaves a los ríos o a las playas del oceáno,
los cuales, indicaron, causan impactos severos totalmente inaceptables.
La tecnología para la disposición de relaves submarinos se ha desarrollado a base de
operaciones intensivamente monitoreadas y llevadas a cabo en un pequeño número
de minas en los fiordos costeros del oeste de Canadá, principalmente en la Isla
Copper («Copper Island») y en la mina de molibdeno de Kitsault. Las experiencias en
la Isla Copper son representativas.
Por más de 20 años las concentradoras de la Isla Copper han descargado relaves en
la Bahía de Rupert y ahora ellos ocupan el área que se muestra con profundidades de
hasta 50 [Link] el fondo del fiordo de ingreso. El monitoreo oceanográfico,
batimétrico, químico y biológico ha mostrado que los relaves floculan y se asientan
rápidamente bajo la influencia combinada de los aditivos de la concentradora y el pH
ligeramente alcalino del agua de mar, con algunos episodios ocasionales de
suspensión de relaves y turbidez en la columna de agua. Esto es logrado por una
deaereación y dilución en agua de mar de los lodos de relaves en una cámara de
mezcla previa a la descarga; el punto de descarga se ubica a una profundidad de 50
m. por debajo de la zona de producción biológica primaria en la columna de agua. No
ha habido indicación de toxicidad por relaves o bioacumulación de metales en los
organismos marinos. El más importante y más significativo de los impactos parece ser
la sofocación de organismos bénticos inmóviles, ocasionado por los relaves, pero la
recolonización y recuperación de las poblaciones bénticas en la superficie de los
relaves parecen ocurrir luego de un año o dos, después de que la deposición termina,
de tal manera que los principales efectos ambientales son bastante recuperables tal
como hasta ahora se han indicado (Poling & Ellis, 1993).
Basados en estas experiencias, Baer, et. al. (1992), han propuesto varios criterios,
delineando condiciones favorables para una disposición submarina ambientalmente
aceptable. En adición a lo obvio, que la mina esté razonablemente ubicada cerca del
mar otros requerimientos técnicos incluyen:
Un bajo porcentaje de mineral sulfurado y ausencia de metales tóxicos solubles, de
reactivos de concentradora, y de productos secundarios de la concentradora en los
relaves (condiciones más fácilmente satisfechas por minerales porfiríticos). El
espesamiento de la pulpa de relaves en la concentradora, la deaereación de los
relaves, y su mezcla con agua de mar de tal manera que la densidad de los lodos de
relaves no sea menor que la densidad del agua de mar en la profundidad. Ubicación
biológica y oceanográfica adecuada del punto de descarga, en un ambiente
deposicional que sea relativamente estable con respecto a las corrientes, tal como el
fondo de un fiordo.
La mayor ventaja potencial de la disposición submarina de relaves es la posibilidad de
eliminar la generación del ARD de los relaves mediante la submergencia, mientras que
al mismo tiempo se evita la licuefacción sísmica, el desbordamiento hidrológico y los
riesgos de estabilidad relacionados a los depósitos o embalses superficiales. Pero
algunos problemas permanecen pendientes de solución. Aunque los estudios por
Pedersen et. al (1990) indican que no habían signos de oxidación en relaves con alto
contenido de sulfuros depositados en un lago de agua fresca, los relaves submarinos
altamente sulfurados de la mina Black Angel en Groenlandia han reportado la
bioacumulación de metales por organismos marinos, y por ello se requiere estudios
posteriores de los problemas que presentan los relaves altamente
[Link], los efectos de terremotos y tsunamis en la estabilidad a
largo plazo de los relaves submarinos no ha recibido aún una investigación extensa.
Los requisitos para el monitoreo sofisticado de la disposición submarina de relaves
durante las fases de pre-minado y a través de períodos operacionales y de clausura
son rigurosos e intensivos y deben ser llevado a cabo como una parte integral de
cualquier operación.
En el Perú la corriente marina que se dirige hacia el norte, conocida como la corriente
de Humboldt, ha tenido marcada influencia sobre los relaves que han sido
descargados a los ríos desde las minas en los Andes y sobre los materiales
depositados en los deltas de los ambientes costeros marinos. Los márgenes norteños
de estos deltas muestran una acumulación preferencial de sulfuros y minerales
pesados debido a la fuerte acción de las corrientes en las aguas poco profundas
(Villachica, 1982; Villachica y Sinche, 1986). El planeamiento, diseño y monitoreo de la
descarga submarina de relaves debe tomar en cuenta la acción de la corriente de
Humboldt en el sur del Perú, y de la corriente El Niño que fluye hacia el sur en el norte
del Perú. La costa peruana ofrece por otro lado, áreas planas y desérticas que ofrecen
mejores alternativas que la deposición submarina.
