Las Universidades Catolicas
Las Universidades Catolicas
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Iván Federico MEJÍA ÁLVAREZ, i.c.d., th.d.
Volumen 3
Parte II
APLICACIÓN DEL MODELO HERMENÉUTICO DE LA TEOLOGÍA DEL DERECHO
CANÓNICO A LOS CÁNONES SELECTOS SOBRE LAS UNIVERSIDADES CATÓLICAS
Capítulo IV
Jesucristo y su “lectura” de los signos del Reino, como praxis de investigación,
conocimiento, adhesión y preservación de la verdad acerca de Dios, de la Iglesia y del
hombre, y de las implicaciones de ésta sobre el obrar.
Bogotá 2010
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Advertencia editorial
Han sido mantenidos en una y otra edición los números de las notas de pie de página y
de las notas finales.
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SEGUNDA PARTE
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Capítulo IV
Jesucristo y su “lectura” de los signos del Reino, como praxis de investigación,
conocimiento, adhesión y preservación de la verdad acerca de Dios, de la Iglesia y
del hombre, y de las implicaciones de ésta sobre el obrar
El segundo capítulo, por su parte, sirvió para exponer y fundamentar nuestra propuesta
de un Modelo hermenéutico que lleve a efecto una teología del derecho canónico: después
de hacer el planteamiento del problema que se detecta en la hermenéutica de los cánones,
examinamos cuidadosamente la metodología que planteamos.
El tercer capítulo, por su parte, nos ha consentido hacer el análisis de los cc. 748 § 1 933;
809934; 811 § 2935 y 820936 del Libro III937 del Código de Derecho Canónico (CIC) a partir
de los términos latinos en los que están redactados. Nuestro propósito consistió
principalmente en conocer los siguientes asuntos: estar al tanto de la vinculación
existente o no, entre estos cc. y el CIC de 1917; establecer si en la formulación de dichos
cc. concurrieron otras fuentes legislativas eclesiásticas; observar los eventuales lugares
paralelos con el Código de Cánones de las Iglesias Orientales; destacar algunos elementos
particularmente valiosos a partir del análisis gramatical y lógico de la expresión latina;
formular algunos primeros comentarios con relación al texto, proponiendo, inclusive, una
posible nueva traducción del mismo; y, por último, hacer un balance, extraer algunas
conclusiones generales del capítulo e intentar una “reductio ad minimum” de los
elementos caracterizados en orden orientar la aplicación en ellos del Modelo
hermenéutico.
De esta manera, en el presente capítulo y en los siguientes tendremos que examinar una
serie de problemáticas de la realidad, que pueden ser observadas desde diversos ángulos:
- ¿Es posible constatar que los seres humanos, en desarrollo de sus capacidades
individuales, de su interrelación social y cultural, y de su vocación de plenitud, están
llamados a buscar, a conocer, a abrazar y a mantenerse en la verdad, inclusive
respecto de Dios y de su Iglesia? ¿Cómo se evidencia esto en la experiencia de los
pueblos? ¿De qué manera esto se considera que se ha de llevar a cabo? ¿Qué
consecuencias y exigencias pre-morales y pre-jurídicas plantea esta condición para la
vida de los individuos y de sus colectividades?
- ¿Es posible comprobar que, obrando de esta manera, se facilite y se anticipe el
esperado progreso de las ciencias que acompañe el paso de cada persona “de
condiciones menos humanas a condiciones más humanas”, y culmine en cada época,
pero también en la plenitud de todas las épocas, en el abrazo de los hombres con la
verdad total y salvífica? ¿Qué nos refiere, de alguna manera, la experiencia humana,
al respecto?
- ¿Para lograrlo se han creado, entre otras instituciones, las universidades, las
universidades católicas y las universidades y facultades eclesiásticas? ¿Qué ventajas
representa ello?
933
“Todos los hombres están obligados a buscar la verdad en aquellas cosas que miran a Dios y a la Iglesia; y,
una vez conocida, en razón de la ley divina, están urgidos a, y gozan del derecho de, acogerla con los brazos
abiertos y mantenerse en ella”. (Traducción del autor).
934
“Las Conferencias de los Obispos, si pudiera hacerse y se pusieran a punto todas las cosas, preocúpense por
que existan en su territorio Universidades o, por lo menos facultades, distribuidas convenientemente y con
enlace armonioso entre ellas, en las cuales se indaguen y se transmitan mediante la enseñanza las variadas
disciplinas, teniendo en cuenta la doctrina católica y ciertamente manteniendo intacta la científica autonomía
que ellas poseen”. (Traducción del autor).
935
“En todas y cada una de las universidades católicas ha de haber asignaturas en las cuales sean tratadas,
reflexionadas y académicamente gestionadas ante todo aquellas problemáticas teológicas que están lógicamente
encadenadas con las disciplinas de las mismas Facultades.” (Traducción del autor).
936
“Las Autoridades no menos que los profesores de las universidades y facultades eclesiásticas preocúpense de
que las diversas facultades de la universidad se pongan al servicio mutuamente en la medida que el asunto lo
permita, y de que exista una cooperación mutua entre la propia universidad o facultad y otras universidades y
facultades, incluso no eclesiásticas, por medio de la cual ellas mismas se pongan de acuerdo para (lograr)
efectivamente, en acción conjunta, un mayor incremento de las ciencias, mediante congresos, investigaciones
científicas coordinadas y por otros medios.” (Traducción del autor).
937
“De Ecclesiae munere docendi”: “Sobre la función (o misión) educadora (de enseñar) de la Iglesia”.
Relativas a la pedagogía, a la administración educativa y, jurídicamente, al Derecho
canónico, entre las cuales:
- ¿De qué manera las universidades, las universidades católicas y las universidades y
facultades eclesiásticas han de realizar esta misión y qué criterios de exigencia han de
tener para cumplirla?
- En el supuesto de que ello sea así, en desarrollo esencial de esta misión suya, ¿a las
universidades, en general, concierne la preocupación por hacer que todas las
disciplinas se cualifiquen, desarrollen y avancen más por medio de la investigación, de
la docencia y de la mutua cooperación entre ellas? ¿De qué manera han de lograrlo?
- ¿A las universidades católicas incumbe, en consonancia con esa misma misión, crear,
desarrollar y mantener unas asignaturas teológicas, cuyo objetivo sea investigar y
transmitir el potencial que posee una teología elaborada en diálogo respetuoso con las
variadas y autónomas disciplinas que se cultivan en las diversas facultades?
- ¿A las autoridades y profesores de las universidades y facultades eclesiásticas
corresponde, en relación con las demás universidades, especialmente de las católicas,
un incansable papel motivador y propositivo? ¿De qué manera habrían de realizarlo?
Sin duda, a estos interrogantes no basta contestar con una simple afirmación o negación.
De lo que se trata aquí es de intentar encontrar y explicar el por qué y el para qué de todo
ello.
938
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA: “Calidad, Ciencia y Tecnología. Aportes de la Mesa de Trabajo MEN-
ASCUN sobre esta temática al Foro sobre el Documento «2019 Visión Colombia II Centenario»” (8 de junio de
2006), en:
http://www.javeriana.edu.co/puj/rectoria/Planeacion_2007_2016/Documentos/Calidad_Ciencia_y_Tecnologia.
pps#258,3,Diapositiva 3
Según el Documento CONPES 3527, versión del 23 de junio de 2008, elaborado por el DEPARTAMENTO
NACIONAL DE PLANEACIÓN – CONSEJO NACIONAL DE POLÍTICA ECONÓMICA Y SOCIAL, que traza la Política
Nacional de Competitividad y Productividad, se señala entre los “ejes problemáticos que impiden que Colombia
sea más competitiva”, el “8. Baja calidad y poca pertinencia de la educación”. General y principalmente el
problema educativo colombiano se está mirando desde una perspectiva económica y, más exactamente, laboral.
En efecto, si se observa el mencionado Documento se observa allí que su propósito es hacer que “los sistemas
educativos y de formación para el trabajo formen el recurso humano requerido para aumentar la productividad y
la competitividad del país”; por lo cual se han de priorizar acciones que formen en “competencias laborales” que
conduzcan a “Impulsar un nuevo modelo de Formación Profesional en el país, coherente con los actuales
requerimientos de transformación y modernización del aparato productivo colombiano y con los retos que
impone la Sociedad del Conocimiento”, si bien no se deja del todo de lado el hecho de que se ha de mantener la
“Implementación de esquemas flexibles que promuevan la movilidad entre subsistemas, con el desarrollo de
competencias básicas, científicas, ciudadanas y laborales como el eje articulador” (p. 46). Un criterio nada
desdeñable pero apenas insinuado es el “5. Promoción de la cultura de la responsabilidad social universitaria”
que busca “Poner en marcha el Sistema del Servicio Social Universitario que permita a las IES y los estudiantes
involucrase en proyectos sociales que contribuyan a la reconciliación y el desarrollo regional” (p. 47). En
9
De igual modo, en lo que se refiere a la integración o coordinación de las actividades que
se refieren a la Educación Superior en toda su amplitud afirman que
“4. Existen en el país diversos organismos que apoyan y procuran la calidad, pero
no parece haber una suficiente coordinación e integración entre ellos […] 6.
Existen actualmente muchos componentes del “Sistema de “aseguramiento” y
“fomento” de la Calidad”, pero no están suficientemente integrados entre sí, dando
lugar a confusión”939.
Por su parte, a estos desafíos, entre otros, el Director del Departamento Nacional de
Planeación (2006), Santiago MONTENEGRO TRUJILLO respondía con las siguientes
palabras con las que concluyó su intervención en la PUJ:
Como podemos observar se trata de asuntos que son de primerísima magnitud también
para el Derecho canónico, reconocido como marco global institucional de la vida de los
cristianos. Ahora bien, si confesamos y conceptuamos que la persona de Jesucristo es
propiamente aquello que diferencia, distingue, fundamenta y, especialmente, urge las
normas canónicas, al tratar acerca de estas cuestiones debemos, pues, volvernos a Él
como la motivación última y definitiva del obrar cristiano que prescriben los cánones 748
§ 1; 809; 811 § 2 y 820. Así, pues: ¿Qué tanto, qué tan cercanamente ello es así? Es lo
que intentamos responder desde ahora. Procederemos a hacerlo de la siguiente manera:
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diversas comunidades que entonces acogieron a Jesús y su Revelación llegaron a
expresar, a vivir y/o a formular algunas mínimas normas (morales y/o jurídicas) relativas
a la búsqueda, conocimiento, abrazo y mantenimiento en la verdad, inclusive respecto de
Dios y de su Iglesia, como necesarias para que cada persona pase consciente y
voluntariamente, en la estructura social de su época, de condiciones menos humanas a
condiciones más humanas.
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religiosa en su trascendencia (cristología reflexiva-sistemática) 945. Y la de la “teología de
rodillas” (H. U. Von Balthasar): como María, que “guardaba todas estas cosas (acerca de
su niño), y las meditaba en su corazón946” (Lc 2, 19; cf. Jn 19,25-27).
Pero aún más. Nuestro propósito conduce a comprender las exigencias que se derivan
para el presente de esa fe en Él, unas exigencias que son morales, e, inclusive, canónicas.
Como teólogos y canonistas, es necesario tener presente la necesidad de fundamentar
adecuadamente ese modo de proceder, y contribuir a despertar y a educar la conciencia
moral y jurídica de los creyentes, de modo que sus actitudes y actuaciones respondan a la
madurez de la fe en Cristo que han ido alcanzando y sean expresión del seguimiento de
Jesús. Su Evangelio, en efecto, que es todo un modo de vida, está orientado a que los
seres humanos lleguen a su plenitud divina, a que todos “tengamos vida en
abundancia947”, conforme al querer de Diosxxxii. Por eso, en lo que hace referencia concreta
a las Universidades católicas, es absolutamente necesario indagar si, en efecto, existe una
razón original, valedera y legítima, para que “la enseñanza evangélica inspire su
administración y gestión”948 y se deba transparentar en ellas. Tendremos ocasión de irlo
viendo en el transcurso de las siguientes páginas, como en un crescendo.
Teología Moral y Derecho canónico están llamados a ser, cada uno a su modo, dentro de
su propio ámbito y, como veremos aquí, en su interrelación e interdependencia, una
expresión válida, abierta y propositiva de ese seguimiento 949, que a una y a otro toca en
forma tan directa y central. Seguimiento que, entre sus características primordiales
destaca no sólo el llamado a conducir esta vida presente con los demás hombres y a favor
de ellos, sino a que la búsqueda de la verdad, su conocimiento, su acogida y la
permanencia en ella, sean una decisión personal que se vuelva un nuevo modo de obrar,
característico de individuos y colectividades, y se integre en ese movimiento de
construcción de mujeres y hombres nuevos. Al igual que Jesús de Nazaret, en
continuidad con la tradición950 viva de la Iglesia ("depósito" = gr. Paraqh,ke) y
recuperando los núcleos fundamentales y permanentes de su enseñanza, tanto la una (la
Teología) como el otro (el Derecho), en consecuencia, están llamados a promover una
constante “conversión” a la verdad de todas las personas y de los sistemas y estructuras
sociales, mediante el anuncio y la denuncia evangélicos. Pues “sin la verdad no puede el
945
Hemos explicado anteriormente el empleo que hacemos en esta investigación de ambos términos, al
referirnos a la cristología narrativa o histórica, y cristología sistemática o soteriológica, o, mejor aún, categorial, cf.
p. 120.
946
Acerca de la contraposición que en términos contemporáneos se ha caracterizado como entre “Jerusalén y
Atenas”, con todo lo que lleva consigo, bueno es recordar que esta consideración a la que aluden Lucas y los
demás autores sagrados, tan “orientales”, diverge de la “razón razonante” y del “pensamiento discursivo”, tan
“occidentales” y, sobre todo, típicos de la “modernidad”. Paul EVDOKIMOV, desde la ortodoxia rusa, examinó
complexivamente el asunto en su libro L’Orthodoxie Paris Delachaux et Niestlé 1959 7 y 138.
947
“Presentando el núcleo central de su misión redentora, Jesús dice: « Yo he venido para que tengan vida y la
tengan en abundancia » (Jn 10, 10). Se refiere a aquella vida « nueva » y « eterna », que consiste en la comunión
con el Padre, a la que todo hombre está llamado gratuitamente en el Hijo por obra del Espíritu Santificador. Pero
es precisamente en esa « vida » donde encuentran pleno significado todos los aspectos y momentos de la vida del
hombre”: Juan Pablo II, enc. EV 1.
948
Misael CAMUS IBACACHE: Prólogo de la obra Las Universidades Católicas. Estudios jurídicos y filosóficos
sobre la educación superior católica Universidad Católica del Norte Ediciones Universitarias Monografías
jurídicas Escuela de Derecho Antofagasta 2007 15. No son suficientes, pues, por sí mismos, y, por el contrario,
sí pueden resultar contraproducentes, “procesos de gestión de cambio organizacional” cualesquiera que se
pretendan implementar en las instituciones católicas con vistas a generar cambios en ellas.
949
Tendremos ocasión de desarrollar brevemente el tema en el capítulo siguiente, al tratar de la kénosis.
950
Cf. la nota (iii) sobre la tradición que hemos colocado en el capítulo II (1.a.2, p. 92).
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hombre vivir en sociedad”951, ni aún siquiera puede dirigirse hacia su propia
perfección952, ya que la verdad aflora no sólo como un tema epistemológico, ni aún
siquiera como un problema ético, sino como un asunto profunda y radicalmente humano,
que le concierne y que le exige ser considerado en toda su plenitud; inclusive, si lo
quisiera aceptar, y como lo es en realidad, considerarlo como un asunto divino. A esto
llama la tradición bíblica “hacer la verdad”, “caminar en la verdad”, “ser de la verdad”.
951
ST II-IIae, q. 114, a. 2, ad 1um.
952
Cf. ibid., q. 118, a. 4, resp.
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I. Dichos y hechos de Jesús relativos a la verdad: aportes de cristología
narrativa en algunos de sus contextos
Es cierto, sin duda, que mediante el descarte de las modificaciones redaccionales, de las
formas literarias y de los temas pre-sinópticos, que introdujeron los evangelistas, se ha
abierto un camino que conduce desde los Evangelios hasta sus fuentes, y desde éstas
hasta Jesús mismo, como han intentado algunos exegetas. Ellos, en efecto, cuando
consideran los testimonios múltiplemente concordes de los textos; cuando, más
críticamente aún, examinan las características de semejanza o desemejanza entre ellos; y
todavía más críticamente aún, cuando demuestran la conformidad o continuidad de las
perícopas de modo que aparezcan con evidencia las características primordiales de las
palabras y las acciones que realizó Jesús, juzgan que han llegado al Jesús “de la
historia”. Los “criterios de historicidad” se vuelven toda una búsqueda nuestra de aquella
“verdad”, indudablemente valiosa.
Pero esta búsqueda no nos puede hacer perder de vista que la cuádruple “historia
evangélica” no trató de reproducir exacta y como mecánicamente la vida de Jesús, sino
que, más bien, expresó la preocupación que tuvieron los primeros cristianos por atender
al significado que esa vida tuvo para ellos, en los contextos particulares y bien
delimitados de las comunidades eclesiales en que vivían y de sus necesidades, y fue eso
cuanto quedó consignado en los cuatro relatos. De esa manera nos estaban diciendo que
la revelación cristiana no quedaba contenida sólo en el mensaje histórico de Jesús del
año 30, ni aún en el kerygma (kerugma). de la comunidad primitiva, sino en el conjunto
de la obra y de las palabras de Jesús presentadas e interpretadas por la Iglesia apostólica
y, en ella, por los evangelistas954. Gracias a que se había tratado de un proceso de
exposición y de interpretación “ascendente” de los acontecimientos de la vida de Jesús
(“misterios”), su significado de revelación para nosotros consiste en permitirnos
953
Es significativa la revisión que hace del tema, desde el punto de vista bíblico, Romano PENNA en el artículo “I
fondamenti della cristologia neotestamentaria. Alcuni aspetti della questione”, que ha sido publicado por la
PONTIFICIA ACADEMIA TEOLÓGICA en: Path 2 2003/2 305-320. No se trató de un aglutinamiento de palabras,
gestos y acciones, incluso de silencios, referentes a Jesús, afirma el autor. Jesús mismo, por otra parte, los
interpretaba. Pero las primeras comunidades introdujeron, al mismo tiempo, sus propias y, a su manera,
segundas interpretaciones, o reinterpretaciones, a partir de su fe y de la profundización y de la elaboración que
fueron haciendo de la misma.
954
Cf. el texto de Ignacio DE LA POTTERIE: “Cómo plantear hoy el problema del Jesús histórico”, en: SeT 9/33
ene-mar 1970 30-40.
Al tema cristológico, y en particular a las denominadas “Cristologías de tercera búsqueda” los profesores del
Departamento de Teología de la PUJ dedicamos un cursillo de actualización a comienzos del 2005, bajo la
dirección del P. Silvio A. CAJIAO: desde H. S. Reimarus y D. F. Strauss (Lessing y Herder) en la Modernidad,
pasando por la “investigación liberal” de Holtzmann, Hase y Beyschlag, posteriormente; pasando, igualmente,
por las tres “historias” que retomaron la “old question”: de las formas, de la redacción y de las religiones, en las
cuales descollaron Schweitzer, Bultmann, M. Kahler, Dibelius, Schmidt y Drede; pasando, del mismo modo, por
la “new question” de Käsemann, Bornkamm, Fuchs, Ebeling y Braun, algunos de cuyos principios he colocado
en el texto; y llegando, por fin, a la “Third quest for the historical Jesús” que plantean Ed Parish SANDERS:
Jesús y el judaísmo Madrid Trotta 2004; Geza VERMES: Jesús el judío: los evangelios leídos por un historiador
Anaya & Mario Muchnik, Madrid 1996; Gerd THEISSEN: La sombra del galileo: las investigaciones históricas
sobre Jesús traducidas a un relato Salamanca Sígueme 1993; y Colorido local y contexto histórico en los
evangelios: una contribución a la historia de la tradición sinóptica Salamanca Sígueme 1997; John Dominic
CROSSAN: El nacimiento del cristianismo: ¿qué sucedió en los años inmediatamente posteriores a la ejecución de
Jesús Santander Sal Terrae 2002. Cf. nt. 301. Para una presentación completa de la problemática, cf. J. P.
MEIER: Un judío marginal: nueva visión del Jesús histórico Navarra Verbo Divino 1998 3 v.
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comprender que la manera de obrar de Jesús, sus gestos y sus palabras son un modelo
abierto para que el cristiano de hoy se inspire en ellos para hacer su propio
seguimiento955, su propio “obrar la verdad” y “caminar en la verdad”.
Así, pues, cuando afirmamos que indagaremos por los “hechos y dichos de Jesús”, como
ejercicio de cristología narrativa, estamos expresando que nos interesan aquellos hechos y
dichos más por la verdad956 y significación957 que poseen en aquella perspectiva de
totalidad que aportan los Evangelios – y muy especialmente el de Lucas a quien
seguiremos más de cerca958, y el de Juanxxxiii – que por la exactitud de tal o cual suceso
narrado por ellos959. Es la diferencia que existe entre historicidad (en alemán: Historie) e
955
En los relatos de la narrativa se podrán evidenciar aquellas preguntas antropológicas relativas a la vida
humana, que se expresan especialmente en los “personajes”; aquellas preguntas teleológicas que tratan acerca
del tiempo, y que son como el “argumento” de los relatos; unas preguntas ontológicas, acerca de las fronteras,
que afirma la “atmósfera” de los relatos; y unas preguntas axiológicas sobre el valor, que se aprecian en el “tono”
de los relatos. En cada caso, resaltaremos, según se considere conveniente, una u otra o varias perspectivas.
956
Es importante explicar aquí en qué sentido entendemos esta expresión. Lo hacemos con el texto del notable
exegeta Pierre BENOIT: “1) Abordemos la Biblia con espíritu menos occidental y menos griego, no buscando
verdades especulativas, sino una verdad de vida, de encuentro y de amor que nos haga marchar con ella. 2)
Vayamos a la Escritura con este sentido religioso que busca en los sucesos y en las palabras la dimensión
divina, el sentido de Dios. 3) Vayamos con el sentido de una revelación en progreso, en marcha, a la que ha
aportado algo el espíritu humano. 4) En fin, leamos la Biblia con el sentido dialéctico que no se contenta con
tomar un texto aisladamente, sino que lo pone en el contexto y en el contexto mayor”, en: “La verdad en la
Biblia”, en: Revue La vie spirituelle 526 abril 1966. Volveremos al final del capítulo más ampliamente sobre este
tema que, sin embargo, ha de considerarse transversal a toda nuestra exposición.
957
Decía el Papa Juan Pablo II, de feliz memoria, al comenzar su enc. EV, que la alegría está asociada (y ello no
debería en ningún caso perderse) con la vida, especialmente con cada niño que nace. Nuestra tarea consiste
precisamente, como él lo decía, en “pone también de manifiesto el sentido profundo de todo nacimiento
humano”, de toda existencia humana, de todo ser humano. La carta fue fechada, justamente, el 25 de marzo de
1995. Cf. en: http://www.vatican.va/edocs/ESL0080/__P1.HTM
958
El Evangelio de Lucas posee unas características peculiares importantes para esta investigación en
particular, entre otras razones porque se señala que tanto su autor como sus destinatarios provenían muy
probablemente de la “gentilidad”, del medio greco-romano con todo lo que lleva consigo, pues se movieron en
círculos muy cercanos al Apóstol Pablo y a su predicación: cf. Leopold SABOURIN: El Evangelio de Lucas Edicep
Valencia 2000 32.
Varios autores han asumido su propia interpretación de la globalidad del texto lucano, o de algunas de sus
partes, desde la perspectiva narrativa, sin embargo, de entre los que podemos mencionar: Jean-Noel ALETTI: El
arte de contar a Jesucristo: lectura narrativa del evangelio de Lucas Sígueme Salamanca 1992; Mark
COLERIDGE: Nueva lectura de la infancia de Jesús.
La narrativa como cristología en Lucas 1-2 Ediciones El Almendro Córdoba 2000.
La tentación será, sin embargo, permanente: por sus antecedentes de griego – romano, del siglo en que vivió, de
su fama de médico, quererle atribuir a su texto, o pretender buscar o encontrar en él, una serie de
problemáticas – muy válidas, quizás, sobre todo para nosotros hoy, mas totalmente ajenas a la experiencia
lucana y a la de las comunidades a partir de las cuales y a favor de las cuales escribió – pero que son
especialmente extrañas al kerygma original y a los “hechos y dichos” de Jesús, a los cuales se diera él tan
conscientemente como su propósito último (cf. Lc 1,1ss).
Sin embargo, como ha afirmado Joseph RATZINGER, “podemos estar convencidos de que en estos aspectos
específicos de la tradición que Lucas nos ha transmitido se encierran aspectos esenciales de la figura original de
Jesús”: Jesús de Nazaret, o. c., p. 26, nt. 57,221.
959
Ya lo decía el mencionado Jon SOBRINO en Cristología desde América Latina: “El problema no consiste
evidentemente en elegir o simplemente yuxtaponer o armonizar los diversos pasajes, sino en relacionarlos
históricamente, es decir, en ver a Jesús en su proceso histórico de desarrollo y de cambio... Lo que hay que
recobrar es la totalidad del Jesús histórico, que no es la suma de sus acciones y actitudes en cuanto aparecen
organizadas en su historia”, o. c., p. 123, nt. 292, 72.
15
historialidad (en alemán: Geschichte) de un hecho, que han propuesto los expertos960. Un
aspecto nos conduce a otro en la trama de la historia.
16
mesianismo y la salvación; la relación de Jesús con Juan Bautista y su ministerio y
algunas anotaciones sobre otros aspectos referentes a la “infancia” de Jesús; indagaremos
por situaciones que nos permitan describir la relación de Jesús con algunas tradiciones
religiosas de su nación; y, por último, exploraremos el asunto de la genealogía de Jesús.
Para comprenderlo mejor, sin embargo, debemos comenzar por conocer de qué manera
Lucas, nuestro cicerone, quiso ubicar espacio-témporo-culturalmente su relato 962. No
sabemos qué otras alternativas de redacción se le presentaron, pero la escogida por él nos
aboca a ponderar la importancia que tuvo para él exponer al lector, circunstanciadamente
y basándose en realidades culturales, el contexto en el que se habría de desarrollar su
narración. Para el efecto, captó, precisamente, que este tejido se había caracterizado por
expresar una expectativa bien peculiar y propiamente comprensible al interior de las
tradiciones religiosas proféticas, legislativas y sapienciales existentes, si bien no
exclusivamente, en las regiones de Jerusalén (1,9), Judea (1,5) y Galilea (1,26), típicas,
por lo mismo, del pueblo de Israel en un momento determinado de su historia religiosa –
“en el pontificado de Anás y Caifás” (3,2) – y política – “el año quince del imperio de
Tiberio César” (3,1) –963.
962
Joseph RATZINGER alude a esta manera lucana de proceder contrastándola con la de Mt: cf. Jesús de
Nazaret, o. c., p. 26, nt. 57,31ss.
El mismo Pontífice en una de sus audiencias generales, miércoles 12 de marzo de 2008, rememorando a
Casiodoro (485-580), personaje que trabajó a fin de que el patrimonio humano y humanístico greco-romano se
conciliara con la fe cristiana, nos reitera un criterio del que haremos uso ampliamente en esta investigación. En
efecto, subrayó cuán necesario es hoy – como ayer lo fue – confiar en la ayuda de la gracia divina y en la fuerza
de la oración, así como emplear los medios científicos a nuestra disposición para penetrar aún más en la
revelación cristiana y, en particular, en el estudio de la Palabra de Dios: “Él agrega, sin embargo, que, con la
ayuda de la gracia divina (cfr PL 69, col. 1131.1142), se puede alcanzar un mejor disfrute de la Palabra divina
utilizando las conquistas científicas y los instrumentos culturales «profanos» que ya poseían los Griegos y los
Romanos (cfr PL 69, col. 1140)”. En: http://212.77.1.245/news_services/bulletin/news/21820.php?
index=21820&lang=sp (Traducción mía).
963
Las comunidades apostólicas, como refleja el texto de Lc 24,44-47, hicieron, a raíz y por razón de la
resurrección una “reinterpretación” de toda la experiencia hebreo-israelito-judaica recogida en los textos que
denominamos el AT. Fue sumamente importante la interpretación tipológica, que luego, en la tradición
patrística, tuvo tanto auge, hasta que llegó a una gran decadencia por caer en el alegorismo más completo. El
péndulo, sin embargo, volvió con el tiempo sobre otro extremo: el historicismo.
Precisamente, san Ambrosio, entre otros, y san Agustín observaron el fenómeno de la discontinuidad-
continuidad de los dos Testamentos. A una primera mirada que, sobre todo en las descripciones de tantas
guerras de los libros históricos, parecía resaltar como que nada tuvieran en común – quedando la figura de
Jesús muy relevante, sí, pero como aislada y fuera de cualquier contexto –, le sucede una segunda mirada que
reconoce de qué manera aquel AT, con todas sus peculiaridades, nos permite y nos urge observar y considerar el
carácter histórico, inclusive procesual, mediante el cual se fue caminando – la humanidad toda, sí, representada
como contradictoriamente por un pequeño “resto” de Israel – hasta Jesús. Él, entonces, es la clave para
comprender, aún en esos pasajes más tortuosos, la belleza e, inclusive, la profundidad filosófica del AT, que
iremos recordando en algunos temas representativos y fundamentales. Más aún, tendremos que llegar a
observar de qué manera el misterio de Cristo consiste en una unidad en la que se asume la única historia
humana, en la variedad y pluralidad de sus culturas y pueblos; en una unidad, igualmente, que es síntesis
acabada de filosofía, racionalidad y fe en Cristo, el Verbo eterno que se ha hecho carne: esa contemplación,
comenzada por Juan, como veremos, y hallará un notable aporte en la reflexión de s. Agustín, tres siglos
después. Cf. la catequesis de BENEDICTO XVI del 9 de enero de 2008, en:
http://212.77.1.245/news_services/bulletin/news/21424.php?index=21424&po_date=09.01.2008&lang=sp
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Como quien dice, trataba de situar a Jesús para sus interlocutores en un período, lugar y
cultura específicos, que él quería sincronizar expresamente con la historia y con la
experiencia religiosa964 de la humanidad, especialmente con sus búsquedas e
interpretaciones vinculadas con elementos hoy distinguidos como “éticos”, y muy en
particular con la historia y con las condiciones socio-político-jurídico-económico-
culturales965 del Imperio romano en que se encuadraban, que era (imponía), por así
decirlo, en cierto modo, “la” historia universal de la épocaxxxiv.
964
Como veremos en diversas ocasiones, la religión, como expresión cultural humana, es el marco más
adecuado para comprender la experiencia de Jesús. No entramos aquí a establecer las relaciones que existen
entre la religión y la fe, y, especialmente, sus diferencias. Con todo, es menester acentuar de qué manera los
pueblos en la antigüedad reconocían la relación que existe entre la “justicia” y la “religión”, pensamiento que S.
Tomás de Aquino, de diversas maneras, trató de precisar. Cf., p. ej., a propósito del texto de Lc: 1,74: Utrum
religio sit idem sanctitati: Servir a Dios pertenece a la religión (ST IIa-IIae q. 81. a. 8. sed).
965
En diversos aspectos esa época es bien distinta de la nuestra. A modo de ejemplo, y en lo concerniente al s.
XIX, ya lo evidenciaba el papa BENEDICTO XVI en la encíclica inaugural de su pontificado, 25 de diciembre de
2005. ¡Bien podemos imaginarnos entonces cuán diversa es en múltiples aspectos la condición social nuestra, v.
gr., a la de hace veintiún siglos! El tema fue desarrollado por el Papa en esa ocasión en los siguientes términos:
“La cuestión del orden justo de la colectividad, desde un punto de vista histórico, ha entrado en una nueva fase
con la formación de la sociedad industrial en el siglo XIX. El surgir de la industria moderna ha desbaratado las
viejas estructuras sociales y, con la masa de los asalariados, ha provocado un cambio radical en la
configuración de la sociedad, en la cual la relación entre el capital y el trabajo se ha convertido en la cuestión
decisiva, una cuestión que, en estos términos, era desconocida hasta entonces” (n. 26).
966
Para la tradición bíblica se trató de un acontecimiento no sólo histórico sino teológico de máxima
envergadura, pues dio origen al pueblo de Israel – lo constituyó como tal – gracias a la mano poderosa de
Yahwéh que sacó unas tribus de la esclavitud de Egipto, estableció con ellas una alianza en el monte Sinaí y,
por medio de Moisés, les dio una Ley. No fue, sin duda, un período exento de tribulaciones, flaquezas e
infidelidades – lo digan Masá y Meribá, Ex 17, 3-7 –. De ahí en adelante, y especialmente gracias a la acción de
los Profetas, comenzaron o tomaron fuerza varios procesos simultáneos: unos, dirigidos a una más exigente de
depuración de la fe (monoteísmo puro, desmitificación de los ídolos, esperanza de salvación); otros, a una mayor
exigencia y altura en las actitudes y en los comportamientos religiosos y morales, que converjan en la santidad
de la vida. Santidad que es iniciativa gratuita, causa ejemplar y fruto de la acción de Dios a favor de los hombres
y mujeres (“Yo soy Yahwéh, el que os santifica”: Lv 20,8b), pero también ideal a alcanzar y correspondencia
amorosa por parte de los seres humanos, desde el seno mismo de la familia pero con una perspectiva que
alcanza a la sociedad entera: “seréis santos porque yo, Yahwéh, soy santo” (Lv 19,2b).
La infidelidad, por lo tanto, así como la herejía, la apostasía y la blasfemia, se tienen en Israel como los vicios
principales contrarios a la fe en Dios. En el NT Jesús lo resaltará (cf. Lc 14,23). Con todo, ello no quiere decir
que la libertad humana sea suprimible o reemplazable en el acto de fe, que es eminentemente personal, como
explica S. Tomás de Aquino sobre la pregunta: “Utrum infideles compellendi sint ad fidem: los hombres entran
en la casa de Dios, la Iglesia, sólo por la fe: voluntatis est” (ST IIa-IIae q. 10. a. 8. sed contra). De igual manera,
resalta de qué manera “la Iglesia sana con amor materno el dolor del corazón con la liberación de tantos
pueblos” (ad 4um).
