Parashá Sheminí: Sacrificios y Perdón
Parashá Sheminí: Sacrificios y Perdón
Aliyás de la Torá:
1. 9:1-16
2. 9:17-23
3. 9:24 – 10:11
4. 10:12-15
5. 10:16-20
6. 11:1-32
7. 11:33-47
8. Maftir: 11:45-47
Sheminí
Significa “octavo”.
Comentarios
9:1 “Aconteció en el octavo día que Moshé llamó a Aharón, a sus hijos y a los
ancianos de Israel” (LBLA revisada) – Según Rashí y el Midrash, este octavo día
coincidía con el primer día del primer mes del segundo año, el 1 de Nisán, cf. Éxodo
40:2, 17.
9:2 “y dijo a Aharón: Toma un becerro para la ofrenda por el pecado, y un carnero
para la ofrenda de ascensión, sin defecto, y ofrécelos delante de HaShem.” (LBLA
revisada) – Ahora le toca a Aharón sacrificar por primera vez en su vida. Lo primero que
tenía que sacrificar era un becerro para la ofrenda por el pecado. Normalmente se daba
un toro por el pecado de un sacerdote, cf. Levítico 4:3, pero aquí Aharón tendrá que
ofrecer un becerro. Según el Midrash[1] y Rashí, esto fue con el propósito de expiar por
el pecado del becerro de oro. No obstante, Sifrá destaca que ese pecado ya había sido
perdonado por la intercesión de Moshé.
9:6 “Y Moshé dijo: Esto es lo que HaShem ha mandado que hagáis, para que la gloria
de HaShem se aparezca a vosotros.” (LBLA revisada) – Estos son los pasos a seguir
para poder experimentar la gloria de HaShem:
9:7 “Entonces Moshé dijo a Aharón: Acércate al altar y presenta tu ofrenda por el
pecado y tu ofrenda de ascensión, para que hagas expiación por ti mismo y por el
pueblo; luego presenta la ofrenda por el pueblo, para que puedas hacer expiación por
ellos, tal como HaShem ha ordenado.” (LBLA revisada) – Por segunda vez Moshé le
dice a Aharón que presente su ofrenda. Esto nos hace pensar que Aharón estaba dudando
y por eso no se atrevía a acercarse al altar. Moshé le anima de nuevo para que tome su
lugar como el gran sacerdote y haga su trabajo. Esta Escritura nos enseña que no
debemos avergonzarnos demasiado por nuestros pecados, sabiendo que HaShem ha
provisto con un sacrificio perfecto para que podamos tener acceso al servicio sagrado
delante de Él. HaShem había perdonado a Aharón. Es posible que él haya tenido mala
conciencia y vergüenza por su gran pecado. Pero esta escritura resalta la gran
misericordia de HaShem al permitir a un gran pecador ocupar el puesto más alto de la
nación. Aharón es un hermoso ejemplo del perdón de HaShem.
Querido lector, si te has arrepentido de todos tus pecados, entre los cuales,
posiblemente, algunos hayan sido muy graves en los ojos de HaShem, y si has
confesado tus pecados pidiendo perdón y puesto que confianza en la
misericordia de HaShem, puedes estar seguro de que Él te haya perdonado,
como está escrito en 1 Juan 1:9:
“Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para
limpiarnos de toda maldad.” (LBLA)
Este texto nos enseña que cuando HaShem perdona, también hace olvidar
nuestro pecado. Sin embargo, conforme uno va creciendo en el espíritu se da
cuenta de la gravedad de los pecados que uno ha cometido en el pasado, como
está escrito en el Salmo 25:7:
¿Pero no dice la Escritura que HaShem nunca se acordará más de los pecados,
según el pacto renovado?
Sin embargo, por el otro lado hay un crecimiento en la conciencia del pecador
arrepentido acerca de la gravedad de lo que ha cometido, no para condenar o
avergonzar, sino para enseñarlo acerca de la inmensa misericordia de HaShem y
el resultado poderoso de la redención del Mesías. El Espíritu de HaShem
también nos hace recordar lo que hemos hecho para que no nos
enorgullezcamos sino nos mantengamos humildes. ¡Nunca te olvides de dónde
te sacó HaShem!
