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Satisfacción Sexual.

Este documento trata sobre la satisfacción sexual y la imagen corporal en la mujer. En la primera sección, define la sexualidad femenina y describe las fases del ciclo de respuesta sexual. Luego, define la satisfacción sexual como un estado de bienestar físico, mental y social ligado a la sexualidad. Finalmente, discute factores que pueden perjudicar la satisfacción sexual como normas culturales, experiencias previas y autoestima.
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Satisfacción Sexual.

Este documento trata sobre la satisfacción sexual y la imagen corporal en la mujer. En la primera sección, define la sexualidad femenina y describe las fases del ciclo de respuesta sexual. Luego, define la satisfacción sexual como un estado de bienestar físico, mental y social ligado a la sexualidad. Finalmente, discute factores que pueden perjudicar la satisfacción sexual como normas culturales, experiencias previas y autoestima.
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CAPÍTULO I

1. SATISFACCIÓN SEXUAL E IMAGEN CORPORAL EN LA MUJER

A lo largo del siguiente capítulo abordaremos la parte teórica del presente trabajo de

investigación. Este capítulo está dividido en tres partes: la primera que hace alusión a la

satisfacción sexual femenina, definición, factores influyentes, disfunciones sexuales y estudios

asociados; en la segunda parte se hará referencia a la imagen corporal, su definición,

componentes, influencia de diversos factores, entre otros aspectos relacionados con el tema.

1.1 Satisfacción Sexual

1.1.1 Sexualidad en la mujer

La sexualidad humana es un fenómeno complejo, por lo que resulta difícil estudiarlo, ya que

esta conducta ha cambiado con en el tiempo, y su significado y expresión se presenta de distintas

maneras en los muchos grupos humanos; aunado a esto, también la visión individual de cada

persona respecto a la sexualidad (Gramegna, 2000).

Según Zapata & Gutiérrez (2016) en la actualidad, desde el punto de vista afectivo y social, la

sexualidad posee un rol de gran importancia en la sociedad, rompiendo los paradigmas acerca de

que es solo para la reproducción, enmarcándolo más bien, en un compromiso para la vida en

pareja y afianzando los lazos afectivos interpersonales.

Freixas & Luque (2009) sostienen que, a lo largo de la vida, la manera en que se expresa la

sexualidad, varía en función del contexto propio de cada persona, de su estado emocional, físico,

circunstancial, entre otros.

En concordancia, diferentes autores a través del tiempo, describen los ciclos de respuesta

sexual femenina, siendo el estudio de Master y Johnson y ampliado posteriormente por Kaplan en

1979, uno de los de mayor relevancia, en donde plantean los siguientes componentes:
1
a. Fase de deseo:  este se toma como la apetencia antes de la excitación, creando impulsos

cognitivos, sentimientos y sensaciones que llevan al deseo sexual originando la necesidad

de buscar placer sexual.

b. Fase de excitación: determinados estímulos eróticos activan el sistema sexual

produciendo cambios fisiológicos como la lubricación vaginal y el engrosamiento de los

labios vulvares.

c. Fase de meseta: elevada excitación sexual, predispone al orgasmo en la mujer.

d. Fase de orgasmo: esta fase se libera completamente la tensión.

e. Fase de resolución: es el retorno a los niveles iniciales de funcionamiento.

Algunos autores como Alberoni, Sanz & Hite (2006) coinciden en que el erotismo femenino

abarca la globalidad, a diferencia del hombre, en donde el erotismo está puesto en la genitalidad;

este constructo es producto de un aprendizaje socio-cultural que conduce a percibir las

sensaciones corporales de distintas maneras.

Sanz (1999) afirma que las mujeres expresan con su cuerpo el deseo y la seducción, este

concepto lo van adquiriendo continuamente de la sociedad, la cultura, los medios de

comunicación, entre otros. Esto inicia desde la niñez a través de la forma de vestirlas, peinarlas y

arreglarlas, buscando siempre la aceptación social por medio del atractivo.

Debido a esto, la sociedad ha construido la imagen de la mujer como un objeto sexual, en

donde cumple el papel de instrumento y sus atributos físicos ocupan el rol principal, dejando de

lado sus sentimientos y emociones; este hecho es posible vislumbrarlo actualmente en el ámbito

musical, ya que, en este contexto, la sexualidad femenina se muestra como protagonista.

2
Es por ello, que la mujer debe asumir el placer erótico como propio, buscándolo dentro de sí

misma y por ende, logrando una nueva visión de su sexualidad y feminidad, basada en su

experiencia personal y dejando de lado estereotipos y roles sexuales transmitidos (De Béjar

2006).