18
primordiales, en franco contraste con lo que sí ocurría en los pueblos vecinos 967 (cf. Os
12,10; Am 5,25). Ideal de amor, unión y fidelidad sinceros y espontáneos que, por parte de
muchos, se consideraba perdido ya a causa del pecado, pero que, sin embargo, fue
acrisolando la reflexión y soportando la esperanza de las generaciones.
Con el transcurso del tiempo esa misma comunidad llegó a considerar y a consignar en
su literatura que lo que estaba ocurriendo en sus relaciones con Dios – Yahwéh – no
correspondía sólo a una situación interna y exclusiva suya (cf. 1 Re 3,1-3; 11,1-13, por
ejemplo), sino que, por el contrario, caracterizaba las relaciones de todos los seres
humanos con Dios: era el régimen del pecado (cf. Gn 3,1-24). Mencionemos algunos de los
sucesos que proporcionaron elementos para su reflexión y que la acicatearon: la
experiencia política de sentirse y saberse “pueblo”, organizado primero como un solo
Estado (durante los reinados de Saúl, David y Salomón), y luego en dos, Israel, al Norte
(con Jeroboam y sus sucesores) y Judá, al Sur (con Roboam y su dinastía); el
acentuamiento de la diversa sensibilidad cultural que caracterizaba a sus territorios y
poblaciones distintos; la manera heterogénea de manejar sus relaciones ad intra y ad
extra968, bajo la influencia de personajes carismáticos como los profetas (por ejemplo
Elías, cf. 1 Re 17,1 – 2 Re 2,18) y de instituciones sociales tan peculiares como las
relativas a las finanzas y a la propiedad969; las múltiples tradiciones que confluyeron en la
elaboración de los textos fundacionales bíblicos; las vivencias mismas de guerras,
Deportación, Reconstrucción del Templo, nuevas invasiones, etc.
La concepción esencial acerca de este aspecto del problema antropológico, que perduró
inmodificada en Israel prácticamente durante más de un milenio, todo ese período de la
historia en la que se escribieron sus textos fundacionales – Antiguo Testamento971 –, se
967
En numerosos pueblos de la antigüedad como del presente el ritual y el ceremonial religioso se han
efectuado como una súplica y apaciguamiento de los seres sobrenaturales. Los seres divinos, al igual que los
hombres, se juzga que pueden ser movidos a la piedad al oír la llamada de la justicia, complacidos por los
sacrificios y las ofrendas, o, inclusive, sobornados en sus deseos y apetitos. Tales rituales (actos religiosos) y
ceremonias (rituales relacionados entre sí) han tenido que ver no sólo con las crisis de los individuos
(nacimiento, imposición del nombre, etc.), sino también con las de la comunidad (falta de lluvia, enfermedad,
etc.). Estas expresiones religiosas evidencian la imagen organizada del universo que estos pueblos poseen, y la
relación más o menos ordenada que establecen con su mundo circundante, al tiempo que contribuyen a hacerla
permanecer a lo largo del tiempo. Para un estudio detallado del fenómeno, cf. Ralph L. BEALS – Harry HOIJER:
Introducción a la antropología, o. c., p. 59, nt. 124, 590-594.
968
Para estas exposiciones acerca del Antiguo Testamento y sus contextos, cf. Martin NOTH: Historia de Israel
Barcelona Garriga 1966.
969
El tema de la “justicia” en Judá e Israel es de primera importancia. Para una revisión del asunto, véase en mi
texto Introducción a la teología…, o. c., p. 145, nt. 347, 126-139.
970
Algunos podrían afirmar y sustentar que también se trató, a su modo, de una toma de conciencia inclusive
“metafísica”, pero ello desbordaría nuestro propósito actual.
971
Para comprender el empleo de los elementos que proporcionaba la re-lectura del Antiguo Testamento, que
hacían los hagiógrafos del Nuevo Testamento, y en el caso los evangelistas, vale la pena citar muy brevemente la
siguiente reflexión de la PONTIFICIA COMISIÓN BÍBLICA: “Al interior de la Biblia cristiana, las relaciones entre
Nuevo Testamento y Antiguo Testamento no están, por tanto, exentas de complejidad. Cuando se trata del uso
de textos particulares, los autores del Nuevo Testamento recurren naturalmente a los conocimientos y a los
procedimientos de interpretación de su tiempo” (III.A.2). Véase el texto completo de L'interpretazione della Bibbia
nella Chiesa, 15 de abril de 1993, en:
http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/pcb_documents/rc_con_cfaith_doc_19930415_interp
retazione_it.html)
19
podría afirmar que es, por lo general, la misma que compartía Israel con otras
culturas972, especialmente las vecinas, y que, como anticipo de nuestros posteriores
desarrollos, se puede resumir en los siguientes textos:
Otros textos, sin embargo, afirman que todos los seres vivos, no distintos de ellos los
humanos en su unidad sico-física, sin más y simplemente “exhalan el espíritu y
vuelven al polvo” de donde fueron sacados (Sal 145,4; 89,3).
Sólo en los tres siglos más cercanos a Jesús, en los últimos estratos o capas literarias
de la Biblia, se observa cierta peculiar evolución en esas doctrinas, no sin alguna
influencia del pensamiento greco-romano, o como reacción a él, en dos direcciones, no
necesariamente conexas:
1ª) la cuestión relativa a la dimensión corpórea humana (la “carne”) 973 de los
“justos”, que “se despertará” (Dn 12,2-3), pero abarcando la persona entera para
participar en el reino mesiánico (2 Mac 7,9); y
972
Ralph L. BEALS – Harry HOIJER: Introducción a la antropología, o. c., p. 59, nt. 124,573. En Israel, sin
embargo, nunca se consideró la reencarnación.
Has Urs VON BALTHASAR lo ha ponderado y precisado al momento de hacer un paralelo entre algunos
acontecimientos culturales de las culturas vecinas a Israel y cuanto se iba gestando en Israel, de modo que
dichos acontecimientos eran como pre-requisito para lo que iba sucediendo en Israel: el monoteísmo, p. ej., no
se habría producido seguramente en Israel sin un “cierto monoteísmo sincretista entre Egipto y Babilonia”, etc.
Los Padres de la Iglesia, añade, consideraron desde su perspectiva esos hechos como una “ praeparatio
evangelica”, y, como veremos en diversos lugares, expresión auténtica del Λόγος σπερμτικός: Ensayos teológicos.
I. Verbum caro Ediciones Cristiandad (Guadarrama) Madrid 1964 120ss.
973
Volveremos más adelante, en la sección sistemática, sobre este tema, a propósito de la “resurrección de
Jesús” (infra, 2.a.B), p. 636).
974
Existen muchos estudios al respecto. Menciono las breves exposiciones de James F. DRISCOLL: “Sadducees”
y “Pharisees” en la Catholic Enciclopedia Robert Appleton 1911 en la edición online de K. Knight (octubre 2005)
en: http://www.newadvent.org/cathen/13323a.htm y http://www.newadvent.org/cathen/11789b.htm; y de
José Ramón BUSTO SÁIZ: Cristología para empezar Santander Sal Terrae 1991.
Sobre estas conformaciones, así como acerca de los grupos zelotes (Mateo y Marcos los denominan más bien
“cananeos”, del hebreo qanaim, de mnq, «celar», o del arameo kanán: cf. Nm 25,10-11 y 1 Re 19,10) y de los
esenios (movimiento religioso que se congregó en Qumrám y en sus inmediaciones), cf. también Joseph
RATZINGER: Jesús de Nazaret, o. c., p. 26, nt. 57,35-36.
20
Elaboración de Peter CONNOLLY
Mapa físico de Palestina Mapa administrativo de
Palestina
Ilustración 1976 Ilustración
977
2
975
Indico sólo algunos pocos textos. Es sabida entre los biblistas y teólogos la importancia y desarrollo de este
tema. Para una somera indicación, cf. en el texto de la ESCUELA BÍBLICA DE JERUSALÉN, la Biblia de
Jerusalén, traducida del francés al español, Desclée de Brouwer Bilbao 1967 y ediciones posteriores. Para el
caso, la anotación relativa al “mesianismo” se encuentra en la edición de 1971, o. c., p. 84, nt. 208, 985.
976
Peter CONNOLLY: Living in the time of Jesus of Nazareth Steimatzky Tel Aviv Israel 1988; The Holy Land Ed.
Oxford University Press Oxford 1998; en castellano: La vida en tiempos de Jesús de Nazaret ANAYA Madrid
1986.
977
De la misma forma, reconocemos y agradecemos a José I. LAGO el empleo que hacemos de esta ilustración
en la que se ubican los pueblos y ciudades principales en los que transcurrió la vida de Jesús. Se encuentra en
la misma dirección electrónica (octubre 2005): http://www.historialago.com/xto_01105_tierrajesus_01.htm
978
Ralph L. BEALS – Harry HOIJER: Introducción a la antropología o. c., p. 59, nt. 124,668ss.
21
16)979, o como escribanos (Rabbí) del Reino980, asegurando lo que hoy se denominan las
“generaciones de relevo”. Para el tiempo que reseñamos, las tareas institucionales
cualificadas docentes las vinieron a desempeñar especialmente las Sinagogas 981 en las
diversas ciudades, y, sobre todo, el Templo de Jerusalén, llegando a formar verdaderas
“escuelas de interpretación” de los textos sagrados982. Salvo la mención que hace Lucas
sobre Jesús adolescente en Jerusalén y en Nazaret (cf. Lc 2,41-52) – muy indicativa, por
otra parte, porque nos advierte que la formación de Jesús no se efectuó en esos círculos,
precisamente al lado del templo o de la corte: ni judíos, porque aún en caso de la de
Herodes, su “corte” ya no tenía la importancia política de otros tiempos, además de que
su personal actuación estaba ampliamente deslegitimada entre sus mismos
correligionarios; ni romana, porque geográfica y culturalmente hablando, se encontraba
muy distante de ella y de su “ideología”, cuánto más que era la manera de proceder de la
potencia invasora – poco más es lo que se puede afirmar del período de “formación” de
Jesús.
979
Cf. Gerhard VON RAD: Teología del Antiguo Testamento. 1. Teología de las tradiciones históricas de Israel
Sígueme Salamanca 1972 522s.
980
Para una información más amplia acerca de los estudios rabínicos, cf. Delia ÁLVAREZ - Cristina GONZÁLEZ
-Nuria MARTÍNEZ – Verónica NIDO: “Historia de la escritura. Escribas”, en (consulta enero 2007):
http://centros5.pntic.mec.es/ies.arzobispo.valdes.salas/alumnos/escri/trume.html
Sobre el término, su historia y su aplicación a Jesús, cf. p. 337, nt. 846 y 853, y pp. 232; 280; 355 y, sobre
todo, 1b.5., p. 403 y 1.d, p. 427, entre otros lugares.
981
Sobre el origen de las Sinagogas (“lugar de reunión” en hebreo) en Israel existen diversas teorías, inclusive
las que aseguran que ellas nacieron con el pueblo mismo. La realidad es que, como tales, no podían haber
surgido como lugar de reunión para la lectura de la Ley, antes de la existencia de la misma, lo cual se estima
que puede haber ocurrido alrededor del reino de Josías de Judá, es decir, hacia el año 622 a. C., cuando se
habla de un “hallazgo del libro de la Ley” y de una reforma religiosa general. Lo más interesante, sin embargo,
como gustaba resaltar el P. Gustavo Baena, S. J., es la importancia que ella tuvo para la supervivencia del
pueblo con motivo de las deportaciones babilonias a partir del 598 a. C., junto con la institución del Sábado,
cuando el Templo, con todo lo que llevaba consigo, había sido ya destruido. Al retorno, dispersas por toda la
Diáspora, prosiguieron sus tareas fundamentales. Con el tiempo las Sinagogas cumplieron otras tareas muy
importantes para la vida social, como dice una lápida: “[...] para la lectura de la Ley y para la enseñanza de los
mandamientos y construyó también la casa de huéspedes y las habitaciones y las instalaciones de agua para
alojar a los necesitados que vienen de fuera”: “Inscripción honorífica a Teodoto, hijo de Veteno”, del ± 51 d. C.,
hallada en el Ofel, al sureste de Jerusalén, en: Jesús PELÁEZ DEL ROSAL: “Las Sinagogas medievales en los
documentos de la baja Edad Media (ss. XIII – XV)”, en http://www.uco.es/dptos/c-
antiguedad/griego/publicaciones/docum1016.htm (búsqueda noviembre 2005).
La dirección de la sinagoga corría a cargo del archisinagogo, o de un consejo de notables. El encargado de hacer
las explicaciones del texto sagrado era el Rabbí o Rabino, persona versada en la Ley, pero la lectura pública del
texto podía hacerla cualquier judío adulto con autorización del jefe de la sinagoga.
982
Tal es el caso de los “fariseos” y “saduceos”, ya citados.
983
No ha de olvidarse que, dados estos supuestos, la Verdad correspondiente, así sea “totalizante” (en el sentido
que sólo puede atribuirse a Dios mismo), no puede dejar de ser una “verdad salvífica” ( quoad nos), como se dice
técnicamente.
22
posteriormente, san Pablo984. En el escrito de Lucas se reconoce entonces un proceso
muy diferente en contenido y en presupuestos. Lo consideraremos en su debida
oportunidad, especialmente a partir del texto del Benedictus985 (1,67-80), alta pieza de la
tradición cristiana nacida en un genuino contexto judío, cuando el cuadro reciba su
acabado final.
Con todo, para acercarnos a ese texto a su debido momento se hará necesario ir teniendo
presentes y elaborando diversos antecedentes. En lo que se refiere al concepto
“salvación”986 (volveremos de nuevo más adelante sobre el término, cf. infra, 1.h.19, p.
651) ya era reconocido como correspondiente a un elemento fundamental y propio de la
experiencia religiosa de muchos pueblos: en las religiones mistéricas y herméticas
984
Valga la pena trascribir a este propósito un paso explicativo de la audiencia del Papa BENEDICTO XVI con
ocasión del tema, durante el año paulino:
“Pero, ¿qué significa, por tanto, la Ley de la cual hemos sido liberados y que no salva? Para san Pablo, como
para todos sus contemporáneos, la palabra Ley significaba la Toráh en su totalidad, es decir, los cinco libros de
Moisés. La Toráh implicaba, en la interpretación farisaica, aquella estudiada y hecha propia por Pablo, un
conjunto de comportamientos que iba desde el núcleo ético hasta las observancias rituales y cultuales que
determinaban sustancialmente la identidad del hombre justo. Particularmente la circuncisión, la observancia
acerca del alimento puro y generalmente la pureza ritual, las reglas sobre la observancia del sábado, etc.
Comportamientos que aparecen con frecuencia también en los debates entre Jesús y sus contemporáneos.
Todas estas observancias que expresan una identidad social, cultural y religiosa habían llegado a ser
singularmente importantes durante la época de la cultura helenística, comenzando desde el siglo III a. C. Esta
cultura, que se había convertido en la cultura universal de entonces, y era una cultura aparentemente racional,
una cultura politeísta, aparentemente tolerante, constituía una presión fuerte hacia la uniformidad cultural y
amenazaba así la identidad de Israel, que era constreñido políticamente a entrar en esta identidad común de la
cultura helenística con la consiguiente pérdida de su propia identidad, pérdida también, por tanto, de la
preciosa herencia de la fe de los Padres, de la fe en el único Dios y en las promesas de Dios.
“Contra esta presión cultural, que amenazaba no sólo la identidad israelita, sino también la fe en el único Dios y
en sus promesas, era necesario crear un muro de distinción, un escudo de defensa como protección de la
preciosa herencia de la fe; tal muro consistía precisamente en las observancias y prescripciones judías. Pablo,
que había asumido tales observancias precisamente en función de la defensa del don de Dios, de la herencia de
la fe en un Dios único, ha visto amenazada esta identidad por la libertad de los cristianos: por eso los perseguía.
Al momento de su encuentro con el Resucitado entendió que con la resurrección de Cristo la situación había
cambiado radicalmente. Con Cristo, el Dios de Israel, el único verdadero Dios, se hacía el Dios de todos los
pueblos. El muro – así dice en la Carta a los Efesios – entre Israel y los paganos ya no era necesario: es Cristo
quien nos protege contra el politeísmo y todas sus desviaciones; es Cristo quien nos une con y en el único Dios;
es Cristo quien garantiza nuestra verdadera identidad en la diversidad de las culturas. El muro ya no es
necesario, nuestra identidad común en la diversidad de las culturas es Cristo, y es él quien nos hace justos. Ser
justo quiere decir simplemente ser con Cristo y en Cristo. Y esto basta. No son necesarias otras observancias.
Por esto, la expresión “sola fides” de Lutero es verdadera, si no se opone la fe a la caridad, al amor. La fe es
mirar a Cristo, confiarse a Cristo, abrazarse a Cristo, conformarse a Cristo, a su vida. Y la forma de vida de
Cristo es el amor; por tanto, creer es conformarse a Cristo y entrar en su amor. Por eso san Pablo en la Carta a
los Gálatas, en la cual ha desarrollado especialmente su doctrina sobre la justificación, habla de la fe que actúa
mediante la caridad (cfr. Gal 5,14).
“Pablo sabe que en el doble amor de Dios y del prójimo está cumplida toda la Ley. Así en la comunión con
Cristo, en la fe que crea la caridad, se realiza toda la Ley. Llegamos a ser justos entrando en comunión con
Cristo que es el amor”: Catequesis del 19 de noviembre de 2008, en:
http://212.77.1.245/news_services/bulletin/news/22916.php?index=22916&po_date=19.11.2008&lang=sp
985
Leopold SABOURIN: El Evangelio de Lucas, o. c., p. 383, nt. 1181, 86-92. Dejaremos para la sección reflexivo-
sistemática su estudio en razón de que el “contenido” cristiano de “salvación” y la “propuesta” del mismo son
leídos a partir, sobre todo, de la consideración del conjunto de la vida de Jesús, y muy especialmente de su
misterio pascual, que señala una ruptura radical con las demás concepciones de salvación, incluida la de cierta
corriente del judaísmo. En consecuencia referimos al lector al estudio somero del Benedictus que haremos al
tratar de la kénosis de Jesucristo (cf. infra, 2.c.2)9, p. 667-670).
986
La salvación (swteri,a) es uno de los temas que, teniendo su arraigo en una experiencia humana y natural de
las cosas (no quiero decir “secular” ni “laica”), es decir, ser uno salvado de una desgracia inminente, o hacer
salir a alguien de una situación peligrosa, llegó a tener unas connotaciones religiosas y aún filosóficas muy
importantes. Conectada con el verbo sw,zo, en los textos homéricos y de otros autores clásicos de esta literatura,
también posee los significados de “estar bien” y “sentirse bien”, “preservar o defender a alguien”, y, muy
especialmente, de “conservar algo o a alguien en su ser íntimo”. Con estos significados entró al ámbito religioso,
pero también, y esto es sumamente importante en el contexto de esta investigación, en el contexto filosófico que
tendió a polarizarse, en mayor o menor grado, en algunas corrientes que habían tomado una opción racional, o
mejor aún, racionalista, con las connotaciones que tuvo en su época, más que con las que ha llegado a tener
23
europeas, del cercano Oriente y de sus regiones circundantes, por ejemplo, en las que,
mediante ritos secretos o misterios987, las personas iniciadas entraban en unión mística
con la divinidad, desvaneciéndose, o no, en ella. E, inclusive, además de mencionar el
Zoroastrismo persa, tampoco podemos dejar de mencionar que en la literatura védica los
hindúes habían amalgamado en sus textos – datados, según algunos autores, como es el
caso del Rig Veda, entre no menos de mil quinientos a no más allá de cinco o diez mil
años a. C. – sus creencias sobre la salvación comprendida como la liberación del alma del
ciclo de la muerte y de su re-nacimiento y el alcance de su estado más alto espiritual 988.
3) Juan, el bautista
4. Ahora bien, en los momentos cruciales que relata Lucas, esta expectativa advertía una
conmoción a raíz de la presencia de un personaje realmente singular 989, Juan, el “hijo de
Zacarías, en el desierto” y “por toda la región del (río) Jordán” (3,2-3). Se trataba de esa
expectativa tan característica a la que nos hemos referido, y que expresaban algunos
coetáneos suyos que, “buscando el rostro de Dios” (Sal 27 -26- 8-9), esperaban la llegada
del Mesías (3,15; cf. infra, 1.f.4)c)20, p. 516; y, además, pp. 663; 668; 675); más aún,
inclusive llegaron a pensar que Juan era el Mesías (3,16-17). Esa expectación estaba a
punto ya de cumplirse, consideraban ellos, y era una maravillosa noticia: primero, para
Israel (1,32s.54s.68ss; 2,15-18xxxv), sin duda alguna; pero, en la perspectiva universal que
hemos insinuado ya de Lucas – que era también, por cierto, una perspectiva que se había
venido elaborando en el seno de la tradición profética y sapiencial de Israel (cf. Is 4,3 =
antes de la caída del Reino del Norte, Israel, año 721 a. C.; Jr 24,8 = tras la ruina de
Jerusalén, año 587 a. C.; Za 8,6.11 = al regreso del destierro, año 538 a. C.) – se trataba
de una perspectiva válida también para todas las naciones (Lc 1,79; 2,14.32): era una
verdadera “Buena Nueva” que comenzaba a anunciarse.
4) La conversión
entre nosotros a partir de la modernidad. En efecto, para Platón, por ejemplo, el empleo del término no carecía
de una referencia a la manera como los dioses sostenían lo mortal en su ser, por ejemplo, como dice en
Banquete 208 a, y luego, en Leyes 10.903b, donde explica por qué habría que enseñar esto a los jóvenes. En la
literatura Hermética el punto fundamental de su doctrina consiste en que es la gnosis la que salva.
En el Antiguo Testamento, en la traducción de los LXX, la palabra aparece 143 veces, sobre todo para traducir
los términos hebreos jš (“ayuda”), en su gran mayoría, y plt o mlt, que quieren decir “sobrevivir”. En textos como
2 Sm 22,3 e Is 38,20, para sólo citar algunos más relevantes, es claro que el concepto de “salvación” alcanza a
una persona precisamente por ser débil o porque está siendo amenazada en sus derechos fundamentales,
gracias a que ella se ha puesto bajo la protección o la dependencia de uno que es fuerte o más poderoso, capaz
de liberarla de ese estado de constricción en el que se encuentra. Como se ve, se trata de un concepto muy
profundo y que, en el campo religioso, llega a alcanzar una cima en su interpretación. Cf. al respecto en Gerhard
KITTEL – Gerhard FRIEDRICH (dir.): Grande lessico del Nuovo Testamento Paideia Brescia 1965 1971, v. XIII
445-510. Los textos mencionados en 445-486.
987
Volveremos sobre los μυστήρια en 1.g.7., p. 558.
988
En su idioma se traduce el término por Moksha (en sánscrito se dice liberación) o por Mukti (en sánscrito
abandono): la Moksha es considerada como el abandono final de la concepción universal de sí mismo y la
pérdida de las cadenas que lo amarran en una dualidad que se experimenta, restableciendo al sujeto en su
naturaleza fundamental propia - aunque la naturaleza es imaginada como inefable e incapaz de sensación -. Cf.
http://www.haryana-online.com/Culture/moksha.htm (noviembre 2005).
Sobre el sufrimiento en las religiones del extremo Oriente se debe mencionar, por su importancia, al Budismo.
Acudo a la Wikipedia (consulta enero 2008) en la cual se refiere que para Siddhārtha Gautama – conocido como
Buda, cuya existencia se establece entre el 566 y el 486 a. C. – y para su “noble religión” (Ārya dharma), el
sufrimiento (dukkha) es visto como una enfermedad, que puede ser curada conociendo sus causas y siguiendo el
“Camino de los ocho pliegues” entre los que se incluyen la moralidad y la meditación; y que los medios para
alcanzar la liberación son desarrollados en otras enseñanzas budistas llamadas Theravada, Mahayana y
Vajrayana.
989
Acerca de la “alabanza” que el Benedictus hace de Juan, cf. Leopold SABOURIN: El Evangelio de Lucas, o. c.,
p. 383, nt. 1181, 90-91.
24
5. Con todo, Juan, “escuchando su corazón” (Sal 27 -26- 8990), con esa conciencia que
tenía de buscador de Dios y de ser sólo el “precursor”, para que se lograse captar la
calidad de esta expectativa en su originalidad y pureza, indicaba que se hacía del todo
necesaria una sensibilidad particular y una preparación para poder acogerla. Esta
preparación la permitía sólo la conversiónxxxvi (3,2.8), que se expresaba en ese momento en
un bautismo (3,2) y en un cambio en la conducta moral. Esta “conversión” se urgía,
fundamentalmente, más interiorizada (3,7s) y más radical (3,9-14). Aquella expectativa en
proceso de cumplimiento, que era al mismo tiempo Buena Nueva (Evangelio), se refería,
sin embargo, a otra persona, y Juan así lo comprendió y expresó: concernía a Jesús, “que
os bautizará en el Espíritu Santo y en el Fuego”, como eran sus palabras 991. De ahí en
adelante, el personaje central del relato Lucano dejó de ser Juan y se volvió Jesús, con
todo lo que él dijo e hizo; y, de nuevo, sólo muy esporádicamente, tangencialmente,
aparecerá Juan (9,7-9), lo mismo que asomarán otros personajes, pero siempre para
contrastarlos con Jesús o para congregarlos en torno a él992.
25
Acerca de una y otra intensidades, pienso, no se trata, ciertamente, de ir más allá de lo
debido haciendo suposiciones ni extrapolaciones psicológicas xxxix ni antropológicas
anacrónicas (como tan frecuentemente acostumbraron hacer los llamados “evangelios
apócrifos”: Jesús, una especie de superman), que, siendo muy humanas, no caben en este
contexto interpretativo. Por el contrario, sí se ha de resaltar la clave teológica de
primerísima importancia en la que se debe leer el texto, como fue escrito 997, es decir, que
en el individuo Jesús, procesualmente infante, niño, adolescente y adulto joven, como otro
más de sus compatriotas, sin peso político, en su cotidianidad, expresando en su
conducta el cumplimiento de sus deberes religiosos y familiares, Dios se ha complacido
en manifestar su gracia sin trastornar la naturaleza humana (S. Ireneo). Queda en
principio claro, por tanto, que no habría que esperar nada raro 998 de Jesús,
particularmente en su segundo período, pues, en continuidad con el período precedente,
al mismo tiempo que iba desarrollando su inteligencia, su capacidad de búsqueda de la
verdad y de adquisición del saber, inclusive mediante los conocimientos experimentales
del mundo visible en que vivía y empleando las mismas instituciones sociales que los
demás, se preparaba para la misión que habría de llevar a cabo luego de largos años de
silencio, de maduración y de correspondencia consciente 999 a la acción de Dios en él1000.
Por el contrario, quizás una de las expresiones más duras que escucharemos de Él
posteriormente irá en la línea, precisamente, de su crítica (10,2122) a quienes (los
escribas: exegetas especialistas bíblicos de su tiempo), “sabios e inteligentes”
(académicamente) en extremo, no emplearon – no emplean – sus conocimientos (el fruto
del ejercicio de su “razón”) para comprender el orden de cosas de Yahwéh (dejarse tocar
por Él en su vida, formarla, y no sólo informarla, usando la “razón” para quererse poner
por encima de Él), como ciertamente Él, “pequeño”, “lleno de Espíritu Santo”, humilde de
corazón ante la novedad del actuar del Padre, si lo hizo.
valores que se entrecruzan. Es el caso que expone, precisamente, S. Tomás de Aquino a propósito de este texto:
“Utrum pueri sint recipiendi in religione: aunque lícitamente no, pueden ser recibidos en religión con permiso de
sus padres para que se nutran de ella, como Juan Bautista” (ST IIa-IIae q. 189. a. 5. resp).
997
DV 12c con sus notas.
998
Diferente, y por eso excluida de la tradición que condujo al Canon de los escritos del Nuevo Testamento, fue
la perspectiva que adoptaron los conocidos como “evangelios apócrifos” de la infancia de Jesús, como por
ejemplo, el de Tomás, el de Santiago, el del Pseudo-Mateo, el de Pedro, el de Bernabé, el de Nicodemo, el de
Felipe, el de María Magdalena, el de los Egipcios, el “Libro de la natividad de María”, las “Historias de José el
carpintero”, el “Evangelio árabe de la infancia”, el “Evangelio según los Hebreos”, la “Pistis Sophia”, todos ellos
textos muy antiguos, sobre todo de procedencia gnóstica, ebionita o “nazarena”, que, inclusive tuvieron amplia
difusión y uso en comunidades cristianas ortodoxas. Cf. Aurelio DE SANTOS OTERO: Los evangelios apócrifos
Madrid Biblioteca de Autores Cristianos 1993 8ª; http://escrituras.tripod.com/
999
Cf. las “tesis” sobre la “conciencia de Jesús” en: COMISIÓN TEOLÓGICA INTERNACIONAL: Documentos
1969-1996. Veinticinco años de servicio a la teología de la Iglesia Madrid BAC 1998. Aquí empleo el término con
mucho tiento, para referirme propiamente a la capacidad humana que le permite a una persona que no sea
psicótica, ni neurótico obsesiva, ni escrupulosas ni hipocondríaca, ni “introvertida” (C. Jung), “objetivar su
subjetividad” de una manera suficiente y adecuada. Cf. http://www.cristianet.com/archivos/1936.doc y la
anotación de Álvaro BARREIRO GARCIA cuando examina el concepto de “introspección psicológica”, en:
http://www.dc.fi.udc.es/.aios/people/barreiro/cogdocen/cctema01/node5.html (octubre 2005).
1000
La idea ya ha sido expuesta, sin embargo, por Christian DUQUOC: Cristología. 1. El hombre Jesús Sígueme
Salamanca 1969 53-56.
Uno de los problemas que se planteó a este propósito la antigüedad cristiana fue resuelto por el Concilio de
Éfeso a favor de la divinidad de Jesús desde el mismo momento de la encarnación del Verbo (“unión
hipostática”) – como veremos en la sección sistemática (cf. infra, 2.b., p. 643, nt. lxxxiii), y, especialmente en la
antropológica (cf. infra, p. 724 con su nt. 1979).
El comentario del Papa BENEDICTO XVI, en la homilía de la misa con los nuevos miembros de la Comisión
Teológica Internacional, 1° de diciembre de 2009, va en ese mismo sentido, del Jesús, galileo, no-docto, motivo
de contradicción con su condición de Hijo de Dios. Cf.
http://212.77.1.245/news_services/bulletin/news/24750.php?index=24750&po_date=01.12.2009&lang=sp
26
7. Por otra parte, Lucas, quien, como él mismo afirma, gustaba de “ser preciso” (1,3) en
los detalles que iba a referir, fue especialmente diligente cuando se trató de las fechas y
acontecimientos significativos de la vida de Jesús. En efecto, cuando las otras narraciones
sinópticas comenzaron su relación de los hechos siendo parcas al mencionar este tipo de
datos (cf. Mc 1,9; Mt 3,13 y es excepcional Mt 1-2; Jn 3,22ss), Lucas nos relata que Jesús
“al comenzar, tenía unos treinta años” (3,23). Se trata de una información que se apoya
en la tradición, pero a lo que sí apunta el dato es que otros personajes sumamente
valiosos de la historia del pueblo hebreo también comenzaron su actividad, precisamente,
a una edad semejante, tales son los casos de José (Gn 41, 46) y de David (2 Sm 5,4).
Más aún, el texto mismo lucano y su significación nos exigen volver nuestra mirada de
creyentes hacia el pasado, dejarnos remontar con él hacia los antecedentes del hecho,
para que, a partir de esta mirada, nos enteremos de una variada y familiar información
acerca de la infancia y adolescencia de Jesús, en un género literario que, sin embargo, los
estudiosos más recientes han catalogado como midraš1001: sus padres y su concepción
(1,26ss; 3,23)1002, su nacimiento (2,1-21), su circuncisión mediante la cual se designaba
un nombre y se lo incorporaba religiosa y jurídicamente a su pueblo de Israel (2,21), su
presentación y consagración al Dios de Israel (2,22ss), la fijación de su residencia, en el
hogar de sus padres, en Nazaret de Galilea (2,39), su llegada a los doce años y el episodio
de Jerusalén (2,41-50), y, posteriormente, su regreso a la misma ciudad de residencia
(2,51). Todo ello signado, como se ve, por un marco no sólo de religiosidad – inclusive en
lo que tiene que ver con los derechos y deberes religiosos de su comunidad – sino de
testimonio activo y sencillo de fe judía.
7) La genealogía de Jesús
8. Tampoco puede pasar desapercibido un último detalle: me refiero a la genealogía que
propone Lucas en su texto (3,23-38), diversa de la que presenta Mt 1,1-17 en varios
pormenores. En primer término, en razón de la ubicación, pues, mientras Mt comienza
con ella su evangelio, antes de la narración de los episodios de la infancia, Lc la presenta
al comienzo del ministerio público, inaugurado ya por el bautismo del mismo Jesús, pero
inmediatamente antes de las tentaciones en el desierto1003.
De igual modo, mientras Mt indica los descendientes de Abraham hasta llegar a Jesús, Lc
procede a la inversa: parte de Jesús para llegar, como en una cadena, hasta Adán, y, por
1001
Cf. Christian DUQUOC: Cristología. 1. El hombre Jesús Sígueme Salamanca 1969 36ss.
1002
Cf. Leopold SABOURIN: El Evangelio de Lucas, o. c., p. 383, nt. 1181, 71.
Según exegetas como Raymond Edward BROWN: El nacimiento del Mesías. Comentario a los relatos de la
infancia Cristiandad Madrid 1982 309, “Lucas compuso la descripción de la vida futura de Jesús fundándose en
la reflexión cristológica cristiana”, es decir, post-pascual, y, en consecuencia, para lectores cristianos a quienes
interesaban detalles sobre los orígenes de Jesús. Sin embargo, no nos es posible determinar qué tan amplia fue
esa influencia. (La cursiva en el texto es mía).
