VALOR
VALOR
VALOR
EXPOSICIÓN DEL VALOR
Una de tus prioridades debe ser acercarte más y más al ideal del LDT. Cuanto más te parezcas
a esta figura, más fácil te resultará atraer a las mujeres de forma natural.
Pero ¿basta con eso? Un Aven, ¿debe conformarse con cultivar los rasgos propios del LDT? ¿O
debe también desarrollar la habilidad de ser percibido como tal?
O sea, primero debes entender bien lo que es un crack para las tías. Después, que no basta con
serlo: hay que parecerlo.
Obviamente, si eres un LDT te resultará más fácil que te perciban como tal. Es más fácil ir de
Brad Pitt por la vida cuando realmente eres Brad Pitt.
Para entenderlo, piensa en tu tema favorito: las TBs. Y dime si te ha ocurrido esto alguna vez:
Te vuelve loco desde que la ves. Finalmente, cuando consigues acostarte con ella, te das
cuenta de que no era para tanto.
Su perfume, su vestido, sus prendas interiores, su maquillaje... Cada una de esas cosas estaba
jugando a su favor. Todo la ensalzaba. Sin ropa ni maquillaje, despeinada, ha perdido un
noventa por ciento de su atractivo.
En otra ocasión, estás con una chica bastante normalita. Tirando incluso a poco agraciada. Casi
haciéndole un favor terminas en la cama con ella y... ¡¡Sorpresa!! Es un cañón.
Su forma de vestir no le hacía justicia. En el último momento, has sido gratamente sorprendido
por unos pechos firmes, un trasero de ensueño y unas piernas hipnóticas.
Cuando posees o desarrollas algo de alto Valor que forma parte de tu persona, de tu vida,
cuentas -recuérdalo- con una Fuente de Valor o FDV. Con una FDV estás siendo como la tía que
está buena en pelotas, lo demuestre o no. Dicho sea de paso, el peso total de tus FDVs
determina tu grado de lo que hemos llamado Valor Sólido. O sea, a mayor cantidad y calidad
de FDVs, mayor es el Valor Sólido con el que cuentas.
Cuando ocurre justamente lo contrario y en esa situación pierdes Valor, has llevado a cabo una
Demostración de Escaso Valor. Es decir, una DEV. Cuando ofreces DEVs, eres como una chica
que no se sabe arreglar.
Todo aquello que forma parte habitual en ti y que, de ser conocido por una chica, sería
percibido como una expresión de Valor es una FDV.
La suma total de todas tus FDVs -de su peso- determina tu Valor Sólido.
Toda manera puntual de proyectar Valor es una DAV. Acabas de ver que contar con FDVs te
facilita la tarea de ofrecer DAVs, pero ambas cosas no van necesariamente unidas.
Si eres músico y cantante (FDV) es más fácil que te vean cantando una canción (DAV). Pero
podrías ofrecer la DAV de cantar una canción que has aprendido a tocar y cantar de memoria
sin contar con la FDV de ser músico. Que te vean subido en un Ferrari no quiere decir que
tengas uno en el garaje. Lo primero es una DAV; lo segundo, una FDV.
En síntesis: la FDV -y por consiguiente el Valor Sólido- tiene que ver con atributos y cualidades
reales; la DAV, con percepciones.
En cuanto a las DEVs, hay algunas cosas neutras pero, en general, todo lo que no es una DAV
suele ser interpretado por ellas como DEVs.
Pero ¿qué más da que hablemos de una demostración puntual de Valor o de algo que nos
acompaña siempre? A fin de cuentas, ¿no nos referimos siempre al Valor? ¿Son tan
importantes estas distinciones?
Lo son. Lo son debido al principio que llamamos Punta del Iceberg o El Rabo del León.
Estás caminando por la selva, pero te detienes ante unas rocas. Detrás de ellas ves el rabo de
un animal moviéndose de arriba abajo. Es marrón y está peladito, salvo en la punta donde
tiene un penacho de pelo. Tiene toda la pinta de ser el rabo de... ¡¡de un león!!
Pero el ruido de tus pasos alerta al animal. Aun sin darte la vuelta, puedes sentir que este ha
empezado a perseguirte. El pánico hace que te canses antes. Cada vez percibes su presencia
más próxima. Se está acercando más y más.
Caes al suelo.
«Srluuuppp... Srluuuppp... ».
Con lágrimas en los ojos, estallas en carcajadas. Es el perro marrón de la aldea vecina, con
ganas de jugar. Tiene el rabo rasurado como el de los leones. Pero el león nunca ha existido. Te
lo has inventado tú.
Con las chicas ocurre lo mismo. Hay aspectos en la vida en los no vale la pena crearte el león
completo. A veces, será suficiente con el rabo.
Tengo un amigo, por ejemplo, que, sin ser un gran bailarín, ha dominado suficientes figuras
para dejar a una TB flipada si la saca a la pista un par de veces. Ese mismo amigo tampoco es
mago, pero conoce cuatro o cinco trucos de magia capaces de cortarte la respiración.
Con esto no te estoy disuadiendo de que, en algunos aspectos de tu vida, vayas a por el león
entero. Igual tu pasión es la arquitectura o la cocina y no te interesa hacerte mago profesional.
La moraleja de este principio es que fabricar un león entero cuesta mucho más que fabricar
solo el rabo. Y tú, en función de tu vida, tus circunstancias, gustos, etc., tienes que entender
tres cosas:
Que a veces te interesará ir solo a por el rabo y olvidarte del león. O sea, no cultivarás
FDVs, pero ofrecerás DAVs.
Que como tengas el león entero y ellas no se enteren es «pa matarte». Por favor, si te
tomas el currazo de desarrollar FDVs... ¡déjalas a la vista! Esto no quiere decir que
tengas que proyectar de una forma demasiado evidente tu Valor. Tan pronto como
ella perciba que estás tratando de impresionarla, se te vendrá abajo toda la paraeta.
Jamás se te puede ver el plumero. En realidad, el Valor debe subcomunicarse, o de lo
contrario serás como un colador perdiendo Valor ADC por todas partes.
Pero siempre que no levante sospechas, siempre que sea sutil, aprende a exprimir
hasta la última DAV de tus FDVs. Pregúntate: ¿Cuáles son mis zonas fuertes? ¿Le estoy
sacando todo el partido que puedo a mi Valor Sólido?
Recuerda:
- FDVs: Cualidades reales, suministro estable de Valor. Ejemplos: Tener varias amigas
muy atractivas. Haber cultivado una personalidad divertida, segura y poco afectada
por opiniones ajenas o resultados externos. Ser músico, cantante o actor de teatro.
Tener amigos famosos o con cargos importantes. Poseer un gran sentido del humor y
habilidad para conmover. Haber cultivado un físico tonificado y atlético. Tener
hobbies y aficiones excitantes.
- DAVs: Demostraciones puntuales de alto valor. Ejemplos: Una historia en la que hablas
de cómo impediste que le robasen el bolso a la amiga de tu ex, que es bailarina. Te
llegan varios mensajes de «amigas» tuyas mientras estáis juntos. La miras, tocas y le
hablas como harías con una hermana pequeña o con tu amiga de toda la vida. Se lleva
la impresión de que conoces a la gente más guay de la zona. Le cuentas una historia
que la hace reír, llorar o ambas cosas. Te ve con ropa y un corte de pelo que te
favorecen mucho. Ve una foto o un video en internet en el que apareces escalando.
Constata que no cambias de parecer tratando de obtener su aprobación. O que su
comentario de desaprobación sobre algo que has hecho o dicho no te afecta
demasiado.
El Valor Sólido no lo es todo, pero, como la propia palabra indica, se trata de algo consistente.
Intentar competir en ligas donde los demás tienen mucho más Valor Sólido que tú es como
meterte en un ring con boxeadores que te doblan el peso.
Obviamente, si tu Juego es bueno, puedes ganar. Pero necesitas que otros cometan errores.
Cuando en cambio cuentas con suficiente Valor Sólido puedes tener éxito incluso frente a los
que lo hacen bien.
Subdinámicas del Valor
Valor
Valor Base.
Valor ADC:
- ADC Suave.
- ADC Intensa: ODIS (Juego Indirecto).
- ADC Extrema: Desarmes y Negas (Juego Indirecto Extremo).
Valor Base
Utilizamos el término de Valor Base para referirnos a todo lo que tenga que ver con la parte de
la Campaña de Valor basada en la proyección de rasgos típicos del LDT, con independencia de
nuestro grado de interés o esfuerzo percibido por el Objetivo.
O sea, todo aquello te permite proyectar rasgos de LDT al margen del hecho de que:
Es un Valor que funciona perciban o no interés y esfuerzo por tu parte. Por ejemplo:
¿Descubre en tu móvil una foto tuya en la que estás esquiando? (DAV de Estilo de
Vida).
¿Se lleva la impresión de que eres amigo del alma del portero o el dueño del garito?
