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Fases y Manejo del Duelo

El documento describe el proceso de duelo tras una pérdida, incluyendo sus fases comunes como la negación, enfado, negociación, depresión y aceptación. Explica que el duelo es diferente para cada persona y puede convertirse en patológico si los síntomas persisten mucho tiempo. También recomienda buscar ayuda psicológica si los síntomas intensos interfieren con la vida diaria o duran más de lo normal.
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Fases y Manejo del Duelo

El documento describe el proceso de duelo tras una pérdida, incluyendo sus fases comunes como la negación, enfado, negociación, depresión y aceptación. Explica que el duelo es diferente para cada persona y puede convertirse en patológico si los síntomas persisten mucho tiempo. También recomienda buscar ayuda psicológica si los síntomas intensos interfieren con la vida diaria o duran más de lo normal.
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El duelo

¿Qué es el duelo?
El duelo es el proceso psicológico que se produce tras una pérdida, una

ausencia, una muerte o un abandono. Es diferente para cada persona. Se

pueden sufrir diferentes síntomas emocionales y físicos como: ansiedad,

miedo, culpa, confusión, negación, depresión, tristeza, shock emocional,

etc.

El dolor por la pérdida se puede experimentar no solo por la muerte, sino

cada vez que en la vida tenemos una experiencia de interrupción definitiva

de algo, de pérdida, de distancia que no podrá ser cubierta. La experiencia

emocional de enfrentarse a la pérdida, es lo que llamamos elaboración del

duelo, que nos conduce a la necesidad de adaptación a una nueva situación.

El duelo se trata de una herida y, por tanto, requiere de un tiempo para su

cicatrización.

En general se habla de que en el proceso de duelo se distinguen varias

fases, escalones que hay que superar, aunque ello no significa que en todos

los casos aparezcan todos.


Fases o etapas del duelo
Negación:

“No puede ser verdad”, “cómo ha podido ser”, “no es justo”… Son frases que

todos reconocemos haber utilizado alguna vez. La incredulidad es la primera

reacción ante un golpe de la vida. La negación es un escalón inevitable que

hay que atravesar y del que finalmente hay que salir para digerir la pérdida.

Negar es una manera de decirle a la realidad que espere, que todavía no

estamos preparados. El impacto de la noticia es tan fuerte que dejamos de

escuchar, de entender, de pensar. Puede suceder que en un primer

momento el bloqueo sea tan grande que no podamos ni sentir. La negación

tiene el sentido de darnos una tregua. Hay quien niega la pérdida pero

también hay quien aceptando precipitadamente la crudeza de la realidad lo

que en realidad trata es de negar el dolor.

Enfado:

Lo primero que debemos de hacer con la rabia es reconocerla y aceptarla

para poder sacarla fuera. La rabia tiene una razón de ser. Es pedir ayuda,

nos impulsa a tomar otros caminos, cuando estamos en el fondo del agujero

nos hace tomar impulso para salir a flote. Es un arma para la supervivencia.

Toda la rabia que se queda dentro, que intentemos negar o esconder nos

acabará machacando.

Negociación:

Es el momento en que fantaseamos con la idea de revertir la situación, se

puede llegar a pactar con quien haga falta hasta incluso con Dios

prometiendo lo que sea necesario. Se buscan formas de hacer que lo


inevitable no sea posible. Pero esta etapa es breve porque estar pensando

todo el día en soluciones es realmente agotador.

Miedo o depresión:

La persona siente tristeza, incertidumbre ante el futuro, vacío y un profundo

dolor. La persona se siente agotada y cualquier tarea se vuelve complicada.

“La vida es una mierda”, “no seré feliz nunca”, “no encontraré a nadie igual”

o “ya no volverá “ es lo que suele repetirse cuando la persona se está

enfrentando a su dolor. Pero a pesar de que pueda pensar que esto no

acabará nunca y que va a durar para siempre, la realidad es que solo desde

este punto podrá volver a reconstruirse.

Aceptación:

Es el último paso del duelo. Nunca es fácil aceptar que lo que se perdió se

perdió y no hay vuelta atrás. Tenemos la alternativa de no aceptar pero una

vez llegados aquí nos damos cuenta de que si no lo hacemos el precio a

pagar es muy alto. Llegar a este punto requiere de un gran trabajo. Se trata

de aceptar que las piedras que vamos encontrando en la vida también

forman parte del camino.

Sentirse “uno más” es una manera de devolver el duelo a su lugar y

trabajarlo como un aspecto más de la vida, de ese proceso en que

reconocemos que también la pérdida forma parte de la vida, de la misma

forma que perdemos juventud, relaciones, lugares, seres queridos…..

El duelo es patológico o no resuelto


Se convierte en duelo patológico cuando después de un tiempo la persona

sigue teniendo los mismos síntomas.


Es frecuente, que una pérdida no elaborada de forma adecuada de paso a

problemas emocionales e incluso trastornos psicopatológicos al cabo de

meses o incluso años.

Sin embargo, un duelo elaborado adecuadamente mejora las capacidades

futuras para enfrentarse a las situaciones de pérdida, frustración o

sufrimiento.

Un tema importante son los duelos en los niños, saber afrontarlos,

hablarlos, no minimizarlos ni negarlos, porque la manera en que se

enfrenten en sus primeros duelos les ayudará a crear esas capacidades

futuras.

