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Sentencia Constitucional No. 340-2019-S3 - 24 de Julio PDF

El resumen del documento en 3 oraciones o menos es: Gilmar Terceros Colque presentó una acción de libertad contra jueces que mantuvieron su detención preventiva a pesar de que solo existía un riesgo procesal. La Sala Constitucional revisó el caso y determinó que los jueces fundamentaron adecuadamente su decisión y no vulneraron los derechos del accionante. Por lo tanto, la Sala Constitucional denegó la tutela solicitada.
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Sentencia Constitucional No. 340-2019-S3 - 24 de Julio PDF

El resumen del documento en 3 oraciones o menos es: Gilmar Terceros Colque presentó una acción de libertad contra jueces que mantuvieron su detención preventiva a pesar de que solo existía un riesgo procesal. La Sala Constitucional revisó el caso y determinó que los jueces fundamentaron adecuadamente su decisión y no vulneraron los derechos del accionante. Por lo tanto, la Sala Constitucional denegó la tutela solicitada.
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SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 0340/2019-S3

Sucre, 24 de julio de 2019

SALA TERCERA
Magistrado Relator: MSc. Paul Enrique Franco Zamora
Acción de libertad

Expediente: 28017-2019-57-AL
Departamento: Cochabamba

En revisión la Resolución AL-0006/2019 de 13 de marzo, cursante de fs. 47 a 49 vta.,


pronunciada dentro de la acción de libertad interpuesta por Gilmar Terceros
Colque contra Patricia Torrico Ortega y Jesús Víctor Gonzales Milán,
Vocales de la Sala Penal Segunda y Tercera respectivamente del
Tribunal Departamental de Justicia de Cochabamba.

I. ANTECEDENTES CON RELEVANCIA JURÍDICA

I.1. Contenido de la demanda

Por memorial presentado el 12 de marzo de 2019, cursante de fs. 30 a 32 vta., el


accionante expuso lo siguiente:

I.1.1. Hechos que motivan la acción

Mediante Auto de Vista de 5 de febrero de 2019, las autoridades demandadas


“revocaron en parte” -quiso decir declaró procedente en parte- en parte el Auto
Interlocutorio apelado de 25 de enero del referido año que rechazó su solicitud de
cesación a la detención preventiva, determinando la inconcurrencia y enervación
en su caso de los peligros de fuga señalados en el art. 234 numerales 1, 2 y 10
del Código de Procedimiento Penal (CPP), así como el peligro de obstaculización
dispuesto en el art. 235.1 de la norma citada, subsistiendo solo el consignado en
el art. 235.2 del CPP, en base al posible riesgo de influencia negativa en los
testigos y copartícipes de los hechos investigados, decidiendo sobre la necesidad
de aplicar aún la detención preventiva en su caso.

Es contradictorio, que se haya modificado el Auto Interlocutorio apelado en base a


la valoración integral de los elementos probatorios; pero, sea aún necesario
mantener la detención preventiva a pesar de no haber riesgos de fuga y subsistir

1
únicamente el de obstaculización, tomando en cuenta que la investigación data de
abril de 2018 -no precisó el día- y la detención se aplicó el 18 de mayo del mismo
año; en consecuencia, las autoridades demandadas no fundamentaron ni
motivaron respecto a la jurisprudencia constitucional que fue citada en el recurso
de apelación incidental y que establece la imposibilidad de aplicar la detención
preventiva cuando concurra un solo riesgo procesal; por ende, existió
contradicción, mala aplicación de los principios rectores, falta de fundamentación
en el Auto de Vista emitido por los Vocales demandados.

I.1.2. Derechos y garantías supuestamente vulnerados

El accionante denunció como lesionados sus derechos a la libertad, al debido


proceso en sus elementos fundamentación y motivación por falta de
pronunciación sobre principios rectores y agravios sufridos, y a la seguridad
jurídica; citando al efecto los arts. 22 y 23 de la Constitución Política del Estado
(CPE).

I.1.3. Petitorio

Solicitó se conceda la tutela, disponiendo la inmediata libertad de los


“accionantes” -debió decir accionante-.

I.2. Audiencia y Resolución de la Sala Constitucional

Celebrada la audiencia pública el 13 de marzo de 2019, según consta en acta


cursante de fs. 45 a 46, se produjeron los siguientes actuados:

I.2.1. Ratificación y ampliación de la acción

El accionante a través de su abogado, ratificó el contenido del memorial de acción


de libertad y a su turno expresó que: a) Se encuentra detenido en el Centro
Penitenciario San Pablo de Quillacollo del departamento de Cochabamba desde el
18 de mayo de 2018; b) Los Vocales demandados no valoraron en forma integral
todos los elementos aportados y contradictoriamente dispusieron mantenerlo con
detención preventiva; c) Se determinó la inconcurrencia de los riesgos de fuga
y de obstaculización de los arts. [Link] 1, 2 y 10, y 235.1 del CPP,
llamándose la atención al Juez a quo -de Capinota del departamento de
Cochabamba-, quien no aplicó adecuadamente las reglas para las medidas
cautelares; por lo cual, estaría vigente sólo el riesgo establecido en el art. 235.2
de la norma procesal penal; y, d) El Auto de Vista de 5 de febrero de 2019 es
contradictorio e inmotivado respecto a los agravios identificados, que ocasionó
inseguridad jurídica y vulneración al debido proceso.

