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Mercado Laboral en la República Aristocrática

La situación del mercado laboral en la República Aristocrática se caracterizó por la escasez de mano de obra y el uso de esclavos y trabajadores contratados. Los empresarios recurrían a enganchadores para reclutar campesinos con promesas exageradas, a menudo reteniéndolos más allá de sus contratos. Con el tiempo, los campesinos se adaptaron a ser obreros asalariados, aunque algunos sufrían abusos graves. Para fines de la Primera Guerra Mundial, alrededor de 150,

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Mercado Laboral en la República Aristocrática

La situación del mercado laboral en la República Aristocrática se caracterizó por la escasez de mano de obra y el uso de esclavos y trabajadores contratados. Los empresarios recurrían a enganchadores para reclutar campesinos con promesas exageradas, a menudo reteniéndolos más allá de sus contratos. Con el tiempo, los campesinos se adaptaron a ser obreros asalariados, aunque algunos sufrían abusos graves. Para fines de la Primera Guerra Mundial, alrededor de 150,

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Punto Nº3 del Ensayo en grupo:

- Explicar la situación del mercado laboral durante la República Aristocrática:

La situación del mercado laboral en la República Aristocrática se inicia en el siglo XIX con la
quietud de la economía, desgarrada apenas por la locura del guano y la fiebre constructora de
los ferrocarriles, no logró impulsar la formación de un mercado laboral. Esclavos africanos,
coolíes chinos primero y japonés después atendieron hasta los inicios del siglo XX las
demandas laborales que hizo el sector empresarial. El auge exportador de las primeras
décadas del siglo XX cambiaría este panorama.

La transición fue complicada y lenta. Los empresarios recurrieron al empleo de enganchadores


que procuraban atraer a campesinos de los pueblos al trabajo en las haciendas o minas. El
consumo de los campesinos era ascético y limitado a los bienes de la propia economía rural.

Los enganchadores acostumbraban adelantar regalos e incluso salarios a los potenciales


operarios. Hablaban maravillas de los lugares de trabajo, consiguiendo así conducir un buen
número de hombres a las empresas exportadoras. Los campesinos no siempre se acomodaron
a las condiciones reales de trabajo, surgiendo así disputas entre los trabajadores,
enganchadores y los empresarios. Dada la escasez de mano de obra, éstos retuvieron a los
trabajadores, incluso cuando su contrato ya había terminado. Para ello inventaban deudas o
incentivaban a los operarios a tomarlas.

El enganche se convirtió así en un tema de denuncia social. Los casos más graves de abuso de
los trabajadores ocurrieron en las plantaciones de caucho de la Amazonía. Los nativos eran ahí
esclavizados y forzados a trabajar bajo amenaza de castigos físicos. Los enganchados
aprendieron a ser obreros dóciles y disciplinados y a apreciar las ventajas de un empleo
estable que les rendían un salario monetario. Al final de la Primera Guerra Mundial, los
obreros contratados por la economía de exportación sumaban alrededor de 150000 hombres,
que incluidas sus familias se acercaban al millón de personas. Añadido a este número el de los
trabajadores que indirectamente creaba el sector de exportación, podríamos decir que una
mitad de la población peruana quedaba inscrita dentro de la modernidad.

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