1.1.2 Definición y expresión de satisfacción sexual femenina

Jiménez (2010) revela que la satisfacción sexual es el nivel de disfrute, agrado y

complementariedad presentado durante las interacciones sexuales, que se manifiesta por medio

de las reacciones emocionales y la comunicación verbal y no verbal con uno mismo y con la

pareja. La satisfacción sexual es uno de los factores primordiales para la salud sexual de las

personas; la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2012) la define como un estado de

bienestar físico, mental y social, ligado a la sexualidad, la cual busca abordar de manera positiva

el papel del erotismo en la relación y la práctica de relaciones sexuales seguras y placenteras,

libre de cualquier tipo de discriminación o violencia.

Durante muchos años se ha mantenido la idea equivocada de que, para llegar a la satisfacción

sexual plena es necesario alcanzar el orgasmo, este pensamiento restringe el disfrute de la

sexualidad, enfocándose únicamente en lo genital y olvidando otros aspectos importantes, tales

como el juego previo, las caricias y necesidad de afecto. La exigencia ejercida sobre las mujeres

para que consigan un orgasmo durante el coito, es tan alta, que conlleva a que la mayoría de ellas

lo finja (Hite, 2010).

Un portal femenino de Chile en el año 2013, realizó 500 encuestas a mujeres entre 18 a 50

años, encontrando que alrededor del 70 % han fingido un orgasmo en algún momento (Quintero,

Gómez & Uribe, 2013).

3
La satisfacción sexual plena, se logra si se satisfacen también las necesidades humanas

básicas, dentro de ellas está el deseo de contacto, intimidad, expresión emocional, placer y amor

(Zapata & Gutiérrez, 2016).

Vaca (2017) resalta que las mujeres consiguen sentirse bien y complacidas sea que alcancen o

no el orgasmo, siendo la relación sexual el conductor hacia el disfrute y permitiendo la liberación

de tensión acumulada, no obstante, las mujeres sienten prioridad por el afecto, la comprensión, el

amor y las caricias, como objetivo fundamental durante la intimidad. Los abrazos, besos, el

contacto piel a piel, una relación cercana y el autoerotismo, adquieren una nueva connotación,

dejando la genitalidad en segundo plano (Doña, 2010). La sensualidad permite experimentar una

sexualidad mucho más satisfactoria para las mujeres a cualquier edad (Freixas & Luque, 2009).

Para los autores Muise, Giang & Impett (2014), la importancia de las conductas afectivas

después de la práctica sexual, son relevantes para fortalecer la unión y la intimidad de la pareja.

La cantidad y la calidad de afecto durante la relación, se vincula con un mayor disfrute sexual y

satisfacción marital, especialmente en mujeres, ya que éstas aprecian más el afecto después de la

relación sexual, logrando así una experiencia completa y no desdichada.

Por lo tanto, una relación sexual satisfactoria es la derivación de la buena interacción de

diversos factores personales, anatómicos, biológicos, fisiológicos y psicológicos, agregando la

interrelación con la pareja, el cual está influenciado por los patrones culturales, las vivencias

previas, los sentimientos maritales y la autoestima, todo esto permite a la pareja mantener una

íntima comunicación y lograr experiencias placenteras (Rivera & Bayona, 2014).

Según Gómez (2014) existe un continuo que se dirige desde la positividad hacia la negatividad

respecto a las actitudes sobre la sexualidad.

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a. Las personas que se ubican dentro del continuo positivo, manifiestan una actitud más

abierta hacia cuestiones de sexualidad, ven a la sexualidad como parte esencial de sus

vidas y la vivencian sin prejuicios.

b. El continuo negativo, al contrario, es característico de quienes muestran sentimientos

negativos hacia temas de sexualidad, evadiendo el tema, tomando a la sexualidad como un

tema delicado, sin importancia en sus vidas (Vargas, 2013).

Ese continuo de positividad y negatividad se relaciona con los componentes de erotofilia y

erotofobia.

Erotofilia: se refiere a erotofilia cuando se manifiesta una actitud positiva hacia la sexualidad,

aumentando la asertividad sexual, disminuyendo la culpa, elevando el interés, el disfrute y la

actividad sexual; esto permite a las personas aminorar las conductas de riesgo (Blanc, Rojas &

Sayans, 2017). En este ámbito, las parejas asimilan de mejor manera la información sexual y las

conductas preventivas, conservan la comunicación sobre temas relacionados y manejan de forma

más consciente los métodos anticonceptivos (Narváez Montaño & Valverde Palomeque, 2018).

Erotofobia: ésta, al contrario, consiste en producir respuestas negativas ante estímulos

sexuales y afectivos, provocando una represión, negación o evitación de los impulsos sexuales.

También incita a generalizaciones acompañadas de sentimientos negativos, dando lugar a los

prejuicios y provocando rechazo hacia la sexualidad (Orozco & Rodríguez, 2006).

