PROYECTO INTEGRAL DE SEMESTRE
PSICOANÁLISIS Y PSICODINÁMICA
YENNI MARGOTH TORRES OCHOA
IVONNE VÁSQUEZ RODRÍGUEZ
CARLOS MANJARREZ BARRIGA
ALUMNOS:
LORENA CUDRIS TORRES
DOCENTE:
FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES, JURÍDICAS Y HUMANÍSTICAS
PSICOLOGIA
I SEMESTRE
FUNDACION UNIVERSITARIA DEL AREA ANDINA
VALLEDUPAR- CESAR
2019
PSICOANÁLISIS Y PSICODINÁMICA
La teoría psicoanalítica o psicoanálisis es una pseudociencia que fue fundada a finales del
siglo XIX (alrededor de 1896) por el neurólogo austríaco Sigmund Freud, uno de los
intelectuales más influyentes del siglo XX. Esta teoría trata de explicar las fuerzas inconscientes
que motivan al comportamiento humano, es decir, aquellos conflictos internos que aparecen
durante la niñez y que afectan, a posteriori, a los comportamientos y emociones del individuo.
En el Psicoanálisis la sexualidad es la base del desarrollo de las personas. (Universidad
Internacional de Valencia, 2018)
En 1885, después que Freud culminara sus estudios de medicina y resuelto el servicio militar,
obtiene una beca y se va a París a estudiar con el neurólogo Jean Martin Charcot, conocido por
el uso de la sugestión hipnótica en el tratamiento de la histeria. La relación con Charcot fue
básica en el camino hacia la intuición y descubrimiento del inconsciente: si los síntomas
histéricos podían ser producidos y desplazados por hipnosis, sin la intervención consciente del
enfermo, entonces éste poseía una información de la que no era consciente pero que modificaba
su conducta.
El origen del psicoanálisis se remonta en tiempos de Charcot, en la Francia a finales del siglo
XVIII, ya que la hipnosis fue un caso necesario para su nacimiento. Comenzó con las pacientes
llamadas histéricas que presentaban diversos síntomas como cegueras o parálisis sin
explicación biológica alguna, provocando actitudes diversas dentro de la medicina.
Se puede considerar como uno de los sucesos más trascendente en el origen de la teoría la
asistencia de Freud a las experiencias llevadas adelante por el neurólogo Jean Martín Charcot
en el hospital Salpêntrière de París. Estas experiencias sugerían que mediante la hipnosis se
podían inducir (y suprimir) síntomas que se presentaban en los cuadros histéricos, como por
ejemplo la parálisis. Las personas que eran sometidas a estas experiencias no conservaban en
la conciencia lo sucedido, aunque seguía influyendo en el comportamiento de los sujetos. A
partir de estos resultados, estudiando numerosos casos clínicos junto con Joseph Breuer,
comenzaron a desarrollarse las primitivas teorías que evolucionaron hasta formar el cuerpo
teórico del psicoanálisis. (Pontificia Universidad Católica del Ecuador, 2017).
Tras hablar con estos pacientes, Freud planteó la teoría de que sus problemas tenían como
causa los deseos y fantasías reprimidas e inconscientes de naturaleza sexual, socialmente
inaceptables. Desde que Freud dio a conocer el psicoanálisis en la década de 1890, ha ido
evolucionando y ramificándose en varias escuelas y técnicas de intervención.