No son concluyentes, por otra parte, las posiciones de exegetas que se refieren a un “añadido” de Lucas a un
texto anterior, pero tampoco a su contraria (cf. Leopold SABOURIN: El Evangelio de Lucas, o. c, p. 383, nt. 1181,
75).
Es oportuno recordar, de igual modo, lo que escribía Joseph RATZINGER, actual Sumo Pontífice Benedicto XVI,
cuando en su época de teólogo afirmaba que “la filiación divina de Jesús no se apoya, según la fe de la Iglesia,
en el hecho de que Jesús no haya tenido un padre humano; la doctrina de la divinidad de Jesús no se pondría
en duda si Jesús hubiera nacido de un matrimonio normal”, en: Foi chrétienne, hier et aujourd’hui Mame Paris
1969 192. (La traducción la tomo de Leopold SABOURIN: El Evangelio de Lucas, o. c., p. 383, nt. 1181, 76). Y, en
todo caso, sólo cobra valor la realidad de la concepción virginal de Jesús, una vez se le ha reconocido Hijo de
Dios, en sentido fuerte cristiano, lo cual ocurre sólo con su resurrección, como precisamente lo señaló P.
GRELOT: “La naissance d’Isaac et celle de Jésus. Sur une interprétation «mythologique» de la conception
virginal” en NRT 94 1972 464.
1003
Sobre el por qué habría procedido así, algunos autores consideran que Lucas habría tenido la intención de
resaltar de nueva manera el origen radicalmente divino de Jesús, relacionándolo de inmediato con el Padre, aún
antes de argumentar los títulos, por así decir, “legales”, que provenían de sus “padres”. Cf. Leopold SABOURIN:
El Evangelio de Lucas, o. c., p. 383, nt. 1181, 134.
27
éste, a Dios, subrayando de esa manera la pertenencia de Jesús al género humano y el
alcance universal de su obra. Hace que la historia no sólo se remonte hasta su origen,
sino hacia arriba1004, y que tenga su vértice en Jesús (Adán y Jesús en la raíz de la
historia: Adán en el alejamiento de Dios, Jesús en la re-creación de esa relación). Sin
perder de vista este hecho, los nombres mencionados en una y otra lista poco tienen en
común, pero coinciden en algunos personajes de máxima importancia para la nación
judía y para la religión hebrea 1005: los patriarcas, con Abraham a la cabeza, como
iniciador del proceso que condujo hasta la fe pura monoteísta; David, el rey-símbolo;
Zorobabel, quien alentó la fe durante la crisis el exilio y la repatriación... Como hemos
advertido, no se trata tampoco aquí de una lista que esté dotada de pretensiones ni
biológicas ni históricas, a las que la exactitud, quizás, pudiera o debiera distinguir. Sí, en
cambio, son notorios los pormenores de las setenta y siete generaciones de Jesús a Adán
que menciona Lucas (Mt sólo 42 para un período más corto, sin embargo), coincidentes
con cierta tradición de la apocalíptica judía de la época 1006, con lo cual se sugeriría la
inauguración de una “humanidad escatológica”; hecho que contrasta con la mención en
la lista de pecadores célebres; y, finalmente, que dentro de tales generaciones – y como
ejemplo de estos últimos – “David es el único rey nombrado”, en una referencia que era
ampliamente acogida y compartida por la comunidad cristiana de los comienzos (cf. Mc
10,47s; 11,10s; He 2,29-32; 13,22s; Rm 1,3-4)1007, pero con la que, probablemente,
Lucas, y la misma comunidad, querían desvirtuar la ideologización de un mesianismo
temporal, que era, por cierto, una tentación muy fuerte por entonces.
a. La oración de Jesús
1. Como ocurrió en el caso de Jesús. En efecto, además del clima de expectativa que
hemos descrito, y de los antecedentes que nos expone acerca del protagonista, el texto de
Lucas, al centrar su propósito en Jesús, nos proporciona la primera escena que posee de
él, y la manera como se preparaba para su actividad pública. La primera referencia
1004
Aprovecho esta reflexión para “atar cabos”. Este aspecto, tan lucano, tan cristiano, es uno de los elementos
característicos de la obra de Teilhard de CHARDIN, como saben los conocedores de este renombrado autor.
Tendremos que volver sobre él y sus aportes desde su meditación del misterio cristiano en el capítulo siguiente,
antropológico, consideradas algunas de sus obras (cf. IV.2., p. 1026ss).
1005
La importancia que tiene la sucesión de generaciones para Israel, de modo que se establece una auténtica
comunidad familiar, con todo lo que ésta lleva consigo de sentido y de pertenencia, de identidad y de
fundamento del orden social, ha sido puesta de relieve por Joseph RATZINGER al citar al rabino Neusner en su
discusión con la tradición cristiana y, en particular, con el origen de la misma, Jesús. Puede verse el tema en el
texto ya citado: Jesús de Nazaret, o. c., p. 26, nt. 57,144-155.
1006
Cf. el texto del IV Libro de Esdras 14,11, que comentan los autores: Leopold SABOURIN: El Evangelio de
Lucas, o. c., p. 383, nt. 1181, 135, nt. 62.
1007
Ibid.
28
directa que nuestro autor hace de Jesús es, precisamente, que estaba “orando” (3,21). De
ahí en adelante, serán frecuentes las menciones que el evangelista hará de la oración de
Jesús, y, de manera muy indicativa, de esa oración que, si bien era para él una actividad
cotidiana y permanente, llevaba a cabo en forma muy en especial en los momentos más
críticos de su existencia y de su ministerio: cuando su fama se extendía y las multitudes
acudían a él, salía de la ciudad a lugares solitarios (5,16); cuando se estaba solo en la
montaña, toda una noche, cuando se trataba de hacer elecciones (escoger a los Doce, por
ejemplo, 6,12; 9,18-20; en 22,321008, a Pedro); cuando su Transfiguración (9,28-29); antes
de enseñar1009 a orar (11,1); antes del prendimiento, en el huerto (22,41-44).
Si observamos todavía el asunto con mayor esmero encontramos que esa fue la manera
escogida por Lucas para indicarnos también las particularidades principales de la vida
cotidiana del Jesús como hombre maduro, cuya infancia, en paralelo, había resumido
antes, cuando lo describió participando como discípulo y conciudadano en las fiestas
religiosas de su pueblo1010 - como fue el caso de la Pascua (2,41ss) – y, sobre todo,
enteramente preocupado por Dios, “su” Padre; o como decía Él, por “las cosas de mi
Padre” (o, como otros traducen, “la casa de mi Padre”). Porque respecto de su “Padre”,
Jesús sentía, actuaba y explicaba en razón de tener una relación tan peculiar con él, que
de ella se desprendían unos deberes especiales que le otorgaban una independencia
absoluta respecto de todas las demás criaturas1011. Y esto, que caracterizó su niñez y
primera juventud, fue así mismo la característica principal de su madurez. De ello se
hicieron eco también Jn 2,4ss y Mt 12,46-50.
El texto de Lc 9,18 posee también una importancia particular, porque según éste, Jesús
no sólo empleaba la oración para expresar su unión con Dios, para “entrar” en el ámbito
del Dios verdadero, justo1012, salvador y misericordioso en que se movía – como gustaba
repetirlo el israelita piadoso al recitar los Salmos y en muchos otros Escritos –; para
rezarle juntamente con su pueblo y por su pueblo, sino, - y esto es sumamente
importante – también para descubrirse a sí mismo, para abrirse a la plena verdad de su
existencia, en su vocación y misión:
1008
S. Tomás DE AQUINO se refiere a este texto a propósito de las preguntas sobre la fe: “Utrum ad Summum
Pontificem pertineat fidei symbolum ordinare: las cuestiones mayores y más difíciles de la Iglesia” ( ST II-IIae q.
1. a. 10 resp.); y “Utrum omnes aequaliter teneantur ad habendum fidem explicitam: no puede fallar la fe de la
Iglesia universal” (q. 2. a. 6 ad 3um).
1009
Además de considerar de qué manera Jesús, por cuenta propia, lo hacía, es útil resaltar este tema de la
enseñanza de Jesús, no sólo respecto de la oración, por supuesto, asunto que haremos en diversas ocasiones.
1010
Era muy común que los grupos de judíos repitieran y cantaran los salmos, por ejemplo, cuando “subían a
Jerusalén”, como dice el Sal 122 (121).
1011
Se ha de observar que Jesús asume en su oración y en su vivencia personal un doble matiz o énfasis en su
relación con Dios, sin oponer el uno al otro. Resalta la dimensión “creatural” de la existencia cuando quería
tratar acerca del “poder” que tiene y ejerce Dios en relación con toda la naturaleza (cf. Mc 4,35-41 y par.: Mt
8,18.23-27; Lc 8,22-25), en coherencia con la fe de Israel que, sobre todo a partir del exilio en Babilonia, se
había planteado la cuestión de cómo era Dios “Creador de todo lo visible y lo invisible”, cuando se vio exigido a
reflexionar sobre los “atributos” que los pueblos vecinos otorgaban a sus “dioses” en su relación con el cosmos
(cf. p. ej., Jb 38,1.8-11; 7,12; 26,7ss; Za 1,16; 4,7; Sal 104, 6-9; 118.22; 148,2-3; Ba 3,34; Esd 3.10; Pr 8,29).
En cambio, Jesús considera y asume la fe de Israel – también en continuidad con la experiencia
véterotestamentaria de la salida de Egipto, de las alianzas con los “padres” y con otros personajes de su
tradición, y, especialmente de su regreso del exilio – que ostentaba ante sus ojos una “novedad” que no les era
exclusiva (también otros pueblos hablaban de sus dioses en ese sentido) pero sí especialmente característica,
pues la veían realizada en su propia historia como pueblo: “el perdón y la misericordia” de Dios en relación con
los seres humanos (cf. también Mc 4,35-41 y todas las parábolas que estamos viendo, cuyo contenido es,
precisamente, éste).
Para observar una comparación de los textos de Mt y de Lc acerca de la oración de Jesús, puede verse: Joseph
RATZINGER: Jesús de Nazaret, o. c., p. 26, nt. 57,161-205.
1012
El Dios de Israel es, primeramente, un Dios que salva, un Dios que crea, un Dios que crea salvando y salva
creando. Esto lo entendió muy bien Jesús. Luego, en la reflexión teológica, se harán explícitos otros atributos:
un Dios santo, un único Dios verdadero, un Dios misericordioso, entre otros.
29
“Mientras él estaba orando a solas, se hallaban con él sus discípulos y él les
preguntó: « ¿Quién dice la gente que soy yo?»”xl
Por eso, a su vez, era el clima propicio para avalar y verificar estudiosamente, en su
silencio, la tradición religiosa y teo-lógica de su nación 1013, los oráculos proféticos, de la
Ley y demás Escritos, descubrir en ellos la voluntad salvadora de su Padre y confrontar
su conciencia con la expectativa mesiánica que había sobre él. Como se puede observar,
se trataba de una preocupación reiterada en Jesús, que no sólo se cuestionaba a sí
mismo, sino que sondeaba la Escritura de su pueblo para descubrir el querer de Dios y
contrastarlo con la opinión que actualmente la gente, sus amigos más cercanos, e
inclusive las autoridades, podían tener sobre él: para no engañarse a sí mismo pero, de la
misma manera, para no dejarse manipular ni engañarse ni engañar.
b. Jesús y su Padre
2. Nuestro autor describe cómo era, en qué consistía, esta relación tan especial de Jesús
con Dios, “su Padre”xli. Nos propone la necesidad de mantener la tensión que, como hemos
podido observar anteriormente, era característica del pueblo de Israel: buscar sintonizar
con Él y obrar como Él. Es decir, que cuando se trataba de decidir y fijar lo referente al
comportamiento ético-cultual-político, no sólo había que trazar unos mínimos, sino
también orientar hacia unos máximos posibles y deseables, que abran rutas, y se
inspiren en la santidad de Dios. Lo primero, estando atentos a descubrir su obrar,
intentando comprender a través de ello quién es Él y razonando por qué actúa Él así y
cómo lo hace, no sólo en relación con los seres humanos sino con el universo entero; lo
segundo, siendo coherente con todo lo anterior, obrando en consecuencia, es decir, con
responsabilidad propia: y ello, en conjunto, inclusive estructuralmente, como nación
elegida; pero también individualmente, cada uno de sus integrantes. Ahora bien, no se
trata sólo de mirar las cosas con respecto a Dios, sino que todo lo relativo a Él se ha de
considerar, en razón de que el ser humano ha sido “hecho a imagen y semejanza suya”
(Gn 1,26-27: razón teológica) y con la finalidad de ser “su alabanza” (cf. Sal 8). Por lo
tanto tales cualidades y misiones reposan, así mismo, en cada ser humano.
Lucas ofrece en síntesis apretadísima la comprensión que Israel ha llegado a tener acerca
de Dios, en el momento en que empieza la vida pública de Jesús, en el hermoso himno,
que pone en boca de María, al que se llama el “Magnificat” (vv. 46b-55), por la palabra con
que comienza su traducción en latín: Dios es el “poderoso” (v. 49a), (el) “santo” (v. 49b),
(el) “fiel” (v. 55a), (el) “misericordioso” (v. 50a.54b), el que interviene solícito y solidario en
la historia humana (v. 50-54), el que “mira” de manera original a cada persona (v. 48),
etc. En reciprocidad, bien se pueden comprender las características principales que
debería poseer la “fe” por parte de una persona, cuyo tipo, según Lucas, es María 1014.
1013
Veo en este tema un aspecto sumamente valioso, desde el punto de vista de la comprensión de la
Revelación, para atender a un problema que hoy va alcanzando unas dimensiones muy peculiares, inclusive
graves: la atribución de un escrito véterotestamentario a un autor, y la acción que un discípulo o una escuela,
inclusive, podía hacer sobre ese escrito, modificándolo y, por lo general, complementándolo, en el transcurso del
tiempo, y, aún, de los siglos (y sin necesidad o exigencia de solicitar autorizaciones especiales). No había el
problema de un “derecho de propiedad”, en los términos que hoy lo afrontamos. Y si hubiera que aplicarlo a
alguien o a algún texto en particular, habría que decir, más bien que tanto el ® como el © habría que
atribuírselos a toda una “tradición” de siglos, a una “solidaridad cultural”. Razón de más para que resuene en
este asunto aquello de la “hipoteca social” de la que habla el Magisterio para referirse a los “bienes creados”, de
cualesquier índole que ellos sean. Algo similar se puede argumentar para el NT.
1014
Cf., al respecto, la hermosísima y profunda exposición que hizo el Papa Pablo VI en su Exhortación
apostólica Marialis cultus del 2 de febrero de 1974, “Segunda parte: Por una renovación de la piedad mariana”,
en: http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/apost_exhortations/documents/hf_p-
vi_exh_19740202_marialis-cultus_sp.html
30
Jesús no obra diferentemente, ni tiene una intención diferente. Por eso, cuando Lucas
comienza a relatarnos el proceder público de Jesús, no refiere otro aspecto cualquiera de
su vida, ni relata una escueta ceremonia bautismal, como sucedía con todos los que
acudían al Bautista, sino que narra toda una teofanía1015, ocurrida mientras Jesús
estaba, precisamente, orando1016.
En su obra Lucas presenta no menos del treinta por ciento de los textos evangélicos que
refieren el trato de Jesús con Dios llamándolo “Abba”, esto es, “Padre”. La expresión
original es aramea. Pero poseía ciertos matices y énfasis cuando era empleada por Jesús.
En efecto, Jesús no disminuyó en nada la convicción judía – como, por otra parte, existía
también en abundantes religiones y cosmogonías xlii – de que Dios es el padre-creador de
todos los hombres y del cosmos1017, como lo había recibido de la tradición 1018; ni tampoco,
el carácter personal, único, amoroso y fiel (no era una idea, ni un simple principio o causa
filosófica o física de las cosas) con que Dios era (es) reconocido y alabado por Israel en su
historia (cf. Is 64,7; Jr 31,9; Sal 89 (88), 27). Pero en el contexto monoteísta y
absolutamente trascendente judío de su época, a partir de su propia experiencia de
orante llegó a expresar un uso tan personal y propio en su relación con el Padre, que
debió sonar no sólo raro, sino realmente revolucionario. Más aún, fue realmente
escandaloso (cf. Sb 2,161019), porque rompía unas leyes consideradas divinas (cf. Lc
22,70-711020). Pero para Jesús, el asunto era aún más radical y profundo: el Padre era
para Él su único horizonte: Él era el máximo bien apetecible, el auténtico bien personal,
que lo había amado primero, y que merecía una respuesta irrestricta e inquebrantable de
1015
Para comprender mejor este género literario se sugiere leer, entre otros textos, el capítulo pertinente de la
obra de Roland DE VAUX: Instituciones del Antiguo Testamento Barcelona Herder 1964. Un poco más adelante
nos referiremos a la “gloria” de Dios, uno de los elementos más importantes en una teofanía.
1016
Y, al punto, “se abrió el cielo” (en singular): una expresión propia de Lucas, más comprensible para sus
lectores procedentes de la cultura griega y con escasos conocimientos de la literatura véterotestamentaria: los
misterios divinos han quedado abiertos a los hombres, la comunicación de Dios con los hombres se ha
restablecido, y el primero en recibir su Espíritu es Jesús, como reafirma Juan (Jn 1,33).
El término “misterio” (gr. = musth,rion) tiene una importancia teológica enorme, y sus implicaciones
eclesiológicas serán subrayadas por los evangelistas sobre todo en las parábolas que se refieren al Reino.
Tendremos que volver sobre el tema en la cristología sistemática.
1017
Cf. todas las menciones que el evangelista hace sobre “Dios” y “el Altísimo”: 6,35: “hijos del Altísimo”; 10,21;
12,24.28.30; etc.
1018
El israelita no sólo creía en Dios como “Creador” continuo del universo, sino del mismo pueblo, de su
elección, y, confrontándose con esa misma fe, examinaba su comportamiento de respuesta o no a esa acción
creadora continua de Dios a través de los tiempos, hasta este preciso momento: “¡Oh, si escucharais hoy su voz!:
No endurezcáis vuestro corazón como en Meribá, como el día de Massá en el desierto, donde me pusieron a
prueba vuestros padres, me tentaron aunque habían visto mi obra” (Sal 94 (95) 7b-9).
1019
Recuérdese que este texto, que emplea la traducción griega de la Biblia de los Setenta, se considera que
pudo haber sido escrito, por pocos años, quizás unos cincuenta, antes del nacimiento de Jesús, y, en
consecuencia, el último de los textos reconocidos (canónicos) del Antiguo Testamento. Por lo tanto, la idea o el
tema de “Dios como padre” no era totalmente desconocida; podríamos decir más: “estaba fresca, en el
ambiente”. Lo que lo distingue a este texto, sin embargo, es que se hace esta mención a propósito de un “justo”,
que se llama a sí mismo “hijo de Dios”, y que enfrenta a unos “impíos” que lo persiguen a muerte.
Más aún, en otros textos del Antiguo Testamento, a Dios se lo denominaba “Padre del pueblo” o “del rey”.
Especialmente cuando hablan del Creador de todas las cosas, pero, aún más, de la constitución de Israel y de
su vocación típica por parte de Él, cf. Dt 32,4-9, es decir, en la Toráh.
1020
Jesús, ante los “jueces” que le interrogaban, primero evitó dar una respuesta directa (v. 67), pero luego dio
una condicionada. Los “jueces”, en realidad, lo habían condenado ya. Realistamente, Jesús no puede esperar
hacerles comprender que su mesianismo trascendente poco tiene que ver con la imagen política nacionalista que
ellos y muchos del pueblo se habían formado, sobre todo, cuando un diálogo constructivo, en verdad, se ha
hecho imposible. Jesús rinde solemne y excepcional testimonio al final de la escena: confiesa que él es el que
sabía ser también ante Dios: “el Hijo” del Hombre, el Cristo –como Lc adecuadamente distingue: 1,31-35; 26,67;
a diferencia de Mc 14,61–, y, muy especialmente, el Hijo de Dios. Y esa es la razón que lo conduce a su muerte.
El texto de Jn 10,22-39 narra los antecedentes del debate y la razón de la condena a muerte: la blasfemia ( Lv
24,14-16).
31
amor1021 por parte suya. Sin Él, la comprensión de los sucesos, de las actividades
humanas, incluso los eventos de la naturaleza, quedaban como frustrados en su razón
más profunda, total y plena.
Más aún, el relato de la infancia había reseñado la denominación que María había dado a
José llamándolo “padre” de Jesús (2,48). Si bien es cierto que, en este contexto, los
padres tienen el derecho y el deber inalienable de transmitir la vida y la experiencia
adquirida culturalmente a los hijos: compartir los afectos con ellos, educarlos en el
descubrimiento de su identidad, iniciarlos en la vida social, en el ejercicio responsable de
su libertad moral y de su capacidad de amar a través de la experiencia de ser amados y,
sobre todo, en el encuentro con Dios, sin embargo, cuando se presenta esta
circunstancia, ocurre algo inesperado: no obstante que, según las genealogías, gracias a
José resultaba que Jesús era descendiente de David (Lc 3,23.31; Mt 1,16.6 subraya la
línea es materna: gracias a María, entonces), no sólo los evangelistas se cuidan de indicar
que José no era propiamente el “padre” de Jesús (los circunloquios: Mt 1,16: José era “el
esposo de María, de la que nació Jesús”; Lc 3,23: “era según se creía hijo de José”), sino
que Jesús mismo, en un determinado episodio, corrige cariñosa pero enfáticamente, como
hemos visto, esa designación por parte de su Madre, y reivindica que, en realidad, sólo
llama “mi Padre” a Dios (2,49), en cuya obra él se siente comprometido y en la que,
efectivamente, participa. Sólo “su Padre” merece esa calificación con verdad y radicalidad
(cf. Mt 23,9). Esta referencia a José, sin embargo, en los otros evangelistas sinópticos,
sirvió para que a Jesús se lo denominara también como “el carpintero” (Mc 6,3), o más
exactamente el "hijo del carpintero" (Mt 13,55), gracias al oficio que había aprendido junto
al trabajo de su "padre" putativo.
32
de qué tan consciente y lúcido estaba él de esa relación que mantenía con su Padre. No
obstante, la expresión en Jesús tiene una característica que, en lugar de hacer dirigir la
atención exclusiva a lo atemporal, a lo inmutable, a lo que está por fuera de este mundo y
de esta vida, por el contrario nos vuelca a la realidad presente, muchas veces coyuntural e
individual, sí, pero, al mismo tiempo colectiva, de construcción, de limitación, de
retroceso, de huída, de libertad... La misma búsqueda de cualquier expresión de la verdad
se ve afectada por ella. Observemos:
2) Jesús comparte a otras personas sus relaciones con el Padre y con el Reino
6. En tal virtud, Jesús, que también era muy consciente de que no todos logran
comprender a qué se refiere esta novedad – que los primeros cristianos reconocerán que
ocurre en la historia a causa de él –, en lenguaje sencillo trataba de explicarlo. Pero, como
1023
dbk: kabod en hebreo. Se trata de un término de gran importancia en el Antiguo Testamento. Para muchos,
y en determinados pasajes, significa “honor”; pero, en la mayoría, tiene que ver con el concepto físico de “poder”
y de “fuerza”. Cf. los textos: Sal 24,8; 57, 6.12; 63,3; 66,2; 79,9 y 138,5; Is 6,3; 40,51; 42,8; 43,7; 48,11; 66,18s;
Nm 14,21; Zc 2,9. Su equivalente es do,xa en griego = gloria. Es bien conocido que, en la literatura griega, se
encuentra este término con el significado de opinión sujetiva, e, incluso, de la opinión bien formada de los
filósofos. Así la emplearon autores como Homero y Jenofonte, pero, incluso, Platón, cf. Teeteto 187b. En el caso
que tratamos se refiere, pues, a la primera acepción, en primer término. Con todo, no deja de establecerse
terminológicamente cierta relación entre “Reino” comprendido como acción creadora de Dios, y la posibilidad
misma que lleva consigo de poderla “discernir” y “contrastar”. Una actividad en cierta manera similar a lo que
desarrollan personas semejantes a los “filósofos” de todos los tiempos, y a los científicos de hoy.
1024
El tema de la “gloria” del Hijo, partícipe de la de su Padre, le sirve a Jesús para señalar la importancia del
reconocimiento y del testimonio que se ha de hacer durante esta existencia de la obra creadora de Dios. Por eso,
la “vergüenza” y el “avergonzamiento”, que son dos expresiones de nuestra capacidad para actuar con calidad
humana en previsión de un mal obrar, también son manifestación de que esa esfera de sentimientos de una
persona puede revelar la conciencia de un mal proceder, como lo recuerda S. Tomás de Aquino al examinar el
asunto y citar las palabras de Jesús (Lc 9,26): “Utrum verecundia sit de turpi actu: avergonzarse de hacer cierta
obra de virtud” (ST IIa-IIae q. 144. a. 2. 2).
1025
S. Pablo tenía una concepción bíblica al tratar el asunto. Dice él que los cristianos son – o al menos eso
debieran ser – “una carta de Cristo” para todo el mundo, una “carta escrita con el Espíritu de Dios vivo, en las
tablas de carne del corazón” (2 Co 3,1b-3). Por su parte, Bernard LONERGAN capta en nuestro tiempo esa
misma actividad creadora de Dios acogida y correspondida por hombres y mujeres concretos. Dice que cuando
se quiere definir el “bien”, que es una realidad tan concreta, se puede llegar a “desorientar a los lectores”. Entre
los componentes que permiten comprender esta noción menciona, entre otros, los siguientes: “habilidades,
sentimientos, valores, creencias, cooperación, progreso y decadencia”. Cf. Método en teología, o. c., p. 22, nt. 47,
33-60. Y hacia allá apunta, entonces, la acción simultáneamente creadora de Dios y del ser humano.
1026
Para el AT, cf. 2 Cr 31,20; Ez 18,9; para el N. T., cf. Jn 3,2, cf. 1 Jn 3,19.
33
hiciera en otro tiempo Juan, demanda también él unas disposiciones para recibir y acoger
ese anuncio – su Magisterio –, si se pretende y quiere abrazar todo lo que contiene esta
“revelación”1027. Y lo expresa en su oración:
“En aquel momento, se llenó de gozo Jesús en el Espíritu Santo, y dijo: «Yo te
bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a
sabios y prudentes, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, pues tal ha
sido tu beneplácito»” (10,21).
Observamos en este texto no sólo cómo era la oración de Jesús, lo que él decía en ella y
su sensibilidad, sino de qué manera explícita y ponderada se quería él ubicar en la
realización histórica del querer de Dios, con qué actitud él quería empeñarse: “ben-decir”
significa, en efecto, contemplar y reconocer maravillados los regalos del Creador, desde la
más profunda fuente de bondad, desde el más recóndito rincón del corazón. Así, y por
eso, se estremecía Jesús. Por eso reafirmó su oración con el siguiente comentario:
“(Y volviéndose a los discípulos, dijo:) «Todo me ha sido entregado por mi Padre, y
nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quién es el Padre sino el Hijo, y aquel
a quien el Hijo se lo quiera revelar»” (10,22).
Respecto de este texto se impone hacer otra consideración. Jesús se sentía realmente en
casa1028, como verdadero dueño y señor de la “muy buena” 1029 creación realizada por
Dios1030. En tal virtud, cuando afirmaba que “conoce”1031 al Padre, nos estaba diciendo,
de otra manera, esa profunda verdad: que él mantenía una vivencia, un encuentro
profundo, existencial e interpersonal con Él en medio de sus actividades cotidianas. Por
eso puede revelar el “Padre” a los discípulos, porque posee esa capacidad, ese poder que le
ha sido dado y que él mismo ha experimentado al corresponder ese don. Se trata de un
tema de máxima importancia, en mi opinión, pues, como veremos, fue retomado por el
mismo Jesús en una de sus parábolas más expresivas cuando quiso contarnos no sólo
quién era, para él, Dios, su Padre, sino, especialmente, qué es, en realidad, ser un hijo de
Dios (cf. apartado siguiente 1.c; además, pp. 425; 437; 446ss; 563; 621; 642ss; 739; 947;
1053; etc.).
1027
Volveremos sobre el punto un poco más adelante, al intentar descubrir la relación que establecía Jesús
entre él, como Maestro, y el Reinado de Dios en su perspectiva de contenido y proceso de la docencia-
aprendizaje, en particular en relación con la verdad en lo que concierne a las relaciones con la naturaleza y a la
integralidad del ser humano (cf. 1.f., p. 485ss).
1028
La hermosa expresión es completada por Juan en su prólogo: “Vino a su casa, y los suyos no la recibieron”
(1,11).
1029
Las palabras del primer libro de la Escritura, “El principio” (en hebreo: hyvarb = (Be) Re'shiyth: Gn 1,1),
aluden a que, cada vez que “ve Dios” lo que ha hecho, y lo encuentra “bueno” (en hebreo: bwj = Towb: Gn 1,25),
hasta llegar al ser humano, a quien encuentra “muy bueno” (en hebreo: bwj dohb = bw+ d(m = Meh`od Towb):
Gn 1,31.
Ha de recordarse que el Concilio IV de Letrán (1215) se reunió, entre otros asuntos, para tratar sobre la herejía
de los cátaros (de Novaciano: ya se había ocupado de ellos Nicea I, cf. DS 127) y valdenses, quienes negaban “la
bondad de la creación, incluso material”, contra el dualismo cátaro. Cf. Javier PAREDES – Maximiliano BARRIO
– Domingo RAMOS-LISSÓN – Luis SUÁREZ: Diccionario de los Papas y Concilios Editorial Ariel SA
Barcelona1998 1ª 619.
1030
A este otro sentido de la expresión se refiere el Papa BENEDICTO XVI en su encíclica Deus caritas est, del
25 de diciembre de 2005, cuando explica, a partir del Magnificat, de qué manera María quiere estar “en el orden
de cosas de Dios”, “que sus pensamientos están en sintonía con el pensamiento de Dios, que su querer es un
querer con Dios”: “la Palabra de Dios es verdaderamente su propia casa, de la cual sale y entra con toda
naturalidad” (n. 41). Si esto se dice de ella, ¡con cuánta mayor razón puede decirse esto de Jesús, que es la
Palabra misma!
1031
Son los significados que el término hebreo lleva consigo, que no se reducen a una actividad puramente
intelectual, y, por el contrario, sí culmina en el amor. Cf. Os 2,22 y 6,6; Jn 10,14-15; 14,17.20; 17,3.21-22; 2 Jn
1-2 y 1 Jn 1,3.
34
No podemos olvidar a este propósito que las imágenes naturales que nos solemos hacer
acerca de Dios están enormemente condicionadas por nuestras experiencias previas,
muchas de ellas “negativas”. También de Jesús se asegura que “se lo vio llorar, pero
nunca reír”1032. Quizás esa misma idea acerca de los afectos y de los sentimientos de
Jesús ronda en la cabeza de algunos hoy en día. Por ese motivo es sensato valorar la
advertencia que nos hace, en ese sentido, una “teología negativa”: de Dios no se puede
afirmar nada1033. En tales casos esos preconceptos se pueden convertir en un claro
obstáculo para acercarse al Dios revelado por Jesús, que es necesario superar cuando
dichas imágenes son manifiestamente antagónicas con lo que Israel, primero, y luego con
lo que las comunidades cristianas fueron profundizando en la Revelación, por la fe 1034 y
gracias a la acción del Espíritu.
No es ese el caso que aquí encontramos: Jesús aparece en el relato como una persona
contenta, feliz de encontrarse en casa 1035, que quiere compartir su experiencia con
quienes le son más cercanos. Acerca de Dios, su Padre, nos dice entonces Jesús que, en
nuestro lenguaje tan aproximativo, Dios es “alegre”, “libre” y “liberador” en los sentidos
más plenos, y, de ninguna manera, “triste” ni “enemigo” de los hombres.
Más aún: como veremos ampliamente a lo largo del capítulo, Jesús se encontró muchas
veces con las muchedumbres; pero también hay que afirmar – y esto no es Revelación
sólo gracias a palabras sino a acciones y gestos de Jesús – que encuentros sumamente
trascendentales con sus familiares y con sus discípulos, sus amigos, se efectuaron por
parte de Jesús alrededor de las comidas (cf. infra, 1.f.4)b), p. 507; 1.f.4)d), pp. 518-522),
con todo lo que esto llevaba, y sigue llevando, consigo, y le permitieron destacar esas
aparentes contraposiciones acerca de Dios: tal ocurre, p. ej., a propósito de la parábola
del “Padre misericordioso” (cf. infra, p. 407s, secciones (b y c) de la parábola): Dios, que
otorga y ama la libertad responsable del hombre y de la mujer, versus un Dios que espera
una “obediencia meramente pasiva” del ser humano; Dios, que invita a las personas a
lograr su más auténtica y plena felicidad, empezando aún en este mundo, versus un Dios
que ve al hombre y a la mujer sometidos, cumplidores, humillados y tristes, competencia
suya, para “su vanidad y orgullo” (¡)
35
“[...] cuando se mira de manera particular el Evangelio de Marcos encontramos
que, a partir del tema de la "autoridad" de Jesús, se menciona con quiénes Jesús
se relaciona y, a partir de ello, Jesús mismo, deliberadamente, va perfilando cómo
quiere él caracterizar esa autoridad: Su primer encuentro es, precisamente, con
los que poseen "espíritus inmundos" (1,27; 5,9); luego, con los enfermos (1,31.41;
3,10-11); se encuentra también con quienes vienen a escuchar sus enseñanzas
acerca del Reino (4,1ss; 6,34) y los acoge, incluso a pesar de las inclemencias del
tiempo (4,41) o de las circunstancias del lugar (6,35ss; 8,2); más delicada es su
relación con quienes se encuentran agobiados y esclavizados por el peso de unas
normas legales que han llegado sólo a expresar inhumanidad (2,27; 7,6ss); sin
embargo, ese encuentro llega a ser especialmente interesante cuando se realiza
con los "pecadores" (2,5.9).
