SANTO ROSARIO
REZA EL ROSARIO
El 16 de Octubre de 2002, en la Carta Apostólica ROSARIUM VIRGINS MARIAE,
el Santo Padre, Juan Pablo II, declaró un “Año del Rosario” que se extendería
desde esa fecha hasta Octubre de 2003. Con esto, vino a revitalizar esta antigua
devoción y le añadió otros cinco “misterios” que con mucho tino ha denominado,
los “Misterios de Luz”.
La historia del Rosario es muy antigua, ya en la Edad Media, como no todos los
fieles cristianos podían poseer el libro de los Salmos que los religiosos rezaban, el
pueblo sencillo rezaba en vez de los 150 Salmos, otros tantos Padrenuestros o
Avemarias.
El monje cartujo Enrique Egher (+1408), dividió las 150 Avemarias en 15 decenas
precedidas de un Padrenuestro y fue el dominico Alano de la Roche (+1475) quien
le dio la estructura que hoy conocemos.
Propuso Alano “orar dirigiéndose directamente a Cristo”, mediando primero en
Cristo encarnado, luego en honor de Cristo que sufre la pasión, y por fin en Cristo
que resucita, asciende al cielo y envía al Espíritu Santo.
La leyenda de que la Virgen Santísima entregó personalmente el rosario a Santo
Domingo, carece de fundamento. La verdad es que el Rosario actual es el
resultado de un proceso centenario en el cual han invertido muchos hombres de
oración.
Ahora el Papa, considerando que siendo el Rosario básicamente la meditación en
la vida de Jesucristo, justo era meditar también en el periodo comprendido entre
su infancia (Misterios Gozosos) y su pasión y muerte (Misterios Dolorosos), o sea,
su vida pública. Como Jesús es la Luz del mundo que se nos revela en los
Evangelios, Juan Pablo II escogió cinco hechos de suma importancia y los
denominó MISTERIOS LUMINOSOS.
El Rosario es Cristocéntrico
Si la esencia del Rosario es la contemplación de la vida de nuestro Señor
Jesucristo, es evidente que no podemos rezarlo sin conocer los Evangelios. Nadie
puede rezar cincuenta veces el Ave María sin distraerse.
Por el contrario, como nos enseña Monseñor Fulton Sheen, gran devoto del
Rosario, mientras nuestras manos fisicamente están ocupadas con las cuentas del
Rosario, y nuestros labios rezan el Ave María, nuestra mente se ubica en el
misterio y contempla a Jesucristo y los personajes bíblicos que lo rodean, siendo
la más cercana, la Virgen Santísima.
SANTO ROSARIO
María Santísima y el Rosario
Muchos Papas y Santos nos han recomendado el rezo del Rosario, pero ninguna
recomendación se compara con la de la misma Santísima Virgen. Ya en Lourdes,
Francia, María se aparece ante Bernardita Soubirous rezando con el Rosario en
las manos. Lo mismo sucedió en Fátima en 1917 y últimamente en Medjugorje. Y
no es que ella rece el Rosario, así misma, lo que no tendría sentido, sino que nos
está indicando que lo importante del Rosario consiste en contemplar a su Hijo
Jesús en aquellos momentos gozosos, luminosos, dolorosos o gloriosos en los
que ella participó tan cerca. La Virgen María, con el rezo del Rosario, nos está
llevando a Cristo el Señor.
Indulgencias del Rosario
Innumerables son las indulgencias que la iglesia ha concedido al rezo del Rosario,
sobre todo si se hace ante el Santísimo Sacramento ya sea expuesto o en
reserva.
Recordemos las condiciones para ganar las indulgencias:
- Estar en gracia de Dios.
- Recitar las oraciones sin ningún cambio.
- Meditar atentamente los Misterios.
- Orar por el Papa.
¿CÓMO REZAR EL ROSARIO?
Antes que nada, nos ponemos en presencia de Dios Padre Todo Poderoso cuyo
Espíritu Santo reside en Jesucristo, su Hijo, nos Santiguamos y recordamos que
no podemos agradar a la Virgen Santísima si no tenemos la Vida de Gracia.
Se prosigue con el Acto de Contricción.
Acto de Contricción
Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero; Creador y Redentor mío, por ser
Tú quien eres, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón
haberte ofendido. Propongo firmemente: enmendarme, confesarme y cumplir la
penitencia que me fuere impuesta. Te ofrezco mi vida, obras y trabajos y cuanto
bueno hiciere en satisfacción de mis pecados. Confío en tu bondad y misericordia
infinitas, que me perdonarás y me darás gracia para enmendarme y preservar en
tu santo servicio, hasta el último instante de mi vida. Amén.
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 2
SANTO ROSARIO
Oración Preliminar al rezo del Santísimo Rosario
Abre Señor nuestros labios para alabar y bendecir tu Santísimo nombre y el de tu
purísima Madre, María Santísima, Señora nuestra. Ilustra nuestro entendimiento,
inflama nuestra voluntad para que digna y devotamente recemos este Rosario y
merezcamos ser oídos en el acatamiento de tu Divina Majestad, por Cristo nuestro
Señor. Amén.
Misterios a Rezar por día
- Lunes (Misterios Gozosos)
- Martes (Misterios Dolorosos)
- Miércoles (Misterios Gloriosos)
- Jueves (Misterios Luminosos)
- Viernes (Misterios Dolorosos)
- Sábado (Misterios Gozosos)
- Domingo (Misterios Gloriosos)
Misterios Gozosos (Lunes y Sábado)
Primer Misterio: La anunciación a la Santísima Virgen y la Encarnación del Hijo de
Dios.
El ángel Gabriel dijo “Alégrate María, vas a concebir en el seno y darás a
luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús”. María respondió “He aquí la
esclava del Señor, hágase en mi, según tu palabra”. (Lucas 1, 28-38)
Reflexión
El momento cumbre de la Historia depende de la respuesta de María al Ángel: la
encarnación del hijo de Dios entre nosotros. Y María, sin dudar un momento, da su
consentimiento. Imitemos a María y pidamos su disponibilidad para acatar la
voluntad de Dios.
Segundo Misterio: La visitación de María Santísima a su prima Isabel.
María fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá, entró
en la casa de Zacarías y saludó a Isabel, que quedo llena del Espíritu Santo y
exclamó “Bendita tu entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre”.
(Lucas 1, 39-42)
Reflexión
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 3
SANTO ROSARIO
La Madre del hijo de Dios, sin considerar su altísima dignidad, va presurosa a
prestar sus humildes servicios a su prima Isabel, imitemos la sencillez y caridad de
María y pidámosle al Altísimo, tener un espíritu de servicio para con nuestros
semejantes.
Tercer Misterio: El nacimiento de Jesús en Belén
Y sucedió que mientras ellos estaban en Belén, se le cumplieron los días
del alumbramiento, y dio luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo
recostó en un pesebre. (Lucas 2, 6-7)
Reflexión
La palabra Eterna, por la cual fueron creadas las cosas, nace de una virgen en la
más extrema pobreza, como fruto de este Misterio, pidamos el no sobrevalorar las
cosas terrenales y más bien, poner el corazón en las celestiales.
Cuarto Misterio: La presentación del niño Jesús en el Templo.
Cuando se cumplieron los días de la purificación, según la Ley de Moisés,
llevaron a Jesús a Jerusalén, para presentarlo al Señor. (Lucas 2, 22)
Reflexión
Para cumplir la voluntad de Dios, primeramente hay que conocerla, y después
tener la docilidad para ejecutarla, José y María lo hicieron con toda sumisión y
humildad.
No confundan la voluntad de Dios con la de los hombres, pues no está escrita en
lugar alguno, todo aquello que vemos en las estelas, en los papiros, y en los libros
actuales, son manifestación del hombre, que interpreta la voluntad del Eterno a su
entera conveniencia, desvirtuándola.
Quinto Misterio: El niño Jesús es encontrado en el templo.
Cuando Jesús tuvo doce años, él y sus padres, subieron como de
costumbre a la fiesta, y el niño se quedó en Jerusalén, al cabo de tres días, le
encontraron en el templo sentado en medio de los doctores, escuchándoles y
preguntándoles. (Lucas 2, 41-46)
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 4
SANTO ROSARIO
Reflexión
A veces Dios tiene que mostrarnos el camino con cierta rudeza, lo que meditamos
en este misterio, no fue fácil para Jesús, ni para María, ni para José, pero era
necesario. Aprendamos de Jesús que el servicio de Dios es lo más importante en
esta vida, y pidámosle al Señor, valor y perseverancia para llevarlo a cabo.
