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Ejecución de Hipoteca: Caso Banco vs. Clouds

Este documento presenta el caso de una demanda de ejecución hipotecaria interpuesta por el Banco Industrial de Venezuela contra Clouds de Venezuela. El Tribunal Duodécimo de Primera Instancia falló a favor del banco y el Tribunal Superior Primero confirmó la sentencia. Clouds de Venezuela presentó recurso de casación. La Sala Civil analiza si los tribunales de instancia actuaron conforme a las normas de competencia vigentes cuando se presentó la demanda en 2003.
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Ejecución de Hipoteca: Caso Banco vs. Clouds

Este documento presenta el caso de una demanda de ejecución hipotecaria interpuesta por el Banco Industrial de Venezuela contra Clouds de Venezuela. El Tribunal Duodécimo de Primera Instancia falló a favor del banco y el Tribunal Superior Primero confirmó la sentencia. Clouds de Venezuela presentó recurso de casación. La Sala Civil analiza si los tribunales de instancia actuaron conforme a las normas de competencia vigentes cuando se presentó la demanda en 2003.
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SALA DE CASACIÓN CIVIL

Exp. 2011 -000070

Ponencia de la Magistrada: YRIS ARMENIA PEÑA ESPINOZA

En el juicio por ejecución de hipoteca, iniciado ante el Tribunal

Duodécimo de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la

Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas, por la sociedad

mercantil BANCO INDUSTRIAL DE VENEZUELA,

C.A., representada judicialmente por los abogados en ejercicio Marcos

Moisés De Armas Arqueta, Juan Francisco Lloan Reyssi, Félix N. Sánchez

Vera y Guillermo Enrique Sabino Hernández, contra la sociedad

mercantil CLOUDS DE VENEZUELA, S.A. , representada judicialmente

por los abogados Katherinn Urbina Noguera, Luisa Alejandra Nieto Sánchez

y Elio Quintero, Joaquin Díaz -Cañabate B., Joaquin Díaz -Cañabate S., José

María Díaz-Cañabate S. y Cecilia Villegas, el Tribunal Superior Primero en

lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la misma Circunscripción Judicial,


dictó sentencia en fecha 15 de noviembre de 2010, en la cual

declaró “…PRIMERO: CON LUGAR la apelación interpuesta el

06.08.2008 (f. 185) por el abogado Marcos De Armas, en su carácter de

apoderado judicial de la parte actora, compañía BANCO INDUSTRIAL DE

VENEZUELA C.A., y SIN LUGAR la apelación interpuesta el 11.08.2008

(f. 186) por la abogada Luisa A. Nieto, en su carácter de apoderada

judicial de la parte demandada, c ompañía CLOUDS DE VENEZUELA

C.A., contra la decisión interlocutoria dictada en fecha 28.05.2008 (f.173


al 178), por el JUZGADO DUODÉCIMO DE PRIMERA INSTANCIA EN
LO CIVIL, MERCANTIL Y DEL TRÁNSITO DE LA CIRCUNSCRIPCIÓN
JUDICIAL DEL ÁREA METROPOLITANA DE CAR ACAS, que (i) negó la

solicitud de nulidad del auto de admisión de la demanda formulada por la

parte intimada; (ii) sin lugar las cuestiones previas opuestas por la parte

intimada; (iii) con lugar la oposición formulada por la parte intimada; (iv)

de conformidad con lo establecido con (sic) la (sic) establecido (sic) en el

ultimo (sic) aparte del articulo (sic) 663…”; improcedente la perención

breve; e improcedente la oposición efectuada por la parte demandada a la

solicitud de ejecución de hipoteca, ordena ndo al tribunal de la causa

continuare con la ejecución hipotecaria de conformidad con lo dispuesto en

el artículo 662 del Código de Procedimiento Civil .

Contra la referida decisión de alzada, la representación judicial de la

parte demandada, anun ció recurso de casación, el cual fue admitido y

oportunamente formalizado. No hubo impugnación.

Siendo asignada la ponencia a la Magistrada que con tal carácter

suscribe el presente fallo, concluida la sustanciación y cumplidas las demás

formalidades, la Sala procede a dictar sentencia en los términos que a

continuación se expresan:

PUNTO PREVIO

La presente demanda por ejecución de hipoteca fue interpuesta ante

el Juzgado Duodécimo de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del

Tránsito de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas


por la sociedad mercantil Banco Industrial d e Venezuela, C.A., empresa
ésta cuyas acciones pertenecen íntegramente al Estado venezolano, contra la

sociedad mercantil Clouds de Venezuela, C.A..

Contra la decisión dictada por el mencionado tribunal, tanto la parte

demandante como la parte dem andada ejercieron recurso de apelación el

cual fue conocido y resuelto por el Juzgado Superior Primero en lo Civil,

Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Área

Metropolitana de Caracas.

En este sentido, observa la Sala que est amos en presencia de una

demanda de carácter patrimonial en la que la demandante es una empresa

del Estado, como antes se señaló, por lo que corresponde determinar si la

actuación de los jueces de instancia que conocieron el asunto, lo fue con

apego a las normas atributivas de competencia vigentes para la época de la

incoación de la demanda, todo conforme a lo dispuesto en el artículo 3 del

Código de Procedimiento Civil, que contempla el principio de

la perpetuatio jurisdictiones.

En efecto, la dem anda fue presentada en fecha 21 de noviembre de

2003, ante el juzgado a quo, siendo que para ese entonces se encontraba

vigente la Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia, por lo que cabría

entonces analizar la normativa contenida en este instrumento legal, en

virtud que estamos en presencia de un juicio de naturaleza patrimonial en el

que está interesada la República, por ser la demandante una empresa donde

el Estado posee la totalidad accionaria.

Ahora bien, el artículo 183 de la mencionada Ley Orgánica,

establecía lo siguiente:
“…Artículo 183. Los tribunales competentes de acuerdo con
las previsiones del derecho común o especial, conocerán en
primera instancia, en sus respectivas Circunsc ripciones
Judiciales:
1.- De cualquier recurso o acción que se proponga contra los
Estados o Municipios;
2.- De las acciones de cualquier naturaleza que intenten la
República, los Estados o los Municipios, contra los
particulares.
De las apelaciones y demá s recursos que se interpongan
contra las decisiones de estos tribunales, conocerán los
tribunales a quienes corresponda hacerlo, en conformidad
con el derecho común, si la parte demandada es un
particular.
En los juicios interdictales, de deslinde o de desahucio, se
aplicará, respectivamente, lo dispuesto en los Títulos VII, IX,
XVI del Libro Tercero, Parte Primera, del Código de
Procedimiento Civil…”. (Destacado de la Sala).

