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Versión Resumida Problema Universales

El documento resume las principales posiciones filosóficas sobre la naturaleza de los universales. Existen dos posiciones principales: los realistas argumentan que los universales existen en la realidad extramental, mientras que los nominalistas/conceptualistas sostienen que sólo existen en el intelecto como conceptos o palabras. Dentro de estas posiciones hay variaciones, como el realismo moderado que afirma que los universales existen sólo en los individuos singulares, y el realismo radical que los considera entidades separadas. La Escolástica debatió ampl
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Versión Resumida Problema Universales

El documento resume las principales posiciones filosóficas sobre la naturaleza de los universales. Existen dos posiciones principales: los realistas argumentan que los universales existen en la realidad extramental, mientras que los nominalistas/conceptualistas sostienen que sólo existen en el intelecto como conceptos o palabras. Dentro de estas posiciones hay variaciones, como el realismo moderado que afirma que los universales existen sólo en los individuos singulares, y el realismo radical que los considera entidades separadas. La Escolástica debatió ampl
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HFM – Unidad IV Prof.

Vicente Llamas Roig

UNIDAD IV
ORIGEN, ACOTACIÓN Y POSICIONES EN
LA CONTROVERSIA DE LOS UNIVERSALES

Universales son las categorías (géneros supremos o ínfimos, especies


comunes, especies especialísimas, …) bajo las que se agrupan los individuos existentes.
La filosofía otorga carácter universal a los categoremas utilizados en la definición de un
objeto de estudio, a los taxones que permiten una sistematización descriptiva del
hombre, su mundo y las trascendencias que contempla.
Durante siglos el problema de la modalidad de existencia, extra- o intramental,
de los universales atrajo la atención de la filosofía. La cuestión cobra una inusitada
relevancia en el escenario escolástico a partir del siglo XII, suscitada por un pasaje del
Isagoge (introducción) de Porfirio a las Categorías de Aristóteles y los comentarios de
Boecio al respecto:

<Sobre los géneros y las especies no diré aquí si subsisten o bien si están
solamente en el entendimiento, ni en caso de que subsistan, si son
corpóreos o incorpóreos, separados de las cosas sensibles o situados en
las mismas expresando sus caracteres uniformes> (Isag., 1).
(De generibus et speciebus, illud quidem sive subsistant sive in solis nudis intellectibus
posita sint, sive subsistentia corporalia an incorporalia, et utrum separata a
sensibilibus an in sensibilibus posita, et circa haec consistentia, dicere recusabo …)

La Escolástica se apropia del abstruso problema haciendo de él un fecundo


motivo central de controversia.

POSICIONES

Universale est ens in intellectu

NOMINALISMO EXTREMO
- No hay universalidad más que en los vocablos: <universale est vox>.
- Universal es el signo proferido y la virtud universal del mismo radica en
su predicación de una pluralidad de individuos existentes, agrupados en
un apelativo común –Roscelino-

NOMINALISMO MITIGADO O CONCEPTUALISMO


- <Universale est signum rei>. Lo universal es el concepto, <una
prima intentio seu passio animae> con función supositiva, la virtud de
figurar en la proposición mental en lugar de una colección de realidades
o entidades extrapsíquicas de factura individual, representándolas bajo
una significación común (la cualidad suplente del signo mental hace de él
<aliquid stat pro aliquo>) –Abelardo, Ockham, …-

1
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Lo universal es el vocablo en su communitas dicendi o el signum rei en su


communitas significandi, en su virtus suppositiva, aptitud representativa
natural de una colectividad de individuos existentes como signo psíquico.
La universalidad del signo consiste, pues, en su comunidad de vocación
(universalidad nominal) o de significación (universalidad conceptual), en la
función suplente unificadora que acredita como voz o como concepto. La
universalidad cifra unidad de denominación o de representación psíquica. El
vocablo universal es la voz unitaria que designa a una comunidad de
realidades singulares, y el universal como noción, el concepto con la aptitud
natural de signar intra-anímicamente a una colección de res individuales
(una pluralidad de realidades se subsumen o redimensionan psíquicamente
en un concepto común o se agrupan bajo una denominación única). La
universalidad como univocidad o unidad categoremática extensibles a la
multiplicidad real.