“La autoconciencia de Jesús acerca de su misión, con la cual va íntimamente
unida la conciencia de su autoridad, puede entonces concluirse a partir de los
textos citados con las palabras "servicio", "liberación", "ponerse del lado de": todos
esos encuentros han producido, cada uno a su manera, ese efecto: curación, en el
caso de los posesos y de los enfermos; conversión, en los que lo escuchaban;
abastecimiento, en los que llegan a pasar necesidad a causa de factores
circunstanciales y naturales; amistad y respeto, en los que se habían visto
violentados por la autoridad o por la codicia; y en los que reconocían su propia
condición ante Dios, ese servicio liberador lo denomina "perdón de los pecados".
Jesús surge en estos textos puesto declaradamente del lado de cuantos sufren
cualquier tipo de "empobrecimiento", muy especialmente de la que tiene su origen
en el abuso por parte de un otro (el empobrecido) y en el pecado (2,17)” 1037.
Jesús hacía referencia a Dios, “su Padre”, y a su Reino, también en otras circunstancias.
Pero ya no sólo mirándose, como si dijéramos, como un ser-para, sino simultáneamente
como un ser-con, es decir, considerándose juntamente con los demás seres humanos en
general, y con sus discípulos en particular, ya que con él comparten idéntica calidad de
hijos de un mismo Padre. Tenemos, pues, dos ámbitos de significación en esta
“paternidad”, que, en sus expresiones “nuestro Padre” y “vuestro Padre”, formaban parte
habitual de su modo de hablar, pero, más aún, una actitud consciente que impregnaba
toda su praxis. Desde esta percepción del “ser-con”, por ejemplo, se lee y comprende más
exactamente el sentido particular de algunos textos cuyo contexto no nos es, quizás hoy
en día, tan familiar:
“No temas, pequeño rebaño, porque a vuestro Padre le ha parecido bien daros a
vosotros el Reino” (12, 32).
36
profundizaciones y en los alcances que él logró darle, como puede observarse en las
parábolas de la “puerta del redil” (Jn 10,1ss) y del “pastor” (Jn 10,11-18).
Lo interesante del texto que citamos (12, 32), propio de Lucas, consiste en que, sin
ingenuidad alguna, Jesús relaciona tres elementos que, a primera vista, no parecieran
tener nada en común: un “rebaño pequeño”, un “Padre vuestro”, y un “Reino”. Para
comprender su relación en Jesús tenemos que acudir a textos como Miqueas (2,12),
Zacarías (13,7) y Daniel (7,27) que hablaban de un grupo de creyentes que representan al
Israel auténtico (“discípulos”), esto es, que está comprometido en la tarea de construir el
Reino, y que tiene unas relaciones genuinas y liberadoras con el Padre. Esta idea, pues,
no era extraña a Jesús, sin duda alguna (cf. Lc 21,27-28 y Mt 26,31), y forma parte del
propósito expreso y concreto, por parte de él, a fin de que ese pueblo no tuviera una
existencia meramente teórica, ideal e inmaterial, como algunos pudieran desear, sino
concreta, histórica aún en sus vicisitudes, factual. Es un primer acercamiento, éste del
“pequeño rebaño”, al hecho de la Iglesia, que comienza Jesús y en Jesús1040, y del que
constantemente y en todas partes hay que detectar los signos de su presencia y relación
con el Reino, reiteramos, conforme a la invitación de Jesús a “reconocer” e “interpretar”
los signos que lo caracterizaban: “cuando veáis que sucede esto, caed en la cuenta de que
el Reino de Dios está cerca” (Lc 21,29-31).
La realidad profunda que se está gestando, sin embargo, advierte Jesús, no se queda en
la periferia de un mero hecho social, ni aún siquiera de un acuerdo de voluntades, sino
que se enraíza vitalmente en el hecho de que somos (nosotros) “hijos” porque Dios es
“nuestro Padre” (sentido universal). Realidad social que bien podemos definir como
ontológica, por el verbo ser que él mismo emplea; pero, al mismo tiempo, como ocurría en
él, realidad que se había de actualizar a partir de sus potencialidades, gracias a la acción
de los que la corresponden con generosidad (“discípulos”). De ahí en adelante, las
características esenciales de Dios, su manera de actuar (crear comunión-comunidad de
vida, de caridad y de verdad), no sólo habían de encontrarse en Él como Hijo, sino en
todos sus “hijos”1041. Esta era la verdad más fundamental, una verdad referida al ser, una
verdad antropológica. Y esa fue una de las grandes insistencias y novedades que planteó
Jesús. Como cuando decía que el Padre era “misericordioso”.
37
misericordia” y del amor de Dios Padre frente al “pecador” que se “convierte”: la de la
“oveja perdida” (vv. 4-7), la de la “dracma perdida” (vv. 8-10) y la del “hijo pródigo” (vv.
11-321043). Nos detendremos en esta última.
En no menos de once veces Jesús empleó el término “padre” cuando contó la parábola
conocida como del “hijo pródigo”, pero que se debería denominar, más precisamente, la
del “padre misericordioso”1044. Es clave, ciertamente, su enseñanza sobre la “misericordia
del padre” de la parábola, comparada viva y genialmente por Jesús con la misericordia de
Dios Padre (c)1045; con todo, Jesús expone una consecuencia de no menor importancia
desde el punto de vista de los constitutivos humanos: “Dios misericordioso” es el verdadero
fundamento insustituible e indestructible de la dignidad de cada persona humana, porque
posee por decisión, elección y vocación por parte de Dios, el carácter de “hijo”: la “verdad”
es relacionada por Jesús a su fundamento onto-antropológico. Se trata, pues, en el
pensamiento de Jesús, de una correlación:
Por eso sólo el que es hijo se puede comportar como tal en la casaxliv, evidenciándose, de
esta manera, la interdependencia e inseparabilidad antropológica que existe entre
“libertad” y “vida”. Jesús reconoce que él mismo lo es, como ya dijimos antes, de tal
ejerce, y como tal se comportaba. Pero esta condición, en su consideración, no es
exclusividad suya, pues todos los seres humanos también lo son y a ello están llamados,
1042
La justice (sdq) de Dieu dans la bible hébraïque et l'interprétation juive et chrétienne Freiburg-Göttingen
Universitatsverlag 1988. El problema de traducción, dice él, no radica en una oposición fundamental entre los
idiomas y el hebreo original, sino que se trata del contenido del término hebreo empleado en función de su
contexto teológico, equivalente tanto en el griego del Antiguo como del Nuevo Testamento, con la condición de
valorar toda la Biblia no en su literalidad, y de que se identifique el lector con su contenido de fe en la común
unificación recíproca entre la justicia de Dios y la justicia humana. Los presupuestos sobre Dios son idénticos
en ambos Testamentos, lo que los diferencia, dice él, es la concepción de mesianismo y de la mediación entre
Dios y el hombre. No existe tampoco distinción entre el don de la justicia y el donador de la justicia. Justos son
quienes responden positivamente a la manifestación de la justicia de Dios por su fe, su canfianza y su fidelidad.
En este sentido, el "justo" es siempre justo y pecador, no por una falta fundamental sino por el rechazo a los
dones de la justicia creadora de Dios y de Dios en cuanto norma de su vida. En Pablo, dada su marcada
intención escatológica, concluye diciendo el autor, no es suficiente la fe para lograr la intención final de la
justicia como comunión definitiva con Dios; se requiere una metamorfosis tal de la existencia del hombre como
sólo Dios la puede realizar: una fe es necesaria, por tanto, en la sola justicia de Dios y no en la confianza en la
propia justicia (pp. 307-310).
1043
(a) «Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente.
El hijo le dijo: "Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo." Pero el padre dijo a
sus siervos: "Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies.
Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha
vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado." Y comenzaron la fiesta.
(b) «Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y
llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Él le dijo: "Ha vuelto tu hermano y tu padre ha
matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano." Él se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le
suplicaba. Pero él replicó a su padre: "Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya,
pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; y ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo,
que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!"
(c) «Pero él le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y
alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado."»
1044
El recordado Papa JUAN PABLO II escribió un bellísimo comentario de este texto en su encíclica Dives in
misericordia, 30 de noviembre de 1980, nn. 5 y 6.
1045
Se refiere a las divisiones que he insertado en el texto indicado en la nt. 1043.
1046
El Papa Juan Pablo II escribía: “El Evangelio del amor de Dios al hombre, el Evangelio de la dignidad de la
persona y el Evangelio de la vida son un único e indivisible Evangelio”: enc. EV 2. Cuando nos referimos ahora y
en adelante a esta “dignidad humana” pretendemos afirmar resumidamente también cuanto se ha llegado a
establecer en nuestros tiempos sobre los “derechos (y obligaciones) fundamentales” de la persona humana, sean
ellos individuales, sociales o culturales, incluidos y resaltados, por supuesto, todos aquellos atinentes o
relacionados con la materia religiosa y de conciencia que aquí tratamos.
38
según el querer y dignación de Dios, y actuar conforme a ello es lo que él esperaría que
realicemos. Es lo que expresa la parte final de la parábola, no sólo enfatizando que se
trata de una dignidad que el hijo nunca pierde - cf. (a) -, aunque sea derrochador y mal
viviente (= pecador), sino que, tristemente, no ha comprendido ni ha sabido ejercer el hijo
que se consideraba sumiso y cumplidor –cf. (b) -.
Así, pues, Jesús destaca que más que una accidental función que se ejerza, o que una
cualidad accesoria y superflua de los seres humanos, la relación Dios-hombre es un
constitutivo humano en la realidad de nuestra historia, y se funda en el actuar amoroso y
misericordioso de Dios. Y esto será fundamental y clave, para tener en cuenta, a la hora
de plantear y resolver el delicado problema de la “libertad religiosa”.
Por eso, teniendo a la vista ese modelo, “Dios es un Padre misericordioso”, Jesús no
cesará de invitar y motivar en primer lugar a sus discípulos (de ayer1047 y de hoy) a obrar
en consecuencia, como la gran característica general de la conducta de los que entraban
a participar de su Reino1048, y tal como él lo hacía. Se trataba, ahora, de una verdad ética:
1047
Veremos más adelante que este llamado al reconocimiento de la propia identidad y misión será una
invitación que Jesús considera condición “inicial” para comprender todas las exigencias que posteriormente se
puedan hacer a los discípulos en la línea con el Reino. Tal es el caso, emblemático, de Simón y los otros tres
Apóstoles, que examinaremos en la sección siguiente (cf. Lc 5,1ss: 1.e.4, pp. 470ss).
1048
No podemos decir que esta invitación a la misericordia fuera tampoco original de Jesús. Para el momento
eran bien conocidos, por supuesto, los textos del Ex 34,6: “Yahvéh, Yahvéh, Dios misericordioso y clemente,
tardo a la cólera y rico en amor y fidelidad”, y otros más ( Nm 14,18; Sal 103,8). Pero, inclusive, el Tárgum de
Jerusalén del seudo-Jonatán, con el que comenta Lv 22,28, seguramente era bien conocido en el entorno de la
época: “Como nuestro Padre es misericordioso en el cielo, sed vosotros mismos misericordiosos en la tierra”.
Citado por Leopold SABOURIN: El Evangelio de Lucas, o. c., p. 383, nt. 1181, 180.
1049
Considero que S. Tomás de Aquino realizó un aporte antropológico-teológico fundamental al enfatizar de qué
manera la constitución humana y su dignidad radican en la participación de la naturaleza divina. Cf. su
interrogante a propósito de este texto lucano que comentamos: “Utrum misericordia sit maxima virtutum: tanta
es mejor una virtud cuanto más haga al hombre semejante a Dios en su actuar” (ST IIa-IIae q. 30. a. 4. 3).
1050
“Juzgar bien” implica el ejercicio de una auténtica, verdadera, multiforme y cada vez más profunda
meta,noiaHe aquí, como hemos resaltado e insistido, uno de los aportes más significativos de Jesús. Para el
caso, un delicado asunto en relación con el “amor”. Para una reflexión del tema, cf. BENEDICTO XVI: Carta
Encíclica Deus caritas est a los Obispos, a los Presbíteros y Diáconos, a las Personas Consagradas y a todos los
Fieles Laicos sobre el amor cristiano, 25 de diciembre de 2005, en:
http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20051225_deus-
caritas-est_sp.html
39
quien poco se le perdona, poco amor muestra.»Y le dijo a ella: «Tus pecados
quedan perdonados.»
- Los comensales empezaron a decirse para sí: « ¿Quién es éste que hasta perdona
los pecados? »
- Pero él dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado. Vete en paz.»” (7,36-50 para el texto
extenso; 40-50 para el texto trascrito).
Esto mismo inculcó cuando enseñó a orar con insistencia y perseverancia, en un texto
sobre el que, oportunamente, tendremos que volver:
“Y sucedió que, estando él orando en cierto lugar, cuando terminó, le dijo uno de
sus discípulos: «Señor, enséñanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos.»
El les dijo: «Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino,
danos cada día nuestro pan cotidiano, y perdónanos nuestros pecados porque
también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en
tentación.»” (11,1-4)1051.
Más aún, como quien ha desentrañado una de las claves fundamentales de la revelación
del Reino, y ha abrazado personalmente este modo de proceder en el cual se ha vuelto
experto, no duda en llegar a ordenar investigarlo a quienes (los fariseos y legistas) por su
oficio deberían ser peritos en ello; aunque se trata, en realidad, de la característica típica
de la nueva legislación (cf. Mt 12,8; Lc 11,45s) que expone a sus discípulos:
“«No necesitan médico los sanos, sino los que están mal. Id, pues, a aprender qué
significa aquello de: Misericordia quiero, que no sacrificio (Os 6,6). Porque no he
venido a llamar a justos sino a pecadores»” (Mt 9,10-13 // Lc 5,29-32; cf. Mt 12,7).
En efecto, como veremos más adelante (cf. infra, 1.g.1., pp. 551ss), porque Jesús no sólo
considera que realizar esta “investigación” es del todo necesaria en todas las épocas y
lugares, por eso, al mismo tiempo, insiste en las “pistas” para efectuarla 1052, cuando
estimulaba, por ejemplo, a “leer” precisamente en la naturaleza (cf. infra, 1.f.4), pp.
493ss), o mejor, a partir de ella, los signos que lo caracterizaban: “cuando veáis que
sucede esto, caed en la cuenta de que el Reino de Dios está cerca” (Lc 21,29-31).
1051
Para un examen más amplio del texto, cf. infra, 1.f.4, p. 411.
1052
Cf. los textos relativos al encuentro de Emaús: p. 382, al comienzo de este capítulo; 1.f.4)d), p. 539; 1.f.5)b),
p. 554.
1053
Dios interviene, pues, en la historia humana, pero a su manera. Cf. ST IIa-IIae q. 30. a. 4. 3.
1054
Dios interviene dando el ser, manteniendo en el ser, y dando sentido al universo entero.
40
la que son portadores (verdad antropológica + verdad ética 1055). Lucas escribía, por
ejemplo:
“[...] fijaos en los cuervos que ni siembran ni cosechan; que no tienen bodega ni
granero, y Dios los alimenta... Fijaos en los lirios, cómo ni hilan ni tejen. Pero yo
os digo que ni Salomón en toda su gloria se pudo vestir como uno de ellos. Pues si
a la hierba que hoy está en el campo y mañana va a ser echada al horno, Dios así
la viste ¡cuánto más a vosotros, hombres de poca fe! ... Que por todas esas cosas
se afanan los gentiles del mundo; y ya sabe vuestro Padre que tenéis necesidad de
ellas...” (Lc 12,22-31).
A este propósito, se ha criticado que no tal vez Jesús, pero sí sus seguidores, hemos sido
ingenuos especialmente cuando se ha tratado de afrontar los problemas económicos
(Ernest Bloch). Por ejemplo, cuando se piensa en una Providencia divina que exime al
hombre del trabajo y fomenta la vagancia. Valorando entonces lo que de positivo tiene el
comentario anterior1056, quizás sea en este caso Mateo, sin embargo, quien pone en labios
de Jesús la mejor respuesta a esta inquietud o crítica, en la parábola de 14,13-21 con sus
paralelos en Mc y Jn. Para Jesús, y de ello debemos ser especialmente conscientes los
cristianos, los problemas de la justicia y de la economía son esencialmente humanos e,
inclusive, religiosos, tienen qué ver con el Reino y con su realización histórica: eso
evidencia, precisamente, la expresión del v. 16: “No tienen por qué marcharse; dadles
vosotros de comer”: Jesús no se obnubila con las que llamamos hoy en día las “leyes del
mercado”, sino que hace su propia y novedosa propuesta, al vincular no sólo lo económico
con lo ético, sino a uno y otro con lo religioso, es decir: es necesario que cada uno asuma
su propia responsabilidad y aporte su parte para que todos satisfagan sus necesidades
incluso materiales. Que liberen sus energías, porque hombres y mujeres esclavos de esas
“leyes” son los mismos culpables del hambre (“pecado”). De nuevo: no es cuestión de
“milagros” que vencen o contradicen las leyes de la naturaleza, sino de ¡milagros1057! que
pasan por el corazón, el cerebro y las manos de los hombres.
1055
Respondiendo al “error del Abad Joaquín”, el CONCILIO IV DE LETRÁN (1215), en la Constitución 2ª afirmó
una distinción fundamental: la perfección de la unidad en Dios – Padre, Hijo y Espíritu Santo – es modelo de la
perfección en la unidad a la que los seres humanos somos llamados, y, en consecuencia: una es la perfección
que se nos otorga mediante nuestra propia naturaleza, otra, la que se obtiene mediante nuestra
correspondencia a la gracia, de modo que, si bien Dios nos llama a ser “imagen y semejanza” suya, siempre
existirá la distinción entre Él como Creador y nosotros, sus criaturas, mientras la cercanía a Él por nuestra
correspondencia a su gracia; pero, así mismo, nuestra perfección en la unión con Él y con los hermanos, y en la
santidad, por gracia, no es meramente simbólica o fingida, sino real: “Mas cuando la Verdad misma ora por sus
fieles al Padre, diciendo: Quiero que ellos sean una sola cosa en nosotros, como también nosotros somos una
sola cosa (Jn 17, 22), la palabra unum (una sola cosa), en cuanto a los fieles, se toma para dar a entender la
unión de caridad en la gracia, pero en cuanto a las personas divinas, para dar a entender la unidad de identidad
en la naturaleza, como en otra parte dice la Verdad: Sed... perfectos como vuestro Padre celestial es
perfecto (Mt 5, 48), como si más claramente dijera: Sed perfectos por perfección de la gracia, como vuestro Padre
celestial es perfecto por perfección de naturaleza, es decir, cada uno a su modo; porque no puede afirmarse
tanta semejanza entre el Creador y la criatura, sin que haya de afirmarse mayor desemejanza. Si alguno, pues,
osare defender o aprobar en este punto la doctrina del predicho Joaquín, sea por todos rechazado como hereje”:
en DS 806 y Conciliorum Oecumenicorum Decreta, o. c., p. 1, nt. 1, 232 nn. 27-36. (Traducción de Daniel RUIZ
BUENO: El magisterio de la Iglesia Editorial Herder Barcelona 1963).
Este principio teológico, que no es tan grande la semejanza que desaparezca la desemejanza nuestra con Dios,
es un criterio de “teología negativa”, que deberemos tener en cuenta a lo largo de nuestra investigación.
1056
Cf. GS 44c. El texto pone en nota a Justino y a Tertuliano, y la Constitución LG 9.
1057
El “dedo en la llaga” lo puso no sólo Jesús en Lc 18,13, a propósito de la conversión del publicano. No
hacemos un desarrollo amplio del asunto. Muchos autores han escrito al respecto. Puede verse como ejemplo el
librito de Francisco MUSSNER: Los milagros de Jesús Verbo Divino Estella 1970.
La cuestión de si acaso los “malos” también pueden obrar “milagros” es puesta, a partir de este texto, por S.
Tomás de Aquino: “Utrum mali possint miracula facere: la oración del pecador a veces es escuchada, pues la
misericordia de Dios los alcanza, y para él y para los demás y gloria de Dios” (ST IIa-IIae q.178. a. 2. ad 1um).
41
g. Jesús expresa un momento culminante de su relación con Dios y con el Reino en
su Testamento
10. Así, pues, el tema del Reino, acción de Dios Padre y acción también del hombre, en el
cual Jesús se sentía el primer involucrado, llegó a ser comprehensivo de su predicación.
Ya para ir terminando una primera y muy general visión de los textos de Lucas acerca de
la relación que Jesús mantenía con su Padre, y con el Reino de Dios y su justicia,
observemos con detenimiento un último texto en el que, como en visión retrospectiva,
nuestro autor insiste en esa misma actitud y en ese mismo pensamiento coherente de
Jesús, pero empleando unas palabras (“dispongo” y “dispuso”), típicas del vocabulario
perteneciente a los testamentos. Nos referimos al texto de 22,28-30:
“Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas; yo, por mi
parte, dispongo un Reino para vosotros, como mi Padre lo dispuso para mí, para
que comáis y bebáis a mi mesa en mi Reino y os sentéis sobre tronos para juzgar a
las doce tribus de Israel”.
“De igual modo, después de cenar, la copa, diciendo: «Esta copa es la Nueva
Alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros. «Pero la mano del que
me entrega está aquí conmigo sobre la mesa. Porque el Hijo del hombre se
marcha según está determinado. Pero, ¡ay de aquel por quien es entregado!»
Entonces se pusieron a discutir entre sí quién de ellos sería el que iba a hacer
aquello. Entre ellos hubo también un altercado sobre quién de ellos parecía ser el
mayor.
El les dijo: «Los reyes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los
que ejercen el poder sobre ellas se hacen llamar Bienhechores; pero no así
vosotros, sino que el mayor entre vosotros sea como el más joven y el que gobierna
como el que sirve. Porque, ¿quién es mayor, el que está a la mesa o el que sirve?
¿No es el que está a la mesa? Pues yo estoy en medio de vosotros como el que
sirve”.
42
sobre unas bases nuevas, las correspondientes a la “Alianza nueva”, es decir, aquellas
que él mismo habría de llevar a cabo mediante “el servicio” (= diakoni,a, en griego 1060 =
ministerium, en latín) que él mismo prestaría: único capaz de llegar hasta la “sangre
derramada por vosotros”1061. Del orden ontológico y religioso que Jesús estaba desvelando
– su relación con Dios: el “Hijo” –, pasaba él deliberadamente al orden ético, y aún
económico y político, de una cultura nueva – la del “servicio” – que fuera coherente con
aquél (verdad jurídica/canónica). Era, al menos, inicialmente, su caso: la “alianza nueva”
entre Dios y los hombres comenzaba con él, en él y gracias a él.
Decimos, “inicialmente”, sin embargo. Porque este mismo texto de inmediato nos corrige,
al afirmar aún más: declara que según Jesús él es sólo el primero de otros muchos que
serán “beneficiarios”, “miembros” y “partícipes” con él en el Reino: es lo que el texto
subraya al decir “conmigo”, y, especialmente, al advertir que ello corresponde con lo que
“su” Padre así había dispuesto para él, y que él, a su vez, personalmente ratifica para
todos los que, como él, vengan a hacerse miembros de su Reino (22,29).
h. Jesús nos plantea hacer una reflexión nuestra, actual, acerca de Dios
11. Pero es necesario seguir adelante en nuestra indagación. Andando todos estos
caminos, a partir de la propia experiencia de Jesús, hemos podido ver que él nos presenta
el resultado, más que de su propia búsqueda humana de la “verdad” acerca de Dios, su
personal vivencia de la Verdad de Dios1062: una figura del Padre-Dios que apreciamos bien
diferente de las caricaturas que muchos se habían forjado de Él a lo largo de la historia, y
rompiendo con ellas. No nos es fácil comprender bien, quizás, este asunto, ya que, ayer
como hoy, los seres humanos solemos caer en los extremos, en este como en otros
tópicos1063. Como se dice: “acerca de Dios nada se puede decir” (teología apofática 1064,
otros escriben apofántica), “acerca de Dios todo se puede decir” (teología catafática, otros
1060
Cf. Pedro ORTIZ VALDIVIESO, S. J.: Concordancia manual y Diccionario griego-español del Nuevo
Testamento Sociedad Bíblica Madrid 2001.
1061
El tema, que encontramos en Lc, aparece atestiguado también por los tres evangelios restantes: Mt 20,28 y
26,28; Mc 10,45; Jn 10,11.15.17-18. El contexto, en todos los casos, es el mismo, el del servicio. Cf. Pedro
ORTIZ VALDIVIESO, S. J.: Concordancia manual y Diccionario griego-español del Nuevo Testamento Sociedad
Bíblica Madrid 2001.
1062
Volveremos sobre este aspecto hacia el final del capítulo, sección g, pp. 548ss.
1063
También habría de ser éste, motivo y objetivo de una “conversión”.
1064
“Inicialmente en la teología occidental del siglo XX no se respiraba un aire favorable al tema de la imagen de
Dios. Teniendo en cuenta los desarrollos realizados en el siglo anterior que hemos descrito recientemente, era
quizás inevitable que algunas formas de la teología dialéctica consideraran el tema como una expresión de la
arrogancia humana, mediante la cual el hombre se confronta o se equipara con Dios. La teología existencial,
poniendo el acento sobre el acontecimiento del encuentro con Dios, ha puesto en discusión el concepto,
implícito en la doctrina de la imagen de Dios, de una relación estable o permanente con Dios. La teología de la
secularización ha rechazado la noción de una referencia objetiva en el mundo que coloque al hombre en relación
con Dios. El «Dios sin propiedad» - de hecho un Dios impersonal – propuesto por algunas versiones de la
teología negativa no podía ser un modelo para el hombre hecho a su imagen. En la teología política, que pone en
el centro de su interés la ortopraxis, el tema de la imagen de Dios ha sido dejado a la sombra. Finalmente, otras
críticas han sido promovidas por teólogos o por representantes del pensamiento laico que acusaban a la teología
de la imagen de Dios de haber alimentado una falta de consideración en relación con el ambiente natural y del
bienestar de los animales” (n. 20): COMISIÓN TEOLÓGICA INTERNACIONAL: Documento Comunione e Servizio.
La persona umana creata a immagine di Dio, de las sesiones plenarias efectuadas en Roma entre 2000 y 2002,
aprobado en forma específica, aprobado por su Presidente, Card. J. Ratzinger, Prefecto de la Congregación para
la Doctrina de la Fe, en:
http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/cti_documents/rc_con_cfaith_doc_20040723_comm
union-stewardship_it.html#_ednref1
43
escriben catafántica)1065. Y olvidamos que puede existir una posición intermedia, fundada
en la inabarcabilidad e incomprehensibilidad de Dios 1066 y signada por la “analogía”1067, y
ese ha sido, como hemos podido observar, el camino escogido por Jesús1068.
1065
Bernard Lonergan, en Método en teología hace dos precisiones importantes al respecto. La primera, que no
se trata, cuando se habla de los creyentes, de una “experiencia” fruto de un “sentido realista ingenuo”, pero que
tampoco es reductible a un “empirismo”, a un “naturalismo”, a un “positivismo”, a un “idealismo”, ni a un
“fenómeno”. La segunda, que, si de alguna manera hubiera que hacer, dentro de su propuesta, una afirmación
acerca de “Dios”, esta sería la siguiente: “Aquello a lo que apunta la intencionalidad de las cuestiones y es
conocido por medio de respuestas concretas” en una religión, en las culturas, en la historia, “cuando se hace
una pregunta acerca de él” (330).
1066
San Agustín decía: “Si comprehendis, non est Deus”, en: Sermo 52, 16: PL 38, 360.
1067
Ese punto medio lo intentó también DIONISIO, el Areopagita, en el siglo IV, mediante un camino dialéctico.
Decía éste, en efecto, que después de haber asegurado, en un primer momento y siguiendo a la Escritura, que
"Dios es Padre", nos conviene pasar esta fórmula por el crisol de la negación "Dios no es Padre", para que
podamos depurar la imagen que nos hacemos de un padre en todo aquello que no se corresponde con el Padre
revelado en Jesucristo. En un tercer momento, podremos decir de nuevo "Dios es Padre", pero entonces lo
diremos con un sentido nuevo: Dios es Padre de un modo supereminente y, si habláramos propiamente, de una
manera indecible (inefable).
Decía el importante teólogo del s. XX, Karl RAHNER (“Nuestras afirmaciones sobre Dios”), que “todas las
proposiciones teológicas – a niveles diversos y según las maneras más diversas – son proposiciones analógicas.
Esto todo teólogo católico lo sabe, pero – y es algo que me espanta – siempre acaba por ser olvidado. Una
proposición analógica se caracteriza por el hecho de que una tal afirmación, siendo legítima e inevitable, debe
ser al mismo tiempo negada o retirada. La mayor parte de las veces esta negación, o esta retirada, que es la
condición que de manera extraña da legitimidad a una afirmación analógica, no se da.” El escrito anterior está
tomado del artículo completo que se puede encontrar (octubre 2005) en:
http://www.tinet.org/~fqi_sp04/rahn_anal_sp.htm
Miquel SUNYOL, de quien tomamos inspiración en este tema, reconoce igualmente que su punto de referencia
ha sido, a su turno, el escrito de Thierry MAGNIN: “Au nom du Père”, en:
http://nicol.club.fr/ciret/bulletin/b14/b14c3.htm
Véase nuestra reflexión en el capítulo segundo (supra, 1.b.2), p. 117ss), sobre la “cuestión ontológica de la
cristología”). También Joseph RATZINGER resalta el hecho de la interpretación alegórica cristológica de diversos
pasajes, en particular de los Evangelios, efectuada por los Padres de la Iglesia, y su importancia para lograr una
comprensión universal de su mensaje, cf. Jesús de Nazaret , o. c., p. 26, nt. 57, 240s.
1068
De igual modo, otros aspectos relacionados con el dogma cristiano caen bajo la misma consideración. Al
respecto, cf. Paul EVDOKIMOV: L’Orthodoxie Paris Delachaux et Niestlé 1959 174-176.
1069
Cf. el estudio de Teófilo CABESTRERO RODRÍGUEZ: "Pero la carne es débil": antropología de las tentaciones
de Jesús y de nuestras tentaciones Desclée de Brouwer Bilbao 2007.
44
a. Las preguntas fundamentales y radicales
1. El caminar de Jesús, en intimidad con su Padre y construyendo su Reino, que hemos
descrito en sus grandes líneas principales, no fue abarcado por él de un solo salto ni
transcurrió en un solo evento. Se trató de un proceso circunstanciado, uno y múltiple
como hemos dicho, complejo y muchas veces difícil, como suele ser toda existencia
humana. Destacaremos a partir de ahora algunos momentos y coyunturas
particularmente expresivos de esta manera de ser y de obrar de Jesús en la que Dios
Padre se va consolidando y afianzando como su horizonte; pero esto no le ahorró, sino
todo lo contrario, lo acicateó en la búsqueda, alcance, abrazo, servicio y mantenimiento
en la verdad en toda su amplitud; más aún, como veremos, fue hecho tema permanente
de sus reflexiones y su comunicación. Lo haremos, como siempre, ayudados por la obra
de Lucas y de los otros evangelistas. En primer término, consideraremos las tentaciones
en el desierto, pues asumen en reflexión, por así decir, la globalidad o totalidad de su
existencia y su referencia a la verdad.
1070
El Papa JUAN PABLO II ante la UNESCO decía que la verdad primera intramundana concerniente al
hombre mismo es la pregunta y la respuesta acerca de sí mismo: «“Genus humanum arte et ratione vivit” (Santo
Tomás, comentando a Aristóteles, en Post. Analyt. n. 1). En el fondo se afirma que el hombre es él mismo por la
verdad; y llega a ser mucho más él mismo por el conocimiento siempre más perfecto de la verdad»: 2 de junio de
1980 : en http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/speeches/1980/june/documents/hf_jp-
ii_spe_19800602_unesco_fr.html
El Catecismo de la Iglesia Católica, en efecto, subraya las condiciones referenciales del texto a los relatos
etiológicos del Antiguo Testamento: “Jesús rechaza estos ataques que recapitulan las tentaciones de Adán en el
Paraíso y las de Israel en el desierto” (538; cf. 538-540).
1071
Tomo el texto de la Audiencia general del Papa BENEDICTO XVI, 9 de abril de 2008, a propósito de uno de
los Padres de la Iglesia, San Benito, Abad. En ella afirmaba el Papa: “El período en Subiaco, un período de
soledad con Dios, fue para Benito un tiempo de maduración. Aquí debía soportar y superar las tres tentaciones
fundamentales de todo ser humano: la tentación de la autoafirmación y del deseo de ponerse a sí mismo al
centro, la tentación de la sensualidad, y, en fin, la tentación de la ira y de la venganza. Era convicción de Benito,
de hecho, que sólo después de haber vencido estas tentaciones, él habría podido decir a los otros una palabra
útil para sus situaciones de necesidad. Y así, pacificada su alma, estaba en grado de controlar plenamente las
pulsiones del yo, para ser así un creador de paz alrededor suyo. Sólo entonces decidió fundar sus primeros
monasterios en el valle de Anio, cerca de Subiaco”:
http://212.77.1.245/news_services/bulletin/news/21951.php?index=21951&po_date=09.04.2008&lang=sp
45
Lucas retrató en forma de drama (4,1-13) lo que Mc 4,1-11 (los cuarenta días de
tentación) y Mt 1,12-13 (tres tentaciones al final del ayuno1072) habían referido acerca de
esa situación, al tiempo que reorganizó el material de acuerdo con sus intenciones. En
efecto, el texto lucano presenta de qué manera, terminado el bautismo, “Jesús, lleno del
Espíritu Santo... fue llevado al desierto, donde fue tentado por el diablo durante cuarenta
días” (4,1-2; a semejanza de Moisés, antes de recibir las Tablas de la Ley – cf. Ex 34, 8 –, o
de Elías, antes de encontrar al Señor en el monte Horeb – cf. 1R 19,8 –).
