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Duda Indiana

Este documento resume un artículo que analiza la hipótesis historiográfica de que el emperador Carlos V consideró abandonar las Indias debido a las graves críticas sobre la conquista. El artículo examina los argumentos ex silentio y sus limitaciones a través de un ejemplo histórico. Analiza la tesis de Alfonso García Gallo sobre la posible duda de Carlos V y demuestra que algunos historiadores interpretaron las fuentes más allá de sus posibilidades.

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Este documento resume un artículo que analiza la hipótesis historiográfica de que el emperador Carlos V consideró abandonar las Indias debido a las graves críticas sobre la conquista. El artículo examina los argumentos ex silentio y sus limitaciones a través de un ejemplo histórico. Analiza la tesis de Alfonso García Gallo sobre la posible duda de Carlos V y demuestra que algunos historiadores interpretaron las fuentes más allá de sus posibilidades.

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EL MÉTODO HISTÓRICO DE LOS ARGUMENTOS EX

SILENTIO. El problema historiográfico de la


duda de Carlos V sobre América

Luis Rojas Donat*


Universidad de Bío-Bío, Chile

Este artículo trata de analizar el proceso intelectual de análisis del historiador frente al
objeto de estudio. Se trata de estudiar los argumentos ex silentio, sus limitaciones, sus
posibilidades y sus riesgos a través de un ejemplo: la posible intención que habría tenido
el emperador Carlos V de abandonar las Indias en razón de las graves críticas que se
hacían al proceso de conquista. Se retoma la tesis de Alfonso García Gallo, la cual ha
mantenido su vigencia adquiriendo consistencia de verdad, repitiéndose como tal en la
historiografía. Se demuestra que la interpretación de algunos historiadores superó las
posibilidades de algunas fuentes y se ofrecen algunas explicaciones a dicha «verdad»
basada en premisas no probadas.

Palabras Claves: Polémicas de Indias, hipótesis, hermenéutica

THE HISTORICAL METHOD OF THE EX-SILENTIO


REASONING. THE HISTORIOGRAPHIC PROBLEM
OF THE DOUBT OF CHARLES V ABOUT AMERICA

This article deals with the historian’s intellectual process related to the analysis of his
research subject; trying to study the limitations, possibilities and risks of the ex-silentio
reasoning, through a historical example: that the emperor Charles V could have consi-
dered about abandoning the Indias due to the critics made to the Conquest process. We
based the analysis on Garcia Gallo’s thesis, which has been, more and more, accepted
by the historiography, proposing a new reading of the sources.

Key Words: Polemic of Indias, hypothesis, hermeneutics

* E-mail: [email protected]

IIntus
ntus-L egereH
-Legere istoria//Año
Historia Año2007,
2007,Vol.
Vol1,. 1,NºNº1/2;
1/2pp. 193–203. 193
doi: 10.15691/07176864.2007.012
El Método Historico de los Argumentos Ex Silentio...