“Porque yo soy el más insignificante de los emisarios, que no soy digno de ser llamado
emisario, pues perseguí a la congregación de Dios.” (LBLA revisada)
Esta es una de las primeras cartas del apóstol. Más adelante vemos como la
conciencia de la gravedad de su pecado ha aumentado. Ya no habla de sí
mismo como el más insignificante de los apóstoles, sino como el más pequeño
de todos los santos, según está escrito en Efesios 3:8:
“A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, se me concedió esta
gracia: anunciar a los gentiles las inescrutables riquezas del Mesías.” (LBLA revisada)
“Palabra fiel y digna de ser aceptada por todos: El Mesías Yeshúa vino al mundo para
salvar a los pecadores, entre los cuales yo soy el primero. Sin embargo, por esto hallé
misericordia, para que en mí, como el primero, Yeshúa el Mesías demostrara toda su
paciencia como un ejemplo para los que habrían de creer en él para vida eterna.” (LBLA
revisada)
9:22 “Entonces Aharón alzó sus manos hacia el pueblo y lo bendijo, y después de
ofrecer la ofrenda por el pecado, la ofrenda de ascensión y las ofrendas de paz,
descendió.” (LBLA revisada) – Aquí vemos como Aharón bendijo al pueblo. Según
Rashí, él usó las palabras de la bendición de los sacerdotes, en hebreo bircat kohanim,
que se encuentran en Números 6:24-26, como está escrito:
“HaShem te bendiga y te guarde; HaShem haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga
de ti misericordia; HaShem alce sobre ti su rostro, y te dé paz.” (LBLA revisada)
La gloria de HaShem vino sólo cuando los dos hermanos se unieron para
bendecir al pueblo, juntos. Primero habían estudiado la Torá. Luego habían
obedecido la Torá. Habían ofrecido los sacrificios prescritos. Pero todavía no
había aparecido la gloria de HaShem. Esto nos enseña que lo único que
finalmente puede traer la gloria de HaShem sobre nosotros es la unidad de los
hermanos. El Salmo 133 destaca la relación que hay entre la unidad y la unción
sacerdotal, como está escrito:
“Hine ma tov…”
“Cántico de ascenso gradual; de David. Mirad cuán bueno y cuán agradable es que los
hermanos habiten juntos en armonía. Es como el óleo precioso sobre la cabeza, el cual
desciende sobre la barba, la barba de Aharón, que desciende hasta el borde de sus
vestiduras. Es como el rocío de Jermón, que desciende sobre los montes de Tsion;
porque allí mandó HaShem la bendición, la vida para siempre.” (LBLA revisada)
“¿De dónde vienen las guerras y los conflictos entre vosotros? ¿No vienen de vuestras
pasiones que combaten en vuestros miembros?” (LBLA revisada)
Este texto nos da la clave para entender la causa de las guerras y conflictos
entre los hermanos, son las pasiones. Las pasiones egoístas son las que causan
las disensiones entre hermanos.
“porque todavía sois carnales. Pues habiendo celos y contiendas entre vosotros, ¿no sois
carnales y andáis como hombres?” (LBLA)
Vemos que los celos y las contiendas son producidos por la carne, el yetser
hará. La solución para este tipo de conflictos es andar en el espíritu, alimentar
el espíritu para que el fruto del espíritu pueda dominar sobre los deseos malos
de la carne.
1 Corintios 13 habla del carácter del Mesías en nosotros. Allí vemos como el
amor es la solución para los conflictos, como está escrito en los versículos 4-7:
“El sacrificio de los impíos es abominación a HaShem, mas la oración de los rectos es su
deleite.” (LBLA revisada)
“El sacrificio de los impíos es abominación, cuánto más trayéndolo con mala intención.”
(LBLA)
“Guarda tus pasos cuando vas a la casa de Dios, y acércate a escuchar en vez de ofrecer
el sacrificio de los necios, porque éstos no saben que hacen el mal.” (LBLA)
El fuego de HaShem cae sobre los sacrificio que son hecho con corazones
enteramente entregados a Él, como está escrito en 1 Reyes 18:38:
“y se les aparecieron lenguas como de fuego que, repartiéndose, se posaron sobre cada
uno de ellos.” (LBLA revisada)
“todo el pueblo aclamaron y cayeron sobre sus rostros.” (LBLA revisada) – La palabra
hebrea que ha sido traducida como “aclamó” es ranan.[2] Según el Targum de Onkelós,
citado por Rashí, significa que aquí el pueblo cantó alabanzas. Sin embargo Ibn Ezrá
entiende esta palabra como “alzar la voz”.
Aquí está escrito que cayeron sobre sus rostros. Esto nos enseña que cuando la
shejiná viene con poder, el hombre cae al suelo, cf. Daniel 10:8-9; Juan 18:6;
Hechos 26:14. En algunos casos se puede quedar ciego, como ocurrió con el
shaliaj Shaúl en el camino a Damesek, cf. Hechos 9.
10:1 “Nadav y Abihú, hijos de Aharón, tomaron sus respectivos incensarios, y después
de poner fuego en ellos y echar incienso sobre él, ofrecieron delante de HaShem fuego
extraño, que El no les había ordenado.” (LBLA revisada) – Aharón había sido destinado
para la destrucción por causa de su pecado con el becerro de oro. Está escrito que
HaShem quería “exterminarlo”, cf. Deuteronomio 9:20, lo cual implica que su
descendencia sería eliminada. Al perdonarlo, la vida de sus hijos también fue perdonada.
