CLARA CECILIA DUEÑAS QUEVEDO
Magistrada ponente
SL3563-2017
Radicación n.° 49738
Acta 07
Bogotá, D. C., primero (1) de marzo de dos mil
diecisiete (2017).
Resuelve la Corte el recurso de casación que interpuso
MARÍA CLAUDIA QUEVEDO JARAMILLO contra la
sentencia proferida por la Sala Laboral del Tribunal
Superior del Distrito Judicial de Bogotá, el 13 de agosto de
2010, en el proceso que adelanta contra SCHERING
PLOUGH S.A. y TEMPORALES DE SOPORTE
TEMPORADES LTDA.
Radicación n.° 49738
I. ANTECEDENTES
La citada demandante solicitó que se declarara que
entre ella y Schering Plough S.A. existió un contrato de
trabajo a término indefinido desde el 18 de marzo de 2002
hasta el 19 de mayo de 2006, y que la sociedad Temporales
Soporte Temporades Ltda., actuó como simple intermediaria
en su vinculación. Consecuencialmente, reclamó el pago de
acreencias laborales consagradas en la convención
colectiva; el saldo pendiente de la liquidación final de
salarios y prestaciones que se genera por la inclusión de los
beneficios convencionales dejados de cancelar; las
indemnizaciones por terminación del contrato sin justa
causa, la prevista en el artículo 99 de la Ley 50 de 1990 y la
contemplada en el artículo 65 del Código Sustantivo de
Trabajo; la indexación y las costas del proceso.
En respaldo de sus pretensiones, afirmó que a través
de contratos fictos como trabajadora en misión de la EST
codemandada, prestó sus servicios a Schering Plough S.A.
en el cargo de secretaria de gerencia durante los extremos
laborales ya indicados; que en el 2002 devengó un salario
mensual de $2.000.000 y que el que percibió en los
primeros meses de 2006, correspondió a $2.535.520.
Afirmó que a pesar de la vinculación continua e
ininterrumpida que tuvo con la demandada principal, esta
no le consignó las cesantías a un fondo privado en las
fechas que legalmente estaba obligada a ello, pues la
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codemandada en solidaridad Temporales de Soportes
Temporades Ltda., por expresa disposición de Schering
Plough S.A., se las cancelaba en los meses de diciembre de
cada año, fechas que coincidían con la liquidación de los
contratos de trabajo.
Adujo que estaba amparada por la convención
colectiva de trabajo; que no obstante, en la liquidación final
de salarios y prestaciones no se incluyó el reconocimiento y
pago de los beneficios extralegales consagrados en el
acuerdo colectivo, lo cual acarrea la imposición de la
sanción moratoria prevista en el artículo 65 del Código
Sustantivo del Trabajo, y que interrumpió la prescripción el
19 de diciembre de 2006 (f.° 145 a 149).
Schering Plough S.A. al dar respuesta al escrito inicial,
negó los hechos, salvo el referido a la interrupción de la
prescripción; afirmó que la actora le prestó servicios como
trabajadora en misión a través de varios contratos de
trabajo, desde el 18 de marzo de 2002 hasta el 19 de mayo
de 2006. Propuso en su defensa las excepciones de
prescripción, inexistencia de la obligación y cobro de lo no
debido (f.° 164 a 172).
Temporales de Soporte Temporades Ltda., negó los
hechos de la demanda. Adujo que la accionante era
trabajadora en misión y que en varias oportunidades fue
enviada a prestar sus servicios a la otra codemandada,
todo, de conformidad con el artículo 77 de la Ley 50 de
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1990; explicó que el último sueldo mensual que le canceló
fue de $2.740.000, y que el promedio salarial de liquidación
de cesantías correspondió a $2.654.747.
Se opuso a las pretensiones y en su defensa formuló
las excepciones de prescripción, inexistencia de la
obligación y cobro de lo no debido (f.° 184 a 191).
II. SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA
El Juzgado Veintidós Laboral del Circuito de Bogotá,
en sentencia de 30 de octubre de 2009, resolvió:
Primero: Declarar que entre la señora María claudia (sic) Quevedo
Jaramillo y Schering Plough existió contrato de trabajo a término
indefinido desde el 18 de marzo de 2002 hasta el 19 de mayo de
2006, sin solución de continuidad, desempeñando el cargo de
secretaria.
Segundo: Declarar que la demandante es beneficiaria de la
convención colectiva 2004-2006 suscrita entre Schering Plough y
el sindicato nacional de trabajadores de la industria
farmacéutica y química Sintrafarquin, motivo por el cual se
condena a la pasiva Schering, a pagar y reconocer los beneficios
establecidos en los artículos 6, 8, 9, 10, 11 y 36 de la convención
desde el 1º de diciembre de 2004 y hasta el 30 de noviembre de
2006, incrementos que deben ser tenidos en cuenta en la
liquidación final de prestaciones.
Tercero: Condenar a Schering Plough a reconocer y pagar a la
demandante, los siguientes conceptos:
a) Sanción moratoria por no consignación de cesantías desde
el 20 de mayo de 2006 hasta que efectivamente se cancele
la prestación adeudada.
b) La indemnización por terminación del contrato de trabajo
sin justa causa para lo cual se debe tener en cuenta lo
normado en el artículo 64 del C.S.T.
c) A la indemnización moratoria correspondiente a un día de
salario de lo devengado por la actora desde el 20 de mayo
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2006 hasta cuando se realice el pago efectivo de la
condena hasta 24 meses; que si no se pagan las
condenas, deben pagarse intereses moratorios a partir de
la iniciación del mes 25.
4. (sic) Declarar la solidaridad entre Schering Plough S.A. y
Temporales de Soportes Temporades Limitada EST.
5. (sic) Absolver a las demandadas de las demás pretensiones de
la demanda.
6. (sic) Autorizar a la Demandada para que le sea descontado a
la actora las sumas ya reconocidas por concepto de liquidación
final de los contratos, de los valores aquí ordenados, si a ello
hubiera lugar. (f.° 1079).
III. SENTENCIA DE SEGUNDA INSTANCIA
Por apelación de ambas partes, la Sala Laboral del
Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, mediante
la sentencia recurrida en casación, revocó el numeral
segundo del fallo del Juzgado y, en su lugar, condenó a
Schering Plough S.A. a reconocer y pagar a favor de la
demandante, prima en cuantía de $1.150.000 y prima de
vacaciones por valor de $1.533.333.33, ambos beneficios
consagrados en la convención colectiva de trabajo vigente
de 2002 a 2004.