(DAV de Alineaciones Sólidas).
Todo esto son Demostraciones de Alto Valor Base. O sea, DAVs Base.
El Valor ADC, en cambio, tiene más que ver con todo aquello que te desmarca pasivamente de
un Frusco sin opciones.
Valor ADC
Engloba todo aquello que te aleja del pretendiente que ve a la chica como un premio que tiene
que esforzarse por ganar.
En el caso del Valor ADC Suave, porque ella percibirá que no hay esfuerzo por tu parte. En el
del Valor ADC Intenso o Extremo, porque estarás comunicando que no tienes interés sexual o
romántico en ella.
Es decir, vas a proyectar Valor ADC cada vez que te conviertas en un reto comunicando que:
NO TE LA QUIERES LIGAR. Se supone que alguien con muchas opciones no tiene por
qué estar interesado en cualquier chica de entrada solo por ser atractiva. En la medida
en que ella percibe que no te la quieres ligar, estás proyectando Valor ADC Intenso.
Dicho sea de paso, el Valor ADC Intenso marca la línea divisoria de lo que en seducción
se conoce por Juego Directo y Juego Indirecto.
-Aven 2: Sandra es de las tuyas. Hace una semana justamente hablamos de eso.
Y ahora dime: ¿quién está intentando encajar en los estándares y expectativas de la TB?
¿Quién está intentando influir en ellos?
¿Quién se está comportando como el tío guay al que no le afecta lo que otros piensen de él y
que no cree que necesite esforzarse para gustar? ¿Y quién le está diciendo a la TB que
seguramente no tiene nada que hacer con él?
Frusco 2 es un poquito más rebelde, pero le siguen afectando demasiado las opiniones de
otros. En el fondo le jode que la TB no piense de la forma en que le gustaría que pensase, e
intenta convencerla mediante argumentaciones lógicas. Pero ella nota que le afecta, que es
reactivo.
Los que somos un poquito intelectuales e idealistas, tendemos a frusquear de esta manera. Sí,
sí, lo estoy confesando: yo era de esos. Y, en efecto, tratar de convencer siempre a las TBs de
lo que piensa uno es una DEV. Para que no lo sea, debes estar saliendo con ella o tratarse de
una chica que es muy amiga tuya.
Aven 1 podría perfectamente pensar como Frusco 2, pero ¿sabes qué? Se la trae un poco floja
lo que piense la TB. Apenas la conoce así que, ¿qué más le da? No necesita convencerla de
nada.
Por otra parte, le da igual no parecer perfecto, porque sabe que no necesita ser perfecto para
gustar. Tanto es así que, tras aceptar como válidos los valores de la TB, se mete de cabeza en la
categoría «equivocada».
Ella acabará sintiendo que, como le sobran las tías, a la hora de gustar es perezoso. E
irónicamente, empezará a mostrar más interés por él. Con su actitud, Aven 1 está proyectando
Valor ADC Suave.
En cuanto a Aven 2 da igual lo que piense. Ahora la TB se pregunta: ¿Qué pasa? ¿Quién es
Sandra? ¿Su novia? ¿Es posible que no quiera ligar conmigo? Está sirviéndose del Valor ADC
Intenso y del Juego Indirecto. Más adelante, cuando ella se lo gane, podrá mostrar interés en
ella. Y dirá que en realidad Sandra era su ex novia, o que están a punto de cortar, o que esta
TB, su Objetivo, le gusta más.
Como ves, tanto Aven 1 como Aven 2 se están auto descualificando de algún modo.
Autodescualificarse es lo contrario de cualificarse.
En cuanto a sus beneficios, podemos decir que los principales beneficios de la ADC radican en
que:
En sí proyecta Valor, pues hace que seas percibido como un reto (algo congruente con
la figura del LDT).
Previene o desactiva las Defensas, eliminando los efectos perniciosos de estas sobre la
interacción. Recuerda que una de las cosas que no quieres es que te meta en la
categoría de ligón.
Eliminar las Defensas de posibles amigos Blocapollas. Es decir, previene que el típico
amigo o amiga que va a intentar sabotearte sospeche que intentas ligar.
Hacer que ella no se sienta percibida por otros como fácil por el hecho de hablar
contigo.
Tipos de ADC
ADC Suave: Con la ADC Suave no ocultas necesariamente tu interés sexual. Sin
embargo, le subcomunicas a tu Objetivo que no vas a esforzarte por gustarle. Es decir,
que no vas a cualificarte.
ADC Intensa: Al usar la ADC Intensa tu Objetivo percibirá no solo que no vas a no
esforzarte ni cualificarte por gustarle, sino que se cuestionará seriamente que estés
interesado en ella. La ADC Intensa marca la diferencia del Juego Indirecto respecto al
Directo. Su herramienta básica es el ODIS (Ocultación de Interés Sexual).
ADC Extrema: Si te sirves de la ADC Extrema, tu Objetivo dudará igualmente que estés
interesado en ella. Además, verá su Validación muy cuestionada por tu parte o sentirá
inseguridad respecto a su arma más poderosa. Sus herramientas básicas son el
Desarme y el Nega.
Imagínalo: no hay mujer que se te resista. ¿Por qué? Porque tienes juego.
Pues bien, eso tiene un nombre. Se conoce por el mito del seductor infalible. Y es el principio
del fin.
Entiéndelo: es esencial para la dinámica de este juego que estés dispuesto a «romper la
negociación» para iniciar otras más beneficiosas.
Si necesitas «cerrar el trato», estás atrapado. Sea porque estás desesperado y no te creas
capaz de encontrar a otra que te haga caso, sea porque eres un «seductor infalible» y, por lo
tanto, ninguna se te puede resistir, cualquier clase de vinculación emocional con el resultado
es un enemigo mortal de tu juego.
En suma: cada vez que ella percibe que el resultado te afecta, pierdes Valor ADC a raudales.
Se trata de algo demasiado congruente con la figura del LDT como para dejarlo de lado en
momento alguno. A fin de cuentas, de él cabe esperar que se acepte a sí mismo totalmente, no
necesite esconder nada y que suponga un reto para cualquier mujer.
En la práctica, llevas a cabo una ADC Suave cada vez que tu Objetivo percibe que:
En este caso no tratas de encajar en sus estándares al no ocultar que eres un cotilla, algo que
ella considera como un defecto. Tampoco tratas de cambiar su opinión sobre los cotillas, lo
que equivaldría a cambiar sus estándares para poder encajar después en ellos. Con esta
actitud, estás proyectando que tienes un alto grado de auto aceptación.
-Aven: (Te tocas la barriga y haces un comentario sobre los michelines que tienes).
Está claro, ¿verdad? Un hombre que se esfuerza por impresionar o parecer atractivo nunca
haría eso.
-Aven: (Dejas de hablar o te pones a hacerlo con otra persona, hasta que la TB te pida que
sigas y sus reacciones te estimulen lo suficiente).
En general, quien siente la necesidad de impresionar a alguien tratará de hacerlo aun cuando
la otra persona no coopere ni invierta. Abandonar algo en el momento en que deja de
divertirte o estimularte es una forma sutil de ADC, pues muestra que no necesitas cualificarte.
Con todo, el Valor ADC Suave tiene más que ver con lo que no se hace que con lo que se hace.
O sea, no se trata tanto de hacer cosas espectaculares como de no cometer errores.
La ADC Intensa se basa en hacer llegar al Objetivo el mensaje de que no quieres ligar con ella.
Esto puede conllevar el doble beneficio de:
Aumentar tu Valor al hacerte parecer más selectivo. Algo, en suma, congruente con la
figura del LDT, que se supone que tiene demasiadas opciones.
Esta herramienta marca la línea que separa el Juego Indirecto del Directo. Tan pronto como
nos servimos de ODIS estamos proyectando Valor ADC Intenso y usando una estrategia de
Juego Indirecto.
No, pues también presenta inconvenientes. Por ejemplo, mal calibrado puede dar al traste con
interacciones listas para escalar.
En aquellos casos en los que puedas anticipar dicha reacción con bastante
probabilidad, gracias a tu Calibraje y experiencia.
A menudo reconocerás que sus Defensas se están activando cuando ella misma se sirva de
Valor ADC (te dice que tiene novio con actitud defensiva y sin venir a cuento) o gracias a otras
reacciones no verbales (brazos cruzados, actitud huidiza, etc.).
Por otra parte, evitarás servirte del Juego Indirecto cuando el Objetivo:
Te dé IDIs.
Otra cosa que debes saber del ODIS es que te conviene que sea:
- Remontable.
- Una elección argumentada.
- Positivo.
Por remontable quiero decir que la «barrera» que te impide ir a más con ella no debe ser tan
grande que ella se sienta demasiado desalentada para superarlo. O sea, no le hables de cómo
estás felizmente casado y con tres hijos.