Sin embargo, dos de ellos murieron en este momento, cuando sirvieron en rebeldía con
algo que HaShem no había mandado.
Aquí se habla de fuego extraño. El fuego extraño podría significa que el fuego
haya sido sacado de un lugar extraño. También se puede entender como
ofrecer algo incorrectamente a HaShem, fuera de la obediencia a la autoridad.
Estaban sirviendo sin haber recibido órdenes, aunque lo que hacían era
correcto. El problema no fue lo que ofrecieron, sino con qué actitud lo hicieron,
y con qué autoridad lo hicieron. No tenían autorización para hacerlo y por eso
murieron. Si hacemos las cosas a nuestra manera HaShem no va a estar
contento con nosotros.
Lo extraño de este fuego fue que HaShem no lo había ordenado. Rashí cita la opinión
del Midrash[3] que dice que esto significa que emitieron un dictamen halájico en
presencia de su maestro Moshé. Estaba permitido a los sacerdotes encender fuego sobre
el altar y por esto ellos sacaron una conclusión correcta. Su error consistía en que
hicieron esto sin consultar con su autoridad espiritual. Este acto de rebeldía trajo graves
consecuencias.
Rabí Ishmael dice que habían entrado al santuario embriagados con vino. Por
esto se da la orden más adelante de que los kohanim no podrán beber vino
cuando estaban en el servicio, cf. Levítico 10:9.
10:3 “Entonces Moshé dijo a Aharón: Esto es lo que HaShem habló, diciendo: "Yo seré
santificado por los que se acercan a mí, y en presencia de todo el pueblo seré
glorificado.” (LBLA revisada) Y Aharón guardó silencio.” (LBLA revisada) – Cuanto
más cerca de HaShem estemos, más santidad se nos requiere. Si alguno del pueblo
hubiera hecho un error semejante, es posible que no hubiera muerto. Pero los que están
cerca y pecan sufren mayores consecuencias por su pecado. El líder tiene más
privilegios, pero, al mismo tiempo se le demanda mucho más. Privilegios y
responsabilidades siempre van juntos. Para poder tener privilegios en el Reino, es
necesario vivir en una disciplina más elevada y hacer más sacrificios personales.
“Esto es lo que HaShem habló” – ¿Cuándo habló HaShem esto? Parece que lo que está
diciendo Moshé es una cita parafraseada y sintetizada de Éxodo 29:43-44, donde está
escrito:
“Y me encontraré allí con los hijos de Israel, y el lugar será santificado por mi gloria.
Santificaré la tienda de reunión y el altar; también santificaré a Aharón y a sus hijos para
que me sirvan como sacerdotes.” (LBLA revisada)
Sin santidad no hay gloria. La gloria sin santidad mata. El mismo fuego que se
encuentra en 9:24 operó en 10:2. Los que son canales para que el pueblo
pueda recibir la presencia Divina, la shejiná, tienen que hacer las cosas con
sumo cuidado.
¿Qué cosas hay en nuestras vidas y en las comunidades que pueden ser
consideradas como fuego extraño?
Hay una doble fuente de inspiración para el canto a HaShem en el Mesías, como
está escrito en Efesios 5:18-20:
“Y no os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución, sino sed llenos del Espíritu,
hablando entre vosotros con salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y alabando
con vuestro corazón al Señor; dando siempre gracias por todo, en el nombre de nuestro
Señor Yeshúa el Mesías, a Dios, el Padre” (LBLA revisada)
“Que la palabra del Mesías habite en abundancia en vosotros, con toda sabiduría
enseñándoos y amonestándoos unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales,
cantando a Dios con acción de gracias en vuestros corazones.” (LBLA revisada)
Estos dos textos nos muestran que la doble fuente, donde se puede recibir la
inspiración para oficiar alabanza delante del Padre, está constituida por el
Espíritu y la Palabra del Mesías.
Se puede discutir sobre qué tipo de canciones se van a usar para la alabanza a
HaShem en las congregaciones. ¿Es permitido tomar las canciones del mundo y
ofrecerla delante del Padre? ¿Estará Él a gusto con ese tipo de instrumentación
y canto? Para contestar a esas preguntas podemos hacer la pregunta: ¿De
dónde viene la inspiración? ¿Del espíritu del mundo o del cielo? ¿De hombres
impuros o del Espíritu y la Palabra del Mesías?