Revocó la sanción moratoria consagrada en el artículo
99 de la Ley 50 de 1990 por la no consignación de cesantías
y la prevista en el artículo 65 del Código Sustantivo de
Trabajo; modificó la condena por concepto de
indemnización por despido sin justa causa y la fijó en
$10.701.034; revocó el ordinal sexto a través del cual el juez
de primera instancia autorizó la compensación de las
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condenas; la confirmó en lo demás, y se abstuvo de imponer
costas en la instancia.
Tras estudiar los medios de convicción allegados al
proceso, el ad quem consideró que aun cuando la actora
suscribió varios contratos con la empresa de servicios
temporales para que prestara servicios como trabajadora en
misión en Shering Plough S.A., los mismos excedieron el
límite establecido en el numeral 3 del artículo 77 de la Ley
50 de 1990, toda vez que la demandante se desempeñó
como secretaria desde el 18 de marzo hasta el 22 de
diciembre de 2002, del 13 de enero hasta el 18 de diciembre
de 2003, del 14 de enero al 21 de diciembre de 2004, del 11
de enero al 21 de diciembre de 2005, y desde enero 10 de
2006 hasta el 19 de mayo de ese mismo año, con unas
interrupciones, que según se constató con la testimonial
recaudada en el proceso, eran para el disfrute de las
vacaciones junto con las del personal de la demandada; a lo
que agregó, que una vez terminó la relación laboral, las
funciones que desempeñaba la accionante fueron
desarrolladas por otras personas.
Así, concluyó que el verdadero empleador de la
demandante fue la empresa Schering Plough S.A. y que la
empresa de servicios temporales fungió como intermediaria,
razón por la que la condenó en forma solidaria.
Acerca de la aplicación de los beneficios extralegales,
estableció que a folios 90 a 104 y 110 a 121, figuran las
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convenciones colectivas con sello de depósito
correspondientes a las vigencias comprendidas entre el 1 de
diciembre de 1998 y el 30 de noviembre de 2000, y el 1 de
diciembre de 2002 y el 30 de noviembre de 2004,
respectivamente.
Explicó que a folios 129 a 141 obran copias de las
actas suscritas en noviembre de 2004 en las que consta que
empresa y sindicato acordaron puntos consignados en el
pliego de peticiones, las cuales -afirmó-, que a pesar de
haber sido depositadas en el entonces Ministerio de la
Protección Social, «tal como se desprende del artículo 435 del
Código Sustantivo del Trabajo, se utilizan únicamente para
evitar que las partes se retracten de lo acordado».
Respecto a las convenciones que rigieron del 30 de
noviembre de 2000 al 1 de diciembre de 2002 (f.° 282 a 294),
y del 1 de diciembre de 2004 al 30 de noviembre de 2006 (f.°
142), adujo que ninguna tenía la constancia de depósito
ante la cartera del trabajo y que, por ello, no tenían valor
probatorio alguno.
En esas condiciones, conforme al extremo inicial de la
relación laboral -18 de marzo de 2002-, centró su estudio
en los beneficios de la convención colectiva de trabajo
vigente entre el 1 de diciembre de 2002 hasta el 30 de
noviembre de 2004, de cuyo artículo 39 dedujo que era
aplicable a todos los trabajadores de la empresa, salvo las
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excepciones consagradas que no cobijaban a la
demandante.
Previa la declaración de prescripción de los derechos
extralegales causados con anterioridad al 19 de diciembre
de 2003, precisó, respecto de cada uno de los beneficios
convencionales reclamados, lo siguiente:
1. AUMENTO SALARIAL: señaló que no eran procedentes
porque el artículo 6 consagró porcentajes de
incremento para salarios inferiores a $845.001 y a
$895.701 durante el primer y segundo año,
respectivamente, mientras que para los que superaran
dichos montos, se estableció que «serían fijados por la
demandada»; que como el salario de Quevedo
Jaramillo estaba por encima de dichas cuantías y no
se demostró en el proceso cuál fue el aumento que le
fijó la sociedad, se imponía la absolución.
2. INDEMNIZACIÓN ADICIONAL POR DESPIDO SIN JUSTA CAUSA
PREVISTA EN LA CLÁUSULA DE ESTABILIDAD PERSONAL: no
accedió a esta pretensión en razón a que «el vínculo
laboral que ató a las partes feneció (…) el 19 de mayo
de 2006», cuando la citada convención ya no estaba
vigente.
3. PRIMA EXTRALEGAL: a partir del sueldo mensual que
devengaba la actora a enero de 2004 en cuantía de
$2’300.000, condenó al pago de $1’150.000.
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4. PRIMA DE ANTIGÜEDAD: la negó en razón a que Quevedo
Jaramillo, al 18 de marzo de 2004, tan solo tenía dos
años de servicios a la demandada y, en tal medida, no
era destinataria de ese beneficio; adujo que si bien
para el 2005 ya acumulaba 3 años de servicios, la
convención 2002-2004, para entonces ya no se
encontraba vigente.
5. PRIMA DE VACACIONES: a partir de un sueldo mensual de
$2’000.000, condenó al pago de $1’533.333,33 en
virtud de las vacaciones que disfrutó desde el 19 de
diciembre de 2003. En relación con las que disfrutó
desde el 22 de diciembre de 2004, absolvió en cuanto
el acuerdo colectivo había perdido su vigencia el 30 de
noviembre anterior.
6. AUXILIO POR COMIDA Y TRANSPORTE: indicó que como en el
expediente no obra prueba que demuestre que la
actora trabajó horas extras, -condición convencional
exigida en el artículo 36 para su reconocimiento-
eximió de esa pretensión.
7. INDEMNIZACIONES MORATORIAS: al respecto, resolvió:
a) Sanción prevista en el artículo 99 de la Ley 50 de
1990: adujo que no había lugar a la condena
impetrada porque a folios 174, 176, 178, 180 y 181,
obra constancia de que la empresa de servicios
temporales demandada, le canceló las cesantías
causadas durante «los periodos comprendidos entre
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el 18 de marzo de 2002 al 22 de diciembre de ese
año, del 13 de enero de 2003 al 18 de diciembre de
2003, del 14 de enero de 2004 al 21 de diciembre de
2004, del 11 de enero de 2005 al 21 de diciembre de
esa anualidad, y del 10 de enero 2006 al 19 de
mayo de ese mismo año, respectivamente, conforme
al salario que ésta devengaba en cada anualidad
(…)».
b) Indemnización moratoria del artículo 65 del Código
Sustantivo de Trabajo: absolvió en cuanto consideró
«que no se demostró retardo en el pago de salarios y
prestaciones sociales».