1. Introducción

Las cuestiones que se debatieron en las llamadas Polémicas de Indias no eran nuevas,
sino bastante viejas. Levantó la marea el sentido sermón de Antonio de Montesinos en la
isla La Española en 1511, discutido ampliamente en las reuniones que se celebraron en
Burgos en 1512, mal solucionadas con las primeras leyes emanadas de dicho conciliábulo,
incomprendido el problema a juzgar por la redacción del Requerimiento por Juan López
de Palacios Rubios, eruditamente analizadas en las dos célebres relecciones que Francisco
de Vitoria dedicó a este asunto, repetidamente puestas en el tapete de la polémica por el
incansable Bartolomé de Las Casas. No obstante, no era éste el problema más grave que
acosaba a la administración de Carlos V, puesto que su política exterior plagada de impor-
tantes conflictos europeos, le impedía abocarse más directamente a contener los abusos.
Sin embargo, desde 1542 las denuncias que crecen en número y en gravedad abruman a
la Corona, particularmente las que han dejando las conquistas del Perú y Nueva Granada. Se
había ido transformando en un progresivo cargo de conciencia en el Emperador, de acuerdo
con su educación caballeresca, el sentido cuasi mesiánico de su reinado, y su fidelidad al
Papado. Inserto en ese siglo XVI, tal vez el más religioso, aquel que discutió hasta el ex-
tremo los fundamentos de la unidad de Europa basada en el cristianismo, aquel que analizó
profundamente el destino de la religión cristiana, aquel que cuestionó el papel del Papado
en la dirección de la Iglesia hasta fracturar la unidad del orbe cristiano, en medio de este
ambiente, surge lo que la historiografía americanista llama, la «duda imperial» de Carlos V,
esto es, el discutido intento del Emperador Carlos V, agobiado por un supuesto peso de su
conciencia cristiana como gobernante de la nación conquistadora, de abandonar las Indias
para salvar moralmente a la nación española.
El año 1542 marca un hito trascendente en el proceso autocrítico de la colonización es-
pañola en América. La Corona decide encarar el problema de la política a seguir desde una
perspectiva de valores morales y jurídicos. El resultado de tal proceso reformista fueron las
Leyes Nuevas de ese mismo año, que llevaron a su máxima expresión el deseo de ajustar
la acción conquistadora y colonizadora a los marcos morales. Pero colisionaron con los
intereses políticos y económicos de los españoles en las Indias. Ese mismo año, por orden
del Emperador, el Consejo de Indias es «visitado» –investigado sumariamente, diríamos
hoy– ante las denuncias del propio Las Casas sobre supuestas venalidades. Es también el

Intus-Legere Historia / Año 2007, Vol. 1, Nº 1/2 195


Luis Rojas Donat

año de publicación de una obra que causará enorme daño a España y a los españoles, La
brevísima relación de la destrucción de las Indias1.
Estos tres acontecimientos se entrelazan junto a las gravísimas acusaciones sobre lo que
estaba ocurriendo en las Indias. Pesó ello de tal manera en la conciencia del monarca, que
acudió a los teólogos y juristas para encontrar soluciones apropiadas. Esta es la duda de Carlos
V, y en arreglo a ella, resolvió escuchando el parecer de los teólogos y no de los políticos.
El resultado: se vio obligado a desandar el camino, llegando, según algunos historiadores,
a pensar en abandonar las Indias o, al menos, una parte de ellas, específicamente, el Perú.
Este artículo, pues, trata de un tema propiamente historiográfico, en el que la información
que fluye de los documentos no permite probar textualmente la decisión que aquí se analiza,
pero que mirados en conjunto se abre la posibilidad de deducir al menos una duda que habría
rondado en la mente del monarca. Se trata de una hipótesis que se basa en argumentos ex
silentio, del esfuerzo de los estudiosos por completar la laguna documental que han dejado
las fuentes desde donde podemos apoyarnos científicamente. ¿El que las fuentes no lo digan
expresamente permite afirmar que no hubo duda?

2.- Los documentos

Esta tesis se fundamenta en cinco documentos que se hallan repartidos en distintos


momentos. Relegando, por el momento, a un segundo plano los textos relativos al Perú
(incluidos en el apéndice final), aquí se procederá a examinar el testimonio de Fray Fran-
cisco de Vitoria, en su Relectio de Indis, en la primera parte donde introduce el tema de los
justos títulos, en las primeras tres proposiciones, indica:

