EL NOMBRE DE LA ROSA Y EL ARTE MEDIEVAL
Presentado por: Soraya Agudelo Delgado. 1094282283
Universidad de Pamplona
Propedéutica del arte
Grupo: C
2019
En el siguiente trabajo se relaciona la película “El nombre de la rosa” con el arte medieval.
La película está basada en el libro con el mismo nombre escrito por Humberto Eco, la
novela de misterio fue publicada en 1980, y la película fue dirigida en 1986 por Jean
Jacques Annaud. Los hechos relatados transcurren en un monasterio, por el año de 1327
hacia el final de la época medieval, y como tal el estilo de vida mostrado pertenece a
dicha época. El protagonista Adso cuenta una serie de sucesos que vivió junto a su
maestro mientras estaban en la abadía. En la historia se observa como el conocimiento
estaba prohibido y la religión cristiana era lo más predominante, de igual forma esto se ve
reflejado en la arquitectura, escultura y pintura de esta época.
La primera forma artística que se puede observar es la arquitectura medieval, más
exactamente la arquitectura románica, que es originaria de los monjes, este estilo se
manifiesta en las ventanas pequeñas, muros gruesos y grandes, y bóvedas, construidos
mayormente en piedra y en forma de fortaleza, que eran construidas de esta manera para
enseñar al pueblo la fe a dios por medio de la sencillez. Además la organización
monástica estaba sujeta a unas reglas, se exigía una organización espacial propia donde
destacan la iglesia y las dependencias entorno al claustro ya sea de comunidad como la
sala capitular, el dormitorio y el receptorio, o de servicios como la cocina, edemas del
locutorio y calefactorio entre otras, señalando siempre una neta separación entre la zona
de los padres y la de los hermanos o conversos, conjuntamente la orientación del
monasterio estaba basada en la salida del sol al igual que la instalación de los edificios.
Como se sabe en esta época sucede un nacimiento arquitectónico que produce una
actividad constructiva realmente extraordinaria, sobre todo en el ámbito religioso dentro
del que siempre destacara la personalidad de la arquitectura monástica como cuadro
natural de la vida genotípica de cada una de las grandes órdenes religiosas. Así, los
monasterios adoptaron las novedades constructivas más importantes del momento, así
como la expresión espiritual y estética más aguda de su tiempo. Ya que en esta época
domina el cristianismo y el poder era eclesiástico, la iglesia tenía muros altos para
demostrar magnificencia y poder.
Otra característica importante de las construcciones son las figuras en relieve que están
estrechamente ligadas a la arquitectura, se encontraban en entradas, sobre columnas o
en el interior, esculpidos en la pierda con o sin parte luz, que de pendiendo del lugar que
se trate las esculturas podían ser monstruos, santos o cualquiera que fuese su forma, se
encontraban allí con el fin de infundir miedo o recordar al que las viera que la religión era
lo más importante, como las que vio el protagonista cuando entro en un salón oscuro, que
al ver tantas caras de monstruos se asustó y desoriento. Estas portadas de iglesias,
abadías y catedrales como manifestación externa de la casa de dios fueron el punto
culminante del templo al que con más cuidado y gasto se atendió, ya sea bajo una rica
organización columnario o cediendo todo el protagonismo a la escultura. En la película
también se muestran algunas estatuas, como la tradicional figura de la virgen que
sostiene un niño, que es observada por los protagonistas en la iglesia donde resaltan que
es una escultura especial y su belleza. Este tipo de arquitectura también se identifica con
lo oculto, como se evidencia en la historia que muestra los pasadizos secretos entre las
instalaciones del monasterio y la estructura de la biblioteca, diseñada como un laberinto
con el fin de guardar secretos.
Los monjes se dedicaban principalmente a pasar o traducir manuscritos ilustrados, que se
encontraban en la biblioteca, algunos de estos libros eran prohibidos como es el caso del
libro sobre la risa, alrededor del cual giran los sucesos de la historia. En estos libros, se
usaba la miniatura y la caligrafía. Las ilustraciones se hacían para adornar el libro o
acompañar lo narrado, ya fuera en márgenes, sobre el texto o en hojas enteras, las figuras
que se observan en la película en su mayoría corresponden fantasías, como por ejemplo
en el trabajo que hacia el monje que murió al principio, se muestra en una escena una hoja
muy cargada en los márgenes con la primera letra sobresaliendo del resto del texto, en las
ilustraciones que adornan la hoja se ven animales realizando acciones humanas y
personas con cara de animales que los catalogaban como imágenes cómicas, o el dragón
de varias cabezas que representa al apocalipsis, tema de recurrencia e importancia en las
obras de este periodo, descrito en la película como un obra maestra que encontraron los
protagonistas en la biblioteca, es de destacar que los autores debían poseer una habilidad
excepcional para hacer los diferentes dibujos, ya se tratara de la delicadeza, constancia y
cuidado que requieren las miniaturas o la creatividad al momento de realizar dibujos de
criaturas imaginadas por los propios monjes, en este sentido era demasiado el tiempo
invertido para terminar los pergaminos o libros. En estos dibujos se evidencia el uso de
diferentes colores y detalles que lo convierten en objeto de embellecimiento del libro. Las
ilustraciones que se realizaban en los libros evidencian el interés por la perspectiva, el
paisaje, el retrato y los asuntos religiosos, la vistosidad de la paleta con intensos rojos
verdes y azules, la elegancia de los tipos, lo acertado de las composiciones y los amplios
juegos de paños quebrados bajo una luz de gran limpieza, así como el empleo de la nueva
técnica del óleo, que son algunos de los rasgos característicos de la pintura medieval.