I.2.2. Informe de los demandados

2
Patricia Torrico Ortega y Jesús Víctor Gonzáles Milán, Vocales de la Sala Penal
Segunda y Tercera respectivamente del Tribunal Departamental de Justicia de
Cochabamba, presentaron informe el 13 de marzo de 2019, cursante de fs. 42 a 44
vta., argumentando que: 1) El accionante reconoció la evaluación integral de los
datos de su situación procesal realizada; 2) El Auto de Vista de 5 de febrero del
mismo año no podía realizar análisis distinto al contenido en el Auto Interlocutorio
de 25 de enero de igual año, porque es reflejo de la carga argumentativa y
expresión de agravios interpuestos por el apelante, que contiene fundamentos
conforme a la normativa Adjetiva Penal vigente y no vulneró derechos
constitucionales; 3) Las medidas cautelares por el principio de revisabilidad no
causan estado y son modificables incluso de oficio; 4) La motivación de las
resoluciones judiciales es un componente vital del debido proceso, conforme se
tiene establecido en los arts. 8 de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos (CADH), y [Link] de la CPE, en ese entendido los motivos y razones
deben ser comprensibles por el ciudadano común, conclusión extraída de la SCP
0401/2012 de 22 de junio; 5) Si existen fundamentos para comprender la
persistencia del peligro de obstaculización y la probabilidad de autoría, y que la
detención preventiva asegura el cumplimiento de la finalidad del art. 221 del CPP;
6) Es errada la conclusión de la necesidad de disponer en forma automática la
libertad del detenido preventivo cuando se tiene un solo riesgo procesal y es fruto
de la lectura sesgada de la SCP 0385/2017-S2 de 25 de abril, que a su vez cita a
la SCP 0014/2012 de 16 de marzo; y, 7) Corresponde al tribunal que resuelve la
petición de cesación a la detención preventiva y al de alzada realizar la valoración
integral, buscando equilibrio entre la finalidad de las medidas cautelares y el
resguardo del sistema de garantías.

I.2.3. Resolución

La Sala Constitucional Primera del Tribunal Departamental de Justicia de Cochabamba,


por Resolución AL-0006/2019 de 13 de marzo, cursante de fs. 47 a 49 vta., denegó
la tutela solicitada; bajo los siguientes fundamentos: i) La motivación de las
resoluciones judiciales persigue tres finalidades, la del control del fallo impugnado
por la instancia superior mediante la explicación de motivos o razones para la
decisión, la de apreciar las circunstancias, elementos de hecho y de derecho que
fueron tomados en cuenta por el juzgador y como apreció las alegaciones
probatorias, y de hacer públicos móviles que le asistieron para fallar, debiendo ser
comprensibles para el ciudadano; ii) La motivación no es necesariamente
ampulosa en consideraciones y en cita legal, sino exige una estructura de forma y
de fondo concisa pero clara y que satisfaga todos los puntos demandados; iii) El
Auto de Vista analizado realizó la debida fundamentación respecto a los puntos
cuestionados o apelados por el recurrente, constituyendo el límite de análisis; iv)
Las autoridades demandadas fundaron con apego a la norma Adjetiva Penal,
sustentada en doctrina y jurisprudencia constitucional; v) El art. 250 del CPP,
señala que los autos que imponen una medida cautelar o la rechace es revocable
o modificable aún de oficio; y, vi) El Auto de Vista de 5 de febrero de 2019, no
vulnera el derecho a la libertad y la jurisdicción constitucional está impedida de

3
efectuar análisis de fondo en la causa, que es atribución privativa y exclusiva de la
autoridad jurisdiccional ordinaria.

II. CONCLUSIONES

De la revisión y compulsa de los antecedentes que cursan en obrados, se


establece lo siguiente:

II.1. A través de Auto Interlocutorio de 18 de mayo de 2018 , se dispuso la


detención preventiva del accionante en el Centro Penitenciario San Pablo
de Quillacollo del departamento de Cochabamba (fs. 3 vta. a 8).

II.2. Por Auto Interlocutorio de 25 de enero de 2019, se rechazó la solicitud de


cesación de la detención preventiva impetrada por el peticionante de
tutela (fs. 14 a 23).

II.3. Cursa Acta de Audiencia Pública de 5 de febrero de 2019, donde se


fundamentó y consideró la apelación al Auto Interlocutorio indicado en la
Conclusión que antecede (fs. 24 a 26 vta.).

II.4. Mediante Auto de Vista de 5 de febrero de 2019 emitido por los Vocales
demandados, se declaró procedente en parte la apelación incidental
interpuesta por el accionante, concluyendo que su situación jurídica está
sustentada en la concurrencia de los arts. 233.1 y 2, y 235.2 del CPP
(fs. 26 vta. a 29).

III. FUNDAMENTOS JURÍDICOS DEL FALLO

El accionante denuncia como lesionados sus derechos a la libertad, al debido


proceso en sus elementos fundamentación y motivación por falta de
pronunciamiento sobre principios rectores y agravios sufridos, y a la
seguridad jurídica; puesto que las autoridades demandadas emitieron el Auto
de Vista de 5 de febrero de 2019, manteniendo su situación jurídica de detenido
preventivo a pesar de concurrir un solo riego procesal, y sin explicar los alcances
de la aplicación de las medidas cautelares dispuestas.

En consecuencia, corresponde dilucidar en revisión, si tales argumentos son


evidentes a fin de conceder o denegar la tutela impetrada.