La expresión tanto a nivel social como familiar y personal de emociones

acompañando a los sentimientos de pérdida y a la importancia de realizar

rituales que ayuden a elaborar el proceso de adaptación a la pérdida,

pueden evitar el desarrollo de duelos patológicos y facilitar el proceso de

duelo natural.
¿Cuándo debo de pedir ayuda?

La duración del duelo es variable, eso significa que pueden pasar meses e

incluso años. La mayoría de las personas elaboran el duelo de manera

adecuada pero existen otras que no lo logran, por ese motivo es importante

tener claro que síntomas son los que se mantienen y agudizan a pesar de

que el tiempo transcurra.

Cuando perdemos a alguien importante, un trabajo, una relación, etc,

sentimos de manera profunda tristeza, rabia, impotencia, miedo y nos duele

y es totalmente normal. Ahora bien, cuando estos síntomas acaban

apoderándose de la persona de manera que aparece un fuerte sentimiento

de culpa y autorreproches pueden llevar a esta a un estado de depresión.

En el caso de la rabia, en ocasiones se puede llegar a convertir en deseo de

venganza impulsando a la persona a llevarla a cabo. Por ejemplo, en

rupturas de pareja traumáticas perseguir y acosar al otro, intervenirle

cuentas bancarias, denunciarlo injustamente o pincharle las ruedas…

Desplegar la rabia en actos concretos no nos ayuda a desprendernos de

ella, ni a superar el duelo, por el contrario nos obligará por tiempo indefinido

a permanecer en ese escalón, nos impedirá pasar página y seguir adelante

con nuestra vida.

En la mayoría de los casos la intensidad de estas reacciones disminuye con

el tiempo, una minoría desarrolla complicaciones de estos síntomas que

afectan a la salud mental y física.

Lo que distingue el duelo normal del patológico es el escalón (fase) en que

la persona se queda bloqueada impidiendo la elaboración de ese dolor.

Lo que ocurre en los duelos no resueltos es que las sensaciones, en lugar de

producir cambios para ir avanzando en las diferentes fases, lo que hacen es

justamente que llegan a paralizar el curso del duelo normal.


¿Qué son los duelos postergados?

Es difícil reconocerlos y atravesarlos. Esta sociedad de la felicidad no nos

deja estar tristes. La pena no tiene glamour y se considera descortés

mostrarse débil. Como si la tristeza fuese algo contagioso, como si el dolor

ajeno pudiese despertar el propio. A los afectados por el virus del duelo se

les mantiene a raya y con las mejores intenciones se les inunda de

mensajes del tipo “ venga, que tampoco es para tanto”, “ ¡anímate!”, “ Eso

ya pasó hace mucho tiempo”, “mírale el lado bueno”, y así poco a poco se va

invirtiendo una gran cantidad de energía para negarlo. Pero negar un duelo

es un mal negocio.

El duelo es un proceso normal, largo, a veces muy largo, pero

pasajero. Olvidar es posible, y la vida no termina con el dolor del duelo, sino

que en muchos casos empieza justo ahí.

¿En qué consiste la terapia de


duelo?
El tratamiento del duelo lo trabajamos a través de la Terapia Breve

Estratégica y EMDR (siglas en inglés de Desensibilización y

Reprocesamiento a través de Movimientos Oculares) que son las técnicas

que han demostrado ser las más innovadoras y eficaces para afrontar los

procesos de duelo y trabajar los bloqueos, las resistencias y las defensas.

Primeramente se deberá detectar en cuál de las fases de elaboración del

duelo se encuentra la persona.

Entre las primeras sensaciones aparece la rabia y esta puede dirigirse hacia

uno mismo o hacia los demás transformándose en sentimiento de culpa o

cólera. Cuando esta sensación se vuelve tan intensa llega a bloquear el


proceso normal de elaboración del duelo y entonces es necesario una

intervención inmediata que permita que esa rabia fluya para poder dar paso

a las restantes sensaciones que poco a poco irán apareciendo.

La rabia debe ser diluida en el caudal del resto de nuestra vida hasta

hacerse inofensiva. La rabia que no puede fluir lleva a revivir pensamientos

y sensaciones devastadoras.

Una de las principales maneras de trabajar la rabia es a través de la

escritura. Si escribimos lo que sentimos conseguimos bajar su intensidad,

descubriendo partes de la realidad que negábamos. Lo que queda después

de la rabia es un profundo dolor y la única manera de superarlo es pasar por

en medio.

¿Cómo superar la muerte de un ser querido?

Si quieres saber cómo afrontar la pérdida de una persona querido te

recomendamos leer el siguiente y emotivo artículo: aquí.

¿Debo de tomar medicación para superar el duelo?

En ocasiones el impacto inicial es tan grande, el bloqueo se hace tan fuerte

y las emociones se vuelven incontrolables hasta llegar a incapacitar a la

persona para afrontar el día a día. En esas ocasiones la medicación es un

recurso adecuado, siempre controlada por el médico y durante un periodo

de tiempo limitado.

La psicóloga Júlia Pascual dice que hemos de evitar patologizar lo que es

normal. Añade que medicar a priori un proceso doloroso en la vida que como

tal debe de doler es un error. De hecho, intentar anestesiar el dolor

emocional con pastillas puede llegar a convertirse en un problema. Es

importante no recurrir a la medicación como huida. Si recurrimos a la

sobremedicación estaremos bloqueando el proceso.


