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Historia de los Mencheviques en Rusia

1) Los mencheviques surgieron en 1903 como la facción moderada del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia tras disputas entre Lenin y Mártov sobre la estructura del partido. 2) Los mencheviques, liderados por Mártov, preferían un partido de masas con membresía amplia, mientras que Lenin favorecía un partido de vanguardia más pequeño y jerárquico. 3) Esto dio lugar a la división permanente del partido en mencheviques y bolcheviques.

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Historia de los Mencheviques en Rusia

1) Los mencheviques surgieron en 1903 como la facción moderada del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia tras disputas entre Lenin y Mártov sobre la estructura del partido. 2) Los mencheviques, liderados por Mártov, preferían un partido de masas con membresía amplia, mientras que Lenin favorecía un partido de vanguardia más pequeño y jerárquico. 3) Esto dio lugar a la división permanente del partido en mencheviques y bolcheviques.

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Menchevique

Los mencheviques (en ruso меньшевики,


menshevikí, «miembro de la minoría») eran
la fracción moderada del Partido Obrero
Socialdemócrata de Rusia (POSDR) que
emergió de su segundo congreso en el
verano de 1903[1] tras la disputa entre
Vladímir Lenin y Yuli Mártov. Corriente
diferenciada dentro del marxismo ruso, en
1912 se convirtió en un partido
separado.[1] Tuvo un destacado papel en el
periodo interrevolucionario de 1917, tanto
por su control del Sóviet de Petrogrado y
del Comité Ejecutivo Central Panruso
(VTsIK) como por su participación en el
Gobierno provisional derrocado en la
Revolución de Octubre.
Mencheviques
меньшевики

Líder Yuli Mártov


Fundación 1903
Disolución 1918
Precedido por Partido Obrero
Socialdemócrata de
Rusia
Ideología Socialdemocracia
Posición Centroizquierda
Sede Petrogrado
País Imperio ruso
Publicación Iskra
Los mencheviques Pável Axelrod, Yuli Mártov y
Alexandr Martýnov, Estocolmo, mayo de 1917.

Nunca llegó a formar un movimiento


cohesionado en ideología u
organización.[1][2] Sus dirigentes a menudo
disentían entre sí, se hallaban en
ocasiones más cerca de los bolcheviques,
principales rivales por el respaldo de la
clase obrera, que de otros mencheviques y
variaron[2] su postura sobre asuntos
fundamentales en diversas ocasiones.[1]
Pável Axelrod y Yuli Mártov se convirtieron
en los principales ideólogos de la corriente
menchevique.[3]

Muy activos en la organización de los


sóviets, especialmente del Sóviet de San
Petersburgo, durante la Revolución de
1905, tras el fracaso de ésta abandonaron
la idea de la lucha armada, se centraron en
tratar de formar un partido legal y
abogaron por una liquidación progresiva
del zarismo mediante una revolución
burguesa, en la que el tercer estado
compartiera el poder. Su separación del
partido se hizo definitiva en 1912.

Dominaron los sóviets del país entre la


Revolución de Febrero y la de Octubre,
junto con los socialrevolucionarios, salvo
los de Petrogrado y Moscú, cuyo control
perdieron antes.[4] Convencidos de la
imposibilidad de que el proletariado ruso
tomase el poder en solitario y de que una
revolución socialista prematura conduciría
a la guerra civil y a su derrota, cooperaron
con el nuevo Gobierno provisional y
trataron de moderar las exigencias de la
población.[5] Ingresaron en el segundo
gabinete, dos meses después de la
primera revolución y trataron en vano de
evitar la polarización social.[5] Incapaces
de conjugar lo que consideraban intereses
del Estado con las reformas anheladas por
sus seguidores, desde mediados del
verano el partido cayó en la parálisis.[6] A
pesar del fracaso del Gobierno de
coalición y de la pérdida de poder en los
sucesivos gabinetes, los mencheviques
siguieron rechazando la alternativa de un
Gobierno basado en los sóviets, que
creyeron favorecería a los bolcheviques.[6]
Tras la Revolución de Octubre y hasta la
disolución forzosa de la Asamblea
Constituyente por los bolcheviques, los
mencheviques trataron de mediar entre el
nuevo Gobierno bolchevique y los
socialrevolucionarios y de llegar a un
acuerdo pacífico entre los partidos
políticos socialistas.[7] Tras la disolución,
intentaron arrebatar el poder a los
bolcheviques no mediante insurrecciones,
sino a través de victorias electorales que
les devolviesen la influencia perdida en
1917.[7] Su popularidad aumentó en la
primavera de 1918, tanto por la crisis
económica como por sus propuestas
políticas y económicas.[7] Como reacción
a las victorias electorales de la oposición,
el Gobierno bolchevique disolvió los
sóviets en los que había perdido el control,
lo que condujo a protestas que provocaron
la represión gubernamental.[8] La prensa
de la oposición fue clausurada, algunos de
sus dirigentes fueron arrestados y se
expulsó a mencheviques y
socialrevolucionarios del Comité Ejecutivo
Central Panruso.[8] Tras diversos periodos
de represión y cierta tolerancia durante la
guerra civil, el partido fue finalmente
prohibido en 1921. Algunos de sus
miembros partieron al exilio, mientras que
otros cooperaron con el Gobierno
bolchevique.

Formación: el II Congreso del


Partido Obrero
Socialdemócrata de Rusia
Véase también: Segundo Congreso del Partido Obrero
Socialdemócrata Ruso

Los mencheviques surgieron en el verano


de 1903, cuando se celebró el Segundo
Congreso del Partido Obrero
Socialdemócrata Ruso,[9] que reunió a
veintiséis organizaciones obreras con el
fin de unificarlas y acabar con las
frecuentes disputas internas.[1] Lo que
comenzó como un intento de unión se
convirtió en una agria disputa el día
vigésimo segundo del congreso al
debatirse quién debía ser considerado
miembro del partido.[3]

Los mencheviques, encabezados por Yuli


Mártov,[10] sostenían que no había que
exigir la pertenencia a una de las
organizaciones de base del partido como
condición para ser reconocido como
miembro de él; pensaban que era
preferible contar con una base partidaria
amplia,[9] a diferencia del modelo de
partido único de «vanguardia del
proletariado» que proponía Lenin.[11]
Consideraban que en Rusia debía
cumplirse en primer lugar una revolución
burguesa durante la cual al partido obrero
le correspondería ser el actor principal,
dada la debilidad de la burguesía rusa.[12]
En una línea socialdemócrata, planteaban
la instauración de una democracia
representativa manteniendo la estructura
de producción capitalista;[9] en su opinión,
el nivel de desarrollo de Rusia impedía la
implantación del socialismo, solo posible
según la teoría marxista en un país con
avanzado desarrollo capitalista.[13] El
modelo de partido defendido por Mártov
era el Partido Socialdemócrata de
Alemania, de amplia base obrera, frente a
la organización conspirativa profesional
que Lenin prefería.[9][14][nota 1]

Lenin, por su parte, sostenía que la


dirección del partido había de
corresponder a la intelectualidad
revolucionaria, formada en el marxismo,
que, mediante una organización jerárquica
debía dirigir a los trabajadores, evitando
que cayesen en el sindicalismo y el
economicismo.[3] El partido debían
formarlo revolucionarios profesionales
dedicados íntegramente a preparar la
revolución, sostenía.[1] Las organizaciones
de masas como los sindicatos podían
apoyar la acción del partido, pero la
mayoría de sus miembros no podrían
pertenecer a él.[3]

Sospechando un cambio de doctrina y


ambiciones personales por parte de Lenin,
todos los editores de Iskra (que habían
organizado[1] el congreso), menos
Plejánov y el propio Lenin, se opusieron a
la propuesta de este.[16] Si bien la posición
organizativa de Mártov sobre el partido
contó con el apoyo mayoritario de los
delegados presentes en el congreso (28[10]
votos frente a los 23 a favor de la
propuesta de Lenin[16]), inmediatamente
se halló en minoría a la hora de elegir el
comité directivo, debido a que algunos
delegados se retiraron[10] del congreso
porque éste no aceptó ciertas propuestas
de su interés;[16][nota 2] el apodo
mencheviques, «la minoría»,[10] proviene de
ello.[16] El congreso, reunido para forjar la
unidad del movimiento, sólo lo logró en
apariencia, creando en realidad dos
corrientes rivales que se disputaron el
poder en el partido.[16]
Las desavenencias también se debieron a
que los adversarios de Lenin lo culparon
de dividir a los principales dirigentes por la
exclusión de parte de estos de la dirección
del partido aprobada en el congreso —
omitieron pronto las críticas similares a
Plejánov—.[14] Para los mencheviques, la
unidad del partido se basaba en dos
principios: las decisiones adoptadas en
sus congresos —difícilmente
democráticas en una formación
clandestina— y la unión de sus principales
dirigentes, que desde su punto de vista
Lenin había destruido en el congreso y que
deseaban recuperar reconstituyendo la
antigua junta editorial de Iskra.[14][nota 3]

Disputas internas en el
Partido Socialdemócrata
En los meses que siguieron al congreso,
comenzaron las disputas internas entre
los partidarios de Lenin y sus
opositores.[16][18] En la reunión de la Liga
Extranjera a finales de octubre de 1903,
que representaba al partido en el exterior,
Mártov logró una escasa mayoría frente a
los bolcheviques y la condena de la
postura de Lenin.[19][20] A comienzos de
noviembre, Plejánov, aún el principal
exponente del marxismo ruso, abandonó a
Lenin,[10] acusándolo de «Robespierre» y
se unió a los mencheviques,[10]
devolviéndolos a la junta editorial de
Iskra.[16][21][22][nota 4] Aislado entre la
dirección, Lenin hubo de ceder el control
de Iskra a los mencheviques.[16][21][10][23]
Los duros ataques que le dirigieron los
mencheviques —que incluyeron críticas
personales más allá de la disensión
política—,[24][25] sin embargo, realzaron su
figura, mientras que las disputas
desorganizaron el partido.[22] Los
dirigentes mencheviques consideraban
que Lenin estaba impidiendo que una
dirección formada por personajes de más
autoridad que la surgida del congreso
tomase las riendas del partido, y
esperaban que sus duras críticas le
arrebatasen su control.[26]