III.1. Del debido proceso en la acción de libertad

La SCP 0575/2016-S2 de 30 de mayo, citando a la SCP 0845/2015-S2 de


20 de agosto, estableció que: «"…En el nuevo contexto constitucional,
los arts. 115 y 117 de la Constitución Política del Estado (CPE), consagran
la vigencia del debido proceso, como un instrumento de sujeción a las
reglas del ordenamiento jurídico, en el cual se debe enmarcar la actuación

4
de las partes procesales, siendo el objetivo de este derecho constitucional
y garantía jurisdiccional proteger a las ciudadanas y ciudadanos de
posibles abusos de las autoridades en actuados, omisiones procesales o en
decisiones que adopten y de las cuales surja la lesión a sus derechos y
garantías, como elementos del debido proceso.

Entonces cuando se denuncie la vulneración en cualquiera de sus


elementos, corresponderá su impugnación a través de la acción de
libertad, cuando esté directamente relacionada con la restricción de la
libertad del agraviado o impetrante de tutela y se constate la existencia de
absoluto estado de indefensión; caso contrario, la denuncia por
irregularidades cometidas en el proceso (infracción al debido proceso),
deberá ser reclamada a través de los medios legales que el ordenamiento
procesal penal ofrece, y agotada la jurisdicción ordinaria; de persistir la
lesión, se activa la tutela de la acción de amparo constitucional. Así lo ha
entendido y acogido la amplia y uniforme jurisprudencia constitucional,
entre ellas la SCP 0037/2012 de 26 de marzo, al señalar lo siguiente:
'Respecto a las denuncias referidas a procesamiento indebido, la
jurisprudencia constitucional ha sido uniforme al señalar que la vía idónea
para su impugnación es el amparo constitucional; sin embargo, cuando se
demuestre que esas vulneraciones afectaron directamente al derecho a la
libertad física o libertad de locomoción del accionante, dicha protección se
verá materializada a través de la acción de libertad, en aquellos casos en
los cuales, el procesamiento indebido constituya la causa directa que
originó la restricción o supresión de los antes citados derechos previo
cumplimiento de la subsidiariedad excepcional que rige a este tipo de
acciones'.

Por su parte, la SCP 1558/2013 de 13 de septiembre, refirió: 'El debido


proceso se integra de diferentes elementos entre los que se encuentran
los derechos a un proceso público, al juez natural, a la igualdad procesal
de las partes, a no declarar contra sí mismo, a la comunicación previa de
la acusación, a ser juzgado sin dilaciones indebidas, a la congruencia entre
acusación y condena, a la defensa material y técnica, concesión al
inculpado del tiempo y los medios para su defensa, las garantías de
presunción de inocencia y del non bis in ídem, así como los derechos a la
valoración razonable de la prueba, a la motivación y congruencia de las
decisiones, elementos que por el principio de progresividad no tienen un
carácter limitativo, sino enunciativo.

Dichos elementos inicialmente no son tutelables por la acción de libertad,


sino que la misma se encuentra condicionada a los supuestos
directamente vinculados con la vulneración a los derechos por ella
resguardados -derecho a la vida, a la libertad personal, y a la libertad de
locomoción-; en tal sentido, para que la jurisdicción constitucional
aperture su competencia y se pronuncie sobre cuestiones lesivas a este

5
derecho, procesalmente es exigible que: i) Exista indefensión absoluta y
manifiesta en el demandante; y, ii) Cuando el acto acusado de
vulneratorio sea la causa directa de la privación, o la restricción a la
libertad física'.

Consiguientemente, la acción de libertad es la garantía jurisdiccional


destinada a tutelar el derecho al debido proceso en sus diferentes
componentes, en la medida que su transgresión implique directa causal
para la restricción del derecho a la libertad física y de locomoción; sin
embargo, a falta de la vinculación con éstos derechos, la vía constitucional
idónea de protección es la acción de amparo constitucional.

Aparte de este presupuesto, debe tenerse presente que opera igualmente


el principio de subsidiariedad, de modo que previo a su interposición
deberán agotarse los medios idóneos dentro de la jurisdicción ordinaria
donde se tramita la causa, y no pretender su tutela en el ámbito
constitucional cuando los reclamos no fueron activados oportunamente,
habida cuenta que no puede utilizarse para salvar la negligencia de la
parte demandante, así lo estableció la SC 0021/2011-R de 7 de febrero"».

III.2. El debido proceso en sus elementos de motivación y


fundamentación de la decisión judicial

La SCP 0843/2016-S1 de 8 de septiembre, fundó respecto a la


motivación y fundamentación, lo siguiente: « La SCP 0500/2015-S1 de
18 de mayo, con referencia a la exigencia que toda decisión judicial o
administrativa debe estar debidamente fundamentada o motivada
como un elemento del debido proceso, reiteró el criterio de la SC 0012/2006-
R de 4 de enero, expresando lo siguiente: “'La motivación de los fallos
judiciales está vinculada al derecho al debido proceso y a la tutela
jurisdiccional eficaz, consagrados en el art. [Link] Constitucional, y se
manifiesta como el derecho que tienen las partes de conocer las
razones en que se funda la decisión del órgano jurisdiccional, de tal
manera que sea posible a través de su análisis, constatar si la misma
está fundada en derecho o por el contrario es fruto de una decisión
arbitraria; sin embargo, ello no supone que las decisiones
jurisdiccionales tengan que ser exhaustivas y ampulosas o regidas por
una particular estructura; pues se tendrá por satisfecho este requisito
aun cuando de manera breve, pero concisa y razonable, permita
conocer de forma indubitable las razones que llevaron al Juez a tomar
la decisión; de tal modo que las partes sepan las razones en que se
fundamentó la resolución; y así, dada esa comprensión, puedan
también ser revisados esos fundamentos a través de los medios
impugnativos establecidos en el ordenamiento; resulta claro que la
fundamentación es exigible tanto para la imposición de la detención
preventiva como para rechazarla, modificarla, sustituirla o revocarla'”.