De lo único que no nos salvaremos en esta vida es de la muerte. Y si nuestra

vida es larga tampoco nos liberaremos de padecer diferentes duelos de

personas queridas. La muerte es irremediable e irreversible. Entonces, ¿por

qué vivir de espaldas a ella? La vida es muerte y la muerte es vida. Octavio

Paz, Premio Nobel de literatura en 1990 lo verbalizaba así: “Una civilización

que niega la muerte, acaba por negar la vida” O el también el reconocido

escritor austríaco Stefen Zweig lo expresaba de esta forma tan clara: “No

basta con pensar en la muerte, sino que se debe tenerla siempre delante.

Entonces la vida se hace más solemne, más importante, más fecunda y

alegre”.

Yo soy de las que predico que hay que enseñar la vida desde pequeños. Ir

explicando todos los procesos de vida con el lenguaje que ellos puedan

comprender. Sin ocultarles las emociones básicas como el dolor y el miedo

y decirles que las tienen que experimentar para vivir la vida en su totalidad.

Deben de saber que existen a través de nosotros los adultos. Somos sus

ejemplos a seguir y qué mejor que enseñarles que cuando perdemos a

alguien sentimos profundamente -aunque no desesperadamente- tristeza,

dolor, rabia y miedo.

Ciertas personas, por miedo a morirse o a que les pueda pasar algo a los de

su entorno, hacen diferentes maniobras para prevenir o protegerse de ese

miedo que, en vez de ayudarles, podrían acabar construyéndoles un

problema. Pensad los casos de hipocondría, de ansiedad, ciertas fobias,

ciertos casos de Trastornos obsesivos compulsivos que deben de hacer

ciertos rituales mágicos para propiciar que no pase nada malo, etc.

¿Y cuál creéis que es la solución intentada principal de la sociedad para

sobrellevar nuestra última etapa vital? Se basa en la lógica de la creencia,


en creer en algo. Para algunos será creer en un Dios, para otros en la

reencarnación, la energía, etc.

Y sí, es verdad que las personas que tienen esas creencias sobrellevan

mucho mejor las pérdidas de los otros e incluso la idea de su propia

muerte. El poder de la creencia es milagroso. Pero creas o no creas en

algo, el dolor, más o intenso o menos, estará allí e igualmente te lo

encontrarás y lo deberás de gestionar.

¿Cuándo y cómo podemos detectar un


duelo patológico?
 

El poeta francés Alphonse Lamartine hablaría de duelo patológico: “cuando

en un mismo ataúd se encierran dos corazones.”

Hablamos de duelo complicado si desgraciadamente el sujeto no acepta la

pérdida, la niega o por el contrario no consigue distanciarse de la persona

fallecida.

Algunos de los síntomas que pueden sufrir, aunque no tienen por qué ser

todos, son:

 Predominan los sentimientos de soledad, de mucha tristeza, de ira y


culpa ( ej, Culparse por no haber hecho lo suficiente para impedir la
muerte o no haberlo ayudado o acompañado lo suficiente.
Sentimientos de culpa por estar vivo y disfrutar de las cosas) a pesar
del paso de los meses. Por esa razón, pueden empezar a evitar todo
aquello que le recuerde a la persona fallecida como por ejemplo
acomodar la ropa, fotos, hablar sobre él/ella. Evitan hacer actividades
o cosas que les recuerden al difunto o incluso dejan de ver a las
personas de su entorno que les recuerdan a quién ya no está.

 Tienen recuerdos o imágenes intrusivas acerca de la persona, de las


circunstancias en que falleció, o bien sobre el cuerpo de la persona
fallecida que le impiden reanudar su día a día. Y no se trata de
un Trastorno por estrés postraumático.

 Buscan o tienen deseos intensos de encontrarse con la persona


fallecida o quieren ser como ésta era, imitándola.

 Se sienten aislados o se mantienen distantes respecto de sus


familiares o amigos.

 Pueden volverse más desconfiados y suspicaces tras la muerte de


una persona cercana.

 Por momentos pueden sentir que ven o escuchan a la persona


fallecida.

 Mantienen la idea de que continuar con la vida de uno mismo implica


un sentimiento de abandono o traición a la persona querida.

¿Cuándo ir a un psicólogo por una


pérdida?
 

Desde nuestro punto de vista, debe irse al psicólogo por una

pérdida siempre que uno quiera un acompañamiento profesional para ir

atravesando el dolor. Es importante saber que el paso del tiempo, reactivar

la vida cotidiana (trabajo, aficiones…), disponer de apoyo familiar y social

ayudan a sobrellevar la situación.

Y sobre todo es necesario que se acuda a un psicoterapeuta, y realizar un

tratamiento del duelo, cuando la persona no consigue recuperar la calidad


del sueño o el apetito, están irritables e irascibles, con un sufrimiento

constante, se aíslan socialmente. Les cuesta afrontar los quehaceres de la

vida diaria para, en su lugar, refugiarse en conductas dañinas para ellos

(comer compulsivamente, drogarse, automedicarse, etc). En resumen, se

trata de personas desbordadas por el sufrimiento.

¿Cómo es una terapia de duelo?


 

Desde la Terapia Breve Estratégica del psicólogo Giorgio

Nardone realizamos tratamientos de duelo, como para todo tipo de

traumas. Para explicaros cómo superar un duelo con nuestra metodología

creo que lo mejor es presentaros un caso real que traté. Es el caso de

Roser: una mujer de 55 años con tres hijos de 16, 12 y 8 años. Se presentó a

mi consulta porque su marido falleció de forma súbita mientras jugaba un

partido decisivo de liga de balonmano. En su muerte, estuvieron presentes

toda la familia que, sin nada que poder hacer, vieron desvanecer a su ser

querido. Ella acude a la consulta porque el dolor le rompe por dentro y

siente que no puede tirar adelante su vida.