PRIMERA PROPOSICION: En materia PRIMA PROPOSITIO: In rebus dubiis


dudosa debe consultarse con aquellos a quilibet tenetur consulere illos ad quos
quienes toca dictaminar sobre el caso; de spectat haec docere; alias non est tutus in
otro modo no hay seguridad de conciencia, conscientia, sive illa dubia sint de re in se li-
ya sea la duda en materia de suyo lícita, o cita sive illicita. SECUNDA PROPOSITIO:
en materia ilícita. SEGUNDA PROPOSI- Si post consultationem rei dubiae diffinitum
CION: Si, consultados los sabios, definen sit a sapientibus illud esse illicitum, quilibet
que es lícita esa materia dudosa, hay que tenetur sequi sententiam illorum et contra-
atenerse a la opinión de los mismos, y el rium faciens non excusatur, etiamsi alias
que hiciere lo contrario no tiene excusa illud esset licitum. TERTIA PROPOSITIO:
aunque, por otra parte, la cosa de suyo fuera E contrario, si post consultationem rei du-
lícita. TERCERA PROPOSICION: Si, por biae diffinitum sit a sapientibus illud esse
el contrario, hecha la consulta acerca de las licitum, qui sequitur sententiam illorum est
cosas dudosas los sabios definen que aquello tutus, etiamsi alias esset illicitum. (Relectio
es lícito, ajustándose a esta opinión se obra de Indis, I, 5-7, C.H.P., pp. 9-10).
con seguridad de conciencia, aunque en
realidad fuese ilícito.

1
Lucena, M., «Crisis de la conciencia nacional: las dudas de Carlos V», en VV. AA., La Ética en la conquista de
América, C.H.P., 25, Madrid, 1984, pp. 163-198.

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Al final de la misma Relectio de Indis, al probar que es lícito a los españoles emigrar,
radicarse en las Indias, hacer comercio, llevar el Evangelio y mantenerlo, dice:

Es evidente que después que se han Patet quod iam, postquam ibi facta est
convertido allí muchos bárbaros, no sería conversio multorum barbarorum, nec expe-
conveniente ni sería lícito al Rey abandonar diret nec liceret principi omnino dimittere
por completo la administración y el gobierno administrationem illarum provinciarum.
de aquellos territorios. (Relectio de Indis, I, 3, 17, p. 99).

3.- Análisis
Fue el padre Rubén Vargas Ugarte el primero en percatarse de esta posible duda reflexiva
del monarca español cuya imprecisión temporal le hacía dudar si se trataba de Carlos V o
Felipe II, maravillándose de tamaña actitud. Con este dato Alfonso García Gallo intentó
conectarlo con ciertos pasajes de Vitoria sobre lo que él juzga ser algunas dudas del empera-
dor Carlos V respecto de abandonar las Indias, y trató de probar esta verdad, comparando y
mostrando los contrastes entre la conquista del Perú por Pizarro y la de México por Cortés2.
Siguiendo la línea, ilustre historiador del derecho, Juan Manzano Manzano trató amplia-
mente este asunto, relacionando el memorial de Yucay (en apéndice) con los párrafos de
la Relectio de Indis y los otros testimonios, que parecen apoyarse, llegando a formarse la
convicción de que efectivamente hubo un intento de Carlos V de dejar las Indias, al saberse
poseedor injusto de ellas, y también, la intervención posterior de teólogos que persuadieron
al emperador de la imprudencia de tal acto, al no haber seguridad de que el cristianismo
pudiese conservarse sin ayuda de los españoles3. Después la tesis se abrió paso con estos
trabajos, al ser aceptada plenamente por Fernando de Armas Medina4, por Juan Pérez de
Tudela5, como también por Ramón Menéndez Pidal6.
Los estudios de Alfonso García Gallo y de Juan Pérez de Tudela han pretendido renovar
la interpretación del pensamiento de Francisco de Vitoria, queriendo ver en este ilustre
teólogo y también en las ideas del padre Bartolomé de Las Casas un pensamiento en parte
discordante respecto de los derechos y deberes del rey de España en las Indias. Pero tiene
razón Marcel Bataillon7, que serían necesarios muchos documentos irrefutables para socavar
los análisis de Luis Alonso Getino8 y los de Diego Venancio Carro9 que muestran la simili-
tud de ambos personajes, siendo ellos herederos del pensamiento tomista sobre el derecho
natural. Buscar un distanciamiento ideológico de fondo parece artificioso.
2
Vargas Ugarte, R., «Fray Francisco de Vitoria y el derecho a la conquista de América», en Boletín del Instituto
de Investigaciones Históricas, 1930, 9, Buenos Aires, pp. 29-44.
3
García Gallo, A., «Las Indias en el reino de Felipe II. La solución del problema de los justos títulos», en Anuario
de la Asociación Francisco de Vitoria, vol. XII, 1959-60, Madrid.
4
Armas Medina, F., de Cristianización del Perú, Sevilla, 1953, pp. 527-28.
5
Pérez de Tudela J., Estudio crítico preliminar a las obras escogidas Bartolomé de las Casas, BAE, Madrid, 1957,
pp. 95, 148.
6
Menéndez Pidal, R., El P. las Casas y Vitoria, con otros temas de los siglos XVI, Madrid, 1958, pp. 33-34.
7
Bataillon, M., «Carlos V, Las Casas y Vitoria», en: Charles-Quint et son temps, CNRS, París, 1959, pp. 77-91,
reimpreso en: Estudios sobre Bartolomé de las Casas, Barcelona, 1976, pp 335-351.
8
Alonso Getino, L., El maestro Francisco de Vitoria, Madrid, 1930, pp. 168 y ss.
9
Carro, V., La Teología y los teólogos-juristas españoles ante la Conquista de América, vol. II, Madrid, 1944, pp.
426 y ss.

