Cassany y las prácticas de literacidad crítica como práctica social: Estrategias
digitales para la comprensión crítica
Mtro. PD Becerril Morales Fernando*
[email protected] Mtro. Educ. Alberto Guadarrama Herrera*
[email protected] *Profesor de carrera de tiempo completo en el plantel Dr. Pablo
González Casanova de la escuela preparatoria de la UAEMex
Tenancingo de Degollado, Estado de México, México
1.- X Foro Educadores para la era digital
Resumen
La investigación está ubicada en el marco denominado critical literacy y tiene como objetivo
reconocer bases teóricas que intervienen en la construcción de literacidad crítica de
Cassany, así como la correspondencia de los recursos para estimularla, a partir de la
pregunta de investigación: ¿Cuáles son los fundamentos y argumentos teóricos que
Cassany utiliza para construir el enfoque sociocultural de la literacidad crítica y en qué
consisten los recursos que propone para propiciarla en los sujetos? El estudio se configuró
con estudiantes del Plantel Dr. Pablo González Casanova de la Escuela Preparatoria de la
UAEMex y metodológicamente se diseñó una muestra de tipo estratificada de acuerdo con
los tres grados que se imparten en el plantel. Se aplicó una encuesta de lectura a una
muestra de 353 estudiantes con el objetivo de identificar información relacionada con trece
indicadores que giran en torno a la lectura, escritura y literacidades y de los cuales tan sólo
se aborda uno, la dimensión V. ¿Qué leen en internet? Es un estudio de campo orientado
a la interacción social que indaga detenidamente percepciones y actitudes de personas que
desempeñan roles independientes. En conclusión la lectura siempre se produce en
múltiples direcciones, de maneras impensadas e inadvertidas.
Introducción
La presente investigación está ubicada dentro del marco denominado en inglés critical
literacy que traducimos para este documento como alfabetización o cultura escrita, Emilia
Ferreiro (1997), literacia o literidad, usado en América, calcando al término inglés literacy,
o escrituralidad, propuesto como alternativa a la oralidad, literacidad crítica, Cassany
(2006), competencia crítica, etc., sin que hasta el momento exista ningún consenso entre
su significado. Tiene como objetivo reconocer las bases teóricas que intervienen en la
construcción de la propuesta de literacidad crítica de Cassany, así como la correspondencia
de los recursos para estimularla.
Por su parte, los Nuevos Estudios de Literacidad (NEL) enfocan a la literacidad como una
“práctica social” en la cual la escritura, la lectura y las diferentes formas de actividad e
interacción social que le rodean son vistas como prácticas multidimensionales, que implican
diferentes esferas culturales y que ocupan diferentes lugares en la identidad de las
personas.
En múltiples reflexiones Cassany (2006) refiere que son cuatro los factores que actualmente
están transformando el acto de leer, a saber: la lectura crítica, la lectura en varias lenguas
y culturas, las nuevas comunidades discursivas y nuevos géneros por el avance de la
tecnología y la divulgación de la ciencia. Además apunta que hace falta un conocimiento
cultural compartido entre el autor y el lector, justificando, bajo esta argumentación, el
enfoque sociocultural de la lectura. Por tanto, el estudio problematiza aspectos que
consideran a la lectura y la escritura como prácticas sociales.
Para ello, Cassany distingue tres planos dentro de la comprensión de textos, un plano que
denomina las líneas, que se refiere a la comprensión literal del texto, otro que denomina,
entre líneas, que tiene que ver con la comprensión de lo que está implícito en los textos, y
un tercero, que apela, detrás de las líneas, que permite comprender un texto a partir de
poder evidenciar cuál es la ideología que subyace, descubrir el propósito del autor, las
razones que lo motivaron a escribir ese discurso, su interrelación con otros discursos, y,
como lector, “qué postura se asume frente a ese texto, si se está de acuerdo o no y las
razones para ello, entre otros aspectos. Este tercer aspecto -lo denominará- como
literacidad crítica” Cassany (2006).