Como puede apreciarse de la norma transcrita, específicamente de su

ordinal 2°, las acciones de cualquier naturaleza intentadas por la República,

los Estados o los Municipios contra los particulares debían ser conocidas

por los tribunales competentes de acuerdo con las reglas de derecho común

o especial en primera instancia e n sus respectivas circunscripciones

judiciales, correspondiendo conocer de las apelaciones y otros recursos a

aquellos juzgados quienes, a su vez, fuesen competentes de acuerdo con las

reglas de derecho común, si la parte demandada era un particular.

Ello fue interpretado en sentencia proferida recientemente por esta

Sala en fecha 11 de noviembre de 2010, N° 503, caso: C.A. Metro de

Caracas, contra Central de Seguros, hoy Seguros Mercantil C.A., en el

expediente 10 -359, en un caso similar al que no s ocupa, en la que se dejó

sentado lo siguiente:
“…De acuerdo con su pacífica y reiterada doctrina,
corresponde a esta Sala de Casación Civil examinar la
admisión del recurso de casación en cada caso concreto, bien
por la vía del recurso de hecho cuando hu biere sido negada
su admisión; o bien como punto previo en la sentencia,
cuando observare de oficio o a instancia de parte, que pudieran
haber sido infringidas las normas legales que rigen su
admisibilidad.
La Sala Constitucional, en la decisión N° 1031 de fecha 27
de mayo de 2005, en el caso Procuradora General del estado
Anzoátegui, afirma que no existe recurso de casación en los
juicios en los que son parte los estados, los Municipios, o
algún Instituto Autónomo, ente público o empresa, en la
cual, los estados o los Municipios tuvieran participación
decisiva por tratarse, según se indica en la sentencia, de
juicios contenciosos administrativos en los cuales los
tribunales ordinarios juegan un papel temporal hasta tanto se
cree la jurisdicción contencioso administrativa; y, en
decisión de esa misma Sala, N° 5087, de fecha 15 de
diciembre de 2005 en el caso Mario Freitas Sosa y la
sociedad mercantil Inversiones Recreativas Invereca C.A., se
reafirman los criterios expresados en la anterior sentencia,
para concluir, interpretando las disposiciones de la Le y
Orgánica de la Corte Suprema de Justicia, de la Ley Orgánica
del Tribunal Supremo de Justicia, de la Constitución de 1961
y de la vigente Constitución, que no era admisible el recurso
de casación contra las sentencias dictadas en estos procesos.
La sanción de la reforma de la Ley Orgánica del Tribunal
Supremo de Justicia el 11 de mayo de 2010, que fue
publicada en la Gaceta Oficial Extraordinaria número 5.991
del 29 de julio de 2010 y, la sanción de la Ley O rgánica de la
Jurisdicción Contenciosa -Administrativa el 15 de diciembre
de 2009, publicada en la Gaceta Oficial número 39.451 del
22 de junio de 2010, sustraen, definitivamente, de los
tribunales ordinarios, el conocimiento de los juicios en los
cuales sea parte el Estado, los estados, los municipios o
aquellos entes en los cuales cualquiera de ellos tengan
participación decisiva y, desde luego, es aún más evidente la
imposibilidad de que pueda proponerse en estos casos el
recurso de casación.
Ahora bien, en la situación que se analiza se advierte que el
presente juicio de cobro de bolívares, intentado por C.A.,
METRO DE CARACAS -ente público en el cual el Estado
tiene participación decisiva - contra particulares, fue
intentado en fecha 7 de octubre de 1986, bajo la vigencia de
la Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia, por lo que
debe tenerse en cuenta que de acuerdo con lo previsto en el
artículo 183 de la derogada Ley, en los casos de las
demandas patrimoniales contra los particulares, era aplicable el
procedimiento ordinario. No otra cosa puede deducirse de la
mencionada norma cuando afirma que "...las apelaciones y
demás recursos que se interpongan contra las decisiones de
estos tribunales, conocerán los tribunales a quienes
corresponda hacerlo, en conformidad con el derecho común,
si la parte demandada es un particular...”.
Así pues, la novísima Ley del Tribunal Supremo de
Justicia, publicada en la Gaceta Oficial Extraordinaria N°
5.991 del 29 de julio de 2010 no puede ser aplicada al sub
iudice respecto a la admisibilidad del recurso de casación,
puesto que la demanda de cobro de bolívares fue propuesta
bajo la vigencia de la Ley Orgánica de la Corte Suprema de
Justicia, y por tramitarse de conformidad con el procedimiento
ordinario de acuerdo al principio del artículo 3 del Código de
Procedimiento Civil, en concordancia con lo previsto en el
artículo 9 del mismo Código, el presente recurso de casación
es admisible. Así se establece….”.

La jurisprudencia de esta Sala que antecede, acogiendo el criterio

dispuesto en la decisión N° 1031 de fecha 27 de mayo de 2005, caso

Procuradora General del estado Anzoátegui, en la que se efectúa una

interpretación de la derogada Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia,

de la Ley del Tribunal Supremo de Justicia, de la Constitución del año 1961

y de la vigente, determinó que no era admisible el recurso de casación en

los juicios en los que eran parte el Estado, los estados, municipios o algú n

instituto autónomo, ente público o empresa donde el estado tuviera

participación decisiva por tratarse de juicios contenciosos administrativos

en los que los tribunales ordinarios tenían atribuida de forma temporal la

competencia para conocer de tales as untos, hasta tanto se crease la

jurisdicción contencioso administrativa, criterio éste reafirmado en decisión

N° 5087, del 15 de diciembre de 2005, caso Mario Freitas Sosa, contra la

sociedad mercantil Inversiones Recreativas Invereca, C.A..


De hecho, en la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia del 11

de mayo de 2010, publicada en Gaceta Oficial Extraordinaria N° 5.991 del

29 de julio de 2010, y de la Ley de la Jurisdicción Contencioso

Administrativa del 15 de diciembre de 2009, publicada e n Gaceta Oficial N°

39.451 el 22 de junio de 2010, sustraen definitivamente el conocimiento de

los juicios en los que sean parte los Estados, Municipios, algún Instituto

Autónomo ente público o empresa donde el estado tenga participación

decisiva a los tribunales ordinarios.

Ahora bien, en el caso que nos ocupa advierte la Sala, que como se

dijo con anterioridad, estamos en presencia de un juicio de contenido

patrimonial en el que el demandante es una empresa donde el estado tiene la

totalidad acci onaria, por lo que en aplicación a la normativa vigente para el

momento de la introducción de la demanda, es decir, 21 de noviembre de

2003, la competencia por la materia le estaba atribuida a los juzgados

ordinarios, y por tratarse el presente de un asunt o eminentemente civil

(ejecución de hipoteca) no hay duda, de acuerdo con lo estatuido en las

reglas de derecho común, valga decir, del artículo 28 Código de

Procedimiento Civil que el conocimiento le correspondía a los juzgados con

competencia en materia civil. Así se establece.