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Es imprescindible situar los párrafos vitorianos dentro del contexto en que fueron for-
mulados, esto es, en el marco de una clase universitaria magistral donde el maestro organiza
un conjunto de argumentos defensivos situándose en el caso de que al Emperador pudiera
ocurrírsele abandonar las Indias. Es un recurso propio del método escolástico en el que la
pregunta (quaestio) que se formula el profesor para desarrollar un tema, va seguida de los
argumentos que la afirman y los que la niegan (sic et non). ¿Vitoria se sitúa, pues, en un
caso hipotético o ante la real duda que siente el Emperador? Este es el meollo del asunto
que pasamos a revisar.
Alfonso García Gallo, historiador conocido por su riguroso apego a lo que de los docu-
mentos resulta probado, ha entrado en un tema que –es sorprendente– los textos no prueban
tajantemente. En verdad, el ilustre historiador no asevera contundentemente que la duda
indiana sea un hecho probado, pero arrima a su pensamiento los reiterados alegatos de Las
Casas contra la conquista, especialmente la doctrina sostenida en su De unico vocationis
modo, avalados por su evidente éxito en la penetración pacífica en Vera Paz, sumados a
las innumerables denuncias de las violencias cometidas en Perú que fueron vox populi en
toda España, todo ello, evidentemente, contribuía a crear un clima favorable para inclinar
la decisión gubernamental de abandonar, en primer lugar, el Perú, porque según se decía
había sido usurpado y saqueado violentamente, y, a partir de él, quizás, extensivo a todas
las tierras descubiertas y conquistadas.
Si no es posible disponer de un documento como testimonio de un acto oficial para
probar la decisión imperial de restituir los territorios ocupados, las fuentes que circundan la
situación inclinan a pensar que pudo haber existido una duda o bien haber exteriorizado la
intención «lo suficientemente firme para inquietar a sus consejeros, y tal vez no comunicado
más que a los más íntimos de éstos» dice García Gallo. Entonces viene la hipótesis, sin duda
plausible, de que, en vista de que se trataría de una preocupación que habría provocado
la exteriorización de un sentimiento de agobio y malestar, Carlos V posiblemente habría
estado dispuesto a darle fin con la resolución de retirar la presencia española en América.
Desde luego, nadie más que su estrecho círculo de consejeros habría tenido conocimiento
de esta cavilación, por lo que los contemporáneos no llegaron a enterarse y, por supuesto,
no aludieron a ello. Ahora bien, para hacerse cargo de las críticas y lograr soluciones, Car-
los V había consultado a Francisco de Vitoria sobre los negocios de Indias. Que si por esta
vía o por otro conducto, Vitoria haya sabido o tal vez percibido alguna duda o intención
en el ánimo imperial, no lo sabemos, pero es verosímil. Sin duda lo es, porque me parece
un buen argumento considerar que la decisión de romper su silencio y contribuir a dar cla-
ridad a un ambiente de dificultades, es la causa de elaborar una relectio pública acerca de
esta cuestión. Pero, es verdad, también puede ser explicado por una necesidad puramente
universitaria, aunque este argumento, aceptándolo como posible, personalmente, me parece
menos probable.
La incertidumbre se debe a que no hay prueba documental. Pero en la carta a Miguel de
Arcos de 1534, Vitoria confiesa que el tema entonces le preocupaba moralmente:

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El Método Historico de los Argumentos Ex Silentio...

se me hiela la sangre en el cuerpo en mentándomelas... no me quede yo con


alguna jactura desta otra hacienda de la conciencia; y aunque se echa poco
de ver, creo que no importa menos que la otra,

pero no quiso opinar públicamente porque creía que los consejeros del Emperador lo tendrían
más claro que él «que lo consulten con otros que lo entiendan mejor». Pero si durante casi
una década esta inquietud permaneció en su estrecho círculo de amistades, ¿Qué fue lo que
le impulsó a levantar la voz? ¿Alguna consulta de Carlos V? ¿La filtración de una posible
solución dramática?
Sin ningún documento nuevo con qué esclarecer no es posible afirmar. Pero es inteli-
gente la deducción de García Gallo de que, un conjunto de hechos, no ciertamente aislados,
confluyen a explicar la verosímil preocupación del Emperador. Ciertamente, es posible, por
que tanto los párrafos de la introducción como el último de la Relectio de Indis que arriba
se han citado, solamente tienen sentido si aceptamos el empeño de Vitoria por convencer
sobre una actitud vacilante o decidida al abandono de las Indias10. Así está el estado actual
de la cuestión.
Situado en una postura más bien positivista, Manuel Lucena opina que llegar a deducir
que a partir de estas frases, hay una velada hipótesis de una supuesta preocupación moral
que iría acompañada de la también supuesta intención de abandonar las Indias, «es algo
que siempre puede hacerse», pero no deja de ser bien dudoso. Ciertamente, dicha actitud
es verosímil ya que Carlos V podía, en efecto, consultar a los teólogos y juristas sobre la
legitimidad de sus títulos de dominio sobre las Indias, y la misma Relectio que se analiza,
es prueba de que, frente a la duda de éstos, Vitoria se decide a estudiarla y a exponer su
pensamiento a objeto de aclarar la polémica. Con todo, el problema queda situado como
está. El que no esté probada tanto la duda como la intención de abandonar las Indias, no
indica que no pudiera ocurrir. Pero a Manuel Lucena no le parece posible, por más que se
porfíe, deducir un pretendido abandono de las Indias, ni que Vitoria le haya dicho directa-
mente no hacerlo.
No es mi propósito extenderme aquí en la crítica respecto de cada uno de los testimo-
nios del Perú antes señalados, ya que exceden el tema vitoriano y la tesis de García Gallo
que ahora me importa. Nada más señalar que esta duda imperial está todavía latente, a
pesar de las conclusiones, bastante atinadas, a que ha llegado Manuel Lucena, al revisar
toda la polémica y aclararla. Los cinco testimonios son, en verdad, poco convincentes; el
de Vitoria es oscuro respecto de la supuesta duda, y merece explicarlo desde el punto de
vista del tratamiento escolástico propio del ambiente universitario, con sus rígidas reglas
argumentativas. Los otros documentos están entrelazados con mandatarios del Perú, como
el virrey Toledo y don Lope García de Castro, que estaban interesados en justificar la tesis
del trabajo agrícola obligatorio de los indios para salvar la economía de dicho territorio. En
medio de ese contexto, el testimonio se enturbia y aparece sospechoso de veracidad.