¿Cómo podía el Espíritu de Dios exponer a Jesús a ser tentado por el diablo, por el
mentiroso1073? Pareciera una realidad contradictoria. En el fondo nos exige introducirnos
en el lenguaje y en las circunstancias del texto. Una primera línea, minoritaria, de
interpretación del mismo se orienta en el sentido de que el diablo – comprendido como
una personificación del mal (según indican algunos otros pocos textos, sobre todo
neotestamentarios) – plantearía a Jesús un problema importante y complejo, el problema
del mal en el mundo: ¿Por qué existe el mal en el mundo? ¿Sobre todo, si existe Dios, que
es Padre?1074
Concurre, con todo, otra posibilidad interpretativa del mismo texto: el diablo (o Satanás
como lo llama Mc 1,13) es, en realidad, “el tentador” (Mt 4,3), como confirman las
investigaciones bíblicas que lo describen como “el denunciador, el acusador, el
adversario” (cf. Jb 21,1; Za 3,1) que impacta a Jesús, lo turba, lo induce a errar en sus
decisiones y opciones. El simbolismo del “desierto”, lleno de asperezas, parece confirmar
esta hipótesis. Se trata, entonces, de la pregunta acerca de la libertad-responsabilidad
humana y sobre las influencias que, en un momento dado, se ejercen sobre ella xlv.
c. La “primera” tentación
3. Optamos, entonces, por esta interpretación, la más generalizada. Y con ella,
examinamos la primera tentación que se propone a Jesús, la de convertir una piedra en
pan (4,3).
1072
Jesús practicó el “ayuno” al menos en un triple sentido. Acerca del valor y virtud del dominio de sí mismo,
como expresión de una dimensión o capacidad eminentemente humana que consiste en el ejercicio de la
templanza, un área delicada, por las connotaciones y las discusiones actualmente vigentes, es el de los
alimentos. Para examinar el asunto, S. Tomás de Aquino exploró, con la ayuda de las palabras y el ejemplo de
Jesús, dos textos de Lucas: 5,34: (cf. Mc 2,19): “Utrum omnes ad ieiunia Ecclesiae teneantur: por estatuto de la
Iglesia no por cuanto está con nosotros” (ST IIa-IIae q. 147. a. 4. sed); 6,12: “Utrum convenienter determinetur
tempora ieiunii Ecclesiae: a quienes van a ser ordenados, a los ordinandos y al pueblo es muy útil” (q. 147. a. 5.
resp).
De la misma forma, en el área de la sexualidad, el ejercicio de la castidad, presentó dos textos: 10,42: “Utrum
virginitas sit illicita: es acorde con la recta razón de la vida contemplativa” (q. 152. a. 2. resp); 12,47: “Utrum
incontinens plus peccet quam intemperatus: peca más quien obra más contra su conciencia” (q. 156. a. 3. 1).
En relación con los bienes materiales exteriores a la persona, el mismo aquinate se preguntó, aunque acerca de
los Obispos en particular, si es, o no, conveniente, o más aún, lícito en la línea del querer del Evangelio, poseer
bienes. Y responde a este propósito con diversos textos lucanos, precisamente: “Utrum liceat Episcopo aliquid
proprium habere: Los Obispos ocupan en la Iglesia el lugar de los Apóstoles, no deben tenerlo. Entender el
término de triple forma: mística (Jerónimo), no disciplinar sino permisivamente (Agustín), al caso, por la misión
entre judíos a los que eran enviados (Crisóstomo) (q. 185. a. 6. 2, a propósito de Lc 10,1); y “Utrum Episcopi
mortaliter peccent si bona ecclesiastica quae procurant pauperibus non largiantur: si no comparten lo que les es
superfluo de los propios, de los eclesiásticos también para el culto y para las necesidades de los ministros” (q.
185. a. 7. 1, a propósito de Lc 12,16).
1073
Así lo llama s. Juan en su evangelio: “la mentira viene del maligno... y él es mentiroso y padre de la mentira”
(Jn 8, 44).
1074
Cf. Leopold SABOURIN: El Evangelio de Lucas, o. c., p. 383, nt. 1181, 137. Se trata también de un problema
de una vigencia humana permanente. Como estudio sobre esta problemática no puedo dejar de mencionar la
excelente y aún actual obra de Antonio T. PADOVANO: El Dios lejano. El hombre moderno en su búsqueda de la
fe Sal Terrae Santander 1968. Sobre todo el capítulo dedicado a la expresión del problema en la literatura, 64-
146.
46
En realidad se trata de una tentación que se presenta a cada ser humano acerca de sí
mismo y de la capacidad que posee para decidirse a partir de la orientación general que
quiera dar a su vida, a partir de su opción fundamental. Como quien dice, el texto nos
plantea que es insuficiente poseer sólo un vago conocimiento de algunos aspectos de
nosotros mismos, sino llegar a saber verdaderamente 1075 quiénes somos y qué estamos
llamados a ser. Se trata, pues, de un problema eminente y primeramente antropológico.
Para comprender mejor el dilema que se le plantea a Jesús, y la solución que él le dio,
podemos afirmar y tipificar, simplificando quizá excesivamente, que, a la sazón, además
de las propuestas provenientes de la fe monoteísta, existían varios círculos que hacían
una cierta insinuación a la conducción de la propia existencia humana sin vinculación con
Dios. De al menos dos queremos dar algunas características. El primer grupo es de tipo
religioso, pero (aparentemente) contradictorio, por ser más práctico que teórico: es el
propio de quienes, diciéndose miembros de la religión judía, o de otras expresiones
religiosas, aunque en principio afirman la existencia de Dios 1077, se comportan
moralmente como si Dios no existiera. Se mantienen, quizás, los formalismos (de sangre,
de culto) pero, en la realidad, Dios no posee importancia alguna para ellos, es irrelevante
en la práctica. Desde la antigüedad de Israel Dios mismo, por boca de los profetas,
denunció esta incoherencia, que siempre consideró particularmente grave, además de
1075
A veces ocurre que no se toma en serio esta advertencia, o se la toma apenas parcialmente a causa de
diversas razones e intereses (no siempre francos u honestos). Tal es el caso, por ejemplo, que en las
investigaciones y propuestas acerca del “embrión humano”, aún en sus estadios más precoces de su desarrollo,
inclusive aquellos que se refieren a su período pre-implantatorio, no es suficiente inspeccionarlo en un
microscopio, dejando de considerar adecuadamente los aportes que la “embriología” puede ofrecer: genéticos,
morfológicos, bioquímicos y de biología molecular, que permiten reconocer una definida teleología en un proceso
que, al mismo tiempo avanza de una “totipotencialidad” a una “progresiva determinación celular”. Más aún, los
actuales PGD (“Pre-implantation Genetic Diagnosis and Screening”) permiten conocer las características
genéticas no-deseables en un embrión, y poder actuar en consecuencia. Jesús, si bien no “sabía” de esto, sí ve
necesario tener, y, más aún, proporciona, la clave de lectura de éstos como de muchos otros problemas
contemporáneos: es absolutamente forzoso estudiar honestamente quiénes somos, y quiénes estamos llamados
a ser, sobre todo en el horizonte del querer de Dios, para tomar la decisión de hacerlo.
1076
El Papa JUAN PABLO II en su discurso a los Obispos de Francia con ocasión de su visita a la UNESCO
hacía el siguiente comentario: "El hombre contemporáneo (queda) sometido a la tentación del rechazo de Dios en
nombre de su propia humanidad" (el 1º de Junio de 1980): “Nosotros conocemos diferentes etapas de esta
tentación, comenzando por la primera, en el capítulo tercero del Génesis, hasta las tentaciones tan significativas
a las que fue sometido Cristo mismo: ellas son como una síntesis de todas las tentaciones nacidas de la triple
concupiscencia. La tentación actual mientras tanto va más lejos (se podría casi decir que es una «meta-
tentación»): ella va « más allá» de todo cuanto, a través de la historia, ha constituido el tema de la tentación del
hombre, y manifiesta al mismo tiempo, se pudiera decir, el fondo mismo de toda tentación. El hombre
contemporáneo está sometido a la tentación el rechazo de Dios en nombre de su propia humanidad” (n. 3). En:
http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/speeches/1980/june/documents/hf_jp-
ii_spe_19800601_vescovi-francia_fr.html
1077
No ha de olvidarse que las religiones monoteístas consideran la existencia de un solo Dios verdadero, y en
consecuencia, responden con la fe a su revelación (teísmo). Otras religiones tienen planteamientos más o menos
tenues en relación con este punto, que van desde la afirmación de varios hasta la de innumerables dioses
(politeísmo). Desde las actitudes que se fundan exclusivamente en razones se habla de posiciones – algunas no
admiten que se las llame religiones – deístas (“Dios, el gran Arquitecto”, etc.).
47
injusta. Es el tipo de la “religiosidad falseada por la incoherencia”. Otra situación, que
para el caso no nos interesa tipificar, se originaba en aquellos que llevaban una vida
religiosa con cierta moralidad, pero no participaban la fe judía y su conjunto significativo
religioso-moral.
Entre los influjos presentes a la sazón, ante todo los más directos e inmediatos, debemos
mencionar aquellas formas que alcanzó esa especie de dominación cultural (totalitaria)
con las que el pueblo hebreo-judío en varias ocasiones se las tuvo que ver por razones
estrictamente de su fe (y/o de su religión), y que se han de nombrar. En su orden:
primero – para poner cierta frontera en la época de las tribus – por parte de la cultura
egipcia, luego, de la cananea1078, luego, de la babilónica, luego, de la persa, luego, de la
griega, y, finalmente, de la romana –.
Pero, en segundo lugar, no se pueden tampoco ignorar las influencias que ejercían otros
pueblos más remotos gracias a los intercambios, sobre todo comerciales, que se
establecieron – contactos más difíciles debido a las distancias, medios de transporte y de
comunicación, períodos históricos, etc. –. Entre estas influencias o atractivos hay que
recordar los que ejerció la India, hasta donde llegó Alejandro Magno al igual que a
Palestina; nuevamente Egipto, bajo los Ptolomeos; y, así mismo, otras regiones y
pueblos1079.
48
mayor o menor relación con las divinidades (sofistas1081, pitagóricos1082, PLATÓN y su
Academia1083, ARISTÓTELES1084 y su escuela peripatética, epicúreos1085, estoicos1086, etc.
), porque, la existencia de Dios, en sí misma evidente, no lo es, igualmente, para
nosotros1087. Es el tipo de la “religiosidad aniquilada”, en algunos casos, o de la
“religiosidad en cuestión”, en otros.
En efecto, para la época de Jesús existían ya, por supuesto, algunas de estas expresiones
(cf. Salmo 53 -52-, v. 2); y si bien nos es difícil, y en el momento sería falto de pertinencia,
saber qué tanto arraigo habían logrado alcanzar esas ideas dentro de la sociedad
predominantemente judía en la que él se movía, no podemos negar que amplios
segmentos de la cultura misma judía rechazaban como contrario a su identidad religioso-
1080
Nacido de padre escultor y madre comadrona, fue un buen ciudadano de su patria natal, Atenas, a la que
sirvió como soldado en varias batallas de la guerra del Peloponeso. Sin embargo, jamás quiso participar en
actividades políticas, por impedírselo sus convicciones filosóficas. Al final de su vida se presentó contra él la
acusación de no creer en los dioses de la ciudad y corromper a la juventud; fue considerado culpable y se le
condenó a suicidarse bebiendo cicuta. Su discípulo, Platón, haría más tarde la apología del sereno
comportamiento de Sócrates frente a la muerte.
1081
Los orígenes del movimiento sofístico están estrechamente relacionados con el vasto cambio político y social
que, después de vencer a los persas, implantó en Grecia regímenes democráticos (salvo Esparta). La democracia
ateniense era una democracia directa, no representativa (como las actuales); es decir, todos los ciudadanos
tenían la posibilidad de participar directamente en las decisiones públicas, a través de las frecuentes asambleas
populares y tribunales públicos convocados. En estas intervenciones públicas, la posibilidad de hacer prevalecer
las propias tesis dependía única y exclusivamente de la capacidad expresiva, retórica. Y aquí intervinieron los
sofistas: su principal función (función que realizaban en forma de profesores ambulantes y cobrando un sueldo)
consistía en enseñar un nuevo arte: la erística (de eris, lucha), concebida como el arte de persuadir y
argumentar en forma dialéctica; la erística era un procedimiento retórico, discursivo, que enseñaba la capacidad
de sostener indiferentemente el pro y el contra de cualquier tesis, sin preocuparse de la verdad o la falsedad de
lo defendido. En política, los sofistas fueron los fundadores de la demagogia (conducción del pueblo) y la
psicagogia (conducción de almas); en teoría del conocimiento fueron los fundadores del escepticismo (doctrina
que niega la posibilidad del conocimiento). Con los sofistas, el hombre y las cosas humanas pasaron al primer
plano de la problemática filosófica. Eran humanistas; creían que el único saber que merece realmente tal
nombre es el saber práctico, útil para el hombre. Desde esta perspectiva, rechazaban la filosofía de la naturaleza
de los primeros presocráticos. A partir de sus críticas, los sofistas fundaron el subjetivismo o relativismo («la
verdad de la cosa conocida es relativa al sujeto que la conoce»). Este relativismo subjetivista lo expresó
perfectamente Protágoras (480- 410 a. de C.): «El hombre es la medida de todas las cosas».
1082
Además de los procedimientos y descubrimientos matemáticos y astronómicos por los que son más
conocidos, adoptaron elementos del orfismo: una tendencia religiosa con la creencia en la inmortalidad del alma
humana y un tono sacerdotal.
1083
En lo que toca a costumbres discurría casi como si estuviese en nuestro tiempo en el gremio de la Iglesia.
Estos eran sus dogmas. Dios era el primer bien; en su contemplación estaba nuestra bienaventuranza, y
también en la contemplación de la primera idea o razón; por esto era justo reprimir los vicios, abstraer y separar
el entendimiento de las cosas sensibles, lo que se hacía con el estudio de las matemáticas. Sólo lo que era
honesto era bueno y amable, y el intento del filósofo debía ser asemejar su ánimo a Dios mediante la virtud, en
lo que consistía la mayor bienaventuranza. Y en orden a las costumbres civiles describe una tal y tan perfecta
república, cual no puede haberla en este mundo terrenal.
1084
En su opinión el mundo es eterno, eterna la materia, Dios inseparablemente unido al primer cielo, que
nunca puede dejar de mover, ni dejar de hacer lo que hace por amor de sí mismo. Las cosas que están acá
debajo de la luna, o proceden del acaso o de la disposición de la inteligencia universal, que reside en la tierra.
1085
Decían que había muchos dioses, los cuales no se ocupaban ni interesaban acá en el gobierno del mundo, y
libres de todo cuidado vivían en un descanso y bienaventuranza perpetua (deísmo indiferente). Pero que aunque
no por dependencia, por decencia los debíamos honrar. Tenían estos dioses figura humana hermosísima y
cuerpos muy sutiles.
1086
Nos hablan de la materia como principio pasivo y de Dios como principio activo. Pero este Dios no es un ser
independiente de la Naturaleza sino que está en la Naturaleza misma. Materia y Dios son, pues, dos términos
más o menos felices para distinguir los principios pasivo y activo en la vida (panteísmo materialista). El mundo
-afirmaba Zenón de Citio- no ha sido creado, ha sido formado por el fuego, que es Dios mismo.
1087
Esta distinción es de gran importancia, como se ve, y S. Tomás de Aquino la explicaba así: “Por
consiguiente, afirmo que la proposición "Dios existe", es evidente en sí misma, porque en ella el predicado se
identifica con el sujeto, pues como más adelante mostraremos, Dios es su misma existencia. Pero no es evidente
para nosotros; puesto que no conocemos la naturaleza de Dios que, por el contrario, es preciso demostrar por
medio de lo que nos es más conocido, aunque por su naturaleza sea menos evidente, a saber, por sus efectos.
49
cultural todo cuanto no propiciara, o fuera ajeno a su creencia teísta y religiosa, con la
que formaban una perfecta unidad. Por eso mismo habían reaccionado clara y
fuertemente, incluso violentamente, a cualquier tipo de dominación cultural que
pretendiera establecer entre ellos lo contrario, aún en sus formas tenues y/o sincréticas
de politeísmo o panteísmo.
Ante esta provocación, Jesús optó, entonces, por llevar una vida moderada, más aún,
pobre y se rodeó de pobres, a quienes no sólo les anunció la Buena Nueva sino de entre
quienes escogió sus compañeros y futuros colaboradores; sin discriminar a ninguno que
se le acercara, pero, al mismo tiempo enseñando que la riqueza, como sucede en otras
decisiones y logros, ciegan y hacen a los hombres incapaces para la fraternidad1088. Jesús
evidencia así, pues, un “indicador antropológico” de la máxima importancia, mediante el
cual expresa él que, en el querer de Dios, esta fraternidad es un constitutivo humano
fundamental, mientras que la violencia 1089 que envilece, es el comportamiento que la
contradice. Todavía más, Jesús puso en evidencia con su propia conducta que el hombre,
más allá de la justicia, tiene y tendrá siempre necesidad de amor, de un amor no sólo
erótico ni amical, sino auténticamente de caridad 1090, que sólo cuando es don de sí, no
humilla al otro. Y este “don de sí” es, de igual modo, constitutivo y vocación esencial de
humanidad.
De esta manera, Jesús reaccionó ante esa tentación rechazándola y afirmando, por el
contrario, que el ser humano vive no sólo gracias al pan 1091 sino, y sobre todo, gracias a
[...] Y, aun suponiendo que el término Dios signifique para todos lo que se afirma, es decir, que es aquello mayor
que puede ser concebido, no por ello se ha de concluir que entienden que lo expresado por el término existe en
la realidad, sino sólo en el concepto del entendimiento. Ni puede deducirse tampoco que exista en la realidad, a
no ser que se acepte previamente que hay algo en la realidad, superior a cuanto pueda ser concebido, lo cual no
aceptan quienes sostienen que Dios no existe”. En: ST I, q. 2, a.1, resp. y ad 2.
1088
Pero, en realidad, no sólo es la riqueza, pues “para muchos el bien perfecto del hombre, que es la felicidad,
son las riquezas; para otros, son los placeres, para otros, alguna otra cosa”: S. Tomás de Aquino: ST I, q. 2, a.1,
ad 1.
1089
Debemos notar que el concepto de violencia, en el momento colombiano en que escribimos, está cargado de
unas connotaciones sociológicas negativas de injusticia, abuso del poder y falta de razón (mis alumnos lo
denotan). El DRAEL indica que ella consiste en la “calidad de violento”, y a éste lo describe bajo ocho acepciones,
no todas ellas con contenido o énfasis moral propiamente tal: “1. adj. Que está fuera de su natural estado,
situación o modo. 2. adj. Que obra con ímpetu y fuerza. 3. adj. Que se hace bruscamente, con ímpetu e
intensidad extraordinarios. 4. adj. Que se hace contra el gusto de uno mismo, por ciertos respetos y
consideraciones. 5. adj. Se dice del genio arrebatado e impetuoso y que se deja llevar fácilmente de la ira. 6. adj.
Dicho del sentido o interpretación que se da a lo dicho o escrito: Falso, torcido, fuera de lo natural. 7. adj. Que
se ejecuta contra el modo regular o fuera de razón y justicia. 8. adj. Se dice de la situación embarazosa en que
se halla alguien”.
Como se puede observar, se trata en particular de la séptima acepción la que más se destaca desde una índole
jurídica y política en nuestro contexto, y son particularmente aquellas que se le asimilan que deben ser juzgadas
de “inhumanas”. Cf. http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual
1090
Cf. la primera parte de la encíclica de BENEDICTO XVI, Deus caritas est, 25 de diciembre de 2005, nn. 1-18,
en: http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20051225_deus-
caritas-est_sp.html#_ftnref20
Explicando este aspecto en las condiciones actuales, dice el Papa: “(Los hombres y las mujeres) necesitan
humanidad. Necesitan atención cordial. Cuantos trabajan en las instituciones caritativas de la Iglesia deben
distinguirse por no limitarse a realizar con destreza lo más conveniente en cada momento, sino por su
dedicación al otro con una atención que sale del corazón, para que el otro experimente su riqueza de
humanidad” (n. 31.a).
Los seres humanos están predispuestos a acoger y a desarrollar la caridad de Dios. S. Tomás de Aquino lo
explicaba así en la ST (IIa-IIae, q. 24. a. 3. 3um): Utrum caritas infundatur secundum capacitatem naturalem:
está en los hombres en potencia o en acto.” Argumenta citando las palabras de Jesús (cf. Lc 20,36).
1091
Ahora bien: las necesidades humanas no sólo son materiales, también son psico-afectivas, sociales y
culturales, como se comprende hoy, y el Papa BENEDICTO XVI lo enfatiza muy bien en su encíclica Deus caritas
est del 25 de diciembre de 2005: “Este amor no brinda a los hombres sólo ayuda material, sino también sosiego
y cuidado del alma, un ayuda con frecuencia más necesaria que el sustento material. La afirmación según la
cual las estructuras justas harían superfluas las obras de caridad, esconde una concepción materialista del
hombre: el prejuicio de que el hombre vive « sólo de pan » (Mt 4, 4; cf. Dt 8, 3), una concepción que humilla al
50
Dios, quien “todo lo sostiene con el poder de su palabra poderosa” (Lc 4,4; cf. Dt 8,3 //
Hb 1,3 y Gn 1,1-5). Pero al centrar así el problema de la relación del hombre con Dios,
como radical en orden a su existencia, Jesús cambió los planos, de uno ético pasó a uno
antropológico, y nos introdujo en un tema que será grato para los Padres de la Iglesia, y
que, en especial para S. Ireneo DE LYON, será fundamental: “Gloria Dei, vivens homo” 1092
(= “La gloria de Dios consiste en que el ser humano viva”, o “la gloria de Dios es el hombre
que vive”), decía él1093. Por eso, abocar esta condición creatural, la de la relación del
hombre con Dios, será un problema siempre “de vida o muerte” que se propone a la
inteligencia y a la libertad humana. Sólo que en el plan de Dios se trata de que el ser
humano ¡escoja la vida1094! (cf. Dt 30,19).
Esta problemática humana, como por cierto las subsiguientes, serán, de nuevo y
reiteradamente, objeto de reflexión y de lección por parte de Jesús en desarrollo de los
diálogos que tenía con “sus” Doce como con cuantos le escuchaban en diversas
oportunidades.
51
cronológicamente, los precedentes en los cuales, en Grecia, se había discutido sobre la
democracia y otras formas de gobierno, y que a aquélla se la había llevado a cabo
restringidamente. Quizás sea el más destacado entre sus “filósofos” PLATÓN, con su idea
de que “la política es el arte de gobernar a los hombres con su consentimiento”, y que
más importantes son para su ejercicio las cualidades y virtudes morales que posean los
dirigentes y gobernantes, pues ellas son en definitiva las que deben regir su alma para
evitar que se desvíen y sean sometidos por bajas pasiones que los lleven a ser malos
dirigentes. "El gobierno será perfecto cuando en él aparezca la virtud de cada individuo,
es decir, cuando sea fuerte, prudente y justo" 1098. Pero ello, en muchísimos casos, como
sabemos, no ocurre así.
Frente a esta tentación Jesús denunció la manipulación que allí se escondía y enseñó (v.
8) que todo poder procede de Dios y que se da para el servicio de los “más pequeños”1099 y
no para el beneficio propio de quien posee algún tipo de poder y ejerce la autoridad. Esta
actitud y orientación de la conducta, que tiene su propia lógica en el plano individual de
la decisión1100, habría de extenderse también al plano social y estructural, por lo cual
Jesús enfatizó la superioridad de las personas sobre las estructuras, del hacer el bien al
hermano por sobre las mismas instituciones, y de estar sumamente atento a las posibles
manipulaciones o encubrimientos que se pudieran ejercer por parte del poder en relación
con la verdad, como veremos más ampliamente un poco más adelante1101.
Ya en el Antiguo Testamento había sido planteada esta situación (cf. Ex 17,1-7; Nm 20,1-
13; cf. supra, b, 9, p. 398; y cap. II, p. 119ss).
Para acertar en la comprensión de este escenario es útil advertir que nos encontramos en
una concepción del tiempo que era bastante generalizada para la época, muy
característica, aunque no exclusiva, por lo demás, de los griegos. Nos referimos a su
la de patres conscripti (padres conscriptos). Inicialmente sólo los patricios podían ocupar las magistraturas, pero
el descontento de la plebe originó una violenta lucha entre los dos grupos sociales y la progresiva desaparición
de la discriminación social y política a la cual los plebeyos habían estado sometidos.
Sin embargo, el Imperio comenzó en Roma con Octavio en el 27 a. C. La palabra imperium designaba el mando
supremo, el poder de los más altos cargos públicos, que Octavio fue acumulando poco a poco. Durante el
imperio se conservaron la mayoría de las magistraturas, pero progresivamente fueron perdiendo importancia. La
dictadura y la censura desaparecieron a principios del imperio. Las demás magistraturas se convirtieron en
simples títulos honoríficos. El emperador llegó a ser el jefe supremo civil, militar y religioso.
1098
La República Libro VI.
1099
En el texto de Mt 25,31-46 (cf. Mt 10,40) encontramos, precisamente, la expresión “hermanitos míos más
pequeños”: (gr.= eni toutwn twn adelfwn mou twn elacistwn). Señalan los escrituristas dos palabras claves de
esta expresión: adelfón: en sentido activo; Jesús se relaciona con ellos. Cf. “prójimo” en sentido activo: ¡quien se
aproxima! Ver: Palabra Viva Nº 444, p. 23; Revista Bíblica 34 (1972) 137s; elajisthôn “pequeñuelos; más que
pequeños, parvulitos”, o sea, la gente empequeñecida en sumo grado. ¿Quién los considera desde su altivez?
¿Jesús? ¿Los fariseos? ¿La sociedad pagana? Parece que Jesús se refiere a todos los que sufren desprecio y
subestimación por la altivez de cualquiera, por abuso de poder o de posición.
1100
Según LONERGAN, “el valor es lo que se tiende a alcanzar en las cuestiones que se ponen a la deliberación,
así como lo inteligible es lo que se tiende a alcanzar en las cuestiones que se ponen a la inteligencia, y la verdad
y el ser es lo que se tiende a alcanzar en las cuestiones que se ponen a la reflexión”. En: Método en teología, o. c.,
p. 22, nt. 47, 33-60.
1101
Cf. 1.g.3.13, p. 587.
52
interpretación cíclica de la historia, en buena dosis proyección del ciclo biológico
natural1102. Su conocimiento de la historia no les permitía dar sentido a toda la historia, y
la libertad humana quedaba todavía reducida a su condición más precaria. No ocurría lo
mismo con el ciclo biológico, del cual conocían perfectamente su origen y su fin. Su teoría
cíclica del eterno retorno era en rigor la negación de la historia, ya que ésta es un
acontecer a lo largo del tiempo y no puede notarse sin el conocimiento del “de dónde” y
del “a dónde”.
Así, pues, cuando Jesús responde a esta tentación está aportando un ángulo de lectura
nuevo: que cuando se piden intervenciones milagrosas, esa no es la manera normal de
obrar de Dios en el cosmos y en la historia 1103. Como hemos indicado hace poco, la
Providencia divina, aún para el propio caso personal de Jesús, y la salvación, que es su
máxima expresión, pasan por una decisión de su libre voluntad (cf. 1.b.9, p. 412;
volveremos sobre este aspecto en la cristología sistemática, por supuesto). En
consecuencia, subraya que la historia y su devenir son expresión de la condición
humano-divina, para todos los riesgos, para todos los efectos. Hacer lo contrario habría
sido pretender “tentar a Dios” (v. 12: “No tentarás al Señor tu Dios” – cf. Dt 6,16 –)1104.
El replanteamiento que hace Jesús de este problema, resalta, entonces, que, en este
contexto, aun cuando sobre la libertad humana 1105 se ejercen diversos condicionamientos
para su ejercicio, internos y externos, su componente de “autonomía” reclama una
redefinición y una valoración nueva de aquellos “espacios” adecuados que permiten su
desenvolvimiento – derechos y deberes incluidos –, y que, de no asegurarse, en la
realidad, la libertad no existe1106. De hecho, Él mismo mostró en su comportamiento y en
orden a su “vocación” aquella “madurez” humana – ideal y prototípica, aquí sí plena de la
armonía que cabe sólo al Hijo de Dios encarnado, como reconoce la tradición católica, cf.
1102
Oriunda del s. X a. C., por ejemplo, ha sido descubierta una tablilla de piedra en Gezer, en la que quedó
grabado en hebreo un calendario agrícola de las estaciones. Es un trozo de caliza blanca de unos 7 por 10 cm.
que enumera los meses y las estaciones: 2 meses de cosecha, 2 meses de siembra, 2 meses de siega, 1 mes de
recogida de lino, 1 mes de siega de la cebada, 1 mes de siega de todos los cereales, 2 meses de vendimia, 1 mes
de cosecha de los frutos de verano. Al final de la inscripción y en línea vertical se aprecian tres letras que son A
(a), B (b) Y o G (c). Tal vez es una firma o las tres primeras letras del alfabeto hebreo. Cf. gráfico y descripción
en: http://www.proel.org/alfabetos2.html y http://www.proel.org/alfabetos/hebreo.html
1103
En nuestro tiempo estamos expuestos, como, por otra parte ha sucedido también a lo largo de la historia, a
una doble “tentación”: pretender realizar solos nosotros, ahora mismo, lo que, según parece, no consigue el
gobierno de Dios sobre el mundo: la solución universal de todos los problemas. Pero, por otro, puede convertirse
en una invitación a la inercia, ante la impresión de que, en cualquier caso, no se puede hacer nada.
1104
Joseph RATZINGER, como veremos, ubica la médula del problema y del método mismo teológico en la
discusión sobre “¿quién es verdaderamente Dios?” y “¿quién es el Dios revelado en Jesucristo?”, a propósito de
este “debate teológico” entre Jesús y el tentador (Jesús de Nazaret , o. c., p. 26, nt. 57,61-62). Pueden verse las
anotaciones que haremos sobre la libertad y la responsabilidad actuando en conjunción con la divina
Providencia, en el capítulo sexto (p. 1072ss).
1105
Entendemos aquí como “libertad” simultánea e indisolublemente – como las dos caras de una misma
moneda –, para el bien de la persona, pero también para su mal, dos estadios o aspectos constitutivos de la
misma, que debería cultivar y proteger: el del “libre albedrío”, o de la auto-determinación y la autonomía,
mediante el cual escoge entre diversas alternativas que se le presentan, el primero de ellos; el segundo, el de la
“liberación” personal, que, mediante un adecuado ejercicio del anterior, permite a cada cual – y a la sociedad en
su conjunto – lograr una apertura cada vez mayor al “bien humano” (ontonomía). Es, pues, una conquista que
va haciendo, o no, la persona, cuando realiza “rupturas” (“conversión”, meta,noia en el lenguaje bíblico) en
relación con lo que le pudiera esclavizar; pero también cuando acoge ese “bien humano” en todo lo que él es
para que su propia perfección expansiva lo invada y, a través de él, se difunda entre los demás. El bien, "por sí
mismo, se difunde". Lograr la liberación, entonces, es construir la verdad, la armonía y la unidad del hombre en
torno a lo bueno, a lo justo y a lo bello.
1106
Quiero mencionar en este contexto, de nuevo, precisamente, a HAMMURABI, un personaje que es, en mi
opinión, de gran trascendencia para una “historia de la moral” (no sólo del derecho) sea en el amplio panorama
de la historia humana, como en particular, en los preparativos (“praeambula”) de la “historia de la salvación”.
Véanse mis referencias a él: cap. 1°, II, p. 16; cap. 2°, 2.c, con la nt. 352, p. 148; más adelante, en este mismo
cap. 4°, 1.g.1, nt. 1539, p. 552; y, finalmente, en el cap. 5°, I.2.a.2)c)7°)B), p. 854.
53
DS 293; 301; 554; 130; 148; 299 – que se encuentra en la capacidad de saber tomar
distancia incluso de los vínculos afectivos que lo unían “a su padre y a su madre” (cf. Mt
19,5; cf. cc. 1095, ord. 2°; 1026; 1029; 1031). Esto que afirmamos para el ámbito
individual es también válido, proporcionalmente y a su modo, para el caso de las
instituciones que crean las personas y las sociedades. Tal sería el caso, por ejemplo, de
los procesos educativos y de las instituciones educativas. Pero, sobre este tema,
oportunamente tendremos que volver1107.
Más aún, Lucas termina el relato diciendo: “Acabado todo género de tentación, el diablo
se alejó de él hasta un tiempo oportuno” (v. 13), es decir, indicando que nuevamente se le
presentarían esas cuestiones fundamentales: cuando en 22,3 Judas lo traicione, en 22,31
cuando Pedro lo niegue y en 22,53 cuando la turba lo ponga preso y lo entregue a muerte,
es decir, cuando se le proponga la máxima de las tentaciones y el reto final a su
perseverancia: renunciar a todo aquello en lo que había creído y vivido, a sí mismo, y muy
especialmente, a su seguridad y confianza en Dios, su Padre... con tal de “vivir”...
1107
La denominada “autonomía universitaria”, por ejemplo, para poner un caso actual, no sólo se ha de
considerar como un “ideal” a alcanzar, dentro de una sociedad, sino como la condición misma de posibilidad
para que una universidad exista como tal. Tendremos que volver sobre el tema, consustancial con la búsqueda
de la verdad como tema moral, pero cuyos fundamentos cristológico-antropológicos aquí se entrevén.
1108
Es el tema de su disertación: “Apostasy and Perseverance in the Theology of Luke” en Analecta Biblica 36
Romae 1969. Cf. Leopold SABOURIN: El Evangelio de Lucas, o. c., p. 383, nt. 1181, 139
1109
“Cuando el alma contempla vivamente las criaturas y las conoce a fondo, decía S. Juan de la Cruz, ve que
Dios las ha dotado de tanta abundancia de gracias, virtudes y hermosura, que le parece que todas están
vestidas de admirable hermosura y fuerza. Hermosura y fuerza derivada de la infinita hermosura de Dios, cuyo
mirar viste de hermosura y alegría el mundo y los cielos, y abre la mano y sacia de favores a todo viviente”:
Cántico espiritual, 6,1, en Obras completas Madrid BAC 1978
54
problemáticas relativas a la salud y a la vida como valores
auténticamente humanos.