Hasta la publicación de dos ensayos por


parte de Axelrod a finales de 1903 y
comienzos de 1904,[27] la disputa parecía
simplemente una lucha por el poder de
dirigentes ambiciosos y egocéntricos.[16]
Axelrod, por el contrario, afirmó que la
disputa había creado dos fracciones que
sostenían concepciones completamente
opuestas sobre la forma del partido: una
jerárquica con la organización controlada
por la cúspide y otra con un partido de
masas controlado por las bases.[27][28] La
tesis de Axelrod de que el partido debía
convertirse en una organización de masas
controlado por las bases y formado por
trabajadores políticamente maduros se
convirtió en uno de los elementos claves
del menchevismo.[27][29] Mientras que los
adversarios de Lenin recibieron como una
revelación los artículos de Axelrod,[29] el
propio Lenin reaccionó con furia,
rechazando[23] su teoría.[27] Incluso tras
los escritos de Axelrod, sin embargo, los
mencheviques no lograron formar un
movimiento unido, sino que mantuvieron
grandes disensiones y cambios de
postura.[30] La unidad aparente de los
adversarios de Lenin comenzó a
resquebrajarse ya a finales de
1904.[31][nota 5] Por su parte, Lenin contaba
con notable apoyo entre los activistas del
partido en Rusia —a menudo más jóvenes
y menos cosmopolitas que los emigrados
—, a los que los dirigentes mencheviques
incluyeron pronto en sus críticas.[32] El uso
sectario de Iskra, el que se hubiesen hecho
con su control a pesar de las decisiones
del congreso y las críticas a los activistas
rusos como medida de ataque indirecto a
Lenin perjudicaron asimismo a los
mencheviques.[33]

Características de los
mencheviques
Ambas fracciones del partido estaban
controladas por intelectuales.[27] Los
mencheviques, sin embargo, tenían mayor
número de seguidores entre las minorías
del Imperio ruso y tanto los georgianos
como los judíos desempeñaron un papel
de especial importancia en la
corriente.[27][34] De los cincuenta y siete
delegados al II Congreso, veinticinco
habían sido judíos: seis miembros del
Bund, cuatro bolcheviques y quince
mencheviques (de un total de diecisiete
delegados mencheviques).[27]

Los mencheviques eran además más


cercanos a la tradición socialista de
Europa occidental,[12][34] y admiraban las
organizaciones de masas de estos
partidos, especialmente del alemán y su
tolerancia de las corrientes internas.[35]
Muchos mencheviques veían a estos
partidos como el modelo para el partido
ruso, lo que en parte les impedía apreciar
las diferencias de las condiciones entre
Europa occidental y Rusia: a diferencia de
los bolcheviques, los mencheviques nunca
presentaron un programa atractivo a los
campesinos, la gran mayoría de la
población del país.[35] La fracción era
fundamentalmente urbana y, en general,
escéptica sobre el posible papel
revolucionario de los campesinos.[34]

A pesar de los cambios de postura a lo


largo de su historia, los mencheviques
mantuvieron ciertas características:

Su insistencia en que la misión del


partido era la formación de una clase
obrera independiente con conciencia
política, capaz de dirigir el partido y la
nación.[36] La intelectualidad debía
ayudar al proletariado, pero la revolución
debía llevarla a cabo este.[12][37]
Su convencimiento de que el
proletariado debía coadyuvar a la
victoria de la revolución burguesa, pero
que debía permitir el desarrollo del
capitalismo antes de intentar implantar
el socialismo.[36]
Una preocupación por la conducta
moral que les hacía rechazar el uso de
cualquier medio para fomentar el
socialismo.[36]
Algunas de estas, como la necesidad de
involucrar al proletariado en la revolución
burguesa sin tomar el poder,[36][38] la falta
de interés por el campesinado o su rigidez
doctrinaria,[34] influyeron en su declive y
desaparición finales.[39] La primera
derivaba de su convencimiento de que
ninguno de los grupos de oposición al
sistema zarista era suficientemente fuerte
como para derrocarlo y mantenerse en el
poder y que solo la cooperación entre la
burguesía y el proletariado sería capaz de
acabar con él.[38] Cualquier intento de
tomar el poder en solitario debía acabar en
el desastre, tanto por el abandono de la
revolución por los liberales como por la
imposibilidad de que los socialistas
implantasen por sí solos un sistema
democrático entre una población
fundamentalmente campesina y sometida
al sistema zarista.[40] Los campesinos,
reaccionarios, acabarían por lograr la
restauración del zarismo.[40] A diferencia
de los bolcheviques, que asignaban un
papel relevante en la eliminación del
sistema de opresión zarista a los
campesinos pobres, los mencheviques
sostenían que serían los liberales,
interesados también en el fin del régimen,
los principales aliados del escaso
proletariado urbano en la transformación
política.[40]

La revolución de 1905
Véase también: Revolución rusa de 1905

El fallido levantamiento en Moscú durante la


revolución de 1905. La revolución causó un breve
acercamiento de bolcheviques y mencheviques, que
desapareció con el fracaso revolucionario.
Ante el descontento atizado por la derrota
en la guerra ruso-japonesa, la burguesía
rusa comenzó a exigir reformas políticas a
la autocracia zarista.[41] La postura que se
debía adoptar ante la situación de crisis
política era distinta para bolcheviques y
mencheviques: Lenin sostenía que la
burguesía rusa no era una fuerza
progresista[42] y que, a pesar de sus
críticas al poder, nunca minaría por
completo la autoridad de la monarquía y
que la clase trabajadora debía tomar el
poder directamente; los mencheviques,
dirigidos principalmente por Axelrod,[29]
sostenían que una campaña de presión a
los zemstvos por parte de
manifestaciones obreras forzaría a estos a
defender medidas más izquierdistas,
fortalecería la conciencia política de los
trabajadores y mantendrían su teoría de
que la primera revolución en un país
atrasado como Rusia debía ser[43]
burguesa.[41] Los socialistas debían dejar
el poder surgido de la revolución en
manos de las partidos de las clases
medias dada la naturaleza burguesa del
proceso y no participar en un Gobierno
eminentemente burgués.[43][44] Las
diferencias entre los dirigentes de ambas
corrientes, no obstante, fueron
desapareciendo al radicalizarse parte de
los mencheviques, que consideraban
posible el paso a la fase socialista de la
revolución.[45] La cooperación precedió a
la convocatoria del IV Congreso, que tenía
por objetivo la reunificación de las
fracciones, entre otros.[45][46]

Por primera vez la elección de delegados


al congreso se hizo mediante elecciones
reguladas, representando los elegidos a
los miembros del partido.[45] En él los
mencheviques obtuvieron sesenta y seis
delegados frente a los cuarenta seis de los
bolcheviques.[45] La decadencia
revolucionaria ya en abril de 1906, cuando
finalmente se reunió el congreso,[45] hizo
que muchos mencheviques volviesen a
alejarse de las posturas de los
bolcheviques.[47] En el congreso, los
mencheviques defendieron el fin del
boicoteo de las elecciones a la Duma,
dado el resultado antigubernamental de
las primeras elecciones.[48] En 1907, los
socialdemócratas se presentaron por
primera vez a las elecciones
parlamentarias con buenos resultados,
sesenta y cinco diputados.[48]

Vísperas de la guerra
mundial

Alejamiento e intentos de
reconciliación

Reprimida la revolución por el poder, la


apatía de los trabajadores en Rusia, fruto
de la depresión económica y de la
agitación de los años anteriores, acabó
con las fuerzas del partido, que entró en
decadencia.[49][50] La experiencia de la
revolución, sin embargo, sirvió para definir
más claramente las diferencias entre
bolcheviques y mencheviques, que
comenzaron a discrepar sobre asuntos
que antes no les habían separado.[49] Entre
estos desacuerdos se contaban:

La oposición de los mencheviques a


concentrarse en preparar un alzamiento
armado contra el poder que, según ellos,
produciría únicamente la represión del
partido y su transformación en una
organización conspirativa de estructura
piramidal y tintes militares.[49]
Su negativa a utilizar tácticas
extremistas, que habían de dividir y
debilitar a la oposición a la
autocracia.[49][51]
Su convencimiento de que la clase
media podía convertirse en aliada en la
lucha contra el zarismo.[49][51]
Su decisión de reforzar el contacto con
las masas y formar grandes
organizaciones que infundiesen
conciencia de clase al mayor número
posible de trabajadores.[49][51]

Los bolcheviques, por el contrario, creían


que el fracaso revolucionario de 1905
había confirmado su tesis de que sólo un
partido centralizado y profesional
centrado en el trabajo clandestino podía
actuar con eficacia en el país.[49] Las
clases medias quedaban además
descartadas como fuerza progresista,
pasando los partidarios de Lenin a buscar
la cooperación de obreros y
campesinos.[49] A pesar de las diferencias,
el partido se hallaba formalmente
reunificado y celebró dos congresos (el
cuarto y quinto) con ambas corrientes
unidas; el IV congreso eligió también un
comité central conjunto, con tres
bolcheviques y siete mencheviques.[46] A
pesar de esto, el periodo de reacción
zarista anterior al estallido de la Primera
Guerra Mundial agudizó las diferencias
entre las dos corrientes de la
socialdemocracia rusa.[52]

En 1907 los mencheviques restablecieron


las relaciones con el Bund, que se había
separado del partido durante el II
Congreso tras ser rechazada su propuesta
de organizarlo de forma federal, como una
unión de partidos nacionales que les
hubiese dado autonomía en asuntos
judíos.[35] El Bund, con gran apoyo entre
sus bases pero también gran afinidad con
las posturas mencheviques, decidió
ingresar de nuevo en el POSDR.[35] La
colaboración entre ambos grupos fue muy
estrecha.[35]

En decadencia, los mencheviques se


mantuvieron formalmente dentro del
partido, a pesar de sus críticas a los
métodos revolucionarios de los
bolcheviques.[52][53] En 1908 su suerte
mejoró: en el exilio se creó una
publicación que expresaba sus ideas y en
Rusia se formaron tres centros cercanos a
la corriente: uno en Georgia, otro en la
capital, dirigido por Aleksandr Potrésov y
otro que agrupaba a aquellos que
trabajaban en organizaciones que incluían
a trabajadores, como los sindicatos o las
cooperativas.[52]

