Definición y conceptos del ateísmo
Definición y conceptos del ateísmo
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El término ateo proviene etimológicamente del latín athĕus y este del griego ἄθεος, que
significa ‘sin dios(es)’ y fue empleado de forma peyorativa para referirse a quienes
rechazaban a los dioses adorados por su sociedad.13 Con el surgimiento y la difusión del
librepensamiento, el escepticismo científico y el subsecuente incremento de la crítica de la
religión, disminuyó el alcance del término. Las primeras personas en identificarse a sí
mismas con la palabra «ateo» vivieron en la Ilustración durante el siglo XVIII.14 La
Revolución francesa, notable por su "ateísmo sin precedentes", presenció el primer gran
movimiento político de la historia en abogar por la supremacía de la razón humana.15
Los argumentos a favor del ateísmo abarcan desde aspectos filosóficos a perspectivas
sociales e históricas. Las razones para no creer en deidades incluyen argumentos de
ausencia de evidencia empírica,1617 el problema del mal, el argumento de las revelaciones
inconsistentes, el rechazo a conceptos infalsables y el argumento de la no creencia, entre
otros.1618 Si bien algunos ateos han adoptado filosofías seculares (como el humanismo y el
escepticismo),1920 no existe una ideología o código de conducta único al que todos los ateos
adhieran.21 Muchos de ellos sostienen que el ateísmo es una cosmovisión más parsimoniosa
que el teísmo y que por tanto la carga de la prueba no recae en quien no cree en la
existencia de dioses, sino que es el creyente quien debe justificar su teísmo.22
Dado que las nociones de ateísmo varían, las estimaciones precisas de cuántos ateos existen
en el globo son una tarea compleja.23 Según una estimación hecha en 2007, los ateos
representaban el 2,3 % de la población mundial, además de un 11,9 % de no religiosos
(ateos no incluidos).24 En una encuesta de WIN/GIA de 2012 se preguntó
«Independientemente de si asiste a un lugar de culto o no, ¿diría usted que es una persona
religiosa, no religiosa o un ateo convencido?». El 59 % de la población mundial se
identificó como religiosa, un 23 % no religiosa y un 13 % se declaró atea convencida. Los
ateos están concentrados principalmente en Asia Oriental, especialmente China (47 %) y
Japón (31 %), y en Europa Occidental (en promedio 14 %), donde sobresale Francia
(29 %). En comparación con el mismo estudio realizado en 2005, en siete años la
religiosidad disminuyó nueve puntos porcentuales mientras que los ateos aumentaron tres
en los países en común.25
Índice
1 Definiciones y distinciones
o 1.1 Alcance
o 1.2 Implícito vs. explícito
o 1.3 Positivo vs. negativo
o 1.4 Definición como imposible o transitorio
2 Conceptos
o 2.1 Ateísmo práctico
o 2.2 Ateísmo teórico
2.2.1 Argumentos ontológicos
2.2.2 Argumentos epistemológicos
2.2.3 Argumentos metafísicos
2.2.4 Argumentos lógicos
o 2.3 Reducción de la religión
o 2.4 Ateísmo en religiones
3 Filosofías ateas
4 Ateísmo, religión y moral
o 4.1 Creencias y comportamientos sociales
o 4.2 Ateísmo e irreligión
o 4.3 Mandamientos divinos y ética
o 4.4 Crítica de la religión
5 Etimología
6 Historia
o 6.1 Religión índica temprana
o 6.2 Antigüedad clásica
o 6.3 Alta Edad Media y Renacimiento
o 6.4 Edad Moderna
o 6.5 Desde 1900
o 6.6 Otros desarrollos
o 6.7 Nuevo ateísmo
7 Demografía
o 7.1 Por áreas geográficas
o 7.2 Religiosidad y educación
o 7.3 Religiosidad e inteligencia
8 Véase también
9 Referencias
10 Bibliografía
11 Lectura adicional
o 11.1 En español
o 11.2 En inglés
12 Enlaces externos
Definiciones y distinciones
Diagrama que muestra las relaciones entre las definiciones entre el ateísmo débil/fuerte e
implícito/explícito.
Los ateos explícitos positivos/fuertes (en la derecha) afirman que «a lo menos existe una
deidad» es una afirmación falsa.
Los ateos explícitos negativos/débiles (en la derecha) rechazan o rehúyen la creencia que
existe alguna deidad, sin afirmar en efecto que «a lo menos una deidad existe» es falso.
Los ateos implícitos negativos/débiles (en la izquierda) incluyen a personas que no creen
en una deidad, pero no han rechazado conscientemente tal creencia: niños pequeños,
personas que no han sido expuestas a ideas teístas y algunos agnósticos.
Los tamaños en el diagrama no indican los tamaños relativos dentro de una población.
