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La Paz Con Jesus Sacramentado

Este documento es la transcripción de una Hora Santa celebrada en la Parroquia de Santo Tomás Xochimilco, Oaxaca, México. Durante la celebración, los fieles oraron por la paz en México, el estado de Oaxaca y los pueblos de Yaitepec y Juquila. Los lectores reflexionaron sobre la naturaleza de la paz de Cristo y cómo difiere de la paz del mundo. Finalmente, los asistentes realizaron actos de fe en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, pid
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La Paz Con Jesus Sacramentado

Este documento es la transcripción de una Hora Santa celebrada en la Parroquia de Santo Tomás Xochimilco, Oaxaca, México. Durante la celebración, los fieles oraron por la paz en México, el estado de Oaxaca y los pueblos de Yaitepec y Juquila. Los lectores reflexionaron sobre la naturaleza de la paz de Cristo y cómo difiere de la paz del mundo. Finalmente, los asistentes realizaron actos de fe en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, pid
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PARROQUIA DE SANTO TOMÁS XOCHIMILCO, OAXACA

HORA SANTA
POR LA PAZ

Canto: Altísimo Señor


LECTOR 1 OFRECIMIENTO
Hoy, delante de Jesús Eucaristía, Príncipe de la Paz, Primogénito de toda criatura, adorándole
como pobres de espíritu, le pedimos la paz para nuestra nación mexicana, PARA NUESTRO ESTADO
DE OAXACA Y PRINCIPALMENTE PARA LOS PUEBLOS DE YAITEPEC Y JUQUILA

(TODOS LOS LECTORES DESDE SUS LUGARES DE PIE)


L- 1 “Mi Paz, os dejo, mi Paz, os doy, no os la doy, como la da, el mundo, no se turbe vuestro
corazón....”. Estas palabras tuyas, Jesús, tantas veces leídas, tantas veces oídas, al oír el Evangelio.
No había entendido tus palabras. Qué diferencia tu Paz, Jesús, de la paz del mundo.
L-2 Tú no llegas imponiéndote; No, Jesús, tu Paz no es la paz del tirano, que tiene a todo su
pueblo “en paz”, que en realidad es miedo; ni es la paz de las democracias, que suelen ser
pequeñas dictaduras; ni es tu Paz la paz de las mayorías que se imponen y hacen callar a los pocos;
ni la paz del autoritarismo.
L-3 Tú te ofreces, ofreces tu Cuerpo y tu Sangre, ofreces tu Iglesia, que es tu Cuerpo, nos dices, si
quieres; aquí estoy, y si no, esperaré hasta que me abras, pero tengan cuidado, no sea que las
tinieblas los devoren.
L-4 Por eso Jesús Tu Paz, no es la paz de los arcos y las flechas, ni de las pistolas, ni de las bombas,
ni de los mísiles.
Tu Paz no se consigue con tratados, que siempre acaban humillando a alguien.
Tu Paz no invade, no acorrala, no hiere la dignidad, no se impone. Se regala, se ofrece, Tu Paz eres
Tú mismo.
L-5 Tu Paz no esclaviza, no rompe la armonía interior del hombre; la restaura, porque lo libera de
sus miedos, porque hace que se cumpla su voluntad, pues la verdadera voluntad del hombre es el
querer de Dios. La otra, la que pensamos que es nuestra voluntad, es la voluntad del Mal que
anida en nosotros y nos domina.
L-6 Por eso nos dices que no tengamos miedo a tu Paz, que no la das como el mundo; que no es
una paz avasalladora, que es una Paz de libertad, que es la Paz del Espíritu.
L-7 Por ello, Jesús, es preciso que vengas, y que impongas aunque no te guste la palabra imponer,
que impongas, esa Paz que no entiende de guerras, ni de sangre, esa Paz regalada, esa Paz que
nos ganaste, con tu Resurrección.
TODOS Amén! CANTO HAZME UN INSTRUMENTO DE TU PAZ

ACTO DE FE EN EL PADRE
TODOS Creemos, Padre, que tú nos has dado un corazón capaz de amar, sensible al dolor de
nuestros semejantes. Este corazón que nos entregaste nos impulsa a renovarnos en la esperanza
de construir una manera diferente de relacionarnos con los demás. Creemos Padre que iluminas
nuestros pensamientos, sentimientos y palabras para hablar un lenguaje de paz, con gestos de
paz.
TODOS
Padre Nuestro, Ave María, Gloria.
ACTO DE FE EN EL HIJO
TODOS Creemos, Jesucristo, en tu Palabra; que nos llama a la conversión, para que en ella
encontremos la paz interior y así podamos dar frutos de justicia. Creemos Jesucristo que tú eres la
vid y nosotros los sarmientos y que debemos estar plenamente unidos a ti para poder dar frutos,
para que nuestra vida no sea estéril.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