Seguidamente se hablará de los factores que se asocian con la erotofobia y además perjudican

la satisfacción sexual.

5
1.1.3 Factores que perjudican la satisfacción sexual

Una investigación realizada por Sánchez y publicada en el año 2014, acentúa que la

complejidad y relevancia de la satisfacción sexual, se asocia con características individuales,

culturales y la relación de pareja, para producir una respuesta sexual concreta (Sánchez, Santos &

Sierra, 2014).

Los modelos y normas del comportamiento sexual, se van estableciendo a lo largo de la vida;

y son determinadas por elementos internos propios de cada individuo; estos elementos se

adquieren por un proceso de socialización donde intervienen la familia, la institución educativa,

los medios de comunicación, los grupos de pares y la religión. Habitualmente estos medios

ofrecen una información distorsionada, creando una serie de mitos y represión en la expresión de

la sexualidad (Balarezo & Balarezo, 2016; Elías, 2017).

a. Personal: existen varios factores que pueden provocar insatisfacción sexual en la mujer,

alterando su autoconcepto y disminuyendo su autoestima; tomando este último como

elemento principal para el disfrute de la sexualidad. Cabe mencionar que las mujeres que

han pasado por un abuso o violación, exteriorizan mayor probabilidad de llevar a cabo

prácticas sexuales de riesgo o mal adaptativas (Randolph & Reddy, 2006).

b. Familiar: determinados estilos de crianza influyen en la expresión de la sexualidad.

Según Diana Baumrind psicóloga estadounidense, plantea cuatro tipos de patrones de

crianza: autoritario, permisivo, democrático y negligente; de ellos, es el estilo de crianza

autoritario, el que provoca en las mujeres mayores dificultades en la expresión de la

sexualidad, a causa del control excesivo que ejercen los padres (Ramírez, 2005).

c. Educativo: aquí destaca la importancia de la educación sexual recibida en el ámbito

educativo, porque contribuye a la experiencia sexual de la persona; desdichadamente esta

6
información sexual proporcionada es mínima y llena aún de muchos mitos en torno a la

sexualidad femenina principalmente (Martín & Abreu, 2005).

d. Cultural: el entorno en el cual se desarrolla el individuo establece y controla la conducta

sexual; estos controles son internalizados como pautas a seguir, llegando a convertirse en

criterios de autorregulación al momento de la relación (Ellingson, Van Haitsma, Laumnn

& Tebbe, 2004).

e. Religioso: ésta determina y controla la sexualidad del individuo a través del pecado y la

culpa. Davidson, Moore, Earle & Davis (2008) realizaron un estudio con una población

universitaria de Estados Unidos, donde investigaron el impacto de la religión en la

conducta y en las actitudes sexuales; dando como resultado que las mujeres de religiones

cristianas y católicas y provenientes de familias tradicionalistas, presentaban una actitud

menos liberal y menor actividad sexual que las demás, esto se debe a que estas religiones

toman el sexo como un medio de reproducción, en donde el placer y disfrute sexual

quedan fuera de estas experiencias.

f. Salud: ‘’Los cambios sociales y culturales de las últimas décadas, han ido modificado la

forma de expresar conductas sexuales, siendo necesario incorporar la dimensión de la

salud sexual, incluida la satisfacción sexual, en la atención de la salud’’ (Ahumada,

Lüttges, Molina & Torres, 2014, p. 282). Así como también la salud física y mental,

influye de manera significativa en la salud sexual; existen enfermedades como el cáncer,

la hipertensión, la diabetes y el hipotiroidismo que provocan desinterés sexual. Así mismo

los trastornos por consumo de alcohol o sustancias como los opioides, las anfetaminas, la

cocaína y los alucinógenos, perturban la respuesta sexual de diversos modos (Labrador,

2000). También se puede mencionar, la depresión como otro factor influyente en la salud

7
sexual de quienes la padecen, ya que uno de los síntomas más sobresalientes es la

disminución del placer y la libido, ocasionando inhibición del deseo sexual (Ferrer, 2017).

Como podemos observar, son múltiples los factores que influyen en la satisfacción sexual y

muchas de las veces condicionan la expresión de la misma; por este motivo resulta conveniente

realizar más estudios a cerca de las variables que perjudican la satisfacción sexual femenina.

1.1.2 Disfunciones sexuales femeninas

Los factores mencionados perjudican la satisfacción sexual y muchas de las veces originan

disfunciones sexuales, es por eso que a continuación se señalan de manera más específica las

mismas.