De esta manera, el enfoque sociocultural plantea que los textos se construyen en ámbitos
e instituciones sociales, en las cuales, tanto el autor como el lector tienen propósitos
discursivos socialmente reconocidos que se concretan en textos por tanto, reflejan el punto
de vista y la visión del mundo de quien escribe, por supuesto, del lector, quien aporta su
visión del mundo a partir de conocimientos previos, quienes también tienen un origen social
(Cassany, 2006), que genera la siguiente pregunta de investigación: ¿Cuáles son los
fundamentos y argumentos teóricos que Cassany utiliza para construir el enfoque
sociocultural de la literacidad crítica y en qué consisten los recursos que propone para
propiciarla en los sujetos?
Además, sostiene que todo discurso contiene un sesgo ideológico, por tanto, comprender
un texto va más allá de asimilar su contenido al determinar la ideología subyacente; implica,
asignarle un sentido al texto dentro del mundo personal de lector.
Fundamentación teórica
Cassany (2006) postula que leer y escribir no sólo son procesos psicológicos o tareas
lingüísticas, sino también prácticas socioculturales. Esta orientación de carácter
sociocultural manifiesta que lectura y escritura no sólo son resultado de la ejecución de
procesos individuales sino que son “construcciones sociales, actividades socialmente
definidas” (Ferreiro, 2001: 41), que varían a lo largo de la historia, de la geografía y de la
actividad humana (Di Stefano y Pereira, 1997).
Los conceptos de literacidad y de crítica, o de lectura y escritura de ideologías son de interés
para este estudio, donde la “ideología” es considerada como el ángulo que toma el autor
frente a cualquier cuestión científica, artística, política, social, deportiva, etc. Pero, frente a
las tradicionales fuentes ensayísticas, documentales y periodísticas, surge el concepto de
escritura electrónica, unificada a una red universal de contenidos diversos e indiscriminados
que olvida totalmente una “enseñanza de la lectura” que fortalezca al lector frente a una
supuesta neutralidad académica e ideológica oculta en los textos transparentes.
La revisión que realiza Cassany (2006) lo conduce hasta la escuela de Frankfurt, quién
adoptó una perspectiva interdisciplinar, sumando enfoques provenientes no sólo de la
filosofía sino también de la sociología, la psicología, el psicoanálisis, la teología protestante,
la crítica de la cultura y el arte. Se trata pues, de estudios de “teoría social” mejor conocido
como “Teoría crítica”.
Al revisar estos conceptos, surge la imperiosa necesidad de configurar los antecedentes
inmediatos del concepto “crítica” en los trabajos de la Escuela de Frankfurt o teoría crítica
de la sociedad.
Cassany (2006) plantea desde la Escuela de Frankfurt que el texto, por su propio
mecanismo enunciativo, “no es neutro ni objetivo, sino que refleja el orden social
establecido, las relaciones de dominación, las injusticias y las opresiones”, y su
consecuencia principal es que para la comprensión del texto, no es suficiente resumir su
información principal, sino que es necesario además reconstruir sus implícitos y señalar la
intención social e ideológica que sustenta.
Aunque todo ello parece evidente, no lo es tanto en la práctica de la lectura, pues lo que
está en juego son tres concepciones diferentes del texto. Un enfoque lingüístico, que
postula que el texto tiene un significado único, estable, objetivo e independiente de los
lectores y de las condiciones de la lectura; un enfoque psicolingüístico que establece que
el significado del texto se desarrolla en la mente del lector como una construcción en la que
es determinante la capacidad del lector para aportar conocimientos previos, hacer
inferencias, formular hipótesis y saberlas verificar o reformular; finalmente, un enfoque
sociocultural que incorpora elementos nuevos que hay que añadir a la lectura, como el
origen social de los discursos, su propósito ideológico y la función institucional que
desempeñan.
De esta manera, leer “no es sólo un proceso psicobiológico realizado con unidades
lingüísticas y capacidades mentales. También es una práctica cultural, insertada en una
comunidad particular, que posee una historia, unos hábitos y unas prácticas comunicativas
especiales” (Cassany, 2006). Este enfoque para la comprensión del texto escrito es
desarrollado ampliamente bajo el concepto de literacidad, que incluye las reglas y
convenciones del código de la escritura, los géneros discursivos, los roles de autor y lector,
las formas de pensamiento, el estatus individual y colectivo del sujeto, los valores y
representaciones culturales.