En consecuencia, esta Sala de acuerdo con lo dicho anteriormente y

con vista a lo pautado en los artículos 3 y 9 del Código de Procedimiento

Civil, debe declarar la admisibilidad del presente recurso de casación. Así

se decide.
RECURSO POR DEFECTO DE ACTIVIDAD

Por razones metodológicas, la Sala invierte el orden de las denuncias

y procede a analizar la contenida en el capítulo segundo del escrito de

formalización.

IV

De conformidad con lo dispuesto en el ordinal 2° del artículo 313 del

Código de Procedimiento Civil, se delata la infracción del ordinal 5° del

artículo 243, 244 y 12 del mencionado código, por incongruencia.

La denuncia en cuestión quedó expuesta como se muestra de

seguidas:
“…De conformidad con lo establecido en el ordinal 1° del
artículo 313 del Código de Procedimiento Civil, denunciamos
que la recurrida incurrió en la falta de cumplimiento de la
exigencia legal establecida en el ordina l 5° del artículo 243
del Código de Procedimiento Civil, lo que implica, por ende,
la nulidad de la misma de acuerdo con lo preceptuado en el
artículo 244 de igual Código (sic) y con la indicada conducta
se violó lo establecido en el artículo 12 del señala do Código
(sic), por cuanto la impugnada no se atuvo a lo alegado y
probado en autos. Establece este último artículo las diversas
obligaciones que se señalan para el Juez (sic), a las cuales
debe ajustar su conducta, y entre las que está, la de atenerse
a lo alegado y probado en autos. Por su parte según el citado
ordinal 5° del artículo 243 del expresado Código (sic), toda
decisión debe ser expresa, positiva y precisa con arreglo a la
pretensión deducida y a las defensas o excepciones opuestas.
(…Omissis…)
Recordemos que en nuestro sistema procesal el principio de
incongruencia (sic) está relacionado con el concepto del
problema judicial debatido entre las partes (thema
decidendum) del cual emergen dos reglas: a) la de decidir
sobre lo alegado, y b) la de d ecidir sobre todo lo alegado.
(Gaceta Forense N° 64, pág. 630 del 17 -7-1996).
De lo anterior se desprende que toda defensa alegada por las
partes tiene que ser recogida en la sentencia y ser objeto del
correspondiente examen y respectiva decisión.
Pasamos ahora a explanar la presente denuncia lo que
hacemos en los términos que a continuación se señalan: como
podrá observar la Sala, en el escrito contentivo de la
solicitud de nulidad, cuestiones previas y oposición, del 27
de agosto del año 2004, se dedica el aparte IV del Capítulo
(sic) I, a hacer valer como defensa, que las obligaciones que
se pretenden hacer valer eran condicionales.
En dicho aparte se reproduce parte del documento
fundamental de la demanda que se acompañara con el libelo
y donde consta la garantía hipotecaria cuya ejecución de
(sic) pretende y con claridad se señala que tal y como se
desprende de dicho documento público en el mismo quedó
establecido una forma específica para la liquidación del
correspondiente préstamo. En la págin a 3 del propio libelo se
indica la forma de cómo “sería liquidado” el préstamo y en
la página 4 del mismo, previa referencia a las cuotas que
corresponderían ser pagadas para su cancelación,
textualmente se dice que tales “cuotas serían ajustadas
mensualmente debiendo efectuar el pago de la misma al
vencimiento del trimestre respectivo CONTADO A PARTIR
DE LA FECHA DE LIQUIDACIÓN DEL
PRÉSTAMO” (Mayúsculas nuestras). Luego está claro que la
exigibilidad de las cuotas pactadas se definiría una vez se
produjese la liquidación correspondiente. Si vamos al documento
propiamente dicho al que antes hicimos referencia, contentivo
de la aludida garantía hipotecaria, en su página segunda
observamos que como se indicara expresamente en el aparte
al cual nos estamos refi riendo del escrito del 27 de agosto
del año 2004, allí textualmente, pág. 2, se estableció que “El
referido préstamo será liquidado de la siguiente manera: “A)
Para capital de trabajo (compra de Materia (sic) Prima (sic)
y Pago (sic) directo de proveedores de la materia Prima)
(sic), la cantidad de Bs. 97.102.600,00 y la cantidad de Bs.
41.615.400,00 en abono en cuenta… B) Para el pago directo
a los proveedores de las maquinarias y equipos… la
cantidad de 289.282.000,00”. También aquí se hace
referencia a que la variabilidad de intereses correspondientes
a las cuotas sería ajustada acordándose, pág. 3, que se haría
el pago correspondiente al vencimiento del trimestre
respectivo “contado a partir de la fecha de liquidación del
presente préstamo”. Más adelant e, en la página 4, cuando se
habla del descuento del dos por ciento (2%) allí previsto,
textualmente se dice lo siguiente: “Asimismo mi
representada autoriza al BANCO INDUSTRIAL DE
VENEZUELA a descontar el dos por ciento (2%) del monto
del presente préstam o por concepto de la comisión Flat
(sic), descuento que se efectuará al momento de la
liquidación del mismo” y poco antes de lo últimamente
señalado, se hace referencia a la obligación por parte de la
prestataria de mantener activa la cuenta corriente N° 00-
321016895 que, obviamente, se atribuye a CLOUDS DE
VENEZUELA, C.A. Pues bien, con respecto a la falta de
liquidación, en el aparte respectivo del libelo se hicieron
valer los extremos relativos a un abono en cuenta a
efectuarse como consecuencia de la li quidación que se
llevaría a cabo, señalándose al respecto por la accionada que
no se especificó cuál sería la cuenta en la que habría de
realizarse el abono en cuestión y que si bien “en otro folio
del mismo documento se hace referencia a una supuesta
declaración de mi representada en la cual ésta se
“compromete a mantener activa la cuenta 00 -321016895 de
conformidad con las políticas establecidas…” es el caso
ciudadana Juez (sic) que dicha cuenta no pertenece ni ha
pertenecido en ningún momento a mi repres entada,
…”.. Como podrá observar la Sala, la defensa transcrita en
forma sucinta y a la que continuaremos haciendo referencia,
reviste de la mayor importancia, por lo que le estaba vedado
al juez superior dejar de recoger la misma y por supuesto y
con mayor rigor, abstenerse de decidir al respecto. En el
sentido indicado en cuanto a la defensa hecha valer de la
falta de liquidación del préstamo en cuestión, en el aparte del
escrito al cual nos estamos refiriendo se recoge que
cuando CLOUDS DE VENEZUELA, C.A . señala que se
obliga devolver la cantidad recibida en préstamo, como
dejáramos con anterioridad indicado, expresamente se hace