¿Y por qué una elección argumentada? Porque la atracción no es una elección. Por ello
conviene que ella sienta que has elegido no querer ligar con ella. De este modo dejarás la
puerta abierta a otras vías de Cualificación por su parte, pues en su mente quedarán rendijas
más irracionales por las que pueda colarse el amor de forma legítima.
Nunca le digas, por ejemplo, que experimentas una sensación de rechazo inexplicable cuando
la ves. Si es un poco alternativa, coméntale, por ejemplo, que has decidido no salir nunca más
con hippies, porque has tenido ya varias ex novias así.
Cuando te digo que el ODIS debe ser positivo, con ello quiero transmitirte que la razón que lo
sustenta no debe basarse en un defecto o problema real de la chica, pues esto tendría efectos
indeseados para ella y para ti.
Es decir, no le comentes a una chica sordomuda que no es tu tipo a causa de su hándicap. Este
es un ejemplo un poco exagerado, pero te ayudará a hacerte una idea de por dónde voy.
Para que lo veas más claro, allá van algunos ejemplos válidos de ODIS:
-Aven: Qué bien me lo paso contigo... Es una pena que no seas mi tipo.
-Aven: (Mencionas a tu novia, sin especificar que hace dos meses que ya no estás con ella).
-Aven: (Le prestas un poco menos de atención que al resto del grupo).
-Aven: Te veo demasiado buena como amiga como para plantearme tener nada contigo.
-Aven: Nunca me liaría con una chica más culta que yo (si ella es culta).
Por último, te conviene saber que el Valor ADC Intenso jamás se proyecta de forma aislada.
En otras palabras, nunca debes dejar de proyectar Valor Base y Valor ADC Suave. Por ello, y en
función de la situación, estas serán siempre las tres opciones entre las que te moverás:
Valor Base + Valor ADC Suave + Valor ADC Intenso + Valor ADC Extremo.
En realidad, esto es algo de sentido común. Sería incongruente que le dieses a entender a una
chica que no quieres ligar con ella (ADC Intensa) a la vez que te cualificas (transgresión de la
ADC Suave). O que sus enormes tetas no te ponen lo más mínimo (ADC Extrema) a la vez que
te muestras interesado en ella (renuncia a la ADC Intensa).
ADC Extrema: no quieres ligar con ella y, además, eres inmune a su arma principal o te parece
una chica muy cuestionable.
La ADC Extrema es un tipo de ADC que niega o cuestiona seriamente tu interés sexual por el
Objetivo. No solo le hace llegar el mensaje de que no estás interesado en ella, sino que además
le crea inseguridades sobre su arma principal (Desarme) o pone en tela de juicio su validación
(Nega).
El Desarme.
EI Nega.
El Desarme está encaminado a minar la confianza del Objetivo en su poder sexual (o aquel en
el que basa su confianza) sobre ti. Su fórmula básica es: no pretendes ligar con ella +
neutralizas su arma más problemática (generalmente de naturaleza sexual).
El Nega te permite llamar su atención y producir un poderoso impacto, a la vez que cuestionas
su validación de cualquier forma. Su fórmula básica es: pretendes ligar con ella + cuestionas su
validación de forma impactante (a menudo bajo la forma de cumplido «sincero» que
subcomunica desinterés o desprecio. De ahí el nombre de «Cumplido Negativo o Nega»).
En los casos excepcionales en los que la ADC Extrema está recomendada, logra desactivar
Defensas, al igual que la ADC Intensa. Por otra parte, te ayuda a proyectar Valor al
desmarcarte de la mayoría de hombres vulnerables a sus armas (Desarme) o que la validan
constantemente (Nega). También puede actuar como Cebo, pues te convierte en un reto y tu
Objetivo puede sentir la necesidad de cualificarse de otras formas para recuperar el poder
perdido (Desarme) o ganar validación (Nega).
En general, la ADC Extrema se aconsejará en aquellos casos en los que el Objetivo es una TB de
alto calibre, acostumbrada a dominar o manipular de forma fácil a los hombres haciendo uso
de su atractivo sexual o algún otro recurso (riqueza, cultura, fama, etc.). Echa mano de esta
forma de Valor cuando percibas que te ve como un juguete al que puede manipular. O cuando
notes que no existes para ella. O si solo tiene ojos para otro hombre.
Y al igual que la ADC Intensa, jamás te sirvas de ella si te da IDIs, ya te atribuye Valor o la
Temperatura de Compra está elevada.
Antes de hacerlo, pregúntate: ¿Has proyectado otras formas de Valor y el Objetivo continúa sin
invertir en la interacción? ¿Estás aplicando Juego Sólido y pese a ello sigues sin existir?
Entonces, adelante. Ha llegado el momento de la ADC Extrema.
Con algunos ejemplos, entenderás mucho mejor el funcionamiento de estas dos herramientas:
Desarme:
-Aven: Tengo un amigo al que le vuelven loco las chicas con tu físico (dando a entender que a ti
no te pone).
-Aven: Hay chicos a los que les encantan las chicas X, Y, etc. (Algo que ella sea, dando a
entender que tú no te incluyes en esa categoría).
-Aven: No estás mal, pero ambos sabemos que hoy en día la belleza es común. Mira a tu
alrededor. (La desarmas haciéndole sentir que su arma más poderosa no produce efecto sobre
ti).
-Aven: Me encantan las chicas altas (o bajas o rubias o morenas o delgadas o rellenitas... Algo
que ella no es, neutralizando así su poder sexual).
-TB: (Te toca para ver si pierdes los papeles como a la mayoría de hombres a los que toca).
-Aven: (Te quedas mirando la zona que te toca y luego la miras acusadoramente a ella).
-Aven: (Elogias las cualidades no físicas de una chica que te fascina, cualidades que tu Objetivo
no te ha mostrado aún).
Nega:
-Aven: (Le dices que te recuerda a un buen amigo. Al hacerlo, la estás desexualízando y su
validación como mujer queda en entredicho).
-Aven: (La ridiculizas con gracia en público y te las ingenias para seguir siendo el centro de
atención).
- Servirse del Set como Coartada (te dirigirás las primeras fases al Set, no al Objetivo).
- Ser empleado como una «chinita» arrojadiza. O sea, lo lanzas y después sigues
hablando con el resto del grupo (no te quedas aguardando su respuesta). Esperar
algún tipo de reacción por su parte sería incongruente con lo que pretendes proyectar.
A continuación vamos a ver cuáles son los rasgos de personalidad o actitudes que te van a
ayudar a proyectar valor base y por tanto a ser más atractivo. Examinaremos, pues, muchos de
los elementos que constituyen cada uno de esos rasgos.
Confianza y seguridad
Aplomo
Si quieres saber lo que entiendo por “aplomo”, te recomiendo que eches un vistazo al
personaje de James Bond. Yo he visto algunas de sus películas y la verdad es que no recuerdo
haberlo pescado jamás con un tic nervioso. Tampoco he encontrado ninguna escena en la que
aparezca tartamudeando, haciendo muecas extrañas o titubeando antes de dirigirse a una
mujer. Si alguna vez lo sorprendes rehuyendo la mirada de esta o agachando la cabeza
avergonzado, dímelo, te lo ruego. Casualmente, James Bond resulta ser el héroe romántico por
excelen- cia. Recuérdalo cada vez que te encuentres ante una mujer que te imponga y te veas
tentado a actuar como un pobre diablo inseguro.
Estás a gusto en tu propia piel. Disfruta de ti, de tu cuerpo y de cuanto te rodea, y diviértete
con ella a cualquier precio. Debes parecer un manantial de relax, distensión, etc.
La paciencia y la calma son rasgos inequívocos del hombre seguro, que tiene la situación bajo
control.
Cómodo contigo, con ella y con la idea de tener sexo con ella
Debes encontrarte a gusto con la escalada sexual, si se produce, o con la mera Tensión Sexual.
Encontrarte extremadamente a gusto en dichas situaciones solo puede hacerte parecer más
seguro de ti mismo y atractivo.
La Sexofobia es uno de tus peores enemigos. Por un lado, echa a perder todas las
oportunidades que se te puedan brindar de crear Tensión Sexual. Por otro, va a restarte
congruencia. Es decir, va a hacer que el Objetivo interprete todos tus signos de seguridad
previa como una especie de disfraz y, en consecuencia, que te vea a ti como un farsante.
Siéntete cómodo contigo mismo, con la mujer que te gusta y con la idea de tener sexo con ella.
La Preselección es un claro Interruptor Sexual para las mujeres. Es importante que tengas
siempre presente que uno de los rasgos menos atractivos en un hombre es la desesperación
sexual, fruto de la ausencia de opciones. Esto no haría más que ofrecer Preselección Negativa.
Nunca des, pues, la impresión de ser un hombre desesperado sexualmente, pues hacerlo te
restará Valor.
La tensión es tu amiga
Sabes ya lo importante que es no eliminar la Tensión Sexual en los momentos de flirteo. Sin
embargo, esta no se da necesariamente solo cuando ambos coqueteáis, sino que también
puede potenciarse en muchos otros. En principio, puede crearse en prácticamente cualquier
interacción con una mujer.