¿Hay deseos de ser famoso? ¿Producen deseos sexuales? ¿Hay ira, rebeldía y
griterías detrás? En tal caso es rechazable. Si produce armonía, amor, respeto,
admiración por lo bello etc., puede ser bueno. La fuente detrás de gran parte de
la música popular en el mundo es maligna.
“Yo seré santificado por los que se acercan a mí” – La santidad tiene que ver con
cercanía. Cuanto más subas de nivel en santidad, más cerca de HaShem podrás estar. El
camino de santidad está en las alturas. Allí no pueden subir las fieras, como está escrito
en Isaías 35:8-9:
“Allí habrá una calzada, un camino, y será llamado Camino de Santidad; el inmundo no
transitará por él, sino que será para el que ande en ese camino; los necios no vagarán por
él. Allí no habrá león, ni subirá por él bestia feroz; éstos no se hallarán allí, sino que por
él andarán los redimidos.” (LBLA)
Un santo no puede ser alcanzado por los demonios. Todo lo contrario, los
demonios huyen de una persona santa, no la aguanta, como está escrito en
Lucas 4:34:
“¡Ah! ¿Qué tenemos que ver contigo, Yeshúa de Nazaret? Has venido a
destruirnos? Yo sé quien eres: El Santo de Dios.” (LBLA revisada)
Hay un tipo de poder sobrenatural que opera fuera de la santidad, pero no hay
santidad sin poder sobrenatural. El poder sin santidad quema al hombre para su
destrucción. Pero el poder de la santidad elimina el poder del mal, tanto dentro
de nosotros, como a través de nosotros. Busquemos santidad en primer lugar, y
entonces estaremos en condición para poder usar el poder de HaShem
correctamente.
“Y Aharón guardó silencio” – Si uno va a ofrecer los sacrificios no puede estar triste o
melancólico. En tal caso los sacrificios serían descalificados. Aharón mostró con este
acto que amaba a HaShem más que a sus propios hijos. La familia no puede ser un
obstáculo para servir a HaShem, como está escrito en Mateo 10:37:
“El que ama al padre o a la madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama al hijo
o a la hija más que a mí, no es digno de mí.” (LBLA)
10:4 “Llamó también Moshé a Misael y a Eltsafán, hijos de Uziel, tío de Aharón, y les
dijo: Acercaos, llevaos a vuestros parientes de delante del santuario, fuera del
campamento.” (LBLA revisada) – Un sacerdote tiene el permiso para hacerse impuro
por medio de siete parientes más cercanos, padre, madre, esposa, hermanos, hermanas,
hijos e hijas. Pero en este caso estaban llevando a cabo el servicio de instalación en el
ministerio sacerdotal y no estaba permitido tocar a un muerto, porque el servicio hubiera
sido inválido. Por esa razón fueron llamados los primos de los fallecidos.
10:6 “Luego Moshé dijo a Aharón y a sus hijos Elazar e Itamar: No descubráis vuestra
cabeza ni rasguéis vuestros vestidos, para que no muráis y para que El no desate todo su
enojo contra toda la congregación. Pero vuestros hermanos, toda la casa de Israel, se
lamentarán por el incendio que HaShem ha traído.” (LBLA revisada) – La palabra
hebrea que ha sido traducida como “descubráis” es tifraú, que viene de la raíz pará[4]
que significa “exponer”, “descubrir”, cf. Números 5:18, “importunar”, “distraer”, cf.
Éxodo 5:4. Sin embargo, en este texto ha sido entendido como no dejar crecer el cabello,
al igual que en Levítico 13:45. En Números 6:5 y Ezequiel 44:20 se encuentra la palabra
pera,[5] que viene de la misma raíz, y significa “cabello”, “guedeja”. Este es uno de los
613 mandamientos. Los sacerdotes no pueden dejarse crecer el cabello más de 30 días,
porque es señal de estar de luto. El cortarse el cabello es señal de alegría y gozo. Un
sacerdote no puede tener la imagen de un enlutado. Según el Talmud[6] está prohibido
cortarse el cabello y la barba estando de luto.
Por otro lado, está prohibido raparse el cabello o la barba. La Torá nos enseña
un estilo de vida con modestia, no es bueno ser extremista ni para un lado ni
para el otro.
10:7 “Ni siquiera saldréis de la entrada de la tienda de reunión, no sea que muráis;
porque el aceite de unción de HaShem está sobre vosotros. Y ellos hicieron conforme al
mandato de Moshé.” (LBLA revisada) – Esto nos enseña que la unción sólo fue dada
para servir a HaShem. Si se usa para otra cosa hay pena de muerte. Satán intentaba hacer
que Yeshúa usara la unción para el beneficio personal, pero fue rechazado
inmediatamente por el Maestro, cf. Mateo 4:3-10.