Autores que promueven los Nuevos Estudios de Literacidad (Street, 2004; Barton y
Hamilton, 1998), ampliamente difundidos por Cassany (2006), indican que la lectura no sólo
es una competencia individual ni está exclusivamente centrada en la instituciones
educativas, sino que es una práctica social que cobra sentido en una comunidad dada y se
nutre de un contexto o entorno sociocultural. En otras palabras, la lectura no sólo es una
actitud, competencia o habilidad para descifrar signos, sino que también es un conjunto de
prácticas que cada comunidad re-construye y categoriza de algún modo.
Las nuevas prácticas de lectura y escritura se conceptualizan como aptitudes para ser
usadas en todos los ámbitos, con la firme intención de obtener objetivos personales y
extender los conocimientos y capacidades.
Entonces, el uso y el contexto social son quienes articulan de forma plena el sentido, los
valores o la finalidad de la comunicación en cuestión. Son varios los conceptos que
intervienen en un evento letrado (Barton y Hamilton, 1998): escenario, participantes,
artefactos y secuencias o script de la actividad. Además, consideran que en la cultura
escrita actual surgen prácticas dominantes, visibles e influyentes debido a factores de orden
social, cultural, económico, etc., que influyen directamente en la formación del lector. Es así
como se percibe que las instituciones y los poderes fácticos orientan un tipo de
alfabetización hacia un determinado canon escolar, privilegiando ciertos textos y prácticas
sobre otros y otras comunidades. De esta manera, el estudio busca poner de manifiesto lo
que los estudiantes del plantel Dr. Pablo González Casanova hacen con 23 preguntadas
repartidas en trece indicadores que giran torno a la lectura, escritura y literacidades, a saber:
I. Lugar que ocupa la lectura en su vida. II. Qué leen con más frecuencia. III. Con qué
frecuencia leen literatura general. IV. Qué tipo de libro les gusta. V. ¿Qué leen en internet?
VI. Usan la computadora para leer libros, revistas y/o periódico. VII. Cuánto tiempo leen.
VIII. Cómo consideran su capacidad lectora. IX. Qué dificultades tienen para leer. X. Cuánto
les gusta leer. XI. Por qué SI y por qué NO leen. XII. Leen o comentan en grupo. XIII.
Conocen las acciones de Fomento a la Lectura.
Entonces, la literacidad crítica es un concepto eje sobre el cual gravitan diversos enfoques
que contrastan con realidad y problemas emergentes que van desde aspectos perceptivos
a cognitivos o de otro orden, por ejemplo, el de alfabetización digital. Es importante subrayar
que leer entre líneas es un acto complejo que no se limita al libro, ya que, en la sociedad
de la información, la multiplicidad de lenguajes y soportes hace hincapié en la necesidad
de un lector polivalente, como un lector ideal, con dominio de competencias múltiples.
Los adolescentes en cuestión pertenecen a nuevas generaciones que reciben educación
en diversos contextos con nuevos medios y recursos. Por tanto, no es de extrañar que
pasen mucho más tiempo frente a la computadora que frente al televisor, que internet sea
su principal fuente de información, o que usen de manera compulsiva el celular y que visiten
con bastante frecuencia redes sociales, reinventado cotidianamente el uso del internet,
creando una especie de dialecto en chats y videojuegos, etc. Cabe resaltar, que la lectura
y la escritura manifiestan una dimensión temporal concreta, visible, que descansa en los
libros, bibliotecas; y otra de carácter intangible, que comienza con el texto como “artefacto”,
con imágenes mentales, interpretaciones, etc., con todo el caudal cognitivo propio del sujeto
que lee y escribe.
Metodología
El objetivo general del estudio consistió en reconocer las bases teóricas que intervinieron
en la construcción de la propuesta de literacidad crítica de Cassany y establecer la
correspondencia de los recursos para estimularla. La investigación es sí es un conjunto de
procesos sistemáticos, críticos y empíricos que se aplican al estudio de un fenómeno (H.
Sampieri, 2010). Por ello, el proceso de construcción refiere la revisión de tres fases
fundamentales para la oportuna definición del tema: problematización, contextualización y
delimitación.
