100%(1)100% encontró este documento útil (1 voto) 323 vistas39 páginas16 - Como Debe Jugarse La Apertura - A Suetin PDF
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COLECCION ESCAQUESA. SUETIN
COMO DEBE JUGARSE
LA APERTURA
El primer problema que se presenta al
ajedrecista principlante es, fundamental-
mente, el planteamlento de la apertura.
Se han publicado Infinidad de libros y mo-
nografias espéclales para cada sistema
de apertura, pero Intentar aprenderse de
memoria las miles y miles de varlantes del
tenebroso océano de las poslbllidades Inl-
clales, es Improductlvo. y aun morboso.
Con frecuencia se oye decir: «3Cémo Ju-
gar la apertura? He lefdo libros sobre la
teorfa y aprendido muchas varlantes, pero
en cuanto estoy frente al tablero los re-
sultados son tan distintos...» Nada es més
clerto. El «empollén» se queda confundido
con cualquier continuacién no prevista por
la teorfa. Y es que el ajedrez, como cual-
quler otra clencia, también esté sometido
a los principlos de la I6glca, una légica
cuyo conocimiento permite tamizar toda
continuaci6n Inadecuada y estrechar el
cfrculo de posibilidades en el curso de la
partida. Es por ello que el gran maestro
soviético SUETIN ha escrito este llbrito en
el que nos ofrece las reglas formales para
aprender dicha Iéqlca y facilita en gran ma-
nera el trabajo de anilisis.
Al confecclonar esta obra, su autor sa ha
servido de la experloncla adquirida en el
adlestramiento de los ajedrecistas princl-
plantes de la Unién Soviética. Ha dedica-
do una especial atenclén en prevenir de
los ataques prematuros y falsamente atra-
yentes en la apertura. En los eJemplos que
expone para llustrar los yerros t{plcos, no
s6lo ha hecho uso de las partidas de los
maestros, como sucle haceree, sIno que ha
Introducido varlos elemplos caracterfsticos
del modo de jugar de los principlantes, cu-
yo estudio evitaré los frecuentes errores
que se realizan en la etapa Iniclal de la
partida.
Conflamos en que este trabajo de la es-
cuela soviética ayudar4 a nuestros lecto-
res a desentrafiar y asimilar el &rido mun-
do de la teorfa de las aperturas.
Cublerta de G. Mari
———
A. SUETIN
COMO DEBE JUGARSE LA APERTURASi usted desed estar informado de nuestras
publicaciones, sirvase remitirnos su nombre
y direccién, 0 simplemente su tarjeta de vi-
sita, indicdndonos los temas que sean de su
interés.
Ediciones Martinez Roca, S.A.
Dep. Informacién Bibliografica
Gran Via, 774 08013 Barcelona
A. SUBDPIN
COMO DEBE JUGARSE
LA APERTURA
»
ESCAQUES
EDICIONES MARTINEZ ROCA
BARCELONACOMO DEBE JUGARSE LA APERTURA
A. Suetin
Traduccién directa del ruso
por Acustin Purs
Revisién técnica
por Jost M.* Juste Borreu
© 1968 por EDICIONES MARTINEZ ROCA, S. A.
Gran Via, 774, 7.° - 08013 Barcelona
RESERVADOS TODOS LOS DERECHOS
Este libro no puede ser reproducido en todo,
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Depésito Legal: B. 41291 - 1989
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EE EES
t=
INDICE
Prologo ... -. ses Snails Bl cess . Pag.
PRINCIPIOS FUNDAMENTALES Y PROBLEMAS DE LA APER-
Espacio
Importancia de las casillas ‘centrales | en ‘ia apertura
Posicién del rey y de la dama. Los flancos .
Linea demarcadora
El tiempo .. ts é
La wventaja’ del ipetnier riovindteditor!
La movilizacién en la apertura ... .
Operaciones activas en la apertura
Las fuerzas combativas ... ... ... be ose oe Sey lever ane cost ait
Cadenas de peones y Tada ae. ‘Geteneties nes
Deficiencias estructurales de peones en la apertura
Movimientos de pedn inoportunos .
Accién conjunta de piezas y peones
Transicién de la apertura al medio juego ... ... ... ... 2... Md Baebes
Aplicacién téctica de la ventaja lograda en la apertura she ane
Mantenimiento de una prolongada superioridad ... ... ...
El ataque en la fase de transicién al medio juego . aes tan
APERTURAS EJEMPLARES ... 20. 10. 5. cee see cee see cee cae eee 04s
Apertura escocesa .
Apertura italiana ...
Defensa de los dos caballos .
Gambito de dama ... ... ... ... ...
Ejemplos prdcticos ...
Apertura rusa .
Gambito de rey ...
Defensa Philidor ..
Apertura espaiola .
Defensa siciliana .