Universale est ens extra intellectum

REALISMO: <Universale est realitas in singulari/subsistens


extra singulare>
- El entendimiento, prescindiendo o haciendo abstracción de las
diferencias individuales, concibe la esencia de los singulares como
universal o común a una colectividad. La naturaleza conceptualizada
tiene realidad objetiva, extrapsíquica:

1) Sólo en cuanto encarnada en las individualidades de las que se abstrae


(REALISMO MODERADO) –Alberto Magno, Duns Escoto-

2) Subsistente, aparte de las singularidades que la participan (REALISMO


RADICAL)

Para el realismo moderado, la esencia, realizada individualmente, tiene esse


extra intellectum en el concreto existente, pero el modo universal en que es
concebida no tiene consistencia extra-intelectiva: la universalidad es el
estatuto lógico consecuente a su conceptualización, pues la esencia es de se,
en su estatuto extrapsíquico de esencia, indiferente a la universalidad.
Para el realismo severo, la esencia no sólo existe fuera del entendimiento que
la concibe sino que es realmente según el modo en que es concebida como
una realidad existente en sí y por sí misma, foránea a las entidades que la
concretan; una perfectio separata, consistente ontológicamente fuera de los
singulares que la encarnan.

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Las fórmulas escolásticas correspondientes a las posiciones expuestas refieren


tres niveles de universalidad:
- Supra animam –plano divino- (universale ante rem: la realidad
representada como universal –la esencia en sí misma como realidad- precede
a su concepción –esse extra-animam del universal anterior al esse in
intellectu -ideas o arquetipos en la mente de Dios) –Realismo radical-.

- Extra animam –plano físico o extrapsíquico- (universale in re, esencia


colegida como universal existe efectivamente en las cosas singulares, aunque
no bajo el modo o forma de la universalidad que le otorgará el entendimiento
agente al inteligibilizarla) –Realismo moderado-.

- Intra animam –plano intramental- (universale post rem, la


universalidad de vocablos y conceptos se da en virtud del conocimiento de la
cosa individuada existente fuera del entendimiento, radica, pues, en el esse
intra intellectum posterior al esse rei, consiguiente a la concepción de la cosa
con abstracción de sus determinaciones particulares) –
Nominalismo/conceptualismo-

Abelardo brinda una síntesis histórica del problema:

A esas concepciones comunes las llama Prisciano generales o especiales, porque nos las insinúan,
comoquiera que sea, los nombres generales o especiales. Y dice que para esas concepciones vienen a
ser como sus propios nombres los universales, los cuales, aunque tienen una significación confusa por
lo que hace a las esencias (realidades) designadas por ellos, sin embargo, al punto dirigen u orientan la
mente del que oye hacia esa común concepción, lo mismo que lo hacen los nombres propios con la
realidad singular que significan. También el mismo Porfirio, cuando dice que algunas cosas están
constituidas por materia y forma, parece haber pensado en esa concepción [común] (.). Y asimismo
Boecio, cuando dice que el pensamiento obtenido de la semejanza de muchos es género o especie,
parece haber aludido a esa común concepción. Algunos dicen que también fue Platón de ese sentir, al
llamar géneros o especies a aquellas ideas comunes que pone en la mente, y en eso dice Boecio que tal
vez consistió su discrepancia con Aristóteles, cuando este último afirma que Platón quiso que los
géneros y especies y todo lo demás no sólo se los pensara como universales, sino que también lo eran en
realidad, y que subsistían fuera de los cuerpos, como si dijese que aquellas concepciones comunes que
pone en la mente y separadas de los cuerpos, pensó que eran universales, concibiendo al universal,
quizá, no atendiendo a la predicación común, como lo hace Aristóteles, sino más bien a la semejanza
común de muchos. Pues tal concepción [común] no parece que se predique en modo alguno de muchos,
como un nombre que se va aplicando a muchos uno por uno. También puede resolverse de otra manera
eso que dice (Boecio), que Platón piensa que los universales subsisten fuera de las cosas sensibles, de
manera que no haya ninguna disensión entre los dos filósofos. En efecto, la afirmación de Aristóteles de
que los universales subsisten siempre en las cosas sensibles, la entendía en cuanto al acto, es decir, que
la naturaleza <animal> que se designa con el nombre universal, por lo cual se la llama universal por
cierta traslación, no se encuentra actualmente en ninguna otra parte más que en una cosa sensible,
mientras que Platón de ésa misma dice que subsiste naturalmente en sí, de tal suerte que retendría su
ser aun no siendo objeto del sentido, conforme al cual ser natural se la llama con un nombre universal.
Lo que Aristóteles, pues, niega, en cuanto a la actualidad, Platón, como investigador de la naturaleza
física, lo pone en la aptitud natural, y así desaparece toda disensión entre ellos. -ABELARDO, Logica
<Ingredientibus>, en CLEMENTE FERNÁNDEZ, S. I., Los filósofos medievales II. Selección de
textos, BAC, Madrid 1980, p. 134-135.