En coordinación con el Grupo de Fomento a la Lectura de la UAEM se aplicó, entre marzo
y junio, la Tercer Encuesta de Lectura 2014 en todos y cada uno de los espacios
académicos, incluyendo el plantel Dr. Pablo González Casanova. El estudio buscó, entre
otras cosas, despejar interrogantes que surgen alrededor de las prácticas lectoras para
programar y optimizar programas y planes en curso. Esta ardua tarea de recolección de
datos tuvo como premisa fundamental conocer las prácticas lectoras a partir de prácticas,
costumbres, motivaciones y soportes utilizados por los diferentes tipos de lectores,
considerando la brecha que existe entre el mundo impreso y digital. La Encuesta de Lectura
2014 parte del concepto de cultura escrita, considera soportes diversos, tanto impresos en
papel (libros, periódicos, revistas e historietas) como electrónicos. También pregunta, sobre
el uso de las nuevas tecnologías (computadoras e internet) que cada día tienen más
influencia en la producción, lectura y circulación de textos. Subraya la importancia que tiene
el acercamiento al libro y a la lectura, que no debe ser entendida sólo como un proceso de
alfabetización, sino como un acto de absoluta libertad que nos iguala como individuos; sin
perder de vista los horizontes que fortalecen el valor del libro y de la cultura.
Así, el presente trabajo corresponde en un primer momento, a una investigación
documental, y en un segundo momento, a un estudio de campo de tipo exploratorio.
La población que se consideró para el plantel Dr. Pablo González Casanova de la escuela
preparatoria es de 1164. En virtud de que se propuso trabajar con un nivel de confianza del
95% y un error de 0.05 el resultado que se sugirió para el tamaño de la muestra fue de:
290. Es decir, se aplicaron 290 cuestionarios. Sin embargo, debido al alta participación de
los estudiantes se registraron 353 cuestionarios aplicados en total, que a su vez, quedaron
distribuidos considerando las siguientes recomendaciones:
El cumplimiento de estos dos criterios es fundamental y con ello se aseguró que en el
estudio quedarán verdaderamente representados todos los estudiantes que conforman la
población del espacio académico y por consecuencia, los resultados obtenidos permitieron
hacer afirmaciones respecto de la población total, sin tener que aplicar el cuestionario a
todos. Por esta razón el sistema automatizado exigirá que se cumplan estas cifras
puntualmente. Adicionalmente a la selección de los estudiantes que participarán en la
encuesta se cuidó:
a) Que los estudiantes seleccionados pertenecieran a todos los semestres.
b) Que se seleccionarán a estudiantes de ambos turnos.
Para ello, con lista en mano, se llevó a cabo un registro del número de cuestionarios que
se aplicaron en cada sesión, señalando el semestre y en su caso el turno, para cuidar la
distribución proporcional y que todos los tipos de estudiantes que conforman la población
estudiantil del espacio académico queden representados. Por lo que se seleccionó entre 15
y 17 estudiantes por grupo de ambos turnos.
Aplicación práctica
Por cuestiones de espacio sólo nos remitiremos a la dimensión V del estudio.
V. ¿Qué leen en internet?
Pregunta 9. En internet ¿Qué acostumbras leer y con qué frecuencia? a.- Literatura en
general. b.- Para la escuela. c.- Periódicos. d.- Revistas. e.- Cómics. f.- Blogs. g. Otra.
En las gráficas 9a, 9b, 9c, 9d, 9e, 9f, y 9g (Cf. Anexos) se muestra de que manera los
estudiantes encuestados respondieron a la pregunta 9.
Los primeros resultados de este apartado muestran que el 24.1% acostumbre leer en
internet algunas veces durante el año literatura en general. El 19% lo hace una vez a la
semana. Y 18.4% acostumbra leer en internet literatura en general dos o tres veces a la
semana. (Cf. Gráfica 9a)
También, se muestra como el 37.7% acostumbra realizar lecturas para la escuela en
internet por lo menos dos o tres veces a la semana. Un 24.9% lo hace de manera cotidiana.
Y el 16.1% realiza lecturas para la escuela en internet por lo menos una vez a la semana.
(Cf. Gráfica 9b)
El 38.8% acostumbra a leer periódicos en internet algunas veces al año. El 16.1% lo hace
una vez a la semana. Y 15.6% lee periódicos en internet una vez al mes. (Cf. Gráfica 9c)
En cuanto a la consulta para leer revistas en internet, se observa que el 28.9% las lee
algunas veces durante el año. Un 17% lee revistas en internet dos o tres veces a la semana.