8. INDEMNIZACIÓN POR DESPIDO SIN JUSTA CAUSA: precisó que
la impuesta no fue apelada por la demandada,
mientras que la accionante solicitó la condena en
concreto debidamente indexada. Indicó que al plenario
están demostrados los extremos de la relación laboral,
así como que el último salario mensual que devengó la
demandante fue de $2’740.000 (f.° 79). En ese orden,
modificó el literal b) del numeral tercero de la
sentencia de primer grado y, en su lugar, fijó el monto
indexado en la suma de $10’701.034.
9. COMPENSACIÓN DE PAGOS: revocó el numeral sexto de la
sentencia de instancia, en cuanto la demandada no
propuso la excepción de compensación.
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10. RELIQUIDACIÓN DE PRESTACIONES SOCIALES: afirmó
que se abstendría de proferir pronunciamiento,
«porque no fue pedido en la demanda; y en forma
adicional porque los beneficios convencionales aquí
reconocidos no constituyen salario».
IV. RECURSO DE CASACIÓN
Interpuesto por la demandante, concedido por el
Tribunal y admitido por la Corte, se procede a resolver.
V. ALCANCE DE LA IMPUGNACIÓN
Pretende que la Corte case parcialmente la sentencia
recurrida, en cuanto revocó el numeral segundo, los
literales a) y b) del numeral tercero y el numeral sexto; para
que una vez constituida en sede de instancia, confirme
totalmente el proveído de primer grado.
Con tal propósito formula dos cargos, que fueron
objeto de réplica oportuna, que la Sala estudiará
conjuntamente pese a que se dirigen por vías distintas,
porque acusan la violación de similar elenco normativo,
contienen alegaciones complementarias, y buscan la misma
finalidad.
VI. CARGO PRIMERO
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Acusa la violación indirecta de la ley, por
interpretación errónea de los artículos 435 y 469 del Código
Sustantivo del Trabajo, que condujo a la falta de aplicación
del artículo 65 ibídem, modificado por el artículo 29 de la
Ley 789 de 2002.
Señala que a dicha infracción se arribó, por la
comisión de los siguientes errores evidentes de hecho:
1.- Dar por demostrado, sin estarlo, que el pago del auxilio de
cesantía por cada uno de los años comprendidos entre 2.002 y
2.005 sustituía la obligación de consignar dichos auxilios en el
Fondo (sic) de cesantías.
2.- No Dar (sic) por demostrado, estándolo, que las demandadas
omitieron la consignación del auxilio de cesantía por cada uno de
los años comprendidos entre 2.002 y 2.005 en un Fondo (sic) de
cesantías.
3. No Dar (sic) por demostrado, estándolo, que la demandante
tenía derecho a los beneficios convencionales consagrados en las
actas parciales de acuerdo suscritas entre SINALTRAFARQUIM y
SCHERING PLOUGH S.A. en noviembre de 2.004.
4.- No Dar (sic) por demostrado, estándolo, que las actas parciales
de acuerdo suscritas entre SINALTRAFARQUIM y SCHERING
PLOUGH S.A. obligaban a ésa (sic) última al reconocimiento y
pago a la demandante de los beneficios allí consagrados.
5.- Dar por demostrado, sin estarlo, que las actas parciales de
acuerdo suscritas entre SINALTRAFARQUIM y SCHERING
PLOUGH S.A. debidamente depositadas ante el Ministerio de la
Protección Social, sólo se utilizaron para evitar que las partes se
retracten de lo acordado.
Afirma que los errores denunciados se originaron, en
la errónea apreciación de las actas de negociación del pliego
de peticiones suscritas en noviembre de 2004 (f.° 134 a 141),
y de la comunicación de folio 133, y por no haber valorado
la comunicación del 30 de noviembre de 2004 (f.° 132).
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En la demostración del cargo, trascribe apartes de la
decisión impugnada así como el artículo 435 del Código
Sustantivo de Trabajo, y afirma que según esa disposición,
los acuerdos que se surtan en la etapa de arreglo directo
son definitivos, principalmente porque la comunicación de
folio 133 del expediente suscrita por el asesor laboral de la
empresa indica que con tales acuerdos «se d[io] por
terminada la negociación», de manera que entre el 1 de
diciembre de 2004 y el 30 de noviembre de 2006, la
demandante también tenía derecho a las prerrogativas de la
convención colectiva de trabajo; asevera que en esa
dirección erró el Tribunal al concluir que el objetivo de esa
actas consiste en «que las partes no se retracten de lo
acordado» y «no son demostrativas de la voluntad de las
partes de que constituyan convención colectiva de trabajo».
Estima así que como las demandadas «omitieron el
pago oportuno y completo de las prestaciones extralegales
consagradas en la convención, debieron ser condenadas al
pago de la indemnización por falta de pago a que se refiere el
Artículo 65 del C.S.T. (….) especialmente si se tiene en cuenta
que, además de las prestaciones sociales extralegales, los
auxilios de cesantías causados entre 2.002 y 2.005 fueron
cancelados en forma incompleta y sin tener en cuenta los
días en que supuestamente estaba desvinculada (final de
diciembre y principios de enero) como consecuencia de las
vacaciones colectivas y de las que participaba su jefe
inmediato Fernando Marulanada».
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VII. SEGUNDO CARGO
Acusa la sentencia recurrida de violar, por la vía
directa, en la modalidad de falta de aplicación, el artículo
254 del Código Sustantivo de Trabajo que, a su vez,
significó la falta de aplicación del artículo 99 de la Ley 50 de
1990.
En la demostración del cargo, luego de transcribir las
consideraciones del Tribunal en relación con la
improcedencia de las sanciones moratorias previstas en el
artículo 99 de la Ley 50 de 1990 y en el artículo 65 del
Código Sustantivo del Trabajo, afirma que el juzgador se
equivocó porque pese a que concluyó que la demandante
estuvo vinculada, sin solución de continuidad a la empresa
Shering Plough S.A., «dicha compañía o su intermediario
estaban obligadas [a] consignar en un fondo de cesantías»
las prestaciones causadas por tal concepto, «sin que dicha
obligación pueda entenderse sustituida por las pagos
parciales efectuados directamente a la demandante cuando
supuestamente se liquidaban sus contratos en Diciembre (sic)
en los años 2.002, 2.003, 2.004 y 2.005».
Estima entonces, que «sin discutir que dichos pagos se
efectuaron a la demandante», conforme lo dispuesto en el
artículo 254 del Código Sustantivo de Trabajo, «no existía
razón alguna para que el H. Tribunal revocara la condena
impuesta por concepto de indemnización» prevista en el
numeral 3 del artículo 99 de la Ley 50 de 1990.