COMO HAY QUE ESTUDIAR LA TEORIA DE LA APERTURA .PROLOGO
Pe ae partida de ajedrez consta de tres fases: apertura, medio juego y
Comiunmente, la primera fase, o apertura, se prolonga hasta el décimo
o decimoquinto movimiento, en el transcurso de los cuales los oponentes
movilizan sus fuerzas para la lucha, cuyo cardcter en el medio juego de-
vende fundamentalmente del planteamiento de la apertura, la cual no es
facil iniciar ni mucho menos y es el primer problema que se plantea al
principiante. Con frecuencia, @ muchos aficionados con cierta experiencia
se les oye decir: «¢Cémo jugar la apertura? He leido libros sobre la teoria
< la misma y aprendido muchas variantes; pero en cuanto me siento frente
tablero los resultados son tan distintos...»
Se han editado muchos libros con miles de variantes que tratan de este
asunto; sin embargo, intentar aprendérselas de memoria, es improductivo
4 aun morboso.
El ajedrez es un juego muy complicado. El comienzo de la partida con
su integridad numérica de piezas y peones ofrece un ingente niimero de
posibilidades, Pero el ajedrecista estd sometido a los principios de la légica
intrinseca, cuyo conocimiento permite tamizar toda continuacidn inade-~
cuada y estrechar el circulo de posibilidades que han de analizarse en el
transcurso de la partida.
Los principios generales de la contienda en este juego acttian desde el
comienzo de la partida. Y los ajedrecistas, jugando desde dngulos de mira
opuestos, someten a investigacidn distintas continuaciones. Lo curioso es
que el ajedrecista profundiza mucho mds en una posicién dada al enfren-
tarse con un oponente que cuando la analiza solo en casa.
Las partidas realizadas en las competiciones no pasan inadvertidas. Y
los ajedrecistas se sirven del alenguaje» internacional para tomar nota de
ellas, circunstancia que permite luego hacer un estudio de las mismas; por
ello, las ideas en este juego son transmisibles.
Esto se refiere ante todo a la apertura, en la que muchas posiciones se
repiten con frecuencia. Es ldgico que los métodos de lucha de uno u otro
sistema se perfeccionen continuamente, En el proceso de investigacién se
determinan planes estratégicos y se trata de hallar nuevas posibilidades;
de ello surgen las llamadas variantes de apertura que unen la teorta con la
prdctica,
A medida que aumenta el ntimero de dichas variantes con ideas simi-
Rive se crean sistemas, los cuales forman una apertura, partida, defensa,
etcétera,
No se debe, por supuesto, considerar la evolucién de la teoria de la
apertura inicamente como una cuantitativa acumulacién de experiencia.
7Los tedricos del ajedrez han necesitado mucho tiempo para poder formular
las primeras generalizaciones con que crear variantes y sistemas. Y se han
necesitado varios siglos para encauzar la enorme experiencia adquirida,
eonocer los principios generales del juego en la apertura y formularlos.
Ast es la fachada del desarrollo de la teoria de la apertura. Tras ella
hay una lucha entre distintas ideas, tendencias y escuelas. El camino que
va al descubrimiento de los principios del ajedrez es escabroso y atraviesa
muchos errores.
No se olvide que el ajedrecista puede contar con el éxito si tiene ini-
ciativa, ataca y da pruebas de inventiva, Pues ya en los primeros movi-
mientos de la partida se tienen tantas posibilidades, y no menos tenta-
cio.:es, para manifestar toda suerte de tendencias al ataque.
Al analizar las partidas realizadas por los maestros contempordneos,
se advicrte fdcilmente su tendencia al juego de posicién. Para ellos tiene
importancia la tipicamente profunda y previsora estrategia en la que las
maniobras «encubiertas» y la defensa ficticia representan un importante
papel, En otro tiempo se jugaba distintamente; la estrategia era menos
perfecta y los oponentes procuraban desenvolver una contienda abierta y
atacar al rey. Por ello, la teorla empezé a elaborarse con las llamadas aper-
turas abiertas y particularmente los gambitos, que se originan después de
1. PAR, P4R. En este tipo de aperturas el juego en el centro se descongela,
lo que facilita distintos ataques de piezas.
Durante mucho tiempo hubo tendencia a operaciones activas desde los
primeros movimientos en las aperturas abiertas y no se considerd debida-
mente la evolucién de las piezas. Para sostener la continuidad en los ata-
ques contundentes y arriesgados se sacrificaban piezas y peones ya al co-
mienzo de la partida y era una cuestién de honor aceptar los sacrificios.
Los métodos de defensa guesaran relegados a segundo término por la
elaboracién de los principios del ataque.
A principios de la segunda mitad del siglo xix se asesté el golpe defi-
nitivo al atrayente, aunque no eficaz, juego complicado, En ello contribuyd
el genial ajedrecista. Pablo Morphy, que en sus partidas mostré evidente-
mente cémo desenvolver con precisién la partida en las aperturas abiertas;
comprendio la importancia de la répida y conveniente movilizacién de las
fuerzas combativas, relaciondndola estrechamente con el consiguiente ata-
que al rey contrario.