Entre 1909 y 1914, mencheviques y


bolcheviques se enzarzaron en una nueva
disputa, la del «liquidacionismo».[52][37]
Término ambiguo utilizado a menudo
simplemente para desprestigiar al
adversario, definía a aquel que deseaba
según su acusador disolver la
organización clandestina[37][54] del partido
y convertirlo en una vaga agrupación, se
oponía a la lucha revolucionaria y se había
convertido en mero reformista de
tendencias burguesas.[55] La principal
diferencia consistía en la prioridad que
cada corriente otorgaba a las actividades
clandestinas frente a las legales toleradas
por el zarismo:[56] mientras que la mayoría
de los mencheviques primaban las
segundas,[37] Lenin abogaba por
concentrarse principalmente en las
primeras.[55] Los liquidacionistas
mencheviques —criticados también por
sus propias filas—[57] se dedicaron a tratar
de utilizar los medios legales (prensa,
sindicatos) para difundir el ideal socialista,
intentar forjar alianzas con los liberales
que limitasen el poder del Gobierno
autocrático y ampliar la organización de
los trabajadores.[54] Todas las corrientes
mencheviques coincidían en que, dada la
falta de una etapa burguesa democrática
en la historia de Rusia y la necesidad de
acabar con la autocracia, la toma del
poder estaba condicionada a un cambio
social que necesitaba de un primer
periodo burgués en el que los socialistas
debían apoyar de forma limitada al nuevo
Gobierno burgués, pero no ingresar en él ni
despertar excesivas esperanzas en el
proletariado.[44]

En enero de 1910, tuvo lugar en París el


último intento serio de unificar las
fracciones del partido; se suprimieron los
diversos diarios de las corrientes y tanto
bolcheviques como mencheviques
pasaron a formar parte de la junta editorial
del diario del partido, Socialdemócrata.[58]
La unidad resultó nuevamente ficticia ya
que las fracciones no cumplieron las
condiciones necesarias para mantenerla:
ni los mencheviques expulsaron a los
liquidacionistas —que rechazaban las
actividades clandestinas del partido— de
sus filas, ni los bolcheviques pusieron fin a
las «expropiaciones» y otras acciones
violentas que condenaban los
mencheviques.[58] Ya en el otoño,
mencheviques y bolcheviques se
encontraban de nuevo enfrentados y la
detención de Alekséi Rýkov descabezó a la
corriente bolchevique partidaria de la
concordia con los mencheviques.[58] Esto
permitió a Lenin preparar la conferencia
bolchevique de Praga de enero de 1912, en
la que se consumó la ruptura oficial del
partido y la separación formal de
mencheviques y bolcheviques.[59]

Cisma …

A pesar de las disputas, se dieron diversos


intentos de reconciliación entre las dos
corrientes entre 1907 y 1912.[55] Lenin, sin
embargo, opuesto a la colaboración,
reunió en enero de 1912 a sus
seguidores,[60] poco más de un quinto del
partido, en Praga, otorgó a la reunión el
nombre de «VI Congreso del POSDR» y
expulsó a los «liquidacionistas»
mencheviques.[55][60] La maniobra fracturó
oficialmente el partido,[59] dando ventaja
en la búsqueda del apoyo obrero a los
partidarios de Lenin.[55] A pesar de la
cooperación temporal durante las
elecciones a la Duma[61] tras la disolución
de la segunda Duma por el primer ministro
Piotr Stolypin,[62] en la que los
mencheviques lograron siete diputados y
los bolcheviques seis,[62] pronto las
disensiones volvieron a dividir a las
diferentes fracciones.[63]

En los dos años siguientes, varias de las


organizaciones legales, creadas tras la
revolución y hasta entonces focos de
menchevismo, se pasaron a los
bolcheviques.[55][64][65] En agosto de 1912,
el sindicato de metalúrgicos de San
Petersburgo, el más importante de la
capital, pasó a tener mayoría
bolchevique.[66] En abril de 1914,
obtuvieron la mitad de los representantes
del sindicato de impresores de la capital,
teórica «ciudadela del menchevismo».[66]
En vísperas de la guerra mundial, los
bolcheviques controlaban la gran mayoría
de las juntas sindicales de San
Petersburgo y de Moscú.[66] La medra de
los bolcheviques frente a sus adversarios
se debió en parte al rápido crecimiento del
proletariado urbano en los años anteriores
a la contienda mundial; los nuevos obreros
resultaron más receptivos a las tácticas y
objetivos extremistas de los bolcheviques
y a su mejor y más extensa organización
clandestina.[66] Los grandes esfuerzos de
los mencheviques por forjar un
movimiento obrero bien organizado con
objetivos moderados fracasaron y dieron
paso al surgimiento de uno más
extremista, encabezado a menudo por
nuevos dirigentes bolcheviques, más
jóvenes que los que habían presidido las
organizaciones hasta 1912.[65]

Los intentos del Buró Socialista


Internacional de lograr la reunificación de
bolcheviques, mencheviques y de las
demás fracciones (un total de once)[67]
mediante la presión a los primeros y la
convocatoria de un congreso internacional
para agosto de 1914 se vieron frustrados
por el comienzo de la guerra, que trajo
nuevos motivos de desacuerdo entre
ambas fracciones.[66]

La guerra mundial

Ciudad arrasada durante la Primera Guerra Mundial.


La decisión sobre si apoyar o no el esfuerzo bélico
ruso dividió las filas mencheviques entre
internacionalistas, «zimmerwaldistas siberianos» y
defensistas. La división sobrevivió a la caída de la
monarquía a comienzos de 1917.
En 1914, Mártov, al igual que los
bolcheviques, se opuso frontalmente a la
participación en la Primera Guerra
Mundial.[68][69] Los siete diputados de la
Duma, en unión con los cinco
bolcheviques, se negaron a aprobar los
créditos de guerra solicitados por el
Gobierno y presentaron una declaración
contra la misma.[70][68] Sin embargo, en
medio de la crisis de la Segunda
Internacional, los mencheviques
mantuvieron posiciones diferenciadas[68] y
hasta divergentes sobre la guerra:[70][69]
Aleksandr Potrésov,[70][71][68][69] Piotr
Máslov, Kusmá Gvózdev y Emanuel
Smirnov llamaron a «defender la patria»,
incluso Gueorgui Plejánov[68][69] se volvió
defensista; el resto de los mencheviques
se unieron en un principio al sector
«internacionalista»,[68] aunque Nikolái
Chkheidze, diputado en la Duma, publicaba
Nashe Dielo («Nuestra Causa») con una
posición más conciliadora con el
defensismo que la posición oficial del
Comité de Organización menchevique,
expresada por Spectátor, Martýnov y Pável
Axelrod, mientras que Mártov, siendo
integrante de dicho comité, llegó a
colaborar con Trotski en Nashe Slovo
(«Nuestra Palabra») con una posición de
rechazo a todo defensismo.

La mayoría de los mencheviques se


adhirieron a la postura
internacionalista:[72] oposición a la guerra
como una aventura imperialista,
llamamiento a la unidad del movimiento
socialista y presión a los Gobiernos para
poner fin a los combates y lograr la paz sin
anexiones ni indemnizaciones de
guerra.[70][68][69] Esta mayoría, sin
embargo, estaba dividida: los
«zimmerwaldistas siberianos», entre los
que destacaban Irakli Tsereteli o Vladímir
Woytinsky, consideraban que la defensa
de Rusia podía ser admisible en ciertas
circunstancias, dando lugar tras la
Revolución de Febrero al «defensismo
revolucionario», que argüía que la defensa
de la nueva república era permisible, a
diferencia de la del zarismo anterior.[70]
Esta postura se convirtió en la mayoritaria
entre los mencheviques tras el
derrocamiento del zar.[70][73][72] Los
defensistas, a excepción de los más
extremos como Plejánov, se oponían por
principio a la guerra, pero abogaban por la
defensa del país junto con el resto de sus
«fuerzas vitales», posición que esperaban
sirviese además para forjar una alianza
antizarista con la burguesía.[74] A la
actitud defensista se sumaron
fundamentalmente los diputados de la
Duma, intelectuales de provincias,
mencheviques dedicados a tareas legales
y propagandistas de Petrogrado y
Moscú.[74]

Los mencheviques rechazaron la postura


«derrotista» de Lenin, la más extrema de
entre los marxistas, de que los socialistas
debían trabajar para lograr la derrota de
sus respectivos países, transformar la
contienda en una guerra civil y acabar con
la Segunda Internacional, que tachaba de
fracasada.[75][68] Algunos de los más
destacados mencheviques de izquierda,
como Aleksandra Kolontái, se pasaron a
las líneas bolcheviques debido a las
diferencias respecto a la intervención o no
en el conflicto bélico.[59]

El periodo
interrevolucionario
Véase también: Gobierno Provisional Ruso

La Revolución de Febrero …
Ni los mencheviques ni el resto de
partidos revolucionarios previeron el
estallido de la Revolución de Febrero de
1917.[75] Las protestas masivas, toleradas
por las tropas indiferentes, llevaron a la
caída del Gobierno y a la abdicación del
zar y pusieron fin a la monarquía en unos
días.[76]

Se formó entonces un Gobierno liberal


encabezado por el príncipe Gueorgui Lvov
que, sin embargo, quedó condicionado por
la existencia del Sóviet de Petrogrado, que
era el que contaba en realidad con la
lealtad de las masas.[76] Rusia pasó a
tener un poder dual, en el que el Gobierno
tenía la responsabilidad pero no el poder
para gobernar, mientras el consejo
contaba con el poder, pero no dirigía los
asuntos de Estado.[76] La situación generó
conflictos, roces, confusión e ineficacia en
la administración del Estado, que no fue
capaz de resolver los graves problemas
del país como la guerra, la crisis
económica o la reorganización política.[76]

Los mencheviques, en alianza con los


socialrevolucionarios, controlaban el
Sóviet de la capital, en el que los
bolcheviques formaron pronto una
fracción de escaso tamaño (apenas
cuarenta de los cerca de tres mil
delegados).[76] Además gracias a sus
figuras políticas y a su mejor organización,
los mencheviques dominaron a los
socialrevolucionarios.[77][78] Pudieron así
ejercer gran influencia en la política
nacional.[77][78] La izquierda radical, con la
mayoría de sus dirigentes en el exilio
interior o exterior, lejos de la capital, tuvo
escasa influencia al comienzo en la
dirección del Sóviet de la capital.[78]

Los mencheviques y el Gobierno


provisional

Internacionalistas y defensistas

Irakli
Tsereteli,
principal
representan
te del
«defensism
o
revoluciona
rio» y de la
posición
favorable a
la alianza
aa a a
con la
burguesía
más
progresista.
Logró
mantener el
respaldo
mayoritario
del partido
a su
postura
hasta el
otoño.