No existe consenso sobre cuál es la mejor manera de definir y dividir al ateísmo.26 Entre los
aspectos en disputa se encuentra la pregunta a qué entidades sobrenaturales se opone, si es
una afirmación per se o solo la ausencia de ella y si requiere un rechazo explícito y
deliberado o no. Se lo considera compatible con el agnosticismo,27282930313233 pero también
diferente.343536 Se ha propuesto una variedad de categorías para diferenciar sus diferentes
formas.
Alcance
Las definiciones de ateísmo varían según el grado de reflexión que una persona debe tener
respecto a los dioses para ser considerada atea. Algunas definiciones incluyen a la simple
ausencia de creencia en que algún dios exista. Esta definición extensa incluiría a los recién
nacidos y aquellas personas que no han sido expuestas a ideas teístas. Ya en 1772, el barón
d'Holbach dijo que «Todos los niños nacen ateos; no tienen ni idea de Dios».39
Similarmente, George H. Smith (1979) sugirió que: «El hombre que no conoce al teísmo es
un ateo porque no cree en un dios. Esta categoría también incluiría al niño que tiene la
capacidad conceptual para aprender los problemas implicados, pero que aún no es
consciente de ellos. El hecho de que este niño no crea en un dios lo califica como ateo».40
Smith acuñó el término ateísmo implícito para referir a «la ausencia de creencia teísta sin
un rechazo consciente» y ateísmo explícito para la definición más común de la incredulidad
consciente. Ernest Nagel contradice la definición de Smith como simple «ausencia de
teísmo», reconociendo solo el ateísmo explícito como el verdadero «ateísmo».41
Filósofos como Antony Flew42 y Michael Martin37 han diferenciado el ateísmo positivo
(fuerte) con el ateísmo negativo (débil). El ateísmo positivo es la afirmación consciente que
los dioses no existen. El ateísmo negativo incluye todas las otras formas del no teísmo. De
acuerdo a esta clasificación, quienquiera que no sea teísta es un ateo negativo o positivo.
Los términos fuerte y débil son relativamente recientes, mientras que los términos positivo
y negativo tienen un origen anterior y se han usado (de maneras ligeramente diferentes) en
la literatura filosófica42 y en apologéticas católicas.43 Bajo esta división del ateísmo, la
mayoría de los agnósticos serían ateos negativos.
Mientras que hay quienes afirman, como Michael Martin, que el agnosticismo implica un
ateísmo negativo,30 varios agnósticos consideran que su postura es distinta al ateísmo,4445
pues pueden considerar a este último no más justificado que el teísmo o que requiere de
igual convicción.44 La declaración que el conocimiento, ya sea a favor o en contra, de la
existencia de los dioses es inalcanzable, se entiende a veces con la implicación que el
ateísmo también requiere un salto de fe.4647 Las respuestas comunes incluyen que las
proposiciones religiosas no demostradas merecen tanta incredulidad como todas las
proposiciones sin pruebas48 y que la improbabilidad de la existencia divina no implica que
la posibilidad contraria tenga la misma probabilidad de ser cierta.49 El filósofo escocés J. J.
C. Smart argumentó que «en ocasiones una persona auténticamente atea puede describirse a
sí misma, incluso apasionadamente, como agnóstica debido a la generalización irracional
del escepticismo filosófico que nos prohíbe decir que sabemos algo sobre cualquier cosa, a
excepción quizás de las verdades de las matemáticas y la lógica formal».50 Para algunos
ateos, como el filósofo Fernando Savater, el agnosticismo es una forma cobarde e
inconsecuente de ateísmo.51 Por consiguiente, algunos autores ateos como Richard Dawkins
prefieren diferenciar a las posturas teístas, ateas y agnósticas de acuerdo a su posición
dentro de un espectro de probabilidad teísta, es decir, la probabilidad de verdad que cada
quien asigna a la afirmación «Dios existe».52 En lo personal se declara «agnóstico en la
misma medida en que lo soy respecto de las hadas en el fondo del jardín».53
Además existe la creencia de que los ateos rápidamente creen en Dios en momentos de
crisis, se convierten in artículo mortis (justo antes de morir) o que «no hay ateos en las
trincheras».55 Sin embargo, han existido contraejemplos, entre ellos casos de ateos
literalmente en las trincheras.56
Conceptos
Paul Henri Thiry, Baron d'Holbach, un defensor del ateísmo del siglo XVIII.
—Système de la Nature
La clasificación más amplia del fundamento ateo es su división entre ateísmo práctico y
teórico.