Freud escribió dos artículos para una Enciclopedia alemana, en la que fueron publicados
juntos bajo el título Psicoanálisis y teoría de la libido. Un brevísimo parágrafo destaca allí la
importancia de los temas que constituyen esta primera parte: “Los pilares maestros de la teoría
psicoanalítica: la hipótesis de la existencia de procesos psíquicos inconscientes, el
reconocimiento de la teoría de la resistencia y de la represión, la valoración de la sexualidad y
del complejo de Edipo son los contenidos capitales del psicoanálisis y los fundamentos de su
teoría, y quien no los acepta en su totalidad no debe contarse entre los psicoanalíticos”
(Freud,1981al, p.2669)
El psicoanálisis es el nombre de: 1° un método para la investigación de procesos anímicos
capaces inaccesibles de otro modo, 2° método terapéutico de perturbaciones neuróticas basado
en tal investigación y 3° una serie de conocimientos psicológicos así adquiridos, que van
constituyendo paulatinamente una nueva disciplina científica. (Freud, S.F)
El psicoanálisis freudiano es una teoría que intenta explicar el comportamiento de los seres
humanos y se basa en el análisis de los conflictos sexuales inconscientes que se originan en la
niñez. Esta teoría sostiene que los impulsos instintivos que son reprimidos por la conciencia
permanecen en el inconsciente y afectan al sujeto. El inconsciente no es observable por el
paciente: el psicoanalista es quien debe volver accesibles dichos conflictos inconscientes a
través de la interpretación de los sueños, los actos fallidos y la asociación libre, esta última
describe la emergencia de pensamientos, sentimientos y fantasías cuando no están inhibidas por
restricciones como el miedo, la culpa o la vergüenza. (García, S.F)
Freud elaboró, por otra parte, una compleja teoría de la personalidad, conformada por cinco
grandes sistemas: 1) El descriptivo: consciente, preconsciente e inconsciente; 2) El estructural:
ello, yo y superyó; 3) El dinámico: eros y thanatos; 4) El económico: principios del placer, de
la realidad, de la repetición y de la constancia; y 5) El genético: etapas oral, anal, fálica, de
latencia y genital.
Desde una perspectiva, el consciente se corresponde con la parte de aparato psíquico más
próxima al mundo externo. Sus principales funciones son el pensamiento, el razonamiento, el
lenguaje, el control psicomotor, la percepción de información interna o externa, el
preconsciente, a su vez, es una capa intermedia entre consciente e inconsciente. En él se
almacenan contenidos, que no son conscientes, pero que tampoco están reprimidos, y que son
fácilmente accesibles a través de la memoria; los recuerdos permitidos, en una palabra. La
censura, por otra parte, es una instancia que forma parte del preconsciente y que se encarga de
decidir. Finalmente, el inconsciente es el escenario inaccesible donde habitan las pulsiones
instintivas, los deseos reprimidos, nuestros fantasmas, nuestros traumas y complejos, las
vivencias sexuales infantiles, las protofantasías, todo lo más primitivo, que tropieza con la
barrera de la censura conformado por las resistencias, traduce los contenidos del insconsciente
en mecanismos de defensa e impide, por otro lado, que salga al exterior todo este material
prohibido. (Palomero, 2006)
Desde la perspectiva estructural, el ello representa los impulsos o pulsiones primitivos en el
sujeto que constituye, según Freud, el comportamiento y el motor del pensamiento humano, se
fundamenta en el principio del placer y hace caso omiso a las demandas de la realidad; el yo
por su parte, surge para cumplir de manera realista con los deseos y demandas del ello, a
diferencia de este último mencionado el yo se rige por el principio de la realidad, por último, el
súper yo representa los valores morales y lo que es socialmente bien visto recibidos de la cultura
Consta de dos subsistemas: la "conciencia moral" y el ideal del yo. La "conciencia moral" se
refiere a la capacidad para la autoevaluación, la crítica y el reproche. El ideal del yo es una
autoimagen ideal que consta de conductas aprobadas y recompensadas.
Su estructura dinámica, se definen estas como pulsiones que son el eros que hace referencia
a la pulsión sexual o de vida y el thanatos que hace referencia a la pulsión de muerte. El impulso
sexual tiene unas acotaciones muy superiores a lo que habitualmente se considera como
sexualidad. La libido es la energía pulsional, y puede presentar diferentes alternativas según
esté dirigida a los objetos (libido objetal), o bien se dirija al propio Yo (libido narcisista).
La perspectiva económica aborda los principios del placer es el conjunto de la actividad
psíquica tiene por finalidad evitar el displacer y procurar el placer. Dado que el displacer va
ligado al aumento de las cantidades de excitación, y el placer a la disminución de las mismas,
el principio de la realidad forma un par con el principio del placer, al cual modifica: en la medida
en que logra imponerse como principio regulador, la búsqueda de la satisfacción ya no se
efectúa por los caminos más cortos, sino mediante rodeos, y aplaza su resultado en función de
las condiciones impuestas por el mundo exterior. (Iturbide Luquin, 2016).