Misterios Dolorosos (Martes y Viernes)
Primer Misterio: La agonía de Jesucristo en el Monte de los Olivos.
Cuando llegaron al lugar, les dijo “oren para no caer en la tentación”.
Después se alejó de ellos como la distancia de un tiro de piedra y doblando las
rodillas, oraba diciendo “Padre, si quieres, aparta de mí esta prueba, sin embargo,
que no se haga mi voluntad, sino la tuya”. (Lucas 22, 41-42)
Reflexión
No solamente padece Nuestro Señor por la consideración de los Tormentos que le
guardan, sino sobre todo, por la causa de todo ello: nuestros pecados, de toda la
humanidad desde el crimen de Caín, hasta los de este mismo día. El fruto de este
Misterio debe ser una profunda contricción de nuestras faltas.
Segundo Misterio: La flagelación de Jesús
Entonces, Poncio Pilatos ordenó que tomaran a Jesús y lo azotaran. (Juan 19, 1)
Reflexión
El Hijo de Dios es apresado, maniatado, y llevado ante Anás, Caifás, Heródes, y
por fin Pilatos, que a pesar de no encontrar en Cristo, culpa alguna, lo manda a
azotar y ultrajar. Nosotros no queremos sufrir en esta vida, no aceptamos ni
siquiera incomodidades, ofrezcamos a Dios nuestras penas y sufrimientos por la
salvación del mundo.
Tercer Misterio: La coronación de espinas.
Después los soldados tejieron una corona de espinas, se la pusieron en la
cabeza y le colgaron en los hombres una capa de color rojo, como la usan los
Reyes, se acercaron a él y le decían en tono de burla “Viva el Rey de los Judíos”,
y le daban de bofetadas. (Juan 19, 1-3)
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 5
SANTO ROSARIO
Reflexión
Cuando en la vida encontremos humillaciones, pensemos en Nuestro Señor
Jesucristo, que fue objeto de toda clase de vejaciones, y pidamos la virtud de la
humildad.
Cuarto Misterio: Jesús lleva la cruz a cuestas.
Ellos se apoderaron de Jesús y lo llevaron con su cruz a cuestas, a un lugar
llamado «la calavera» que en hebreo se dice «Gólgota». (Juan 19, 16-17)
Reflexión
Jesucristo, cargando la pesada cruz, recorre la Vía Dolorosa hasta el calvario, su
Santísima Madre lo ve pasar transida de dolor, es auxiliado por Simón de Cirene, y
consolado por la Verónica. No solamente debemos llevar nuestras cruces con
fortaleza y paciencia, sino que debemos auxiliar y consolar a los demás, principal
mente a los más desheredados.
Quinto Misterio: Jesús muere en la cruz
Allí lo crucificaron, cuando Jesús hubo probado el vinagre, dijo “Todo está
cumplido”, inclino la cabeza, y entregó su espíritu. (Juan 19, 30)
Reflexión
En el calvario, Cristo es cruelmente clavado de pies y manos, y levantado entre
dos ladrones. Así pasa tres horas en el más profundo dolor y angustia, ofreciendo
su vida por nuestras culpas, y muere perdonando a sus enemigos.
El fruto de este Misterio debe ser el horror absoluto al pecado que tanto hizo
padecer a Dios hecho hombre.
Misterios Gloriosos (Miércoles y Domingo)
Primer Misterio: La Resurrección de Jesucristo.
El primer día de la semana, muy temprano, fueron al sepulcro con los
perfumes que habían preparado. Al llegar, vieron que la piedra que servía de
puerta al sepulcro había sido quitada. Entraron y no encontraron el cuerpo del
Señor Jesús, de tal manera que no sabían que pensar. Pero en ese momento,
vieron a su lado a dos hombres con ropas brillantes, se asustaron mucho y no se
atrevían a levantar los ojos del suelo.
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 6
SANTO ROSARIO
Ellos les dijeron “¿Por qué buscan entre los muertos al que vive?, No está allí,
resucitó”. (Lucas 24, 2-6)
Reflexión
Como nuestro Señor Jesucristo lo había anunciado, al tercer día, por su propio
poder triunfante de la muerte y del pecado. Su resurrección es la prueba más
contundente de su divinidad, es el eje absoluto y el cimiento de nuestra Fe
católica. Es la garantía de nuestra propia resurrección al final de los tiempos, con
Él hemos triunfado todos.
Segundo Misterio: La Ascención de Jesús.
En presencia de ellos, Jesús fue levantado y una nube lo ocultó, mientras
miraban fijamente al cielo, hacia donde iba Jesús, se les aparecieron dos hombres
vestidos de blanco que les dijeron “Hombres de Galilea ¿Qué hacen mirando al
cielo? Este que ha sido llevado es el mismo Jesús, vendrá como lo han visto subir
del cielo” (Hechos 1, 9-11)
Cuarenta días después de haber resucitado y de prometerles al Espíritu Santo,
nuestro Señor Jesucristo asciende a su propio lugar: la derecha del Padre Eterno,
como fruto de este Misterio aprendamos a no sobrevalorar las cosas de la tierra,
sino más bien, las que al final de los tiempos nos conducirán a la presencia de
Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo para siempre.
Tercer Misterio: La venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles.
Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo
lugar, de pronto vino del cielo un ruido como el de una violenta ráfaga de viento
que llenó toda la casa donde estaban, se les aparecieron unas lenguas de fuego,
las que separándose se fueron posando sobre cada uno de ellos y quedaron
llenos del Espíritu Santo. (Hechos 2, 1-4)
Reflexión
El Espíritu del Padre y del Hijo inunda las mentes y los corazones de los discípulos
y los hace capaces de dar testimonio de la Resurrección de Jesús ante aquellos
mismos que lo mandaron a crucificar. La iglesia nace en Pentecostés con la tarea
de salvar a los hombres de toda la tierra. Pidamos a ese mismo Espíritu que
venga sobre nosotros y nos haga valientes Apóstoles del Señor Jesús.
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 7
SANTO ROSARIO
Cuarto Misterio: La Asunción de María Santísima
La Augusta madre de Jesús, unida a su Hijo de modo arcano, desde toda la
eternidad, inmaculada en su Concepción, Virgen integérrima en su Divina
maternidad, asociada generosamente a la obra del Divino Redentor, alcanzó
finalmente como suprema coronación de todos sus privilegios, el ser preservada
inmune de toda corrupción del sepulcro y a imitación de su Hijo, vencida la muerte
será llevada en cuerpo y alma a la gloria celestial, para resplandecer allí como
Reina a la derecha de su Hijo, el Rey inmortal de los siglos.
Reflexión
Ninguna mujer que se digne de llamarse madre, abandona a sus hijos, bajo
ninguna circunstancia, un ejemplo de ello, fue María, pues aun cuando no estaba
fisicamente con él, Jesús siempre estaba en sus pensamientos y preocupaciones,
y su corazón se alegraba al ver que su Hijo está sano y salvo. Mujeres que tienen
la fortuna de ser mamás, imiten a María, un hijo nunca deja de ser su
responsabilidad, tengan la edad que sea.
Quinto Misterio: La Coronación de la Virgen María como Reina del Cielo y la
Tierra.
Aquella humilde doncella de Nazaret, al entrar al Cielo, es recibida como la Hija
predilecta del Padre, como la Madre amada de Dios Hijo, y esposa inmaculada del
Espíritu Santo. Es aclamada por todos los Santos, Ángeles y Arcángeles como
Reina, desde la entrada de Jesucristo Resucitado en los Cielos, no había habido
un gozo mayor en la corte celestial.
Reflexión
Jesús ha querido compartir a su madre con todos nosotros, no desconfiemos de
que siempre nos protege y nos consuela de los dolores del alma y el corazón que
Satán nos propicia a través de nuestros seres queridos, pidamos siempre su
protección divina, porque ella está llena de misericordia y piedad a nosotros.
Misterios Luminosos (Jueves)
Primer Misterio: El bautismo de Jesús.