Hemos observado muy de pasada de qué manera Jesús, primeramente, se había dedicado
diligentemente a conocer como aprendiz, y luego, a ejercer como profesional, la
carpintería, al lado, muy seguramente, de José (cf. 1.b.3, p. 402). Si bien la antigüedad no
conoció el “trabajo”, y su organización, tal como lo conocemos hoy después de la
denominada “sociedad industrial”1111, sí podemos señalar que la actividad humana y, en
particular, la labor manual expresan en el Evangelio un significado muy especial, porque
gracias a ese banco de trabajo sobre el que ejercía su profesión, Jesús puso más
nítidamente el trabajo humano como pieza clave en la obra de la salvación. Con todo, este
dato, junto con el hecho de que los discípulos de Jesús eran pescadores o hacían otros
trabajos, no basta para sacar todas las consecuencias sobre el significado cristiano del
trabajo.
Para comprender su especificidad y aporte debemos comenzar diciendo que se trató, sin
duda, de otro aspecto contrastante de la vida de Jesús en relación con las costumbres de
su tiempo, al menos, con algunas corrientes culturales contemporáneas suyas. La
perspectiva bíblica del Antiguo Testamento1112 en que había crecido y en la que se había
educado había ido evidenciando y subrayando cada vez más las características
antropológicas del trabajo humano, al mostrar de qué manera formaba parte de la
existencia humana, y que ésta, así estuviera llena de limitaciones y necesitada de
1110
Vemos que aquí “religión” se entiende en un sentido amplio y en relación con la “justicia”, entendida como lo
hacían griegos y romanos; a continuación, lo veremos en un sentido estricto, para referirnos a las instituciones
que hoy en día el Código de Derecho Canónico denomina Institutos de Vida Consagrada, entre los cuales, muy
especialmente, los “religiosos”.
S. Tomás de Aquino, refiriéndose a la “religión” en sentido amplio sacó profundas conclusiones para su reflexión
a partir de los textos evangélicos. Sobre este tema encontramos algunas de sus citas del Evangelio de Jesús
según S. Lucas: de 17,10 se pregunta: “Utrum iustitia sit virtus: No es inútil hacer la obra de la virtud, sino una
obligación” (ST IIa-IIae, q. 58. a. 3. 1); de 13,14: “Utrum tertium decalogi praeceptum convenienter tradatur
scilicet de sanctificatione sabbati: ¿precepto espiritual ceremonial o moral?” (q. 122. a. 4. 1); y de 13,15: Utrum
tertium decalogi praeceptum convenienter tradatur scilicet de sanctificatione sabbati: no pecaban algunos ya en
la antigua alianza” (I. 122. a. 4. 3).
1111
Un estudio preciso, con bibliografía, sobre “trabajo” y “empleo” puede verse en la “Introducción histórica”
elaborada por Alfonso BORRERO CABAL, S. J. en la Conferencia XXXI “Títulos y Profesiones Universitarias.
Profesión, trabajo y empleo” del Simposio Permanente sobre la Universidad. XV Seminario General Nacional
Bogotá 1999 1-16 (o. c., p. 224, nt. 543).
1112
El AT utiliza muchos términos para designar el trabajo: `abodah = trabajo duro y fatigoso, servicio (incluso
cultual); mela'lcah = obra, ocupación, tarea; mas = trabajo forzado; sebel = trabajo social, tarea pública; ma`seh
= ocupación, faena; naba'= trabajo, servicio, esclavitud, tarea penosa; debar yóm = trabajo diario; `amal =
trabajo, cansancio, prestación; yegia`= fatiga, trabajo, salario; `issabón = fatiga, cansancio; mele'ket `abodah =
trabajo ordinario, diario... En diversos textos puede consultarse este aspecto. Baste como referencia citar el
artículo sobre “trabajo” de A. BONORA en: P. ROSSANO – G. RAVASI – A. GIRLANDA: Nuevo diccionario de
teología bíblica Paulinas Madrid 1990 1895-1908, con abundante bibliografía. En la internet:
http://216.109.124.98/search/cache?p=trabajo+manual+roma&ei=UTF-
8&u=www.mercaba.org/DicTB/T/trabajo.htm&w=trabajo+manual+roma&d=aRv9EY6CL13X&icp=1&.intl=es
55
salvación1113, no podía quedar reducida a soportar una maldición o un castigo. “El
trabajo no es deshonra”, afirma el dicho castellano. De esa manera se había ido
distanciando de otras concepciones vigentes, acentuando las características positivas del
esfuerzo. En efecto, sabemos por los historiadores que, si bien en la Grecia antigua se
pensaba que el trabajo manual no era degradante y que había labradores dependientes
que cultivaban las tierras de los nobles y servían a éstos como guerreros fieles, no era así,
por ejemplo el modelo que proponía Aristóteles 1114. Algo similar ocurría en Roma, en
donde la figura jurídica del esclavo era prácticamente la base del trabajo, existiendo dos
tipos de esclavos: los “servi privati” (esclavos privados) y los “servi publici” (esclavos
públicos), ambos se regían por el derecho “de las cosas” y como tales eran considerados.
Por el contrario, en varios pueblos ya por entonces se acentuaba la característica
comunitaria y organizativa del trabajo agrario 1115. El gnosticismo (cf. infra, 1.h.1)b)7, p.
596, nt. 1654), en cambio, doctrina que tuvo gran auge a finales del siglo I d. C. y en los
dos siglos posteriores, llegó a despreciar el trabajo, sobre todo, el que consistía en las
labores más sencillas en razón del dualismo antropológico que propugnaba (el elemento
físico o material es, en sí mismo, malo; lo espiritual, el alma, es lo bueno, y los dos
elementos mantienen una oposición dialéctica permanente); en su vertiente platónica (el
cuerpo, cárcel del alma), llegó a acentuar, en cambio, la importancia del ocio y el desdén
por el esfuerzo intelectual. Por su parte, el ideal estoico consistía en la liberación de la
esclavitud del trabajo.
Jesús, por su parte, no dudó en tomar su propio camino xlvii, bien diverso en su modalidad
de realización, como veremos. Cuando penetramos los textos evangélicos, como es el caso
del relato de Lucas, observamos esta otra interesantísima novedad:
“Jesús volvió a Galilea por la fuerza del Espíritu, y su fama se extendió por toda la
región. Él iba enseñando en sus sinagogas, alabado por todos 1116. Vino a Nazará,
donde se había criado...” (4,14-16).
La vida y obra de quien nos había comenzado a proporcionar información, era... ¡la de un
maestro, y mejor: de un “maestro-ministro” de educación: (VEpista,tej → vEpista,ta:
1113
Ibíd.
1114
"Si se quiere que el artesano sea también ciudadano entonces la virtud del ciudadano, tal como la hemos
definido, debe entenderse con relación no a todos los hombres de la ciudad, ni aún a todos los que tienen
solamente la cualidad de libre, sino tan sólo respecto de aquellos que no tienen que trabajar necesariamente
para vivir. Trabajar para un individuo en las cosas indispensables de la vida es ser esclavo, trabajar para el
público es ser obrero y mercenario". En La Política capítulo 3, libro 3º.
1115
Manuel Antonio BOTELLO: “El movimiento cooperativo”, capítulo 1, “la cooperación”, en:
http://216.109.124.98/search/cache?p=trabajo+manual+roma&ei=UTF-
8&pstart=1&b=11&u=www.monografias.com/trabajos21/movimiento-cooperativo/movimiento-
cooperativo.shtml&w=trabajo+manual+roma&d=EGneLI6CL3dt&icp=1&.intl=es (consulta 30 noviembre 2005).
1116
kai autoj edidasken en taij sunagwgaij autwn doxazomenoj upo pantwn) Muchos otros textos lucanos nos
refieren la actividad docente de Jesús, p. ej. 4,31, en donde se hace alusión a la “autoridad” con que los oyentes
percibían la “doctrina” (“la palabra de Dios”= 5,1) que transmitía su enseñanza.
56
siempre como exclamación)1117! ¡Y, más aún, dicho de forma todavía imperfecta, de un
maestro de “religión”!1118 Hagamos una brevísima anotación al respecto:
1117
Es Lucas el único que llama así a Jesús, quizás evidenciando cierta renuencia a llamarlo con el término
hebreo Rabbei (cf. Mt 23,8), cuya “traducción” al griego sería comúnmente dida,skaloj( es decir, “maestro”, como
se encuentra, por demás, en otras perícopas del texto lucano. Pero Lucas prefiere este término, ápax en la
literatura vétero y neotestamentaria y con mayúscula, porque, a su parecer, la palabra usual (referida por Mateo
y los otros autores) no corresponde, o, al menos, se queda corta, con su perspectiva personal-comunitaria
acerca de lo que en realidad había sido Jesús.
En efecto: el término epistatej había sido empleado por parte de los autores griegos clásicos con el significado de
un funcionario público, tal como un director, jefe o prefecto; llama más poderosamente la atención el hecho de
que, más recientemente, en el Estado de Atenas, el uso indicaba al “director de obras públicas”. Así, nosotros
podemos comprender mejor la intencionalidad de Lucas, particularmente sugerente, al querer denominar a
Jesús de esa manera exclusiva, para diferenciarlo de cualquier Rabino judío de su época y cualificarlo con
aquellos rasgos característicos de un funcionario de obras públicas, a la manera ateniense, es decir, alguien
que, además de poseer el conocimiento técnico de su arte, se mueve con propiedad también en el ámbito político
de su comunidad.
En el griego actual, se atribuye simplemente a un funcionario público vinculado con la educación secundaria.
Los restantes textos griegos mencionados son:
Lc 9,33: kai. egeneto en tw dixwrizesqai autouj ep’autou eipen o Petroj proj ton Ihsoun( Epista,ta( kalon estin
hmaj wde einai( kai pouhswmen skhnaj treij( mian soi kai mian Mwusei kai mian Hlia( mh eidwj o le,gei “Et
factum est, cum discederent ab illo, ait Petrus ad Iesum: «Praeceptor, bonum est nos hic esse; et faciamus tria
tabernacula: unum tibi et unum Moysi et unum Eliae», nesciens quid diceret.”
Lc 9,49: Apokriqein de Iwannen eipen( ,Epista,ta( eidomen tina en tw onomati sou ekballonta daimonia( kai
ekwluomen auton oti ouk akolouqei meq’hmwn)“Respondens autem Ioannes dixit: «Praeceptor, vidimus
quendam in nomine tuo eicientem daemonia et prohibuimus eum, quia non sequitur nobiscum»”.
Lc 17,13: kai autoi hran fwnhn legonten( Ihsou ,Epista,ta( elehson hmaj)“et levaverunt vocem dicentes: « Iesu
praeceptor, miserere nostri! »”.
1118
¡Y qué maestro de religión! Cuando en nuestra sociedad a la profesión de educador se la mira tantas veces
como la utilización de unos conocimientos mediante los cuales una persona no sólo adquiere lo que requiere
para vivir dignamente, sino como la ocasión para su enriquecimiento (en el sentido que da Jesús a esta
expresión) con sus posibilidades de lujo y derroche; y, en particular cuando al ejercicio de la profesión del
docente, sea éste de la escuela de párvulos, primaria, secundaria e, incluso, universitaria y técnica, no se la
reconoce debidamente, insisto, en nuestro medio, como valiosa, Jesús aparece como “maestro”, y, si cabe,
precisamente como “maestro… de religión”. Cf. lo que diremos un poco más adelante sobre la idea que existía
sobre los “pedagogos” en la cultura greco-romana de entonces. Se entendería mejor, entonces, la posición
asumida por Jesús.
57
Luego, en 8,45:
Véanse también en el texto griego los contextos para Lc 9,33; 9,49 y 17,13.
Ya hemos considerado que, tradicional, culturalmente, uno de los caminos recorridos por
la humanidad tras la búsqueda y establecimiento de la verdad se había realizado por la
vía del derecho, del juicio y de las leyes 1119; pero ese proceso se había realizado, de igual
modo, en la vida social, mediante la observación y la investigación, particularmente
contrastadas dialécticamente (mediante el razonamiento y la discusión pública de los
hechos, de los principios y de los argumentos) en el ámbito de las “academiae” y de las
“scholae”, en el ámbito “escolar”xlviii. Jesús aportará a éste último, sin embargo, unas
peculiaridades muy propias, de “profeta”, especialmente, y las conjugará, en cierta
manera, también las de un “administrador” (o un “padre de familia”) y de un “legislador”,
muy característico, por supuesto, y que, en su momento, él mismo señalará como
característico de su modo habitual de obrar (cf. Lc 22,53.71; Jn 18,20s, expresamente).
El texto citado (4,14-16), con todo, de ninguna manera no debemos separarlo del
inmediatamente siguiente: lo que Jesús hizo aquella vez en Nazaret1120 (4,16-30):
En la tradición de Israel, como hemos dicho, existía la actividad del Rabbí o Rabino (raíz
hebrea lmd = enseñanza, de donde Talmud). Se remontaba, por lo menos, hasta los
tiempos de la reconstrucción del Templo y del ministerio de Esdras, c. a. 450 a. C. Eran
personajes que pronunciaban sentencias, recogidas luego por escrito, a propósito de los
textos bíblicos. Fue muy famoso, entre otros, por comenzar un proceso de recopilación de
tales sentencias, R. Akira (muerto en el 247 a. C.), a quien se llamó «Rab», el maestro por
excelencia, por su sabiduría.
1119
Para citar sólo un cortísimo período en la evolución del Derecho romano, pero quizás el más “clásico” del
mismo, la formación de “escuelas” del derecho abarca personajes como Cicerón (102 a. C.) y otros posteriores:
Sexto Elio Paeto Cato, Labeón, Muscio Scévola y Servio Sulpicio Rufo etc., quienes, además, se aprovecharon de
los aportes de la aplicación de métodos de la lógica y la dialéctica griega. Cf. p. e., Nelly LOUZÁN DE SOLIMANO:
“Los Juristas clásicos en el Derecho Romano” en (consulta junio 2006): http://www.salvador.edu.ar/ua1-ir-
2.htm Volveremos nuevamente con amplitud sobre el tema, cf. h.1), pp. 589ss.
1120
En la Catena aurea de S. Tomás encontramos el siguiente comentario de S. CIRILO: “Cirilo: Porque aun
cuando sabía que eran desobedientes y duros de corazón, sin embargo los visita, como un buen médico intenta
sanar a aquellos que sufren de una enfermedad. Así, enseñaba con confianza en las sinagogas, conforme a lo
que dirá: «Nunca he hablado a escondidas, ni en un lugar oscuro de la tierra». En sábado también disputaba con
ellos, porque estaban descansando”: en: http://www.corpusthomisticum.org/clc04.html
El texto litúrgico, Ciclo dominical C (Domingos tercero y cuarto per annum), presenta como paralelos: a) la
asamblea solemne de Esdras y Nehemías para la lectura del libro del libro de la Ley, “y todo el pueblo estaba
atento” (cf. Ne 8,2-10); b) a Jeremías designado por Dios como “profeta de los gentiles” (cf. Jr 1,4-5.17-19). En
Jesús se cumple la Escritura, él también ha sido enviado no sólo a los judíos.
58
Pero, como hemos dicho recién, en el entorno cultural greco-romano, muchas actividades
que hoy consideramos más o menos importantes por su relevancia e impacto social,
entonces eran vistas como actividades que debían emprender, precisamente, los esclavos.
Tal es el caso del paidagogo,j (“pedagogo”) de algunas familias, que instruía a los niños,
caso en el cual, por requerir este oficio de tanta paciencia, ¡si los esclavos eran poco
vigorosos o estaban tullidos, era mejor! Desde esta humildísima condición se elevaron los
pedagogos, aún sin dejar de pertenecer a la clase servil, a una gran estimación y cultura,
sobre todo en Roma, donde algunos llegaron a alcanzar enormes precios y a ganar
pingües salarios, y en la época imperial llegaron a ser sumamente reconocidos y
dignificados, hasta el punto de obtener, prácticamente de inmediato, su libertad 1121.
No continuemos adelante sin ver, precisamente, de qué manera Lucas, a quien también
seguimos en esto, nos propone diversas escenas de Jesús en las ejerce su ministerio de
profeta y maestro del Reino, vinculándolo con el trabajo y con algunas de sus realidades.
Antes de comenzar a narrar las parábolas del Reino, Lucas (capítulos 4,31-8,4) nos refiere
diversas prácticas de Jesús, especialmente, curativas1122. El tema de las analogías entre
el Reino y las diversas actividades humanas ha sido objeto de diversas indagaciones xlix.
Jesús hizo múltiples comparaciones entre el Reino y el mundo del trabajo, y las primeras
que encontramos al leer el texto lucano se refieren, sin duda, no sólo a las relaciones
entre salud y trabajo, sino, muy específicamente, al trabajo de quienes, desde diversos
1121
Se puede consultar el texto con fuentes acerca del tema, en el artículo “pedagogía” (historia de la), en la
Enciclopedia Universal Ilustrada Espasa-Calpe Madrid-Barcelona 1993 t. XLII 1184-1185.
1122
La integridad corporal es una aspiración de, al menos, amplios sectores de la humanidad, en los distintos
pueblos y épocas. Pero ello es así debido a que la vida humana siempre ha estado condicionada, así sea de
maneras diferentes a las actuales, y el sufrimiento y la muerte le han acompañado. Así como el sufrimiento, la
muerte no nos pone sólo ante la evidencia de la disolución del cuerpo debido a un desgaste orgánico, sino que
nos plantea interrogantes acerca de lo inexistente o de lo desconocido. Y esta experiencia alcanza, entonces,
nuestra dimensión psicológica. La literatura bíblica, tan bien conocida por Jesús, da de ello notables
testimonios. Será una de nuestras tareas en la investigación subsiguiente hacer explícita esta voluntad de Dios
acerca de la salud y de la vida de los seres humanos, y, más aún, si se quiere, del cosmos entero.
59
puntos de vista, tienen qué ver con la salud1123, es decir, con las actividades conducentes
a su mantenimiento y a la prevención de enfermedades y, sobre todo, con su
recuperación. Porque la vida, en todas las especies, y de modo especial en los seres
humanos, es un bien únicol ya que ella es una manifestación de Dios en el mundo, señal
de su presencia, indicio de su gloria. Jesús asume, pues, de una manera expresa, esta
tradición (cf. Mt 5,21.38).
1123
Para comprender mejor este elemento contextual de la época de Jesús, y su interrelación con él, es
conveniente citar que, de acuerdo con la definición de “salud” elaborada por la Organización Mundial de la
Salud (OMS) en el año 1947, se trata de “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no sólo la
ausencia de enfermedad o dolencia”. Sin embargo, “cuando se habla de la salud como "un estado", se la mira
como algo estático, como un modo de ser, y pierde toda la visión dinámica y cambiante, que requiere el ser
humano para permanecer vivo en el flujo de la vida misma. La visión estática, está de acuerdo con el paradigma
mecanicista del método cartesiano en el que se sustenta el paradigma científico de la medicina convencional,
pero no corresponde a la visión del ser humano como un sistema (de sistémico, complejo, alejado del equilibrio
con un orden propio y en relación con todo su entorno, autoecoorganización y autoecocontrol)”: Julio César
PAYÁN DE LA ROCHE: “Aproximaciones al concepto de la salud desde una mirada alternativa”, en:
http://www.terapianeural.com/Cuba_2002/Payan.htm (consulta diciembre 2005).
Con todas las posibles críticas que se le hacen, y que el autor citado deja traslucir, posee la “definición”
mencionada algunos méritos, que no es el momento de discutir en este lugar. Pero, como se puede observar,
podemos afirmar, como se dice hoy, que evoca una condición o dimensión transversal de la existencia, y, de
ninguna manera, una variable aislada o un departamento estanco en la vida de los individuos y de las
sociedades.
Aquella definición de “salud” me parece bien diferente de la operativa, subjetiva y resultante de múltiples
variables y condiciones que elaborara la misma OMS en 1994 y que se refiere a la “calidad de vida”: “Es la
percepción que tiene el individuo de su situación en la vida, dentro de su contexto cultural y de los valores en
que vive, y en relación con sus objetivos, expectativas e intereses”.
1124
Comentando el paso que Lc va a dar, Cirilo explicaba de qué manera Jesús, en forma “oportuna”, mezclaba
sus enseñanzas con las obras, de modo que a quienes las primeras no llegaran, las segundas los instaran:
“Cirilo: Oportunamente la mayor parte de las veces a los dogmas los mezcla sus arduas obras: de modo que a
quienes no los disponen los argumentos para conocer, los urge con la demostración de los signos: de donde se
sigue que en la sinagoga había un hombre que tenía un Demonio inmundo”: en: S. Tomás: Catena aurea. In
Lucam 4, lectio 7, en: http://www.corpusthomisticum.org/clc04.html
No podemos perder de vista que no existe, en consecuencia, un contrastar entre un Jesús demasiado “serio” en
sus expresiones, inclusive de la afectividad, con un Jesús “imaginativo” que pretende atraer la atención de las
gentes. Al tiempo que reciben un servicio oportuno y conveniente a sus necesidades reciben la información y
formación gustosamente.
1125
De Jesús PELÁEZ hemos encontrado el estudio “La praxis curativa de Jesús en el evangelio de Marcos. Una
salvación que se brinda a todos”, publicado en la revista Éxodo 56 Noviembre-Diciembre 2000 37-42, del que
tomamos algunas ideas en los lugares paralelos.
60
(en 13,10-13), si bien, en este último caso, la mención es más expresa: era un día
sábado1126.
Las anotaciones exegéticas nos aportan una mejor percepción del texto. En primer
término debemos recordar que hay no menos de cuarenta kilómetros entre Nazaret y el
Lago de Galilea1127, “descendiendo”, hacia donde Jesús se dirigió. Lucas, quien, como
iremos viendo, disfrutaba relatando precisas palabras de Jesús, empieza a elaborar como
un prólogo de las mismas, pero ambientándolas, sustentándolas o refrendándolas
primero con hechos. Y el primer problema que se pone es el de contrastar la “autoridad”
de la enseñanza y las acciones de Jesús con la de los otros “escribas” y de las
“autoridades judías”. Para él lo principal no es argumentarla por la vía de la
interpretación tradicional, sino, como él dice, y se lo reconocen los concurrentes, o] lo,goj
autou/ es decir, “hablaba con autoridad” o “con poder”, por la potestad de quien tiene
acceso a la fuente misma de la revelación. En consecuencia, lo que se va a narrar
enseguida corresponderá a una de las expresiones de dicha autoridad dentro del marco
de la revelación o con un carácter revelatorio acerca de Dios y de la persona humana.
61
tema tendremos que volver oportunamente en la sección sistemática (cf. infra,
2.a.2)B)b)26, p. 632; cf. Leopold SABOURIN: El Evangelio de Lucas, o. c., p. 383, nt. 1181,
151).
Del texto que comentamos, sin embargo, debemos subrayar la relación de Jesús con
quien padecía la “enfermedad”1131, en este caso, bajo la caracterización de la época, de un
“espíritu inmundo”: queda curado, “sale de él sin hacerle ningún daño” (v. 35). Como
quien dice, la manera como Dios ejerce su poder y autoridad no tiene nunca la finalidad
de causar daño físico, psíquico o cultural o social a las personas, sino todo lo contrario;
más aún, insinúa que el ámbito de la sanidad con sus objetivos, procesos y medios
propios no se opone por sí mismo, de hecho, y por ningún motivo, a los procesos y medios
por los cuales los seres humanos se relacionan con Dios, ni compite con ellos; pero sí que
también aquel ámbito habría de contribuir, y no obstaculizar, a que resplandezca en estos
procesos y medios la santidad a la que todos los seres humanos son llamados. Y también
viceversa. Y lograrlo así, de una manera tan íntegra e integral, sin duda causa maravilla
(vv. 36-37)1132.
b) Lc 4,38-39:
El tema de la perícopa es muy sencillo: Jesús va a la casa de un tal Simón, que es la
primera vez que aparece en el relato, pero de quien luego se conocerán algunos
pormenores. En la casa está su suegra “con una gran calentura”, con “fiebre” (gr.:
puretw, es decir, el “síntoma” de una enfermedad. Y están, además, algunos cuantos
más. “Le ruegan por ella” a Jesús y éste “se inclinó sobre ella”, “conminó a la fiebre, y la
fiebre la dejó”.
Pero, de la misma manera que en el caso anterior, sólo los detalles en el desarrollo de la
escena y su desenlace permiten captar los contrastes que Lucas quiso rescatar. En
primer lugar, debemos tener en cuenta que el texto aparece inmediatamente después del
pasaje que recién comentamos, en el que el curado era un hombre; aquí, la curada es una
mujer1133. En otros términos, la escena narrada indica que la relación del ser humano
con Dios entra en contradicción y en conflicto con cualquier consideración que se quisiera
hacer de los demás seres humanos en términos de exclusión, por ejemplo, por razones de
tipo sexual o cultural1134, o de aquellas en las que se les niega el reconocimiento debido a
1131
No carece de fundamento esta interpretación. Leopold SABOURIN: El Evangelio de Lucas, o. c., p. 383, nt.
1181, 150 nt. 68 trae la mención de un texto de Qumrám, el Apócrifo del Génesis (12,10-20), en el que Abraham
reza por el faraón, a petición suya: “reza ahora por mí y por mi casa, para que este espíritu maligno sea alejado
de nosotros. Entonces recé... y puse mis manos... y desapareció de él el mal que destruía”.
1132
Es, precisamente, lo que resaltaba BEDA en su comentario, comparando los textos de Mc y de Lc que traen
el episodio: “El hombre es puesto en el medio para ser liberado del Demonio por divina autorización, para que se
haga manifiesta la fuerza del Salvador que invita al camino de la salvación; por eso se sigue que, cuando aquel
Demonio es echado, sale del hombre sin que le hiciera daño. Vemos que esta situación contradice con lo que
expresa Marcos, quien afirma, «y saliendo de él el espíritu inmundo, exclamó con voz fuerte», a no ser que
entendamos lo que Marcos quiso decir: “dejándolo”, según lo entiende Lucas, “lo puso en medio”; y dice para
que no le hiciese daño, porque se ha de entender que el hombre no sufrió aquella humillación y vejación que
debilita, como suelen sufrir aquellos de quienes salen los Demonios, o incluso cuando se sufre una amputación
o la separación violenta de los miembros. De donde, con razón, se admiran de un restablecimiento tan completo;
de ello se sigue que les entró pavor a todos, de modo que entre ellos se decían: « ¿qué es esta palabra tan
poderosa y eficaz que manda a los espíritus inmundos, y ellos salen?»” En: S. Tomás: Catena aurea. In Lucam 4,
lectio 7, en: http://www.corpusthomisticum.org/clc04.html Traducción y cursiva en el texto son mías.
1133
El comentario es de Ambrosio: “Después que Lucas narró la liberación de un varón del espíritu maligno,
narra la sanación de una mujer. Porque el Señor había venido a curar a las personas tanto de un sexo como del
otro, y primero debió sanar a quien primero había creado; de donde dice que salió de la sinagoga y entró en casa
de Simón”. En: S. Tomás de Aquino: Catena aurea. In Lucam 4, lectio 8, en:
http://www.corpusthomisticum.org/clc04.html (Traducción mía).
1134
El evangelio de Lucas insistirá en el tema como un criterio característico de la predicación de Jesús,
enraizado profunda y radicalmente en el querer de Dios, fundado en los constitutivos de la imagen y semejanza
de Dios con que ha sido creado y redimido todo ser humano. Tal es el caso del orden inclusive económico del
62
su existencia y personalidad, a nombre de otros “derechos” con los que colisiona, y que,
de existir, sólo se fundarían en razones de poder, no de ser. Igual cosa se diga en lo que
se refiere a la salud. El texto, pues, quiere expresar una perspectiva inclusivista.
Comentaristas de la edad patrística han anotado otros detalles, como por ejemplo, que
mal pudiera haber entrado Jesús en una casa, si antes no lo hubieran invitado 1135 a ella,
o si no hubieran pensado que Él fuera capaz de obrar esta sanación 1136. Quizás, en
algunos casos, esta búsqueda por Jesús mismo, fuera efectuada por motivos que en
primera instancia eran, probablemente, “utilitarios”, incluso de respuesta a acciones que
buscaban atraer la atención de sus potenciales auditorios. Jesús no los desecha, sin
embargo, pues es conocedor de que tales personas, posiblemente, también pudieran
sacar, posteriormente, un provecho que inicialmente no habían previsto. Porque,
efectivamente, el logro de aquella salud “integral” de las personas, al que en propiedad
conviene el nombre de “arte de la medicina” (Crisóstomo), si bien es tarea ardua, pero
perentoria en el orden de su salvación, como hemos visto, es también, en muchísimos
casos, un proceso eminentemente diferenciado y gradual.
A este propósito, sin embargo, hacemos una pausa, pues se nos plantea una pregunta, a
mi juicio grave: ¿de qué manera valorar este hecho? Si dejamos la idea de que Jesús
que la comunidad de los creyentes – su Iglesia – debería ser ejemplo, ya que en ella no debe haber una forma de
pobreza en la que se niegue a alguien los bienes necesarios para una vida decorosa (cf. He 2,42.44-45; 4, 32-37).
Aspecto “material” o “concreto”, inclusive “técnico”, que era, sin embargo, radical e indisolublemente “espiritual”
(cf. He 6,1-6), hasta el punto que la « diaconía », o servicio del amor al prójimo ejercido comunitariamente y de
modo orgánico, quedaba ya instaurada en la estructura fundamental de la Iglesia misma (cf. BENEDICTO XVI,
Encíclica Deus caritas est, 25 de diciembre de 2005, n. 21).
Tal es el caso, igualmente, de aquellos cuyo lema es “porque quiero, puedo y no me da pena”, cuya posición ética
y jurídica es, muchas veces, “yo reafirmo mi derecho, pero niego los de otros o les desconozco una existencia
sobre la que un derecho se pueda fundar”. Volveremos sobre este criterio antropológico-ético de suma
trascendencia.
1135
La anotación es de Cirilo: “Por tanto, recibamos a Jesús: cuando nos visite, cuando lo llevemos en nuestra
mente y en nuestro corazón, entonces extinguirá el estío de nuestras voluptuosidades, y nos hará incólumes,
para que lo sirvamos, es decir, para que realicemos lo que le agrada”: e n: S. Tomás: Catena aurea. In Lucam 4,
lectio 8, en: http://www.corpusthomisticum.org/clc04.html (Traducción mía).
1136
El comentario es de Crisóstomo: “Porque la enfermedad era curable, declaró lo que estaba al alcance de su
capacidad, haciendo lo que mínimamente el arte médica podía hacer: porque después de la desaparición de la
fiebre, los pacientes necesitan después de mucho tiempo para que recuperen la salud primera; entonces lo que
iba a suceder lo hizo todo en un sólo momento”: en: S. Tomás: Catena aurea. In Lucam 4, lectio 8, en:
http://www.corpusthomisticum.org/clc04.html (Traducción mía).
1137
Un autor del siglo II d. C., en su Vida de Apolonio IV, 10. A este Apolonio, que vivió a mediados del s. I se le
atribuían por parte de algunos grandes poderes taumatúrgicos, en su opinión por lo menos semejantes a los de
Cristo. En otros autores, por el contrario, se lo consideró uno de los Magos del Evangelio de Mt. Citado en
Leopold SABOURIN: El Evangelio de Lucas, o. c., p. 383, nt. 1181, 153. Cf. http://www.ciag-
gnosis.org/articulos/apolonio_de_tyana.shtml
1138
Dentro de un contexto de justicia y misericordia, no es extraño, sin embargo, encontrar la experiencia,
dolorosa, pero educativa muchas veces, del “castigo”. S. Tomás de Aquino, aunque así lo consideró, como una
experiencia humana en relación con los valores, a propósito del texto de Lucas 18,7 lo deja en manos de Dios:
“Utrum vindicatio sit licita: nada se ha de esperar de Dios que no sea bueno y lícito, como la venganza de sus
enemigos” (ST IIa-IIae q. 108. a. 1. sed).
1139
Cf. Lv 26 y Dt 28,22.
63
aceptaba muy indiscriminadamente los conocimientos, supercherías e inclusive las falsas
ideas de su época, por ejemplo en cuestiones médicas, que hoy ya son tan consabidas,
podría alguien decir: ¿y cómo era eso posible: en su caso personal, acaso no era Dios,
sabedor de todo, para desenmascararlas? ¿No es ello muestra de que la religión oculta la
verdad y promueve la mentira? Pero, si por el contrario, afirmáramos que la realización de
un milagro en las condiciones que señala el texto no es posible, y ante hechos como estos,
es mejor ser agnósticos, o, al menos, escépticos, entonces, ¿no era Jesús sino un simple
hombre, limitado tanto en sus fuerzas como en sus competencias? La respuesta y
propuesta de Lucas es, en este caso, afirmar la humanidad de Jesús, insistir en su
inserción y relatividad cultural, precisamente colocándonos frente a un hecho, frente a
una realidad, física en este caso, la enfermedad, y a la manera ancestral de comprenderla
y de tratarla, más que hacer la ostentación de una personalidad inadecuadamente
revolucionaria o ahistórica y, en lo personal para Jesús, de un atributo rimbombante y
deslumbrador, que, en lo poco que llevamos visto, ya se va notando que no era la
expresión de su intencional, real y auténtica manera de proceder. Pero, esto dicho, de
ninguna manera puede quedar la idea de que en Jesús existía una mentalidad ni una
actitud, reiteramos, acrítica ni mistificadora, falsamente “religiosa”. Volveremos sobre
otros hechos que lo confirman como una persona ardorosa e inteligentemente buscadora
de la verdad.
El texto termina diciendo sencillamente que, una vez Jesús ha servido a la enferma,
recibe de ella, en gratitud1140, el servicio para él y para los que estaban con él (v. 39)1141.
c) Lc 4,40-41:
Todo lo que ha ocurrido, como oportunamente hemos destacado del texto, Lucas lo ha
puesto en un sábado. Ahora bien, el período legal que cubría esta norma abarcaba hasta
el atardecer. Por eso los vv. que ahora examinamos nos hablan de esa hora 1142, “la de la
caída del sol”, en la que traían a Jesús “enfermos de diversas dolencias”.
Lucas distingue bien entre los “enfermos” (v. 40) y los “poseídos” (v. 41). A los primeros,
Jesús “impone las manos sobre cada uno de ellos”, gesto bastante exclusivo de Lucas, en
comparación con los otros evangelistas, pero que, en realidad, se consideraba muy propio
de las personas dedicadas a Dios para curar a los enfermos, como una acción que
refuerza las palabras y efectúa una transferencia de poderes1143.