Ateísmo práctico
Se considera al ateísmo práctico como una forma de actuar en la que los ateos prácticos o
pragmáticos viven como si no existieran dioses, de ser posible explicando fenómenos
naturales sin necesidad de referencias divinas. Aunque en esta postura no se niega
explícitamente la existencia de ningún dios, sí puede considerarse innecesaria o inútil; para
los ateos prácticos de existir alguna deidad esta no proveería sentido a la vida ni
influenciaría en la vida cotidiana.5960
Ateísmo teórico
Argumentos ontológicos
Argumentos epistemológicos
Argumentos metafísicos
El ateísmo metafísico [...] incluye a todas las doctrinas que sostienen el monismo
metafísico (la homogeneidad de la realidad). Puede ser:
b) Relativo: el rechazo implícito de Dios en todas las filosofías que, si bien aceptan la
existencia de un absoluto, conciben a ese absoluto carente de todas las cualidades propias
de Dios: trascendencia, personalidad propia y unidad. Está asociado con el monismo
idealista (panteísmo, panenteísmo, deísmo).59
Véanse también: Monismo y Fisicalismo.
¿Es que Dios quiere prevenir el mal, pero no es capaz? Entonces no es omnipotente.
¿Es capaz, pero no desea hacerlo? Entonces es malévolo.
¿Es capaz y desea hacerlo? ¿De dónde surge entonces el mal?
¿Es que no es capaz ni desea hacerlo? ¿Entonces por qué llamarlo Dios?65
—Paradoja de Epicuro
Argumentos lógicos
El ateísmo lógico afirma que varias de las concepciones de los dioses, tales como el Dios
personal de las religiones abrahámicas como el cristianismo, poseen cualidades
lógicamente inconsistentes entre sí. Tal ateísmo presenta argumentos deductivos contra la
existencia de Dios, que señalan la incompatibilidad entre los atributos divinos, tales como
perfección, creador del mundo, inmutabilidad, omnisciencia, omnipresencia, omnipotencia,
omnibenevolencia, trascendencia, personalidad, sobrenatural, justo y misericordioso.16
El ateísmo teodiceo afirma que el mundo como lo conocemos no puede reconciliarse con
las cualidades comúnmente atribuidas a Dios o los dioses por los teólogos. Argumentan que
la existencia de una deidad omnisciente, omnipresente, omnipotente y omnibenevolente no
es compatible con un mundo en el que existe el mal y el sufrimiento (argumento del mal), y
en el que el amor divino está oculto a tantas personas (argumento del ocultamiento
divino).18
Un argumento similar al del mal se le atribuye a Sidarta Gautama (véase duḥkha),66 sabio
de cuyas enseñanzas se fundó el budismo.67
Reducción de la religión
Ateísmo en religiones
Filosofías ateas
El sociólogo Phil Zuckerman analizó en 2009 los estudios sociológicos existentes sobre la
irreligiosidad y concluyó que el bienestar social está correlacionado positivamente con la
irreligión. Descubrió que hay una menor tasa de ateísmo e irreligiosidad en naciones pobres
y menos desarrolladas (especialmente en África y Sudamérica) que en las democracias ricas
e industrializadas.8687 Sus descubrimientos en relación al ateísmo en los Estados Unidos fue
que, comparados con sus compatriotas religiosos, «las personas ateas e irreligiosas» son
menos nacionalistas, prejuiciosas, antisemitas, racistas, dogmáticas, etnocéntricas, cerradas
de mente y autoritarias, y en los estados con los mayores porcentajes de ateos, la tasa de
asesinatos está bajo al promedio; por el contrario, en los estados más religiosos, esta es
superior al promedio.8889
Ateísmo e irreligión
El budismo es descrito a veces como no teísta debido a su ausencia de una deidad creadora,
pero esa puede ser una opinión demasiado simplista.90
Se asume a menudo que las personas que se autoidentifican como ateas son irreligiosas,
pero de hecho algunas sectas de las religiones principales rechazan la existencia de una
deidad personal y creadora.91 En los años recientes, ciertas denominaciones religiosas han
acumulado un número creciente de seguidores abiertamente ateos, tales como el judaísmo
ateo y humanista9293 y el ateísmo cristiano.949596
El sentido estricto del ateísmo positivo no conlleva ninguna creencia particular aparte de
afirmar la inexistencia de los dioses; de este modo, los ateos pueden albergar cualquier
número de creencias espirituales. Por la misma razón, los ateos pueden sostener una amplia
variedad de creencias éticas, que van desde el universalismo moral del humanismo, que
afirma que un mismo código moral debiese aplicarse consistentemente a todos los
humanos, hasta el nihilismo moral, que sostiene que la moralidad carece de sentido.97
Filósofos como Slavoj Žižek,98 Alain de Botton99 y Alexander Bard y Jan Söderqvist100 han
defendido que los ateos debiesen recuperar la religión como un acto de resistencia contra el
teísmo y no permitir que la religión sea precisamente un injusto monopolio de los teístas.