10
García Gallo A., op. cit., pp. 13, 111.

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La paternidad de la duda imperial del abandono total o parcial de las Indias fue atribuida
al padre Bartolomé de Las Casas, quien la habría puesto en la conciencia del monarca. Pero
otra vez nos encontramos con un hecho aceptado como cierto pero no probado. No hay ningún
testimonio documental de 1542 en el que aparezca Las Casas con una actitud semejante,
o planeando una cuestión como aquella. Ninguna alusión al abandono de los territorios se
encuentra en los tres documentos de Las Casas de 1542: nada en La Brevísima relación
de la destrucción de las Indias, escrita entre 1541 y 1542, cuyo objetivo era presentarla
a la Junta de Valladolid. Concluida en Valencia, el 8 de diciembre de 1542, se le agregó
información sobre los hechos de 1543, concluyendo su texto en 1546 e imprimiéndose en
Sevilla en 155211; nada en el Memorial de Remedios, que de los 16 remedios que contenía
el documento íntegro, solamente ha llegado a nosotros el octavo gracias a que se imprimió
en Sevilla en 155212; y, por último, nada en la Representación al Emperador Carlos V13.
Todo lo contrario, la posición lascasiana es que se haga una profunda revisión de la política
de conquistas y colonizaciones, con el fin de que éstas se lleven a cabo de forma pacífica,
buscando con ello, que el Rey de España gobierne legítimamente en todo lugar de las In-
dias, y no permitir la introducción de ningún príncipe extranjero14. Ni siquiera cuando en
la Representación desarrolla su radical teoría de una restitución que habría de hacerse para
reparar los daños causados por las conquistas del Perú y, en especial, la del Nuevo Reino
de Granada, tampoco aquí –dice– debería despoblarse de españoles el territorio. No hay,
pues, intención de sugerirle al Emperador que retire a sus súbditos, sino que suprima la
encomienda, que otorgue progresivamente la libertad a los indios esclavizados y proceda
a la abolición de sistema de conquistas para sustituirlo por un plan de descubrimientos y
colonizaciones de tipo pacífico.

4.- Conclusión
La suerte que ha tenido la supuesta duda imperial en la historiografía, parece provenir
tanto de la estatura intelectual de los padres que le dieron origen, como también que dicho
tema descomprime la presión que el propio tema ejerce sobre la conciencia de España y
sus historiadores americanistas. Podría decirse, asimismo, que el público hispanoamericano
sensible a la causa indígena, de algún modo, siente una sensación de simpatía al saber que
la máxima autoridad española haya asumido el peso de las inmoralidades cometidas por sus
súbditos. Sea o no cierto este hecho, su carácter catártico para los americanos genera alivio,
y para la España actual, descarga, como en el siglo XVI, la conciencia moral.

APENDICE

Los cuatro testimonios originarios del Perú son estos:

Primer testimonio
1567. El presidente de la Real Audiencia y Gobernador del Perú, don Lope García de
11
Lucena, M., op. cit., p. 187.
12
Pérez de Tudela, J., op. cit., CX, V.
13
Ibidem.
14
Lucena, M., op. cit., pp. 195-196.

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Castro, en una memoria dirigida al Arzobispo de Lima y a religiosos de diversas órdenes


establecidas en el territorio, anotó: Lo primero supongo que Su Majestad es obligado a
sustentar esta tierra ansí en la doctrina, como en la justicia, y que pecaría mortalmente
si la desamparase, como se determinó en la junta que se hizo, ansi por letrados theologos
como por juristas, año de quarenta y dos15.

Segundo testimonio
1567. El Licenciado Francisco Falcón, Procurador General de los indios del Perú, en una
representación hecha ante el II Concilio de Lima, señala: E aunque esto es así, me parece
que S. M. cumple con tener intención de se los mandar restituir, como soy informado que
le ofreció el Emperador, nuestro Señor, de gloriosa memoria, y que justa y cristianamente
le fue respondido que no era lícito dejarlos a cuyos eran, por los grandes daños que a los
mismos señores y súbditos se les seguiría dello, tornándose a su infidelidad, y la ofensa que
se hiciera a Dios Nuestro Señor y la injuria a la religión cristiana, como si el que hubiese
tomado una espada la quisiere restituir a cuyo era, y le hallase loco y que no se podía
aprovechar della, antes matarse, haría mal en restituirla16.