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Mapa conceptual

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La temática no es novedosa, si bien como propuesta o explícito proyecto


multidireccional es claro indicio del nuevo espíritu escolástico que prospera en las
últimas décadas del siglo XI. Antes de esa época, ningún pensador habría cuestionado
que géneros o especies fueran ideas ejemplares o arquetipos en el entendimiento divino
<ante res>, y <formae in rebus>, formas de esa mente incisas en las cosas existentes, y,
desde esa visión, el problema de los universales carecía de fundamento, de manera que
su solo planteamiento revela la apertura de novedosos cauces de especulación respecto a
la escolástica primitiva.
El enfoque transluce la consideración del universal, más allá de su
instrumentalidad en la acción creadora, como <medium cognoscendi> (como mediador
cognitivo o pieza basal en la dinámica intelectiva). El problema de los universales
refleja una reorientación de la filosofía hacia el hombre, una desviación de la atención
de Dios como soporte temático de la especulación para centrarla en el hombre, que
confiere a éste una credencial primordial en las condiciones del pensamiento y un valor
medular en el mundo natural (naturalismo de Chartres)
Desde la perspectiva de la historia de la lógica, el desarrollo del problema
apunta hacia la posibilidad de habilitar un enfoque distinto al metafísico o al teológico,
dominantes en los períodos anteriores: la alternativa nominalista (vía moderna
de la lógica), directriz de la corriente cínico-estoica de la lógica antigua, en
contraposición a la línea de interpretación platónico-aristotélica, de cariz realista
(vía antigua de la lógica)

NOMINALISMO EXTREMO REALISMO

ROSCELINO1 GUILLERMO DE CHAMPEAUX

Roscelino es, según testimonio de un La fuente principal de su doctrina sobre


contemporáneo, el instructor/pionero los universales son los escritos polémicos
en lógica de la <sententiam vocum>, la del más aventajado de sus discípulos,
doctrina de las palabras2. Abelardo.

Anselmo le alinea entre los dialécticos


heréticos que consideran a las 1ª etapa: realismo radical
sustancias universales mero <flatus Guillermo proclama la realidad sustancial
vocis> (soplo de voz) –éstos, por del universal, defendiendo la presencia de
‘color’, no pueden entender otra cosa esa realidad en los individuos,

1
Nacido en Compiègne, enseñó como canónigo en la escuela catedralicia de esa ciudad, y posteriormente
en Loches (Bretaña), figurando Abelardo entre sus alumnos. Sólo se dispone de una carta dirigida a éste
sobre la cuestión trinitaria. Sea que no redactara obra alguna, sea que sus escritos permanezcan entre los
manuscritos medievales o fueran destruidos tras la condena de Soissons, cuanto conocemos de su
pensamiento se debe al testimonio de sus adversarios, Anselmo y Abelardo en especial, quienes no le
atribuyen libro alguno.
2
OTÓN DE FREISING, Sobre las hazañas de Federico, I, 47.