10:9-11 “No beberéis vino embriagante, tú ni tus hijos contigo, cuando entréis en la
tienda de reunión, para que no muráis (es estatuto perpetuo por todas vuestras
generaciones), y para que hagáis distinción entre lo santo y lo profano, entre lo inmundo
y lo limpio, y para que enseñéis a los hijos de Israel todos los estatutos que HaShem les
ha dicho por medio de Moshé.” (LBLA revisada) – El uso del alcohol está prohibido en
el ministerio sacerdotal. La embriaguez produce principalmente tres cosas a corto plazo,
mareo, excesiva confianza en sí mismo y disminución de la actividad mental. La razón
de esta prohibición es que el alcohol disminuye la capacidad intelectual para poder
discernir entre una cosa y otra. El que bebe alcohol no tiene una mente clara para poder
enseñar la Torá al pueblo. Esto concuerda con Efesios 5:18, donde está escrito:
“Y no os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución, sino sed llenos del Espíritu”
(LBLA)
La halajá establece que un cohén no puede beber más que un reviít de vino antes de
hacer su avodá, ministrar. Si lo hace, el cielo se encargará de su muerte. Un reviít
corresponde a unos 86 mililitros (3 onzas). [7]
10:16 “Y Moshé preguntó con diligencia por el macho cabrío de la ofrenda por el
pecado, y he aquí que había sido quemado. Y se enojó con Elazar e Itamar, los hijos que
le habían quedado a Aharón, diciendo…” (LBLA revisada) – Moshé estaba muy
interesado en que se cumpliera la orden divina. Por esta actitud fue llamado un siervo
fiel, como está escrito en Números 12:7:
“No así con mi siervo Moshé; en toda mi casa él es fiel.” (LBLA revisada)
Según Rashí, en ese día se habían ofrecido tres machos cabríos por el pecado:
el macho cabrío para la instalación de los sacerdotes, cf. Levítico 9:3; el macho
cabrío de la ofrenda del jefe Najshón de la tribu de Yehudá, cf. Números 7:16; y
el macho cabrío de la ofrenda de rosh jódesh, el novilunio, cf. Números 28:15.
En este caso se trataba del macho cabrío de la ofrenda de pecado del primer
día del mes de Nisán. Por alguna razón no había sido comido por los sacerdotes.
Los sabios presentan dos opiniones por las cuales esto había ocurrido. La
primera opinión dice que había sido impura por haber tocado una fuente de
impureza. En tal caso no se podía comer. La segunda opinión dice que fue
quemado enteramente por el estado de luto de Aharón y sus dos hijos
restantes. Como esta era una ofrenda que siempre se iba a ofrecer en rosh
jódesh, no tenía la misma prioridad como las ofrendas para la instalación en el
sacerdocio. Por lo tanto tomaron la decisión de no comerla. Las ofrendas que no
eran para la instalación en el sacerdocio no son ingeridas por un sacerdote
durante el primer día cuando está de luto.
10:19 “Pero Aharón dijo a Moshé: Mira, hoy mismo han presentado ellos su ofrenda por
el pecado y su ofrenda de ascensión delante de HaShem. Ya que esto me ha sucedido, si
yo hubiera comido hoy de la ofrenda por el pecado, ¿hubiera sido grato a los ojos de
HaShem?” (LBLA revisada) – Sólo un cohén gadól, gran sacerdote, sumo sacerdote,
puede comer sacrificios en estado de luto, en hebreo onén, sin profanarlos. Pero aquí
vemos como Aharón no lo quería hacer porque consideraba que no era agradable delante
de HaShem.
11:2 “Hablad a los hijos de Israel, y decidles: Estos son los animales que podréis comer
de entre todos los animales que hay sobre la tierra.” (LBLA) – Este capítulo define
cuáles son los animales comestibles y cuáles están prohibidos para los hijos de Israel.
Los hijos de Israel han sido apartados de los demás pueblos para ser diferentes. Así que
estas leyes son obligantes para los judíos, pero no para los gentiles. Sin embargo los que
han sido escogidos en el Mesías de entre las naciones hacen bien en tomar en
consideración estas leyes porque son medios para ser elevados en santidad.
La dieta es una de las cosas más importantes que hace la diferencia entre los
hijos de Israel y los demás pueblos. Este capítulo nos enseña que HaShem
considera importante lo que el hombre come. Desde el principio Él ha estado
muy interesado en la comida del hombre. El primer mandamiento que fue dado
al hombre tenía que ver con la comida. El pecado entró en el mundo por medio
de una comida prohibida. Y si HaShem considera que es importante lo que el
hombre come, debe serlo también para el hombre. Es HaShem quien establece
lo que es muy importante y lo que no es tan importante para el hombre. Las
Escrituras enseñan que la comida es muy importante. La comida tiene mucho
que ver con la santidad y con el pecado.