A partir de aqui, se vio claro que primero es necesario movilizar todas
las piezas en virtud de determinadas reglas. El ataque puede tener éxito
si las fuerzas combativas han evolucionado y actian conjuntamente.
Desde entonces, la teorfa de la apertura se ha complicado mucho. El
ajedrecista principiante ha de no aficionarse a las variantes que
estén de moda, sino asimilar fundamentalmente los principios de la aper-
tura y saberlos aplicar en la prdctica; esto es, enlazar la evolucién de las
piezas con un plan activo.
La concienzuda percepcién de dichos principios, formulados por el
trabajo de muchas generaciones de ajedrecistas, no sélo ahorra fuerzas
fisicas; también desarrolla la habitud a analizar.
Al dar los primeros pasos por el ajedrez es necesario comprender que la
lucha en la apertura es un lance légico y en ella no cabe el azar ni el
aquizd».
Si se dominan estos principios, el ajedrecista puede felizmente «gober-
nar» un sinfin de variantes, [Viene a propdsito decir que, en tal caso, las
variantes acuden a la memoria con mucha facilidad)
El destacado gran maestro checoslovaco Ricardo Reti (1889-1929) en
su «Método moderno del juego de ajedrez» subraya que todo ajedrecista
en su proceso de formacidn debe seguir la evolucidn histdrica de toda idea
referente a este juego. Reti estimd que primeramente ha de aprenderse a
combinar y, luego, intentar el juego de posicion.
Es necesario adherirse a este punto de vista. Acaso no es conveniente
que el ajedrecista principiante juegue las escabrosas aperturas cerradas
contempordneas. Al principio, cuando lo importante es dominar la «visién
combinatoria», lo mds adecuado es jugar las aperturas abiertas y gambitos,
No se tema el riesgo y la derrota, pues, ¢cudndo se va a correr riesgo sino
al dar los primeros pasos por el ajedrez?
Ateniéndonos a esto, y al analizar determinados sistemas de aperturas
en la segunda parte de este libro, nos detenemos fundamentalmente en las
aperturas abiertas que, aunque bastante simples estratégicamente, ofrecen
la posibilidad de un juego movil y combinatorio.
Hemos procurado facilitar al principiante el trabajo de andlisis y pre-
venirlo de los ataques prematuros y atrayentes en la apertura o, dicho de
otro modo, dar reglas para aprender |a teoria de la misma,
Se sabe que todas las aperturas, y de ellas hay mds de medio centenar,
se dividen en tres grupos fundamentales: abiertas con los movimientos
iniciales 1, P4R, P4R; semiabiertas, en que las negras no contestan a
1. P4R con 1. ..., P4#R, sino con otro movimiento cualquiera, y las cerradas,
en que las blancas efectiian cualquier movimiento y no 1. P4R
Nosotros haremos uso de esta divisién de las aperturas que se han
ido complicando histéricamente.
Al confeccionar este libro su autor ha procurado servirse de la expe-
viencia adquirida en el adiestramiento de ajedrecistas principiantes; por
ello, en los ejemplos que se exponen para ilustrar los yerros tipicos en las
aperturas no slo se hace uso de las partidas de los maestros, como se
suele hacer, sino que se han introducido varios ejemplos caracteristicos del
modo de jugar de los principiantes; esto se refiere principalmente a la fre-
cuente repeticion de errores en la apertura.
En esta segunda edicién se ha procurade dar mds realce al valor del
factor tiempo en la apertura; introducido el subcapitulo «Transicion de la
apertura al medio juegq»; completada la segunda parte «Aperturas ejem-
plares», y ampliada en cierto modo la tercera parte «Cédmo hay que estudiar
Ia teorta de la apertura».
A. SuetinPRINCIPIOS FUNDAMENTALES Y PROBLEMAS DE LA
APERTURA
Los factores que caracterizan Is posicidn inicial son el espacio, el tiempc
y las fuerzas combativas, Estos factores estdn estrechamente unidos unos
con otros, aunque debemos analizar sus
particularidades y, asi,
conocer la importancla de cada uno de ellos en Ja apertura,
ESPACIO
Importancia de las casillas centrales
on la apertura
Los escagues del tablero no son
equivalentes unos a otros; su valor
depende del medio en que se des-
envuelve la contienda, pero la im-
portancia del centro es enorme, el
cual lo forman el conjunto de las
cuatro casillas 4D y 4R blancas y
4D _y 4R negras.
Toda pieza situada en él cjerce
una presién maxima en la posicion
del contrario y, ademas, puede ser
trasladada al sector en que se des-
arrolle la contienda, Esto se com-
prende facilmente al comparar la in-
fluencia de las piezas que ocupan
las posiciones centrales con la de
las situadas en los flancos.
(Véase diagrama nim. 1)
Si se compara la posicién de los
caballos, no es dificil advertir que
el caballo negro, situado en el dn-
gulo del tablero, domina solamente
dos casillas, y el blanco, dispuesto
en el centro del mismo, tiene do-
minio sobre ocho casillas.