En lo que tiene que ver con los “poseídos”, ya hemos visto antes la reacción de éstos y la
interpretación que Lucas da a la expresión “Santo de Dios”. Pero aquí tenemos una
locución paralela, “Hijo de Dios”, un conocimiento que, según el evangelio de Mc, sólo
sería posible en virtud del “secreto mesiánico”, para quienes tuvieran una especie de
condición “ultramundana”. Pero en Lc, que la toma seguramente del mismo Mc, la
expresión será empleada con bastante mesura, de modo que en diversos lugares, en
donde los otros evangelistas la emplean, Lc preferirá otras designaciones, como ocurrirá
en 23,47. Lo que sí resalta al final de la perícopa es que, para Lc, sin duda, equivalía ese
1140
La capacidad humana para la gratitud es examinada por S. Tomás de Aquino en la ST a propósito de un
dicho de Jesús recogido por Lucas (7,42): “Utrum magis teneatur ad gratias reddendas Deo innocens quam
poenitens: la gracia es porque se da gratis” (IIa-IIae q. 106. a. 2. sed).
1141
Sobre el sentido espiritual de la expresión “servir”, hemos señalado ya lo que dice Cirilo (cf. supra, nt. 1124).
1142
El comentario de Orígenes iba en el sentido de que se trataba de personas que por diversas razones no lo
habían hecho de día, bien porque les había dado vergüenza o miedo, o bien porque habían estados ocupados en
otros quehaceres, o bien, finalmente, porque no consideraban que fuera lícito sanar en sábado. Cf. En: S.
Tomás: Catena aurea. In Lucam 4, lectio 9, en: http://www.corpusthomisticum.org/clc04.html
1143
No se ha de confundir este gesto, en el ambiente judío, con la práctica impuesta por el Lv (1,14) que
señalaba que quien ofrecía un sacrificio debía poner una mano sobre la víctima, ni con la más solemne del yom
kippur (16,21), cuando el sumo sacerdote debía imponer las dos manos.
64
título al de “Cristo”, pero esto será objeto de nuestro análisis y reflexión posterior (cf.
1.f.4)c)20, p. 516).
Así, pues, buena parte del “trabajo” de Jesús en ese primer período consistía en
curaciones de diverso tipo de dolencias. Pero más allá del valor taumatúrgico que
pudieran tener a los ojos de su público, y muchísimo más importantes que la mera
solución del problema de un individuo, o de algunos individuos: una acción válida,
valiosa, eminentemente transitoria, y quizás, para nuestra sensibilidad actual, inclusive,
tozudamente corporal; en esas curaciones Jesús quería efectuar, ante todo, acciones-
signo. Volveremos más en detalle sobre el punto un poco más adelante.
d) Lc 5,12-14:
Nos presenta otra cara de la cuestión: la dimensión social y religiosa del problema de la
enfermedad y del dolor queda bien expuesta en este texto. Lucas refiere el encuentro de
Jesús con una persona “cubierta de lepra”li.
El diálogo entre los dos personajes es muy intenso. Se enmarca, desde el principio, en un
contexto religioso y cultual, porque, a la oración – es más que una solicitud humilde por
parte del hombre aquél, llamándolo “Señor” (v. 12), con otro título sobre el que volveremos
más adelante (cf. 2.a.2)B)b)28, p. 634) – Jesús le responde: “Quiero, queda limpio” (v. 13).
Y, de inmediato, Jesús le ordena presentarse al sacerdote y hacer una ofrenda 1145 por la
purificación ocurrida, conforme a la Ley.
Nuevamente resaltamos la pareja “palabra-obra”: palabra eficaz. Y añade: “para que les
sirva de testimonio”, que, en el contexto no necesariamente pretende tener una
connotación de acusación. Lo interesante del proceso es, sin embargo, que se tratará de
una decisión que lo “re-incorpore”, lo readmita en la comunidad de los “vivos”.
1144
Cirilo en su comentario señaló que el enfermo se acercaba a Jesús tras no haber podido ser sanado por la
ciencia médica: “Sabía que la lepra no había cedido a pesar de los experimentos realizados por los médicos; pero
reconoció que por la divina majestad los Demonios eran repelidos, y otros de sus enfermedades eran curados,
que conjeturó que todo era hecho por la divina diestra”: en: S. Tomás: Catena aurea. In Lucam 5, lectio 4, en:
http://www.corpusthomisticum.org/clc04.html Traducción mía.
1145
Volveremos sobre este asunto más adelante (cf. 1.f.4)d)18, p. 519). En conexión con este tema, S. Tomás de
Aquino, al preguntarse por las capacidades religiosas del ser humano, advierte que una desviación moral que se
presenta en el ejercicio de las mismas es la “simonía”, apropósito de Lc 16,9: “Utrum liceat dare et accipere
pecuniam pro spiritualibus actibus, y fundamenta su respuesta en lo que hacían los santos (ST IIa-IIae q. 100.
a. 3. 2).
65
e) Lc 5,15:
En este texto Lucas no sólo nos refiere que la fama curativa de Jesús crecía, y que realizó
innumerables curaciones más, sino también, que se le acercaban para “oírle”.
f) Lc 5,17-25:
El texto no refiere con exactitud ni el momento ni el lugar en que sucedió el tema1147, pero
sí quiénes eran los primeros antagonistas de Jesús, “algunos fariseos y doctores de la ley”
provenientes de “pueblos de Galilea y Judea, y de Jerusalén” (v. 17). En realidad, Lucas
pretendía centrar la atención en la polémica, más que en la curación 1148, entre Jesús y
quienes defendían una interpretación estricta y tradicional de la Ley mosaica. Un poco
más abajo (v. 21) Lucas reunirá a “fariseos” con “escribas”, a quienes ha designado como
“doctores de la ley”.
Detengámonos ahora en algunos detalles del relato. Y, en primer término, en que Jesús
se encuentra ahora en una casa1149. No era usual que las casas de Palestina, en esa
época, tuvieran techo diverso del pajizo, pero el autor nos refiere que ésta en la que Jesús
se encontraba tenía techo “de teja” (= keramwn). En segundo término, el enfermo yacía no
sobre un “colchón” (Mc 2,4), sino en una “cama” (= klinhj o, al menos, en una “camilla”
(= klinidiw Los contrastes son evidentes: como los destinatarios del evangelio eran
greco-romanos, no judíos, Lucas cree necesario no sólo permitirles entender la diferencia
de contexto entre lo que era usual, quizá, para ellos, y lo que ocurrió en la realidad.
Inclusive, proporcionarles la condición social de los que allí intervinieron, y además,
probablemente, el trato que dispensaban a ese enfermo. El desarrollo del episodio
consiente, por otra parte, hacerles notar la manera afanosa con la que procedían los
acompañantes del enfermo, que no lo ingresaron por la puerta sino que “arrancaban las
tejas”, como dice el texto griego1150. Manera que, conforme al texto, procedía de “la fe” (v.
20) de quienes conducían al enfermo hasta Jesús.
Impacta en el relato, sin embargo, que Jesús no realiza la curación de inmediato, como
había venido ocurriendo en los episodios anteriores; sino que manifiesta una convicción
que, a primera vista, pareciera fuera de lugar y, por el contrario, adecuada o
proporcionada, más bien, a su referencia a la “fe”: “kai idwn thn pistin autwn eipen,)
Anqrwpe, afewntai soi ai amartiai sou.”, es decir: “Hombre, tus pecados te quedan
perdonados”. En la interpretación lucana, “anqrwpe” no es una denominación específica,
como si se tratara de un “varón”, ni tampoco pretende llamarlo con el genérico “hombre”,
1146
Teofilacto: “Porque no es mentirosa la alabanza en boca del pecador; o porque no quería encender la envidia
de los Judíos por lo que, más bien, sería alabado por todos”: en: S. Tomás: Catena aurea. In Lucam 4, lectio 9,
en: http://www.corpusthomisticum.org/clc04.html
1147
Leopold SABOURIN: El Evangelio de Lucas, o. c., p. 383, nt. 1181, 160.
1148
Para el autor es “normal” señalar la capacidad que tiene Dios, “el Señor”, para “obrar curaciones”. Es
sumamente valiosa, a mi entender, la experiencia del v. 17b: kai dunamiv kuriou hn ( eiv to iasqai( auton.
dynamis Kyriou: “fuerza” o “dinamismo”, e inclusive “energía” “del Señor” – Dios –.
1149
En el v. 19 encontramos: kai mh eurontev) poiav eisenegkwsin) auton dia ton oxlon anabantev ( epi to dwma
dia twn keramwn kaqhkan ) auton sun tw klinidiw eiv to meson emprosqen tou Ihsou.
1150
Cf. Leopold SABOURIN: El Evangelio de Lucas, o. c., p. 383, nt. 1181, 161. Cf. Pedro ORTIZ VALDIVIESO, S.
J.: Concordancia manual y Diccionario griego-español del Nuevo Testamento Sociedad Bíblica Madrid 2001.
66
como si desconociera su nombre. Lucas mira más allá, a la comprensión más amplia que
proporciona la fe acerca del “hombre”. Como quien dice, que en la mirada de Jesús – y en
la visión de la fe –, el ser humano no queda descrito ni conocido sólo por sus
características físicas, exteriores, si se quiere; inclusive, tampoco lo es por su
desvalimiento o por limitaciones tales como las procedentes de una enfermedad. No. Para
Jesús, en todo ser humano hay mucho más, existe todo un misterio a desentrañar y
valorar, un misterio que, sobre todo, se cumple por el ejercicio de su libertad y de la
posibilidad moral de optar por el bien, pero también por el mal 1151. Cuando la fe se
expresa, por lo tanto, sólo puede testimoniar valores del Reino, y el sello de autenticidad
de esos valores es el apasionamiento para plasmarlos en la realidad concreta. Cuando no
existe esa urgencia comprometida para que la realidad misma encarne esos valores, se
podrán, quizás, verbalizar convicciones conceptuales, pero no se testimonia ninguna fe.
Es entonces cuando se descubre la tremenda posibilidad y responsabilidad que el hombre
y la mujer tienen en relación con el pecado.
Otro detalle: conforme al texto, Jesús se llama en ese momento a sí mismo “el Hijo del
hombre” (v. 24) – el mismo anqropoj del que antes ha hablado –. Tema este, el de los
títulos, como siempre, sobre el que tendremos que volver en la sección sistemática (cf.
infra, 2.a.2)A)16, p. 623; 2.c.1)b)5.b), p. 663s; y 721s), pero que, al decir de los
investigadores1152, habría sido muy seguramente una de las expresiones que Jesús habría
empleado durante su vida terrena (cf. Mt 8,20).
67
propio de las noticias de tipo médico “a propósito de curaciones sorprendentes y de
muertes inesperadas”1153.
g) Lc 6,6-10:
De nuevo, deliberadamente, Lucas redacta el episodio que va a narrar introduciéndolo
con la expresión “otro sábado” (cf. supra, 1.d.A. a y c, pp. 433 y 437; infra, 1.d.B.n, p.
453). Ya podemos, entonces, deducir el talante del relato.
1153
Ibíd. Algún autor ha estudiado las relaciones entre filosofía y ciencias de la época con la literatura, para
insistir en la no lejana relación que tienen, precisamente a propósito del término al que hacemos referencia, cf.
Karl GALINSKY: “El discurso de Pitágoras en ‘Las Metamorfosis’ de Ovidio”, a publicar (en inglés) en Papers of
the Leeds International Seminar (1998), en (enero 2006):
http://www.utexas.edu/depts/classics/faculty/Galinsky/discurso.html
1154
Yuoma 8.6, citado por Leopold SABOURIN: El Evangelio de Lucas, o. c., p. 383, nt. 1181, 166.
1155
Ya hemos insistido en esta característica del amor de Jesús a su Padre, según el cual la razón primera y
última de toda existencia humana está en “alabar, hacer reverencia y servir a Dios, Nuestro Señor”, como ha
precisado S. Ignacio en sus Ejercicios Espirituales [23].
1156
Esa inclinación al bien humano, así como unos mínimos que lo hagan explícito y normativo, “están grabados
en el corazón del hombre y forman parte de la Alianza”, afirmaba Juan Pablo II en su encíclica Veritatis
splendor, del 6 de agosto de 1993, n. 4c. Había puntualizado, así mismo, que el hombre contemporáneo,
muchas veces, “busca una libertad ilusoria fuera de la verdad misma” (n. 1b). Y a esta relación, examinada en
sus diversos componentes, dedicó el texto íntegro de la encíclica: “Ya no se trata de contestaciones parciales y
ocasionales, sino que, partiendo de determinadas concepciones antropológicas y éticas, se pone en tela de juicio,
de modo global y sistemático, el patrimonio moral. En la base se encuentra el influjo, más o menos velado, de
corrientes de pensamiento que terminan por erradicar la libertad humana de su relación esencial y constitutiva
con la verdad” (n. 4).
Posteriormente el mismo Pontífice reiteró que “la libertad reniega de sí misma, se autodestruye y se dispone a la
eliminación del otro cuando no reconoce ni respeta su vínculo constitutivo con la verdad”: enc. EV 19d. Cursiva
en el texto.
Por su parte, Joseph RATZINGER, a propósito del texto paralelo de Mc 2,27, comenta: “La interpretación
habitual dice que Jesús acabó con una práctica legalista restrictiva introduciendo en su lugar una visión más
generosa y liberal, que abría las puertas a una forma de actuar razonable, adaptada a cada situación. Como
prueba se utiliza la frase: «El sábado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado ( Mc 2,27), y
que muestra una visión antropocéntrica de toda la realidad, de la cual resultaría obvia una interpretación
«liberal» de los mandamientos. Así, precisamente del conflicto en torno al sábado, se ha sacado la imagen del
Jesús liberal… En cualquier caso, aquí se plantea la cuestión de Jesús – quién era realmente y qué es lo que de
verdad quería – y también toda la cuestión sobre el judaísmo y el cristianismo: ¿fue Jesús en realidad un rabino
liberal, un precursor del liberalismo cristiano? ¿Es el Cristo de la fe y, por consiguiente toda la fe de la Iglesia,
un gran error?”: Jesús de Nazaret, o. c., p. 26, nt. 57,137.
68
mediante el ejercicio del trinomio libertad-obediencia 1157-responsabilidad/conciencia
propia?
h) Lc 6,18-19:
Culmina Lucas este primer período relativo a las primeras manifestaciones de Jesús (4,14
– 5,16) y a sus primeras curaciones y discusiones (5,17 – 6,11) con la elección de “los
doce” (6,12-16; cf. pp. 398; 461; 480ss; 543; 549s; 609; 615s). E introduce la nueva
sección (6,12 – 7,50) con un breve resumen acerca de la “multitud de discípulos suyos” y
de la “gran muchedumbre del pueblo” proveniente de regiones inclusive relativamente
lejanas (“Tiro y Sidón”, más al norte, en la costa mediterránea) que lo rodeaban “para oírle
y ser curados de sus enfermedades. Y los que eran molestados por espíritus inmundos,
quedaban curados”.
La congregación numerosa exige, pues, un paraje más o menos “llano”, con capacidad
suficiente para acoger un número amplio de personas, incluidos enfermos, y para que
pudieran “escucharle”.
Ya hemos señalado antes (cf. 1.d.A.b, p. 435), en lo que se refiere a Jesús, su actitud, que
relata Lucas, frente a ciertas creencias populares, y que muestra, sobre todo, un rasgo
genuinamente humano de su persona, su inserción – llamémosla “realista”, u “objetiva” –
en las condiciones del momento. El texto que comentamos nos propone, en cambio, la
consideración del mismo hecho, pero ahora desde la perspectiva de quienes lo rodeaban y
habían oído acerca de él: ¿de dónde procedía esa capacidad curativa de Jesús? No hallan
otra forma de expresar ese “poder terapéutico” (du,namijsino dentro de los parámetros
populares existentes, como una exousi,a, una “fuerza mágica que se libera por el
contacto” (cf. 8,44). Y es que Jesús, como hemos visto, en algunos casos curaba tocando
(cf. 5,13). De ahí la creencia de que bastaba sólo tocarlo a él, o, al menos, “la orla de su
manto”, para quedar curados. Tendremos que abordar, pues, este tema, un poco más
adelante.
Pero, antes de proseguir, resumamos algunos elementos importantes del camino que
hemos andado con Lucas hasta este momento, acerca de las primeras 8 menciones de
curaciones realizadas por Jesús. Sea lo primero destacar que el ministerio público de
Jesús comienza con su encuentro con el dolor y con el sufrimiento humano de
innumerables enfermos de diverso tipo, con todo el impacto social y con todas las lecturas
culturales con las que era y es posible considerar el fenómeno. Jesús muestra un “perfil”
nítido y sincero de solidaridad con quienes, por su misma condición, se encuentran
aislados de la “vida corriente”, con quienes se hallan sin lo que denominamos hoy
“calidad de vida”1158, entendida, en nuestro caso, como vivir ubicados en la actualidad de
los conocimientos y de la cultura. Pero su respuesta ante el fenómeno indica que, cuando
se trata de “calidad de vida”, se ha de tener en cuenta, como lo hemos hecho notar, un
elemento objetivo, la no-exclusión de alguien a causa de ningún factor ni agente, es decir,
ni por razones de sexo, ni de condición o de indicación social o cultural, ni, aún siquiera,
de indicación “médica”. En mi opinión, se habría de considerar un punto fundamental, al
que, sin embargo, se suele dejar de lado en muchas mediciones. En otras palabras, Jesús
insistía en la necesidad de ser plenamente coherentes y consecuentes con la condición
objetiva de “hijos de Dios”, como una correspondencia a esta realidad y capacidad
1157
El tema ha sido desarrollado ampliamente por Hans Urs von BALTHASAR, incluso al comparar la
“obediencia” jesuítica con la que pedía Lenín, de quien se dice que aprendió español para leer a S. Ignacio en su
lengua original. Obviamente la obediencia al “absoluto personal” es mucho más significativa que aquella que
termina en un “don nadie”; y, por supuesto, ha de estar acompañada, como dice S. Ignacio, de “grande ánimo y
liberalidad”, como lo merece el Rey y Señor. Cf. Teodramática Encuentro Madrid 1990 315s.
1158
Tratan de re-interpretar el concepto en las condiciones actuales: Martha C. NUSBAUM – Amartya SEN
(comp.): La Calidad de Vida, Fondo de Cultura Económica, primera reimpresión en español, México D.F., 1998.
69
presente en ellos, de la que, por definición, gozan todos los seres humanos, y que él
proclamaba y él mismo urgía.
De igual modo, hemos llamado la atención sobre las acciones de curación, que en algunos
casos iban acompañadas de palabras que las explicaban. Ellas tenían el carácter de
signos, tema sobre el cual el mismo Jesús volverá para darnos a entender el sentido y
alcance que quería darles, sólo que, con el transcurso del tiempo, esa re-orientación de la
interpretación de estas acciones se llevará a cabo dentro de la creciente polémica que
empieza él a sostener y hacia una apología o defensa de su discurso y de su obrar, que
recogió, por supuesto, el evangelista Lucas.
Finalmente, no por menos importante, llamamos la atención acerca del papel de quienes
cuidan a los enfermos y de quienes desempeñan el “ars medica”. Su valoración, hemos
podido observar en los diversos episodios mencionados, es muy alta, porque tratan un
bien inestimable, la salud y la vida 1159. Ya en el Antiguo Testamento – y Jesús y el Nuevo
Testamento continúan esta apreciación – los médicos, quienes les brindaban apoyo y
colaboración, y su profesión, eran considerados como sumamente importantes en la vida
social (cf., p. ej., Gn 50,1-3; Si – Eclo – 38,1-15). Sus prácticas, inclusive investigativas,
aparecen también en numerosos textos (empleo de hierbas y remedios dietéticos o
antisépticos, v. gr., en Jr 8,22; 30,13; 46,11; 51,8; Ez 30,21; 47,12; de cataplasmas, en
2R 20,7; Is 38,21). Jesús mismo lo hizo también en su predicación, y algunas de sus más
altas enseñanzas tienen, precisamente, el “ars medica” como su referente1160. Todo ello,
sin embargo, dentro de las limitaciones que se le imponían como conocimiento humano,
falible y circunscrito, y, en cuanto acción moral, inclusive ambivalente en sus
posibilidades de interpretación desde los ojos humanos, por supuesto, como hemos
también podido apreciar de la opinión que iba naciendo acerca del actuar de Jesús en los
textos anteriores.
De esta manera, vamos descubriendo a través de la praxis de Jesús, como así lo recoge
Lucas, que el problema de la enfermedad, más aún, la experiencia de los enfermos, nos
conduce a reconocer que existe una triple, pero, al mismo tiempo, una complementaria,
indisoluble y no antagonizable manera de acercarse a ellas y a ellos: 1) la que
proporcionan las observaciones atentas y las ciencias que miran a la condición corporal, a
sus componentes, a su funcionamiento y a su patología; 2) la que suministran las
ciencias y saberes que tienen que ver con las connotaciones y relaciones sico-afectivas,
sociales, culturales, etc., que se establecen con ocasión o como consecuencia de la
enfermedad y/o de las enfermedades; 3) la que provee la fe en Dios. Pero tendremos que
observar si esta triple perspectiva para analizar y tratar las enfermedades, no sólo es
aplicable a males y problemas, como éstos relativos a la salud, por ejemplo, sino a otros
que tengan que ver con situaciones personales, comunitarias y sociales y con su
significación intramundana y en la historia de salvación; es decir, si ella se afianza, se
desarrolla y es urgida en el obrar, en el pensamiento y en la palabra de Jesús. También
de ello, sin duda, brotaría una indicación antropológico-ética sumamente importante,
inclusive, un principio hermenéutico.
1159
Recuérdese, a este propósito, la nt. 999.
1160
No es el momento, pero, en la opinión de algunos autores, los textos bíblicos, en las menciones que hacen
sobre medidas de higiene y las relativas a los tratamientos médicos, no sólo rechazan algunas de las prácticas
comunes de la época por ser consideradas más supercherías que ayuda válida, sino porque su porcentaje de
acierto, en su contexto histórico, es no sólo similar sino mayor, incluso, en algunos casos, a los que se
consideraban los mejores, por ejemplo, en Grecia, Mesopotamia y Egipto, para citar algunos casos. Pero ello,
como decimos, daría tema para otra comunicación. Cf. Autor: Javier Aguirre: Fecha: 11-07-03 17:39.
“Enfermedades y su tratamiento”. En: http://www.corelclub.org/foros/read.php?f=3&i=6420&t=6420
70
2) Las curaciones durante el período restante de Galilea y de ascenso hacia
Jerusalén:
a) Lc 7,1-10:
Las curaciones, que durante el primer período del texto lucano, fueron tan numerosas en
un espacio de tiempo tan breve, comienzan a hacerse más espaciadas con el transcurso
del ministerio de Jesús, pero no menos importantes, desde diversos puntos de vista. Tal
es el caso de la curación del siervo del centurión que refiere este texto.
¿Se trata aquí de un gesto de “simpatía”, por parte de Jesús, simplemente? ¿O apunta a
una enseñanza de mayor alcance?
Después del gran discurso (Lc 6,17-49), que por razones de nuestro propósito
examinaremos más adelante, nuestro autor insiste al comienzo de la perícopa (7,1) en la
importancia que tiene para él la palabra escuchada, como vehículo de salvación. En el
texto subsiguiente, resaltará la fe del centurión en el desarrollo del diálogo, pero hará
prevalecer la figura de Jesús como portador de la divina exousi,a de la palabra que revela
y sana, sobre la consideración, prevalente en Mc, de Jesús como hacedor de milagros.
Así, pues, el asunto que quiso resaltar Jesús, con todo, no fue el hecho de la curación – a
distancia – del siervo, sino, más bien, la actitud del centurión 1163, que, por cierto, no era
un hebreo, sino, más bien, un “pagano simpatizante con el Judaísmo”, que había
1161
La capacidad del ser humano para obrar en este sentido fue explorada por S. Tomás de Aquino, en el
sentido de quien sigue su inclinación natural, así como de quien no lo hace así. Trae con argumento las
palabras de Jesús en uno y otro caso, según el relato de Lucas: de lo primero: 1,48: (cf. Mt 1,48): Utrum
humilitas sit virtus: Orígenes explica y Jesús confirma (ST IIa-IIae q. 161. a. 1. sed); 18,14: “Utrum humilitas sit
potissima virtutum” (q. 161. a. 5. 1 y ad 1um); “Crisóstomo la caracteriza con la justicia que incluye todas las
virtudes, pero no más que la caridad. El pecado se vence con la humildad. No sobreestimarse sobre lo que uno
es” (12 grados, q. 4. ad 4m); de lo segundo: 12,47: “Utrum peccatum Adae fuerit gravius quam peccatum Evae:
el de la Mujer, por ignorancia, el de Adán con cierta ciencia: no, ambos soberbia” (q. 163. a. 4. 1).
Acerca de este tema, y a propósito del pecado original originante, si bien la cita no es lucana, conviene insistir
en la orientación divina de la condición humana: “Acaso la soberbia del primer hombre consistió en que hubiera
apetecido la semejanza divina? Respuesta: “[…] De acuerdo con esto, mientras ambos, es decir, el diablo y el
primer hombre, desearon desordenadamente la divina semejanza, ni uno ni otro pecó desenado la semejanza de
naturaleza. Sino que el primer hombre pecó principalmente por desear la semejanza de de Dios en lo que se
refiere a la ciencia del bien y del mal, como la serpiente se lo sugirió, es decir, para por su propio poder el
pudiera decidir lo que era bueno y lo que era malo para él hacerlo; o también por medio de sí mismo”
(q. 163. a. 2. resp).
1162
ekatontarcou de tinoj douloj kakwj ecwn hmellen teleutan oj hn autw entimoj) “Centurionis autem
cuiusdam servus male habens erat moriturus” (Nueva Vulgata): “Había allí un centurión que tenía un sirviente
enfermo, a punto de morir”.
71
contribuido con dinero para la edificación de la sinagoga, y por eso lo “recomendaban” los
ancianos; un hombre quizás de origen sirio, que estaba seguramente a órdenes de
Herodes Antipas en Cafarnaúm, en la frontera, con guarnición y oficina de aduana. Pero
Jesús, aún más que alabar sus buenas obras, alabó su fe1164.
b) Lc 8,26-39:
Hacia el sureste del Lago de Galilea, oriente del Jordán, según los hallazgos, quedaba
Gadara (Garasa, Gergesa o Geresh = Yaras, Jordania), en la frontera entre la Traconítide y
la Decápolis. Territorio pagano, por tanto. En este lugar se escenificó la siguiente
curación relatada por Lucas.
El relato no nos dice en el primer momento a qué teme el endemoniado (v. 28), lo dirá
luego (v. 31). Y esto plantea un problema complejo, al que, lamentablemente no podemos
dar cabida en estas páginas: el del infierno 1165. Lo cierto es que, según el relato lucano,
los demonios le piden a Jesús que no los envíe (todavía) a las profundidades de la tierra,
su mansión normal y definitiva1166.
Es sabido1167, en efecto, que los cerdos eran considerados animales sagrados en ciertos
cultos paganos, todo lo contrario a lo que sucedía entre los hebreos, para quienes eran
“animales inmundos” que se sacrificaban a los demonios (cf. 1 Co 10,20). Dejándolos ir,
Jesús habría permitido que los demonios que estaban en el poseso “encontraran” en los
cerdos “un lugar connatural de refugio”. Es decir, Jesús habría dado una excelente
muestra de respeto a los habitantes de esta región “extranjera” y a sus tradiciones
religiosas, si, efectivamente, eran aquellas las que tenían. Lo cierto es que, según el
relato, los habitantes salieron a su encuentro, y, temerosos, le pidieron que se alejara de
la región (¿sólo por una razón económica?). Dejamos insinuada apenas esta hipótesis
1163
Su actitud se ha hecho proverbial, y sus palabras forman parte de la liturgia de la Iglesia que las ha
antepuesto, en todas las celebraciones de la Eucaristía, para ser recitadas antes del momento de la comunión.
1164
Cf. Leopold SABOURIN: El Evangelio de Lucas, o. c., p. 383, nt. 1181, 184-186.
1165
El relato parece ubicarse en el contexto de una tradición hebrea que se constata en la literatura
intertestamentaria: 1 Henoc 15-16 y 10,13-14, que refiere que la libertad para actuar en el mundo se les quitará
a los ángeles malos, o demonios, en el día del juicio final, cuando sean precipitados en “el fuego eterno,
preparado para el diablo y sus ángeles” (Mt 25,41). Lo mismo en la literatura de Qumrám, Regla de la
comunidad III,24s, así como en otros textos (Jubileos 5,6-8).
1166
Cf. Ap 9,1.2.11; 11,7; 17,8; 20,1-3.
1167
Cf. Luciano de Samosata: De Dea Syria 54, refiere Leopold SABOURIN: El Evangelio de Lucas, o. c.,, p. 383,
nt. 1181, 208.
72
como un indicativo antropológico-ético de la cristología narrativa, con la esperanza de que
aparezca, más adelante, otro elemento que la favorezca.
El relato se concluye señalando que el curado se sentó a los pies de Jesús, como para
escucharlo, y quiso unirse a su grupo; pero, más bien, Jesús le dice que vaya a proclamar
la misericordia de Dios que lo ha beneficiado y de la que ahora es consciente. Y él lo hizo
“por la Decápolis” (Mc 5,20), “en su casa” y “por toda la ciudad” (Lc 8,39b).
c) Lc 8,43-48:
Este episodio de la vida de Jesús se entrelaza en el relato lucano con otro que veremos, en
razón de la materia, posteriormente (cf. infra, en 1.d.C.q.: Lc 8,40-42.49-55, p. 461).
Consiste en el relato de la curación de la mujer que tenía flujo de sangre desde hacía doce
años, con sus secuelas de infertilidad: la hemorroisa1168: ousa en rusei a]imatoj.
Una primera observación del texto puede dejar la impresión, que ya hemos puesto en
evidencia en otros lugares, de que se trata de presentar el poder de Jesús casi como un
acto de magia, de lo cual se concluiría que el mesianismo de Jesús correspondería al
gusto de las muchedumbres por lo aparatoso, por lo espectacular, por lo milagroso, como
una expresión de una religiosidad instintiva y primitiva. Quererse acercar a él, incluso
con ayuda de otros, para tocarle, al menos, “la orla del manto”, y quedar curados, podía,
ciertamente, causar una deficiente comprensión de la acción de Jesús, no solamente en
aquel tiempo. Lucas, así como Mc 5,27 y Mt 9,20s, no entraron – como tampoco lo hizo
Jesús – a juzgar esta creencia popular desde el punto de vista religioso. Aunque la mujer
da “sus” razones (v. 47). Pero, para el caso de Lucas, ya desde antes había cuidado su
manera de expresarse acerca de ese poder de Jesús (cf. 5,17b: “El poder del Señor – Dios
– le hacía obrar curaciones”). Sin embargo es Jesús mismo, sobre todo, quien elimina
cualquier ambigüedad que pudiera originar el relato: “Tu fe te ha salvado” (v. 48). Como
quien dice, el gesto de la mujer, considerado incluso “torpe” desde un examen profundo
de su religiosidad -fenomenología o psicología religiosa – había sido, y Jesús lo reconoce
así, una oración implícita de fe.
Un último comentario nos suscita este relato: al mirarlo en el conjunto de los relatos de
curaciones, se puede ir advirtiendo que Lucas, más que los otros evangelistas, va
observando cómo Jesús posee un control mayor de su propio poder milagroso. Y que,
proporcionalmente a este mayor control, se evidencia que el ejercicio del mismo está
1168
El problema, en la tradición hebrea, había sido tratado desde su dimensión de la pureza ritual, de la
santidad y de la moralidad, por parte del Lv 12,2.4-5; 15,19-30, no como un problema de salud.
La exposición y explicación del problema, desde el punto de vista de la “biología” de la época, la había hecho
ARISTÓTELES en su obra De la generación de los animales cf. I,19-20 (en: The complete Works of Aristotle. The
revised Oxford translation New Jersey Princeton University Press 1991 v. 1 1121-1130), que fue tomada como
punto de referencia, parcialmente reformado por Galeno, por parte de griegos y romanos y hasta bien entrado el
s. XVIII.
Y, sobre el efecto pernicioso, o extraordinario, que tendría, incluso sobre el entorno natural, fue sobre todo Plinio
el Viejo (23-79 d.C.), escritor latino contemporáneo de la erupción del Vesubio que destruyó en el 79 d. C. a
Pompeya y Herculano, quien recogió las ideas que existían al respecto en ese tiempo, en especial de los médicos
Hipócrates y Asclepíades, además de Aristóteles, en su Historia Natural L. VII, c. IX, 64-66 (cf. CAII PLINII
SECUNDI: Historiae naturalis libri XXXVII Nicolaus Eligius Lemaire París 1827-1832).
Para un acercamiento a diversos aspectos del problema en esa época y en la medieval, cf. José Luis CANET : “La
mujer venenosa en la época medieval”, (26/04/1996) en:
http://www.siglodeoro.net.ve/estudios/mujer_venenosa.htm
Si bien no se refiere, desde nuestra concepción actual, al mismo tema, no puedo dejar pasar, sin embargo, que
cuando el pueblo de Israel consideró el asunto referido, lo hizo en un contexto de santidad, no sólo cultual sino
al moral, con el que era uno sólo. Y, más aún, en ese mismo contexto, en el Lv 19,19 hizo las tres siguientes
anotaciones, seguramente todas relacionadas con el uso justo y moderado de los “recursos naturales”, sobre
todo en los casos segundo y tercero - para no ir más allá de lo que podemos presumir del texto- : “Guardad mis
preceptos. No aparearás ganado tuyo de diversa especie. No siembres tu campo con dos clases distintas de
grano. No uses ropa de dos clases de tejido”
73
orientado, de maneras diversas, a un creciente servicio de las personas, y no hacia su
provecho propio.
d) Lc 9,38-42:
La siguiente curación, realizada por Jesús después de su Transfiguración y antes de
“comenzar a subir a Jerusalén” y de efectuar el segundo “anuncio de su pasión”, es
narrada por Lucas en este lugar de su texto. Se trata de otro caso de “posesión”; pero, por
algunos de los síntomas, bien recogidos por el evangelista de la solicitud que le formuló el
padre del joven que la padecía a Jesús – “se apoderaba de él”, “dar gritos”, “retorcerse
echando espuma”, quedando “quebrantado” – entrevemos que se presenta otro tipo de
problema: orgánico (neuronal, endocrino) - mental (conciencia, afectos), la epilepsia 1169.