Aquellos mandamientos que tratan sobre animales que son comestibles o no,
son considerados jukim, lo que implica que no tienen ninguna explicación lógica.
Una comida o un objeto que es considerado apto para el uso de un judío es llamado
casher,[8] que significa “correcto”, “recto”, “aceptable”, “apto”. La palabra aparece tres
veces en las Escrituras, cf. Eclesiastés 10:10; 11:6; Ester 8:5.
Se han intentado dar muchas diferentes explicaciones acerca del por qué ciertos
animales son considerados impuros y otros puros, pero al fin y al cabo el hombre tiene
que reconocer que no entiende del todo la razón por la que HaShem dio estas
instrucciones. Es muy probable que nunca podamos tener una explicación satisfactoria
en cuanto a la razón por la que ciertos animales son considerados impuros por HaShem.
La razón por la que debemos considerar estos animales como impuros es porque la Torá
dice que son impuros. Y si luego queremos profundizar más allá de lo escrito, siempre
correremos el riesgo de equivocarnos en nuestra evaluación.
Hay mucha verdad en el dicho que dice: “Dime con quién andas y te diré quién
eres.” Ahora, podríamos decir, con la Torá en la mano: “Dime qué comes, y te
diré quién eres.”
En este capítulo vemos que los animales están clasificados en cuatro grupos
generales, cf. Levítico 11:46:
11:3 “De entre los animales, todo el que tiene pezuña dividida, formando así cascos
hendidos, y rumia, éste comeréis.” (LBLA) – Estas son las dos características dadas por
la Torá para poder diferenciar entre un animal terrestre casher y uno que no es casher.
Luego va describiendo cuatro animales que tienen ciertos signos de ser casher, pero no
lo son. Si falta uno de las dos señales, el animal no es apto para el consumo de una
persona santa.
Los animales que son casher tienen que ser preparados de una manera correcta
para que sigan siendo aptos para el consumo después de su degüello. La
tradición oral ha establecido normas estrictas para los judíos para no violar los
mandamientos de la Torá en cuanto al cashrut. Un animal no puede haber sido
matado de manera violenta para ser casher. Hay que matarlo de manera que
salga toda la sangre posible. Un animal enfermo no es apto para comer. Antes
de comer un animal limpio hay que eliminar tres cosas, el nervio ciático, el sebo
y la sangre. La sangre es eliminada mediante la sal. Primero se lava la carne en
agua. Luego se sumerge en agua fría durante media hora. Después se echa sal
medio gruesa por los dos lados y se colocan los trozos sobre una reja de
manera que la sangre vaya cayendo abajo. Esto no se puede hacer en la misma
cocina, sino en un lugar aparte. Después de una hora, más o menos, se
enjuaga en un recipiente con agua, cambiando el agua tres veces. También
puede ser lavada bajo agua corriente, pero si uno desea desalarla debe estar un
tiempo sumergida en agua. Después de esto, la carne es apta para ser cocinada
según el gusto. Si se asa la carne sobre fuego no hace falta casherizarla
mediante la sal. El mismo fuego hace el mismo efecto de expulsar los restos de
sangre que quedan en la carne. El hígado no se puede salar, tiene que ser
asado sobre fuego para que sea casher.
11:4 “Sin embargo, de los que rumian o tienen pezuña dividida, no comeréis éstos: el
camello, porque aunque rumia no tiene pezuña dividida; será inmundo para vosotros”
(LBLA) – El camello no tiene la pezuña hendida totalmente. Por eso no es casher. Los
judíos no pueden comer su carne, ni beber su leche.
La palabra que ha sido traducida como “inmundo” es tamé[9] que significa “impuro”,
“contaminado”, “profano”. Lo contrario de tamé es tahor,[10] “limpio”, “puro”,
“sincero”, cf. 11:47. Tenemos que tener en cuenta que en las Escrituras podemos
encontrar tres tipos de impureza:
Impureza higiénica
Impureza ritual
Impureza moral
11:5 “el damán, porque aunque rumia, no tiene pezuña dividida; será inmundo para
vosotros” – La palabra hebrea para “damán” es “shafan”.[11] A veces se traduce como
“tejón” y a veces como “conejo”. Es un animal que rumia sin tener la pezuña hendida.
La palabra hebrea que ha sido traducida como “rumiar”, es maalat, que viene de la raíz
alá [12], “subir”. Maalat significa literalmente “que alza (el alimento)”. Lo que hacen
estos tipos de animales es que alzan y regurgitan la comida desde sus entrañas, dándole
vuelta en su boca a fin de machacarla y molerla muy bien. Los animales rumiantes,
como la vaca y el ciervo, son los mamíferos que tienen el estómago dividido en tres o
cuatro cavidades. Estos animales ingieren el alimento y lo bajan a la primera cavidad del
estómago. Luego lo pasan a la segunda cavidad, de la cual es “alzado” de nuevo a la
boca. Finalmente lo bajan a la tercera cavidad. Este proceso de alzar el alimento es
llamado rumiar.