La disposición de relaves en las aguas frescas de los lagos naturales es similar en
algunos aspectos a la disposición submarina de relaves, excepto en que pueden
producir pequeños lagos biológicamente estériles. La disposición de relaves en lagos
ha sido practicada, por ejemplo, en Canadá y Finlandia. Su principal ventaja es que
tiene el potencial para eliminar completa y permanentemente la generación del ARD
sin ninguno de los riesgos de estabilidad asociados a los diques de relaves. Al igual
que la disposición submarina, sin embargo, la disposición incontrolada de relaves en
lagos naturales sin adecuado conocimiento de los sitios o de los relaves y sin un
monitoreo biológico y químico, no es una práctica aceptable. Por ejemplo, en una mina
en el Perú un pequeño dique ha sido utilizado para aumentar la capacidad de un lago
natural, pero no lo suficiente como para prevenir las fluctuaciones estacionales del
nivel de agua, de lo cual se desprende que los relaves estaban expuestos y se produjo
la oxidación. Al mismo tiempo, la inadecuada capacidad del vertedero de la represa,
asegura que eventualmente ésta fallará debido al efecto de inundaciones que la
sobrepasarán, dispersando entonces, los relaves generadores de ácido y
constituyéndose en un peligro de inundación sobre grandes áreas, aguas abajo. Esta
condición ilustra cómo el planeamiento inadecuado no puede alcanzar los beneficios
potenciales de un método, al mismo tiempo que da realismo a los potenciales riesgos
de otros.
4. Métodos Combinados de Disposición
El método para la disposición de relaves, es tradicionalmente seleccionado durante la
etapa de estudio de factibilidad de la mina, usualmente, sin un detallado entendimiento
de las características de los relaves o conocimiento del lugar en perspectiva para
disponerlos. Rara vez se considera más de un método de disposición, con el fin de
evitar complejidades y simplificar el planeamiento.
Mientras que tales procedimientos continuarán siendo útil para algunas operaciones
grandes de tajo abierto, para resolver los problemas de disposición que enfrentan las
minas subterráneas en áreas restringidas en el Perú se requerirá cada vez más, que
varios de los métodos de disposición discutidos en este capítulo, sean combinados en
forma innovativa y que se haga del planeamiento de mina, y el diseño del proceso, y
del planeamiento de los relaves, un proyecto integral, reconociendo que la solución
óptima en una de las áreas, no es necesariamente la solución óptima para el proyecto
en su totalidad. Por ejemplo, el relleno subterráneo usando relaves globales
cementados puede ser complementado con instalaciones de eliminación del agua de
los relaves para el material remanente, lo cual es practicado actualmente por una mina
del Perú con notable éxito.
Alternativamente, las arenas cicloneadas pueden ser retornadas al subsuelo como
relleno mientras que las lamas remanentes son bombeados a distancias mucho
mayores pero al mismo tiempo, a lugares más convenientes. Problemas del ARD
asociados con relaves altos en sulfuros, originan combinaciones novedosas y es
razonable imaginar que una mina pueda usar disposición submarina para las arenas
cicloneadas a fin de incrementar la sedimentación bajo el agua, mientras que reserva
las lamas que retienen humedad para disponerlos en superficie junto con otras
medidas de mitigación del ARD. O, la pirita puede ser extraída de los relaves por
flotación y retornada al subsuelo como relleno, dejando los sólidos más beningnos
para ser dispuestos en superficie. Mientras que muchas de tales combinaciones
pueden ser visualizadas, el objetivo no es intentar identificar cada uno de el los, sino
más bien enfatizar que los grandes problemas de relaves tienen la mayor posibilidad
de ocurrir en las minas más pequeñas del Perú, y que la solución a estos problemas
es posible a través de un profundo entendimiento de los problemas y métodos de
disposición de relaves, con la combinación innovadora de estos métodos que van más
allá de los procesos tradicionales de diseño y planificación, y con un enfoque integrado
que evita optimizar un aspecto de la operación a expensas de otro. Para ser efectivas,
estas soluciones deben ser primero concebidas apropiadamente y la adecuada
información obtenida, desde el inicio de los estudios de factibilidad de la mina, con un
desarrollo y refinamiento contínuo a través del diseño y operación de la misma.