El genético por su parte está dividido y es a lo que se le denomina desarrollo psicosexual
dado en la infancia; la etapa oral esta etapa que va desde el nacimiento hasta los 12 o 18 meses
del niño propone que la zona que causa placer es la boca los movimientos de los labios, lengua
y paladar que ayuda al niño en el descubrimiento de lo que le rodea, la etapa anal en esta época
la fuente principal de placer y conflicto potencial son las actividades en las que interviene
el ano. Con frecuencia representa el primer intento del niño por convertir una actividad
involuntaria en voluntaria. Los niños pueden experimentar dolor o placer ya sea al retener o al
expulsar sus desechos fisiológicos esta etapa abarca las edades comprendidas entre los 12-18
meses hasta los 3 años del niño. (Iturbide Luquin, 2016).
La fase fálica el órgano sexual masculino desempeña un papel dominante. En esta fase, las
caricias masturbatorias y los tocamientos ritmados de las partes genitales proveen al niño un
placer autoerótico. Freud considera que el clítoris es considerado por la niña como una forma
de falo inferior. Al comienzo de la fase fálica, los niños/as creen que todas las personas
poseen falo y la diferencia entre tener o no falo se percibe como una oposición por castración.
Cada uno toma rumbo diferente al entrar en lo que Freud denomina Edipo, o complejo de Edipo,
en el cual primero se da una identificación con la madre en ambos casos. El niño siente deseos
sexuales hacia su madre, y al percibir a las niñas como castradas abandona sus deseos por temor
a que le ocurra lo mismo, creándose en el varón la angustia de castración que lo lleva a renunciar
a sus deseos incestuosos e identificarse con su padre. La niña abandona a la madre porque la
cree culpable de su castración y surge la envidia del pene. Sin embargo, se da cuenta de que si
es como su madre puede acceder a un pene, a lo cual reacciona identificándose con ella y
aparece el deseo de engendrar un hijo de su padre (de los 3 a 6 años de edad).
Por su parte la fase de latencia también llamado periodo de calma sexual (desde los 6 años
hasta la pubertad) se desarrollan fuerzas psíquicas que inhiben el impulso sexual y reducen su
dirección. Los impulsos sexuales inaceptables son canalizados a niveles de actividad más
aceptados por la cultura y por último la etapa genital (desde la pubertad hasta la adultez) hay
un surgimiento de los deseos sexuales y agresivos. El impulso sexual, el cual antes era
autoerótico, se busca satisfacer a partir de una interacción genuina con los demás. (Iturbide
Luquin, 2016)
También Freud hizo importantes estudios sobre los sueños y que estos son realización de
deseos, a menudo, los sueños, expresan el cumplimiento de deseos o fantasías infantiles. Puesto
que las escenas en los sueños aparecen deformadas o disfrazadas (como escenas absurdas,
extrañas o incoherentes) estas requieren análisis para revelar su significado inconsciente. Freud
llamó a la interpretación de los sueños la vía regia al inconsciente. (Ríos, 2015)
Los fundamentos epistemológicos que rigieron el psicoanálisis parten de la idea de que la
conducta observable de los individuos depende de causas latentes que son inconscientes y en
su mayor parte de naturaleza sexual, en este punto la idea de que el hombre no puede ser
consciente del significado exacto de muchos de sus actos porque este depende de mecanismos
inconscientes, también se centra en que la comprensión supuestamente científica del desarrollo
psicológico tienen como base la sexualidad y la agresividad como principales factores
explicativos de su conducta. (Abril, 2014)
ESTADO DEL ARTE
La investigación realizada por Sánchez, G (2015) denominada “Conceptos modernos sobre
psiquiatría, psicoanálisis y salud mental” en Colombia, en el que se manifiesta que es factible
entender el psicoanálisis como una construcción lógica y una comprensión de lo ilógico; el
cerebro se contempla dentro de un nuevo contexto en donde actúan los procesos reversibles e
irreversibles no lineales, complejos en los cuales opera el desorden, lo irracional y el caos para
llegar a un orden, al pensamiento lógico, y al lenguaje con la comunicación verbal, preverbal y
extraverbal en que se comunican del inconsciente de uno al inconsciente del otro, y en donde
participa la intuición; a la vez, las áreas de conflicto se develan a través de la comunicación y
la conducta; y así se abre la posibilidad de reparar o reconstruir lo dañado y/o desordenado en
el mundo psíquico.