Como siempre, no podemos eludir hacer referencia a estos elementos explícitos de orden
médico, de la medicina de ese tiempo, para ponerlos en evidencia, si bien, como tantas
veces lo hemos subrayado como nuestro criterio de obrar, entre ese conocimiento y el
actual, sobre todo al nivel de los procesos bio-químicos y fisiológicos implicados – porque
causan una enfermedad o mediante los cuales ella se desarrolla –, en muchos casos las
diferencias sean verdaderamente notables1170.
En este relato de la curación aparecen algunos aspectos novedosos en relación con lo que
venimos notando. En primer término, ubicado después de la Transfiguración, cuando los
discípulos que acompañaron a Jesús en el monte disfrutaron las delicias de la gloria (cf.
9,28-36), constituye un fuerte contraste con el nuevo encuentro de Jesús con una
muchedumbre que sale a su encuentro (v. 37). Debió ser una lección fuerte, como
diciéndoles que “el verdadero amor no busca su propio interés”. En este contexto,
precisamente, se acerca un padre a pedir “suplicante” la atención de Jesús y a exponerle
la enfermedad de su hijo con algunos detalles, e indicándole que los tratamientos no le
han curado.
1169
Es una lástima no contar con el nombre del autor de la página electrónica a la que acudimos en búsqueda
de información sobre la historia y la situación actual de los estudios sobre la epilepsia (enero 2006):
http://blogs.ya.com/especialidades2005/files/Epilepsia.pdf#search='epilepsia%20grecia'
Según el texto, ya era conocido el mal desde la época de los Egipcios, pero se lo consideraba un regalo de los
dioses (c. a. 300 a. C.) y se lo trataba con trepanaciones del cráneo. También era conocido en Grecia, con el
mismo carácter que en Egipto, en el período pre hipocrático, pero como un “desequilibrio de Humores”, a partir
de él. En Roma se lo consideraba contagioso, y de esa época proviene su nombre de “mal comicial”, por su
relación con los Comicios, que se interrumpían con su presencia. En la literatura hebrea, así como la
mesopotámica y la asiria de las que recibió gran influjo, más bien se hace alusión a pocas enfermedades
causadas por “espíritus” o “posesiones demoníacas”, como las que hemos referido. “Hay que reconocer – dice al
respecto Leopold SABOURIN: El Evangelio de Lucas, o. c., p. 383, nt. 1181, 229 – por otra parte que los antiguos
atribuían fácilmente a la posesión las enfermedades que no sabían explicar, o veían en ellas,
supersticiosamente, el influjo de la luna (Mt 17,15 le llama el niño ‘lunático’)”. S. Tomás, en su comentario
discrepa por razones que él considera de fe, cf. Sancti Thomae de Aquino: Super Evangelium S. Matthaei lectura
a capite XVII ad caput XX, en http://www.corpusthomisticum.org/cml17.html . El texto de la Biblia de
Jerusalén (versión castellana, o. c., p. 84, nt. 208), por su parte, titula la perícopa: “el endemoniado epiléptico”.
1170
Veamos cómo la define un texto contemporáneo: “Síndrome cerebral crónico caracterizado por crisis
recurrentes de manifestación clínica variable y etiologías diversas, que puede correlacionarse con hallazgos
paraclínicos positivos. Crisis Epiléptica: Cada uno de los eventos, visto individualmente, de carácter paroxístico,
autolimitado, debida a descargas hipersincrónicas que puede tener manifestaciones motoras, sensitivas,
sensoriales, autonómicas, y/o psíquicas, que puede presentarse dentro de un síndrome epiléptico, como
manifestación en un desorden, como secuela o como evento aislado. Fisiopatología: Existen dos tipos; en las
epilepsias primarias generalizadas o genéticas en donde no hay daño cerebral y los cambios corresponden a
procesos moleculares a nivel de canales de Ca++, Cl-, aminoácidos y/o GABA. Las epilepsias secundarias o
focales corresponden a las secuelas de un daño cerebral que se convierte en un "marcapaso" donde se originan
las crisis y el canal comprometido es el de Na+. Clínica: Las manifestaciones de la epilepsia son múltiples y
dependen del área cerebral afectada, motivo por el cual se han ideado diferentes clasificaciones que dependen
del compromiso focal (frontal, temporal, parietal, occipital) o generalizado. En el caso de la epilepsia focal se
debe tener en cuenta el compromiso o no de la conciencia y su posible generalización, así como el tiempo de la
crisis y su recuperación (postictal)”. (Consulta de febrero 2006) en: http://www.epilepsia.org/
74
En la Catena aurea recoge S. Tomás1171 al respecto un comentario de TITO, Obispo árabe
de Bostra (300? – 378?), en el que destaca favorablemente la figura del padre y la
fisonomía personal de Jesús: se trata del caso de una persona ilustrada, que no le dice a
Jesús “haz esto, o aquello”, sino que le solicita que “mire a su hijo”; que lo invita a
reflexionar sobre su futuro y su vejez, pues “es el único que tengo”; que le explica lo que
el niño está sufriendo, moviendo a Jesús a la piedad 1172, al contarle los síntomas de la
enfermedad; que, de alguna manera, aguijonea a los discípulos, porque “no han podido”
expulsar al espíritu, y que, por eso, finalmente se ve obligado a acudir a Jesús con rubor
y con fe, como a quien posee una dignidad que le reconoce 1173. Se comprende, entonces,
la fuerte expresión del v. 41 en boca del mismo Jesús, y ciertamente no por causa de ese
padre: “¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros y habré
de soportaros?”.
Por eso, develado este proyecto de Dios Padre para con todas las personas (“magnalia
Dei”: Cirilo1175), “todos quedaron atónitos ante la grandeza de Dios” (v. 43.a).
1171
Dice Johannes QUASTEN, Patrología II. La edad de oro de la literatura patrística griega BAC Madrid 1962
402: “De su Comentario sobre San Lucas sólo han llegado hasta nosotros unos fragmentos. Se encuentran en las
catenae de Nicetas de Heraclea (siglo XI) y de otros, en un comentario sobre Daniel de Johannes Drungarius (s.
VII-VIII) y en una compilación a manera de catena de citas de Tito, Cirilo de Alejandría y de otros Padres, que no
puede ser anterior al siglo VI. Estos fragmentos cubren casi todos los capítulos del evangelio San Lucas y dan la
impresión de que el comentario consistía en una serie de homilías.” En tiempos recientes la obra ha sido
publicada por J. Sickenberger: “Titus von Bostra. Studien zu dessen Lukashomilien” en: Texte und
Untersuchungen 21,1 Leipzig 1901.
1172
Santo Tomás examinó la capacidad y sensibilidad humana para la piedad y la relacionó también con la
religión al examinar dos textos de Lucas: el primero, 14,26: “Utrum occasione religionid sint praetermittenda
pietatis officia in parentes: ser discípulo es dejar madre, esposa, hijos y a sí mismo” (ST IIa-IIae q. 101. a. 4. 1);
el segundo, 9,59: “se ha de dejar la piedad por la religión (q. 101. a. 4. 2).
1173
Catena aurea in quatuor Evangelia. Expositio in Lucam: “Caput 9, Lectio 8” en
http://www.corpusthomisticum.org/clc09.html
En un sentido similar se expresó también S. Juan Crisóstomo, según la misma fuente. Más aún, “conviene crear
cierto escándalo, en razón de la incredulidad de los Judíos”, añade. S. Cirilo, por el contrario, más bien ve en la
actuación del padre el motivo de la reacción fuerte de Jesús.
1174
Ibid.
75
El texto, de manera relevante, vemos que menciona a los “discípulos”. Muchos de los
episodios anteriormente descritos se hicieron en su presencia, o más reducidamente con
los “Apóstoles”, con algunos de ellos o con todos. El asunto amerita un tratamiento
propio, por lo cual tendremos que mirar el asunto cuando nos adentremos en la compleja
pregunta de si Jesús “fundó” la Iglesia, y cuáles habrían sido, según él, las características
principales de “su” Iglesia y la necesidad de que los hombres buscaran la “verdad” relativa
a ella, como parte de sus mismas búsquedas de la Verdad.
e) Lc 13,10-13:
Se trata de un texto original de Lucas. En una primera mirada, pareciera que no tiene
una relación clara con el contexto en que se encuentra 1176, pero trataremos de evidenciar
sus nexos a continuación. Algún autor1177 ha observado que en la narración se habla de
aquella enfermedad en la que se fusionan dos vértebras dorsales, con las consecuencias
de giba o de flexión del tórax, hacia delante, hacia atrás o hacia los lados.
Jesús primero le habla, luego le impone las manos: palabras y acciones que se refieren,
conjuntamente, unas a otras, dando las primeras el sentido a las segundas, y éstas
últimas, la eficacia – liberación – que anuncian aquellas. La conducta de Jesús, sin
embargo, denota un aporte en relación con la enfermedad y sus causas.
76
Dios (v. 6-9), que tales calamidades son una invitación providencial a hacer penitencia y a
enmendar la conducta. Volveremos oportunamente sobre este argumento.
Afirma, en cambio, y con el énfasis con que ya lo hemos hecho notar 1180, que la
dimensión humana, esto es, el bien humano (“propter nos, homines, et propter nostram
salutem”), es, en realidad, la auténtica y única clave para comprender, para producir o
para defender una norma moral o una jurídica, inclusive una del rango de la ley del
sábado1181. El signo lo hubiera podido haber hecho otro día, pero la lección que dedujo
Jesús, se habría perdido (cf. supra 1.b.5, p. 403).
f) Lc 14,1-6:
El texto, también único de Lucas, insiste en el debate sobre la ley del sábado – tema
clave, como se ve, al que ya hemos hecho referencia –; pero, en el caso, a raíz de la
curación de un paciente de hidropesía1182 que estaba en la casa a donde habían invitado
En nuestros tiempos el problema también se hizo presente en una discusión teológica. Dependiendo del sitio en
el que se ubique el autor, y del interés con que lo haga, puede insistir en un aspecto o en otro, pareciendo que
existiera contradicción entre sus puntos de vista. Tal es el caso de exponer el punto de vista de la fe sobre el
pecado original en relación con toda enfermedad (Cardenal George Marie COTTIER o.p., antiguo Teólogo de la
Casa Pontificia) o exponer, a propósito de un texto evangélico, la eventual relación entre un pecado y una
enfermedad, en un caso particular (Mons. Paul Josef CORDES, Presidente del Pontificio Consejo “Cor Unum”).
El hecho lo refiere Richard OWEN en su información desde Roma “Enfermedad, causada por el pecado”, 7 de
febrero de 2002, en: The Times: “Illness caused by sin says Vatican official”, Thu 07 Feb 2002; Ed: 5L; Pg: 17
(febrero 2006): http://www.newsint-archive.co.uk/pages/S.asp?
pubsel=TIM&SrchText=Richard+Owen&DateFromDD=01&DateFromMM=Feb&DateFromYY=2002&DateToDD=1
0&DateToMM=Feb&DateToYY=2002&ResultListMax=100&head=&byline=§=&Caption=&edn=&page=&SortO
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%3E+%28%28SDate%3E%3D2%2F1%2F2002%29+%3CAND%3E+%28SDate%3C
%3D2%2F10%2F2002%29%29&_P=1
1180
La expresión fuerte empleada por Jesús ante la invitación, o mejor, ante el regaño del jefe de la sinagoga (v.
14), es contundente: “¡Hipócritas! ¿No desatáis del pesebre todos vosotros en sábado a vuestro buey o vuestro
asno para llevarlos a abrevar?” (vv. 15). Sin hacer una crítica cultural, la enfermedad y su relación con una
forma de posesión diabólica, si se quiere, o, mejor, como el fruto de la esclavitud a la que puede someter
Satanás, Jesús obra la curación y, al final del episodio, expone su enseñanza: “Y a esta, que es hija de Abraham
– el creyente –, a la que ató Satanás hace ya dieciocho años, ¿no estaba bien desatarla de esta cadena en día de
sábado?” (v. 16).
1181
Cf. Leopold SABOURIN: El Evangelio de Lucas, o. c., p. 383, nt. 1181, 279.
1182
No menos de 20 variedades son comprendidas hoy bajo este término en la Clasificación internacional de las
Enfermedades, ICD 10, en (febrero 2006): http://www.iqb.es/patologia/hidropesia.htm
La enfermedad ya era diagnosticada en Grecia en el s. V. De hecho, Heráclito de Éfeso la sufrió. Básicamente
consiste en un edema o retención de líquido en los tejidos del cuerpo. En realidad, no se trata de una
enfermedad independiente, sino de un síntoma que acompaña a diversas enfermedades: del corazón, de los
riñones o del aparato digestivo: en el peritoneo, en los tobillos o en las muñecas, por ejemplo. Como explican los
expertos, esta retención se origina en el mal funcionamiento de las funciones digestivas y eliminadoras de los
riñones y de la piel de la persona que la padece. Si la cantidad de líquido es mucha, produce trastornos en el
corazón y pulmones debido a la opresión que se ejerce sobre estos órganos. Cuando la retención de agua es en el
abdomen (hidropesía o ascitis), puede ser motivada por tuberculosis, tumores del intestino, tumores del aparato
genital femenino, así como varias enfermedades o alteraciones funcionales del corazón, del hígado o de los
77
a Jesús a comer. Quizás una diferencia notable en esta perícopa es que Jesús es quien
pone la cuestión, mientras sus contradictores – los fariseos: aquí, “en casa de uno de los
principales” de ellos (¿del Sanedrín?) – callan, o, mejor, “no pudieron replicar a esto”.
g) Lc 17,11-19:
Como epílogo de las diversas y numerosas curaciones, Lucas nos presenta el episodio
propio de la curación simultánea de diez leprosos en la frontera entre Galilea y
Samaría1185, camino de Jerusalén.
Jesús, en otro ambiente religioso-cultural, vuelve 1186 (cf. d.A.d, p. 438s) sobre el problema
médico de la lepra, sin duda, pero, sobre todo, sobre el estigma social que llevaba consigo.
Las enfermedades, así como las exclusiones, como quien dice, no son privilegios de
ciertas latitudes...
riñones. Cuando la retención es causada en pies y piernas inflamados (edema), está caracterizada por la
hinchazón típica, sin dar origen a dolores de ningún tipo, ni alterar el color habitual de la piel. Si se atiende a
las causas, se puede comprender que estas situaciones tienen su origen en trastornos circulatorios, en
enfermedades del corazón, de los riñones o del hígado, o en deficiencias de vitaminas, o, finalmente, en mal
funcionamiento de la tiroides. Cf. http://es.wikipedia.org/wiki/Hidropes%C3%ADa
1183
Cf. d.2.A.g) en p. 429.
1184
Cf. Leopold SABOURIN: El Evangelio de Lucas, o. c., p. 383, nt. 1181, 284. Las opiniones sobre cómo habría
que traducir el texto están divididas: “hijo” (“bera” en arameo), proponen algunos; “asno”, proponen otros, para
mantener el paralelismo con Lc 13,15; o un juego de palabras, como un refrán, en arameo: “beira” (buey u otro
animal cualquiera) y “bêra” (pozo). Cf. ibid.
1185
El orden lógico, si se va desde Galilea hacia Jerusalén. Pero el texto invierte. Las razones parecen ser más
de otro tipo que geográficas... Cf. Leopold SABOURIN: El Evangelio de Lucas, o. c., p. 383, nt. 1181, 310.
1186
Las opiniones de los estudiosos, nos informa Leopold SABOURIN, ibid., también están divididas: ¿se trata de
un mero doblaje del texto, ya analizado, de 5,12-14, para insistir sobre la necesidad de la gratitud, que se
destaca en la perícopa presente? En ambos casos, y Jesús sigue en esto lo que ordena la Ley, son enviados a
los sacerdotes, para que certifiquen su curación y sean readmitidos en la comunidad.
El texto es colocado por la liturgia (Ciclo dominical C, textos correspondientes al XVIII Domingo del tiempo per
Nahum) en paralelo con 1 Re 5,14-17, el reencuentro del profeta Eliseo con Naamám, el sirio, quien, al ser
curado, alabó al Señor. También Jesús recibió la gratitud para con Dios de un extranjero, por su curación.
1187
Cf. supra, d.2.A.f, p. 427-428, y resumen, p. 431.
78
notar desde el principio de esta cristología narrativa –, y en este texto aparece ello con
mucha fuerza, plenificante1188.
Así, pues, terminamos este conjunto con el relato de una curación que, pudiéramos decir,
de forma sintética y a manera de colofón, recoge las principales características de la
personalidad de Jesús, de los valores que le movían, de la manera de obrar que tenía y de
las ideas-fuerza que contenía su propuesta. Pero, sobre todo, de cómo en Él se ofrecía a
todos los hombres y mujeres, el don divino de la salvación, característica esencial del
Reino.
Para concluir este aparte, podemos subrayar que Jesús, en medio de las polémicas y
enseñanzas que fueron caracterizando su transcurrir público y más privado con el grupo
de sus más cercanos, prosiguió su encuentro con la enfermedad, con el sufrimiento y el
dolor humanos. Hemos visto que, sin duda, no se atribuyó unos conocimientos médicos
de los que, seguramente no hacía gala1189, sino que, más bien, ratificó, en primer término,
y por sobre muchas otros factores, la necesidad de considerar todas las cosas desde la
perspectiva de Dios, de su relación con el Reino. De ahí que haya recalcado el valor y la
importancia de llevar una vida saludable y de tomar las medidas adecuadas y razonables
para recuperarla, si se ha perdido. Porque esto no es extraño al querer de Dios: todo lo
contrario.
Con todo, haciendo uso de su energía curativa, Jesús va más allá, porque indica que el
problema que se trae entre manos, en todos estos casos, no se reduce ni se puede reducir
a la sola atención (incluso de alta tecnología) de los cuerpos y de sus precariedades
(dígase hoy de sus sistemas, aparatos, órganos, células, moléculas, etc., y a su
funcionamiento, que siempre son necesarios), sino que, es imprescindible considerar a las
personas en su totalidad homeostática y dinámica, atender a la persona en su
integralidad y sin confusiones de órdenes (de especialización 1191), lo cual incluye no sólo
1188
Cf. Leopold SABOURIN: El Evangelio de Lucas, o. c., p. 383, nt. 1181, 310; cf. 313.
1189
Con todo, no fueron escasos los testimonios de la Iglesia de los primeros siglos cristianos en los que a Jesús
se lo denominaba “médico”. Tal es el caso, p. ej., de AFRAATES de Siria, quien vivió en la primera mitad del siglo
IV, quien, continuando la tradición más cercana a los judíos cristianos de Jerusalén y manteniéndose bastante
al margen de la influencia griega, consideraba la salvación bajo la figura de una curación, el pecado, como una
herida, y a Jesús, en consecuencia, como “médico”: “Un hombre que ha sido herido en batalla no tiene
vergüenza de ponerse en las manos de un sabio médico…; de la misma manera, quien ha sido herido por
Satanás no debe avergonzarse de reconocer su culpa y de alejarse de ella, pidiendo la medicina de la penitencia”
(Esposizione 7,3). La traducción se hace del texto citado por BENEDICTO XVI en su Catequesis del 21 de
noviembre de 2007, en: http://212.77.1.245/news_services/bulletin/news/21144.php?
index=21144&po_date=21.11.2007&lang=sp
1190
Muchos autores prefieren el término “desacralizadora”, y en diversos aspectos Jesús también lo fue, como
hemos visto, por otra parte. El problema se presentaría, pues, si dejara de ser una autonomía “relativa” de las
realidades humanas con respecto a Dios.
1191
De ahí la necesidad de los equipos interdisciplinarios de salud, y del ejercicio de una salud pública que esté
al servicio de cada individuo considerado en particular, y no simplemente como “uno más” en una masa, o al
79
sus características, ejercicio y limitaciones del ámbito psíquico, sino también aquellas
sociales y culturales, no exentas de éstas las esferas política, religiosa y de fe, también en
su debido orden – es decir, por todo lo alto, desde su consideración más noble, como exige
el Reino –. De lo contrario se estaría disminuyendo o reduciendo a cada sujeto, y a su
conjunto – incluidas las generaciones posteriores –, en su dimensión plena y total de hijos
de Dios a la que están llamados, que las comporta todas y las trasciende todas. Esta, a mi
juicio, es una conclusión no sólo evidente sino innegable de los episodios de sanación por
parte de Jesús, y, muy en especial, si se los considera bajo la perspectiva de la
“salvación” a la que hemos hecho referencia, especialmente en el caso de la múltiple y
última curación, la de los leprosos.
En efecto, es cierto que nada perderían, sino todo lo contrario, por ejemplo, la libertad y
responsabilidad de las personas, los avances culturales, etc., siempre y cuando su criterio
fuera la búsqueda del bien humano-divino, aunque esto último no sea siempre posible – y
aún pudiera en algún caso no ser comprensible o aceptable: de ahí, más que nunca, la
necesidad de una “conversión” –. Más aún, entendidas las cosas en reciprocidad, esta
perspectiva de fe y salvación halla su soporte y viabilidad en las realidades objetuales y
técnicas, dándoles su debida estimación, cuando ella entra en diálogo con las diferentes
disciplinas que se ocupan del hombre y de la sociedad. De lo contrario, esta perspectiva,
inherente al Evangelio mismo, corre el riesgo de caer en algún fundamentalismo o de
mantenerse en la ineficacia. En efecto, en la consideración de Jesús, el real y verdadero
progreso consiste en el desarrollo que se dé en estas líneas convergentes, o al menos se
preserve su posibilidad, por parte de cada individuo y de todos los individuos, de sus
colectividades y de sus estructuras sociales.
Ahora bien, como veremos más en detalle un poco más adelante, el grupo de los que
rodeaban a Jesús – y sus sucesores – fueron llamados, precisamente, no sólo “para estar
con él”, sino para un día fueran a “hacer el anuncio” de este proyecto del Reino (=
“testigos”), comenzando primero por Jerusalén y Judea, por Samaría y el Imperio
Romano, y luego, a través de todas las generaciones y épocas sucesivas, “hasta el confín
del mundo” (cf. Lc 24, 47-48). Su resolución de dirigirse hacia Jerusalén le conducirá no
sólo a que Él lleve a cumplimiento su misión salvífica, sino a plantear a sus discípulos
comprometerse en ella, a tomar una decisión por ella, que los distinguirá de los demás,
convirtiéndolos en una comunidad de creyentes en Él, su familia, el inicio de la Iglesia.
80
3) Las revivificaciones en el evangelio de Lucas:
Los dos episodios finales que tienen qué ver con el encuentro de Jesús con personas que
poseían problemas de salud y que se enmarcan dentro del ejercicio de su ministerio de la
Buena Noticia de la salvación, nos refieren dos casos de “revivificación”. Han sido
rotulados por diferentes autores como “resurrecciones” 1193. Mientras el primero de los
textos es original de Lucas, el segundo1194 tiene paralelos en Mt 9,18-26 y en Mc 5,21-43.
Pero, como vemos, ello no aparece de un día para otro, pues, para llegar a este tipo
último, objeto de la formulación dogmática cristiana 1195, hay que señalar que el proceso
ya se venía desarrollando en el momento en que vivió Jesús, y que dio un rumbo
totalmente nuevo gracias a él. Es cierto que ya en la tradición judía y en algunas
intuiciones de varios pueblos, como sabemos, se había venido preparando el terreno para
elloliii. Pero la novedad sólo se puede captar si se considera que, precisamente, la fe
cristiana se fundamenta sobre la afirmación y el testimonio de quienes creyeron que
Jesús es, para todos los efectos, el único capaz de expresar en qué consiste esta
experiencia de la resurrección, y no de una mera revivificación 1196 para volver a morir, ni,
muchísimo menos, de una simple reanimación liv. Tendremos, entonces, que volver sobre
este asunto.
1193
Biblia de Jerusalén, o. c., p. 84, nt. 208, por ejemplo: “Resurrección del hijo de la viuda de Naím” y
“resurrección de de la hija de Jairo”. Las denominaciones, sin embargo, son tradicionales. Cirilo, Gregorio
Niceno, Crisóstomo, etc., son las autoridades que menciona S. Tomás para referirse al hecho. La precisión
terminológica y la descripción técnica-médica de las situaciones no era muy alta, inclusive porque se trataba de
fenómenos relativamente no muy frecuentes. Consideramos, más aún, que en ese tiempo tampoco
filosóficamente se tenían los elementos de juicio, para hacer una precisión del fenómeno, que, sin embargo
existía, y existe. De ahí que lo que entonces se pudiera denominar “resurrección”, no necesariamente tenía que
serlo, ni siquiera una “revivificación”.
1194
Los textos difieren, ha observado desde la antigüedad s. Agustín, cf. Catena aurea c. 8, l. 8. En:
http://www.corpusthomisticum.org/clc04.html
1195
Juan Pablo II: Catecismo de la Iglesia Católica: “988 El Credo cristiano – profesión de nuestra fe en Dios
Padre, Hijo y Espíritu Santo, y en su acción creadora, salvadora y santificadora – culmina en la proclamación de
la resurrección de los muertos al fin de los tiempos, y en la vida eterna”.
1196
“Acción y efecto de vivificar, reavivar, de dar vida, confortar y animar”: DRALE
81
a) Lc 7,11-15:
El texto narra la “visita de Dios a su pueblo 1197” (v. 16) gracias a la intervención de Jesús,
“un gran profeta” que “ha surgido entre nosotros” (Ib.). De inmediato nos viene a la
memoria otro episodio similar, referido por 1 Re 17,17-24: el del profeta Elías.
Observemos si existe realmente un paralelismo, o si prevalecen los contrastes, entre los
dos textos.
Hemos dicho hace poco, que Jesús reivindica el valor y la importancia de la vida, incluso
de llevar una vida saludable. Con todo, el innegable hecho de la muerte nos pone de
presente otra faceta de la vida humana, y, en realidad, de todo ser vivo, con quienes
compartimos la condición mortal.
Dice el texto que, en el caso de Elías, un joven 1198 “cayó enfermo” y su “enfermedad fue
tan recia que se quedó sin aliento1199” (1 Re 17,17), lo cual, en ese contexto quiere decir
que murió. La madre del joven atribuye el mal y la desgracia de su hijo (único 1200) a la
intrusión de Elías... Ahora bien, esa mujer le hospedaba: ¿¡cómo le iba a devolver con ese
mal, el bien que ella le estaba haciendo!? Entonces dice el texto: “Yahwéh escuchó la voz
de Elías, y el alma del niño volvió a él y revivió 1201” (v. 22) y Elías “se lo dio a la madre: ‘tu
hijo vive’” (v. 23).
En el caso del texto evangélico, el caso se presenta de la ciudad de Naím 1202, y el joven al
que se refiere es un “hijo único” a quien llevaban a enterrar 1203 cuando Jesús entró en la
ciudad (Lc 7,12). Por su parte, la mujer era “viuda” e iba acompañada por “mucha gente
de la ciudad” (Ib.). Jesús, entonces, “al verla, tuvo compasión de ella 1204, y le dijo: ‘No
llores’” (v. 13). Y después de “incorporarse el muerto” y de “ponerse a hablar”, Jesús “se lo
1197
En sentido analógico, Beda interpreta el texto: “Visitavit autem Deus plebem suam, non solum semel verbum
suum incorporando, sed semper in corda mittendo” (Porque Dios ha visitado a su pueblo no sólo una vez al dotar
de cuerpo a su Palabra, sino enviándola siempre en los corazones”: en la Catena aurea c. 7, l. 2. En:
http://www.corpusthomisticum.org/clc04.html
1198
El texto de 17,17 narra, sin más, el suceso, a renglón seguido del relato de la viuda de “Sarepta de Sión” (vv.
9-10). Se podría presumir que Elías, entonces, está en esa región del Norte de Israel, en vecindades del Mar
Mediterráneo, pero en un territorio que no es considerado propiamente “hebreo” por nación y “yahvista” por
religión, sino “pagano”. El episodio narrado ocurrió bajo el reinado de Ajab (874-853 a. C.) en el Reino de Israel.
1199
“Ita ut non remaneret in eo halitus”, traduce la Nova Vulgata:
http://www.vatican.va/archive/bible/nova_vulgata/documents/nova-vulgata_vt_i-regum_lt.html#17.
El texto hebreo dice (neshemá= hmvn) y la oración: hmvn &b hDxwn al : que significa aliento de Dios o del
hombre, viento de vida, infundido por Dios en el hombre. Su sinónimo es nefesh (Vpn). Los Setenta, al traducir
la frase escribieron: [ewj ouc upeleifqh en autw pne,uma (= aliento, espíritu). Se debe tener en cuenta que el
texto griego emplea el término πνέυμα, pero el contenido es netamente el correspondiente al contenido y
comprensión hebrea, de modo que no se trata de cierta concepción dualista, que es la que, como hemos
advertido oportunamente, se ha divulgado más.
1200
El texto dice “el hijo”.
1201
“Reversa est anima pueri intra eum, et revixit », traduce la Nova Vulgata, ibid.
El texto hebreo mantiene: (nefesh): yhyw wbdq lc Dlyh yvpn : Mientras el texto griego tradujo: (alma =) ψυχή τοΰ
παιδαρίον τούτου είς αύτον̣ Καί έγένετο οΰτως̣ Καί άνεβόησε το παιδάριον. Se ha de observar que, en este lugar,
Flavio Josefo, en sus Antiquitates empleó una variante más cercana, si cabe, al concepto “vida”: άνεβίωσεν. Cf. A.
Alt, O. Eisfeld, P. Kahle: R. Kittel (ed.): Biblia Hebraica Stuttgartensia Stuttgardt Deutsche Bibelgesellschaft,
1983 2ª 603 nt. Así como sucede en el caso anterior, también se debe observar que el término yuch,
correspondiente se refiere a la persona viviente, a la potencia vital, y no a una entidad diferente del cuerpo
animado por ella.
1202
Al sureste de Nazaret, en territorio de Galilea. Ya por entonces Galilea era considerada territorio de excesiva
influencia “gentil” o pagana, por parte de los habitantes de Jerusalén, o, por lo menos, de los círculos cercanos
al Templo.
1203
Kai idou exekomizeto teqnhkwj)
1204
O kurioj esplagcvisqh ep auth)
82
dio a su madre” (v. 15). La coincidencia verbal en esta última expresión con el texto de 1
Re ha sido puesta de relieve por los especialistas1205.
Los puntos de coincidencia son varios: en ambos relatos se trata de varones, jóvenes (en el
caso de Elías, más aún, era un “niño” 1206) e hijos únicos, en plena etapa de vitalidad, por
lo tanto, y llenos de esperanzas y de posibilidades, que están muertos 1207; las mujeres
viven, seguramente, o aspiran a vivir, de lo que ellos puedan hacer por las dos cuando
ellas ya no pudieran sostenerse por su cuenta; más aún, en Lc porque ella era “viuda”1208.
Viven ambas en territorio considerado más o menos lejano (contaminado) del centro
religioso judío (estimado “puro” o, al menos, “ortodoxo”). Tanto Elías como Jesús se
conmiseran1209 de sus respectivas situaciones. Mientras en 1 Re 17,22 (LXX) el niño
“gritó”, en Lc el “muerto” “se puso a hablar” (v. 15). Y después de que han vuelto los
jóvenes a la vida, los entregan a sus respectivas madres.
Algunas diferencias son notables en ambos textos. En el caso de Elías, se encontraba solo
y como huésped en la casa de la mujer, mientras Jesús iba a una ciudad “con sus
discípulos1210 y una gran muchedumbre 1211”, que se encontró, a su vez, con toda la gente
que acompañaba el sepelio1212. En el caso de Elías se nos cuenta que ocurrió la muerte
tras una enfermedad1213 que venía padeciendo el niño, mientras en el texto de Lc nada se
dice acerca de esto. Redaccionalmente, tampoco Lc pareciera proponernos ningún
problema particular de concepción o visión acerca de la unidad psicofísica personal del
ser humano1214: se trata, simplemente, de “un muerto”. En cambio sí es considerable el
modo diferente de proceder de Elías y de Jesús:
1205
Biblia de Jerusalén, o. c., p. 84, nt. 208, 1377, nt. al margen.
1206
Paida,rion)
1207
El ya mencionado Tito, Obispo de Bostra, según la Catena aurea c. 7, l. 2. En:
http://www.corpusthomisticum.org/clc04.html
1208
Gregorio Niceno, según la Catena aurea c. 7, l. 2. En: http://www.corpusthomisticum.org/clc04.html
1209
Cirilo y Beda (“misericordia” y “piedad”), según la Catena aurea c. 7, l. 2. En:
http://www.corpusthomisticum.org/clc04.html
1210
Maqhtai)
1211
Ocloj poluj)
1212
Comentario de Beda, según la Catena aurea c. 7, l. 2. En: http://www.corpusthomisticum.org/clc04.html
1213
El texto no dice que hubiera muerto de una enfermedad respiratoria, sólo nos dice que dejó de respirar. No
parece que fuera una persona menor de seis años, según el término griego (17,21-22: “niño, joven”: heb. = dly :
Yeled) empleado, por lo que no se trataría, seguramente del “síndrome de muerte súbita del infante”. Si se
tratara de una enfermedad asociada con la respiración, algunas alternativas pueden ser: Asma bronquial,
Bronquitis, Resfriado común, Difteria, Gripe, 50 clases de Neumonía, Enfisema, Tuberculosis, y aún
envenenamiento por gases... Cf. (consulta febrero 2006) http://html.rincondelvago.com/respiracion.html
1214
Como sí sucede, por el contrario, en los problemas exegéticos que hemos anotado en las nt. anteriores 1079
y 1081. El problema, sin embargo existe, pero desde la perspectiva de un tema que Jesús mismo propondrá: no
se trata de un simple regreso a esta vida, a este mundo, mortal, limitado, precario, del que se puede decir, sin
embargo que posee su propia realidad y valor. No. Se trata, en realidad, de una verdadera superación y
perfeccionamiento de vida, de la