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VIII. RÉPLICA
Respecto al primer cargo indica que la Sala no puede
estudiarlo, porque la interpretación errónea es propia de la
vía directa más no de la indirecta por la que se orientó el
ataque. Con todo, afirma que el colegiado de instancia no
incurrió en los errores fácticos de los que se le acusa,
porque las actas de acuerdo suscritas en la etapa de arreglo
directo, no generan obligaciones en cuanto «forman parte del
proceso de negociación colectiva que debe culminar con el
acto jurídico denominado Convención Colectiva de Trabajo y
el cual se encuentra consagrado en el artículo 467 del Código
Sustantivo de Trabajo», y agrega que el Tribunal también
negó los derechos extralegales reclamados, porque esos
instrumentos colectivos no tenían constancia de depósito
ante el entonces Ministerio de la Protección Social.
Asegura que tampoco se configuró el yerro jurídico que
le endilga la censura en el segundo cargo, porque el artículo
254 del Código Sustantivo de Trabajo se refiere al pago
parcial de cesantías y el Tribunal consideró que los
efectuados por tal concepto correspondían a la terminación
de los contratos de trabajo, de modo que no hay lugar a las
condenas moratorias impetradas. Aduce, que el enfoque del
cargo debió dirigirse por la vía de los hechos y no por la
jurídica.
IX. CONSIDERACIONES
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En verdad, en el primer cargo, la censura incurre en la
impropiedad de plantear su acusación en el concepto de
interpretación errónea. Sin embargo, esta falencia es
superable en la medida que el ataque inequívocamente está
enfocado por la vía indirecta y, por tanto, es factible
entender que el recurrente reclama la aplicación de unas
disposiciones sustanciales cuyos supuestos fácticos
pretende demostrar a través de razonamientos elaborados
desde los hechos.
No le asiste razón a la parte opositora en la glosa que
le formula al segundo cargo, porque para su demostración
el recurrente parte de las conclusiones fácticas del
Tribunal, que no controvierte, desde las cuales acusa
errores de orden jurídico.
Claro lo anterior, le corresponde a la Sala dilucidar dos
problemas jurídicos, a saber: (i) las actas de acuerdo directo
suscritas por las partes en conflicto colectivo, ¿tienen
efectos vinculantes?; (ii) ¿incurrió el verdadero empleador,
en mora en el pago de acreencias laborales reclamadas por
la demandante?.
Previamente a su resolución, es necesario precisar que
en sede de casación no son objeto de discusión los
siguientes hechos que dio por establecidos el Tribunal: (i)
que entre María Claudia Quevedo Jaramillo y Schering
Plough S.A. existió un contrato de trabajo realidad a
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término indefinido, desde el 18 de marzo de 2002 hasta el
19 de mayo de 2006; (ii) que la empresa de servicios
temporales, Temporales de Soportes Temporades Ltda.,
fungió como simple intermediaria; (iii) que esta le canceló a
la actora cesantías causadas en los periodos que obran a
folios 174, 176, 178, 180 y 181; (iv) que en el conflicto
colectivo de 2004 que se adelantó en Schering Plough S.A.,
empresa y sindicato de industria suscribieron actas en las
que constan los acuerdos logrados en la etapa de arreglo
directo (f.° 129 a 141); y (v) que Schering Plough S.A., no le
reconoció a la demandante los derechos consagrados en las
convenciones colectivas de trabajo, vigentes durante los
extremos de la relación laboral.
1. FUERZA VINCULANTE DE LAS ACTAS DE ACUERDO SUSCRITAS
EN LA ETAPA DE ARREGLO DIRECTO
Al punto, ha de recordarse que la accionante reclama
beneficios extralegales consagrados, entre otras, en la
convención colectiva de trabajo que estuvo vigente de
diciembre 2004 a noviembre de 2006, y que el Tribunal no
los reconoció en razón a que el instrumento que los
consagró no tenía constancia de depósito ante el entonces
Ministerio de la Protección Social, y en cuanto a las actas
suscritas durante la etapa de arreglo directo, en noviembre
de 2004, «tal como se desprende del artículo 435 del Código
Sustantivo del Trabajo, se utilizan únicamente para evitar
que las partes se retracten de lo acordado».
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Radicación n.° 49738
Pues bien, ciertamente los acuerdos suscritos por las
partes en la etapa de arreglo directo, se compilan en la
convención colectiva de trabajo, entendida esta como el
instrumento que consagra las condiciones bajo las que se
desarrollarán los contratos de trabajo durante su vigencia
y, en tal medida, son fuente de derechos y obligaciones.
Sin embargo, no puede perderse de vista que la
suscripción de la convención y su depósito ante las
autoridades administrativas del trabajo, no va más allá de
plasmar los acuerdos logrados por empresa y sindicato en
la etapa de arreglo directo que, como manifestación de la
voluntad de las partes, tienen efectos vinculantes
superiores que rebasan las facultades del juez, a quien le
está vedado desconocerlos so pretexto de que se suscriben
únicamente para evitar que las partes se retracten de lo
que acordaron.
En esa forma lo entiende la Corte, porque la expresión
«negociación colectiva» de que tratan el Convenio 154 de la
OIT y el artículo 55 de la Constitución Política, no se reduce
a pliegos de peticiones o convenciones colectivas, sino que
abarca todas las negociaciones que tienen lugar entre la
empresa y el sindicato, al punto que el numeral tercero del
artículo 435 del Código Sustantivo de Trabajo ordena, que
los acuerdos que se produzcan en la primera etapa del
trámite de negociación se harán constar en actas que
deberán ser suscritas a medida que avancen las
conversaciones y que tendrán carácter definitivo.
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En consecuencia, dichos acuerdos no son una simple
formalidad; son verdaderas normas proferidas por la
empresa y los trabajadores a través del supremo acuerdo de
voluntades, que consagran derechos y obligaciones y que,
por tal razón, se convierte en fuente autónoma de derecho,
dirigida a regular las condiciones individuales de trabajo;
por tanto, tienen carácter vinculante aún antes de que se
plasmen en el texto de la convención colectiva de trabajo.
Con esa misma orientación se pronunció esta
Corporación en sentencia CSJ SL-35181 de 2008, al
considerar que los acuerdos logrados por las partes en la
etapa de arreglo directo, son el resultado del común
avenimiento de los involucrados en el conflicto y que, como
tales, son inmutables.