Diagrama mim. 1
(Véase diagrama nim. 2)
Por otra parte, el caballo blanco
tiene mds movilidad que su oponen-
te y su eficacia puede manifestarse
en cualquier parte del tablero.
El alfil negro en el extremo del
tablero domina siete escaques, v el
blanco trece.
Como puede apreciarse en estos
ejemplos, el dominio del centro fa-
cilita la evolucién de las piezas.
11Diagrama niim. 2
Los escaques centrales tienen un
valor importantisimo en la apertura.
Mientras no se haya determinado
d6énde se desarrollara la contienda,
es conveniente dirigir la accién de
las fuerzas combativas al centro del
tablero, Este axioma del ajedrez es-
ta demostrado por la experiencia de
muchas centurias. La desestimacién
del centro en la apertura puede traer
consecuencias graves y hasta la pér-
dida de la partida.
Para convencerse de ello nos re-
mitimos a la prdctica y ofrecemos
un caso de cémo jugaron dos aje-
drecistas principiantes la partida ita-
liana:
1, PAR PAR
2. C3AR C3AD
3. AGA AGA
4, P3A CA
5. 0-0 wee
Tras esta serie de movimientos,
las negras realizaron el inadecuado
movimiento 5. ..., P3TD, en vez de
tomar el importante peén central del
oponente con la jugada 5. .... CX PI
Esto permitié a las blancas formar
un s6lido centro de peones que no
tardaron en hacer evolucionar ade-
lante de un modo contundente.
Se a P3ID
6. PAD PXP
12
7. PXP A2T
8. PSDI C2R
9. PSR!
Diagrama nim, 3
Pe. stn CSC
10. P3TR oT
11. P6D!
Momento aleccionador; las blan-
cas no se conforman sélo con su éxi-
to en el centro, sino que lo apro-
vechan inmediatamente para atacar
al rey.
Esto no quiere decir que la des-
estimacién del centro se pague tan
cara, ni que en las partidas de los
maestros sucedan a menudo tales
desbaratamientos.
No obstante, sea cual sea la par-
tida que analicemos, veremos siem-
pre que el contenido de la lucha se
desarrolla principalmente alrededor
del centro.
Suele suceder que maestros expe-
rimentados presten atencién antes
de tiempo al juego en los flancos y
olviden la importancia del centro.
He aqui un ejemplo en la defen-
sa siciliana de una partida Pliater-
Vasiukov, celebrada en Varsovia en
1955.
1, PAR P4AD
2, C3AR C3AD
3. PAD PXP
4 CxP P3CR
5. C3AD A2C
6. ABR C3A
Las blancas optaron prematura-
mente por atacar al rey en yez de
reforzar la presién en el centro.
PCXP
cic
D4T!
C3A
7. CxC
Era mejor 11. PXPD+ al objeto
de evyitar Ja superioridad de peones
negros en el centro,
U1,°2.9 RxP
12. A4A+ P4D!
El ataque de las blancas se des-
concierta ante el sélido centro del
contrario,
Diagrama mim. 4
13. A3C TIR
14, P4A P4Al
15. ASR P3R
16. D2D A2C
17, 0-0 A3BA
18. P3TD TDID
Tras haber montado un sélido
centro, las negras lo hacen avanzar
enérgicamente.
19, RIT D3T
20. D2R DxD
21. CxD csc
22. AXA RXA
23. C3A COR
24. T2A PSD!
25. C1D PSA!
26. A2T P4RI
No es diffcil convencerse’de que
las negras tienen una superioridad
decisiva. Pronto ganaron la partida.
El concepto moderno del centro
se ha enriquecido notablemente con
la nueva idea de que «la presién en
las casillas centrales puede ser més
efectiva que su posesién>, segin
Alekhine.
Esto significa que, en unos casos,
no es necesario ocuparlo con peones
para ejercer dominio sobre él. La
accién coordinada de las piezas pue-
de representar un importante papel’
en los escaques centrales.
Analicemos la partida Petrosian-
Kozma, celebrada en Munich en
1958.
1, C3AR C3AR
2. P4D P3R
3. ASC P4A
4. P3R P3CD?
Este error inadvertido permite a
las blancas formar una poderosa
avanzadilla de piezas en el centro,
mediante el enérgico movimiento si-
guiente:
5. P5D! PXP
6, C3A A2C
7. CxXP AxC
8 AKC DKA
9. DXA bee
3Diagrama nium. 5
Las blancas ocupan sélidamente
la casilla critica 5D con sus piezas
y atenazan las fuerzas combativas
negras en el centro. En esta posi-
cién se pondrd de manifiesto la vul-
nerabilidad de las negras en la ver-
tical de dama.
a, is C3A
Es inferior 9. .... DX
D4C+; 11. P3Al, DXP
D8A+; 13. R2K, pues las blancas
ganan la torre.