En el artículo “El psicoanálisis como sistema de creencias: un bosquejo de programa de
investigación” de la autoría de Plotkin en el 2017, plantea una agenda de investigación sobre el
establecimiento de las culturas psi en América Latina. Comienza analizando algunos debates
sobre la naturaleza del psicoanálisis ubicado entre las ciencias, la filosofía, y el sentido común.
Se argumenta que es necesario problematizar el lugar de las culturas psi como emergentes de
la modernidad en un espacio cultural como América Latina, donde el concepto mismo de
modernidad es bien diferente del de los países centrales.
Según Sánchez (2016) en su trabajo “estudio de caso: una manera de investigar en
psicoanálisis” analiza los principios que rigen la investigación en psicoanálisis en la Ciudad de
México, al mismo tiempo que se identifican las diferencias existentes en este contexto sobre
aquellas disciplinas con las cuales incluso pudiera tener cierta relación de dialogo. Se toma
como referencia el estudio de caso como formulación metodológica para la aproximación a la
investigación de fenómenos subjetivos iniciada por Freud y continuada por otros psicoanalistas.
Seguido del estudio psicoanalítico acerca del parricida Pierre Riviére establecido por Michel
Foucault se exponen las problemáticas que podrían resultar al momento de emprender un
abordaje por la vía del caso.
El “Proyecto de investigación: foco terapéutico y mecanismos de cambio en un caso único
de psicoterapia psicoanalítica” realizado por Juan, Gómez & Roussos en el 2017 en Buenos
Aires, Argentina; tiene como objetivo analizar la evolución de los focos terapéuticos (cambio
estructural) en un caso único de terapia psicoanalítica, explorando su interacción con las
secuencias de alianza terapéutica, intervenciones y cambio sintomático. La muestra consistirá
en un caso único de una terapia psicoanalítica focalizada de mediano plazo (16 a 32 sesiones),
conducida de acuerdo con los lineamientos del OPD-2, en lo que hace a diagnóstico y monitoreo
del cambio en los focos terapéuticos. Como criterio de inclusión, el paciente deberá presentar
un “trastorno emocional”, es decir, una categoría trans-diagnóstica que incluye trastornos tanto
de ansiedad como del estado del ánimo. El diseño metodológico del proyecto no permite
controlar el rol de variables intervinientes ni asegurar la ausencia de relaciones espurias entre
los constructos estudiados. Sin embargo, algunos autores han sugerido que el registrar medidas
de proceso de manera continua desde el inicio del tratamiento, tal cual se realizará en el presente
trabajo, reduce la oportunidad del impacto de variables intervinientes en los componentes del
proceso y el cambio terapéuticos.
En estudio “Sobre la conformación de una comunidad discursiva el psicoanálisis de niños
en la Argentina” realizado por Savio, en el 2016, se propone estudiar la incipiente
conformación discursiva de este grupo a la luz del concepto de comunidad discursiva, tomando
como referencia los artículos que se publican sobre esta temática en la Revista de Psicoanálisis,
principal instancia difusora de la institución. Para ello, se analizan tres ejes: la configuración de
las introducciones, el empleo del 'nosotros, los psicoanalistas' y las modalidades que adquieren
la transmisión del saber teórico y clínico. El recorrido emprendido revela ciertas continuidades
y rupturas discursivas que dan cuenta de una identidad grupal incipiente y en formación.
En el ensayo realizado por Cortina, M en el 2018, denominado “¿quo vadis? El futuro del
psicoanálisis”, el autor expresa que el psicoanálisis contemporáneo está dividido en diferentes
escuelas y tradiciones, en las últimas décadas se ha ido acumulando evidencia científica
proveniente de múltiples campos que apoyan algunos conceptos básicos del pensamiento
psicoanalítico contemporáneo. A saber: 1) que historias de cuidado insensible, intrusivo,
aterrador o avergonzantes pueden dejar huellas importantes en la personalidad 2) que los
remanentes de esas experiencias relacionales adversas se expresan como expectativas
inconscientes y atribuciones que hacemos a los otros (transferencia y contratransferencia); 3)
que procesos defensivos y su desregulación emocional basados en condiciones adversas durante
la niñez crean patrones de relación conflictivos y maladaptativos.