Los filósofos Susan Neiman108 y Julian Baggini,109 entre otros, sostienen que comportarse
éticamente únicamente debido a un mandato divino no es una conducta ética auténtica, sino
meramente una obediencia ciega. Baggini arguye que el ateísmo es un fundamento superior
para la ética y afirma que es necesario un marco moral externo a imperativos religiosos
para evaluar la moralidad de los imperativos per se: ser capaz de discernir, por ejemplo,
que «Debes robar» es inmoral incluso cuando la religión propia lo ordena; y sostiene que
los ateos, por tanto, tienen la ventaja de estar más inclinados a realizar tales
cuestionamientos éticos que los religiosos.110
Karl Marx escribió: «La miseria religiosa es a la vez la expresión de la miseria real y la
protesta contra la miseria real. La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el
sentimiento de un mundo sin corazón, así como el espíritu de una situación sin alma. Es el
opio del pueblo. Se necesita la abolición de la religión entendida como felicidad ilusoria del
pueblo para que pueda darse su felicidad real. La exigencia de renunciar a las ilusiones
sobre su condición es la exigencia de renunciar a una condición que necesita de ilusiones.
La crítica a la religión es, por tanto, en germen, la crítica del valle de lágrimas, cuyo halo lo
constituye la religión».114115 Vladimir Lenin dijo que «cada idea religiosa y cada idea de
Dios es vileza indescriptible [...] del tipo más peligroso, 'contagio' de la clase más
abominable. Millones de pecados, acciones asquerosas, actos de violencia y contagios
biológicos [...] son por lejos menos peligrosos que la sutil y espiritual idea de Dios ataviado
de los más inteligentes disfraces ideológicos».116
Etimología
La palabra griega αθεοι (atheoi), tal y como aparece en la Epístola a los efesios (2:12) del
papiro 46 de comienzos del siglo III. Por lo general, traducida como «[aquellos] sin
Dios».125
En la Antigua Grecia temprana, el adjetivo atheos (ἄθεος, del prefijo negativo ἀ- + θεός
«dios») significaba «sin dios(es)». Fue usado al principio como un término censurador que
aproximadamente quería decir «malvado» o «impío». En el siglo V antes de nuestra era, la
palabra comenzó a indicar una irreligiosidad más deliberada y activa en el sentido de
«cortar lazos con los dioses» o «negar a los dioses». Luego, el término ἀσεβής (asebēs)
empezó a ser aplicado contra aquellos que blasfemamente negaban o faltaban el respeto a
los dioses locales, incluso si ellos creían en otros dioses. Es por ello que las traducciones
modernas de textos clásicos a veces reproducen atheos como ateo. Como sustantivo
abstracto, estaba también el término ἀθεότης (atheotēs), «ateísmo». Cicerón transliteró la
palabra griega por la latina átheos. Se usó frecuentemente el término en el debate entre los
primeros cristianos y los helenistas, cada lado aplicándolo, en sentido peyorativo, al bando
contrario.13
El término en inglés atheist (ateo, del francés athée), en el sentido de «aquel [...] que niega
existencia en Dios o dioses»,126 precede a atheism (ateísmo en inglés), hallándose su primer
uso en 1566127 y luego en 1571.128 El uso de atheist como etiqueta de falta de religiosidad
puede rastrearse hasta 1577.129 Atheism proviene de la adopción del francés athéisme130 y
aparece alrededor de 1587.131 Un trabajo anterior, de alrededor de 1534, usó el término
atheonism (equivalente a ateonismo).132133 Posteriormente surgieron palabras relacionadas:
deist (deísta) en 1621,134 theist (teísta) en 1662,135 deism (deísmo) en 1675136 y theism
(teísmo) en 1678.137 Desde el comienzo deist y deism llevaron sus sentidos modernos. En
cambio, el término theism se contrastó con deism (teísmo y deísmo respectivamente).
Karen Armstrong escribe que «Durante los siglos XVI y XVII, la palabra “ateo” aún era
reservada exclusivamente para generar polémica. [...] El término “ateo” era un insulto.
Nadie habría soñado con llamarse a sí mismo ateo».138 A mitad del siglo XVII se suponía
todavía que era imposible no creer en Dios;139 ser ateo significaba no aceptar la concepción
de lo divino de aquel momento.140
La palabra «ateísmo» fue empleada originalmente para describir una creencia autodeclarada
en la Europa de finales del siglo XVIII, que denotaba específicamente el descreimiento en
el dios monoteísta abrahámico.141 En el siglo XX, la globalización contribuyó a la
expansión del término para referirse al rechazo de todas las deidades, aunque es común en
las sociedades occidentales describirlo simplemente como la «no creencia en Dios [dios
abrahámico]».142
Historia
Artículo principal: Historia del ateísmo
Si bien el término ateísmo se originó en Francia en el siglo XVI,130131 ideas que hoy pueden
reconocerse como ateas se documentan desde el periodo védico y la Antigüedad clásica.