11:6 “el conejo, porque aunque rumia, no tiene pezuña dividida; es inmundo para
vosotros” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “conejo”, es arnevet. A veces
se traduce como liebre. El conejo come su propio excremento.
11:7 “y el cerdo, porque aunque tiene pezuña dividida, formando así un casco hendido,
no rumia; es inmundo para vosotros.” (LBLA revisada) – Para los hijos de Israel, el
cerdo es inmundo. Por su puesto lo es también para los paganos. Pero como los paganos
están lejos del Dios de Israel, no es un asunto importante para ellos. Pero los injertados
de entre los gentiles que han experimentado la salvación que hay en el Mesías Yeshúa
no deben comer estos animales impuros para poder subir a un nivel más alto de santidad
y así poder acercarse más a HaShem. El Dios de Israel ha dicho que estos animales son
tamé para su pueblo y por eso no son aptos para el consumo para los que están cerca de
él. Mientras el cielo y la tierra existan, Él no cambiará sus normas, cf. Mateo 5:18. El
cerdo no se volvió puro con la muerte del Mesías. HaShem no cambia sus normas. Lo
que fue blanco ayer, sigue siendo blanco hoy. Si Él ha dicho que el cerdo es inmundo y
que los hijos de Israel no tienen el permiso para comerlo, es así.
11:8 “No comeréis de su carne ni tocaréis sus cadáveres; son inmundos para vosotros.”
(LBLA) – Para los judíos está permitido tocar todos los animales que son tamé mientras
que estén vivos, por ejemplo los perros, los gatos, los cerdos, los caballos y los asnos.
Incluso les está permitido tocar sus cadáveres en muchas ocasiones. El cadáver de un
animal impuro no tiene el mismo grado de impureza que un cadáver humano. El cadáver
humano es la fuente principal de impureza ritual.
Tenemos que entender este texto como que no está permitido tocar los
cadáveres de los animales impuros antes de entrar en el templo o antes comer
de las cosas consagradas. Rashí dice que esta prohibición de no tocar los
cadáveres de estos animales impuros, está limitada al tiempo de las fiestas. En
las fiestas es cuando todos los varones tienen que presentarse delante de
HaShem en Yerushalayim y esto no se puede hacer en un estado de impureza
ritual.
11:9 “De todos los animales que hay en las aguas, podréis comer éstos: todos los que
tienen aletas y escamas en las aguas, en los mares o en los ríos, podréis comer.” (LBLA)
– Estos son los dos signos de peces casher: tienen que tener aletas y escamas cuando
están en las aguas. Algunos peces pierden sus escamas cuando son sacados del agua.
Estos también son casher. Está permitido comer todo de un pescado, incluso la sangre.
El pescado es el animal más limpio que existe. No necesita ningún tipo de preparación
para poder ser comido. Está permitido comerlo crudo, pero no vivo.
11:10-12 “Pero todos los que no tienen aletas ni escamas en los mares y en los ríos,
entre todo lo que se mueve en las aguas y entre todas las criaturas vivientes que están en
el agua, os serán abominación; os serán abominación, no comeréis de su carne y
abominaréis sus cadáveres. Todo lo que en las aguas no tenga aletas ni escamas, os es
abominación.” (LBLA) – La palabra “abominación” es muy fuerte. Esta es la actitud de
un israelita en cuanto a los mariscos y otros animales del agua que no tiene aletas ni
escamas. Tres veces es repetida la palabra abominación, lo cual nos enseña que es
importante. Para un pueblo santo el pulpo es abominable, los mariscos son abominables,
las langostas del mar son abominables, los cangrejos son abominables, el tiburón y el
delfín son abominables para comer. Así piensa Yeshúa.
11:13 “Además, éstas abominaréis de entre las aves, no se comerán, son abominación: el
águila, el osífrago y el buitre” (LBLA) – Entre las aves hay 24 especies que son
inmundas. Todas las demás son limpias. Hay una regla general que la experiencia nos ha
enseñado: todo huevo de ave que sea redondo viene de una ave tamé y todo huevo
ovalado viene de una ave tahor. Siguiendo esta norma se podrá saber cuáles son las aves
inmundas que están mencionadas en la Torá, y las aves limpias, aptas para el consumo
del pueblo de HaShem.
11:14 “el milano y el aguilucho según su especie” (LBLA) – Según Rashí, hay sub-
especies de varias de las aves presentadas en esta lista, que no son similares entre sí, ni
en su aspecto ni en sus nombres, pero todas pertenecen a la misma especie.