Yuli Mártov,
dirigente
dirigente
histórico
del partido,
mantuvo su
rechazo a
la coalición
con los
partidos
burgueses
y al
defensismo
pero se
halló en
minoría
hasta bien
entrado el
otoño de
1917.
Respecto a la guerra, su postura fue la de
la mayoría centrista formada por los
defensistas revolucionarios,[77][73] cuya
principal figura fue Irakli Tsereteli.[79][nota 6]
Según estos, a la búsqueda de la paz se
debía unir la defensa de Rusia.[73][81][79] No
obstante, una minoría, encabezada por
Mártov, siguió defendiendo el
internacionalismo original y el comienzo
inmediato de conversaciones de paz para
acabar con el conflicto mundial.[73][72]

Convencidos de la naturaleza burguesa de


la revolución,[13] los mencheviques
descartaron tomar el poder.[77][73][82][83]
Las experiencias de 1905, su temor a
dividir[84][82] a los reformistas en caso de
abrazar el radicalismo y su
convencimiento de la incapaz del
proletariado para dirigir el Estado
reforzaron esta postura.[77] En opinión de
los mencheviques, la interpretación
correcta de Marx hacía que el socialismo
solo pudiese surgir en una sociedad
capitalista avanzada, no en la situación
rusa con un capitalismo aún parcial; según
la visión menchevique, la revolución rusa
era burguesa y cualquier intento de
implantar el socialismo estaba abocado al
fracaso.[13] El objetivo debía ser, en su
opinión, la implantación de una república
parlamentaria democrática que permitiese
con el tiempo la aplicación de reformas
que tendiesen al socialismo.[13] Sin
embargo, durante la larga crisis de 1905-
1917, la fracción había sido incapaz de
definir una posición clara sobre si, en el
periodo de gobierno burgués, debía
dedicarse a la organización de la clase
trabajadora y apoyar de manera tácita a
los burgueses, o a presionarlos para
obtener reformas sociales.[85] La relación
que debía existir entre socialistas y
burgueses había quedado sin aclarar.[85]
El segundo Consejo de Ministros del Gobierno
provisional surgido de la crisis de abril, con seis
ministros socialistas, entre ellos dos mencheviques,
Irakli Tsereteli y Matvéi Skóbelev.

Al comienzo los mencheviques se


limitaron a apoyar al Gobierno liberal con
la condición de que mantuviese las
reformas democráticas.[77][84] Deseaban
una resolución pacífica de los conflictos
de clase y lograr la cooperación de la
burguesía en las reformas y en la defensa
de la revolución que había acabado con la
monarquía.[84] Para ello, a la vez que
rechazaron inicialmente ingresar en el
Gobierno,[81][82][nota 7] mantenían un control
indirecto de las acciones del Consejo de
Ministros a través del Sóviet de
Petrogrado.[84][nota 8] Tras la crisis de abril,
decidieron junto con los
socialrevolucionarios ingresar[87] en el
Gobierno.[77][84][82][nota 9] Su idea no era
tomar el poder ni formar un Gobierno
socialista,[89] que creían prematuro, sino
reforzar la alianza social-liberal que
consideraban necesaria para acabar con
los restos del régimen anterior y evitar la
caída del Gobierno liberal.[82] Su alianza
con los liberales era, en tanto que
marxistas, temporal y oportunista: no
dejaba de ser una coalición entre
enemigos futuros para acabar con el
antiguo régimen, paso previo a un
enfrentamiento futuro entre los liberales,
partidarios del capitalismo, y los
socialistas, opuestos a él.[90] A la vez, la
experiencia de 1905, en la que los liberales
no se habían mostrado suficientemente
revolucionarios en opinión de los
mencheviques, les llevó a tratar de tener
un papel más destacado en el cambio
político, de mayor iniciativa.[91] Otra
propuesta, defendida por otras corrientes,
que abogaba por el ingreso del partido
como fuerza mayoritaria del gabinete para
imponer las reformas deseadas quedó
finalmente descartada en favor de la
defendida por la dirección defensista del
partido.[89]

Desde su ingreso en el Consejo de


Ministros y hasta el otoño, el partido fue a
la vez un partido de Gobierno y el que
presidía el poderoso Comité Ejecutivo
Central Panruso (VTsIK), con un sector, el
internacionalista, crítico en el sistema dual
de poder y cada vez más poderoso por la
creciente radicalización de los
trabajadores.[92] El objetivo menchevique
de cooperación con la burguesía para
evitar un conflicto civil y mantener la
producción industrial persistió una vez que
el partido decidió participar en el Consejo
de Ministros.[84] A la vez, favorecieron la
organización de los trabajadores en
diversas organizaciones (cooperativas,
sindicatos, juntas de arbitraje...) que
debían fortalecer la revolución frente a una
posible reacción y favorecer la formación
de un proletariado organizado, con mayor
importancia política y mayores
posibilidades de mejorar su situación
económica.[84]

Al llegar al Gobierno, el menchevismo, en


alianza con los social-revolucionarios y los
liberales, mantuvo la participación del
Ejército ruso en el frente y asumió la
responsabilidad de continuar la guerra en
alianza con Francia, Gran Bretaña y
Serbia.[77][93] A pesar de solicitar el
comienzo de negociaciones de paz, los
liberales no mostraron interés por las
propuestas de los socialistas.[77] Los
intentos de utilizar la Segunda
Internacional, desorganizada e ineficaz,
para poner en marcha las conversaciones
fue un fracaso.[77]

La postura mayoritaria hubo de


enfrentarse a dos minorías de
oposición.[77] Por la derecha, Potrésov
defendía con más vehemencia la
continuación de la guerra; por la izquierda,
otra corriente más numerosa, la de los
internacionalistas[94] se oponían a la
coalición con los burgueses.[77] Aunque
Mártov se opuso abiertamente a esta
política de colaboración[77][nota 10] y
Axelrod aconsejó abrir las negociaciones
de paz con Alemania y Austria, el
menchevismo apoyó las políticas de
Fiódor Dan y del ministro del Gobierno
provisional Tsereteli de seguir la guerra,
aplazar la reforma agraria y retrasar las
elecciones a la asamblea constituyente;[96]
con ello perdió la simpatía de las masas
obreras,[97] quienes se volcaron hacia el
bolchevismo junto con los campesinos,
quienes hasta entonces habían apoyado
principalmente a los socialrevolucionarios.
El Gobierno de coalición, incapaz de
mantener el orden y de aplicar o frenar las
reformas, quedó paralizado.[96]
Durante la primavera, con la conferencia
del partido en mayo, sin embargo, la
postura defensista de los dirigentes del
consejo de la capital salió temporalmente
reforzada —en especial por el respaldo de
la organizaciones provinciales a la
coalición y al mantenimiento de Rusia en
el conflicto mundial hasta la firma de una
paz universal—;[98] varias organizaciones,
como los bundistas, los socialdemócratas
letones y otras menores ingresaron en el
partido.[94] Los internacionalistas, la
corriente crítica más importante, eran
molestos pero incapaces de amenazar la
posición de Tsereteli y sus partidarios y
acababan en cualquier caso por apoyar las
principales medidas del centro defensista
(la ofensiva Kérenski, el crédito de guerra
al Gobierno o a los candidatos del partido
en las diversas elecciones).[94]

Crisis, parálisis y decadencia …

Manifestación durante las Jornadas de Julio. Los


mencheviques se negaron reiteradamente a tomar el
poder y poner fin a las sucesivas coaliciones
gubernamentales con los liberales, a pesar de que
estas resultaron incapaces de aplicar las profundas
reformas ansiadas por la mayoría de la población.

El respaldo obrero a la coalición con los


liberales, sin embargo, era escasa y ya en
las elecciones municipales de Petrogrado
de mayo, en la que los tradicionales
seguidores de los mencheviques, los
obreros más especializados
(metalúrgicos, tipógrafos), comenzaron a
mostrar su respaldo a los bolcheviques;
los mencheviques quedaron
principalmente como el partido de los
obreros menos politizados y
especializados y, cada vez más, el de la
intelectualidad radical urbana.[99] Los
defensistas, empero, no prestaron
atención a la advertencia de las urnas.[99]
En especial se desentendieron del cambio
de lealtades del proletariado los ministros
mencheviques, cada vez más alejados del
Sóviet de Petrogrado y más enfrascados
en su tarea gubernamental.[100] La
radicalización creciente de los obreros de
la capital, fruto de la desilusión de sus
esperanzas de cambio y de la crisis
económica cada vez más intensa,
perjudicaba a los mencheviques.[101] Esta
desilusión y la sensación de división social
entre trabajadores y clases privilegiadas,
sin embargo, chocó al principio con el
continuo respaldo de los trabajadores a la
dirección del Sóviet de Petrogrado, que
favorecía la coalición gubernamental.[102]
El apoyo menchevique a la coalición, su
actitud de neutralidad en los conflictos
laborales entre obreros y patronos y su
preocupación por el mantenimiento de la
producción y por la economía en general
aumentaron la percepción entre los
trabajadores de traición a la clase obrera
que decían defender.[102] Las diferencias
en la percepción de la realidad entre la
dirección menchevique y los trabajadores
de la capital creció a partir de la
primavera.[102] Una fuente importante de
descrédito para el partido fue el encabezar
el Ministerio de Trabajo, incapaz de poner
fin a la crisis económica o de satisfacer
las exigencias de los trabajadores.[65] Los
mencheviques habían esperado poder
moderar estas y aplicar ciertas reformas
legales con la cooperación de la
patronal.[65] La realidad desbarató sus
ilusiones: el deterioro económico, el
aumento de los conflictos laborales, la
radicalización de las reclamaciones
obreras y el debilitamiento de la
Administración hicieron fracasar las
reformas mencheviques.[65] Además, los
mencheviques en el ministerio no lograron
imponer gran parte de sus objetivos
iniciales: no solo fueron incapaces de
aprobar el horario de ocho horas, la
libertad de huelga, el salario mínimo, el
seguro de desempleo o la reforma del
servicio de inspección fabril, sino que
tuvieron que realizar concesiones para las
escasas leyes que consiguieron
promulgar.[103] Algunas de estas nunca
llegaron a ponerse en práctica o lo
hicieron tardíamente a finales del verano o
en el otoño.[103] Paradójicamente, las dos
leyes laborales principales no fueron obra
de los mencheviques, sino de los liberales
del primer Gobierno formado tras la
revolución.[103] Los deseos de moderación
de las exigencias obreras, la preocupación
por lo que creían límites factibles de la
economía rusa y su convencimiento de
que el país carecía de los medios para
mejorar las condiciones de los
trabajadores produjo la impresión de que
el ministro Matvéi Skóbelev y sus
correligionarios habían capitulado ante los
intereses de los industriales.[104][nota 11] Si
bien el objetivo de moderación se extendía
a toda la población, el Gobierno fue
incapaz de imponerlo a industriales y
comerciantes, mientras los mencheviques,
como miembros del gabinete de coalición
y supuestos representantes de los
trabajadores, cargaron con la tarea de
tratar de aplicarlo a estos.[105]

El Sóviet de Petrogrado, controlado por los


defensistas mencheviques y sus aliados
socialrevolucionarios hasta el otoño.