En efecto, al fijar el alcance del artículo 435 del Código
Sustantivo de Trabajo, dijo entonces la Sala:
Importa anotar que ese carácter intangible e inmutable no depende
de que, además de la firma del acta en la que conste el acuerdo, las
partes lo incorporen en una convención colectiva de trabajo, pues lo
que se busca con el inciso segundo del artículo en comento es que lo
acordado conste en un solo documento debidamente ordenado en el
que obren no solo las cláusulas exigidas por la ley sino todas las
estipulaciones convenidas para regular las condiciones laborales y
de los contratos de trabajo durante su vigencia para facilitar su
depósito, la consulta y la utilización por las partes.
Bajo ese norte, descendiendo al caso concreto, se tiene
que empresa y sindicato durante la etapa de arreglo directo
en el curso de las negociaciones que se adelantaron en
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Radicación n.° 49738
noviembre de 2004, plasmaron en las correspondientes
actas (f.° 129 a 141), acuerdos definitivos a través de los
cuales superaron exitosamente el conflicto colectivo, al
punto que en forma expresa lo dieron por finalizado.
Así se consignó en el acta No. 5 de 22 de noviembre de
2004 (f.° 137 a 141), en la que expresamente las partes
dejaron constancia de la terminación de «la negociación del
pliego de peticiones para la convención que tendrá vigencia a
partir del 1º de diciembre del 2004 al 30 de noviembre de
2006», hecho que se corrobora con la documental del folio
133 a través del cual, como lo aduce la censura, el asesor
laboral de la empresa se dirigió al entonces Ministerio de la
Protección Social con el fin «de depositar (…) las Actas No. 3
y 4 de la negociación del pliego de peticiones (…) y el Acta
No. 5 en la cual se plasman los acuerdos logrados en la
etapa de arreglo directo y se da por terminada la
negociación».
De manera que conforme a los postulados del artículo
435 de la codificación del trabajo en Colombia y de los
hechos reseñados, se tiene que los acuerdos suscritos entre
las partes en la etapa de arreglo directo, están llamados a
producir las consecuencias jurídicas que emanan de sus
textos, de tal modo que se convierten en indiscutible fuente
de derechos y de obligaciones. Ello es así, pues se trata de
acuerdos obtenidos como fruto de la negociación directa,
solución ideal del conflicto colectivo de trabajo, como medio
de obtención de paz y armonía laboral en la empresa.
20
Radicación n.° 49738
Es cierto que esos acuerdos suscritos en la etapa de
arreglo directo, están dotados de una especial garantía que
impide que las partes puedan replantearlos o modificarlos,
como lo adujo el colegiado de instancia, pero debe advertir
la Sala que esa prohibición también irradia a los jueces del
trabajo, quienes están compelidos a respetarlos, máxime
cuando como en el sub lite, consta que fueron depositados
en la cartera ministerial del trabajo. En tal sentido, erró el
Tribunal al restarle efectos vinculantes a las actas de folios
129 a 141 y, por tal razón, se casará la sentencia.
2. ¿SCHERING PLOUGH S.A. INCURRIÓ EN MORA EN EL PAGO DE
LAS ACREENCIAS LABORALES, LEGALES Y EXTRALEGALES, QUE
RECLAMA LA DEMANDANTE?
Quedó dicho en los antecedentes, que la accionante
además de pretender la declaración de la existencia del
contrato de trabajo con Schering Plough S.A., reclamó el
pago de acreencias laborales consagradas en la convención
colectiva; el saldo pendiente de la liquidación final de
salarios y prestaciones que se genera por la inclusión de los
beneficios convencionales dejados de cancelar; la
indemnización por terminación del contrato sin justa causa,
así como las moratorias consagradas en los artículos 99 de
la Ley 50 de 1990 y 65 del Código Sustantivo de Trabajo.
En sede de apelación, el ad quem confirmó la
existencia del contrato de trabajo a término indefinido, en la
forma en que lo dispuso el juez de primer grado; sin
21
Radicación n.° 49738
embargo, revocó las condenas al pago de las referidas
indemnizaciones, porque:
a) En lo que respecta a la prevista en el artículo 99 de
la Ley 50 de 1990, la empresa de servicios
temporales demandada, le canceló las cesantías
causadas durante «los periodos comprendidos entre
el 18 de marzo de 2002 al 22 de diciembre de ese
año, del 13 de enero de 2003 al 18 de diciembre de
2003, del 14 de enero de 2004 al 21 de diciembre de
2004, del 11 de enero de 2005 al 21 de diciembre de
esa anualidad, y del 10 de enero 2006 al 19 de
mayo de ese mismo año, respectivamente, conforme
al salario que ésta devengaba en cada anualidad
(…)».
b) Y en relación con la indemnización moratoria del
artículo 65 del Código Sustantivo de Trabajo,
porque «no se demostró retardo en el pago de
salarios y prestaciones sociales».
En ese orden, para esta Sala de la Corte Suprema de
Justicia no surge duda alguna frente al evidente error en el
que incurrió el colegiado de instancia, porque pese a que
consideró que el contrato de trabajo realidad que se
desarrolló entre la actora y Schering Plough S.A., fue a
término indefinido y sin solución de continuidad; que el
pago de cesantías tercerizado y directo a la trabajadora, no
cobijó la totalidad de los periodos anuales ni las
22
Radicación n.° 49738
correspondientes fracciones, no condenó a su pago ni
examinó si había o no lugar a las condena indemnizatoria
que consagra el artículo 99 de la Ley 50 de 1990.
Lo propio ocurrió con el reconocimiento y pago de
salarios y prestaciones extralegales vigentes durante el
periodo 2004 a 2006, porque si como se definió en
precedencia, las actas de arreglo directo que consagran
beneficios extralegales en favor de los trabajadores de la
empresa Schering Plough S.A. para ese periodo, sí tienen
efectos vinculantes y, no obstante, el juez de apelaciones las
desestimó, surge evidente que bien pueden derivar de ellas
obligaciones a cargo de la empresa y en favor de la
demandante, que necesariamente obligaban su revisión así
como la de la conducta de la empleadora, a fin de
determinar si su proceder estuvo o no revestido de la buena
fe que debe imperar en las relaciones de trabajo. En
consecuencia, por tal razón también se casará la sentencia.
Por lo expuesto, prosperan los cargos.
Costas en casación, a cargo de la parte opositora y en
favor de la demandante recurrente. Se fija como agencias en
derecho la suma de tres millones quinientos mil pesos
($3.500.000), que se incluirán en la liquidación que se
practique conforme a lo dispuesto en el artículo 366 del
Código General del Proceso.
X. SENTENCIA DE INSTANCIA
23
Radicación n.° 49738
La sentencia de primer grado fue impugnada por
ambas partes.