Mi diálogo con ella fue el siguiente:

Roser quiero ser muy franca contigo, de lo contrario, me sentiría muy mal.
No existe nada que te cure lo que tienes.  No existe ninguna medicina,
ningún tratamiento, ninguna terapia que te cure este dolor.  Porque la única
solución para solucionarlo es que te devolviéramos a tu marido y eso no lo
podemos hacer. Lo único en que te puedo  ayudar es en hacer decantar
este dolor, darte herramientas para que vaya fluyendo y no se estanque.
Como te he comentado,  no podemos devolverte a tu marido, pero te
podemos ayudar a que permanezca vivo en tu vida y en vuestros corazones
a través del recuerdo.  A veces sucede que quienes no tienen el coraje de
sufrir en estos momentos, es decir, de trabajarse bien el duelo, después,
cuando ya se sienten mejor, es una pena comprobar que el ser querido no
solo no está físicamente sino que también se ha borrado mucho de su
memoria… Y esto es lo más triste que existe. Que él muera en vuestro
corazón y memoria.

Después de una conversación de este tipo, donde el cambio emotivo lo

habremos conseguido, seguí prescribiéndole:

Desde hoy hasta que nos volvamos a ver, cada día busca un tiempo mínimo
de media hora para irte a una habitación donde no pueda molestarte nadie.
Allí quiero que te pongas cómoda, si te quieres tumbar, poner la luz de una
forma especial… Una vez estés preparada quiero que empieces a recordar
momentos vividos junto a él, los que te vengan, recuérdalos sin miedo a
sufrir. Si tienes que llorar, llora; si tienes que chillar, chilla… Atraviesa ese
dolor para poder salir fuera de él. Si, por ejemplo, empiezas a recordar
vuestras vacaciones de verano intenta esforzarte en recordar todas ellas
hasta llegar a construir un cuadro o varios cuadros de recuerdos con las
distintas  imágenes representativas que te ayuden a recordar. Es decir,
configura un cuadro de recuerdo con diferentes elementos para que solo
visualizándolo te ayude a recordar lo vivido con él. Sigue recordando y
creando diferentes cuadros de las situaciones vividas en vuestra
trayectoria juntos. Haz una bella galería de recuerdos. Puedes poner tanto
cuadros bonitos, como algunos no tan bonitos porque así es la vida. Llena
de contrastes, donde tiene que haber tanto cuadros de colores vivos como
cuadros de colores negros y oscuros. Haz esto durante varias semanas
hasta que nos veamos de nuevo.
Cuando la paciente ya configuró toda su Galería de Recuerdos de su vida

con su marido, le indicamos que la debía de visitar X días a la semana, y

luego cada vez le indicamos que la fuera visitando por menos tiempo. Hasta

llegar a prescribirle que, como mínimo, debía visitar una vez al año esa

galería para trabajar el recuerdo, para hacer el mantenimiento de esos

cuadros, para reparar los pequeños olvidos que el paso del tiempo puede

ocasionar.

Y es que como decía Cicerón: “ La vida de los muertos perdura en la

memoria de los vivos”. Así que mantengámoslos vivos

Trastorno de ansiedad
Inicio » Trastorno de ansiedad

Trastorno de ansiedad o ataque


de pánico
Las personas que tienen este problema viven en el miedo y de esa forma no

viven. Para ellos, no hay noche que no vean el día, porque todo el tiempo

están anticipando su futuro amenazante para intentar controlar y prevenir

que la ansiedad, su fantasma, no los atrape.


El miedo es una emoción básica necesaria para nuestra supervivencia pero

cuando se extrema puede convertirse en un límite que genera

mucho bloqueo, invalidez y sufrimiento. Cuando se transforma en un

problema, puede derivar en estos tipos de trastornos:



o Acrofobia o fobia a volar
o Fobia específica
o Ataque de pánico
o Agorafobia.
o Claustrofobia.
o Ansiedad generalizada.
o Hipengiofobia
o Fobia específica
o Fobia impulsión.
o Fobia social.
o Trastorno por estrés post traumático
o Dismorfofobia
¿Qué es una crisis de ansiedad o ataque de
pánico?

Un ataque de pánico se da cuando el miedo supera un cierto umbral,

provocando la alteración de los síntomas fisiológicamente espontáneos,

como el latido del corazón, la respiración,  la sudoración, el temblor,

presión en la cabeza, mareos, visión borrosa, etc. Cuando una persona, en

consecuencia a esta alteración, siente miedo a perder el control o

enloquecer o morirse, está padeciendo un ataque de pánico.

¿Cuáles son los síntomas del ataque de


pánico?

Cuando uno está sufriendo un ataque, siente malestar acompañado de una

serie de síntomas que se sienten de forma brusca y por un tiempo

determinado. Los síntomas de un ataque de pánico suelen ser los siguientes

(se sufren generalmente entre 4 o más de la lista):

 Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia


cardíaca
 Sudoración
 Escalofríos o sofocaciones
 Temblores o espasmos
 Sensación de ahogo o falta de aliento
 Sensación de atragantarse
 Opresión o mal torácico
 Parestesias (sensación de que se te duerme alguna parte del cuerpo o
hormigueo)
 Miedo a perder el control o volverse loco
 Miedo a morir
 Náuseas o molestias abdominales
 Inestabilidad, mareo o desmayo
 Desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (estar
separado de uno mismo)
 Campo de visión limitado o ampliado, visión borrosa
¿Por qué puede confundirse una crisis de
ansiedad con una enfermedad física?

