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Cuatro Rumbos de Autoconocimiento

hay en nuestra sociedad, y luego plantéate quiénes son los que las hacen. ¿Quiénes son los encargados de hacer avanzar la ciencia, por ejemplo? Las personas a las que se les da mejor esta tarea, ¿no? ¿Quiénes son los que viven de la música?

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Cuatro Rumbos de Autoconocimiento

hay en nuestra sociedad, y luego plantéate quiénes son los que las hacen. ¿Quiénes son los encargados de hacer avanzar la ciencia, por ejemplo? Las personas a las que se les da mejor esta tarea, ¿no? ¿Quiénes son los que viven de la música?

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CUATRO RUMBOS

Cuerpo físico (Tierra)


Energía vital (fuego)
Emociones (agua)
Mente (aire)
Cuando nacemos adquirimos condicionamientos biológicos y sociales
¿Quién soy yo? No sé si alguna vez te has planteado o no esta pregunta. No sé si
alguna vez te has puesto delante del espejo y has sentido que en realidad estabas
delante de una persona extraña a la que no conocías y que no sabías quién era, qué
quería ni cuál era el sentido profundo de su vida. Quizás hayas notado una sensación
de vacío, de no saber para qué estar viviendo ni para qué estar haciendo lo que estás
haciendo durante cada minuto del día.

O quizás desconozcas si esas motivaciones profundas que en principio te mueven son


en realidad tus motivaciones. Quizás sean las de otros que andas cargando sobre los
hombroscomo quien carga con un mueble incómodo.

A mí esta pregunta es de esas que me gustan. Supongo que porque hacérmela a mí


misma cambió mi percepción sobre quién era. De lo primero que me di cuenta es de
que, en realidad, aunque por aquel entonces tuviera ya más de 35 años, no tenía ni
idea de quién era en realidad.

Si ahora te hiciera yo esta pregunta, ¿qué contestarías? Si lo escribes en un papel,


podría ser un buena manera de empezar hoy a entrenar la conciencia.

¿Quién soy yo?

El otro día planteé esta pregunta en un taller enfocado a la autorrealización que


guié en Viventi durante las jornadas de puertas abiertas. Había una decena de
personas y fue curioso porque la manera de definirse variaba de una persona a
otra. Algunos se definían de forma exclusiva con adjetivos, otros en función de lo que
hacían y alguno que otro con su nombre y lo que podíamos llamar su curriculum.

Fue difícil poner en palabras lo que muchas veces es solo una intuición, un saber
quienes somos desde lo más profundo de nuestro corazón pero sin sacarlo en el día a
día en el que las prisas, las preocupaciones y las ambiciones acaban tapando nuestra
verdadera esencia, una esencia que es diferente en cada caso.

Cada uno de nosotros tenemos una cualidad que venimos a desarrollar en esta
vida, ponerla al servicio de los demás y hacernos crecer, trascender quienes nos
creemos que somos, ese ego con el que nos identificamos y que nos hace convertirnos
como personajes, no como esencia.

Simplemente ser

Hay un lama budista, Sogyal Rimponche, del que hablado en otros posts. Él es autor de
‘El libro tibetano de la vida y de la muerte’ y, cuando explica qué es meditar, asegura
que es “simplemente ser”. Algo tan sencillo y en apariencia tan fácil es lo que cada
día nos negamos y el motivo por el que nos negamos ese simplemente ser es porque
no sabemos quienes somos.
En alguna ocasión he hecho esta pregunta en terapia o en coaching: ¿y tú quién eres?
Poca gente encuentra respuesta a esa cuestión de quién soy yo no porque no sepa
quién es, sino porque quizás nunca se ha parado a pensarlo o quizás porque le dé
pudor admitir quién es en realidad. Todos estamos aquí para brillar, todos somos
flores destinadas a florecer, como dice Claudio Naranjo.

La dificultad consiste en admitir que esa luz desea brillar con fuerza dentro de
nosotros, como un sol que de forma constante está tapado por nubes, por las nubes
del pensamiento que nos dice quién somos para hacer esto o aquello, que esto hay
que hacerlo de esa determinada forma o que la vida es así y ya está.

El conocimiento profundo de nosotros mismos hace posible que veamos esa luz que
cada uno de nosotros lleva dentro, ese brillo, esa esencia que de forma habitual
llevamos oculta por miedo a que se nos vea demasiado, por ese miedo a brillar.

Cada vez estoy más convencida de que ése es el ego metido hacia dentro,
podríamos decir. Cuando hablamos de personas egoicas, al menos yo, siempre pienso
en alguien que se muestra como grande, con seguridad e incluso con prepotencia. Ése
es un tipo de ego, porque también está el ego del ‘yo no puedo’. Ese ego es aún peor
porque ahí no se reconoce la propia grandeza.

