HISTORIA DE LA ANTROPOLOGÍA
El origen de la antropología como ciencia independiente fue a partir de la mitad del siglo
XIX. A partir del marco teórico que significó una revolución para el avance de la ciencia
moderna como lo fue la teoría de la evolución de Charles Darwin.
Esta influencia, propia de la construcción del pensamiento científico de la biología,
repercutió fuertemente en el desarrollo de las ciencias sociales.
La antropología de este modo también adoptó una concepción evolucionista, que
entendía que el recorrido de la actividad humana era similar, en sus comienzos, a los
sistemas orgánicos simples, a especies animales incipientes, y que había que estudiar
el advenimiento y desarrollo a partir de estos hacia las formas más complejas, estas
similares a las especies más evolucionadas.
El comportamiento social y cultura, en ese entonces, era comprendido del mismo modo,
estudiando su desarrollo, por lo tanto, el ejemplo a seguir era el de las sociedades más
avanzadas.
A fines del siglo XIX, las críticas recayeron sobre esta concepción derrumbándola
prácticamente en su totalidad. Fue cuando surgió la etnología, es decir, el estudio de
los casos cualitativamente distinguidos, que posibilita la aceptación y a la vez
el análisis de seres humanos en sociedades pequeñas, y no por ello consideradas
“atrasadas” en cuanto a su desarrollo, sino culturalmente diferentes. La observación y el
trabajo de campo son las herramientas metodológicas que posee el antropólogo para
comprender cuales son los significados compartidos y como es el funcionamiento
cultural. Este funcionamiento es sostenido por la interacción cotidiana de los seres
humanos participantes de una sociedad en particular.
Históricamente hablando, la Antropología general se componía de cuatro ramas:
la lingüística, la arqueología, la antropología biológica y la antropología social, referida
esta última como antropología cultural o etnología en algunos países. Estas últimas
ponen especial énfasis en el análisis comparado de la cultura término sobre el que no
existe consenso entre las corrientes antropológicas, que se realiza básicamente por un
proceso trifásico, que comprende, en primera instancia, una investigación de gabinete;
en segundo lugar, una inmersión cultural que se conoce como etnografía o trabajo de
campo y, por último, el análisis de los datos obtenidos mediante el trabajo de campo.
El modelo antropológico clásico de la antropología social fue abandonado en la
segunda mitad del siglo XX. Actualmente los antropólogos trabajan prácticamente todos
los ámbitos de la cultura y la sociedad.