referencia en que el plazo para determinarse la forma de pago
sería “contado a partir de la fecha de liquidación del
presente p réstamo”. Esto se ratifica el literal B -1 del
documento relativo al préstamo, cuando nuevamente se hace
mención a que deberá tomarse en cuenta para definir la
oportunidad de pago a la que allí se hace referencia, que la
exigibilidad respectiva nacería “a partir de la fecha de
liquidación del presente préstamo.” Tras las menciones
específicas sobre la falta de concreción en cuanto a la fecha
de liquidación del préstamo que serviría para definir las
cuotas pagaderas según lo convenido al respecto, la
accionada en la pág. 11 de su escrito del 27 de agosto de
2004, hizo valer lo siguiente: “Los fragmentos transcritos del
texto del documento demuestran claramente que las
obligaciones que se pretenden cobrar mediante la presente
solicitud de ejecución de hipoteca ESTABAN SOMETIDAS
A UNA CONDICIÓN, la cual no era otra que el banco
liquidara el préstamo. Así lo alegamos expresamente, ya
que alegamos expresamente que la acreditación de ese
extremo por parte del banco actor era vital para la litis,
pues daría fecha cierta del momento en el cual debería
comenzar la cancelación del supuesto préstamo.
Así planteada la situación tenemos que el representante de
la parte accionante no acompañó junto a la solicitud de
ejecución ninguna prueba que acreditara el cumplimiento
de esa condición, por lo que su demanda es INADMISIBLE
a tenor de lo dispuesto en los ordinales 2° y 3° del artículo
661 del Código de Procedimiento Civil”.
Fue con base a todo lo expuesto y hecho valer y, en
particular, con fundamento en la aludida falta de acreditación
de la liquidación del préstamo que se solicitó la nulidad
absoluta de todo lo actuado y se pidió la reposición del caso,
pidiéndose la específica declaratoria de inadmisible de la
solicitud de ejecución de hipoteca, pág. 13 del escrito del 28
de agosto de 2004, “por ser condicionales las obligaciones que
se pretenden cobrar, siendo que el Banco actor, no acreditó
en su escrito de solicitud el cumplimiento de la condición”.
En la sentencia impugnada, como señaláramos en anterior
denuncia, en lo que se refiere a la nulidad solicitada, el
superior hace una distinción en el sentido de que cuando se
cuestiona la admisión del juicio de hipoteca el respectivo
cuestionamiento debe ser por razones de orden procesal, y
cuando define las razones de la solicitada nulidad concreta que
ésta es específicamente pedida en virtud de que el
correspondiente auto de admisión es contrario a
derecho “violatorio al derecho de defensa y al debido
proceso y que el mismo subvierte el procedimiento especial
contenido en los artículos 660 y 661, ordinal 2 del Código
de Procedimiento Civil, por cuanto se esta (sic) utilizando
el mismo, para el cobro de obligaciones que no pueden ser
garantizadas con la hipoteca que igualmente es violatorio
de dichas reglas por intimar a pagar obligaciones
quirografarias que exceden de la suma garantizada, así
como sumas líquidas no exigibles, tales pedimentos o
alegatos constituyen materia de oposición al decreto, que de
ser procedente pudieran dar lugar a su revocatoria. Pero no
pueden ser, en ningún momento, de revisión ad limina (sic)
para decretar la nulidad del decreto. Nulidad que de darse
sería por razones de orden procesal, las que no han sido
alegadas como sustento de la solicitud del auto de
admisión”.
Como bien podrá observar la Sala , de lo expuesto y de lo que
se desprende de los autos, en la sentencia que nos ocupa no se
hace consideración alguna sobre esta denuncia; se omite todo
pronunciamiento sobre el esencial alegato hecho valer por l a
actora en el sentido de no haberse acredit ado al intentar el
correspondiente juicio hipotecario, la liquidación respectiva
del préstamo correspondiente que, según el texto del propio
libelo de demanda y del documento del préstamo en cuestión,
como hemos probado y se desprende de autos, tenía que
haberse liquidado y dicha liquidación tenía que
necesariamente haberse acreditado en el momento de
presentar el correspondiente libelo; lo que estamos haciendo
valer en este (sic) denuncia es precisamente el
incumplimiento por parte del tribunal superior de la
obligación en que estaba de resolver sobre lo alegado y
probado en autos, de acuerdo con lo establecido en el
artículo 12 del Código de Procedimiento Civil y, en
definitiva, haber dejado a un lado la exigencia legal que se
desprende del ordinal 5° del artículo 243 de igual código, el
cual obliga a que la respectiva decisión debe producirse con arreglo
no solamente a la pretensión deducida, sino también “a las
excepciones o defensas opuestas” y está fuera de toda duda,
que nuestra representada hizo valer oportunamente, para
sustentar la nulidad invocada (y para los otros efectos a los
cuales haremos referencia en posterior denuncia), que no se
acreditó la respectiva y exigible liquidación del préstamo; ello
constituye la defensa que se desarrolla en el aparte IV del
respectivo escrito del 28 de agosto del año 2004. Queda,
pues, acreditado que independientemente de que se hubiese
comprobado o no en forma válida la liquidación del préstamo,
correspondía al juzgador, en primer lugar, re coger la defensa
relativa a esa falta de liquidación y por supuesto
pronunciarse sobre la misma y ni lo uno ni lo otro hizo,
luego incurrió en la falta aquí señalada que constituye la
incongruencia hecha valer y cuya falta justifica la
procedencia de la delación a la que hemos dedicado este
aparte, denuncia esta que pedimos respetuosamente sea
acogida por esa Sala…”.
De la transcripción que antecede, observa la Sala, que el formalizante

no expresa con precisión en la exposición de su denuncia en cuál de sus

modalidades se ha configurado el vicio de incongruencia que endilga a la

recurrida, sin embargo, se evidencia con meridiana claridad de su

exposición que la misma se trata de incongruencia negativa, por cuanto

acusa la omisión de pronunciamient o por parte del juzgador de segunda

instancia.

En este sentido, señala el recurrente que el sentenciador de segundo

grado omitió pronunciarse sobre el alegato expuesto en el escrito de

oposición, cuestiones previas y nulidad, relativo a la falta d e liquidación

del préstamo, y el cual -a juicio del recurrente - constituía un

pronunciamiento esencial por cuanto ello sustenta que la obligación cuyo

cumplimiento se pide es condicional.