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que el cuerpo coloreado, y por diversificados por cualidades accidentales.


‘sabiduría’, otra que el alma del La especie <hombre> sería, entonces, una
hombre-3: <universale est vox> realidad que permanece indivisa e idéntica
en todos los singulares humanos,
- Rédito/Saldo teológica de la añadiéndose a ella las cualidades
proclama del universal como accidentales que diferencian a unos de
otros.
<vox> Negación, pues, de la realidad efectiva de
La incapacidad para desligar la razón los individuos, reducidos a modificaciones
de su envoltura sensible habría accidentales de la esencia singularizada.
motivado, en opinión de Anselmo, la
herejía trinitaria de Roscelino: 2ª fase: realismo moderado
Las tres personas de la Trinidad serían Abelardo, discípulo suyo, se vanagloria de
tres realidades como tres ángeles y tres haberle hecho, si no abandonar
almas, aunque idénticas absolutamente enteramente la tesis, sí, al menos,
por voluntad y poder4; si el uso lo corregirla, en defensa de una radicación
permitiera, podrían columbrarse como real individual del universal <la realidad
<tres divinidades>5. universal se encuentra en los individuos,
no esencialmente, sino individualmente>7
Una versión más del problema puede (el universal no tiene realidad en sí o
encontrarse en la carta a Abelardo que como universal sino que se realiza
se conserva. La identificación de individuado, se multiplica en los
<persona> y <sustancia>, sobre la singulares que lo encarnan, perdiendo su
hipótesis de la aboca al trideísmo (en unidad esencial).
Dios, los diversos nombres no indican
realidades diferentes, sino la misma No se disipa, pues, por completo, la carga
simplicísima realidad, única, con lo realista de la visión. El nuevo enfoque del
que <persona> no puede denotar sino problema supone sólo una renuncia a la
<sustancia>). realidad separada del universal en cuanto
Ahora bien, la pluralidad personal, tal, persistiendo la idea de un universal in
basada en un orden de origen (una re, individualizado o incorporado al
persona es distinta de la otra en cuanto concretum extra animam.
engendrante o en tanto que
engendrada), dictará diversidad 3ª fase: conceptualismo
sustancial en la tríada divina: la Un pasaje de las Sentencias induce a
Trinidad es una por la comunión de la pensar en una tercera etapa en la doctrina

3
En sus almas, la razón que debe ser la parte dominante y juzgadora de todo lo que hay en el hombre,
está de tal manera sumergida en las imaginaciones corporales, que no saben librarla de ellas; y
permanecen incapacitados para discernirla mientras que, en cambio, se deberían servir de ella sola para
la especulación –ANSELMO, De fide Trinitatis, 2-.
4
Ibid., 3.
Quien no comprende, ni siquiera de qué manera los hombres constituyen la única especie hombre, ¿cómo
podría comprender de qué manera, en la misteriosísima naturaleza divina, varias personas, cada una de
las cuales es Dios perfecto, constituyen un solo Dios? Y quien tiene la mente tan oscura que no sabe
distinguir entre el caballo y su color, ¿cómo podría distinguir entre un único Dios y sus diversas
relaciones? En fin, quien no entiende que el hombre no es el individuo mismo, de ningún modo entenderá
por hombre la naturaleza humana –Ibid., 2-.
5
ANSELMO, Epist. II, 41.

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terna de sustancias, no por unicidad de Guillermo sobre los universales: “la


sustancial. Se reconoce así a la esencia común de los particulares no sería
Trinidad <unitas similitudinis vel tampoco la misma, sino que los diferentes
aequalitatis>, no <unitas individuos acreditarían sólo esencias
substantiae>6. similares”.

7
ABELARDO, Historia calamitatum, 2.
6
La herejía de Roscelino fue condenada en un concilio celebrado en Reims el año 1092 o 1093. Forzado
a la abjuración por temor a ser asesinado, una vez abandonada la ciudad, se reafirmó en su tesis, siendo
nuevamente censurado en el concilio convocado en Soissons. Expulsado de Francia, reapareció para
combatir la doctrina trinitaria de Abelardo.