En lo que concierne a las empresas demandadas,
representadas por un mismo apoderado y a través del
mismo memorial, manifiestan su inconformidad frente a
dos aspectos: (i) que el juez a quo declaró que la accionante
tuvo la condición de trabajadora directa de la sociedad
usuaria, más no la de trabajadora en misión de la empresa
de servicios temporales y, (ii) que en virtud de esa
declaración, impuso condenas económicas, así: (a) unas,
derivadas de acuerdos colectivos pese a que el sindicato no
es mayoritario y la demandante no tuvo la condición de
sindicalizada; (b) otras, que provienen de sanciones
moratorias consagradas en los artículos 99 de la Ley 50 de
1990 y 65 del Código Sustantivo de Trabajo, pese a la
«evidente actuación de buena fe» de ambas empresas, a lo
que agrega, que es inadmisible que el a quo hubiere
dispuesto una doble condena por el mismo concepto, en la
medida en que concurren las indemnizaciones moratorias
previstas en el artículo 99 de la Ley 50 de 1990 y en el
artículo 65 del Código Sustantivo de Trabajo, ambas a
partir del 20 de mayo de 2006, «no obstante ésta última
disposición prevé por el no pago de salarios y prestaciones, y
el art. 99 se refiere a la sanción por la no consignación de
cesantías».
En cuanto al primer aspecto, -existencia del contrato
de trabajo realidad entre la demandante y Schering Plough
S.A., durante los extremos ya reseñados-, es un tema fuera
24
Radicación n.° 49738
de discusión en esta instancia, como quiera que esa
decisión la confirmó el ad quem y la pasiva se conformó con
la sentencia, al no recurrir en casación.
En punto a las condenas por beneficios convencionales
que rebate el apelante, debe precisar la Sala que conforme a
la documental que obra al plenario, el sindicato negociador
pertenece a la industria química y farmacéutica, de manera
que por no tratarse de un sindicato de empresa, resulta
inane la insinuación tendiente a demostrar que no es
mayoritario.
Tampoco es de recibo el argumento según el cual la
actora no tuvo la condición de sindicalizada, toda vez que
como lo adujo el juez de alzada, -sin reparo en casación por
la pasiva-, los convenios colectivos 2002 a 2004 y 2004 a
2006, expresamente consagran que sus beneficios se hacen
extensivos a todos los trabajadores de la empresa, salvo las
excepciones enlistadas que no cobijan a la demandante; así
consta a folios 119, 135 y 142 del expediente.
En lo que toca con las sanciones moratorias
consagradas en los artículos 99 de la Ley 50 de 1990 y 65
del Código Sustantivo de Trabajo, le corresponde a la Sala
precisar, si el actuar de las empresas apelantes, estuvo o no
precedido de la buena fe.
Para ello, es necesario reiterar el objeto de las
empresas de servicios temporales (EST) y las condiciones y
restricciones que estas entidades y las empresas usuarias
25
Radicación n.° 49738
deben observar para el adecuado uso de esta figura
jurídica. En efecto, el artículo 75 de la Ley 50 de 1990
resume el objeto de las empresas de servicios temporales en
los siguientes términos:
Artículo 71. Es empresa de servicios temporales aquella que
contrata la prestación de servicios con terceros beneficiarios para
colaborar temporalmente en el desarrollo de sus actividades,
mediante la labor desarrollada por personas naturales,
contratadas directamente por la empresa de servicios
temporales, la cual tiene con respecto de éstas el carácter de
empleador.
De la disposición transcrita se tiene que uno de los
elementos esenciales de este tipo de acuerdos es la
temporalidad del servicio de colaboración contratado.
Quiere decir esto que el contrato comercial que suscribe la
empresa usuaria y la empresa de servicios temporales, lo es
para prestar un servicio restringido en el tiempo de apoyo o
colaboración en los eventos consagrados en la ley.
Ahora, la colaboración o apoyo temporal objeto del
contrato solo es procedente en las específicas hipótesis de
que trata el artículo 77 de la Ley 50 de 1990, a saber:
1. Cuando se trate de las labores ocasionales, accidentales o
transitorias a que se refiere el artículo 6o del Código Sustantivo
del Trabajo.
2. Cuando se requiere reemplazar personal en vacaciones, en uso
de licencia, en incapacidad por enfermedad o maternidad.
3. Para atender incrementos en la producción, el transporte, las
ventas de productos o mercancías, los períodos estacionales de
cosechas y en la prestación de servicios, por un término de seis
(6) meses prorrogable hasta por seis (6) meses más.
26
Radicación n.° 49738
Así, el contrato comercial celebrado entre la empresa
usuaria y la EST debe observar, reconducirse y explicarse
en función de estas tres posibilidades de provisión de
servicios temporales, lo cual significa que dicha figura para
vincular personal en misión en el marco de un proceso que
no encaje en estas causales o que desborde los límites en
ella previstos, socava su legalidad y legitimidad, y hace
desaparecer el sustento contractual-normativo que justifica
la presencia de los trabajadores en misión en la empresa
beneficiaria. Por ello, ante la falta de un referente
contractual válido, la EST pasa a ser un simple
intermediario en la contratación laboral, que no confiesa su
calidad de tal (ficto o falso empleador), y la empresa usuaria
adquiere la calidad de verdadero empleador.
En relación con el tema, así lo reiteró recientemente la
Sala en la sentencia SL17025-2016, en la que de nuevo
asentó:
Pero ésta irresponsabilidad laboral del usuario con referencia a
los trabajadores en misión, supone que la E.S.T funcione
lícitamente, o por mejor decir que su actividad se halle autorizada
por el Ministerio del Trabajo (Ley 50 de 1990, Art. 82), pues de lo
contrario la E.S.T. irregular solo podría catalogarse como un
empleador aparente y un verdadero intermediario que oculta su
calidad en los términos del artículo 35-2 del C.S.T, de forma que
el usuario ficticio se consideraría verdadero patrono y la
supuesta E.S.T. pasaría a responder solidariamente de las
obligaciones laborales conforme al ordinal 3 del citado artículo
del C.S.T.
Igualmente, aparte de las sanciones administrativas que
procedan, el usuario se haría responsable en la forma que acaba
de precisarse con solidaridad de la E.S.T, en el evento de que
efectúe una contratación fraudulenta, vale decir transgrediendo
los objetivos y limitaciones fijados por el artículo 77 de la Ley 50
de 1990, bien sea en forma expresa o mediante simulación.
27
Radicación n.° 49738
Bajo tales premisas, a más de lo decidido en sede de
casación, estima la Sala que el actuar de las demandadas
no estuvo acompañado de la buena fe.