10. AGA AIR
11. 0-0-0 TID
12, T2D 0-0
13. P3A Cc4T
14. A2R D3R
15. TRID DxD
16, TxD P3D
17, CID ees
El cambio de damas ha aliviado
un poco la situacién de las negras,
aunque continua la eficaz presién de
las piezas contrarias en la vertical
de dama; no hay mds defenad que
con los siguientes movimientos:
17. ... P4A
18. P4AR P3C
19, P3CR T3A
20, P4R PXP
14
21. CXP T3R
22, A3A R2C
23, P3C C3A
24, T5-3D on
Las blancas se disponen a situar
el alfil en la casilla 5D, de donde
actuara con la maxima eficacia.
7A. ... cic
25. C2A P4TR
26. R2D! on
El rey toma parte activa en cl
juego y, aprovechando el atenaza-
miento de las fuerzas de las negras,
intenta dirigirse a la casilla 3AR pa-
ra apoyar la ofensiva de su ejercito.
26. ... AlA
27. ASD T2R
28. C4R C3T
29. R3R C2A
Hubiese sido mis eficiente el sa-
crificio de peén 29. .... PSA; 3
PP, C4A, porque ahora se les pre-
senta un juego sin ninguna perspec-
tiva.
30. R3A CxA
Esto es tanto como capitular, pues
se crea una posicién en que un caba-
lo importante se ha trocado por un
alfil poco valioso.
31. TXC T2-1K
32. TIR T3R
33. T2R P4aCcD
34, P3TR PaT
35. P4CR PXP+
36. PxXP A2R
37. P5A T4R
38. TXT PXxT
39. T2D TIAR
40. T7D T2A
41, TXA!
Y Jas negras se rindieron. Vencié
la presién de las piezas; de ello se
deduce que la posesién del centro en
la apertura facilita la accién y mo-
vilidad de las fuerzas combativas.
Posicidén del rey y de la dama,
Los flancos
En la posicién inicial, el rey y la
dama estan situados er las vertica~
les centrales y sus flancos los for-
man el espacio comprendido entre
las verticales de torre, caballo y al-
fil de rey y las dé dama réspectiva-
mente, El cardcter de la lucha en
los flancos varia a medida que trans-
curre la partida.
En dicha posicién se observa que
los dos puntos 2AR son les mas vul-
nerables,
Posiblemente no hay ningén aje-
drecista que en sus comienzos no
intentase atacar al rey contrario des-
pués de los movimientos 1. P4R,
P4R, mediante D5T y A4A, creando
con ello la amenaza de mate cn cl
punto 2AR del contrario.
Esta tendencia natural parece dic-
tada subconscientemente por la in-
tencién de aprovechar la vulnerabi-
lidad de dicho punto de las negras,
las cuales pueden rechazar facilmen-
te este ataque primitivo; es més, la
salida prematura de la dama blanca
con el propésito de amenazar mate,
les permite ganar tiempo para movi-
lizar sus fuerzas y tomar la inicia-
tiva. Por ejemplo: 1. P4R, P4R; 2.
DST, C3AD; 3. A4A, P3CR; 4. D3A,
3A; 5. P4CR (admitamos aue las
blancas insisten en su «activo» pro-
pésito), C5D1; 6. DID, P4DI, y las
negras tienen Ja iniciativa.
Este ejemplo de ataque frustrado
no significa que no se debe atacar
el punto de referencia. Pues se co-
nocen muchos ataques y combinacio-
nes brillantes en este sentido.
Ofrecemos al lector unos ejemplos:
1. P4R, P4R; 2, C3AR, P3D; 3.
4A, P3TR?; 4. C3A, A’ "ASC?;, 5.
CxP!, AXD (es relativamente mejor
> PXC; 6, DXA); 6 AXP+,
R2R; 7. CSD y mate.
Este bello, pero no complicado
ejemplo de ataque al punto ZAR se
llama «Mate de Legal», en la litera-
tura del ajedrez.
Variante de la partida italiana:
1. P4R, P4R; 2. C3AR, C3AD; 3.
A4A, A4A; 4. P3A, C3A; 5. P4D,
PxP; 6 PxP, A5C+; 7. C3A,
Ce 8. ae CXC (es mejor 8.
Ax); 9, PXC, AXP?; 10.
3Cl, AXT? (la probabilidad de
salvacion la ofrece 10, ..., P4DI; 11.
AXP, 0-01); 11, AXP+, RIA; 12.
ASC, C2R; 13. CSR}, y el ataque de
las blancas es irrechazable.
Variante de la defensa de los dos
caballos:
1. -P4R, P4R; 2. C3AR, C3AD3 3.
A4A, C3A; 4. C5C, P4D; 5. PXP,
CX P? (lo oportuno es 5. ..., C4TD);
6. CXPA, RXC; 7. D3A+, R3R; 8.
3A, y las blancas Ilevan a cabo
un _ataque arrollador.
Variantes de la defensa de Caro-
Kann:
1, P4R, P3AD; 2. C3AD, P4D; 2
C3A, PxP; 4. CxP, C3A
CxC+, PCXC; 6. ‘AAA, ‘A3C2; z
CSRI, AXD?; 8 AXP y mate.
1, P4R, P3AD; 2, C3AD, P4D; 3.