11:22 “De ellos podéis comer éstos: el arbe según sus especies, el salam según sus
especies, el jargol según sus especies y el jagab según sus especies.” (LBLA revisada) –
Estas cuatro especies de saltamontes, también llamadas “langostas”, sin tienen nada que
ver con las langostas de mar, son las únicas permitidas por la Torá, cf. Mateo 3:4.
11:24 “Por estos, pues, seréis impuros; todo el que toque sus cadáveres quedará impuro
hasta el atardecer” (LBLA) – El cadáver de un animal impuro transmite impureza. Para
el hombre, la impureza, el estado de tamé, durará hasta la tarde. Cuando el sol baja, la
persona queda pura, tahor, pero sólo cuando primero se haya sumergido en una mikvé,
acumulación de aguas purificadoras, cf. versículo 32.
11:25 “y todo el que levante parte de sus cadáveres lavará sus vestidos y quedará
inmundo hasta el atardecer.” (LBLA) – Si se toca un cadáver de estos animales sólo
hace falta bajar al mikvé y esperar hasta la bajada del sol para ser ritualmente puro otra
vez. Pero si uno levanta parte de sus cadáveres, necesita además lavar la ropa.
11:26 “En cuanto a todo animal de pezuña dividida, pero que no forma pezuña hendida,
o que no rumian, son impuros para vosotros; todo el que los toque quedará impuro.”
(LBLA) – Sólo cuando están muertos transmiten impureza, no cuando están vivos, cf.
versículo 31.
Para poder entrar en el templo en Yerushalayim, todos tenían que pasar por
una mikvé de aguas purificadoras. Para más información sobre este tema, por
favor ver el libro “Aguas del Edén” por Ariyé Kaplán.
11:42a “Todo lo que anda sobre su vientre” (LBLA) – Según Rashí, se refiere a la
serpiente. En la palabra hebrea que ha sido traducida como “vientre”, gajón, se
encuentra la letra central de la Torá de Moshé. Es la letra vav, que significa “clavo”,
“señal. Alrededor de ese clavo gira toda la Torá. Es la sexta letra en el alfabeto hebreo.
El número seis es el número del hombre y el libre albedrío, cf. Revelación 13:18. Estas
cosas nos llevan a algo muy importante: Toda la Torá gira alrededor de un hombre que
fue clavado como una señal. ¿Quién será?
En el capítulo sobre comidas permitidas y prohibidas se habla de un animal que
se arrastra sobre su vientre. En ese vientre está la señal. Esto nos recuerda que
la serpiente antigua, que fue maldecida y tiene que andar sobre su vientre, fue
la que hizo que el pecado se introdujera en este mundo. Por medio de una
comida prohibida el pecado entró en el vientre del hombre y se distribuyó a
toda su constitución. La salvación de esta situación es que aquel hombre,
alrededor del cual gira todo el universo, sea lleno de pecado, maldecido y
clavado sobre un madero. Esta es la señal, el mensaje central de la Torá, para
que todo el que con su libre albedrío tome la decisión de creer en él no se
pierda sino tenga vida eterna. ¡Baruj HaShem!
11:43 “No hagáis vuestras almas abominables por causa de ningún animal que se
arrastra; y no os contaminéis con ellos para que no seáis impuros.” (LBLA) – Si un judío
come estas cosas abominables su alma se vuelve abominable para HaShem.
11:44 “Porque yo soy HaShem vuestro Dios. Por tanto, consagraos y sed santos, porque
yo soy santo. No os contaminéis, pues, con ningún animal que se arrastra sobre la
tierra.” (LBLA revisada) – Esta es la primera vez que aparece la expresión “Seréis
santos, porque yo soy santo” y es en relación con la comida. Esto nos enseña que la
santidad depende en gran parte del tipo de comida que comamos.
11:45 “Porque yo soy HaShem, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro
Dios; seréis, pues, santos porque yo soy santo.” (LBLA revisada) – El texto hebreo dice
que HaShem hace subir de Egipto a los hijos de Israel. No es una cosa solamente del
pasado, sino presente. Por medio de la obediencia a los mandamientos el pueblo de
Israel deja de vivir como vivía en Egipto, comiendo toda clase de cosas que producían
abominación en sus almas.
Gracias a la Torá y el Espíritu del Mesías que nos motiva, también los escogidos
de entre las naciones podrán salir de la esclavitud del sistema de este mundo, y
hacer caso a estas reglas de cashrut para ser un pueblo santo, apartado para
HaShem.
150. Prohibición para los kohanim de entrar al Templo con las ropas
desgarradas, Levítico 10:6.
156. Prohibición de comer peces que no son casher, Levítico 11: 11.