Y otro 17% también lee revistas en internet dos o tres veces al mes. (Cf. Gráfica 9d)
Los resultados revelan que el 49.9% de los estudiantes encuestados acostumbra leer
cómics en internet algunas veces durante el año. Un 15.6% lo acostumbra una vez al mes.
Y un 12.5% lee cómics en internet una vez a la semana. (Cf. Gráfica 9e)
Así mismo, el 28% de los estudiantes encuestados acostumbra a leer blogs en internet dos
o tres veces a la semana. Un 19% lee blogs en internet una vez a la semana. Y un 15.3%
lee blogs dos o tres veces al mes. (Cf. Gráfica 9f)
Además, el 34% representa a los encuestados que prefieren leer otro tipo de cosas algunas
veces durante el año. El 17% lee otro tipo de cosas en internet dos o tres veces a la semana.
Y un 14.2% lo hace de manera cotidiana. (Cf. Gráfica 9g)
De esta manera, se observa la relación que existe entre prácticas lectoras e internet, se
advierte que estas forman parte ya de la vida cotidiana. Mayoritariamente el adolescente
encuestado se conecta a internet para realizar actividades relacionadas con la escuela dos
o tres veces a la semana y de manera diaria. Otros acostumbran leer literatura general
algunas veces durante el año. Algunos otros leen periódicos en internet algunas veces al
año. Estos datos dan cuenta de que la lectura digital es una práctica cotidiana en la que se
leen diversos discursos sin distinción, saltando de un formato a otro en el mismo soporte.
Caracterizando a la lectura digital como una lectura discontinua, que busca, a partir de
palabras clave o rúbricas temáticas, el fragmento textual del cual quiere apoderarse, un
artículo en un periódico, un capítulo de un libro, una información en un sitio web, sin que se
perciba la identidad y la coherencia de la totalidad textual que contiene este elemento.
Entonces, la lectura digital en los adolescentes es una práctica que se asocia a internet
como herramienta de comunicación, de diversión o de estudio. Adquieren nuevas prácticas
de literacidad: leen de diferentes modos una gran diversidad de materiales, linkean de un
texto a otro, hacen zapping, leen mientras escuchan música, leen en sus teléfonos
celulares, etc.
Roger Chartier (2008) considera que la revolución digital modifica todo a la vez: los soportes
de la escritura, la técnica de su reproducción y diseminación, y las maneras de leer. Al
romper el antiguo lazo anudado entre los textos y los objetos, entre los discursos y su
materialidad, la revolución digital obliga a una radical revisión de los gestos y nociones que
asociamos con lo escrito.
La alfabetización digital hace referencia a un nuevo orden en la lectoescritura que emerge
precisamente de los entornos digitales - virtuales que actualmente exigen competencias
multimodales. Las prácticas digitales de escritura no van a sustituir o a eliminar a las
analógicas completamente, sino que suponen una ampliación de las posibilidades
expresivas, y por tanto, están modificando a las prácticas de lectura y escritura en los
distintos planos lingüísticos (Cfr. Cassany 2000, 2002), haciéndose indispensable las
asignaturas que están relacionadas con las nuevas tecnologías de la información y
comunicación (NTIC), considerando el nuevo orden que emerge al ritmo con que se viene
imponiendo lo digital. La lectura en Internet se constituye en una actividad interactiva
cognitiva y perceptual de navegación por la cual las personas vivencian en su imaginario
las mediaciones culturales.
Resultados o conclusiones
La Encuesta de lectura 2014 impulsada por La Coordinación del Grupo de Fomento a la
Lectura, dependiente de La Dirección de Infraestructura Académica, aportó valiosos datos
sobre prácticas lectoras de la comunidad universitaria. Pero, principalmente detonó nuevas
interrogantes en busca de comprender de qué manera evoluciona la lectura de los libros,
pantallas y literacidades. Actualmente se han instalado nuevas prácticas de escritura, chat,
sms, Twitter, whatsApp, etc. y, por tanto, nuevas prácticas lectoras: Tablet, libros
electrónicos, además de los canales ya citados. Otros fenómenos, como la informática y los
teléfonos móviles, se han generalizado y adquirido una enorme influencia.