C3A, PXP; 4. CXP, C2D; 5. A4A,
CR3A; 6. C4-5C, ‘P3R; 7, D2R,
P3TR? (lo correcto es 7. ..., C4D o
C3C); 8 CXPA, RXC; 9. DxP+,
y el ataque de las blancas es irre-
chazable.
Variante del ataque de Sozin en
la defensa siciliana:
1, P4R, P4AD; 2. C3AR, C3AD;
3. P4D, PXP; 4 CXP, C3A; 5-
C3AD, P3D; 6. A4AD, P3ICR?; 7.
CxC, PxC; 8 PSRI, PXxP?; 9.
AXP-+-. y las blancas ganan la dama.
A veces, esta combinacién entra-
fia la siguiente contracombinacién en
la variante del gambito del Norte:
1. P4R, P4R; 2. P4D, PXxP; 3.
P3AD, PXP; 4. ‘A4AD, PxP; 5,
AXP, P4D; 6. AXP, C3ARI; 7.
AXP+, RXA; 8. DXD, A5SC+; 9.
D2D, AXD-+, con igualdad de po-
sibilidades.
Ataques andlogos a los pufitos
2AR suelen Ievarse a cabo en las
aperturas cerradas.
Variantes del gambito de dama
aceptado:
1, P4D, P4D; 2. P4AD, PXP; 3.
C3AR, C3AR; 4. P3R, P3TD; 5.
AXP, ASC?; 6. AXP+l, RXA; 7.
C5R+, etc.
151. P4D, P4D; 2. P4AD, PXP; 3.
C3AR, P4AD; 4, PSD, C3AR; 5.
C3A, P3R; 6. P4R, PXP; 7. P5RI,
PSD; 8 AXPI, PxCl; . AXP!
Variante del contragambito de
Albin:
1. P4D, P4D; 2. P4AD, P4R; 3.
PDXP, PSD; 4. P3R?2, A5C+]; e
A2D, PXP!; 6. AXA?, PXP+!; 7.
R2R, PxC=C+1, y la ventaja de las
megras es evidente,
Se podrian poner muchos ejem-
plos mds, aunque cun los ofrecidos
‘es suficiente para comprender la ne-
cesidad de prestar atencién a los
movimientos activos que se realizan
en el fianco del rey.
Existe cierta diferencia entre las
aperturas que originan los movimien-
tos de los peones centrales 1. P4R
y 1. P4D, a consccuencia de la po-
sicién inicial del rey y la dama.
En las aperturas de P4R las blan-
cas pueden efectuar el enroque y
terminar la movilizacién antes que
en las de P4D,
La lucha por las casillas centrales
también tiene caracteres distintos.
Particularmente se advierte esto en
las aperturas que surgen después de
los movimientos 1. P4R, P4R y 1.
P4D, P4D, en que las negras pro-
curan mantener el equilibrio cuanti-
tativo en el centro.
Sin embargo, la lucha por el cen-
tro toma formas distintas y es natu-
ral que los dos bandos, especialmen-
te el blanco, que tiene la iniciativa
en la apertura, traten de eliminar
respectivamente el pedn central, lo
cual, si se logra, da cierta superiori-
dad al sector mas importante de la
contienda.
En la apertura 1, P4R, P4R, pue-
‘den las blancas abrir més facilmente
el juego en el centro, mediante P4D,
pues la dama defiende este pedn.
Aunque las negras, por su parte, es-
t4n en situacién de llevar a efecto
el contramovimiento P4D,
Por eso, el centro se abre con ma-
yor facilidad, es decir, se eliminan
Jos peones situados en él en las aper-
turas que se desarrollan después de
1, P4R, P4R; por lo contrario, el
16
movimiento P4R es dificil de reali-
zar en las aperturas 1. P4D, P4D.
Y asf, la posicién en el centro suele
permanecer cerrada bastante tiempo.
Después de 1. P4D, P4D, es mas
eficaz la socava del centro del con-
trario con el movimiento de flan-
queo P4AD, respectivamente.
En la apertura 1, P4R, P4R, esta
socava efectuada con el movimiento
P4AR parece mas demoledora para
uno y otro bando, porque menosca-
ba_sensiblemente el flanco del rey.
De lo dicho se deduce que en la
apertura 1. P4R, P4R, es més fécil
desarrollar un intenso juego de pie-
zas y desenvolver el ataque por el
flanco del rey que en Ja 1. P4D,
P4D; en ésta, la contienda tiene un
cardcter mds lento y preventivo, y
estratégicamente es mds complicada.
Ello ha infiuido esencialmente en el
proceso de desarrollo de la teoria de
la apertura.
Linea demarcadora
Se Mama linea demarcadora la que
divide por las horizontales cuarta y
quinta el tablero en dos partes igua-
El jugador que posea mayor es-
pacio tiene mds posibilidades de ma-
niobrar con sus piezas; se considera
un logro importante si éstas y sus
respectives peones cruzan dicha
lfmea y consolidan sus posiciones
tras ella, En cambio, ceder espacio
trae a menudo consecuencias desa-
gradables,
He aqui una muestra de éllo en la
defensa india de rey de una parti-
da entre Suetin y Anischenko,
Minsk, 1959.