La sexualidad en la mujer es equivalente a su nivel de bienestar físico, psicológico y social,

incorporando el conocimiento e identificación de ella misma, su relación de pareja y su necesidad

de amor y afecto. No obstante, para gran parte de las mujeres, la sexualidad sigue siendo un tema

rodeado de tabús, lo cual restringe el conocimiento sobre su propio cuerpo, sus funciones,

sensaciones y necesidades, llevándola a asumir un rol pasivo en su propia sexualidad y afectando

su desarrollo integral (Charnay, 2003).

Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales en su quinta versión,

publicado en 2013, mantiene que las disfunciones sexuales son caracterizadas por una alteración

clínicamente significativa en la capacidad para producir una respuesta sexual adecuada o para

experimentar el placer sexual. Dentro de las disfunciones sexuales femeninas están el trastorno de

interés o excitación sexual, trastorno orgásmico femenino y trastorno por dolor genito- pélvico en

la penetración. La disfunción sexual femenina (DSF) se muestra como una alteración recurrente

8
en alguna de las fases de la respuesta sexual femenina, causando malestar e insatisfacción en la

mujer que lo padece. Esta condición se origina por múltiples razones ya sean anatómicas,

médicas, fisiológicas, psicológicas o sociales (Salonia, 2003).

1.1.3 Mitos y tabúes sobre la satisfacción sexual femenina

Según Matesanz (2006), es la creencia misteriosa acerca de algo, la mayor parte de las veces

es una idea infundada, una falsa creencia que se arraiga en la mente de muchas personas.

Estos mitos o tabúes provienen de épocas históricas, en donde las religiones, las ideologías y

la política, han establecido modelos de comportamiento para poder dominar la conducta sexual y

humana (Cordón, 2008).

Cuando hablamos de sexualidad, concurren infinidades de mitos que la rodean, estos están

enraizados en la sociedad y se transmiten de generación a generación, restringiendo la libre

expresión de los mismos (Balarezo, & Balarezo, 2016; Vizcaíno, Almenares, Rodríguez &

Montero, 2017).

Dentro de los mitos entorno a la sexualidad y el placer femenino figuran (Mayenco,

Mironovich & La Calle, 2014):

 La masturbación es una práctica escasa o nula en las mujeres.

 La mujer debe presentar un rol pasivo en las relaciones sexuales.

 Comparado a los hombres, muestran un menor apetito sexual.

 La sexualidad termina con la menopausia.

 Las relaciones sexuales tienen como propósito la reproducción (Mogollón, 2004).

9
Los avances descubiertos en el terreno de la sexualidad, han contribuido con información

sobre el sexo y los procesos implicados en el mismo, permitiendo desmentir las falsas creencias

sexuales. Se ha comprobado que se mantienen mitos y tabúes que predominan en dichos

procesos, impidiendo un desarrollo pleno y disfrute de la sexualidad (Cordero, 2008).

1.2 Imagen corporal

1.2.1 Definición de imagen corporal

Para Díaz el concepto de imagen hace referencia a la figura, representación, apariencia o

similitud de algo. Para este mismo autor, la palabra corporal proviene del latín corporalis y hace

mención al cuerpo [ CITATION Man14 \l 3082 ].

Entonces imagen corporal se considera a la misma como la representación mental del tamaño,

estructura y forma de nuestro cuerpo, cómo nos percibimos y cómo nos miran los

demás[CITATION Zai10 \t \l 3082 ]. Esta se forma por la percepción que se posee de todo el

cuerpo y de cada una de sus partes [ CITATION AMa12 \l 2058 ].

Por su parte Grogan, la imagen corporal hace alusión a las percepciones, sentimientos y

pensamientos de una persona acerca de su cuerpo [CITATION SGr16 \l 3082 ]. Los conceptos de

belleza determinados por la sociedad, afectan de forma directa en la manera en que las personas

perciben su autoimagen (Alacid et al., 2013). La imagen corporal representa la relación que las

personas tienen consigo mismas, modificándose por los cambios físicos presentados (Markey,

2010).

En términos generales, la imagen corporal se establece mediante las experiencias individuales,

pudiendo ser positiva o negativa; alcanza se positiva cuando se tiene un esquema corporal

correctamente integrado, lo percibe bien y está de acuerdo con su apariencia, por otra parte
10
cuando la persona no se siente cómoda y no existe conformidad con el propio cuerpo, la imagen

es negativa [ CITATION Man14 \l 3082 ].

1.2.2 Evolución de la imagen corporal a través de la historia

Cada cultura a lo largo del tiempo se ha centrado en un estereotipo de la imagen corporal. En

la actualidad, la belleza del cuerpo es establecida como una meta para conseguir el éxito social,

aturdiendo principalmente a las mujeres, sin embargo el sexo masculino no está excepto de esto

[CITATION Góm17 \l 3082 ].