Para decidir, se observa:

La incongruencia es un vicio que produce la nulidad de la sentencia y


se comete cuando el sentenciador no ajusta su decisión a la pretensión

propuesta por la demandante ni a las excepciones o defensas expuestas por

el demandado en las oportunidades correspondientes, lo que cons tituye una

violación a su deber de dictar decisión expresa positiva y precisa con

arreglo a la pretensión deducida y a las defensas opuestas, sin que en

ningún caso pueda absolver la instancia, mandato éste contenido en el

ordinal 5° del artículo 243 del C ódigo de Procedimiento Civil.

De igual manera hay que destacar que este vicio adopta dos

modalidades, a saber, la incongruencia positiva que consiste en que el juez


extienda su decisión más allá del tema judicial planteado y la incongruencia

negativa que se genera cuando el juez omite pronunciarse sobre algún o

algunos de los términos que comprenden el debate judicial.

La jurisprudencia de esta Sala pacíficamente ha expresado entre otras

en sentencia N° 94, de fecha 17 de marzo de 20 11, en el expediente N° 10 -

598, caso: Consuja, C.A., contra Venequip, S.A., con ponencia de la

Magistrada que suscribe el presente fallo, sobre el vicio en cuestión, lo

siguiente:
“…En relación a la congruencia, la Sala ha dejado
establecido que la sentenc ia es congruente cuando se ajusta a
las pretensiones de las partes, tanto del actor como del
demandado, independientemente de si es acertada o errónea. Por
tanto, no se puede apreciar, más ni menos, de las cuestiones
controvertidas y trascendentales en la solución de la
controversia, ni dejar de resolver alguna de ellas. Así,
cuando se deja de examinar la prueba, todos o algunos de
sus hechos fundamentales, la sentencia está viciada por omisión
de análisis fáctico y cuando se considere innecesario el anális is
de algunos elementos probatorios, el juez debe dejar
constancia motivada de ello. (Vid. sentencia de fecha,
caso: José Rafael Natera Tirado contra (CAFIVEN), Exp.
Nro. 2006-000790).
Ahora bien, el vicio de incongruencia por lo general adopta
dos modalidades: la incongruencia positiva la cual ocurre
cuando el juez extiende su decisión más allá de los límites del
problema judicial que le fue sometido, o la incongruencia
negativa, cuando el juez omite el debido pronunciamiento
sobre alguno de los términos d el problema judicial.
Igualmente esta Sala ha señalado reiteradamente que el vicio de
incongruencia puede presentarse en forma compleja, siendo el
caso cuando el juez tergiversa los alegatos planteados por
las partes en la demanda o contestación.
De modo que, si el juez se aparta de los hechos alegados,
en conducta no exactamente encuadrable en estas reglas,
también incurre en incongruencia. Por ejemplo, si el juez
tergiversa un argumento de hecho, incluido en la demanda
o en la contestación, no re suelve la cuestión, tal como fue
planteada y, simultáneamente, resuelve algo no pedido –
el argumento desnaturalizado-. Este último supuesto puede ser
considerado como un caso de incongruencia mixta, porque
deja de resolver lo pedido y resuelve algo diferente. (Vid.
sentencia de de fecha 27 de noviembre de 2009, caso: Utc
Tires & Rubber Company contra Carpi-Tap, S.R.L., Exp.
Nro. 2008-000407)…”. (Destacado de la transcripción).

Al respecto se hace conveniente copiar lo expuesto por la demandada

en su escrito de oposición:
“…IV
LAS OBLIGACIONES QUE SE PRETENDEN COBRAR
SON CONDICIONALES
La presentación de la parte accionante en la presente
solicitud de ejecución de hipoteca cobrar por esta vía un
supuesto préstamo que aparece reflejado en el documento
protocolizado en la Oficina Subalterna de Registro Público del
Municipio Mariño del Estado (sic) Nueva Esparta, en fecha 05
(sic) de octubre de 2.000 (sic), inserto bajo el N° 47, folios
303 al 313, Protocolo (sic) Primero (sic), Tomo (sic) 1.
Cuarto Trimestre (sic) de Dos (sic) Mil (sic) (2.000).
Es el caso que en el mencionado documento se especifica
que “el referido préstamo será liquidado de la siguiente manera:
A) Para Capital (sic) de Trabajo (sic)… la cantidad de…; y la
cantidad de… en abono en cuenta, conformando un total de
la cantidad de…” (negritas (sic) nuestras), pero no especific a
cuál es la cuenta en la que ha de realizarse el abono que
menciona, sino que simplemente, en otro folio del mismo
documento se hace referencia a una supuesta declaración de
mi representada en la cual ésta se “compromete a mantener
activa la cuenta corrie nte N° 000-321016895, de conformidad
con las políticas establecidas…”. Es el caso, ciudadana juez,
que dicha cuenta no pertenece, ni ha pertenecido en
ningún momento, a mi representada, motivo por el cual, de
ser ésta la cuenta corriente en la que habría d e abonarse el
monto del supuesto préstamo, es evidente que mi
representada nunca recibiría, como en efecto nunca
recibió, dicha cantidad , por no pertenecer la mencionada
cuenta a la sociedad mercantil CLOUDS DE VENEZUELA,
C.A..
En el mismo orden de ideas, encontramos en el ya mencionado
documento una supuesta declaración de CLOUDS DE
VENEZUELA, C.A. según la cual, supuestamente, “se obliga
a devolver la cantidad recibida en préstamo, es decir,…, de
la siguiente manera: A) la cantidad de…, en el plazo fijo d e
Dos (sic) (02) (sic) años, incluidos Dos (sic) (02) (sic)
Trimestres (sic) de gracia, distribuidos de la siguiente forma:
A-1) Durante el período de gracia mi representada pagará
únicamente intereses, mediante Dos (sic) (02) (sic) cuotas
trimestrales, p agaderas a su vencimiento…debiendo efectuar
el pago de la misma, al vencimiento del trimestre
respectivo, contado a partir de la fecha de liquidación del
presente préstamo. A-2) Luego de vencido el período de
gracia mediante el pago de SEIS (06) (sic) CUOTAS
trimestrales…debiendo efectuar el pago de la primera cuota al
vencimiento del primer trimestre contado a partir del
vencimiento del período de gracia y así sucesivamente en
forma trimestral… B) la cantidad de…, en el plazo fijo de
Tres (sic) (03) (sic) años, incluidos Dos (sic) (02) (sic)
Trimestres de gracia, distribuidos de la siguiente manera: B -
1) Durante el período de gracia mi representada pagará
únicamente intereses, mediante Dos (sic) (02) (sic) cuotas
trimestrales pagaderas a su vencimiento,…deb iendo efectuar
el pago de la misma al vencimiento del trimestre
respectivo, contado a partir de la fecha de liquidación del
presente préstamo. B- 2) Luego de vencido el período de
gracia mediante el pago de DIEZ (10) CUOTAS
trimestrales…debiendo efectuar el pago de la primera cuota al
vencimiento del primer trimestre contado a partir del
vencimiento del período de gracia y así sucesivamente en
forma trimestral…” (negritas (sic) nuestras).
Los fragmentos transcritos del texto del documento demuestran
claramente que las obligaciones que se pretenden cobrar
mediante la presente solicitud de ejecución de
hipoteca ESTABAN SOMETIDAS A UNA CONDICION
(sic), la cual no era otra que el banco liquidara el
préstamo. Así lo alegamos expresamente, ya que alegamos
expresamente que la acreditación de ese extremo por parte
del banco actor era vital para la litis, pues daría fecha cierta
del momento en el cual debería comenzar la cancelación del
supuesto préstamo.
Así planteada la situación tenemos que el representante de la parte
accionante no acompañó junto a la solicitud de ejecución
ninguna prueba que acreditara el cumplimiento de esa condición,
por lo que su demanda es INADMISIBLE, a tenor de lo
dispuesto en los ordinales 2° y 3° del artículo 661 del Códi go
de Procedimiento Civil.
Para mayor abundamiento transcribimos parcialmente la sentencia
dictada por la Sala de Casación Civil del Tribunal Supremo
de Justicia, dictada recientemente, y de conformidad con la
cual dicha Sala adoptó una posición clara en r eferencia a esta
materia, y en la que en un caso exactamente igual al que nos
ocupa en la presente causa, declaró inadmisible una
ejecución de hipoteca donde no se acreditó la liquidación del
préstamo.
(…Omissis…)
Sobre la base de lo antes expuesto, solici to mu y
respetuosamente a este Tribunal (sic) se decrete
la NULIDAD ABSOLUTA de todo lo actuado, de
conformidad con los artículos 206 y 212 del Código de
Procedimiento Civil, en concordancia con los artículos los
(sic) artículos (sic) 2, 26, 25, 257 y 49 or dinales 1 y 8 de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, y se
reponga la causa al estado de admisión, y en ese estado de la
causa, tomado (sic) en consideración los razonamientos antes
y utilizando como base legal los artículos 206 y 15 del Código de
Procedimiento Civil, en concordancia con los artículos 660 y
661 (ordinales 2° y 3°), pedimos se declare INADMISIBLE la
presente solicitud de ejecución de hipoteca por ser
condicionales las obligaciones que se pretenden cobrar, siendo que
el banco actor no acreditó con su escrito de solicitud el
cumplimiento de la condición…”.