Analizar las prácticas de lectura en el Plantel Dr. Pablo González Casanova, a partir de los
resultados de la Encuesta de Lectura 2014 es una oportunidad para reflexionar sobre cómo
la lectura se constituye en una práctica sociocultural e histórica anclada en un contexto que
visualiza tanto representaciones y discursos como dispositivos, prácticas y literacidades.
Es decir, analizar las actuales prácticas de lectura nos invita a revisar la historia de la lectura
para observar cómo se configuran las concepciones de la lectura inscritas en ciertas
tradiciones y que generan una discursividad pendiente en torno a la lectura que va del
pasado hacia el presente, y por qué no, hacia el futuro. Observar las prácticas de lectura
implica focalizar las prácticas situadas y los lectores reales; pues la lectura siempre se
produce en múltiples direcciones, de maneras impensadas e inadvertidas.
Anexos
V. ¿Qué leen en internet?
9. En internet ¿Qué acostumbras leer y con qué frecuencia?
Gráfica 9a. En internet ¿Qué acostumbras leer y
con qué frecuencia? a. Literatura en general
30.0
6, 24.1%
25.0
20.0 2, 18.4% 3, 19.0%
15.0 1, 12.5% 4, 13.3% 5, 12.7%
10.0
5.0
0.0
1 2 3 4 5 6
Gráfica 9b. En internet ¿Qué acostumbras leer y
con qué frecuencia? b. Para la escuela.
40.0 2, 37.7%
35.0
30.0 1, 24.9%
25.0
20.0 3, 16.1%
15.0 4, 10.2%
10.0 5, 5.9% 6, 5.1%
5.0
0.0
1 2 3 4 5 6
.
9c. En internet ¿Qué acostumbras leer
y con qué frecuencia? c. Periódicos.
45.0
6, 38.8%
40.0
35.0
30.0
25.0
20.0 3, 16.1%
4, 14.2% 5, 15.6%
15.0 2, 11.9%
10.0
1, 3.4%
5.0
0.0
1 2 3 4 5 6
Gráfica 9d. En internet ¿Qué acostumbras leer y
con qué frecuencia? d. Revistas
35.0
6, 28.9%
30.0
25.0
20.0 2, 17.0% 4, 17.0% 5, 15.9%
3, 15.3%
15.0
10.0 1, 5.9%
5.0
0.0
1 2 3 4 5 6
Gráfica 9e. En internet ¿Qué acostumbras leer y con qué frecuencia? e. Cómics
60.0
6, 49.9%
50.0
40.0
30.0
20.0 5, 15.6%
3, 12.5%
2, 8.2% 4, 9.6%
10.0 1, 4.2%
0.0
1 2 3 4 5 6
Gráfica 9f. En internet ¿Qué acostumbras leer y
con qué frecuencia? f. Blogs.
30.0 2, 28.0%
25.0
3, 19.0%
20.0
4, 15.3% 6, 14.7%
15.0 1, 12.5%
5, 10.5%
10.0
5.0
0.0
1 2 3 4 5 6
9g. En internet ¿Qué acostumbras leer
y con qué frecuencia? g. Otra
40.0
6, 34.0%
35.0
30.0
25.0
20.0 2, 17.0%
1, 14.2% 3, 13.0%
15.0 4, 11.0% 5, 10.8%
10.0
5.0
0.0
1 2 3 4 5 6
Bibliografía
Barton, D. y Hamilton, M. (1998). Local Literacies. Reading and Writing in the One
Community. Londres: Routledge
Cassany, D. (2006) Tras las Líneas: Sobre la lectura contemporánea. Barcelona:
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Di Stefano, Mariana y Cecilia Pereira (1997) “Representaciones sociales en el proceso de
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Facultad de FyL-UBA
Ferreiro, E. (1997). Alfabetización. Teoría y práctica. México: Siglo XXI.
Ferreiro, E. (2001). Pasado y presente de los verbos “leer” y “escribir”. Buenos Aires: Fondo
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Hernández, S. R., Fernández, C., Baptista L. (2010). Metodología de la Investigación. 5ª
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Street, Brian. (2004), “Los nuevos estudios de literacidad”, en Zavala, V., Niño-Murcia, M. y
Ames P. (eds.), Escritura y sociedad. Nuevas perspectivas teóricas y etnográficas,
pp. 81-107, Perú: Red para el Desarrollo de las Ciencias Sociales en el Perú.