6. MITIGACION DE ARD EN RELAVES
Describiendo algunas de las técnicas disponibles para reducir los efectos del ARD o
acido. En el Perú se encuentran minerales sulfurados en significativas proporciones en
áreas húmedas con alta precipitación, haciendo de la generación de ARD un asunto
muy importante en el manejo de los relaves.
Métodos de Mitigación de ARD
a) Tratamiento del Agua
Los flujos superficiales acidificados provenientes de los embalses de relaves pueden
ser colectados y tratados con cal de neutralización, como se describen en la British
Columbia Acid Mine Drainage Task Force (1989). Las plantas de tratamiento de agua
son el último recurso para solucionar el problema de ARD. Ellas son costosas,
requieren grandes cantidades de cal procesada proveniente de fuentes cercanas, y
producen grandes cantidades de lodos con metales los cuales en sí mismos presentan
problemas de disposición. Sólo las descargas superficiales pueden ser tratadas en
este caso, y la protección del agua subterránea requerirá recubrimiento de los
embalses o medidas similares. Más importante es el hecho de que, las plantas de
tratamiento requieren operación y mantenimiento a perpetuidad porque la duraciónde
la generación de ARD es, en sí misma, ilimitada. Esto a su vez requiere compromisos
financieros e institucionales a perpetuidad. Aún si una operación minera puede
proporcionar apoyo financiero posterior a la clausura, la operación de la planta de
tratamiento no es una carga deseableo razonable para la mayoría de las entidades
gubernamentales. Un tratamiento activo de agua no es en general una solución
apropiada para ARD en las condiciones peruanas, excepto posiblemente para casos
especiales que involucren el cuidado de minas ya abandonadas.
Los metales pueden ser eliminados por las bacterias reductoras de sulfatos, en
terrenos húmedos artificialmente construidos, un tipo de aproximación o enfoque que
se soporta a sí mismo y es altamente deseable. Sin embargo, esta tecnología no
parece ser conveniente para grandes flujos de ARD o aquellos que fluctúan
ampliamente en volumen o concentración de metal. Su potencial primario parece ser
mas bien similar a una etapa de acabado o refinamiento para las plantas activas de
tratamiento.
b) Sumergencia
La oxidación puede ser prevenida, en primer lugar, si la totalidad del depósito de
relaves esmantenida bajo el agua. Usualmente una profundidad de agua de 1-2
metros es considerada suficiente para reducir los efectos del oxígeno disuelto y de las
olas. Esta es una solución muy efectiva y puede ser fácilmente implementada durante
la fase operacional de los embalses superficiales si las represas de relaves son
diseñadas específicamente para acomodarse a estas condiciones. También durante la
operación, un suministro de agua controlado y adecuado puede ser garantizado,
asegurando suficiente capacidad al sistema de agua de la concentradora, para
compensar las pérdidas evaporativas y las condiciones de sequedad. Cualquier
descarga de agua superficial requerida durante la operación puede tener que ser
tratada antes de su descarga si es que los relaves contienen sustancias solubles, tales
como el arsénico.
Para que ésta sea una estrategia conveniente de control de ARD para la post-
clausura, la inmersión de los depósitos de relaves debe ser permanente pues, al igual
que el tratamiento de agua, le conciernen problemas similares. Se debe garantizar un
suministro confiable de agua, requiriendo ya sea su permanente operación o sistemas
de bombeo o diseño de la represa de relaves para derivar y transportar grandes
cantidades de agua superficial en los períodos secos. Además, cualquier depósito de
relaves que retenga permanentemente agua superficial será siempre vulnerable a las
fallas de la represa y a los deslizamientos causados por los desbordes de inundación y
terremotos. A no ser que una inspección de la represa, un programa de mantenimiento
y de seguridad (por ejemplo el mismo que es requerido para cualquier represa
hidroeléctrica) sea puesto en ejecución e implementado indefinidamente, la inmersión
permanente durante el período de post-clausura reducirá únicamente los riesgos de
ARD a costa de riesgos crecientes contra la estabilidad física. En vista de la
incertidumbre en los estimados hidrológicos y riesgos sísmicos claramente
documentados en el Perú, la inmersión permanente no es una estrategia adecuada
para la mitigación de ARD en la etapa de post-clausura en este país.