Acto de Fe en el Espíritu Santo


ACTO DE FE EN EL ESPIRITU SANTO
TODOS Creemos en ti Espíritu Santo. Fuerza renovadora de la faz de la tierra. Llénanos con el
fuego de tu amor para que seamos promotores de paz y de justicia. Que amemos lo que es noble,
justo y recto. Enséñanos el camino de la verdad.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

Padre celestial, te pedimos que la luz de la presencia sacramental de tu Hijo Jesucristo, ilumine
nuestros corazones, que nos ayude a distinguir todo lo que sutilmente nos aparta de tu amor y nos
hace alterar la paz y armonía en nuestras relaciones con las personas que convivimos día con día,
con nuestra familia y en nuestra relación contigo. Ayúdanos a estar alertas a la voz seductora del
maligno, que nos confunde para que prescindamos de ti y nos deshumanicemos. Ven en auxilio de
tus hijos. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

LECTOR 2 LITURGIA DE LA PALABRA


De la Carta del Apóstol Santiago (3, 13‐18)

Hermanos míos, ¿hay alguno entre ustedes con sabiduría y experiencia? Si es así, que lo
demuestre con su buena conducta y con la amabilidad propia de la sabiduría. Pero si ustedes
tienen el corazón amargado por envidias y rivalidades, dejen de presumir y engañar a costa de la
verdad. Esa no es la sabiduría que viene de lo alto; ésa es terrenal, irracional, diabólica; pues
donde hay envidias y rivalidades, ahí hay desorden y toda clase de obras malas. Pero los que
tienen la sabiduría que viene de Dios son puros, ante todo. Además, son amantes de la paz,
comprensivos, dóciles, están llenos de misericordia y buenos frutos, son imparciales y sinceros. Los
pacíficos siembran la paz y cosechan frutos de justicia. Palabra de Dios.
TODOS: Te alabamos, Señor.
REFLEXIÓN DE LA LECTURA
Silencio meditativo… CANTO

LECTOR 3 SALMO RESPONSORIAL (SAL 121)

A cada oración digamos todos juntos TODOS

LECTOR Escucha, Señor, las súplicas de tus siervos y dales tu paz.


¡Qué alegría cuando me dijeron: Vamos a la casa del Señor! Ya están pisando nuestros pies tus
umbrales, Jerusalén.
Escucha, Señor, las súplicas de tus siervos y dales tu paz.

Allá suben las tribus, las tribus del Señor. Según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del
Señor; en ella están los tribunales de justicia, en el palacio de David.
Escucha, Señor, las súplicas de tus siervos y dales tu paz.

Desead la paz a Jerusalén: “Vivan seguros los que te aman, haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios”.
Escucha, Señor, las súplicas de tus siervos y dales tu paz.

Por mis hermanos y compañeros, voy a decir: “La paz contigo”. Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien.
Escucha, Señor, las súplicas de tus siervos y dales tu paz.
Silencio breve CANTO

LECTOR 4 ESCUCHEMOS AL PAPA BENEDICTO XVI


"La violencia no se vence con la violencia. Que nuestro grito de dolor vaya siempre acompañado
por la fe, la esperanza y el testimonio del amor de Dios. El mundo tiene necesidad de Dios. Tiene
necesidad de valores éticos y espirituales, universales y compartidos, y la religión puede contribuir
de manera preciosa a su búsqueda, para la construcción de un orden social justo y pacífico, a nivel
nacional e internacional.
La paz es un don de Dios y, al mismo tiempo, un proyecto que realizar, pero que nunca se cumplirá
totalmente. Una sociedad reconciliada con Dios está más cerca de la paz, que no es la simple
ausencia de la guerra. La paz, por el contrario, es el resultado de un proceso de purificación y
elevación cultural, moral y espiritual de cada persona y cada pueblo, en el que la dignidad humana
es respetada plenamente" (Mensaje para la Jornada mundial de la Paz, BENEDICTO XVI)