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Abelardo
El universal como <sermo> o como <status rerum>
La posición de Abelardo respecto al problema de los universales habría de
ejercer un influjo decisivo en la lógica ulterior. Fue este infortunado filósofo quien, por
vez primera, fundara la solución a la cuestión, no en la hipotética realidad metafísica
universal (universal in re), sino exclusivamente en su aptitud funcional, de ahí que sus
hallazgos fueran rescatados por la lógica nominalista e integrados en la doctrina de la
<suppositio> que el valor significativo (signum rerum / signum signa) o supositivo
(supponit pro ) del concepto, articulado sobre las semejanzas de conjuntos de
individualidades.
Abelardo troca la fórmula de Roscelino <universale est vox> en <universale est
sermo>: <sermo> entraña una carga de intencionalidad, de referencialidad natural <ad
rem>, un <in-tendere> a una realidad naturalmente significada (se dibuja la consistencia
del universal como <signum rei>, como ‘algo’ que significa o supone naturalmente por
la cosa en los juicios mentales u orales). Los universales significan cosas singularmente
diversas, nombrándolas o designándolas, remitiendo intencionalmente, por ende, a algo
objetivo (la verdadera sustancia de la cosa). El universal no es <res> ni <nihilum>,
sino <status rerum>, una conveniencia o uniformidad, huérfana/vacía de realidad en sí
misma: las <res> singulares exhiben uniformidades de naturaleza, semejanzas en sus
propiedades, si bien esa uniformidad no es en sí misma una <res singularis> (la máxima
<omnis res est se ipsa singularis et per nihil aliud> tiene plena vigor en el pensamiento
de Abelardo), una realidad concreta aparte de las mismas cosas que convienen en ella.
La diversidad numérica no eclipsa concordancias interindividuales <in statu> (un
colectivo de individuos humanos convienen precisamente en el hecho de ser hombres –
in statu hominis-):
<Por la predicación de la especie se muestra que los hombres, distintos entre sí por la
predicación individual, convienen en una naturaleza, esto es, en el mismo estado
general o especial> (Logica <Nostrorum…>).

Método lógico: <Sic et non>. Ratio et auctoritas


El prestigio magisterial de Abelardo y la de su método contribuyeron a la
consagración de la universidad de París como centro de formación. La fascinación
ejercida por Abelardo sobre la contemporaneidad, toda la posteridad que concita, quizás
se base en el rigor de que dotara a la investigación en un período de renacer filosófico,
al margen del rédito/renta especulativo. Con justicia puede el fundador del método
escolástico.
La obra en la que despunta su algoritmo filosófico es Sic et non (1123), una
compilación de sentencias patrísticas, organizadas en base a la naturaleza de los
problemas expuestos, a los que se da respuesta afirmativa (sic) o negativa (non).
El procedimiento parece desafiar la unidad de la tradición eclesiástica, haciendo
resaltar/emerger/aflorar contrastes de opinión, pero el propósito de Abelardo no es otro
que la nítida presentación de los problemas para evidenciar la perentoria necesidad de
resolución. A tal fin, se proponen en el prólogo de la obra una serie de reglas.
- Distinción de textos vetero- y neotestamentarios. La lectura de los primeros
se aborda con <obligación de creer>, la de los segundos, con <libertad de

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juicio>. Así, el hallazgo de incongruencias en las fuentes


veterotestamentarias debe atribuirse, no al error autorial, sino a la falsedad
del códice, al sofisma exegético (desaciertos o extravíos interpretativos), o a
una deficiente comprensión del lector. Los textos neotestamentarios, por su
diversa factura –compuestos más bien <secundum opinionem> que
<secundum veritatem>-, permiten, en cambio, detectar equívocos y
antinomias que fuerzan a una atemperada lectura diacrónica y a la precisa
acotación de la carga semántica neta de términos análogos en diversos
autores.
- La lógica -forma procedimental de la razón humana- goza de posición
privilegiada en la investigación escolástica. Abelardo acomete una
exploración via rationalis de la tradición en busca de la verdad que envuelve.
Esa indagación se entiende como <asidua seu frequens interrogatio>
(interrogación incesante) que comienza en la duda (al más puro estilo
cartesiano, Abelardo colige la duda como promotora de la investigación)
hasta desentrañar/extraer la verdad encriptada: transición de la duda a la
inquisición, y de ésta a la verdad –dubitando enim ad inquisitionem
venimus; inquirendo veritatem percipimus-.