Piénsalo bien.
Cuando una mujer se refiere a un chico que le gusta o con el que ya ha estado, ¿cuántas veces
has oído algo como?: “Ese chico me pone nerviosísima. Cuando estoy con él, no paro de decir
tonterías. Y no puedo evitar que me venga la risa floja”
Y si no lo has oído, ¿lo has observado al menos? ¿Te has preguntado lo que debe estar
sintiendo una mujer cuando está junto a un hombre que le gusta? ¿Te has preguntado en que
se traducen, en la práctica, esas mariposas que revolotean en su estómago?
La lección que hemos extraído de este fenómeno es valiosísima. Básicamente, consiste en que
no solo generamos Tensión Sexual en las mujeres a las que atraemos, sino que también
podemos crear atracción en las mujeres con las que logramos generar Tensión Sexual.
Espíritu aventurero
¿Te has preguntado alguna vez en qué consiste ser un hombre? ¿Qué es lo masculino por
excelencia? ¿Y por qué los “chicos malos” atraen a las TBs más de lo que tú y yo desearíamos?
¿Qué tienen todos esos chicos rebeldes que parecen despreciar al ciudadano corriente
mientras se juegan la vida sobre motocicletas estruendosas sin razón aparente? ¿Te has fijado
en las novias que suelen acompañar a los cabecillas de las bandas callejeras?
A continuación te ofrezco, pues, algunas cualidades que suelen acompañar a esto que yo llamo
Espíritu Aventurero.
Amor al riesgo
Nos guste o no, a las mujeres les excita sexualmente en un hombre el comportamiento que
exhibe amor al riesgo.
Mi recomendación al respecto no podría ser más clara: utiliza dicho conocimiento en tu favor,
y no en tu contra.
En otras palabras, tenlo en cuenta a la hora de crear y hablar sobre tu Identidad, de aprender
sobre ciertos temas o de destacar unos u otros aspectos de tus actividades y tu personalidad
cuando trates con mujeres.
Hay aficiones que por cierto, tienen una reputación de “muy arriesgadas” cuando en realidad
no lo son más que sentarse al volante de tu coche un día laborable. Sin embargo, en términos
de éxito con las mujeres, resultarían mucho más rentables que conducir.
Iniciativa
En el baile el chico lleva, y la chica se deja guiar. En el cortejo eficaz, ocurre exactamente lo
mismo.
Control
No vas a resultar creíble o congruente a menos que te muestres en control sobre ti y tus
emociones.
Puede que esto te lleve a planear estrategias con antelación como en el ajedrez, donde
contemplas todas las posibilidades. Estarás discurriendo de manera similar a Napoleón, pero
ella no lo sabe y solo percibirá que estás en control.
En definitiva, hay pocas cosas más Alfa que mostrarse en control. De nuevo, fíjate en la forma
en que James Bond proyecta que está siempre en control, haga lo que haga.
Autoridad y dominio
No dejes ver duda o vacilación. Cuando hables, emprendas o propongas algo, hazlo con
absoluta decisión y autoridad.
Esto no significa que seas rudo o basto: se puede demostrar autoridad con clase.
Atrevimiento
No hay aventura sin atrevimiento. Además, cierto grado de atrevimiento es indisociable de una
gran seguridad.
Te aseguro que el atrevimiento es una destreza que puede adquirirse como cualquier otra. Te
lo dice alguien que en otro tiempo fue un tímido consumado.
Autonomía e independencia
Hablo de todas aquellas letras que tratan de cuánto necesita el cantante a tal o cual mujer, de
cómo él no es nada sin ella, de cómo su corazón languidece cuando se va o de cómo este hará
todo lo que ella pida con tal de no verla nunca marchar.
A menos que ya hayas compartido una actividad sexual y tiempo de tu vida importante con la
mujer en cuestión, es decir, a menos que la ames de verdad y tengas razones para hacerlo,
adopta una actitud diametralmente opuesta a la que describen las letras de esas canciones.
Tan pronto como necesites cerrar una negociación, pierdes todo tu poder dentro de la misma.
Porque, tanto en el juego de la negociación como en el de la atracción, no hay forma más
segura de perder que la de necesitar. Nada peor que el que ella sienta que has invertido
demasiado de algo en la interacción y que te va a afectar si no obtienes el resultado deseado.
Mi consejo es que logres que una parte considerable de tu felicidad dependa solo de ti y de
nadie más. Que cultives un espacio propio de bienestar y crecimiento que te permita
contentarte con tu situación actual.
De modo que en última instancia, si nadie coopera, debes estar dispuesto a regresar solo
con lo que has traído. Y feliz.
Los siguientes son algunos de los rasgos del Hombre Alfa autónomo e independiente.
Tienes opciones
Cuando estás con ella sabes disfrutar de su compañía, como haces con todo en la vida.
Ella no es tu última oportunidad en la vida, te esperan muchas más mujeres de las que jamás
tendrás tiempo de tratar: por eso no la necesitas.
No necesitas su aprobación
Tu deber aquí es demostrar que estás muy por encima de las negativas concretas, que estás a
gusto con su “sí” y con su “no” y que este no tiene ningún efecto sobre ti emocionalmente.
El hecho de que el resultado no te afecte y sepas encajar positivamente sus negativas reforzará
su percepción de ti como Hombre Alfa.
Además, es también un elemento necesario —quizás el más importante— para llevar a cabo
verdaderos progresos a largo plazo.
Hacerlo echaría por tierra todos los aciertos que hayas tenido hasta el momento y proyectaría
una necesidad y mentalidad de escasez extremas por tu parte. Una persona autónoma e
independiente, que se valora y respeta, tiene siempre cosas mejores que hacer que malgastar
su tiempo con alguien que no la toma en serio o pone en duda su valía como persona.
Así que, tenlo claro: no consientas que te falte el respeto a ti, a tu tiempo o a tu propiedad, ni
ningún comportamiento manipulador por su parte. Alguien que no esté dispuesto a aceptar
una relación en estos términos deja automáticamente de ser interesante para ti y pierde el
tiempo contigo.
Diferenciación atractiva
Carisma
Un hombre carismático tiene su propia forma de hablar, sus matices distintos, sus propias
reglas, quebrantando las que otros han impuesto. Es la chispa de su entorno. Es el que deja un
sello personal no plagiable allá por donde pasa.
Leer libros sobre seducción te pueden ayudar a ver dónde fallas, y a mejorar, pero no es
precisamente lo que te hará un hombre carismático.
Explora tus apetitos, instrúyete en la vida con lecturas y experiencias realmente interesantes.
De esta forma ella no sentirá que tiene que "tragarse" tu atractivo. Y desde luego, te estresarás
menos delante de los demás.
Convicción
Algunos de mis alumnos con temor al rechazo consideran que el abordaje en frío puede ser
muy arriesgado. Yo les digo:
¿Qué estamos haciendo mal? No hay nada reprobable. Es legítimo y natural acercarse a
conocer a alguien para averiguar cuánto puede atraernos y es ella quien tiene un problema al
negarse a entenderlo y aceptarlo de una forma natural y razonable. Y obligación nuestra es
comunicarle que su incomprensión no sólo no nos afecta, sino que, además, nos defrauda. Es
ella la que debe valorar a los hombres abiertos, comunicativos, ambiciosos y desprovistos de
máscaras.
Nunca negaremos nuestro interés por ella, no tenemos por qué hacerlo. Y sigue siendo ella la
que tiene el problema si no acepta el reto del encuentro.
La convicción de acercarme a conocer a alguien que despierta mi interés es algo más que
razonable. Yo muestro sencillamente mi verdad y manifiesto mi deseo de conocer a esa chica.
Este deseo legitima y justifica mi acción de intentarlo, con el objetivo de saber qué puede
pasar aquí entre ella y yo.
Consciente de mis verdaderas intenciones las llevo a cabo, muevo mis pies en dirección al
encuentro con ella y, cuando ella me mira, le expreso que estoy interesado en saber quién es y
en saber hasta dónde podemos llegar... a gustarnos.
Asertividad
Por tanto, ser asertivos nos va ayudar a decirle a ella qué queremos y qué no estamos
dispuestos a hacer. Esto nos va a procurar bienestar emocional.
¿Y qué pasa cuando nos enfadamos con alguien que nos ha tratado mal y no manifestamos
nuestra ira? Por inseguridad, falta de hábito o por no verbalizar las emociones negativas y
reprimirlas se genera en muchos casos un estado "pasivo-agresivo" caracterizado por que, de
una manera indirecta, quienes lo padecen producen malestar y culpabilidad en los demás. ¿Y
qué hace la gente con las personas que generan mal rollo? No invitarlos a las fiestas, entre
otras cosas, lo cual genera un aislamiento social. Por eso es tan acertado, en mi opinión, ser
directos, examinadores, narradores y empáticos.