Cuando se tiene una crisis de ansiedad el cuerpo se activa como si tuviera

que huir de un incendio, pero estando en una situación dónde tener el

cuerpo extremadamente activado es totalmente ilógico. El miedo es una

emoción que cuando se siente, activa todo el sistema parasimpático

ayudando  a la persona a ponerse en acción, a dar el máximo de sí mismo

para poder huir de un peligro. Al vivir esta extrema activación en una

situación donde no se debería de sentir, donde uno no debería de temer en

absoluto a nada, las personas lo primero que piensan es que pueden estar

padeciendo un problema físico como: infarto cardíaco, infarto cerebral,

ataque epiléptico, etc. Y en consecuencia,  al sentir el cuerpo

extremadamente activado en un sitio que no se corresponde, la persona

intentará controlar esas reacciones incomprensibles de su cuerpo y cuando

más la controle más se descontrolarán,  padeciendo un verdadero ataque

de pánico.

¿Cómo se construye el trastorno de ataque


de pánico?

Las personas que han sufrido un ataque de pánico intentan buscar

soluciones para evitar que no les ocurra otra vez. Pero como decía Oscar

Wilde: “ Muchas veces con las mejores intenciones se producen los peores

efectos.” Hemos observado que si ponen en marcha las siguientes


soluciones intentadas , que no han funcionado durante un mínimo de 3

meses, desarrollarán el trastorno de ansiedad. Las típicas soluciones

intentadas que no funcionan en estos casos son:

Intento de control de las propias reacciones: lo primero que intenta hacer

una persona que padece de crisis de ansiedad es controlar sus reacciones


físicas por miedo a que se descontrolen de nuevo o para calmarlas. La

persona suele mirarse y escucharse mucho todas las señales del cuerpo.

Esta solución no funciona porque más la persona intenta controlar

voluntariamente sus síntomas fisiológicamente espontáneos que funcionan

sin nuestro control voluntario (ej. latidos corazón, respiración, etc), más se

descontrola. “El exceso de control les hace perder el control”.

1. Tomar precauciones: llevar una botellita de agua, la medicación en el


bolso, haber dormido unas horas determinadas podrían ser ejemplos
de las precauciones que las personas suelen tomar para poder
afrontar su vida. Más la persona hará precauciones para sentirse
fantasiosamente protegido y contradictoriamente más desprotegido
se sentirá.
2. Solicitud de ayuda y protección: si la persona debe de ir y afrontar
una situación, antes va a intentar pedir a alguien que le acompañe,
pensando que si van acompañados y les pasa algo, se les podrá
socorrer sintiéndose así más protegidos y seguros. De nuevo , esa
solución,  invalida cada vez al paciente.
3. Estrategias de evitación: las personas que han padecido una crisis de
ansiedad en una situación en concreto, suelen evitarla, pensando que
si la afrontan se vuelven a poner en peligro y volverán a padecerla.
Pero cada vez que evitan una situación más se sienten incapaces de
afrontarla. Y como además el problema no desaparece, la persona
cada día evita más y más situaciones y se va sintiendo cada vez más
y más condenado.
4. Hablar del problema: se tiende a pensar que hablando, las personas
se descargan y se curan, pero en los casos de miedos, fobias y
obsesiones pasa justamente lo contrario. El miedo es como un virus, y
cuando más se habla de él , más se extiende por todas partes.

¿Cómo se combate el problema?

Primero de todo la persona debe de ser muy consciente que está intentando

solucionar su problema con maniobras que en vez de ayudarle le están

manteniendo y empeorando el problema. Por lo tanto, en la primera fase de

la terapia daremos herramientas a la persona para que consiga bloquear las

anteriores soluciones intentadas que no funcionan. Paralelamente, se

entrena al paciente a usar la técnica de la peor fantasía, maniobra que


sigue una lógica paradójica y se basa en la estratagema china de apagar el

fuego añadiéndole más leña al fuego, con la que no sólo logran controlar los
ataques de pánico sino que también se consigue que no aparezcan más.

Posteriormente, una vez el paciente adquiere confianza y gestiona bien la

técnica de la peor fantasía,  lo llevaremos a afrontar todas esas situaciones

que evitaba por miedo al miedo, así como le guiaremos para que saque

todas las solicitudes de ayuda y precauciones que usaba, y que en vez de

protegerlo lo estaban desprotegiendo.

“El miedo mirado a la cara se convierte en coraje, el miedo evitado siempre


se transforma en pánico”. Giorgio Nardone
Júlia Pascual. Psicóloga en Barcelona

Otras terapias que trabajamos en nuestro


centro de psicología:  
 Terapia de pareja
 Trastornos alimenticios
 Trastorno obsesivo compulsivo
 Depresión
 Depresión postparto
 Psicología infantil
 Psicosis maniacodepresiva
 Terapia familiar
Tratamiento psicológico
para la depresión

La depresión desde la Terapia


Breve Estratégica
 La etiqueta diagnóstica de la depresión parece que fue  creada para ser la

causa de la mayoría de los problemas psiquiátricos y comportamentales en

vez de ser el efecto. Por ejemplo: eres ansioso porque estás depresivo,

tienes un trastorno alimentario porque estás depresivo y así sucesivamente.

Desde esta perspectiva  se ha conseguido aumentar y pre-escribir el

consumo de las pastillas antidepresivas, las pastillas de la “felicidad” y

poco ha ayudado a encontrar metodologías de intervención verdaderamente

eficaces para erradicar el trastorno.