Para diversos autores, como Velázquez y Ramos (2007), la belleza es un constructo social que

con el tiempo se ve influenciado por la religión, la moral, la cultura y la naturaleza misma.

Es por eso que Georges Vigarello (2005) ha estudio de manera minuciosa la historia de la

misma haciendo referencia a el cambio en el concepto de la belleza desde el Renacimiento hasta

la actualidad, mismo que se sintetiza a continuación:

En la época del Renacimiento, aproximadamente en el Siglo XVI, se hallaba determinado por

un código moral que daba importancia a la parte superior del cuerpo (ojos, cuello, frente, labios,

senos, manos y brazos), concluyendo así que la parte superior es la morada de Dios y la inferior

como refugio del demonio. Para que la mujer lograra la perfección estética, debía tener una

actitud moral controlando sus acciones; dando así importancia también a la parte espiritual. La

creencia acerca de la belleza era otorgada por la divinidad, esto se cuestionó a través del

embellecimiento artificial del cuerpo. El uso del corsé era una opción estética en aquellos

tiempos.

11
En el Siglo XVII aún vivía el ideal de la belleza perfecta, se ocasionó una nueva legalidad

sobre el embellecimiento artificial, se da como una transformación del propio cuerpo. La atención

fue enfocada en el busto y el tronco, causo que el corsé se volviera un instrumento diario que

favorecía la corrección de las formas y medidas, La atención a la mirada también cambia,

enfatizándose más en los ojos azules.

En la segunda mitad del siglo XVIII se originó otra modificación en los estereotipos de

belleza, en donde si incluida el ámbito maternal. Se da un paso desde la anatomía a la

reproducción, aquí las mujeres necesitaban más movilidad. Las operaciones de belleza de la

mujer se diferenciaron y su práctica comenzó a ser más común, a pesar de la imponente moral

religiosa. Entonces ahí se dio importancia a el baño corporal para la limpieza del cuerpo y

originaba un tono efecto tónico, conjuntamente se originó la caminata para lograr la elasticidad y

fortalecimiento corporal.

Para el Siglo XIX, la belleza empieza a verse como interioridad. La belleza interior, en ese

tiempo, era más importante que la natural, por lo que los cosméticos tenían la función de edificar

los defectos y de profundizar los encantos. Al acentuar las caderas se cambió el estereotipo de

belleza física: porque la silueta, las líneas más anatómicas y la gestualidad espontánea, se

instauró como una imagen ideal para la mujer en la que predominaban los pechos, también los

hombros erguidos y el vientre enflaquecido era un estereotipo en ese siglo (García, 2004).

Para inicios del Siglo XX – XXI se originaron tiendas para las féminas con el propósito de

realzar la feminidad, el cine ayudo a establecer estos criterios, ya que las modelos se convirtieron

en ideales de belleza.

A mediados del siglo XX, la belleza se convirtió en seductora o sexy, se originaron los labios

anchos, el busto y nalgas protuberantes, una sensual caminata, generándose así otro prototipo de

12
belleza, es por eso que si no se cumple este criterio provoca frustración, rechazo y baja

autoestima dejando a la persona más propensa a padecer distorsiones en su autoimagen.

Siendo así los estereotipos estéticos más inflexibles en las mujeres que en los hombres, la

apreciación del atractivo físico es el señalador más importante de su auto concepto, donde se

establece la moda y la estética como factor cultural predominante, y apreciando la delgadez como

atractivo físico. Todo esto genera un malestar la salud mental de la mujer; ya que, si no presenta

los estereotipos establecidos, experimentan un sentimiento de fracaso o frustración (García,

2004).

En actualidad se ha evidenciado la belleza como un criterio estricto y estructurado que devalúa

lo que no está de acuerdo a la moda, llevando así a que ellas busquen bajo cualquier costo, ya sea

económico, emocional, somático; para obtener lo que sí está de acuerdo a lo establecido, por lo

que lo en varias ocasiones deriva en trastornos alimenticios (Cabera, 2010).

1.2.3 Componentes de la imagen corporal

Es necesario distinguir que la formación de la imagen corporal es un proceso dinámico que se

encuentra en constante movimiento, y puede variar a lo largo de la vida del ser

humano[ CITATION QUI15 \l 2058 ].

Entonces, los componentes de la imagen corporal son métodos dinámicos relacionados y

asociados a diferentes factores, esto determina las dimensionesespeificas que la satisfacen.

Analizando los aportes de autores como Pruxinsky & Cash (1990), quienes proponen que la

imagen corporal se está formada por tres factores: perceptivos, cognoscitivos y emocionales.

Thompson (1990), por su parte, amplia estos conceptos y añade el componente conductual a

dicha clasificación [CITATION QUI15 \l 12298 ].