- Reconocen sus derechos y los saben defender sabiendo distinguir cuándo hay que ser
comprensivo o firme en función del ambiente.
Ejemplo:
El: —Te invitaré muy a gusto si me dices por qué quieres que sea yo, si encuentras tras diez
minutos de conversación qué te gusta de mí ....y si yo encuentro justificado el hecho de que
quieras tomarla conmigo.
Empatía
Estamos acostumbrados a escuchar hablar de la empatía una y otra vez para todo. Pero
llevarla a la realidad es otra cosa. ¿Realmente nos ponemos en el lugar del otro? ¿De verdad lo
hacemos con todas sus consecuencias?
Ser empático significa mucho más que imaginarnos en la misma situación que está
atravesando otra persona. Significa ser capaces de sentir como el otro, de respirar como el
otro. En resumen, de estar, de verdad, situados en la posición real de la otra persona.
En una negociación de trabajo o de cualquier otro ámbito ajeno a la pareja podemos contar
con el inconveniente de no conocer a fondo a la persona que tenemos enfrente. En cambio, a
nuestra pareja (o esa persona con la que mantenemos una relación del tipo que sea) la
conocemos de una manera íntima y personal (la profundidad de este conocimiento dependerá,
claro está, de lo realmente íntima o duradera que sea esta relación), y tenemos que
aprovechar ese conocimiento para ser más efectivos y tener una relación más sana, eficiente y
feliz.
Así pues, y yendo a lo práctico, si por ejemplo le queremos pedir que esa noche duerma con
nosotros y pedírselo pudiera implicar que va a tener que someterse a la presión de una
disonancia -de entrar en conflicto consigo misma- antes de sentarnos y planteárselo
aprovechemos lo que conocemos de ella para intentar descifrar cómo va a sentir nuestra
petición. Si tiene novio, si acaba de romper una relación, si para ella irse a la cama es algo más
serio de lo que nos parece... De esta manera, al comprender -o al menos intentarlo-
previamente a la persona a la que le vamos a plantear una demanda, estamos preparando el
terreno para una negociación adecuada.
Por ejemplo, en las parejas no es lo mismo plantear: "Quiero que pases más tiempo conmigo"
que "Aunque sé que para ti es básico quedar con tus amigas los viernes porque te resulta
imposible verlas otro día y sé lo importantes que son para ti, había pensado que, ya que
pasamos poco tiempo juntos, quizá uno de esos viernes al mes podría ser para nosotros".
Nada crea un clima más adecuado en una situación conflictiva que el hecho de que la parte
"recriminada" se sienta entendida y perciba que lo que se le pide no responde a una
motivación egoísta, posesiva o injusta, sino a una valoración de la situación de una manera
adecuada y global, a un análisis racional y justo.
Si de verdad queremos conseguir más de ella, es muchísimo más probable que lo consigamos
si planteamos nuestra demanda de una manera empática y comprensiva que si lo hacemos
como una exigencia o una imposición de nuestras condiciones.
Así pues se trata, por una parte, de conocer mejor a la otra persona y aprovechar para
mostrarnos con nuestra mejor cara (como siempre decimos, el conflicto nos sirve también
para demostrar que somos comprensivos, tolerantes y dialogantes, características positivas y
muy buscadas en las personas), pero también se trata de conseguir nuestros objetivos y, por
tanto, de estar más a gusto con la otra persona.
Practicar la empatía nos ayuda a que nuestras peticiones sean más tenidas en cuenta y más
escuchadas: por tanto, a que sea mucho más probable que sean resueltas a nuestro favor.
Tengamos esto muy claro, porque hay gente que piensa que mostrarse empático es una
especie de favor que le hacemos a la otra persona. Nada más lejos de la realidad".
Debemos escuchar con la mente abierta y expresar nuestro interés en entender su posición,
sin interrupciones. Intentar sentir lo que ella siente y no limitarse a ser el típico consejero. Las
preguntas deben ser abiertas, que la ayuden a expresarse libremente, a mantener la
conversación y que comuniquen nuestro interés en lo que nos cuenta. Narraremos lo que está
sucediendo para que se oficialice que la estamos escuchando y entendiendo. Puede que no
esté pidiéndonos nuestra opinión, sino sólo sentirse entendida. Si la quisiera, escuchemos toda
la información que necesitemos para no precipitarnos. Una vez más, no se trata de parecer
empáticos, sino de serlo.
Debemos cualificarla para que vea justificado nuestro interés por ella.
¿Os dais cuenta de la cantidad de derechos que nos otorga esta capacidad?
Ni qué decir tiene que reírse de uno mismo nada tiene que ver con humillarse, con ser
reiterativo y con no hacer otra cosa más que eso.
Comprendamos la importancia del humor en la seducción. Las mujeres ven como un síntoma
de poder la capacidad de hacerlas reír. De hecho, aquellos hombres con esta habilidad son
usualmente elegidos antes que otros con otros atributos.
Por ello, yo particularmente suelo usar "para entrarles" frases con un tinte cómico, con el
objetivo de que me valoren desde el inicio contando con este elemento.
Quisiera dejar claro que utilizar el humor no es ni abandonar otras armas seductoras ni
depender de su calificación. Cuidado con la utilización de chistes ni limitarse ni excederse, y
menos hacerlos sobre los defectos de los demás.
1) Yo utilizo el humor que a mí me hace gracia.
Ejemplo:
—Hola. No me preguntes por qué, ni el qué, pero tú tienes algo que me interesa.
—Yo, Lucía.
—No digas cosas horribles, Lucía. Si hay algo que no soporto de este mundo es vacilar. En
cambio, me encanta ligar.
—Que sí.
—Me gusta tu ropa. Te queda muy bien y es bastante alternativa... ¿una chica moderna para
todo?
—Yo también soy muy tradicional. El otro día me levanté de una butaca indignado. Abandoné
un acto público porque al presentador se le olvidó el "damas y caballeros " al decir buenas
noches.
— ¡Ja, ja, ja, ja...! No, tío. Es que eres muy gracioso.
—Toda la vida me han dicho lo contrario. Te has ganado que te pida el móvil.
—Lucía, te he dicho antes que no digas cosas horribles. Hemos quedado en que eres una chica
muy intuitiva. ¿Tu intuición no te dice que nos lo podemos pasar muy bien el martes que viene
delante de dos cervezas mientras nos conocemos?
—Puede.
—Pues no se te ocurra desobedecer a tu intuición. Ahora me tengo que ir pero nos veremos el
martes, ponte guapa, toma mi móvil y anota tu número.
—Es cosa de tu intuición. Dos besos, preciosa... nos vemos el martes por la tarde. ¡Ciao!
Eres un cabrón
Es una de las frases que más he escuchado en mi vida, sobre todo en esos primeros años del
siglo XXI de los que hablaba al principio del libro. Con el tiempo aprendí a entender que esa
frase significaba que estaban locas por mí. Era frecuente escucharla en la cama, al meterles
mano en un sitio público, o cuando las citaba directamente en mi casa rechazando una
invitación para ir al cine.
Por aquel entonces ganaba poco dinero, así que de cines nada y había que dejarlo claro. Tenía
un apetito sexual muy voraz y cuanto más limitaba cualquier relación a revolcarse entre las
sábanas más sonaba mi teléfono móvil.
Era divertido y desconcertante comprobar cómo hacían justo lo contrario de lo que decían
pretender. Pero centrémonos en la palabra "cabrón" y su inmediato efecto excitante en ellas.
Por lo visto, el "cabrón", tal y como ellas lo ven, posee la experiencia sexual que tanto les
interesa para sus imágenes contigo en la cama. Es alguien que se auto acepta y desmarca del
resto de hombres.
Pensad en cualquier amiga vuestra. Lorena, por ejemplo. Pues contad con que le pone más un
tipo al que se le ve convencido al decirle: "Lorena, me encantaría que nos largáramos de aquí
para poder devorarte contra una pared, porque mirarte me está poniendo enfermo, y si me
dices que no, sólo encontraría el consuelo tocándole el culo a tu amiga la rubita", que un tipo
que le dice: "Lorena, si te parece bien te puedo invitar al cine. Pero no pienses mal, es en plan
amigos, y si quieres puede venir tu amiga la rubita. Os invito a las dos. ¡Pero no pienses mal!
Reconozco que me han conmovido algunos rechazos tan bien argumentados y solventes que
no he podido evitar aplaudirlos. Aquellas que me dicen "no", con autoridad, por un
compromiso con un tercero y siempre que hayan permitido que nos cortejemos previamente,
han despertado en mí incluso cierto alivio.
No centréis vuestros esfuerzos en ser unos cabrones... si bien es cierto que no va a venirnos
nada mal parecerlo.
Mi consejo es proyectar cierta tendencia. Jugar con ello sin ser explícitos, pero sin olvidarnos
de subcomunicar que, ante todo, tenemos la capacidad de velar por ellas si nos lo
propusiéramos.