Ella tiene el potencial para ser una estrategia ideal de control de ARD y del método de
disposición general bajo condiciones favorables, pero las interrogantes con respecto a
los efectos de relaves altamente sulfurados sobre los organismos marinos están
todavía por resolverse.
c) Separación de la Pirita
El exceso de pirita de los minerales sulfurados relacionados, que causan ARD, puede
ser eliminado mediante la flotación que se emplea para cualquier otro mineral. Si es
así, la generación superficial de ARD a partir de los relaves puede ser eliminada,
siempre y cuando se provean las medidas convenientes para manejar el concentrado
de pirita. Si la pirita removida constituye una porción razonablemente pequeña de los
relaves (menos de 20-30%) puede ser práctico bombear el concentrado a una
instalación segura, a una distancia favorable, en un lugar también conveniente. Los
costos de hacerlo así pueden ser fácilmente compensados por la posibilidad de usar
menos medidas restrictivas de control de ARD con respecto a los relaves remanentes,
químicamente [Link] para minas subterráneas, los concentrados
de pirita pueden ser enviados a las labores de la mina como relleno, a ubicaciones
dentro de la mina que serán inundadas al restablecerse el flujo normal de las aguas
subterráneas, una vez que cesen las operaciones de minado. Durante la operación
activa de la mina ocurrirá la oxidación de la roca del subsuelo expuesta, así como del
concentrado de piritao relaves sulfurados utilizados como relleno. El tratamiento de las
descargas de aguas de mina será también requerido, pero el cono de depresión del
drenaje de la mina servirá para prevenir la migración de contaminantes a las aguas
subterráneas. Al término de las operaciones de minado y con la inundación de la mina,
los sulfatos y los metales disueltos descenderán eventualmente hacia las aguas
subterráneas como un contaminante temporal y discreto. Los estudios, de la química
del agua subterránea de minas productoras de ARD inundadas con posterioridad al
minado han reportado reducciones razonablemente rápidas en las concentraciones de
sulfatos conforme el contaminante se ha trasladado a través de pozos muestreados
durante la recuperación del agua subterránea (Toran y Bradbury, 1985), y puede por
ello esperarse efectos similares de los rellenos con concentrados de pirita o con
relaves altamente sulfurados. La permanente inmersión del material de relleno durante
el período de post-clausura eliminará la oxidación y por lo tanto la fuente de estos
contaminantes en el largo plazo.
Aun sin la separación de la pirita, el relleno con relaves altamente sulfurados ofrece
beneficios significativos al ARD superficial, si las arenas son usadas en el subsuelo de
tal manera que los lodos permanezcan disponibles para su disposición superficial. La
capacidad natural de retención, de agua por parte de las lamas, puede asegurar la
saturación en la mayor parte del depósito, proporcionando un factor pasivo limitante
sobre la cantidad de ARD que puede ser generada. Los embalses multicelulares, en
combinación con el relleno también pueden ofrecer la oportunidad para colocar relaves
de arena en las zonas más bajas del embalse superficial, donde recubiertos por lamas,
son menos susceptibles a la oxidación y al transporte de acido por percolación. Esto
constituye en esencial la «cubierta saturada».
d) Cubiertas «secas»
Este método se refiere a la construcción de una cobertura de baja permeabilidad, de
arcilla u otros materiales utilizando equipo de construcción convencional, colocando y
compactando el material. La cobertura convenientemente inclinada y nivelada,
previene la acumulación de las escorrentías y reduce la infiltración en condiciones de
post-clausura, a la vez que restringe simultáneamente el ingreso de oxígeno a los
relaves (Yanful, 1993). Dichas coberturas han sido utilizadas para el control de ARD
en los depósitos de desmonte de mina y los resultados de unos pocos casos bien
instrumentados son descritos por Bennet, et. al. (1988). Estudios similares que
documenten su efectividad para reducir la oxidación en los depósitos de relaves no
han sido aún publicados.
Las predicciones de infiltración a través de las coberturas se hacen a menudo
utilizando el código de computación HELP que combina factores climáticos y principios
de flujos no saturados que utilizan un enfoque de balance de agua (Schroeder, et. al.,
1984). Los resultados son extraordinariamente sensibles a losparámetros de ingreso,
incluyendo los datos meteorológicos para el lugar, lo cual puede producir resultados de
confiabilidad incierta para las condiciones peruanas. Estos análisis son más útiles para
la comparación relativa de materiales de cobertura alternativos y su configuración,
como lo ilustró Barton-Bridges y Robertson (1989). Un factor de complicación en la
aplicación de esos análisis a los depósitos de relaves, es el efecto de roturas de la
cobertura debido al largo plazo de asentamiento y consolidación, los cuales para los
lodos pueden estar en el orden del 10% del espesor del depósito (Frechette, 1994).