 Las investigaciones científicas no subvencionadas por la industria 

farmacéutica indican que la depresión es una reacción patológica cuando

la mayoría de veces es debida a la presencia precedente de otros

trastornos. En particular, trastornos obsesivos-fóbicos o por una cadena de

eventos difíciles en la vida como duelos, crisis amorosas, de pareja, eventos

traumáticos, etc. Solamente observamos que un pequeño porcentaje de

pacientes con depresión mayor es debido a causas puramente biológicas.

¿Cómo se construye una depresión?

Los investigadores clínicos del Centro de Terapia Breve Estratégica de

Arezzo hemos identificado cómo se construye una depresión. Ha sido a

través de individualizar las soluciones intentadas que ponían en práctica los

pacientes que no funcionaban y provocaban que el círculo vicioso del

sufrimiento se mantuviera y empeorará. Las tres principales soluciones

intentadas disfuncionales que crean la depresión son las siguientes:

1. La tendencia a renunciar en muchos aspectos de la vida. Son


personas que tienden a no combatir los problemas que les depara la
vida y a no esforzarse frente los obstáculos y dificultades. Y como
uno bien sabe quién se rinde siempre será vencido. Balzac lo dejó
bien claro: “La renuncia es un suicidio cotidiano”.
2. La tendencia de delegar a los demás la solución a sus problemas o
dificultades en la vida. Es común observar que los familiares de un
paciente depresivo lo ayudan mucho y esto acaba provocando unos
beneficios secundarios que hacen mantener el trastorno.
3. La tendencia de hacerse la víctima de lo que le ocurre o ha
sucedido. Sentirse víctima, aunque haya muchas razones para tener
ese rol, es muy peligroso porque empeora el cuadro depresivo ya que
lleva a la persona a seguir renunciando y delegando, dos de las
soluciones intentadas disfuncionales que mantienen y empeoran el
cuadro.
¿Cuáles son los síntomas de la depresión?

Algunos de los síntomas que pueden indicar un cuadro depresivo son los

siguientes:

1. Estado de ánimo triste, sin motivación por hacer las cosas, pérdida de
ilusión y de energía. La persona puede sentirse triste, vacía sin
esperanzas pero también podría sentirse irritable.
2. Disminución acusada del interés o de la capacidad para el placer en
todas o casi todas las actividades.
3. Pérdida importante de peso sin hacer régimen o aumento de peso.
Pérdida o aumento del apetito casi cada día. Nota: En niños hay que
valorar el fracaso en lograr los aumentos de peso esperados.
4. Insomnio o hipersomnia casi cada día.
5. Agitación o enlentecimiento psicomotores casi cada día (observable
por los demás, no meras sensaciones de inquietud o de estar
enlentecido)
6. Fatiga, sensación de cansancio de pérdida de energía casi cada día
7. Sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos o inapropiados (que
pueden ser delirantes) casi cada día (no los simples autorreproches o
culpabilidad por el hecho de estar enfermo)
8. Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse. Dificultad
en tomar decisiones.
9. Pensamientos negativos constantes que podrían llegar a
ser pensamientos de suicidio.

¿Cómo salir de una depresión?

La depresión puede ser totalmente superada. Esta es una afirmación

importante si se tiene en cuenta que en el ámbito de la psiquiatría se suele

considerar como una enfermedad crónica, un problema que se puede tener a

un lado pero no resuelto del todo.

A través de la metodología de investigación-intervención y desde la Terapia

Breve Estratégica del psicólogo Giorgio Nardone podemos decir que la

depresión puede ser curada si llevamos al paciente a actuar de forma

distinta a lo que está haciendo hasta al momento o ayudarlo a resolver los

problemas preexistentes que ya padecía, es decir, que están en la base. El

psicólogo a través de un lenguaje persuasivo e hipnótico inducirá a la

persona a hacer algo de diferente, o ese mismo diálogo estratégico entre

paciente y psicoterapeuta le provocará una experiencia emocional

correctiva. Es decir, llevaremos a la persona a que sienta primero algo

diferente respecto a su situación para que luego pueda pensar y construir

su vida de otra forma.

Para acabar de responder esta pregunta me gustaría indicar unas

soluciones para los estados depresivos que pueden considerarse muy

banales pero que tienen muy potentes efectos. Y recomiendo que la persona
haga si se siente depresiva, y si no fuera es capaz de ponerlas en práctica

que no dude en pedir ayuda profesional:

 Comer de forma placentera y abundante.


 Muévete. Haz ejercicio de forma diaria y cardiovascular. (Por ejemplo:
correr, bicicleta, nadar, andar rápido, etc).
 Descansa. Duerme lo que necesitas pero duerme, no importa que sean
pocas horas.
 Ama. Quiere a las personas , animales, entornos, etc, que rodean tu
vida.
 Proponte objetivos y deseos en la vida y ve a por ellos.
 Concéntrate en dar lo mejor de ti mismo y tu mejor versión. Deja a un
lado los pensamientos y las historias del pasado, así como intentar
controlar el futuro.

Ten muy presente que como decía Huxley “la vida no es lo que  nos ocurre

sino lo que hacemos con aquello que nos ocurre”.

Cómo ayudar a alguien con


depresión
Para responder a esta pregunta con eficacia primero es interesante analizar

todo lo que se debe de evitar hacer con una persona depresiva, porque les

conduciría a un empeoramiento o bien a que el problema se hiciera crónico.