Dicha afirmación adquiere sustento, cuando
previamente se ha constatado una infracción de la ley,
reflejada en que los servicios temporales contratados nunca
se enmarcaron en las causales previstas en el artículo 77 de
la Ley 50 de 1990, vale decir, no tenían por objeto
reemplazar personal en vacaciones, en uso de licencia o en
incapacidad por enfermedad, realizar actividades
ocasionales, accidentales o transitorias, atender
incrementos en la producción, transporte, ventas de
productos o mercancías en los tiempos máximos de ley.
Recuérdese que así lo dijo el Tribunal y no se
cuestionó en sede de casación, al afirmar que aun cuando
la actora suscribió varios contratos con la empresa de
servicios temporales, para que prestara servicios como
trabajadora en misión en Shering Plough S.A., excedieron el
límite establecido en el numeral 3 del artículo 77 de la Ley
50 de 1990, toda vez que la demandante se desempeñó
como secretaria desde el 18 de marzo al 22 de diciembre de
2002, del 13 de enero al 18 de diciembre de 2003, del 14 de
enero al 21 de diciembre de 2004, del 11 de enero al 21 de
diciembre de 2005, y desde enero 10 de 2006 hasta el 19 de
mayo de ese mismo año, con unas interrupciones, que
según se constató con la testimonial recaudada en el
proceso, eran para el disfrute de las vacaciones junto con
28
Radicación n.° 49738
las del personal de la demandada, a lo que agregó, que una
vez concluyó la relación laboral en mayo de 2006, las
funciones que desempeñaba la accionante fueron
desarrolladas por otras personas.
En esas condiciones, la violación predeterminada y
prolongada de la ley; el pago directo de las cesantías a la
trabajadora demandante -que en ninguno de los casos
cubrió el periodo anual ni las correspondientes fracciones-,
mediante el uso de instrumentos jurídicos que sirven para
imprimir una sensación de legalidad, es un comportamiento
consciente en sus alcances y, en esa medida, desprovisto de
buena fe.
Desde este punto de vista, la conducta de las
demandadas, no fue recta y leal, puesto que no es
comprensible que la contratación fraudulenta y extendida
en el tiempo, en lo que tiene que ver con las condiciones de
uso del servicio temporal de colaboración a cargo de las EST
y el desbordamiento de los límites establecidos en la Ley 50
de 1990, así como liquidación y pago directo de las
cesantías resultado de la aparente terminación de los
contratos de trabajo y, en consecuencia, por periodos
inferiores a los que correspondía, está desprovista de la
buena fe, que no exime de las condenas indemnizatorias,
por mora impetradas.
Por último, en lo que corresponde a la «doble condena
por el mismo concepto» a que alude la alzada, en virtud a
29
Radicación n.° 49738
que el fallo de primer grado dispuso la sanción del artículo
99 de la Ley 50 de 1990 y la del artículo 65 del Código
Sustantivo de Trabajo, ambas a partir del 20 de mayo de
2006, tiene razón la parte pasiva y, en tal sentido, se
modificará la decisión impugnada.
Ahora, la parte demandante apeló la sentencia porque:
(a) la indemnización moratoria del artículo 99 de la Ley 50
de 1990, por la falta de consignación de las cesantías debió
proferirse «una vez se verifica la omisión de la consignación
(…) a 14 de febrero de cada año» mas no desde el 20 de
mayo de 2006; (b) asimismo, debió condenarse a la
indexación de la indemnización por terminación del
contrato de trabajo sin justa causa; (c) también -estima el
apelante- procedía la condena a los beneficios consagrados
en la convención colectiva de trabajo vigente entre
diciembre de 2000 y noviembre de 2004; y (d) solicita la
revocatoria de la autorización que ordenó la compensación
de pagos.
Las inconformidades enlistadas en los literales b) y d)
fueron decididas por el Tribunal, sin reparo de la parte
recurrente en casación; en tal medida, han quedado fuera
del litigio. Las demás objeciones, se estudian a
continuación.
Para decidir, ha de tenerse presente que la accionante
interrumpió la prescripción el 19 de diciembre de 2006; y
presentó la demanda el 23 de mayo de 2008, por tanto, los
30
Radicación n.° 49738
derechos causados con anterioridad al 19 de diciembre de
2003 se encuentran prescritos.
Asimismo, que el contrato de trabajo se desarrolló
durante el periodo comprendido entre el 22 de marzo de
2002 y el 19 de mayo de 2006; que el salario que devengó
en 2005 ascendió a $2’535.520 y que el último que percibió
fue de $2’740.000.
Previamente, se concretarán las condenas que en
abstracto impuso el a quo, respecto de los beneficios
establecidos en los artículos 6, 8, 9, 10, 11 y 13 de la
convención colectiva vigente de diciembre 1 de 2004 a 30 de
noviembre de 2006, conforme se indica a continuación:
1. INCREMENTOS SALARIALES: no hay lugar a reliquidación
alguna, porque el salario que devengó la demandante
durante los años 2004 y 2005, superó los topes que para
el efecto estableció el artículo 6 del acuerdo colectivo.
2. ESTABILIDAD PERSONAL: según el artículo 8 ibidem, los
trabajadores que tengan menos de cinco años de servicio
y sean despedidos sin justa causa, tienen derecho a
cinco días adicionales de indemnización a los previstos
en la ley; entonces, de conformidad con los datos atrás
reseñados, a la demandante le corresponde una
indemnización calculada sobre la base de 118.8 días,
equivalente a $10’850.400, más la indexación causada
desde el 20 de mayo de 2006 hasta el 31 de enero de
31
Radicación n.° 49738
2017 en cuantía de $6’078.384, sin perjuicio de la que se
cause en adelante hasta su pago efectivo.
3. PRIMA EXTRALEGAL: según el artículo 9 del instrumento
colectivo, equivale a 15 días de salario básico y debe
pagarse en enero de cada año; en ese orden por el primer
año de vigencia de la convención, la empresa debe
cancelarle $1’267.760 y por el segundo la suma de
$1’370.000.
4. PRIMA DE ANTIGÜEDAD: consagra el artículo 10 de la
convención, que tienen derecho a 20 días de salario los
trabajadores que tengan al servicio de la empresa entre 3
y 5 años; así, por el año 2005 se le debe cancelar
$1’690.346 y por el 2006, $1’826.666.
5. PRIMA DE VACACIONES: conforme a lo dispuesto en el
artículo 11 ibidem equivale a 23 días de sueldo básico,
de modo que por las causadas en el 2005 la accionada
debe reconocerle $1’943.898 y por las correspondientes
al 2006, la suma de $2’100.666
6. BONIFICACIÓN POR MÁS DE 10 AÑOS DE SERVICIOS: dados los
extremos de la relación laboral, la accionante no tiene
derecho al beneficio de la cláusula 13 de la convención.