Se encuentran escuelas ateas en el pensamiento índico temprano y han existido desde los
tiempos de la religión védica.143 Entre las seis escuelas ortodoxas de la filosofía hindú, el
samkhya, la escuela filosófica más antigua no acepta a Dios, y el mimamsá temprano
también rechazó la noción de Dios.144 Este último no solo no aceptó a dios, sino que afirmó
que la misma acción humana era suficiente para crear las circunstancias necesarias para el
goce de sus frutos.145 El chárvaka, la escuela filosófica antiteísta y completamente
materialista que se originó en India sobre el siglo VI a. n. e. es probablemente la escuela de
filosofía más explícitamente atea de India, similar a la escuela cirenaica griega. Esta rama
de la filosofía india es clasificada como heterodoxa debido a su rechazo a la autoridad de
los Vedas y por tanto no es considerada parte de las seis escuelas ortodoxas del hinduismo,
pero es notable como evidencia de un movimiento materialista dentro del hinduismo.146
Chatterjee y Datta explican que nuestro entendimiento de la filosofía chárvaka es
fragmentaria, basado en gran medida sobre la crítica de sus ideas por otras escuelas y en
que no es una tradición viviente:
Otras filosofías indias generalmente consideradas como ateas incluyen el samkhya clásico y
el purva mimamsá. El rechazo a un Dios persona y creador también se observa en el
jainismo y en el budismo de India.148
Antigüedad clásica
En la Apología de Platón, Sócrates (en la imagen) fue acusado por Meleto de no creer en
los dioses.
El ateísmo occidental tiene sus raíces en la filosofía griega presocrática, pero no surgió
como una visión del mundo declarada sino hasta finales de la Ilustración.149 El filósofo
griego Diágoras del siglo V a. C. se le conoce como el «primer ateo»150 y es señalado como
tal en De natura deorum por Cicerón.151 Los atomistas como Demócrito intentaron explicar
el mundo de una manera puramente materialista, sin hacer referencia a lo espiritual o lo
místico. Critias consideró a la religión como una invención humana usada para asustar a las
personas con el fin de que siguieran órdenes morales152 y Pródico también parece haber
hecho declaraciones ateas en su obra. Filodemo relató que Pródico creía en que «los dioses
de la creencia popular no existen ni saben nada, pero el hombre primitivo [deidificó por
admiración] los frutos de la tierra y prácticamente todo lo que contribuía a su existencia».
En ocasiones se ha considerado ateo a Protágoras, pero realmente sostuvo posturas
agnósticas: «Con respecto a los dioses, no tengo medios para saber si existen o no o qué
clase de seres pueden ser. Muchas cosas previenen el conocimiento, incluyendo la
oscuridad del tema y la brevedad de la vida humana».153 En el siglo III a. C. los filósofos
griegos Teodoro el ateo151154 y Estratón de Lámpsaco155 no creían que existieran los dioses.
Los compatriotas de Sócrates (470-399 a. C.) lo asociaron con las tendencias de la filosofía
presocráticas hacia la investigación natural y el rechazo de las explicaciones divinas de los
fenómenos. Aunque esta impresión malinterpreta su pensamiento, así fue caracterizado en
la comedia Nubes de Aristófanes y luego fue acusado y ejecutado por impiedad y
corromper a la juventud. En el juicio Sócrates negó vehemente que fuese ateo y la academia
contemporánea provee pocas razones para dudar de esta declaración.156157
Epicuro, filósofo griego.
Evémero (c. 300 a. C.) publicó su idea de que los dioses solo eran las deificaciones de
antiguos gobernantes, conquistadores y fundadores del pasado y que sus cultos y religiones
eran en esencia la continuación de reinos desaparecidos y estructuras políticas pasadas.158
Aunque no era estrictamente ateo, se le criticó posteriormente por haber «propagado el
ateísmo en todo el mundo habitado al arrasar a los dioses».159
Epicuro (341-270 a. C.) también fue un personaje importante en la historia del ateísmo.