La relevancia/preeminencia de la indagación racional en la especulación otorga


primacía a la ratio sobre la auctoritas, sin detraer a ésta su prístino valor <dum ratio
latet>:
<Mientras la razón permanece escondida, basta la autoridad y debe respetarse sobre
el valor de la autoridad aquel conocidísimo y fundamental principio, transmitido por
los filósofos: no se debe contradecir lo que parece verdadero a todos los hombres o los
más, o a los doctos> (Theologia cristiana III).

La adhesión a la auctoritas es recomendable en estado de latencia de la razón,


mas cuando ésta dispone de medios para alcanzar por sí misma la verdad, eclipsa a la
autoridad, inutilizando su juicio.
La razón es, con todo, insuficiente para entender las cosas divinas (De unitate et
trinitate divina –ed. Stölzle, 27). En relación al misterio trinitario, por ejemplo, afirma
Abelardo no poder alcanzar argumentativamente una verdad, sino apenas una
explicación verosímil, cercana a la razón y no contraria a la fe (Introductio ad
theologiam II, 2).

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TEXTOS
EL PROBLEMA DE LOS UNIVERSALES

Antecedentes (Aristóteles, Metaphysica)


 Sócrates, quien -desentendiéndose de la Naturaleza en su conjunto- se consagró
exclusivamente a los problemas morales, proponiéndose lo universal como
objeto de sus indagaciones y siendo el primero que aplicó el pensamiento a dar
definiciones.
 Platón heredero de esta doctrina y habituado a la indagación de lo universal,
pensó que las definiciones no podían referirse a los seres sensibles –ya que no
es posible dar una definición común de objetos que cambian continuamente-,
sino a otro tipo de seres. A esto seres los llamó Ideas. Y añadió que las cosas
sensibles existen separadas de la Ideas

Fuente de la polémica (Porfirio, Isagoge)


 Sobre los géneros y las especies no diré aquí si subsisten o bien si están
solamente en el entendimiento, ni en caso de que subsistan, si son corpóreos o
incorpóreos, separados de las cosas sensibles o situados en las mismas
expresando sus caracteres uniformes.

Evolución del problema y posiciones


Primera polémica

- Realismo: Enrique de Auxerre


- Conceptualismo: Remigio de Auxerre

Polémica en los siglos XI y XII

 Antirrealismo exagerado: Roscelino


 (.) creen que las sustancias universales no son otra cosa que un soplo de
voz (flatus vocis); éstos por "color", no pueden entender otra cosa que el
cuerpo coloreado, y por "sabiduría" otra cosa que la misma alma del
hombre.
 Quien no comprende ni siquiera de qué manera los hombres constituyen
la única especie hombre, ¿cómo podría comprender de qué manera, en

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la misteriosísima naturaleza divina, varias personas, cada una de las


cuales es un Dios perfecto, constituyen un solo Dios?

 Realismo excesivo: Anselmo, Guillermo de Champeaux

 Afirmaba que una cosa, esencialmente la misma, está toda a la vez en cada una
de los dos individuos, que serían esencialmente idénticos y sólo se distinguirán
entre sí por la variedad de los accidentes." (Abelardo, Hist. Cal.)
 El corrigió su opinión diciendo que la realidad universal se encuentra en los
individuos no esencialmente, sino individualmente (Ibid.).

 Antirrealismo moderado: Abelardo


 Y entre los diversos ejercicios de nuestro discurso filosófico me propuse echar
por tierra e incluso destruir su teoría de los universales con argumentos
clarísimos. En su teoría de los universales afirmaba que una misma esencia
estaba en todas y cada una de las cosas particulares o individuos. En
consecuencia, no había lugar a una diferencia esencial entre los individuos,
sino a una variedad debida a la multiplicidad o diversidad de los accidentes.
Pasó después a corregir su afirmación diciendo que las cosas eran las mismas
no esencialmente sino a través de la no diferencia.