13
a. Perceptuales: Hace relación a las valoraciones del tamaño y la forma de diversos

aspectos del cuerpo.

b. Cognoscitivos: se toma como una orientación de atención en el cuerpo, que abarca

pensamientos y autoafirmaciones en relación al cuerpo.

c. Emocionales: son sentimientos que tiene una persona en la experiencia de satisfacción e

insatisfacción, relacionadas a la apariencia externa.

d. Conductuales: son conductas que provienen de la evaluación de los sentimientos

asociados con el cuerpo, como la exhibición o inhibición.

1.2.4. Construcción de la imagen corporal

Kaplan (2000) dice que la imagen corporal es formada idiosincráticamente, ya que cada ser

crea su propia imagen corporal partiendo de las sensaciones, emociones y percepciones que funda

su cuerpo (Bustos, 2009).

El reconocimiento de su propio cuerpo y también el de los demás individuos de la sociedad,

causa una serie de emociones que subsiguientemente traerán como respuesta un hecho que puede

ser positivo o negativo dependiendo de los estímulos apreciados (Gillen, 2015).

Entonces la formación de la imagen corporal va transformándose a lo largo de la vida en


función de aspectos psicológicos y sociales. En relación a los primeros si la persona se estima a sí
misma, es más fácil que valoren las cualidades de su cuerpo, donde observará su cuerpo como un
todo, haciendo hincapié en su salud y en comportamientos de autocuidado [CITATION QUI15 \l
12298 ].

14
Figura1 Elementos que influyen en la construcción de la imagen corporal

Fuente: Insatisfacción con la imagen corporal y malestar emocional: Un estudio de mediación múltiple. (Gómez, 2013).

[Link] Factores que influyen en la formación de la imagen corporal

Factores internos

En la vida del ser humano la imagen corporal puede ir modificándose y adaptándose a la

aceptación o rechazo, todo esto depende de la interacción de los siguientes factores:

a. El propio cuerpo: son todos los datos precisos que admiten describir un cuerpo, así como

al aspecto funcional de los mismos [CITATION QUI15 \l 12298 ].

b. La percepción del cuerpo: En la alineación de la imagen corporal, las personas se

orientan a presentar una enfocada atención en algunos aspectos y eliminan otros. Se ve como un

círculo vicioso, las personas que tienen una negativa imagen de ellos mismos señalarán más los

aspectos negativos siempre (Quiles, 2003).

15
Factores externos

En la actualidad, la influencia desempeñada por los medios de comunicación, intensifican el

adelgazamiento como punto esencial de la belleza, de maniera similar el cine, la televisión,

fotografías, empresas de modas, entre otras más; las cuales están formadas por figuras con

dimensiones corporales pequeñas que son casi imposibles de lograr, haciendo pensar que quienes

no posean estas tallas no son aceptadas por la sociedad (Briones, 2000).

1.2.5 Influencia de estigmas sociales en la imagen corporal

La sociedad establece nuestra imagen corporal, a través de la cultura, produciendo un progreso

paralelo de la misma a través del tiempo. Este progreso emprende a los dos años, aquí se toma

consciencia de uno mismo. A partir de esta edad se desarrollan muchos cambios físicos y de

apariencia en cada etapa del desarrollo corporal, estableciendo un marco social en el que se

ubican ciertos patrones corporales. La edificación de la propia imagen corporal no finaliza sino es

hasta el final de la vida [CITATION QUI15 \l 12298 ].

Fornés (2011) afirma lo mencionado, ya que refiere que las personas realizan una valoración

de su cuerpo basada en los estereotipos de belleza impuestos en la sociedad. La conclusión de

esto es de satisfacción o insatisfacción con su propia imagen [ CITATION Ana14 \l 12298 ].

La influencia de la sociedad ha llevado a construir distintos estereotipos de la imagen corporal

como lo es la belleza que exime un rol importante en la aceptación de la propia imagen, a lo que

han contribuido en gran parte los medios de comunicación, como ya dijimos estos son de gran

influencia en amplios sectores de la sociedad. Ya que propagan continuamente entre la población

16
imágenes y contenidos atenuando aspiraciones no ajustadas a su imagen (Dittmar & Howard,

2004).

Y es así que sí los ideales de perfección no cumplen con la satisfacción correcta de la imagen

corporal concretada por cada individuo, esto se consideran como factores de riesgo en la imagen

corporal [ CITATION RVa13 \l 2058 ]. 

La mujer moderna está llena de modelos y prejuicios estéticos estos se evidencian en la

constante delgadez que desean, la voluptuosidad extrema, muchas veces idealizan mucho a su

cuerpo que lo someten a cirugías, para sentirse bien socialmente; por otra parte, las mujeres se

ven frustradas e insatisfechas con su cuerpo, produciendo así problemas en el área social, sexual

o laboral [ CITATION Alv11 \l 2058 ].