La recurrida expresó por su parte lo siguiente:


III. MOTIVACIONES PARA DECIDIR .-
1. Del tema de la apelación. -
La materia a decidir en la presente incidencia, lo constituyen
las apelaciones interpuestas en fechas 06.08.2008 y 11.08.2008,
por los apoderados judiciales de la parte actora y demandada,
contra la decisión interlocutoria dictada en fecha 28.05.2008
(f.173), por el Juzgado Duodécimo de Primera Instancia en lo
Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial
del Área Metropolitana de Caracas, que (i) negó la solicitud de
nulidad del auto de admisión de la demanda formulada por la
parte intimad a; (ii) sin Lugar (sic) las cuestiones previas
opuestas por la parte intimada; (iii) con lugar la oposición
formulada por la parte intimada; (iv) de conformidad con lo
establecido con (sic) lo (sic) establecido (sic) en el ultimo
(sic) aparte del articulo (sic) 663, se abre el presente proceso
a pruebas, el cual se sustanciara y continuara por los tramites
(sic) del procedimiento ordinario, todo ello una vez conste en
autos la ultima (sic) de las notificaciones que de las partes se
practique en razón al pre sente fallo; y (v) eximió de costas.
Y sobre el pedimento de perención de la instancia.
2. De la alegada nulidad del auto de admisión
La representación judicial de la parte demandada alegó la
nulidad del auto de admisión en su escrito de fecha
27.08.2004, en virtud de que resulta contrario a derecho,
violatorio al derecho de defensa y al debido proceso y que el
mismo subvierte el procedimiento especial contenido en los
artículos 660 y 661, ordinal 2 del Código de Procedimiento
Civil, por cuanto se está uti lizando el mismo, para el cobro
de obligaciones que no pueden ser garantizadas con la hipoteca;
igualmente es violatorio de dichas reglas por intimar a pagar
obligaciones quirografarias que exceden de la suma
garantizada, así como de sumas liquidas (sic) n o exigibles.
* Precisiones conceptuales sobre la admisión de la demanda.
El punto a decidir impone hacer varias consideraciones sobre el
auto de admisión de la demanda que se dicta en los procesos
ejecutivos, tales como el caso de la ejecución de hipoteca, el
cual presenta connotaciones especiales que le diferencian de
los autos de admisión dictados en el ordinariato civil o
mercantil.
La admisión a conocimiento en un proceso de ejecución de
hipoteca, no se trata de un auto instructorio o de
sustanciación, sino de auto decisorio; que si bien es de la
misma naturaleza que del auto de admisión en el ordinariato
civil, se diferencia en que no sólo se debe constatar que no
sea contrario a derecho, a las buenas costumbres y que no sea
expresamente prohibida su ad misión por la ley, sino que es
obligante que se constate a limine el cumplimiento de los
requisitos exigidos por el artículo 661 del Código de
Procedimiento Civil, entre los cuales se encuentra el
señalamiento del monto del crédito, con los accesorios que
estén garantizados por la hipoteca.
En este tipo de procesos ejecutivos, el Código de
Procedimiento Civil otorga al juez suficientes facultades al
momento de proveer sobre la admisión: (1) la de sanear el
proceso, ordenando al demandante la corrección del libelo, si
no cumple con los requisitos del artículo 340 del mismo
Código (sic). Entendiéndose que la función de saneamiento, -
como lo dice Barbosa Moreira citado por Enrico VESCOVI,
p. 142-, es la solución de cualesquiera cuestiones
susceptibles de distraer la atención de la materia referente al
mérito de la causa. Esto es, que en función del saneamiento
se resuelven todas las incidencias que no atañen al fondo o al
mérito de la causa.
En verdad, el objeto esencial que se persigue con este
dispositivo legal es eliminar concentradamente –por oposición al
sistema tradicional difuso, en que la actividad se desperdiga -
, en una etapa inicial, todos aquellos obstáculos que entorpezcan,
suspendan o interrumpan el debate sobre la fundabilidad de lo
pretendido (cfr. BERINZONCE, Roberto: Revista de Derecho
Probatorio N° 3, p. 243).
Y (2), la de verificar el cumplimiento de los presupuestos
procesales comunes a todo juicio y de los propios del juicio
ejecutivo (art. 661 CPC).
Quiere decir, pues, que el juez en la admisión de los juicios
de ejecución hipotecaria tiene amplias facultades para
sanear ab initio el proceso, y, entre esas potestades está
revisar el documento hipotecario soporte de la acción para
determinar de manera verosímil si se cumplen los
presupuestos procesales de admisibilidad.
Los presupuestos especiales o específicos de procedencia del
juicio de ejecución de hipoteca los ha sistematizado el doctor
Arquímedes Enrique González, en su obra “Juicios Ejecutivos”
(p. 159) así:
a) Obligación de pagar una cantidad líquida, de
plazo vencido
b) Que la obligación no se encuentre prescrita.
c) Que la obligación no se encuentre sujeta a
modalidades.
Y de acuerdo, al artículo 661 del Código de Procedimiento
Civil, para su admisibilidad, se requiere el cumplimiento de
los requisitos de acompañar (i) el documento constitutivo de
la hipoteca debidamente registrado; y (ii) una certificación
de gravámenes y de enajenaciones expedida por el
registrador respectivo.
El análisis, o mejor, la revisión de estos presupuestos procesales
especiales por parte del juez, y su validación ad
limina, admitiendo la demanda por el procedimiento de
ejecución de hipoteca, requiere una manifestación razonada del
juez sobre su verosimilitud que, evidentemente puede ser
cuestionada mediante el recurso de apelación, ya que
tiene presupuestos especiales que inician un procedimiento, que
puede otorgar fuerza ejecutiva a un título.
Así, esa admisión por parte del juez, en la que considera llenos
los extremos genéricos (ordinario civil o mercantil) y los
presupuestos específicos del juicio de hipoteca, puede ser
revisada, mediante el recurso de apelación, cuando en casos,
por ejemplo, que el documento que soporta la pretensión no está
registrado.
De lo expuesto, lo que debe quedar claro es (i) que cuando se
cuestiona la admisión del juicio de ejecución de hipoteca,
este cuestionamiento debe ser por razones de orden procesal,
que son las que corresponden su análisis en esta fase de
admisión, ya que, como bien lo ha dicho la doctrina, una vez
admitida la demanda y ordenada la intimación del demandado,