 El tema de los universales siempre ha sido el problema principal de la


dialéctica. Tan importante que el mismo Porfirio en su Isagoge, al tratar de los
universales, no se atrevió a pronunciarse, diciendo que "era un asunto muy
arriesgado". Pues bien, cuando nuestro hombre corrigió, o mejor dicho, se vio
obligado a abandonar su teoría original, sus clases... (Historia Calamitatum,
cap. 2).

 Preferí la armadura de la dialéctica a todo otro tipo de filosofía. Por estas


armas cambié las demás cosas, prefiriendo los conflictos de las disputas a los
trofeos de guerras. Así pues, recorrí diversas provincias, disputando. Me hice
émulo de los filósofos peripatéticos, presentándome allí donde sabía que había
interés por el arte de la dialéctica (Hist. Cal., cap. 1).

 Empecé explicando en mis clases el fundamento mismo de nuestra fe con


argumentos sacados de la razón humana. Para ello compuse un tratado de
teología destinado a los estudiantes con el título De Unitate et Trinitate divina.
Lo compuse a requerimiento de los alumnos mimos que me pedían razones
humanas y filosóficas. Razones y no palabras -seguían diciendo- si no se
comprenden. Ni se puede creer nada si antes no se entiende. Y es ridículo que
alguien predique lo que ni él mismo entiende y que los mismos a quienes enseña
no puedan entender. El Señor mismo los califica de "guías ciegos de ciegos"
(Hist. Cal., cap.9).

 Cierto día, Alberico se acercó a mí con algunos de sus discípulos con ánimo de
tentarme. Después de unas palabras amables, me dijo que estaba extrañado de
algo que había encontrado en mi libro. ‘Afirmas –me dijo- que Dios engendró a

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Dios y que no hay más que un solo Dios. Niegas, sin embargo que Dios se haya
engendrado a sí mismo’. ‘Si quieres –le contesté- explicaré eso al instante’. ‘No
nos preocupa tanto –replico él- la razón humana, ni la explicación que le
damos, cuanto las palabras de la autoridad’. ‘Volved la página –les dije yo- y
encontraréis la autoridad que buscáis’. Tenía a mano el libro que él mismo
había traído. Busqué el lugar que conocía –y que él no había sido capaz de
encontrar-. O es que no buscaba más que lo que me pudiera dañar. Y quiso Dios
que apareciera ante mí lo que yo iba buscando. Era el capítulo titulado: San
Agustín, De trinitate, libro I: "Quien piensa que Dios se engendró a si mismo de
su propia potencia, se equivoca doblemente: no sólo porque Dios no es así, sino
además porque no es criatura ni espiritual ni corporal. No es pues, ninguna
cosa que se pueda engendrar a sí misma. Cuando los discípulos que estaban
presentes oyeron esto, enrojecieron de estupor”. Él, en cambio –como para
defenderse- dijo: ‘habrá que entenderlo bien’. ‘No es nada nuevo –añadí yo-;
pero éste no es el caso ahora, pues me había pedido las palabras, no el sentido
de las mismas’. Y Añadí: ‘si quieres escuchar el sentido y la explicación de las
mismas, estoy dispuesto a exponerlos, tal como aparecen en la proposición
citada. Y puedo probarte además que has caído en la herejía que supone que el
Padre es Hijo de sí mismo’ (Hist. Cal., cap. 9).

Polémica en los siglos XIII y XIV

 Realismo moderado: Alberto Magno, Tomás de Aquino

 Nominalismo: Ockham
 Hay que sostener que no hay ningún universal fuera del alma
existiendo realmente en las substancias universales, ni
pertenecen a la substancia o esencia de ellas, sino que el
universal existe sólo en el alma...como por ejemplo, "hombre" es
universal porque es predicable de muchos no por sí, sino por las
cosas que significa. (Sobre Porfirio, I, 2).

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