6
La motivación y fundamentación en una resolución deben ser claras y
concisas, para que la parte interesada pueda entender las razones que
sustentan la decisión; empero, es importante aclarar que las mismas
no siempre deben ser ampulosas sino cortas, concisas y en términos
fáciles de entender. »

III.3. Deber del juez cautelar de fundamentar y motivar la resolución


que imponga medidas cautelares, alcanza y es exigible al
Tribunal de alzada que conozca un recurso de apelación
incidental

La SCP 0501/2018-S2 de 27 de agosto, respecto a la fundamentación y


motivación por los Tribunales de alzada, razonó: “Con relación a la
exigencia ineludible, por parte de las autoridades jurisdiccionales, de
emitir resoluciones debidamente motivadas y fundamentadas, a tiempo de
la imposición o modificación de una medida cautelar, más aun cuando se
trata de la aplicación de medidas cautelares de carácter personal; el
extinto Tribunal Constitucional, sentó la línea jurisprudencial, que esta
obligación no solo le alcanza al juez cautelar, sino también al tribunal
de alzada, a tiempo de conocer el recurso de apelación incidental
previsto por el art. 251 del CPP, al señalar en la SC 0782/2005-R de 13
de julio, que: 'Ahora bien, la exigencia de pronunciar una resolución
motivada en la que se establezca la concurrencia de los requisitos de
validez para determinar la detención preventiva, entendiendo por motivo
fundado a aquél conjunto articulado de hechos que permiten inferir de
manera objetiva que la persona imputada es probablemente autora de
una infracción o partícipe de la misma y que existe riesgo de fuga y/u
obstaculización de la averiguación de la verdad no sólo alcanza al juez
cautelar, sino también al tribunal que conozca en apelación la resolución
que disponga, modifique o rechace las medidas cautelares, toda vez que si
bien de conformidad con el art. 251 del CPP, las medidas cautelares
dispuestas por el juez cautelar, pueden ser apeladas y, por lo mismo,
modificadas, ello no significa que el tribunal de apelación cuando
determine disponer la detención preventiva, esté exento de
pronunciar una resolución lo suficientemente motivada, en la que se
exprese la concurrencia de los dos requisitos que la ley impone para
la procedencia de esa medida cautelar'. Entendimiento jurisprudencial
que ha sido reiterado, en la SCP 0339/2012 de 18 de junio, entre otras.

De lo que se concluye que la fundamentación de las resoluciones


judiciales es exigible e ineludible para los operadores de justicia,
a tiempo de emitir sus fallos; toda vez que, el justiciable debe
saber los motivos de la decisión asumida por el juzgador,
aclarándose que la fundamentación se exige tanto en las
resoluciones pronunciadas en primera instancia, como aquellas

7
emitidas en apelación y en toda decisión judicial conforme
establece el art. 124 del CPP” (el resaltado es nuestro).

III.4. Sobre el principio o test de proporcionalidad en la aplicación de la


detención preventiva

La SCP 0010/2018-S2 de 28 de febrero, al respecto fundamentó: “El


principio de proporcionalidad fue concebido por la jurisprudencia del
Tribunal Constitucional Plurinacional -SCP 2299/2012 de 16 de noviembre-
no sólo como una prohibición de exceso en la actuación del poder, en el
entendido que las autoridades de los diferentes Órganos del poder público
y las instituciones del Estado deben actuar conforme a las competencias
otorgadas por la Ley Fundamental; sino también, como una exigencia para
que sus funciones sean realizadas bajo limitaciones y responsabilidades
que la Norma Suprema establece, como el respeto a los derechos
fundamentales. En ese sentido, el ejercicio de las funciones y
competencias de las autoridades requiere proporcionalidad, en especial
cuando interfiere en el ejercicio de derechos fundamentales, por cuanto
una actuación desproporcionada, quebranta las bases fundamentales del
Estado Plurinacional Constitucional.

El principio de proporcionalidad, de acuerdo a la SCP 2299/2012, se


sustenta en la idea de vinculación de los poderes públicos a los derechos
fundamentales, por lo que una disminución en el ejercicio de los mismos
debe tener una causa justificada y solo en la medida necesaria. Este
principio tiene su fundamento en el carácter inviolable de los derechos
fundamentales reconocidos en el art. 13.I de la CPE y es considerado
como un criterio hermenéutico de imperativa observancia en el ejercicio
de cualquier competencia pública, por cuanto la efectivización de un
derecho fundamental no puede ser limitado más allá de lo que sea
imprescindible para la protección de otro derecho fundamental o bien
jurídico constitucional, con la finalidad de evitar el sacrificio innecesario o
excesivo de los derechos fundamentales.

Lo anotado implica entonces, que la autoridad, al momento de elaborar


una ley, emitir una norma o aplicar una disposición legal que limita un
derecho fundamental, debe efectuar un juicio de proporcionalidad en el
que se analice tres aspectos fundamentales: 1) Si la medida limitativa
o restrictiva de un derecho fundamental es idónea o adecuada
para la finalidad buscada con la misma; 2) Si la medida limitativa
o restrictiva es necesaria y si acaso, existen otras medidas menos
graves, que restrinjan en menor grado el derecho fundamental,
que podrían ser adoptadas en el caso concreto para alcanzar la
finalidad perseguida; y, 3) Analizar la proporcionalidad en
sentido estricto que consiste en dilucidar si la afectación,
restricción o limitación al derecho fundamental no resulta

8
exagerada o desmedida frente a las ventajas que se obtienen con
tal restricción y el cumplimiento de la finalidad perseguida.