Apoyándose en las ideas atomistas de Demócrito, abogó por una filosofía materialista
según la cual el universo está gobernado por leyes del azar sin ninguna necesidad de
intervención divina (véase indeterminismo). Aunque afirmó que las deidades existían, creía
que eran indiferentes a la existencia humana. El fin de los epicúreos era obtener la paz
mental y un importante medio para lograrlo era exponer el miedo a la ira divina como un
sentimiento irracional. También negaban la existencia después de la muerte y la necesidad
de sentir miedo por los castigos del Hades.160 El devoto seguidor de Epicuro, el poeta
romano Lucrecio, citó el mito del sacrificio de Ifigenia a como un ejemplo de los males de
la religión, en contraste con la teología defendida por Epicuro.161
El filósofo romano Sexto Empírico (s. III) sostuvo que se debe suspender el juicio (epojé)
acerca de casi todas las creencias (una forma de escepticismo conocida como pirronismo),
que no había nada inherentemente malvado y la ataraxia («paz mental») es posible
mediante la abstención del juicio. La cantidad relativamente grande de sus obras
sobrevivientes tuvo una influencia duradera en los filósofos posteriores.162
Durante la Alta Edad Media, el mundo islámico experimentó una Edad de Oro. De la mano
de avances en la ciencia y filosofía, las tierras de Arabia y Persia produjeron francos
racionalistas y ateos, entre ellos Ibn al-Warraq (siglo IX), Ibn al-Rawandi (827–911), Al-
Razi (854–925) y Al-Maʿarri (973–1058). Al-Ma'arri enseñó que la religión es tan solo un
«mito inventado por los antiguos»165 y que hay personas «de dos clases: aquellas con
cerebros, pero sin religión, y aquellas con religión, pero sin cerebro».166 A pesar de haber
sido escritores relativamente prolíficos, casi ninguno de sus escritos sobrevivieron y los
pocos que lo hicieron fue preservado en su mayoría a través de citas y fragmentos en obras
posteriores por apologéticos musulmanes en su intento por refutarlos.167 Además, otros
eruditos de la Edad de Oro se han asociado con el pensamiento racionalista y el ateísmo,
aunque la actual atmósfera intelectual del mundo islámico y la escasa evidencia
sobreviviente hace de este punto un objeto de debate.
La divulgación de puntos de vista ateos era rara en Europa durante la Alta Edad Media y la
Edad Media (véase Inquisición medieval), mientras que la metafísica y la teología eran los
intereses dominantes en lo concerniente a la religión.168 Hubo, sin embargo, movimientos
dentro de este período que impulsaron concepciones heterodoxas del dios cristiano,
incluidas diferentes consideraciones de la naturaleza, trascendencia y cognoscibilidad de
Dios. Individuos y grupos, tales como Juan Escoto Eriúgena, David de Dinant, Amalrico de
Bena y los Hermanos del libre espíritu mantuvieron puntos de vista cristianos con
tendencias panteístas. Nicolás de Cusa sostuvo una forma de fideísmo que llamó docta
ignorantia («ignorancia aprendida»), que afirma que Dios está más allá de toda
categorización humana y por tanto su conocimiento se limita a la conjetura. Guillermo de
Ockham inspiró tendencias antimetafísicas con su limitación nominalista del conocimiento
humano a objetos concretos y afirmó que la esencia divina no puede ser aprehendida por el
intelecto humano, ya sea racional o intuitivamente. Los seguidores de Ockham, como Juan
de Mirecourt y Nicolás de Autrecour promovieron esta epistemología. La división
resultante entre la fe y la razón influyó posteriormente a teólogos radicales y reformistas
como John Wycliffe, Jan Hus y Martín Lutero.168
Edad Moderna
Baruch Spinoza (1632-1677), una de las principales figuras del racionalismo y predecesor
influyente de la Ilustración.169 Identificó a la filosofía y la ciencia como los medios para
descubrir y experimentar a Dios, en lugar del asombro y la sumisión reverencial. Señaló
que las últimas solo originan a la superstición y la subordinación ciega a las autoridades
eclesiásticas; mientras que las primeras conducen a la iluminación, la libertad y la
bienaventuranza verdadera (la paz mental).170
El historiador Geoffrey Blainey escribió que la Reforma Protestante allanó el camino para
la crítica atea a la autoridad de la Iglesia católica, quien a su vez «discretamente inspiró a
otros pensadores para que atacaran la autoridad de las nuevas iglesias protestantes».171 El
deísmo ganó influencia en Francia, Prusia e Inglaterra. El filósofo Baruch Spinoza fue
«probablemente el primer autoproclamado “semiateo” conocido en el mundo cristiano de la
edad moderna» de acuerdo con Blainey. Spinoza creía que las leyes de la naturaleza
explicaban el funcionamiento del universo y en 1661 publicó su Tratado breve sobre Dios,
el hombre y la felicidad.172
La crítica al cristianismo se volvió cada vez más frecuente durante los siglos XVII y XVIII,
especialmente en Francia e Inglaterra, donde al parecer existió malestar religioso según
fuentes de la época. Algunos pensadores protestantes, como Thomas Hobbes, defendieron
una filosofía materialista y el escepticismo hacia los sucesos sobrenaturales, mientras que
Spinoza rechazó a la divina providencia en favor de un naturalismo panenteísta. A fines del
siglo XVII, se apoyó abiertamente el deísmo por parte de intelectuales como John Toland,
quien acuñó el término «panteísta».173
El primer ateo explícito conocido fue el crítico de la religión alemán Matthias Knutzen a
través de sus tres escritos de 1674.174 Fue seguido por otros dos escritores: el filósofo
exjesuita polaco Kazimierz Łyszczyński y, en los años 1720, el sacerdote francés Jean
Meslier.175 Con el paso al siglo XVIII, destacaron nuevos pensadores abiertamente ateos,
como el barón d'Holbach, Jacques-André Naigeon y otros materialistas franceses.176 John
Locke en contraste, aunque defensor de la tolerancia, exhortaba a las autoridades a no
tolerar el ateísmo, pues creía que la negación de la existencia de Dios socavaría el orden
social y conduciría al caos.177
La esencia del cristianismo (1841) de Ludwig Feuerbach sería una gran influencia para
filósofos como Friedrich Engels, Marx, David Strauss, Nietzsche y Stirner. Feuerbach
consideró a Dios un invento humano y a las actividades religiosas una forma de satisfacción
de deseos. Gracias a esta obra se le considera el padre de la antropología de la religión
moderna.