La crisis industrial de mayo y junio minó el


apoyo popular a la coalición social-liberal,
pero no mermó el apoyo de la dirección
menchevique a esta.[106] Mientras que los
ministros quedaron enfrascados en sus
tareas de gobierno sin por ello lograr
satisfacer las aspiraciones de sus
seguidores, los mencheviques en el Sóviet
se limitaron a asegurar el continuo apoyo
de este al Gobierno y sus medidas y a
desbaratar cualquier oposición.[106]
Mártov defendió tras las Jornadas de Julio
el establecimiento de un Gobierno
exclusivamente[107] socialista que llevase
la paz al país, tomase el control de la
industria y de la economía en general,[107]
acelerase la reforma agraria[107] y
preparase la convocatoria de la Asamblea
Constituyente Rusa.[96][94][108] La revuelta
había fracasado principalmente por la
negativa del Comité Ejecutivo Central
Panruso, dominado por mencheviques y
socialrevolucionarios, a tomar el poder
como pedían los manifestantes.[96] A
pesar de las protestas y de la pérdida clara
de respaldo popular, los defensistas
mantuvieron su preferencia por la
coalición gubernamental.[109] La propuesta
de Mártov, que constituyó la alternativa
constante a la coalición social-liberal
hasta el otoño, fue rechazada.[110]
En el congreso del partido, inaugurado en
el instituto politécnico de la capital el 18
de agostojul./ 31 de agosto de 1917greg.,
que duró ocho días y contó con 220
delegados de 195 organizaciones que
debían representar a 200 000 afiliados, se
abogó por la unidad del partido, pero
nuevamente se opusieron los
internacionalistas, representados
principalmente por Mártov, a los
defensistas, agrupados en torno a los
dirigentes del Sóviet de la capital,
encabezados por Tsereteli.[111][nota 12]
Mártov defendió el fin[113] de la coalición
con los partidos burgueses y la formación
de un Gobierno socialista
temporal.[111][107] Su posición, sin
embargo, resultó derrotada (117 votos a
79) por los partidarios de mantener la
coalición,[113] a pesar del creciente
desprestigio que causaba al consejo.[114]
El congreso aprobó además la
continuación de la alianza del Rusia con la
Entente.[114] Mártov optó por permanecer
en el partido en el que sus seguidores
crecían permanentemente, con la
esperanza, cumplida en noviembre, de
recuperar su control; su decisión de no
romper con los defensistas y crear una
formación separada que agrupase a los
opuestos al Gobierno provisional permitió
a los bolcheviques presentarse como el
principal partido de oposición.[107] Los
defensistas criticaban con dureza las
propuestas de Mártov; para ellos la
retirada del conflicto mundial solo podía
pasar por una indeseada paz separada
con Alemania, gran parte de la
radicalización se debía a la propaganda de
los internacionalistas y los bolcheviques y
una ruptura con los kadetes llevaría a una
polarización social, la pérdida del apoyo
burgués a la revolución y probablemente a
una guerra civil.[115] El congreso acabó así
sin mejorar la unidad del partido y sin
aclarar el programa que deseaba llevar a
cabo sino, por el contrario, con la
agudización de las divisiones internas.[116]
Sin nuevas propuestas para acelerar el
programa gubernamental de reformas que
se hallaba estancado, el partido,
paralizado, se resignó a continuar la
coalición.[117] Mientras la crisis
económica, la guerra y la actitud de las
fuerzas políticas conducían al país a la
polarización, los mencheviques seguían
aferrados a la defensa de la coalición de
gobierno, a pesar de la incapacidad de
esta para aplicar las reformas ansiadas y
de la merma de su influencia en los
sucesivos Consejos de Ministros.[6]
Seguían rechazando además un Gobierno
basado en los sóviets, que temían
favoreciese a los bolcheviques.[6]

Tras el fracasado golpe de Kornílov, el


partido adoptó una postura más
izquierdista y opuesta a los kadetes.[118]
Sin embargo, se hallaba en crisis, con las
distintas fracciones cada vez más
divididas y dispuestas a presentar
candidatos separados en las elecciones a
la Asamblea constituyente.[119] La
decisión de la dirección menchevique de
continuar las coaliciones con los kadetes
en septiembre a pesar de la radicalización
de las masas, polarizó al partido e hizo
que muchos trabajadores traspasasen su
apoyo a los bolcheviques.[115][4] Los
defensistas que trabajaban en el Gobierno
y veían la solución a la crisis en mayor
cooperación con la burguesía estaban
cada vez más enfrentados con
mencheviques más cercanos a los sóviets,
que solían respaldar las exigencias cada
vez más extremas de los trabajadores.[115]

La decadencia de los mencheviques fue


intensa:[107] de 248 delegados obtenidos
en el Primer Congreso de los Sóviets
pasaron a lograr únicamente alrededor de
80 para el Segundo.[97] Por su parte, los
bolcheviques, que habían contado con 105
delegados en el primer congreso, pasaron
a 300 en noviembre.[97] La mayor
organización menchevique de la capital,
con cerca de 10 000 al comienzo del
periodo revolucionario, prácticamente dejó
de existir en el otoño.[97] En las elecciones
a la asamblea celebradas a finales de
otoño, el partido apenas logró reunir 1,4
millones de votos frente a los 16 millones
de los socialrevolucionarios o los 9,8 de
los bolcheviques.[97][120] Muchos de ellos,
además, provenían de Georgia,[121] donde
el partido ya había comenzado a tomar un
rumbo nacionalista que acabaría por
separarlo del resto de la organización.[120]
En las grandes ciudades y en las zonas
más activas en la revolución el respaldo
había sido minúsculo.[122] Los
mencheviques contaban con menos de
veinte diputados en la asamblea.[121] A
pesar de las críticas de heterodoxia de los
mencheviques, los bolcheviques, que
apoyaban las diversas exigencias de la
población y habían contribuido de manera
fundamental al fracaso el golpe de
Kornílov en septiembre, contaban con un
respaldo creciente.[97] En las elecciones de
los consejos del mismo mes en
Petrogrado y Moscú, los bolcheviques
obtuvieron por primera vez la mayoría.[123]
La pérdida de respaldo de mencheviques y
socialrevolucionarios se debía a la falta de
mejoras políticas y económicas: las
conversaciones de paz se hallaban
estancadas, la inflación crecía, la
producción industrial bajaba y la
capacidad de forjar nuevas coaliciones
con los liberales parecía agotada.[107] El
inmovilismo de los defensistas facilitaba
el crecimiento de la simpatía por los
bolcheviques ante la debilidad y parálisis
gubernamental.[115][4] Las masas rusas se
habían hartado de la moderación, del
consenso y de los acuerdos con la
burguesía propugnado por los
mencheviques y transferían su apoyo a los
bolcheviques, que parecían prometer
rápidas soluciones a sus problemas.[124]

A finales de octubre, la influencia de los


internacionalistas había logrado que el
comité central exigiese la dimisión del
partido de los ministros mencheviques,
aun no habiendo conseguido su retirada
del gabinete pocas semanas antes.[115] El
31 de diciembre de 1917jul./ 13 de
enerogreg., los defensistas que habían
controlado la dirección del partido tuvieron
que cederlo finalmente a los
internacionalistas.[115]

La Revolución de Octubre …

Tropas favorables a los bolcheviques en Petrogrado


durante la Revolución de Octubre. Los mencheviques
se opusieron a la toma del poder por los
bolcheviques, aunque participaron en las
infructuosas negociaciones con estos para formar un
Gobierno de coalición entre los distintos grupos
socialistas que tuvieron lugar poco después.
La debilidad y las divisiones internas
mencheviques se reflejaron en el Segundo
Congreso de los Sóviets: de los más de
seiscientos delegados reunidos, los
mencheviques contaban con la menor
delegación de los tres principales
agrupaciones socialistas: apenas ochenta
y tres delegados frente a los más de
trescientos bolcheviques y casi
doscientos socialrevolucionarios.[125]
Además, la delegación se encontraba
dividida entre defensistas (cincuenta
delegados) e internacionalistas (treinta y
tres).[125] Finalmente, las mociones del
congreso se aprobaron una vez que
mencheviques y socialrevolucionarios se
hubieron retirado.[125]

Las diferentes corrientes mencheviques


se unieron en su rechazo a la toma del
poder por los bolcheviques, realizada con
escasa oposición en la capital.[123] Las
mociones aprobadas en los días del golpe
bolchevique, sin embargo, reflejaban la
diferencia de las fracciones y el control
intermitente de una y otra del comité
central: el 24 de octubrejul./ 6 de
noviembregreg., casi aprobó una moción de
censura contra Kérenski, al día siguiente,
proclamó un respaldo decidido al
Gobierno depuesto; al siguiente hizo un
llamamiento para aplastar el golpe; dos
días más tarde, por el contrario, abogaba
por negociar con los bolcheviques; el 31
de octubrejul./ 13 de noviembregreg., se
mostraba favorable a un Gobierno
socialista de coalición que incluyese a la
formación de Lenin y, el 4 de noviembrejul./
17 de noviembregreg., presentaba un
ultimátum para tratar de obligar al
Sovnarkom a poner fin a la persecución
política desatada tras el golpe.[126]
Poco después del golpe (1 de
noviembrejul./ 14 de noviembregreg.[127]),
Mártov y su corriente internacionalista
volvió a tomar el control del
partido,[128][127] apoyada por Dan,[129][127] y
convenció al resto del partido para
participar en las negociaciones[130] con los
bolcheviques para formar un Gobierno
socialista de coalición.[123][128] Su mayoría,
no obstante, era precaria.[126] Los
defensistas, sin embargo, criticaron con
dureza las conversaciones con los
bolcheviques que llevaron a nuevos
enfrentamientos entre la corriente
internacionalista que controlaba ya el
comité central y la oposición
defensista.[131] Para debatir la cuestión de
las negociaciones, los mencheviques
convocaron una conferencia del partido
para el 3 de noviembrejul./ 16 de
noviembre de 1917greg..[132] Esta tuvo lugar
en un momento de tensión extrema entre
las dos corrientes mencheviques y mostró
la disposición de los internacionalistas a
negociar con los bolcheviques por razones
pragmáticas y el rechazo radical al trato
con el nuevo Gobierno de los
defensistas.[132] Aunque la conferencia
acabó con una débil crítica al comité
central y su disposición a pactar con los
bolcheviques, no se aprobó una estrategia
alternativa.[133] A pesar de los esfuerzos
de Mártov y Dan por llegar a un acuerdo,
las medidas represivas del Gobierno,
respaldadas por Lenin aunque criticadas
por los bolcheviques más moderados
como Kámenev, complicaban las
conversaciones y restaban apoyos a los
partidarios de negociar.[133] Los
bolcheviques moderados opinaban que la
represión gubernamental impedía la
formación de un Gobierno socialista de
coalición, que era la única alternativa a un
Gobierno basado en el terror, y dimitieron
del Sovnarkom.[126] Por su parte,
mencheviques y socialrevolucionarios
exigieron la ausencia de Lenin y Trotski del
nuevo Gobierno de coalición y la condena
de la toma del poder en noviembre, lo que
complicó el pacto.[130]