Estos modelos mencionados anteriormente divulgan una imagen corporal perfecta y difícil de

alcanzar, mantenida por ideas irracionales y diversos sesgos cognitivos, causando graves

distorsiones perceptivas, que constituyen trastornos de alimentación o dismorfia corporal, y a la

vez conservan a las mujeres en un estado constante de insatisfacción con su cuerpo (Raich, 2000).

En la actualidad, los trastornos alimenticios y la dismorfia corporal, se han incrementado

mucho y se muestran desde la infancia; lo cual es un indicador de la presión a la que están

expuestas las mujeres por su apariencia física (Reynaga, 2009).

1.2.6 Insatisfacción corporal

La insatisfacción corporal se presenta cuando la apreciación del propio cuerpo es

especialmente de desagrado o insatisfacción con la forma general, esta imagen combina un modo

17
importante en el estado de ánimo. Cuando es persistente la persona puede llegar a calificarse

exclusivamente en términos de figura y peso[ CITATION Con17 \l 3082 ]

Por otro lado para Uribe (2007) la insatisfacción corporal es resultado de la diferencia

existente entre cuerpo percibido y cuerpo ideal.

Salaberria, Rodríguez & Cruz (2008) determinaron que en la formación de una imagen

corporal negativa existen factores históricos y factores de mantenimiento. Tales como:

a. Sociales y culturales: es un ideal estético que se relaciona con la autoestima, el atractivo y

la competencia personal.

b. Modelos familiares y amistades: El modelado de figuras significativas como los padres,

preocupados en exceso por el cuerpo y el atractivo de sus hijos, y mencionando verbalizaciones

negativas sobre su cuerpo, vuelven a una persona más predispuesta a la insatisfacción con su

figura.

c. Características personales: La falta autoestima, la inseguridad, las dificultades en el logro

de la autonomía, genera que una mujer se concentre solo en un aspecto físico perfecto para

compensar sus sentimientos.

d. Desarrollo físico y feedback social: Los cambios de la pubertad, el desarrollo precoz o

tardío y el índice de masa corporal, inciden como factores de vulnerabilidad.

e. Otros factores: La obesidad infantil, los accidentes traumáticos, las enfermedades, abuso

sexual, haber fracasado en baile o en deportes. Todos estos factores fundan de la imagen

18
corporal, reuniendo actitudes, esquemas, ideales, percepciones, y emociones sobre el propio

cuerpo, bien sea de tipo negativo e insatisfactorio[ CITATION Sal081 \l 3082 ].

Según Núñez (2015) existen múltiples hipótesis en el desarrollo y mantenimiento de la

insatisfacción corporal. Como: incidencias en el mayor riesgo de insatisfacción corporal a partir

de la comparación social. Así también, las hipótesis socioculturales que dogmatizan los medios

de comunicación, tanto audiovisuales, impresos, redes sociales, proporcionando influyentes

mensajes sobre los atributos físicos socialmente aceptables e inaceptables.

Según Raich, Mora & Soler (1995), citados por García (2004) la insatisfacción corporal es una

condición habitual en la sociedad actual, determinada por exaltar la salud, la belleza y la

juventud. El deseo por lograr un cuerpo delgado puede estimular un gran trastorno emocional e

obstaculizar en la vida diaria, esencialmente en mujeres y adolescentes que desean imitar esto.

Las exigencias rígidas de belleza restringen el bienestar femenino, ya que desean alcanzar

estos estándares con el fin de ser bellas para la sociedad. En el proceso de lograr estas normas, se

someten a cirugías y procedimientos quirúrgicos que generan dolor y dañan cuerpo[ CITATION

Alv11 \l 2058 ].

En la actualidad el culto al cuerpo, la intranquilidad por el mismo y la insatisfacción corporal

ha llegado a convertirse en una regla en la sociedad. Siendo esta insatisfacción uno de los factores

causantes de la decisión de modificar el cuerpo.

19
1.3 Asociación entre satisfacción sexual e imagen corporal

En líneas anteriores se ha podido observar que existe una precisa relación entre la satisfacción

corporal y la imagen corporal especialmente en la mujer, siendo una causa elemental que

sobrelleva a una insatisfacción sexual.

Se puede evidenciar que el género femenino es más propenso a sentir insatisfacción con su

imagen corporal, induciendo así los problemas mencionados anteriormente; pues asi lo

mencionan diversos estudios realizados.

Un estudio realizado por Paredes & Pinto (2009) con 305 mujeres, de entre 18 a 21 años

estudiantes de la Universidad Católica Boliviana, concluyeron que a mayor satisfacción con el

cuerpo, más se disfruta la sexualidad y se exterioriza mayor satisfacción sexual.