Por ese tiempo, vino Jesús de Galilea al Jordán en busca de Juan para que
lo bautizara. Al salir del agua, una vez bautizado, se abrió el cielo encima de Él y
vio el Espíritu de Dios que bajaba como paloma y venía sobre Él. Y se oyó una
voz celestial que decía “Este es mi hijo amado, en quien pongo todas mis
complacencias” (Mateo 3, 13-17)
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 8
SANTO ROSARIO
Reflexión
Nosotros hemos recibido también al Espíritu Santo en nuestro Bautismo, pidamos
la abundancia de su gracia para que el Padre se complazca en nosotros.
Segundo Misterio: Las Bodas de Caná.
A los tres días se celebraron unas Bodas en Caná de Galilea, la Madre de
Jesús se hallaba ahí. También fue invitado Jesús con sus discípulos. El vino se
acabó y la Madre de Jesús le dijo “No tienen vino”, Jesús le respondió, “Mujer, tu
no piensas como yo; todavía no ha llegado mi hora”, María dijo a los sirvientes
“Hagan lo que Él les diga”. (Juan 2, 1-5)
Reflexión
¡Que distinto sería el mundo si hiciéramos lo que Jesús nos pide! Pidamos en este
misterio, como nos dice la Virgen Santísima, realizar en nuestras vidas, los deseos
de su Hijo.
Tercer Misterio: El anuncio del Reino y la invitación a la Conversión.
Dijo Jesús “Se ha cumplido el tiempo, El Reino de Dios está cerca,
conviértanse y crean en la Buena Nueva”. (Marcos 1, 15)
Reflexión
Tres años emplea nuestro Señor predicando la Buena Nueva de la Salvación y
demostrando su divinidad por medio de los milagros. Fruto de este Misterio debe
ser el estudio y meditación de los Evangelios.
Cuarto Misterio: La Transfiguración.
Mientras estaba orando, su cara cambió de aspecto y sus ropas se pusieron
blancas y resplandecientes. Dos hombres, que eran Moisés y Elías, conversaban
con Él. Se oyó una voz que decía “Este es mi hijo, mi elegido, Escúchenlo” (Lucas
9, 29-36)
Reflexión
Misterio de Luz por excelencia, nos muestra la divinidad de Jesucristo, el Hijo de la
Virgen María. Pidamos que en nuestros momentos difíciles de nuestra vida, no
olvidemos el amor que Dios nos tiene y que Cristo dio su vida por nosotros.
Quinto Misterio: La Institución de la Eucaristía.
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 9
SANTO ROSARIO
Tomo el pan, lo bendijo, lo partió y se los dio diciendo “Tomad y comer
todos de él, porque este es mi cuerpo que será entregado por ustedes. Luego,
tomo el cáliz, y dando gracias lo paso a sus discípulos diciendo “Tomen y beban
todos de él, porque este es el cáliz de mi sangre, Sangre de la alianza nueva y
eterna que será derramada por todos los hombres para el perdón de los pecados.
Haced esto en memoria mía”. (Mateo 26, 26-28; Marcos 14, 22-24; Lucas 22, 15-
20; 1 Corintios 11, 23-25)
Reflexión
Como lo había prometido (Juan 6, 48-59) Jesús se ofrece como víctima y
banquete por nuestra salvación, con su poder infinito, ya es Persona Divina,
transubstancia el pan y el vino en su Cuerpo Sacratísimo y en su Preciosísima
Sangre. Fue la primera Misa de la Historia, presidida por el mismo Hijo de Dios y a
continuación confiere a sus Apóstoles la potestad de hacer lo mismo hasta la
consumación de los siglos. Pidamos a Dios, el amor por la Eucaristía y la gracia
de la Comunión diaria.
ORACIONES DEL ROSARIO
Padre Nuestro
Padre Nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga a nos, tu
Reino, hágase tu voluntad como en el cielo, así también en la tierra, el pan nuestro
de cada día, dánosle hoy, perdónanos nuestras deudas como también nosotros
perdonamos a nuestros deudores, no nos dejes caer en tentación, mas líbranos
del mal. Amén.
Páter Noster
Páter Noster que esta in celáis, sanctificetur nomen tuum, adveniat Regnium tuum,
fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra, panem nostrum quotidianum, da nobis
hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris, et
ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amén.
Ave María
Dios te Salve María, llena eres de gracia, el Señor está contigo, bendita tú eres
entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora
de nuestra muerte. Amén.
Ave María
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 10
SANTO ROSARIO
Ave María, gratia plena, Dominus tecum, benedicta tui in mulieribus et benedictus
fructus ventris, Iesus.
Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis peccatoribus, nunc et in ora mortis nostrae.
Amén.
Gloria
Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo, como era en un principio,
ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.
Gloria
Gloria Patris, et Fili, et Spiritui Sancto, sicut erat in pricipio, nunc et semper in
saecula saeculorum. Amén.
Jaculatorias
1. María, madre de gracia y madre de misericordia, en la vida y en la muerte,
ampáranos gran Señora.
2. Sagrado Corazón de Jesús, en vos confio.
3. En el cielo y en la tierra sea para siempre alabado, el Corazón amoroso de
Jesús Sacramentado.
Oraciones conclusivas
Al terminar el Rosario, después de un Padre Nuestro, mientras pasamos las tres
cuentas del final, se rezan tres Ave María con el siguiente texto:
Dios te Salve María Santísima, poderosísima Hija de Dios Padre, Virgen Purísima
antes del parto; en tus manos encomendamos nuestra Fe para que la ilumines,
llena eres de gracia…
Dios te Salve María Santísima, amantísima Madre de Dios Hijo, Virgen Purísima
en el Parto; en tus manos encomendamos nuestra Esperanza para que la alientes,
llena eres de gracia…
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 11
SANTO ROSARIO
Dios te Salve María Santísima, castísima Esposa de Dios Espíritu Santo, Virgen
Purísima después del parto; en tus manos encomendamos nuestra Caridad para
que la inflames, llena eres de gracia…
Y se termina con la Salve precedida de la siguiente Introducción:
Dios te Salve María Santísima, Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo y Esposa
de Dios Espíritu Santo, Templo y Sagrario de la Santísima Trinidad, Virgen
concebida en gracia sin la culpa original.
Salve
Dios te salve, Reina y Madre de Misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra,
Dios te salve, a tí llamamos los desterrados hijos de Eva, a ti suspiramos
gimiendo y llorando en este valle de lagrimas. Ea pues, Señora abogada nuestra,
vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, y después de este destierro,
muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre, ¡Oh Clemente! ‘¡Oh Piadosa! ¡Oh
Dulce siempre Virgen María!, ruega por nosotros Santa Madre de Dios, para que
seamos dignos de alcanzar las divinas gracias y promesas de nuestro Señor
Jesucristo. Amén.
OFRECIMIENTO DEL ROSARIO
Por estos Sagrados Misterios de que hemos hecho recuerdo, te pedimos ¡Oh
María! De la Fe Santa el aumento; la exaltación de la Iglesia; del Papa el mejor
acierto; de la Nación Mexicana la unión y feliz gobierno; que el gentil conozca a
Dios; que el hereje vea sus yerros; que todos los pecadores tengan
arrepentimiento; que los cautivos cristianos sean libres de cautiverio; goce puerto
el navegante; de la salud los enfermos; que en el purgatorio logren las animas
refrigerio; y que este Santo Rosario tenga aumento tan completo, en toda la
cristiandad, para que alcancemos por su medio, el ir a alabar a Dios en tu
compañía en el Cielo. Amén.
LETANÍAS LAURETANAS
Señor, ten piedad de nosotros. (asamblea repite)
Cristo, ten piedad de nosotros. (asamblea repite)
Señor, ten piedad de nosotros. (asamblea repite)
Jesucristo, óyenos, (asamblea repite)
Jesucristo, escúchanos (asamblea repite)
Padre Celestial que eres Dios;
asamblea contesta: Ten misericordia de nosotros.
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 12
SANTO ROSARIO
Hijo Redentor del mundo que eres Dios;
asamblea contesta: Ten misericordia de nosotros.
Espíritu Santo que eres Dios;
asamblea contesta: Ten misericordia de nosotros.
Trinidad Santa que eres un sólo Dios
asamblea contesta: Ten misericordia de nosotros.
A todas las siguientes plegarias, la asamblea contesta: Ruega por nosotros.