Las conversaciones fracasaron por el


rechazo de Lenin y sus partidarios a la
exigencia de los mencheviques de detener
la represión política;[126] los mencheviques
pasaron a augurar una corta vida al
Gobierno de Lenin, convencidos de lo
inoportuno de su toma del poder y de que
se mantenía en él gracias al terror.[134]
Bajo la dirección de Mártov, el partido se
convirtió en una oposición crítica con
algunas medidas del Gobierno.[134][135] En
el congreso extraordinario celebrado entre
la Revolución de Octubre y la reunión de la
Asamblea Constituyente Rusa en la que la
postura de Mártov había salido
vencedora,[136] el partido aprobó defender
la formación de un nuevo Gobierno de
coalición de los partidos socialistas,
incluyendo a los bolcheviques, que
surgiese de la asamblea constituyente, lo
que lo convertía en un objetivo a largo
plazo, dada la oposición de la dirección
bolchevique a aceptar la preeminencia de
la asamblea.[137] Se aprobó también la
permanencia del partido en los consejos,
pero no en sus órganos directivos
controlados por los bolcheviques.[138]
Quedó prohibida la participación en los
comités militares revolucionarios (bajo
control bolchevique) o en los comités de
defensa de la asamblea constituyente (de
la oposición).[138]

Mártov se opuso[139] igualmente al ingreso


del partido en el Comité Ejecutivo Central
Panruso (VTsIK) tras la coalición de
bolcheviques y social-Revolucionarios de
izquierda mientras este organismo no
declarase su disposición a transferir el
poder a la asamblea constituyente.[140] La
propuesta hubiese dejado a los
bolcheviques con la mitad de los puestos
del VTsIK, mientras el resto de partidos se
hubiese repartido la otra mitad.[139] Con la
posibilidad de que el Sovnarkom no
cediese el poder a la asamblea
constituyente —en la que los bolcheviques
quedarían en minoría— sino que la
suprimiese cada vez más clara, Mártov se
negó a participar en una institución que
podía servir para justificar la disolución de
la asamblea.[139] Los defensistas se
mostraron claros en su negativa a ingresar
en el VTsIK, pero los internacionalistas se
mostraron divididos y algunos de ellos
decidieron participar a título individual,
con la esperanza, que Mártov no
compartía, de favorecer a los moderados y
a los socialrevolucionarios de izquierda y
derrotar a los partidarios de Lenin.[139] El
partido llegó extremadamente debilitado
al congreso extraordinario que comenzó
en la capital el 30 de noviembrejul./ 13 de
diciembregreg., tanto por la pérdida de
apoyo obrero como por las disensiones
entre fracciones que amenazaban con
fracturarlo.[140] Los afiliados habían
crecido ligeramente entre el congreso de
agosto y el de diciembre, pero la
formación había perdido el respaldo de los
votantes.[141] En un quinto los distritos
electorales, internacionalistas y
defensistas presentaron listas separadas,
y estos últimos contaban ya con su
organización local exclusiva en Petrogrado
o Járkov.[140]

La guerra civil

Periodo de boicoteo de las


instituciones

Víctimas de la Cheka en Járkov en 1919. Entre otros
asuntos en los que disentían del Gobierno, los

mencheviques se opusieron al terror, así como a la


represión de la oposición política.

Tras la supresión por los bolcheviques de


la Asamblea constituyente en enero de
1918, los bolcheviques siguieron
permitiendo la oposición de los demás
partidos socialistas en los sóviets.[142] La
disolución fue condenada por los
mencheviques.[134] Denunciaron asimismo
el terror[143][135] y el fin de la libertad de
prensa.[134] El 1 de diciembre de 1917, el
Gobierno había clausurado su principal
diario.[134]

Victorias electorales en la
primavera de 1918 y presión sobre …

el Gobierno

Los mencheviques decidieron en marzo


acabar con su anterior alejamiento del
Comité Ejecutivo Central Panruso
(VTsIK),[144] tratar de lograr mayorías en
los sóviets, perdidas en octubre del año
anterior, para reunir nuevamente la
Asamblea constituyente y forzar así
legalmente la renuncia del Gobierno de
Lenin.[142][145] El desempleo, la
agudización de la penuria alimentaria y la
pérdida de apoyos produjeron las victorias
electorales de la oposición al
Gobierno.[142][146] La conversión de
comités fabriles y sindicatos en
organismos estatales y la imposibilidad de
utilizarlos como vías de protesta llevaron a
los obreros a buscar organizaciones
alternativas para canalizar su descontento
por la situación; la dedicación de los
mencheviques a facilitar la formación de
estas asociaciones, alternativas a las
anteriores, hizo que aumentase el
respaldo obrero al partido.[147]
Mencheviques y socialrevolucionarios
dirigían el movimiento de organizaciones
obreras alternativas (asambleas de
delegados plenipotenciarios,
upolnomóchennye)[148] que surgieron
durante la primavera.[149] En este periodo y
hasta junio, los mencheviques forjaron una
alianza estrecha con los
socialrevolucionarios —a pesar de
mantener algunas diferencias— que los
llevó incluso a presentar listas conjuntas
en las elecciones a los sóviets, publicar
periódicos juntos o formar una oposición
unida frente a los bolcheviques.[150]
Marinos que disolvieron la Asamblea Constituyente
Rusa a comienzos de 1918. Los mencheviques
defendieron primero la autoridad de la Asamblea
frente al Sovnarkom y, tras su disolución por la
fuerza, su restauración hasta finales de 1918, cuando
abandonaron esta exigencia ante la radicalización de
la guerra civil, que los hizo acercarse a los
bolcheviques para tratar de evitar una
contrarrevolución.

Durante la primavera, el bloque


menchevique-socialrevolucionario venció
en diecinueve de las treinta capitales de
provincia de la Rusia europea.[151][146] En
todas las regiones del país las elecciones
mostraron el resurgir de ambos
partidos.[146] Estos éxitos llevaron a la
reacción del Gobierno, que disolvió varios
de los sóviets,[146] lo que, a su vez, llevó a
la oposición a redoblar sus esfuerzos de
organización entre los trabajadores, a
choques entre estos y el Gobierno y a la
implantación de la ley marcial en algunas
ciudades.[151][144] Los mencheviques, al
igual que los socialrevolucionarios de
izquierda (socios de gobierno de los
bolcheviques), condenaban la disolución
de los sóviets, se habían opuesto a la
firma de la paz de Brest-Litovsk[134][152][153]
y a la formación de bandas de requisición
de grano en el campo.[154][155] En los
debates sobre industria, transporte,
finanzas y política agraria de finales de
mayo que finalmente aprobaron las
mociones bolcheviques, los mencheviques
se mostraron contrarios a dar poderes
ilimitados a los comisarios
gubernamentales —que incluían la
capacidad de disolver sóviets como ya
venía ocurriendo durante la primavera—,
favorables al control de la economía pero
no por el Partido bolchevique, sino por la
unión de Gobierno, trabajadores e
industriales; contrarios a que los
sindicatos se convirtiesen en agentes del
Estado; favorables a la regulación de la
industria, pero opuestos a que esta llevase
al centralismo y burocratización;
favorables a la privatización parcial de la
banca para estimular la economía;
opuestos a las requisiones agrarias
forzosas y defendieron la necesidad de
que el Gobierno justificase
obligatoriamente sus cuentas.[155]

En su llamamiento a oponerse al tratado


con los Imperios Centrales, Mártov había
denunciado que no se conociesen los
términos del pacto y las medidas del
Gobierno que habían llevado a la
indefensión militar y exigido en vano la
restauración de la Asamblea
constituyente, pero su postura contraria al
tratado había recabado apenas 276 votos
frente a los 724 favorables y a las 118
abstenciones.[153] Había sido
precisamente el tratado de paz con los
imperios el que había endurecido la
posición menchevique, había puesto fin a
su ausencia de las instituciones y había
conducido a los intentos de disputar a los
bolcheviques el control de los sóviets,
sindicatos, comités fabriles...[156] Los
mencheviques trataron al mismo tiempo
de formar asociaciones obreras libres del
control del Gobierno.[156]

Su vuelta al VTsIK se produjo, sin


embargo, con cuatro delegados, una
cantidad que no reflejaba la fuerza del
partido en los sóviets y que era menor que
la ofrecida por los bolcheviques en
diciembre de 1917.[156] Los mencheviques
tenían que esperar al siguiente congreso
para tratar de aumentar su delegación, que
los bolcheviques admitieron para tratar de
ganar legitimidad tras la disolución de la
Asamblea constituyente.[156]
A mediados de mayo, tuvo lugar una
oleada de protestas obreras en Petrogrado
que los bolcheviques reprimieron.[157] Para
estos, estas acciones eran provocaciones
de los mencheviques y reforzaron su
convencimiento de la necesidad de
eliminar a los agitadores mencheviques y
socialrevolucionarios.[157] El descontento
no solo alcanzó a los obreros de la antigua
capital, militarmente poco peligrosos por
su falta de armas, sino también a las
unidades militares de la zona, incluida la
flota, lo que ponía en peligro su uso por
parte del Gobierno para disolver las
protestas obreras.[157] En la base naval de
Kronstadt, antiguo centro filobolchevique,
las elecciones al sóviet redujeron el
número de delegados bolcheviques de
131 a 53.[157] A finales de mayo, sin
embargo, temerosos de que las protestas
degenerasen en un levantamiento que
aplastase la Cheka o que, arrebatando por
la fuerza a los bolcheviques el poder esto
solo sirviese para facilitar el surgimiento
de un Gobierno reaccionario, los
mencheviques desconvocaron las
protestas, a pesar de no haber logrado
concesiones de los bolcheviques o el
derrocamiento pacífico de estos por la
presión popular.[158] Cada vez más, los
bolcheviques veían a los mencheviques
como críticos de su gobierno que debían
eliminar de las instituciones ya que ponían
en peligro con sus denuncias y oposición
la imagen de su propio partido como
representante legítimo de los
trabajadores.[144] Se identificó la
permanencia del Partido bolchevique en el
poder con el mantenimiento de la
dictadura del proletariado, lo que hizo
inevitable el ataque a la oposición política
que podía ponerla en riesgo.[159]