La Corte IDH, señala de forma categórica que la detención preventiva se


encuentra limitada por el principio de proporcionalidad, pues esta medida
debe tener un equilibrio o correspondencia con el fin procesal que busca,
esto supone una relación de correspondencia, en cuanto a la magnitud o
grado, entre el medio usado -prisión- y el fin buscado; en efecto, en el
Caso López Álvarez Vs. Honduras, estableció claramente que no es
suficiente que la detención preventiva esté amparada en la ley para su
aplicación; pues se requiere además, que el juzgador realice un juicio de
proporcionalidad entre aquella, los elementos de convicción para dictarla y
los hechos que se investigan. En ese sentido, la CIDH, refiere: 'cuando los
tribunales recurren a la detención preventiva sin considerar la aplicación
de otras medidas cautelares menos gravosas, en atención a la naturaleza
de los hechos que se investigan, la prisión preventiva deviene en
desproporcionada'.

En ese sentido, la Corte IDH en la Sentencia de 1 de diciembre de 2016


sobre Fondo, Reparaciones y Costas dispuesta dentro del Caso Andrade
Salmón Vs. Bolivia, reiterando el entendimiento emitido en el Caso
Chaparro Álvarez y Lapo Íñiguez Vs. Ecuador, estableció que la aplicación
de medidas cautelares, en particular la privación de libertad, debía ser
proporcional, estableciendo los siguientes criterios:

…Por el contrario, resulta además necesario que, en el momento de la


decisión, las autoridades judiciales justifiquen: a) que la finalidad de las
medidas que restringen ese derecho sea compatible con la Convención,
esto es, el asegurar que el acusado no impedirá el desarrollo del
procedimiento ni eludirá la acción de la justicia, b) la necesidad de su
imposición en el sentido de que sean absolutamente indispensables para
conseguir el fin deseado y que no exista una medida menos gravosa
respecto al derecho intervenido entre todas aquellas que cuentan con la
misma idoneidad para alcanzar el objetivo propuesto, y c) que sean
medidas que resulten estrictamente proporcionales, de tal forma que el
sacrificio inherente a la restricción del derecho no resulte exagerado o
desmedido frente a las ventajas que se obtienen mediante tal restricción y
el cumplimiento de la finalidad perseguida. De ese modo, a la hora de
analizar la imposición de ese tipo de medidas, las autoridades judiciales
deben basar sus decisiones en elementos objetivos que puedan indicar
que se puedan materializar efectivamente los peligros procesales que se
buscan precaver.

El Voto Razonado del Juez Sergio García Ramírez, en relación con la


Sentencia de la Corte IDH, en el Caso Chaparro Álvarez y Lapo Íñiguez Vs.
Ecuador, de 21 de noviembre de 2007, sostuvo:

9
…En fin de cuentas, pues, las medidas cautelares penales, como cualesquiera
restricciones de derechos fundamentales, debieran ser: a) excepcionales y no
ordinarias, rutinarias, sistemáticas; b) justificadas dentro de un marco
preciso de razones y condiciones que les confieran legitimidad y
racionalidad; c) acordadas por autoridad jurisdiccional independiente,
imparcial y competente, que las resuelva con formalidad y exprese los motivos
y los fundamentos en que apoya el mandamiento; d) indispensables para
alcanzar el fin legítimo que con ellas se pretende; e) proporcionales a
éste y a las circunstancias en que se emiten; f) limitadas, tanto
como sea factible, en intensidad y duración; g) revisables periódicamente:
por mandato de la ley y por instancia de las partes, revisión que debe
contar con las garantías inherentes a un verdadero régimen impugnativo
(independencia, eficacia y celeridad); h) revocables o sustituibles
cuando se ha rebasado el tiempo razonable de vigencia, tomando en
cuenta sus características. Todo esto, que es aplicable al sistema general
de medidas cautelares penales, tiene especial acento si se piensa en la
más severa de aquéllas: la privación cautelar de la libertad.

En el ámbito interno, estas características están descritas en el art. 221


del CPP, estableciendo que la libertad personal y los demás derechos y
garantías reconocidos a toda persona por la Constitución Política del
Estado, las Convenciones y Tratados Internacionales vigentes y el propio
Código: '…sólo podrán ser restringidos cuando sea indispensable para
asegurar la averiguación de la verdad, el desarrollo del proceso y la
aplicación de la ley”. En el segundo párrafo, el mismo artículo señala que:
“Las normas que autorizan medidas restrictivas de derechos, se aplicarán
e interpretarán de conformidad con el art. 7 de este Código. Estas
medidas serán autorizadas por resolución judicial fundamentada, según lo
reglamenta este Código y sólo durarán mientras subsista la necesidad de
su aplicación'.

Por su parte, el art. 7 del CPP, respecto a las medidas cautelares y


restrictivas –tanto personales como reales- establece que su aplicación
será excepcional y que: 'Cuando exista duda en la aplicación de una
medida cautelar o de otras disposiciones que restrinjan derechos o
facultades del imputado, deberá estarse a lo que sea más favorable a
éste'; introduciendo en este punto el principio de favorabilidad, que en
materia penal tiene rango constitucional, previsto en el art. 116.I de la
CPE.