Para que nos entendamos: podemos matizar, si nos califican como tal, que no van
desencaminadas porque algo nos queda de un pasado no muy remoto, en el que nos ganamos
con justicia dicho calificativo. Pero "estamos evolucionando", es decir, "cabrón" sí, pero en su
justa medida. Y por supuesto, siempre teniendo en cuenta las emociones de las otras
personas. Si detectáis en vosotros cierto placer en romper corazones, contemplar lloros u os
relaméis en sus silencios dolorosos, entonces tenéis un problema.
Y para refrescaros la memoria os diré que aquí estamos para poder superar los miedos y los
obstáculos que nos impiden poder ser tal y como quisiéramos ser delante de una mujer. ¿Por
qué? Pues porque nos gustan las mujeres. Nos gustan y no son nuestros enemigos a los que
hay que castigar. No coleccionamos cabelleras como los apaches, sino que coleccionamos
calidad de sensaciones compartidas.
Esto va dirigido a algunos de los nuevos estudiantes de este arte, que empiezan a notar la
eficacia de nuestras enseñanzas pero que todavía incuban mucho rencor por cientos de
rechazos cosechados en sus pasados.
“... A mis alumnos les digo que tenemos la obligación de exponer nuestras
intenciones. Ellas deben tener claro que no están delante de corderos u otras
inofensivas criaturas”
¿Has oído hablar alguna vez de la Ley de la Realidad Dominante? Esta ley enuncia el siguiente
principio:
Dondequiera que haya un grupo de personas en contacto, aquella con un sistema de creencias
más sólido y una superior destreza comunicativa acabará absorbiendo al resto hacia su
Realidad.
Dicho de otro modo: en las interacciones humanas, las creencias de aquellos individuos con
más fe en ellas y una mayor capacidad para comunicarse terminan por imponerse a las de
aquellos otros sin tanta fe y menores dotes de comunicación.
Por ello, en un mundo como este donde las creencias son generalmente débiles y en el que las
personas destacan por su torpeza a la hora de comunicarse, es más que probable que, si logras
desarrollar un robusto sistema de creencias y te conviertes en un buen comunicador, seas
capaz de succionar a la mayoría de la gente hacia tu Realidad. Y, en consecuencia, también
podrás hacer que tu Marco prevalezca. El Marco es la perspectiva a través de la cual vemos el
mundo cada uno.
Por supuesto, esto solo es interesante si hablamos de una Realidad —es decir, de un sistema
de creencias— que juegue en tu beneficio y no en tu contra.
Si en tu fuero más interno crees, por ejemplo, que no tienes nada que ofrecer, que no eres
atractivo, que las mujeres no tienen razones para estar contigo y van a encontrar más valor en
los brazos de cualquier otro, flaco favor te hará que dichas creencias tengan la fortaleza del
acero y puedas transmitirlas eficazmente.
Ahora bien, si en tu Realidad eres una especie de dios o joya valiosa resplandeciente de poder
y magnetismo, ¿imaginas lo que podría hacer por ti la Ley de la Realidad Dominante si
aprendieras a servirte de ella? Y el que tus creencias fueran totalmente ciertas o no sería casi
irrelevante. Siempre que estas fuesen favorables a tus objetivos, siempre que las abrazases
con una fe inquebrantable y supieras comunicarlas con eficiencia al resto de la gente, estarías
proporcionándote una gran ayuda.
Es este un principio que puede, pues, resultarte de extrema utilidad en numerosos planos de
tu vida.
En cuanto al área que nos ocupa, se trata de uno de sus pilares esenciales. De hecho, una de
los atributos clave del Hombre Alfa es el de contar con una Realidad poderosa y definida.
Equivocado o no, el Hombre Alfa destaca por poseer unas creencias firmes que le sirven de
apoyo en todo lo que emprende y proporcionan congruencia a cada uno de sus actos.
Parte de tu misión consistirá, pues, en reforzar tu fe en una Realidad que te convenga, te haga
sentir a gusto, confortable y excitado sobre ella. La otra parte se basará en mejorar tu forma
de comunicarla a todos los niveles.
Recuerda mis palabras, porque hablo muy en serio. En el juego, no se trata tanto de ver para
creer como de creer para ver.
Hemos dicho que si vives en tu Realidad y logras arrastrarlas hacia ésta, eres tú quien empieza
a controlar la situación.
Ahora bien, recuerda que comunicar mejor no siempre es hablar más. Pecar de ello podría, por
el contrario, verse fácilmente interpretado como un síntoma de debilidad y falta de verdadera
congruencia. En suma, como una DEV.
Tú eres el premio
Tú eres el Premio.
La idea es dejar sentadas las bases de la relación desde el mismo principio. El Marco básico, es
decir, el significado subyacente de la interacción en el que esta se desenvuelve o, dicho de otro
modo, la perspectiva compartida que tienen de la interacción todos los que participan en ella,
debe ser constante:
Tú eres el Premio. A ella le corresponde, por lo tanto, tratar de que le gustes o conquistarte, ya
sea en el sentido de intentar crear en ti atracción, ya en el de obtener aceptación o Validación
de ti. De hecho, necesita tanto impresionarte que está dispuesta a acostarse contigo para
conseguirlo. Y sí, os vais a acostar juntos, pero solo si ella se mantiene a la altura de tus
estándares y expectativas.
Actúa de forma consecuente con este principio y, aun cuando inicialmente no te sientas como
el trofeo de vuestra interacción, asume que lo eres. En otras palabras, haz como si lo fueras
hasta que lo seas.
Para moverte en este Marco con congruencia, debes tener ciertas cosas presentes. Entre ellas,
que sus armas de carácter sexual no te impresionan. Además, tú eres el que la evalúa, el que la
juzga, y no a la inversa.
Pero, ¿no es todo esto más que hueca palabrería?, puede que te preguntes. A fin de cuentas,
la realidad no se corresponde con dicho esquema. Por el contrario, dentro de lo que la mayoría
de nosotros aceptamos como realidad, la TB es el verdadero premio, es la perseguida, la que
cualifica y la que ofrece o niega Validación a los hombres que solicitan su atención.
Te dirás, entonces, que ese es el único significado subyacente en las interacciones que se dan
entre mujeres y hombres, y que se trata de una mera cuestión de reconocer la realidad
objetiva.
Mi misión es hacerte ver que esto es así solo en la medida en que lo creas.
Por eso, si una mujer se comporta como el Premio contigo y tú aceptas dicho comportamiento
con todo lo que conlleva, estás al mismo tiempo aceptando su Marco de la realidad. Estás, por
así decirlo, acatando el significado subyacente que ella —y con ella quizás gran parte de
nuestra sociedad— otorga a vuestra interacción. Pero ello no hace de dicho significado algo
cierto o necesario.
De hecho, este no pasaría de ser un Marco que ambos habéis asumido, consciente o
inconscientemente. Y esto, lejos de constituir la “realidad objetiva”, solo demostraría que su
Realidad, su Marco, ha resultado ser más poderoso que el tuyo. Ella te habría impuesto su
Realidad.
¿Por qué digo esto? Porque los Marcos —o significados subyacentes con que dotamos a las
interacciones— existen solo dentro de nuestras mentes. No pertenecen, pues, a eso que
llamamos “realidad objetiva”. Son, por el contra- rio, realidades subjetivas acordadas por los
participantes de dichas interacciones. La pregunta es: ¿por qué aceptar una realidad subjetiva
perjudicial para ti? ¿Por qué no, en cambio, tratar de establecer otra más favorable?
De ahí que te convenga, por un lado, reforzar aquellas creencias que van a permitirte aceptar
como válido un Marco favorable a tus propósitos. Por otro, también debes mejorar tu
capacidad para comunicar eficazmente dicho Marco.
La mejor forma de lograr esto último es con sutileza. Más que comunicar, debes subcomunicar
que eres el Premio. Hazlo dejando entrever pequeños detalles de tu persona y
comportamiento. Que nunca parezca que lo haces a propósito. Y, a menudo, sírvete del
humor.
Los que te indico a continuación son solo algunos de los recursos que te ayudarán, dentro de
tus interacciones con mujeres, a establecer un Marco según el cual tú eres el Premio:
Esto resulta importante porque, aun cuando se haga en broma, ayuda a fijar el Marco
correcto. El de que ella es la cazadora y tú, el trofeo.
Usurpa su rol: Toma la realidad de una TB que es a menudo vista como una mujer
objeto y róbale completamente el Marco. Presta atención a todo lo que suelen hacer y
aplícalo con ella antes de que ella tenga oportunidad de usarlo contigo. En otras
palabras, róbale su juego. Haz cosas como darle la espalda jugueteando cada vez que
se comporte de un modo que no te gusta. Cuando te diga algo con lo que no estás de
acuerdo: distráete con cualquier cosa, empieza a hablar con otra gente, pierde de
repente el interés o abandona el contacto físico como forma de desaprobación.