1. P4D C3AR
2. P4AD P4A
3. PSD P3D
4. C3AD P3CR
5. P4R A2C
6. A2R ee
En vez de preparar la contraofen-
siva en el centro y flanco de dama,
con 6. ..., 0-0 y los siguientes movi-
mientos P3R, P3TD y P4CD, las ne-
gras continuaron asf:
oe C3T?
Esto permitié a las blancas alcan-
zar una sensible superioridad en el
espacio.
7. ASC! D4T
&. DZD CZA
9. P4A! c2D
Amenazaba 10. PSR!
10. C3A P3A
ll, A4T 0-0
12. 0.0 cIR
En esta posici6n, las piezas negras
carecen de movilidad vy se estorban
unas a otras. Las blancas aprove-
chan su ventaja espacial para abrir
el juego.
13. TDIR P3TD
14. A3C D2A
15. A3D PACD
16. P3C PxP
17. PXP A3T
18. D2AD A2CR
19, T2R TIC
20. T1-IR! T3C
21, P4TRI T2A
22. PST! C1A
23. PSR! PDXP
24, PAXP PAXP
25. AXP AXA
26. CXA TR3A
27. PXP PxP
28. P6D! DxP
29. CSD ae
Tras haber abierto con éxito el
juego, las blancas obtienen una ven-
taja material decisiva.
20 23 cic
30. CxTA+ DxC
31. T2A AGA
32. CxP
Y las negras abandonaron,
La ventaja espacial no se debe con-
siderar aislada de la posicién en el
tablero. La evaluaci6én de su impor-
tancia depende de la disposicién de
las fuerzas. Por ello, todo intento de
ganar prematura y precipitadamente
espacio lleva con frecuencia a resul-
tados poco satisfactorios. Esto puede
verse en muchas variantes de aper-
turas, como la defensa de Alekhine,
la de Gruenfeld y la India de rey,
donde las blaneas ganan prematura-
mente espacio,
En este sentido es caracteristica
la siguiente variante de la defensa
de Alekhine:
1. P4R, C3AR; 2. P5R, C4D; 3.
P4AD, C3C; 4. P4D, P3D; 5. P4A
(posici6n Wamada «variante de los
cuatro peones»), AGA.
Este movimiento entrafia una pe-
quefia celada: si las blancas juegan
ahora, al objeto de cambiar este ac-
tivo alfil de casillas blancas del con-
trario, 6, A3D? y no 6, A3RI, sigue
6. .... AXA; 7. DXA, PXP; 8.
PAP, P4AD; 9. PSD, P3RI; 10.
C3AD, D5T+; 11. P3CR, DXPA,
y las negras eliminan el centro de
peones blanco.
El espacio adquiere importancia
ya en los primeros movimientos y
est4 estrechamente ligado con toda
situacién en el centro del tablero,
cuyo dominio imolica la lucha por la
conquista de cspacio y cs cfectiva
‘si estA asegurada por la accién con-
junta de piezas y peones.
17EL TIEMPO
El factor tiempo es de mucha importancia y consecuencia desde el
comienzo de la partida. Fl problema fundamental de la apertura. esto
es, la movilizacién de las piezas,
muestra evidentemente la importancia de
este factor, el cual acttia en cuanto se ha efectuado el primer movimiento;
en ello estriba el origen de la iniciativa.
La ventaja del primer movimiento
En la posicién inicial de la partida
las fuerzas y posibilidades son igua-
les para uno y otro bando.
Un oponente logra una buena po-
sicién en la apertura si el otro no
juega con exactitud. Desestimar el
centro, la movilizacién de las piezas
y otras circunstancias por el estilo
causan el desequilibrio de las fuer-
zas enfrentadas en la contienda.
El derecho al primer movimiento
influye esencialmente en el cardcter
del juego ya al comienzo de éste
y supone cierta iniciativa de las
blancas que se traduce en amplias
posibilidades de elegir diferentes pla-
nes y, por consiguiente, en una ten-
dencia hacia fines activos.
Esto hace que las negras hayan
de someterse, en cierto modo, a di-
cha iniciativa y que sus planes de-
pendan de ella, aunque no significa
que estén condenadas a la defensiva
y pasividad en la apertura.
Las blancas pueden perder la ini-
ciativa si cometen cualquicr error;
mas si les ocurre a las negras puede
traer malas consecuencias para ellas.