La persona que cae en ese ‘yo no puedo’ o ‘yo no merezco’ se pone por abajo y, en
cierta medida, espera que alguien la rescate para llevarla a lo mejor de ello. Ahí se da
ese ‘contraego’ porque en realidad se pone por encima de su propia grandeza
anulándola lo que conlleva negar a la propia vida.

¿Alguna vez te has hecho esa pregunta de quién soy yo? ¿Con qué tres palabras
podrías describirte? ¿Hay algo de tu esencia que ocultas a los demás?

En el artículo previo de esta serie dedicada al sentido de tu vida, explicaba que tú,
como el resto de la humanidad, eres el encargado de crear nuevos caminos para que
el universo pueda avanzar.
La Tierra se creó con un propósito: proporcionar un espacio idóneo para que el
universo pudiera experimentar y crear cosas nuevas. Y todos los que estamos
aquí somos los encargados de llevar a cabo esta tarea tan importante. Así que tu
función en el universo, y la mía, no es otra que crear.
Ahora bien, si alguna vez te has preguntado ¿quién soy yo realmente?, esta
explicación no responde completamente a tu pregunta. No es lo mismo quien eres,
que qué haces, ¿verdad?
Pues no, no lo es. Pero lo que haces dice mucho de quien eres.

¿QUIÉN ERES TÚ?


Piensa un momento en las diferentes tareas que hay en nuestra sociedad, y luego
plantéate quiénes son los que las hacen. ¿Quiénes son los encargados de hacer
avanzar la ciencia, por ejemplo? Las personas a las que se les da mejor esta tarea,
¿no? ¿Quiénes son los que viven de la música? Los mejores músicos. ¿Quiénes
trabajan en los hospitales? Los mejores preparados para ello.
Puede que no estés totalmente de acuerdo con esta idea, y que pienses que no
siempre son los mejores los que hacen cada tarea. En parte tienes razón, y esto es
porqué la humanidad aún no ha aprendido a organizarse de forma óptima. Pero, en
términos generales, sí que es cierto que los más capacitados son los que llevan a
cabo cada tarea. Esta es la tendencia natural que sigue siempre la naturaleza.
En el caso del universo, este hecho aún es más claro. El universo sí que está
perfectamente organizado, y los responsables de cada tarea siempre son los más
adecuados para ella.
Así que, si tu tarea consiste en crear cosas nuevas para que el universo se
enriquezca, es porqué esta tarea resuena perfectamente con tu esencia. La
creatividad forma parte de ti y de de cada una de tus células, y por eso el universo te
ha encargado la tarea de hacerlo avanzar.
¿Quieres saber quién eres? Eres un creador. Y no uno cualquiera. Eres un experto
creador. De todas las almas que hay en el universo, tú formas parte de la élite
creativa.

CREAS A TRAVÉS DE LOS ACTOS COTIDIANOS

Tú eres un creador (o creadora ), uno de los mejores que hay en todo el


universo. Eres el Leo Messi de la creatividad. No estarías aquí si no fuera así.
Ahora bien, esto de crear, ¿cómo se hace exactamente? Pues de una manera muy
sencilla: a través de los actos cotidianos. Tú formas parte inseparable del universo, y
por lo tanto, todo lo que haces también. Por este motivo, si creas una situación nueva,
sea la que sea, el universo se expande.
Si escribes un libro, por ejemplo, el universo se hace más grande porque pasa a
contener una cosa que antes no existía. Pasa lo mismo si llevas a cabo cualquier otra
actividad: tener una conversación, montar un negocio, salir a la calle a hacer un paseo,
etc. El universo está formado por el conjunto de todo lo que existe, así que cualquier
cosa nueva, sea de la naturaleza que sea, lo enriquece.

EL SENTIDO DE TU VIDA: ERES VALIOSO POR TU CREATIVIDAD


Si te lo miras desde este punto de vista, podrás comprender mejor el sentido de tu
vida, i la importancia que tiene.
Habitualmente, nos valoramos en función de parámetros como la belleza física, la
simpatía, el dinero o la profesión, y dado que la mayoría de la gente no destaca
especialmente en ninguno de estos aspectos, nos consideramos mediocres. Creemos
que un gran porcentaje de la humanidad, en el cual seguramente nos encontramos
incluidos, no aporta nada de especial a la vida; que nada de lo que hacemos tiene
mucho valor y que todo seguiría igual si no estuviéramos.
Pero esto no es cierto; ni para ti ni para nadie. Tú, como todo el mundo, tienes la
capacidad de crear situaciones completamente nuevas en cada momento de la vida, y
es aquí donde está tu valor como persona: tú eres valioso por tu creatividad. Si
alguna vez has pensado que tu vida no tiene sentido, quítatelo de la cabeza: tú, al
moverte y actuar en el día a día, contribuyes activamente al crecimiento del universo.
Y esto tiene un valor incalculable.
Respiración
El aliento manipulado se hace hermoso honrado elevado elegante digno y calmo

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