Los campos de investigación más importantes que brindan apoyo a estos conceptos
psicoanalíticos básicos son la teoría del apego, la investigación sobre infancia y la
comunicación intersubjetiva temprana, estudios sobre el desarrollo normal, psicopatológico y
de la regulación emocional, modelos multimotivacionales, la neurociencia, y el descubrimiento
de los sistemas de memoria implícitos y explícitos. Este ensayo es una exhortación a incorporar
esta ciencia nueva en la enseñanza de la psicoterapia psicoanalítica. Esta incorporación tiene el
potencial de crear un diálogo fructífero entre diferentes tradiciones relacionales e
intersubjetivas psicoanalíticas mediante una visión integradora multidisciplinaria.
La agresión según Sigmund Freud
Este autor señalaba que el hombre es un campo de batalla biológico y que en este primaban
dos impulsos contrapuesto que son el eros o impulso de la vida y el thanatos o impulso de
muerte; en este sentido Freud consideraba que la agresividad era un instinto sexual. Por otro
lado, decía que el sadismo correspondería así a un componente agresivo del instinto sexual
independizado y exagerado, y por desplazamiento usurpador de la posición principal”, pensaba
en un principio que la agresividad era solo un instinto sexual pero posteriormente descubrió que
también era un instinto del ego. (Palavencio, 2015)
La agresividad puede manifestarse espontáneamente “desenmascarando al hombre como una
bestia salvaje que no conoce el menor respeto por los seres de su propia especie”, este fenómeno
se hizo evidente en las persecuciones que sufrían los judíos en la Alemania nazi, y llevándolo
a nuestro contexto las agresiones que sufren diariamente muchas mujeres que son maltratadas
física, psicológica y verbalmente, también podemos abordar desde aquí a los grupos armados
al margen de la ley que arremetieron agresivamente contra la nación entera sembrando caos y
terror, para Freud el éxito del Eros frente a la agresividad está regido por los limites culturales
y lo que es moralmente aceptado por la sociedad.
En el caso de los grupos al margen de la ley, se podría decir desde esta teoría que las
agresiones propinadas por estos grupos se pueden explicar desde las pulsiones del thanatos
Cuando una parte de esa pulsión se orienta contra el mundo exterior, se manifiesta como
impulso de agresión y de destrucción. Freud (S.F).
Laplanche y Pontalis (1994) definen la agresión como: “ una tendencia o conjunto de
tendencias que se actualizan en conductas reales o fantasmáticas, dirigidas a dañar a otro, a
destruirlo, a contrariarlo, a humillarlo, etc. La agresión puede adoptar modalidades distintas de
la acción motriz violenta y destructiva; no hay conducta tanto negativa (rechazo de ayuda) como
positiva, tanto simbólica (por ejemplo, ironía) como efectivamente realizada que no pueda
funcionar como agresión. El psicoanálisis ha concedido una importancia cada vez mayor a la
agresividad, señalando que actúa precozmente en el desarrollo del sujeto y subrayando el
complejo juego de su unión y desunión con la sexualidad. Esta evolución de las ideas ha
culminado en el intento de buscar para la agresividad un substrato pulsional único y
fundamental en el concepto de pulsión de muerte” (1994,13).
Freud (1932), citado por Sierra & Wankiewicz, expone que el ser humano no es un ser
manso, amable, a lo sumo capaz de defenderse si lo atacan, sino que es lícito atribuir a su
dotación pulsional una buena cuota de agresividad. En consecuencia, el prójimo no es solamente
un posible auxiliar y objeto sexual, sino la tentación para satisfacer en él la agresión, explotar
su fuerza de trabajo sin resarcirlo, usarlo sexualmente sin su consentimiento, desposeerlo de su
patrimonio, humillarlo, infringirle dolores, martirizarlo y asesinarlo (108).
REFERENCIAS
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Sierra, N. & Wankiewicz, S. (S.F). La violencia desde el psicoanálisis. Tomado de:
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