Para aclarar la postura del partido en


diversos asuntos (conveniencia o no de
continuar la oposición legal a los
bolcheviques en los sóviets, apoyo a las
insurrecciones armadas contra el
Gobierno, posición frente a la intervención
armada extranjera) el comité central
convocó una conferencia nacional del
partido el 20 de mayo en la capital.[160] La
conferencia logró mantener la unidad
entre internacionalistas y defensistas, pero
no eliminar las graves tensiones entre
ellos.[160] A pesar del deseo de los
defensistas de abandonar los sóviets, la
moción en este sentido fue rechazada por
los delegados que, sin embargo,
aprobaron una moción en los que se los
criticaba con dureza como organismos
burocráticos en manos de los
bolcheviques.[161] Nuevamente, el partido
se mostró dividido entre aquellos más
interesados en participar en la política
nacional a través de los sóviets y los que
defendían con mayor hincapié la
necesidad de restaurar las dumas locales
y la Asamblea constituyente.[162] Sobre la
conveniencia de posibles pactos con
kadetes u otras fuerzas burguesas y con
los Aliados, las fracciones se mostraron
una vez más divididas entre
internacionalistas —opuestos— y
defensistas —fundamentalmente
favorables—.[163] Finalmente, la
conferencia aprobó las mociones
internacionalistas en estos dos
asuntos.[163]

A principios de junio, la oposición formada


por mencheviques y socialrevolucionarios
se hallaba muy fortalecida en los sóviets,
sindicatos y otras organizaciones y
parecía contar con posibilidades notables
de lograr una mayoría en el próximo V
Congreso de los Sóviets.[159]

Expulsión del Comité Ejecutivo


Central y represión

En el verano se produjo una situación
caótica de represión de la oposición, con
una serie de arrestos, fusilamientos,
huelgas y manifestaciones
entremezclados.[151] A comienzos del
verano, los mencheviques y los
socialrevolucionarios ya habían sido
expulsados de varios sóviets
provinciales.[151] El crecimiento de la
oposición,[151] las diferencias cada vez
mayores entre bolcheviques y
socialrevolucionarios de izquierda y la
intención de los primeros de hacerse con
la mayoría de los delegados para el
próximo V Congreso de los Sóviets[164]
llevaron a estos a expulsar a los
mencheviques del VTsIK el 14 de junio de
1918.[154][134] Pocos días antes de su
expulsión, Fiódor Dan se había opuesto a
la formación de los «Comités de
Campesinos Pobres» que debían
encargarse de facilitar la colecta de grano
en el agro, augurando que causaría un
baño de sangre por los enfrentamientos
entre campesinos.[154] Acusó también a
los bolcheviques de utilizarlos para
disolver los sóviets campesinos, en los
que iban perdiendo la mayoría.[164] La
cercanía cada vez mayor entre
socialrevolucionarios de izquierda y
mencheviques indicaba la posible
formación de una oposición común, que
los bolcheviques deseaban evitar.[164]

Tras largas discusiones internas entre los


dirigentes bolcheviques, durante la sesión
del VTsIK del 14 de junio, que comenzó a
las diez de la noche, se anunció la
expulsión de mencheviques y
socialrevolucionarios del mismo, se
refrendaban las ya realizadas en las
ciudades pero no se exigía, sino que sólo
se aconsejaba, su expulsión de los demás
sóviets.[165] En muchas de las ciudades
donde los mencheviques habían obtenido
la mayoría en las elecciones a los sóviets
la noticia de la expulsión llevó a la
radicalización de los trabajadores y a la
extensión de las huelgas de protesta por la
medida.[166] El Gobierno reaccionó
imponiendo la ley marcial, aumentando los
arrestos y fusilando a ciertos
trabajadores.[166] Los intentos de protestar
mediante una huelga general a comienzos
de julio se enfrentó a la represión
redoblada de la Cheka y a la gran penuria
general, que redujo el número de obreros
en Petrogrado de 365 000 en enero a
118 000 en octubre, convirtiendo a la
huelga en ineficaz.[167] La base social que
apoyaba a los mencheviques fue
desapareciendo con la crisis durante el
verano,[167] mientras la represión
crecía.[168] La expulsión de los
mencheviques del VTsIK, la manipulación
de las votaciones para el congreso en
Petrogrado y los arrestos de las
asambleas obreras fueron las primeras
medidas contra la oposición, que en julio
incluyeron la disolución de los sóviets
controlados por esta —sustituidos por
comités ejecutivos bolcheviques o
destacamentos de la Cheka—, la abolición
de los sóviets de campesinos,
remplazados por los «comités de
campesinos pobres», la expulsión de la
oposición de las instituciones y otras
organizaciones, la prohibición de las
huelgas o la clausura de la prensa
opositora.[159] Parte de los dirigentes
opositores fue arrestada y algunos de
ellos fueron ajusticiados.[159]

Después de una prohibición temporal en


julio, toda la prensa no bolchevique quedó
prohibida definitivamente en agosto, a
excepción de un puñado de publicaciones,
una de ellas menchevique.[168][169]
También durante el verano, desde
mediados de junio, mencheviques y
socialrevolucionarios pusieron término a
su anterior alianza. Mientras los primeros
trataban de mantenerse neutrales en la
guerra civil, los segundos se oponían por
la fuerza al Gobierno de Lenin.[170]
Discrepaban además sobre la actitud ante
la intervención extranjera, la conveniencia
de cooperar con los kadetes, el papel de
los sóviets o las actividades clandestinas
que debían realizarse.[170] El comité
central decidió no apoyar los
levantamientos de Yaroslavl e Izhevsk de
julio y agosto y expulsó a los dirigentes
locales que los habían respaldado.[170]
El 14 de agosto, un destacamento de
guardias rojos se presentó en las oficinas
del comité central, incautando todo el
material y los archivos del partido.[168][169]
Para entonces varios de sus miembros
habían sido detenidos y Mártov y Dan se
encontraban escondidos.[168][169] A
mediados del otoño, llegó el apogeo de la
represión de los mencheviques, que
hubieron de pasar a la clandestinidad,
perseguidos por la Cheka.[171] El partido
no se prohibió oficialmente, pero la Cheka
impedía su funcionamiento.[169] A finales
de año, la represión se suavizó, pero el
partido quedó en una situación de
semilegalidad.[134][143] En diciembre, los
mencheviques se separaron de sus
correligionarios georgianos, condenando
su separatismo y su llamamiento a los
Aliados.[172] Únicamente en la República
Democrática de Georgia el menchevismo
había logrado amplio respaldo entre la
intelectualidad, los obreros y los
campesinos, gobernando el país
independiente entre 1918 y 1921.[173]

Mientras, las divisiones entre las


diferentes corrientes se habían
exacerbado con el surgimiento del
Komuch y más tarde del Directorio de
Omsk.[174] Con el primero el comité central
menchevique mantuvo relaciones
complicadas a pesar de respaldarlo
teóricamente como heredero de la
Asamblea Constituyente.[174] Los
mencheviques, activos en los sóviets y en
las organizaciones obreras, se oponían en
general al recrudecimiento de la guerra
civil y al terror desatado en nombre del
Komuch, a menudo por bandas
contrarrevolucionarias supuestamente
sometidas a su autoridad.[175] Los
mencheviques temían además que el
Komuch sirviese a las fuerzas
contrarrevolucionarias como mera
fachada democrática para derrotar a los
bolcheviques, para luego acabar también
con el resto de socialistas e implantar un
sistema monárquico.[170] El alejamiento
del segundo de la legislación aprobada a
toda prisa en la única sesión de la
asamblea y su composición hicieron que
el comité central lo rechazase, al contrario
que la organización regional menchevique,
que le ofreció su apoyo, para disgusto del
comité central.[174] El golpe de Kolchak
que acabó con el Directorio pareció
confirmar los temores de
contrarrevolución de los mencheviques y
justificar el no oponerse activamente al
Gobierno de Moscú.[170] El surgimiento de
Denikin y Kolchak confirmaron los temores
de Mártov de que los levantamientos
favorecidos por la rebelión checoslovaca y
la intervención de la Entente llevarían a la
reacción.[170]

A finales de agosto, el comité central


controlado por Mártov había perdido el
control del partido, tanto por la represión
contra el partido como por la dificultad de
comunicación con las provincias debido a
la guerra.[176] El partido comenzó a
disgregarse en sus agrupaciones
regionales, que sostuvieron posturas a
menudo contrarias a las del comité
central.[176]

La intensificación de la guerra civil y la


intervención aliada en la Guerra Civil Rusa
llevaron a los mencheviques a acercarse a
los bolcheviques como representantes de
la clase obrera frente a la
contrarrevolución,[143][177] tratando a la vez
de corregir lo que consideraban sus
defectos.[178][179][135] La derrota en la
guerra civil de los bolcheviques no parecía
augurar un traspaso de poder a los
socialistas o a una coalición social-liberal,
sino a la reacción militar de Kolchak.[177] El
estallido de la Revolución de Noviembre
en Alemania les hizo pensar que la
revolución mundial pasaría a estar
centrada en este país y que esto influiría
positivamente en los bolcheviques.[178] Su
comienzo, sin embargo, acentuó el
acercamiento de una parte del partido a
los bolcheviques y la pérdida de afiliados
en favor de estos.[177] El fracaso de la
revolución alemana reforzó el viraje a la
izquierda de los mencheviques.[180]