Santa María Consuelo de los afligidos
Santa Madre de Dios Auxilio de los cristianos
Santa Virgen de las vírgenes Reina de los Ángeles
Madre de la Divina Gracia Reina de los Patriarcas
Madre Purísima Reina de los Profetas
Madre Castísima Reina de los Apóstoles
Madre Virgen Reina de los Mártires
Madre Inmaculada Reina de los Confesores
Madre amable Reina de las Vírgenes
Madre admirable Reina de todos los Santos
Madre del buen consejo Reina concebida sin la culpa original
Madre del Creador Reina elevada al Cielo
Madre del Salvador Reina del Santísimo Rosario
Virgen prudentísima Reina de la Paz
Virgen venerable
Virgen laudable Cordero de Dios que quitas los pecados del
Virgen poderosa mundo. R. Perdónanos Señor.
Virgen misericordiosa
Virgen fiel Cordero de Dios que quitas los pecados del
Espejo de justicia mundo. R. Óyenos Señor.
Trono de la eterna Sabiduría
Causa de nuestra alegría Cordero de Dios que quitas los pecados del
Vaso espiritual de elección mundo. R. Ten piedad y misericordia de
Vaso precioso de la gracia nosotros.
Vaso de verdadera devoción
Rosa mística
Torre de David Antífona Final
Torre de marfil
Casa de oro Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de
Arca de la alianza Dios, no desprecies las oraciones que hacemos en
Puerta del Cielo nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todo
Estrella de la mañana
mal y peligro, ¡Oh Virgen gloriosa y bendita! Ruega
Salud de los enfermos
Refugio de los pecadores por nosotros para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 13
SANTO ROSARIO
ORDINARIO DE LA MISA
(Canto de Entrada)
Ritos Iniciales
Sacerdote: En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo.
Asamblea: Amén.
Sacerdote: La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la
comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes.
Asamblea: Y con tu espíritu.
Acto Penitencial
Sacerdote: Hermanos, para celebrar dignamente estos sagrados misterios,
reconozcamos nuestros pecados diciendo:
Todos:
“Yo confieso ante Dios Todopoderoso y ante ustedes hermanos que he pecado
mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi
grande culpa. Por eso ruego a Santa María siempre Virgen; a los ángeles; a los
Santos; y a ustedes hermanos, para que intercedan por mi ante Dios nuestro
Señor.
Sacerdote: Dios Todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros
pecados, y nos lleve a la vida eterna.
Asamblea: Amén.
(Se canta Señor ten Piedad)
(Se canta Gloria solo en los domingos ordinarios y en las misas solemnes)
Oracion Colecta (correspondiente al día en que sea celebrada la misa)
(A continuación se leen las lecturas, el Evangelio y la Homilía)
(Salmo y Aclamación antes del Evangelio)
Profesión de Fe (Todos)
Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del Cielo y de la Tierra, de
todo lo visible y lo invisible, Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios
nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 14
ORDINARIO DE LA MISA
verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del
Padre por quien todo lo fue hecho;
Que por nosotros los hombres y nuestra salvación, bajó del cielo (en las palabras
que siguen, hasta “se hizo hombre” todos se inclinan) Y por obra del Espíritu
Santo se encarno de María la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue
crucificado en tiempos de Poncio Pilatos, padeció y fue sepultado, y resucitó al
tercer día según las escrituras, y subió al Cielo, y está sentado a la derecha del
Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos; y su Reino no
tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del
Hijo, y con el Padre y el Hijo reciben una misma adoración y gloria, y que habló
por los profetas. Creo en la Iglesia que es una Santa, Católica y Apostólica,
confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados, espero la
resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.
Plegaria Universal (Oración de los fieles)
Liturgia de la Eucaristía
(Canto de Ofertorio)
Sacerdote: Orar hermanos, para que este sacrificio sea agradable a Dios Padre
Todopoderoso.
Asamblea: El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de
su nombre, para nuestro bien, y el de toda su Santa Iglesia.
Oración sobre las ofrendas
Plegaria Eucarística
Sacerdote: El Señor esté con todos ustedes.
Asamblea: Y con tu espíritu
Sacerdote: Levantemos el corazón
Asamblea: Lo tenemos levantado hacia el Señor
Sacerdote: Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Asamblea: Es justo y necesario.
(Prefacio)
(Canto de Santo)
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 15
ORDINARIO DE LA MISA
Consagración
Sacerdote: Santo eres Señor, fuente de toda Santidad; por eso te pedimos que
santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu, de manera que sean para
nosotros, Cuerpo y Sangre de Jesucristo nuestro Señor. El cual, cuando iba a ser
entregado a su pasión voluntariamente aceptada, tomo el pan, lo bendijo y
dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo “Tomen y coman todos
de él, porque este es mi cuerpo que será entregado por ustedes”.
Asamblea: Señor mío y Dios mío.
Sacerdote: Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, lo bendijo y lo paso
a sus discípulos diciendo “Tomen y beban todos de él, porque este es el cáliz de
mi sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna que será derramada por todos los
hombres para el perdón de los pecados; hagan esto en conmemoración mía”.
… Este es el Sacramento de nuestra Fe.
Asamblea: Anunciamos tu muerte, proclamamos tu Resurrección, ven Señor
Jesús.
Sacerdote: Así pues Padre, celebramos el memorial de la muerte y resurrección
de tu Hijo, te ofrecemos el pan de vida, y el cáliz de salvación y te damos gracias
porque nos haces dignos de servirte en tu presencia.
Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos
participaron del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Acuérdate Señor de tu Iglesia
extendida por toda la tierra;
Y con el Papa Francisco, con nuestro Obispo N. y con todos los pastores que
cuidan de tu pueblo, llévala a su perfección por la caridad. Acuérdate también de
nuestros hermanos que se durmieron en la esperanza de la resurrección, y de
todos los que han muerto en tu misericordia; admítelos a contemplar la luz de tu
rostro.
Ten misericordia de nosotros, y así, con María la Virgen, Madre de Dios, los
Apóstoles y cuantos vivieron en tu amistad a través de los tiempos, merezcamos
por tu hijo Jesucristo, compartir la vida eterna y cantar tus alabanzas.
Amen Solemne
Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente en la unidad del Espíritu
Santo, todo honor y toda gloria, por los siglos de los siglos.
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 16
ORDINARIO DE LA MISA
Rito de la Comunión
Fieles a la recomendación del Salvador, y siguiendo su divina enseñanza, nos
atrevemos a decir:
(Padre Nuestro)
El sacerdote, con las manos extendidas, prosigue él solo: Líbranos de todos
los males Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu
misericordia, vivamos siempre libres del pecado y protegidos de toda perturbación,
mientras esperamos la venida de nuestro Salvador Jesucristo.
(El sacerdote junta sus manos)
Asamblea: Tuyo es el Reino, tuyo el poder y la gloria por siempre Señor.
Sacerdote (con las manos extendidas): Señor Jesucristo, tú que dijiste a tus
Apóstoles, la paz les dejo, mi paz les doy, no tomes en cuenta nuestros pecados,
sino la fe de tu Iglesia, y conforme a tu palabra, concédenos la paz y la unidad,
(junta las manos) Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Asamblea: Amén.
Sacerdote: La paz esté siempre con todos ustedes.
Asamblea: Y con tu espíritu.
Sacerdote: Como verdaderos Hijos de Dios, démonos un sincero saludo de paz.
(Mientras tanto, se toca el Cordero de Dios)
A continuación, el Sacerdote, con las manos juntas, dice en secreto:
“Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que por voluntad del Padre, cooperando el
Espíritu Santo, diste con tu muerte, la vida al mundo, líbrame por la recepción de
tu Cuerpo y de tu Sangre, de todas mis culpas y de todo mal. Concédeme cumplir
siempre tus mandatos y jamás permita que me separe de ti”.
O bien:
“Señor Jesucristo, que la comunión de tu Cuerpo y de tu Sangre, no sea para mí,
un motivo de juicio y de condenación, sino que, por tu piedad, me aproveche para
defensa de mi alma y cuerpo, y como remedio saludable”.
El Sacerdote hace genuflexión, toma el pan consagrado y sosteniéndolo un poco
elevado sobre la patena, lo muestra al pueblo diciendo:
“Este es el Cordero de Dios, el único que quita los pecados de este mundo.
Dichosos los invitados al banquete del Señor”.
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 17
SANTO ROSARIO
Todos: Señor, no soy digno que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará
para sanarme.