Hechos los anteriores cálculos, procede a la Sala a
pronunciarse respecto de cada uno de los puntos de
inconformidad planteados en la alzada de la demandante.
32
Radicación n.° 49738
1. INDEMNIZACIÓN MORATORIA DEL ARTÍCULO 99 DE LA LEY 50
DE 1990
Para resolver este puntual aspecto, es necesario tener
presente que en el sub lite, no es materia de controversia
que la empresa de servicios temporales pagó directamente a
la trabajadora las cesantías causadas durante los periodos
comprendidos entre el 18 de marzo de 2002 al 22 de
diciembre de ese año, del 13 de enero de 2003 al 18 de
diciembre de 2003, del 14 de enero de 2004 al 21 de
diciembre de 2004, del 11 de enero de 2005 al 21 de
diciembre de esa anualidad, y del 10 de enero 2006 al 19 de
mayo de ese mismo año, respectivamente, conforme al
salario que devengaba en cada anualidad y del 10 de enero
de 2006 al 19 de mayo de ese mismo año, respectivamente,
según consta a folios 174, 176, 178, 180 y 181.
Entonces conforme a esa información, los saldos
pendientes de pago son:
Fecha Salario Saldo
De 19/12/03 a 31/12/03 $2’300.000 (f.° 176) $76.000
De 13/1/04 y de $2’308.573 (f.° 178) $147.492
22/12/04 a 31/12 /04
De 10/1/05 y de $2’535.520 (f.° 180) $140.862
22/12/05 a 31/12 /05
De 1/1/06 a 9/1/06 $2’654.747 (f.° 181) $66.368
Total $431.388
33
Radicación n.° 49738
Ahora, la indemnización moratoria por la omisión de la
consignación de las cesantías a favor de la actora el 14 de
febrero de cada anualidad, corresponde a:
Fecha Salario Moratoria
De 19/12/03 a 14/2/04 $2’000.000 (f.° 178) $3’733.333
De 15/2/04 a 14/2/05 $2’300.000 (f.° 176) $27’600.000
De 15/2/05 a 14/2/06 $2’308.573 (f.° 180) $27’702.876
De 15/2/06 a 19/5/06 $2’535.520 (f.° 181) $7’944.629
Total $66’980.838
2. INDEMNIZACIÓN MORATORIA DEL ARTÍCULO 65 DEL CÓDIGO
SUSTANTIVO DE TRABAJO
De conformidad con las condenas impuestas en
primera instancia y objeto de concreción en esta sede, por el
período comprendido entre el 20 de mayo de 2006 y el 20 de
mayo de 2008, se le adeuda a la demandante la suma de
$65’760.000.
Desde el 21 del mismo mes y año en adelante, hasta
cuando se le cancele la suma de $431.368 por concepto de
saldos de cesantías pendientes, la pasiva debe pagarle a la
demandante los intereses moratorios a la tasa máxima de
créditos de libre asignación certificados por la
Superintendencia Financiera, los cuales calculados a 31 de
diciembre de 2016, ascienden a $744.487.
3. INDEXACIÓN POR DESPIDO SIN JUSTA CAUSA
34
Radicación n.° 49738
Como antes quedó dicho, la indemnización equivale a
$10’850.400, en consecuencia, la indexación causada desde
el 20 de mayo de 2006 hasta el 31 de enero de 2017
asciende a la cuantía de $6’078.384, sin perjuicio de la que
se cause en adelante hasta su pago efectivo.
Las costas de las instancias estarán a cargo de la parte
pasiva y en favor de la demandante.
XI. DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de
Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia
en nombre de la República y por autoridad de la ley, CASA
la sentencia proferida el 13 de agosto de 2010, por la Sala
Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Bogotá, en el proceso ordinario laboral que MARÍA
CLAUDIA QUEVEDO JARAMILLO adelanta contra
SCHERING PLOUGH S.A. y TEMPORALES DE SOPORTE
TEMPORADES LTDA. EST., en cuanto revocó el numeral
segundo y los literales a) y c) del numeral tercero de la
sentencia de primer grado. No la casa en lo demás.
En sede de instancia, RESUELVE:
PRIMERO: Confirmar el numeral primero de la
sentencia proferida el 29 de octubre de 2009 por el Juzgado
Veintidós Laboral del Circuito de Bogotá y, en
consecuencia, condenar a la demandada a cancelar a la
35
Radicación n.° 49738
actora: $10’850.400 por concepto de indemnización por
despido injusto más la indexación causada desde el 20 de
mayo de 2006 hasta el 31 de enero de 2017 en cuantía de
$6’078.384, sin perjuicio de la que se cause en adelante
hasta su pago efectivo; $2’637.760 por concepto de prima
extralegal causada durante los años de vigencia de la
convención 2004 a 2006; $3’517.012 correspondientes a la
prima de antigüedad causada durante los años 2005 y el
2006; y $4’044.564 por concepto de primas de vacaciones
correspondientes a los periodos anuales 2005 y 2006.
SEGUNDO: Modificar el literal a) del ordinal tercero de
la sentencia de primer grado y, en su lugar, condenar a la
pasiva a pagar a la accionante $431.888 por concepto de
saldo de cesantías pendientes de pago, más la
indemnización moratoria en cuantía de $66’980.838.
TERCERO: Confirmar el literal c) del numeral tercero
de la sentencia de instancia y, en consecuencia, condenar a
la pasiva a cancelar a la demandante, la indemnización
moratoria en los términos del artículo 65 del Código
Sustantivo de Trabajo, modificado por el artículo 29 de la
Ley 789 de 2002, en cuantía de $65.760.000 calculada
hasta el 20 de mayo de 2008; y a la suma de $744.487 por
concepto de intereses moratorios causados desde el 21 de
mayo de 2008 hasta el 31 de diciembre de 2016, sin
perjuicio de los que se causen en adelante, hasta cuando se
verifique su pago.
CUARTO: Costas como se indicó en la parte motiva.
36
Radicación n.° 49738
Notifíquese, publíquese, cúmplase y devuélvase el
expediente al tribunal de origen.
GERARDO BOTERO ZULUAGA
Presidente de la Sala
JORGE MAURICIO BURGOS RUIZ
FERNANDO CASTILLO CADENA
CLARA CECILIA DUEÑAS QUEVEDO
RIGOBERTO ECHEVERRI BUENO
LUIS GABRIEL MIRANDA BUELVAS
JORGE LUIS QUIROZ ALEMÁN
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