Por su parte Seal, Bradford, & Meston (2009) con su estudio realizado en el Departamento de

Psicología de la Universidad de Texas en Austin “La asociación entre la estima corporal y el

deseo sexual entre las mujeres universitarias” concluyen que el aumento de la autoestima

corporal se relacionó con el deseo sexual en respuesta al erotismo en el laboratorio; aumentando

la autoestima corporal y relacionándola positivamente con medidas de auto reporte de deseo

sexual.

Varios estudios corroboran una mayor satisfacción sexual, entre sujetos con menor culpa

sexual, una autoestima más alta y una imagen corporal positiva (Higgins, Mullinax, Trussell,

Davidson, & Moore, 2011).

Otra investigación realizada en Perú presenta en sus resultados que, si existe una percepción

positiva de la imagen corporal, se experimentará las relaciones sexuales de manera satisfactoria,

20
caso contrario, al tener una percepción negativa de la imagen corporal, el acto sexual resultará

insatisfactorio.

Un estudio de Paredes & Pinto (2009) que concluyen que, si la mujer se siente bien con su

cuerpo, sus relaciones sexuales serán mucho mejor, con mejor disfrute y plenitud de su

sexualidad; también pudiendo ocurrir lo opuesto, si una mujer no se siente cómoda con su cuerpo,

le será difícil que experimente y disfrute al máximo su sexualidad (Elías, 2017).

Investigaciones de Hausenblas et. al (2013) indican que una persona insatisfecha con su

cuerpo, son más predispuestas a los efectos negativos, tras la exhibición a imágenes de los

medios; mientras si se estan satisfechas con su cuerpo, reconoce de manera positiva a este tipo de

estímulos.

El estudio de Gómez (2013), realizado en España con universitarios de 18 a 35 años de edad,

propone que los sujetos viven con un malestar emocional evidente, cuando mayor es su

insatisfacción corporal, el malestar emocional se acrecienta.

Calado, Lameiras & Rodríguez (2004) plantean que las mujeres con mayor insatisfacción

corporal, tienen más interiorizado el cuerpo ideal de la mujer en la sociedad, esto produce una

evitación de experiencias sexuales.

En un estudio realizado por Otero, Fernández & Rodríguez (2003) en la Universidad de Vigo,

sobre la “Influencia de la imagen corporal y la autoestima en la experiencia sexual de estudiantes

universitarias sin trastornos alimentarios” determinan que las variables: miedo a ganar peso,

insatisfacción corporal, autopercepción de atractivo físico y autoestima se relacionan con la

actividad sexual.

21
En la actualidad las mujeres y jóvenes, presentan insatisfacción sobre su cuerpo; ellas exponen

menos satisfacción, menos cercanía en sus relaciones sentimentales y una visión de sexualidad

basada solo en el acto sexual, dejando el placer a un lado (Kolotkin, et. al, 2006).

Un estudio realizado por Valenciano & Solano (2013) con mujeres adultas españolas acerca de

la insatisfacción de la imagen corporal, se obtuvo que un 33% de la muestran una insatisfacción

marcada en relación a su cuerpo.

En Ecuador, analizaron 161 estudiantes universitarios de la ciudad de Quito, en donde se

determinó que, a mayor predisposición hacia el tradicionalismo en la educación de género, menor

predisposición hacia la satisfacción sexual en hombres y mujeres [CITATION Sub16 \l 12298 ].

En conclusión, a lo largo de los años, cada cultura ha ido instituyendo su propio estereotipo de

belleza e imagen corporal; ahora, este concepto está basado en la delgadez extrema como

sinónimo de belleza, llevando a las personas a sumirse en dietas y ejercicios.

La insatisfacción corporal estimulada al no corresponder a los ideales estéticos, reduce la

autoestima de la persona y ejerce una valoración negativa en las demás áreas de su vida. El

impulso sexual inicia con un componente biológico, pero su expresión depende de múltiples

factores psicológicos y ambientales interrelacionados. Por ende, la satisfacción sexual depende de

un adecuado funcionamiento anatómico, la autopercepción de uno mismo, la calidad de la

relación y el contexto en el que se lleva a cabo la conducta sexual.

Cuando existe mayor conocimiento y aceptación sobre nosotros mismos, lograremos un

mayor disfrute sexual.

Después de lo mencionado anteriormente se ha podido ver que consta una gran influencia de

la imagen corporal en la satisfacción sexual, ya que la insatisfacción con la primera lleva a la

22
segunda al mismo estado, deduciendo que, a mayor satisfacción corporal, más satisfacción en las

relaciones sexuales.

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