Voltaire (1694-1778), escritor y filósofo francés del Siglo de las Luces. Criticó los abusos
de poder de la Iglesia católica y abogó por la libertad de culto, la libertad de expresión y la
separación Iglesia-Estado.178
Durante la segunda mitad del siglo XIX, el ateísmo alcanzó protagonismo bajo la influencia
de filósofos racionalistas y librepensadores. Muchos filósofos alemanes prominentes de
esta época negaron la existencia de deidades y fueron críticos de la religión, tales como
Ludwig Feuerbach, Arthur Schopenhauer, Max Stirner, Karl Marx y Friedrich Nietzsche.182
G.J. Holyoake fue la última persona (1842) en ser encarcelada en Gran Bretaña debido a
creencias ateas.183 Stephen Law afirma que Holyoake "acuñó originalmente el término
'secularismo'".184
Desde 1900
Otros desarrollos
Otros líderes lucharon contra el hinduismo y los brahmanes por discriminar y dividir a la
gente en nombre de la casta y la religión.195 Esto se puso de relieve cuando E. V. Ramasami
Naicker, un prominente activista ateo de la India conocido como Periyar, creó el
movimiento Self-Respect también conocido como Dravidian Association (Dravidar
Kazhagam) en 1929, un movimiento ateo todavía muy activo en el estado de Tamil Nadu,
en el sur de la India, a finales del siglo XX.196
Nuevo ateísmo
Los «Cuatro jinetes del No-Apocalipsis» (en sentido horario desde esquina sup. izq.):
Richard Dawkins, Christopher Hitchens, Daniel Dennett y Sam Harris.
Artículo principal: Nuevo ateísmo
Este movimiento busca disociarse del ateísmo político de masas que ganó fuerza en varias
naciones en el siglo XX. En sus libros, se ha señalado a los atentados motivados por la
religión del 11-S y el éxito parcial de los intentos del Discovery Institute por cambiar en
Estados Unidos el currículo escolar en ciencias e incluir ideas creacionistas, con el apoyo
de George W. Bush en 2005, como muestras de la necesidad de avanzar hacia una sociedad
atea.217218
Demografía
Artículo principal: Demografía del ateísmo
En términos mundiales, si bien existen ateos y agnósticos en todos los países del mundo, su
número es más reducido en países pobres y menos desarrollados que en los países ricos e
industrializados.224225 De acuerdo con el psicólogo evolucionista Nigel Barber, el ateísmo
florece donde la mayoría de las personas se sienten económicamente seguras,
particularmente en el modelo nórdico y las socialdemocracias de Europa, ya que existe una
menor incertidumbre acerca del futuro gracias a extensas redes de seguridad social y una
mejor atención médica que logran una mayor calidad y expectación de vida en su
población; en contraste con las naciones subdesarrolladas, donde virtualmente no hay
ateos.226
El Global Index of Religiosity and Atheism (2012) de Gallup encuestó a 50 000 personas en
57 países, preguntándoles «¿Independientemente de si asistes a un lugar de culto o no,
dirías que eres una persona religiosa, no religiosa o un ateo convencido?» El 59 % de la
población mundial se identificó como religiosa, un 23 % no religiosa y un 13 % se declaró
atea convencida. Los ateos están concentrados principalmente en Asia Oriental,
especialmente China y Japón, y en Europa Occidental (en promedio 14 %), donde sobresale
Francia. Los diez países con mayor proporción de «ateos convencidos» fueron China
(47 %), Japón (31 %), República Checa (30 %), Francia (29 %), Corea del Sur (15 %),
Alemania (15 %), Países Bajos (14 %), Austria (10 %), Islandia (10 %), Australia (10 %) e
Irlanda (10 %). En contraste, la lista de diez países con mayor porcentaje de «personas
religiosas» son Ghana (96 %), Nigeria (93 %), Armenia (92 %), Fiyi (92 %), Macedonia
(90 %), Rumania (89 %), Irak (88 %), Kenia (88 %), Perú (86 %) y Brasil (85 %). En
comparación con el mismo estudio realizado en 2005, en siete años la religiosidad
disminuyó nueve puntos porcentuales mientras que los ateos aumentaron tres en los países
comunes a ambos años. El estudio también halló que la religiosidad es mayor entre los
pobres, con una diferencia de 17 puntos porcentuales entre el quinto (49 %) y primer quintil
(66 %). De igual forma, los países son menos religiosos conforme aumenta su prosperidad.