 Ayudarles en exceso, tratarlos muy bien. Éstas acciones crearían un


beneficio secundario a la patología hecho que haría que la depresión
se mantuviera en el tiempo para que el entorno siguiera dando esos
beneficios al paciente.
 Hablar mucho del problema con ellos. Para poder ayudarles a
cambiar su percepción de la realidad hacia una más funcional es
importante delimitar mucho el tiempo destinado a hablar del
problema. Se debe de tener presente que cuanto más se hable de la
depresión, más ésta se extenderá.
 Mensajes tipo “pobrecito es que con lo que le ha pasado normal que
esté así”, lo que provocan es que los pacientes se sientan más
cómodos en seguir en la posición de enfermo.
 Preparar todo de cosas para que sean felices para que dejen de
sufrir. Si el paciente siente que no se le permite sentirse mal
contradictoriamente más mal se sentirá. Uno no puede salir de un
sufrimiento, de un dolor sino llega a tener el coraje de atravesarlo, es
decir, que se pase por medio del dolor para salir a fuera.

Para poder ayudar a una persona depresiva es importante que su entorno

se vincule al proceso psicoterapéutico para que el psicólogo les pueda dar

las herramientas específicas e idiosincráticas para cada caso en particular.

La mayoría de los casos de depresión con éxito son aquellos donde los

familiares, las personas que viven con el paciente participan en la terapia.

Tened en cuenta y tal como ya  decía Gohete que “todo es más fácil de lo

que se puede llegar a pensar pero al mismo tiempo más difícil de los  que se
puede llegar a comprender.”
Recomendamos la lectura de los siguientes libros:

 Las caras de la depresión. Giorgio Nardone y otros. Herder


 Mangia, muoviti e ama. Giorgio Nardone y Lucas Specianni. Ponte alle
grazie.

Trastorno de estrés postraumático


Inicio » Trastorno de estrés postraumático
¿Tengo un trastorno de
estrés postraumático?
¿Debería pedir ayuda
psicológica?

Una misma experiencia es vivida por cada uno de nosotros de manera

diferente. Un mismo hecho adquiere matices, despierta sentimientos

diferentes en cada uno de nosotros y eso hace que lo leamos de una manera

única y personal. Las personas traumatizadas sienten que la herida o

heridas del pasado les provocan dolor en el presente y les nublan la

construcción de un futuro.
¿Qué es un trauma?
La palabra trauma deriva del griego y significa «herida». El trauma es por

tanto una «herida psicológica» que puede ser provocada por varias

situaciones. Por ejemplo, cuando oímos hablar de sucesos traumáticos, los

asociamos a problemas originados por grandes desastres naturales o

aquellos causados por el hombre, como guerras, accidentes, abusos

sexuales, etc. Los especialistas los denominamos Traumas con «T» por la

gran magnitud de sus causas, pero fundamentalmente porque se trata de

situaciones en las que está en peligro nuestra integridad física y por

tanto hay peligro incluso de muerte.

Pero también existe otra categoría, los traumas con «t», son los

relacionales, y los que más frecuentemente observamos en la consulta

psicológica. Pueden ocurrir tanto en el ámbito familiar, de pareja, laboral,

escolar…. En general son todos aquellos acontecimientos que puedan

comportar una “herida” a la persona como es la desprotección, humillación,

cambio de roles en la familia, víctimas de bullying, mobbing, abandono,

etc….. donde si bien no se pone en riesgo la vida, son siempre experiencias

que tienen un fuerte impacto emocional sobre la persona.

Sin embargo, la importancia de las causas del suceso traumático no

determina la calidad del daño que éste produce. Puede ser igual de dañino

tanto si se escribr con «T» como con «t», porque sus efectos dependerán de

cada persona, de su historia y su entorno afectivo, del momento en que se

haya producido y de su reiteración a lo largo del tiempo.

En el trauma, no importa su origen, afecta de tal manera la salud, la

seguridad y el bienestar de la persona, que ésta puede llegar a desarrollar

creencias falsas y destructivas de sí misma y del mundo.


Lo que ocurre en una situación traumática es que no conseguimos colocar

la situación cognitivamente, de algún modo, porque a menudo son

situaciones imprevisibles, absurdas y no se consigue dar un sentido, no se

puede afrontar y, como consecuencia, nos desarma y nos da un sentido de

vulnerabilidad. Esto es lo que sucede dentro de nosotros cuando vivimos un

trauma, tenemos un terremoto emotivo porque no conseguimos darle un

sentido.

¿Cuáles son los principales


síntomas del estrés
postraumático?
El síntoma principal del trastorno de estrés postraumático (TEP) es la re-

experimentación del trauma (recuerdos recurrentes, pesadillas, flashback),

pero también se manifiesta cuando la persona es incapaz de enfrentarse a

estímulos o recuerdos que estén asociados con él y aparece una sensación

fuerte de angustia, sudor, palpitaciones, mareos….. Otros síntomas

comunes son:

Se esfuerza por evitar los pensamientos, lugares, personas… que le puedan

recordar una situación o hecho determinado y es incapaz de poder

explicarlo.

En ocasiones alguna parte importante del acontecimiento se ha olvidado.

La vida afectiva se restringe y la falta interés en las actividades cotidianas

la invade.