Silencio breve CANTO

ADOREMOS A JESÚS EUCARISTÍA, PRÍNCIPE DE LA PAZ


LECTOR 4 (Indicar que se hace a 2 coros, coro1- lado derecho, coro 2 lado izquierdo)
Coro 1: Creo, Señor Jesús, que tú eres el Príncipe de la Paz,
que tú has derribado el odio que separaba judíos de paganos,
libres de esclavos, creyentes de no creyentes.
Coro 2: Tú eres quien ha derribado el muro de separación,
el muro que enfrentaba a los pueblos, razas, lenguas, culturas y religiones.
Coro 1: Tú eres quien nos ha reconciliado con el Padre y
entre nosotros, como hermanos, destruyendo el poder
del pecado: odio, rivalidad, venganza, ira…
Coro 2: Tú has dado muerte a la muerte, resucitando a
la Vida nueva, Vida Eterna. Gracias, Jesucristo. Tú has sembrado en
cada uno de nosotros, los que creemos en Ti, semillas de eternidad.
Coro 1: Tú nos llamas a participar de tu Eternidad,
de la Eterna Bienaventuranza
en el cielo, donde la paz será duradera para siempre.
Coro 2: Pero, mientras peregrinamos por la tierra, nos anticipas
tu Vida divina en la Eucaristía y en el perdón de los
pecados por tu misericordia. Amén.
Silencio breve CANTO

PRECES COMUNITARIAS

LECTOR 5
Reunidos en torno a la presencia real de Jesucristo, príncipe de la paz, en comunión con toda la
Iglesia que peregrina en México, invoquemos a nuestro Padre bueno y misericordioso, para que se
digne darnos la paz, diciendo a cada una de nuestras peticiones:
TODOS. Dios de Amor, concede la paz y la reconciliación a nuestros pueblos.
L. Padre Eterno, que nos has mostrado tu Amor en la presencia real y sacramental de tu Hijo en la
Eucaristía, haz que quienes participamos de este Sacramento experimentemos que de ahí brota la
fuente de la paz, que nos hace instrumentos tuyos de pacificación y fraternidad.
TODOS. Dios de Amor, concede la paz y la reconciliación a nuestros pueblos.
L. Padre de Misericordia, que en la Cruz de tu Hijo has reconciliado a la humanidad contigo por la
ofrenda de tu Siervo, llénanos de tu infinito perdón, para que seamos misericordiosos como tú lo
eres con nosotros.
TODOS. Dios de Amor, concede la paz y la reconciliación a nuestros pueblos
L. Dios de bondad, te encomendamos a todos nuestros gobernantes, para que quieran escuchar y
responder a las peticiones de los ciudadanos por la paz y la justicia.
TODOS. Dios de Amor, concede la paz y la reconciliación a nuestros pueblos.
L. Padre lleno de amor, ponemos en tu corazón de Padre a todos los jóvenes de todas las partes
del mundo, para que crezcan en valores, buscando la paz que Dios ofrece al mundo.
TODOS. Dios de Amor, concede la paz y la reconciliación a nuestros pueblos.
L. Padre de Bondad, que en tu Hijo has roto la distancia entre lo divino y lo humano, haciéndolo en
todo igual a nosotros excepto en el pecado, conviértenos en mensajeros del Evangelio, Buena
Noticia de Salvación, para que sean muchos los que se vean libres del odio, la violencia y la
opresión.
TODOS. Dios de Amor, concede la paz y la reconciliación a nuestros pueblos.
L. Padre Santo, que has hecho a tu Hijo “Portador de la Paz”, para extender sin límites tu Reino de
justicia y amor, esperanza y luz, sobre toda la tierra, haznos humildes para que reinemos con Jesús
dentro de su Iglesia, para que todos encuentren en ella un lugar de consuelo, acogida, escucha y
verdadera fraternidad.
TODOS. Dios de Amor, concede la paz y la reconciliación a nuestros pueblos.
L. Dios de bondad te rogamos por todos los cristianos y todas las personas de buena voluntad,
para que nunca pierdan la esperanza en la posibilidad de la paz.
TODOS. Dios de Amor, concede la paz y la reconciliación a nuestros pueblos.
LECTOR 6
Señor, tu creaste el mundo, y, todo lo que en él hay, creaste el género humano como un
solo pueblo; y, nos diste la tierra para que la poseamos
TODOS: Derriba los muros que nos dividen, y, únenos como un solo cuerpo
L: Señor, nos hemos dividido en nuestro pensamiento, en nuestro discurso, y, en nuestras
acciones, nos hemos clasificado y encarcelado, unos a otros; nos hemos acercado unos a
los otros mediante el odio y el prejuicio
TODOS: Derriba, los muros que nos dividen, y, únenos como un solo cuerpo
L: Señor, tú quieres, que seamos un solo pueblo, gobernados por la paz, festejando en
libertad, y libes de toda injusticia.
Realmente humanos, hombres, y, mujeres, responsables, y, sensibles en la vida, que
llevamos, el amor que compartimos, y, las relaciones que creamos
TODOS: Derriba los muros que nos dividen, y, únenos como un solo cuerpo
L: Señor, que necesitemos, siempre formas nuevas de comprender, la verdad; conciencia
sobre tu voluntad, para con la humanidad, coraje para hacer lo correcto aun cuando no
esté permitido, persistencia para socavar, las estructuras injustas hasta que se conviertan
en polvo, gracia para ejercer el ministerio de la reconciliación
TODOS: Derriba los muros que nos dividen, y, únenos como un solo cuerpo
L: Señor, danos las lenguas de tu Espíritu; para que podamos, arder de compasión por
todos los hambrientos de libertad; y dignidad humana; para que podamos ser hacedores
de la palabra, y, así hablar con credibilidad acerca de las cosas que has hecho
TODOS: Señor, guíanos por los caminos, que aún no hemos discernido, y, prepáranos
para los servidos de la reconciliación y liberación en tu mundo…… Amén!