Conforme a las normas procesales penales y los estándares


interamericanos antes señalados, las medidas cautelares deben ser
aplicadas: i) Con carácter excepcional; ii) Cuando resulten indispensables
para asegurar la averiguación de la verdad, el desarrollo del proceso y la
aplicación de la ley, lo que supone que las autoridades judiciales deban

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realizar en todos los casos de aplicación de medidas cautelares -que
suponen una limitación a derechos fundamentales- el juicio de
proporcionalidad precedentemente explicado; iii) Deben ser impuestas a
través de una resolución judicial debidamente fundamentada y motivada;
iv) Deben ser limitadas en cuanto a su duración, en tanto subsista la
necesidad de su aplicación; y por ende, también son revocables o sustituibles
y revisables periódicamente; y, v) En caso de duda respecto a una medida
restrictiva de un derecho, deberá aplicarse lo que le sea más favorable” (el
resaltado es nuestro).

III.5. Análisis del caso concreto

El accionante denuncia como lesionados sus derechos a la libertad, al


debido proceso en sus elementos fundamentación y motivación por falta
de pronunciación sobre principios rectores y agravios sufridos, y a la
seguridad jurídica; puesto que las autoridades demandadas emitieron el
Auto de Vista de 5 de febrero de 2019, manteniendo su situación jurídica
de detenido preventivo a pesar de concurrir un solo riesgo procesal, sin
explicar los alcances de la aplicación de las medidas cautelares dispuestas.

En el caso concreto, a través del Auto Interlocutorio de 18 de mayo de 2018,


se dispuso la detención preventiva del accionante en el Centro Penitenciario
San Pablo de Quillacollo del departamento de Cochabamba (Conclusión II.1);
posteriormente, por Auto Interlocutorio de 25 de enero de 2019, se rechazó la
solicitud de cesación de la detención preventiva (Conclusión II.2); en la
audiencia pública de 5 de febrero de ese año, se fundamentó y consideró la
apelación incidental del Auto Interlocutorio precitado (Conclusión II.3),
resuelto mediante Auto de Vista de 5 de igual mes y año emitido por los
Vocales demandados, el cual declararon procedente en parte, pero,
concluyó que la situación jurídica del peticionante de tutela está
sustentada en la concurrencia de los arts. 233.1 y 2, y 235.2 del CPP
(Conclusión II.4).

Debe considerarse de inicio, la jurisprudencia constitucional contenida en


los Fundamentos Jurídicos III.1 2 y 3 de la presente Sentencia
Constitucional Plurinacional, respecto al debido proceso integrado por
diferentes elementos, entre los que se encuentran los derechos a un
proceso público, al juez natural, a la igualdad procesal de las partes, a no
declarar contra sí mismo, a la comunicación previa de la acusación, a ser
juzgado sin dilaciones indebidas, a la congruencia entre acusación y
condena, a la defensa material y técnica, concesión al inculpado del
tiempo y los medios para su defensa, las garantías de presunción de
inocencia y del non bis in ídem, así como los derechos a la valoración
razonable de la prueba, a la motivación y congruencia de las decisiones,
elementos que por el principio de progresividad no tienen un carácter
limitativo, sino enunciativo. Consiguientemente, la acción de libertad es la
garantía jurisdiccional destinada a tutelar el derecho al debido proceso en
11
sus diferentes componentes, en la medida que su transgresión implique
directa causal para la restricción del derecho a la libertad física y de
locomoción.

Por su parte, la motivación, fundamentación y congruencia como


elementos del debido proceso, se manifiesta como el derecho que tienen
las partes de conocer las razones en que se funda la decisión del órgano
jurisdiccional, de tal manera que sea posible a través de su análisis,
constatar si la misma está fundada en derecho o por el contrario es fruto
de una decisión arbitraria; sin embargo, ello no supone que las
resoluciones jurisdiccionales tengan que ser exhaustivas y ampulosas o
regidas por una particular estructura, pues se tendrá por satisfecho este
requisito aun cuando de manera breve, pero concisa y razonable, permita
conocer de forma indubitable los motivos que llevaron al juez a tomar la
decisión. Ahora bien, la exigencia de pronunciar una resolución motivada
en la que se establezca la concurrencia de los requisitos de validez para
determinar la detención preventiva, entendiendo por motivo fundado a
aquél conjunto articulado de hechos que permiten inferir de manera
objetiva que la persona imputada es probablemente autora de una
infracción o partícipe de la misma y que existe riesgo de fuga y/u
obstaculización de la averiguación de la verdad, no solo alcanza al juez de
control jurisdiccional, sino también al tribunal que conozca en apelación la
resolución que disponga, modifique o rechace las medidas cautelares; toda vez
que, si bien de conformidad con el art. 251 del CPP, las medidas cautelares
dispuestas por el juez, pueden ser apeladas y, por lo mismo, modificadas,
ello no significa que el tribunal de apelación cuando determine disponer la
detención preventiva, esté exento de pronunciar una resolución lo
suficientemente motivada, en la que se exprese la concurrencia de los dos
requisitos que la ley impone para la procedencia de esa medida cautelar;
en consecuencia, a efectos de suficiencia en fundamentación y
congruencia a su vez en la presente resolución, se pasa a realizar el
análisis de los fundamentos otorgados en el Auto Interlocutorio de 25 de
enero de 2019 respecto a la concurrencia del art. 235.2 del CPP, en la
apelación incidental fundamentada en audiencia y en el Auto de Vista de 5
de febrero del mismo año.