La persona tiene la sensación de estar condenada y mira el futuro con

desesperanza.
¿Cuándo se debe de acudir a un
psicólogo después de sufrir un
trauma?
En otras palabras cuándo un trauma se convierte en un trastorno por estrés

postraumático

Eso está muy ligado al tiempo. La fase aguda de una situación

traumática puede durar hasta unos tres meses y, por lo tanto, la persona

podrá tener en ese periodo muchas reacciones (dificultad para dormir,

tendrá siempre aquella imagen delante, no podrá concentrarse, sudoración,

irritabilidad…….). Incluso evitará ir a sitios o ver personas que le recuerden

lo vivido. Pero pasado ese tiempo, si no se ha podido elaborar la situación

de forma adaptativa nos encontraremos con un verdadero trastorno de

estrés postraumático (TEP).

Podemos decir que nuestro cerebro dispone de una capacidad natural de

elaborar información de forma adaptativa, lo que ocurre es que en estas

situaciones esa capacidad natural se bloquea, incluso por las secreciones

hormonales que se producen en ese momento de fuerte estrés, y como

consecuencia de todo ello se genera una emoción negativa que va

acompañada de una creencia negativa hacia uno mismo del tipo “ no

puedo” “no se cuidar de mi mismo”, “soy débil” “no valgo nada” “ nunca lo

conseguiré”…..

El objetivo de la terapia es producir ese desbloqueo, de forma que las

emociones comiencen a fluir y toda esa carga emotiva de rabia, dolor,

malestar, tristeza…comience a desensibilizarse y se disminuya así la

emoción negativa permitiendo eliminar esa creencia negativa sobre uno


mismo que la situación ha producido y transformarla posteriormente en una

creencia positiva y adaptativa.

Si sufres estrés postraumático podemos ayudarte

Contacta ahora

¿Qué terapias psicológicas son las


adecuadas?

Existen diferentes abordajes psicoterapéuticos pero destacan entre los más

eficaces y rápidos y que practicamos en nuestro centro de psicología:

 El EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing) donde a


través de la estimulación bilateral de los dos hemisferios cerebrales,
mediante el movimiento de los ojos de derecha a izquierda, similar a
lo que sucede en la fase REM del sueño, se logra desbloquear y
reactivar de forma rápida, el sistema natural de elaboración de la
información y permitir de ese modo que la situación se pueda asimilar
de una forma adaptativa. Esto se consigue integrando la parte
derecha más emocional, con la izquierda más cognitiva y que es la
que da significado a la experiencia. Mediante un protocolo que se
divide en 8 fases se consigue Desensibilizar, eso es, reducir la
perturbación y el malestar, y Reprocesar, es decir, trabajar la
comprensión de ese recuerdo traumático, cambiando las creencias
negativas asociadas, por otras más adaptativas que ayuden a la
persona tanto en el presente como en el futuro.

 La Terapia Breve Estratégica, donde a través de prescripciones como


la Novela del trauma, se propicia la narrativa que permite dejar fluir
las emociones , que comience la desensibilización y con ello
favorecer la elaboración de la situación traumática. Con este
tratamiento se ayuda a la persona a dejar el pasado en el pasado y a
apropiarse de nuevo del presente. Como decía [Link] “escribir la
historia es una forma de desembarazarse del pasado”.
Consejos para superar una situación
traumática
 En estos casos una de las sugerencias es el hablar con alguien,
tener un soporte en los otros, porque cuando estamos inmersos en
ese estado necesitamos alguien de fuera que nos acompañe, nos
ayude y nos escuche. Es importante hablarlo porque así se consigue
el proceso de meter las sensaciones, emociones y pensamientos en
palabras y construir la narrativa.
 Intentar olvidar voluntariamente lo ocurrido en vez de ayudar lo que
hace es empeorar más la situación, porque más las personas nos
esforzamos en olvidar una cosa y más la recordamos. La persona
acompañada por un psicólogo deberá de ir recordando poco a poco el
hecho o situaciones traumáticas para irlas elaborando. La mejor
herramienta es escribir la novela del trauma porque como dijo Hugo
Ojetti: “quien describe su propio dolor, aunque llore, está a punto de
consolarse”.
 Otra cosa importante es tratar de retomar los mismos ritmos y tratar
de volver a la normalidad.
 Gestionar bien las dudas traicioneras y pensamientos negativos que
nos vienen de forma natural: “si yo hubiese hecho esto o lo otro…”, “Si
yo no…”, “Si hubiese podido preverlo…”.
 Es importante darse cuenta de que hay cosas que no dependen de
nosotros. Hay cosas que podemos cambiar y cosas que no.

Sabemos que el pasado no se puede cambiar pero lo que si podemos es

cambiar la percepción de ese pasado. Cambiar nuestra forma de ver lo que

sucedió y verlo de un modo más distante. Donde ya no se produzca ese

fuerte malestar, se reconozca que ha sido una experiencia dolorosa pero se

puede ver de un modo más constructivo, sobretodo para uno mismo. En

definitiva y para concluir con las palabras de nuestro maestro Giorgio

Nardone: La única forma de liberarte de un dolor es tener el coraje de pasar

por el medio.

Blanca Díaz.

Psicóloga y psicoterapeuta especialista en trauma psicológico del Centro

de Terapia Breve Estratégica de Barcelona Júlia Pascual.


 

Otros tratamientos que abordamos en nuestro centro son:

 Terapia breve estratégica para parejas


 Trastornos alimentarios
 Trastorno obsesivo compulsivo
 Trastorno límite de personalidad
 Tratamiento psicológico para la depresión
 Depresión postparto
 Trastorno de ansiedad
 Psicólogo infantil
 Terapia familia

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