éste puede impugnar la habilidad extrínseca del título en
sentido procesal, sin discutir e l derecho pretendido, siendo la
vía atacarlo mediante el recurso de apelación, tal como lo
admite la Sala Civil del Tribunal Supremo de Justicia (St. N°
318 del 08.07.1987; N° 577 del 15.12.1994; N° 395 del
01.11.2002; y N° 236 del 23.03.2004). Y/o atacar la causa
petendi mediante la oposición al decreto, discutiendo la
existencia del derecho pretendido.
** De las actas procesales.
Realizadas las precedentes consideraciones y de la revisión
de las actas procesales, observa este Sentenciador (sic), que
la representación judicial de la parte actora ha solicitado la
nulidad del auto de admisión en virtud de que es contrario a
derecho, violatorio al derecho de defensa y al debido proceso
y que el mismo subvierte el procedimiento especial contenido
en los artículos 660 y 661, ordinal 2 del Código de
Procedimiento Civil, por cuanto se esta (sic) utilizando el
mismo, para el cobro de obligaciones que no pueden ser
garantizadas con la hipoteca que igualmente es violatorio de
dichas reglas por intimar a pagar obligaci ones quirografarias
que exceden de la suma garantizada, así como sumas líquidas
no exigibles, tales pedimentos o alegatos constituyen materia
de oposición al decreto, que de ser procedente pudieran dar
lugar a su revocatoria. Pero no pueden ser, en ningún momento,
de revisión ad limina para decretar la nulidad del decreto.
Nulidad que de darse sería por razones de orden procesal, las
que no han sido alegadas como sustento de la solicitud del
auto de admisión.
Luego, es improcedente la solicitud de nulidad d el auto de
admisión que hiciera la parte demandada. ASI (sic) SE
DECLARA.
(…Omissis…)
5.- De la oposición a la ejecución de hipoteca.
La parte demandada formula oposición al pago, apoyada en
el ordinal 5° del artículo 663 del Código de Procedimiento Civil,
por disconformidad porque se le limita al pago (i) de intereses
de mora desde el 01.11.2003 hasta el definitivo pago; (ii) de
Bs. 190.522.774,38 por concepto de costas.
La ejecución de hipoteca se encuentra regulada en el Código
de Procedimiento Civil, en el Libro Cuarto, Parte Primera,
Título (sic) II, Capítulo (sic) IV, que trata de los juicios
ejecutivos.
El artículo 660 del Código de Procedimiento Civil, consagra
la especialidad del procedimiento de ejecución de hipoteca, y
el artículo 661 eiusdem contiene la forma de proceder:
(…Omissis…)
El artículo 663 del Código de Procedimiento Civil establece
el derecho que tiene el deudor y el tercero poseedor del
inmueble hipotecado a hacer oposición a la ejecución. Esta
debe formularse dentro de los ocho días s iguientes al
vencimiento a aquel (sic) en que se haya efectuado la
intimación, más el término de la distancia si a él hubiere
lugar. Igualmente señala los motivos que podrán dar cabida a la
oposición. Dice el mencionado artículo:
(…Omissis…)
Ahora bien, observa este Sentenciador (sic) que mediante
escrito libelado de solicitud de ejecución de hipoteca, peticionó,
entre otras cosas, que se “pague los intereses de mora a la
tasa libre del mercado vigente para el momento que se
generen los mismos , más el tres por ciento (3%) anual, de
acuerdo a lo pactado, desde el Primero (sic) de Noviembre
(sic) de 2003 hasta el total y definitivo pago de la deuda”; y
demandó las costas.
El juzgado de la causa, en su decreto intimatorio, entre otras
partidas a intimar, acordó lo siguiente:
(…Omissis…)
Ahora bien, al revisar esta Alzada (sic) la oposición de la
ejecución, se observa que la misma la sustenta la accionada
en el alegato de que el procedimiento especial contenido el
artículo 660 eiusdem de la ley adjetiva civil, solo (sic) es
para hacer efectivo las cantidades garantizadas, no
pudiéndose utilizar para el cobro de cantidades que no estén
garantizadas con la hipoteca, ya que las mimas (sic)
constituyen “obligaciones quirografarias” que para su cobro
tienen un procedimiento especial (ordinario, intimación, vía
ejecutiva) que no es precisamente el pautado en la Ley
Procesal Adjetiva.
La parte accionada se opone al decreto intimatorio que acordó esos
rubros, señalando que dicho pedimento es contrario a derecho, ya
que viola las reglas contenidas en nuestra ley Adjetiva (sic)
Civil (sic), por que (sic) dichas cantidades (los intereses de
mora que se sigan causando hasta la definitiva cancelación
de la deuda y las costas procesales) no son liquida s (sic) y
exigibles, por cuanto en este estado de la solicitud de
ejecución de hipoteca es imposible determinar cuales (sic)
serán los intereses por vencerse y al no haberse excluido
tales cantidades admitirse la presente demanda, se opone al
presente procedimiento, de conformidad con el artículo 663.5
del Código de Procedimiento Civil, por haber una
disconformidad con el saldo establecido por el intimante en la
solicitud y la suma contenida en el documento constitutivo
de hipoteca.
Tales fundamentos de la oposición encaja dentro de la causa 5ª
invocada, por cuanto su disconformidad con el precio la
encuentra, como ya se dijo en el hecho que la cantidad
intimada en el punto cuarto del decreto no es una suma
liquida (sic) y exigible. Empero, hay que entender que tales
rubros deben incluirse como un accesorio dentro del decreto
intimatorio, con la conciencia de que su ejecutabilidad está
dada cuando el decreto intimatorio adquiera firmeza o
concluya, porque lo contrario, como lo dice la Sala
Constitucional (st. 1786 del 23.08.2004) se potenciaría la
posibilidad de violentar el derecho del intimante a que no se
le paguen esos rubros, cuando se haga firme el decreto.
Explica la Sala Constitucional en la sentencia mencionada
que:
(…Omissis…)
Luego, ha de entenderse que cuando se incluye en el decreto
intimatorio, los rubros de intereses moratorios que se
continuarán causando y las costas prudencialmente
calculadas, no se está determinando que por el
incumplimiento hay unos intereses que corren y unas costas
que se están causando, los cuales habrán de ser determinados
por una experticia complementaria del fallo y mediante el
correspondiente procedimiento de honorarios profesionales.
De tal suerte, que no procede en derecho la oposición al
decreto intimatorio, fundada en el artículo 663.5 del Código
de Procedimiento Civil, formulada por la parte accionada.
ASI (sic) SE DEC IDE…”.