El Sacerdote dice en secreto:
El Cuerpo de Cristo me guarde para la vida eterna.
(Comulga reverentemente)
Después, toma el cáliz y dice en secreto:
La Sangre de Cristo me guarde para la vida eterna.
(Bebe reverentemente)
Al terminar la comunión, el sacerdote puede ir a la sede. Si se juzga oportuno, se
pueden guardar unos momentos de silencio, o cantar un salmo o cántico de
alabanza. Luego, de pie en la sede o en el altar, el sacerdote hace la oración final
y bendice al pueblo de la manera acostumbrada.
Oración Conclusiva
Sacerdote: El Señor esté siempre con ustedes.
Asamblea: Y con tu espíritu.
Sacerdote: Que la bendición de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda
sobre todos ustedes.
Poder ir en paz, esta celebración ha terminado.
Asamblea: Demos gracias a Dios.
(Canto de Salida)
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 18
SANTO ROSARIO
PREFACIOS
Prefacio de la Virgen María
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios Todopoderoso y Eterno, y
alabar, bendecir y proclamar tu gloria, en la Concepción de Santa María, siempre
Virgen. Porque ella concibió a tu Hijo por obra del Espíritu Santo, y sin perder la
gloria de su virginidad, hizo brillar sobre el mundo la luz eterna, Jesucristo, Señor
nuestro.
Por el, los ángeles y los arcángeles, y todos los coros celestiales, celebran tu
gloria, unidos en común alegría, permítenos asociarnos a sus voces cantando
humildemente tu alabanza:
Prefacio Dominical
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor Padre Santo, Dios Todopoderoso y Eterno, por
Cristo nuestro Señor. El cual, compadecido del extravío de los hombres, quiso
nacer de la Virgen; sufriendo la cruz, nos libró de la eterna muerte y, resucitando
nos dio vida eterna. Por eso, con los ángeles y con todos los coros celestiales,
cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Prefacio de los Apóstoles
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor Padre Santo, Dios Todopoderoso, pastor eterno.
Porque no abandonas a tu rebaño, sino que lo cuidas continuamente por medio de
los Santos Apóstoles, para que sea gobernado por aquellos mismos pastores que
les diste como vicario, a tu Hijo. Por eso, con los ángeles y los arcángeles, y con
todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Prefacio de los Santos
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor Padre Santo, Dios Todopoderoso y Eterno, por
Cristo nuestro Señor.
Porque con la vida de tus Santos, enriqueces a tu Iglesia con formas siempre
nuevas de admirable santidad, y nos das pruebas indudables de tu amor por
nosotros; y también porque su ejemplo nos impulsa y su intercesión nos ayuda a
colaborar en el misterio de la salvación.
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 19
ORDINARIO DE LA MISA
Por eso, ahora nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los Ángeles y
Santos diciendo:
Prefacio de los Santos Mártires
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias y
alabarte siempre y en todo lugar, Señor Padre Santo, Dios Todopoderoso y
Eterno. Porque la sangre de San N. mártir, derramada como la de Cristo para
proclamar su fidelidad a ti, manifiesta tu admirable poder que convierte la fragilidad
en fortaleza y al hombre débil robustece para que sea testigo tuyo, por Cristo
Señor nuestro. Por eso, como los Ángeles te cantan en el cielo, así nosotros en la
tierra te aclamamos sin cesar:
Prefacio de Pascua
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre
Señor, pero más que nunca, en este tiempo en que Cristo, nuestra pascua, fue
inmolado. Porque Él es el cordero de Dios que quitó el pecado del mundo:
muriendo, destruyó nuestra muerte, y resucitando restauró la vida.
Por eso, con la efusión del gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría
y también los coros celestiales, los Ángeles y los Arcángeles, cantan sin cesar el
himno de tu gloria:
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 20
CANTOS PARA LA LITURGIA Y ALABANZA DE DIOS
CANTOS PARA LA LITURGIA
CANTO DE ENTRADA
Reunido el pueblo, mientras entra el Sacerdote con el diácono y los
ministros, se da comienzo al canto de entrada. La finalidad de este canto es abrir
la celebración, fomentar la unión de quienes se han reunido, introducirlos en el
misterio del tiempo litúrgico o de la fiesta, y acompañar la procesión del Sacerdote
y los ministros (Institución General del Misal Romano IGMR n. 47)
Sugerencias:
La procesión con la que da inicio la celebración eucarística, simboliza el
caminar de la Iglesia que regresa a la casa del Padre. El Obispo o Presbítero que
preside, camina al final de la procesión, como el pastor que cuida al rebaño y lo
conduce seguro hasta donde espera su Señor. De ahí que, el canto de entrada, de
ser posible sea un himno o una marcha que anime ese caminar.
Se ha de considerar también que, siendo un canto que invita a la
celebración del Sacramento, que es fuente y culmen de nuestra Fe, debe cuidarse
que sea alegre, de modo que haga sentir a la asamblea, que participa de un acto
festivo.
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 21
CANTOS PARA LA LITURGIA Y ALABANZA DE DIOS
Alegre la mañana
(Juan Antonio Espinosa) Estrofa V
Coro
F Dm Bb F ¡Bendita la mañana que trae la gran noticia,
Alegre la mañana que nos habla de ti,
C7 F de tu presencia joven, en gloria y poderío,
Alegre la mañana. (Bis)
Estrofa I
F Dm Bb F
En nombre del Dios Padre, del Hijo y del Espíritu,
Dm Gm C7 F
salimos de la noche y estrenamos la aurora,
Bb C7 F
saludamos el gozo de la luz que nos llega,
Gm C7 F
resucitada y resucitadora. (al Coro)
Estrofa II
Tu mano acerca el fuego a la sombría tierra,
y el rostro de las cosas se alegra en tu presencia,
Silabeas el alba igual que una palabra,
Tú pronuncias el mar como sentencia. (al Coro)
Estrofa III
Regresa desde el sueño, el hombre a su memoria,
acude a su trabajo, madruga sus dolores,
le confías la tierra, y a la tarde la encuentras,
rica de pan y amarga de sudores.
Estrofa IV
Y Tú te regocijas, ¡Oh Dios! y tú prolongas
en sus pequeñas manos tus manos poderosas,
Y están de cuerpo entero los dos así creando,
los dos así velando por las cosas.
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 22
CANTOS PARA LA LITURGIA Y ALABANZA DE DIOS
Caminaré, en presencia del Señor
(Juan Antonio Espinosa)
Coro:
Fm Bb Db C Fm
Caminaré, en presencia del Señor. (Bis)
Estrofa I:
Fm Ab Fm
Amo al Señor, por que escucha mi voz suplicante,
Eb Ab Bbm C7
Porque inclina su oído hacia mí, el día que lo invoco. (al Coro)
Estrofa II:
Fm Ab
Fm Ab Alma mía, recobra tu calma,
Me envolvían redes de muerte, Fm
Fm que el Señor fue bueno contigo,
caí en tristezas y angustia. Eb Ab
Eb Ab arrancó mi alma de la muerte,
Invoqué el nombre del Señor,
Bbm mis ojos de las lágrimas,
“Señor salva mi vida”. (al Coro) Bbm C7
mis pies de la caída. (al Coro y Fin)
Estrofa III:
Fm Ab
El Señor es benigno, y justo,
Fm
nuestro Dios es compasivo.
Eb Ab
el Señor guarda a los sencillos,
Bbm
estándo yo sin fuerzas me salvó. (al Coro)
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 23
CANTOS PARA LA LITURGIA Y ALABANZA DE DIOS
Estamos de fiesta con Jesús
(Cesáreo Gabaráin)
Estrofa III
Estrofa I Nos dice “Son de la tierra sal”
la sal que dará sabor,
C G7 C semilla que nazca en esa tierra,
Estamos de fiesta con Jesús, mil frutos dará de amor.
F G7 (al estribillo)
al cielo queremos ir,
G7
estamos todos en la mesa,
C
es Cristo quien va a servir.
Estribillo
G7 C
Poderoso es nuestro Dios, poderoso es nuestro Dios,
G7 C
poderoso es nuestro Dios, poderoso es nuestro Dios.
F G7 C
Él sana, Él salva: Poderoso es nuestro Dios,
F G7 C
Bautiza y limpia: Poderoso es nuestro Dios.