III.5.1. Respecto a lo fundamentado por el Auto Interlocutorio de


25 de enero de 2019 sobre la concurrencia del art. 235.2
del CPP

Con relación a la concurrencia del art. 235.2 del CPP,


argumentó lo siguiente: a) El peligro de obstaculización en la
averiguación de la verdad establecida en el art. 235.2 del
referido cuerpo legal, no concluye con la etapa preparatoria sino
ante un posible o eventual juicio y con el dictado de sentencia
que debe estar debidamente ejecutoriada; b) La defensa

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técnica del imputado no aportó nuevos elementos para
desvirtuar este presupuesto de obstaculización ni realizó
observación a su concurrencia; c) Las SSCCPP 0795/2014 de 25
de abril y 0495/2016-S3 de 27 de abril, refieren únicamente a la
debida acreditación y no a meras presunciones; d) En el caso
existe ampliación de denuncia por el delito de intermediación
financiera sin autorización o licencia en contra los padres del
apelante; e) El imputado puede influir de manera directa en la
investigación, por ende concurre aún el riesgo establecido en el
art. 235.2 y respecto a lo dispuesto en el art. 233.2, ambos del
CPP; y, f) Concluye la persistencia de los presupuestos legales
incursos en los arts. 233.1 y 2, [Link] 1, 2 y 10, y 235.1
y 2 del CPP, respondiendo por ende la detención preventiva a la
finalidad del art. 221 de la norma procesal penal.

III.5.2. De los puntos de agravio alegados en la apelación


incidental fundamentada en audiencia acerca del art. 235.2
del CPP

El accionante, en audiencia pública de 5 de febrero de 2019,


fundamentó la apelación incidental respecto del Auto
Interlocutorio de 25 de enero del mismo año, con los siguientes
puntos de agravio: 1) Supuestamente se encuentra pendiente
la acreditación del trabajo, observándose la falta de licencia de
funcionamiento y el “ROE” de la empresa “SOCOMCA”, sin
embargo se las acompañó en la audiencia de consideración de
cesación a la detención preventiva, así como el Registro de
Comercio, Número de Identificación Tributaria (NIT), contrato
de trabajo, constitución de la empresa, declaraciones juradas y
balance general, que no fueron valoradas; 2) Respecto a la
influencia en testigos y partícipes, la autoridad jurisdiccional no
fundamentó porque concurre el peligro contenido en el art. 235.2
del CPP; 3) El riesgo procesal de obstaculización ya no existe,
en razón de ser padre de dos hijos, habiendo sido utilizado por
personas que están prófugas, por ende se someterá al proceso;
y, 4) Debe valorarse los argumentos expuestos en el marco
constitucional, estando acreditado probatoriamente la
procedencia de la cesación a la detención preventiva.

III.5.3. Con relación a lo fundamentado en el Auto de Vista de 5


de febrero de 2019

Con relación a lo impugnado, fundamentó lo siguiente: i) La


actividad lícita del imputado está acreditada conforme el
contrato suscrito con “SOCOMA SRL”, con ello el peligro de fuga
descrito en el art. 234.1 y 2 del CPP ya no existe; ii) Se

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encuentra objetivamente acreditada por los certificados de
antecedentes policiales la inexistencia de peligrosidad del
investigado respecto de la sociedad, por ende no concurre la
causal establecida en el art. 234.10 del citado cuerpo legal;
iii) Se encuentra superado también, por informes policiales y
por el transcurso del tiempo las causales establecidas en el
art. 235.1 del Código Adjetivo Penal; iv) Sin embargo aún
concurre el riesgo respecto al indicador de influencia negativa
sobre los partícipes, testigos o peritos para que informen
falsamente o se comporten de manera reticente con el
contenido del art. 235.2 del CPP, por haberse identificado en la
resolución apelada quienes son los posibles testigos que puedan
ser influenciados negativamente dentro de la investigación que
aún no concluyó; v) La situación procesal del imputado se
funda en la concurrencia del art. 233.1 y 2 de la citada norma
procesal penal junto al peligro de obstaculización descrito; y, vi)
El elemento objetivo de aplicación del principio de favorabilidad
que estableció la jurisprudencia constitucional, como el de
pertenecer el investigado a algún grupo de protección especial
no está suficientemente sustentado.

Ahora, corresponde contrastar y corroborar los fundamentos de


la apelación, con las respuestas otorgadas en el Auto de Vista
de 5 de febrero de 2019, en base a previa identificación de los
riesgos procesales discutidos y contemplados en los arts.
[Link] 1, 2 y 10, y 235.1 y 2 de la norma procesal
indicada; fundamentos que no corroboran ni refuerzan los
expuestos en el Auto Interlocutorio de 25 de enero de igual
año, que sustentó la existencia de peligro de obstaculización en
la averiguación de la verdad, y concluye su propósito solo con el
dictado de sentencia debidamente ejecutoriada, no habiendo
aportado la defensa nuevos elementos para desvirtuar este
presupuesto; que la jurisprudencia constitucional refiere la
necesidad de la debida acreditación de nuevas circunstancias
para posibilitar la cesación a la detención preventiva y no en
base a meras presunciones, además de existir en el caso
ampliación de denuncia por el delito de intermediación
financiera sin autorización o licencia en contra los padres del
apelante, sobre los cuales puede influir de manera directa y
obstaculizar la investigación, por ende, concurre aún el riesgo
establecido en el art. 235.2 respecto a lo dispuesto en el art.
233.2, ambos del CPP; concluyendo, en la persistencia de los
presupuestos legales incursos en los arts. 233.1 y 2, [Link]
1, 2 y 10, y 235.1 y 2 del Código precitado, correspondiendo la
detención preventiva a la finalidad del art. 221 de la norma
procesal penal.