Es natural que las blancas hagan
todo lo posible para mantenerla y
ampliarla en la primera fase de la
partida; por lo contrario, las negras
procuran neutralizarla y, si a mano
viene, tomarla,
En las competiciones en que par-
ticipan maestros se considera un
éxito si se logra conservar la inicia-
tiva, que, como se suele decir en el
lenguaje del ajedrez, «asegura una
pequefia y duradera ventaja» y re-
presenta un papel importante en la
apertura moderna, pues facilita la
reglizacién de todo plan. Por eso,
no es diffcil advertir que la lucha
18
por ella gira en torno a los escaques
centrales. Sus métodos para lograrla
o contrarrestarla se suceden cons-
tantemente y ello hace que se pro-
grese en el campo de la teoria de la
apertura,
Las blancas no deben confiarse
demasiado en la ventaja que les
brinda la primera jugada, si las ne-
gras tratan de llevar a efecto un
contrajuego activo, ni jugar de modo
estereotipado, porque pueden perder
la iniciativa y hallarse en una situa-
cién embarazosa.
El factor tiempo también guarda
relacién con el siguiente elemento:
La movilizacién en la apertura
Su objetivo fundamental es mo-
vilizar répidamente las piezas y si-
tuarlas en posiciones eficientes. El
tiempo es muy importante en la
apertura y en el transcurso de la
partida. Ganarlo es una de las pre-
misas fundamentales para llevar a
cabo una ofensiva. yCudntas veres
nos encontramos con que nos falta
un tiempo durante el juego? Un
tiempo puede decidir el éxito de una
operacién tdctica, de un plan estra-
tégico y hasta el resultado de la con-
tienda. El destacado maestro sovié-
tico Serguei Belavenets, caido en el
frente de la segunda guerra mundial.
solfa decir que la partida de aje-
drez ces la tragedia de la falta de
un tiempo».
De ahf que una pieza no se debe
mover dos veces en el transcurso
de Ja apertura si no ha de reportar
ningtin beneficio, No es conveniente
incluir antes de tiempo las torres o
la dama dentro del juego activo,
porque pueden ser objeto de ataque
por las piezas ligeras y peones, ade-
mds de ser una pérdida de tiempo.
Un ejemplo de ello es el ataque 1.
P4R, P4R; 2. D5T?, porque puede
ser rechazado por las negras con
2. .... C3ARI, que permite una rapi-
da movilizacién de las piezas, aun
cuando se sacrifique el pedn. Vea-
mos: 3. DXP+, A2R; 4. A4A, C3A;
5. D4A, 0-0; 6. C3AR, P4D! Ter-
minada la movilizacién, las negras
deben iniciar el ataque. Pues la supe-
rioridad en ¢l desarrollo puede ser
utilizada en caso de que se abra el
juego por el centro: 7. PxP, TIR.
No es dificil convenverse de que
las negras han conseguido un po-
deroso ataque por «poco precio», el
cual las blancas posiblemente no
puedan rechazar, por haber demo-
rado la movilizacién de sus fuerzas.
Tampoco son recomendables conti-
nuaciones, como 1, P4R, P4R; 2.
C3AR, C3AR?, con cuyo movim’‘en-
to las negras ceden la defensa del
peén a su dama; esto permite a las
blancas, después de 3. C3A, ganar
tiempos con la amenaza C5D, etc.
Recomendamos a quienes se ini-
cian en el juego de ajedrez que, tras
el movimiento 1. P4R, situen jos
eaballos en posiciones sdlidas, es de-
cir, en las casillas 3AD y 3AR.
Con los alfiles debe hacerse lo
mismo. Veamos: luego de 1. P4R,
P4R; 2. C3AR, C3AD, es conve-
niente disponer el alfil blanco en cl
escaque 4A o 5C, Resulta pasivo ¢l
movimiento 3. AZR y desacertado
el 3. A3D?, porque la situacién de
la pieza en esta casilla obstruye la
evolucién del flanco de dama.
El rey es la pieza mds vulnerable
en la apertura y juego medio debido
a los ataques de las fuerzas contra-
rias. Por esta raz6n, ha de procu-
rarse enrocar antes de que se abra
el centro; ademds, permite incluir
la torre dentro del juego activo.
La desestimacién del desarrollo
de las piezas y el mantenimiento del
rey en el centro son con frecuencia
la causa de una derrota inminente.
En este sentido es aleccionadora la
siguiente partida jugada entre dos
principiantes:
1, P4R P4D
2. PXP DxP
3. C3AD D4TD
4. P4D C3AD?
Esto es un ejemplo de una moyi-
lizaci6n desacertada. El ultimo mo-
vimiento de las negras facilita a las
blancas empezar con tiempo opera-
ciones activas en el centro. Lo opor-
tuno era 4. .... C3AR.
5. PSD C5C?
Otro error; era relativamente me-
jor volver el caballo a su posicion
inicial. La «actividad» de las negras
es evidentemente prematura.
6. P3TD A4A
Con ayuda de la amenaza 7. ...,
CXP-+, las negras insisten en tomar
la iniciativa cueste lo que cueste.
Diagrama nim. 6
En casos asf no hay que someterse
a las intenciones del contrario y pa-
sar a la defensiva con el movimiento,
por ejemplo, 7. A3D?, pues la acti-
vidad de las negras estarfa totalmen-
te justificada tras la respuesta 7. ...,
CXA+. Aquf se trata de castigar
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