G7 C
Poderoso es nuestro Dios, poderoso es nuestro Dios,
G7 C
poderoso es nuestro Dios, poderoso es nuestro Dios.
Estrofa II
Su amor nos demuestra por doquier,
otorga a todos su amistad,
su pan y su vino nos regala,
por Madre a la suya da. (al Estribillo)
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 24
CANTOS PARA LA LITURGIA Y ALABANZA DE DIOS
Hoy Señor te damos gracias
(Cesáreo Gabaráin)
Coro
C
Hoy Señor, te damos gracias,
G7 C
por la vida, la tierra y el sol.
C7 F
Hoy Señor, queremos cantar,
C G7 C
las grandezas de tu amor.
Estrofa I:
C F C
Gracias Padre, mi vida es tu vida,
F C
tus manos amasan mi barro,
C7 F
mi alma es tu aliento divino,
C G7 C
tu sonrisa en mis ojos está.
Estrofa II:
Gracias Padre, tú guías mis pasos,
Tú eres la luz y el camino,
conduces a ti mi destino,
como llevas los ríos al mar.
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 25
CANTOS PARA LA LITURGIA Y ALABANZA DE DIOS
Juntos como hermanos
(Cesáreo Gabaráin) Estrofa III:
Coro
La iglesia en marcha está,
F Dm
Juntos como hermanos, a un mundo nuevo vamos ya,
F C
miembros de una Iglesia, donde reinará el amor,
F C F
vamos caminando, donde reinará la paz. (al Coro y Fin)
C F
al encuentro del Señor.
Estrofa I:
Un largo caminar,
D7 C
por el desierto bajo el sol,
F C F
no podemos avanzar,
C F C F
sin la ayuda del Señor. (al Coro)
Estrofa II:
Unidos al rezar,
Unidos en una canción,
viviremos nuestra fe,
con la ayuda del Señor. (al Coro)
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 26
CANTOS PARA LA LITURGIA Y ALABANZA DE DIOS
Qué alegría cuando me dijeron…
(Miguel Manzano) (Salmo 121)
Coro:
G Am7 D7 G Em A 7
¡Qué alegría cuando me dijeron,
D A7 D D7
vamos a la casa del Señor!,
G G7 C Am
ya están pisando nuestros pies,
A7 D Em7 A7 D7 G
tus umbrales Jerusalén. (Bis)
Estrofa I:
G Bm Em A7
Jerusalén está fundada,
D A7 D D7
como ciudad bien compacta.
G G7 C Cm
Allá suben las tribus,
G Em7 A7 D7 G
las tribus del Señor. (al Coro)
Estrofa II:
G Bm7 Em A7
Según la costumbre de Israel,
D Em7 D D7
a celebrar el nombre del Señor;
G G7 C Cm
en ella están los tribunales de justicia,
G Em7 A7 D7 G
en el palacio de David.
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 27
CANTOS PARA LA LITURGIA Y ALABANZA DE DIOS
Santa María del Camino
(Juan Antonio Espinosa)
Estrofa I:
C F C
Mientras recorres la vida,
G C
tú nunca solo estás,
F C
contigo por el camino,
G C
Santa María va…
Estribillo:
F C
Ven con nosotros, al caminar,
G C
Santa María, ven. (Bis)
Estrofa II:
Si por el mundo los hombres,
sin conocerse van,
no niegues nunca tu mano,
al que contigo está. (al Estribillo)
Estrofa III:
Aunque te digan algunos,
que nada puede cambiar,
lucha por un mundo nuevo,
lucha por la verdad. (al Estribillo)
Estrofa IV:
Aunque parezcan tus pasos,
Inútil caminar,
tú vas haciendo caminos
otros los seguirán. (al estribillo)
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 28
CANTOS PARA LA LITURGIA Y ALABANZA DE DIOS
Tomado de la mano
(Dominio Público)
Yo te llevaré amigo,
a un lugar conmigo,
Estribillo: donde todo es más hermoso,
y más feliz. (al Estribillo)
C Dm7 F G
Tomado de la mano con Jesús yo voy,
C Am7
le sigo como oveja que encontró al pastor,
Dm7 F G
tomado de la mano con Jesús yo voy,
C
a donde Él va. (Bis)
Estrofa I:
F G
Si Jesús me dice amigo:
C F
“deja todo y ven conmigo”
Dm7 G
donde todo es más hermoso,
C
y más feliz.
Si Jesús me dice amigo:
“deja todo y ven conmigo”
yo mi mano pondré en la suya,
e iré con Él. (al Estribillo)
Estrofa II:
F G
Yo te llevaré amigo,
C F
a un lugar conmigo,
Dm G
donde el sol y las estrellas
C
aun brillan más.
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 29
CANTOS PARA LA LITURGIA Y ALABANZA DE DIOS
Vamos cantando al Señor
(Juan Antonio Espinosa)
Estribillo
C F C
Vamos cantando al Señor,
F G7 C
Él es nuestra alegría. (Bis)
Estrofa I:
C G C
La luz de un nuevo día,
G C
venció a la oscuridad,
Em A7 C
que brille en nuestras almas,
Am Fm A7
la luz de la verdad.
Estrofa II:
La roca que nos salva,
es Cristo nuestro Dios,
lleguemos dando gracias,
a nuestro Redentor.
Estrofa III:
Los cielos y la tierra,
aclaman al Señor;
“ha hecho maravillas,
Inmenso es su amor.
Estrofa IV:
Unidos como hermanos,
venimos a tu altar,
que llenes nuestras vidas,
de luz y de amistad.
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 30
CANTOS PARA LA LITURGIA Y ALABANZA DE DIOS
Ven, ven Señor, no tardes
(Cesáreo Gabaráin)
Coro
F
Ven, ven Señor no tardes,
C F
ven, ven que te esperamos.
ven, ven Señor no tardes,
C7 F
ven pronto Señor.
Estrofa I:
F
El mundo muere de frio,
C7 F
el alma perdió el calor,
los hombres no son hermanos,
G7 C7
el mundo no tiene amor.
Estrofa II:
Envuelto en sombría noche,
el mundo sin paz no ve;
buscando va una esperanza,
buscando Señor tu fe.
Estrofa III:
Al mundo le falta vida,
al mundo le falta luz;
al mundo le falta el cielo,
al mundo le faltas Tú.
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 31
CANTOS PARA LA LITURGIA Y ALABANZA DE DIOS
Venimos hoy a tu altar
(A. Bravo)
Estrofa III:
Estribillo
Tú, nos diste a tu Madre,
C Em nos diste tu Cuerpo,
Venimos hoy a tu altar, tu Sangre en manjar.
F G
a cantarte Señor, Tú, nos diste esperanza,
F C la fe, y nos hiciste,
//: pues Tú eres la alegría, capaces de amar.
Dm G C
de nuestro corazón :// (Bis)
Estrofa I:
C Am
Tú, hiciste los cielos,
F Dm
los llenas de estrellas,
G
de luz y calor.
Tú, pintaste la aurora,
hiciste las nubes,
las puestas del sol. (al Estribillo)
Estrofa II:
Tú, creaste la risa,
la paz y la dicha,
la felicidad.
Tú, al darnos la vida,
nos diste riquezas,
tu eterna amistad. (al Estribillo)
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 32
CANTOS PARA LA LITURGIA Y ALABANZA DE DIOS
SEÑOR TEN PIEDAD
Después del acto penitencial, se dice siempre el «Señor Ten Piedad» ha no ser
que haya formado parte del mismo acto penitencial. Siendo un canto con el que
los fieles aclaman al Señor y piden su misericordia, regularmente habrán de
hacerlo todos, es decir, tomaran parte en el, él pueblo y el coro o un cantor.
Cada una de estas aclamaciones se repite, normalmente, dos veces, pero también
cabe un mayor número de veces, según el modo de ser de cada lengua, o las
exigencias del arte musical o de las circunstancias.
Estas invocaciones serán normalmente aclamaciones a Jesucristo, en el mismo
sentido que el antiquísimo Kýrie, que no nació como una fórmula para pedir
perdón, sino como una invocación a Cristo, Señor y Salvador.
Conviene que este canto no lleve acompañamiento de percusiones.
Durante la Pascua, como propone el Ordinario de la Misa, 3ed. Típica p.245, lo
más aconsejable es sustituir el acto penitencial por la aspersión del agua, que
recuerda el bautismo, el momento en que los cristianos renacimos de la vida del
pecado, a la vida nueva de Jesucristo.