Del contraste efectuado supra, esta Sala ha podido verificar que la

parte demandada en su escrito de oposición presentado ante el tr ibunal de la

causa en fecha 27 de agosto de 2004, efectivamente se excepcionó

argumentando como parte del fundamento de tal oposición, que la

obligación contraída con el Banco demandante estaba sometida a condición,

la cual no era otra que éste liquidara e l préstamo, por lo que en criterio del

recurrente “…la acreditación de ese extremo por parte del banco (sic) actor

era vital para la litis, pues daría fecha cierta del momento en cual debería

comenzar la cancelación del supuesto préstamo…”.

Argumentando que al no acompañar el demandante junto a su

solicitud prueba alguna que comprobara el cumplimiento de esa condición,

tal demanda era inadmisible, de conformidad con lo preceptuado en los

ordinales 2° y 3° del artículo 661 del Código de Procedimient o Civil.

Por su parte el sentenciador de alzada en la sentencia hoy cuestionada

en esta sede casacional, no hace pronunciamiento alguno en relación a la

excepción hecha por la parte actora en referencia, y que constituye uno de

los puntos medulare s en que asienta su oposición, pues está alegando que la

obligación reclamada está sometida a condición por no haberse liquidado el

crédito, según lo pactado en el contrato suscrito entre las partes, lo

que constituye la comisión del vicio de incongruenci a delatado.

Era deber ineludible del juez de segunda instancia, analizar si en

efecto la condición alegada por la intimada era cierta o no, pues ello,

además, constituye un extremo que el juez necesariamente debe analizar


para decretar inmediatame nte la medida de prohibición de enajenar y gravar
del bien inmueble hipotecado, por estatuirlo así el artículo 661 del Código

de Procedimiento Civil.

En virtud de lo expuesto, estima la Sala que la sentencia recurrida

está inficionada del vicio de incongruencia negativa endilgado, lo que

consecuencialmente genera su nulidad. Así se establece.

Al haber encontrado la Sala procedente la primera denuncia por

defecto de actividad planteada por la formalizante, se abstiene de conocer

las restantes delaciones contenidas en el escrito de formalización, en

acatamiento de lo establecido en el artículo 320 eiusdem. Así se establece.

D E C I S I Ó N

Por los razonamientos antes expuestos, este Tribunal Supremo de

Justicia, en Sala de Casaci ón Civil, administrando justicia en nombre de la

República Bolivariana de Venezuela y por autoridad de la ley, declara CON

LUGAR el recurso de casación anunciado y formalizado por la

representación judicial de la parte demandada, contra la sentencia profer ida

en fecha 15 de noviembre de 2010 por el Juzgado Superior en lo Civil,

Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Área

Metropolitana de Caracas. En consecuencia, se decreta la NULIDAD DEL

FALLO recurrido, y se ordena al tribunal superio r que corresponda por

resultar competente, dictar un nuevo fallo corrigiendo el vicio aquí

detectado.

Queda CASADA la sentencia definitiva impugnada.


No ha lugar a la condenatoria en costas, dada la naturaleza del

dispositivo del presente fallo.

Publíquese, regístrese y remítase este expediente conforme a lo

ordenado.

Dada, firmada y sellada en la Sala de Despacho de la Sala de

Casación Civil, del Tribunal Supremo de Justicia, en Caracas, a los veintiséis

(26) días del mes de julio de dos mil once. Años: 201° de la Independencia y

152° de la Federación.
Presidenta de la Sala -Ponente,

____________________________
YRIS ARMENIA PEÑA ESPINOZA

Vicepresidenta,

________________________
ISBELIA PÉREZ VELÁSQUEZ

Magistrado,

_________________________
ANTONIO RAMÍREZ JIMÉNEZ

Magistrado,
_____________________
CARLOS OBERTO VÉLEZ

Magistrado,

______________________________
LUÍS ANTONIO ORTÍZ HERNÁNDEZ

Secretario,

__________________________
CARLOS WILFREDO FUENTES

Exp: N°. AA20-C-2011-000070

Nota: Publicada en su fecha a las

Secretario,

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