Recurre, en general, a todo aquello que las TBs han hecho hasta ahora contigo para
manipularte o controlarte. Esto puedes hacerlo de forma más o menos cómica, pero
de cualquier modo te resultará de utilidad a la hora de establecer que tú eres el
Premio de la interacción. Además, contribuirá a que ella deje pronto de encontrar
sentido a su rol de TB y renuncie a adoptarlo contigo.
Resiliencia
Si este refuerzo se da una y otra vez, el sujeto experimenta lo que se denomina una
indefensión aprendida, conllevando las consecuencias emocionales típicas: ansiedad, ira y
depresión.
La resiliencia es la capacidad que permite a las personas afrontar los problemas y desafíos
saliendo reforzados de esos momentos críticos.
Merecerá la pena esforzarnos en desarrollar esta cualidad si somos conscientes del potencial
de conducta que va a proporcionarnos.
Trabajemos la resiliencia amigos. Sepamos que podemos enfrentarnos a los golpes de la vida
sabiendo que cada vez nos van a doler menos y vamos a reponernos antes y vamos a salir
reforzados.
Ante un rechazo y un abatimiento, pensemos: Esto no es malo para mí, esto me está haciendo
más fuerte. Nos repondremos cada vez más rápido y nos afectará cada vez menos y por tanto,
resolveremos mejor el siguiente rechazo.
Ser realista
Y para conseguirlo, además, debemos tener un autoconcepto positivo pero realista, cosa que
no siempre se produce. Por ejemplo, cuando nos excedemos y utilizamos el siguiente
pensamiento desenfocado:
Cuando me encuentro con algún alumno que piensa así le planteo las siguientes reflexiones:
2) ¿Es lógico?: No; el hecho de que yo considere a ciertas personas importantes no implica que
deban aceptarme.
3) Este pensamiento, ¿prueba que merezco su aceptación? No, ya que no se puede demostrar
que, aunque actuase de modo muy adecuado hacia quienes considero importantes para mí,
exista una ley universal que les exige y obliga a aceptarme.
4) ¿Prueba esa forma de pensar que seré feliz?-. No, al contrario. No importa lo
obstinadamente que trate de conseguir que la gente me acepte; puedo fallar fácilmente, y si
entonces pienso que tienen que aceptarme, probablemente me sentiré deprimido.
Por eso es importante conocerse, tener un concepto realista y claro de nosotros mismos y, a
partir de ahí, cultivar habilidades sustanciales, en lugar de auto convencernos de que somos
superseductores con superpoderes.
La diversión vs el resultado
O las cosas te divierten o tú las haces divertidas. O las personas te divierten o tú te diviertes
con las personas. Observar, cualificar y comunicar delante de una mujer es lo más divertido
que conozco.
La consigna es: DIVIÉRTETE CON ELLA
La diversión es contagiosa y nadie la rechaza. Os evita tener que estar pendientes del enfoque
perjudicial de "me tengo que pasar la noche demostrándoles que soy un superhombre", en
lugar de descubrir y explotar la diversión que ellas me pueden ofrecer.
Yo me río mucho con las chicas y ellas conmigo. Para mí, el trofeo es pasártelo tan bien que
puedas llegar a tu casa queriendo recordar lo ocurrido durante la noche. Es recordarse a uno
mismo con una sonrisa. Yo me he visto a mí mismo sin poder meter las llaves en la cerradura
de la puerta porque las carcajadas me impedían la destreza de movimientos necesaria, sin
haber bebido nada y, además, a solas. El recuerdo de algunas noches ha sido tan divertido que
lo de menos había sido seducir.
Con la seducción pasa lo mismo, y en mi caso si la práctico es para eso, para divertirme, no
para ligar en sí. Si al final consigo ligar, mejor para mí, pero no es la meta. El que ligue o no, es
una cuestión secundaria. De esta forma consigo que el resultado pase a importarme muy poco,
pues lo que hago, lo hago para pasar un rato divertido y no para obtener resultados. Este
objetivo, que si depende de mí, me permite evitar frustraciones y no ser reactivo ante
rechazos o resultados que no dependen de mí.
Existen chicas que tienen entre sus prioridades mantenerse fieles a la actitud que yo llamo de
"Cleopatra" o de "estrella del rock" y que intentarán poner a prueba vuestra capacidad de
diversión.
Yo soy Cleopatra. Estoy buenísima. Me he gastado 800 € en la ropa que llevo puesta. Mi
colonia vale 160 €y curiosamente sólo me pongo este hit los sábados por la noche. Ni siquiera
contemplo la posibilidad de reírme de mí misma. Si no te pareces a un presentador gay
musculado de televisión, ni te me acerques, y sólo sé hablar de gimnasios, ex novios o cremas.
Por cierto... Ni siquiera me doy cuenta de que me estoy aburriendo como una ostra.
Pongamos un ejemplo extremo. Se trata de lo peor que nos puede pasar en una conversación
con una Cleopatra. Es muy habitual en las discotecas más fashion y a algunos les podría
infectar con el virus de la baja autoestima. Veamos cómo enfocarlo.
—Hola, ¿qué hay que hacer para pasárselo tan bien como tú?
—Es una pregunta irónica, querida. Estás quieta como un palo y todo el mundo sabe que esta
es tu canción preferida.
— ¿Por qué?
— ¿Cómo puedes hacer tantas preguntas en una noche tan especial como ésta?
— ¿Y no estamos en octubre?
—Pues sí.
— ¿El qué?
—No estés tan segura. En cualquier caso, ¿es cierto eso que dicen por este sitio de que eres la
chica más interesante y con más intuición de toda la ciudad?
— ¿Qué contraseña?
— ¿Qué?
—Tía, no puedo más. ¿Ves a esos chicos que se ríen tanto? Son mi pandilla. Estamos fingiendo
que nos divertimos. Pero es todo mentira. Somos gente que estamos más preocupados de
aparentar que de vivir. Algún día estaré preparado para entenderte, pero hoy no es el día. No
cambies.
Con esta chica, es evidente que si la prioridad fuera seducirla no deberíamos haber utilizado
este diálogo, sino algo más afín a su tribu. Pero... chicos, yo lo siento. Para mí, hasta con este
tipo de chicas uno se puede divertir. Yo intentando comunicarme con una criatura de mi
misma especie, en una noche plagada de risas con amigos y ella convencida de que es
Cleopatra, con un sentido del humor tan alejado del mío como lo tendría un fabricante de
tinajas mesopotámicas allá por el siglo no sé cuántos antes de Cristo... Esta falta de conexión
me parece sarcásticamente cómica, por lo tanto os invito a que lo veáis así.
Más adelante, poneos rojos por un rechazo que os pille desprevenidos y brindad con vuestro
compañero por su "casi" éxito.
Rechazo transitorio
Tenemos la suerte de que una mujer puede cambiar su visión sobre nosotros en función de lo
que nos conozca y de la actitud que adoptemos.
De esa forma, y ante una desconocida, nuestra actitud va a ser la que modifique su opinión
sobre nosotros. Es decir, un rechazo inicial con una actitud correcta por nuestra parte, va a
modificar su idea y conducta con nosotros.
Recuerdo crear e integrar este nuevo concepto en el sistema de mi anterior empresa. Y para
ello, creé otro totalmente vinculado a éste llamado veneno. Quería explicar la importancia de
contar con ello para sistematizar que una mujer que te rechaza puede acceder minutos
después al encuentro sexual. Yo me encontré con que los sistemas de seducción solo
contemplaban de una forma lineal lo que ocurría durante la interacción y no entendía que no
se contemplara más allá de esos treinta o cuarenta minutos.
- Ejemplo A:
Nos hemos metido en una conversación prometedora con dos chicas sin haber hecho
el menor caso de su "Estamos esperando a nuestros novios. Lo siento".
Empezamos a estimular una conducta con refuerzos positivos atractivos para ella con
nuestra no reacción negativa. Pasamos de ser un pretendiente más a ser un varón al
que empezar a prestar atención, pues ahora nos parecemos a los modelos sociales
atractivos.
Ya hemos acordado que vamos a ser nosotros los que vamos a dar el primer paso. Sabemos
que somos hombres, ellas son mujeres y entendemos que cada uno tiene un papel distinto en
el juego. Yo quiero avanzar, ella me rechaza un poco o mucho y en función de cómo reacciono
ante su rechazo crezco o no en su medidor imaginario.
No han tenido en cuenta que ellas precisamente a quien rechazan en un primer momento es al
rol de "hombre con pene que quiere penetrarlas", a la persona-situación o a la primera
puntuación que nos han dado: he aquí cómo nos perciben en la mayoría de ambientes
nocturnos. Si una desconocida que ni siquiera conoce nuestro nombre nos rechaza al dirigirle
la palabra, no está juzgando ni nuestra esencia, ni nuestra valía, ni nuestra masculinidad;
incluso me atrevería a incluir nuestra capacidad de seducción, si bien es cierto que con la
práctica cada vez será menos frecuente que una desconocida rechace nuestra conversación.