En septiembre y octubre de 1918, el


comité central trató de romper con la
corriente defensista del partido, muy
debilitada después de que Denikin y
Kolchak se opusiesen a formar una
alianza antibolchevique como pretendía
aquella.[181] En la conferencia del partido
en diciembre, la mayoría respaldó a
Mártov y Dan, condenó las acciones de la
agrupación del Volga-Urales y de otras
agrupaciones locales que habían
infringido las directivas del comité
central.[182] Parte de la fracción defensista
abandonó entonces el partido y formó una
agrupación clandestina que sobrevivió
hasta 1921.[182] La conferencia aprobó una
nueva posición, en la que el partido aceptó
el sistema político basado en los sóviets,
abandonó la exigencia de restaurar la
Asamblea Constituyente y condenó a los
Gobiernos antibolcheviques apoyados por
las fuerzas extranjeras; los mencheviques
se convertían en una oposición legal a los
bolcheviques en el sistema soviético que
estos controlaban, a pesar de las escasas
esperanzas de tolerancia.[183] La
conferencia condenó con mayor dureza
que antes la intervención militar extranjera,
que ya no apoyaba a los
socialrevolucionarios, sino a los ejércitos
«blancos», pero se opuso a la
incorporación forzosa al Estado de los
territorios que se habían independizado
durante la guerra civil.[184]

Cada vez más cercanos a los


bolcheviques,[185] aceptaron la Revolución
de Octubre en su conferencia del partido
de marzo de 1920 y rechazaron la
resurrección de la Segunda Internacional,
aunque se negaron a ingresar en la
Tercera,[178] adhiriéndose en febrero de
1921 a la Segunda Internacional y Media
que, falta de apoyos, se disolvió dos años
más tarde.[178] El peligro de que las
fuerzas contrarrevolucionarias venciesen
en la guerra civil en el verano de 1919 hizo
que los bolcheviques restaurasen algunas
de las características del modelo soviético
original para ganarse el apoyo de
mencheviques y socialrevolucionarios, que
obtuvieron.[185] Tras la derrota de Kolchak,
en la que desempeñaron un papel
destacado,[186] volvieron a sufrir la
represión bolchevique.[185] Aunque el
partido no fue prohibido oficialmente y
podía teóricamente presentarse a las
elecciones de los sóviets, la Cheka
arrestaba a sus candidatos.[185]

Su programa económico, opuesto al


«comunismo de guerra» que entregaba el
control de la economía al Gobierno, fue
adoptado al final de la guerra
civil.[134][187][188] A la vez el partido era
desmantelado: cientos de miembros,
incluyendo al comité central, fueron
detenidos.[189][188] Tras una huelga de
hambre a comienzos de 1922, el Gobierno
soviético permitió a diez destacados
dirigentes (entre ellos a Dan)
emigrar.[189][127] Muchos otros,
desmoralizados, ofrecieron sus servicios
al Gobierno[188] y algunos[190] llegaron a
altos cargos en el Estado como Gueorgui
Chicherin (comisario del pueblo de
Exteriores) o Andréi Vyshinski (fiscal
general y más tarde comisario del pueblo
de Exteriores).[189]

A pesar de que algunos grupúsculos


siguieron existiendo hasta comienzos de
la década de 1930 en la URSS, desde 1922
el menchevismo dejó de ser una
organización de masas,[189][188] dejando de
presentarse a las elecciones a causa de
los arrestos.[191] Los dirigentes que
permanecieron en la Unión Soviética
fueron ejecutados tras los juicios de 1930
y 1931 o inmediatamente después de la
invasión alemana de 1941.[190]
El exilio
El partido menchevique fue proscrito tras
la Rebelión de Kronstadt a comienzos de
1921;[192] había tenido un papel destacado
en las protestas de Petrogrado que
tuvieron lugar inmediatamente antes de la
sublevación de la base naval.[193] La
probabilidad de que los mencheviques
aprobasen la Nueva Política Económica de
Lenin que se acababa de votar en el X
Congreso del Partido Comunista y de la
utilizasen como justificación de su
rechazo a la Revolución de Octubre —la
situación en Rusia impedía el paso al
socialismo y obligaba a los bolcheviques a
permitir un cierto capitalismo— suponía un
peligro para el prestigio
gubernamental.[194]

Algunos de sus miembros emigraron y


colaboraron en la publicación del
periódico El mensajero socialista, fundado
por Mártov.[173] La mayoría de los
emigrados se concentraron al comienzo
en Berlín.[189] Tras el ascenso de Hitler, se
trasladaron a París y, a comienzos de la
década de 1940, a los Estados Unidos.[173]
El diario menchevique dejó de publicarse
en 1965.[173]
Notas
1. Lih, en su análisis del periodo, niega,
sin embargo, la interpretación
tradicional de que la fractura del
partido se debiese a las diferencias
sobre la militancia en el partido y
afirma la causó la exclusión de tres de
los editores de Iskra de la dirección
del partido. Los bolcheviques, a pesar
de su oposición a la definición de
Mártov, la aceptaron una vez que su
propia propuesta resultó derrotada en
las votaciones del congreso. Los
mencheviques adoptaron de hecho la
definición de Lenin primero en una
conferencia a finales de 1905 y luego
en el congreso del partido de 1906, en
el que contaban con mayoría.[15]
2. La mayoría de los delegados
representaban a comités favorables a
los editores de Iskra, que se convirtió
en la publicación oficial del partido; la
oposición provenía de la delegación
de Rabóchee Delo y de la del Bund,
que acabaron por retirarse del
congreso.[17]
3. Tanto Lenin como sus adversarios
compartían la opinión de que la
clandestinidad impedía que los
congresos tuviesen el carácter
democrático necesario. Impedía las
elecciones públicas, el debate amplio
de ideas o la elección democrática de
representantes, dada la necesidad de
secretismo para impedir la infiltración
de las autoridades en la
organización.[14]
4. Lenin, que había realizado varias
concesiones a sus adversarios, se
negó, empero, a readmitir a los
editores no elegidos en el congreso
del partido, acción a la que se había
avenido Plejánov finalmente para
poner fin a las desavenencias. La
renuncia de Lenin ante la amenaza de
dimisión de Plejánov sustituyó a un
editor electo —Lenin— por otros que el
congreso no había escogido.[23]
5. Lih indica que de entre los principales
adversarios de Lenin en 1904
surgieron al menos cuatro corrientes:
la de Plejánov, la de Mártov y Axelrod,
la de Aleksandr Potrésov y Vera
Zasúlich y la de Trotski.[31]
6. Tsereteli, junto con un reducido grupo
de socialistas, la mayoría antiguos
compañeros de exilio siberiano como
Fiódor Dan o Abraham Gots, controló
pronto el Comité Ejecutivo Central
Panruso y el Sóviet de Petrogrado en
su conjunto. Este grupo formó la
presidencia oficiosa del Comité
Ejecutivo Central y sus miembros se
caracterizaron por su
pragmatismo.[80]
7. Una sección del partido, sin embargo,
abogó casi desde el comienzo por el
ingreso en el Consejo de Ministros
dado el éxito de la cooperación entre
socialistas y liberales en la resolución
de los conflictos laborales de las
semanas que siguieron a la
revolución.[6]
8. En un borrador profético en contra del
ingreso en el Gobierno, Dan indicó los
peligros de una coalición con los
liberales:[86]

1.-El Sóviet...
perderá toda su
influencia y su
capacidad para
dirigir a las masas.
2.-La
responsabilidad de
todos los conflictos
sociales,
inevitables en el
curso de la
revolución,
recaerán en los
ministros
socialistas... Como
miembros del
Gobierno
enfrentados a
elementos
revolucionarios,
estarán en
oposición objetiva
a las masas.
3.-La coalición
robustecerá... el
maximalismo
social y otorgará
credibilidad a la
ilusión de que las
exigencias
extremas pueden
satisfacerse y
aumentará la
anarquía de la
izquierda.
4.-La coalición
ligará el Sóviet al
Gobierno y
destruirá su papel
como órgano de la
democracia
revolucionaria que
ejerce el control
sobre el Gobierno.
Socavará la
reputación
revolucionaria del
Sóviet y lo
convertirá en un
departamento
gubernamental
más.
5.-La coalición
creará un
situación
extremadamente
inestable... y
podría conllevar el
hundimiento
inevitable del
Gobierno, cuya
consecuencia sería
bien la victoria de
las fuerzas
contrarrevolucion
arias, bien la
dictadura del
proletariado que
estaría condenada
a la derrota en
estos momentos

9. El cambio de actitud, no obstante, fue


muy criticado por importantes
sectores del partido, como la
agrupación georgiana, la moscovita o
la de la capital, además de por los
dirigentes exiliados, a punto de
regresar al país.[88]
10. Según Mártov, los socialistas no
debían participar en un Gobierno
revolucionario que fuese incapaz de
realizar una rápida transición
socialista.[95]
11. Según Skóbelev, el país se hallaba
agotado por la guerra y «carecía de
los recursos para lograr una mejora
real en las condiciones de vida de los
trabajadores». En el Primer Congreso
de los Sóviets afirmó:[105]

Dentro de estos
límites se puede
mejorar vuestra
situación
económica, pero
más allá de estos
se extienden los
intereses del
Estado, los del
conjunto. No
podemos, como
guardianes del
interés del Estado,
permitir su
destrucción y, por
lo tanto,
reiteramos
abiertamente:
¡moderad vuestras
exigencias!
12. En realidad y aunque la división
principal era en efecto entre
internacionalistas y defensistas, el
partido contaba con más corrientes;
de extrema izquierda a extrema
derecha de la formación se hallaban:
los internacionalistas reunidos en
torno al periódico de Máximo Gorki,
Nóvaya Zhizn, los internacionalistas
de Mártov, los de Moscú y las
ciudades cercanas —que solían votar,
sin embargo, con los defensistas a
pesar de su internacionalismo teórico
—, la dirección defensista, los
mencheviques de provincias y luego
los partidarios de Potrésov.[112]

Referencias
1. Ascher (1976), p. 8
2. Brovkin, 1991, p. XIV.
3. Ascher (1976), p. 9
4. Galili, 1989, p. 5.
5. Galili, 1989, p. 6.
6. Galili, 1989, p. 338.
7. Brovkin, 1991, p. XVI.
8. Brovkin, 1991, p. XVII.
9. Brovkin, 1991, p. 1.
10. Daniels, 1960, p. 10.
11. Ascher (1972), p. 185
12. Burbank (1985), p. 376
13. Brovkin, 1991, p. 2.
14. Lih, 2013, p. 502.
15. Lih, 2013, p. 518-519.
16. Ascher (1976), p. 10
17. Lih, 2013, p. 496.
18. Keep (1963), p. 133
19. Keep (1963), p. 135
20. Ascher (1972), p. 192
21. Keep (1963), p. 136
22. Ascher (1972), p. 193
23. Lih, 2013, p. 497.
24. Daniels, 1960, p. 12.
25. Lih, 2013, p. 505.
26. Lih, 2013, p. 505-506.
27. Ascher (1976), p. 11
28. Keep (1963), p. 143
29. Lih, 2013, p. 509.
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