Silencio breve CANTO

OREMOS POR LA PAZ EN NUESTRO PAÍS

LECTOR 7 CON TODOS


Señor Jesús, Tú eres nuestra paz, mira nuestra Patria dañada por la violencia y dispersa por el
miedo y la inseguridad. Consuela el dolor de quienes sufren. Da acierto a las decisiones de quienes
nos gobiernan. Toca el corazón de quienes olvidan que somos hermanos y provocan sufrimiento y
muerte. Dales el don de la conversión. Protege a las familias, a nuestros niños, adolescentes y
jóvenes. A nuestros pueblos y comunidades. Que como discípulos misioneros tuyos, ciudadanos
responsables, sepamos ser promotores de justicia y de paz, para que en Ti, nuestro pueblo tenga
vida digna. Amén.

TODOS María, Reina de la Paz.… Ruega por nosotros.


CANTO FINAL
Bendición con el Santísimo

Canto: Cantemos al Amor de los amores

Cantemos al amor de los amores,


cantemos al Señor,
Dios está aquí,
venid, adoradores, adoremos
a Cristo Redentor.

Gloria a Cristo Jesús,


cielos y Tierra
bendecid al Señor,
honor y gloria a ti,
Rey de la Gloria.
Amor por siempre a ti,
Dios del Amor.

Por nuestro amor oculta en el Sagrario


su gloria y esplendor;
para nuestro bien
se queda en el santuario esperando
al justo y pecador.

Oh gran prodigio del amor divino,


milagro sin igual;
prenda de amistad,
banquete al peregrino dó se come
el Cordero celestial.

Jesús piadoso Rey de las victorias,


a tí loor sin fin;
canten tu poder,
autor de nuestras glorias,
cielo y tierra
hasta el último confín.

Al pié de tu sagrario nos convidas


a recibir tu amor;
porque tú , Jesús,
al alma das la vida
y la llenas de fuerza y valor.

Oración Conclusiva
S. Nos diste Señor, el pan del cielo.

A. Que contiene en sí todo deleite.

S. Oh Dios, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión, te pedimos
nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que
experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por
los siglos de los siglos.

A. Amén.

Bendición con el Santísimo Sacramento

Aclamaciones

Bendito sea Dios.


Bendito sea su santo nombre.
Bendijo sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre.
Bendito sea el nombre de Jesús.
Bendito sea su sacratísimo Corazón.
Bendita sea su preciosísima Sangre.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del altar.
Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito.
Bendita sea la gran Madre de Dios, María Santísima.
Bendita sea su santa e inmaculada Concepción.
Bendita sea su gloriosa Asunción.
Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre.
Bendito sea San José, su castísimo esposo.
Bendito sea Dios en sus ángeles y en sus santos.

Reserva del Santísimo

Canto final: Hombres nuevos

Danos un corazón grande para amar.


Danos un corazón fuerte para luchar.

Hombres nuevos, creadores de la historia,


constructores de nueva humanidad.
Hombres nuevos que viven la existencia
como riesgo de un largo caminar.

Hombres nuevos, luchando en esperanza,


caminantes, sedientos de verdad.
Hombres nuevos sin frenos ni cadenas,
hombres libres que exigen libertad.

Hombres nuevos, amando sin fronteras,


por encima de razas y lugar.
Hombres nuevos, al lado de los pobres,
compartiendo con ellos techo y pan.

Altísimo Señor, que supiste juntar


a un tiempo en el altar ser cordero y pastor.
Quisiera con fervor amar y recibir
a quien por mi quiso morir.

Cordero divinal por nuestro sumo bien


inmolado en Salén, en tu puro raudal.
De gracia celestial, lava mi corazón,
que fiel te rinde adoración.

Oh convite real, dó sirve el Redentor,


al siervo del Señor comida sin igual;
Pan de vida inmortal, ven a entrañarte en mí,
y quede yo trocado a ti.

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