Señor ten
Piedad I
(Alejandro Mejía)
Em A6 B7 Em
Señor, ten piedad de nosotros,
Em A6 B7 Em E7
Señor, ten piedad de nosotros.
Am D7 G C
De nosotros, Señor ten piedad,
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 33
CANTOS PARA LA LITURGIA Y ALABANZA DE DIOS
A6 B7 Em D7
de nosotros, Señor ten piedad.
G D7 G B7
Cristo ten piedad de nosotros,
Em B7 C E7
Cristo ten piedad de nosotros.
Am D7 G C
De nosotros, Señor ten piedad,
A6 B7 Em D7
de nosotros, Señor ten piedad.
Em A6 B7 Em
Señor, ten piedad de nosotros,
Em A6 B7 Em E7
Señor, ten piedad de nosotros.
Señor ten Piedad II (Misa Panamericana)
C
G Cristo ten piedad,
Señor ten piedad, D7 G
D7 ten piedad de nosotros.
ten piedad de nosotros. Em D7
C Cristo ten piedad,
Señor ten piedad, G
D7 ten piedad de nosotros. (D.C)
ten piedad de nosotros.
Señor ten Piedad III (Misa Oaxaqueña)
Cm G7 Cm
Señor, ten piedad de nosotros,
Cm G7 Cm
Señor, ten piedad de nosotros.
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 34
CANTOS PARA LA LITURGIA Y ALABANZA DE DIOS
C7 Fm Cm
Cristo, ten piedad, ten piedad, de nosotros.
Bb Ab G7
Cristo, ten piedad, ten piedad, de nosotros.
Cm G7 Cm
Señor, ten piedad de nosotros,
Cm G7 Cm
Señor, ten piedad de nosotros.
Oh Señor, ten piedad (E.G. Arredondo)
Dm Am E7 Am
Oh Señor, ten piedad de nosotros. (Bis)
G Am Dm E7 Am
Cristo Jesús, ten piedad de nosotros (Bis)
Dm Am E7 Am
Oh Señor ten piedad de nosotros (Bis)
Señor ten Piedad III (Romántico)
Am A7 Dm Am A7 Dm
Señor, ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad de nosotros,
G7 C G7 C
Señor, ten piedad. (Bis) Señor, ten piedad.
Am A7 Dm
Am G Señor, ten piedad de nosotros,
Cristo ten piedad de nosotros, E7 Am
F E7 Señor, ten piedad.
Cristo ten piedad. (Bis)
Señor ten Piedad IV (Popular)
Em Am Em B7 Em
Señor, ten piedad de nosotros. (Bis)
G Am Em B7 Em
Cristo, ten piedad de nosotros. (Bis)
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 35
CANTOS PARA LA LITURGIA Y ALABANZA DE DIOS
Em Am Em B7 Em
Señor, ten piedad de nosotros. (Bis)
Señor, por favor
C Am
Señor Señor por favor,
F G
ten piedad de nosotros. (Bis)
C Am
Cristo por favor,
F G
ten piedad de nosotros. (Bis)
C Am
Señor Señor por favor,
F G
ten piedad de nosotros.
C Am
Señor Señor por favor,
F G
ten piedad de nosotros,
C
Señor.
Ten piedad Señor, soy pecador
Am Dm Am
//:Ten piedad, Señor ten piedad,
F Em Am
Soy pecador, ten piedad:// (Fin)
F C Am
//:Y de mí Cristo apiádate, contra ti yo pequé:// (D.C y Fin)
GLORIA
El Gloria es un antiquísimo y venerable himno con el que la Iglesia, congregada en
el Espíritu Santo, glorifica a Dios Padre y al Cordero, y le presenta sus súplicas. El
texto de este himno no puede cambiarse por otro, es iniciado por un sacerdote, o
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 36
CANTOS PARA LA LITURGIA Y ALABANZA DE DIOS
según sea el caso, por un cantor, o por el coro, y lo cantan o todos juntos, o el
pueblo alternado con el coro o únicamente el coro. Si no se canta lo han de recitar
todos, o juntos o a dos coros alternadamente.
El Gloria se canta o recita los domingos, fuera de los tiempos de Adviento y de
Cuaresma, en las solemnidades y en las fiestas, y en algunas celebraciones de
particular solemnidad. (IGMR 53)
Este himno de alabanza, alegre y festivo queda muy desdibujado en la mayoría de
las celebraciones, sobre todo porque al no cantarse, pierde buena parte de su
sentido.
Sobre todo, en tiempo de Navidad, debe procurarse que este himno adquiera el
suficiente relieve (monición, canto, música de fondo, etc.). Como en otros cantos,
invariables, es preferible usar los cantos que hayan respetado el texto integro del
himno. Y todavía más, deben tener preferencia los que hayan sido compuestos
para cantarse sin estribillos, de modo que la alabanza respete su tiempo, ritmo y
sentido.
El canto por sí mismo, pide una interpretación viva y alegre (festiva) que
manifieste el júbilo con el que la asamblea celebra a su Señor. Ese mismo
carácter festivo, es el que impide que este canto se use en Adviento y Cuaresma,
que son tiempos de recogimiento y preparación para los misterios que la iglesia va
a celebrar en Navidad.
Gloria I (Alejandro Mejía)
Coro:
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 37
CANTOS PARA LA LITURGIA Y ALABANZA DE DIOS
Em D7 G
//:¡Gloria, Gloria! Tú que estás a la derecha del Padre;
B7 Em B7 Em
a Dios en el Cielo, piedad, piedad,
G D B7 Em
y en la tierra, piedad Señor.
C D Bm Em
a los hombres paz.://
Estrofa:
.
7
G B
Te alabamos y te bendecimos,
C Am7 B7
te adoramos y glorificamos.
Em B7
Y nosotros hoy te damos gracias,
C Am7 B7
por tu grande y eterna gloria. (al Coro y Sigue Intermedio)
Intermedio (Lento) Conclusión:
Em
Señor Dios nuestro, Sólo tú eres Santo,
C E7 B7 Em
Padre, Padre, Padre. sólo tú Señor,
Am G D
Señor Dios Hijo, sólo tú Altísimo,
B7 Em C D Em
Piedad, Piedad, Jesucristo.
B7 Em
Piedad Señor:
Con el Santo Espíritu,
Allegro B7 Em
en la gloria de Dios Padre,
D7 G G D C D Bm Em
Tú que quitas el pecado del mundo; Amen, Amen, A…..mén
B7 Em B7 Em
Escúchanos, escúchanos.
Gloria II (Misa Panamericana)
Estribillo: Estrofa III:
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 38
CANTOS PARA LA LITURGIA Y ALABANZA DE DIOS
F C F
//:Gloria a nuestro Dios Sólo tú eres Santo,
C7 Bb Gm C7
en lo alto de los Cielos, Tú sólo el Altísimo,
F F C
y en la tierra paz a los con el Espíritu Santo
C Bb F Bb C Bb F
por Él amados:// en la gloria de Dios Padre. (al Estribillo)
Estrofa I:
C F
Señor te alabamos,
Bb Gm C7
Señor te bendecimos,
F C F
todos te adoramos,
Bb C Bb F
gracias por tu inmensa gloria. (al Estribillo)
Estrofa II:
C F
Tú eres el Cordero,
Bb Gm C7
que quitas el pecado,
F C F
ten piedad de nosotros,
Bb C Bb F
y escucha nuestra oración. (al Estribillo)
Gloria III (Popular)
Estribillo: Estrofa III:
D A D D A7 D
Gloria al Señor Tú sólo eres Santo,
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 39
CANTOS PARA LA LITURGIA Y ALABANZA DE DIOS
A D D7 Em A7 D D7
que reina en el cielo, Tú sólo el Altísimo,
G D G D
y en la tierra paz, con el Espíritu Santo,
Em A7 D
a los hombres que ama Él. (Fin) en la gloria de Dios Padre. (al Estribillo)
Estrofa I:
D A7 D
Señor te alabamos,
Em A D D7
Señor te bendecimos,
G D
todos te adoramos,
Em A7 D
gracias por tu gloria. (al Estribillo)
Estrofa II:
D A7 D
Tú eres el Cordero
Em A7 D D7
que quitas el pecado,
G D
ten piedad de nosotros,
Em A7 D
y escucha nuestra oración. (al Estribillo)
Gloria IV (Rítmico)
Coro:
C Am C
Gloria a Dios en las alturas,
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 40
CANTOS PARA LA LITURGIA Y ALABANZA DE DIOS
F G C Am
y paz, paz en la tierra,
Dm G7 C
a los hombres de buena voluntad.