La religiosidad es menor entre aquellos con mayor educación, aquellos con educación
superior (52 %) son 16 puntos menos religiosos que aquellos sin educación secundaria
(68 %).25
Porcentaje de ciudadanos europeos que respondieron «No creo que existe alguna clase de
espíritu, Dios o fuerza suprema» en el Eurobarómetro de 2005.227
La edición de junio de 2005 del Eurobarómetro reveló que el 18 % de la población europea
se identifica con «No creo que existe alguna clase de espíritu, Dios o fuerza suprema»,
frente al 52 % que eligió «Creo que existe un Dios» y el 27 % que se decidió por «Creo en
alguna clase de espíritu o fuerza suprema». En un extremo se sitúan los franceses (33 % de
ateísmo), los checos (30 %) y los belgas y holandeses (ambos 27 %). En el cabo opuesto
están Polonia, Irlanda (4 %) y Rumania. Se muestran además diferencias por sexos, clases
de edad, orientación política y nivel cultural: las mujeres, los mayores, los que se
consideran de derecha y aquellos de menor educación formal tienen una mayor tendencia a
creer en Dios.227
Religiosidad y educación
Un estudio de Estados Unidos observó una correlación positiva entre el nivel de educación
y la irreligión, el agnosticismo y el ateísmo,88 y una encuesta en la UE encontró una
correlación positiva entre el abandono escolar prematuro y la creencia en un dios.227 La
diferencia entre ricos y pobres se extiende al campo de los estudios; según el Global Index
of Religiosity and Atheism elaborado por Gallup International en 2012, el grado de ateísmo
entre los licenciados asciende al 19 %, frente al 7 % de los que no tienen estudios, y el
número de creyentes disminuye a medida que sube el nivel de estudios de las personas.234
También es común encontrar altos niveles de escepticismo en países con gobiernos
socialistas (ver ateísmo de estado), como lo son Corea del Norte, Vietnam y China, y por
razones históricas en Rusia (ver URSS).
En 2009 el Pew Research Center cuantificó la religiosidad entre los científicos miembros
del American Association for the Advancement of Science y encontró que «un poco más de
la mitad de los científicos (51 %) creen en alguna clase de deidad de poder superior; en
concreto, 33 % de los científicos dice creer en Dios, mientras que un 18 % cree en un
espíritu universal».237 Una encuesta publicada en el Journal of General Internal Medicine
en 2005 informó que el 76 % de los médicos en los Estados Unidos creía en un Dios,
superior al 7 % de la Academia Nacional de Ciencias, pero aún menor al 85 % de la
población general. Aunque casi tan religiosos como aquella, sus religiones concretas a
menudo diferían de las de sus pacientes.238
Una encuesta de 2010 encontró que aquellos que se identifican como ateos o agnósticos
tienen en promedio más conocimientos sobre las religiones principales que sus propios
seguidores. Los no creyentes obtuvieron mejores resultados en las preguntas acerca de los
principios centrales del protestantismo y del catolicismo. Solo los fieles mormones y judíos
acertaron tanto como los ateos y los agnósticos.241
Religiosidad e inteligencia
1. Las personas inteligentes no suelen conformarse con facilidad, por lo que es más
probable que resistan el dogma religioso.
2. Las personas inteligentes tienden a adoptar un estilo de pensamiento analítico
(opuesto al intuitivo), el cual se ha demostrado que mina las creencias religiosas.
3. Muchas funciones de la religión, incluido el control compensatorio, la
autorregulación, el autoengrandecimiento y el apego seguro, también son otorgadas
por la inteligencia. Por lo que las personas inteligentes pueden tener menor
necesidad de prácticas y creencias religiosas.243