Efectivamente, podemos no ser atractivos físicamente a sus ojos en un primer momento. Pero,
amigos, una de las maravillas de las mujeres es que pueden empezar a verte atractivo poco a
poco.
Contando con ello, no podrá sorprendernos, en el peor de los casos, que no actúen con la
atención que esperábamos al dirigirnos a su encuentro. Yo ya cuento con ello y por eso un no,
más o menos explícito, no afectará ni a mi conducta ni a mi autoestima ni a mi actitud
seductora.
El plato de lentejas
Uno de los ejemplos que más gracia hace a mis alumnos es éste:
Cuando estéis ante la chica que os rechaza, pensad que es vuestra hermana pequeña delante
de un plato de lentejas. Ella tirará las legumbres al suelo, se quejará y dará manotazos contra
la mesa porque no se las quiere comer. ¿Os ofenderíais? ¿No es propio de su edad? Ni os
enfadáis ni la odiáis: sencillamente, sonreís, y con paciencia decís entre dientes:
—Si al final te vas a comer las lentejas, pequeña ¿para qué hacerlo tan largo?
Pues sí chicos, no desesperéis, no malinterpretéis sus actos. Pensad que vuestra hermana
necesita que le hagáis el avioncito. Por cierto... No me gustaría encontrarme a nadie en un pub
intentando meterle una cuchara de lentejas a una chica. Huelga decir que es tan solo una
metáfora entre nosotros para entender cómo enfocar una inicial fase de rechazo.
El veneno
Sin duda alguna, de mis aportaciones a este mundo de la seducción, el veneno y, como
consecuencia, el rechazo transitorio, es una de las cosas que más me satisfacen.
Al despedirnos de una mujer que nos ha rechazado, además de la no reactividad, que ya de
por sí deja un "veneno" en ella, yo soy partidario de una afirmación de intenciones. La
llamaremos aguijonazo de nuestro veneno, que recorrerá sus venas afectando a su
comportamiento y aumentando nuestra puntuación en su medidor imaginario. En ocasiones
no es preciso que clavemos ese aguijón con una frase, porque ellas nos pueden entender sin
palabras.
Seguro que nos suena de algo recibir un rechazo, asumirlo con resignación y que la chica no
vuelva a mirarnos, ¿verdad? Hemos sido reactivos y no hemos inyectado veneno. La actitud no
reactiva es, precisamente, la que explica que el rechazo se convierta en transitorio.
¿De verdad os creéis que se gastan la fortuna que se gastan en peluquerías, gimnasios, cremas,
rayos uva, ropa, perfumes, depilaciones y ese extenso etcétera para gustarse solo a sí mismas,
como dicen? ¿No os parece demasiada casualidad que las minifaldas, el maquillaje y la ropa
interior cara la utilicen los sábados por la noche cuando salen y no cuando se quedan en casa a
solas frente al televisor o leyendo un libro? ¿A quién de nosotros le amargaría un dulce como
un piropo justificado al salir del gimnasio después de dos horas de pesas?
Yo, a mis alumnos, les digo que tenemos una obligación: exponer nuestras intenciones. Debe
quedarles claro que no están delante de corderos u otras inofensivas criaturas.
Sexualizar inyecta nuestro veneno. O sea, cambia la percepción que tienen de nosotros y de
nuestro pene, modificando su conducta. Aunque esto puede ocurrir de forma intencionada o
bien no intencionada. Evidentemente, cuanto más conscientes y voluntarios sean nuestros
movimientos, mejores seductores seremos.
Ejemplo:
—Una pena, Ana. Estoy verdaderamente a gusto contigo. Si nos volvemos a ver no contendré
mis ganas de besarte. Estás advertida.
Nuestro veneno ha sido inyectado y ella pasará algún tiempo, depende de la intensidad de
nuestra conversación, pensando en nosotros. Durante la semana recorrerá sus venas y la
próxima vez que nos encontremos con ella, su predisposición al encuentro sexual será mucho
mayor.
Nos percibe ahora como un tipo convencido de que puede besarla y lo dice abiertamente. Una
vez más hemos mostrado experiencia, autoaceptación y deseo inspirado en ella. Hemos
dejado veneno sexual (ella ha comprobado que nosotros le influimos hacia el acercamiento
con facilidad), y una vez más en su medidor hemos ganado puntos.
Entraron en el pub tres chicas, dos rubias y una morena, muy atractivas, estilizadas y con ese
look mitad fashion, mitad hippie ibicencas. Modernas sofisticadas y con aspecto de tener clase.
Apenas apreciaron nuestra presencia.
Winnie, con esa confianza que deposita en mí por mi fama, levantó la ceja señalando al grupo
de chicas. Y es que los tengo muy mal acostumbrados. Tener amigos a los que les cuentas que
eres profesor de seducción supone asumir responsabilidades.
—Hola, chicas, yo soy Luis. Y espero que alguna de vosotras se llame Luisa.
Las tres rieron. Una de las dos rubias, la de los ojos verdes, se reía menos. Precisamente por
eso me di cuenta de que con ella tenía más posibilidades.
—Eso era antes. Esta noche va a haber una Luisa. Lo que pasa es que todavía no sé cuál —
contesté con autoridad y una sonrisa.
Las tres rieron. Pero se notaba que la "mía" intentaba demostrar menos complicidad.
Obviamente, era a ella a la que más le había impactado y por eso intentaba mostrase menos
colaboradora en la seducción. ¡Qué deliciosa! Estaba muy claro cómo intentaba decirme: "A
mis amigas podrás seducirlas, pero conmigo tienes que trabajar más porque soy la reina".
—Bien, chicas. Nosotros estamos allí. Y estaríamos más felices si viniérais a compartir mesa.
Tenéis buena pinta, las tres sois atractivas y... (me dirigí a la mía, la menos sonriente) —me
hace ilusión que acabes tú llamándote Luisa.
Yo invité a la mía a que se sentara a mi vera. La conversación se hizo muy abierta y amena.
Muchas risas y miradas examinadoras.
Mis amigos exageraban las conclusiones de forma absurdamente ridícula y promoviendo las
carcajadas a niveles estratosféricos.
Me di cuenta de que soy feliz. Soy feliz con mi vida y con mi profesión. Soy feliz con mi
entorno, mi familia y amigos. Así que, recordando al maestro Helio, interrumpí la conversación
para pronunciar en voz alta:
—Chicos y chicas, quiero que sepáis que me siento muy feliz en este momento.
Tras lo cual Winnie promovió un aplauso que contagió a los demás. El elenco femenino se
relamió al escuchar la narración de mi estado, porque se dieron cuenta de que estaban con un
grupo de chicos dispuestos a disfrutar, y de entrada uno de ellos reconocía, sin miedo a
parecer flojo, que era " feliz”.
Durante toda la tarde, la mía estaba más seria que el resto. Quería mostrarse más selectiva y
complicada. Y durante el paseo quise premiárselo.
—Me he dado cuenta de que eres una chica prudente y selectiva. Ahora me atraes más.
—Resulta que, además, tengo gustos muy concretos. No eres mi tipo. Lo siento.
Me estaba rechazando.
Ella se quedó mirándome en silencio. No sabía si reír o enfadarse. Entonces continué. Estaba
convirtiendo su rechazo en mi arma más poderosa. No podía contra mi convicción.
—Veo que necesitas ponerme barreras. Y lo entiendo; yo antes era menos aventurero. Pero
eres una chica exigente y atractiva y lo serías más si disfrutaras más del momento —apunté
utilizando todo mi arsenal.
Winnie y José Luis congeniaban con las chicas. Ellas se partían de risa con un Boomeregoland
propuesto por José Luis:
— ¡Claro! Los chicos y las chicas no se dan besos en verano. Se los dan en otoño.
—Feliz, con mi consulta de dentista viento en popa, independiente, saliendo los fines de
semana al campo...
— ¿Soltera?—le pregunté.
—Sí.
Entonces, con toda la intención, proyecté la posibilidad de un futuro conjunto para hacer el
momento más romántico.
— ¿Por qué dices eso?—sonrió tocándose el pelo y con una intensa dosis de curiosidad.
—¡¡Ja, ja, ja...!! Gracias. Pero tengo que encontrar algún hombre a mi altura.
Al cabo de dos cervezas, comenzó a desinhibirse. Entonces me dio un pequeño codazo para
que dejara de atender a Winnie.
Sin pensarlo dos veces la besé. Ella me abrazó. Fue un beso maravilloso. Largo e intenso.
Quisimos compartir el bienestar con la pandilla. Estábamos con todos pero ambos nos
sentíamos juntos. Nos besábamos a la mínima.
Sólo había que hacerle entender que sus rechazos no podrían con nuestra atracción.