Estrofa I:
F C F C
Te alabamos, te bendecimos,
Am F G7
te adoramos, te glorificamos. (al Coro)
Estrofa II:
C
Solo tú eres Santo,
F C
sólo tú señor,
Am C
sólo tu Altísimo,
G7
Padre Poderoso. (al Coro)
Estrofa III:
F C
Gloria al Padre,
F C
Gloria al Hijo,
Am F
Gloria al Espíritu
G
Santificador.
SALMO RESPONSORIAL Y ACLAMACIONES ANTES DEL EVANGELIO
Del Salmo Responsorial
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 41
CANTOS PARA LA LITURGIA Y ALABANZA DE DIOS
Después de la primera lectura sigue el salmo responsorial, que es parte de la
Liturgia de la Palabra, y tiene gran importancia litúrgica y pastoral, en cuanto a que
fomenta la meditación de la palabra de Dios.
El salmo responsorial debe responder a cada una de las lecturas y por lo general
se toma del Leccionario. Es preferible que el salmo responsorial se cante, por lo
menos en lo que se refiere a la respuesta del pueblo. Por consiguiente, el
salmista, mientras toda la asamblea escucha sentada o mejor, participa con su
respuesta, a no ser que el salmo se pronuncie todo él seguido, es decir, sin
versículo de respuesta. Para que el pueblo pueda más fácilmente intervenir en la
respuesta salmódica, han sido seleccionados algunos textos de responsorios y
salmos, según los diversos tipos del año o las diversas categorías de santos.
Aleluya
Después de la lectura que precede inmediatamente al Evangelio, se canta el
Aleluya u otro canto establecido por las rúbricas, según las exigencias del tiempo
litúrgico. Esta aclamación constituye por sí misma, un rito o acto en el cual, la
asamblea de los fieles acoge y saluda al Señor que les va a hablar en el
Evangelio, y profesa su fe con el canto. Es cantado por todos los presentes de pie.
a) El Aleluya se canta en todos los tiempos fuera de la cuaresma. Los versos
se toman del Leccionario o Gradual.
b) En el tiempo de Cuaresma, en lugar del Aleluya, se canta el verso que
aparece en el Leccionario antes del Evangelio. Se puede cantar también
otro salmo o tracto que se encuentran en el Gradual. (IGMR 62)
c) El Aleluya o verso que le precede al Evangelio, si no se canta, puede
omitirse.
Nota: La línea rítmica-melódica de los Salmos dependerá de su texto.
Aleluya I (Misa Panamericana)
G Em C D
//:Aleluya, Aleluya, Aleluya;
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 42
CANTOS PARA LA LITURGIA Y ALABANZA DE DIOS
G Em D G
Aleluya, Aleluya, Aleluya://
Aleluya II (Busca Primero el Reino de Dios)
C G7 Am Em
Aleluya, Alelu, Aleluya,
F C Dm G
Aleluya, Aleluya;
C G7 Am Em
Aleluya, Alelu, Aleluya,
F C GC
Aleluya, Aleluya.
Aleluya III (Popular)
C F
//:Aleluya, Aleluya;
G C
Aleluya. ://
Aleluya, Gloria, Aleluya
C Em
//:Aleluya, Gloria, Aleluya;
F G
Aleluya, Gloria, Aleluya.://
OFERTORIO
Preparación de los dones.
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 43
CANTOS PARA LA LITURGIA Y ALABANZA DE DIOS
Al comienzo de la Liturgia Eucarística se llevan al altar, los dones que se
convertirán en el Cuerpo y la Sangre de Cristo (IGMR 73). Acompaña a esta
procesión en que se llevan los dones, el canto del ofertorio (cfr.n.37,b),que se
prolonga por lo menos hasta que los dones hayan sido depositados en el altar. Las
normas sobre el modo de hacer este canto son las mismas dadas para el canto de
entrada (cfr.n.48) el canto puede siempre acompañar los ritos del ofertorio, aun
cuando no haya procesión de ofrendas.
El canto para el ofertorio debe cuidar un aspecto fundamental, que es el sentido
de ofrecer a Yavéh, de los mismos dones que Él nos ha concedido. Mucho
ayudará a comprender mejor este momento, si el canto que acompaña este rito,
hace referencia al pan y vino que se ofrecen, a la entrega de nuestra vida que
ofrecemos al Padre junto con su Hijo, o al sentido de compartir con Dios y
nuestros hermanos, de lo que tenemos.
Entre tus manos
(Anónimo)
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 44
CANTOS PARA LA LITURGIA Y ALABANZA DE DIOS
Coro
Dm G7
Entre tus manos,
C Am
está mi vida, Señor;
Dm G7
entre tus manos,
C C7
pongo mi existir.
F G7
Hay que morir,
Em Am
para vivir;
Dm G7
entre tus manos,
C C7
confio mi ser. (Fin)
Estrofa
F G7
Si el grano,
C C7
de trigo no muere,
F G7
si no muere, Estrofa IV
C Am
solo quedará… Es tu pueblo quien te ofrece,
con los dones del altar,
Dm G7
Pero si muere, la naturaleza entera,
C Am
en abundancia dará; anhelando libertad. (al Coro y V)
Dm G7
un fruto eterno,
C
que no morirá. (D.C y Fin)
Estrofa V
Ofertorio Nicaragüense
Gloria sea dada al Padre,
(Anónimo)
y a su Hijo Redentor,
Coro
y al Espíritu Divino,
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZque nos llena de su amor. (al Pá
Coro
ginay45Fin)
CANTOS PARA LA LITURGIA Y ALABANZA DE DIOS
C F C
Te ofrecemos Padre nuestro,
F G7
con el vino y con el pan,
Dm G7
nuestras penas y alegrías,
C
el trabajo y nuestro afán. (Fin)
Estrofa I
D G
Como el trigo de los campos,
D G
bajo el signo de la cruz,
D G
se transforman nuestras vidas,
D G G7
en el Cuerpo de Jesús. (al Coro y II)
Estrofa II
A los pobres de la tierra,
a los que sufriendo están,
cambia su dolor en vino,
como uva en el lagar. (al Coro y III)
Estrofa III
Estos dones son el signo,
del esfuerzo de unidad,
que los hombres realizamos,
en el campo y la ciudad. (al Coro IV)
Ofrenda de amor
(Gregorio Fernández)
Estrofa I
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 46
CANTOS PARA LA LITURGIA Y ALABANZA DE DIOS
D A7
Por los niños que empiezan la vida,
D G A7
por los hombres sin techo ni hogar,
D A7
por los pueblos que sufren la guerra,
B7 A7 D
te ofrecemos el vino y el pan.
Coro
G A7
Pan y vino sobre el altar,
G D
son ofrendas de amor,
Bm Em
pan y vino serán después,
C A7 D
tu cuerpo y sangre Señor. (Fin)
Estrofa II
Por los hombres que viven unidos,
por los hombres que buscan la paz,
por los pueblos que no te conocen,
te ofrecemos el vino y el pan (al Coro)
Estrofa III
Por aquellos a quienes queremos,
por nosotros y nuestra amistad,
por los vivos y por los difuntos,
te ofrecemos el vino y el pan. (al Coro y Fin)
Te presentamos…
(Juan Antonio Espinosa)
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 47
CANTOS PARA LA LITURGIA Y ALABANZA DE DIOS
G Bm C G
//:Te presentamos el vino y el pan;
C Em Am D7 G
Bendito seas, por siempre Señor.://
Estrofa I
G C G
Bendito seas Señor,
C G
por este pan que nos diste,
C Bm Em Am D7
fruto de la tierra y del trabajo de los hombres. (D.C 1 vez)
Estrofa II
Bendito seas Señor,
el vino tu nos lo diste,
fruto de la tierra y del trabajo de los hombres. (D.C 1 vez)
Estrofa III
Bendito seas señor,
los dones tu nos los diste
fruto de la tierra y del trabajo de los hombres. (D.C 1 vez y Fin)
Transcrito por TEODORO ESPINOSA MARTÍNEZ Pá gina 48