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Pero, el Auto de Vista de 5 de febrero de 2019 sobre la
misma problemática analizada fundamentó, que la actividad
lícita del imputado está acreditada por el contrato suscrito
con “SOCOMA SRL”, con ello el peligro de fuga ya no existe,
también encuentra objetivamente acreditado por los certificados
de antecedentes policiales, la inexistencia de peligrosidad del
investigado en lo que concierne a la sociedad, por ende, no
concurre la causal establecida en el art. 234.10 del CPP; de la
misma forma, se encuentra superado en base a informes
policiales y el transcurso del tiempo las causales establecidas en
el art. 235.1 de la norma procesal penal; sin embargo, entendió
que aún concurre el riesgo respecto al indicador de influencia
negativa sobre los partícipes, testigos o peritos para que
informen falsamente o se comporten de manera reticente en la
investigación, conforme el entendimiento del art. 235.2 del
Código Adjetivo Penal, en la razón de haberse identificado en el
Auto Interlocutorio apelado, quienes son los posibles testigos
que pueden ser influenciados negativamente dentro de la
investigación que aún no concluyó -específicamente los
padres del imputado y otros-; estableciendo sobre la
ratificación de la situación procesal del prenombrado y en la
concurrencia del art. 233.1 y 2 del CPP junto al peligro de
obstaculización descrito, en base al elemento objetivo de
aplicación del principio de favorabilidad que determinó la
jurisprudencia constitucional, como el de pertenecer a algún
grupo de protección especial insuficientemente sustentado; por
tanto, entiende que a pesar de estar desvirtuados
probatoriamente los arts. 234. numerales 1, 2 y 10, y 235.1 del
Código Adjetivo de la materia, aún concurre la causal del art.
235.2 de la misma, manteniendo por ello la medida cautelar de
detención preventiva contra el accionante, además de explicar
que la jurisprudencia constitucional reclamada como no
fundamentada, no ordenaría propiamente la aplicación directa
de la libertad a favor del imputado que tenga un solo riesgo
procesal concurrente.

Al respecto del problema planteado, la SCP 0010/2018-S2 de 28 de


febrero citada en el Fundamento Jurídico III.4 de la presente
Sentencia Constitucional Plurinacional, sobre la aplicación de la
proporcionalidad en la detención preventiva en los procesos
penales, estableció lo siguiente: “…la autoridad, al momento de
elaborar una ley, emitir una norma o aplicar una disposición
legal que limita un derecho fundamental, debe efectuar un juicio
de proporcionalidad en el que se analice tres aspectos
fundamentales: 1) Si la medida limitativa o restrictiva de

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un derecho fundamental es idónea o adecuada para la
finalidad buscada con la misma; 2) Si la medida
limitativa o restrictiva es necesaria y si acaso, existen
otras medidas menos graves, que restrinjan en menor
grado el derecho fundamental, que podrían ser
adoptadas en el caso concreto para alcanzar la
finalidad perseguida; y, 3) Analizar la proporcionalidad
en sentido estricto que consiste en dilucidar si la
afectación, restricción o limitación al derecho
fundamental no resulta exagerada o desmedida frente a
las ventajas que se obtienen con tal restricción y el
cumplimiento de la finalidad perseguida.” (el resaltado es
nuestro).

Este criterio, se corrobora con la jurisprudencia sentada por la


Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH),
dentro del caso Norín Catrimán y otros (Dirigentes, Miembros y
Activista del Pueblo Indígena Mapuche) Vs. Chile, emitido en la
Sentencia de 29 de mayo de 2014 -Serie C 279-, en el apartado
de las consideraciones generales sobre la libertad personal, la
prisión preventiva y la presunción de inocencia, citando el art. 7 inc.
a) de la Convención Americana sobre Derechos Humanos
(CADH), entendiendo que en observancia del principio de
proporcionalidad, las penas preventivas -en nuestro caso
medidas cautelares- deben ser estrictamente proporcionales, de
tal forma que el sacrificio inherente a la restricción del derecho
a la libertad no resulte exagerado o desmedido frente a las
ventajas que se obtienen mediante tal restricción y el
cumplimiento de la finalidad perseguida.

Conforme todo lo fundamentado, si bien las autoridades


demandadas han dado respuesta a cada uno de los puntos
reclamados por la parte solicitante de tutela, es evidente la falta
de explicación de las razones que motivaron a mantener la
situación personal del imputado, que se encuentra conectado
con la proporcionalidad como principio rector y en especial con
la relevancia o importancia del caso, razonando que no se trata
del número de riesgos procesales, sino, el de considerar y
compulsar los sustentos de la entidad jurídica del peligro
procesal aún concurrente, contra la restitución de la libertad del
accionante, que trae como efecto la violación de los derechos al
debido proceso y la seguridad jurídica.

En consecuencia, la Sala Constitucional, al denegar la tutela impetrada, obró en


forma incorrecta.

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POR TANTO

El Tribunal Constitucional Plurinacional, en su Sala Tercera; en virtud de la


autoridad que le confiere la Constitución Política del Estado y el art. 12.7 de la Ley
del Tribunal Constitucional Plurinacional; en revisión, resuelve: REVOCAR la
Resolución AL-0006/2019 de 13 de marzo, cursante de fs. 47 a 49 vta.,
pronunciada por la Sala Constitucional Primera del Tribunal Departamental de
Justicia de Cochabamba; y en consecuencia, CONCEDER la tutela impetrada,
dejando sin efecto el Auto de Vista de 5 de marzo de 2019, debiendo las
autoridades demandadas emitir uno nuevo observando la debida motivación y
fundamentación.

Regístrese, notifíquese y publíquese en la Gaceta Constitucional


Plurinacional.

Fdo. MSc. Paul Enrique Franco Zamora


MAGISTRADO

Fdo. MSc. Brigida Celia Vargas Barañado


MAGISTRADA

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