Tercer testimonio
1571. Se trata de un documento publicado en 1848, pero que después de 1930 ha sido
objeto de la atención de los historiadores: el memorial de Yucay, que se creía anónimo, pero
que, desde los estudios de Marcos Jiménez de la Espada y recientemente Monique Mus-
tapha, se concuerda que fue obra de fray García de Toledo (MUSTAPHA 1977: 215-229).
Allí se lee: Fue tal influjo del Padre Las Casas y tal escrúpulo que al Emperador puso y
también a los teólogos, siguiendo a aquel padre, por la falsa información, que quiso S. M.
Dejar estos reinos a los indios tiranos, hasta que fray Francisco de Vitoria le dijo que no
los dejase, que se perdería la Cristiandad, y le prometió de dejarlos cuando estos fuesen
capaces de conservarse en la Fe Católica17.

Cuarto testimonio: 1572. Sarmiento de Gamboa en el prólogo de su Historia Indica


escribió: Y como vuestro invictísimo padre [se dirige a Felipe II] era tan celoso de su con-
ciencia, mandó examinar este punto, cuando le fue posible, por doctísimos letrados, los
cuales, como la información que del hecho se les hizo fue indirecta y siniestra de la verdad,
dieron su parecer, diciendo que esos Ingas que en estos reinos del Perú fueron, legítimos
y verdaderos reyes dellos..., lo cual dio asa a los extraños de vuestro reino, así católicos
como herejes, y a otros infieles, para que ventilasen y pusiesen dolencia en el derecho que
los reyes de España han pretendido y pretenden a las Indias por lo cual el Emperador don
Carlos, de gloriosa memoria, estuvo a punto de dejarlas18.
15
Biblioteca Nacional de Madrid, Ms. 3042, ff. 235-237v. Publicado por Roberto Levillier, Organización de la
Iglesia y órdenes religiosas en el Virreynato del Perú en el siglo XVI, Madrid, 1919, vol.I, pp. 53-60).
16
Colección de documentos inéditos de América y Oceanía, Madrid, 1867, vol. VII, pp.451-95.
17
Colección de documentos inéditos para la Historia de España, Madrid, 1948, vol. XIII, pp.425-69. surge de dos
copias, una de las cuales se halla en la Colección de libros y documentos referentes a la Historia del Perú, Lima,
1917, vol. IV, pp. 95 ss. La otra copia se guarda en la Biblioteca del Palacio de Madrid, y puede leerse en Bordona,
J. D., Manuscritos de América, Madrid, 1935, documento nº 11.
18
Fechado en el Cuzco, 4 de marzo de 1572. Sarmiento de Gamboa, Historia de los Incas, 2a edición revisada por
A. Rosemblat, Buenos Aires, 1942.

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Luis Rojas Donat

Fuente

Las casas, Bartolomé De, Obras Escogidas, B.A.C. vol. CX, tomo V.

Colección de Documentos inéditos de América y Oceanía, Madrid, 1967, vol. VII

Colección de Documentos inéditos para la Historia de España, Madrid, 1948, vol. XIV

Bibliografía

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Paris, 1959, pp.77-91, reimpreso en: Estudios sobre Bartolomé de las Casas, Barcelona,
1976, pp. 335-351.

Bordona, J. D., Manuscritos de América, Madrid, 1935.

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vol. II, Madrid, 1944.

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Historia del derecho español, vol. II., Madrid, 1925.

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---- «La posición de Francisco de Vitoria ante el problema indiano. Una nueva interpretación»,
en Revista del Instituto de historia del derecho, 1950, vol. II, Buenos Aires, pp. 47-66.

---- «Las Indias en el reinado de Felipe II. La solución del problema de los justos títulos»,
en Anuario de la Asociación Francisco de Vitoria, 1959-60, vol. XIII, Madrid.

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1896, vol. 1, Madrid, pp. 9-12.

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el siglo XVI, vol. I, Madrid, 1919.

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