Aunque se presentan como teóricamente efectivas, la construcción de coberturas
secas sobre los depósitos de relaves presentan muchas dificultades prácticas. El
proveer drenaje superficial positivo puede requerir tanto como varios metros de
material sobre zonas de lamas del embalse, y la cobertura por sí misma requiere de
una capa superficial para prevenir las rajaduras durante la desecación. La colocación
del relleno de cobertura sobre los lodos puede requerir condiciones tediosas de
construcción sobre terrenos blandos, usando mantas sinténticas y otros tejidos para
acelerar la consolidación (Strachan, 1994; Strachan y Olenick, 1994; Miller y range,
1989; Frechette, 1994). El secado de la superficie del embalse, la ayuda más efectiva
para la estabilización de la superficie, da oportunidad para la iniciación de la oxidación
-justamente el proceso que se supone debe ser prevenido por la cobertura. Y,
finalmente, la licuefacción sísmica de las lamas saturadas romperá, casi
inevitablemente, la cobertura bajo las condiciones sísmicas prevalecientes en el Perú,
aún en depósitos que son estables contra deslizamientos de gran escala.
Aunque potencialmente muy convenientes para otros tipos de desechos generadores
de ARD, las coberturas secas convencionales muestran claramente serios problemas
teóricos y prácticos con respecto a los depósitos convencionales de relaves.
e) Coberturas Saturadas
Las coberturas saturadas buscan reducir la infiltración y difusión en los depósitos de
relaves manteniendo la saturación en una capa superficial de material finamente
dividido. Sin embargo, esto es hecho sin una cobertura de agua como tal - evitando asi
los problemas de estabilidad física de largo plazo asociados con la inmersión
permanente, y mediante la deposición hidraúlica en lugar de la colocación cinvencional
de relleno - evitando así los problemas de construcción asociados con las coberturas
secas. La descarga hidráulica de materiales de cobertura, finamente divididos, en vez
de la colocación mecánica y compactación, proporciona la clave para la
implementación práctica de las coberturas saturadas en los depósitos de relaves.
Aspectos teóricos del concepto han sido discutidos por Barbour (1990, Akindunni, et.
al. 1991, y NIcholson, et. al. 1990), y estudios de campo en lineas similares han sido
descritos por Dave, et. al. (1990b). El concepto tal como fue descrito originalmente por
Nicholson et. al. (1989) es que el mercantil finamente dividido, como las lamas,
retendrá una humedad permamente por capilaridad, proporcionando así una barrera al
ingreso del oxígeno a los poros interiores de los relaves [Link] Lasma
permanecen saturadas por muy largos períodos y aún en climas excepcionales secos,
tal como ha sido confirmado por evidencias de campo a partir de embalses de relaves
improductivos o inactivos. Por supusto que este concepto requiere que por lo menos la
capa cercana a la superficie de las lamas sea inmune a la oxidación de los sufuros, y
Nocholson et. al. (1989) propuso que los relaves cercanos al final de la vida de lamina
sean liberados de pirita a fin de alcanzar este objetivo, o que las operaciones finales
de la concentradora fueran conducidos con minerales bajos en pirita o aún con roca
estéril, molida especialmente para este propósito. La remoción de area por cicloneo
tambien puede ser necesaria para alcanzar el grano fino necesario.
En principio, la cobertura saturada proprocionará una solución efectiva y práctica a un
costo menor que el de los otros métodos posibles de control de ARD. Una capa de
lamas químicamente inertes, tan pequeña como 1-2 m. de espesor, puede ser
suficiente, dependiendo de las condiciones climáticas. Las lamas son relativamente
resistentes a la decantación y al agrietamiento por desecación y pueden ser
depositados hidráulicamente bajo una cobertura operacional de agua, mediante
tuberías de descarga de relave soportadas por pontones. Tal cobertura de lamas
también tendrá la tendencia a sellarse por sí misma bajo la influencia de licuefacción
sísmica, y los datos de rendimiento en el campo indican que la saturación de las lamas
per-se no compromete la estabilidad sísmica del embalse durante el período de post
-clausura. Las coberturas saturadas merecen una consideración especial para mitigar
el ARD en los relaves del Perú, y de cualquier otro país.
BIBLIOGRAFIA
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